Las 5 heridas emocionales que impiden ser uno mismo

DolorLlevasCuando un bebé nace, sabe en lo más profundo de su Ser que la razón por la que se ha encarnado es la de ser él mismo al vivir diversas experiencias. Todos tenemos la misma misión al llegar a este planeta: «vivir las experiencias una y otra vez hasta que podamos aceptarlas y amarnos a través de ellas».

Al nacer nos concentramos principalmente en las necesidades de nuestra alma, la cual desea que nos aceptemos junto con nuestras experiencias, defectos, potenciales, deseos, debilidades, personalidad… Todos tenemos esas necesidades. Sin embargo, poco después de nacer, nos damos cuenta de que cuando nos atrevemos a ser nosotros mismos, alteramos el mundo de los adultos o el de los que están cerca de nosotros. Y de ello deducimos que no es bueno ni correcto ser naturales. Este doloroso descubrimiento provoca, sobre todo en el niño, crisis de ira, las cuales llegan a ser tan frecuentes que nos vemos obligados a creer que son normales. El niño que actúa naturalmente, que es equilibrado y que tiene el derecho a ser él mismo no pasa por este tipo de crisis. Por desgracia, este tipo de niño «natural» casi no existe. He observado más bien que la mayoría de los niños pasan por las siguientes 4 etapas: después de conocer la alegría de ser él mismo en la primera etapa de su existencia, conoce el dolor de no tener el derecho de ser él mismo, que es la segunda etapa. Llega enseguida el período de crisis, de rebeldía, que es la tercera etapa. Con objeto de reducir el dolor, el niño se resigna y termina por crearse una nueva personalidad para transformarse en lo que los demás quieren que sea. Algunas personas permanecen estancadas en la tercera etapa durante toda su vida, es decir, reaccionan continuamente, están enojados o en permanente situación de crisis. En la tercera y cuarta etapa es cuando creamos numerosas máscaras (nuevas personalidades) que sirven para protegernos del sufrimiento. Estas nuevas personalidades o «defensas» son 5, y corresponden también a 5 grandes heridas fundamentales que vive el ser humano.

En mis numerosos años de observación, he podido comprobar que todos los sufrimientos del ser humano pueden resumirse en 5 heridas.

HERIDA DE ABANDONO

La soledad se convierte en el peor miedo de quien vivió abandono en la infancia. Y su herida se convierte en su paradoja: “Quien vivió abandono tenderá a abandonar proyectos y parejas, hasta que haga consciente su carencia y se haga responsable de su vida y su soledad”. Y piensa: Te abandono yo, antes de ser abandonado por ti.

HERIDA DE HUMILLACIÓN

Los adultos que tuvieron experiencias de todo tipo de abusos, incluyendo el sexual, o experimentaron humillaciones, comparaciones o que fueron ridiculizados, avergonzados por su aspecto físico, por sus actitudes y/o comportamientos durante su niñez, suelen llevar esa carga a cuestas y la mayoría de las veces son seres inseguros, tímidos e indecisos que en lo más profundo de su ser se sienten culpables y no creen tener derechos elementales, e incluso pueden dudar de su derecho a existir.

HERIDA DE INJUSTICIA

Experimentar la inequidad es el peor enojo de quien tiene herida de injusticia, y es posible identificar a quienes la han vivido en su niñez al observar las reacciones desproporcionadas y neuróticas ante alguna situación injusta. Todas las personas en algún momento hemos vivido o presenciado situaciones injustas, sin embargo a quienes tienen la herida les es imposible lidiar con ello y sus reacciones tienden a la autodestrucción. Una de las características más importantes es su gran temor a equivocarse y su tendencia a buscar la perfección, lo cual les trae mucha frustración y su gran reto para sanar es buscar la flexibilidad y la humildad.

HERIDA DE RECHAZO

El adulto que tiene esta herida vivió experiencias de rechazo en su niñez y tenderá a rechazarse a sí mismo y a los demás, también rechazará experiencias placenteras y de éxito por el profundo sentimiento de vacío interno y por tener la creencia errónea de ser poco merecedor. Culpa a los demás de ser rechazado y sin ser consciente de ello, es él quien se aisla creando así su círculo vicioso. 

HERIDA DE TRAICIÓN

El adulto con herida de traición será un desconfiado empedernido, ya que no se permite confiar en nada ni nadie. Su mayor miedo es la mentira y buscará de manera inconsciente involucrarse en situaciones en las que irremediablemente será traicionado. Cumpliéndose la profecía que él mismo decretó: No confíes en nadie, todo el mundo te traiciona. La mayoría de quienes experimentan celos tuvieron vivencias de traición en su niñez. 

  •  Autora: Lise Bourbeau (Quebec, 1941) es una autora y conferenciante de renombre internacional. Después de 16 años en el mundo de los negocios, en 1982 decidió dedicarse a motivar a las personas a conseguir sus objetivos en la vida, ayudando a la gente a conocerse a sí misma escuchando a sus cuerpos. Es la fundadora de la mayor escuela de crecimiento personal de Quebec: Centre Écoute Ton Corps. Sus libros han sido publicados en doce idiomas. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Se puede ser feliz después de haber vivido una infancia traumática?.

El poder curativo de los pensamientos -Doctor Bruce Lipton-

SubconscienteReclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la capacidad de curar con la energía, mucho más eficaz que los medicamentos.

Bruce Lipton (Estados Unidos, 1944) ha conseguido aunar ciencia y espíritu. No es poco mérito el suyo si tenemos en cuenta lo “alérgicos” que son los científicos a los temas trascendentales.

Es Doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de “la nueva epigenética“. Sus descubrimientos (que iban en contra de la opinión científica establecida de que la vida es controlada por los genes) y el estudio de la física cuántica le han llevado a criticar duramente la medicina convencional.

Es autor de libros como “La Biología de la creencia” yLa Biología de la Transformación“.

Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?

Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo. Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no sólo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”. Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no sólo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU ¡Los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Y esas personas son muchas más que las que mueren por tomar drogas ilegales. Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda. Tiene que aprender cómo funcionan las células.

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?

Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Puse una célula madre en un plato petri y, como cada diez horas se divide en dos, al cabo de dos semanas, tenía miles de células, todas idénticas. Luego cogí algunas de ellas, las coloqué en otro plato y cambié el entorno celular (son más como peces porque viven en un entorno fluido). Cambié la química en ese plato y ahí formaron músculo. Después, cogí otras del primer plato y las puse en un entorno diferente, y se formó hueso, y otras se convirtieron en grasa al volver a cambiar el entorno. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren. Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad. ¡El humano es un plato petri cubierto de piel!

¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?

Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa. Por ello, si pongo al ser humano en un entorno nocivo, igual que la célula, también enferma. Si lo trasladas a un entorno sano, entonces sana. Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?

No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que éste tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente. Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.

¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo? Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos. ¿Se puede poner energía en una cápsula? Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. Deberíamos poder decir que la ciencia está separada de la industria farmacéutica, pero no es así, porque con el dinero de ésta se paga el desarrollo de la ciencia, y ese dinero sólo va a estudios que dicen que las drogas funcionan. El dinero controla la ciencia.

Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.

He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células. Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas. La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque si no, te mueres. Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no sólo las del cáncer. La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: Cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Eso significa que el estrés nos hace enfermar, ¿no?

Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario. De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. “Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas”. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas. El 90 por ciento de la gente que va al médico es debido al “estrés”, y también el cáncer funciona igual.

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células. La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible. Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones. ¿Y qué hay dentro? Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.

Si todo es energía, ¿Los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y ésta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo. Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la Universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad. La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. Uno se llama placebo y el otro nocevo. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no lo tengas, si lo crees, crearás la química que generará cáncer. Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.

Y eso enlaza con la física cuántica

Totalmente. Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.

Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.

Pero no lo podemos controlar

Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros 6 años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación de los 6 primeros años de vida.

Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se “programa” su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!

La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos, ni nuestros bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable. Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Sería algo así como conducir un coche: si te enseñaron a conducir mal y has automatizado esa forma de conducir, pues lo más probable es que tengas accidentes. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa información, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés. Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por qué sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… sólo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados. Todo sigue igual hasta que cambias el subconsciente. Técnicas de psicología basadas en la energía como la hipnosis o el Psych-K son una manera de cambiar el subconsciente, es como un aprendizaje rápido.

Con su investigación, ha aunado ciencia y creencia, un binomio que evita la mayoría de los científicos. ¿Usted cree en la eternidad?

Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto de vista biológico. Si agarro mis células y las traslado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autorreceptores. Tú tienes diferentes autorreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno. Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Así que agarro otra, la enciendo, conecto el canal y vuelvo a ver el programa de Bruce, pero en otra tele, o lo que es lo mismo, en otro ser. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

¿Eso le hizo creer que tenemos espíritu?

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si sólo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate? Sólo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado? Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la Fuente del ser.

Si se muere mi cuerpo, mi Fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.

  • Entrevista al Doctor Bruce Lipton
  • Visto en: preparemonosparaelcambio.blogspot.com.es  

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones”

Nuestra piel nos delata

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, es una gran superficie de proyección donde se muestran procesos psicosomáticos. Problemas de contacto, roce y relación. Estrés nervioso, miedo, angustia, sensación de amenaza. Seguridad, protección y sobre todo pertenencia, que pertenezco a … Sigue leyendo

La física demuestra que hay vida después de la muerte, pero “nuestra mente no lo ve”

La muerte no existeLa teoría del Biocentrismo defiende que el espacio y el tiempo no son lineales, por lo que existirían otros universos paralelos. (Corbis)

“La muerte, tal y como la concebimos, no existe, sólo es una ilusión”

Esta es la principal conclusión a la que ha llegado el médico y director de Advanced Cell Technology. Robert Lanza, defensor de la teoría del biocentrismo, en la que se niega que el tiempo o el espacio sean lineales. Para la gran mayoría de científicos este tipo de afirmaciones son sólo sandeces o, al menos, hipótesis indemostrables. Sin embargo, Lanza parece haber encontrado en el famoso experimento de Young, también denominado de la doble rendija (doble-split), el perfecto aliado para defender su tesis. Si con éste se logró demostrar la naturaleza ondulatoria de la luz, Lanza pretende hacer lo propio con el espacio y el tiempo.

En la obra Biocentrism: How Life and Consciousness are the Keys (BenBella Books), el físico norteamericano parte de la premisa de que la vida crea al universo, y no al revés, la base misma del biocentrismo. A partir de aquí, va deduciendo paso a paso que la mortalidad es una idea falsa, creada por nuestra conciencia.

En primer lugar, sugiere que la conciencia de una persona determina la forma y el tamaño de los objetos en el universo. Para explicarlo, utiliza como ejemplo la forma en la que percibimos el mundo que nos rodea: “Una persona ve un cielo azul, y se le dice que el color que están viendo es azul, pero las células cerebrales tienen la capacidad de variar esta percepción, pudiendo ver el cielo de color verde o rojo”.

“Lo que vemos sólo existe gracias a nuestra conciencia”

El multiverso y la teoría de cuerdas

Este es el motivo por el que Lanza dice que creemos en la muerte. Al observar el Universo desde el punto de vista del biocentrismo, erramos a la hora de concebir el espacio y el tiempo, pues lo haríamos en función de lo que nos dicta la conciencia. En resumen, el espacio y el tiempo son “meros instrumentos de nuestra mente, por lo que entender la muerte como algo terminal no tendría sentido según sus tesis.

Robert Lanza. Al concebir que las dimensiones espacio-temporales son meras construcciones mentales, la inmortalidad sería una realidad para Lanza. Es decir, hay vida después de la muerte física debido a que habitaríamos un mundo sin fronteras lineales de espacio y tiempo, lo que entronca con la teoría de cuerdas.

A pesar de ello, lamenta el científico, seguimos creyendo que “La vida es sólo un poco de carbono y una mezcla de moléculas, las cuales dan forma a nuestra existencia durante un tiempo y luego vuelven a descomponerse en el suelo”, explica el físico. ¿Por qué? Simplemente, “Porque se nos ha ensañado que las personas se mueren, aunque sólo existe la evidencia de que desaparece el cuerpo en un momento dado”.

“Trascendemos a la vida, pero nuestra mente nos impide verlo”

Para explicar la muerte física del cuerpo, Lanza recurre a la teoría del multiverso o universos paralelos. Una interpretación a la que se ha dado un fuerte pábulo debido a los datos recogidos por el satélite Planck, que mostró una serie de anomalías supuestamente causadas por la atracción gravitatoria de otros universos.

“Todo lo que ocurre en nuestro universo está sucediendo también en el multiverso, por lo que la vida nunca dejaría de existir en este sentido”

Cuando el cuerpo desaparece, cuando morimos, nuestra vida se convierte en una planta perenne que vuelve a florecer una y otra vez en el multiverso”, explica gráficamente el físico. Por tanto, la vida trascendería a la forma lineal bajo la que se rige nuestro pensamiento. Sucede como con las partículas de la luz, la materia y la energía “funcionan como las ondas”.

El estudio del fenómeno de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) ha centrado en los últimos años la atención sobre la posibilidad de que exista la inmortalidad. Una de cada cinco personas que sobrevive a una parada cardíaca asegura haber tenido una ECM durante el tiempo de duración de un coma o de muerte clínica, en el que supuestamente desaparecen todas las señales externas de vida, pero que son capaces de narrar luego sus sensaciones y percepciones.

Investigaciones millonarias para demostrar la inmortalidad

Cada vez son más los investigadores médicos interesados en este fenómeno, y la literatura sobre el tema llegó a su cénit con la publicación el pasado año de “La prueba del cielo: El viaje de un neurocirujano a la vida después de la vida” (Zenith). Un libro superventas en el que el neurocirujano Eben Alexander narra su supuesta experiencia en el más allá durante el tiempo que estuvo en coma.

Para intentar acabar con esta incertidumbre, la fundación John Templeton que, con base en Filadelfia, se describe a sí misma como “un catalizador filántropo para la investigación sobre las Grandes Cuestiones de la vida”, financiará con cinco millones de dólares una selección de proyectos de investigación sobre las experiencias al borde la muerte. Es lo que se ha dado en llamar el Proyecto Inmortalidad.

Entre los elegidos en el Proyecto Inmortalidad destaca Sam Parnia, director de investigación sobre reanimaciones en la Universidad de Nueva York, quien tratará de determinar si las ECM son reales. Es decir, discernir si sus causas son físicas o, por el contrario, parapsicológicas o metafísicas. Para ello, el autor de Erasing Death: The Science That Is Rewriting the Boundaries Between Life and Death analizará la actividad cerebral de los pacientes que sufren un paro cardíaco. De este modo, tratará de determinar si las conexiones neuronales son susceptibles de provocar una experiencia subjetiva, verse a uno mismo fuera del cuerpo y en tercera persona mientras los médicos tratan de reanimarlo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mujer muere y vuelve a la vida con este potente mensaje

Mensajes del agua -Masaru Emoto-

Cristal-agua-Somos energía. Masaru Emoto demuestra a través de un experimento que los pensamientos, palabras, emociones y música pueden alterar la estructura molecular del agua para bien o para mal. Es un gran descubrimiento ya que el principal componente de nuestro cuerpo es el agua, alrededor del 70%.

Yo misma he comprobado que cuando al agua del grifo, recogida en una botella de cristal, le doy reiki y además pongo música relajante, se vuelve brillante y al beberla percibo unas ligeras cosquillas en mi lengua, desde entonces lo hago a diario.

En este otro vídeo podemos oír la música que emite una planta con sus vibraciones.

Los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología para bien, así como el efecto nocevo nos afecta negativamente si creemos que algo nos hará daño.

Los comportamientos y creencias limitantes de nuestros antepasados y ancestros están programados en nuestra mente inconsciente, lo cual nos hace repetir patrones de nuestro clan familiar. El odio acumulado durante años, el rencor, la ira, la envidia, etc

Los sentimientos no expresados se convierten en resentimientos y podemos *enfermar:

Casi todos tenemos, en mayor o menor medida, pensamientos, emociones y sentimientos negativos, pero no debemos permitir que predominen en nuestra mente, que nos esclavicen.

Si queremos tener salud: física, mental y emocional, nos conviene pensar en positivo, tener actitud positiva, creer en nosotros mismos, aceptarnos tal y como somos, y amarnos sin condiciones para poder amar del mismo modo a los demás, ya que nadie puede dar lo que no lleva dentro de sí mismo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Reiki para niños y bebés“.

Criticamos, juzgamos, culpamos y condenamos a los demás

No-JuzgarNos pasamos la vida criticando, juzgando, culpando y condenando a los demás, por sus palabras, hechos y promesas incumplidas. Culpamos al político, al banquero, al empresario, al jefe, al compañero, a la parejaal hijo, a la madre, al padre, al hermano, al amigo, al vecino, al enemigo, etc… (incluso algunas personas culpan a Dios). Les reclamamos y exigimos que cambien, pero ¿qué hay de nosotros mismos?. El verdadero cambio comienza por uno mismo.

“Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo” (Mahatma Gandhi)

“El mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión” (Paulo Coelho)

Los otros son nuestros espejos, están en nuestra vida para mostrarnos aspectos que “no queremos ver” de nosotros mismos.

“Eso” que no me gusta del otro, que me desagrada, que tanto me molesta y me irrita, hasta el punto de perder mi centro, me está mostrando “mi sombra“. Lo que no me permito, ni tolero en mí mismo/a, por lo cual, tampoco lo tolero en el otro.

Por ejemplo, si me gusta tener todas las cosas ordenadas y limpias, entonces “me repatea” el desorden y suciedad del otro, o quizás esa situación me recuerde algún hecho traumático de mi pasado, o tal vez se deba a un “programa inconsciente” de algún antepasado o ancestro. Y así sucesivamente con cualquier otro aspecto de nuestra vida.

Cuando nos enojamos con alguien de manera desproporcionada, esas palabras y/o situación quieren decirnos algo… Nos están tocando “simbólicamente”en esa herida

“Cuando te duele lo que te dicen, es porque resuena en tu interior el eco de tus carencias, de tus heridas emocionales y tu profundo dolor” (Lola.Hdez.Rivas.)

Peleamos continuamente contra nuestra propia sombra, proyectada en otros, sin darnos cuenta que es tan inútil como luchar contra el viento, porque siempre está presente. Se trata de reconocer, aceptar e integrar nuestra sombra para estar en equilibrio.

Cuando nos negamos a ver o escuchar “algo”, solemos mirar para otro lado o cambiar de conversación, pero la vida es muy sabia, y nos mostrará “eso” con mayor insistencia, una y otra vez, con distintos disfraces… a través de personas y situaciones concretas, para llamar nuestra atención sobre algún aspecto de nuestra vida que nos conviene mejorar o cambiar. Tenemos que ser conscientes y honestos con nosotros mismos, hacernos las preguntas adecuadas para obtener las respuestas que necesitamos.

Somos maestros y alumnos al mismo tiempo, aprendemos unos de otros en La Grandiosa Escuela de La Vida. A veces nos toca enseñar, todos los días nos toca aprender. “Aquello” que criticamos y juzgamos en otros, también lo hacemos o lo hicimos tiempo atrás, pero “no queremos verlo” porque es más fácil culpar a los demás que hacernos responsables de nuestra vida. Siendo honestos con nosotros mismos nos daremos cuenta que los demás, llegado el momento, pueden tener argumentos para taparnos la boca, y viceversa, porque los errores son lecciones, enseñanzas. 

“El que esté libre de culpa que tire la primera piedra” (Jesús de Nazaret) 

“Desenterramos los errores de los demás, sin darnos cuenta que los nuestros duermen en el olvido” (Lola.Hdez.Rivas) 

“Cuando entramos en guerras de reproches, todos salimos heridos” (Lola.Hdez.Rivas) 

Donde pones tu atención, pones tu energía, y aumenta. Si nos aferramos a energías negativas, nada cambiará. “Ellos” lo saben y se aprovechan, así nos mantienen “dormidos”, perpetuando su poder, su dominio y esclavitud por los siglos de los siglos.

Una reflexión: ¿Quién es más responsable: el sádico o el masoquista?. Cada cual que asuma su responsabilidad…

Cambia tú y cambiará tu mundo

“La mayoría de las personas son capaces de hacer cualquier cosa por absurda que sea para no enfrentarse a su alma” (Carl Jung)

“El cambio requiere coraje, voluntad, dedicación, esfuerzo y constancia, y muchas personas no están dispuestas a hacerlo (Lola.Hdez.Rivas)

Culpamos a los otros de nuestros problemas y desgracias. Cada cual es responsable de su vida. ¡Abrid los ojos! lo pensaste, tú lo creíste, tú lo creaste… ¡Qué sea lo positivo!

La verdadera Esencia de nuestro Ser está presente en nosotros para ayudarnos a recordar quienes Somos, de dónde venimos, porqué y para qué estamos aquí. Escuchando nuestra voz interior encontraremos las respuestas.

“Quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia adentro despierta” (Carl Jung)

“La verdad no es algo en el exterior a ser descubierto, es algo en el interior a ser conseguido” (Osho)

“Todo lo que sucede en tu vida: personas, relaciones, situaciones, experiencias, dolor y enfermedad, te muestran a cada instante, la relación que mantienes contigo mismo/a” (Lola.Hdez.Rivas)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Eres tú quien lo permite

Reiki: aplicación de los cristales de colores en los chakras

REIKI: Canalización y transmisión de la Energía Universal a través de la imposición de manos del terapeuta en los chakras de la persona receptora, para recuperar el equilibrio a nivel corporal, mental, emocional y espiritual. ***Somos energía, TODO en El Universo … Sigue leyendo

¡Me declaro vivo! -Chamalú-

Me declaro vivoSaboreo cada acto

Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí, entonces me portaba como los demás querían y mi conciencia me censuraba. Menos mal que a pesar de mi esforzada buena educación siempre había alguien difamándome. ¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó que la vida no es un escenario!. Desde entonces me atreví a ser como soy.

He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones; conozco gente extraña: católicos, religiosos pecando y asistiendo a misa puntualmente, pregonando lo que no son, personas que devoran al prójimo con su lengua e intolerancia, médicos que están peor que sus pacientes, gente millonaria pero infeliz, seres que se pasan el día quejándose, que se reúnen con familia o amigos los domingos para quejarse por turnos, gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir.

El árbol anciano me enseñó que todos somos lo mismo. La montaña es mi punto de referencia: ser invulnerable, que cada uno diga lo que quiera, yo sigo caminando indetenible.

Soy guerrero: mi espada es el AMOR, mi escudo el humor, mi hogar la coherencia, mi texto la libertad

Si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme, no hice de la cordura mi opción. Prefiero la imaginación a lo indio, es decir inocencia incluida.

Quizás solamente teníamos que ser humanos.

El que tú no veas los átomos, no significa que no existan. Por eso es muy importante que sea el Amor lo único que inspire tus actos.

Sin Amor nada tiene sentido, sin Amor estamos perdidos, sin Amor corremos el riesgo de estar de nuevo transitando de espaldas a la luz

En realidad, sólo hablo para recordarte la importancia del silencio.

Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra detrás de las palabras; no soy un sabio, sólo un enamorado de la vida.

El silencio es la clave, la simplicidad es la puerta que deja fuera a los imbéciles.

La gente feliz no es rentable, con lucidez no hay necesidades innecesarias.

No es suficiente querer despertar, sino despertar.

La mejor forma de despertar es hacerlo, sin preocuparse porque nuestros actos incomoden a quienes duermen al lado.

Recuerda que el deseo de hacerlo bien será una interferencia. Es más importante amar lo que hacemos y disfrutar de todo el trayecto.

La meta no existe, el camino y la meta son lo mismo. No tenemos que correr hacia ninguna parte, sólo saber dar cada paso plenamente.

No, no te resistas, ríndete a la vida. Quien acepta lo que Es y se habilita para hacer lo que puede, encarna las utopías y lo imposible se pone a disposición.

La mejor manera de ser feliz es: ser feliz. Reconstruye tu raíz y saborea la vida.

Somos como peces de mares profundos, si salimos a la superficie reventamos.

La frivolidad y la intrascendencia condenan la vida a la muerte.

Cuando somos más grandes que lo que hacemos, nada puede desequilibrarnos. Pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.

El corazón está en emergencia por falta de amor. Hay que volver a conquistar la vida, enamorarnos otra vez de ella.

Nuestro potencial interior aflora espontáneamente cuando nos dejamos en paz.

Quizá sólo seamos agua fluyendo; el camino nos lo tenemos que hacer nosotros.

Mas no permitas que el cauce esclavice al río, no sea que en vez de un camino tengas una cárcel.

La infelicidad no es un problema técnico, es el resultado de haber tomado el camino equivocado.

Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez. Amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad que pulula por doquier, infectando almas y atrofiando corazones.

El amor es, a nivel sutil, la esencia de nuestra instancia inmunológica.

La gente está tan acostumbrada a complicarse, que rechaza de antemano la simplicidad.

La gente está tan acostumbrada a ser infeliz, que la sensación de felicidad les resulta sospechosa.

La gente está tan reprimida, que la espontánea ternura le incomoda y el amor le inspira desconfianza.

Hay cosas que son muy razonables, objetivas y sin embargo ¡apestan!

Ya no podemos perder el tiempo en seguir aprendiendo técnicas espirituales cuando aún estamos vacíos de amor.

Quienes no están preparados para escuchar tienen la recompensa de no enterarse de nada.

Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga, crea e inventa lo que necesites, haz sólo lo que puedas, y fundamentalmente celebra lo que tengas.

La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia.

Cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual.

La noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Háblate mucho y con cariño, vivirás más *Luis Rojas Marcos“.

Vampiros energéticos

vampiros energéticos“La energía de la mente es la esencia de la vida” (Aristóteles)

Los vampiros existen. Tal vez no se parezcan a los retratados en innumerables novelas y películas de ciencia ficción, criaturas condenadas a las sombras de la noche y sedientas de sangre. Tampoco se acercan demasiado a las descripciones folletinescas de héroes románticos atormentados, aunque no son ajenos al tormento. Salen a la luz del día, y no se amilanan ante las ristras de ajos ni el agua Bendita.

Si observamos detenidamente a nuestro alrededor, podremos detectar las señales que los distinguen. La más evidente es el agotamiento de quienes se relacionan con ellos. No en vano, se alimentan de la energía ajena como los vampiros lo hacen de sangre, succionando la alegría, el bienestar y el entusiasmo de quienes se cruzan en su camino. De ahí que se les conozca como vampiros energéticos.

Todos nos hemos encontrado con alguno en un momento u otro de nuestra vida. Puede que incluso formen parte de nuestro círculo más cercano. No importa la cantidad de tiempo que pasemos con ellos, o la frecuencia con la que compartamos nuestros encuentros. Siempre nos sentiremos cansados y débiles tras esa interacción. Por lo general, se trata de personas que tienden a orbitar alrededor de su propio ombligo. Viven tan centrados en sí mismos, en sus problemas, circunstancias y necesidades que apenas queda espacio para nada más. De ahí que suelan construir un discurso repetitivo, además de jugar a menudo la carta del victimismo. Les cuesta mucho vera la persona que tienen delante, a quien a menudo utilizan meramente comobasurero emocional. Suelen ser rápidos a la hora de emitir opiniones y prodigarse en críticas y descalificaciones, y a menudo son hábiles manipuladores. Y es que aunque carecen de colmillos, no dudan en morder.  

A grandes rasgos, existen dos tipos de vampiros energéticos. En primer lugar, están los que acuden a nosotros constantemente para contarnos sus problemas. Suelen jugar a la perfección el papel de víctimas, buscando que sintamos lástima y pena por ellos. Y pese a nuestros esfuerzos, nunca parecen asumir la responsabilidad de sus acciones, ni hacer nada para cambiar o transformar la raíz de sus problemas. Son como agujeros negros, capturando y haciendo desaparecer cualquier rayo de luz que se atreva a asomarse a su vacío.

En segundo lugar, están quienes avasallan sin contemplación, actuando con un permanente aire de superioridad. El juicio es su deporte favorito, y son campeones en la disputada categoría de quejas y lamentos. En vez de valorar y agradecer nuestras respuestas y propuestas, se dedican a descartarlas o descalificarlas sin más. Tienen la sutileza de un bulldozer y la misma capacidad de destrucción. Aunque somos conscientes de cómo nos sentimos tras relacionarnos con ellos, ya sea por costumbre, por amabilidad o por educación, solemos permitir que nos asalten emocionalmente y drenen nuestra energía. Y puesto que en un momento u otro nos veremos obligados a interactuar con ellos, tal vez sería interesante cuestionarnos cuál es la mejor manera de lograrlo sin salir gravemente perjudicados en el proceso –o sin tener que recurrir a las estacas y a las ristras de ajos. El precio de ser un pesado.

“No hay mayor esclavitud que decir sí cuando se quiere decir no” (Baltasar Gracián)

El primer paso para dejar de ser tan vulnerables ante los vampiros energéticos es dedicar algo de tiempo a valorar qué tipo de relaciones queremos establecer con ellos. Podemos partir de la base de que no vamos a hacerles cambiar de actitud ni de hábitos. Ese cambio sólo se produce cuando ellos mismos asumen el compromiso de transformar su manera de actuar y de comunicarse. En este escenario, lo único que nos queda es aprender a marcar los límites necesarios para preservar nuestra salud emocional. Y para ello, tenemos que empezar por priorizar nuestras necesidades y respetar nuestro tiempo. No se trata de cortar la relación con alguien a quien apreciamos, sino de saber mantener la distancia cuando el vampiro en cuestión nos avasalle en modo “incontinencia verbal tóxica“.

Para lograrlo, podemos dejar de tomarnos sus tretas y hábitos egocéntricos como algo personal. En esos momentos, resulta útil observar a nuestro interlocutor y verificar que probablemente tendría la misma actitud con cualquier otra persona. Eso no justifica su conducta, pero nos puede ayudar a tomar perspectiva de la situación y dar cabida a una respuesta más consciente y meditada, en vez de la reacción impulsiva habitual, que termina por dejarnos agotados. Al fin y al cabo, si permitimos que la conducta manipuladora de los demás nos provoque una reacción impulsiva y dañina, los primeros que saldremos perjudicados somos nosotros. Con ello no sólo no conseguiremos la respuesta que esperamos, sino que terminaremos exhaustos a causa de la intensidad de nuestras emociones y decepcionados por el resultado de la interacción.

Al cambiar nuestra manera de responder -interna y externamente- ante los estímulos de siempre, podremos lograr que los vampiros energéticos se vean en la tesitura de tener que actuar a su vez de forma distinta. El objetivo es hacer de espejo a nuestro interlocutor, en vez de alimentar una conversación condenada a la esterilidad. En última instancia, los vampiros energéticos pierden el control cada vez que la realidad no se adapta a sus expectativas, y eso les convierte en esclavos de sus circunstancias. De hecho, sus palabras, conductas y actitudes denotan una profunda falta de responsabilidad y madurez. De ahí la importancia de cuestionarnos qué podemos hacer nosotros para cambiar la dinámica de esa relación.

Si aspiramos a cambiar el feedback que recibimos de nuestras relaciones, tenemos que empezar por transformar nuestra manera de comunicar. En una interacción sana, la conversación y la energía fluyen entre dos personas con un equilibrio palpable. Cada uno tiene su espacio para compartir, comentar y responder, y hay espacio para la escucha y la reflexión. Cuando se dan estas circunstancias, las conversaciones que mantenemos nos nutren como lo haría una buena comida. Nos dejan con las cosas más claras y las pilas cargadas por la alegría del disfrute compartido. Los vampiros energéticos nos proponen lo contrario. Una relación que, aunque no lo parezca, es unidireccional, cansada, fuente de conflicto, frustración e insatisfacción. Llegados a este punto, tal vez sea el momento de plantearnos algunas preguntas incómodas. ¿Qué sucede si nos encontramos al otro lado del espejo? ¿Y si nosotros somos los vampiros energéticos? Entre las leyendas y la realidad.

“Las personas perdemos energía buscando excusas por no ser lo que podríamos llegar a ser y no invertimos la suficiente en respetarnos a nosotros mismos” (Michael Straczinsky)

Tras el ejercicio de honestidad que requiere responder a esta pregunta, puede que resulte útil tratar de detectar las señales que nos definen como vampiros“. ¿La gente nos corta cuando hablamos? ¿Nos ponen excusas para quedar? ¿Desconectan cuando les estamos explicando nuestras vicisitudes? Si nuestra forma de actuar genera que las personas se alejen de nosotros, nos eviten, y nos cuelguen la etiqueta de “pesados“, tal vez sea el momento de cambiar nuestra manera de relacionarnos con los demás. Si aspiramos a construir relaciones más sanas y satisfactorias, tenemos que empezar por hacer un poco de autocrítica. Es la forma más directa de conseguir sumar en perspectiva. De ahí la importancia de preguntarnos: ¿Qué resultados obtenemos de nuestras interacciones? ¿Son de bienestar? ¿O más bien todo lo contrario? Llegados a este punto, quizás valga la pena recordar la definición que hizo Einstein de la locura: “Hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

Contrariamente a lo que afirman los mitos y leyendas, existe cura para el vampirismo. No se trata de una poción mágica, sino de un trabajo personal que requiere de grandes dosis de honestidad, humildad y compromiso. Implica enfrentarnos a nuestra imagen en el espejo y atrevernos a observar el reflejo que nos devuelve. En última instancia, nosotros somos nuestro peor enemigo. Si en vez de succionar la energía ajena nos dedicamos a cultivar la nuestra, empezaremos a cambiar la dinámica de nuestras relaciones. Podemos optar por quedarnos estancados en las tinieblas y vivir de energía prestada –cargada de frustración e insatisfacción–, u optar por ser personas que aportan, que demuestran un interés genuino por los demás y construyen relaciones empáticas y auténticas.

  • Extracto del artículo publicado en el suplemento de La Vanguardia ‘Estilos de Vida’ (ES)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Características de la dependencia emocional