La importancia de nuestro nombre

NombresCuando bautizamos a un hijo debemos saber que junto con el nombre le pasamos una identidad. Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos novios o novias, de personajes históricos o novelescos.

Los nombres que recibimos son como contratos inconscientes que limitan nuestra libertad y que condicionan nuestra vida. Un nombre repetido es como un contrato al que le hacemos una fotocopia, cuando en el árbol genealógico hay muchas fotocopias el nombre pierde fuerza y queda devaluado.

Según Alejandro Jodorowsky, el nombre tiene un impacto muy potente sobre la mente. Puede ser un fuerte identificador simbólico de la personalidad, un talismán o una prisión que nos impide ser y crecer.

*En los árboles narcisistas cada generación repite los mismos nombres de sus ancestros y con ello se repiten los destinos.

¿Atraen ciertos barrios a personas cuyo estado emocional corresponde al significado oculto de esos nombres?

Dice Alejandro Jodorowsky que en Santiago de Chile vivió en La plaza Diego de Almagro, un lugar que él sintió como oscuro y triste. Resulta posible pensar que ese lugar era el reflejo de su interior en aquel momento de su vida. Diego de Almagro fue un conquistador frustrado. Por engañosos consejos de su cómplice Pizarro, partió de Cuzco hacia las tierras inexploradas del Sur creyendo encontrar templos con tesoros fabulosos.
Después de muchas calamidades volvió como alma en pena a Cuzco, donde su traidor socio, no queriendo compartir las riquezas robadas a los incas, lo hizo ejecutar.

Podríamos dedicar unos minutos a observar el lugar donde vivimos: en la calle de un poeta, de una santa benefactora, de un descubridor o tal vez en la de un general asesino. Nada es casual, el mundo es como un espejo que nos refleja, cada vez que realizamos una mutación interior también cambia nuestro exterior, a veces son señales del Universo.

¿Podríamos decir que los nombres tienen una especie de frecuencia que sintoniza con ciertos receptores? ¿Qué tipo de receptores?

Inconscientemente nos sentimos atraídos por cientos nombres que reflejen lo que somos (a veces son exactos y otras veces están ocultos detrás de máscaras, sólo hay similitudes léxicas o fonéticas): Nuestra parte sana y positiva es un receptor que sintoniza con ciertos nombres, porque nos hacen gozar y sentirnos seguros. Nuestra parte enferma y negativa es otro receptor que sintoniza nombres determinados, porque hay una intención supraconsciente de resolver el conflicto.

Reflexionemos de nuevo en los nombres de lo que hemos atraído a nuestro mundo: El nombre de nuestra empresa, centro de trabajo, escuela… El nombre de nuestra pareja, amigos, jefes, profesores… Personas que se cruzan en nuestro camino por “accidente” y se llaman exactamente igual que nuestro padre (o madre, o hermano…)

¿Hay una programación inscrita en nuestro nombre y apellidos?

Según nos cuenta Alejandro Jodorowsky, tanto el nombre como los apellidos encierran programas mentales que son como semillas, de ellos pueden surgir árboles frutales o plantas venenosas.

En el árbol genealógico los nombres repetidos son vehículos de dramas

Es peligroso nacer después de un hermano muerto y recibir el nombre del desaparecido. Eso nos condena a ser el otro, nunca nosotros mismos. Cuando una hija lleva el nombre de una antigua novia de su padre, se ve condenada a ser “la novia de papá” durante toda su vida. Un tío o una tía que se suicidaron convierten su nombre, durante varias generaciones en vehículo de depresiones.

A veces es necesario, para detener esas repeticiones que crean destinos adversos, cambiarse el nombre.

El nuevo nombre puede ofrecernos una nueva vida. En forma intuitiva así lo comprendieron la mayoría de los poetas chilenos, todos ellos llegados a la fama con seudónimos.

¿Hay ejemplos que nos permitan comprender la importancia del nombre?

Nuestro nombre nos tiene atrapados, ahí está nuestra “individualidad”.

Barrick Gold (oro en inglés es gold) se convirtió en el mayor  productor de oro del mundo.

Brontis “voz de trueno” se dedica al mundo del teatro con una potente voz…

María, Inmaculada, Consuelo se asocian a la pureza, la virginidad, nombres que exigen perfección absoluta, que nos limitan.

Miguel, Ángel, Rafael, Gabriel, los nombres de ángeles dan problemas con la encarnación -César, poderoso y asociado a la ambición.

¿Cómo sé si el nombre que he recibido me perjudica?

Estudiar los nombres del árbol genealógico es igual que acceder al inconsciente. En los nombres encontramos secretos. Es importante ver cómo funciona el nombre que nos dieron. Algunas cuestiones: Lo primero es saber la persona que nos nombró. ¿Papá?, ¿mamá?, ¿abuelo?, ¿la hermana?, ¿el padrino?… El que nombra, toma poder sobre lo nombrado y no es lo mismo llamarme Micaela por mi abuela paterna, si el nombre se le ocurrió a mi padre para repetir el nudo incestuoso, o por mi madre, para ser aceptada en la familia de mi padre, dándole una hija-clon de su suegra.

¿De pequeño/a me gustaba mi nombre o me hubiese gustado llamarme de otra manera?

Los niños tienen una intuición especial y una fresca desinhibición que les permiten rechazar de pleno lo que les contamina.

Investigar de donde viene nuestro nombre:

*Si es de algún familiar, es bueno analizar su destino y los caminos que recorrió en su vida, porque probablemente venimos a repetirlos. Llamarse René después de un hermano muerto, es cargar con él toda la vida.

*Si es de alguien significativo para quién nos nombró, nos caerá la carga de darle a éste lo que el otro no le dio.

*Si es de algún personaje histórico, novelesco, as del fútbol o princesa de Mónaco, viviremos frustrados y fracasados si no seguimos el guión.

*Si es por algo material, adquiriremos las propiedades de ese elemento. Por ejemplo, “si me llamo como la muñeca de mi hermana, me convertiré en su muñeca, ella jugará conmigo, me dominará.

*Si me llamo por algo inmaterial, tenderé a fines abstractos ideados por nuestros padres, desatendiendo lo real e incluso, por oposición a ellos, llegaré a materializar lo contrario a lo que llevo escrito en el nombre. Llamarse Libertad, Paz, Luz, no siempre es sinónimo de ser libre, vivir en paz y tener las cosas claras.

-Los diminutivos: “Me llamo Manuel como mi abuelo, pero me dicen Manolito”, han proyectado en ti la figura de tu abuelo, pero tienes prohibido crecer y superarlo.

-Los nombres compuestos: “Me llamo José Luís, por mi padre y mi abuelo”. Pobre de ti si la relación entre ellos era farragosa.
“Me llamo “María José”, como dice Jodorowsky, “¡Catástrofe sexual!”.

-Los nombres feminizados o masculinizados: Mario, Josefa, Carmelo, Paula, corresponden a deseos frustrados de que naciéramos del sexo contrario.

¿Por qué no cambiarnos de nombre cuando éste va cargado por un lastre que nos inmoviliza?

Nos aterra cambiarnos de nombre ya que tememos que dejaremos de ser reconocidos por nuestro clan. Tememos no ser reconocidos, ni identificados, no ser amados, es el mayor temor que tenemos. Somos seres gregarios y pensamos que podemos morir si nuestro “clan” nos abandona, lo que es una herencia de nuestro cerebro arcaico.
Metafóricamente, el nombre que nos dan los padres es como un archivo del GPS que nos va indicando caminos digitalizados y guardados en la memoria familiar. Al nacer, nos instalan el archivo y vamos deambulando por el mundo por rutas más o menos pedregosas y abruptas, pero nos sentimos como en casa, porque ya fueron trazadas por el sistema operativo del árbol. Cambiarnos de nombre es arrojar el GPS por la ventanilla del coche y empezar a ver y a recorrer nuevos caminos, conquistar territorios que no habían sido archivados por nuestro árbol.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Posición de los hermanos en la familia

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La plata coloidal es un poderoso antibiótico

plata-coloidal...La plata coloidal es un poderoso antibiótico de amplio espectro que inactiva las enzimas que bacterias, hongos, virus y parásitos usan para su metabolismo del oxígeno, causando entonces su asfixia tras pocos minutos. Las formas pleomórficas (que tienen capacidad de adoptar distintas formas) o mutantes de estos organismos son también vulnerables. Muchos antibióticos matan solo pocos microorganismos causantes de enfermedades, pero el coloide de plata es conocido por su eficiencia sobre centenares de ellos.

Las propiedades antibacterianas, antivíricas y desinfectantes de la plata se conocen desde hace siglos. El uso antibiótico de la plata data de civilizaciones tan antiguas como la griega y la romana, que también utilizaban este metal para elaborar utensilios de cocina o recipientes donde almacenar y servir el agua. Ya entonces sabían que la plata inhibe el crecimiento de los microorganismos que dañan alimentos y bebidas. Los primeros pobladores del Oeste americano introducían un dólar de plata en los recipientes con leche para facilitar su conservación y evitar el crecimiento de hongos y bacterias.

De hecho en la actualidad se sigue confiando en la capacidad de la plata coloidal para eliminar una amplísima gama de organismos patógenos (las principales líneas aéreas del mundo utilizan filtros de agua en base a plata) e incluso para potabilizar el agua . Los rusos la utilizan para esterilizar el agua reciclada a bordo de las estaciones espaciales y la NASA eligió un sistema de tratamiento de aguas a base de plata coloidal para el shuttle o taxi espacial.

Tanto la medicina tradicional china como la medicina ayurvédica han usado la plata para prevenir y tratar infecciones, y también como tónico rejuvenecedor. Para la tradición médica hindú, la plata es muy eficaz en el tratamiento de afecciones hepáticas y también para “refrescar mente, emociones y cuerpo en padecimientos tales como neuritis y neuralgia, inflamaciones de las membranas mucosas, enfermedades del sistema reproductor y mentales. Es afrodisíaca y útil en casos de debilidad”.

Hasta mediados del siglo pasado era común entre los médicos occidentales el uso de la plata coloidal para el tratamiento de decenas de enfermedades cuyo origen fueran virus, bacterias u hongos, o para ayudar a cicatrizar heridas y quemaduras. Sin embargo, el desarrollo de los antibióticos de síntesis (en realidad toxinas producidas defensivamente por bacterias, como el caso de la penicilina) llevaron a este germicida natural a un rincón olvidado, del cual intentan rescatarlo médicos y profesionales de la salud de todo el mundo.

En 1914 la revista The Lancet publicó los resultados de un estudio con plata coloidal llevado a cabo en EEUU por el Dr. Henry Crookes que demostró su poder germicida. En aquel artículo el investigador afirmaba: “No conozco ningún microbio que no haya podido ser eliminado en laboratorio con plata coloidal en un lapso de 6 minutos, sin efectos secundarios negativos, aún utilizando las concentraciones más altas”. Recientes investigaciones realizadas en la Universidad de California de Los Ángeles (EEUU) confirman que bastan 6 minutos o menos, desde el contacto con la plata coloidal para que el germen muera.

Lo que hace la plata coloidal es inactivar las enzimas que bacterias, hongos, virus y parásitos usan para su metabolismo del oxígeno; es decir, consigue inutilizar rápidamente el “pulmón químico” de dichos parásitos (y también de sus huevos y larvas), generándoles asfixia. Por ese motivo, al contrario de lo que ocurre con los antibióticos sintéticos, el microorganismo no puede desarrollar mecanismos de resistencia, ni ningún tipo de mutación que le permita escapar de la acción germicida de la plata. Luego las células del sistema reticuloendotelial (parte del sistema inmune) logran expulsar del cuerpo los gérmenes ya muertos.

Por tanto, la plata coloidal funciona como un catalizador ya que su sola presencia hace que muchos microorganismos causantes de enfermedades infecciosas no puedan respirar y mueran asfixiados. Y lo hace con centenares de gérmenes como demostró en 1988 el doctor Larry C. Ford (investigador de la Escuela de Medicina de la UCLA, EEUU), entre ellos, streptococcus pyogenes (infecciones de la piel, impétigo, laringitis, fiebre escarlata, etc), streptococcus pneumoniae (neumonía, meningitis, sinusitis, otitis media, infección de oídos), streptococcus faecalis (infecciones urinarias, endocarditis, heridas infectadas, etc), streptococcus mutans (una de principales causantes de placa dental y caries), streptococcus gordonii (caries, endocarditis infecciosa, inflamación del corazón), staphylococcus aureus (neumonía, infecciones oculares, infecciones de la piel, furúnculos, impétigo, celulitis, heridas postoperatorias, meningitis, intoxicación alimentaria, osteomielitis, etc), escherichia coli (intoxicación alimentaria, infecciones urinarias, diarrea del viajante, diarrea en niños, infecciones respiratorias y heridas infectadas), haemophilus influenzae (otitis media, infección de oídos, neumonía, meningitis, sinusitis, infecciones de garganta, artritis supurativa en niños), enterobacter aerogenes (heridas infectadas, infecciones urinarias, bacteriemia y meningitis), klebsiella pneumoniae (infecciones del aparato respiratorio, infecciones hospitalarias, infecciones de las vías urinarias, heridas infectadas y bacteriemia), pseudomonas aeruginosa (infecciones de heridas y quemaduras, queratitis, neumonía, meningitis, infecciones hospitalarias, infecciones urinarias, etc), neisseria gonorrea, garnerella vaginalis, salmonella typhi y otros microbios patógenos entéricos como candida albicans, candida globata y malassezia furfur por citar sólo algunos.

Por ello, el Dr. Harry Margraf (bioquímico e investigador de la Universidad de Saint Louis, colaborador de la Universidad de Washington y pionero en la investigación de la plata) afirmó: “La plata coloidal es, sin duda, el mejor y más versátil controlador de gérmenes que tenemos. El Dr. Richard Davies, investigador de la Utah Silver University sobre el empleo de la plata coloidal en 37 países, declaró: “En 4 años hemos descrito 87 nuevas aplicaciones en medicina. Estamos apenas empezando a entrever su utilidad para aliviar sufrimientos y salvar vidas”.

Al contrario que los antibióticos sintéticos que destruyen enzimas y bacterias benéficas, la plata coloidal no provoca daño alguno ni a las enzimas ni a ningún otro componente del organismo humano. Y es así porque sólo ataca las enzimas de formas de vida unicelulares que son radicalmente diferentes a las de los organismos pluricelulares. Además, dentro del cuerpo humano la plata coloidal no forma compuestos tóxicos ni reacciona con otra cosa que no sea la enzima metabolizadora de oxígeno de un germen unicelular. Por tanto, no puede causar rechazos o alergias de ningún tipo.

La plata coloidal es una suspensión en agua destilada de pequeñísimas partículas de plata (nanopartículas que varían de 0,01 a 0,001 micrón de diámetro), cargadas eléctricamente. No debe confundirse al coloide de plata con el oligoelemento plata (estado cristalino) que se obtiene por método químico; el coloide de plata se obtiene por método fisicoquímico (electrólisis). El estado cristalino es el estado de los objetos inanimados. La mayor parte de los fármacos se encuentran en estado cristalino y el cuerpo deberá convertirlos al estado coloidal para poder aprovecharlos, con la consiguiente ineficiencia energética y el inevitable desecho tóxico. Esto no ocurre en el estado coloidal, estado natural de los seres vivientes.

Hoy en día, la plata se usa principalmente en estado coloidal, es decir, como una solución en la cual partículas de plata se hallan dispersas en agua. Las cantidades de plata necesarias para elaborar plata coloidal son mínimas (algunas partes por millón). El pequeño tamaño de las partículas de plata hace más efectiva la solución, al multiplicarse el área de contacto con los gérmenes.

La plata coloidal es el resultado de un proceso electrolítico en agua que atrae partículas submicroscópicas de plata de un trozo más grande de plata pura. Estas partículas permanecen en suspensión debido a la pequeña carga eléctrica de cada partícula. Dado lo diminuto de las partículas, la plata puede penetrar más fácilmente y difundirse por todo el cuerpo.

La efectividad de la plata coloidal contra bacterias, hongos y virus se ha mostrado repetidamente en test de laboratorio. En la medicina alternativa se usa frecuentemente como antibiótico natural. Las microscópicas partículas de plata suspendidas en agua son capaces de destruir los microbios más resistentes a los antibióticos.

La plata coloidal, al contrario que los antibióticos convencionales, no destruye la flora intestinal benéfica (disbacteriosis, que estimula la proliferación de hongos como la cándida albicans y generan la candidiasis crónica) ni afecta hígado y riñones.

La plata coloidal es un antibiótico de amplio espectro. Mientras la mayoría de los antibióticos usados en medicina eliminan alrededor de media docena de diferentes microorganismos, la plata destruye centenares de ellos. Se ha demostrado que la plata coloidal no sólo mata ciertas bacterias, hongos y virus e incluso células tumorales, sino que también estimula el crecimiento óseo (reduce en un 50% la convalecencia en caso de fracturas) y promueve la curación de heridas, aún en pacientes con serias quemaduras.

En presencia del coloide de plata, la mitosis celular (división replicativa) generará células indiferenciadas, que podrán adoptar la forma necesaria para cumplir con la reparación y cicatrización de tejidos que el organismo necesite. Esto explica la capacidad de la plata coloidal para acelerar hasta en un 50% los procesos de curación frente a accidentes.

La acción de la plata es específica a ciertas estructuras celulares. Cualquier célula que no posee una pared químicamente resistente se ve afectada por la acción de la plata, incluso las bacterias y otros organismos sin paredes celulares, como por ejemplo, los virus extracelulares. Puesto que las células de los mamíferos tienen un recubrimiento completamente diferente en sus células, la plata no tiene efecto alguno sobre ellas. Al contrario de los antibióticos convencionales (a los cuales la mayoría de los gérmenes se han vuelto resistentes), los patógenos no pueden desarrollar tolerancia a la plata coloidal mediante mutaciones.

La acción de la plata coloidal es muy evidente en casos de sida, cuando la supresión del sistema inmune deja al cuerpo sin defensas y el coloide de plata se convierte en una perfecta herramienta no tóxica, usada por su efecto antibiótico de amplio espectro. Un investigador de la Brigham Young University (Utah, EEUU) envíó muestras de plata coloidal a dos laboratorios diferentes, incluyendo el UCLA Medical Center (California, EEUU), que concluyeron: “la plata eliminó no sólo los virus de HIV, sino todos los virus que fueron testeados en el laboratorio”. De acuerdo con las normas de la FDA, el coloide de plata no puede ser utilizado para tratar al virus de HIV pero puede ser utilizado como un antibiótico para todas las enfermedades contraídas por HIV activo.

La Dra. Hulda Clark recomienda el uso de plata coloidal como antiséptico durante y después de la higiene dental. Unas gotas en el cepillo de dientes después de las comidas y una cucharada como enjuague, gárgaras o ingestión, resultan particularmente eficaz contra el clostridium. Esta bacteria (que suele residir en las endodoncias) produce en abundancia DNA similar al nuestro y contribuye al crecimiento de tumores.

El coloide de plata es prácticamente insípido y puede tomarse oralmente para combatir parásitos, cándidas, herpes, fatiga crónica, estafilococos, estreptococos, herpes zoster y más de 600 afecciones virales y bacterianas. Es también exitoso en condiciones sépticas de la boca, como piorrea y tonsilitis. Aplicado en la piel, ayuda entre otras cosas en acné, verrugas, heridas abiertas y pie de atleta. En los ojos ayuda tanto en conjuntivitis como en otras formas de inflamación e infección de los ojos, que no sea picadura o irritación. Puede ser usado vaginalmente, analmente o atomizado en nariz o pulmones.

A nivel dermatológico, se puede usar la plata coloidal sobre llagas, heridas, eccemas, quemaduras, acné, hongos, verrugas o infecciones. Obviamente que se debe trabajar sobre la causa profunda del problema de piel (proceso depurativo y cambio alimentario), pero en tanto se puede usufructuar el poder germicida y bacteriostático de la plata. Basta con hacer topicaciones diarias, embebiendo una gasa o vendaje con plata coloidal.

En la naturaleza, cantidades pequeñas de plata resultan profilácticas o protectoras, ya que fortalecen el sistema inmunológico. El British Medical Journal también reporta que rápidamente remite inflamaciones y ayuda a la salud en general. Los veterinarios usan plata coloidal contra el temible parvovirus canino, y en otras enfermedades de pequeños y grandes animales.

*La plata coloidal no interacciona con ningún medicamento y su toxicidad para humanos es prácticamente nula. Dos cucharaditas por día contienen menos plata que el límite admisible estipulado por la Organización Mundial de la Salud. La plata se excreta fácilmente del cuerpo, principalmente a través de la orina.

De acuerdo a la literatura médica, no se conocen efectos secundarios por el uso de la plata coloidal, nunca se han descrito casos de interacción con otras drogas, no produce adicción, no genera intolerancia, no tiene gusto, es inodora, no es tóxica, es segura en embarazo y lactancia, no afecta los ojos y no se deposita bajo la piel como otros compuestos de plata que causan manchas.

En resumen, la plata coloidal es un poderoso antibiótico contra virus, bacterias, parásitos y hongos. Tiene propiedades antiinflamatorias y es un antiséptico muy potente que protege naturalmente contra las infecciones. Ha sido utilizada por años por la profesión médica en todo el mundo y en centenares de enfermedades diferentes.

Por todo lo expuesto podemos concluir que la plata coloidal: mejora la digestión, elimina toxinas del cuerpo, estimula el drenaje linfático, mejora la oxigenación de las células, aumenta el flujo de energía corporal, fortalece el sistema inmune, ayuda a eliminar células tumorales, estimula el crecimiento óseo, favorece la curación de heridas y quemaduras, acelera los procesos de cicatrización, regenera los tejidos de forma rápida y efectiva, es un reconstituyente general del organismo y es beneficiosa durante el embarazo y para el feto.

USO Y DOSIFICACIÓN

La plata coloidal resulta muy versátil en su empleo, usándose en concentraciones de al menos 10 partes por millón. Es recomendada como eficaz herramienta desparasitante. Se puede ingerir para hacer enjuagues o gargarismos (a fin de prevenir o tratar infecciones bucales), para limpiar heridas o quemaduras (al contrario que otros antisépticos no produce dolor al ser aplicada sobre cortes o abrasiones), para tratar tópicamente la piel (acné, verrugas, pie de atleta, etc), o para lavar los ojos (incluso los de los bebés) en casos de conjuntivitis y otras formas de inflamación e infección ocular.

También se puede usar vaginal o analmente, atomizada por la nariz (así la plata coloidal llega más rápidamente al foco infeccioso cuando se padece bronquitis o infecciones pulmonares), vaporizada o como desodorante (la mayor parte del mal olor de pies o axilas es causado por las bacterias que metabolizan las sustancias excretadas por las glándulas sudoríparas y la plata coloidal las elimina por completo).

Pese a su gran potencial individual, sugerimos siempre usar la plata coloidal como parte de un proceso depurativo que genere condiciones sinérgicas y complementarias, para que el organismo pueda manejar mejor el efecto desparasitante y sus secuelas concomitantes (mortandad de microorganismos, toxicidad defensiva de los parásitos, irritación, etc).

Por ello sugerimos utilizar la plata coloidal dentro del segundo andarivel del Proceso Depurativo. Se recomienda hacer series de 4 semanas que se irán intercalando con las demás herramientas sugeridas para la secuencia desparasitante (propóleo, tinturas vegetales, arcilla, cina 3x, etc).

La ingesta recomendada es de gota por kilo de peso (80kg, 80 gotas), disueltas en un poco de agua y dividida en dos tomas diarias. En organismos pequeños, asegurar al menos 10 gotas por día. Esta dosificación debería mantenerse inicialmente durante 2 semanas y luego, si se desea, se puede reducir a la mitad.

Durante la ingesta del coloide de plata, es normal (y deseable) que puedan darse síntomas de crisis depurativas (diarrea, fiebre, expectoración, mucosidad, fatiga, estados gripales, etc), como consecuencia de su efecto. Dichas crisis suelen ser breves (dos o tres días) y remiten espontáneamente si garantizamos el adecuado reposo y la correcta hidratación.

Para mejorar la absorción de la plata coloidal, se recomienda mantener en la boca al menos un par de minutos antes de tragar. Es preferible tomarla con el estómago vacío y esperar unos minutos antes de ingerir otros alimentos.

Una semana después de finalizar la ingesta, el efecto protector se desvanece, ya que los coloides de plata son eliminados de los tejidos por medio de riñones, intestinos y linfa. También puede aplicarse en gotas nasales y oculares (un par de gotas en cada ojo) en caso de conjuntivitis o irritación y en topicaciones sobre la piel (acné, verrugas, heridas, quemaduras) con el auxilio de gasas.

Se puede usar en mascotas: la cantidad a utilizar dependerá obviamente del tamaño; utilice un gotero para que llegue a la garganta o simplemente disuélvalo en el alimento o el agua. Hay experiencia en pequeños (parvovirus perruno, afecciones en aves y peces) y grandes animales (brucelosis, diarrea).

Para conservar el agua, basta usar un par de cucharaditas de plata coloidal cada 4 litros de agua. En caso de aguas contaminadas por gérmenes o bacterias, se puede duplicar la dosificación y se evitará la toxicidad de los antisépticos a base de cloro, cosa que también puede hacerse en piscinas y natatorios. También puede usarse una cucharadita de coloide de plata para la conservación de alimentos. La presencia de la plata en la comida, ayudará al proceso digestivo, evitará la fermentación de los almidones, el enranciamiento de las grasas y la putrefacción de las proteínas.

Almacene la plata coloidal en frascos de vidrio caramelo, en un lugar fresco y oscuro, nunca expuesta al sol, a campos electromagnéticos o en refrigerador. Evitar poner en contacto la plata coloidal con plástico o metales. La vida activa del coloide de plata es de unos 6 meses. Siempre conviene agitar antes de usar para asegurar la uniforme distribución.

 

Perdonar es sanar nuestras heridas

¡La Magia del Perdón!

La vida nos ha provocado a todos heridas por pérdidas: vivir es un riesgo y en ocasiones los demás o nosotros mismos actuamos de tal modo que acabamos por lastimarnos.

La única medicina que existe para curar nuestras heridas se llama “Perdón, pero no la venden en la farmacia. Para perdonar debemos decidir perdonar. Es un proceso, es una decisión, es una determinación que liberará nuestra energía.

Todos tenemos heridas: unas leves, otras más grandes, y a veces, unas que parecen incurables. Las heridas dejan cicatrices, para recordarnos cómo fue que nos lastimamos. Perdonar no es olvidar. Es bueno no olvidar cómo fue que nos hicimos daño, para no cometer de nuevo el mismo error.

Es distinto tener la cicatriz a estar rascando la herida hasta que se infecte. ¿Cuándo es el momento de desapegarse del dolor? Es una pregunta casi sin respuesta. A cada cual le llega su momento de decidir seguir adelante sin el peso del dolor. No hay un tiempo convencional, depende de muchos factores: cuál es la pérdida, quién la provocó, si fue mi responsabilidad o no, cómo era mi relación con el otro…

Se ha escrito mucho sobre las etapas del duelo. Podemos suponer que las personas tenemos ciclos muy parecidos para enfrentar el dolor. Primero lo negamos y queremos pensar que la pérdida no ha sucedido, pero la realidad se impone y la ausencia del otro nos confirma día a día que es cierto que ya no está.

Después solemos enojarnos: con quién nos lastimó, con quién se murió, con la enfermedad, o con nosotros mismos. Es mejor estar enojados que negar. La energía del enojo nos habla de vida. Pero no debemos quedarnos enojados demasiado tiempo. Hay quiénes se quedan estancados en alguna etapa y sus vidas dejan de funcionar.

 A veces, entra la etapa de negociación: hacemos propuestas, fantaseamos, creemos que es posible regresar el tiempo. El daño ya está hecho. Lo que dije, lo que no dije, lo que hice y lo que no hice, ya está! No hay “Y si hubiera…”, por favor, intenta no te quedarte en esa etapa de estar dándole vueltas y vueltas en la cabeza a lo que hubieras hecho diferente. Todo está ordenado.

Después de la etapa de negociación suele venir la de tristeza: depresión, nostalgia, apatía, melancolía, dolor y más dolor. A veces es una especie de homenaje al que se fue: para que sepas cuánto te quiero voy a estar triste el resto de mi vida. A veces es apego: me dejó el marido y no puedo pensar en otra cosa porque todo en mí dependía de ti. Perdí un trabajo y no puedo más que lamentarme por no estar ya en esa compañía maravillosa…

Es una decisión dejar de lamentarse. Es una decisión volver la mirada a lo que si tengo, a lo que sí permanece, a lo nuevo: a las posibilidades que se abren.

Hay que saber decir adiós. Perdonar para liberar toda la energía que se queda en el otro: sea la vida, una empresa o una persona. Recordemos que el perdón es un proceso, pero sobre todo una decisión. En esta etapa el enojo se ha vuelto sobre uno mismo.

Estamos enojados con nosotros mismos por haber permitido que nos lastimaran o por haber lastimado al otro.

Algunos de los obstáculos que nos hacen permanecer en ese estado depresivo, y no perdonar, son:

1. Conseguir la compasión de los otros.

2. Sentirme tranquilo porque la culpa fue del otro y yo soy muy  bueno.

3. Señalar lo malo del otro me hace sentir superior.

4. Yo no tengo que esforzarme más en la vida.

Es fundamental entender que sólo cuando me perdone y perdone a los demás, sanaré mi herida.

Sólo cuando perdone pasaré a la última etapa: la aceptación, que significa integrar el acontecimiento a mi vida, como parte de mi historia. Significa aprender la lección. Significa encontrar el sentido, o por lo menos creer que lo que sucedió tiene sentido. Significa decidirse a vivir de nuevo. Recordar que tenemos cerca personas que nos aman y que no tenemos el derecho a preocuparlas o agobiarlas con nuestro dolor, claro, después de un determinado tiempo.

Sí, la vida no es fácil. Sí, a veces vivimos situaciones extremadamente dolorosas. Sí, a veces sufrimos pérdidas irreparables, por causa de la naturaleza, por nuestra causa o por causa de otros.

La mejor opción es decidir recuperar los pedazos, aprender de la situación, volver a amar, volver a creer, volver a sonreír; perdonarnos y perdonar.

 ¡Vale la pena!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La nueva Ciencia del perdón

La nueva medicina de La Conciencia

ojo-universo-diosAlgunos dicen “no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe”, pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades.

El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente, vivo, para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.

La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿qué pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación.

Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo”.

Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿qué cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.

El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.

Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle: “Tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también. Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.

Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.

Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico porque le pagamos.

La nueva medicina de la conciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.

Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.

Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir, no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.

El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse.

La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.

Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.

Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse “estoy triste porque no me curé el cáncer”, eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.

Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.

También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.

Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO.

La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.

Yo sabía cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.

Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación.

La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta de luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.

  •  Fuente: Dr. Jorge Carvajal Posada

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 4 vídeos explicativos y 7 audios guiados

El hábito de sentirnos ofendidos

Ofendida-Las personas se pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo.

La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida… ¡Nadie te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas las creas tú con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Si tú esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo…Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación. ¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende ni daña a nadie. Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las ofensas.

Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y la televisión nos enseñan. Y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y de cómo deben actuar los demás.

Una novela que no tiene nada que ver con la realidad. También, las personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas. Y cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su “inventario“. Cuando conoce a alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que la hirió. Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida, con esos lentes. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año tras año. ¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia. Una de las mayores fuentes de ofensas es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso. Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. ¡Déjalos ser! nadie te pertenece.

Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos les contestaron: ¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales solo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros. Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hijos, ni tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Sólo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Solo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.

Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir. Entonces ¿Cómo puedo perdonar?

1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas y Dios, las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA va a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque ellos tienen las suyas.

2) Deja a las personas Ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos si te los piden, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, ni amigos ni parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Vive y deja vivir.

4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes oscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja perfectos. Es un concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario. Un bosque perfecto serían puros árboles, Sol, no bichos… ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Solo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR. Naturalmente, al pez solo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres o no piensan como tú. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

6) Disfruta de la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Me complacerá decírtelo por experiencia.

7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.

8) A la luz del corto período de vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate (no confundir con desquitarse) con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

  • Marco Engelke

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Eres tú quien lo permite

El Proyecto Sentido de nuestra vida, diferentes tipos de partos e hijos

Para trabajar el Proyecto Sentido vamos a ver que le ocurre a la madre, desde el momento de la concepción, sus problemáticas, sus emociones; porque el bebé va a grabar en su inconsciente, todo lo que la mamá vive emocionalmente, … Sigue leyendo

Causas emocionales de la delgadez y anorexia

Delgadez- AnorexiaUn cuerpo demasiado delgado o un cuerpo demasiado gordo indican un bloqueo emocional y mental.

La persona muy delgada, en general, se rechaza, se siente pequeña en comparación con los demás y tiene miedo de ser rechazada. A menudo quiere desparecer. Es del tipo apagado y delicado con los demás. Este temor al rechazo a menudo le hace actuar de manera contraria a sus necesidades e incluso le impide pasar a la acción. También es posible que dependa de los demás para sentirse alguien y que tenga la impresión de no recibir suficiente atención o cuidados. Está en una situación de carencia afectiva.

Si sufres delgadez desde tu infancia, ello indica que desarrollaste desde muy pequeño una creencia al rechazo o al abandono, incluso es posible que esta creencia haya surgido antes de tu nacimiento porque uno de tus progenitores no quería tener un hijo o no quería un hijo de tu sexo. Es importante que compruebes si tus padres realmente te rechazaron o si lo que rechazaban era la situación que vivían en el momento de tu nacimiento. Aún cuando hayas sido rechazado realmente, o no se hayan ocupado lo suficiente de ti, debes saber que una persona que rechaza a otra está expresando sus límites. Actúa así porque los rebasaría si lo hiciera de otra forma. En ese momento no ve otra solución. Debes comenzar a creer que tienes todo lo necesario para hacer tu vida por ti mismo y que la ausencia o el rechazo de los demás es una experiencia que viviste. A ti te toca decidir si quieres seguir viviendo esta experiencia en la aceptación o no. Tu elección, así como sus consecuencias, son responsabilidad tuya.

La anorexia está caracterizada por un rechazo completo de la vida. Es la desgana total por todo lo que vivo en mí y que puede entrar en mi cuerpo feo para alimentarlo. Este sentimiento puede incluso transformarse en odio.

Existen varios símbolos de vida: el agua, el alimento, el aspecto materno (madre), el amor, el lado femenino. Es el deseo ardiente e inconsciente de escapar de la vida, de odiarse y de rechazarse porque vivo el miedo extremo de abrirme a la maravillosa vida alrededor mío. Vivo desánimo a tal punto que me pregunto lo que podría ayudarme. Tengo el deseo inconsciente de “desaparecer” para molestar lo menos posible a mi entorno. Me rechazo pues permanentemente. La anorexia y la obesidad vienen de un sentimiento profundo insatisfecho de amor y de afecto, aunque las dos enfermedades toman físicamente caminos divergentes. Varios trastornos de la alimentación descansan sobre la relación madre– hijo en la cual existe o existió un conflicto. Además, se trata muy a menudo de una contrariedad en cuanto a mi territorio que tengo la sensación de no tener, de perder o bien de que no me lo respetan. Este territorio puede estar constituido tanto por mis posesiones físicas (vestidos, juguetes, coche, casa, etc.) como de mis posesiones no físicas (mis derechos, mis adquiridos, mis necesidades, etc.) o de las personas que me rodean (mi padre, mi madre, mis amigos, mi marido, etc.) Vivo una contrariedad que es reciente con relación a alguien o a algo que no puedo evitar y que no digiero. Aunque la anorexia se halle más frecuentemente en la adolescencia, ésta existe también en el bebé y en el niño joven. Si me pongo en el lugar del bebé, si me doy cuenta que el rechazo de la comida puede derivar de un contacto perturbado entre mi madre y yo: puede ser la privación del pecho materno y del cálido ambiente físico que deberían acompañar la toma de la leche, el modo artificial de alimentación, dosificada y demasiado rígida en su aplicación, la sobre o sub-alimentación impuesta por respeto a una curva de peso ideal con desprecio de ciertos ritmos alimentarios individuales cambiantes. Puedo reaccionar a esto por un rechazo progresivo de alimentarme, vómitos, pérdida de peso, trastornos del sueño, caprichos alimentarios, etc.

Es importante que yo, como madre, respete los gustos, los ritmos propios del niño y que deje de querer ser la madre perfecta y súper -protectora. Si soy un niño un poco más mayor y que manifiesto anorexia, suele ser más atenuada y se caracteriza por un “pequeño apetito”, siendo un pequeño comedor que detesta la tarea de las comidas, con caprichos alimentarios, con rehúso obstinado de ciertos alimentos, acabando rara vez mi plato, vomitando frecuentemente y masticando sin fin el mismo bocado. A esta edad, la mesa y sus imperativos sociales juegan un papel importante, porque las comidas son una reunión familiar bajo la autoridad de los padres en la cual pueden brotar reacciones y conflictos.

La anorexia es fundamentalmente mi necesidad de colmar un vacío interior de alimento afectivo.

Necesito amor y aceptación incondicional de mi madre interior.

La anorexia, contrariamente a la obesidad, es el intento de hacer morir de hambre mi vacío interior para hacerlo tan pequeño que desaparecerá y que ya no pedirá nada en absoluto. Es uno de los motivos por los cuales sigo viéndome gordo (fijación mental sobre la gordura) incluso si soy delgado y esbelto. Dicho de otro modo, sigo viendo mis necesidades afectivas y emocionales muy grandes y me siento vencido por ellas. La anorexia puede también aproximarse a un sentimiento de estar reñido con la vida como con mi madre, símbolo materno que me empuja a pesar de todo hacía el deseo de independencia y de individualidad. Es la razón por la cual rechazo el alimento al mismo tiempo que a mi madre, porque siempre tuve la sensación de sentir únicamente su poderoso control materno en mi juventud. Vivo pues el sentimiento de estar fuera de mi propio control con relación a los acontecimientos e intento de un modo exagerado recuperar el control. “No me gusta el modo en que mi madre me ama y la detesto por esto”. “Quiero seguir siendo una muchacha o un muchacho porque quiero acercarme lo más posible a una forma de “pureza” física e interior”. (Es durante la pubertad que suele manifestarse la anorexia). Es una búsqueda absoluta de juventud. Como muchacha o muchacho, rechazo las fases sexuales correspondientes a mi edad, así que cualquier intento de intimidad sexual, descubrimiento y abandono hacía una eventual pareja (ausencia de madurez) son casi inútiles. Si vivo todo esto de un modo profundo, frecuentemente esto está vinculado a un profundo traumatismo sexual pasado, a un abuso o a una inseguridad afectiva. Esta experiencia favoreció el hecho que se instale en mi cuerpo físico la desesperación y “cerré la puerta” a mis deseos físicos, espirituales y emocionales. Aceptar gradualmente mi feminidad o mi lado intuitivo y emotivo en el muchacho es esencialmente la primera cosa por hacer para resolver mi estado anoréxico. Uso la manera que quiero,¡pero debo hacerla!

Acepto cierta intimidad sexual, femenina e incluso materna (debo aprender a amar a mi madre). Aprendo a amar a mi cuerpo y a amar a los demás. Voy lentamente porque es una situación delicada en la cual debo abrirme al amor y a la belleza del universo. Pido ayuda, si es necesario. Y sobre todo me mantengo abierto a lo que me depara la vida! Aceptación y amor incondicional serán altamente apreciados. Hago actividades (deportivas u otras), si posible. He aquí un paréntesis interesante. Como persona anoréxica, puedo tener la impresión de encontrarme interiormente como cogida dentro de unos “anillos = pequeños anos” (ano-réxico) como si estuviera en el interior de varios “aros tipo ‘hula-hup’” que me aíslan del resto del mundo mientras se va intensificando mi sentimiento de limitación frente a la vida. Me mantengo abierto a cualquier otro signo de este tipo. Me visualizo liberándome de estos aros diciéndoles GRACIASpor la toma de consciencia que me ayudaron a hacer pero sabiendo que, ahora, ya no son necesarios. Visualizo también esta imagen: con cada inspiración, más luz está entrando en mí para llenar mi sentimiento de vacío interior.

  • Diccionario de Biodescodificación
  • El Gran Diccionario De Las Dolencias Y Enfermedades- Jacques Martel-

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Depresión y trauma: *Lo que no sabes (y deberías saber)

¿Cuáles son las verdaderas razones de las alergias?

AlergiasEn este libro, Salomón Sellam propone que las alergias son un tipo de “fobia física” que desencadena el cuerpo para evitar el recuerdo de alguna situación muy dolorosa emocionalmente. Por tanto, la causa de la reacción alérgica sería psicosomática y al liberar la respuesta emocional que la dispara, se mitigarían o desaparecerían los síntomas.

Proceso de generación de la alergia

Según Sellam, todas las alergias se crean siguiendo los mismos pasos:

  • Se experimenta una vivencia traumática, en la que no es posible dar salida a las emociones que surgen, quedando éstas reprimidas en el cuerpo y el recuerdo.

  • Se produce un proceso de asociación simbólica subconsciente, totalmente libre, entre alguno de los estímulos sensoriales (auditivos, visuales, olfativos, gustativos, táctiles o pensamientos), presentes en la situación, con una señal de amenaza importante.

  • Desde ese momento el estímulo sensorial disparará una sobrerespuesta fisiológica con el fin de evitar el acceso completo al recuerdo traumático. La respuesta se experimenta con los síntomas típicos de la alergia, que están relacionados con el estímulo sensorial asociado. Por ejemplo, los estímulos olfativos generarán una respuesta física que cree mucosidad, con lo que se evita poder oler y, por tanto, recordar cuándo hemos entrado en contacto con ese aroma con anterioridad, la situación traumática.

Tipos de asociaciones

La dificultad principal en el tratamiento de la alergia radica en la asombrosa capacidad asociativa del subconsciente. Existen casos muy claros con simbologías que suelen respetarse, sobre todo la de los síntomas, pero conocerlas sirve más como pista que como regla infalible. Para dejar constancia de ello, se citan en el libro gran cantidad de ejemplos clínicos, algunos de ellos muy sorprendentes.

Simbologías:

Agua y leche: madre, maternidad

Alcohol: dulce transformado

Pan: familia

Polen: reproducción

Polvo: sexo, suciedad

Perro y gato: hogar familiar

Sol: padre, paternidad, dar luz

Síntomatología 

Rinitis (estornudos y desaparición del olfato): asociado a no querer percibir el olor en el ambiente o incluso el viento.

Conjuntivitis (lagrimeo y picor): no querer ver con claridad.

Dermatosis (edema que anega los receptores cutáneos): modo de evitar el contacto o la falta de él, separación.

Edema de Quincke (garganta): las tensiones en la garganta se asocian a miedos y la incapacidad de expresar.

Asociaciones libres:

Alergia a la fresa: una pareja está cenando y en el postre, fresas, ella le dice a él que le deja.

Alergia al café: una cafetera fue el regalo de despedida de su primer novio.

Alergia al pato: una bandada de patos pasaba cuando su novio le decía que sus padres se mudaban de ciudad.

Alergia a las mimosas: el dibujo que llevaba su madre en el delantal cuando se despidió para irse con su marido, era de mimosas.

Alergia a las rosas: nombre de la exmujer.

Alergia al pelo de gato: el recuerdo que tiene de su abuela fallecida es una foto con un gato en regazo.

Alergia a la tiza: asociada a una bronca del maestro al no saber resolver un problema en la pizarra.

Alergia a la bisutería: asociada a la desvalorización que representa para ella no portar metales preciosos.

Alergia al polvo: pillado con su prima bajo la cama.

Alergia a las plumas y ácaros: sorprendido con su prima bajo un edredón.

Terapéutica

Tienes tres vías principales para trabajar con tu alergia. Pero, por supuesto, ninguna de estas vías reemplaza de algún modo al sentido común, ni al proceso de diagnóstico. Tampoco da las directrices necesarias para establecer el tratamiento adecuado que solo un médico está habilitado a prescribir o a modificar en función de los resultados clínicos y en particular al cese de la terapia.

  1. Tratarla globalmente.

    Aplicando el audio de la receta 3 veces al día podrás empezar a ver cambios al cabo de unas semanas y si eres persistente la alergia puede desaparecer totalmente. Es el sistema más sencillo y más lento, requiere ser un poco metódico, pero funciona.

  2. Tratar los síntomas, ya sean físicos o emocionales.

    En la página del enlace se explica como trabajar con una fobia, que como vimos en el taller es prácticamente lo mismo que una alergia. Así que, puedes aplicar el mismo sistema para reducir o eliminar los síntomas.

    Para encontrar las emociones puedes recordar o imaginar una situación con un fuerte estado de alergia y vas liberando el malestar hasta que desaparezca. Una vez las molestias lleguen a cero puedes empezar a hacer pruebas, con mucho cuidado, con el alérgeno. Empezando por observarlo a una distancia prudencial y eliminar todo malestar, continuando con el ciclo de pequeñas aproximaciones hasta que lo puedas poner en contacto contigo. ¡Si tienes dudas no avances!, libera hasta que desaparezca la duda. El síntoma que te dice que ya no tienes alergia es estar totalmente convencido (sensación interna no racional) de que ya no eres alérgico.

  3. Encontrar el recuerdo emocional que programó la alergia y liberarlo.

    Te puedes guiar por las emociones que te despiertan los síntomas para encontrar la situación en la que viviste esas emociones antes de la primera reacción alérgica. Una vez encontrada, compruebas con mucho cuidado (como te describimos en el apartado anterior) los cambios en tu reacción alérgica.

  •  Autor: Dr. Salomon Sellam “La enfermedad es una situación de la vida cotidiana en la que un acontecimiento brusco, inesperado, que nos toma por sorpresa, nos desestabiliza totalmente”

*Si lo desea, puede ver la publicación: ¿Qué es el engrama?

Causas emocionales de la obesidad

obesidadDesde el punto de vista simbólico, las personas que engordan, en realidad lo que hacen es “protegerse” de los demás, o de algún tipo de situación o trauma instaurado en su cabeza.

En la obesidad no se acumula masa ósea, ni muscular, ni se agranda ningún órgano, ni se llena ninguna cavidad de aires malignos. Lo único que se acumula bajo la capa de la piel es una cantidad de grasa (energía estancada) que no se va a usar y se retiene una cantidad de líquido (emociones tóxicas), que el organismo no puede eliminar.

Las células del cuerpo de una persona obesa, obedecen una orden de acumular grasa, y como sea, de no soltarla, “no quemarla”. Centrándonos en la grasa, ésta podría considerarse como un elemento comodín que el cuerpo, obediente como marinero a las órdenes del patrón, el inconsciente, las sitúa estratégicamente con distintas intenciones, tantas como obesos.

Tres ejemplos:

1.- En el abdomen, para defenderse de ser adulto. Tomamos forma de bebé barrigón. Puede que el árbol ataque a los niños cuando “espigan”. En el abdomen también, para simular un embarazo. El árbol genealógico te acepta como madre, no como mujer.

2.- En las caderas y muslos para ocultar el talento creativo y la libertad de expresión artística. El árbol asignó a otra persona este territorio, o hay una prohibición total al desarrollo libidinal, en beneficio de otro de los egos, por ejemplo el intelectual o el material.

3.- En todo el cuerpo a consecuencia de un abuso sexual. Puede provocar que asociemos “la belleza” con “la agresión”. Es decir, si soy bella soy blanco de agresiones sexuales, por lo tanto engordo y de ese modo nadie me mirará, ni me deseará sexualmente. Es una forma de defensa para estar a salvo.

Desde la perspectiva de Naska Groppaglio, la obesidad, así como la delgadez, las jorobas, etc. se utilizan para integrarse en el “clan familiar. Cuando no hay suficiente espacio en familias con muchos hijos, cuando uno nace no deseado, del sexo opuesto al esperado, es posible que el cerebro más primitivo encuentre estrategias de supervivencia que responden a estos patrones.

También hay personas que establecen su prioridad en el ahorro, en no gastar ni un centavo. Son las personas que no invierten, sólo acumulan. La obesidad podría ser un síntoma de esa disposición, del miedo a que le falte. Como un seguro a todo riesgo, donde la grasa es “el seguro”.

Detrás de la obesidad también puede haber una madre dominante, posesiva, que ejercía un control estricto sobre su alimentación, sus pensamientos, sus sentimientos y su creatividad. En este sentido, la obesidad representa una oposición inconsciente a la autoridad materna que abusó de nosotros.
Un ejemplo puede aclararlo: Una niña empezó a engordar para que su madre la quisiera y se preocupara de ella como de su abuela que había enfermado y ahora estaba en su casa robándole toda la atención.

Alejandro Jodorowsky dice que cuando uno sufre un abuso, eso se sigue repitiendo. Hay que eliminar de la mente el símbolo del abuso y romper la fijación con un acto psicomágico. En este caso le recetó que comprara tantos kilos de huesos para perros como los que ella tenía en estos momentos de sobrepeso. Llevar toda esa carga en una carretilla hasta el cementerio donde estaba enterrada su abuela y decirle: abuelita, estos kilos son tuyos, no son míos, me libero de esta carga” También debería llevar miel para endulzar y que no fuera un acto hostil.

Noticias relacionadas con la obesidad

Una noticia apunta que el estómago puede actuar como un “segundo cerebro”. Se ha descubierto toda una red neuronal de entorno a cien millones de neuronas en el conducto intestinal. De esta manera, lo que se conoce como “sentimiento intestinal” es el nudo en el estómago que todos conocemos. A riesgo de equivocarnos, podemos pensar que en este rudimentario “cerebro” el hambre de amor, de atención y de ternura… lo satisfacemos con exceso de alimento.

Otra noticia habla de una especie de “interruptor biológico” de la obesidad, que ofrece la posibilidad de manipular la presencia o ausencia de grasa en zonas anatómicamente estratégicas del cuerpo. Ese interruptor se activa sobre todo por el estrés crónico.  Este hallazgo explicaría porqué hay personas que durante sus vacaciones, pese a los habituales excesos del verano, pueden llegar a perder peso al alejarse temporalmente de sus presiones y preocupaciones cotidianas.

La última de las noticias que vamos a comentar es una especie de programación enferma” que advierte que pronto habrá una epidemia de cáncer de estómago en los países desarrollados, según han alertado expertos en esta patología. Para estos expertos, la causa de este incremento podría tener relación con la obesidad.
Sería interesante y sobre todo positivo, complementar lo que los especialistas médicos aconsejan respecto a dietas y ejercicios para sanar la obesidad, con una mirada diferente a la misma, entendiendo la obesidad como un mensaje que el cuerpo nos manda para sanar lo que hay en su raíz.

Debemos preguntarnos:

-¿Qué sentido metafórico tiene acumular la grasa o el líquido en este lugar de mi cuerpo?
-¿Qué es lo que en realidad acumulo y para qué?
-¿Por qué no dejo fluir la energía y las emociones?
-¿Qué oculto tras la grasa?
-¿A quién o a qué me parezco con esta imagen?
-¿He sido visto por mis padres?
-¿He tenido suficiente espacio para crecer entre mis hermanos?
-¿Estoy alimentando mi falta de amor con exceso de comida? 

  • Fuente: Dr. Salomon Sellam (Es considerado uno de los máximos expertos en Medicina Psicosomática, campo al que ha dedicado varios libros de ensayo, donde propone una visión psicosomática de la enfermedad y analiza los factores psíquicos que pueden estar en el origen de cada patología. “La enfermedad es una situación de la vida cotidiana en la que un acontecimiento brusco, inesperado, que nos toma por sorpresa, nos desestabiliza totalmente”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Relación entre la enfermedad y los secretos familiares

Arquetipos o patrones de comportamiento, conductas

MáscarasAdicto: El adicto es una persona “dependiente” de aquella cosa que domina sus pensamientos y deseos y dirige su comportamiento, y la pretensión de esa cosa se convierte en la actividad más importante de su vida. En estados avanzados de adicción, nada es tan importante como la adicción en si misma. Mucha gente asocia a menudo la adicción únicamente con el alcohol o con el abuso de las drogas, pero esta claro que los comportamientos adictivos van más allá. De hecho, la clave de la “adicción es una necesidad o dependencia obsesiva y compulsiva hacia una substancia, un objeto, una relación, una actividad o una cosa. Conforme a esto, es realista y apropiado decir que cualquiera puede ser adicto a casi cualquier cosa, ya sea alcohol, comida, sexo, juego, pornografía, drogas, o cualquier otra cosa que provoque ideas obsesivas y derive en comportamientos compulsivos.

Amante: Es el símbolo de la unión sagrada con el Yo Superior, con el amor, con el universo. Influenciado por el ego busca sin embargo este amor en el mundo exterior, olvidando a veces el amor por uno mismo, hacia adentro. El amante es el soñador de un mundo mejor, algún día, en algún sitio.

Antisocial: No acepta ser parte de la sociedad a la cual rechaza y detesta. Es huidizo, evita al máximo las relaciones interpersonales y suele aislarse. Impulsivo y controlador, no se preocupa por las consecuencias de sus actos, no siente remordimientos, a veces puede llegar a ser agresivo. Solo establece relaciones personales cuando siente empatía con la persona. Teme ser rechazado, desconfía de si mismo y de los demás, lo cual le provoca inseguridad. Como mecanismo de defensa se aferra y se refugia en su mundo de fantasías.

Buscador: Piensa que todo gira alrededor de ser mejor, conseguir más, tener éxito, perfección. El viaje del buscador requiere coraje para romper las barreras de lo desconocido, lanzarse en su búsqueda y exploración. Busca la iluminación y la transformación interna, pero inicialmente está muy controlado por el pensamiento de nuestro ego.

Conversador constante: ¿Tiene amigos que tardan dos horas en contarle que compraron un coche-último modelo, o amigas que interrumpen un evento familiar para contarles la intensa conversación que tuvieron con el esteticista, o le recitan la agenda que tienen para ese día? Estas personas están conectadas sólo con lo que les pasa a ellas, son incapaces de escuchar a los demás y usan a sus seres queridos como espectadores de sus eternos monólogos.

Creador: Es nuestra potencia e iniciativa para sacar lo mejor de nosotros mismos y convertirlo en realidad. Crea muchos proyectos e ideas, tiene la fuerza de lanzar sin parar nuevas cosas, pero también muchas veces encuentra su energía dispersa en demasiados sitios, produciéndole cargas e insatisfacciones.

Crítico: Resalta continuamente los fallos y defectos de los demás haciendo críticas y juicios de valor sin ver sus propias faltas. Se inventa cualquier razón para no reconocer las virtudes de los otros.

Cuidador: Se preocupa por cómo se encuentran los demás, y no sólo por las personas en si, sino por el bien global de la humanidad. Tiene la habilidad de sacrificarse por un bien mayor común para muchas personas. Esta faceta nuestra desarrolla un sentido moral y de responsabilidad por el cuidado y bienestar de otros.

Culpador Profesional: Se encuentra siempre en actitud de ataque, reacciona y acomete verdaderas cruzadas en busca de culpables por las situaciones que él mismo genera. Suele ser verbalmente agresivo y abusivo, y en vez de quejarse como “el llorón”, ataca hasta a sus seres queridos. No es el mundo en contra de él, sino él en contra del mundo.

Dependiente emocional: Se caracteriza por ser inestable, destructivo y marcado por un fuerte desequilibrio, se somete, idealiza y magnifica al otro. Para el dependiente esta situación afecta de forma negativa a su autoestima y a su salud física y/o mental. Pese al malestar y al sufrimiento que la relación le cause se siente incapaz de dejarla, siendo los intentos nulos o fútiles. Tiene intenso miedo a la soledad y pánico a la ruptura, la cual en caso de producirse conduce a la vivencia del síndrome de abstinencia: con intensos deseos de retomar la relación pese a lo dolorosa que esta haya sido, pensamientos obsesivos, síntomas de ansiedad y depresión, los cuales desaparecen de forma inmediata en caso de reanudarse la relación o comenzar una nueva que sustituya la anterior. Los dependientes emocionales tienen una necesidad excesiva de afecto y de ser queridos y tratarán de conseguir este afecto a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. Muestran una clara resistencia a perder la fuente de seguridad y afecto que constituye su pareja. Se autoengaña y niega la información que le proporciona su entorno. Poco a poco estas relaciones tan destructivas se van fortaleciendo, de modo que al sujeto le resulta cada vez más difícil salir de ellas.

Destructor: Bajo la influencia del ego solo lo material le importa, así que destruye todo aquello que no le conviene o no entiende, como modo de protegerse de posibles amenazas. Es nuestra sub-personalidad que abre la puerta al reprimido Huérfano.

Dirigente: Se asocia con la creación del orden y el mantenimiento de las reglas. Su función principal es la de organizar, poner paz, unificar y armonizar su alrededor. Es una especie de Rey Arturo de la Mesa Redonda, siempre encargado de que todo esté en perfecto orden y estado.

Distante: Generalmente, considera que su principal problema es la falta de algo (dinero, amigos, contactos sociales, educación).
Su comportamiento va de no mostrar interés, no estar nunca disponible, no cooperar, a ser condescendiente, a rechazar, oponerse y ser escurridizo, hábil en el manejo de la indiferencia como defensa.
Las personas distantes están atrapadas en su mundo interior de luchas, miedos, y dudas sin resolver. Creen inconscientemente que si se muestran misteriosos y desapegados, otros vendrán a rescatarlos. A menudo solitarios, mantienen distancia por temor a que otros impongan su voluntad o cuestionen sus decisiones. Piensan que tienen que hacer todo solos, no piden ayuda. Inicialmente, atraen gracias a su personalidad misteriosa e inaccesible.

Guerrero: Cuando el guerrero actúa estrictamente en términos de nuestro interés personal, está ayudando a desarrollar el ego, blandiendo nuestra espada para cortar todo aquello que pueda amenazar la supervivencia del cuerpo, el ego y nuestra integridad. El Ego quiere que sus necesidades sean satisfechas, pero además se preocupa de “cómo” van a ser satisfechas.

Huérfano: Es la parte de nuestro ser interior que aprende a reconocer y evitar situaciones que probablemente puedan dañarnos. Trata de protegernos, de sentirnos abandonados, heridos o víctimas. Para ello, se vale incluso de tretas o conocimiento que a nivel consciente no sabemos ni que lo poseemos, por lo que se convierte en un valioso defensor de nuestro bienestar a ultranza, negando a veces la posibilidad de nuevas experiencias por miedo a no salir bien parado de ellas. El Huérfano es el cínico, la personalidad que ve cual de nuestras cualidades debe sacrificar o esconder para representar el papel del inocente, para que le acepten.

Inmaduro: Son muy impacientes, caprichosos, rebeldes, pretendiendo lograr sus objetivos de un modo inmediato. Suelen actuar de un modo primario, guiados casi exclusivamente por apetencias, instintos o tendencias del presente, sin reparar en las consecuencias que pueden implicar tales comportamientos. Su falta de constancia responde a esta falta de planteamientos realistas, a su falta de equilibrio emocional, de criterios éticos sólidos y de valores estables. Son inestables, sufriendo frecuentes altibajos de ánimo que se desencadenan por motivos muchas veces insignificantes (un pequeño fracaso, el comentario desfavorable de alguna persona), con una fragilidad emocional que hacen que pasen fácilmente de la risa al llanto (labilidad emocional). Tienen un bajo umbral de tolerancia a las frustraciones que hace que se derrumben cuando cualquier cosa no sale tal como habían previsto. Si alguien se niega a que se cumplan sus deseos, reaccionan de forma impulsiva, a veces con agresividad, lo que deteriora sus relaciones interpersonales, que suelen ser un tanto conflictivas debido a su dificultad para dar y recibir amor, para comunicarse con los demás, para dejarse conocer y establecer lazos afectivos francos, sinceros y profundos. En ocasiones se dejan influenciar por ciertas opiniones ajenas. Con falta de independencia, de auténtica autonomía, que dificulta que estas personas se puedan desenvolver por sí mismas de forma adecuada. Son por tanto, como niños con la edad de adultos, personas incapaces de asumir con responsabilidad tareas propias de estos últimos, como el matrimonio, la paternidad, etc.

Inocente: El inocente nos ayuda a crear nuestra imagen, la máscara que lucimos ante el mundo, nuestra personalidad y rol social. Como adultos, nos identificamos con los trabajos que hacemos y con nuestro estilo de vida. El inocente interior que llevamos con nosotros quiere ser amado y ser parte de las cosas. Quiere pertenecer, encontrar su lugar, sentirse reconocido, a veces por las buenas, a veces por las malas.

Interrogador: Es crítico hostil, busca la forma de hacer sentir mal a los demás. El interrogador socava el ánimo y la voluntad cuestionando mentalmente cualquier actividad y motivación. Cuanta más atención preste a sus errores y sus defectos, más pendiente estará usted de él y más reaccionará a todo lo que le haga. Al hacer esfuerzos para probar su valía y responderle, más energía le está robando. Es probable que todo lo que diga sea usado en su contra en alguna oportunidad. Es muy observador, cínico, escéptico, sarcástico, fastidioso, perfeccionista, santurrón, viciosamente manipulador. Inicialmente atrae a los demás con su ingenio, su lógica infalible, sus hechos y su intelecto.

Intimidador: El intimidador logra que todos le presten atención a fuerza de gritos, fuerza física, amenazas y exabruptos, mantiene a todos a raya por temor a desatar comentarios molestos, rabia y en casos extremos, furia. La energía va hacia ellos debido a que los demás se sientan atemorizados y ansiosos. Básicamente egocéntrico, suelen dar ordenes a los que están a su alrededor, hablar constantemente, ser autoritario, inflexible, sarcástico, y pueden llegar a ser violentos.

Loco: Como el bufón de la corte, el Loco se ríe del rey y de todos aquellos alrededor suyo, arrebatándoles el poder y haciendo que las cosas pierdan su sentido rígido. El Loco nos enseña que la mayoría de las veces solo estamos expresando una de nuestras facetas, o máscaras de la lista de arquetipos, pero casi nunca nuestro yo verdadero. El Loco nos enseña a reírnos de nosotros mismos, a no tomar nada excesivamente en serio y nos muestra el camino que debemos seguir.

Mago: Actúa como un agente de regeneración y renovación, tanto para el mismo como para los demás. Es la parte de nuestro carácter que puede integrar la parte oscura del Huérfano y transformarla en energía útil. El Mago es el elemento que continuamente transforma y cura a nuestro yo interior cuando las cosas se vuelven demasiado rígidas.

Masoquista: Disfruta con el sufrimiento físico y/o emocional,  autodestructivo, siente placer en el dolor, (puede ser o no en el campo sexual), la desilusión y el fracaso. Se auto-castiga, satisface su necesidad de castigo porque cree que se lo merece  y suele tener baja-autoestima.

Mordaz: Son personas que cuando son atacadas o se sienten atacadas, aprovechan la ocasión para tocar el punto débil de sus atacantes con su lengua viperina dejándoles totalmente desarmados y heridos (golpes bajos).

Negativo o Rey del Drama: Comienza cada frase con un “no sabes lo que me ha pasado…” va de crisis en crisis alimentándose del caos con el que maneja su vida. Y si se trata de parejas o amigos cercanos, suele ser descubierto cuando intenta echar por tierra las aspiraciones o planes de sus seres queridos: por ejemplo, si alguien desea comprar una casa, les recuerda que tardarán años en pagar un préstamo; si quieren viajar, les recordará que las últimas vacaciones no funcionaron o simplemente, dejan entrever que la persona no es capaz de ejecutar sus deseos porque carece de actitudes.

Rebelde: No acepta consejos ni sugerencias, no sigue las normas, se opone a las reglas y autoridades. Solitario. Puede llegar a ser agresivo, violento e iracundo.

Rencoroso y/o Vengativo: Revive una y otra vez lo que alguien le dijo o le hizo. Predominando el resentimiento, la rabia, el rencor. Algunos pueden llegar a ser vengativos y llevar a cabo su venganza al precio que sea y de la manera que sea para conseguir sus fines.

Sabio: Observa nuestros pensamientos y sentimientos, pero no se identifica con ellos, de forma que el Sabio nos ayuda a ver que es realmente importante en nuestra vida y trascender esas pequeñas cosas que nos distraen de nuestro ser interior más puro. El Sabio es la parte de nuestra psique que puede ser experimentada en estados meditativos con nuestro yo interior. Cuando dejamos de resistirnos y aceptamos podemos ser libres.

Sádico: Tiene un comportamiento insensible, violento, cruel, manipulador y degradante hacia los demás. Disfruta viéndoles y/o haciéndoles sufrir física y/o emocionalmente (Puede ser o no en el campo sexual). No todos actúan con el uso de la agresión física o la violencia, también pueden tener comportamientos agresivos y humillantes hacia una persona en público con el fin de lograr una sensación de poder sobre esa persona a través del miedo.

Sobreprotector: Da por sentado que los demás le necesitan sin conocer a fondo sus historias y sin que le hayan pedido ayuda, se cree un salvador y desatiende sus propias necesidades.

Sumiso: Sigue fácilmente las normas, costumbres y expectativas de los demás para ganarse el afecto, el respeto y la aceptación de los otros. Suele tener actitudes pesimistas y derrotistas, es inseguro, depresivo y débil.

Víctima o Pobre de Mí: Su comportamiento va desde convencer, defenderse, dar excusas, explicar reiteradamente y hablar demasiado. Se deja tratar como un objeto, y después se ofende porque no le valoran. Cada sugerencia que recibe de sus amistades, bien intencionada, es descartada con múltiples argumentos, para más adelante volver a preguntar ¿qué debo hacer? Están todo el día quejándose de sus problemas y desgracias, “El mundo entero está en su contra y siempre hay alguien a quien culpar de su desgracia y tristeza”, siempre pesimistas, atraen la atención con expresiones faciales preocupadas, suspiros, temblores, llantos, miradas perdidas, respuestas lentas y relatos reiterados de dramas y crisis punzantes, de este modo atraen simpatía llevando la energía hacia ellos. El pobre de mí seduce inicialmente por su vulnerabilidad y su necesidad de ayuda. Sin embargo, no le interesa realmente la solución porque entonces perderían su fuente de energía.

  • (Recopilación de datos)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo detectar y frenar a un manipulador