La Re-Impronta, o cómo integrar y actualizar nuestras creencias

reimprontaUna impronta es un acontecimiento significativo que tuvo lugar en el pasado, a partir del cual adquirimos una creencia o un conjunto de creencias.

En este contexto, partimos de la base de que los comportamientos actuales a menudo han sido creados o configurados por conductas y vivencias pasadas. Para nosotros lo más importante de las experiencias pasadas no es su contenido objetivo, sino la interpretación o creencia que la persona se formó a partir de tal experiencia.

El concepto de impronta fue acuñado por Konrad Lorenz, quien estudió el comportamiento de las crías de pato cuando salían del cascarón.

Lorenz descubrió que los patitos recibían una impronta de la figura materna durante el primer día de vida. Para ello, se basaban en el movimiento, de manera que si algo se movía a su lado en cuanto salían del cascarón, ese algo “se convertía” en su madre. Además, descubrió que si más tarde los reunía con su verdadera madre, los patitos no la reconocían como tal; los patitos ya habían recibido la impronta.

Konrad Lorenz creía que las improntas se establecían en ciertos periodos neurológicamente críticos, y que una vez pasado el periodo crítico, lo que quedaba “impreso”, fuera lo que fuese, era permanente y no susceptible de cambio. Sin embargo, investigaciones posteriores sobre el fenómeno de impronta en seres humanos revelaron que, en condiciones apropiadas, era posible acceder a los contenidos que se habían improntado en anteriores periodos críticos y se podían reprogramar o reimprontar. Esta posibilidad de la que disfrutamos los seres humanos se debe a que nuestro sistema nervioso es más refinado que el de los animales salvajes.

¿Qué contenido se impronta a partir de las experiencias vividas durante los periodos críticos?

Las improntas establecidas durante ese periodo instauran creencias núcleo que modelan nuestra personalidad. Las improntas pueden ser experiencias significativas positivas, que conducen a creencias útiles, o bien experiencias traumáticas o problemáticas que conducen a creencias limitantes.

Técnica de reimpronta

Para el proceso de reimpronta deberemos localizar eventos o periodos de tiempo de nuestra vida que estén relacionados con nuestro síntoma o situación conflictiva actual. Reviviremos desde otra perspectiva determinados funcionamientos, estados o tensiones que hemos experimentado en el pasado.

Lo que nos hace sufrir son las grabaciones que hemos registrado de nuestras experiencias, no la realidad en sí.

Al externalizar estos eventos es mucho más fácil disociarse de ellos, reflexionar y reevaluar las creencias que nos hemos formado a partir de ellos. Con esta técnica obtendremos nuevos conocimientos y conectaremos con los recursos que fueron necesarios pero no estaban disponibles en ese momento por las propias circunstancias. No estamos buscando una solución a un evento del pasado, sino más bien una integración y actualización de nuestras creencias y del sentido de identidad en relación con el sistema de relaciones que hemos mantenido con personas significativas.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Taller online gratuito de Mindfulness o Atención Plena: 4 vídeos explicativos y 7 audios guiados” 

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7 Hábitos de las personas crónicamente infelices

LágrimasEstoy acostumbrada a dar consejos sobre la felicidad y esto es lo que tengo claro: hay 7 cualidades que todas las personas crónicamente infelices comparten.

Según explica la investigadora Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California a Psychology Today: “El 40% de nuestra capacidad para ser felices se encuentra en nuestro poder de cambio“.

Si esto es cierto (y lo es), aún hay esperanza. Hay miles de millones de personas en nuestro planeta, y muchas son realmente felices. El resto oscila entre la felicidad y la infelicidad dependiendo del día.

A lo largo de los años, he aprendido que hay ciertos rasgos y hábitos que caracterizan a las personas crónicamente infelices. Pero, antes de sumergirnos, aviso: todos tenemos malos días, e incluso semanas, en los que caemos en las siete casillas.

La diferencia entre una vida feliz e infeliz radica en la frecuencia y el tiempo que nos quedamos ahí.

Estas son las 7 cualidades de las personas crónicamente infelices.

1. Piensan por defecto que la vida es dura.

La gente feliz sabe que la vida puede ser dura y suelen enfrentarse a los momentos difíciles con una actitud de curiosidad en vez de victimismo. Se hacen responsables de haberse metido en un lío y se concentran en salir de ahí lo antes posible.

La perseverancia ante la resolución de problemas -en lugar de quejarse por las circunstancias- es un síntoma de una persona feliz. Las personas infelices se ven como víctimas de la vida y se atascan en la actitud de “mira lo que me ha pasado” en vez de buscar una salida al otro lado.

2. Creen que no se puede confiar en la mayoría de la gente.

No voy a discutir que el sano discernimiento es importante, pero la mayoría de las personas felices confían en sus compañeros. Creen en la bondad de la gente; no consideran que todo el mundo tiene intención de pillarlos. En general, la gente feliz se muestra abierta y simpática con las personas que conocen y desarrollan un sentido de comunidad a su alrededor.

Los infelices desconfían de la mayoría de personas que conocen y piensan que no se puede confiar en los desconocidos. Por desgracia, este comportamiento va cerrando poco a poco la puerta a cualquier conexión con el mundo más allá de su círculo interno e impide cualquier oportunidad de hacer nuevos amigos.

3. Se concentran en lo que va mal, no en lo que va bien.

Sin duda hay muchas cosas malas en este mundo, pero las personas infelices pasan por alto lo bueno y se centran en lo que va mal. Los puedes ver de lejos, quejándose y respondiendo “sí, pero…” a cualquier aspecto positivo de nuestro mundo.

La gente feliz es consciente de los problemas del mundo, pero equilibran su preocupación con el conocimiento de lo que va bien. Me gusta llamarlo “tener los dos ojos abiertos”. Los que no son felices tienden a cerrar un ojo ante lo bueno por miedo a distraerse de lo malo. La gente feliz mantiene la perspectiva. Saben que nuestro mundo tiene problemas, pero también dirigen su mirada hacia lo positivo.

4. Se comparan con otros por envidia.

Una persona infeliz piensa que la buena suerte de los demás les está robando la suya. Creen que no hay suficientes cosas buenas y siempre comparan lo suyo con lo de los demás. Esto lleva a los celos y al resentimiento.

Las personas felices saben que su buena suerte y sus circunstancias son simplemente signos de aquello a lo que pueden aspirar a conseguir. Los felices creen que poseen un plan de acción único que nadie puede duplicar ni robar. Creen en posibilidades ilimitadas y no se desaniman pensando que la buena suerte de alguien limita sus resultados en la vida.

5. Ansían controlar su vida.

Existe una diferencia entre el control y las ansias de conseguir nuestros objetivos. La gente feliz va dando pasos todos los días para lograr sus objetivos, pero se dan cuenta de que al final, pocas cosas se pueden controlar en lo que nos depara la vida.

Las personas infelices tienden a microgestionar sus esfuerzos por controlar todos los resultados y se derrumban cuando la vida les destroza su plan. La gente feliz también se concentra, pero tienen la capacidad de dejarse llevar y no desmoronarse cuando se llevan un chasco.

La clave es centrarse en los objetivos, pero dejar espacio para que ocurra lo peor sin derrumbarse. Hasta los mejores planes se desvían. Cuando algo sale mal, la gente feliz tiene un plan B: seguir la corriente.

6. Piensan en el futuro con miedo y preocupación.

La gente infeliz tiene la cabeza llena de pensamientos negativos y no da una oportunidad a lo que podría salir bien.

Las personas felices tienen una dosis saludable de delirio y se permiten soñar despiertos con lo que les gustaría que la vida les sorprendiera. Las personas infelices tienen la mente repleta de miedos y preocupaciones constantes.

La gente feliz experimenta miedo y preocupación, pero existe una gran diferencia entre sentirlo y vivirlo. Cuando el miedo llega al pensamiento de una persona feliz, ésta busca qué puede hacer para evitar que ocurra lo que le preocupa (de nuevo, la idea de responsabilidad). Si no está en su mano, se dan cuenta de que el miedo se está apoderando, y lo aparcan.

7. Siempre hablan de cotilleos y quejas.

A las personas infelices les gusta vivir en el pasado. Lo que les pasa, los problemas, son sus temas preferidos de conversación. Cuando se les acaban las cosas que decir, se pasan a hablar y cotillear sobre la vida de otras personas.

La gente feliz vive en el ahora y sueña con el futuro. Puedes sentir sus vibraciones positivas al entrar en una sala. Se emocionan cuando algo sale bien, agradecen lo que tienen y sueñan con lo que les pueda deparar la vida.

Obviamente, nadie es perfecto. Todos nadamos en las aguas de la negatividad de vez en cuando, pero lo importante es el tiempo que nos quedemos en ellas y lo rápido que intentemos salir de ahí. No consiste en hacer todo a la perfección: son los hábitos positivos de la vida diaria lo que diferencia a las personas felices de las infelices.

Anda, cáete, vuelve a levantarte y repítelo. La diferencia reside en levantarse.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cartas de drenaje para soltar emociones

¿Cómo podemos aceptar?

Aceptar+La aceptación es una de las cosas más difíciles, es todo un trabajo interior que requiere de mucha comprensión.

Cuando se da una situación concreta en la vida, la cual te produce malestar, como por ejemplo tener un trabajo que no disfrutas y no te sientes feliz con él; no te gusta y es algo que te ves obligado a vivir, pero no puedes de ninguna manera cambiar la negatividad y el rechazo que sientes con respecto a ello, suele surgir resignación en ti.

La resignación no es aceptación, la resignación es cuando algo no te gusta, no sientes alegría con ello, pero interiormente dices “no tengo más remedio que aguantar”.

Llegar a este punto, es ir en contra de nosotros mismos, pues no podemos realizar ninguna actividad si no sentimos en lo más profundo de nuestro interior alegría alguna. De aquí surge el enojo, la ira, la depresión, la resignación, la esclavitud Te sientes totalmente preso, sin alternativa alguna, y no eres feliz. Te ves obligado a vivir esa experiencia que la vida te ha puesto delante, sin otra solución.

ESTO ES UN KARMA

Cuando la vida te pone delante cualquier experiencia de la cual sientas sufrimiento y negatividad, es karmático.
Por tanto, la única manera que tenemos de transformar nuestra negatividad y resistencia interior ante la experiencia es con la ACEPTACIÓN

¿Y CÓMO PODEMOS ACEPTAR?

Con comprensión… con sabiduría… con una visión superior.
Sabemos que la vida está regida por el karma, la ley de causa y efecto. También sabemos que todo es impermanente. Somos conscientes de que en la vida venimos a experimentar lecciones para “aprender” de ellas (volvernos más sabios y conscientes), por tanto, lo único que debemos hacer para lograr aceptar es CAMBIAR NUESTRO ENFOQUE. Es decir, cambiar nuestra manera de ver las cosas… mirar desde otra perspectiva más elevada y superior, conscientemente, con sabiduría, sin identificarnos con la experiencia en sí, ya que es en la propia experiencia donde se esconde el aprendizaje, la lección.

Si cambiamos nuestra percepción de las cosas, podremos lograr más comprensión y por tanto, más aceptación.

En el ejemplo anterior sobre el tener un trabajo que no nos satisface, no nos produce alegría, hemos de ser conscientes de que en ese trabajo se esconde la gran lección que la vida nos ha traído. Hemos de observar en nuestro interior y discernir; buscando el “por qué y para qué tengo que vivir esto”.
Cuando indagas en tu interior, descubres que ese trabajo es la gran oportunidad para ti de lograr un estado más elevado de consciencia.

¿QUÉ ES LO QUE TENGO QUE APRENDER DE ESTE TRABAJO QUE NO ME GUSTA…?

La respuesta puede ser: “ser más paciente”, “ser más tolerante”, “adquirir más sabiduría”, “volverme más consciente“, etc…
No hay ninguna experiencia que no nos aporte más sabiduría, pues la vida no suele darte lo que quieres sino lo que necesitas para impulsar tu estado consciencial.
Por tanto, viendo la situación desde esta perspectiva más elevada (sin estar identificado, atrapado, en ella), es cuando podemos aceptar que todo lo que experimentamos en la vida es para nuestra propia evolución.

Una vez hayas aprendido lo que tenías que aprender de esa experiencia, automáticamente ésta desaparecerá; ese karma se disolverá… ya lo habrás liberado, trascendido.

Agradece por cada situación y vivencia, pues en ella se esconde el más grande de los tesoros “impulsar y expandir tu estado de consciencia y adquirir más sabiduría y comprensión.”

  • Fuente: caminoaldespertarr.blogspot.com.es

*Si lo desea, puede leer la publicación:Aprende a confiar en lo que está sucediendo

Beneficios del Reiki como terapia para enfermedades “crónicas”

En la actualidad el Reiki es ampliamente conocido en occidente. Como ha sucedido en otros países, entre ellos España, su uso se ha extendido llegando incluso a los hospitales como terapia complementaria en pacientes que padecen dolor, enfermedades terminales o consideradas … Sigue leyendo

La escuela donde los niños son felices

Niños felicesEn estos tiempos de despertar de la conciencia ciudadana exigiendo cambios en el sistema político, es importante pensar un poco más allá y hacer conciencia respecto a que una mejor sociedad también necesita nuevos ciudadanos. ¿Cómo lograrlo? Quizás la respuesta está en apostar por nuevos métodos educativos. Acá compartimos las claves del éxito de Escuela Caracol, que basada en el modelo Waldorf, está generando grandes cambios desde San Marcos La Laguna (Guatemala).

En 2007, Joshua Wilson en conjunto con su esposa Corina empezaron a juntar apoyos para construir la primera escuela Waldorf en el país. A ese primer equipo se sumó Nicolás Sacach, albañil; Amarilis Sancoy, cocinera; y Andrea Arrivillaga quien hoy es oficialmente la primera maestra guatemalteca Waldorf. Juntos pusieron a andar Escuela Caracol, que hoy brinda un modelo de educación alternativa que apuesta por el futuro de San Marcos La Laguna.

Una visión diferente

Uno de los principales problemas del sistema tradicional es que está enfocado más en conseguir puntuaciones altas que en asegurar el correcto aprendizaje. Así, se fomenta la repetición y memorización pero no tanto la capacidad de comprender un contenido. Asignando puntuaciones, el sistema también coloca a los alumnos en una competencia entre sí, sin tomar en cuenta que no todos tienen las mismas capacidades ni requieren seguir el mismo camino de aprendizaje. No menos preocupante es que en nuestras escuelas el maestro suele imponer un rol jerárquico, en el que al niño no le queda más que seguir órdenes.

Jorge Benito, director de comunicación de Escuela Caracol y administrador de la página El Gnomo I’x, nos explica brevemente: buscamos que los niños desarrollen capacidades personales, intelectuales, morales, filosóficas y espirituales. La pedagogía Waldorf proporciona herramientas al individuo para estructurar su identidad, reflexionar, construir y poner en práctica valores como la tolerancia, la solidaridad y la participación para facilitar la convivencia en sociedades democráticas, armónicas y sostenibles. Los estudiantes de esta pedagogía crean a lo largo de su vida estudiantil capacidades para desenvolverse en la sociedad de forma más humana, equilibrada y creativa. Esto se refuerza en la medida en que las escuelas Waldorf logran conformarse por el trabajo conjunto de los profesores y la participación de los padres de familia, que colaboran en la administración de la escuela y participan en el proceso educativo y formativo de los escolares.

A diferencia de nuestro sistema educativo que en base al poder adquisitivo de los padres termina segregando a los niños según su condición social, en Escuela Caracol es común que niños indígenas convivan con niños extranjeros en un ambiente en que las diferencias económicas han sido dejadas de lado.

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Un niño, un mundo

En nuestras escuelas públicas es común encontrar aulas pequeñas hasta con 50 niños. No se trata sólo de un problema de hacinamiento sino de una dificultad para que el maestro preste a cada niño la atención que se merece. Por ello no sólo es común que se les impongan las mismas metas sin tomar en cuenta sus capacidades, sino que el maestro no le preste la atención debida a los problemas personales del niño que terminan influyendo en su aprendizaje.

En Escuela Caracol, tal y como promueve la pedagogía Waldorf, se evalúa a cada estudiante de manera individual mediante la observación consciente y minuciosa de cada detalle relacionado con sus actividades académicas, su desarrollo social, sus estados de ánimo, sus situaciones familiares y su contexto cultural. Gracias a este acompañamiento, los facilitadores son capaces de comprender el mundo del niño: su margen de atención, la escucha, la respuesta, la capacidad de concentración, su habilidad de trabajo independiente (apropiada a su edad), sus retos específicos de acuerdo a su personalidad, su minuciosidad, su sentido del valor personal, su creatividad, la seguridad en sí mismo/a, competencias sociales, facultades de empatía, consideración por los demás o capacidad de cooperar y trabajar en equipo, entre otras.

Gracias a toda esta información se crean actividades específicas para incentivar el desarrollo de las habilidades de cada niña o niño según sus propias necesidades particulares. Bajo el modelo Waldorf, según señalan: un alumno con grandes habilidades matemáticas pero poca consideración por los demás no es un sujeto adecuado para nuestra sociedad, a pesar de que las escuelas tradicionales entronizan a estos alumnos. Consideramos que una sociedad en la que los individuos son capaces de cualquier cosa a cambio de éxito, dejando atrás a sus semejantes, es un peligro para las generaciones futuras.

Frente a estos modelos alternativos siempre suele haber temor en los padres de familia respecto a que el Ministerio de Educación no reconozca el avance educativo de sus hijos. Escuela Caracol está reconocida por el MINEDUC, puesto que aunque sus sistema educativo resta valor a las calificaciones, los resultados de sus evaluaciones son trasladadas a datos cuantitativos para cumplir con los requisitos gubernamentales. Jorge Benito explica que en el sistema la calificación no tiene tanto valor pues: El seguimiento y acompañamiento es lo que da fundamento a estas calificaciones, ya que sin ellos se convierten en números vacíos de sentido. Las maestras y maestros no tienen las mismas metas u objetivos con todos los alumnos, pues algunos necesitan potenciar su coordinación, otros necesitan mejorar su lenguaje y otros su trabajo en equipo.

Según expone Benito: La educación entendida de esta manera, trasciende la mera transmisión de conocimientos y se convierte en sustento del desarrollo integral del educando, cuidando que toda su vida escolar se lleve en torno a la formación de su voluntad, y al cultivo de su sensibilidad y su intelecto.

Una educación diferente requiere profesores diferentes

Es imposible concebir el educar de verdad sin amor, es uno de los preceptos del método Waldorf. Bajo esta perspectiva es necesario que el maestro despierte en sí sus mejores cualidades para convertirse en una persona completa puesto que seguramente será el modelo que intentarán imitar los niños. Allí radica el compromiso del maestro no sólo con su capacidad para enseñar sino con su forma de ser dentro de la escuela y fuera de ella.

En esta misma línea, se exige un maestro no autoritario, no impositivo; sino uno que posea una autoridad cedida por el alumno; ya sea por amor o admiración. La autoridad del maestro no viene con el cargo. Un maestro verdadero debe ganarse su autoridad, nos explica Jorge Benito.

Cabe destacar que los maestros Waldorf no sólo han sido formados en base a este método sino que muchos de ellos, por decisión personal, poseen formación universitaria convencional que les permite conocer y utilizar lo mejor de todas las corrientes pedagógicas. Esto ocurre sólo en contados casos con los maestros de nuestro sistema tradicional.

Así podemos cambiar el país

Sin duda alguna un sistema educativo que no hace del maestro un “Comandante militar” permite también formar individuos que no están dispuestos a ser parte de una manada, sino ciudadanos pensantes críticos hacía la vida y que saben defender sus derechos. Por otra parte, el sistema holístico de Escuela Caracol permite un desarrollo completo de las capacidades del individuo y su integración total con la vida. Necesitamos guatemaltecos que no pongan el progreso por delante de los desafíos medioambientales, los problemas económicos de los demás o se aprovechen del desamparo social del otro.

Por todo esto y más es necesario no perder de vista proyectos como Escuela Caracol para aprender las claves que pueden ayudarnos a construir un mejor país.

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Apoyar a Escuela Caracol

Si usted desea contribuir con este modelo alternativo de educación, impulsado por Escuela Caracol, puede hacerlo de distintas maneras. Por ejemplo, puede convertirse en un Patrocinador Mensual que con aportes de menos de un dólar diario, servirán para mantener el programa Fondo Estudiantil Maya que garantiza la educación para los niños indígenas que no poseen recursos. También puede realizar un solo donativo económico o bien donar alguno de los bienes necesarios para la cocina, el aula o la oficina. Para más información puede comunicarse por teléfono (Prefijo país 502) 5883- 1609 (Guatemala) o por Email admin@escuelacaracol.org

Muchas gracias

PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL MÉTODO WALDORF Y EL TRABAJO DE LA ESCUELA CARACOL PUEDE VISITAR: escuelacaracol.org

El origen de las creencias: Aprendamos a cambiarlas

CreenciasLas creencias son afirmaciones, pensamientos, juicios e ideas sobre nosotros mismos, sobre la gente de nuestro entorno, el mundo que nos rodea y su funcionamiento.

Nuestras creencias filtran lo que captamos a través de nuestro sistema sensorial, de manera que determinan el significado que asociamos a cada vivencia en particular, por insignificante que esta nos parezca. Las creencias ejercen un gran impacto sobre la manera en que nos comportamos y los resultados que obtenemos en base a nuestro comportamiento.

Las creencias actúan como “profecías de necesario cumplimiento”

Nuestras creencias, ya sean limitantes o potenciadoras, determinan nuestros actos, y nuestros actos verifican y refuerzan las creencias en un bucle que se retroalimenta a sí mismo. Con el paso del tiempo, las creencias se arraigan cada vez con más fuerza y parecen cada vez más reales.

Para continuar profundizando en el papel que las creencias desempeñan en la forma en que interpretamos nuestro mundo es necesario que precisemos los conceptos de leyes, supersticiones y creencias. Las leyes son verdades absolutas, hechos científicamente demostrados, por ejemplo, “el agua hierve a 100 grados centígrados”. Las leyes carecen de excepciones y siempre son válidas las condiciones en que se aplican. Por otro lado, las supersticiones tienen un valor de ley para las personas que las albergan. “No hay que pasar por debajo de una escalera ya que trae mala suerte”, “cruzarse con un gato negro es señal de mal agüero”, etc. Las personas que albergan este tipo de supersticiones son conscientes de que no constituyen leyes, sino que se tratan de creencias (de índole personal, familiar o cultural) que limitan su conducta. Las supersticiones, al igual que las creencias, están asociadas a una función psicológica concreta y expresan (de forma simbólica o metafórica) prohibiciones o límites que deben respetarse para mantener el equilibrio personal y social. Así pues, de acuerdo con los conceptos expuestos, podemos definir una creencia como una superstición inconsciente a la que se le suele atribuir el valor de una ley.

Las creencias operan al nivel de la estructura profunda e influyen sobre la estructura superficial de nuestros pensamientos y comportamientos. Aunque somos conscientes de muchas de nuestras creencias, en general nuestras creencias más arraigadas e influyentes operan fuera de nuestra percepción consciente. Hay algunas creencias que vemos como verdades absolutas y que nunca cuestionamos: “así son las cosas”, “yo soy así”. Un cambio de creencias puede generar un gran cambio en la forma en que vivimos nuestras vidas y en los comportamientos que manifestamos.

Las creencias también pueden tener un efecto muy significativo sobre nuestra salud, concretamente sobre el famoso “efecto placebo”. En numerosos estudios clínicos se ha determinado que un porcentaje estadísticamente significativo de pacientes responden a los placebos (sustancias inactivas) igual o mejor que los pacientes que reciben el fármaco activo.

¿Por qué? Sencillamente porque creen que va a funcionar. Tal puede ser la fuerza de una creencia

Una vez que creemos en algo, tendemos a ignorar las evidencias en contra y aceptamos sólo aquella información que refuerza esa creencia.

“Tanto si crees que puedes como si no, estás en lo cierto” (Henry Ford)

Estructura de las creencias

También podemos definir las creencias como un vínculo arbitrariamente establecido entre dos objetos concretos o abstractos. La naturaleza de este vínculo es de igualdad o de implicación/causalidad. Si bien esta estructura se mantiene fija, el contenido de las creencias es ilimitado.

En la creencia “yo soy un incompetente” se observa la estructura de igualdad, donde “Yo = incompetente” (X = Y). En esta creencia se crea un vínculo de igualdad entre la identidad de la persona y sus capacidades. Si, por otro lado, tomamos la creencia “Sólo se gana dinero trabajando duro”, podemos apreciar que en este caso existe un vínculo de dependencia o causalidad: ganar dinero implica trabajar duro. (Si X, entonces Y).

En relación con la manera en que se estructuran las creencias, si ponemos en práctica el uso del metamodelo, seremos capaces de detectar una gran cantidad de creencias, tanto propias como ajenas, que manifestamos en nuestro discurso habitual.

¿Cómo se forman las creencias?

Las creencias se forman durante nuestro desarrollo y proceden de muchas fuentes distintas: *Educación, cultura, figuras parentales, amistades, acontecimientos traumáticos, experiencias repetitivas… Por lo general, construimos las creencias generalizando nuestras experiencias en el mundo. Adoptamos muchas de nuestras creencias mediante la socialización, imitando inconscientemente la visión y los modelos del mundo de aquellos que nos rodean, especialmente de aquellos a los que respetamos.

Mientras crecemos, las expectativas que la gente que nos rodea tienen en relación con nosotros nos van modelando poco a poco, sin que nos demos cuenta. Cuando somos jóvenes, tendemos a creer lo que otros dicen sobre nosotros porque carecemos de experiencias que nos permitan contrastarlo, y estas creencias pueden permanecer instaladas muchos años más tarde sin que logros posteriores sean suficientes para modificarlas.

Una creencia nace de una idea que con el paso del tiempo va reafirmándose a través de las experiencias que se viven. Cuando se han reunido las suficientes experiencias de manera repetida, se percibe que la idea inicial ha sido lo suficientemente sustentada y es por tanto cierta. Es entonces cuando la idea inicial se ha convertido en creencia. A partir de entonces, todo lo que hacemos mantiene y refuerza nuestra creencia. Lo que ha sucedido en este punto es que las creencias ya han dejado de ser simples mapas o recuerdos de las experiencias y se han convertido en estrategias que se emplearán para la planificación e interpretación de acciones futuras.

Cuando creemos algo, actuamos como si fuera verdad. De ahí que no sea fácil encontrar pruebas de su falsedad. Tal como mencionamos en la introducción a este módulo, las creencias actúan como una especie de profecía, y para ello se sirven de su potente efecto de filtro de nuestra percepción. Los hechos se interpretan de acuerdo con las creencias y las excepciones nos sirven para confirmar la regla. Se trata de un círculo de retroalimentación que tiende a perpetuar lo que creemos cierto.

Dado que las creencias constituyen un generador tan potente de significado en nuestras vidas y desempeñan un papel tan central en el proceso de percepción, es esencial que comencemos a hacernos con el control consciente de nuestras creencias, y para ello primero deberemos poder reconocerlas.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La biología de la creencia:  cómo tus pensamientos transforman tu organismo

El agua de mar isotónica, nutriente y medicina

Agua de mar“El agua del mar se puede beber y además es un excelente nutriente, un antibiótico natural que puede curarnos del 90% de las enfermedades y un elemento básico para luchar contra el hambre en el mundo”.

Puede parecer una afirmación descabellada pero quizá lo descabellado sea que la humanidad viva de espaldas a un elemento tan beneficioso y común como el agua del mar.

Según los investigadores que hacen estas afirmaciones, algunos hechos nos pueden hacer reflexionar sobre la importancia del agua del mar:

NUESTRO MEDIO NATURAL

La ciencia nos dice que la vida en la tierra surgió del agua de mar y que nuestro cuerpo está compuesto de agua en un 70%. El agua de mar tiene prácticamente la misma composición que nuestro plasma corporal.

Por este motivo nuestra sangre, nuestras lágrimas, la orina, nuestras mucosidades… son saladas. La composición casi igual del plasma y del agua de mar convierte a esta última en el mejor restaurador de nuestro medio interno cuando éste se deteriora por las agresiones de agentes externos o internos. Supone la aportación de todos los nutrientes que necesita nuestro cuerpo.

MEDICINA NATURAL

El agua de mar es un antibiótico y bactericida. Elimina las bacterias nocivas respectando a las buenas, en contraposición a los antibióticos farmacéuticos que eliminan indiscriminadamente células beneficiosas y perjudiciales.

Según afirmaciones del premio Nobel en 1931, Otto Warbürg, nuestras enfermedades se desarrollan en  medios ácidos y pobres en oxígeno y, por lo tanto, “donde hay alcalinidad y oxígeno no puede haber enfermedad, ni cáncer. Si las zonas internas de nuestro medio interno tienen un pH alrededor de 5, el agua de mar lo tiene de 8.5, con lo cual, tomando agua de mar contribuimos a aumentar nuestra alcalinidad y, consecuentemente, dificultamos el desarrollo de los agentes patógenos.

NUTRIENTE

El agua de mar es un excelente nutriente. Todos los elementos esenciales para la constitución de los carbohidratos, las grasas y las proteínas, imprescindibles para la vida de los organismos, se encuentran en el agua de mar (hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, magnesio, manganeso, sodio, potasio, calcio, hierro, fósforo, flúor, sílice y yodo).

El agua de mar contiene todos los minerales de la tabla periódica de Mendelyev que permitirán la absorción de las vitaminas imprescindibles en los procesos enzimáticos de la célula.

DISPENSARIOS MARINOS

La principal línea de acción de los defensores de las propiedades del agua de mar son los denominados “dispensarios marinos”, centros de distribución de agua marina para la población. Poco a poco se van extendiendo en diferentes partes del mundo. Su idea es hacer llegar los beneficios del agua del mar a la población.

OASIS MARINOS: EL FIN DEL HAMBRE Y DE LA FALTA DE AGUA

El agua de mar puede tener una función crucial en la eliminación de la hambruna en el mundo. Se sabe que en la costa se desarrollan varias plantas resistentes a la salinidad del mar. Algunas de estas plantas, como la salicornia, están compuestas por proteínas en un 45%. Esto plantea la posibilidad de hacer cultivos (denominados “oasis de mar”) de este tipo de planta que supondrían una fuente de alimentación valiosísima para las zonas con problemas de pobreza con acceso al agua de mar.

Existe en este sentido un proyecto en el Senegal para hacer granjas que utilicen agua de mar. Además, los hogares más próximos a la costa dispondrán de agua de mar en su red de agua.

UN BIEN ABUNDANTE

El hecho que el 97,5% del agua de la Tierra es salada abre nuevas perspectivas que podrían minimizar la dependencia de la humanidad al escaso 0’5% de agua de ríos (el 2% restante está en los polos).

COMO TOMAR EL AGUA

El agua como nutriente se puede tomar de forma hipertónica (sin rebajar) o isotónica (rebajada en la proporción de tres cuartas partes de agua dulce y una cuarta parte de agua de mar).

En el primer caso hay que beberla  a pequeños sorbos mientras que si está rebajada, se tomará en pequeños vasos y de forma espaciada para evitar que la acumulación de sal en el intestino tenga un efecto laxante. Se recomienda la ingesta de una cantidad de un cuarto de litro al día de agua de mar, excepto si se tienen problemas renales o de hipertensión. Podemos obtener el agua del mar comprándola o bien recogiéndola nosotros mismos con la prevención ir a un sitio no contaminado (puertos, muelles, desembocaduras de ríos contaminados…).

RECUPERAR LA IDEA DE RENÉ QUINTON

Estos conocimientos se basan en la investigación del científico René Quinton. En las últimas décadas y años, varias personas como Laureano Domínguez, Paco Garcia Ondas, Ángel Gracia y Francisco Sánchez luchan por rescatar su legado y para extender el beneficio del agua del mar al máximo de gente posible.

Os facilitamos algunos enlaces para ampliar la información acerca de las propiedades del agua del mar, de René Quinton y de asociaciones que están recuperando su legado:

Aquamaris y OMDIMAR (Oasis y Dispensarios Marinos). Asociaciones que impulsa el uso del agua de mar en zonas de escasa producción de alimentos.
Proyecto de OMDIMAR para hacer un oasis marino en el Senegal
La dieta del delfín. Libro escrito por el Doctor Ángel Gracia que defiende que una buena salud se basa en la nutrición, el ejercicio y la mente y sitúa al agua del mar en un sitio central en la nutrición.
Como beber agua de mar. Libro ameno y práctico escrito por Mariano Arnal, gerente de Aquamaris.

*Si lo desea, pueden ver la publicación: “Dr. David Duarte, cirujano y homeópata, aclara el mito del agua

5 comportamientos indicativos de intoxicación emocional

Intoxicación emocionalLa intoxicación emocional se origina por conflictos personales y emocionales que afectan directamente a nuestro bienestar psicológico y físico, haciéndonos vulnerables y ocasionando sintomatología como irritabilidad, depresión, inestabilidad emocional, fatiga

Las causas son diversas ya que somos seres emocionales en nuestra totalidad pero, en cualquier caso, la intoxicación emocional es la consecuencia de no otorgarnos un tiempo diario para cultivar nuestro interior.

¿Qué comportamientos me dan la pista de que estoy intoxicado?

Es probable que te encuentres bajo los efectos de la intoxicación emocional y aún no te hayas dado cuenta. Por ello, lo que hay que hacer es prestar especial atención a los comportamientos que nos resultan displacenteros y que, a pesar de ello, llevamos a cabo.

Con frecuencia mantenemos actitudes que nublan nuestra percepción y nos deterioran significativamente. Hay 5 comportamientos distintos que una persona mantiene cuando está intoxicada, veámoslos a continuación:

1- Estar de forma constante a la defensiva.

Una persona intoxicada emocionalmente está en “modo autoprotección” y malinterpreta de forma constante las acciones o palabras de los demás como ataques. De hecho, solo presta atención a ciertas palabras.

Si sientes que estás intoxicado probablemente te hayas dado cuenta de que tus inseguridades han aflorado y dirigen tu vida. Te vuelves más reactivo y te pones a la defensiva con frecuencia. Tu autoestima está completamente mermada y te sientes vulnerable ante cualquier acontecimiento.

Tus emociones hacen que te bloquees y atiendas selectivamente a lo negativo o lo que crees que te afecta directamente. Esto ocasiona que con frecuencia tuerzas las palabras o los actos de los demás hacia ti, reaccionando de forma agresiva para protegerte de un posible daño que tus emociones te hacen creer probable pero que seguramente solo estará en tu mente.

2- Ser excesivamente críticos.

Es difícil tratar con una persona cuando se encuentra intoxicada sobre todo porque se autoimponen la barrera de la intransigencia. No pasan ni una, ni siquiera a sí mismos.

Si sientes que estás intoxicado, es probablemente que, en tu afán por tenerlo controlado, seas demasiado exigente contigo mismo y no te concedas ni un mínimo margen de actuación. Intenta ser más benevolente contigo y con los demás.

3- Sentirnos apagados o poner ante nosotros un muro de piedra.

Hay veces que las personas nos damos cuenta de que estamos llenas de emoción y optamos por cerrar las cortinas y protegernos de nuestros propios sentimientos.

Por esto es que, cuando a una persona le abruman sus emociones, de alguna forma su vitalidad se desmaya y se encuentra apagada. Estar apagado significa no tener fuerzas y no sentirte capaz de reactivar tu vida de ninguna forma. Esta es la consecuencia de tener el cerebro inundado por nuestras emociones, que no nos deja pensar con claridad y nos bloquea.

4- Condenar a los demás de forma constante, insultando o menospreciando.

Las personas intoxicadas pueden resultar agresivas y peligrosas, en el sentido de que al estar a la defensiva pueden luchar con uñas y dientes por una causa que creen de vida o muerte.

Debido al bloqueo emocional, no responden con claridad ni son capaces de valorar con sensatez a quienes le rodean. Además, les resulta complicado sentir empatía por los demás dado que están invadidos por emociones que condenan sus sentimientos.

En realidad, si estás intoxicado, puede que te condenes y culpabilices en tu interior, proyectando tus miedos y tus frustraciones en los demás como una vía de escape y liberación.

5- Obstaculizar nuestro avance.

Caminar por la vida puede ser dificultoso para una persona intoxicada por sus emociones pero aún es más complicado plantearse avanzar o no boicotear su progreso o la consecución de sus metas.

La única forma de superar este afán de suicidio personal es haciéndonos conscientes de que existe la posibilidad de que hay algo en nuestro interior que alimenta el miedo a lograr nuestros objetivos.

Temer a nuestros logros tiene en gran parte que ver con nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre. Estamos enfermos de certeza porque no confiamos en nuestra capacidad de hacer frente a lo que venga.

Necesitamos tenerlo todo atado, reatado y mil  veces comprobado. Si estás intoxicado, recuerda que solo hay una persona en este mundo que te impedirá llegar muy alto y esa persona eres tú. Acaba con tus demonios.

¿Qué podemos hacer si nos encontramos intoxicados?

Necesitamos tiempo para desintoxicarnos. Y, al igual que tras haber bebido demasiado alcohol, tendremos un período de resaca. La resaca emocional se conforma de culpa, ira continua, dificultad para dormir, tristeza

No te preocupes, al identificar tus comportamientos y emociones ya has iniciado el proceso de recuperación. Sabiendo esto ya podrás “dejar de beber de las emociones negativas y comenzarás el proceso de limpieza emocional que tanta falta te hace. Los síntomas desaparecerán y tus sentidos volverán a ser fieles a la realidad.

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Transgeneracional: Neurosis de fracaso

Neurosis- fracasoAlejandro Jodorowsky habla de cinco factores que pueden provocar neurosis de fracaso.

Nacemos con un potencial enorme para realizarnos en todos los campos posibles, a saber, intelectual, emocional, creativo-sexual y material, se lucha cada día por alcanzar la satisfacción y el éxito, pero parece que a veces se está condenado al fracaso. Esta “loca condena” es a lo que llamamos “Neurosis de fracaso”.

Uno no logra vivir de su arte, o ser padre o madre, o tener placer sexual, o un trabajo digno, o publicar su novela, o ser feliz con su pareja, o prosperar en un negocio; en realidad, uno cumple una especie de castigo, carga con una culpa por algo lo que los padres le han trasmitido a través de mensajes más o menos sutiles.

Hay neurosis de fracaso que se manifiestan en “casualidades”. “Qué casualidad, cuando tenía el último examen para graduarme, me sucedió el accidente”, o “justo cuando el negocio marchaba bien, me robaron…”

Hay numerosas culpas que arrastramos y nos impiden triunfar. La neurosis de fracaso tiene su raíz en la locura de nuestros padres. 

La primera culpa

Ser “fundamentalmente malo”, “he frustrado a mis padres” y por eso no me merezco nada. (Frase: En realidad habrías tenido que ser otro u otra para tener derecho a vivir)

-Deberías de haber nacido de otro sexocon otra identidad.

-No eres gentil, eres perezoso, me decepcionaste…

-Los que son lentos, tienen hijos hiperactivos a los que tienen que gritar: ¡Calma, calma! Y los que son rápidos tienen hijos lentos y les gritan: ¡Muévete! Si no eres igual, eres malo.

-Te esperábamos rubio y con ojos azules y mira…

-No eres tan inteligente como esperábamos…

La segunda culpa

Ser una carga (Frase: Por tu culpa no he podido). Consiste en “ser un obstáculo”, “ellos no lo han conseguido por mi culpa, por lo tanto yo tampoco lo conseguiré”.

-Por ti dejé de hacer esto.

-Me puse a trabajar por tu causa.

Fuiste una cruz para mí.

-Me divorcié por tu bien.

Sacrifiqué mi vida por ti.

La tercera culpa

Consiste en haber traicionado (Frase: No cumpliste mi destino) no cumplir la misión impuesta”. “Si no cumplo tu destino, no cumplo ninguno”.

-Somos católicos y tú te hiciste budista o te casaste con una africana que hacía vudú.

-Somos de la extrema izquierda y tú de la ultraderecha.

-Somos carniceros. ¿Y tú quieres ser artista?

-¿Cómo puedes hacer pareja con esa persona?

Todos somos de este partido político. ¡Y tú me sales con esas!

-Nadie en nuestra familia ha tenido esas creencias religiosas tan raras como las que tú tienes.

La cuarta culpa

Irse (Frase: Sin ti no puedo)si te vas, todo lo que me pase será culpa tuya, por no quedarte”. “No puedo hacer mi vida, debo hacer la que mis padres quieren, si me voy me caerá el peso de la culpa de lo que les suceda”.

-Te fuiste de la casa, hace tres generaciones que estamos encerrados aquí.

-Cuando no puedes irte al mundo, traes el mundo falso a tu casa. Si no consigues marcharte de una casa de encierro, ella va devorándote, al tiempo y que la familia va devorando a quien le pertenece.

-Un hombre es salchichero y cuando tiene un hijo lo hace salchichero, y éste tiene un hijo que hace salchichas, y si el cuarto hijo escribe poemas lo hace con infinita culpabilidad; además, esos poemas serán salchichas frustradas.

-Es el traidor, una catástrofe.

-Nos abandonas ahora que te necesitamos.

-Tú no puedes independizarte.

-Ese lugar al que te vas a vivir no te conviene.

-No eres nadie para dejarnos de esta manera.

-Tu lugar está aquí, cerca de nosotros.

Sin embargo es bueno saber que no estamos en esta vida para hacernos cargo de lo que quieren los otros…

La quinta culpa

Consiste en superarlos (Frase: Si yo no puedo, tú no puedes). “Si ellos no lo lograron, yo tampoco”. “Si lo logro, caerá sobre mí la culpa de tener lo que no me pertenece”.

-Si yo no puedo ganar dinero tú tampoco puedes.

-Es un agotamiento del árbol.

-No nos realizamos para mantener el contrapeso del árbol.

-No hay buena relación en la pareja de los padres, por tanto en la de los hijos tampoco.

-Estamos insatisfechos sexualmente, tú también lo estarás.

-Quisimos estudiar y no pudimos, así que tú tampoco.

Para confrontar con los padres y superar la neurosis de fracaso, es recomendable elegir un lugar neutro, aceptar desde el principio que no pedimos que las personas cambien, la reparación se hace directamente al ser esencial de la otra persona, aceptar que esa persona te dará lo que tú le pides o no te lo dará; si ella no te lo da, el cosmos te lo dará. Para hacer la confrontación con personas que han muerto, lo podemos hacer en su tumba, y siempre acabar de forma positiva, por ejemplo, escribiendo con miel palabras de sanación.

En el encuentro confrontación se tratarán los siguientes puntos que prepararemos con anticipación:

1º-Esto es lo que me has hecho.

2º-Esto es lo que sentí.

3º-Esto es lo que produjo en mi vida.

4º-Esto es lo que sigo padeciendo.

5º-Esta es la REPARACIÓN que me debes.

  • Fuente: Alejandro Jodorowsky. Plano sin fin

*Si lo desea, puede leer la publicación: “No es lo que viviste, sino cómo lo asimilaste