7 Hábitos de las personas crónicamente infelices

LágrimasEstoy acostumbrada a dar consejos sobre la felicidad y esto es lo que tengo claro: hay 7 cualidades que todas las personas crónicamente infelices comparten.

Según explica la investigadora Sonja Lyubomirsky de la Universidad de California a Psychology Today: “El 40% de nuestra capacidad para ser felices se encuentra en nuestro poder de cambio”.

Si esto es cierto (y lo es), aún hay esperanza. Hay miles de millones de personas en nuestro planeta, y muchas son realmente felices. El resto oscila entre la felicidad y la infelicidad dependiendo del día.

A lo largo de los años, he aprendido que hay ciertos rasgos y hábitos que caracterizan a las personas crónicamente infelices. Pero, antes de sumergirnos, aviso: todos tenemos malos días, e incluso semanas, en los que caemos en las siete casillas.

La diferencia entre una vida feliz e infeliz radica en la frecuencia y el tiempo que nos quedamos ahí.

Estas son las 7 cualidades de las personas crónicamente infelices.

1. Piensan por defecto que la vida es dura.

La gente feliz sabe que la vida puede ser dura y suelen enfrentarse a los momentos difíciles con una actitud de curiosidad en vez de victimismo. Se hacen responsables de haberse metido en un lío y se concentran en salir de ahí lo antes posible.

La perseverancia ante la resolución de problemas -en lugar de quejarse por las circunstancias- es un síntoma de una persona feliz. Las personas infelices se ven como víctimas de la vida y se atascan en la actitud de mira lo que me ha pasado en vez de buscar una salida al otro lado.

2. Creen que no se puede confiar en la mayoría de la gente.

No voy a discutir que el sano discernimiento es importante, pero la mayoría de las personas felices confían en sus compañeros. Creen en la bondad de la gente; no consideran que todo el mundo tiene intención de pillarlos. En general, la gente feliz se muestra abierta y simpática con las personas que conocen y desarrollan un sentido de comunidad a su alrededor.

Los infelices desconfían de la mayoría de personas que conocen y piensan que no se puede confiar en los desconocidos. Por desgracia, este comportamiento va cerrando poco a poco la puerta a cualquier conexión con el mundo más allá de su círculo interno e impide cualquier oportunidad de hacer nuevos amigos.

3. Se concentran en lo que va mal, no en lo que va bien.

Sin duda hay muchas cosas malas en este mundo, pero las personas infelices pasan por alto lo bueno y se centran en lo que va mal. Los puedes ver de lejos, quejándose y respondiendo sí, pero… a cualquier aspecto positivo de nuestro mundo.

La gente feliz es consciente de los problemas del mundo, pero equilibran su preocupación con el conocimiento de lo que va bien. Me gusta llamarlo tener los ojos abiertos. Los que no son felices tienden a cerrar un ojo ante lo bueno por miedo a distraerse de lo malo. La gente feliz mantiene la perspectiva. Saben que nuestro mundo tiene problemas, pero también dirigen su mirada hacia lo positivo.

4. Se comparan con otros por envidia.

Una persona infeliz piensa que la buena suerte de los demás les está robando la suya. Creen que no hay suficientes cosas buenas y siempre comparan lo suyo con lo de los demás. Esto lleva a los celos y al resentimiento.

Las personas felices saben que su buena suerte y sus circunstancias son simplemente signos de aquello a lo que pueden aspirar a conseguir. Los felices creen que poseen un plan de acción único que nadie puede duplicar ni robar. Creen en posibilidades ilimitadas y no se desaniman pensando que la buena suerte de alguien limita sus resultados en la vida.

5. Ansían controlar su vida.

Existe una diferencia entre el control y las ansias de conseguir nuestros objetivos. La gente feliz va dando pasos todos los días para lograr sus objetivos, pero se dan cuenta de que al final, pocas cosas se pueden controlar en lo que nos depara la vida.

Las personas infelices tienden a microgestionar sus esfuerzos por controlar todos los resultados y se derrumban cuando la vida les destroza su plan. La gente feliz también se concentra, pero tienen la capacidad de dejarse llevar y no desmoronarse cuando se llevan un chasco.

La clave es centrarse en los objetivos, pero dejar espacio para que ocurra lo peor sin derrumbarse. Hasta los mejores planes se desvían. Cuando algo sale mal, la gente feliz tiene un plan B: seguir la corriente.

6. Piensan en el futuro con miedo y preocupación.

La gente infeliz tiene la cabeza llena de pensamientos negativos y no da una oportunidad a lo que podría salir bien.

Las personas felices tienen una dosis saludable de delirio y se permiten soñar despiertos con lo que les gustaría que la vida les sorprendiera. Las personas infelices tienen la mente repleta de miedos y preocupaciones constantes.

La gente feliz experimenta miedo y preocupación, pero existe una gran diferencia entre sentirlo y vivirlo. Cuando el miedo llega al pensamiento de una persona feliz, ésta busca qué puede hacer para evitar que ocurra lo que le preocupa (de nuevo, la idea de responsabilidad). Si no está en su mano, se dan cuenta de que el miedo se está apoderando, y lo aparcan.

7. Siempre hablan de cotilleos y quejas.

A las personas infelices les gusta vivir en el pasado. Lo que les pasa, los problemas, son sus temas preferidos de conversación. Cuando se les acaban las cosas que decir, se pasan a hablar y cotillear sobre la vida de otras personas.

La gente feliz vive en el ahora y sueña con el futuro. Puedes sentir sus vibraciones positivas al entrar en una sala. Se emocionan cuando algo sale bien, agradecen lo que tienen y sueñan con lo que les pueda deparar la vida.

Obviamente, nadie es perfecto. Todos nadamos en las aguas de la negatividad de vez en cuando, pero lo importante es el tiempo que nos quedemos en ellas y lo rápido que intentemos salir de ahí. No consiste en hacer todo a la perfección: son los hábitos positivos de la vida diaria lo que diferencia a las personas felices de las infelices.

Anda, cáete, vuelve a levantarte y repítelo. La diferencia reside en levantarse.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cartas de drenaje para soltar emociones“.

¿Cómo podemos aceptar?

Aceptar+La aceptación es una de las cosas más difíciles, es todo un trabajo interior que requiere mucha comprensión.

Cuando se da una situación concreta en la vida, la cual te produce malestar, como por ejemplo tener un trabajo que no disfrutas y no te sientes feliz con él; no te gusta y es algo que te ves obligado a vivir, pero no puedes de ninguna manera cambiar la negatividad y el rechazo que sientes con respecto a ello, suele surgir resignación en ti.

La resignación no es aceptación, la resignación es cuando algo no te gusta, no sientes alegría con ello, pero interiormente dices no tengo más remedio que aguantar.

Llegar a este punto, es ir en contra de nosotros mismos, pues no podemos realizar ninguna actividad si no sentimos en lo más profundo de nuestro interior alegría alguna. De aquí surge el enojo, la ira, la depresión, la resignación, la esclavitud… Te sientes totalmente preso, sin alternativa alguna, y no eres feliz. Te ves “obligado” a vivir esa experiencia que la vida te ha puesto delante, sin otra solución.

ESTO ES UN KARMA

Cuando la vida te pone delante cualquier experiencia de la cual sientas sufrimiento negatividad, es karmático. Por tanto, la única manera que tenemos de transformar nuestra negatividad y resistencia interior ante la experiencia es con la ACEPTACIÓN

¿Y CÓMO PODEMOS ACEPTAR?

Con comprensión… con sabiduría… con una visión superior.

Sabemos que la vida está regida por el karma, la ley de causa y efecto. También sabemos que todo es impermanente. Somos conscientes de que en la vida venimos a experimentar lecciones para “aprender” de ellas (volvernos más sabios y conscientes), por tanto, lo único que debemos hacer para lograr aceptar es CAMBIAR NUESTRO ENFOQUE. Es decir, cambiar nuestra manera de ver las cosas… mirar desde otra perspectiva más elevada y superior, conscientemente, con sabiduría, sin identificarnos con la experiencia en sí, ya que es en la propia experiencia donde se esconde el aprendizaje, la lección.

Si cambiamos nuestra percepción de las cosas, podremos lograr más comprensión y por tanto, más aceptación.

En el ejemplo anterior sobre el tener un trabajo que no nos satisface, no nos produce alegría, hemos de ser conscientes de que en ese trabajo se esconde la gran lección que la vida nos ha traído. Hemos de observar en nuestro interior y discernir; buscando el por qué y para qué tengo que vivir esto“. Cuando indagas en tu interior, descubres que ese trabajo es la gran oportunidad para ti de lograr un estado más elevado de consciencia.

¿QUÉ ES LO QUE TENGO QUE APRENDER DE ESTE TRABAJO QUE NO ME GUSTA…?

La respuesta puede ser: “ser más paciente“, “ser más tolerante“, “adquirir más sabiduría“, “volverme más consciente“, etc…

No hay ninguna experiencia que no nos aporte más sabiduría, pues la vida no suele darte lo que quieres sino lo que necesitas para impulsar tu estado consciencial. Por tanto, viendo la situación desde esta perspectiva más elevada (sin estar identificado, atrapado, en ella), es cuando podemos aceptar que todo lo que experimentamos en la vida es para nuestra propia evolución.

Una vez hayas aprendido lo que tenías que aprender de esa experiencia, automáticamente ésta desaparecerá; ese karma se disolverá… ya lo habrás liberado, trascendido.

Agradece por cada situación y vivencia, pues en ella se esconde el más grande de los tesoros: impulsar y expandir tu estado de consciencia y adquirir más sabiduría y comprensión“.

  • Visto en: Camino al despertar

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Aprende a confiar en lo que está sucediendo“. 

Beneficios del Reiki como terapia para enfermedades “crónicas”

En la actualidad el Reiki es ampliamente conocido en occidente. Como ha sucedido en otros países, entre ellos España, su uso se ha extendido llegando incluso a los hospitales como terapia complementaria en pacientes que padecen dolor, enfermedades terminales o consideradas … Sigue leyendo

El agua de mar isotónica, nutriente y medicina

Agua de mar“El agua del mar se puede beber y además es un excelente nutriente, un antibiótico natural que puede curarnos del 90% de las enfermedades y un elemento básico para luchar contra el hambre en el mundo”.

Puede parecer una afirmación descabellada pero quizá lo descabellado sea que la humanidad viva de espaldas a un elemento tan beneficioso y común como el agua del mar.

Según los investigadores que hacen estas afirmaciones, algunos hechos nos pueden hacer reflexionar sobre la importancia del agua del mar:

NUESTRO MEDIO NATURAL

La ciencia nos dice que la vida en la tierra surgió del agua de mar y que nuestro cuerpo está compuesto de agua en un 70%. El agua de mar tiene prácticamente la misma composición que nuestro plasma corporal.

Por este motivo nuestra sangre, nuestras lágrimas, la orina, nuestras mucosidades… son saladas. La composición casi igual del plasma y del agua de mar convierte a esta última en el mejor restaurador de nuestro medio interno cuando éste se deteriora por las agresiones de agentes externos o internos. Supone la aportación de todos los nutrientes que necesita nuestro cuerpo.

MEDICINA NATURAL

El agua de mar es un antibiótico y bactericida. Elimina las bacterias nocivas respectando a las buenas, en contraposición a los antibióticos farmacéuticos que eliminan indiscriminadamente células beneficiosas y perjudiciales.

Según afirmaciones del premio Nobel en 1931, Otto Warbürg, nuestras enfermedades se desarrollan en  medios ácidos y pobres en oxígeno y, por lo tanto, “donde hay alcalinidad y oxígeno no puede haber enfermedad, ni cáncer. Si las zonas internas de nuestro medio interno tienen un pH alrededor de 5, el agua de mar lo tiene de 8.5, con lo cual, tomando agua de mar contribuimos a aumentar nuestra alcalinidad y, consecuentemente, dificultamos el desarrollo de los agentes patógenos.

NUTRIENTE

El agua de mar es un excelente nutriente. Todos los elementos esenciales para la constitución de los carbohidratos, las grasas y las proteínas, imprescindibles para la vida de los organismos, se encuentran en el agua de mar (hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, magnesio, manganeso, sodio, potasio, calcio, hierro, fósforo, flúor, sílice y yodo).

El agua de mar contiene todos los minerales de la tabla periódica de Mendelyev que permitirán la absorción de las vitaminas imprescindibles en los procesos enzimáticos de la célula.

DISPENSARIOS MARINOS

La principal línea de acción de los defensores de las propiedades del agua de mar son los denominados “dispensarios marinos”, centros de distribución de agua marina para la población. Poco a poco se van extendiendo en diferentes partes del mundo. Su idea es hacer llegar los beneficios del agua del mar a la población.

OASIS MARINOS: EL FIN DEL HAMBRE Y DE LA FALTA DE AGUA

El agua de mar puede tener una función crucial en la eliminación de la hambruna en el mundo. Se sabe que en la costa se desarrollan varias plantas resistentes a la salinidad del mar. Algunas de estas plantas, como la salicornia, están compuestas por proteínas en un 45%. Esto plantea la posibilidad de hacer cultivos (denominados “oasis de mar”) de este tipo de planta que supondrían una fuente de alimentación valiosísima para las zonas con problemas de pobreza con acceso al agua de mar.

Existe en este sentido un proyecto en el Senegal para hacer granjas que utilicen agua de mar. Además, los hogares más próximos a la costa dispondrán de agua de mar en su red de agua.

UN BIEN ABUNDANTE

El hecho que el 97,5% del agua de la Tierra es salada abre nuevas perspectivas que podrían minimizar la dependencia de la humanidad al escaso 0’5% de agua de ríos (el 2% restante está en los polos).

COMO TOMAR EL AGUA

El agua como nutriente se puede tomar de forma hipertónica (sin rebajar) o isotónica (rebajada en la proporción de tres cuartas partes de agua dulce y una cuarta parte de agua de mar).

En el primer caso hay que beberla  a pequeños sorbos mientras que si está rebajada, se tomará en pequeños vasos y de forma espaciada para evitar que la acumulación de sal en el intestino tenga un efecto laxante. Se recomienda la ingesta de una cantidad de un cuarto de litro al día de agua de mar, excepto si se tienen problemas renales o de hipertensión. Podemos obtener el agua del mar comprándola o bien recogiéndola nosotros mismos con la prevención ir a un sitio no contaminado (puertos, muelles, desembocaduras de ríos contaminados…).

RECUPERAR LA IDEA DE RENÉ QUINTON

Estos conocimientos se basan en la investigación del científico René Quinton. En las últimas décadas y años, varias personas como Laureano Domínguez, Paco Garcia Ondas, Ángel Gracia y Francisco Sánchez luchan por rescatar su legado y para extender el beneficio del agua del mar al máximo de gente posible.

Os facilitamos algunos enlaces para ampliar la información acerca de las propiedades del agua del mar, de René Quinton y de asociaciones que están recuperando su legado:

Aquamaris y OMDIMAR (Oasis y Dispensarios Marinos). Asociaciones que impulsa el uso del agua de mar en zonas de escasa producción de alimentos.
Proyecto de OMDIMAR para hacer un oasis marino en el Senegal
La dieta del delfín. Libro escrito por el Doctor Ángel Gracia que defiende que una buena salud se basa en la nutrición, el ejercicio y la mente y sitúa al agua del mar en un sitio central en la nutrición.
Como beber agua de mar. Libro ameno y práctico escrito por Mariano Arnal, gerente de Aquamaris.

*Si lo desea, pueden ver la publicación: “Dr. David Duarte, cirujano y homeópata, aclara el mito del agua

5 comportamientos indicativos de intoxicación emocional

Intoxicación emocionalLa intoxicación emocional se origina por conflictos personales y emocionales que afectan directamente a nuestro bienestar psicológico y físico, haciéndonos vulnerables y ocasionando sintomatología como irritabilidad, depresión, inestabilidad emocional, fatiga…

Las causas son diversas ya que somos seres emocionales en nuestra totalidad pero, en cualquier caso, la intoxicación emocional es la consecuencia de no otorgarnos un tiempo diario para cultivar nuestro interior.

¿Qué comportamientos me dan la pista de que estoy intoxicado?

Es probable que te encuentres bajo los efectos de la intoxicación emocional y aún no te hayas dado cuenta. Por ello, lo que hay que hacer es prestar especial atención a los comportamientos que nos resultan displacenteros y que, a pesar de ello, llevamos a cabo.

Con frecuencia mantenemos actitudes que nublan nuestra percepción y nos deterioran significativamente. Hay 5 comportamientos distintos que una persona mantiene cuando está intoxicada, veámoslos a continuación:

1- Estar de forma constante a la defensiva.

Una persona intoxicada emocionalmente está en “modo autoprotección” y malinterpreta de forma constante las acciones o palabras de los demás como ataques. De hecho, solo presta atención a ciertas palabras.

Si sientes que estás intoxicado probablemente te hayas dado cuenta de que tus inseguridades han aflorado y dirigen tu vida. Te vuelves más reactivo y te pones a la defensiva con frecuencia. Tu autoestima está completamente mermada y te sientes vulnerable ante cualquier acontecimiento.

Tus emociones hacen que te bloquees y atiendas selectivamente a lo negativo o lo que crees que te afecta directamente. Esto ocasiona que con frecuencia tuerzas las palabras o los actos de los demás hacia ti, reaccionando de forma agresiva para protegerte de un posible daño que tus emociones te hacen creer probable pero que seguramente solo estará en tu mente.

2- Ser excesivamente críticos.

Es difícil tratar con una persona cuando se encuentra intoxicada sobre todo porque se autoimponen la barrera de la intransigencia. No pasan ni una, ni siquiera a sí mismos.

Si sientes que estás intoxicado, es probablemente que, en tu afán por tenerlo controlado, seas demasiado exigente contigo mismo y no te concedas ni un mínimo margen de actuación. Intenta ser más benevolente contigo y con los demás.

3- Sentirnos apagados o poner ante nosotros un muro de piedra.

Hay veces que las personas nos damos cuenta de que estamos llenas de emoción y optamos por cerrar las cortinas y protegernos de nuestros propios sentimientos.

Por esto es que, cuando a una persona le abruman sus emociones, de alguna forma su vitalidad se desmaya y se encuentra apagada. Estar apagado significa no tener fuerzas y no sentirte capaz de reactivar tu vida de ninguna forma. Esta es la consecuencia de tener el cerebro inundado por nuestras emociones, que no nos deja pensar con claridad y nos bloquea.

4- Condenar a los demás de forma constante, insultando o menospreciando.

Las personas intoxicadas pueden resultar agresivas y peligrosas, en el sentido de que al estar a la defensiva pueden luchar con uñas y dientes por una causa que creen de vida o muerte.

Debido al bloqueo emocional, no responden con claridad ni son capaces de valorar con sensatez a quienes le rodean. Además, les resulta complicado sentir empatía por los demás dado que están invadidos por emociones que condenan sus sentimientos.

En realidad, si estás intoxicado, puede que te condenes y culpabilices en tu interior, proyectando tus miedos y tus frustraciones en los demás como una vía de escape y liberación.

5- Obstaculizar nuestro avance.

Caminar por la vida puede ser dificultoso para una persona intoxicada por sus emociones pero aún es más complicado plantearse avanzar o no boicotear su progreso o la consecución de sus metas.

La única forma de superar este afán de suicidio personal es haciéndonos conscientes de que existe la posibilidad de que hay algo en nuestro interior que alimenta el miedo a lograr nuestros objetivos.

Temer a nuestros logros tiene en gran parte que ver con nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre. Estamos enfermos de certeza porque no confiamos en nuestra capacidad de hacer frente a lo que venga.

Necesitamos tenerlo todo atado, reatado y mil  veces comprobado. Si estás intoxicado, recuerda que solo hay una persona en este mundo que te impedirá llegar muy alto y esa persona eres tú. Acaba con tus demonios.

¿Qué podemos hacer si nos encontramos intoxicados?

Necesitamos tiempo para desintoxicarnos. Y, al igual que tras haber bebido demasiado alcohol, tendremos un período de resaca. La resaca emocional se conforma de culpa, ira continua, dificultad para dormir, tristeza…

No te preocupes, al identificar tus comportamientos y emociones ya has iniciado el proceso de recuperación. Sabiendo esto ya podrás dejar de beber de las emociones negativas y comenzarás el proceso de limpieza emocional que tanta falta te hace. Los síntomas desaparecerán y tus sentidos volverán a ser fieles a la realidad.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Terapias neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro“.

Transgeneracional: Neurosis de fracaso

Neurosis- fracasoAlejandro Jodorowsky habla de cinco factores que pueden provocar neurosis de fracaso.

Nacemos con un potencial enorme para realizarnos en todos los campos posibles, a saber, intelectual, emocional, creativo-sexual y material, se lucha cada día por alcanzar la satisfacción y el éxito, pero parece que a veces se está condenado al fracaso. Esta “loca condena” es a lo que llamamos Neurosis de fracaso.

Uno no logra vivir de su arte, o ser padre o madre, o tener placer sexual, o un trabajo digno, o publicar su novela, o ser feliz con su pareja, o prosperar en un negocio; en realidad, uno cumple una especie de castigo, carga con una culpa por algo que los padres le han trasmitido a través de mensajes más o menos sutiles.

Hay neurosis de fracaso que se manifiestan en casualidades. “Qué casualidad, cuando tenía el último examen para graduarme, me sucedió el accidente”, o “justo cuando el negocio marchaba bien, me robaron

Hay numerosas culpas que arrastramos y nos impiden triunfar. La neurosis de fracaso tiene su raíz en la locura de nuestros padres. 

La primera culpa

Ser fundamentalmente malo, he frustrado a mis padres y por eso no me merezco nada. (Frase: En realidad habrías tenido que ser otro u otra para tener derecho a vivir).

-Deberías de haber nacido de otro sexocon otra identidad.

No eres gentil, eres perezoso, me decepcionaste

-Los que son lentos, tienen hijos hiperactivos a los que tienen que gritar: ¡Calma, calma! Y los que son rápidos tienen hijos lentos y les gritan: ¡Muévete! Si no eres igual, eres malo.

-Te esperábamos rubio y con ojos azules y mira

-No eres tan inteligente como esperábamos

La segunda culpa

Ser una carga (Frase: Por tu culpa no he podido). Consiste en “ser un obstáculo”, “ellos no lo han conseguido por mi culpa, por lo tanto yo tampoco lo conseguiré”.

Por ti dejé de hacer esto.

-Me puse a trabajar por tu causa.

-Fuiste una cruz para mí.

-Me divorcié por tu bien.

Sacrifiqué mi vida por ti.

La tercera culpa

Consiste en haber traicionado. (Frase: No cumpliste mi destino). “No cumplir la misión impuesta”. “Si no cumplo tu destino, no cumplo ninguno”.

Somos católicos y tú te hiciste budista o te casaste con una africana que hacía vudú.

Somos de la extrema izquierda y tú de la ultraderecha.

Somos carniceros. ¿Y tú quieres ser artista?

-¿Cómo puedes hacer pareja con esa persona?

Todos somos de este partido político. ¡Y tú me sales con esas!

-Nadie en nuestra familia ha tenido esas creencias religiosas tan raras como las que tú tienes.

La cuarta culpa

Irse (Frase: Sin ti no puedo), “Si te vas, todo lo que me pase será culpa tuya, por no quedarte”. “No puedo hacer mi vida, debo hacer la que mis padres quieren, si me voy me caerá el peso de la culpa de lo que les suceda”.

-Te fuiste de la casa, hace tres generaciones que estamos encerrados aquí.

-Cuando no puedes irte al mundo, traes el mundo falso a tu casa. Si no consigues marcharte de una casa de encierro, ella va devorándote, al tiempo y que la familia va devorando a quien le pertenece.

-Un hombre es salchichero y cuando tiene un hijo lo hace salchichero, y éste tiene un hijo que hace salchichas, y si el cuarto hijo escribe poemas lo hace con infinita culpabilidad; además, esos poemas serán salchichas frustradas.

-Es el traidor, una catástrofe.

-Nos abandonas ahora que te necesitamos.

-Tú no puedes independizarte.

-Ese lugar al que te vas a vivir no te conviene.

-No eres nadie para dejarnos de esta manera.

-Tu lugar está aquí, cerca de nosotros.

Sin embargo, es bueno saber que no estamos en esta vida para hacernos cargo de lo que quieren los otros…

La quinta culpa

Consiste en superarlos (Frase: Si yo no puedo, tú no puedes). “Si ellos no lo lograron, yo tampoco”. “Si lo logro, caerá sobre mí la culpa de tener lo que no me pertenece”.

-Si yo no puedo ganar dinero tú tampoco puedes.

-Es un agotamiento del árbol.

-No nos realizamos para mantener el contrapeso del árbol.

-No hay buena relación en la pareja de los padres, por tanto en la de los hijos tampoco.

-Estamos insatisfechos sexualmente, tú también lo estarás.

Quisimos estudiar y no pudimos, así que tú tampoco.

Para confrontar con los padres y superar la neurosis de fracaso, es recomendable elegir un lugar neutro, aceptar desde el principio que no pedimos que las personas cambien, la reparación se hace directamente al ser esencial de la otra persona, aceptar que esa persona te dará lo que tú le pides o no te lo dará; si ella no te lo da, el cosmos te lo dará. Para hacer la confrontación con personas que han muerto, lo podemos hacer en su tumba, y siempre acabar de forma positiva, por ejemplo, escribiendo con miel palabras de sanación.

En el encuentro confrontación se tratarán los siguientes puntos que prepararemos con anticipación:

1º- Esto es lo que me has hecho.

2º- Esto es lo que sentí.

3º- Esto es lo que produjo en mi vida.

4º- Esto es lo que sigo padeciendo.

5º- Esta es la REPARACIÓN que me debes.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Contratos familiares: códigos que nos impiden ser lo que somos *Alejandro Jodorowsky“.