Depresión y trauma: Lo que aún no sabes (y deberías saber)

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Si sufres de trauma o depresión, has de saber que existen sorprendentes avances de vanguardia en el campo de la neurociencia que están revolucionando la forma en que los entendemos y, lo más importante de todo, esta nueva información apunta no solo a sus causas, sino también a las sencillas estrategias que puedes poner en práctica para afrontarlos de forma efectiva.

Si quieres saber qué puedes hacer para salir de ese horrible lugar sin pasar por el despreciable negocio de los fármacos y antidepresivos, este artículo te ayudará a entender muchas cosas y desmitificar muchas otras más.

Las más recientes investigaciones en neurociencia señalan que tu condición psicológica está directamente relacionada con el estado de tu atención. El acto de centrar y enfocar nuestra atención es un importantísimo proceso biológico diseñado para cultivar salud y equilibrio en nuestras vidas: promueve la creación de nuevas conexiones neuronales e incluso el crecimiento de nuevas neuronas, lo que se conoce como neurogénesis, un proceso que no posee limitaciones de edad (contrariamente a lo que muchos piensan).

Dicho esto, entremos de lleno en el tema. ¿Qué es un trauma psicológico? ¿Qué es la depresión? Tanto uno como otro son básicamente una fijación mental. Mientras que el trauma se centra en la rumiación de un evento pasado doloroso, la depresión incluye también elaboraciones imaginarias acerca de un futuro potencialmente negativo.

Si has participado en alguna terapia clínica ya sabrás que, durante el proceso, el terapeuta hará todo lo posible, utilizando sus propias herramientas, para ayudarte a mover y/o cambiar el estado de tu atención. Y mientras que hay cada vez más psicólogos clínicos que están ayudando a sus pacientes a participar activa y responsablemente en su propio proceso de sanación a través del desarrollo de habilidades de gestión de la atención, existen todavía muchos otros terapeutas que no lo hacen, lo que suele terminar con el paciente tragando pastillitas de colores (que alteran el estado de su atención de forma antinatural y con innumerables efectos secundarios) en lugar de aprendiendo nuevas habilidades que le permitan hacer frente a la constante opresión mental que el trauma ocasiona.

Veamos cómo opera el trauma en nuestro cerebro, cómo el estado de tu atención es la clave que subyace a este proceso tan indeseable, y cómo la depresión está íntimamente ligada a los mismos procesos mentales.

Si vamos a un nivel aún más básico, podemos definir el trauma de este modo: algo terrible sucedió, y tu atención está anclada en ese evento.

Tal vez nadie te dijo antes esto, y puede que sea difícil de digerir, pero las más recientes investigaciones en neurociencia apuntan hacia esta dirección: has sido tú quien le ha ordenado a tu cerebro que construya el trauma y el estado depresivo.

El trauma y la depresión no te han creado, sino que tú los has creado a ellos. Tu cerebro solamente está respondiendo a tus órdenes. ¿Cómo, exactamente, has creado esto? Prestando atención al evento pasado o imaginando ese terrible futuro de forma sostenida por períodos increíblemente largos.

Sí, ya sé que tú no quieres nada de esto, y que darías lo que fuera por salir de ese horrible lugar, pero resulta que tu atención está fijada, y no tienes la menor idea de cómo mover o cambiar el estado de tu atención. Y esto es lo más normal: nadie te enseñó. ¡Ni siquiera te dijeron que fuera tan importante! Pero lo cierto es que has pasado tanto tiempo centrando tu atención en aquel evento, pensando y pensando sobre ello durante días, meses o incluso años, que tu cerebro entiende que es ahí donde quieres estar. Sin saberlo, tú le ordenaste mantenerse fijado en el evento y crear el trauma y tu consiguiente estado depresivo.

Veamos cómo funciona. Cuando prestas atención a todos estos pensamientos dolorosos y pierdes tu capacidad para administrar el estado de tu atención, básicamente estás ordenándole a tu cerebro que construya los indeseables circuitos neuronales que te mantendrán fijado en esos pensamientos. Allá donde tu atención se dirige, las neuronas responden al instante. Y al perder el control sobre tu atención, pierdes también tu voluntad y tu capacidad de elegir conscientemente la forma en que respondes ante los eventos (interiores o exteriores) que surgen momento a momento.

¿Atención y voluntad? ¿Qué tienen que ver una con la otra? Todo.

Prestar atención es un acto volitivo. La volición es ni más ni menos que atención voluntaria. La voluntad actúa a través de la atención dirigida, que magnifica, estabiliza, aclara y da predominancia a un pensamiento sobre muchos otros pensamientos. Y al hacer esto, las neuronas que responden a lo que atrae nuestra atención se activan con más fuerza que las activadas en respuesta a la distracción, tal y como muestran las más recientes imágenes de resonancia magnética funcional. El acto de prestar atención contrarresta fisiológicamente las influencias supresoras de las distracciones cercanas, y la voluntad es la virtud que hace posible esta transformación.

El esfuerzo volitivo es el esfuerzo de atención…
El esfuerzo de atención es, por lo tanto, el fenómeno esencial de la voluntad.
– William James

Si mantienes tu atención enfocada  de forma compulsiva en un evento doloroso (real o imaginario), tu cerebro creará los circuitos neuronales que los doctores etiquetan como trauma y depresión. Cada vez que le prestas atención a algo, tu cerebro da lo mejor de sí mismo para facilitarte que ese algo predomine en tu conciencia, y lo hace creando las constelaciones neuronales apropiadas. En realidad, es un proceso realmente simple y con pleno significado biológico: tu cerebro responde al estado de tu atención. La atención lo es todo. Cada vez que prestamos atención, estamos esculpiendo nuestro cerebro. Esto es lo que llamamos neuroplasticidad autodirigida.

El cerebro responde inevitablemente al estado y el foco de nuestra atención. Si siempre le prestas atención a tu dolor, ese dolor se acaba convirtiendo en correlatos neurales. O dicho de otro modo: el trauma y la depresión no surgen de forma instantánea, sino que son el resultado de un largo proceso en el que tú eres el único responsable (que no culpable).

¿Te preguntas por qué no puedes “escapar” de todos esos pensamientos abrumadores, traumáticos y depresivos que te golpean una y otra vez sin que tengas ningún control sobre ellos? La respuesta, según la neurociencia, es categórica: has perdido tu habilidad para controlar tu atención.

Quizás es el momento de reclamar tu poder de nuevo, y la atención plena es la respuesta que buscas, tal y como demuestran los miles de estudios científicos y ensayos clínicos que existen en este campo.

Todos los seres humanos tenemos, sin excepción, la capacidad de aprender a enfocar y dirigir nuestra atención y gestionar hábilmente nuestra reactividad a lo que sucede, lo que tiene un impacto en nuestro cerebro de forma inmediata. Literalmente. Los cambios suceden en tiempo real. Puedes empezar a modificar e incuso eliminar las rutas neuronales del trauma ahora mismo

¿Cómo hacer esto?

Empieza con lo más básico. Dale nuevas órdenes a tu cerebro. Empieza, sin demora, a entrenar tu atención (y tu voluntad). Practica una técnica de monitorización introspectiva de foco abierto como el mindfulness o atención plena . Si no participas de forma consciente y responsable en tu propia sanación a través de la práctica diaria y continuada, créeme, alguien más vendrá a decirte que la solución es convertirte en un tragapastillas.

El encuentro más íntimo no es el sexual, es el desnudo emocional

Desnudo emocionalEl encuentro más íntimo entre dos personas no es el sexual, es el desnudo emocional.

Un intercambio que se produce cuando se vence el miedo y nos damos a conocer al otro tal y como somos en cada una de nuestras vertientes.

No es fácil de lograr. De hecho, un desnudo emocional no es algo que se consiga a la ligera ni con cualquiera. Hace falta tiempo, fuerza y ganas de escuchar, sentir y abrazar emociones. Autoconocimiento y heteroconocimiento, es decir, el conocimiento de uno mismo y el de la realidad del otro.

Visto así, no parece casual término que los escritos bíblicos utilizan para hablar de amor sexual o del establecimiento de la intimidad es CONOCER. De conocernos y desnudarnos en pasiones, en sentimientos y en historia emocional va a tratar este artículo…

El desnudo emocional comienza por uno mismo

El desnudo emocional comienza por uno mismo. Es decir, es muy importante que las personas nos identifiquemos con lo que sentimos y nos demos cuenta de cómo nos sentimos, cómodos o incómodos, qué pensamos y cómo podemos utilizar nuestras emociones al servicio de nuestros pensamientos.

Escucharnos, conectar y conocer nuestra herencia emocional, es decir, escanear nuestro cuerpo emocional es imprescindible para destapar nuestros miedos, nuestros conflictos, nuestras inseguridades, nuestros logros, nuestros aprendizajes, etc.

Conocer nuestra filosofía emocional, explorar nuestras vulnerabilidades permanentes, ser conscientes de lo doloroso y que eso fluya, es imprescindible para poder contemplar la imagen que nuestro espejo emocional nos proyecta al quitarnos las prendas que nos “visten”

El autoconocimiento de nuestras vulnerabilidades emocionales no hace que estas desaparezcan, pero tener una concepción más profunda sobre ella implica que cada vez que aparezca en nuestra vida podamos identificarla y actuar sobre ella, impidiéndole que ahogue nuestras conexiones emocionales.

Nuestra herencia emocional, la clave para conectar

Nuestra herencia emocional ejerce un fuerte impacto tanto en nuestra capacidad de conectar emocionalmente con los demás como en las ocasiones que tenemos de hacerlo. Es precisamente este bagaje, esta piel, la que nos hace matizar y actuar sobre nuestras sensaciones, sentimientos y emociones de una determinada manera.

Exponernos a nuestros recuerdos y a aquellas sensaciones que pueden resultarnos desagradables no es fácil y muchas veces ni siquiera se contempla como útil. Sin embargo, existen muchas razones por las que resulta recomendable quitarse las prendas:

  • Si queremos tener relaciones más significativas, es importante que nos detengamos a mirar al pasado y a sanar las heridas emocionales de nuestra infancia.

  • El cableado de conducción que transporta nuestros mensajes emocionales debe ser descubierto para que nuestras reacciones no nos manejen. Por ejemplo, cuando decimos que “nuestro hermano nos saca de quicio”, realmente estamos teniendo la sensación de que sabe en qué tecla tocar para enfadarnos.

  • Conocer estas pautas de reacción emocional y comunicarlas nos ayuda a regenerar nuestros pensamientos y nuestro estado de bienestar general.

  • Así, cuando realizamos una labor de autoconocimiento, nuestro diálogo interno puede lograr cambiar de “Las personas son peligrosas para m픓La forma en que me trataron me hizo daño, pero ya soy consciente y procuro que eso no influya”.

  • Cuando accedemos a nuestra herencia emocional y comprendemos cómo los sentimientos del pasado matizan las experiencias del presente, podemos ser más hábiles a la hora de establecer fuertes y sanos lazos de unión con quien nos rodea.

  • Ser conscientes de los filtros emocionales, de los abrigos y de las corazas que nos ponemos contribuye a hacernos hábiles lectores e intérpretes tanto de los intentos de conexión de los demás como de los propios.

No es fácil desnudar a una persona herida

Desnudar emocionalmente a las personas muy marcadas por su pasado puede resultar difícil, pues hace falta lidiar con las corazas, con las prendas que le vuelven inaccesible, las desilusiones que envuelven a la persona, los miedos al rechazo, al abandono, a la soledad

Para hacerlo se necesita ser inteligente, amar a la persona y abrir los oídos, los ojos y la piel desterrando los prejuicios y la actitud de juzgar. Es decir, una escucha activa emocional a través de todos los sentidos sin “peros” ni comas fuera de lugar.

Para hacer esto debemos saber que un desnudo emocional no se crea en cualquier tipo de ambiente sino que deben darse las condiciones idóneas para generar emociones, sentirlas, manipularlas, examinarlas y usarlas.

Los escenarios emocionales ideales para el desnudo son aquellos en los que prima la escucha desde el interior, la empatía y la inteligencia emocional. Escenarios en los que se potencia la comunicación y la comprensión con una gran base de respeto y tolerancia.

Solo así lograremos crear un ambiente emocionalmente distentido en el que realmente pueda darse el encuentro íntimo, el desnudo de los miedos, de las inseguridades y de la verdad emocional. Solo así lograremos esos abrazos que rompen los miedos, que cierran nuestros ojos y que nos entregan al 200% en cuerpo y alma.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La fascinante ciencia de la Inteligencia del Corazón

Señales de encontrarte espiritualmente “Despierto” en un mundo dormido

ojo universoCuando decidimos avanzar conscientemente en nuestro camino espiritual para la evolución de nuestro Ser, nos encontramos usualmente con un entorno que no nos acompaña ni transita la misma senda que elegimos.

Esto nos crea cierta incertidumbre y en muchas ocasiones nos hace descreer de nuestra elección y se presentan en nosotros fuertes inquietudes respecto de nuestra búsqueda. Lo cierto es que aunque tenemos el libre albedrío de si continuar con ella o no, ocurren cosas dentro de nosotros, sentimientos, pensamientos que se ajusten o no al entorno en el que vivimos, están dentro de nosotros manifestándose de una forma u otra, veamos algunos de ellos:

Cómo se siente una persona espiritualmente despierta

Interiormente siente un vacío existencial que solo puede llenar buscando todo conocimiento holístico del Ser y lo esotérico de la vida, de esta manera, comienza a resonar en su interior la verdad de su existencia, en conexión con su verdadero Ser, alejándose de lo mundano o simplemente perdiendo el interés por éste.

Las personas que no acompañan este proceso a quien intenta despertar, o que incluso juzga o critica desde su desconocimiento, suelen provocar un sentimiento en el otro de aislamiento social, el cual le hace percibir como estar desconectado de la realidad, interiormente se siente desolado, incomprendido y con una extraña sensación de tener ideas poco sensatas.

A medida que va avanzando en su camino espiritual comprende que es necesario tener su grupo de pertenencia con los mismos valores y ansias de aprendizaje. Allí encontrará personas que vibran en la misma sintonía y podrá recuperar el propósito de su creciente búsqueda espiritual. No obstante, como hemos mencionado anteriormente, pueden surgir distanciamientos de personas de su entorno incluso de los más allegados (amigos, pareja, familiar) que no comparten su particular manera holística y espiritual de entender la vida, e irremediablemente aquella incomprensión ajena los dejará en un estado de pérdida.

La persona que se vuelca a la espiritualidad, comprende más allá de su religión las diferencias entre ambas. Para ella la espiritualidad es el camino de regreso a uno mismo, mientras comprende que la religión no es una sola, sino muchos senderos que pueden conducirnos también a la búsqueda interna de nuestra verdadera esencia y ser el detonante para nuestra evolución.

Permanecer en un mundo dormido o despertar es una cuestión de consciencia, todos nos replanteamos en algún momento nuestra existencia y misión, pero los tiempos de cada uno son necesarios para ese “darse cuenta” y más que respetables para poder avanzar. Para la persona espiritual no poder encajar o sentirse extraño en su propia esencia es una cuestión difícil de sobrellevar.

Cuando uno comienza a despertar espiritualmente, se hace consciente de sus propias limitaciones, y emprende un profundo trabajo interno que entiende, durará toda la vida. El ego, el temor, y el control, comienza a desvanecer en lo que era su ilusoria realidad y comienza a manifestar la verdad de su Ser desde el Amor y el perdón.

Cuando logra despertar del sueño mundano, se ve a sí mismo cediendo en su necesidad de control, no busca poder en el afuera porque ya lo ha percibido en su interior, no busca aprobación en los demás, porque ha comenzado a amarse, y no busca victimizarse de su historia porque ha comprendido que toda circunstancia fue necesaria para su evolución.

-No intentará cambiar ni convencer a nadie, pero llevará su Luz a cada vida, dejando en su andar una huella de sabiduría.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mujer muere y vuelve a la vida con un potente mensaje

Agradece las crisis en tu vida pues son “crisis de curación”

woman in field hold hand palm upEs relativamente fácil sentir gratitud cuando ocurren cosas buenas y nuestra vida se desarrolla tal como deseamos; incluso en esos momentos solemos darlo todo por descontado.

Es muy bueno dedicar unos instantes a expresar nuestra gratitud y aprecio a otras personas, a la Tierra, a nuestro poder superior, a la vida.

Bastante más difícil es expresar gratitud cuando estamos pasando por un período malo o la vida no nos va como creemos que debería irnos. En esas ocasiones, lo más probable es que nos sintamos dolidos, confundidos o resentidos, lo cual es perfectamente natural.

La gratitud es lo último en que se nos ocurre pensar en esos momentos. Ha habido ocasiones en mi vida en que he sentido unos tremendos deseos de levantar el puño hacia el Universo preguntando por qué me ha asestado ese cruel golpe.

De todos modos, es interesante cómo después de pasar por momentos difíciles, al mirar retrospectivamente solemos ver que había algo importante y necesario en esa experiencia. Es posible que no lleguemos a verlo hasta que hayan pasado meses o incluso años, pero finalmente nos damos cuenta de que aprendimos una importante lección, nuestra sabiduría se hizo más profunda, hubo un despertar, o tal vez se nos abrió una nueva puerta a consecuencia de los acontecimientos que nos parecieron tan negativos en el momento.

Por ejemplo, la pérdida de un trabajo puede habernos llevado a una curación espiritual o emocional. El fin de una relación puede habernos dado la oportunidad de descubrir que necesitábamos un tiempo de soledad, o tal vez nos despejó el camino para una relación más satisfactoria. En ese momento podríamos comenzar a sentimos agradecidos de que la vida se haya desplegado como lo hizo.

A los momentos dolorosos de la vida yo los llamo «crisis de curación». Dejamos atrás algo viejo y nos abrimos a algo nuevo. Con frecuencia esto sucede porque nuestra conciencia ha aumentado y por lo tanto ya no podemos vivir de la antigua forma. A veces nos enfrentamos con un cambio necesario que debemos hacer en nuestro interior y/o en nuestra vida. Hay un proceso de duelo o aflicción por el que debemos pasar cuando dejamos algo a lo que hemos estado aferrados. Hemos de permitirnos sentir el miedo y la tristeza, y también recordarnos que en esa experiencia hay un regalo que sencillamente no vemos todavía.

Así pues, si en estos momentos estás pasando por una crisis de curación, busca todo el amor y el apoyo que puedas y date permiso para experimentar plenamente todos los sentimientos que surjan. Pide que el regalo de esta experiencia se te revele tan pronto como estés preparado para él.

Ten presente que cuando pase un tiempo y hayas adquirido perspectiva, nuevamente sentirás gratitud por el increíble viaje de tu vida.

  • Autor: Shakti Gawain

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Un sencillo diario de Gratitud puede transformar tu vida