Caminar regenera el cerebro, alivia la tristeza y el estrés

Si te sientes triste, preocupado o ansioso, uno de los mejores remedios naturales es caminar. Aléjate, literalmente, de la fuente del problema y sumérgete en un entorno natural. No hay nada mejor que una agradable caminata para aliviar el dolor, deshacerse del estrés acumulado y recargar las baterías.

De hecho, se sabe que el ejercicio, y caminar en particular, es una excelente terapia para el tratamiento de la depresión y la ansiedad. Se ha demostrado que caminar a un ritmo sostenido favorece la liberación de endorfinas, hormonas que nos hacen sentir felices y relajados, al tiempo que reduce la producción de cortisol, la hormona del estrés.

Además, los neurocientíficos de la Universidad de Princeton creen que los efectos de una caminata saludable van más allá de la producción momentánea de algunos neurotransmisores, y creen que caminar regularmente puede incluso ayudar a regenerar el cerebro al ayudarnos a enfrentar mejor y con menos estrés los problemas cotidianos.

Las “neuronas calmantes” en el cerebro

Estos investigadores trabajaron con dos grupos de conejillos de indias, un grupo permaneció activo y el otro destinado a una vida sedentaria. Después de caminar, los científicos analizaron sus cerebros y descubrieron que en los animales que habían estado haciendo actividad física se activaron algunas neuronas que inhibían la actividad de las células nerviosas demasiado excitadas.

Luego agregaron un poco de estrés ambiental y encontraron la activación de las neuronas excitables en el hipocampo, una región del cerebro involucrada en las respuestas emocionales. Sin embargo, los animales que caminan podrían lidiar mejor con esta activación cerebral ya que se activaron incluso las “neuronas calmantes” para evitar que el impacto de la situación fuera excesivo y para mantener el estrés bajo control.

Estos resultados, que los neurocientíficos también consideran valiosos para los humanos, podrían explicar por qué caminar nos ayuda a relajarnos y olvidar las preocupaciones y los dolores. Todo indica que cuando caminamos, el cerebro activa las “neuronas calmantes” que inhiben el nivel de excitación de las neuronas que son la base de las preocupaciones, las elucubraciones y el estrés.

Esto indica que la actividad física ayuda a reorganizar el cerebro, por lo que es menos probable que las personas que caminan y realizan actividad física sufran regularmente de altos niveles de ansiedad y el estrés interfiera menos durante su vida diaria. Básicamente, caminar mejora el mecanismo de inhibición que evita que las células nerviosas más excitables se vuelvan hiperactivas.

Para obtener el máximo beneficio de la caminata, lo mejor es elegir un camino rodeado de naturaleza

No es lo mismo caminar sobre una cinta transportadora, entre las cuatro paredes de un gimnasio, en la ciudad o en medio de la naturaleza. Los neurocientíficos de la Universidad Heriot-Watt lo demostraron al monitorear la actividad cerebral de 12 personas mientras caminaban durante 25 minutos en un centro comercial, en un espacio verde y en una calle concurrida. El electroencefalograma móvil monitoreó las emociones y los estados como la frustración, la meditación, el entusiasmo y la atención.

Entonces descubrieron que la relajación y la meditación eran más intensas cuando los sujetos caminaban por espacios verdes. Estas personas también se sintieron menos frustradas. Esto se debe a que en los espacios verdes nuestro cerebro puede desconectarse completamente y activa lo que se llama “atención involuntaria”, que tiene la capacidad de moverse libremente en un estado bastante similar a la meditación de atención plena. Por el contrario, en las calles y centros comerciales tenemos que estar más atentos, por lo que no tenemos la oportunidad de desconectarnos por completo de nuestras preocupaciones y no permitir que nuestro cerebro descanse.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Los 14 árboles más sanadores según el Tao

19 alimentos para prevenir enfermedades

Como dice el dicho: somos lo que comemos. Alimentos como el tomate o los pimientos están constituidos por compuestos con propiedades antioxidantes y anticancerígenas. Descubre el resto de alimentos saludables.

Es importante saber que existen muchas plantas, hierbas y alimentos que nos pueden ayudar a prevenir y hasta a combatir enfermedades tan complicadas como el cáncer. La buena alimentación nos hace permanecer sanos durante mucho tiempo y tener menos posibilidades de adquirir algún tipo de enfermedad grave. Con respecto al cáncer, los expertos aseguran que más del 50 % de los tumores cancerosos los podemos evitar si llevamos una dieta sana.

Según expertos del Instituto Nacional de Cancerología de los EE.UU., es posible prevenir por lo menos una tercera parte de los diferentes tipos de cáncer con una dieta adecuada. Y recalcan que una buena alimentación es el arma más poderosa para evitar y combatir el cáncer.

1. El aceite de oliva

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La grasa del aceite de oliva puede prevenir el cáncer de colon y del recto. Este aceite actúa sobre los ácidos biliares, mejora la circulación y oxigenación de los tejidos, protege las arterias y las mantiene flexibles. Asimismo, ayuda a bajar el colesterol malo (LDL), controla la presión arterial, reduce notablemente los niveles de azúcar en la sangre. Además, es un poderoso antioxidante, por lo cual ayuda a prevenir el cáncer.

2. El agua 

El agua, sin ser un alimento que aporte algún tipo de nutrientes o vitaminas, es un poderoso e insustituible líquido que no puede faltar en nuestra vida. Sin agua ningún ser viviente puede subsistir, puesto que el agua nos ayuda a limpiar el organismo de toxinas.

La persona que no consume las cantidades adecuadas de agua corre el riesgo de padecer estreñimiento, lo cual lleva a la acumulación de toxinas que afectan la salud integral, además de sufrir deshidratación. Es muy importante mantener todos los sistemas de nuestro organismo debidamente hidratados para que su funcionamiento sea correcto. Por eso es imprescindible tomar por lo menos dos litros de agua al día (excepto algunos casos).

3. El ajo y la cebolla

Tanto el ajo como la cebolla contienen alicina, un compuesto rico en azufre, que ayuda al hígado a eliminar las toxinas que se acumulan en la sangre.

4. El arroz integral 

En el arroz integral se encuentran algunas sustancias anticancerosas que protegen contra el cáncer de colon, el de mama y el de próstata.

5. Las algas 

Las algas son depurativas y contienen abundantes vitaminas, minerales y fibra. Asimismo, ayudan a reforzar el sistema inmunológico, por lo cual se recomiendan para evitar los efectos secundarios que se producen después de un tratamiento de quimioterapia y radioterapia.

6. Los cítricos 

Como todos sabemos, los cítricos contienen vitamina C, que es un poderoso antioxidante. Además, están compuestos de flavonoides, protectores de los capilares sanguíneos que mantienen las membranas permeables y oxigenadas.

7. Las coles 

Las coles, el brócoli, el repollo, la coliflor, los berros y el rábano son productos alimenticios que no deben faltar en la dieta diaria, ya que sus compuestos ayudan a reforzar las defensas y eliminan los radicales libres, brindando protección a las células.

8. Las fresas 

Las fresas son ricas en fibra, vitaminas y minerales. Sus poderosos efectos depurativos limpian el organismo de toxinas.

9. Las frutas del bosque

Las moras, los arándanos y las grosellas son ricas en un pigmento llamado atocianina, este es de color morado y es un antioxidante muy poderoso. Además, son ricas en vitaminas A y C, así como en minerales, pectinas y ácidos vegetales. En la actualidad se están realizando algunos estudios sobre los efectos que pueden tener estas frutas en la prevención de la leucemia.

10. Los frutos secos 

Las nueces, las avellanas, las almendras y las semillas de girasol son una gran fuente de vitaminas E y B. Contienen minerales como el magnesio, el selenio y el zinc y además brindan una buena cantidad de antioxidantes.

11. Las legumbres 

Las lentejas, los garbanzos, los guisantes y las judas, son verdaderos alimentos anticancerígenos. Son muy ricas en fibra, la cual protege contra el cáncer de colon principalmente.

12. La manzana

Manzanas

La manzana contiene ácidos clorogénicos y elágicos, los cuales pueden evitar la aparición de cáncer. Esto se demostró mediante experimentos realizados con animales. La manzana contiene pectina y fibra que ayudan a eliminar las toxinas a través de las heces.

13. El melón 

El melón es muy rico en betacarotenos y antioxidantes. Además, es muy bajo en calorías, así que ayuda a prevenir los tumores que se relacionan con la obesidad.

14. La miel 

Este es un producto natural que tiene propiedades antisépticas, lo que permite evitar las infecciones que se producen por la baja en las defensas después de un tratamiento contra el cáncer (quimioterapia).

15. El pescado azul 

Los ácidos grasos omega-3 son muy importantes para la salud del corazón y las arterias. Además, se recomiendan como tratamiento complementario en aquellas personas que padecen cáncer.

16. Los pimientos 

Los colores vivos de los pimientos verdes, rojos y amarillos son muestras de la riqueza que poseen en betacarotenos, los cuales, junto a la vitamina C, son unos poderosos antioxidantes que protegen las mucosas. Otro compuesto que tienen los pimientos es la capsaicina: bloquea los productos precancerosos que se pueden encontrar tanto en las carnes y los pescados ahumados. 

17. El té verde 

Este producto contiene polifenoles, los cuales anulan por completo los efectos de las nitrosaminas. Cuenta con poderosos antioxidantes y ayuda a proteger de las radiaciones ambientales.

18. El tomate 

El tomate consumido crudo es rico en licopeno, un caroteno que le aporta el color rojo. Asimismo, es un poderoso protector contra el cáncer de próstata.

El tomate contiene algunas sustancias en la cáscara y en las semillas que pueden ser anti-cancerigenas. 

19. La zanahoria 

El color anaranjado que tiene la zanahoria se debe a su gran riqueza en betacarotenos, que son unos poderosos y reconocidos antioxidantes. Es un vegetal especialmente recomendado para las personas que consumen o han consumido tabaco, por la gran capacidad que tiene para regenerar las células del epitelio respiratorio.

En definitiva…

Como se puede observar claramente, mediante esta gran lista de alimentos que pueden prevenir el cáncer en diferentes partes del cuerpo, es una realidad que la alimentación es clave para prevenir muchas enfermedadesHay que tener en cuenta que, si mediante estos alimentos que nos brinda la naturaleza es posible prevenir una enfermedad tan agresiva, como el cáncer, de la misma manera podemos evitar muchas otras complicaciones de salud, consumiendo alimentos saludables.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo alcalinizar  el cuerpo con los 3 pilares básicos

Terapias neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro

¿Cómo los últimos descubrimientos en Neurociencia pueden ayudarte a superar el estrés, la tristeza y la ansiedad? Analizamos sus beneficios y sus resultados.

Nos levantamos, encendemos el móvil y vemos 15 whatsapp, 12 notificaciones del facebook y 10 correos. Así es como empezamos el día la gran mayoría de las personas: con estrés y tensión. Vivimos en un mundo en el que cada vez nos cuesta más ser felices y gozar de un bienestar mental, físico y emocional.

¿Cómo es posible que con todos los avances tecnológicos parezca que vamos a peor?

¿Qué son las Terapias Neurocientíficas?

La respuesta está en nuestro cerebro. Estamos entrando en una era de grandes cambios y para nuestro cerebro esto supone un gran reto. Hemos de actualizar nuestra versión 1.0 a la 2.0. Diríamos que en el campo de la Psicoterapia aún estamos un poco desactualizados. Si en el ámbito de la comunicación disponemos del correo electrónico o las videoconferencias, ¿cuál es el equivalente en el caso de la Psicología clínica?

La respuesta son las Terapias Neurocientíficas o de Reprocesamiento. En esta sociedad de cambios continuos y donde se apremia la búsqueda de soluciones rápidas y efectivas, estas terapias que provienen de las Neurociencias están dando una muy buena respuesta.

Cada vez sabemos más sobre el cerebro, sobre el porqué de muchas de nuestras dificultades y trastornos, de dónde provienen nuestras conductas y hábitos. Este saber lo estamos aplicando a las sesiones psicoterapéuticas.

Rompiendo con la imagen del psicólogo freudiano y del diván, ahora disponemos de un nuevo cuerpo de terapias que podrían ser la versión 2.0 de la Psicología.

Estas terapias trabajan con una serie de técnicas y metodologías que nos permiten poder liberar emociones, sensaciones corporales y el malestar que el paciente sufre. Con el añadido de que son rápidas y efectivas, porque trabajan con los últimos avances científicos.

Ya no hace falta estar en consulta años y años. Podemos acelerar el proceso, ayudando a que las personas que lo deseen puedan superar aquella problemática que han ido soportando durante años.

¿Cómo funcionan?

La metodología más conocida dentro de estas terapias es la del EMDR (“Desensibilización y reprocesamiento a través de los movimientos oculares”).

Esta terapia está reconocida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como una práctica de uso preferente ante eventos traumáticos como por ejemplo: conflictos bélicos, catástrofes naturales o atentados terroristas.

Además, se utiliza en diferentes hospitales de España como es el caso del Hospital Clínico de Barcelona, en la Unidad de Agresiones Sexuales.

El EMDR funciona porque emula los movimientos que hacemos durante la fase REM del sueño. Cada noche cuando dormimos pasamos por una fase de sueño profundo donde movemos los ojos de manera muy rápida.

También es el momento cuando soñamos de manera más vívida e intensa. Con esta metodología, el Psicólogo pide al paciente que, con los ojos abiertos, siga sus dedos en horizontal, mientras piensa en una situación o recuerdo que sea doloroso.

Lo que sucede en el cerebro de la persona es que la amígdala o la zona que gestiona nuestras emociones se relaja. Esto ayuda a que todo el organismo pueda desestresarse y finalmente, la situación o el recuerdo pierda intensidad.

Ejemplo de práctica del EMDR

Con el EMDR no borramos los recuerdos, lo que permiten es que la persona pueda contemplar la misma situación con la consecuente liberación de sus emociones, sensaciones corporales de malestar y sin los pensamientos negativos asociados. Es como ver una película de miedo, sintiéndose uno de lo más tranquilo o relajado. El resultado: ya no la interpretamos como una película de miedo, con lo cual la podemos tolerar y superar.

Según la Dra. Francine Shapiro, creadora de esta metodología, los recuerdos que vivimos se almacenan asociándose entre sí, de tal manera que nuestras vivencias del pasado pueden estar influyendo en lo que nos ocurre en el presente. Por ejemplo alguien que tiene miedo a los espacios cerrados, como el subirse a un ascensor, puede deberse a que en el pasado vivió una experiencia traumática vinculada. Estos recuerdos son accesibles y con este movimiento ocular rápido se pueden liberar. El resultado es que la persona aunque hayan pasado muchos años, puede sentir que aquella herida, al fin está cerrada y superada.

Potenciales beneficios para la salud

Estas terapias se pueden usar efectivamente con trastornos vinculados al estrés, ansiedad, depresión, fobias, trastornos de personalidad o para la superación de duelos, por poner algunos ejemplos. Son técnicas que utilizan el más reciente saber sobre nuestro cerebro y sobre nuestra mente, de aquí que parezca miraculosas. En realidad lo que nos están demostrando es la gran capacidad que tiene nuestro cerebro para aportarnos salud, bienestar y felicidad.

Nosotros tenemos en nuestro interior la capacidad de sanarnos y de poder curar nuestras heridas, tanto del presente, del pasado, como también de nuestros miedos y ansiedades futuras.

La ciencia nos está ofreciendo un regalo en forma de conocimiento práctico del cual todos nos podemos beneficiar, ya seamos niños,  adultos o ancianos. La flexibilidad y la plasticidad del cerebro superan todas nuestras expectativas pudiendo éste moldearse para poder hacernos sentir un mayor bienestar.

Que no nos asusten los frenéticos cambios que estamos viviendo porque éstos a la vez nos están aportando soluciones a nuestros problemas y dificultades

Referencias bibliográficas

  • Organización Mundial de la Salud. (2017). La OMS publica unas directrices sobre la atención de salud mental tras los eventos traumáticos. Recuperado de: who.int/es
  • Shapiro, F. (2014).  EMDR: EYE MOVEMENT DESENSITIZATION AND REPROCESSING. DESENSIBILI ZACION Y REPROCESAMIENTO POR MEDIO DE MOVIMIENTO OCULAR. Ciudad de México.: Pax México.

Autores

  • Ana Farré y Oriol Lugo son Psicólogos, expertos en Terapias Neurocientíficas.  Además son investigadores en la facultad de Psicología de la Universidad Ramon Llull – Blanquerna. Son co-directores del OWL INSTITUTE, centro pionero en España en el trabajo y estudio de las Terapias Neurocientíficas.
  • Fuente: mentesana.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

Los sentimientos son la motivación de la mente *Antonio Damasio -neurólogo-

El famoso neurocientífico explica en su nuevo libro la importancia de los afectos en el desarrollo de la vida humana y cómo estos se relacionan con el cuerpo.

Todos los impresionantes artefactos de la cultura humana, desde un poema o una vacuna al más alto de los rascacielos o uno de los robots que ruedan por Marte, son para el neurocientífico portugués Antonio Damasio, director del Instituto del Cerebro y la Creatividad en la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, el producto final de los sentimientos. Sin ellos, dice el premio Príncipe de Asturias de Ciencia y Tecnología en 2005, la humanidad no habría sido capaz de crear la civilización en la que vive. Esos afectos se relacionan además de una forma muy íntima con nuestro cuerpo. Por todo eso, «la inteligencia artificial jamás será capaz de imitarnos», asegura en su último libro, «El extraño orden de las cosas» (Destino).

Usted distingue entre emociones y sentimientos. ¿Cómo es eso?

Si tú tienes una emoción, por ejemplo de miedo, sufrirás un conjunto de cambios faciales, en tu piel, corazón, intestinos Se trata de acciones que les ocurren hasta a las bacterias. Pero el sentimiento es la experiencia mental de todos esos cambios que suceden corporalmente. Es una distinción muy importante.

¿En qué sentido?

Porque muchos seres vivos pueden tener acciones, pero solo las criaturas como nosotros, con sistemas nerviosos, tienen sentimientos, experiencias mentales de lo que está sucediendo. Las bacterias empezaron a existir en los inicios de la historia de la vida, que se remonta a miles de millones de años, mientras que las criaturas con sistemas nerviosos son muy recientes. Tan solo tienen 500 millones de años y en nuestro caso, muchos menos.

¿Cómo han influido los sentimientos en la evolución humana?

Tenemos una inteligencia muy desarrollada, una gran memoria y nos comunicamos a través del lenguaje. Todo eso es impresionante, pero son los sentimientos los que nos dan la motivación para inventar soluciones a nuestros problemas.

Entonces, ¿actúan sobre la cultura?

-Sí, nos dan razones para desarrollar las artes, la gobernanza, los sistemas morales y por supuesto también para desarrollar las tecnologías, la medicina o la arquitectura porque necesitamos tener abrigo y protección contra las enfermedades, el frío o el calor.

Sin embargo, no parece que los valoremos mucho en las sociedades actuales.

Creo que la novedad de este libro es que reconoce su importancia. Muchas veces las personas observan las culturas y dicen: «¡Oh, somos muy inteligentes, tenemos tantas capacidades!». Sin embargo, a mí me gusta dirigir la atención hacia el hecho de que las culturas solo pueden darse cuando tienes una motivación que surge de los sentimientos. Además, nos ofrecen la posibilidad de negociar soluciones para cualquier conflicto o problema. Y esto también me permite conectar los sentimientos como una regulación homeostática.

¿Qué significa?

Es la regulación vital que ya teníamos presente en las bacterias. La regulación de la vida o homeostasis es un proceso químico, es una forma en que ciertas moléculas crean la posibilidad de generar energía dentro de un organismo para que este pueda funcionar y continuar vivo. Las bacterias son seres unicelulares, mientras que nosotros tenemos miles de millones de células que trabajan conjuntamente en distintos órganos y sistemas. Los sentimientos son la forma en que nosotros, dentro de nuestras mentes, tenemos para descubrir cómo opera la homeostasis.

¿Y cómo lo hacemos?

Por ejemplo, si te despiertas y te sientes bien, con mucha energía y bienestar, significa que tus sentimientos te están diciendo que las cosas están funcionando bien a nivel homeostático. Pero si no te sientes bien, te avisan de lo contrario y tienes que hacer algo para corregirlo. Esa es una idea clave, los sentimientos son informadores.

¿Nos dan información sobre el cuerpo?

Te dan información de manera natural sobre si las cosas están funcionando bien o no. Si te encuentras en una situación en la que tu vida está en peligro o alguien te ha traicionado o dañado, esto también va a hacer temblar tu homeostasis y tendrá un impacto en tu vida y en tu salud.

A veces son destructivos.

Sí, pero es muy importante tener conciencia de ellos para intentar eliminarlos. Por ejemplo, si tienes emociones que producen ira, miedo o desprecio y generan violencia, no es bueno para tu salud ni van funcionar para solucionar conflictos en un contexto social. Por otro lado, también tenemos muchas emociones positivas, como la compasión, el amor, la admiración, la capacidad de cuidar de los demás… Y todo esto lo tenemos que nutrir. Aquí juega un papel muy importante la educación.

¿Podemos cambiar nuestra respuesta emocional?

Requiere mucho entrenamiento y una alta conciencia de las reacciones que tenemos, pero sí, se puede hacer.

¿Pueden modificar los sentimientos el cerebro?

Sí, sabemos que es posible, pero lo más importante como seres humanos es que tengamos conciencia de qué es lo que causa los sentimientos, estar en situaciones que puedan producir mejores afectos y educarnos a nosotros mismos para reaccionar de la forma más inteligente. Por lo tanto, es algo que nosotros tenemos que hacer como un esfuerzo de educación y madurez.

¿Cuándo empezamos a sentirlos?

Un bebé muy pequeño, de tan solo unas horas o días, ya tiene sentimientos.

¿Los tienen los animales?

No hay ninguna razón para pensar que los que están a nuestro alrededor, como los perros, los pájaros o los gatos, carecen de ellos, porque tienen las mismas estructuras cerebrales que nosotros. Reaccionan de la misma forma y tenemos la obligación de creer que los tienen, aunque no podamos demostrarlo ni, por supuesto, se lo podemos preguntar. La verdad, sería muy sorprendente descubrir que no es así.

La inteligencia artificial está cada vez más desarrollada. ¿Podrá imitar la mente humana?

Cuando dicen que la inteligencia artificial podrá imitar a un ser humano, recrear su mente, se equivocan. En esos procesos computacionales altamente complejos, basados en la codificación y en el silicio, no hay vida ni riesgos ni vulnerabilidad, y por lo tanto no hay forma de lograr que tengan sentimientos.

Crearán sistemas cada vez más inteligentes pero nunca tendrán las características de la humanidad.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El estrés emocional crónico puede iniciar el proceso de un cáncer – Doctor Pere Gascón-”  

La negatividad es contagiosa: Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti

Tanto las actitudes como los estados de ánimo resultan ser contagiosos, y más aún cuando permanecemos expuestos a ellos durante mucho tiempo. 

Gran parte de la responsabilidad depende de las neuronas espejo o cubelli, fundamentales para la empatía y para poder ponernos en el lugar de los demás. Esta habilidad es positiva, pero también tiene un impacto negativo, porque podemos propagar fácilmente la negatividad de quienes nos rodean.

La negatividad genera más negatividad

Aunque no siempre estamos dispuestos a admitirlo, un estudio realizado por la Universidad de Indiana ha revelado que las opiniones de los demás nos afectan e influyen en nuestro comportamiento. Estos psicólogos han encontrado que las opiniones negativas tienen un mayor impacto y generan un cambio de actitud en comparación con las opiniones positivas.

En el experimento, los participantes examinaron varios productos. Luego compartieron sus opiniones con los demás, tanto positivas como negativas. Los investigadores encontraron que las opiniones negativas influenciaron las actitudes de los participantes hacia los productos, haciéndolos sentir aún peor. Y lo peor es que aquellos que anteriormente tenían una actitud positiva eran los más susceptibles a la influencia de las opiniones negativas de los demás.

Además, cuando la gente tenía la oportunidad de interactuar cara a cara con aquellos que tenían estas opiniones negativas, era más probable que fortalecieran su actitud negativa y se apreciaba una polarización aún mayor. Este experimento lanza un mensaje claro: la negatividad genera más negatividad.

La tristeza se propaga como un virus

Los Psicólogos de la Universidad de Harvard han analizado el vínculo entre los estados emocionales y los modelos relacionales. No tuvieron en cuenta las emociones espontáneas o compartidas que a menudo experimentamos cuando compartimos las mismas experiencias con otras personas, sino que se centró en el impacto de los cambios emocionales que afectan los estados afectivos de las personas más cercanas a nosotros.

Han descubierto así que existe un “patrón de propagación”, como para los virus, y que las fuentes de contagio son mayores en el caso de la tristeza que la felicidad. En otras palabras, cada amigo feliz aumenta nuestras posibilidades de ser felices en un 11%, pero solo necesitamos un amigo triste para duplicar nuestras posibilidades de ser infelices.

Estos Psicólogos concluyen que las emociones negativas son como la gripe: cuantos más amigos tengas que padezcan gripe, mayores serán las probabilidades de infectarse, lo mismo se aplica a la tristeza y la desesperación.

También la hostilidad y el mal humor son contagiosos

Rápidamente percibimos el mal humor y la hostilidad, y tan pronto como lo hacemos, algo cambia en nuestro cerebro, cambia nuestra forma de percibir el mundo. Interpretamos las interacciones más groseramente, y esto nos hará asumir la misma actitud que terminará difundiéndose.

Esto fue demostrado por Psicólogos de la Universidad de Florida que pidieron a un grupo de personas que asistieran a una reunión con un compañero asignado al azar. Descubrieron que aquellos que habían estado expuestos a actitudes groseras eran más propensos a ser groseros con su próxima pareja. Y lo interesante es que esta actitud podría durar toda una semana.

En un segundo momento, pidieron a los participantes que identificaran las palabras en una serie de letras confusas. Vieron de esta manera que aquellos que habían sido expuestos a una actitud grosera eran más propensos a encontrar palabras relacionadas con emociones negativas. Esto muestra que las interacciones que mantenemos actúan como un filtro, por lo que si estamos expuestos a interacciones negativas, tenderemos a analizar todo desde un punto de vista más negativo y eso es exactamente lo que veremos.

Rodéate de personas que sacan lo mejor de ti

Incluso si no lo queremos, los estados de ánimo de las personas que nos rodean pueden terminar teniendo un gran impacto en nuestras emociones y actitudes. Es por eso que es importante tener mucho cuidado al elegir a quién dejamos ingresar en nuestro círculo íntimo.

Estar constantemente expuestos al mal humor y la negatividad terminará presentando una factura para pagar, por lo que es crucial estar rodeado de personas que puedan sacar lo mejor de nosotros. Por supuesto, también tenemos que asegurarnos de convertirnos en personas con quienes los demás puedan percibir una energía positiva.

La buena noticia es que cuando somos conscientes del hecho de que existe un contagio emocional, podemos actuar como equilibradores de jugadores al alentar a los demás a centrarse en el lado más positivo de las cosas. Es cierto que las emociones positivas son mucho menos contagiosas, pero sigue siendo el mejor regalo que podemos hacerle a alguien cuando está pasando por un mal momento.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas que puedes ser tú en toda tu esencia“.