Quizás nuestro cerebro sea un ordenador cuántico -Sonia Fernández-Vidal, física cuántica-

Tengo 33 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy física cuántica, y he trabajado en el CERN y en Los Álamos. Vivo en pareja y no tengo hijos. He perdido la confianza en los políticos. Soy más espiritual que religiosa, y practico la meditación. Modelas la realidad con tu conciencia.

Los tres cerrojos

Fernández-Vidal ha trabajado en el acelerador de partículas del CERN, artefacto que hace aflorar las primeras partículas del universo. También ha trabajado en Los Álamos en experimentos para desentrañar la esencia de la materia… “De allí salió la bomba atómica: reflexioné sobre la responsabilidad del científico…”, comenta. Sus investigaciones son teóricas, pero ayudarán a intuir cómo funciona el cosmos, hecho en un 5% de materia… “y el resto, de energía y materia oscuras”. Hablar hoy con un científico puntero es como tratar con un mago delirante. Para digerir esos arcanos, Fernández-Vidal publica el ameno relato La puerta de los tres cerrojos (Narrativa Singular, en catalán en La Galera).

¿De qué está hecho todo?

De quarks y electrones.

¿Todo?

Todo.

¿Y de dónde vienen?

Del big bang.

¿Y dónde estaban antes?

No hay antes: tiempo y espacio comienzan ahí.

Cuesta pensarlo.

Podemos teorizar una sístole-diástole de universos, o constantes big bangs en múltiples dimensiones…

¿Qué es un quark? ¿Y un electrón?

Las partículas más elementales de la materia: el núcleo del átomo está hecho de protones, y los protones están hechos de quarks.

¿Y los quarks?

Son partículas vibrantes. Las hay de diversos tipos, algunas muy raras, siendo dos las más comunes: Up y Down.

¿Y los electrones?

Partículas que son corpúsculo y onda: orbitan en torno al núcleo. Si el núcleo del átomo fuese una canica en el centro de un estadio de fútbol, ¡el electrón sería la cabeza de un alfiler orbitando por las gradas!

¡Buf, qué distancias!

Sí, el átomo es casi vacío. La materia es una suerte de vacío, una tensión energética.

Así, la materia es casi una ilusión…

Y las propiedades de las partículas subatómicas desafían la lógica de la física clásica.

¿Qué propiedades son esas?

Una partícula está aquí y allí ¡a la vez! Todas están… en todas partes a la vez. Entrelazadas con todas. Y una partícula se teleporta: su estructura puede pasar instantáneamente a otra. Como estar vivo y muerto a la vez.

¿Perdón?

Las partículas elementales ignoran el espacio-tiempo.

Es un desafío para la lógica racional…

Pero nuestro cerebro puede pensar también con lógica cuántica: la fantasía, la imaginación, la intuición, los sueños, la magia… ¡son también funciones neuronales nuestras!

¿La física cuántica explicará un día fenómenos extrasensoriales, la telepatía…?

Inspirará vías de comprensión, propondrá algunas explicaciones desde otra lógica no mecanicista. Entretanto, la ciencia ya estudia la neurología de las emociones, cómo se transmite la información cerebral…

¿Y?

Los microtúbulos neuronales y su entramado en malla pueden ser mecanismos cuánticos en nuestro cerebro. ¡Tu cerebro, máquina cuántica! Quizá llevemos sobre los hombros un ordenador cuántico sin saberlo.

¿Estamos ante un salto científico?

Ante un cambio de paradigma. La física clásica escrutaba la realidad como si fuera algo externo y objetivo, buscándole una explicación mecanicista y determinista…

¿Cómo ve la realidad la física cuántica?

¡Como un continuo del que nuestra conciencia no está separada! Así, en el momento en que te pones a observar esa realidad subatómica… ¡la estás ya modificando!

¿Cómo es eso?

La conciencia del observador interfiere en el comportamiento de las partículas elementales, que reaccionan a la observación. Así, si esperas que una partícula subatómica se comporte como onda, ¡lo hace! Y si esperas que lo haga como corpúsculo, ¡lo hace!

¿Conclusión?

Que la ciencia no puede ya afirmar: “La realidad es tal verdad objetiva”. Hoy debe decir: “La realidad no es tal verdad fija y objetivable, es voluble y cambiante al observarla”.

Pero sólo a escala subatómica, no a escala macroscópica…

Por eso, un gran desafío de la ciencia actual consiste en conectar ambos ámbitos de la física, unificarlos.

¿Con qué implicaciones?

Habrá que aceptar que la lógica racional no va a poder explicarlo todo. Habrá que aceptar la maravilla de la contradicción… que responde a otra lógica.

¿Cuándo nació la física cuántica?

Hace ya un siglo, con Einstein, y luego Planck, Böhr, Schrödinger y su gato…

¿A qué gato se refiere?

Planteó un experimento especulativo: metes un gato vivo en una caja opaca con dos agujeritos, a los que lanzas un electrón. Si pasa por el de la derecha, libera un veneno y el gato muere. Si pasa por el de la izquierda, no hay nada y el gato vive. ¿Y qué hace el electrón? ¡Pues pasa por los dos a la vez! Así, ese gato… ¡está vivo y muerto a la vez!

¿Y de qué sirve todo esto?

Está empezando a aplicarse como técnica de encriptación. En cuanto intentes descifrar un código, este se modificará: ¡será imposible de desencriptar!

¿Podría la física cuántica, por ejemplo, explicar la virtualidad de la homeopatía?

Sugerirá, al menos, caminos nuevos que explorar.

Ser científica y física cuántica, ¿afecta a su manera cotidiana de ser?

Sí, en tres aspectos: uno, me induce a pensar de modo más creativo, lateral; dos, me impulsa a actuar sin victimizarme, a construir mi realidad; y tres, me ayuda a sentir que estamos todos entrelazados.

¿Comprenderemos mejor el funcionamiento del universo con todo esto?

 Es lo que anhelan los artistas, los místicos y los científicos: anhelamos lo mismo… Y cada día nos parecemos más.

¿Demostrará la física cuántica la existencia de Dios?

Defíname Dios y entonces hablamos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La Medicina desde la Física Cuántica” 

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La sangría emocional de ayudar a quien no quiere ser ayudado

A casi todos nos han educado para hacer lo posible, y lo imposible, por ayudar a los demás. Es un concepto que tenemos profundamente arraigado y que, sin duda alguna, es muy loable. Sin embargo, a veces en el acto de ayudar a los demás podemos practicarnos una sangría emocional que termine drenando nuestra energía y arrase con nuestro equilibrio psicológico.

Todos los psicólogos sabemos que no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado. Por eso, en algunos casos el primer objetivo de la terapia psicológica es lograr que la persona comprenda que tiene un problema y que necesita ayuda. Ese es el punto de partida para poder trabajar porque sin un compromiso personal, el cambio interior es prácticamente imposible. Lo mismo pasa en la vida cotidiana. Solo podemos ayudar cuando la otra persona acepta nuestra ayuda. 

Regalar gafas a quien no quiere ver 

Ayudar a quien no quiere ser ayudado es como regalar gafas a quien no quiere ver. Simplemente no las usará. Es probable que ni siquiera valore nuestra ayuda y el esfuerzo o tiempo que hemos invertido e incluso puede llegar a molestarse considerando nuestros gestos como una intromisión en su intimidad.

¿Significa que debemos tirar la toalla cuando nos damos cuenta que una persona se está causando daño? ¡No! 

 Sin embargo, debemos ser conscientes de que nuestra ayuda tiene límites, unos límites que a menudo pone la otra persona. Debemos aprender que no por mucho aconsejar, aprende el otro más temprano y que la ayuda que podemos brindar está limitada a la ayuda que el otro esté dispuesto a aceptar. 

Es importante comprender que cuando alguien está atravesando una situación difícil, puede ser aterrador reconocerlo, por lo que quizá necesite un poco de tiempo para procesar emocional y racionalmente lo que le sucede. Solo después puede decidir pedir ayuda. Por tanto, a veces hay que darle tiempo para que mire dentro de sí, comprenda lo que le está pasando y pida apoyo

Aunque a nosotros nos resulte evidente el problema y su solución, para la otra persona puede no ser tan claro. Por eso, en ocasiones brindar ayuda significa violentar el ritmo de curación emocional y, mientras lo hacemos, nos sumimos en un proceso desgastante para nosotros que no tiene mucho sentido. 

La actitud correcta para “ayudar” de verdad

Cuando una persona que está en problemas rechaza tu ayuda, puedes sentirte enojado, frustrado o impotente. No obstante, debes comprender que esos sentimientos no le ayudarán a esa persona y tampoco a ti. Se trata de afrontar la situación con una actitud diferente, y para ello tendrás que:

-Asumir que cada quien debe aprender de sus errores y superar sus obstáculos. Debemos dejar de actuar como padres sobreprotectores. Debemos comprender que cada quien debe aprender sus propias lecciones de sus errores. Por mucho que queramos a algunas personas, no podemos llevar siempre su “carga” ni solucionar los problemas en su lugar porque el crecimiento se produce precisamente cuando se superan los obstáculos que la vida nos pone delante.

-Dejar de pensar que las cosas se deben hacer de una manera precisa. En muchas ocasiones, esa tendencia a ayudar nace de la creencia de que la otra persona está haciendo las cosas “mal”, lo cual se debe a que creemos saber cómo se hacen “bien”. En realidad, cada quien debe encontrar su manera de solucionar los problemas y desarrollar su estilo de afrontamiento. No existe una única forma de hacer las cosas, por lo que antes de brindar tu ayuda, debes cerciorarte de que te has desprendido de esa creencia pues de lo contrario es probable que quieras imponer tu opinión o punto de vista, algo que no suele ser bien recibido y hace que el otro se ponga a la defensiva

¿Qué puedes hacer? 

-No presiones. Cuando una persona no está preparada psicológicamente para buscar o aceptar ayuda, el hecho de presionarla puede tener el efecto opuesto al que pretendes, haciendo que se encierre en sí mismo y se aleje de ti. Por tanto, el primer paso es no presionar.

-Mantente disponible. La mejor manera de apoyar a una persona que no quiere ser ayudada, es mantenerse a su lado para cuando necesite hablar o decida buscar ayuda. Debemos tener en cuenta que todos deben pasar por una serie de etapas cuando sufren heridas emocionales y hay etapas en las que solo es necesario un hombro amigo.

-Infórmate. Lo que ha sido mejor para ti, podría no ser una buena solución para esa persona a quien quieres ayudar. Por tanto, es importante informarse en profundidad sobre el problema. También es conveniente animar a esa persona a hablar sobre el asunto para que comprendas su perspectiva. Los mejores consejos provienen de la empatía, si aconsejas desde tu lugar y punto de vista, tus soluciones podrían ser perfectamente inútiles.

– Establece límites. En algunos casos, una persona en problemas puede caer en una espiral de autodestrucción y, si no tienes cuidado, puede arrastrarte consigo. Por eso, es importante que establezcas unos límites ya que debes proteger tu equilibrio emocional si realmente quieres ayudar al otro. La budista Pema Chodron dijo que “trabajamos en nosotros mismos para ayudar a los demás, pero también ayudamos a los demás para trabajar en nosotros mismos”, lo cual significa que el acto de ayudar a resolver un problema también nos involucra emocionalmente, por lo que tendremos que decidir cómo afrontarlo de la mejor manera posible.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Por qué la gente no se cura?

Bendición Náhuatl

*A mis padres los libero de sentir que conmigo no pudieron dármelo todo o que crean que han fallado. *Los amo y les agradezco que hayan sido instrumento de Dios para que Hoy este aquí.

*Libero a mis hijos de la necesidad de engrandecer mi ego, de querer satisfacer los deseos o metas que yo no cumplí para mí o de que se sientan obligados a enorgullecerme. *Les pido que escriban su propia historia según sus deseos de experimentar y lo que alegre sus corazones.

*Libero a mi pareja de la obligación de complementarme. *Yo estoy completo/a. Nada me falta, todo está dentro de mí y *mi felicidad depende de mí*. Yo aprendo y evoluciono con cada una de mis relaciones y si hemos fallado yo también he sido responsable de atraer esa situación.

*Libero a mis hermanos de toda culpa que sientan por mí, o por hacerles creer que me lastimaron, o si en algún momento los ofendí, los ignoré o los negué. En ningún momento mi intención ha sido la de vivir sus vidas, ni entorpecer sus experiencias, ni pensar que no podían hacerlo bien, ni creerme mejor que ustedes. Los amo. Estoy consciente ahora de que lo están haciendo lo mejor que pueden hacerlo y confío plenamente en sus habilidades y fortalezas para labrarse (conseguir) la vida maravillosa que siempre han soñado para ustedes.

*A mis abuelos y ancestros que se fueron encontrando para que yo, hoy, aquí, respire vida en nombre de ellos, los libero de las culpas del pasado y de los deseos que no cumplieron.
Consciente de que todo lo que hicieron fue lo mejor que pudieron hacer para resolver cada una de las situaciones que enfrentaron, con los recursos que tuvieron y desde el nivel de conciencia que tenían en ese momento.

*Les honro con mi vida, haciendo de ella lo mejor que pueda para hacerla feliz, digna y próspera. *Los amo y reconozco a todos y cada uno de ellos. 

*Me contemplo ante sus miradas, y les expreso mi gratitud y todo mi amor para que sepan que no oculto ni debo nada más que ser fiel a mi mismo/a y a mi propia existencia, de esa manera los honro.

Lo que aprendí de todos ustedes me hace ser quien soy y me permite transitar el camino de mi vida con sabiduría, consciente de que cumplo mi propio proyecto de vida, libre de lealtades familiares invisibles y visibles, libre de ataduras y creencias que puedan perturbar mi Salud, Alegría, mi Paz y Felicidad.

*Renuncio al Rol de Salvador/a y Redentor/a, de ser quien une o cumple expectativas ajenas. Aprendiendo a través y sólo a través del Amor /aceptación, permitiendo Ser a cada quien tal como quiere Ser y permitiéndome Ser quien verdaderamente Soy.

*Bendigo la esencia más expandida de mi Ser, la cual es Maravillosa, Espléndida y Notable (Yo Soy), que a través de mi forma única de expresarme, y aunque alguien no pueda comprenderme. Yo solo me expreso como Soy, porque sólo yo he vivido y experimentado mi propia historia, porque me conozco, sé quien Soy, lo que siento, lo que hago y porqué lo hago.

*Me acepto, me respeto, me apruebo y me responsabilizo solo por mí, con amor/aceptación y comprensión.

*Honro la Divinidad en mí y en ti… Ahora quedamos libres para amarnos.
Les Amo /les acepto en mi vida y experiencia de vida.
Gracias, Gracias, Gracias.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Carta de liberación del clan familiar” 

¿Cuál es el secreto de las relaciones felices?

¿No es curiosa la humanidad? Hay tanta gente que se pasa la vida en una loca carrera contra el reloj, inmersos en la rutina, ocupados haciendo miles de cosas, y en el tiempo libre, se distraen frente al televisor, conectados a Facebook o rodeados de gente, ruido y embotados por el alcohol o las drogas. Sin embargo, no se preocupan por tener relaciones felices.

Vivimos la mayor parte del tiempo en automático, acelerados por la acumulación de tareas pendientes, casi sin prestarnos atención. En esta vorágine de hacer y no ser, se pierde lo esencial, que no está afuera, sino adentro. Hemos aprendido a olvidarnos de nosotros mismos.

El miedo a nuestras emociones más íntimas

La soledad puede ser aterradora para algunas personas, quienes con tal de estar acompañadas, sacrifican la calidad de las relaciones. Este miedo a la soledad muchas veces refleja que, en el fondo, existe el miedo de entrar en contacto con las más íntimas emociones, las cuales pueden ser desagradables o dolorosas. Es preferible, entonces, distraerse o adormecerse con cosas externas…

Pero si las necesidades emocionales no son escuchadas y atendidas, si no nos aceptamos a nosotros mismos incondicionalmente con nuestras debilidades y fortalezas, andaremos por la vida usando una máscara, pretendiendo ser lo que no somos para buscar en los demás la aceptación que nosotros mismos nos negamos. Así es imposible tener relaciones felices.

El ser humano no nace siendo un zombi emocional

Los bebés no juzgan sus emociones, simplemente las sienten y las expresan. Puede ocurrir que durante el proceso de socialización, el niño sea ignorado, herido, ridiculizado o abusado. Ante esto, el único recurso que tiene es enterrar en el inconsciente el dolor que experimenta, porque aún depende de los demás para sentirse digno de amor y de respeto.

Al llegar a la edad adulta, es imperativo asumir la responsabilidad por la salud emocional y ocuparse de sanar las heridas y de llenar las carencias del niño interno. De lo contrario, vivirá con un vacío interno que tratará de llenar en vano con relaciones superficiales.

Amarnos a nosotros mismos para poder tener relaciones felices

Nuestra tarea primordial, entonces, es aprender a ver, amar y valorar lo más precioso que tenemos, que es nuestra esencia. Mientras más aprendemos a amarnos a nosotros mismos, mayor es el deseo de compartir nuestro amor con los demás, porque el amor auténtico es expansivo por naturaleza. En eso se basan las relaciones felices. En un amor auténtico que nace de nosotros mismos.

Esta onda expansiva es imparable, y es entonces inevitable querer compartir este amor con los demás, pero no ya desde el vacío y la máscara, sino desde la plenitud y la autenticidad. Desde lo más profundo de nuestro interior, desde nuestra esencia.

La razón de ser de las relaciones felices es aprender, crecer, amar, divertirse y disfrutar de la mutua compañía. Porque al fin de cuentas, nuestra verdadera misión en este mundo es expandir nuestra capacidad de amar, tanto a nosotros mismos como a los demás. Cuando comprendemos y vivimos en función de esa misión, descubrimos que amar auténtica e incondicionalmente es el mayor tesoro que podemos encontrar.

No hay lujo, placer, ni logros, ni posesiones, ni riquezas que puedan sustituir la plenitud que produce el verdadero amor incondicional.

Pero tenemos que empezar por amarnos y aceptarnos a nosotros mismos. Amarse a uno mismo provee a cada miembro de la pareja de la seguridad y la confianza que suele buscarse en el otro. Pero, en vez de tratar de obtener amor del otro, y hasta de exigirlo, comparten el amor que tienen por sí mismos con su pareja. Irónicamente, le están dando al otro lo que siempre han querido de éste, pero que antes no eran capaces de dar.

El autoabandono y el autorechazo son unas de las mayores causas del fracaso de las parejas, y aprender a amarse a sí mismo realmente ayuda a sanar las relaciones. Amar es lo más maravilloso que hay, pero no se puede dar lo que no se tiene. Hasta que no aprendemos a amarnos a nosotros mismos, no se puede amar al otro. ¿Preparado para cultivar relaciones felices?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo encontrar el amor verdadero

Podemos enfermar a través de los pensamientos y la imaginación *Suzanne O’Sullivan-neuróloga-

¡Y también curarnos! Aunque no siempre es fácil. A veces los patrones que nos enferman se han establecido en la infancia y son difíciles de superar.

Suzanne O’Sullivan es neuróloga especialista en trastornos psicosomáticos y autora de libro “Todo está en tu cabeza” (Ariel).

¿Por qué centrar su carrera como neuróloga en las enfermedades psicosomáticas?

Inicialmente, cuando obtuve la titulación, no tenía ningún interés en ellas. Pero poco después descubrí que una enorme proporción de mis pacientes que padecían convulsiones no tenían epilepsia, sino convulsiones disociativas. Me di cuenta de la gravedad de lo psicosomático, y de lo mal que nosotros, los médicos, lo gestionamos. Después de años viendo cómo muchas vidas acababan devastadas, me he dado cuenta de que las dolencias psicosomáticas a menudo son las más destructivas.

¿Cómo las trata?

Lo que encuentro más útil es saber el desarrollo de la dolencia desde su mismo origen. Después de diez años de padecer un trastorno crónico, cada nuevo síntoma que aparece suele ser el resultado directo de las intervenciones médicas y de la hospitalización. Pero cuanto más descubro acerca de la dolencia original, mejor puedo entender todo el proceso. Siempre les pido a mis pacientes que me cuenten todo lo que puedan acerca de los días previos a caer enfermos. Ahí es donde están todas las pistas.

¿Se atrevería a dar un consejo a nuestros lectores?¿Cómo pueden tener algún indicio de que su enfermedad es psicosomática?

Es imposible que uno mismo detecte sus propios síntomas psicosomáticos cuando surgen por primera vez, así que les recomendaría que fueran a ver a un médico. Pero si no les escucha adecuadamente, que se sientan libres de buscar a otro: esto es lo que yo haría.

¿Y cuando ya has buscado más de una ayuda médica?

Un día u otro has de ser capaz de aceptarla si te parece razonable. Lamentablemente, cuantos más médicos veas y cuantas más pruebas te hagas, parecerá que los síntomas empeoran. Tendrás mayores probabilidades de que alguien encuentre cambios nimios en las pruebas o los análisis, y eso solo añadirá más preocupación. Recuerda que un médico no siempre tendrá un diagnóstico para cada síntoma: la ambigüedad forma parte de la medicina y es saludable aceptarlo.

¿Y si has visto a muchos médicos y todos te dicen que no tienes nada?

Entonces considera los factores psicológicos por muy extraño que te parezca. Cuanto antes se diagnostican los trastornos psicosomáticos, antes desaparecen.

¿Qué sentido tiene que la medicina separe “mente” y “cuerpo”?

Hay demasiado dualismo en la medicina. En la mayoría de los países esto ha evolucionado de manera que la psiquiatría y las especialidades médicas cada vez se han separado más. La mayoría de las enfermedades orgánicas tienen un impacto psicológico, pero el apoyo psicológico no siempre está disponible.

¿Qué opina de la separación entre cerebro y mente?

Esa es la mayor de las vergüenzas. Psiquiatras y neurólogos a menudo tienen vías de especialización muy distintas y cada uno sabe muy poco sobre el área de especialización del otro. ¿Pero cómo es posible que se divida el cerebro y la mente en dos órganos distintos? Coexisten y, en consecuencia, una enfermedad del cerebro a menudo causará problemas psiquiátricos y viceversa.

Del mismo modo que algunos pensamientos pueden enfermarnos, ¿también pueden curarnos?

En efecto, si podemos enfermar a través del pensamiento y la imaginación, podemos recuperarnos cambiando la manera en que pensamos. De todas formas, no me gustaría que diera la impresión de que siempre es fácil. Algunas veces los patrones que nos enferman se han establecido en la infancia y son difíciles de superar. Sería insultante y simplista decirle a una persona severamente incapacitada por síntomas psicosomáticos que solo pensando de manera distinta estaría curada.

¿Por qué los trastornos psicosomáticos son hasta diez veces más frecuentes en mujeres?

Una de las razones podría ser que la clase de situaciones y traumas que causan los desórdenes psicosomáticos son aquellos a los que las mujeres son más vulnerables: abuso, situaciones en las que son dominadas y se sienten atrapadas.

¿Está también determinado culturalmente?

Sí, en parte: de alguna manera está más aceptado que una mujer se queje de dolores a su médico que no que lo haga un hombre. La consecuencia es que los hombres muestran su sufrimiento de otras formas. También hay una tendencia a diagnosticar más a las mujeres. Tradicionalmente, algunos médicos hombres han sido más reticentes a aceptar que también es una dolencia masculina.

  • Fuente: Gaspar Hernández entrevista a Suzanne O´Sullivan- neuróloga- mentesana.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El poder curativo de los pensamientos *Doctor Bruce Lipton” 

A veces la vida te saca a empujones de los sitios donde no te conviene estar

En algunas oportunidades, nos hace falta que nos pase algo radical que nos arranque toda posibilidad de querer permanecer en un lugar, especialmente un lugar afectivo, donde nos sentimos realmente involucrados.

Podemos no entender una decepción en el momento en el cual ocurre, sin embargo, nuestro amigo tiempo, se encarga de explicarnos el porqué de ciertas vivencias que nos marcaron de manera profunda y nos sacudieron la vida en alguna oportunidad.

Siempre el Universo nos abre una puerta cuando alguna otra se cierra, sin embargo podemos estar tan enfocados en la puerta que se cerró que no podemos ver con claridad las oportunidades que están a un solo paso de distancia.

Es justo la sanación de las heridas, la disposición y el tiempo lo que nos hace ver más allá de cualquier dolor que hayamos pasado y es allí donde damos ese primer paso que nos lleva por un camino diferente, que en muchos casos nos conduce hacia donde realmente debemos estar.

Muchas veces sabemos cómo terminarán las cosas, pero nos negamos a ver las señales, nos negamos a aceptar realidades y en medio de esa nube que hemos creado para protegernos de lo inevitable, sencillamente se produce una tormenta de la cual no nos queda más alternativa que salir. Salimos golpeados, confundidos, alterados, desconcertados, pero salimos, que es lo importante y el mensaje finalmente es captado: No era sano permanecer en un sitio que nos prometía sufrimiento, que no nos generaba tranquilidad o bien nos sometía a alguna incomodidad.

No reneguemos de las experiencias vividas, todas llevan consigo un propósito, tengamos fe en el proceso de la vida, y confianza en que la normalidad es estar bien y en nuestro interior tenemos esa capacidad de generar todo aquello que nos preserve, aunque sintamos que los cambios son bruscos y dolorosos, todos llegan a nuestra vida con un propósito.

Cuando aprendemos a escuchar nuestra intuición, cuando silenciamos nuestra mente, junto a sus miedos y necesidad de aferrarse, restamos la posibilidad de salir a empujones de cualquier lugar, podemos utilizar recursos que nos mantengan a salvo de forma más oportuna y sobre todo menos traumática.

Aprendamos a generar límites sin ponernos murallas, no nos cerremos a posibilidades, entendamos que estamos aquí para aprovechar nuestro tránsito y debemos procurar que nuestros aprendizajes sean por la vía del amor y no del dolor. Exponernos a situaciones que nos comprometen es siempre una enseñanza, está en nosotros valorarla y aprenderla para que la vida no nos la repita.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Sentir distancia es algo más que estar lejos

Claves para dominar conversaciones difíciles

De vez en cuando, tenemos que enfrentarnos a conversaciones difíciles aunque no nos apetezca.

Muchos optan por evitarlas como si el problema fuera a desaparecer. Pero esto no funciona así. De hecho, en muchas ocasiones posponer lo inevitable solo complica más las cosas.

No hay que tener miedo a una conversación difícil. Existen formas de enfrentarse a este tipo de situaciones, incluso se puede llegar a dominarlas para evitar hacer de ellas un drama y conseguir lo que se espera de cualquier conversación: una comunicación eficaz. Veamos cómo hacerlo.

“Cuando se abre la puerta de la comunicación, todo es posible. De manera que debemos practicar el abrirnos a los demás para restablecer la comunicación con ellos” -Thich Nhat Hanh-

Estrategias para hacer frente a conversaciones difíciles

Ante todo debemos aparcar esa idea preconcebida de conversación difícil. Al fin y al cabo, así es como llamamos a las conversaciones en las que prevemos que vamos a tener problemas. Además, cuando lo hacemos, anticipamos conflictos. Y eso genera una actitud previa de tensión. Nos ponemos a la defensiva. Y es en este punto donde empiezan los problemas.

He aquí el paso previo para dominar conversaciones difíciles: no anticipar las complicaciones. Eso nos ayudará a estar centrados en la conversación y ver las cosas con perspectiva. Y nos permitirá estar atentos a las señales de nuestro interlocutor para gestionar eficazmente sus cambios emocionales y sus reacciones.

Escucha activamente sin anteponer tus sentimientos

Las personas necesitan sentirse escuchadas. Por ese motivo no solo debes mostrarte atento y dispuesto a escuchar, sino que todo tu cuerpo debe demostrar que estás escuchando. Además, la escucha es una condición indispensable en la comunicación.

Si la otra persona percibe tensión o ansiedad, si siente que estás a la defensiva o que tienes una actitud agresiva, reaccionará negativamente y no estará dispuesta a escuchar. Si por el contrario, te muestras alentador, tranquilo, calmado e incluso compasivo, a la otra persona le resultará más fácil calmarse.

Una conversación, por difícil que sea, no es una lucha. No hay ganadores ni perdedores. Por eso, si quieres sacar algo en claro, debes mantener la calma, especialmente cuando el otro manifieste señales de cambios emocionales.

Las conversaciones difíciles se transforman en eficaces cuando se emplea la escucha activa.

No antepongas tus sentimientos, aunque te haya herido

Por otra parte, es importante que no antepongas tus sentimientos, aunque te hayan herido. El otro necesita sentirse validado, es decir, saber que sus sentimientos también importan. Necesita saber que crees en él, incluso a pesar de sus acciones y del daño que te haya hecho con ellas.

Por eso, antes de nada, una vez que haya quedado claro el propósito de la conversación, interésate por los pensamientos y sentimientos del otro. Acéptalos antes de continuar, sin juzgarle ni echarle nada en cara. Luego, puedes exponer tus ideas y sentimientos.

Aprende a interpretar y manejar la señales de cambio emocional

Ante una conversación difícil, muchas personas se bloquean. Esto provoca que se pongan más nerviosas aún y que la conversación no acabe bien. Sin embargo, si estás atento y observas ciertos cambios puedes ayudar a mantener la calma y mantener así la conversación bajo control.

Por ejemplo, si observas un cambio en el tono de voz, como hablar más bajo o más acelerado, puedes decírselo a la otra persona. Ahora bien, también puedes optar por no notificárselo pero tener en cuenta su significado. A menudo, en mitad de una explicación, las personas cambian el modo de hablar justo antes de decir qué es importante para ellos. Esto es porque temen lo que pueda suceder o porque sienten que hay un problema que les impide avanzar.

Otra señal que debes observar es la risa nerviosa. Algunas personas se ríen cuando se sienten avergonzadas o incómodas. No es una burla, ni mucho menos. De hecho, es algo parecido a lo que ocurre cuando lloramos de felicidad.

La risa nerviosa suele indicar malestar. Esa señal te abre la puerta para preguntar al otro cómo se siente y para identificar un punto de partida a partir del cuál seguir adelante de manera positiva. Este tipo de risa también puede indicar que la persona está tratando de escapar de un sentimientoPor eso es importante pedir que exprese lo que le inquieta o necesita para superar el bloqueo.

Otra señal de cambio emocional es la modificación del patrón de contacto visual. La mirada puede indicar que el otro necesita tomarse un descanso. Ahora bien, si la dirige hacia otro lado o la sostiene de manera fría y amenazante puede significar que en la conversación se ha hablado de algo importante. Es el momento de pedir al otro, sin agresividad y con verdadero interés, que comparta su punto de vista y escucharlo sin interrupciones ni juicios.

Si lo que detectas es que la otra persona utiliza mucho la palabra “pero” es señal de que está a punto de decir lo que teme, pero no arranca a decirlo por miedo o vergüenza. Aprovecha los “pero” para ayudarle a terminar.

Gestionar conversaciones difíciles es bueno para ambos

Como decíamos antes, una conversación no es una batalla en la que hay ganadores y perdedores. Si quieres entender algo, sacar conclusiones o plantear soluciones es necesario llevar por buen camino una conversación difícil.

No se trata de tener razón, ni de demostrar nada al otro. De hecho, ante este tipo de conversaciones, no hay peor enfoque posible. No ganas nada y pierdes mucho. Si no quieres cerrarte puertas debes abrir tu mente y dejar de lado el rencor, la ira y la rabia. 

Si esto es difícil -muchas veces lo es, no nos engañemos- piensa qué quieres conseguir con esa conversación y díselo a la otra persona. Es fundamental que ambos sepáis a dónde queréis llegar.

Repetición de la historia familiar *Bert Hellinger

Las lealtades invisibles hacen que una persona se mantenga dentro de su sistema familiar, repitiendo la misma historia, generación tras generación.

Algunas personas se preguntan: ¿Cómo solucionar esta situación en su vida?. ¿Cómo hacer para no terminar sola como el resto de las mujeres de mi familia?.
¿Cómo hacer para no terminar divorciándome?, ¿cómo escapar de las enfermedades familiares?, ¿cómo escapar de la historia familiar? ¿Cómo parar la repetición de la historia familiar?.

Existe en cada ser humano “la buena conciencia”, es la que hace que cada miembro de la familia gane méritos para pertenecer a la familia, perpetuando el rol que se ha ocupado en la familia (abandono, soledad, divorcio, desamor, etc). Esto lo hace una persona por seguir al amor ciego, ese que en su inocencia infantil cree que para ser buen miembro de familia requiere seguir el mismo destino que sus antecesores. La mayoría de las personas están ancladas en este tipo de amor.

Por otra parte se encuentra “la mala conciencia”, es aquella que hace que una persona transcienda los límites de su conciencia familiar atreviéndose a hacerlo diferente que los otros y que es producto de un proceso profundo de individualización, y que en oportunidades requiere un camino de soledad, pero de comunión con una consciencia más grande que es producto del “amor esclarecido”.

A continuación pequeños pasos que se pueden dar para conectarnos con ese amor esclarecido que nos ayuda a reconocer nuestras propias alas y emprender el vuelo de nuestro Ser.

Dejar de estar en contra de tu sistema familiar: cuando críticas o haces juicios de tu familia estás condenándote a repetir su propia historia.
Acepta a todos tal como son: El asentir te otorga la paz del amor, cuando aceptas abres la puerta a la transformación.
Honra a tus ancestros: Los que vivieron antes que tú… hicieron lo mejor que sabían hacer, darte la vida.
Agradece cada día a todos los miembros de tu sistema: No es necesario que corras hacia a ellos a darles un abrazo, el agradecer sincero surge cuando le das un lugar en tu corazón y los reverencias desde el alma.
Camina hacia la Vida con humildad: vive con alegría, ríndete en sus manos, acepta tu destino con amor y valentía.

“En las constelaciones Familiares del Espíritu se superarán los límites de las distintas conciencias, pues el espíritu creativo que activa los movimientos de los representantes nos lleva sobre nuestra conciencia personal a un plano superior, al plano del amor, que no conoce la negativa”.  

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Posición de los hermanos en la familia 

Tu niño herido y tus relaciones de pareja

Dentro de ti hay un niño o una niña. ¿Como puede este niño determinar tu vida de pareja?

Este niño está herido cuando durante la infancia se te ha reprimido la expresión libre de sentimientos, sobre todo la rabia y el dolor, convirtiendo al adulto en un “niño enfadado”. También surge cuando ha habido carencias emocionales. 

Este síndrome afecta en gran medida a tu autoestima y determinará tus relaciones de pareja, por eso es fundamental en procesos de mejora de autoestima y en terapia de pareja.

La baja autoestima tiene una consecuencia y es la de dificultar el ofrecer amor a los demás.

No puedes dar amor a los demás si no te amas a ti mism@. En lugar de esto, las personas con baja autoestima actúan amorosamente para conseguir el amor de los demás.

El verdadero amor solo puede manifestarse cuando te aceptas a ti mism@ y esta capacidad de aceptación tiene su origen y desarrollo en la infancia.

Por lo general o tu pareja se parecerá a tu papá y mamá, o proyectarás el comportamiento que tenías con tus padres en tu pareja. Mientras esta relación haya sido sana, no hay problema. Y habrá sido sana cuando no haya generado una dependencia emocional negativa. Esto es, cuando además de quererte te han educado para amarte por ti mismo, comprenderte y perdonarte. Cuando has tenido ambas cosas (amor y capacidad de amarte), no dependes emocionalmente de otro y el amor que ofreces es genuino, libre y gratuito.

Pero cuando esto no ocurre, nos encontramos con personas con un niño interior herido. Y resulta sorprendente indicar que la educación emocional que has recibido de tus padres es una de las principales causas de tu sufrimiento ahora.

Las niñas y niños necesitan seguridad y buenos modelos emocionales para entender sus señales internas. En caso contrario suelen refugiarse en conductas para buscar una satisfacción interior. Estas conductas pueden ser, desde tratar de ser el mejor, la más guapa, el más bueno, el más gracioso hasta ser el más trabajador. Y todo para conseguir que te amen. En definitiva, como “viejos” niños y niñas que somos empezamos a ponernos máscaras.

¿Cómo saber si convives con un niño herido? Los niños y las niñas heridas, cuando son adultos tienen muchas de estas características:

  • Les decepciona una relación sentimental tras otra.

  • O bien sienten pánico si piensan que su pareja les podría dejar. No hay una relación emocionalmente adulta.

  • Buscan continuamente el amor perfecto.

  • Suelen generar adicciones (a comprar, al sexo, al amor, a sustancias…)

  • Necesitan bienes materiales y ganar mucho dinero. Nunca es suficiente.

  • Tienen un vacío existencial. Se aburren.

  • Necesitan la adulación de su pareja, que les compren regalos continuamente.

  • Proyectan en sus hijas e hijos una necesidad de éxito, de triunfo.

  • Son desconfiados. No confían en sus parejas e intentan controlarlas. Pueden llegar a ser violentos.

  • Pueden tener ataques de rabia, ansiedad y sentimientos de gran frustración por cuestiones banales.

  • Exigen a su pareja o están totalmente pendientes de sus deseos. No son capaces de amarse por si mismos.

  • También pueden llegar a ser muy aplicados, exhaustivos y perfeccionistas. Destacan en un arte, disciplina o en el trabajo.

No se trata de culpar a tus padres, pero si de ir a la causa del problema. Esto es particularmente importante, puesto que frente a los problemas de autoestima abundan procesos que personalmente no considero terapéuticos, sino que tan solo generan euforia y el sentirte bien contigo mism@ de forma temporal.

Una terapia efectiva y que busca sanar al niño herido es compleja, puesto que entran en juego los valores y creencias asumidos como guion de vida o como mandatos familiares.

La estrategia se basa en 4 pasos o movimientos:

  • Darse cuenta y comprender los patrones que actuaron en tu infancia y como estos se reproducen en tu vida de pareja, en tu búsqueda de pareja, relaciones sociales, etc.

  • Generar compasión por tus padres, puesto que ellos también fueron niños que fueron educados para ser dependientes emocionales.

  • Desarrollar la capacidad de perdonar las heridas emocionales que tus padres u otras personas te hicieron.

  • Aceptar como son o fueron tus padres, sin idealizarlos y al mismo tiempo conocerte, comprenderte y aceptarte. Tal y como eres, sin intentar ser quien no eres, puesto que esta es la estrategia que habías utilizado para que te amasen.

Si quieres saber cuál, es tu grado de dependencia emocional explora cual es el grado de intimidad que tienes con tu pareja. Pregúntate ¿Cómo puedes compartirte con otro/a y cómo puede alguien llegar a conocerte de verdad, si en realidad no sabes quién eres?

Una forma de tener una buena conciencia de ti mism@ es desarrollando barreras firmes. Por ejemplo, tus barreras sexuales te permiten sentirte cómodo o cómoda con otro y avisarte si alguien se acerca demasiado y te invade. Es como si fueses un país con fronteras claras. De hecho, las personas con barreras sexuales débiles a menudo hacen el amor cuando en realidad no quieren. En parte se venden para conseguir amor.

Cuando alguien te ama de verdad, te quiere por quién eres, así que cuanto más puedas ser tú mism@ mucho mejor.

El amor no sabe de esfuerzos, por eso si eres padre o madre seguro que quieres a tus hijos por lo que son y no por lo que quieres que sean o lleguen a ser. Enséñales también a amarse por si mismos.

Feliz Viaje.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Yo veo al niño que llora en cada paciente *Luigi Cancrini-psiquiatra” 

Las 4 leyes del desapego para la liberación emocional

Es posible que la palabra desapego te cause cierta sensación de frialdad e incluso de egoísmo emocional. Nada más lejos de la realidad. La palabra desapego, entendida dentro del contexto del crecimiento personal, supone un gran valor interior que todos deberíamos aprender a desarrollar.

Practicar el desapego no significa en absoluto desprendernos de todo aquello que nos es importante, rompiendo vínculos afectivos o relaciones personales con quienes forman parte de nuestro circulo personal.

Significa básicamente saber amar, apreciar e involucrarnos en las cosas desde un punto de vista más equilibrado y saludable, liberándonos a su vez de esos excesos que nos ponen cadenas y que nos amarran. Que nos cortan las alas.

La liberación emocional es darnos la opción de vivir con más honestidad de acuerdo a nuestras necesidades, ofreciéndonos a su vez la opción a crecer, de avanzar con conocimiento de causa. Sin dañar a nadie, sin que nadie nos ponga tampoco su cerco camuflado con las cadenas del amor pasional, filial o incluso materno.

Aprendamos, pues, a poner en práctica estas sencillas leyes sobre el desapego…

Primera ley: eres responsable de ti mismo

Nadie va a retirar cada piedra que te encuentres en tu camino, al igual que nadie va a respirar por ti ni se va a ofrecer como voluntario para cargar tus penas o sentir tus dolores. Tú mismo eres artífice de tu propia existencia y de cada paso que das.

Así pues, la primera ley que debes tener en cuenta para practicar el desapego, es tomar conciencia de que eres pleno responsable de ti mismo.

-No pongas en el bolsillo de los demás tu propia felicidad. No concibas la idea de que para ser feliz en esta vida, es esencial encontrar una pareja que te ame, o tener siempre el reconocimiento de tu familia.

Si el barómetro de tu satisfacción y felicidad está en lo que los demás te aportan, no conseguirás más que sufrimiento. ¿La razón? Pocas veces lograrán cubrir todas tus necesidades.

-Cultiva tu propia felicidad, siéntete responsable, maduro, toma conciencia de tus decisiones y de sus consecuencias, elige por ti mismo y no dejes nunca que tu bienestar dependa siempre de corazones ajenos.

Segunda ley: vive el presente, acepta, asume la realidad

En esta vida, nada es eterno, nada permanece, todo fluye y retoma su camino tejiendo ese orden natural que tanto nos cuesta asumir a veces. Las personas estamos casi siempre centradas en todo aquello que ocurrió en el pasado y que, de algún modo, se convierte ahora en una dura carga que altera nuestro presente.

Esas desavenencias familiares, ese trauma, esa pérdida, ese fracaso sentimental o esa frustración no superada. Todo ello son anclas que nos aferran, que ponen cadenas en nuestros pies y anzuelos en nuestra alma.

Es un apego tóxico y poco saludable que nos impide avanzar en libertad y plenitud.

Acepta, asume y aunque te cueste, aprende a perdonar. Te hará sentir más liberado y te ayudará a centrarte en lo que de verdad importa, elaquí y ahora, este presente donde tienes tu verdadera oportunidad. ¿A qué esperas?

Tercera ley: promueve tu libertad y permite ser libres también a los demás

Asume que la libertad, es la forma más plena, íntegra y saludable, de disfrutar de la vida, de entenderla en toda su inmensidad.

No obstante, ello no impide que podamos establecer vínculos afectivos con otras personas, porque también ello forma parte de nuestro crecimiento personal. Saber amar y saber recibir amor.

No obstante, el desapego implica que nunca debes hacerte responsable de la vida de los otros, al igual que los demás, no deben tampoco imponerte sus principios, sus ataduras o cadenas personales para aferrarte a ellos. Es aquí donde empieza el auténtico problema y los sufrimientos.

Los apegos intensos nunca son saludables, pensemos por ejemplo en esos padres obsesivos que se exceden en la protección de sus hijos y que les impiden poder madurar, poder avanzar con seguridad para explorar el mundo.

La necesidad de “despegarse” es vital en estos casos, ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido.

Cuarta ley: asume que las pérdidas van a sucederse tarde o temprano

Volvemos de nuevo a la misma idea: aceptar que, en esta vida, nada puede contenerse eternamente. La vida, las relaciones, e incluso las cosas materiales, terminan desvaneciéndose como el humo que se escapa de una ventana abierta o el agua fresca que resbala por nuestros dedos.

Las personas se irán, los niños crecerán, algunos amigos dejarán de serlo y algunos amores se irán del calor de tu mano… Todo ello forma parte del desapego, y como tal, hemos de aprender a asumirlo para afrontarlo con mayor integridad. Con mayor fuerza. Pero lo que nunca va a cambiar, es tu capacidad de querer. Y debes empezar siempre por ti mismo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Amarnos a nosotros mismos