Los ojos y sus conflictos emocionales (Descodificación Biológica)

ojo universo

Se dice que los ojos son el espejo del alma, entonces… ¿Qué dicen mis ojos en relación a mis problemas…?

LOS OJOS Y SUS CONFLICTOS

Representan mi capacidad de ver, y cuando tengo problemas con ellos significa que hay algo que no quiero ver o que quiero ver y no veo, ya sea en nosotros o en la vida, pasada, presente o futura.

¿Qué he visto o estoy viendo que no quiero ver? ¿Qué quiero ver y no veo? ¿Niegas algo que sucede en tu presente? ¿Qué es lo que no quieres enfrentar? ¿Tienes miedo de contemplar el presente o el futuro? Si pudieras ver con claridad, ¿qué verías que ahora no ves? ¿Puedo ver lo que estoy haciéndome a mí mismo?

EL OJO IZQUIERDO (En una persona diestra):

Tiene relación con la imagen que tengo o que doy, de mí mismo. Dirige el movimiento, mira a los enemigos, mira a lo lejos para disparar, es el ojo que me defiende del peligro, el que me avisa de alguna amenaza cerca.

EL OJO DERECHO (En una persona diestra):

Tiene relación con mis colaterales. Memoriza, compara los rostros conocidos y desconocidos, mira a mis amigos, está relacionado con mis padres, mis hijos, mis prójimos, mis amigos, mi identidad, representa el reconocimiento que doy a los demás, es el ojo que demuestra mis afectos.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento algún problema en alguno de mis ojos, significa que no quiero ver algún conflicto relacionado con el ojo correspondiente (o quiero ver algo que no veo). Puede ser un problema presente (ver de cerca) o bien un problema a futuro (ver de lejos). Soy una persona muy aprehensiva y muchas cosas me hacen sentir miedo.

Resentir:
No quiero ver más allá, no quiero pensar en el futuro. No quiero ver lo que realmente estoy viviendo. Prefiero ver hacia otro lado.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?
Representan la capacidad de ver con claridad: el pasado, el presente y el futuro.

¿Cómo libero esa emoción biológica?
Acepto que la vida es como es y negándome a verlo no ganaré nada. Vivo en coherencia con alegría. Amo todo lo que me ocurre, sea bueno o malo (Ya que en realidad no sabemos qué será mejor para nosotros). Acepto que de mí depende sanar mis ojos.

Conflictos de las diferentes partes del ojo:

  • RETINA: “No quiero imprimir lo que he visto”

  • LENTES (Cristalino): Miedo en la nuca, la presa perseguida.

  • CÓRNEA: Función de protección y enfoque “He perdido contacto visual con…” En fase de estrés se produce úlcera y en fase de recuperación hay inflamación.

  • CUERPO VÍTREO: Su función es amortiguar ante traumas. Da forma al ojo.

  • CONDUCTOS LACRIMALES (úlcera): “Querer ser/no ser visto”.  “No poder asimilar/confiar en uno mismo”.

  • PÁRPADO: Motricidad. “No podemos ver sin ser vistos” Afecciones de los ojos.

  • IRRITACIÓN: Algo de lo que veo me irrita. El mundo que veo a mí alrededor me irrita. Deseo no ver esta situación que me molesta.

  • QUERATITIS: Estoy muy molesto, tengo rabia por algo que vi.

  • SEQUEDAD: Veo a todos con furia, porque no son como quiero que sean, porque no hacen lo que quiero que hagan. Me niego rotundamente a ver con amor. Prefiero morirme que perdonar. Estoy despechado y dolido.

  • ORZUELO: He visto algo sucio. Vi algo que me dio rabia. Sólo me gusta ver cosas que me interesan.

Es momento de que seas consciente de que nada cambiará en tu vida, aunque rehúses ver la verdad cerrando los ojos. En lugar de creer que puedes perder a alguien o a algo, sería más sensato que le hicieras frente a la situación y la arreglaras. Si eres del tipo de persona que crees que viéndolo todo no tendrás derecho a equivocarte, debes saber que esta creencia no es buena para ti. No hay experiencias sin errores y no hay evolución sin experiencias.

Se dice que los ojos son el espejo del alma.

Esto significa que cualquier problema en ellos es un mensaje que te indica que no vas en la dirección necesaria para que tu alma realice tu plan de vida. Debes aceptar la idea de que no es normal ni hereditario tener una vista que disminuya. Si utilizas a menudo una de las expresiones antes citada, observa el miedo que te invade en el momento de utilizarla, y descubrirás qué creencia está afectando tus ojos.

PRINCIPALES PROBLEMAS OCULARES

  • DALTONISMO: No poder/querer ver un color por estrés. Ejemplo: asocio el rojo con la sangre, la muerte, los comunistas… algo que no quiero ver o me causa estrés.

  • GLAUCOMA: Quiero acercar hacia mí una cosa. Lo he perdido por poco.

  • PRESBICIA (Cristalino): No quiero ver lo que tengo delante. Rechazo acomodarme.

  • CATARATAS: No quiero ver lo que hay delante de mi. Miedo por la espalda. No acomodarme.

ASTIGMATISMO: “Quiero transformar una parte de la realidad”.

Este problema ocular es ocasionado por una variación en la curvatura de la superficie del ojo, lo que da como resultado una visión distorsionada de los objetos cercanos.

El astigmatismo revela problemas entre la vida interior y la vida social. Este problema lo experimenta la persona que no ve las cosas de la misma manera que los demás. Tiene dificultad para ver las cosas de manera objetiva. El hecho de que su manera de pensar no esté de acuerdo con el entorno le ocasiona conflictos interiores. Le cuesta más trabajo aceptar un cambio proveniente de otro que uno surgido de sí mismo. Le resulta difícil ver que un cambio es adecuado y positivo si éste le es impuesto por otra persona. Sin embargo, si este cambio es idea suya, se adaptará sin problemas. Suele ser una persona que se siente herida con mucha facilidad.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento astigmatismo, significa que estoy viviendo un conflicto de ira permanente.

  • Conflicto de miedo a aceptarme tal como soy.

  • No me acepto tal cual soy.

  • Soy una persona curiosa y con una gran necesidad de saberlo, verlo y conocerlo todo.

 Resentir:

“Busco respuestas en el exterior y no en el interior”. “Quiero transformar una parte de la realidad”. “Quiero reconocer mi belleza o lo bueno que soy”. “Quiero liberarme de mis padres”. “Me gustaría que mi realidad fuera diferente”. “Quiero esconder algo (personalidad, sentimientos…)”. “Solo puedo contar conmigo”. “No acepto del todo cómo soy”. “Rechazo ver mi realidad”. “Mi imagen ideal está lejos de la realidad, prefiero no ver los detalles”.

Ejemplo: A mi madre todos la ven como increíble, amable, amorosa, perfecta, pero yo no quiero parecerme a ella, quiero ser diferente, quiero a mi madre pero a la vez la detesto. Todo esto me lleva un sentimiento de autosuficiencia, de “yo puedo sin ella, yo puedo solo”. Por lo tanto, sólo puedo contar conmigo mismo.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?: Problemas con el «yo». Temor a verse realmente.

MIOPÍA: “El peligro está cerca y viene por detrás. Alguien lo sabe” “No quiero ver lo que está lejos” “Miro de cerca para que algo no se me escape. Se me escapó por poco”

Ejemplo: Alguien a quien engañaron por la letra pequeña de un contrato.

Es una anomalía visual en la cual, el ojo es incapaz de enfocar objetos lejanos. El ojo miope tiene la vista corta. Sólo ve con claridad los objetos cercanos y percibe con dificultad los lejanos.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

  • Vivo con temor a un peligro que se acerca (real o simbólico, da igual que haya sido en el pasado o Transgeneracional).

  • Suelo ser una persona que si bien confía en su futuro, tiene el pensamiento permanente de que algo malo puede suceder o venir a cambiar mi felicidad y tranquilidad, mi presente, del que sí disfruto.

Resentir:

“Tengo que ver bien de cerca, el peligro está cerca, viene por detrás” “Debo tener buen ojo”. “Pensar a futuro me molesta”. “No soporto que alguien querido se haya ido lejos”. “No quiero ver lo que viene”. “Huyo de lo que podría pasar”.

Cuando se presenta la miopía, que usualmente es durante la adolescencia o la juventud, puede deberse básicamente a dos hechos concretos: Me siento en peligro por alguna circunstancia que me rodea. No quiero ver (aceptar, tolerar, comprender) lo que está más lejos.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

  • Miedo al peligro que viene de cerca, pero no veo, viene cuando menos me lo espere.

  • Miedo al futuro, a crecer, a las responsabilidades, a tomar decisiones.

HIPERMETROPÍA: “El peligro está lejos (espacio o tiempo)” “No quiero ver lo que está cerca de mi”
La hipermetropía es un trastorno ocular. El hipermétrope sólo distingue los objetos a una distancia anormalmente grande porque los rayos luminosos paralelos se cruzan en la parte trasera de la retina.

La persona que sufre este trastorno visual tiene miedo de ver de cerca lo que sucede en su vida. Quiere tomarse bastante tiempo para reflexionar antes de intentar algo. También tiene dificultad para ver todos los detalles de una situación dada porque no confía en poder manejarlos.

El mensaje que te envían tus ojos por medio de este trastorno es que ha llegado el momento de que te acerques a la gente y a las situaciones sin miedo de no poder controlar lo que ocurra. Tus miedos te impiden vivir muchas experiencias que podrían ser enriquecedoras. Ves pasar la vida en lugar de vivirla realmente.

QUERATOCONO: Alteración de la curvatura de la córnea.

He  vivido un conflicto en el cual yo he deseado o he logrado realmente que las personas a mi alrededor no vean lo que hay en mi interior. No quiero que vean que soy débil, flojo, enojón, vulnerable, amable, duro, etc. Intento que no me vean tal cual soy y me la vivo fingiendo ser quien no soy.

Resentir:

“No quiero que los otros vean lo que hay en mi interior”. “No debe verse desde el exterior lo que hay en el interior”.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

  • Miedo a ser como soy por miedo a ser rechazado.

  • Miedo a mostrar mis debilidades.

  • Incapacidad de revelar mis sentimientos.

  • Obsesión por ocultar algo de mi personalidad.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?: Miedo. Inseguridad.

CONJUNTIVITIS: Conjuntivitis es la inflamación de la capa conjuntiva, membrana mucosa que recubre el interior de los párpados y que se extiende a la parte anterior del globo ocular.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento conjuntivitis, quiere decir que estoy viviendo o he vivido un conflicto emocional, gracias al cual he dejado de ver algo o a alguien importante para mí. Me he separado de ver algo o a alguien que me interesaba.

Resentir:

“Sólo veo aquello que me gusta”. “Ya no veo a la persona que amo”. “Ya nadie me protege de lo que veo”. La conjuntivitis está muy relacionada con actitudes de enfado y frustración con lo que se ve en la vida.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

Rabia y frustración por lo que se ve en la vida, molestia o dolor por dejar de ver algo o a alguien.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones

Las quejas son un veneno para tu cerebro

las-quejas¿Por qué las personas se quejan?

Sin duda, no es para torturar a los demás con su negatividad, como muchos podrían pensar. La mayoría de las personas se quejan porque al exteriorizar sus emociones y pensamientos se sienten mejor, o al menos eso creen.

Sin embargo, la ciencia señala que en realidad andan desencaminadas. Quejarnos no nos hace bien, expresar esa negatividad puede hacer que nos sintamos peor. Ventilar las emociones puede parecer una buena idea pero a la larga no lo es, tanto para la persona que se queja como para quien le escucha.

El problema se encuentra en el cerebro. Quejarse altera nuestras redes neuronales y puede tener serias repercusiones para nuestra salud mental. De hecho, algunos neurocientíficos han llegado a afirmar que las quejas pueden matarnos, literalmente.

Las quejas consolidan las sinapsis de la negatividad

Ahora mismo en nuestro cerebro se están produciendo muchísimas sinapsis. Cuando pensamos en algo, una neurona libera una serie de neurotransmisores, a través de los cuales se comunica con otra neurona y establece una especie de puente a través del cual pasa una señal eléctrica. De esta forma se transmite la información en el cerebro.

Lo interesante es que cada vez que se produce una sinapsis, ese camino se consolida. De esta forma se crean auténticas autopistas neuronales en nuestro cerebro, las cuales nos permiten, por ejemplo, conducir de manera automática o caminar sin tener que pensar en cómo movemos los pies.

Estos circuitos no son estáticos, en función de la práctica pueden cambiar, debilitarse o consolidarse. Obviamente, mientras más sólida sea esa conexión, más rápido se transmitirá la información y más eficientes seremos realizando esa actividad.

El problema es que cuando nos quejamos y nos llenamos de pensamientos negativos, estaremos potenciando precisamente esas redes neuronales, alimentando la negatividad que da lugar a la depresión. Mientras más nos quejemos, más negro veremos el mundo, porque son precisamente esos caminos neuronales los que estamos potenciando, en detrimento de otros, mucho más positivos y beneficiosos para nuestra salud emocional.

De hecho, investigadores de la Universidad de Yale han apreciado que en las personas sometidas a un gran estrés o que padecen depresión, ocurre una desregulación de las sinapsis y se produce una atrofia neuronal. En el cerebro de estas personas aumenta la producción de un factor de transcripción denominado GATA1, que disminuye el tamaño, las proyecciones y la complejidad de las dendritas, las cuales son esenciales para transmitir los mensajes de una neurona a otra.

Eres el reflejo de quienes te rodean

Las quejas no solo afectan las conexiones neuronales de la persona que se lamenta sino también de quienes están a su alrededor. De hecho, es probable que después de haber escuchado a un amigo quejarse durante varias horas, te sientas como si te hubiesen drenado, como si te hubieran robado la energía. Es probable que en ese momento también tengas una visión un poco más pesimista del mundo.

Esto se debe a que nuestro cerebro está programado para la empatía. Las neuronas espejo se encargan de que podamos experimentar las mismas sensaciones que la persona que tenemos delante, ya sea alegría, tristeza o ira. Nuestro cerebro intenta imaginar qué siente y piensa esa persona, para poder actuar en consecuencia y modular nuestro comportamiento.

En esos casos, la empatía se convierte en un arma de doble filo que blandimos contra nosotros mismos ya que cuando escuchamos a una persona lamentarse, en nuestro cerebro se liberarán los mismos neurotransmisores que en el suyo. De esta forma, terminamos siendo prisioneros de sus quejas.

El cerebro, un puesto de mando que controla el cuerpo

Las quejas consolidan las sinapsis “negativas” en el cerebro y éstas tienen un gran impacto en nuestra salud. Cuando alimentamos la tristeza, el resentimiento, la rabia, el odio y la ira, todas esas emociones se reflejan en nuestro cuerpo. De hecho, hace poco un grupo de investigadores de la Universidad de Aalto realizaron un mapa corporal de las emociones, en el cual se puede apreciar cómo éstas se reflejan en zonas específicas.

Además, no debemos olvidar que detrás de esos sentimientos y emociones negativas suele esconderse el cortisol, un neurotransmisor que también actúa como hormona cuyos niveles elevados se han vinculado con un sistema inmunitario deprimido, el aumento de la presión arterial y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer y los trastornos cardiovasculares. El cortisol también daña la memoria, aumenta el riesgo de sufrir depresión y ansiedad y, por supuesto, acorta la esperanza de vida.

No hay leones vegetarianos

Vale aclarar que no se trata de que no podamos quejarnos ni de que tengamos que reprimir nuestras emociones y sentimientos. De hecho, en algunas ocasiones quejarse puede ser extremadamente liberador. Sin embargo, debemos asegurarnos de que no se convierta en un hábito y, sobre todo, de que a las palabras le sigan las acciones.

Por eso, la próxima vez que acuda una queja a tu mente, recuerda que “los leones no son vegetarianos”. Esto significa que, por mucho que te quejes, no van a cambiar su dieta. Si quieres cambiar algo y no convertirte en su cena, será mejor que busques otras estrategias.

El Universo es caótico, a veces pasan cosas malas e impredecibles sobre las que no tenemos ningún control. Podemos sentarnos a lamentarnos o, al contrario, podemos asumir una actitud proactiva y preguntarnos qué podemos hacer para lidiar de la mejor manera posible con los problemas y, de ser posible, aprender de ellos.

“La decisión está en nuestras manos”

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo hacerse más consciente

 

 

Cuando el perdón no cicatriza las heridas del abuso sexual

abuso-sexualA menudo, suele decirse que no hay peor herida que la que deja la vivencia de una guerra. Sin embargo, las cicatrices que inflige el abuso sexual son muy semejantes, ahí donde el perdón no siempre ayuda ni cauteriza. Sobre todo, si no existe una ayuda efectiva por parte de la justicia, ni apoyo social y emocional del entorno más cercano.

Un hecho muy común en materia de abuso infantil y juvenil es que las víctimas tardan mucho en denunciar los hechos. Pueden pasar varios años, décadas incluso. Cuando logran dar el paso para hallar por fin esa necesitada paz interior, se encuentran muchas barreras, dificultades e incluso cierto rechazo estructural: “¿Y ahora para qué, después de tanto tiempo?, ¿qué espera sacar con ello?”

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produjo dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” -Victor Frankl-

No podemos olvidar tampoco que toda víctima de abuso sexual debe pasar por un delicado duelo en el que pueda integrar en su historia vital lo que le ha sucedido. Ese trauma. Sin embargo, deben darse ciertos procesos previos en su entorno para facilitar este avance. Se necesita apoyo, reconocimiento y justicia. Sin embargo, algo que se da con demasiada frecuencia es que las propios organismos sociales no se ajustan a estas necesidades.

Tanto es así, que hay muchas denuncias por abuso sexual que acaban prescribiendo. Las resoluciones pueden tardar años en dictar resolución, hasta el punto de que el delito prescriba. En otros casos, muchas víctimas que sufrieron abuso en su infancia suelen atreverse a dar el paso en la madurez. Para entonces, la justicia ve estos actos delictivos como prescritos. Se procede al silencio legal dejando a la persona en completo desamparo.

Son situaciones realmente complejas. Estos hombres y mujeres no pueden cerrar esa etapa de sufrimiento. Esta infancia perdida. Ni aún menos dar el paso hacia el perdón.

El abuso sexual: los agresores habitan en los entornos más cercanos

Según la “Asociación para el tratamiento del abuso y el maltrato en la infancia” de Bilbao (España) gran parte de las personas que han sufrido abusos en la infancia nunca llegan a denunciar los hechos. Si esto es así, es por un hecho muy concreto. En el 90% de los casos los agresores están en el propio seno familiar, en el propio entorno de “confianza” de la víctima.

Denunciar supone, en muchos casos, crear un impacto, romper un equilibrio. Significa, además, tener que afrontar unas consecuencias imprevisibles. Si además tenemos en cuenta que muchos de estos abusos se dan en niños o adolescentes, la capacidad de reacción es más limitada y dramática. Como madres, como padres, es vital atender el comportamiento de nuestros hijos para intuir cualquier señal que pueda indicar un abuso.

Otro de los escenarios en los que ocurren abusos con una frecuencia notable es en los propios centros escolares. Maestros, profesores o entrenadores deportivos suelen ser también los responsables de que muchos niños y niñas sean ahora adultos rotos, personas fragmentadas que deben hacer frente a diversos problemas psicológicos.

Secuelas que les impiden poder vivir con dignidad. Su día a día está marcado por un solo propósito: sanar una infancia perdida. Cauterizar heridas.

Tal y como hemos señalado al inicio, muchos de estos dramas jamás obtendrán justicia. Hasta hace solo unas décadas ir a denunciar al pederasta suponía en muchos casos “no ser creído”, ser acusado. En la actualidad, volver a denunciar aquello que ocurrió hace 15 o 20 años es, en ocasiones, reabrir una herida que se curó mal con unas esperanzas inciertas de que la justicia sea realmente justa.

Los únicos delitos que no prescriben son los de “lesa humanidad y de genocidio, de terrorismo“. Se necesita por tanto, una reforma que proteja y dé justicia a las víctimas y no a los abusadores.

¿Estoy en mi derecho de no perdonar al abusador?

Estamos en nuestro pleno derecho a perdonar o no a quien una vez, nos hizo daño. Ahora bien, la experiencia clínica nos dice que es recomendable. Supone, ante todo, sanar emocionalmente y cortar el vínculo del dolor. Sin embargo, el perdón solo puede darse en la última fase del duelo. Si la víctima no ha efectuado ese camino interno, complejo y desgarrador, difícilmente podrá efectuarse esta desvinculación, esta necesitada liberación del sufrimiento.

El abuso en la infancia y la dificultad de ofrecer el perdón

Sufrir abuso en la infancia supone:

  • Experimentar abusos sexuales en la infancia supone una devastación total. Se interrumpe la construcción de nuestra identidad, de nuestra autoestima, se arrancan las raíces de una vida y en ocasiones, hasta la confianza hacia los adultos.

  • Este trauma genera alteraciones a nivel cerebral, produciendo déficits de atención, hiperactividad, depresión nerviosa…

  • Más tarde, a las alteraciones de sueño le pueden seguir lo desórdenes alimenticios, así como secuelas emocionales, sociales y sexuales.

  • En caso de no recibir atención psicológica de forma temprana, esa fragmentación interna nos acompañará de por vida.

Nadie puede ofrecer el perdón en estas condiciones. Hay que poner cada pieza en su lugar para que una vez en pie, seamos capaces de mirarnos al espejo con coraje. Solo entonces, y una vez superado el duelo, tendremos los mecanismos para decidir si queremos o no ofrecer el perdón. Estamos en nuestro pleno derecho.

  • Cabe señalar una vez más que perdonar siempre será recomendable en estos procesos. No obstante, hay que tener en cuenta que perdonar no es ignorar el daño causado. Perdonar tampoco significa olvidar. Ni aún menos que el agresor quede exime del acto cometido.

El perdón es cortar el hilo del sufrimiento para cerrar una etapa. Es actuar con resiliencia para recordarnos que, efectivamente, merecemos ser felices y no víctimas eternas de alguien que eligió hacernos daño.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “5 Tácticas de abuso emocional que suelen pasar inadvertidas

Cómo protegernos de las personas tóxicas

protegerse-personas-toxicasHay muchas clases de personas tóxicas: envidiosas, celosas, posesivas, pesimistas, autoritarias, manipuladoras, etc. con las que tenemos que convivir cada día en el trabajo, en el grupo de amigos o en la familia.

En nosotros, en nuestra actitud y en saber la forma de lidiar con ellos está el secreto para que no nos influyan negativamente. Dejar que invadan nuestro pensamiento y no nos dejen respirar o dejar que nos provoquen malestar es algo que si queremos, podemos evitar.

Aprende a protegerte de las personas tóxicas.

“Muchas veces permitimos entrar en nuestro círculo más íntimo a los chismosos, a los envidiosos, a gente autoritaria, a los psicópatas, a los orgullosos, a los mediocres, en fin, a gente tóxica, a personas equivocadas que permanentemente evalúan lo que decimos y lo que hacemos, o lo que no decimos y no hacemos.” (Bernardo Stamateas)

Sentimientos provocados por las personas tóxicas

Que mal me siento a su lado. Me hace sentir incómoda, no soy yo misma. Siempre le veo una mirada de recelo. Si comento el más mínimo triunfo en mi vida, aunque sea de pasada y sin grandes aspavientos la noto celosa, incómoda, molesta.

Siento que no se alegra de nada de lo que me ocurre. Pienso que siempre vive en una especie de competición como los niños pequeños cuando dicen… “y yo más”. Y yo… me estoy dejando contagiar.

La verdad es que me siento profundamente aliviada cuando ella no está. Soy yo misma, me siento alegre, no tengo que ocultar como soy, ni las cosas buenas que hoy me han sucedido. Entonces ¿Cómo lo hago?

Ella no es positiva para mí, pero ciertos vínculos en común nos unen y no es tan fácil alejarme de su presencia. De un modo u otro siempre está presente en mi vida. Creo que incluso me estoy obsesionando con esta situación.

Este es el relato de una persona que mantiene una relación con alguien que es tóxico para ella. El temor, la inseguridad, el malestar, la impotencia o la tristeza son emociones inducidas por personas tóxicas.

En general, las personas que se dejan influir por personas tóxicas o que conviven con algunas de ellas pueden ser invadidas por una especie de sensación de agobio, impulso y malestar desbordante cuando están con ellas… Incluso, pueden llegar a crear cierta dependencia

“Deja ir a personas que solo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente” (Dalai Lama)

Cómo dejar que no nos influyan las personas tóxicas

  • Deja de concederle tanta importancia. Las personas tóxicas están ahí, de acuerdo, pero, ¿te vas a permitir que te amarguen el rato de diversión? Cuando te des cuenta de que interiormente no te afecta, que manejas la situación, te sentirás feliz contigo mismo.

  • Aléjate cantando bajito. ¿De qué sirven las peleas o “quemarte” hablando de esa persona a los demás? Olvídala sin más; haz tu vida, aléjate cantando bajito  siempre que puedas y deséale lo mejor.

  • Acostúmbrate a vivir con ellas. Siempre no podrás alejarte de estas personas. Están en tu familia, en tu grupo de amigos, en el trabajo. Están ahí y ¿qué? tú ve a lo tuyo, no entres en polémicas ni pretendas caerles en gracia. Que diga lo que quiera, que haga lo que quiera… mientras tanto, tú, acércate a la gente buena que no olvides que también la hay en tu entorno.

  • Sé cauteloso con ellas. No le cuentes tus secretos, tus cosas, para eso ya están las personas que se alegran por ti, que te animan, que te quieren.

  • No hables de ella cuando no está. Cuanto más hables de ella, más tiempo estará instalada en tu cabeza, en tu espacio y en tu tiempo. ¿Crees que merece la pena?

  • Perdónala. ¿Sabes los beneficios que tiene para uno mismo perdonar a los demás? Perdónala, es muy posible que terminen algunos de tus dolores de cabeza o de estómago. Muchas de nuestras preocupaciones se somatizan, ¿no crees que es hora de mirar por ti y por tu salud?, ¿no crees que te estás perjudicando tontamente?.

  • Practica la meditación y otras formas de liberación. Medita, camina, escucha música, son poderosas armas que liberan a nuestra mente de pensamientos negativos.

  • Analiza lo que te provocan las personas tóxicas y trata de cambiarlo. ¿Ira, recelo, odio, temor? Sé tu propio psicólogo, reconoce tus sentimientos y no te los permitas más. Al final el que está sufriendo y pasándolo mal eres tú, ¿no te das cuenta?

Cuando realmente sientas que las personas tóxicas ya no te afectan, conseguirás estar realmente contento contigo mismo y eso… es lo que realmente importa… La capacidad de estar con uno mismo a pesar de las circunstancias…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas con las que puedes ser tú en toda tu esencia

 

 

¿Qué hago cuando el bloqueo emocional me impide avanzar?

que-hagoTodos hemos sufrido un bloqueo emocional en algún momento. Esa sensación en la que sentimos que tenemos una barrera que nos impide afrontar nuevos retos.

La inseguridad es una de las manifestaciones más evidentes de que estamos ante un bloqueo que nos está retrasando en el cumplimiento de nuestros objetivos.

Piensa en un atasco cuando vas en coche. Tienes prisa, pero de repente te encuentras sin poder avanzar por mucho que lo desees. Así es un bloqueo emocional.

Este tipo de bloqueo no siempre afecta a todos los ámbitos de nuestra vida. Es decir, podemos sufrir un bloqueo con respecto a nuestro trabajo, pero no en el ámbito personal o sentimental. También puede suceder todo lo contrario, que al intentar establecer una relación sentimental estable nos encontremos atascados.

La inseguridad hace entonces acto de presencia y provoca que no encontremos ese empleo que realmente nos haga felices, puede que nos convirtamos en personas conformistas. Si el bloqueo se sucede con respecto a tus relaciones, la inseguridad provocará que no te muestres cómo eres. Te pondrás una máscara que te haga sentir seguro, una máscara que en vez de protegerte tapará el verdadero problema.

¿Por qué tengo un bloqueo emocional?

Muchos de los bloqueos emocionales tienen que ver con nuestra autoestima o con experiencias que han provocado que actuemos de determinada manera. Es decir, imagínate que has pasado por relaciones amorosas tormentosas. Esto ha desencadenado una serie de actitudes con respecto a las personas que te gustan: ahora te cuesta confiar, te sientes poco seguro y tienes miedo a que te vuelvan a hacer daño.

El miedo y la falta de seguridad en nosotros mismos, en nuestras capacidades, puede desencadenar un bloqueo emocional del que no sepamos salir. De esta manera, empezaremos a sentir vergüenza por hablar en público, un gran miedo al rechazo, el pesimismo nos invadirá, experimentaremos la envidia y los celos, juzgaremos a los demás, etc.

El bloqueo emocional provocará que afloren nuestras emociones y sentimientos más negativos, que aún nos bloquearán más impidiéndonos avanzar. Aunque quizás todos ellos se encuentren influenciados por nuestro entorno, que puede actuar como un agente de concentración y como catalizador al mismo tiempo. ¿Qué queremos decir con esto?

Soy una persona dotada de sentimientos y emociones, esos que pueden provocar que me estanque y no salga de mi zona de confort.

Imaginemos que te sientes muy insegura en tu trabajo. Tu bloqueo emocional te impide lograr tus objetivos, pero algo en tu entorno está favoreciendo a esto. Posiblemente la competitividad entre los trabajadores puede ser una de estas causas. El hecho de que te evalúen constantemente o de que te hayan llamado la atención de manera reciente también pueden ser causas que acentúen este bloqueo.

Ponte en movimiento para desbloquearte

Quizás ahora mismo pienses que es muy difícil, por no decir imposible salir de un bloqueo emocional. Pero estás completamente equivocado. Tan solo necesitas ponerte en movimiento, en acción. Todos los pensamientos inseguros que te rondan provocan que te quedes parado. Tú puedes llevarles la contraria, empezando a caminar hacia adelante.

Piensa en todas esas preguntas que rondan por tu mente en tu día a día. “¿Para qué voy a ir si posiblemente no me contraten?”, “soy un fracaso, jamás conseguiré lo que tanto quiero”, “creo que no le voy a gustar”, “si me muestro tal y como soy creerá que soy estúpido”, “me voy a equivocar y todos se reirán de mí”, “los otros son mucho mejores que yo”

¿Verdad que en alguna ocasión alguno de estos pensamientos ha pasado por tu mente? La única opción que tienes es actuar como cuando tienes miedo a recibir un no como respuesta. Aceptar la negativa, pero “probar” a ver si puedes conseguir un “sí”. ¿Qué tienes que perder?

Haz lo contrario a la inercia que han creado tus emociones. ¿Tienes miedo a quedar en ridículo en esa exposición? Si no la haces, nunca podrás demostrarte que no estabas en lo cierto. A veces resulta muy positivo autoconvencernos de que somos lo que nos gustaría ser. Por ejemplo, “me gusta hablar en público” o “no tengo miedo al ridículo”.

Un bloqueo emocional puede ayudarnos a pensar mejor las cosas, a tomarnos nuestro tiempo. Pero, si dura demasiado, es necesario ponerle remedio.

¿Qué ocurre si el bloqueo emocional se encuentra en tus relaciones? Piensa en que si sufres un rechazo es que tal vez no sea la persona idónea para ti, que aventurarte a expresar lo que sientes ha sido una increíble práctica para eliminar tus miedos… Intenta ver siempre el lado positivo a todo lo que te ocurra. Créeme, siempre lo tiene.

Tener un bloqueo emocional es normal y esto nos sirve para ponernos a prueba y hacer lo que nuestras emociones nos están diciendo que ¡no, no lo hagas! Aunque, si las escuchamos mejor, sabremos que lo que en realidad nos están diciendo es que superemos nuestras inseguridades y nuestros miedos.

Que nos impulsemos gracias a ellas. A veces, no solo es positivo sentirnos bien y cómodos. En ocasiones, debemos salir de nuestro confort y arriesgarnos aunque tengamos miedo y los escalofríos recorran nuestro cuerpo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “13 consejos para cuando la vida se nos pone difícil

Las rodillas: mi flexibilidad, mi amor propio, mi orgullo, mi testarudez

Las rodillas son la segunda articulación de las piernas. Cargan el peso del cuerpo cuando estamos de pie y se necesitan para caminar, para subir y bajar escalones, para sentarse, para descender, etc.

Las rodillas se relacionan con el orgullo, el sometimiento, la modestia y la humildad. Representan nuestra capacidad de ceder, de soltar, en nuestra relación con los otros.

No querer doblegar las rodillas indica una actitud orgullosa e inflexible. Caer de rodillas es una llamada a la humildad, a que abandonemos la arrogancia o el orgullo respecto a alguna situación que estemos viviendo.

En astrología se dice que el signo de capricornio controla la articulación de la rodilla y el regente de este signo es Saturno. Tal vez por ese motivo se dice que las personas muy “saturninas” (es decir rígidas) suelen acabar con problemas de rodillas.

En el maestro y las magas, Alejandro Jodorowsky explica que cada una de nuestras edades vive en nosotros. Si los huesos son seres, las articulaciones son puentes por donde hemos de atravesar el tiempo. Dice respecto a las rodillas:

“Asalta esa fortaleza al parecer inexpugnable que son tus rodillas. Por delante presentan una coraza al mundo, pero detrás, en la intimidad, te ofrecen la sensualidad del adolescente”

Las rodillas conquistan el mundo, te permiten ocupar como un rey tu territorio, son los caballos feroces de tu carro. Pero si no sigues subiendo, madurando, ahí te quedarás, encerrado en tu castillo.

Las lesiones de menisco, constituido por cartílago que hacen posible la articulación y rotación de la rodilla, se producen a causa del sobreesfuerzo. Puede que con una excesiva actividad exterior, huyamos desmesuradamente de solucionar algún conflicto interior. Tras la operación de menisco, los afectados deben restringir el movimiento. A este proceso, sería conveniente que le siguiera una toma de conciencia de cuales son nuestros límites y de que manera los estamos trascendiendo, al tiempo que deberíamos preguntarnos de qué asunto íntimo estamos “queriendo escapar”.

Los dolores en las rodillas son aliados que nos pueden ayudar a reflexionar sobre nuestra relación con la jerarquía: la dominación y el sometimiento con lo que nos rodea; sobre nuestra excesiva rigidez; e incluso nos puede invitar a dar un repaso autobiográfico de nuestra salida del mundo adolescente, por si algo que allí no se terminó de elaborar, sigue llamando nuestra atención a través de alarmas en la zona corporal que representa a esa edad, las rodillas. Si no dedicamos tiempo y energía a solucionar los problemas delsubmundoreferidos a lo anterior, todo ese tiempo y energía se concentra en una hiperactividad fuera de nosotros, demasiado orgullosos e inflexibles para admitir que debemos transformarnos, y en esta huída desmesurada, se rompen los límites de nuestra capacidad física, dando problemas en los meniscos.

En lugar de vivir estos problemas de salud como algo negativo y sin sentido, sería mejor escucharlos como si de maestros se trataran. Seguro que traen un mensaje sanador para nosotros.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Causas emocionales de la artrosis, artritis y poliatritis

No es lo que viviste, sino cómo lo asimilaste

no-es-lo-que-vivisteSe ha comprobado, a través de diferentes estudios, que los recuerdos no son inmutables, sino que dentro de ellos hay distorsiones y creaciones propias. Esto, en otras palabras, significa que lo que viviste en el pasado deja una huella que no recuerdas con exactitud, sino en función de la interpretación que construyas para comprender lo que ocurrió.

En realidad, el hilo conductor de la mayoría de nuestros recuerdos no fueron los hechos en sí, sino el significado que tuvieron para nosotros. Veamos esto con un ejemplo. Dos personas fueron abandonadas por sus padres cuando eran muy pequeñas. Ambas sufren un gran impacto por esto, pero una de ellas emprende un proceso para comprender cómo y por qué ocurrió.

Años más tarde, esta persona recuerda todo como un suceso triste, pero conoce y entiende las circunstancias en las que se produjo. En cambio la otra persona, que no ha digerido la experiencia, simplemente tiene recuerdos vagos e imprecisos, pero también una fuerte sensación de dolor y rencor.

Así que, en últimas, nunca se trata de lo que viviste, sino de la forma como has logrado asimilar esa situación. Buena parte de las causas para sentir tristeza o ansiedad están en esas vivencias del pasado que, por no haber sido digeridas, siguen siendo un factor que influencia la vida de manera negativa.

Los seres humanos no somos una computadora que simplemente acumula datos y los tiene a disposición. El recuerdo juega un papel muy especial en la vida de los seres humanos. El pasado es en realidad un concepto complejo porque, aunque se trata de algo que ya viviste, puede tener una fuerza muy importante en tu presente. Incluso aunque no te des cuenta de ello.

chico con corona

 Aquí podemos utilizar la vieja metáfora del edificio. Primero se hacen los cimientos y luego se debe construir sobre ellos una y otra plantas. Si los cimientos no quedaron bien hechos, probablemente uno de esos pisos comience a agrietarse, sin que haya razón aparente. O el edificio en su conjunto puede comenzar a hundirse o derrumbarse en caso de terremoto.

Esto es exactamente lo que pasa con un ser humano. Las bases de lo que uno es se construyen en los primeros años de vida, que son, por lo general, los que casi todos hemos olvidado. De ahí en adelante, cada experiencia se suma y se interpreta, de acuerdo con esa conciencia de base que ya está formada. Y si los cimientos están afectados, por alguna razón, es posible que ya en la vida adulta aparezca esa grieta o esa inestabilidad que puede poner en riesgo todo.

Lo bueno de todo esto es que aunque se pueda hacer la metáfora del edificio para comprender, el ser humano es mucho más complejo, pero, a la vez, más flexible. Lo que ocurrió en el pasado puede leerse de una manera más constructiva y provechosa, gracias a la comprensión. Es decir que lo que viviste puede dar lugar a hacerte mejor o peor, todo depende de cómo lo interpretes.

LO QUE VIVISTE SE PUEDE REINTERPRETAR

Por naturaleza, tendemos a eludir y a intentar olvidar las experiencias negativas. Si viviste un abandono, un rechazo, o una experiencia traumática, lo más seguro es que trates de ponerla a un lado y de no pensar mucho en ella, para no sumergirte en una cadena de pensamientos que poco aportan a tu bienestar emocional.

Sin embargo, cuando no te das tiempo para asimilar eso que viviste, en lugar de olvidar realmente, lo que consigues es mantener viva esa experiencia en tu inconsciente. Esto se traduce en esas tristezas o esas angustias para las que no parece haber explicación.

Más que lo que viviste, lo importante es la forma como has estructurado el recuerdo. Si eliges una perspectiva victimista para interpretar lo ocurrido, tus experiencias pasadas las verás a través de ese lente de la autoconmiseración. Si escoges una visión defensiva, lo que viviste solo será una razón más para desconfiar de los demás o para estar en actitud de revancha hacia las personas, aunque no te hayan hecho nada.

Es importante aprender a deconstruir lo que viviste. Esto quiere decir, que debes tomar los hechos ocurridos y asumir un punto de vista que te lleve a la comprensión. No solamente tomar en cuenta lo sucedido, sino tratar de ubicarte en la posición de quienes pueden haberte hecho daño.

Quizás descubras que lo que los motivó no fue la crueldad o el egoísmo, sino sus propias limitaciones o frustraciones. Tal vez también entiendas que la mejor manera de hacerte justicia no es olvidar, sino aprender a mirarte como alguien que pasó por una experiencia negativa, pero que también merece superarla y ser feliz.

La propia experiencia es el mejor aprendizaje

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Qué pasa cuando el cielo se nos viene abajo?

13 consejos para cuando la vida se nos pone difícil

Vida difícilSiddhartha Gautama, o Buda, nos dejó un legado de gran sabiduría. Entre tantas, 13 consejos para aquellos que están experimentando tiempos difíciles. Hay, según Buda, una manera de vivir estos momentos de una manera más tranquila y el secreto tiene que ver con la actitud:

1) Las cosas son lo que son

Nuestra resistencia a las cosas es la principal causa de nuestro sufrimiento. Esto sucede cuando nos resistimos a las cosas como son. Si no puedes hacer nada, relájate. No luches contra la corriente, acéptalo o de lo contrario serás consumido en el sufrimiento.

2) Si crees que tienes un problema, tienes un problema

2) Si crees que tienes un problema, tienes un problema

Ten en cuenta que todo se ve a través de una perspectiva. En un determinado momento las cosas parecen difíciles, en otros no. Sabiendo esto, cuando tengas una dificultad escoge entenderla como un reto, una oportunidad de aprendizaje. Si lo ves como un problema, esta dificultad será sin duda un problema.

3) El cambio comienza en ti mismo

Su mundo exterior es un reflejo de su mundo interior. Tenemos la costumbre de pensar que todo estará bien cuando las circunstancias cambian. La verdad, sin embargo, es que las circunstancias cambiarán sólo cuando se produce este cambio dentro de nosotros.

4) No hay mayor aprendizaje que equivocarse

¡El fracaso no existe! Entiende esto de una vez por todas. Todas las personas exitosas han fracasado varias veces. Disfruta de tus fracasos como una gran experiencia de aprendizaje. Si lo haces, la próxima vez estarás más cerca del éxito. El fracaso es siempre una lección de aprendizaje.

5) Si algo no sucede como estaba previsto, significa que lo mejor está por llegar

Todo sucede a la perfección, incluso cuando las cosas van mal. A menudo, cuando miramos hacia atrás, nos damos cuenta de que lo que consideramos malo, de hecho, fue lo mejor que pudo haber pasado. Sin embargo, cuando funciona, sin duda estamos alineados con nuestro propósito de vida. El Universo siempre trabaja a nuestro favor.

6) Aprecia el presente

¡Sólo tenemos el momento presente! Así que no lo dejes ir perdiendo el tiempo con el pasado. Apreciar tu momento presente, ya que es lo único importante. Es a partir de el cuando crea que su vida futura.

7) Deja el deseo de lado

La mayoría de la gente vive la vida guiada por los deseos. Esto es extremadamente peligroso, un deseo no satisfecho se convierte en una gran frustración. La frustración desencadena una fuerte energía negativa y se retrae su crecimiento. Trata de entender que todo lo que necesita vendrá a ti para cultivar su felicidad incondicional.

8) Comprende tus miedos y sé agradecido

El miedo es lo contrario del amor y es otra cosa que dificulta tu desarrollo. Sin embargo es importante, ya que proporciona una gran oportunidad para el aprendizaje. Cuando se vence el miedo, se vuelve más fuerte y confiado. Superar sus miedos requiere práctica, el miedo es sólo una ilusión y, sobre todo, es opcional.

9) Experimenta alegría

Hay personas que disfrutan de todo lo que les sucede a ellos. Incluso en la peor situación, hay que reírse de sí mismos. Ellos son personas que ven el crecimiento en todo. Estas personas aprendieron que es importante centrarse en la alegría, no en las dificultades. El resultado es que atraen a situaciones mucho más felices que tristes.

10) Nunca te compares con los demás

Sólo se vino aquí con una misión propia. Y es tan importante como cualquier otra persona. Sin embargo, si no puedes evitar comparaciones, compárate con los que tienen menos que tú. Esta es una gran estrategia para darse cuenta de que siempre has tenido mucho más de lo que necesitas para ser feliz.

11) No eres una víctima

Siempre eres el creador de tu experiencia. Todo lo que te sucede es atraído por ti mismo y extremadamente necesario para tu aprendizaje. Cuando algo desagradable te suceda, da gracias y pregunta: “¿Por qué he atraído eso a mi vida?”, “¿Qué necesito para aprender de esta experiencia?”.

12) Todo cambia

Todo en esta vida es dinámico, todo cambia en un segundo. Así que no vivas lamentándote. Si no sabes qué hacer, no hagas nada. El universo no para de cambiar, crecer y expandirse, así que espera, porque todo pasará.

13) Todo es posible

Los milagros ocurren todos los días, y nosotros somos responsables de los mismos. Confía y cree eso. En la medida en que consigas un cambio de conciencia, encontrarás en ti el poder de realizar milagros. Es el momento de cambiar y comprender su importancia, la posibilidad que tienes de cambiar el mundo. ¡¡Creer!!

*Si lo desea, puede leer la publicación:Cómo hacerse más consciente

El encuentro más íntimo no es el sexual, es el desnudo emocional

Desnudo emocionalEl encuentro más íntimo entre dos personas no es el sexual, es el desnudo emocional.

Un intercambio que se produce cuando se vence el miedo y nos damos a conocer al otro tal y como somos en cada una de nuestras vertientes.

No es fácil de lograr. De hecho, un desnudo emocional no es algo que se consiga a la ligera ni con cualquiera. Hace falta tiempo, fuerza y ganas de escuchar, sentir y abrazar emociones. Autoconocimiento y heteroconocimiento, es decir, el conocimiento de uno mismo y el de la realidad del otro.

Visto así, no parece casual término que los escritos bíblicos utilizan para hablar de amor sexual o del establecimiento de la intimidad es CONOCER. De conocernos y desnudarnos en pasiones, en sentimientos y en historia emocional va a tratar este artículo…

El desnudo emocional comienza por uno mismo

El desnudo emocional comienza por uno mismo. Es decir, es muy importante que las personas nos identifiquemos con lo que sentimos y nos demos cuenta de cómo nos sentimos, cómodos o incómodos, qué pensamos y cómo podemos utilizar nuestras emociones al servicio de nuestros pensamientos.

Escucharnos, conectar y conocer nuestra herencia emocional, es decir, escanear nuestro cuerpo emocional es imprescindible para destapar nuestros miedos, nuestros conflictos, nuestras inseguridades, nuestros logros, nuestros aprendizajes, etc.

Conocer nuestra filosofía emocional, explorar nuestras vulnerabilidades permanentes, ser conscientes de lo doloroso y que eso fluya, es imprescindible para poder contemplar la imagen que nuestro espejo emocional nos proyecta al quitarnos las prendas que nos “visten”

El autoconocimiento de nuestras vulnerabilidades emocionales no hace que estas desaparezcan, pero tener una concepción más profunda sobre ella implica que cada vez que aparezca en nuestra vida podamos identificarla y actuar sobre ella, impidiéndole que ahogue nuestras conexiones emocionales.

Nuestra herencia emocional, la clave para conectar

Nuestra herencia emocional ejerce un fuerte impacto tanto en nuestra capacidad de conectar emocionalmente con los demás como en las ocasiones que tenemos de hacerlo. Es precisamente este bagaje, esta piel, la que nos hace matizar y actuar sobre nuestras sensaciones, sentimientos y emociones de una determinada manera.

Exponernos a nuestros recuerdos y a aquellas sensaciones que pueden resultarnos desagradables no es fácil y muchas veces ni siquiera se contempla como útil. Sin embargo, existen muchas razones por las que resulta recomendable quitarse las prendas:

  • Si queremos tener relaciones más significativas, es importante que nos detengamos a mirar al pasado y a sanar las heridas emocionales de nuestra infancia.

  • El cableado de conducción que transporta nuestros mensajes emocionales debe ser descubierto para que nuestras reacciones no nos manejen. Por ejemplo, cuando decimos que “nuestro hermano nos saca de quicio”, realmente estamos teniendo la sensación de que sabe en qué tecla tocar para enfadarnos.

  • Conocer estas pautas de reacción emocional y comunicarlas nos ayuda a regenerar nuestros pensamientos y nuestro estado de bienestar general.

  • Así, cuando realizamos una labor de autoconocimiento, nuestro diálogo interno puede lograr cambiar de “Las personas son peligrosas para m픓La forma en que me trataron me hizo daño, pero ya soy consciente y procuro que eso no influya”.

  • Cuando accedemos a nuestra herencia emocional y comprendemos cómo los sentimientos del pasado matizan las experiencias del presente, podemos ser más hábiles a la hora de establecer fuertes y sanos lazos de unión con quien nos rodea.

  • Ser conscientes de los filtros emocionales, de los abrigos y de las corazas que nos ponemos contribuye a hacernos hábiles lectores e intérpretes tanto de los intentos de conexión de los demás como de los propios.

No es fácil desnudar a una persona herida

Desnudar emocionalmente a las personas muy marcadas por su pasado puede resultar difícil, pues hace falta lidiar con las corazas, con las prendas que le vuelven inaccesible, las desilusiones que envuelven a la persona, los miedos al rechazo, al abandono, a la soledad

Para hacerlo se necesita ser inteligente, amar a la persona y abrir los oídos, los ojos y la piel desterrando los prejuicios y la actitud de juzgar. Es decir, una escucha activa emocional a través de todos los sentidos sin “peros” ni comas fuera de lugar.

Para hacer esto debemos saber que un desnudo emocional no se crea en cualquier tipo de ambiente sino que deben darse las condiciones idóneas para generar emociones, sentirlas, manipularlas, examinarlas y usarlas.

Los escenarios emocionales ideales para el desnudo son aquellos en los que prima la escucha desde el interior, la empatía y la inteligencia emocional. Escenarios en los que se potencia la comunicación y la comprensión con una gran base de respeto y tolerancia.

Solo así lograremos crear un ambiente emocionalmente distentido en el que realmente pueda darse el encuentro íntimo, el desnudo de los miedos, de las inseguridades y de la verdad emocional. Solo así lograremos esos abrazos que rompen los miedos, que cierran nuestros ojos y que nos entregan al 200% en cuerpo y alma.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La fascinante ciencia de la Inteligencia del Corazón

No mendiges la atención de nadie y mucho menos amor

No mendiges amorNo mendigues amor a quien no tiene tiempo para ti, a quien solo piensa en sí mismo. No lo hagas nunca. No te merece quien te hace sentir invisible e insignificante con su indiferencia. Te merece quien con su atención te hace sentir importante y presente.

El amor se debe demostrar, pero jamás se debe mendigar. El hecho de tener que hacerlo es el más fiel reflejo de la injusticia emocional, del desequilibrio que vive el sentimiento que cimienta una relación.

Te merece aquel que dice menos pero hace más. No te merece quien solo te busca cuando te necesita sino quien está a tu lado cuando le necesitas y no solo cuando su interés se lo permite. Te merece quien sin esperar nada te lleva dentro, te siente y te hace sentir importante en su vida.

Al final es simple, la persona que te merece es aquella que teniendo la libertad de elegir, se acerca a ti, te aprecia y te dedica tiempo y pensamientos.

NO EXISTE LA FALTA DE TIEMPO, EXISTE LA FALTA DE INTERÉS

Dicen que no existe la falta de tiempo, que existe la falta de interés, porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad.

También dicen que quien mucho espera, se decepciona y sufre. Así que tenemos que revisar nuestras expectativas y meternos en la cabeza aquello de “no esperes nada de nadie, espéralo todo de ti”.

Porque las esperanzas y las expectativas son muchas veces (sino todas), la base de los fiascos emocionales y, por lo tanto, de percibir como falta de interés las actitudes de los demás.

Cuando percibimos lo que los demás hacen o dicen como un fraude, realmente llegamos a sentir dolor. Un dolor emocional que a nivel cerebral se comporta de la misma forma que el dolor físico.

En este sentido cabe hacer un apunte importante y es que debemos darle al malestar psicológico la importancia que tiene. No se nos ocurriría ignorar fuertes punzadas en el estómago o un tremendo dolor de cabeza constante.

Así que, ¿por qué deberíamos ignorar el dolor emocional? No podemos dejar que el tiempo lo cure sin más, tenemos que trabajar sobre él y extraer las enseñanzas que nos brinda del mismo modo que dejaríamos de tomar chocolate si descubrimos que es el causante de nuestro malestar estomacal.

Esto es muy importante porque socialmente se tiene la falsa creencia de que el malestar psicológico es signo de debilidad y de que, al mismo tiempo, el tiempo curará las heridas sin necesidad de “desinfectarlas” ni de poner vendas o parches para evitar que sangre.

VALÓRATE, QUIÉRETE BIEN

Dedícale tiempo a la gente que se lo merece y que te hace sentir bien. No mendigues la atención, la amistad ni el amor de nadie. Quien te quiere, te lo demuestra tarde o temprano.

Por eso, si vives en una situación de injusticia emocional tan alarmante, recuerda:

A quien no te llame y no conteste tus llamadas, no le llames. No busques a quien no te extrañe. No extrañes a quien no te busca. No escribas, no te sometas al castigo de la indiferencia que demuestran mensajes ignorados o silencios infundados.

No esperes a quien no te espera, valórate y deja de mendigar y de rogar amor. Porque, como hemos dicho, el amor se debe demostrar y sentir, pero jamás implorar. Tu cariño debe ser para quienes te quieren y te comprenden sin juzgarte.

Y sobre todo no te olvides del valor de tu sonrisa ante el espejo, quiérete y valórate por todo lo que eres y no por lo que alguien que no te merece te hace entender. Ámate bien y date cuenta de que el hecho de que alguien te descuide no quiere decir que tú no debas hacer lo imposible por rodearte de personas que te quieran en su vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Rompiendo el ciclo del abandono