Acné rosácea o la enfermedad de la vergüenza

La rosácea es una afección dérmica que produce el enrojecimiento de la piel de la cara, por lo general de las mejillas, la nariz, la barbilla, la frente o los párpados, zonas en las que se aprecia como arañas o vasos sanguíneos muy a flor de piel, inflamación y erupciones o granitos similares al acné.

Hay personas que se asustan y creen que el sol, el alcohol o el maquillaje lo puede empeorar, pero ninguno de estos parámetros ha sido demostrado.

Suele aparecer a partir de la adolescencia y en personas que se expongan al público, a la mirada crítica de los otros o de unos padres exigentes sobre todo con los aspectos físicos. Por eso podemos encontrar una larga lista de personas muy conocidas que han pasado por este síntoma. Algunos famosos como Bill Clinton, Mariah Carey, Cameron Díaz, Robert Pattison, Lady Di, J.P. Morgan o el pintor Rembrandt, han tenido o tienen Rosácea.

Para la Descodificación Biológica Original, antes de la aparición de un síntoma, la persona siempre ha vivido un conflicto que le ha desestabilizado y que ha generado estrés.

En el caso del Acné Rosácea, se debe a un estrés que tiene que ver con la sensación de ser feo, de verse feo, deslucido, ridículo o desagradable, de sentir que los demás le miran para verle los defectos, por actos que creen que han hecho mal o porque no lo ven hermoso o hermosa. Es un ataque que viene de la mirada de los otros o un autoataque que se produce por la propia crítica. Incluso las personas cuando tienen una afección visible como son las que se producen en la piel, pueden sentir que los demás hablan a sus espaldas, les critican o se ríen de ellos por su fealdad. Este síntoma se asocia también a las personas tímidas y retraídas que se enrojecen rápidamente ante una mirada, las que sienten vergüenza y que tienen temor a la crítica.

Es lógico que ocurra desde la adolescencia porque es un momento en el que el niño está en un cuerpo que desconoce. Se siente desproporcionado, que no reconoce y que se siente mal en él. Por lo general, son los jóvenes púberes que se ven poco dotados de hermosura.

Cuando nos sentimos menos atractivos, menos hermosos, sin ninguna gracia, que nos falta belleza y no somos guapos o creemos y pensamos con frecuencia que los demás lo ven así, la piel de la zona comenzará a ulcerarse porque se encuentra en estrés. En ese momento, solo se verá una zona de piel reseca y más enrojecida, pero todo cambia cuando la persona soluciona su conflicto de fealdad. A partir de ese momento la parte de la piel que estaba reseca se restaura y es cuando aparecen los síntomas de la Rosácea.

Los síntomas aparecen en solución de conflicto y no son atractivos. Qué paradójico, porque es ahí, es el momento en que la persona afectada vuelve a verse fea, grotesca e incluso muy deslucida, que todo el proceso vuelve a recomenzar. Este síntoma es cómo un pez que se muerde la cola. Un círculo vicioso del que hay que escapar, y llegados aquí ya debéis saber cómo.

Sí, dejar de mirarse a un espejo durante unos días hasta que sane totalmente la piel. Dejar de criticarse y de mirar si los demás lo hacen. Solo es eso y es tan claro, como que los animales que no distinguen belleza de fealdad, no hacen síntomas de Rosácea.

La piel irá mejorando cuando se deja de activar el conflicto y se puede ayudar con productos naturales, como una mascarilla de arcilla verde con vinagre de manzana combinado con 10 gotas de aceite de árbol de té y aloe vera, aplicada directamente sobre la piel. También es útil la miel pura de abeja, el propóleo o el aloe vera, aplicado como mascarilla; siempre sobre la piel limpia. Pero recordar que lo primero es salir de la rueda infernal de sentirse poco agraciado.

Todos somos hijos maravillosos de la Madre Naturaleza y la belleza es un parámetro que varía en cada época. ¡Para qué nos vamos a preocupar por eso!

  • Autora: Ángeles Wolder Helling. Directora académica de la Escuela de Descodificación Biológica Original® de España (EDBO)  cadhu.com
  • Visto en: elsoldemexico.com.mx

*Si lo desea, puede leer la publicación: Beneficios y propiedades del Tepezcohuite “El árbol para la piel

Cuando el perdón no cicatriza las heridas del abuso sexual

abuso-sexualA menudo, suele decirse que no hay peor herida que la que deja la vivencia de una guerra. Sin embargo, las cicatrices que inflige el abuso sexual son muy semejantes, ahí donde el perdón no siempre ayuda ni cauteriza. Sobre todo, si no existe una ayuda efectiva por parte de la justicia, ni apoyo social y emocional del entorno más cercano.

Un hecho muy común en materia de abuso infantil y juvenil es que las víctimas tardan mucho en denunciar los hechos. Pueden pasar varios años, décadas incluso. Cuando logran dar el paso para hallar por fin esa necesitada paz interior, se encuentran muchas barreras, dificultades e incluso cierto rechazo estructural: “¿Y ahora para qué, después de tanto tiempo?, ¿qué espera sacar con ello?”

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produjo dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” -Victor Frankl-

No podemos olvidar tampoco que toda víctima de abuso sexual debe pasar por un delicado duelo en el que pueda integrar en su historia vital lo que le ha sucedido. Ese trauma. Sin embargo, deben darse ciertos procesos previos en su entorno para facilitar este avance. Se necesita apoyo, reconocimiento y justicia. Sin embargo, algo que se da con demasiada frecuencia es que las propios organismos sociales no se ajustan a estas necesidades.

Tanto es así, que hay muchas denuncias por abuso sexual que acaban prescribiendo. Las resoluciones pueden tardar años en dictar resolución, hasta el punto de que el delito prescriba. En otros casos, muchas víctimas que sufrieron abuso en su infancia suelen atreverse a dar el paso en la madurez. Para entonces, la justicia ve estos actos delictivos como prescritos. Se procede al silencio legal dejando a la persona en completo desamparo.

Son situaciones realmente complejas. Estos hombres y mujeres no pueden cerrar esa etapa de sufrimiento. Esta infancia perdida. Ni aún menos dar el paso hacia el perdón.

El abuso sexual: los agresores habitan en los entornos más cercanos

Según la “Asociación para el tratamiento del abuso y el maltrato en la infancia” de Bilbao (España) gran parte de las personas que han sufrido abusos en la infancia nunca llegan a denunciar los hechos. Si esto es así, es por un hecho muy concreto. En el 90% de los casos los agresores están en el propio seno familiar, en el propio entorno de “confianza” de la víctima.

Denunciar supone, en muchos casos, crear un impacto, romper un equilibrio. Significa, además, tener que afrontar unas consecuencias imprevisibles. Si además tenemos en cuenta que muchos de estos abusos se dan en niños o adolescentes, la capacidad de reacción es más limitada y dramática. Como madres, como padres, es vital atender el comportamiento de nuestros hijos para intuir cualquier señal que pueda indicar un abuso.

Otro de los escenarios en los que ocurren abusos con una frecuencia notable es en los propios centros escolares. Maestros, profesores o entrenadores deportivos suelen ser también los responsables de que muchos niños y niñas sean ahora adultos rotos, personas fragmentadas que deben hacer frente a diversos problemas psicológicos.

Secuelas que les impiden poder vivir con dignidad. Su día a día está marcado por un solo propósito: sanar una infancia perdida. Cauterizar heridas.

Tal y como hemos señalado al inicio, muchos de estos dramas jamás obtendrán justicia. Hasta hace solo unas décadas ir a denunciar al pederasta suponía en muchos casos “no ser creído”, ser acusado. En la actualidad, volver a denunciar aquello que ocurrió hace 15 o 20 años es, en ocasiones, reabrir una herida que se curó mal con unas esperanzas inciertas de que la justicia sea realmente justa.

Los únicos delitos que no prescriben son los de “lesa humanidad y de genocidio, de terrorismo“. Se necesita por tanto, una reforma que proteja y dé justicia a las víctimas y no a los abusadores.

¿Estoy en mi derecho de no perdonar al abusador?

Estamos en nuestro pleno derecho a perdonar o no a quien una vez, nos hizo daño. Ahora bien, la experiencia clínica nos dice que es recomendable. Supone, ante todo, sanar emocionalmente y cortar el vínculo del dolor. Sin embargo, el perdón solo puede darse en la última fase del duelo. Si la víctima no ha efectuado ese camino interno, complejo y desgarrador, difícilmente podrá efectuarse esta desvinculación, esta necesitada liberación del sufrimiento.

El abuso en la infancia y la dificultad de ofrecer el perdón

Sufrir abuso en la infancia supone:

  • Experimentar abusos sexuales en la infancia supone una devastación total. Se interrumpe la construcción de nuestra identidad, de nuestra autoestima, se arrancan las raíces de una vida y en ocasiones, hasta la confianza hacia los adultos.

  • Este trauma genera alteraciones a nivel cerebral, produciendo déficits de atención, hiperactividad, depresión nerviosa…

  • Más tarde, a las alteraciones de sueño le pueden seguir los desórdenes alimenticios, así como secuelas emocionales, sociales y sexuales.

  • En caso de no recibir atención psicológica de forma temprana, esa fragmentación interna nos acompañará de por vida.

Nadie puede ofrecer el perdón en estas condiciones. Hay que poner cada pieza en su lugar para que una vez en pie, seamos capaces de mirarnos al espejo con coraje. Solo entonces, y una vez superado el duelo, tendremos los mecanismos para decidir si queremos o no ofrecer el perdón. Estamos en nuestro pleno derecho.

  • Cabe señalar una vez más que perdonar siempre será recomendable en estos procesos. No obstante, hay que tener en cuenta que perdonar no es ignorar el daño causado. Perdonar tampoco significa olvidar. Ni aún menos que el agresor quede exime del acto cometido.

El perdón es cortar el hilo del sufrimiento para cerrar una etapa. Es actuar con resiliencia para recordarnos que, efectivamente, merecemos ser felices y no víctimas eternas de alguien que eligió hacernos daño.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “5 Tácticas de abuso emocional que suelen pasar inadvertidas

Mi herida no cierra porque está hecha de puntos suspensivos…

Herida corazónUna vez de pequeña me hice una herida en un brazo, el médico que me curó, me contó cual es el proceso por el que sanan las heridas. Algunas heridas requieren una costura, unos puntos, otras no, pero todas requieren cuidado y un tiempo para que desaparezcan. A veces, puede quedar una pequeña cicatriz y otras veces pueden desaparecer del todo.

Una herida del alma es parecida a una herida del cuerpo, no es visible, pero la sentimos en lo más profundo de nuestro Ser, nos hace sufrir y solo el paso del tiempo y nuestra voluntad de superación hacen que se curen. Pero, al igual que una herida física, también puede dejar cicatrices que nos recordarán lo ocurrido y lo que sentimos.

“Recuerdo incluso lo que no quiero. Olvidar no puedo lo que quiero” -Cicerón-

COMO APRENDER A OLVIDAR LAS COSAS NEGATIVAS

Cada uno de nosotros hemos vivido situaciones que son muy complicadas de olvidar, que nos hacen daño. Puede tratarse de una infancia complicada, de una ruptura de pareja, del fallecimiento de un ser querido, de alguna situación en el trabajo en la que nos hemos sentido mal. Situaciones que generan una herida en nuestra alma.

Las situaciones vividas que nos han hecho daño o que nos han afectado de forma negativa, pueden ser de muy diverso tipo, pero solo nosotros podemos gestionar y controlar la forma en la que nos afectan las experiencias que vivimos.

El primer paso para olvidar es aceptar. No es necesario desterrar completamente el recuerdo, porque el recuerdo es algo muy humano, y no podemos evitar recordar, pero sí debemos realizar un esfuerzo para aceptar ese recuerdo, dejarlo en nuestra memoria y convivir con él de forma pacífica.

No se trata de olvidar por completo sino de que ese sufrimiento no nos invada cada vez que viene a nuestra mente el recuerdo doloroso.

“Aunque nos olvidemos de olvidar seguro que el recuerdo nos olvida” -Mario Benedetti-

Una vez que hayamos aceptado, podremos perdonar. No se trata de perdonar a los demás sino de perdonarnos a nosotros mismos, también sin culpabilizarnos. De saber que el pasado no se puede cambiar, pero el futuro sí, y está en nuestra mano vivir ese futuro de forma diferente y sin que unos recuerdos negativos nos condicionen.

Si aprendemos a ver aquello que nos ha hecho daño en el pasado, también podremos apreciar que hay supuestos en los que es necesario que asumamos nuestra responsabilidad. No quiere decir que nos sintamos culpables, sino que se trata de aprender a ver con objetividad lo ocurrido y aprender.

TOMA EL CONTROL DE TU VIDA

Las heridas del alma a veces son más dolorosas que las heridas del cuerpo y duran mucho más tiempo, pero llega un momento en el que debemos atrevernos y tener el valor de tomar el control de nuestra vida y ser nosotros mismos, controlando y gestionando nuestras emociones.

Tomar el control de tu vida, es un acto que requiere valentía y honestidad. Significa ser realista y ver que si algo en nuestra vida no va bien o no es lo que deseamos, de la única persona de la que depende es de nosotros mismos, no depende de otras personas ni de otras situaciones.

Lo que ocurra cada día en tu vida va a depender de tu actitud, de lo que hagas o dejes de hacer, de tu sonrisa, de tu alegría, de tu voluntad de superarte.

“Recordar un buen momento es sentirse feliz de nuevo” -Gabriela Mistral-

DEJA QUE PASE EL TIEMPO

Es cierto que el tiempo todo lo cura o al menos nos permite tener una perspectiva distinta, aunque no todos necesitamos el mismo tiempo para eliminar de nuestra mente o mitigar recuerdos dolorosos.

Cada persona es muy distinta a otra, y nuestro duelo ante recuerdos difíciles o ante situaciones que nos han hecho daño requiere unos tiempos que pueden ser más o menos largos.

Una ruptura amorosa con alguien a quien quisimos mucho es algo que es complicado de olvidar y de aceptar, pero con el paso del tiempo, poco a poco, nos daremos cuenta que quizás era algo que tenía que suceder para que entrara otra persona en nuestra vida o para que aprendiéramos a disfrutar de nuestra soledad.

Esta situación es sólo un ejemplo, pero nos permite ver cómo el lento transcurrir del tiempo va sanando poco a poco nuestras heridas hasta que un día sin darnos cuenta han desaparecido.

“Las lágrimas no son más que nuestras heridas evaporándose”

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda

Cómo hacerse más consciente

Hay tres dificultades en hacerse consciente. Entenderlas es esencial para todo el que busca.

Todo el mundo se hace consciente, pero sólo cuando el acto ha terminado. Te enojaste, le diste una bofetada a tu mujer, o le tiraste una almohada a tu marido. Después, cuando el acaloramiento ha pasado, cuando el momento ha pasado, te vuelves consciente. Pero ahora ya no tiene sentido, ahora ya no se puede hacer nada. Lo que se ha hecho ya no se puede deshacer, ahora es demasiado tarde.

Hay que recordar tres cosas:

1. Hacerse consciente cuando el acto está sucediendo.

Esa es la primera dificultad para la persona que quiere hacerse consciente: tomar conciencia en el acto mismo.
La ira se encuentra ahí, como humo dentro de ti. El hacerse consciente es la primera dificultad, pero no es imposible. Sólo un poco de esfuerzo y lo lograrás.
Al principio, comprobarás: te haces consciente cuando la ira se ha ido y todo se ha calmado, te vuelves consciente a los quince minutos. Sigue intentando… Te harás consciente a los cinco minutos. Sigue intentando… Y te harás consciente justo cuando la ira se está evaporando. Inténtalo un poco más… Y te harás consciente exactamente en la mitad del suceso. Y ése es el primer paso: sé consciente en el acto.

2. Hacerse consciente antes del acto.

Cuando el acto todavía no ha sucedido pero es ya un sentimiento en tu interior.
Está ahí, se puede convertir en acto en cualquier momento. Ahora vas a necesitar una conciencia un poco más sutil.
El acto es una cosa tosca: golpeaste a la mujer. Puedes hacerte consciente cuando estás golpeando; pero el sentimiento de golpear es mucho más sutil. Esta es la diferencia entre el pecado y el crimen. Crimen es cuando algo se convierte en acto. Ningún tribunal puede castigarte por un sentimiento. 
Puedes tener la emoción de asesinar a alguien pero ninguna ley te puede castigar por ello. Puedes disfrutar, puedes soñar; pero sólo estás bajo ley cuando actúas, cuando haces algo y la emoción se transforma en acto; entonces ese acto se convierte en crimen.
Pero la espiritualidad profundiza más. La espiritualidad dice que una vez que piensas algo malo, ya es pecado. El que lo lleves a la práctica o no, no importa. Tú ya lo has llevado a cabo en tu fuero interno, y eso te afecta, eso te contamina.

3. Atrapar el proceso que finalmente trae como resultado el acto antes de que se convierta en sentimiento.

Antes de que algo se convierta en sentimiento, es un pensamiento.
Estas son las 3 cosas: el pensamiento viene primero, después viene el sentimiento y después viene el acto.
Quizá no seas consciente de que todo sentimiento es producido por un cierto pensamiento. Si no hay pensamiento, el sentimiento no aparece. Ahora tienes que hacer casi lo imposible: atrapar a un cierto pensamiento.
La tercera dificultad es atrapar al pensamiento cuando está surgiendo en ti. Sólo tienes que practicar un poco. Sentado, en silencio, simplemente observa tus pensamientos. Estás enojado, sientes avaricia, sientes celos… Atrápate en medio del pensamiento.

Si puedes hacer estas 3 cosas, de repente entrarás en el núcleo más profundo de tu Ser.

La acción es lo más lejano del Ser, después viene el sentimiento, después viene el pensamiento. Y escondido en el pensamiento, está tu Ser. Ese Ser es Universal. Ese Ser es la meta de todos los meditadores. A ese Ser puedes llamarle Dios, atman, yo, no-yo; llámalo como quieras, pero ésa es la meta. Y hay que pasar estas 3 barreras. Estas 3 barreras son como 3 círculos concéntricos alrededor del centro de tu Ser.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

7 Situaciones que no debes aceptar en tu relación

Situaciones parejaEn varios de nuestros artículos hemos hablado de la importancia y de la necesidad sana del ser humano de relacionarnos entre nosotros y tener una pareja. Construir una relación auténtica en la que vivimos y sentimos con libertad es uno de los placeres que todos deberíamos experimentar al menos una vez.

No existen palabras para definir el grado de ilusión, seguridad y apoyo que puede aportarte una relación de pareja sana y placentera.

Cuando encontramos a la persona con la que gozamos de verdadero y sincero amor, podemos compartir nuestros sueños, deseos y alegrías disfrutando ambos de momentos preciosos, amando sin barreras y sin miedos.

Todo puede ser increíble dentro de una pareja pero es cierto que en ocasiones estas pueden volverse raras, diferentes y destructivas para los que la componen. Si esta situación tiene lugar es muy importante poner solución, actuar y no permitirlo.

Si tu pareja te hace sentir muy mal o te demanda excesiva atención con conductas poco usuales, necesitas poner remedio.

¿CUÁLES SON LAS 7 SITUACIONES QUE NO DEBEMOS ACEPTAR EN UNA RELACIÓN?

1. Que te controlen. Si tu pareja te pregunta dónde vas a estar o cómo te encuentras no implica necesariamente algo negativo, simplemente se está preocupando por tu persona y si te pudiese ocurrir algo. Si nos encontramos en una situación donde los límites de horario y barreras para estar con otras personas aparecen, entonces sí que debemos comenzar a preocuparnos y hablarlo. También es importante recordar lo esencial que es tener libertad para tomar nuestras propias decisiones dentro de una pareja y tener nuestra propia vida y su control, no que lo hagan los demás.

2. Celos injustificados. ¿Tu pareja siempre está pensando que le mientes? Cuando se dan estas emociones por parte de la otra persona, este tipo de celos extremos tienen origen en la inseguridad de él/ella. Es verdad que todos nos sentimos inseguros en muchas ocasiones. Lo que también es cierto es el hecho de que esta inseguridad puede convertirse en un hábito negativo sobre tu persona desgastante.

3. Que espere que cambies. Cuando amamos a alguien y decidimos tener relación con él/ella estamos aceptando como es tal cual, tanto lo bueno como lo menos positivo de su interior y persona. Amas todo lo que tu pareja implica y significa bajo un respeto mutuo. Por ello, no intentas cambiarle a menos que sea una situación obvia donde la persona pueda sufrir algún daño, etc… Cada uno somos únicos e irrepetibles, consentir que cambien o modifiquen nuestra esencia no está permitido, y más en una relación nacida del amor.

4. Discusiones poco saludables. Existen dos tipos de conversaciones: las sanas y normales, y las destructivas o tóxicas. Evitar aquellas discusiones donde ambos suben el tono de la voz, se intercambian palabras negativas o se busca hacer daño a la otra persona será necesario para crear una buena y sana relación. Aprendiendo a empatizar y dialogar evitarás que tu relación se convierta en lo contrario que buscas.

5. Las mentiras. Las mentiras constituyen una de las formas más sencillas de arruinar una relación. La confianza es la base de cualquier relación y más de aquella que forma una parte tan esencial en nuestra vida. Mentir nos desgasta, nos destroza emocionalmente. Además, normalmente la persona que comienza a mentir tiene que seguir haciéndolo para dar credibilidad a la mentira que ha contado anteriormente, entrando así en un bucle difícil de parar.

6. Que no te apoye con tus deseos y sueños. El apoyo, junto la confianza, constituye la base de cualquier relación. Si conocemos a una persona que no cree en nosotros mismos y duda de nuestra valía entonces debemos dejarle ir. ¿Por qué? No debes permitir que nadie te quite las ganas de luchar por lo que te hace sentirte vivo: tus sueños. Si dejas que hagan eso, entonces no serás el dueño de tu propia y auténtica vida.

7. Que solo te quiera por sexo. El sexo es un añadido más dentro de una relación. Si no te apetece tener relaciones sexuales con tu pareja, no tienes por qué sentirte mal o tener que llevarlo a cabo obligatoriamente. Debes decir NO cuando no te apetezca o no quieras. Siempre es bueno conversar y aclarar las cosas dentro de este punto, ya que el sexo es un acto de ambas personas nacido del respeto mutuo y el amor.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quiero dejar de ser destructivo

El origen de las creencias: Aprendamos a cambiarlas

CreenciasLas creencias son afirmaciones, pensamientos, juicios e ideas sobre nosotros mismos, sobre la gente de nuestro entorno, el mundo que nos rodea y su funcionamiento.

Nuestras creencias filtran lo que captamos a través de nuestro sistema sensorial, de manera que determinan el significado que asociamos a cada vivencia en particular, por insignificante que esta nos parezca. Las creencias ejercen un gran impacto sobre la manera en que nos comportamos y los resultados que obtenemos en base a nuestro comportamiento.

Las creencias actúan como “profecías de necesario cumplimiento”

Nuestras creencias, ya sean limitantes o potenciadoras, determinan nuestros actos, y nuestros actos verifican y refuerzan las creencias en un bucle que se retroalimenta a sí mismo. Con el paso del tiempo, las creencias se arraigan cada vez con más fuerza y parecen cada vez más reales.

Para continuar profundizando en el papel que las creencias desempeñan en la forma en que interpretamos nuestro mundo es necesario que precisemos los conceptos de leyes, supersticiones y creencias. Las leyes son verdades absolutas, hechos científicamente demostrados, por ejemplo, “el agua hierve a 100 grados centígrados”. Las leyes carecen de excepciones y siempre son válidas las condiciones en que se aplican. Por otro lado, las supersticiones tienen un valor de ley para las personas que las albergan. “No hay que pasar por debajo de una escalera ya que trae mala suerte”, “cruzarse con un gato negro es señal de mal agüero”, etc. Las personas que albergan este tipo de supersticiones son conscientes de que no constituyen leyes, sino que se tratan de creencias (de índole personal, familiar o cultural) que limitan su conducta. Las supersticiones, al igual que las creencias, están asociadas a una función psicológica concreta y expresan (de forma simbólica o metafórica) prohibiciones o límites que deben respetarse para mantener el equilibrio personal y social. Así pues, de acuerdo con los conceptos expuestos, podemos definir una creencia como una superstición inconsciente a la que se le suele atribuir el valor de una ley.

Las creencias operan al nivel de la estructura profunda e influyen sobre la estructura superficial de nuestros pensamientos y comportamientos. Aunque somos conscientes de muchas de nuestras creencias, en general nuestras creencias más arraigadas e influyentes operan fuera de nuestra percepción consciente. Hay algunas creencias que vemos como verdades absolutas y que nunca cuestionamos: “así son las cosas”, “yo soy así”. Un cambio de creencias puede generar un gran cambio en la forma en que vivimos nuestras vidas y en los comportamientos que manifestamos.

Las creencias también pueden tener un efecto muy significativo sobre nuestra salud, concretamente sobre el famoso “efecto placebo”. En numerosos estudios clínicos se ha determinado que un porcentaje estadísticamente significativo de pacientes responden a los placebos (sustancias inactivas) igual o mejor que los pacientes que reciben el fármaco activo.

¿Por qué? Sencillamente porque creen que va a funcionar. Tal puede ser la fuerza de una creencia

Una vez que creemos en algo, tendemos a ignorar las evidencias en contra y aceptamos sólo aquella información que refuerza esa creencia.

“Tanto si crees que puedes como si no, estás en lo cierto” (Henry Ford)

Estructura de las creencias

También podemos definir las creencias como un vínculo arbitrariamente establecido entre dos objetos concretos o abstractos. La naturaleza de este vínculo es de igualdad o de implicación/causalidad. Si bien esta estructura se mantiene fija, el contenido de las creencias es ilimitado.

En la creencia “yo soy un incompetente” se observa la estructura de igualdad, donde “Yo = incompetente” (X = Y). En esta creencia se crea un vínculo de igualdad entre la identidad de la persona y sus capacidades. Si, por otro lado, tomamos la creencia “Sólo se gana dinero trabajando duro”, podemos apreciar que en este caso existe un vínculo de dependencia o causalidad: ganar dinero implica trabajar duro. (Si X, entonces Y).

En relación con la manera en que se estructuran las creencias, si ponemos en práctica el uso del metamodelo, seremos capaces de detectar una gran cantidad de creencias, tanto propias como ajenas, que manifestamos en nuestro discurso habitual.

¿Cómo se forman las creencias?

Las creencias se forman durante nuestro desarrollo y proceden de muchas fuentes distintas: *Educación, cultura, figuras parentales, amistades, acontecimientos traumáticos, experiencias repetitivas… Por lo general, construimos las creencias generalizando nuestras experiencias en el mundo. Adoptamos muchas de nuestras creencias mediante la socialización, imitando inconscientemente la visión y los modelos del mundo de aquellos que nos rodean, especialmente de aquellos a los que respetamos.

Mientras crecemos, las expectativas que la gente que nos rodea tienen en relación con nosotros nos van modelando poco a poco, sin que nos demos cuenta. Cuando somos jóvenes, tendemos a creer lo que otros dicen sobre nosotros porque carecemos de experiencias que nos permitan contrastarlo, y estas creencias pueden permanecer instaladas muchos años más tarde sin que logros posteriores sean suficientes para modificarlas.

Una creencia nace de una idea que con el paso del tiempo va reafirmándose a través de las experiencias que se viven. Cuando se han reunido las suficientes experiencias de manera repetida, se percibe que la idea inicial ha sido lo suficientemente sustentada y es por tanto cierta. Es entonces cuando la idea inicial se ha convertido en creencia. A partir de entonces, todo lo que hacemos mantiene y refuerza nuestra creencia. Lo que ha sucedido en este punto es que las creencias ya han dejado de ser simples mapas o recuerdos de las experiencias y se han convertido en estrategias que se emplearán para la planificación e interpretación de acciones futuras.

Cuando creemos algo, actuamos como si fuera verdad. De ahí que no sea fácil encontrar pruebas de su falsedad. Tal como mencionamos en la introducción a este módulo, las creencias actúan como una especie de profecía, y para ello se sirven de su potente efecto de filtro de nuestra percepción. Los hechos se interpretan de acuerdo con las creencias y las excepciones nos sirven para confirmar la regla. Se trata de un círculo de retroalimentación que tiende a perpetuar lo que creemos cierto.

Dado que las creencias constituyen un generador tan potente de significado en nuestras vidas y desempeñan un papel tan central en el proceso de percepción, es esencial que comencemos a hacernos con el control consciente de nuestras creencias, y para ello primero deberemos poder reconocerlas.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La biología de la creencia:  cómo tus pensamientos transforman tu organismo

20 Sabios consejos de los nativos americanos

Nativo americano-1. Levántate con el sol para orar. Ora solo. Ora frecuentemente. El Gran Espíritu te oirá, ciertamente, si le hablas.

2. Sé tolerante con aquellos que han perdido el camino. La ignorancia, la presunción, la ira, los celos y la avaricia o la codicia, provienen de un alma perdida. Ora para que ellos encuentren guía.

3. Búscate a ti mismo, por tus propios medios. No permitas que otros hagan tu camino por ti. Es tu senda, y sólo tuya. Otros pueden caminar contigo, pero nadie puede andar el camino por ti.

4. Trata a los huéspedes en tu casa con mucha consideración. Sírveles la mejor comida, dales la mejor cama y trátalos con respeto y honor.

5. No tomes lo que no es tuyo, sea de una persona, una comunidad, de la selva o de una cultura. No fue dado ni ganado. No es tuyo.

6. Respeta todas las cosas que están sobre esta tierra, sean personas, animales o plantas.

7. Honra los pensamientos, deseos y palabras de todas las personas. Nunca los irrumpas, ni te burles de ellos, ni los imites de manera grosera. Permite a cada persona el derecho a su expresión personal.

8. Nunca hables de los demás de mala manera. La energía negativa que pones en el universo se multiplicará cuando retorne a ti.

9. Todas las personas comenten errores. Y todos los errores pueden ser perdonados.

10. Malos pensamientos causan enfermedad a la mente, al cuerpo y al espíritu. Practica el optimismo.

11. La naturaleza no es PARA nosotros. Es PARTE de nosotros. Ella es parte de tu familia y de tu mundo.

12. Los niños son las semillas de nuestro futuro. Siembra amor en sus corazones y riégalos con sabiduría y lecciones de vida. Cuando crezcan, dales espacio para crecer.

13. Evita herir los corazones de los demás. El veneno de tu sufrimiento retornará a ti.

14. Sé verdadero y honesto todo el tiempo. La honestidad es la prueba de la voluntad de uno en este Universo.

15. Consérvate equilibrado. Tu persona Mental, tu persona Espiritual, tu persona Emocional, y tú persona Física: todas tienen la necesidad de ser fuertes, puras y saludables. Ejercita al cuerpo para fortalecer la mente. Crece mucho espiritualmente para curar enfermedades emocionales.

16. Toma decisiones conscientes acerca de quién serás y acerca de cómo reaccionarás. Sé responsable de tus propios actos.

17. Respeta la privacidad y el espacio personal de los demás. No toques la propiedad personal de los demás, especialmente los objetos sagrados y los objetos religiosos. Esto está prohibido.

18. verdadero ante ti mismo primero que todo. No puedes nutrir y ayudar a otros si no puedes nutrirte y ayudarte a ti mismo primero.

19. Respeta las creencias religiosas de los demás. No impongas en los demás tus propias creencias.

20. Comparte tu buena fortuna con los demás. Participa de la caridad y sé generoso.

  • Fuente: Instantes del presente (Facebook)

*Si lo desea, puede leer la publicación: Neurociencia de la glándula pineal: los misterios del “tercer ojo

Acto simbólico de sanación con el dinero

Abundancia- manosAgarre el billete de más valor que tenga a mano, o una moneda que le guste, o los 2, póngalos en su corazón sujetándolo con una mano, con la otra mano sujete este texto y léalo con sentimiento, es primordial unir palabras y emoción ¡Y confiar!

“Amada, Divina y Poderosa energía del dinero, siento mucho haberte ofendido, ignorado, maldecido y menospreciado durante toda mi vida, por favor perdóname, gracias. Aquí y ahora te doy el lugar que te corresponde, te acepto, te aprecio, te valoro, Te Amo. Yo permito, aquí y ahora, en todos los tiempos y en todos los espacios, que el dinero fluya en mi vida, en abundancia. *Yo multiplico mi dinero y llevo la abundancia de dinero y la prosperidad a los demás”. “Y así es”. Aquí y Ahora.
Gracias. Gracias. Gracias Abundancia Infinita e Ilimitada del Universo. Te Amo y Te Bendigo.

(Repita este acto varias veces al día y durante el tiempo que usted quiera. Y si lo desea, más adelante puede memorizar solamente la última frase * y recuerde decirla mentalmente, con sentimiento, cuando pague sus compras o reciba dinero. Es posible que al principio se le olvide, es normal, no importa, al llegar a casa sujete su cartera o monedero con ambas manos, una arriba y otra abajo, y dígalo mentalmente, con sentimiento, más adelante lo hará por costumbre en el momento preciso).

“La gratitud es la semilla de la Abundancia”

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Un sencillo diario de Gratitud puede transformar tu vida

Alcanza tu sueño

Alcanza tus sueñosSé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura. No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos ¡Lo que pasó, pasó!

De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.

No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer. No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú. Deja que el amor te toque y no te defiendas de él. Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.

Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso. Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti. Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean. La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros. Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados. Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.

Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos. No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella.

El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

“Qué este día sea el mejor de tu vida para alcanzar tus sueños” “Sé tú mismo el cambio que quieres ver en el mundo”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Educar para sanar: Ciencia y Conciencia del nuevo paradigma educativo

Aquí y ahora: “GRACIAS”

Reiki- NavidadDios vive en mí, nada me falta. “Yo Soy” en mí.

La Divina Presencia me Ama, me Bendice, me guía, me protege, me ayuda, me anima a seguir caminando cada día. Me sana.

Divino Creador, “Gracias” por lo que tengo y por lo que Soy.

Me guía el poder del corazón y del Espíritu.

Por más nubes que haya en mi vida, nada ni nadie puede impedir que brille la Luz que habita en mí.

YO SOY la flecha de Fe que vuela hacia los designios del destino.

Me abro a nuevos comienzos, recibo a mis guardianes y a mis guías.

*Yo recibo con Amor y gratitud, en mi vida presente, aquí y ahora, todo lo que me conviene para mi beneficio, para mi bien físico, mental, emocional, espiritual y económico.

“Y así es”. Aquí y ahora. Gracias. Gracias. Gracias.

Divino, Amado y Poderoso Creador, te Amoy te Bendigo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La abundancia no se adquiere, se sintoniza *Wayne Dyer