Para funcionar bien, el cerebro necesita desconectarse

El neurocientífico Facundo Manes advirtió que es necesario “no hacer nada” y hasta aburrirse, para contribuir a la salud de la mente.  El desafío intelectual, la vida social, dormir bien, ejercitarse y evitar el estrés.

El cerebro humano es la estructura más compleja del Universo, tiene más neuronas que las estrellas que existen en la galaxia, y todo lo que hacemos y nos define, depende de él. Así describe el neurocientífico Facundo Manes al órgano más fascinante del que disponen las personas, cuyo funcionamiento se dedica a investigar, pero también a difundir con tanto entusiasmo como claridad, en la convicción de que desentrañar las claves de nuestra mente nos ayuda a vivir mejor como individuos y como sociedad.

De visita en Córdoba para dar una charla sobre “El desarrollo personal y social” en el marco del ciclo Pensar el cerebro, Manes –director del Instituto de Neurociencia de la Fundación Favaloro– explicó qué hay que hacer para mantener la mente sana, y cómo la afectan dos males de este tiempo: multitarea e hiperconectividad.

¿Por qué es importante pensar el cerebro? 

–Por muchísimo tiempo no pensamos el cerebro, ya que por millones de años la especie humana se dedicó básicamente a proteger el territorio, conseguir alimento y cuidar a los suyos. Recién mucho después empezamos a pensar quiénes somos, para qué estamos, e inclusive qué nos hace humanos. Y ahí nos dimos cuenta de que todo lo que hacemos lo hacemos con el cerebro, y de que todo lo que somos depende del cerebro, y eso fue de alguna manera el motor en las investigaciones en neurociencias. De hecho, una pequeña lesión cerebral en un área estratégica nos puede llevar a perder la memoria, la identidad, la capacidad de hablar, o a cambiar la personalidad. Por eso co­nocer el cerebro es importante porque nos va a ayudar a comprender quiénes somos y a mejorar el aprendizaje, el trabajo en equipo y el desarrollo.

¿Qué puede hacer una persona para aprovechar al máximo su capacidad?

–No es una sola cosa sino varias las que hay que hacer para proteger al cerebro. Lo primero, cuidar que la glucemia y el colesterol estén en valores normales y evitar el sobrepeso.

Todo lo que ayuda al ­corazón le sirve al cerebro, entonces.

–Exactamente. Al cerebro también le hace bien el ejercicio físico, que además de ayudar al sistema vascular, genera nuevas conexiones neuronales, y es un buen ansiolítico y un buen antidepresivo. Y a su vez, hay que sumar el desafío intelectual, que es hacer algo que nos cueste: aprender un idioma, algo nuevo. Otro factor es la vida social, porque estar conectado con otra gente es muy impor­tante para el cerebro porque im­plica estímulos diferentes. Y la otra cosa es combatir el estrés crónico, que afecta al cuerpo y a la mente, y dormir bien, porque el sueño es salud. O sea que para que el cerebro funcione bien, hay que tener un sueño reparador. Hoy disponemos de datos de que la gente que no duerme bien tiene más riesgo de sufrir Alzheimer. Eso implica dormir las horas necesarias, aparte de relajarse, porque hoy, además, mucha gente se va a la cama con la oficina a cuestas: el celular, el iPad, el teléfono.

¿Cómo impactan el mul­titasking y la hiperconecti­vidad?

–La multitarea disminuye el rendimiento cognitivo. Mucha gente se confunde al pensar que haciendo muchas cosas al mismo tiempo va a ser más pro­ductivo, y es al revés. Ese es un mito que hay que erradicar porque el cerebro funciona mejor cuando se hace una cosa por vez. Un ejemplo que suelo dar es el de Franz Kafka, que era famoso por escribir un texto en pocas horas. Imagínalo hoy tratando de escribir rodeado de internet, noticias on line, y alarmas de twitter, Facebook y WhatsApp…

¿Qué efecto tiene entonces la tendencia a estar hiperconectados todo el día, todos los días? 

–La tecnología es fantástica, soy un enamorado de la tecnología moderna que nos facilita un montón de cosas. Además, el avance tecnológico es inevitable y hay que aprovecharlo, pero también tenemos que ser cuidadosos. Y esto implica estar desconectados de la tecnología una parte del tiempo que estamos despiertos, porque eso es muy importante para el cerebro.

¿Por qué? 

–Porque cuando está desconectado, cuando “no estamos haciendo nada” el cerebro trabaja muchísimo, y ese tiempo es clave para que procese la información que adquirió cuando estaba atento. Necesitamos desconectarnos de la tecnología para ser introspectivos, para poder pensar, para aburrirnos, para imaginar el futuro. Y sobre todo en el caso de los chicos: tienen que volver a aburrirse, a volver a imaginar, no pueden estar todo el día conectados.

¿En ellos la hiperconexión impacta de una manera diferente?

–No lo sabemos, porque el cerebro recién termina de desarrollarse después de los 20 años, y hay investigaciones aún en curso sobre qué impacto tendría en esa etapa. Pero en cualquier caso hay dos grupos ya sean niños o adultos: uno integrado por quienes ya tienen tendencias obsesivas, compulsivas o ansiosas, en los que se van a disparar más conductas de ese tipo; y otro, de personas que no tienen esas tendencias, a quienes el uso de la tecnología en forma moderada no los va a afectar, sino al contrario, va a ser un facilitador de un montón de cosas.

La última: ¿cuál es hoy, en su opinión, el mayor desafío que plantea el estudio del cerebro? 

–Creo que hemos aprendido ciertos aspectos de su funcionamiento, por ejemplo cómo tomamos decisiones, la memoria, el olvido, el lenguaje, la percepción. Pero todavía no tenemos una teoría general sobre el cerebro, de modo que el mayor desafío es construir una teoría general sobre cómo funciona nuestra mente, que es el órgano que nos hace humanos y que, además, es el único en el Universo que intenta entenderse a sí mismo.

Quién es Manes

Profesión. Es director del Instituto de Neurociencia de la Fundación Favaloro y rector de la Universidad Favaloro.

Estudios. Manes estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y luego en la Universidad de Cambridge, Inglaterra (Master in Sciences).

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

La conexión intestino-cerebro es poderosa -Dr. Emeran Mayer-

Trastornos digestivos como el síndrome de intestino irritable, o neurológicos, como la depresión o el Alzheimer, pueden tener su origen en las alteraciones de la microbiota intestinal.

El Doctor Emeran Mayer es uno de los mayores expertos mundiales en las comunicaciones entre cerebro y sistema digestivo, investiga el efecto de distintas técnicas psicofísicas y él mismo las practica. Es gastroenterólogo, profesor de la Universidad de California Los Ángeles, y codirector del Centro de Investigación de Enfermedades Digestivas.

La ansiedad o el bienestar pueden originarse en el aparato digestivo

Se suele decir que el aparato digestivo es nuestro segundo cerebro. 
Y así es. La conexión intestino-cerebro, mente-cuerpo, es poderosa. Me parece maravilloso porque relaciona nuestro organismo con el entorno, con el medio en que vivimos. Nos conecta. La ansiedad o el bienestar que sentimos pueden tener su origen en el aparato digestivo. Por no hablar del efecto de los antidepresivos

¿Qué ocurre con ellos? 
El prozac y otros similares puede que actúen en el intestino y no en el cerebro, como se cree. Estos fármacos tratan de aliviar la depresión aumentando los niveles de serotonina. La mayoría de expertos considera que ese extra de este neurotransmisor en el cerebro es lo que ayuda a mejorar el estado de ánimo.

Pero el 95% de la serotonina en el organismo se encuentra en el sistema digestivo. Podría ser que esos fármacos estimularán la producción de serotonina en el intestino y cambiarán las señales químicas que se envían por el nervio vago al cerebro.

El 95% de la serotonina en el organismo se encuentra en el sistema digestivo.

El intestino influye sobre el cerebro, ¿y al revés? 
También. Sabemos que el cerebro influye en los mediadores del estrés en el intestino y eso hace que cambien los microbios que albergamos.

¿Hay algún momento en la vida en que esa relación entre cerebro e intestino sea más relevante? 
Hay dos momentos en los que las bacterias desempeñan un papel más importante. En primer lugar, durante los primeros meses o años de vida, que es también cuando se está desarrollando el cerebro; en ese periodo, por ejemplo, el estrés de la madre o una infección puede afectar a la microbiota del niño.

Y en segundo lugar, al final de la vida, cuando se producen enfermedades neurodegenerativas, como Alzheimer o Parkinson, pues los cambios en la microbiota y en el intestino comienzan antes de que empiecen los síntomas neurológicos en ambas enfermedades.

¿Qué suele recomendar a sus pacientes con trastornos como el síndrome de colon irritable?
Que lo mejor que pueden hacer para cuidar de su salud es practicar algún tipo de meditación, como mindfulness, también yoga o alguna técnica de reducción del estrés. Asimismo, claro está, que vigilen su alimentación.

Si eres una persona muy estresada y sufres ansiedad, es muy importante que sigas una buena dieta, equilibrada, muy rica en verduras y frutas. Es como un pez que se muerde la cola: si sientes ansiedad, eso provoca en el intestino contracciones y secreciones que cambian la microbiota intestinal y entonces ésta produce diferentes metabolitos que van al cerebro. Y así.

Lo mejor que se puede hacer por la propia salud es practicar algún tipo de meditación, como mindfulness, también yoga o alguna técnica de reducción del estrés.

¡Un círculo vicioso! 
Pero se puede romper, tanto por arriba, actuando sobre el cerebro, como por abajo, haciéndolo sobre el intestino. La meditación es una excelente manera de conseguirlo y, además, a los pacientes les encanta. Eso sí, cuando la gravedad del estado del paciente es superior les recomendamos que sigan una terapia psicológica cognitiva.

Justo ahora estamos haciendo un estudio para averiguar si la meditación y la terapia cognitiva modifican la comunidad de bacterias de su intestino. ¡Son tiempos realmente fascinantes en medicina!

*Si lo desea, puede leer la publicación: Las emociones positivas protegen nuestro sistema inmunitario -Dr. Mario Alonso Puig-

Beneficios del aceite de coco para la salud

El aceite de coco es uno de los más potentes remedios naturales. Los ácidos grasos saludables en aceite de coco eliminan los compuestos dañinos en el cuerpo, destruyen las bacterias dañinas y las infecciones de la piel.

Aumentan su resistencia, y aumentan la función cerebral. En resumen, promueven el crecimiento saludable en general. Hay muchas personas que dependen de los medicamentos de venta libre para aliviar sus problemas de salud y a pesar de que funcionan y parecen ayudar realmente, probar algunos remedios naturales en su lugar es una opción mucho más sana a largo plazo.

Te hablaremos de los más importantes beneficios del aceite de coco para la salud. Lo mejor de usarlo, es que no hay ningún efecto secundario al incluir el aceite de coco en tu régimen diario.

Ayuda en el tratamiento contra la diabetes tipo 2

Es ideal para los diabéticos, ya que sus ácidos grasos saludables crean una reacción equilibrada a la insulina. Partiendo del hecho de que crean una fuente alternativa de energía para el cuerpo, estos ácidos reducen la carga sobre el páncreas, que produce insulina y otras hormonas relacionadas con la regulación del azúcar.

Cura las imperfecciones de la piel

Es muy eficaz en el tratamiento de los tejidos dañados y contusiones, y es también ampliamente utilizado como un remedio para trastornos de la piel, así como humectante o protector solar.

Aumenta la función cerebral

Se ha demostrado científicamente que el consumo de aceite de coco mejora la función cerebral en pacientes con una forma leve de la enfermedad de Alzheimer. El hígado convierte el aceite de coco en “cetonas”, una fuente de energía para las células que son incapaces de convertir la glucosa en energía. Esto es muy importante para los pacientes en las primeras etapas de Alzheimer, ya que les da una fuente alternativa de energía.

Alivia infecciones del riñón y la vejiga

Las infecciones del tracto urinario y de los riñones se pueden resolver de manera efectiva con el uso de aceite de coco debido a que sus ácidos grasos de cadena destruyen el recubrimiento de lípidos en bacterias, que a su vez alivia las zonas inflamadas.

Además de lo mencionado el aceite de coco también:

  • Ayuda a prevenir enfermedades del corazón

  • Aumenta la resistencia física

  • Ayuda a la digestión

  • Combate los parásitos

  • Previene la caries dental

  • Controla el hambre

Y como es tan beneficioso, aquí te mostramos un vídeo donde aprenderás a preparar el aceite de coco natural en la comodidad de tu hogar.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La plata coloidal es un poderoso antibiótico

Jin Ji Du Li, un ejercicio para la salud

jin_ji_du_liQue todo está relacionado es una “idea” que se repite frecuentemente en el pensamiento oriental. Cuerpo y mente están relacionados, y nosotros y el exterior también.

Por eso, nos quedaríamos cojos si al hablar de la filosofía oriental, únicamente habláramos de su pensamiento, de sus conceptos y sus enseñanzas. Es por eso, que hoy hablaremos de medicina, exactamente de un ejercicio beneficioso para la salud física y mental que es muy utilizado en la práctica de tai-chi, una práctica fisico-espiritual en principio creado como un arte marcial chino de hace 600 años de antigüedad.

El ejercicio en concreto recibe el nombre de “Jin Ji Du Li”, y hace años se puso de moda con la publicación del libro “Auto-ayuda es mejor que buscar ayuda de los médicos”, un best Seller en China.

Es un ejercicio muy sencillo y cualquier persona a cualquier edad lo puede hacer, únicamenete hay que ponerse a la pata coja con los ojos cerrados. ¿Parece fácil verdad? ponerse a la pata coja no tiene complicación, pero si cerramos los ojos, nos daremos cuenta de que no es tan sencillo mantener el equilibrio. Pruébalo ahora mismo y te darás cuenta de que es más complicado de lo que parece. Primero con una pierna y luego con la otra. Al principio puede que aguantes unos pocos segundos pero después, con la práctica, podrás aguantar varios minutos.

Este ejercicio tiene multiples beneficios. Mejora el equilibrio, ajusta los órganos internos, a través de las cadenas musculares alivia los problemas posturales y los problemas que conlleva una postura inadecuada, equilibra la energía interna facilitando que fluya libremente y por último, consigue la reconexión con el suelo, con la tierra y con la Tierra.

Según asegura el autor del libro que hemos mencionado, y también practicante, Zhong Li Ba Ren, realizar este ejercicio diariamente (el Jin Ji Du Li. 1 min. con cada pierna), puede ayudar en la curación de muchas enfermedades como:

Por eso, desde el blog os recomendamos que practiquéis diariamente este ejercicio. Perder cinco minutos diarios haciendo este ejercicio puede traernos muchos beneficios. Yo, personalmente lo incluí en la práctica diaria del Yoga.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “10 puntos de acupresión pra aliviar dolores corporales y otros problemas

Células del hijo persisten en el cerebro de su madre desde la gestación

Robert Martone, experto neurocientífico de EE.UU. describe la importancia del hallazgo.

“El vínculo entre madre e hijo es profundo, con una conexión física más profunda de lo que nadie pensaba”.

“Las células microquiméricas no sólo circulan en la sangre, sino que están incrustadas en el cerebro”.

El nuevo campo de investigación nos recuerda una interconexión que perdura más allá de la muerte.

El experto científico estadounidense Robert Martone describe en un artículo en Scientific American la importancia del descubrimiento.

REDACCIÓN HO.- Robert Martone, jefe del área de Neurociencia terapéutica en el Covance Biomarker Center of Excellence de Greenfield (Indiana, EE.UU.) explica en artículo publicado en Scientific American -principal revista mundial en alta divulgación científica- el alcance del hallazgo científico (puede leerse íntegro aquí, en inglés). Parte del microquimerismo-presencia persistente en un organismo de células genéticamente distintas a las suyas- un fenómeno bien conocido y que parece relacionado con determinadas enfermedades autoinmunes, aunque sus razones no están claras. A partir de ello, se llega a la conclusión de que “el vínculo entre madre e hijo es profundo, y una nueva investigación sugiere una conexión física incluso más profunda de lo que nadie pensaba”.

UN EMBARAZO DURA PARA SIEMPRE

“Los profundos lazos psicológicos y físicos compartidos por la madre y su hijo durante la gestación comienzan cuando la madre lo es todo para el feto en desarrollo, el suministro de calor y sustento”. Lo que se ha descubierto ahora es que “las células microquiméricas no sólo circulan en la sangre, sino que están incrustadas en el cerebro. Se descubrió precisamente hallando células con el cromosoma circulando en la sangre de mujeres tras el embarazo. Como son células masculinas, “no podían provenir de la mujer, sino más probablemente de sus niños durante la gestación” en virtud del intercambio que se produce a través de la placenta, órgano formado de células de la madre y el feto. Las células pueden migrar a través de la placenta y residenciarse en diversos órganospulmón, músculos tiroideos, hígado, corazón, riñón y piel.

Una mujer puede tener en sí tanto células de sus hijos como células de su madre, pues el proceso a través de la placenta es inverso. Es más: en animales se ha descubierto que células microquiméricas se habían convertido en células nerviosas, “sugiriendo que podrían estar funcionalmente integradas en el cerebro. Es posible que lo mismo pueda ser verdad en el caso de células en el cerebro humano”, afirma Martone.

“Estamos acostumbrados a pensar en nosotros mismos como individuos singulares autónomos, y estas células extrañas parecen desmentir esa idea, y sugieren que la mayoría de la gente lleva los restos de otros individuos”, afirma el experto, ante los impresionantes resultados del nuevo estudio que muestra que las células de otros individuos también se encuentran en el cerebro. Son menos comunes en los cerebros de las mujeres que tenían la enfermedad de Alzheimer, lo que sugiere que puede estar relacionado con la salud del cerebro. El resultado es paradójico, dado que las mujeres con muchos embarazos (y por tanto con presumiblemente más células en el cerebro de sus hijos e hijas) tienen más probabilidad de tener enfermedad de Alzheimer.

Tras discutir otros aspectos del experimento en su vertiente terapéutica -el hallazgo ofrece múltiples posibilidades, desde la reparación de tejidos, a la prevención del cáncer o el tratamiento de enfermedades autoinmunes. Martone concluye que este nuevo campo de investigación es un recordatorio de nuestra interconexión, una interconexión máxima entre madre e hijo, que perduraría más allá de la muerte de la gestante… O del concebido, en caso de ser éste el que muera, como ocurre cuando es eliminado por el aborto.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La conexión intestino-cerebro es poderosa -Dr. Emeran Mayer

El Alzheimer, factores emocionales y mentales

AlzheimerEsta enfermedad conlleva una degeneración de las células del cerebro que se traduce por una pérdida progresiva de las facultades intelectuales que llevan a un estado demencial (la locura).

Esta enfermedad de los tiempos modernos, caracterizada principalmente por el deseo inconsciente de acabar con su vida, de acabar de una vez por todas, de dejar este mundo o de huir de mi realidad, se debe a la incapacidad crónica de aceptar, de enfrentarme o aceptar el reto con esta misma realidad, con las situaciones de la vida porque tengo miedo y me duele. Así me vuelvo insensible a mi entorno y a mis emociones interiores. “Me aletargo”, “me abstraigo” y así la vida me parece más fácil. El Alzheimer se refiere a esta forma de demencia. Esta manifestación conlleva principalmente la degradación de la memoria, la confusión mental y la incapacidad de expresarme con claridad, la violencia, ciertas formas de inconsciencia del entorno, incluso un comportamiento de inocencia próximo al del niño. La desesperación, la irritabilidad, el mal de vivir me llevan a replegarme sobre mí y a vivir “dentro de mi burbuja”. Me dejo “morir poco a poco”. Esta enfermedad me indica que tengo el mal de vivir, que huyo de una situación que me da miedo, me irrita o me hiere. Es una situación grave a primera vista, de la cual puedo quedarme inconsciente mucho tiempo. Se me ve como una persona “normal” y equilibrada pero se observa que me repliego sobre mí por desesperación, cólera o frustración, lo cual me hace insensible al mundo que me rodea. Me niego a sentir lo que sucede alrededor y dentro de mí; prefiero dejarme ir. Puedo tener mucha dificultad en soltar mis viejas ideas ya que es muy grande su cantidad en mi memoria. Y mi atención está mucho más centrada sobre el pasado que sobre el instante presente, la memoria a corto plazo se vuelve totalmente deficiente y se atrofia, sin aportar nada nuevo ni creativo.

Consecuencia: la memoria se desgasta con viejas cosas en vez de generar ideas nuevas y frescas.

Desde el punto de vista médico, los factores emocionalesmentales así como sus correspondencias corporales (líquidos, sangre, tejido y huesos) están implicados en la manifestación de dicha enfermedad. Cuando la sangre está suprimida de ciertas áreas del cerebro, ocurre una especie de traumatismo mental.

Son reacciones muy violentas a nivel cerebral. Es como si el flujo sanguíneo se retirase de dichas áreas. Puede haber un miedo extremo de todas las facetas de la vejez o del alba de la muerte, lo que conlleva un regreso inconsciente hacía un comportamiento infantil y la ocultación del presente, pasado y porvenir para ignorarlos. Mi cuerpo, atacado por la degeneración de las células del cerebro, me prepara inconscientemente para este período en que deberé “marchar” (morir). Esto se traduce por un comportamiento infantil en el cual me permito vivir y “realizar” todos mis fantasmas y todas mis fantasías.

El amor y el apoyo son necesarios en tal experiencia. Vivo el momento presente y acepto soltar el pasado empezando a cuidar de mí.

  •  Fuente: El Gran Diccionario de las dolencias y enfermedades de Jacques Martel

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente