Los niños expresan nuestros conflictos

Una de las primeras preguntas que uno se hace cuando empieza a descubrir la Biodescodificación es ¿Qué pasa con las enfermedades o síntomas que padecen los niños? ¿también ellos tienen conflictos inconscientes? y la respuesta nunca es fácil… claro que tienen conflictos inconscientes, pero no de la misma forma que nosotros, son conflictos que nacen de sus necesidades no satisfechas que cuando son muy pequeños son necesidades tan básicas como comer, dormir y el afecto en forma de contacto físico y a medida que vamos creciendo las necesidades se van volviendo más complejas…

Cada vez tenemos más información respecto a lo que sienten y lo que viven los niños en cada edad, y  hay muchos autores que estan de acuerdo en el hecho de que a nivel emocional, la madre y el niño están totalmente conectados desde la concepción hasta que el niño tiene 7 años, incluso hay autores como Laura Gutman que sostienen que los niños hasta los 3 años experimentan una fusión emocional con la madre, comparten con ella todo su campo emocional, así el niño vive como suyas las emociones de la madre porque en este momento, todavía no puede distinguir entre unas y otras…

En Biodescodificación sabemos que existe un periodo al que llamamos Proyecto Sentido, que va desde la concepción hasta los 3 años, donde se graban multitud de programas que vamos a desarrollar a lo largo de nuestra vida se graban programas de si somos deseados o no desados, se graba toda la información de la situación de la pareja o de la familia en ese momento, todas las emociones de la madre, sus conflictos, sus dudas, se graban las situaciones sociales o históricas del lugar donde estamos, toda la información del embarazo, también información sobre como hemos llegado al mundo, como se ha recibido al bebé y todas y cada una de las experiencias propias del niño y de la madre durante este tiempo.

Hasta los siete años, los niños son una auténtica esponja emocional, porque como todavía no tienen el neocórtex totalmente desarrollado, son especialmente sensibles a las emociones, que son el lenguaje que les es propio y además las perciben de forma limpia, sin contaminación racional alguna.

Y así es como los niños, a través de las enfermedades y síntomas que padecen, nos están reflejando nuestros propios conflictos inconscientes, como el más amoroso de nuestros espejos: un niño que tiene a menudo dolor de barriga puede estar expresando una dificultad de la madre para digerir algo que le está ocurriendo, o un niño que se enferma de bronquitis o que tiene asma habitualmente está denunciando un ambiente tóxico en casa y dificultades de relación en su entorno más cercano o un niño con otitis frecuentes está expresando una irritación de la madre por escuchar algo que no quiere oír…

Dejando atrás la culpa, si queremos ayudar a nuestros hijos pequeños a que estén más sanos, si queremos evitarles sufrimiento, ocupémonos de nosotros mismos, tomemos conciencia de nuestras emociones, expresemos como nos sentimos, hablemos, busquemos ayuda… pero sobretodo no hagamos como que no pasa nada, porque ellos, los niños, perciben desde su inocencia muchísimo más de lo que nos parece y están dispuestos a mostrárnoslo incansablemente… así que acojamos la oportunidad que nos da la vida para crecer y hacernos cargo de nosotros mismos. Y sería fantástico aprovechar para expresarles como nos sentimos, para que ellos puedan distinguir lo que no es suyo y empezar a poner palabras a las emociones que están sintiendo…

A veces ocurre que trabajando con la mamá no encontramos nada relacionado con este malestar del niño… entonces es muy habitual que los niños estén expresando un conflicto del clan, de hecho siempre que un niño nace con una enfermedad congénita es algo que obviamente no es suyo, y va a ser muy útil hacer el estudio del árbol genealógico, para tratar de entender que está reparando este niño con esta enfermedad y así poder liberar al niño y al clan.

Todo lo que le ocurre al padre también va a influir al niño, pero de otra forma, de hecho el niño lo va a sentir pero a través de la madre y con las emociones de la madre, por lo que hemos dicho de la conexión… Es decir que si por ejemplo el papá se queda sin empleo y la mamá no se siente preocupada porque confía en que va a encontrar algo pronto, no le da importancia porque son cosas que pasan y piensa que de alguna forma van a salir de esta… aunque el padre se sienta muy frustrado o tenga miedo a la escasez o se sienta deprimido el niño no va a sentir estas emociones como si fueran suyas, y  en cambio si la mamá lo vive con angustia y sufrimiento, el niño va a vivir esa angustia como propia y puede que la exprese a través del cuerpo, que es la via más directa para que los niños expresen las emociones que no pueden comprender.

Así como la mamá va a ser el punto de referencia desde la concepción hasta los 7 años, el papá va a ser clave desde los 7 a los 14 años, época importante para incorporar aprendizajes que tienen que ver con los límites, las consecuencias de nuestras acciones en los demás, las normas, la autoridad, la sociabilidad… pero esto ya es otro tema porque a partir de los 7 años, el niño ya empieza a expresar sus propios conflictos y justamente la figura del padre a partir de esta edad ayuda a diluir esta fusión con la madre, permite que el niño sea más autónomo y que se empiece a regular por el mismo.

  • Autora: Mónica Calderón.- Psicóloga colegiada 13308 del COPC, Master en psicoterapia cognitivo social, acompañante en biodescodificación, practitioner PNL, experta en autoestima, facilitadora de grupos terapéuticos y de crecimiento personal, terapeuta y formadora en EMPO (escuela de psico-osteopatía orgánica) y escritora por placer. biodiana.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda

5 hábitos mentales que te impiden pensar con claridad

Te propongo que hagas un ejercicio muy sencillo antes de empezar a leer este artículo. Ponte de pie y comienza a caminar contando hacia atrás, comenzando por 1.000 y restando siete cada vez, por ejemplo, 1.000, 993, 986… Llegado a cierto punto, dejarás de caminar, probablemente muy pronto. Esto se debe a que tu cerebro tiene que trabajar demasiado sacando las cuentas como para poder indicarle a tus piernas hacia dónde ir.

De hecho, el cerebro funciona de manera parecida al procesador de un ordenador: tiene una capacidad limitada de procesamiento, o lo que es lo mismo, nuestros recursos cognitivos son finitos en un momento dado. Cualquier tarea intelectual o emocional que ocupe demasiado “espacio” terminará afectando nuestra capacidad para concentrarnos, resolver problemas, ser creativos o incluso recordar. Como resultado, nuestro cociente intelectual se reduce, al menos temporalmente, hasta que no liberemos esos recursos.

Las zancadillas mentales más comunes

La mayoría de las tareas que realizamos comúnmente no tienen un impacto significativo en nuestra capacidad para pensar y tomar decisiones pero existen algunos hábitos mentales que consumen cantidades tan grandes de recursos que afectan nuestra capacidad para pensar con claridad. Lo interesante es que la mayoría de las personas no son conscientes de que estos hábitos psicológicos son tan perjudiciales, por lo que siguen alimentándolos y sumiéndose en una espiral descendente.

1. Rumiar las ideas negativas

Cuando nos enfrentamos a un hecho negativo, es comprensible que no logremos borrarlo de un plumazo y dejarlo atrás. De hecho, en algunas ocasiones, mantenerlo activo en nuestra mente buscando soluciones imaginarias nos ayuda a liberar la tensión y tiene un poder catártico. Sin embargo, cuando esto se convierte en un hábito y no logras deshacerte de esas ideas negativas, terminarás angustiándote y tanto tu salud emocional como física se resentirán. Cuando repites en tu mente continuamente los acontecimientos perturbadores, frustrantes o angustiantes, tu capacidad para concentrarte, pensar y tomar buenas decisiones disminuirá considerablemente porque es como si usarás un prisma negativo para verlo todo, el cual ofusca la visión equilibrada y global del mundo.

2. Culpabilidad no resuelta

Todos nos sentimos culpables de vez en cuando por algo que creemos hemos hecho mal, o que no hemos hecho como hubiéramos deseado. Sin embargo, cuando la sensación de culpa no nos abandona, se convierte en una distracción cognitiva que perjudica seriamente nuestro funcionamiento y termina haciéndonos mucho daño desde el punto de vista emocional. Cuando te sientes culpable tu autoestima baja, desarrollas una autoimagen negativa y no serás capaz de aprovechar las buenas oportunidades porque crees que no las mereces. Por tanto, alimentar esa sensación de culpa te hará sentirte muy miserable y te sumergirá en un ciclo de negatividad.

3. Quejas ineficaces

La mayoría de las personas tienden a compartir sus frustraciones con los más cercanos. A veces quejarse tiene un poder catártico, nos permite liberar el enfado y la frustración para seguir adelante más ligeros de peso. No obstante, cuando las quejas se convierten en la norma, cuando solo te fijas en las cosas negativas de lo que sucede, te pierdes la otra parte del panorama y corres el riesgo de tomar decisiones sesgadas. Recuerda que quejarse siempre implica elegir la parte más negativa y centrarse en la limitación. Además, las quejas actúan como auténticos vampiros energéticos que terminan drenando tu energía, por lo que no es extraño que diferentes estudios hayan dictaminado que las quejas son un veneno para tu cerebro.

4. Críticas constantes

Todos criticamos en algún que otro momento, las críticas provienen de nuestra tendencia a la comparación y no siempre son negativas. Sin embargo, si te conviertes en una persona extremadamente crítica que no se siente satisfecha con nada, ni siquiera consigo misma, terminarás asumiendo una actitud hipervigilante, siempre estuvieras a la caza de los errores ajenos o propios. Obviamente, vivir en ese estado te pasará una elevada factura a nivel cognitivo y emocional.

5. Preocupación inútil

Cuando tenemos un problema, es normal que este ocupe nuestra mente mientras intentamos encontrar una solución. No obstante, si en vez de buscar las posibles soluciones te preocupas constantemente, incluso por dificultades que ni siquiera existen todavía, te convertirás en la típica persona que tiene problemas para cada solución. La preocupación mantendrá tu mente constantemente distraída, buscando dificultades en todas partes. Cuando estás preocupado tu mente desplaza todo lo demás, ya que considerará que no es importante, y te enfocará solo en las preocupaciones, lo cual generará un elevado nivel de ansiedad y angustia.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados, 4 vídeos explicativos y 1 ebook con consejos prácticos

No es lo que viviste, sino cómo lo asimilaste

no-es-lo-que-vivisteSe ha comprobado, a través de diferentes estudios, que los recuerdos no son inmutables, sino que dentro de ellos hay distorsiones y creaciones propias. Esto, en otras palabras, significa que lo que viviste en el pasado deja una huella que no recuerdas con exactitud, sino en función de la interpretación que construyas para comprender lo que ocurrió.

En realidad, el hilo conductor de la mayoría de nuestros recuerdos no fueron los hechos en sí, sino el significado que tuvieron para nosotros. Veamos esto con un ejemplo. Dos personas fueron abandonadas por sus padres cuando eran muy pequeñas. Ambas sufren un gran impacto por esto, pero una de ellas emprende un proceso para comprender cómo y por qué ocurrió.

Años más tarde, esta persona recuerda todo como un suceso triste, pero conoce y entiende las circunstancias en las que se produjo. En cambio la otra persona, que no ha digerido la experiencia, simplemente tiene recuerdos vagos e imprecisos, pero también una fuerte sensación de dolor y rencor.

Así que, en últimas, nunca se trata de lo que viviste, sino de la forma como has logrado asimilar esa situación. Buena parte de las causas para sentir tristeza o ansiedad están en esas vivencias del pasado que, por no haber sido digeridas, siguen siendo un factor que influencia la vida de manera negativa.

Los seres humanos no somos una computadora que simplemente acumula datos y los tiene a disposición. El recuerdo juega un papel muy especial en la vida de los seres humanos. El pasado es en realidad un concepto complejo porque, aunque se trata de algo que ya viviste, puede tener una fuerza muy importante en tu presente. Incluso aunque no te des cuenta de ello.

chico con corona

 Aquí podemos utilizar la vieja metáfora del edificio. Primero se hacen los cimientos y luego se debe construir sobre ellos una y otra plantas. Si los cimientos no quedaron bien hechos, probablemente uno de esos pisos comience a agrietarse, sin que haya razón aparente. O el edificio en su conjunto puede comenzar a hundirse o derrumbarse en caso de terremoto.

Esto es exactamente lo que pasa con un ser humano. Las bases de lo que uno es se construyen en los primeros años de vida, que son, por lo general, los que casi todos hemos olvidado. De ahí en adelante, cada experiencia se suma y se interpreta, de acuerdo con esa conciencia de base que ya está formada. Y si los cimientos están afectados, por alguna razón, es posible que ya en la vida adulta aparezca esa grieta o esa inestabilidad que puede poner en riesgo todo.

Lo bueno de todo esto es que aunque se pueda hacer la metáfora del edificio para comprender, el ser humano es mucho más complejo, pero, a la vez, más flexible. Lo que ocurrió en el pasado puede leerse de una manera más constructiva y provechosa, gracias a la comprensión. Es decir que lo que viviste puede dar lugar a hacerte mejor o peor, todo depende de cómo lo interpretes.

LO QUE VIVISTE SE PUEDE REINTERPRETAR

Por naturaleza, tendemos a eludir y a intentar olvidar las experiencias negativas. Si viviste un abandono, un rechazo, o una experiencia traumática, lo más seguro es que trates de ponerla a un lado y de no pensar mucho en ella, para no sumergirte en una cadena de pensamientos que poco aportan a tu bienestar emocional.

Sin embargo, cuando no te das tiempo para asimilar eso que viviste, en lugar de olvidar realmente, lo que consigues es mantener viva esa experiencia en tu inconsciente. Esto se traduce en esas tristezas o esas angustias para las que no parece haber explicación.

Más que lo que viviste, lo importante es la forma como has estructurado el recuerdo. Si eliges una perspectiva victimista para interpretar lo ocurrido, tus experiencias pasadas las verás a través de ese lente de la autoconmiseración. Si escoges una visión defensiva, lo que viviste solo será una razón más para desconfiar de los demás o para estar en actitud de revancha hacia las personas, aunque no te hayan hecho nada.

Es importante aprender a deconstruir lo que viviste. Esto quiere decir, que debes tomar los hechos ocurridos y asumir un punto de vista que te lleve a la comprensión. No solamente tomar en cuenta lo sucedido, sino tratar de ubicarte en la posición de quienes pueden haberte hecho daño.

Quizás descubras que lo que los motivó no fue la crueldad o el egoísmo, sino sus propias limitaciones o frustraciones. Tal vez también entiendas que la mejor manera de hacerte justicia no es olvidar, sino aprender a mirarte como alguien que pasó por una experiencia negativa, pero que también merece superarla y ser feliz.

La propia experiencia es el mejor aprendizaje

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Qué pasa cuando el cielo se nos viene abajo?

¿Qué pasa cuando el cielo se nos viene abajo?

En este momento amigoUna relación terminó inesperadamente, el éxito se convirtió en fracaso de la noche a la mañana, murió un ser querido, recibiste un diagnóstico inesperado y de repente sientes que todo se te viene encima, sientes una profunda incertidumbre, la sensación de que tu mundo se torna fuera de control.

Ya nada parece real. Sientes como si tu vida ya no fuera como si estuvieras en una extraña especie de película impersonal, como si no supieras hacia donde dirigirte o incluso en donde pararte. El futuro, que un día pareció tan sólido y “real” es ahora evidenciado por la mentira y el cuento de hadas que era, y tus sueños del “mañana” se reducen a nada más que polvo. Ese mañana nunca iba a suceder, no en la forma en que lo planeaste inconscientemente, de todos modos. Ahora no hay ninguna respuesta que pueda satisfacerte, no hay ninguna autoridad que te guíe ya que nadie puede vivir tu experiencia por ti; nadie tiene tus respuestas y te sientes profundamente perdido en un solitario planeta girando en un inmenso e insondable espacio. Te sientes como queriendo volver a gatas hacia el útero.

¡Maravilloso! ¡Qué invitación!

La vida no se ha equivocado, porque la vida nunca puede ir mal, porque todo es vida y porque la vida es todo. Sólo tus sueños y planes “acerca” de la vida pueden desmoronarse, pero la vida en sí misma, jamás. Esta actual experiencia, esta confusión y duda cósmica, esta angustia, no está en contra de la vida, esto ES vida, la sagrada vida de este momento. Esta no es la escena mala de la película, esta ES la película, por muy difícil que pueda resultar admitirlo en este momento.

Hay una inmensa inteligencia trabajando aquí, una inteligencia que nos respira por las noches, una inteligencia que late nuestro corazón, que bombea sangre por todo nuestro cuerpo, que cura todas nuestras heridas cuando “nosotros” ni siquiera podemos ocuparnos de ello.

¿Qué pasa cuando sólo por un momento dejamos de intentar resolverlo todo, cuando dejamos de aferrarnos a esos caducos sueños y dejamos de estar de luto por su pérdida y enfrentamos esa cruda, completamente abierta realidad de las cosas tal y como son? ¿Qué pasa cuando tan sólo por un momento damos realmente ese paso radical de decir SÍ a la incertidumbre, a la duda, a la confusión, al dolor, a la angustia? ¿Qué pasa cuando ratificamos nuestro no saber en lugar de querer escapar? ¿Qué pasa cuando realmente volvemos nuestra cara hacia la devastación y no hacia otro lado? ¿Qué pasa cuando realmente confiamos en la transitoriedad de todas las cosas y permitimos que esa profunda inteligencia que es la vida cumpla su magia a través de la devastación? ¿Podríamos sentirnos bien, sólo por un momento, no teniendo las respuestas, ni los puntos de referencia, no sabiendo absolutamente nada? ¿Podríamos sentirnos bien, sólo por un momento, sintiendo ESTO, independientemente de la forma que ESTO tome por ahora?

¿Y en medio de todos los escombros, podríamos de nuevo respirar y hacer contacto con ese lugar en nuestro interior, el sitio más íntimo y familiar de silencio y profunda presencia? ¿Ese sitio que nunca necesita saber nada y que no le interesan los sueños y que nunca quiere ningún tipo de respuesta? ¿Podríamos recordar esa quietud que en secreto siempre ha sido nuestra mejor amiga? ¿Podemos descansar en esa claridad que jamás hemos abandonado? ¿Podríamos tomar el puesto que realmente nos corresponde como la consciencia absolutamente indestructible?

Tal vez la inteligencia cósmica nunca nos abandonó y justo en el corazón del aparente caos de este momento, haya algo que no está involucrado para nada en todo este lío. Lo llamamos amor, o Dios, o consciencia, o simplemente Aquello Que Realmente Somos, previo a nuestros sueños de cómo debería ser la vida, o cómo debería verse este momento o sentirse o saber o sonar u oler. Tal vez nuestros sueños están ahí justamente para ser rotos y nuestros planes para ser destrozados y nuestros mañanas para disolverse en ahoras, y tal vez todo esto sea una enorme invitación a despertar del sueño de la separación, a despertar del espejismo del control y abrazar con todo nuestro amor lo que está presente. Quizás sea una invitación a la compasión, a abrazar profundamente este Universo con toda su felicidad y dolor y agridulce gloria. Quizás nunca tuvimos el verdadero control de nuestras vidas y tal vez se nos esté invitando constantemente a recordarlo, ya que a menudo lo olvidamos. Tal vez el sufrimiento no sea un enemigo y en su corazón haya una lección de primera mano y en tiempo real que debamos aprender, si es que queremos ser realmente humanos y realmente divinos. Tal vez todo este colapso traiga consigo un grandioso descubrimiento.

Tal vez este sufrimiento sea un pasaje, no una prueba ni un castigo, no una señal del pasado o del futuro sino un indicador preciso hacia el misterio de la vida misma, aquí y ahora. Tal vez la vida jamás pueda “equivocarse”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Agradece las crisis en tu vida, pues son “crisis de curación

Curación emocional: Lo que ocurre cuando tocas estos puntos

tapping7¿Sabías que con tocar algunos puntos de energía de tu cuerpo puedes aliviar la angustia emocional, reducir el dolor y posiblemente perder peso?

Esta técnica se llama EFT (del ingles “Emotional Freedom Techniques”, Técnicas de Liberación Emocional).

Debes saber que el tapping -en inglés tocar o dar golpecitos- es una técnica muy simple que se puede utilizar cuando tienes ansiedad o dolor leve. Hay dos cosas que debes conocer para aplicar esta técnica. En primer lugar, el uso de la acupresión en ti mismo y segundo, el usar la técnica de la psicología de auto-ayuda para resolver tus problemas.

LO QUE LA ACUPRESIÓN HACE POR TI

En primer lugar, debes saber que la acupresión es una técnica de medicina alternativa para la curación. Esto se lleva a cabo mediante el uso de los dedos para presionar puntos claves del cuerpo, lo que estimula la autosanación. La acupresión se originó hace alrededor de 5000 años en Asia y ha sido adoptado por muchos médicos occidentales que quieren ofrecer a sus pacientes opciones médicas no tradicionales.

Esta es una muy buena técnica, ya que ayuda a relajar mente y organismo; al hacer uso de las partes más sensibles del cuerpo se pueden curar muchos dolores e incluso te puedes calmar si estás nervioso.

MERIDIANOS ENERGÉTICOS DEL CUERPO

Todo lo que necesitas hacer es tocar la superficie de la piel, dando pequeños golpecitos, y con ello activarás los centros de energía que están bajo ella. La energía se bloquea debido a algún trauma que hayamos experimentado; estos pueden ser tanto físicos como emocionales. El Tapping activa el flujo de energía para eliminar el bloqueo y de ese modo restaurar el equilibrio del cuerpo.

La medicina china hizo investigaciones que demuestran que nuestro cuerpo tiene 12 meridianos.

Al presionar dichos meridianos, se libera energía que viaja a través del cuerpo. El flujo de energía es necesario para la circulación de la sangre y todas las funciones vitales del organismo.

HÁBLATE A TI MISMO PARA EXPRESAR TUS SENTIMIENTOS

Esto es muy fácil. Si estás nervioso, estresado, enojado o deprimido, todo lo que tienes que hacer es empezar a decirte cosas positivas. Basta con aceptar lo que pasó, relajarte y estar tranquilo.

1. MENCIONA EL PROBLEMA Y DA GOLPECITOS A TU MANO

Simplemente comienza con decir lo que estás experimentando y lo que te genera angustia. Por ejemplo, podrías estar sintiendo un dolor de cabeza o estar preocupado por la planificación de una fiesta. Es muy sencillo, basta con decir: “Aunque estoy con este dolor de cabeza/estresado con la planificación de la fiesta, me acepto y me amo”.

2. DA GOLPECITOS A TU CEJA

Sólo tienes que pulsar el borde interno de la ceja, justo donde el pelo comienza a crecer. Cualquiera de las 2 cejas funciona. Mientras presionas, di honestamente cómo te sientes. Siguiendo el ejemplo de la planificación de la fiesta podrías decir: “Estoy estresado porque hay mucho que hacer para esta fiesta”. Al menos presiona por 10 segundos.

3. REALIZA EL TAPPING EN EL EXTERIOR DEL OJO

Toca la esquina externa del ojo, en el hueso bajo la parte donde termina la ceja. Esto puede ser a cada lado de la cabeza, una vez más te dices a ti mismo cómo te sientes, por ejemplo: “Me preocupa que se me olvide algo importante”.

4. GOLPEA SUAVEMENTE BAJO TU OJO

Golpea suavemente con tus dedos debajo de tu ojo, en el hueso y nuevamente sé honesto con tus sentimientos y di en voz alta: “Estoy agotado. Sigue presionando durante 10 segundos.

5. PRESIONA BAJO TU NARIZ

Presiona la parte baja de tu nariz, por encima del labio superior. Expresa más emociones, por ejemplo: “Me da miedo que la gente me juzgue”.

6. APRIETA TU MENTÓN

Presiona la parte baja de tu labio inferior, en el pliegue de la barbilla o mentón durante 10 segundos, mientras que otra vez dices en voz alta lo que vas sintiendo, por ejemplo: ¿Será suficiente?

7. PULSA TU CLAVÍCULA

En cada costado de tu cuerpo presiona tu clavícula con tus dedos por 10 segundos. Di algo más que te abrume, por ejemplo: “No tengo tiempo suficiente”.

8. PRESIONA BAJO TU BRAZO

A 5 centímetros (2 pulgadas) debajo de tu axila, utiliza nuevamente tus dedos para presionar mientras dices algo como: “Estoy muy estresado”.

9. DA GOLPECITOS EN LA CORONILLA DE TU CABEZA

Este paso es simple. Presiona con tus dedos por última vez y de nuevo menciona tus sentimientos acerca de lo que te cause preocupación, por ejemplo: “Me siento estresado“.

10. *INHALA PROFUNDO Y LUEGO EXHALA

Sólo mira este video y verás de qué se trata:

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Sistema hindú para calmar el dolor de cabeza y el cansancio

Para pertenecer y sobrevivir tratamos de ser aptos

Pertenecer al clanTenemos memoria genética de que como mamíferos, no podemos sobrevivir si somos excluidos y haremos cualquier cosa para ser aptos, pertenecer y sentirnos integrados en la manada que hoy en día es la familia, la sociedad y el sistema.

Por esta necesidad biológica y psicología nace “El Tirano Interno, la auto-exigencia, que en su afán de sacar lo mejor de nosotros para ser aptos, se vuelve inflexible, como lo hizo nuestra familia, pues sabe que es un asunto de vida o muerte cuando somos niños.

Tratamos de ser buenos, nos preocupamos por los otros y nos sentimos responsables de los destinos de los demás tratando de ayudarlos pues al hacer esto calmamos nuestra angustia, el miedo y dolor de la desprotección y el desamparo. Así es como nace la “CONSTELACIÓN MEGALÓMANA” que compensa la sensación de vulnerabilidad con la de sentirnos tan fuertes, tan importantes, tan responsables, omnipotentes.

De esta forma nos vamos desconectando de lo que es censurado, volviéndonos más severos e intransigentes con nosotros mismos, asustados de ser quienes somos y por lo tanto proyectando esa intransigencia y severidad afuera. ¡Pobre de aquel que se atreva a ser lujurioso, malo, sucio, grosero! Lo satanizaremos con nuestro juicio implacable como lo hicieron con nosotros porque ¿cómo se puede dar alguien el lujo de ser tan cínico y nosotros no podemos? Por esta necesidad renunciamos a aspectos de nuestro Ser ya que sentimos que al ser quienes somos no nos pueden amar, que defraudamos, que no podemos decir lo que necesitamos porque los lastimamos, les hacemos daño y estamos siendo crueles.

Nos dan y nos aceptan si nos portamos bien, y nos rechazan y nos excluyen si nos comportamos de la forma que ellos consideran que corremos el riesgo de ser excluidos por la manada. Nuestros ancestros y la sociedad hacen esto pues ellos vivieron lo mismo; les inculcaron el mismo miedo a ser excluidos, por esto se moldearon y tratan de moldearnos en su afán de guiarnos para sobrevivir.

Por no soportar ser malos o no aptos, nos rebelamos, nos sometemos o nos retraemos viviendo con culpa. Estas tres son reacciones ante los otros que no son formas de estar que escojamos sino reacciones en función de los otros.

En lugar de ir a las relaciones buscando oportunidades para que fluya la radiante ALEGRÍA que soy, aprendemos a ir a las relaciones con miedo a mostrar quienes somos por lo tremendamente censurados que hemos sido; porque profundamente creemos que si somos quienes somos, lastimaremos, ofenderemos a los otros al mostrarnos tal cual y resulta, entonces que tanto al mostrarnos, como al no mostrarnos, sentimos que no somos suficientes de cualquier forma. Por esto las relaciones se vuelven tan peligrosas y acabamos por renunciar a pertenecer ya que implica meternos en la jaula otra vez y ser heridos, cerrándonos cada día más y más, desconectándonos de nuestra esencia real y del mundo; nos  excluimos y no queremos relacionarnos para no sentirnos malos, insuficientes y responsables del dolor del otro.

LA SALIDA DE ESTE CIRCULO VICIOSO ES:

Sentir la rabia de haber sido y ser tan exigido y condicionado.

Sentir el dolor de no poder ser aceptados como somos.

Entender que no podemos ser responsables ni de la felicidad, ni del sufrimiento del otro.

Entablar un diálogo con el niño interno, con la parte biológica para convencerlos de que no pertenecer no es ya de vida o muerte ahora.

Construir el valor interno para aceptar la soledad.

Renunciar poco a poco a pertenecer.

Darse cuenta que en la medida en la que nos exigimos, exigimos a los demás.

Perdonarnos por exigirnos tanto y manifestar un medio ambiente tan exigente.

Elaboren una lista de qué les exigió cada uno de sus familiares, para que tengan claro cuales han sido las exigencias de su medio; dense cuenta que a veces tiene que ver con sus recursos, su esencia. Por ejemplo:

-Mi abuelo me exigió ser exitosa, eficiente.

-Mi abuela: femenina y cuidadora.

-Mi madre: independiente y libre.

-Mi padre: que fuera artista, creativa, fuerte.

Y así, todos viendo mi esencia me exigieron ser lo mejor que soy para poder pertenecer y así sobrevivir.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Señales de encontrarte espiritualmente Despierto en un mundo dormido

La amígdala, centinela de nuestras emociones

AmígdalaLa amígdala forma parte del llamado cerebro profundo, ese donde priman las emociones básicas tales como la rabia o el miedo, también el instinto de supervivencia, básico sin duda para la evolución de cualquier especie.

De ahí, que la amígdala, esta estructura en forma de almendra sea propia de todos los vertebrados y se halle en la profundidad de los lóbulos temporales, formando parte del sistema límbico y procesando todo lo relativo a nuestras reacciones emocionales.

En neurobiología es casi imposible asociar una sola emoción o una sola función a cualquier estructura, pero cuando hablamos de la amígdala podemos decir sin equivocarnos que es una de las más importantes asociadas al mundo de las emociones, es lo que hace por ejemplo que seamos más variables que cualquier pariente evolutivo cercano, ella es la responsable de que podamos escapar de situaciones de riesgo o peligro, pero ella también es la que nos obliga a recordar nuestros traumas infantiles, y todo aquello que nos ha hecho sufrir en algún momento.

LA AMÍGDALA Y EL APRENDIZAJE EMOCIONAL

Pongamos un sencillo ejemplo. Acabamos de trabajar y nos dirigimos a nuestro coche, aparcado en una calle cercana, es de noche y no hay apenas iluminación, esa penumbra nos pone en aviso, la oscuridad es un escenario que evolutivamente hemos asociado como indicador de riesgo y peligro, de ahí que apresuremos nuestros pasos para encontrar el coche. Pero ocurre algo, alguien se nos acerca y nuestra reacción lógica es empezar a correr para huir.

Mediante esta sencilla escena podemos deducir muchas de las funciones instaladas en la amígdala: ella es quien nos pone en aviso de que la oscuridad es un riesgo y de que esa persona que se acerca también lo es, y más aún, habremos creado un aprendizaje nuevo al deducir mediante el miedo que al día siguiente, no aparcaremos el coche en esa zona.

Los recuerdos y experiencias con mucha carga emocional, hacen que nuestras conexiones sinápticas estén asociadas a esta estructura, provocándonos efectos tales como taquicardias, aumento de la respiración, liberación de hormonas del estrés Personas que por ejemplo tienen la amígdala dañada, serían incapaces de detectar situaciones de riesgo o peligro.

La amígdala nos ayuda a buscar una estrategia adecuada después de haber identificado un estímulo negativo, pero ¿Cómo identificamos que ese estímulo nos puede hacer daño? Por aprendizaje, por condicionamiento, por esos conceptos básicos que como especie reconocemos como dañinos.
Daniel Goleman por ejemplo, introdujo el concepto de “secuestro amigdalar” para referirse a esas situaciones en las que nos dejamos llevar por el miedo y o la angustia de un modo que no es adaptativo, qué no es lógico y donde la desesperación, nos impide encontrar la respuesta adecuada.

LA AMÍGDALA Y LA MEMORIA

La amígdala está asociada en asentar nuestros recuerdos y nuestra memoria, son muchas las ocasiones en las que determinados hechos están asociados a una emoción muy intensa: una escena de infancia, una pérdida, un instante en que hemos sentido inquietud o miedo… cuando nuestros sentimientos son más afilados más conexiones neuronales se suceden alrededor del sistema límbico y la amígdala, es más, muchos científicos están estudiando determinar qué tipo de detalles bioquímicos afectan a esta estructura para aplicarlos a posibles tratamientos terapéuticos y farmacológicos con los que minimizar los traumas infantiles.

Pero no debemos limitarnos a asociar al miedo con una pulsión negativa capaz de causarnos traumas y problemas psicológicos, al contrario, es un interruptor que nos avisa y que nos protege, es el centinela que ha permitido generación tras generación que podamos evolucionar teniendo como base nuestra protección y la de los nuestros.

La amígdala es una fascinante estructura primitiva de nuestro cerebro que cuida de nosotros y que nos da una visión equilibrada de los riesgos; el miedo, como el placer es esencial en nuestra riqueza emocional como seres vivos.

*Si lo desea, puede leer la publicación:”Depresión y trauma: *Lo que no sabes (y deberías saber).

Las manos, los dedos y las uñas *Biodescodificación

Dedos de la manoLas manos sujetan, sostienen, estrechan, aterran.

Dejamos que las cosas se nos escurran de entre los dedos, o nos aferramos a ellas durante demasiado tiempo. Somos manirrotos, actuamos con mano dura, tenemos las manos de mantequilla, nos manejamos bien o somos incapaces de manejar nada.

Sujetamos algo por la manija, damos manotazos, castigamos a alguien por tener la mano larga o le echamos una mano, guardamos las cosas a mano, tenemos buena o mala mano, alguien es un manotas o nuestra mano derecha.

Las manos pueden ser suaves y flexibles o estar endurecidas y nudosas por exceso de cavilaciones o retorcidas por la artritis y el espíritu crítico. Las manos crispadas son las manos del miedo; miedo a perder, a no tener nunca lo suficiente, a que lo que se tiene se vaya si no lo sujetamos firmemente.

Aferrarse demasiado a una relación no sirve más que para hacer que la otra persona huya, desesperada. Las manos fuertemente crispadas no pueden recibir nada nuevo. Sacudir las manos libremente, sueltas desde las muñecas, da una sensación de aflojamiento y de apertura.

Lo que le pertenece no puede serle arrebatado, así que relájese.

Las manos representan mi capacidad para agarrar, dar o recibir. Son la íntima expresión de mí en el Universo y el poder de tocar es tan grande que me siento impotente cuando mis manos están lastimadas. Tienen un carácter único: igual como mis huellas digitales, representan mi pasado, mi presente y mi porvenir. Entre las manos tengo las situaciones de mi vida diaria y el estado de mis manos manifiesta en qué medida capto mi realidad, cómo expreso el amor tanto como el odio (bajo forma del puño). Si tengo las manos frías, me retiro emocionalmente de una situación o de una relación en la cual estoy implicado. También puedo rechazar cuidar de mis necesidades básicas y de complacerme. Las manos húmedas me indican una cantidad excesiva de angustia y nerviosismo. Estoy desbordado por mis emociones, sintiéndome quizás demasiado implicado o demasiado activo en cierta situación de mi vida cotidiana. Si tengo dolor o rampas, es que me niego a ser flexible frente a las situaciones presentes. Debo preguntarme lo que me molesta o lo que no quiero realizar. Puedo tener un sentimiento de incapacidad o vivir un gran miedo al fracaso. Esto me lleva a querer controlarlo todo con mis manos, a querer poseerlo todo por si acaso algo o alguien se me “escurriese entre los dedos”. Si, además, mis manos sangran (ex: manos secas, eczema, etc.) seguramente hay una situación en mi vida, un sueño, un proyecto que tengo la sensación de no poder realizar y esto me lleva a vivir tristeza. Entonces, la alegría de vivir se va. Si se paralizan mis manos, puedo “sentirme paralizado en lo que se refiere a los medios por tomar para realizar cierta tarea o cierta acción y vivo impotencia con relación a esto. También, la parálisis de las manos puede producirse después de una actividad mental muy intensa en la cual me siento sobreexcitado, contrariado y en que la presión hierve adentro mío. Quizás incluso, tengo el gusto de “torcer el cuello” a alguien con mis manos. Si me hiero las manos, quizás resista al tacto, evitando cierta intimidad, bien sea el tacto que puedo dar o recibir de otra persona. Este temor a entrar en contacto puede estar vinculado a un suceso presente particular que me recuerda un abuso vivido en el pasado. Aprendo a soltar y a “tender las manos hacía el cielo”, tomando consciencia de que el único poder que tengo es sobre mí mismo y no sobre los demás.

LISA BOURBEAU

BLOQUEO FÍSICO: Sus problemas más comunes son: dolor, fractura, artritis, reumatismo y eccema.

¿Qué adjetivos pueden describir mejor lo que siento en mi cuerpo?. Tu respuesta representará lo que sientes ante la persona o la situación que ha desencadenado el mal.

BLOQUEO EMOCIONAL: La mano realiza muchas funciones, por lo que es importante verificar qué impide realizar un dolor en esta parte del cuerpo y qué área de la vida parece afectar, para saber su significado. Las manos, como los brazos, son la prolongación del área del corazón; un dolor en este lugar indica que lo que se hace con las manos no se hace por amor, sobre todo por amor a sí mismo. Las manos se deben utilizar para expresar nuestro amor por los demás y por nosotros mismos. Es bueno recordar que la mano izquierda tiene relación con la capacidad de recibir, y la derecha con la capacidad de dar. Es posible que el dolor provenga del hecho de que una persona se impida hacer lo que quiere con esa mano. No escucha ni sus necesidades ni lo que su corazón desea.

¿Qué me impide realizar esta enfermedad?. Tus respuestas a esta pregunta representan al deseo o los deseos bloqueados.

¿A qué me obliga esta enfermedad? Retoma esta respuesta (o respuestas) y agrega la palabra no al principio de cada una de ellas. Estas frases representan tus deseos bloqueados.

BLOQUEO MENTAL: Si un dolor en la mano afecta tu capacidad de recibir (mano izquierda), es momento de revisar tu forma de hacerlo. ¿De qué tienes miedo? ¿Recibes con amor o crees que deberás dar algo a cambio para evitar ser considerado ingrato o egoísta? ¿Crees que cuando alguien te da algo, espera recibir algo a cambio? A causa de estas creencias te impides recibir, y esto te limita la alegría de vivir. Si aprendes a recibir con amabilidad, admites que lo mereces y que eres una persona especial a quien los demás quieren complacer. El lado derecho tiene relación con tu capacidad de dar. Si el dolor se sitúa en la mano de este lado, es posible que des con demasiadas expectativas, o que te creas obligado a ello. ¿Tienes miedo de darle “una mano” a alguien? ¿Te detiene el miedo de que los demás se aprovechen de ti porque no sabes decir “no“? ¿Crees que tienes que hacerlo todo por ti mismo? Cuando das, debe ser por el placer de dar y si la persona a quien le das algo no lo recibe con todo el placer con que contabas, concédele el derecho de no tener los mismos gustos que tú. Tu dolor en la mano también puede estar relacionado con tu trabajo. Quiere decirte que debes utilizar tus manos con amor y placer; dedica un tiempo a felicitarlas y a agradecerles todo lo que pueden hacer. Puedes permitirte “darle la mano” a una situación sin tener miedo de que se aprovechen de ti. Tienes todo lo necesario para hacer frente a esta experiencia. Si alguna de tus creencias (al igual que el dolor) impide que tus manos hagan las cosas que te gustan (como tocar más a los demás, tocar el piano, pintar, etc.), observa a qué le tienes miedo ¿Todavía se justifica este temor teniendo en cuenta la persona que eres ahora? Para saber si a tus manos les falta hacer algo, recuerda lo que te gustaba de niño y permítetelo hacer ahora sin temer el juicio de los demás.

*Si en mi vida me permitiera ser… (Repite la respuesta de la pregunta anterior), ¿qué podría sucederme de desagradable o de no aceptable?. La respuesta a esta pregunta corresponde a la creencia no benéfica que bloquea tus deseos y te impide realizar tu necesidad, creando así el problema físico.

Cuando conoces la creencia no benéfica o la manera de pensar que te impide ser lo que quieres, lo primero que debes hacer para transformarte es permitirte haber tenido la necesidad de creerla, estableciendo contacto con el niño/a que habita en ti y que la creyó después de haber experimentado un sufrimiento. Después, pregúntate si todavía la necesitas realmente para ser feliz. Si la respuesta es afirmativa, ello es señal de que todavía te es útil. Tú eres quien gobierna tu vida, de modo que puedes seguir creyendo en ella, pero debes saber que, al actuar así, obtendrás los mismos resultados que has obtenido hasta ahora. No esperes ningún cambio. Si estás convencido de que esta creencia todavía es cierta pero que el hecho de creerla no te hace feliz, verifica en tu interior si estás tan convencido de tus respuestas.

BLOQUEO ESPIRITUAL: Para conocer el bloqueo espiritual que te impide responder a una necesidad importante de tu SER.

*Si me permitiera estos deseos… ¿qué sería? (Utiliza los deseos encontrados en la etapa anterior). La respuesta a esta pregunta corresponde a una necesidad profunda de tu Ser, bloqueada por alguna carencia.

¿QUÉ REPRESENTAN LOS DEDOS DE LAS MANOS?

DEDO PULGAR: Mi madre. El dedo pulgar representa simbólicamente a mi madre y su función como proveedora de nutrición afectiva. Refleja un poco la manera en que yo vivo sin la oposición de otros. Representa a mi boca y lo que digo.

DEDO ÍNDICE: Mi autoridad y mi independencia. El dedo índice representa simbólicamente cómo justifico mis acciones ante los demás, mi independencia y mi autoridad. Representa la manera en que yo me someto ante las órdenes de otros, mi forma de obedecer. Representa también mis juicios, la forma en que acuso a los demás.

DEDO MEDIO: Mi sexualidad. El dedo medio representa mi vida sexual, la manera en que yo vivo y expreso mi sexualidad. Simbólicamente, refleja claramente el tacto que tengo para solucionar asuntos con los demás. Refleja mi sexualidad más primitiva, mis deseos sexuales más ocultos.

DEDO ANULAR:  El compromiso. El dedo anular representa mis compromisos, mis cambios. Tiene relación con la firma o cierre de contratos. Refleja también momentos de cambio en mi vida, como cambio de nombre, apellido, cambio de casa, de trabajo, etc. Este dedo, representa mis ojos, lo que veo real o simbólicamente. Y hay un poco de relación con los duelos que yo vivo. Si alguien querido muere o bien, algo ha muerto para mí simbólicamente, este dedo se verá afectado.

DEDO MEÑIQUE: Secretos familiares. El dedo meñique representa simbólicamente todos los sucesos familiares a nivel secretos y mentiras. Todos esos hechos y sucesos que se han ocultado en la familia, a causa del qué dirán. Representa el lado sucio de la familia. El lado hipócrita de la familia. Este dedo representa mis orejas y lo que oigo, real o simbólicamente.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

Los dedos de las manos, en general representan heridas emocionales, enojos conmigo mismo, conflictos mentales y culpas, relacionados con mi vida diaria, con hechos simples y circunstanciales. Los dedos biológicamente nos ayudan a ser más precisos y concretos. Si yo estoy presentando algún problema en los dedos, debo revisar el significado y buscar en qué aspecto de mi vida estoy fallando. Los problemas en los dedos me dicen en qué debo enfocar mi atención.

SIGNIFICADO DEL DOLOR EN LOS DEDOS DE LAS MANOS

DEDO PULGAR. Si yo sufro algún daño en este dedo significa que estoy preocupado por algo, ya sea relacionado con mi madre, con algo que dije o incluso porque siento que alguien me presiona a hacer algo que no quiero. Si yo me chupo este dedo, busco a mi madre. Necesito a mi madre. Representa mi voluntad y mi responsabilidad.

DEDO ÍNDICE. Si yo sufro algún daño en este dedo, significa que he tenido algún problema de autoridad o bien, con lo que para mí signifique la autoridad. Tal vez he perdido mi liderazgo, tal vez alguien más me ha sometido o bien mi independencia y seguridad se tambalean. Estoy viviendo algo que me causa miedo. Alguien me está juzgando equivocadamente. Este dedo marca mi fuerza, mi carácter y mi poder de decisión. Si yo me chupo este dedo, quiere decir que vivo rebelándome ante la autoridad, que me molesta que me digan qué hacer (Con este dedo acusamos, culpamos).

DEDO MEDIO. Si yo sufro algún daño en este dedo, significa que he tenido algún problema de tipo sexual, ya sea con mi pareja o bien, algún tema sexual me afecta. Este dedo suele avisarme cuando estoy realmente enojado o molesto con alguna persona. También puede representar que alguien del sexo opuesto restringe mi vida, me intenta controlar o bien, me rechaza sexualmente.

DEDO ANULAR. Si yo sufro algún daño en este dedo, significa que estoy sufriendo por algo o por alguien. Alguna unión sentimental puede estar a punto de romperse o bien, he sufrido una separación. Puede señalarme también, que algo relacionado con contratos legales no va bien o indicarme que algún compromiso que voy a contraer no es correcto para mí. Si tengo alguna tumoración benigna en mi dedo anular, significa que quiero formar una pareja con valores, bases y formas distintas a como yo fui educado.

DEDO MEÑIQUE. Si yo sufro algún daño en este dedo, puede significar que alguien de la familia me oculta un secreto o me ha mentido, y viceversa, que la persona que ha ocultado algún secreto o ha mentido soy yo. Refleja también mi intuición, por lo que si me daño este dedo, seguramente mi intuición falló y me sentí traicionado.

¿QUÉ CONFLICTO EMOCIONAL ESTOY VIVIENDO?

Básicamente, si me ocurre algo en algún dedo de la mano significa que me siento desvalorizado. Que algo o alguien me hace sentir menos con relación a cómo hago las cosas, cómo trabajo, cómo me desempeño, etc. Y esto claro, lo sumo al significado de cada dedo.

¿CÓMO LIBERO ESA EMOCIÓN BIOLÓGICA?

En general, todos los problemas en los dedos representan detalles del día a día, a los cuáles he dado demasiada importancia y que claramente no determinan mi vida completa. Debo aprender a vivir en armonía, pero sobre todo en equilibrio. Es importante dejar de influenciar mi vida por todo aquello que proviene de los demás y ver más por mí mismo. Debo confiar más en mí, y en que todo aquello que me sucede, es parte de mis aprendizajes como ser humano.

LAS UÑAS

Las uñas representan el tejido duro y mi energía la más honda y espiritual. Se manifiestan en mi cuerpo en los lugares más “prolongados”. Pueden estar afectados cuando mi actividad (o mi destreza), mi dirección tienden a cambiar y que tengo dificultad en enfrentarme a estos cambios. Las uñas representan así el sentimiento de protección que tengo con relación a todo lo que sucede alrededor mío. Tengo elección para usar mis uñas negativamente (para agredir, para defenderme y para hacer daño como lo hace el animal) o positivamente usándolas para mi destreza y mi creatividad. Cualquiera que sea la energía empleada, puedo descubrir el estado de ésta definiendo el estado de mis uñas.

COMERSE LAS UÑAS (ONICOFAGIA)

Si me como las uñas, esto indica una nerviosismo interior muy grande. También esto puede ser una inseguridad profunda de no sentirme capaz de ser o hacer lo que se espera de mí. Si se trata de un niño, esto puede manifestar la presencia de rencor o frustración frente a uno de los padres, esta situación pudiendo también producirse cuando me he vuelto adulto. Puedo sentirme incapaz de asumirme y de ser auto- suficiente, y quiero que los demás se cuiden de mí. También puedo “comer mi frenoreprimiendo mi agresividad; poniendo agua en mi vino, puedo dejar entrever un desbordamiento inminente de emociones no expresadas. Por lo tanto, tengo ventaja en expresar todas mis emociones y ponerme a buscar mi seguridad y mi confianza en mi interior.

MORDERSE LAS UÑAS

Si yo me muerdo las uñas, significa que me estoy conteniendo de “arañar” a mi padre, me contengo de matar a mi padre, de hacerle daño a mi padre, de vengarme de mi padre, de atacar a mi padre (simbólico). También puede ser la madre, es un porcentaje mínimo de los casos, sólo si se trata de las uñas del dedo pulgar. La persona que se muerde las uñas, es alguien que se carcome por dentro al no sentirse protegido, sobre todo con respecto a los detalles de su vida. Puede sentir ira hacia uno de sus progenitores que no la protegió lo suficiente, según sus necesidades. Cada vez que revive esa falta de protección con ese padre o indirectamente con otra persona, se muerde las uñas, lo cual le da seguridad y alivia su angustia.

UÑAS AMARILLAS

El síndrome de las uñas amarillas se manifiesta cuando las uñas de mis dedos de las manos o de los pies tienen un color amarillo verdoso, cuando son gruesas y encorvados. Bajo el ángulo médico, esto se produce cuando la circulación de mi sistema linfático es inadecuada, esto atribuyéndose a trastornos respiratorios crónicos. Mis uñas son una protección para mis dedos de las manos como de los pies y mi cuerpo me manifiesta que debo aumentar mis protecciones porque me siento frágil y no hago frente a los acontecimientos de la vida (pulmones = vida) en los pequeños detalles que se presentan a mí hoy o mañana. Mi vida me parece apagada. Busco en mi interior lo que puede aportar más pasión en mi vida. Aumento en mí la energía vital para que se manifieste hasta el final de mis dedos.

UÑAS BLANDAS Y FRÁGILES

Las uñas representan mi vitalidad, el estado de mi energía vital. Uñas frágiles expresan un desequilibrio al nivel de mi energía y referente a la utilización que hago con ella. Uñas blandas expresan el cansancio que estoy viviendo, la indiferencia que me habita. Mi vida está tan apagada como mis uñas. Soy yo quien debo poner picante y cuidar de usar bien mi energía.

UÑA ENCARNADA O UÑERO

Una uña encarnada indica culpabilidad o nervosidad frente a una nueva situación. También puede representar un conflicto entre mis deseos mentales y espirituales. Si se trata de la uña de un dedo de la mano, se trata de una situación de mi vida diaria y, más frecuentemente, si se trata de la uña de un dedo del pie, se trata de una situación o decisión de cara al futuro. Si se trata del dedo gordo, la uña encarnada puede representar mi inquietud frente a la presión que creo deber afrontar en el porvenir y frente a la cual me siento ya culpable porque me temo no poder vivir este futuro con armonía y éxito. Es importante ver cuál dedo de la mano o del pie está afectado para tener informaciones complementarias sobre el aspecto de mi vida al cual he de ajustarme eliminando a la vez mi culpabilidad.

UÑAS CON HONGOS

Cuando tengo las uñas contaminadas con hongos, significa que vivo una situación de “porquería con respecto a alguien a mi alrededor. Los hongos significan putrefacción, por lo que deberé revisar mi relación de pareja, la relación con mi madre, con mi padre, con mis hermanos, amigos, etc. Necesariamente hay una relación tóxica, contaminante, sucia, despreciable, de la cual deberé alejarme porque está pudriendo mi seguridad y mi valor. Relación tóxica con alguien cercano. Imposibilidad de romper relación con alguien que me ataca constantementeDesvalorización por parte de alguien cercano.

*Las uñas, en general, representan la relación con mi padre.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Problemas y dolencias en los pies? Descubra el porqué.

El Dinero ¿Qué dice la psicogenealogía al respecto?

Corazón de dineroDesde la psicogenealogía se afirma que proyectamos nuestros problemas familiares en la vida. Que los problemas de dinero se relacionan con nuestra hermandad y con el territorio que ocupamos. La familia define lo que es el dinero, le da adjetivos y establece límites respecto a si está o no permitido ganarlo y de que manera.

La neurosis de fracaso también puede impedir la prosperidad económica, cuando los padres implantan la prohibición de superarlos, “si yo no he ganado dinero, tú tampoco”. El hijo entonces, por lealtad, o por temor a la culpa, no sobrepasará nunca el estatus económico de sus padres.

Se afirma que nuestro cerebro más primitivo, el reptiliano, es el que controla el territorio, alimento y la descendencia. ¿También controla el dinero?
Dice Cristóbal Jodorowsky que el dinero proporciona estas tres necesidades básicas. En el momento en el que creemos que nos falta, nos genera estrés y angustia. También puede suceder que vivamos en una familia que asocia el dinero con el pecado, lo que nos dificultará ganarlo y nos estresará de forma crónica.

¿Dinero y creatividad están en la misma balanza?
No puedes llamarte “adulto”, hasta que no ganes dinero empleando tu talento creativo.
No se nos juzga por lo que somos, sino por la manera en que nos vemos y sentimos.

“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”
Hay personas que heredan la idea loca y tóxica de que no podemos ganar dinero con una actividad que nos guste. Si creemos que para ganar dinero hay que sufrir, tenemos un nudo sadomasoquista, el dinero queda relacionado con el sacrificio y con ello nos impedimos prosperar.

¿Hay algo que podemos hacer en esos casos?
Una recomendación psicomágica de Alejandro Jodorowsky consiste en tener siempre algún dinero en casa. Si nos han enseñado que el dinero es algo sucio, es aconsejable lavarlo y perfumarlo. Hay que amar el dinero, tratarlo como un vehículo que representa lo mejor de nosotros mismos.

¿Qué abusos son los que más se repiten en la infancia y después pueden afectarnos en la esfera material?
Cuando al niño se le obliga a permanecer donde no desea, se le protege demasiado o se le da comida para cebarlo, en lugar de para alimentarlo. Esta actitud muestra que se está tratando de compensar la falta de amor con golosinas y regalos de todo tipo. Por defecto, cuando el hijo carece de lo básico y no tiene un espacio íntimo dentro del hogar.

¿Cuál es el verdadero valor del dinero?
Dice Jodorowsky que el dinero tiene un valor económico y otro emocional. No vale igual el dinero: de una herencia, el sucio, el doloroso, el fácil, el emigrante, el nuevo rico, el avaro, el aristócrata, el culpable dinero católico, el orgulloso dinero protestante o el dinero incestuoso.

¿El dinero nos puede hacer perder el contacto con la realidad?
Un cuento de Bruno Ferrero, muestra el lado “narcisista” del dinero:
“Maestro, ¿qué piensa del dinero?”, preguntó el discípulo.
“Mira a la ventana”, le dijo el maestro, ¿qué ves?”
“Veo una mujer con un niño, una carroza tirada por dos caballos y una persona que va al mercado”
“Bien. Ahora mira al espejo. ¿Qué ves?”
“¿Qué quiere que vea? Me veo a mí mismo, naturalmente.
“Ahora piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Basta una pequeñísima capa de plata por detrás del vidrio para que el hombre sólo se vea a sí mismo”.

El ladrón y tacaño tienen problemas con el dinero ¿Cómo se relacionan con la psicogenealogía?
Dice Elisabeth Horowitz que las personas que roban creen que no tienen derecho a ganar dinero a causa de rivalidades presentes en su árbol genealógico. Piensan que para que ellos ganen es preciso que otros pierdan. O se convierten en explotadores porque, según su educación, su triunfo se debe a que otros en la familia están destinados al fracaso.

Respecto a los tacaños dice que cuando tratamos de economizar, podemos preguntarnos a quién le quitamos el dinero. Cuando guardamos, acumulamos sin distribuir nos estamos condenando secretamente a no recibir nada de la vida. Estamos rechazando el intercambio.

Y si le damos la vuelta a esto ¿Qué ocurre?
Como afirma Brian Tracy la gente feliz y alegre parece que atrae a otra gente alegre y feliz. La persona que posea conciencia de prosperidad parece que encuentra ideas y oportunidades para hacer dinero. La ley de atracción actúa en todas partes y en todo momento. Según esta ley, los seres humanos emiten vibraciones a través de sus pensamientos y emociones; en consecuencia, atraen a la realidad lo mismo que piensan o sienten. Pensamientos de carencia y pobreza, atraen la miseria, pensamientos de abundancia y gratitud, atraen la riqueza.

¿Por qué, según la teoría psicoanalítica, el dinero simboliza los excrementos?
Para el niño
, en la etapa anal, el placer (liberación de la tensión) lo encuentra en la retención de las heces, previa a su expulsión. Los excrementos son su tesoro preciado. Darlos o no, depende de la relación de premio-castigo a la figura de apego (normalmente la madre) y el lugar de depósito dependerá de si es o no lo que él considera su territorio. De adultos, el tesoro es el dinero y nos estreñimos cuando somos avaros, nos da diarrea cuando nos entregamos por de más. Siguiendo este hilo de razonamiento, los bancos simbolizarían anos gigantescos.

… también se asocia el dinero con el agua. Expresiones populares muestran esta asociación, como “estoy seco”, “nadar en la abundancia”, “dinero líquido”…
Sí, porque ambos son reforzadores universales, como pasa con la comida. Todos necesitamos agua para vivir, y todos necesitamos dinero para vivir, en sociedad.

Una mañana llegó a las puertas de la ciudad un mercader árabe y allí se encontró con un pordiosero medio muerto de hambre. Sintió pena por él y le socorrió dándole dos monedas de cobre.
Horas más tarde, los dos hombres volvieron a coincidir cerca del mercado:
– “¿Qué has hecho con las monedas que te he dado?”, preguntó el mercader.
– “Con una de ellas me he comprado pan, para tener de qué vivir; con la otra me he comprado una rosa, para tener por qué vivir…”

*Basándonos en el pensamiento de Zoe Routh, proponemos imitar las creencias que a muchos millonarios le han permitido atraer el dinero:

-Merezco ser rico.
-Hay suficiente riqueza dando vueltas
-Cuando me enriquezco, hago que otros también se enriquezcan.
-Me enriquezco agregando valor a la vida de la gente, proporcionando servicios, conocimientos o productos, que enriquecen a otros.
-Crear riqueza es agradable y divertido.
-Si deseo algo, puedo alcanzarlo, lo atraigo, lo poseo y lo disfruto
-Soy el capitán de mi propia nave.
-No estoy solo, en la construcción de la riqueza, tengo muchos socios que me asisten en el diseño, la implementación, y la administración de mis productos y servicios. Todos nos beneficiamos del crecimiento de la riqueza.
-Nadie sufre como resultado de que yo sea rico.
-La riqueza da la oportunidad de ayudar a otros.
-Estoy muy agradecido por todo que ya tengo en mi vida.
-Estoy en este planeta para gozar de mi vida.
-Ya soy desmesuradamente rico.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Nuestras conductas con el dinero

El aparato digestivo ¿Por qué enfermamos?

aparato-digestivo-causas-enfermedadPor medio de la digestión, procesamos elementos materiales de este mundo. La digestión abarca:

1. Captación del mundo exterior en forma de elementos materiales.
2. Diferenciación entre lo asimilable y lo no asimilable.
3. Asimilación de las sustancias asimilables.
4. Expulsión de lo no digerible.

El que tiene hambre de cariño y no puede saciarla, manifiesta este afán en el aspecto corporal en forma de hambre de golosinas. El hambre de golosinas siempre expresa un hambre de cariño no saciada. Queda patente el doble significado que se atribuye a lo dulce: cuando vemos una chica guapa decimos que es un bombón y que está para comérsela. El amor y lo dulce tienen una estrecha relación. El deseo de golosinas en los niños es claro indicio de que no se sienten lo bastante amados. Los padres suelen protestar de semejante imputación diciendo que ellos «harían cualquier cosa por su hijo». Pero «hacer cualquier cosa» no es forzosamente lo mismo que «amar». El que come caramelos anhela amor y seguridad. Es más fiable esta regla que la valoración de la propia capacidad de amar. También hay padres que atiborran de golosinas a sus hijos, con lo que indican que no están dispuestos a ofrecer amor a sus hijos, por lo que tratan de compensarles de otro modo.

Las personas que realizan un trabajo intelectual y tienen que pensar mucho, muestran preferencia por los alimentos salados y los platos fuertes. Los muy conservadores, tienen predilección por los alimentos en conserva, especialmente los ahumados y el té cargado que beben sin azúcar (en general, son alimentos ricos en ácido tánico). Los que gustan de comidas picantes denotan deseo de nuevas emociones, son personas amantes de los desafíos, a pesar de que pueden ser indigestos, diametralmente opuestas a las que sólo comen cosas suaves: nada de sal ni especias. Estas personas rehúyen todo lo que sea novedad. Se desentienden de los retos y temen todo enfrentamiento. Este temor puede acentuarse hasta hacerles adoptar un régimen a base de papillas, como el del enfermo del estómago.

Las papillas son comidas de bebé, lo que indica claramente que el enfermo del estómago ha experimentado una regresión hasta la indiferenciación de la infancia, en la que no se puede elegir ni cortar y hay que renunciar hasta a morder y masticar (actividades estas en exceso agresivas) la comida. Este individuo evita tragar alimentos sólidos.

Un temor exagerado a las espinas simboliza el miedo a las agresiones. La preocupación por los huesos, miedo a los problemas, no se quiere llegar al meollo de la cuestión. Pero también existe el grupo contrario: los macrobióticos. Estas personas van en busca de problemas, prefieren alimentos para hincar el diente. Quieren desentrañar las cosas y prefieren los alimentos duros. Llegan hasta evitar los aspectos placenteros: a la hora del postre, eligen algo duro de roer.

Los macrobióticos denotan así cierto miedo al amor y la ternura y su incapacidad para aceptar el amor. Algunas personas llevan a tal extremo su afán de huir de los conflictos, que acaban teniendo que ser alimentadas por vía intravenosa en una unidad de cuidados intensivos. Ésta es sin duda la forma más segura de vegetar sin tener que molestarse.

Los Dientes

Los alimentos entran por la boca y en ella son triturados por los dientes. Con los dientes mordemos y masticamos. Morder es un acto muy agresivo, expresión de la capacidad de agarrar, sujetar y atacar. El perro enseña los dientes para demostrar su peligrosa agresividad; también nosotros decimos que vamos a «enseñar los dientes» a alguien cuando estamos decididos a defendernos. Una mala dentadura es indicio de que una persona tiene dificultad para manifestar su agresividad.

Hay personas que hacen rechinar los dientes mientras duermen, algunas con tanta fuerza que hay que ponerles un aparato en la boca para que no se los desgasten de tanto rechinar. El simbolismo está claro. El rechinar de dientes es sinónimo reconocido de agresividad impotente. El que durante el día no puede ceder al deseo de morder, tiene que rechinar los dientes por la noche hasta desgastarlos. Las encías son la base de los dientes, su lecho. Las encías representan también la base de la vitalidad y agresividad, confianza y seguridad en sí mismo. Pero las encías sensibles que sangran con facilidad no sirven para ello. La sangre es símbolo de vida, y la encía sangrante nos indica cómo, a la menor contrariedad, se le va la confianza y la seguridad en sí mismo.

Tragar

Una vez triturados los alimentos con los dientes, los ensalivamos y los tragamos. Con el acto de tragar integramos, admitimos: tragar es incorporar. Mientras tenemos algo en la boca podemos escupirlo. Una vez lo hemos tragado, el proceso es difícilmente reversible. Los trozos grandes son difíciles y hasta imposibles de tragar. A veces, en la vida uno tiene que tragar algo contra su voluntad, por ejemplo, un despido. Hay malas noticias que son difíciles de tragar. Precisamente en estos casos, un poco de líquido puede facilitar la operación, especialmente si se trata de un buen trago. Del alcohólico se dice que traga mucho. Por lo general, el trago alcohólico sirve para facilitar o incluso, sustituir otros tragos. Se traga alcohol porque en la vida hay otras cosas que uno no puede ni quiere tragar. Así, el alcohólico sustituye la comida por la bebida (beber mucho provoca pérdida del apetito), sustituye el trago duro y sólido por el suave y líquido, el trago de la botella.

Hay numerosos trastornos de la deglución, por ejemplo, el nudo en la garganta, o unas anginas, que producen la sensación de no poder tragar. En estos casos, el afectado debe preguntarse: ¿Qué hay actualmente en mi vida que yo no pueda o no quiera tragar? Entre estos trastornos figura el de la «aerofagia», afección que impulsa a tragar aire. Huelgan más explicaciones para descubrir lo que ocurre en estos casos. Hay algo que uno no quiere tragar, no quiere asimilar, pero disimula tragando aire. Esta resistencia encubierta contra la deglución se manifiesta después con eructos y ventosidades.

Náuseas y Vómitos

Una vez hemos tragado el alimento, éste puede resultar indigesto, como si tuviéramos una piedra en el estómago. Ahora bien, la piedra, al igual que el hueso de la fruta, es símbolo de problema. Todos sabemos cómo puede bloquearnos el estómago y quitarnos el apetito un problema. El apetito depende en gran medida de la situación psíquica. Hay multitud de expresiones que señalan esta analogía entre los procesos psíquicos y somáticos: Eso me ha quitado el apetito, o: Sólo de pensarlo me da mareo. O también: Nada más verlo se me revuelve el estómago. El mareo señala rechazo de algo que, por lo tanto, se nos sienta en la boca del estómago. También comer desordenada y atropelladamente puede producir mareo. La náusea culmina en el vómito del alimento. El individuo se libra de las cosas e impresiones que rechaza, que no quiere asimilar. El vómito es una expresión categórica de defensa y repudio. Vomitar es «no aceptar». Esta relación se expresa claramente en los vómitos del embarazo. Aquí se expresa el rechazo inconsciente de la criatura o del semen que la mujer “no quiere incorporar”. Siguiendo el razonamiento, los vómitos del embarazo también pueden expresar un rechazo de la función femenina (la maternidad).

El Estómago

El lugar al que a continuación llega el alimento (no vomitado) es el estómago, cuya primera función es la de servir de recipiente. Él recibe todas las impresiones que vienen del exterior, lo que hay que digerir. La capacidad de recibir exige apertura, pasividad y capacidad de entrega. En virtud de estas propiedades, el estómago representa el polo femenino. Mientras que el principio masculino está caracterizado por la facultad de irradiar y por la actividad (elemento fuego), el principio femenino engloba la capacidad de aceptación, la abnegación, la sensibilidad y la facultad de recibir y guardar (elemento agua).

Lo que representa el elemento femenino en el terreno psíquico es la sensibilidad, el mundo de la percepción. Si un individuo reprime en la mente la capacidad de sentir, esta función pasa al cuerpo, y el estómago, además de los alimentos, tiene que admitir y digerir los sentimientos. En este caso, no es que el amor pase por el estómago sino que sentimos un peso en el estómago que más tarde o más temprano se manifestará como adiposidad. Además de la facultad de recibir, en el estómago hallamos otra función, correspondiente ésta al polo masculino: producción de ácidos.

El estómago reacciona produciendo un ácido agresivo con el que pretende modificar y digerir unos sentimientos no materiales, empresa difícil y molesta que nos recuerda que no es conveniente tragarse el mal humor ni obligar al estómago a digerirlo. El ácido jugo gástrico aumenta porque quiere imponerse, pero esto acarrea problemas al enfermo del estómago, que carece de la capacidad de enfrentarse conscientemente con su mal humor y su agresividad, para resolver de modo responsable conflictos y problemas. El enfermo del estómago o no exterioriza su agresividad (se la traga) o demuestra una agresividad exagerada, pero ni un extremo ni el otro le ayudan a resolver el problema realmente, ya que carece de confianza y seguridad en sí mismo, sentimiento indispensable para que el individuo resuelva su problema, carencia a la que aludimos al tratar del tema Dientes–Encías.

El enfermo del estómago es una persona que rehúye conflictos. Inconscientemente, añora la plácida niñez. Su estómago pide papilla, se alimenta de cosas que han sido tamizadas por el pasapurés y que, por lo tanto, han demostrado ser inofensivas, puede haber grumos o sea que sus problemas se han quedado en el tamiz. El enfermo del estómago no tolera los alimentos crudos, por bastos, primitivos y peligrosos. Antes de que él se atreva con los alimentos, éstos tienen que ser sometidos al agresivo proceso de la cocción. El pan integral es indigesto, porque aún contiene muchos problemas. Todos los alimentos sabrosos, el alcohol, el café, la nicotina y los dulces representan un estímulo excesivo para el enfermo del estómago. La vida y la comida tienen que estar exentas de desafíos. El ácido gástrico produce una sensación de opresión que impide registrar nuevas impresiones.

La ingestión de medicamentos antiácidos suele provocar eructos, con el consiguiente alivio, ya que eructar es una manifestación agresiva hacia el exterior. Con esto uno ha hecho disminuir un poco la presión. La terapia que suele aplicar la medicina académica (por ejemplo, «Valium») refleja la misma relación: el medicamento interrumpe químicamente la unión entre la mente y el sistema vegetativo.

La actitud básica de proyectar los sentimientos y la agresividad no hacia fuera sino hacia dentro, contra uno mismo provoca finalmente la úlcera de estómago. La úlcera es una llaga que se forma en la pared del estómago. El enfermo de úlcera, en lugar de digerir las impresiones del exterior, digiere el propio estómago.

El enfermo de estómago tiene que aprender a tomar conciencia de sus sentimientos, afrontar conscientemente los conflictos y digerir conscientemente las impresiones. Además, el paciente de úlcera debe admitir y reconocer sus deseos de dependencia infantil, de la protección materna y el afán de ser querido y mimado, incluso y precisamente cuando estos deseos estén bien disimulados tras una fachada de independencia, autoridad y aplomo. También aquí el estómago revela la verdad.

Los ácidos atacan, corroen, descomponen: son inequívocamente agresivos. Una persona que sufre un disgusto dirá: Estoy amargado. Si la persona no consigue vencer este furor conscientemente o transmutarlo en agresión y se traga el mal humor, o traga bilis, su agresividad y su amargura se somatizan en ácidos estomacales, en trastornos estomacales y digestivos sería relevante hacerse las preguntas siguientes:

1. ¿Qué es lo que no puedo o no quiero tragar?
2. ¿Me consumo interiormente?
3. ¿Cómo llevo mis sentimientos?
4. ¿Qué me amarga?
5. ¿Cómo llevo mi agresividad?
6. ¿En qué medida huyo de los conflictos?
7. ¿Hay en mí una añoranza reprimida de un paraíso infantil sin conflictos en el que se me quería y mimaba sin que yo tuviera que abrirme paso a mordiscos?

Intestino Delgado e Intestino Grueso

En el intestino delgado se produce la digestión propiamente dicha, mediante división en componentes (análisis) y asimilación. Llama la atención el parecido existente entre el intestino delgado y el cerebro. Ambos tienen una misión similar: el cerebro digiere las impresiones en el plano mental y el intestino digiere las sustancias materiales. Las afecciones del intestino delgado suscitan la pregunta de si el individuo no estará analizando demasiado, ya que la función característica del intestino delgado es el análisis, la división, el detalle.

Las personas con afecciones del intestino delgado suelen tender a un exceso de análisis y crítica, de todo tienen algo que decir. El intestino delgado es también un buen indicador de las angustias vitales; en el intestino delgado el alimento es valorado y «aprovechado». En el fondo de la preocupación por la valoración está la angustia vital, angustia de no recibir lo suficiente y morir de hambre. Más raramente, los problemas del intestino delgado pueden denotar también lo contrario: falta de capacidad de crítica. Éste es el caso de las llamadas [Fettstuhlen] de la insuficiencia pancreática.

Diarrea

Uno de los síntomas que con más frecuencia se dan en la zona del intestino delgado es la diarrea. Nosotros decimos – Ése de miedo se lo hace en los pantalones – Tener diarrea significa tener miedo. En la diarrea tenemos la indicación de una problemática de angustia. El que tiene miedo, no se entretiene en estudiar analíticamente a las emociones, sino que las suelta sin digerirlas. No hay más remedio. Uno se retira a un lugar tranquilo y solitario donde puede dejar que las cosas sigan su curso. Con ello se pierde mucho líquido, ese líquido símbolo de la flexibilidad que sería necesaria para ampliar la angustiosa frontera del Yo y con ello vencer el miedo. El miedo siempre está asociado con lo estrecho y con el afán de aferrarse. La terapia del miedo consiste siempre en: soltarse y expandirse, adquirir flexibilidad, observar los acontecimientos: ¡dejarlo correr! El tratamiento de la diarrea suele limitarse a administrar al enfermo gran cantidad de líquidos. Con ello recibe simbólicamente esa fluidez que necesita para ampliar sus horizontes, en los que experimenta el miedo. La diarrea, ya sea crónica o aguda, nos indica siempre que tenemos miedo y que tratamos de aferrarnos y nos enseña a soltar y dejar correr.

En el intestino grueso, la digestión ya ha terminado. Aquí lo único que se hace es extraer el agua del resto de los alimentos indigestibles. La afección más generalizada que se produce en esta zona es el estreñimiento, modelo genuino de resistencia: retención-tensión y obstinación-deseo de venganza.

Desde Groddeck, el psicoanálisis interpreta la defecación como un acto de dar y regalar. Para darnos cuenta de que simbólicamente la deposición tiene algo que ver con el dinero basta recordar una expresión común en Alemania de Geld–schieser (defeca–dinero) y el cuento del asno de oro que, en lugar de estiércol, defecaba monedas de oro. Popularmente también se asocia el pisar deposiciones de perro con la perspectiva de recibir una suma de dinero. Estas indicaciones deben bastar para poner de manifiesto, sin recurrir a complicadas teorías, la relación simbólica existente entre excremento y dinero o entre defecar y dar.

Estreñimiento

Es expresión de la resistencia a dar, del afán e retener y está relacionado con la problemática de la avaricia. En nuestra época el estreñimiento es un síntoma muy extendido que padece la mayor parte de la gente. Indica claramente un exagerado afán de aferrarse a lo material (avaricia) y la incapacidad de ceder. Pero al intestino grueso corresponde otro importante significado simbólico. Si el intestino delgado se relaciona con el pensamiento analítico consciente, el intestino grueso corresponde al inconsciente, en el sentido literal, al «submundo». El inconsciente es, desde el punto de vista mitológico, el reino de los muertos. El intestino grueso es también un reino de los muertos, ya que en él se encuentran las sustancias que no pueden ser convertidas en vida, es el lugar en el que puede producirse la fermentación. La fermentación es también un proceso de putrefacción y muerte. Si el intestino grueso simboliza el inconsciente, el lado nocturno del cuerpo, el excremento representa el contenido del inconsciente.

Y ahora reconocemos claramente el otro significado del estreñimiento: es el miedo a dejar salir a la luz el contenido del inconsciente. Es la tentativa de retener fondos reprimidos. Las impresiones espirituales se acumulan y uno no consigue distanciarse de ellas. El paciente estreñido, literalmente, no puede dejar nada tras sí.

El estreñimiento nos indica que tenemos dificultades para dar y soltar, que queremos retener tanto las cosas materiales como el contenido del inconsciente y no queremos que nada, salga a la luz. Se llama colitis ulcerosa a una inflamación del intestino grueso que se manifiesta en forma aguda y tiende a hacerse crónica y produce dolores y frecuentes deposiciones de mucosidades sanguinolentas. También aquí la voz popular demuestra sus grandes conocimientos psicosomáticos: en alemán se llama vulgarmente Schleimscheisser o Schleimer, es decir, «defecación con moco», al individuo hipócrita, obsequioso y adulador capaz de todo por congraciarse, incluso de sacrificar su personalidad, de renunciar a su vida propia a fin de vivir la vida de otro en una especie de unidad simbiótica. La sangre y la mucosidad son sustancias vitales, símbolos de la vida. (Los mitos de numerosos pueblos primitivos cuentan que la vida surgió del lodo o del murciélago.) Sangre y moco pierde el que teme asumir su propia vida y su propia personalidad. Vivir la propia vida, empero, exige distanciarse del otro, lo cual provoca cierta soledad (pérdida de la simbiosis). De esto tiene miedo el que padece colitis. De miedo suda sangre y agua por el intestino. Por el intestino (= el inconsciente) ofrece en sacrificio los símbolos de su propia vida: sangre y moco. Sólo puede ayudarle reconocer que cada cual ha de vivir su propia vida de forma responsable, porque, si no, la pierde.

El Páncreas

El páncreas forma parte del aparato digestivo y tiene dos funciones principales: la exocrina, que consiste en la producción de los jugos gástricos esenciales, de carácter eminentemente agresivo, y la endocrina. Mediante la función endocrina, el páncreas produce la insulina. El déficit de producción de estas células da lugar a una afección muy frecuente: la diabetes (azúcar en la sangre).

El Diabético

Por falta de insulina, no puede asimilar el azúcar contenido en los alimentos; el azúcar escapa de su cuerpo con la orina. Sólo sustituyendo la palabra azúcar por la palabra amor habremos expuesto con claridad el problema del diabético. Las cosas dulces no son sino sucedáneo de otras dulzuras. Detrás del deseo del diabético de saborear cosas dulces y su incapacidad para asimilar el azúcar y almacenarlo en las propias células está el afán no reconocido de la realización amorosa, unido a la incapacidad de aceptar el amor, de abrirse a él. El diabético —y esto es significativo— tiene que alimentarse de «sucedáneos»: para satisfacer unos deseos auténticos. La diabetes produce la hiperacidulación o avinagra-miento de todo el cuerpo y puede provocar incluso un coma. Ya conocemos estos ácidos, símbolo de la agresividad.
Una y otra vez, nos encontramos con esta polaridad de amor y agresividad, de azúcar y ácido (en mitología: Venus y Marte). El cuerpo nos enseña, EL QUE NO AMA SE AGRIA… o formulado más claramente…

EL QUE NO SABE DISFRUTAR SE HACE INSOPORTABLE… SOLO PUEDE RECIBIR AMOR EL QUE ES CAPAZ DE DARLO...

El diabético da amor sólo en forma de azúcar en la orina. El que no se deja impregnar no retiene el azúcar. El diabético quiere amor inconscientemente (cosas dulces), pero no se atreve a buscarlo activamente «A mí lo dulce no me conviene». Pero lo desea «Qué más quisiera, pero no puedo». No puede recibir, puesto que no aprendió a dar, y por lo tanto no retiene el amor en el cuerpo: no asimila el azúcar y tiene que expulsarlo. ¡¡Cualquiera se amarga!! ¿No es cierto?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento