Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid

Un equipo del Área de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital de La Paz desarrolla un programa pionero que utiliza la filosofía del mindfulness como complemento al tratamiento de la psicosis.

Experimentar el momento presente en una actitud de conciencia plena, prestando atención de manera intencional a lo que surge o aparece y sin juzgar. El principio del mindfulness se ha convertido en una cada vez más recurrente herramienta para lidiar con el estrés o las crisis personales más o menos cotidianas en la vorágine de la vida contemporánea. Ahora, un equipo de profesionales del Área de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital de La Paz se basa en su filosofía para ofrecer un complemento terapéutico al tratamiento habitual para la psicosis y demostrar que, incluir este tratamiento en fases tempranas, puede mejorar su pronóstico. El programa terapéutico forma parte de un estudio de investigación, financiado con fondos públicos de investigación sanitaria para personas con psicosis, una patología que provoca una percepción de determinadas experiencias o realidades que difiere de la del resto y que genera un importante sufrimiento psíquico.

Según las estadísticas, un tercio de las personas que sufren un primer episodio de psicosis no volverá a experimentarla nunca más en su vida. Otro tercio puede sufrir algún otro episodio y en el tercio restante, la evolución de la enfermedad será crónica y discapacitante. “Parece que una intervención temprana y eficaz podría cambiar el pronóstico de ese grueso de los dos tercios a los que se les podría repetir”, explica a Madridiario la Doctora Ainoa Muñoz San José, coinvestigadora principal del programa.

El programa está abierto a todos centros de la Comunidad de Madrid y dirigido a personas de entre 18 y 40 años que hayan tenido un primer episodio de psicosis en los últimos cinco años. “La idea es incidir en la evolución, ya que cuanto antes se intervenga, mejor es el pronóstico”, aclara la Dra. Muñoz.

Dos intervenciones

Se comparan dos intervenciones, una psicoeducativa, de eficacia probada, y otra, basada en mindfulness, para mejorar la cognición social, a la que se ha llamado SocialMind.

“A través de mindfulness (atención plena en español) lo que entrena es una forma particular de prestar atención: prestar atención a la experiencia, sea la que sea, en el momento en el que surge, sin crítica, sin enjuiciar, aceptando lo que venga”, subraya la investigadora. “Lo que caracteriza a los episodios de psicosis es que son experiencias que generan gran sufrimiento por su extrañeza, porque es frecuente que aparezcan pensamientos críticos/ autoinculpatorios y porque no son compartidas por otras personas que tenemos alrededor; a través de SocialMind tratamos de intervenir en la relación con esas experiencias, aproximándonos a ese sufrimiento, explorándolo y pudiendo transformar la relación con él”, aclara.

Este equipo de psiquiatras y psicólogas de La Paz, que trabajan en el desarrollo, implantación e investigación en psicoterapia, tiene amplia experiencia en la integración de mindfulness en psicoterapia para el tratamiento de diferentes problemas de salud mental, como ansiedad, depresión, sintomatología depresiva en trastorno bipolar, o sintomatología ansioso depresiva en enfermedades médicas como la esclerosis múltiple, el cáncer o el dolor crónico. “Está siendo una experiencia pionera el incluir psicoterapia grupal basada en minfulness como tratamiento complementario para personas con psicosis ”, cuenta la Dra. Muñoz.

Cognición social

En concreto, el tratamiento SocialMind se enfoca al funcionamiento social y las relaciones, tanto con uno mismo como con los demás, “un aspecto que se ha visto determinante en la evolución de estos problemas de salud mental y que puede afectarse desde fases tempranas”.

Por eso, se trabaja en un entorno grupal que genere un ambiente de seguridad y confianza, y no sólo con el malestar sino también con los recursos y fortalezas de las personas. “Las personas no somos tan diferentes unas de otras. Todas las experiencias tienen sus particularidades pero, en el fondo, tienen mucho en común: solemos sufrir y sentir alegría por circunstancias muy similares, y lo que quizás pueda ser diferente es la expresión de ese malestar o sufrimiento. En este ambiente se entrena, a través de mindfulness, y desde experiencias personales en el grupo, relaciones diferentes con el malestar que permitan formas de vida más enriquecedoras, sanas y saludables.

AGES-CM

Este programa se enmarca en el proyecto AGES-CM 2, coordinado por el Doctor Celso Arango López, del Hospital Gregorio Marañón, que explora la relación entre factores ambientales y genéticos que puedan encontrarse en la base de los trastornos psicóticos. A este estudio, que arrancó en 2013, se unió en 2015 el equipo de La Paz, liderado por la Doctora María Fe Bravo Ortiz, y desde 2017 aporta la parte psicoterapéutica de la que carecía. “AGES-CM es un proyecto en su mayor parte observacional, un análisis, desde la introducción de SocialMind se ofrece, añadido al tratamiento habitual de cada persona, una intervención psicoterapéutica específica”, relata la Doctora Muñoz.

Para que los resultados sean extrapolables, el equipo busca a entre 50 y 70 personas para el estudio, que se irán dividiendo en grupos a partir de febrero. La participación es gratuita y puede solicitarse a través de la web del proyecto (www.socialmindtraining.com). También es posible ponerse en contacto con el equipo a través de 644 742 962 o en la siguiente dirección de correo electrónico: proyectoages@idipaz.es.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

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Las emociones positivas protegen nuestro sistema inmunitario -Dr. Mario Alonso Puig-

Los estados emocionales se traducen inmediatamente en el estado físico. El distrés, esa sensación permanente de intranquilidad, cambia el funcionamiento hormonal y cerebral.

Mario Alonso Puig es médico especialista en cirugía general y del aparato digestivo desde hace más de 25 años, pero esconde un espíritu multidisciplinar que le ha permitido dedicarse al mismo tiempo a la medicina y al estudio de las interacciones entre los procesos psíquicos y su impacto en la salud y en las emociones. Esa misma inquietud le ha llevado a escribir e impartir conferencias y cursos sobre comunicación, creatividad y gestión del estrés. “Sé valiente y cambia tu vida”. Este es el mensaje que Mario Alonso Puig nos transmite en su libro El Cociente agallas (Espasa).

Los peligros se crean en la imaginación

Su libro nos invita a un viaje cuyo destino es cambiar nuestra mente y nuestra vida. ¿Se trata de un trayecto peligroso, como el de los colonos americanos en su conquista del Oeste, o es un crucero tranquilo donde todo es previsible y sosegado?

Se trata de un viaje valiente hacia nuestro interior, para explorar un nuevo territorio, el de nuestro auténtico potencial, y es un viaje más parecido al de los colonos, lleno de retos y desafíos, con la diferencia de que no hay que eliminar a ningún indio en el camino sino todo lo contrario. Hay que entender por qué esos indios se oponen a nosotros, saber comprender ese nuevo mundo y descubrir lo necesario para una vida más plena.

En esta aventura, ¿qué actitud convendría adoptar?

Cuando alguien emprende un viaje de aventura tiene que estar mentalizado de que van a surgir contratiempos. Si ante el primer obstáculo –un río caudaloso, por ejemplo–, los colonos se hubieran echado para atrás jamás hubieran llegado a su destino. Este viaje estará lleno de noches oscuras, de desiertos inhóspitos y de precipicios profundos. Y únicamente nuestra determinación nos permitirá llegar al destino y, lo que es más importante, crecer y madurar durante el trayecto.

¿Cuáles son los obstáculos más comunes al intentar crecer humanamente?

La mayoría de peligros e impedimentos no vienen precisamente del exterior, sino de nosotros mismos. A menudo tienen que ver con el miedo a lo desconocido y con nuestras exigencias de perfección. Un fragmento del Viaje a Itaca, de Konstantin Cavafis, encierra una verdad clarificadora sobre este tema: “Cuando te encuentres de camino a Ítaca, desea que sea un camino lleno de aventuras, de conocimientos. Y a los Cíclopes y a Poseidón no los temas. nunca los encontrarás, si mantienes tu pensamiento elevado”. Y es que a veces los peligros residen y se crean en la imaginación.

¿Qué debemos llevar en nuestra maleta de viaje y qué conviene olvidar?

Tendremos que dejar de lado esas ideas preconcebidas que tenemos de nosotros mismos, esos prejuicios que nos encasillan y que no nos dejan avanzar. Y nos hará falta una buena dosis de humildad, para reconocer que necesitaremos aprender cosas nuevas. También necesitaremos una actitud positiva para descubrir, y valentía y audacia para atreverse a penetrar en un terreno poco conocido. Pero sobre todo deberemos llenar la maleta de confianza. Fiarse de que la vida va a llevarnos a buen puerto, hacia un destino en el que seremos conscientes de nuestra verdadera naturaleza.

Usted afirma que este trayecto tiene tres etapas. ¿Cuáles son?

La primera es conocerse y comprenderse. La segunda, superarse. Y la tercera, trascenderse para descubrirse. Tres etapas que nos revelarán cómo cambiar la mente para transformar nuestra vida. Mientras dure el trayecto deberemos cambiar aspectos profundos para poder explorar el territorio de nuestro auténtico potencial.

“Conócete a ti mismo”, el famoso aforismo griego, no parece haber perdido vigencia…

Sí. Y para comprendernos tenemos que saber cómo funcionamos. Descubrir por qué pasan las cosas es importante si deseamos cambiarlas. En el cerebro se encuentran muchas de las respuestas a nuestras dudas. El cerebro se une al cuerpo por cerca de 45.000 kilómetros de nervios, con lo cual es difícil explicar con pocas palabras todo su impacto. Lo que está claro es que los cien mil millones de neuronas afectan directamente a cada una de las células. Los descubrimientos de la neurociencia demuestran que es interesante entender dónde se gestionan las emociones y se movilizan los sentimientos a fin de tener un mayor autogobierno.

El hecho de que se formen nuevas neuronas en el cerebro, ¿nos puede ayudar?

Ahora sabemos que el proceso de la neurogénesis (formación de neuronas a partir de células madre) se puede dar a lo largo de la vida y que es una herramienta para aumentar las capacidades. Si se produce a cualquier edad, quiere decir que seremos capaces de adaptarnos mejor a los cambios. Aunque la neurogénesis no es inmediata, potenciándola la podemos desarrollar. Por ejemplo, el ejercicio físico, la meditación y el aprender cosas nuevas la favorecen.

Cómo funciona el cerebro de las emociones

Para conocerse es importante ser conscientes de nuestras emociones. ¿existen estructuras cerebrales con un papel relevante sobre lo que sentimos?

Sí. Por ejemplo, los hipocampos. Están situados a ambos lados de los hemisferios cerebrales y tienen varias misiones: controlar el miedo, generar confianza e intervenir en los procesos de aprendizaje. Un hipocampo sano y efectivo favorece que tengamos mucho menos miedo, que aprendamos más deprisa y que tengamos más ilusión.

¿Y los podemos estimular?

El hipocampo también es susceptible al ejercicio físico, a las visualizaciones y es sensible a los estados emocionales. El ejercicio físico produce la liberación de una sustancia llamada BDnF, que favorece su crecimiento. Las personas que usan con frecuencia su memoria visual también ven reforzados sus hipocampos.

¿Y qué los perjudica?

Cientos de estados emocionales, como la ira, la frustración o el resentimiento, reducen los hipocampos y se asocian con la elevación de una hormona llamada cortisol y de un neurotransmisor excitatorio, el glutamato. La combinación de glutamato y cortisol produce una entrada intensa de calcio en la neurona y la daña. Cuando estas emociones negativas perduran sostenidamente producen una reducción de los hipocampos.

¿Hay otras estructura cerebrales a destacar a nivel emocional?

Por supuesto. La ínsula de Reil es lo que yo denomino “la isla donde habita la intuición” porque recibe la información de las vísceras y les envía a su vez órdenes e información. Se trata de corazonadas, o intuiciones viscerales que provienen de lo más profundo de nuestro ser. Quien tiene una ínsula que funciona bien, puede sentir lo que le pasa en su interior, entenderlo y gestionarlo todo mejor.

¿Y el núcleo accumbens?

Tiene una gran importancia en lo que se refiere a la motivación para llevar a cabo aquellas cosas que son valiosas para nosotros. Cuando tenemos ganas de ver a alguien por quien sentimos afecto se produce una activación del núcleo accumbens que produce esa sensación, por la que sabemos que vamos a tener una experiencia placentera. Las personas con ese circuito en perfectas condiciones encuentran una motivación sostenida para lograr sus metas. Sin esa anticipación agradable es difícil embarcarse en nuevos proyectos o disfrutar de un espíritu emprendedor.

¿Cómo influyen las diversas ondas cerebrales en la conciencia y las emociones?

La actividad eléctrica del cerebro responde a varios ritmos de ondas que influyen en las emociones: el beta, relacionado con estar alerta; el alfa, que se identifica con los estados de serenidad y tranquilidad en los que hay una mayor actividad del sistema nervioso parasimpático que favorece la recuperación física y mental; el ritmo zeta, que es un ritmo más hipnótico; y el delta, presente en el sueño profundo. Hay otro ritmo nuevo, descubierto más tarde: el gamma, más rápido que el beta y asociado a una extraordinaria alerta pero con profunda calma.

¿Y de donde surge la inspiración para superarnos?

Curiosamente hay una zona del cerebro, en la región del lóbulo temporal, en la que se produce algo interesante justo antes de que una persona tenga un momento de inspiración o haga un inesperado descubrimiento. Y en las neuronas situadas a este nivel se produce una actividad de ondas gamma. Ese ritmo gamma es algo excepcional que se ha registrado también entre los monjes budistas cuando están en un estado de profunda meditación.

¿Y lo podemos activar?

Ese estado compagina una serenidad extraordinaria y una gran lucidez. Por esto no es raro tener ideas brillantes cuando estamos dando un paseo o bajo la ducha. Vale la pena estar relajado, porque cuando uno menos se lo espera surgirán ideas o revelaciones para seguir adelante.

¿Las emociones negativas también influyen en nuestra salud?

Un estado de ánimo positivo no solo está asociado a la serenidad y la paz interior sino que además favorece la salud y prolonga la vida. Cuando una persona está anclada en el resentimiento, la ira o la angustia, el tipo de hormonas que libera en la sangre son completamente distintas de las de cuando está tranquila y alegre. No nos debe extrañar que los estados emocionales tengan una traducción inmediata sobre el estado físico.

¿Se ha podido demostrar?

, los estudios han probado que las emociones positivas ayudan a la activación del sistema inmunitario y también producen, entre otros beneficios, un aumento en la sangre de la hormona del crecimiento, la prolactina y la oxitocina, importantes para el mantenimiento de tejidos, el estímulo de la acción de los glóbulos blancos que nos defienden frente a las infecciones y la protección del sistema cardiovascular.

Los pensamientos positivos son muy poderosos…

Pero todavía hay más. Varios estudios también han demostrado que un único pensamiento negativo mantenido durante un minuto es capaz de poner en una situación delicada unas horas a nuestro sistema inmunitario. Y el distrés, esa sensación permanente de intranquilidad puede también producir cambios en el funcionamiento hormonal y cerebral.

¿Somos positivos o negativos por naturaleza?

Los descubrimientos científicos sitúan las emociones negativas en la región prefrontal derecha, con sentimientos como la ira, la desconfianza, la ansiedad o el miedo. En la izquierda predominan las positivas: confianza, alegría… Las personas que nacen con una actividad mucho más intensa de la zona anterior del hemisferio cerebral izquierdo tienden a ver el vaso medio lleno. Mientras que las personas que tienen una actividad más intensa en la región derecha poseen una tendencia a ver el vaso medio vacío.

¿Y podemos cambiarlo?

En la práctica, si en el día a día tendemos a la preocupación o al desánimo, tendremos que buscar cosas que sumen y no resten.

Salir de la zona de confort

A veces no seguimos adelante porque no recibimos el apoyo necesario. Muchas veces aparecen los ladrones de sueños…

Sí, así es. Como todo el mundo sabe hay ladrones que roban bancos. Pero hay otros ladrones que son igual de peligrosos. Son los ladrones de sueños, personas expertas en decirnos todo lo que nunca llegaremos a alcanzar, en recordarnos con frecuencia que no servimos para el trabajo, o en cortarnos las alas de los sueños que tenemos.

En cambio, siempre se dice que para conseguir nuestros objetivos debemos abandonar nuestra zona de confort…

Sí, efectivamente, hemos de salir de ese espacio donde nos encontramos a gusto y cómodos, y abrazar la incertidumbre de la vida. Nuestra zona de confort se parece a un tiesto y nosotros somos el arbolito que está dentro. Al igual que cualquier planta, llegará un día que para que sus raíces sigan creciendo, continúe ganando envergadura y desplegando su potencial habrá que cambiarla de tiesto y trasladarla a un espacio mayor.

¿Ese es el momento de ser valientes, de lo que usted llama “el ahora yo”?

Sí, hay que atreverse a superarse, a romper el tiesto y crecer. Una vez fuera de la zona de confort, al principio, nos sentiremos vulnerables, expuestos al sufrimiento y quizá nos acucie la necesidad de volver rápidamente allí donde no nos sintamos indefensos.

Y aparece el miedo…

Como afirmaba el filósofo Ralph W. Emerson: “No conozco a ningún oponente que haya derrotado a más seres humanos que el miedo”. Sí, al atrevernos a cambiar y al salir de esa zona de confort, de nuestra madriguera, se experimenta miedo. Esta situación incómoda se intensifica cuando la imaginación se pone en marcha.

¿Cómo luchar contra eso?

Fundamentalmente, con alguna estrategia para evitar que la imaginación intensifique el miedo. Hay que ser capaces de hacerle frente en el presente, sin proyectarlo a nuestra vida futura. De esta forma el miedo se circunscribirá únicamente al aquí y al ahora. También se puede contrarrestar con una actitud positiva, teniendo fe en uno mismo, viendo los problemas como son y no peor de lo que son. O practicando la respiración abdominal, que se ha demostrado que tiene la capacidad de producir cambios en el cerebro y favorecer la secreción de la serotonina o las endorfinas, que mejoran la sintonía de los ritmos cerebrales.

La tercera etapa del viaje sería la de trascenderse, pero, ¿qué significa realmente?

Trascenderse quiere decir ir más allá de nosotros mismos. No es avanzar hacia fuera sino hacia dentro, hacia el interior de uno mismo. Es sencillamente descubrirse. Si descubres lo que tú eres en tu esencia no te afectará tanto si te va mejor o peor. Lo importante es que serás consciente de que tu valor es incuestionable y que tu esencia es perfecta, plena y completa.

¿Es el momento de tomar un nuevo rumbo?

Es la etapa en la que se puede descubrir y comprender aquello que llena nuestra vida de sentido. Y para esto debemos ser plenamente conscientes de que vivimos en un mundo material, pero también espiritual, y que este último puede formar parte de nuestra realidad, aportando un valor a la vida, sobre todo en los malos momentos. Creo que es interesante descubrir esa dimensión espiritual, ya que nos puede ayudar a ver las cosas con una perspectiva distinta. Y a través de ella podemos llegar a alcanzar la felicidad, esa meta que todos anhelamos.

Porque la pregunta clave al final de este largo y fructífero viaje no es si se puede ser feliz, sino si se está dispuesto a serlo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

8 increíbles bondades del germen de trigo

En caso de presentar intolerancia al gluten no podremos consumir germen de trigo, ya que este cereal contiene dicha proteína y puede causarnos una reacción alérgica.

Aunque te pueda parecer un alimento “de moda”, se consume y se disfruta desde hace siglos debido a sus maravillosos beneficios. En el germen de trigo se concentran propiedades como el Omega 3, las vitaminas del grupo B y E y los minerales como el hierro, el potasio y el fósforo, entre otros.

En el siguiente articulo te contaremos cuáles son los principales beneficios del germen de trigo, un cereal que no puede faltar en tu dieta.

El valor nutricional de los cereales

Los cereales son fundamentales en nuestra alimentación. Nos aportan muchos nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del organismo. Aunque casi todo el mundo los relaciona únicamente con los hidratos de carbono, también son bajos en grasas insaturadas y aportan proteínas.

El trigo es el alimento básico de más de un tercio de la población mundial y supone casi el 20 por ciento del total de calorías y proteínas consumidas por el ser humano a nivel mundial. -Diario Médico-

Las propiedades del germen de trigo

El trigo es un cereal que cuenta con dos partes muy interesantes nutricionalmente: el salvado y el germen. El segundo elemento se encuentra en el interior de la semilla y es una fuente de ácidos grasos esenciales y de vitaminas. Además, aporta potasio y no tiene colesterol.

La mayor parte de las harinas que consumimos se obtienen mediante un proceso de refinamiento en el cual se elimina las partes más importantes del grano (entre ellas, el germen). Este es el elemento más nutritivo a la hora de ofrecer proteínas e hidratos de carbono, lo que le convierte en un alimento esencial para cualquier edad sobre todo si necesitamos mucha energía

Cuáles son los beneficios del germen de trigo

Este poderoso antioxidante natural que cuenta con zinc, magnesio, ácidos grasos esenciales y vitaminas alberga un sinfín de propiedades. A continuación te contamos las más destacadas:

1. Mejora la salud cardiovascular

Al contener ácidos grasos esenciales (9 veces más que la harina refinada) el germen de trigo es muy beneficioso porque:

  • Disminuye el colesterol y los triglicéridos

  • Impide la formación de coágulos en la sangre

  • Mejora la salud de las venas y arterias

  • Previene las enfermedades cardíacas

  • Regula la presión arterial (es recomendable para los que sufren hipertensión)

  • Tiene propiedades antiinflamatorias y antineurálgicas por lo que se recomienda para personas con artritis reumatoide

  • Es muy adecuado para regular los niveles de azúcar en sangre, por lo que también es apto para diabéticos

2. Aporta nutrientes en ciertas etapas de la vida

El germen de trigo debería ser consumido con frecuencia por los niños, los adolescentes y las mujeres embarazadas, ya que en estas etapas es necesario un aporte mayor de proteínas. Además durante la gestación permite un desarrollo cerebral adecuado en el feto y en la lactancia ayuda en el crecimiento del bebé.

3. Fortalece los sistemas nervioso e inmunitario

Esta parte del cereal es rica en vitaminas del grupo B que protegen el sistema nervioso, fortalecen el sistema inmunitario y aumentan la producción de hormonas y enzimas.

4. Trata problemas de la piel

Trata el cutis gracias a la concentración de vitamina B6, cuyo déficit se traduce en seborrea, caída del cabello o piel seca.

5. Previene la anemia

Al ser muy rico en hierro su consumo mejora todo tipo de problemas relacionados con el déficit de este mineral como por ejemplo la anemia ferropénica.

Además, aquellos que siguen una dieta muy estricta para bajar de peso pueden sufrir bajas en sus niveles de hierro. Para evitar problemas se aconseja que consuman germen de trigo. También trata las hemorragias nasales y el síndrome de piernas inquietas.

6. Protege huesos y dientes

Esto se debe al aporte de magnesio, un mineral que interviene en la formación del esmalte dental y que fortalece los huesos. Por eso, es importante que tanto los niños como los ancianos añadan germen de trigo a su dieta.

Por si lo anterior no fuese suficiente, el germen de trigo también aporta calcio y fósforo para evitar la debilidad de uñas, dientes y sistema óseo (así, previene la osteoporosis).

7. Favorece el tránsito intestinal

Ya que aporta mucha fibra, el germen de trigo mejora la evacuación, evita el estreñimiento y nos permite bajar de peso. Es recomendable para prevenir el cáncer de colon o el intestino irritable.

Es bueno saber que una dieta pobre en fibras se asocia a las enfermedades cardíacas, así como también a la imposibilidad del organismo para eliminar toxinas y a una mala digestión.

8. Reduce el estrés

Cuando consumimos una buena cantidad de vitamina B1 podemos superar estados estresantes y cuadros de depresión leve.

  • Se recomienda el germen de trigo en aquellos días con demasiadas actividades, para personas que tienen trabajos muy demandantes o quienes sufren de baja autoestima, angustia o distimia.

  • También se aconseja para mejorar el insomnio o la ansiedad.

Más propiedades del germen de trigo

  1. Evita los síntomas de gota en quienes tengan alto el nivel de ácido úrico. Por eso, está recomendado para el desarrollo muscular (ideal para deportistas), que combate la fatiga y que favorece la producción de óvulos y espermatozoides saludables

  2. Contrarresta los efectos de los radicales libres

  3. Mantiene el equilibrio hídrico en el cuerpo contrarrestando el sodio

  4. Regenera el organismo

  5. Interviene en el transporte de la vitamina A a las retinas

  6. Ayuda a los fumadores y alcohólicos, ya que estos hábitos causan una mala absorción del ácido fólico

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Levadura de cerveza, propiedades y beneficios para la salud

Donde no puedas ser tú, mejor no estar

Si no puedes ser tú ahí donde te encuentras ahora, pon distancia. Ganarás en salud mental y protegerás el valioso tejido de tu autoestima.

Donde no puedas ser tú, mejor no estar. Porque ser fiel a la propia identidad, valores y dignidades requiere ser fuerte de corazón y valiente en decisiones. Al fin y al cabo, la vida ya es lo bastante complicada para que otros apaguen nuestras valías y autoestimas, para que nos hagan encajar a la fuerza en espacios y dinámicas que no van con nosotros, que nos hacen sentir mal, que oxidan el ánimo.

Esta reflexión en la que seguramente todos estamos de acuerdo tiene un curioso, pero importante matiz. ¿A qué nos referimos cuando decimos “ser tú”? Es decir, ¿qué significa ser tú mismo? Por extraño que nos parezca son muchas las personas que aún no han logrado dar forma a este músculo, al corazón de la propia personalidad.

Definirnos, conocer dónde están nuestros límites, dónde nuestras pasiones, haber realizado una buena reflexión sobre todo lo vivido, tener claro qué deseamos para nosotros mismos, son pequeños ejemplos de esa piedra angular de la salud mental. Porque defender nuestra esencia y apreciar lo que somos es bienestar y es vitalidad.

Así, es muy común ver a personas que se definen a sí mismas por aquello que hacen: “soy policía”, “soy profesora de autoescuela”, “soy operario de fábrica”, “soy padre de familia”. Ahora bien, más allá de lo que hagamos o dejemos de hacer, hay algo más. Porque las personas no somos solo aquello a lo que nos dedicamos, somos lo que soñamos, lo que hemos vivido, lo que no queremos, lo que esperamos de la vida…

Y todo ello merece ser defendido, protegido a diario.

“Las personas reales están repletas de seres imaginarios” -Graham Greene-

La dificultad de ser tú cada día

El hambre de autenticidad aparece en nosotros a diario. Queremos ser nosotros mismos en cada decisión tomada, queremos que haya armonía en cada una de nuestras relaciones, sin recurrir a la falsedad, sin tener que ceder en cosas que no van con nosotros. Ansiamos, en esencia, salvaguardar ese epicentro donde se halla la propia identidad y que nada ni nadie rompa ese equilibrio.

Y sin embargo, sucede. Casi sin saber cómo dejas de ser tú cuando en el trabajo acabas llevando a cabo tareas que no te agradan ni te identifican. Dejas de ser tú cuando dices “sí” a la pareja, a la familia o cualquier otra persona cuando lo que necesitabas era decir bien alto un “no”.

Tarde o temprano llega ese momento en que nos miramos al espejo y aunque reconozcamos esas facciones, esos matices familiares, gestos y detalles, concluimos con tremenda angustia que hemos dejado de ser nosotros mismos para ser lo que la vida ha hecho de nosotros.

No ser uno duele y nos lleva a la deriva

El psicólogo Mark Leary, profesor de la Universidad de Duke nos advierte de algo importante. Cuando una persona percibe su falta de autenticidad, experimenta un gran sufrimiento. Es decir, en el momento en que dejas de ser tú, día tras día y de forma continuada, llega esa frustración capaz de derivar fácilmente en una depresión.

  • Aún más, algo que ha analizado la Universidad de Harvard a través de un estudio es que la palabra de moda en muchos entornos de trabajo es “sé auténtico”. Sin embargo, estamos obligados a formar parte de complejos equipos de trabajo, de seguir los firmes dictados de los directivos, de obtener unos objetivos muy concretos… Todo ello es un arma de doble filo.

  • Es muy complicado ser tú en entornos tan definidos, rígidos y competitivos. Poco a poco aparece la ansiedad, el estrés y ese malestar donde somos plenamente conscientes de que lejos de ser auténticos, estamos supeditados y alienados.

Cuando nos falta la autenticidad, lo queramos o no, estamos obligados a buscar un equilibrio entre lo que hacemos y lo que necesitamos. Entre lo que somos y lo que llevamos a cabo. Así, algo que debemos considerar es que ser fiel a uno mismo no es fácil, requiere que aprendamos a tomar decisiones convincentes y valientes.

Atrévete a ser tú y ganarás en salud y bienestar

Donde no puedas ser tú, pon distancia. Donde no te permitan expresarte, ni demostrar tus valías, donde otros osen apagar tu luminosidad, tus risas y tus valores, huye. ¿De qué nos sirve una vida con semejante sufrimiento? No es lógico ni permisible, por ello, en el momento que percibamos ese pinchazo dañando nuestra autoestima y dignidad, vale la pena reflexionar en las siguientes ideas.

Decisiones basadas en el autoconocimiento

  • En la actualidad, la psicología toma muchas ideas de las corrientes existencialistas. Una de ellas, nos recuerda que para disfrutar de una vida auténtica es necesario un compromiso con nosotros mismos. 

  • Ello implica permitirnos adecuados espacios de reflexión para valorar si lo que hacemos a diario, lo que decimos, respondemos, decidimos hacer, es acorde a nuestro propio ser.

  • Bastaría, por ejemplo. preguntarnos a diario ¿me siento bien con esto que he hecho? Nuestras respuestas sinceras deberán marcar decisiones más valientes.

Recuerda lo que mereces

Si quieres ser tú cada día de tu vida, recuerda lo que mereces. Ten en cuenta tus valías, aprende de tu pasado, sitúa metas en tu horizonte y sobre todo, no te dejes más en segundo lugar. No eres un personaje de reparto, eres el protagonista.

Todos tenemos derecho a tener una existencia plena, satisfecha y alineada con nuestros intereses y pasiones. Todos florecemos a diario y nadie tiene por qué quitarnos nutrientes, marchitarnos con su presencia. Se trata, por tanto, de elegir bien donde expandir nuestras raíces sin olvidar que merecemos aquello con lo que soñamos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas”  

El castigo de la indiferencia

La indiferencia es una forma de agresión psicológica.

Es convertir a alguien en invisible, es anularlo emocionalmente y vetar su necesidad de conexión social para llevarlo a un limbo de auténtico vacío y sufrimiento. Dicha práctica, como ya sabemos, abunda en exceso en muchos de nuestros contextos: la vemos en escuelas, en relaciones de pareja, familia e incluso entre grupos de amigos.

Falta de comunicación, evitación, hacer el vacío de forma expresa, frialdad de trato… Podríamos dar mil ejemplos sobre cómo se lleva a cabo la práctica de la indiferencia, y sin embargo, el efecto siempre es el mismo: dolor y sufrimiento. El dolor de ese niño que sentado en un rincón del patio, ve como es ignorado por el resto de sus compañeros. Y el sufrimiento también de esa pareja que de un día para otro, percibe cómo su ser amado deja de mostrar la correspondencia emocional de antes.

Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. A su vez, lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte. -Elie Wiesel-

Nadie está preparado para habitar en ese vacío social donde los demás pasan a través nuestro como si fuéramos una entidad sin forma. Nuestras emociones, nuestras necesidades y la propia presencia están ahí y demandan atención, ansían afecto, respeto… ser visibles para el resto del mundo. ¿Cómo afrontar esas situaciones?

La indiferencia, la invisibilidad social y el dolor emocional

La definición de la indiferencia es a simple vista bastante sencilla: denota falta de interés, de preocupación e incluso falta de sentimiento. Ahora bien, más allá de las definiciones de diccionario están las implicaciones psicológicas. Están, por así decirlo, esos universos personales donde hay ciertas palabras con más relevancia que otras. El término “indiferencia”, por ejemplo, es sin duda uno de los más traumáticos.

Así, hay quien no duda en decir que lo opuesto a la vida no es la muerte sino la falta de preocupación, y ese vacío absoluto de sentimientos que dan forma cómo no, a la indiferencia. No podemos olvidar que nuestros cerebros son el resultado de una evolución, ahí donde la conexión social y la pertenencia a un grupo nos han hecho sobrevivir y avanzar como especie.

Interaccionar, comunicar, ser aceptado, valorado y apreciado nos sitúa en el mundo. Esos procesos tan básicos desde un punto de vista relacional nos hace visibles no solo para nuestro entorno, sino también para nosotros mismos. Es así como conformamos nuestra autoestima, así como damos forma también a nuestra identidad. Que nos falten esos nutrientes genera serias secuelas, implicaciones que es necesario conocer. Veámoslos.

La indiferencia genera una fuerte tensión mental

Las personas necesitamos “leer” en los demás aquello que significamos para ellos. Necesitamos certezas y no dudas. Ansiamos refuerzos, gestos de aprecio, miradas que acogen, sonrisas que comparten complicidades y emociones positivas… Todo ello da forma a esa comunicación no verbal donde quedan incrustadas esas emociones que nos gusta percibir en los nuestros a diario. El no verlas, el percibir solo una actitud fría, provoca ansiedad, estrés, y tensión mental.

Confusión

La indiferencia genera a su vez otro tipo de dinámica desgastante, a saber, se rompe un mecanismo básico en la conciencia humana: el mecanismo de acción y reacción. Cada vez que actuamos de una cierta manera, esperamos que la otra persona reaccione en consecuencia.

Si bien a veces esta reacción no es la que esperábamos, resulta muy difícil de comprender la ausencia total de ella. La comunicación se vuelve imposible y el intento por interactuar se hace forzado y desgasta. Todo ello nos confunde y nos sume en un estado de preocupación y sufrimiento.

Da origen a una autoestima baja

Al no obtener ningún tipo de respuesta, de refuerzo por parte de las otras personas, se corta cualquier retroalimentación que podamos tener. En las etapas de formación de la personalidad, esto puede repercutir gravemente en la autoimagen. Es probable que aquella persona que ha recibido indiferencia en estas etapas, llegue a creer que no vale la pena interactuar con ella, dando lugar a una fuerte inseguridad.

¿Cómo reaccionar frente a alguien que me trata con indiferencia?

Las personas, como seres sociales que somos y dotados a su vez de unas necesidades emocionales, aspiramos a establecer una relación de constante interacción con nuestros seres queridos: familia, amigos, pareja… Si en un momento dado empezamos a percibir silencios, vacíos, frialdad y despreocupación, nuestro cerebro (y en concreto nuestra amígdala) entrará en pánico. Nos avisará de una amenaza, de un miedo profundo y evidente: el de percibir que ya no somos amados, apreciados.

Lo más razonable en estas situaciones es entender qué sucede. Esa desconexión emocional siempre tiene un origen y como tal debe ser aclarado para que poder actuar en consecuencia. Si hay un problema lo afrontaremos, si hay un malentendido lo solucionaremos, si hay desamor lo asumiremos e intentaremos avanzar. Porque si hay algo que queda claro es que nadie merece vivir en la indiferencia, ninguna persona debe sentirse invisible en ningún escenario social, ya sea en su propio hogar, en su trabajo, etc.

Asimismo, hay un aspecto que es necesario considerar. La indiferencia largamente proyectada sobre alguien en concreto o sobre un colectivo es una forma de maltrato. Aún más, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de California se demostró que este tipo de dinámica basada en la exclusión y en la despreocupación, genera dolor y angustia. Es un sufrimiento que trasciende nuestras emociones para llegar también a nuestro cuerpo.

Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen. -Oscar Wilde-

El último recurso: alejarse

Si luchar por esa relación, si invertir más tiempo y esfuerzo en esa o esas personas nos trae el mismo resultado, lo más sano será alejarnos. Si percibes que esas consecuencias perjudiciales (agotamiento, baja autoestima…) ya se están “instalando” en ti, es urgente que renuncies a tener una relación cercana con esas personas y busques proximidad con otros, para quienes sí seas importante.

Intégrate en grupos donde seas escuchado y se valore tu forma de serRomper con una relación de indiferencia te dará una nueva perspectiva del mundo y potenciará tu desarrollo.

*Si lo desea, puede leer el artículo: “Dejar de hablar a alguien como castigo” 

¿Por qué tengo miedo al compromiso?

Algunas personas experimentan tanto temor a comprometerse emocionalmente con otra y comenzar a tener una relación que incluso aunque digan que lo desean, pueden no darse cuenta de que en realidad lo están evadiendo. Es decir, quieren y expresan su deseo por tener una relación con alguien, sin embargo cuando tienen la oportunidad de tenerla algo pasa que terminan por no hacerlo, dicen no tener el suficiente tiempo para ello, entre otras cosas que lo único que hace es alejarlos cada vez más de conseguir lo que se supone que quieren.

Esto hace que ellos mismos confirmen una y otra vez que “el amor no es para ellos” y se sientan inconformes con esta situación que “no pueden cambiar”. Pero, ¿por qué tengo miedo al compromiso? Si te está ocurriendo esto y temes comprometerte con alguien, puedes estar padeciendo o teniendo algunos de los síntomas de lo que en psicología llamamos filofobia. 

¿QUÉ ES LA FILOFOBIA?

La filofobia es un trastorno que implica una alteración del estado de ánimo en donde la persona que lo padece muestra un miedo intenso a comprometerse sentimentalmente con alguien, este temor en situaciones más graves puede hacer que la persona llegue a experimentar reacciones físicas y emocionales como taquicardia, mareos, náuseas, ataques de pánico, entre otra serie de reacciones sumamente molestas y negativas.

¿CÓMO SABER SI TENGO MIEDO AL COMPROMISO?

Existen una serie de cosas que una persona con miedo al compromiso hace para evadir tener pareja y comprometerse. Incluso puede pasar que la tenga pero que no se comprometa con ella. A continuación te daré a conocer algunos casos en donde se puede percibir claramente el miedo al compromiso en las personas.

  • Tienden a tener amores platónicos y a enamorarse de personas con las que es casi imposible tener una relación. Por ejemplo personas que se enamoran de alguna figura pública, personajes famosos e incluso aquellas que siempre se enamoran de personas que están muy lejos de ellas porque viven en otro país e incluso en otro continente. 

  • Si están en una relación, cuando sienten que cada vez se vuelve más cercana e íntima, comienza inconscientemente a crear problemas e incluso a inventarlos con tal de generar discusiones y que esa o la otra parte decida terminar la relación.

  • Se meten de lleno en una o más áreas de su vida y dejan totalmente de lado el área afectiva. Por ejemplo, personas que tienen trabajos que les consumen muchas horas y dicen no tener tiempo para nada más o personas que se dedican exclusivamente a salir con los amigos y dicen no tener interés por tener una relación de pareja porque prefieren su vida de solteros. 

  • Pueden llegar a establecer una relación de pareja con otra persona totalmente distinta a ellos y finalmente deciden terminar la relación por falta de afinidad. 

  • A pesar de que conocen más personas, desde el principio que comienzan a salir con ellas, les encuentran algún defecto o creen encontrarlo y esto lo agarran de pretexto para no continuar conociendo más a fondo a esa persona.

  • Cuando notan que la otra persona quiere tener más cercanía con ellos y volver más íntima la relación, comienzan a alejarse.

¿Te suena familiar alguna de estas situaciones? ¡Identifica cual es la que mejor se adapta a ti!

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA FILOFOBIA O MIEDO AL COMPROMISO?

Existen muchas razones por las cuales una persona puede padecer de este tipo de trastorno como lo es la filofobia. Por lo que si te estás preguntando continuamente por qué tengo miedo al compromiso, es necesario que hagas una reflexión y profundices un poco acerca de donde proviene este temor que te aleja cada vez más de lo que deseas como es el comprometerte con alguien. Algunas de las causas más comunes son las siguientes:

  • Haber sido herido previamente, ya sea porque te hayas enamorado de una persona que no sentía lo mismo por ti y tuviste una mala experiencia con ella o porque hayas estado en una o más relaciones en donde lo hayas pasado mal por haber recibido algún tipo de maltrato, entre otras cosas.

  • Miedo a perder tu libertad e independencia.

  • Cuando los padres tenían una muy mala relación entre ellos. 

  • Temor a ser abandonado por la otra persona o rechazado desde un primer momento.

  • Miedo a sentirte presionado e incluso asfixiado estando en una relación.

  • No sentirte merecedor(a) de tener una relación más estable y formal con alguien, debido a que tienes una autoestima muy baja.

  • Dejarse influenciar por la sociedad que promueve mucho la individualidad.

¿Te sentiste identificado(a) con alguna de estas razones?, ¿tienes claro o más o menos tienes una idea de donde se origina ese temor?

CONSECUENCIAS QUE PUEDE TRAER EL MIEDO AL COMPROMISO

La consecuencia principal que puede traer para una persona el temor al compromiso es más que nada que puede afectar directamente a su desarrollo personal y emocional. ¿Por qué puede afectar el temor al compromiso al desarrollo personal y emocional? Esto es debido a que para que las personas continuemos creciendo y desarrollándonos personal y emocionalmente es necesario que tengamos nuevas experiencias y que vayamos aprendiendo de ellas.

Al no dejarnos vivir y experimentar un sentimiento tan grande y profundo como es el amor, estamos limitándonos y no nos permitimos disfrutar ni aprender más ya que las relaciones de pareja también nos ayudan a madurar emocionalmente. Por otro lado también se corre el riesgo de aislarse cada vez más de las demás personas al no querer formar vínculos más cercanos.

¿CÓMO SUPERAR EL MIEDO AL COMPROMISO EMOCIONAL?

Si te preguntas una y otra vez por qué tengo miedo al compromiso y te gustaría realmente poder superarlo, los siguientes consejos pueden ayudarte a lograrlo. 

  • Identifica y acepta que tienes miedo al compromiso. Como vimos al inicio de este artículo, en muchas ocasiones es difícil reconocer que realmente lo que se tiene es miedo al amor o a comprometerse emocionalmente con alguien, es por ello que a modo de mecanismo de defensa utilizamos diferentes pretextos como que no tenemos tiempo para el amor, nos enamoramos de imposibles, no encontramos a la persona ideal, etc. Por lo que es necesario que primero que nada logres reconocer cual es el mecanismo de defensa que utilizas más habitualmente y aceptes que lo que tienes es miedo al amor.

  • Identifica el origen del problema. Haz una reflexión acerca del origen de tu problema, para ello puedes apoyarte en el apartado anterior en donde explico cuales son las causas de la filofobia o miedo al amor. Puedes también ayudarte haciéndote preguntas como: “¿qué es lo peor que puede pasar si me comprometo emocionalmente con alguien?”, “¿me siento amado(a) lo suficiente?”, “¿cómo me siento cuando estoy en una relación de pareja?”, etc.

  • Identifica y cambia tus actitudes. Identifica que tipo de actitudes estás adoptando que te están alejando de lo que deseas y que aumentan cada vez más tu miedo al amor o al compromiso. Una vez que las tengas claras, anota de que manera podrías modificarlas para que dejen de limitarte. Por ejemplo, en caso de que tu mecanismo de defensa sea el encontrarle defectos desde la primera cita a una persona que apenas estás conociendo, reconoce que todos tenemos defectos y virtudes y que en una primera cita no puedes conocer bien a alguien. Por lo que si hay algo que te gusta de la otra persona, date la oportunidad de seguirla conociendo.

  • Vive el aquí y ahora. Deja de pensar en que es lo que puede pasar si…. y/o deja de torturarte por el pasado. Ten en cuenta que lo único que tienes seguro es el ahora por lo que ni el pasado debe de determinarte ni el futuro preocuparte y angustiarte. Si es lo que deseas, atrévete a dar el paso y permítete conocer e intimar con otra persona, disfrutar y aprende de cada experiencia y saborea cada momento de tu vida.

  • Terapia psicológica. Si el miedo al amor o al compromiso emocional es demasiado intenso y llega a tal grado que te provoca reacciones físicas y emocionales molestas o simplemente te gustaría recibir ayuda y orientación de un profesional, es recomendable acudir a terapia psicológica para que el profesional se encargue de analizar tu situación individual a fondo y pueda ofrecerte la terapia que más se adecue a tus necesidades.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El encuentro más íntimo no es el sexual, es el desnudo emocional” 

Parkinson: origen emocional

Parkinson: origen emocional, nos intenta abrir las puertas al porqué de esta terrible enfermedad degenerativa que en alopatía no se conoce su origen. Pero desde el punto de vista emocional, podemos llegar a ayudar evitando que aparezca, corrigiendo nuestro modo de actuar frente a la vida. A eso se debe la explicación de los bloqueos que pueden llegar a generar que aparezca. Ponemos esto a disposición para evitar conductas y sentimientos que podemos cambiar para estar sanos. Y cancelar siempre toda enfermedad en nuestro mundo.

Parkinson origen emocional:

Orígenes emocionales desencadenantes:

BLOQUEO FÍSICO 

¿Qué adjetivos pueden describir mejor lo que siento en mi cuerpo? Tu respuesta representará lo que sientes ante la persona o la situación que ha desencadenado el mal.

Los síntomas característicos de esta enfermedad se asocian en proporciones variables: temblor, rigidez y trastornos complejos de la motricidad voluntaria e involuntaria; el rostro está fijo, la cabeza permanece inclinada hacia delante, el habla se modifica, el timbre de voz se vuelve sordo y cada vez más débil; se altera la escritura y todos los actos de la vida común se realizan con lentitud. Los hombres son los más frecuentemente afectados.

BLOQUEO EMOCIONAL

¿Qué me impide realizar esta enfermedad? Tus respuestas a esta pregunta representan al deseo o los deseos bloqueados. ¿A qué me obliga esta enfermedad? Retoma esta respuesta (o respuestas) y agrega la palabra “no” al principio de cada una de ellas. Estas frases representan tus deseos bloqueados.

En general, esta enfermedad se manifiesta en la persona que tiene miedo de no poder retener a alguien o a algo; por esta razón, comienza en las manos. El enfermo es una persona rígida que desde mucho tiempo atrás se ha reprimido para ocultar su sensibilidad, su vulnerabilidad, su ansiedad y sus temores, sobre todo en sus momentos de indecisión. Su mayor deseo era controlarlo todo y ahora su enfermedad le dice que ha llegado a su límite y que no puede hacerlo, ni para sí misma ni para los demás. Su sistema nervioso se ha cansado de mantener toda esa tensión interior que él creó para ocultar todo lo que sentía.

BLOQUEO MENTAL 

Si en mi vida me permitiera ser. (Repite la respuesta de la pregunta anterior) ¿Qué podría sucederme de desagradable o de no aceptable? La respuesta a esta pregunta corresponde a la creencia no benéfica que bloquea tus deseos y te impide realizar tu necesidad, creando así el problema físico.

Por ser una enfermedad que evoluciona lentamente, la persona afectada tiene la oportunidad de revertir el proceso. Si este es tu caso, aprende a confiar más en el Universo y en la gente. Revisa tus ideas con respecto a ceder ante los resultados que obtienes y los de los demás. Tu parte interna, aquella que cree que tú y los demás debéis conteneros para que todo sea perfecto, está exhausta. Date el derecho de no ser perfecto, de estar indeciso e incluso de equivocarte. De este modo te será más fácil darles ese derecho a los demás. De la misma manera, acepta la idea de que es muy humano tener miedo y de que no puedes ser el hombre o la mujer perfecta que creíste debías ser.

Para todo padecimiento se recomienda tener en cuenta adicionalmente lo siguiente:

BLOQUEO ESPIRITUAL

Si me permitiera este o estos deseos, ¿qué sería? (Utiliza los deseos encontrados en la etapa anterior.) La respuesta a esta pregunta corresponde a una necesidad profunda de tu ser, bloqueada por alguna creencia.

CONCLUSIÓN 

Cuando conoces la creencia no benéfica o la manera de pensar que te impide ser lo que quieres, lo primero que debes hacer para transformarla es permitirte haber tenido la necesidad de creerla, estableciendo contacto con el niño que habita en ti y que la creyó después de haber experimentado un sufrimiento. Después, pregúntate si todavía la necesitas realmente para ser feliz.

Si la respuesta es afirmativa, ello es señal de que todavía te es útil. Tú eres quien gobierna tu vida, de modo que puedes seguir creyendo en ella, pero debes saber que, al actuar así, obtendrás los mismos resultados que has obtenido hasta ahora. No esperes ningún cambio.

Si estás convencido de que esta creencia todavía es cierta pero que el hecho de creerla no te hace feliz, verifica en tu interior si estás tan convencido de su veracidad como hace algunos años. Es muy probable que ahora lo creas mucho menos. Por lo tanto, estás en vías de sanar.

Cuando en lo más profundo de ti sabes que no quieres seguir creyendo la misma cosa, no te queda más que realizar las acciones necesarias para manifestar tus deseos a fin de permitirte ser LO QUE QUIERES SER.

A resolver:

La enfermedad de Parkinson es la deterioración de los centros nerviosos del cerebro, especialmente en las regiones controlando los movimientos. Aparecen temblores que suelen afectar las manos y la cabeza. Cuando tiemblo, es porque siento o veo un peligro que me amenaza o amenaza a una persona a quien quiero; bien el temor a perder el control (¡el cual voy perdiendo cada vez más!), la inseguridad o la impotencia de progresar en la vida. También puedo haber vivido un traumatismo: un abuso o dificultades que dejaron huellas y frente a las cuales vivo los sentimientos siguientes: pena, frustración, culpabilidad, rabia, depresión que me llevan al agotamiento, al desánimo y que quiero huir en vez de enfrentarme a ellos y resolverlos.

Me auto-destruyo lentamente, produciendo la deterioración de la función nerviosa actual. Una impotencia al nivel de la motricidad de mis miembros superiores (en particular mis brazos y mis manos) tiene su origen muy frecuentemente en una situación que vivo en la cual quería rechazar a una persona, una cosa o un acontecimiento o, al contrario, la quería retener y me sentí incapaz de ello (bien físicamente o moralmente).

Si están afectados los miembros inferiores (mis piernas y mis pies), es con ellos que me hubiese gustado rechazar o volver a traer a mí la persona, cosa o acontecimiento de referencia. Tengo el placer de huir de esta situación en la cual me siento desbordado y que percibo sin salida. Debo reasumirme y aprender a controlar MI vida y no la de los demás, haciendo confianza en la Vida y decirme que merezco vivir.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

Agotamiento psicológico, cuando la gota colma el vaso

El agotamiento psicológico nos debilita física y mentalmente. Es una dimensión que surge como resultado de los “demasiados”: demasiadas decisiones, demasiados pensamientos intrusivos, demasiado trabajo, obligaciones, interrupciones, ansiedades… A su vez, es también el reflejo de muchos “pocos”: poco tiempo de calidad para uno mismo, pocas horas de sueño, poca calma interior…

Todos hemos experimentado alguna vez esta sensación, este desgaste a todos los niveles. Es importante tener en cuenta que un cerebro fatigado, agotado psicológicamente, trabaja y responde a los estímulos de otro modo. Así, y como dato curioso, el neurocientífico Matthew Walker pudo demostrar a nivel de laboratorio que las personas mentalmente cansadas tienen una percepción más negativa de su realidad y además, son mucho más sensibles a nivel emocional.

A veces simplemente te cansas, te quedas agotado y sin fuerzas en ese rincón solitario del desánimo donde todo pierde su razón de ser, su brillo, su espontaneidad…

Por otro lado, un aspecto que a veces nos lleva a errores es llegar a pensar que ese agotamiento psicológico se debe, en esencia, a una acumulación fatídica de errores, de malas decisiones, fracasos o decepciones. No es cierto. La mayor parte de las veces el cansancio es el resultado directo de un volumen desmesurado de tareas y actividades que asumimos sin percibir que nos superan.

Todos hemos oído aquello de que la percepción de nuestra realidad depende a veces de cómo vemos el vaso, si medio lleno o medio vacío. Sin embargo, y en relación al presente tema, podríamos formular la pregunta de otro modo: y tú… ¿cuánta cantidad de agua podrías soportar si tuvieras esa taza en la mano? A veces, basta solo una gota más para colmar el vaso y llegar al límite de nuestras fuerzas.

Agotamiento psicológico, un problema demasiado común

Carlos se siente satisfecho con su vida, de hecho, no podría pedir más. Es diseñador gráfico, le gusta su trabajo, tiene una pareja a la que adora y además acaba de ser padre. Todo lo que le rodea es satisfactorio, no hay ningún problema importante en su vida; sin embargo, cada día nota que le cuesta más tomar decisiones, su humor es más taciturno, no puede concentrarse e incluso tiene problemas para conciliar el sueño.

Se siente incapaz de entender qué le ocurre. Todo va bien, de hecho debería sentirse más feliz que nunca; sin embargo, en su mente hay una especie de sensor que le indica que “algo falla, que algo va mal”. Si tuviéramos un observador externo en esta historia nos podría explicar varias cosas que le servirían de ayuda a nuestro protagonista.

Una de ellas es que Carlos tiene la sensación de que están ocurriendo demasiadas cosas a la vez en su vida: un ascenso, nuevos proyectos profesionales y clientes a los que satisfacer, un hijo, una hipoteca, la consolidación de una etapa personal donde desea (se exige) que todo sea “perfecto”… Todo ello da forma a una constelación donde “muchos pocos” hacen un “demasiado” en su cabeza, poniendo en peligro su capacidad de control. Su agotamiento mental es evidente, además de desgastante. Veamos a continuación cómo impacta en nosotros la fatiga mental.

Signos y consecuencias del agotamiento psicológico

  • Fatiga física y pérdida de energía. La sensación de agotamiento llega a veces a tal nivel que es común levantarnos por la mañana teniendo la firme convicción de que no vamos a poder con nuestra jornada.

  • Insomnio. Al principio es común sufrir súbitos despertares por la noche, pero más tarde podemos experimentar serias dificultades para conciliar el sueño.

  • Pérdidas de memoria. Según un artículo publicado en la revista “The Journal of Forensic Psychiatry & Psychology”, el agotamiento psicológico suele producir una alteración cognitiva llamada “efecto de desinformación”. Es ese donde confundimos datos, donde evocamos la información de forma incorrecta, mezclando imágenes, personas, situaciones

  • Entre los síntomas físicos es común experimentar palpitaciones, problemas digestivos, cefaleas, pérdida del hambre o un aumento excesivo del apetito…

  • A nivel emocional es muy característico el sentirnos más sensibles, a la vez que apáticos, irritables y pesimistas.

  • Asimismo, otra característica común es la anhedonia, es decir, incapacidad de sentir placer, de disfrutar de las cosas tanto como antes, ya no nos ilusionamos, la vida se vuelve más gris y el mundo se queda suspendido en un horizonte lejano donde solo escuchamos su rumor desde la distancia…

“El sueño es un buen colchón para el cansancio” -Juan Rulfo-

Cómo afrontar el agotamiento psicológico

Decía Eric Hoffer que el peor cansancio llega por el trabajo no realizado. Es una gran verdad. En ocasiones el auténtico agotamiento se conforma por todo aquello que queremos hacer y no hacemos. Por todos esos objetivos cotidianos que nos proponemos y que nos sobrepasan, a los que no llegamos, los que quedan frustrados porque nuestro nivel de exigencia es muy alto o las presiones del entorno, desmesuradas.

Al final sucede, la gota colma el vaso y el vaso ya pesa en exceso. Es entonces cuando todo se nos va de las manos. Así, lo que deberíamos hacer en estos casos y antes de nada, es tomar conciencia de lo que nos está sucediendo. El agotamiento psicológico está ahí y debemos evitar que la “criatura” se haga más grande, más oscura y opresiva. Reflexionemos por tanto en las siguientes dimensiones, en esos pasos que deberíamos poner en práctica después.

3 permisos que debes darte para escampar las nubes de la fatiga mental

  • Date permiso para reencontrarte. Puede parecer irónico, pero el agotamiento psicológico tiende a aprisionarnos en las capas de las preocupaciones, las auto-exigencias, presiones, deberes y ansiedades hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos. Date permiso para reencontrarte y para ello, nada mejor que disfrutar de una hora al día donde reducir al máximo todo estímulo (fuera sonidos, fuera luces artificiales…). Hallemos un entorno tranquilo donde limitarnos a “ser y a estar”.

  • Date permiso para priorizar. Este es sin duda un punto esencial. Recuerda qué es prioritario para ti, qué es lo que te identifica, lo que amas, lo que hace feliz. Lo demás será secundario y no merecerá semejante inversión emocional y personal por tu parte.

  • Date permiso para ser menos exigente. El día tiene 24 horas y la vida, lo queramos o no, tiene una cuota limitada. Aprendamos a ser realistas, a aprovechar el tiempo sin ponernos presiones, listones altos o el deseo de que todo sea perfecto. A veces, basta con que todo sea igual que ayer, con su equilibrio humilde y tranquilo.

Para concluir, sabemos que nuestra realidad es cada vez más demandante, que a veces queremos llegar a todos y a todo; sin embargo, no está de más recordar una idea. Estamos hechos de piel, de carne, de corazón y tendones psicológicos que deben nutrirse también de tiempo de calidad, de descanso, calma y ocio. Aprendamos a priorizarnos, a cuidarnos como merecemos….

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

“Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

Este método consiste en fijar la atención en la respiración y en las emociones para alcanzar un estado de relajación y autocontrol. Esta práctica, que debe ser asumida como un hábito, está cada vez más extendida y aporta beneficios en el plano físico y psíquico.

Sentarse y respirar de forma pausada y profunda, enfocando toda la atención en este sencillo acto. El simple hecho de respirar calmadamente y dirigir voluntariamente este recurso, llamado atención, actúa como una señal para que el sistema nervioso interprete que no hay amenazas acechando, con lo que rápidamente sale de la simpatía (la respuesta de lucha o huida) y entra en parasimpatía (respuesta de relajación o modo de crecimiento psicobiológico)”. De esta forma Jorge Benito, cofundador y director de Mindful Science, explica en qué consiste este método, “que cada vez más profesionales del sector clínico los recomiendan”, afirma.

Para notar sus beneficios y que éstos se mantengan, esta práctica debe realizarse a diario y contemplarse como un hábito.

Según este experto, el mindfulness es una práctica mente-cuerpo, que aporta beneficios a nivel fisiológico y cognitivo. “Esta práctica restaura el equilibrio nervioso y crea un estado de coherencia cruzada entre el cerebro y el corazón. Esto propicia que los órganos puedan dedicar tiempo y energía a procesos como la digestión, la autocuración y la regeneración celular, mientras que el cerebro, al no sentirse amenazado, estresado y ansioso, libera una amplia gama de recursos cognitivos, tales como la planificación cognitiva compleja, la resolución de problemas y la toma de decisiones, utilizando la corteza prefrontal, nuestra evolución cerebral más reciente. Además, el mindfulness reduce los procesos de inflamación, precursora de multitud de enfermedades”.

Diversas técnicas

Hay diversas técnicas que pueden emplearse en una sesión de mindfulness y que se fundamentan en ejercicios de meditación, aporta Amparo Pérez Das, secretaria adjunta de la Asociación Española de Mindfulness y Compasión. Así, menciona tres técnicas: la meditación focal o basada en anclajes, en la que “la atención se centra en un evento que sucede en el presente (nuestras sensaciones físicas –respiración y todo lo que percibimos con los sentidos– y los contenidos de la propia mente); la conciencia sin elección o campo abierto, “que se basa en observar todos los contenidos mentales sin focalizarlo en uno concreto, con la pretensión de no reaccionar ante ellos y no intervenir para aprender a no ser tan reactivos y modular las respuestas ante los estímulos y situaciones”, y la última es el desarrollo de prácticas generativas, que consiste en activar determinados estados mentales como la bondad, la alegría, la compasión y la ecuanimidad”.

Sobre la respiración, Benito especifica que es fundamental “hacerlo pausadamente, poniendo toda la atención en el aire fresco que entra y el cálido que sale”. Y añade:“Solemos respirar a un ritmo medio de doce ciclos por minuto y esta respiración acelerada es una clara señal de amenaza para el sistema nervioso. Reducir este ritmo respiratorio a cinco ciclos por minuto propicia que el sistema nervioso regrese a la parasimpatía, así que este primer paso es fundamental”.

Tiempo mínimo recomendado

El cofundador de Mindful Science comenta que “con sólo tres minutos de práctica, el cuerpo ya activa la parasimpatía, pero se recomienda un mínimo de diez”. No obstante, destaca que no importa tanto la duración de la sesión como la continuidad. “Los ensayos clínicos apuntan a que ocho semanas es el tiempo ideal para conseguir los beneficios; ahora bien, si dejamos de practicar, volvemos a donde estábamos”. Tanto Pérez Das como Benito coinciden en señalar que el mindfulness es un estilo de vida y hay que enfocarlo como un hábito. Asimismo, Pérez Das advierte de que no se puede recurrir a esta práctica como “la solución a un problema puntual sino que es una filosofía de vida y un entrenamiento de fondo de la mente”. También subraya que no se se puede calificar “como terapia, aunque tenga efectos terapéuticos y no sustituye a ningún tratamiento médico, psiquiátrico o psicológico, por ello no se puede vender como una solución milagrosa”.

Ambos expertos defienden que existen muchos estudios que avalan la eficacia del mindfulness y mencionan referentes internacionales como Herbert Benson, fundador del Benson-Henry Institute for Mind-Body Medicine, adherido al Hospital General de Massachussets, y Sara Lazar y David Creswell, de la Universidad Carnegie Mellon, en Pensilvania”. Asimismo, Benito adelanta que desde su centro están desarrollando una tecnología de biofeedback que codifica y analiza diversas señales fisiológicas derivadas de la práctica de mindfulness.

El cuerpo nos informa claramente de nuestras emociones

Para Quim Vincent, osteópata y psiconeuroinmunólogo, un síntoma no debería ser nuestro enemigo, sino un aliado que avisa de que algo no funciona bien. Por eso es importante escuchar al cuerpo y estar atentos a lo que nos dice. 

Escuchar al cuerpo es primordial para Quim Vicent, acostumbrado como osteópata a escuchar a sus pacientes con las manos. “Cuanto menos escuchemos a nuestro cuerpo, cuanto más rápido ignoremos la orden de parar, más graves serán las consecuencias y más difícil la reparación”, advierte.

Ahora acaba de publicar “Aprende a escuchar tu cuerpo” (RBA Libros, sello Integral). Su lectura, amena y asequible para todos los públicos, ayuda a prestar más atención a los mensajes que nos manda nuestro cuerpo. También enseña a entender mejor por qué padecemos algunas enfermedades o disfunciones.

Quim Vicent o el arte de escuchar al cuerpo

Quim Vicent es osteópata, neuropsicoinmunólogo y posturólogo, además de director de la clínica de medicina integrativa Arvila Magna.

Desde la perspectiva de la medicina integrativa y la escucha activa del cuerpo, nos da pautas de cómo identificar, prevenir y aliviar los síntomas que afectan a nuestro bienestar.

¿No sabemos escuchar a nuestro cuerpo?
–No sabemos escuchar… en general. Todos vamos con ideas preconcebidas.

Por necesidades económicas, materiales, etc. vivimos de una forma que se escapa mucho de la forma biológica en la que deberíamos vivir, muy alejada de una forma de vivir natural y esto conlleva muchísimo estrés.

¿De qué hablamos cuando hablamos de estrés?
–Cuando decimos estrés–que a veces parece una excusa médica–, nos referimos a lo que sucede cuando nos levantamos a las 7h de la mañana, para vestir a nuestros hijos y llegar al colegio y al despacho, revisar los mails… y todas las preocupaciones que se nos acumulan.

Con el estrés continuado se produce un cambio bioquímico. Esto significa, por ejemplo, que vas a fabricar menos jugo gástrico en el estómago. A partir de ahí, la vitamina B12 igual no la podrás absorber y, si no la absorbes, una fase del hígado, la metilación, no se produce, y esto hará que tengas más estrés y ansiedad.

Esta es una reacción entre miles, pero hablamos de una respuesta integral.

¿Y cómo analizas tú esas respuestas en la consulta?
–Los pacientes necesitan ser escuchados, pero no solamente ser escuchados, necesitan saber que son entendidos. Hay una escucha primera que es con los oídos y otra que es a través de las manos.

La primera visita no debería durar menos de una hora, hay que conocer la historia de vida de la persona: eso es fundamental. Después, su cuerpo nos hablará. Hay que escuchar su cuerpo a través de nuestras manos. También nos dice muchísimas cosas cómo es su postura, la mirada…

Creo que nos perdemos una gran oportunidad, si no estamos atentos y sin juicios. Parece fácil, pero no lo es tanto.

“La atención es algo que no deberíamos perder en nada de lo que hacemos. Cada vez que nos lavamos las manos, por ejemplo ¿estamos pendientes del agua que cae… de esta sensación o de lo que hay que hacer 3 minutos después?”

En el libro hablas de que la poca atención que prestamos a la respiración…
–¿Somos conscientes de cómo respiramos? ¿Tomamos conciencia de cómo lo hacemos? Muchas veces es solo un mínimo recorrido, cuando la respiración tendría que ser amplia.

Cada hora del día, habría que hacer una pausa para realizar una respiración profunda y tomar conciencia de ella. Simplemente con eso, nuestra vida podría cambiar. Aunque sea complicado el día a día que tenemos en las ciudades, hay que buscar tiempo para salir a la naturaleza y respirar bien.

En otro momento dices que “cuando aparece el dolor de espalda hay que preguntarse también sobre la propia vida”. ¿Asumimos sufrir dolores de espalda como normal?
–Tener una lumbalgia parece que sea normal. Pero no, no debería doler la espalda. Cada cosa tiene su significado.

Como terapeutas no podemos decir que todo es emoción, eso sería muy fácil. Todo el mundo tiene una mochila emocional, pero hay que preguntarse: ‘”¿es mi emoción la que predomina?” Si la emoción predomina –esa pregunta debemos averiguarla como profesionales–, es la causa que hay que tratar.

Hay que abrir esa puerta y hacer reflexionar al paciente sobre qué le tiene atrapado, por qué su energía cada vez es menor, por qué le pesa… El cuerpo nos informa claramente de nuestras emociones. También la forma de los dientes: si están superpuestos, la forma, la distancia de los dientes

Insistes en la importancia de la boca en las patologías…
–Antes de dedicarme a la medicina integradora, cuando acabé mis estudios de osteopatía, conocí al Doctor Michel Stephan, que hablaba de la importancia de la boca en todas las patologías. La osteopatía no es más que un estudio de la integridad del cuerpo.

Michel Stephan me dijo que lo más importante es conocer el origen de cualquier disfunción y dónde la boca puede tener algo que ver. He visto a muchos pacientes con hernias discales cuyo digestivo funcionaba mal, pacientes cuyas menstruaciones tampoco estaban reguladas, con muchos focos de infección en la boca…

Por eso, ese gran puzzle que llamamos cuerpo humano es, en el fondo simple, una coherencia clara.

“Actuamos como si el síntoma fuera el peligro. Pero el síntoma es un aviso que nos da el cuerpo sobre una disfunción.”

Háblanos de la relación entre la hernia discal y alimentación.
–En muchas hernias discales, simplemente rehabilitando el intestino, la sintomatología discal desaparece…

Primero, hay que mirar la gravedad, si la hernia de disco está afectando al canal medular o no. Siempre que no sea una urgencia médica, se estudia la posición. Si estamos muy cerrados, eso conlleva una tensión a nivel del digestivo, tenemos más ansiedad, problemas para digerir las proteínas…

Pero no podemos afirmar que la hernia discal venga por esto solo. Ha habido un conjunto de cosas, sean digestivas, estructurales… que han llevado a esta hernia. La medicina integrativa pone en orden todos estos conceptos…

Yo, en casos de hernia discal, intento modificar los hábitos alimentarios y busco interferencias en la boca, la salud intestinal y la parte postural.

¿Cuál es tu relación con la medicina tradicional?
–Por suerte, cada vez más traumatólogos entienden las intervenciones de la columna como la última opción y recomiendan visitar a un osteópata experto.

Es un sistema donde deberíamos complementarnos. Mi clínica está llena de médicos. Somos un equipo. Unos sin otros no funcionamos. Somos defensores de un trabajo multidisciplinar, todo forma parte de un estilo de vida, una filosofía de tratamiento.

A la consulta vienen hasta niños que me derivan pediatras, en procesos de ortodoncia, para acompañamiento postural…

Como especialista en neonatología, ¿cómo tendría que ser el momento del parto?
–En otros países hay un osteópata en la sala de partos, es una figura obligatoria. Es cierto que los partos instrumentados han salvado muchas vidas, pero los fórceps que tiran de la cabeza al niño pueden conllevar unas tensiones a nivel del cráneo que a veces derivan en consecuencias posteriores. Unas veces son inmediatas, pero a veces no: futuras escoliosis, problemas digestivos…

Otro tema son la cesáreas. Una cosa es que sea necesaria, pero por el hecho de que nuestro ginecólogo ese día no nos pueda atender, programar una, es otra película… Con la cesárea, al no pasar por el canal vaginal de la madre, el bebé tendrá falta de 2 bífidobacterias importantes: el lactobacilus y el bifidobacterium. Son importantísimos para el sistema inmunitario del bebé. Si carecen de ellas, estos niños muy probablemente tendrán muchas infecciones: otitis, bronquitis, etc.

Y si un niño es separado de la madre en el momento de nacer, porque ha necesitado ir a una incubadora, etc. tiene también un vacío emocional.  Es un proceso a seguir, puede afectar, más o menos, pero vale la pena tenerlo en cuenta para poder revisarlo.

¿Todo el mundo debería pasar por la consulta de un osteópata?
–Tenemos poca información: desde la forma de comer, la forma de pensar de vivir, de cuidar nuestro cuerpo. Y cuando carecemos de información, muchas veces no hacemos ciertos actos.

“Yo sé que cuando se me enciende la luz de alerta del coche, tengo que llevarlo al mecánico, no tapar la luz. ¿Por qué, entonces, cuando me duele la lumbar, voy dejándolo pasar?”

Yo creo que nos queremos poco. En el ser humano hay un egoísmo que es necesario con la salud. Hay que estar bien para poder dar amor a los demás, una medicina básica en nuestros días…

Así que ¿hay que ir a un osteópata? No lo sé, pero hay que cuidar la salud. Si uno dice, “yo voy a hacer una escapada a la montaña”, para mí ya es una forma de osteopatía, un contacto con la naturaleza. O a quien le guste meditar, o hacer un ayuno… Dedicarnos a nosotros mismos.

¿Qué recomendaciones serían básicas?
–No tengo recetas mágicas, porque cada persona es diferente. Depende del estilo de vida. Me interesan las prioridades de cada paciente… Porque en una persona obsesiva –que hay muchas–, si lo transportamos al mundo bioquímico, igual lo es porque no está metilando bien… No le puedo exigir que haga o no ciertas cosas, porque le va a costar mucho.

Otras personas no van a hacer un cambio alimentario radical, porque sabes que les vas a provocar más estrés que beneficio. No les voy a dar una pauta alimentaria igual que al paciente anterior… Igual les recomiendo hacer una respiración.

“Si conseguimos pequeñas motivaciones que provoquen grandes cambios, el paciente se va a motivar cada vez más. Si le pongo tareas muy difíciles, se va a desmotivar y no va a ver ningún cambio.”

Hay que adaptarse y entender muy bien al paciente que tienes delante. A veces, haciendo el camino más fácil es cuando llegas a la mejor resolución. Quizá esa sea la parte más difícil, ver qué podemos hacer con pequeñas dosis para que haya un cambio en su salud.

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones”