La sangría emocional de ayudar a quien no quiere ser ayudado

A casi todos nos han educado para hacer lo posible, y lo imposible, por ayudar a los demás. Es un concepto que tenemos profundamente arraigado y que, sin duda alguna, es muy loable. Sin embargo, a veces en el acto de ayudar a los demás podemos practicarnos una sangría emocional que termine drenando nuestra energía y arrase con nuestro equilibrio psicológico.

Todos los psicólogos sabemos que no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado. Por eso, en algunos casos el primer objetivo de la terapia psicológica es lograr que la persona comprenda que tiene un problema y que necesita ayuda. Ese es el punto de partida para poder trabajar porque sin un compromiso personal, el cambio interior es prácticamente imposible. Lo mismo pasa en la vida cotidiana. Solo podemos ayudar cuando la otra persona acepta nuestra ayuda. 

Regalar gafas a quien no quiere ver 

Ayudar a quien no quiere ser ayudado es como regalar gafas a quien no quiere ver. Simplemente no las usará. Es probable que ni siquiera valore nuestra ayuda y el esfuerzo o tiempo que hemos invertido e incluso puede llegar a molestarse considerando nuestros gestos como una intromisión en su intimidad.

¿Significa que debemos tirar la toalla cuando nos damos cuenta que una persona se está causando daño? ¡No! 

 Sin embargo, debemos ser conscientes de que nuestra ayuda tiene límites, unos límites que a menudo pone la otra persona. Debemos aprender que no por mucho aconsejar, aprende el otro más temprano y que la ayuda que podemos brindar está limitada a la ayuda que el otro esté dispuesto a aceptar. 

Es importante comprender que cuando alguien está atravesando una situación difícil, puede ser aterrador reconocerlo, por lo que quizá necesite un poco de tiempo para procesar emocional y racionalmente lo que le sucede. Solo después puede decidir pedir ayuda. Por tanto, a veces hay que darle tiempo para que mire dentro de sí, comprenda lo que le está pasando y pida apoyo

Aunque a nosotros nos resulte evidente el problema y su solución, para la otra persona puede no ser tan claro. Por eso, en ocasiones brindar ayuda significa violentar el ritmo de curación emocional y, mientras lo hacemos, nos sumimos en un proceso desgastante para nosotros que no tiene mucho sentido. 

La actitud correcta para “ayudar” de verdad

Cuando una persona que está en problemas rechaza tu ayuda, puedes sentirte enojado, frustrado o impotente. No obstante, debes comprender que esos sentimientos no le ayudarán a esa persona y tampoco a ti. Se trata de afrontar la situación con una actitud diferente, y para ello tendrás que:

-Asumir que cada quien debe aprender de sus errores y superar sus obstáculos. Debemos dejar de actuar como padres sobreprotectores. Debemos comprender que cada quien debe aprender sus propias lecciones de sus errores. Por mucho que queramos a algunas personas, no podemos llevar siempre su “carga” ni solucionar los problemas en su lugar porque el crecimiento se produce precisamente cuando se superan los obstáculos que la vida nos pone delante.

-Dejar de pensar que las cosas se deben hacer de una manera precisa. En muchas ocasiones, esa tendencia a ayudar nace de la creencia de que la otra persona está haciendo las cosas “mal”, lo cual se debe a que creemos saber cómo se hacen “bien”. En realidad, cada quien debe encontrar su manera de solucionar los problemas y desarrollar su estilo de afrontamiento. No existe una única forma de hacer las cosas, por lo que antes de brindar tu ayuda, debes cerciorarte de que te has desprendido de esa creencia pues de lo contrario es probable que quieras imponer tu opinión o punto de vista, algo que no suele ser bien recibido y hace que el otro se ponga a la defensiva

¿Qué puedes hacer? 

-No presiones. Cuando una persona no está preparada psicológicamente para buscar o aceptar ayuda, el hecho de presionarla puede tener el efecto opuesto al que pretendes, haciendo que se encierre en sí mismo y se aleje de ti. Por tanto, el primer paso es no presionar.

-Mantente disponible. La mejor manera de apoyar a una persona que no quiere ser ayudada, es mantenerse a su lado para cuando necesite hablar o decida buscar ayuda. Debemos tener en cuenta que todos deben pasar por una serie de etapas cuando sufren heridas emocionales y hay etapas en las que solo es necesario un hombro amigo.

-Infórmate. Lo que ha sido mejor para ti, podría no ser una buena solución para esa persona a quien quieres ayudar. Por tanto, es importante informarse en profundidad sobre el problema. También es conveniente animar a esa persona a hablar sobre el asunto para que comprendas su perspectiva. Los mejores consejos provienen de la empatía, si aconsejas desde tu lugar y punto de vista, tus soluciones podrían ser perfectamente inútiles.

– Establece límites. En algunos casos, una persona en problemas puede caer en una espiral de autodestrucción y, si no tienes cuidado, puede arrastrarte consigo. Por eso, es importante que establezcas unos límites ya que debes proteger tu equilibrio emocional si realmente quieres ayudar al otro. La budista Pema Chodron dijo que “trabajamos en nosotros mismos para ayudar a los demás, pero también ayudamos a los demás para trabajar en nosotros mismos”, lo cual significa que el acto de ayudar a resolver un problema también nos involucra emocionalmente, por lo que tendremos que decidir cómo afrontarlo de la mejor manera posible.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Por qué la gente no se cura?

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Hay que centrarse en fortalecer la salud y no la enfermedad -Matthias Girke, médico antroposófico-

Matthias Girke, médico antroposófico, creó el hospital General de Havelhöhe, Berlín. 

Tengo 62 años. Nací y vivo en Berlín. Casado, tengo dos hijos. Es importante que cada voz se pueda escuchar, y en el ámbito de la salud, que cada cual pueda escoger el tipo de medicina que quiere, que no lo decida el Estado. La medicina es inseparable de la concepción espiritual que cada ser humano tiene.

Nuevos paradigmas

Lo que aquí es una rareza en Alemania es tendencia, y tendencia impulsada desde el gobierno. Otro mundo.

La medicina antroposófico-integrativa cuenta allí con diez hospitales. El Doctor Girke, especialista en medicina interna, diabetología, medicina paliativa y medicina antroposófica; Director de la sección médica en el Goetheanum (Dornach, Suiza), fue el artífice de la transformación del hospital General de Havelhöhe de Berlín en hospital antroposófico-integrativo. Ha venido a España para impartir conferencias sobre la práctica de esta medicina en el marco hospitalario en el Colegio de Médicos de Madrid, en el de Barcelona (invitado por la sección de médicos naturistas) y en la casa Rudolf Steiner de Barcelona.

Yo trabajaba en un gran hospital de Berlín. Mi especialidad era la medicina oncológica y pronto comprobé que reparar el cuerpo no significa curar.

¿En que consiste curar?

La curación de enfermedades crónicas está relacionada con la transformación de la persona y con dar soporte a sus fuerzas autocurativas.

¿Qué fuerzas son esas?

Las defensas del cuerpo: una amigdalitis, una gripe, una fractura se curan solas. La medicina convencional no da suficiente apoyo a esta capacidad de remisión; por ejemplo, cortamos la fiebre cuando en realidad tiene una importancia enorme en el proceso de curación.

¿…?

Aumenta la respuesta inmune. Sabemos que la neumonía tiene un mejor pronóstico si la fiebre es alta, y que personas que han tenido muchas enfermedades de carácter inflamatorio tienen menos posibilidades de desarrollar cáncer. La inflamación es un proceso opuesto al cáncer. No necesitamos una medicina que suprima la fiebre sino que respete al organismo.

¿Y hacia dónde dirigió su búsqueda?

No quería dedicarme a la medicina alternativa, sino ampliar la medicina alopática y que pudiera ejercerla en un hospital público, pero sabía que era esencial hallar la manera de ayudar al paciente en su proceso de autocuración, darle apoyo anímico y tratar a cada cual en su individualidad.

¿Y lo encontró?

Sí, en la medicina antroposófico-integrativa cuyos principios son los que le he descrito. Me formé, y a partir de ahí mi gran deseo fue crear un hospital con este enfoque en Berlín.

¿Misión imposible?

Fue el propio Ayuntamiento de Berlín el que me solicitó crearlo hace veinte años. Reconvertimos un hospital público de 358 camas y 700 trabajadores que desconocían por completo la medicina antroposófica y los formamos.

Un Ayuntamiento con inquietudes.

Hoy contamos con un importante departamento de cardiología, un servicio de cuidados intensivos, otro de ginecología. Traemos al mundo alrededor de 1.200 bebés al año a los que nuestros pacientes les hacen gorritos de lana. Y somos uno de los centros de la asociación para el cáncer de Alemania. Nuestro centro oncológico es uno de los más importantes.

¿Por qué?

Ampliamos la medicina oncológica habitual con otras terapias y medicinas naturales como “el muérdago”, que mata las células cancerígenas y estimula el sistema inmunológico. Hacemos quimioterapia con este compuesto natural, sobre el que se han hecho ya amplios estudios.

¿Qué otros tratamientos incorpora la medicina antroposófico-integrativa?

El médico, el psicólogo y la enfermera que se encargan del paciente deciden junto con él qué terapias complementarias le convienen. Utilizamos la arteterapia, la musicoterapia y la euritmia, que es la terapia del movimiento.

Póngame un ejemplo de cómo se aplican.

El estrés y la tensión debilitan el sistema inmunológico. A un paciente estresado la musicoterapia le ayuda a soltar la tensión. La euritmia creativa es como una meditación en movimiento, y sus efectos fisiológicos están hoy muy documentados.

¿Por qué la euritmia y la arteterapia y no el yoga o la risoterapia?

Cada disciplina se ajusta a la persona y la enfermedad. Una persona con diabetes debe estar activa con las manos, y es muy bueno que haga modelado, mientras que a un paciente depresivo le ayudará pintar con colores luminosos.

¿Han comprobado la efectividad?

Por supuesto. Incluso sabemos que es de enorme importancia cómo está pintado un hospital. Para las personas que sufren anímicamente, el color tiene un significado muy importante. La arquitectura de un hospital tiene que estar orientada al ser humano.

Entiendo.

El cuarto campo que abordamos es la psicooncología, donde los pacientes aprenden a manejar el cáncer como un reto y a encontrar el sentido de su enfermedad en su biografía.

¿Y tienen éxito?

Cada dos o tres años se realizan encuestas para puntuar los 2.000 hospitales de Alemania, y nosotros siempre estamos entre los mejores. Atendemos a 10.000 pacientes al año.

Al inicio, no todos los médicos del hospital debían de estar por la labor…

Nadie estaba motivado, eran 150 médicos tradicionales y reacios. Comenzamos a hacer formación y práctica y más práctica, y viendo los resultados acabaron entusiasmados, no hemos tenido que prescindir de nadie.

Los médicos suelen ser reacios a la medicina no ortodoxa.

Los valores de los estudiantes de medicina de primer curso son la empatía con el paciente, pero al final de la carrera todos lo han olvidado. Casi la mitad acaban por no ejercer de médicos y escogen la investigación o la industria.

¿Por qué?

Se necesita una gran fuerza interior para conservar los ideales. Ahora en Alemania se está introduciendo un nuevo método de trabajo en las universidades enfocado a la salutogénesis.

¿Partir de la salud y no de la enfermedad?

Sí, ese es el nuevo paradigma, centrarse en lo que fortalece la salud en lugar de en la enfermedad. Una visión integral del ser humano.

  • Fuente: Ima Sanchís entrevista a Matthias Girke, médico antroposófico  lavanguardia.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La Medicina desde la Física Cuántica” 

Decreto de Abundancia y Prosperidad

1.- Tengo derecho a vivir en Abundancia, tengo derecho a ser feliz. Soy libre, tengo salud y agradezco por ello. Hoy creo una buena vida, estoy en Paz y Soy Uno con Todo. Estoy abierta a todo lo bueno. Hoy acepto la Prosperidad y la Abundancia, me siento segura y a salvo económicamente. Soy Bendecida ahora por la Luz Divina, invoco a los Ángeles de la Abundancia para que me asistan; el Universo me sostiene aquí y ahora; agradezco al Universo por todo el bien que recibo; doy y recibo Amor siempre; mis relaciones están llenas de Amor. Gracias Fuente Divina.

2.- Hoy resuelvo liberar todas las cargas emocionales, mentales y espirituales que me atan al pasado, impidiendo mi evolución. Hoy perdono amorosa y compasivamente y pido humildemente perdonen mis desaciertos. Dejo ir todo lo que me pesa, ata y detiene, y me siento libre para avanzar en mi camino de Luz. Gracias Conciencia Divina.

3.- Hoy elijo atraer positivamente todo aquello que me hace bien, me enriquece y nutre como ser humano encarnado, alienta mi entrega y servicio en el planeta. Me permito conectarme con la corriente Universal de Amor Incondicional, de Sabiduría y Verdad Divinos, creciendo en Conciencia de Unicidad y Totalidad, reconociendo mi particular Esencia y sintiéndome parte del Todo. Hoy el Universo me apoya totalmente porque soy Uno con él. Gracias Divino Creador, Dios en mí.

“Y así es”. Aquí y Ahora. Te Amo y Te Bendigo, Divino, Amado y Poderoso Creador ❤ “Yo Soy” en mí.  Amen (de amar).

  • Fuente: Puente de Luz

*Si lo desea, puede leer la publicación: Acto simbólico de sanación con el dinero

El poder curativo del apoyo emocional

El apoyo emocional es una gran alivio cuando nos sentimos solos o desbordados por las emociones.

Este sostén nos puede proporcionar consuelo, seguridad y tranquilidad. ¿Qué aspectos hemos de tener en cuenta si queremos dar este apoyo emocional a otras personas? ¿Y si queremos recibir el apoyo de un hombro amigo?

Para dar apoyo a otras personas vamos a necesitar practicar la escucha y la empatía hacia los demás. En cambio, para recibir apoyo emocional, vamos a tener que asumir que no siempre somos capaces de gestionar todo lo que nos pasa solos. Por eso, en ocasiones vamos a necesitar ayuda de otras personas.

La importancia de la escucha activa

La habilidad para escuchar de forma activa es la base para generar un espacio de entendimiento. Escuchar no es lo mismo que oír, al escuchar, se percibe con todo el cuerpo, con los oídos, los ojos, los gestos, etc. Todo el cuerpo se involucra en la escucha, para que la persona que está hablando pueda sentir que le estamos comprendiendo de verdad.

Una buena forma de demostrar la escucha activa es resumiendo y parafrasear lo que la persona va diciendo a medida que avanza en su discurso. Así nos aseguramos de que estamos escuchando con plena consciencia y atención y no caemos en distracciones. Es muy fácil que sin darnos cuenta, hablemos antes de tiempo, u opinemos sin tener toda la información completa… o lo que es peor, saquemos el teléfono del bolsillo.

“Tan solo con escuchar profundamente, aliviamos el dolor y el sufrimiento.” -Autor desconocido-

Chico ofreciendo apoyo emocional a su pareja

Sentir que estamos conectados con los demás nos puede proporcionar también ese apoyo emocional que nos va tan bien cuando nos sentimos desbordados por nuestras emociones. Necesitamos “a nuestras personas”, sentir que tenemos alguien interesado en conocer nuestras penas y alegrías porque le importan, alguien que entiende que somos seres complejos, con un pensamiento complejo y asume el coste, no siempre agradecido, de intentar comprendernos.

La empatía es una cualidad para aprender

La empatía es la capacidad que tenemos de ponernos en el lugar de los demás y comprender sus sentimientos desde sus circunstancias. De esta manera, logramos poder entender lo que les pasa, cómo se sienten, qué piensan y por qué las personas se comportan de determinada forma. La empatía es una habilidad que podemos perfeccionar si ponemos empeño en coger de las manos a los demás y hacernos esfuerzo por seguirlos a través de puertas estrechas y rincones oscuros, que muchas veces causan aburrimiento o miedo.

“Lo más importante es que necesitamos ser entendidos. Necesitamos alguien que sea capaz de escucharnos y entendernos. Entonces, sufrimos menos”  -Thich Nhat Hanh-

Imaginemos que un amigo nos explica que acaba de cortar con su pareja y que está afectado por ello. Una de las claves para que este amigo note nuestro apoyo tiene que ver con validar sus sentimientos. Con reconocer que entendemos que en su situación se sienta así. De esta manera nos situamos en poner en valor su emociones.

No hace falta decir muchas palabras para brindar apoyo. De hecho, muchas veces ni siquiera hacen falta: un abrazo, una mirada o un gesto pueden ser suficientes para que la persona se sienta acompañada. Hacer como si no pasara nada, es decir, minimizar el dolor o el sufrimiento, no suele ayudar a la otra persona. Al revés, la caricaturización de su sufrimiento es todo lo contrario a ponerlo en valor. Quizás nosotros no habríamos reaccionado así, pero eso no hace menos sincero y profundo su sufrimiento.

Recibir apoyo emocional alivia el sufrimiento

Recibir la ayuda y el apoyo que necesitamos, para superar los momentos difíciles, nos puede proporcionar gran alivio y tranquilidad. Es importante que reconozcamos que no tenemos por qué poder con todo, ya que, podemos pasar por momentos de vulnerabilidad. En estos casos, es posible que necesitemos un apoyo de alguien de confianza y un buen desahogo de vez en cuando.

Manos ofreciendo un corazón

Compartir nuestras emociones con otras personas nos puede ayudar a fortalecer nuestro sistema inmunológico, además de situarnos en posición de entender que no somos los únicos que tenemos problemas. Todos pasamos por momentos complicados a lo largo de diferentes épocas de nuestra vida. Por tanto, es mejor sentirnos acompañados que tener que pasar estos momentos solos. Piensa que el sufrimiento ya inspira introspección, como para acompañarla de una de una sensación de abandono total.

Para brindar apoyo emocional vamos a necesitar la escucha activa, sostener el silencio y practicar la empatía para que los otros perciban ese apoyo. En cambio, para recibir apoyo emocional, va a ser necesario una dosis de humildad, reconocer que no somos capaces de gestionar todo lo que nos pasa y empezar a practicar la capacidad de pedir ayuda cuando la necesitemos. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas con las que puedas ser tú, en toda tu esencia

Carta de Jorge Bucay a su hija Claudia

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado… 

A disfrutar del amor, a confiar en tus fuerzas, a enfrentar tus miedos, a entusiasmarte con la vida, a pedir ayuda cuando la necesites, a permitir que te ayuden cuando sufras, a tomar tus propias decisiones.

Quisiera estar seguro, hija mía, de haberte enseñado…
A decir o callar según tu conveniencia, a quedarte con el crédito por tus logros, a superar la adicción a ser aprobada por los demás, a no absorber las responsabilidades de todos.

Quisiera estar seguro, hija mía, que aprendiste…
A ser consciente de tus sentimientos, a no perseguir el aplauso sino tu satisfacción, a dar porque quieres y no porque crees que es tu obligación, a exigir que se te pague adecuadamente por tu trabajo.

Antes de morir, hija mía, quisiera saber…
Que aceptas tus limitaciones sin enojo, que no impones tu criterio ni permites que te impongan el de otros, que dices que solo cuando quieres y dices que NO sin culpa, que eres capaz de vivir en el presente, que aceptas el cambio y que revisas tus creencias, que llenas primero tu copa y solo después la de los demás.

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado…
A planear tu futuro pero no a vivir en él, a valorar tu intuición, a celebrar la diferencia entre los sexos, a tratar y exigir ser tratada con respeto, a desarrollar relaciones más sanas y de apoyo mutuo donde la comprensión y el perdón sean prioritarios.

Antes de morir, hija mía, quisiera saber…
Que aprendiste a aceptarte como eres, que no miras atrás para ver quién te sigue, que eres capaz de crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos, que te permites reír a carcajadas por la calle sin ninguna razón.

Antes de morir, hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado…
A no idolatrar a nadie, y a mí, que soy tu padre… menos que a nadie.

  • Autor: Jorge Bucay

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness o Atención Plena: 7 audios de prácticas guiadas

Cuando el perdón no cicatriza las heridas del abuso sexual

abuso-sexualA menudo, suele decirse que no hay peor herida que la que deja la vivencia de una guerra. Sin embargo, las cicatrices que inflige el abuso sexual son muy semejantes, ahí donde el perdón no siempre ayuda ni cauteriza. Sobre todo, si no existe una ayuda efectiva por parte de la justicia, ni apoyo social y emocional del entorno más cercano.

Un hecho muy común en materia de abuso infantil y juvenil es que las víctimas tardan mucho en denunciar los hechos. Pueden pasar varios años, décadas incluso. Cuando logran dar el paso para hallar por fin esa necesitada paz interior, se encuentran muchas barreras, dificultades e incluso cierto rechazo estructural: “¿Y ahora para qué, después de tanto tiempo?, ¿qué espera sacar con ello?”

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produjo dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” -Victor Frankl-

No podemos olvidar tampoco que toda víctima de abuso sexual debe pasar por un delicado duelo en el que pueda integrar en su historia vital lo que le ha sucedido. Ese trauma. Sin embargo, deben darse ciertos procesos previos en su entorno para facilitar este avance. Se necesita apoyo, reconocimiento y justicia. Sin embargo, algo que se da con demasiada frecuencia es que las propios organismos sociales no se ajustan a estas necesidades.

Tanto es así, que hay muchas denuncias por abuso sexual que acaban prescribiendo. Las resoluciones pueden tardar años en dictar resolución, hasta el punto de que el delito prescriba. En otros casos, muchas víctimas que sufrieron abuso en su infancia suelen atreverse a dar el paso en la madurez. Para entonces, la justicia ve estos actos delictivos como prescritos. Se procede al silencio legal dejando a la persona en completo desamparo.

Son situaciones realmente complejas. Estos hombres y mujeres no pueden cerrar esa etapa de sufrimiento. Esta infancia perdida. Ni aún menos dar el paso hacia el perdón.

El abuso sexual: los agresores habitan en los entornos más cercanos

Según la “Asociación para el tratamiento del abuso y el maltrato en la infancia” de Bilbao (España) gran parte de las personas que han sufrido abusos en la infancia nunca llegan a denunciar los hechos. Si esto es así, es por un hecho muy concreto. En el 90% de los casos los agresores están en el propio seno familiar, en el propio entorno de “confianza” de la víctima.

Denunciar supone, en muchos casos, crear un impacto, romper un equilibrio. Significa, además, tener que afrontar unas consecuencias imprevisibles. Si además tenemos en cuenta que muchos de estos abusos se dan en niños o adolescentes, la capacidad de reacción es más limitada y dramática. Como madres, como padres, es vital atender el comportamiento de nuestros hijos para intuir cualquier señal que pueda indicar un abuso.

Otro de los escenarios en los que ocurren abusos con una frecuencia notable es en los propios centros escolares. Maestros, profesores o entrenadores deportivos suelen ser también los responsables de que muchos niños y niñas sean ahora adultos rotos, personas fragmentadas que deben hacer frente a diversos problemas psicológicos.

Secuelas que les impiden poder vivir con dignidad. Su día a día está marcado por un solo propósito: sanar una infancia perdida. Cauterizar heridas.

Tal y como hemos señalado al inicio, muchos de estos dramas jamás obtendrán justicia. Hasta hace solo unas décadas ir a denunciar al pederasta suponía en muchos casos “no ser creído”, ser acusado. En la actualidad, volver a denunciar aquello que ocurrió hace 15 o 20 años es, en ocasiones, reabrir una herida que se curó mal con unas esperanzas inciertas de que la justicia sea realmente justa.

Los únicos delitos que no prescriben son los de “lesa humanidad y de genocidio, de terrorismo“. Se necesita por tanto, una reforma que proteja y dé justicia a las víctimas y no a los abusadores.

¿Estoy en mi derecho de no perdonar al abusador?

Estamos en nuestro pleno derecho a perdonar o no a quien una vez, nos hizo daño. Ahora bien, la experiencia clínica nos dice que es recomendable. Supone, ante todo, sanar emocionalmente y cortar el vínculo del dolor. Sin embargo, el perdón solo puede darse en la última fase del duelo. Si la víctima no ha efectuado ese camino interno, complejo y desgarrador, difícilmente podrá efectuarse esta desvinculación, esta necesitada liberación del sufrimiento.

El abuso en la infancia y la dificultad de ofrecer el perdón

Sufrir abuso en la infancia supone:

  • Experimentar abusos sexuales en la infancia supone una devastación total. Se interrumpe la construcción de nuestra identidad, de nuestra autoestima, se arrancan las raíces de una vida y en ocasiones, hasta la confianza hacia los adultos.

  • Este trauma genera alteraciones a nivel cerebral, produciendo déficits de atención, hiperactividad, depresión nerviosa…

  • Más tarde, a las alteraciones de sueño le pueden seguir los desórdenes alimenticios, así como secuelas emocionales, sociales y sexuales.

  • En caso de no recibir atención psicológica de forma temprana, esa fragmentación interna nos acompañará de por vida.

Nadie puede ofrecer el perdón en estas condiciones. Hay que poner cada pieza en su lugar para que una vez en pie, seamos capaces de mirarnos al espejo con coraje. Solo entonces, y una vez superado el duelo, tendremos los mecanismos para decidir si queremos o no ofrecer el perdón. Estamos en nuestro pleno derecho.

  • Cabe señalar una vez más que perdonar siempre será recomendable en estos procesos. No obstante, hay que tener en cuenta que perdonar no es ignorar el daño causado. Perdonar tampoco significa olvidar. Ni aún menos que el agresor quede exime del acto cometido.

El perdón es cortar el hilo del sufrimiento para cerrar una etapa. Es actuar con resiliencia para recordarnos que, efectivamente, merecemos ser felices y no víctimas eternas de alguien que eligió hacernos daño.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “5 Tácticas de abuso emocional que suelen pasar inadvertidas

La escuela donde los niños son felices

Niños felicesEn estos tiempos de despertar de la conciencia ciudadana exigiendo cambios en el sistema político, es importante pensar un poco más allá y hacer conciencia respecto a que una mejor sociedad también necesita nuevos ciudadanos. ¿Cómo lograrlo? Quizás la respuesta está en apostar por nuevos métodos educativos. Acá compartimos las claves del éxito de Escuela Caracol, que basada en el modelo Waldorf, está generando grandes cambios desde San Marcos La Laguna (Guatemala).

En 2007, Joshua Wilson en conjunto con su esposa Corina empezaron a juntar apoyos para construir la primera escuela Waldorf en el país. A ese primer equipo se sumó Nicolás Sacach, albañil; Amarilis Sancoy, cocinera; y Andrea Arrivillaga quien hoy es oficialmente la primera maestra guatemalteca Waldorf. Juntos pusieron a andar Escuela Caracol, que hoy brinda un modelo de educación alternativa que apuesta por el futuro de San Marcos La Laguna.

Una visión diferente

Uno de los principales problemas del sistema tradicional es que está enfocado más en conseguir puntuaciones altas que en asegurar el correcto aprendizaje. Así, se fomenta la repetición y memorización pero no tanto la capacidad de comprender un contenido. Asignando puntuaciones, el sistema también coloca a los alumnos en una competencia entre sí, sin tomar en cuenta que no todos tienen las mismas capacidades ni requieren seguir el mismo camino de aprendizaje. No menos preocupante es que en nuestras escuelas el maestro suele imponer un rol jerárquico, en el que al niño no le queda más que seguir órdenes.

Jorge Benito, director de comunicación de Escuela Caracol y administrador de la página El Gnomo I’x, nos explica brevemente: buscamos que los niños desarrollen capacidades personales, intelectuales, morales, filosóficas y espirituales. La pedagogía Waldorf proporciona herramientas al individuo para estructurar su identidad, reflexionar, construir y poner en práctica valores como la tolerancia, la solidaridad y la participación para facilitar la convivencia en sociedades democráticas, armónicas y sostenibles. Los estudiantes de esta pedagogía crean a lo largo de su vida estudiantil capacidades para desenvolverse en la sociedad de forma más humana, equilibrada y creativa. Esto se refuerza en la medida en que las escuelas Waldorf logran conformarse por el trabajo conjunto de los profesores y la participación de los padres de familia, que colaboran en la administración de la escuela y participan en el proceso educativo y formativo de los escolares.

A diferencia de nuestro sistema educativo que en base al poder adquisitivo de los padres termina segregando a los niños según su condición social, en Escuela Caracol es común que niños indígenas convivan con niños extranjeros en un ambiente en que las diferencias económicas han sido dejadas de lado.

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Un niño, un mundo

En nuestras escuelas públicas es común encontrar aulas pequeñas hasta con 50 niños. No se trata sólo de un problema de hacinamiento sino de una dificultad para que el maestro preste a cada niño la atención que se merece. Por ello no sólo es común que se les impongan las mismas metas sin tomar en cuenta sus capacidades, sino que el maestro no le preste la atención debida a los problemas personales del niño que terminan influyendo en su aprendizaje.

En Escuela Caracol, tal y como promueve la pedagogía Waldorf, se evalúa a cada estudiante de manera individual mediante la observación consciente y minuciosa de cada detalle relacionado con sus actividades académicas, su desarrollo social, sus estados de ánimo, sus situaciones familiares y su contexto cultural. Gracias a este acompañamiento, los facilitadores son capaces de comprender el mundo del niño: su margen de atención, la escucha, la respuesta, la capacidad de concentración, su habilidad de trabajo independiente (apropiada a su edad), sus retos específicos de acuerdo a su personalidad, su minuciosidad, su sentido del valor personal, su creatividad, la seguridad en sí mismo/a, competencias sociales, facultades de empatía, consideración por los demás o capacidad de cooperar y trabajar en equipo, entre otras.

Gracias a toda esta información se crean actividades específicas para incentivar el desarrollo de las habilidades de cada niña o niño según sus propias necesidades particulares. Bajo el modelo Waldorf, según señalan: un alumno con grandes habilidades matemáticas pero poca consideración por los demás no es un sujeto adecuado para nuestra sociedad, a pesar de que las escuelas tradicionales entronizan a estos alumnos. Consideramos que una sociedad en la que los individuos son capaces de cualquier cosa a cambio de éxito, dejando atrás a sus semejantes, es un peligro para las generaciones futuras.

Frente a estos modelos alternativos siempre suele haber temor en los padres de familia respecto a que el Ministerio de Educación no reconozca el avance educativo de sus hijos. Escuela Caracol está reconocida por el MINEDUC, puesto que aunque sus sistema educativo resta valor a las calificaciones, los resultados de sus evaluaciones son trasladadas a datos cuantitativos para cumplir con los requisitos gubernamentales. Jorge Benito explica que en el sistema la calificación no tiene tanto valor pues: El seguimiento y acompañamiento es lo que da fundamento a estas calificaciones, ya que sin ellos se convierten en números vacíos de sentido. Las maestras y maestros no tienen las mismas metas u objetivos con todos los alumnos, pues algunos necesitan potenciar su coordinación, otros necesitan mejorar su lenguaje y otros su trabajo en equipo.

Según expone Benito: La educación entendida de esta manera, trasciende la mera transmisión de conocimientos y se convierte en sustento del desarrollo integral del educando, cuidando que toda su vida escolar se lleve en torno a la formación de su voluntad, y al cultivo de su sensibilidad y su intelecto.

Una educación diferente requiere profesores diferentes

Es imposible concebir el educar de verdad sin amor, es uno de los preceptos del método Waldorf. Bajo esta perspectiva es necesario que el maestro despierte en sí sus mejores cualidades para convertirse en una persona completa puesto que seguramente será el modelo que intentarán imitar los niños. Allí radica el compromiso del maestro no sólo con su capacidad para enseñar sino con su forma de ser dentro de la escuela y fuera de ella.

En esta misma línea, se exige un maestro no autoritario, no impositivo; sino uno que posea una autoridad cedida por el alumno; ya sea por amor o admiración. La autoridad del maestro no viene con el cargo. Un maestro verdadero debe ganarse su autoridad, nos explica Jorge Benito.

Cabe destacar que los maestros Waldorf no sólo han sido formados en base a este método sino que muchos de ellos, por decisión personal, poseen formación universitaria convencional que les permite conocer y utilizar lo mejor de todas las corrientes pedagógicas. Esto ocurre sólo en contados casos con los maestros de nuestro sistema tradicional.

Así podemos cambiar el país

Sin duda alguna un sistema educativo que no hace del maestro un “Comandante militar” permite también formar individuos que no están dispuestos a ser parte de una manada, sino ciudadanos pensantes críticos hacía la vida y que saben defender sus derechos. Por otra parte, el sistema holístico de Escuela Caracol permite un desarrollo completo de las capacidades del individuo y su integración total con la vida. Necesitamos guatemaltecos que no pongan el progreso por delante de los desafíos medioambientales, los problemas económicos de los demás o se aprovechen del desamparo social del otro.

Por todo esto y más es necesario no perder de vista proyectos como Escuela Caracol para aprender las claves que pueden ayudarnos a construir un mejor país.

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Apoyar a Escuela Caracol

Si usted desea contribuir con este modelo alternativo de educación, impulsado por Escuela Caracol, puede hacerlo de distintas maneras. Por ejemplo, puede convertirse en un Patrocinador Mensual que con aportes de menos de un dólar diario, servirán para mantener el programa Fondo Estudiantil Maya que garantiza la educación para los niños indígenas que no poseen recursos. También puede realizar un solo donativo económico o bien donar alguno de los bienes necesarios para la cocina, el aula o la oficina. Para más información puede comunicarse por teléfono (Prefijo país 502) 5883- 1609 (Guatemala) o por Email admin@escuelacaracol.org

Muchas gracias

PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL MÉTODO WALDORF Y EL TRABAJO DE LA ESCUELA CARACOL PUEDE VISITAR: escuelacaracol.org

Descubra el porqué de piercings, tatuajes y modificaciones en el cuerpo

Tatuajes-Cualquier perforación, tatuaje o modificación que realice en mi cuerpo, es una interrupción a la función y apariencia normal de la parte u órgano en cuestión.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si me perforo: Tengo la necesidad de castigarme o castigar a otros por algo que hacen o hicieron, por no aceptarme tal como soy ni ser aceptado. O por no aceptar algo o a alguien.

Si me tatúo: He vivido o estoy viviendo un conflicto de separación que me impide ser feliz. Siento la necesidad de enviar mensajes gráficos porque soy incapaz de expresarme o de superar momentos duros. Puedo estar protegiéndome de un contacto o bien evitándolo.

Si me modifico: Quiero ser otra persona, quiero dejar mi pasado atrás y mostrarme fuerte y diferente. Tengo la imperiosa necesidad de demostrar que no siento el más mínimo dolor ante nada.

Siempre será importante analizar la parte del cuerpo o de la piel que resulta afectada con este cambio, porque sin duda, dejará clara la razón y el motivo inconsciente.

Todas estas alteraciones en el cuerpo sólo resumen que soy una persona que necesariamente estoy viviendo una situación emocional en la que “no me siento totalmente aceptado” por alguien en mi familia o por el círculo que me rodea. Tengo la clara intención de parecer fuerte, libre, independiente, rebelde, seguro etc. Pero lo único que demuestro con esto es mi total inseguridad de ser quien ya soy.

Inconscientemente, quiero ser otra persona. No me gusto ni me acepto tal cual soy.

Piercings más comunes:

OREJAS: Odio lo que oigo en mi casa, trabajo, escuela, religión. NARIZ: No tengo vida sexual, quiero cambiar mi vida sexual, deseo vida sexual. LABIO: Hablar causa problemas, no hablo. LENGUA: No trago lo que vivo a mi alrededor. No saboreo mi vida. PÁRPADOS: No quiero ver mi realidad, no acepto mi realidad, quiero ver cosas diferentes. GENITALES: No logro encontrar el amor. Necesito que me amen.

Tatuajes más comunes, analizar la imagen tatuada también:

PIES O TOBILLOS: Tengo problemas con mi madre. No soporto a mi madre. GLÚTEOS, CADERA: Quiero atraer al sexo opuesto. Quiero gustarle a alguien. GENITALES: Tengo experiencia sexual. Ámame. BRAZOS: Soy fuerte y responsable. PECHO: Esto me duele. Soy muy sentimental. HOMBROS: Esta responsabilidad acaba conmigo. ESPALDA: Esta carga no me pertenece. CUELLO: Mi vida no me pertenece.

(*Los tatuajes pueden representar a algún miembro de la familia, madre, padre, hermano, hijo, etc… antepasados/ancestros, pareja, amistad, o alguna situación concreta de nuestra vida y en algunos casos puede ser una llamada de atención)

Modificaciones más comunes:

OREJAS: Estoy harto de escuchar siempre el mismo sermón. DIENTES: Por fin puedo atrapar a mi presa. Lograr lo que deseo. Lograr que me teman. FRENTE: Debo parecer maduro y fuerte.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Haberme realizado cualquier perforación, tatuaje o modificación, están haciendo evidente mi rechazo a mí mismo y mi incapacidad para afrontar aquello que la vida me presenta. Debo aceptar que yo valgo mucho tal como soy y que no debo afectarme con el afán de pertenecer, de mostrar mi fuerza o de rebelarme.

Ninguna persona, proveniente de un hogar bien establecido y amoroso, realiza ninguna de estas cosas, ninguna. Es necesaria una ausencia total o parcial de familiar, de estructura familiar o de apoyo familiar, para que uno sienta la necesidad de modificarse alguna parte del cuerpo. Y de mí depende superar las dificultades inteligentemente o dejarme llevar por la falsa idea de que realizando estos cambios demuestro ser superior y diferente.

Me amo y me respeto. Acepto a mi familia tal como son y dejo fluir sus ideas. Defiendo mis pensamientos y sentimientos con inteligencia. Amo y soy amado. Confío en mi fuerza.

(*Si no encaja en estas definiciones, tenga en cuenta que no hay regla sin excepción)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda” 

Aunque te amo, te abandono

Miedo- abandonoEl miedo a ser abandonado o dejado es un condición humana.

Es un proceso que se vive muy temprano en la infancia, cuando somos seres dependientes y con grandes necesidades de la presencia de los adultos, principalmente la madre. Si ésta desaparece por algún tiempo, caemos en pánico y nos sentimos abandonados. En la infancia es un temor entendible. Pero resulta que ahora tengo veinte, treinta, cuarenta o cincuenta y tantos años y sigo viviendo con un gran miedo a ser abandonado. Para que no me abandones, entonces, soy capaz de hacer lo que sea para que no te vayas, para que permanezcas conmigo, para que siempre me necesites.

“Estoy dispuesto a hacer, decir, vivir como tú quieres, pero por favor, no te muevas de mi lado”

– O por miedo al abandono me adelanto y abandono yo primero.

En el primer caso, caemos en una serie de estrategias de manipulación, por supuesto, de manera inconsciente, que se traduce en conductas como:

– Cedo mis necesidades para que te des cuenta de lo importante que eres para mí. Al necesitarme no me vas a abandonar.

– Estoy dispuesto a darte gusto en todos tus caprichos, a pesar de mí mismo, pero quédate junto a mí toda la vida.

– Prefiero no decirte lo que me molesta, me irrita, me enoja o me asusta para que creas, que soy una persona muy bondadosa contigo. Así siempre querrás tener presencia en mi vida.

– Te chantajeo con todo lo que te doy y te llevo un recuento, para que veas que la cuenta de lo que me debes es muy grande, así no podrás irte, la deuda es demasiado grande.

Evidentemente para que exista una manipulación de esta naturaleza se necesitan dos y para llegar a estas situaciones, también. Pero una cosa es tener temor al abandono, y otra muy distinta, vivir llenos de desconfianza y turbación en lo referente a nuestra relación de pareja.

El abandono está en relación directa con la sensación de desamparo. El abandono no solo es físico, también existe el abandono amoroso, el abandono intelectual, el abandono de intereses, el abandono de nosotros mismos. 

Sin embargo, cuando tenemos una pareja a la que amamos demasiado; pero que al mismo tiempo nos sentimos solos, sin apoyo, fuera de su compañía y de su afecto, entonces ese sentimiento de aislamiento nos carcome. Ya que el abandono de la compañía, de la mirada, de la atención, y el aprecio por parte de nuestra pareja, se ha ido, y al parecer, para siempre y desde hace tiempo.

Cuando alguno de los integrantes de la pareja, decide ya no estar en la relación sea consciente o inconscientemente, deja al otro en un estado de vulnerabilidad tal, que no se acierta a comprender; el desamparo se revela como cómplice asustado.

¿Cómo crees tú que se puede superar este tipo de miedo que pareciera no tener razón de ser?
¿Cómo se le puede hacer ver a una persona que depende emocionalmente de otra, que tiene la capacidad de ser autodependiente y que el miedo puede vencerse, porque solo es una idea que crece en su mente y ella la puede manejar si puede Darse Cuenta de su mecanismo?

El temor a la soledad y al abandono distorsiona las relaciones, de tal manera que con frecuencia las personas no saben si actúan por amor o por miedo.

Todos esperamos que nuestra pareja sea relativamente estable e incuestionablemente fiel. De hecho, la mayoría de las personas no soportarían una relación fluctuante y poco confiable, y no sólo por principios sino por salud mental. Por donde se mire, una relación incierta es insostenible y angustiante. Anhelar una vida de pareja estable no implica apego, pero volverse obsesivo ante la posibilidad de una ruptura si.
En ciertos individuos la búsqueda está asociada a un profundo temor al abandono y a una hipersensibilidad al rechazo afectivo. La confiabilidad se convierte para ellos en una necesidad compulsiva para aliviar el miedo anticipatorio a la carencia.

No importa que la esposa sea mala amante, pésima ama de casa, regular mamá o poco tierna: “pero es confiable, sé que jamás me abandonará”. El marido puede ser frío, mujeriego agresivo y mal padre, pero si es un hombre “estable”, constante y predecible y perseverante en la relación queda eximido de toda culpa: “no importa lo que haga, me da la garantía de que siempre estará conmigo”.

La historia afectiva de estas personas está marcada por despechos, infidelidades, rechazos, pérdidas o renuncias amorosas que no han podido ser procesadas adecuadamente.

Más allá de cualquier argumento lo primordial para el apego a la estabilidad, confiabilidad es impedir otra deserción afectiva: “prefiero un mal matrimonio a una buena separación”. El objetivo es mantener la unión afectiva a cualquier costo y que la historia no vuelva a repetirse. Ante el abandono sea del tipo que sea, es mejor tomar distancia y repensar nuestra relación en pareja. Por más doloroso que parezca cuando la pareja ha decidido no estar más afectivamente con nosotros requerimos estar atentos a nuestras vidas.

Al ser abandonados nos deja una sensación de vacío en el alma. Pero perder la dignidad, rogar y estar empecinados en que nuestra relación de pareja se quede con nosotros, entonces, es mejor aceptar y buscar Recuperar la Confianza en el Amor y en nosotros mismos.

En relaciones muy deterioradas ante la amenaza del abandono podemos caer en chantajes de muerte, de agresión y de indignación. Nadie puede forzar el amor del otro, tampoco podemos esperar años y años a que nuestra pareja vuelva. Aceptar y transitar un proceso de duelo es lo deseable.
Pese a todos nuestros temores y miedos, aún con mayor razón, necesitamos recuperarnos y estar atentos a nuestra SANACIÓN. Dejar de poner el foco de atención en nuestra pareja y su abandono y empezar a atendernos a nosotros mismos, porque: El primer abandono es el que hemos hecho con nosotros mismos.

Dejar de vivir como víctimas y hacernos RESPONSABLES del cuidado de nuestra persona porque nos hemos olvidado tanto de nuestro propio SER, por tanto, iniciemos de nuevo la atención hacia nosotros mismos.

Se puede perder el amor, se puede perder a la pareja, se puede perder la relación, pero lo que no se puede perder, es la dignidad personal.

Tocar el abandono amando a nuestra pareja es una experiencia desgarradora y traumática, lleva tiempo asimilarlo, es una pérdida, es un duelo, y por tanto, tenemos que transitar esos caminos del luto y del dolor.

Las heridas se curan con el tiempo, con el proceso de aceptación.

¿Me conviene abandonar la relación?
¿Será lo más conveniente la separación?
¿Hasta dónde amarte aunque nuestra relación sea destructiva?

Los miedos y los cuestionamientos no se dejan esperar. Pero una cosa es amar a la pareja, y otra muy distinta, la manera en que mi pareja y yo nos relacionamos.

Aunque te amo, te abandono: es un acto valiente que permite cobrar conciencia sobre la estima propia y el amor personal.

Aunque te amo, te abandono: es el coraje que te lleva a actuar y a realizar un acto de supervivencia personal.

Aunque te amo, te abandono: es el reconocimiento del gran dolor y sufrimiento en la relación de pareja y el límite de una autoestima personal.

Aunque te amo, te abandono: se refiere al rompimiento de la vida en pareja, a pesar de mi amor por ti. Te abandono en contra de mi voluntad, pues aunque tu amor es el motor de mi vida también se ha convertido en el de mi propia destrucción.

Abandonar amando a la pareja, es una decisión difícil de afrontar. En realidad, no se renuncia al amor sino a la relación. Pero aunque parezca que son vivencias juntas, no son del todo iguales. El dolor de cualquier manera estará presente con él o sin ella. Pero la ausencia del otro en situaciones destructivas, permite tomar distancia del asunto y repensar la relación y la condición de la misma.

Sólo aquellas personas que se aman lo suficiente a sí mismas y saben que no merecen una vida de pareja destructiva son capaces de dar el paso. No digo que no les duela, no digo que sea fácil, solo quiero explicar que su amor propio es mayor aunque les cueste trabajo recuperarse, aceptan el reto llenas de dolor y sufrimiento.

Evidentemente se requiere, en primer lugar honestidad; reconocer que debemos abandonar por amor. En segundo término, decisión; tomar la determinación de abandonar, a pesar del dolor y la amargura. Y en tercer punto sostenerse y aprender de la experiencia.

Aunque te amo, te abandono: y te dejo, no porque no te quiera, sino porque no me conviene tu amor destructivo, tóxico, controlador, limitante o asfixiante.

Aunque te amo, te abandono: ya que en esta relación he llegado a sentir sentimientos que me denigran, además de que lejos de crecer me estanco a tu lado. No logro desarrollar todo mi potencial sin sentir tu envidia, tus celos, tu desconfianza.

Aunque te amo, te abandono: porque sí no me voy, entonces me estaría abandonando y traicionando a mí como persona. Por eso y otras cosas más, aunque te amo, te abandono.

El amor no es todo en las relaciones de pareja, también se requiere comprensión, empatía, interés, sentido de realización, afinidad, compartir, respeto, comunión y una sensación de confirmación de ser importante para el otro. Necesitamos sentir que nuestro crecimiento al lado de esa pareja sustancial a nuestro proyecto de vida…

De lo contrario, cuando sólo el dolor, el sufrimiento, la amargura, angustia y la aflicción interna son las constantes de mis sentimientos en esa relación, tal vez, sea mejor decir:

“Aunque te amo, te abandono”

 *Si lo desea, puede leer la publicación: “Rompiendo el ciclo del abandono

Cartas de drenaje para soltar emociones

cartas emocionesEn determinados momentos de nuestra vida, nos callamos emociones y sentimientos hacia algo o hacia alguien por miedo a enfrentamientos, al rechazo, al abandono, a la humillación, a la injusticia, a la traición, a la soledad, a perder prestigio, al que dirán, etc… sin darnos cuenta que estamos alimentando nuestra sombra, y ésta se manifestará en el momento menos oportuno y de aquella manera… Doy fe de ello.

En esas situaciones pensamos: Le diría…”, pues díselo con estas cartas. Igualmente puedes hacerlo si esa persona murió y no tuviste la oportunidad de decirle esas cosas que te queman por dentro (positivas y/o negativas).

Personalmente, estas cartas me han ayudado mucho para liberarme de emociones y sentimientos que me condicionaban, no me permitían avanzar en mi camino.

Estuve 11 años odiando a alguien que fue muy importante en mi vida. Me sentía traicionada, abandonada, humillada, ignorada, era mucho el odio que me invadía. En aquel tiempo aún no había despertado. ¡Cuánta amargura y sufrimiento me habría evitado!, pero hoy sé que todo sucede por alguna razón y en el momento preciso, no son errores, son lecciones de vida que repetimos una y otra vez hasta que las aprendemos y las superamos.

Escribí las cartas a “esa persona”, y desde la primera carta noté que solté peso... y me sentí más ligera. Fueron 3 cartas las que escribí, una cada 3 días, y se obró el milagro. Un día nos citamos para hablar de temas pendientes, ajenos a nuestra conducta pasada, y me sorprendí dándole un abrazo desde el corazón. ¡La Magia Del Perdón!. Ahora tenemos una relación cordial.

Estas Cartas de Drenaje para soltar emociones me las recomendó mi maestro de reiki, Jesús Carlos. G. B. y son realmente efectivas. Gracias Jesús.

Adapté el texto con las instrucciones a mi manera y compartí el archivo en algunos grupos, me alegro mucho que la gente lo comparta cuanto desee, ese es el objetivo.

Desde aquí damos las gracias a los lectores y seguidores del blog, desde lo más profundo de nuestro corazón, por leer las publicaciones, por vuestros comentarios, por vuestra confianza, por vuestro apoyo, y sobre todo por vuestro cariño, es recíproco. Muchas gracias por estar ahí  ❤

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CARTAS DE DRENAJE PARA SOLTAR EMOCIONES

La carta puede ser para familiares, pareja, amigos, jefes, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos, enemigos, etc… vivos o muertos.

*También puedes escribirla sobre ti mism@, soltando tus emociones…

Escribe la carta a mano, de tu puño y letra, diciéndole a esa persona de todo… positivo y/o negativo (sin miramientos, aunque se escape algún insulto), dile todo lo que te quema por dentro…

-Dirigida a … (Nombre y apellido/s o dato identificativo o mote)

 -Yo… (Tu nombre y Apellidos)

 -TEXTO…

 (No repases la carta, da igual si te repites varias veces, lo importante es que te quedes a gusto)

-Como DESPEDIDA puedes escribir, si lo deseas y así lo sientes:

TE PERDONO, TE AMO, TE LIBERO, AHORA Y PARA SIEMPRE.

(Nombre de la persona) ME PERDONAS, ME AMAS, ME LIBERAS, AHORA Y PARA SIEMPRE.

“Y ASÍ ES”. AQUÍ Y AHORA.

***GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS. (Da siempre las gracias, hayas escrito o no las frases de despedida, recuerda que las buenas cosas nos aportan felicidad y las malas: lecciones) “La gratitud es la semilla de la Abundancia y Prosperidad”

Cuando termines FIRMAS LA CARTA, la quemas y tiras las cenizas donde prefieras. (Es una sugerencia, puedes romperla o ambas cosas, hazlo como te dicte el corazón)

***Esta carta sirve de orientación, puedes escribirla a tu manera, tal y como te nazca del corazón.

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*Puedes repetir la carta tantas veces como quieras, en diferentes días, y siempre que sientas la necesidad de soltar algo”, y así sucesivamente hasta que ya no te quede nada que decir al respecto… Si lo deseas, puedes elegir una fecha significativa para escribirla (cumpleaños, aniversario de boda y/o alguna fecha concreta que te resuene…), es una sugerencia, puedes escribirla cuando sientas que es el momento adecuado.

Poco a poco te sentirás liberad@. ¡¡Funciona!!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Carta a mi hijo/a(Prepárese para llorar)