A veces, es mejor respirar profundo y quedarnos callados

respirar-profundo-y-callarDicen que el silencio es el arte que alimenta la sabiduría, por ello en ocasiones no hay más remedio que hacer uso de él para responder con acierto, para no continuar con conversaciones y hechos que no valen la pena. Respirar profundo y quedarse callados en ciertos momentos es la mejor opción que podemos tomar.

Resulta curioso como quienes llevan muchos años trabajando en psicoterapia ven muchas veces en el propio silencio del cliente un avance considerable en el proceso de curación. Para muchos puede resultar algo contradictorio puesto que la terapia se construye con un intercambio poderoso a través de la palabra. Así, el medio es ese diálogo que actúa como una energía que confronta, que ahonda, que despierta y reconstruye.

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Tu mente es tu karma *Eckhart Tolle

Tu mente...La voz en la cabeza tiene una vida propia. La mayoría de las personas están a merced de esa voz; ellos están poseídos por el pensamiento, por la mente. Y como la mente está condicionada por el pasado, ustedes están entonces forzados a volver a revivir el pasado una y otra vez.

El término utilizado en el Oriente para esto es karma.

Cuando ustedes se identifican con esa voz, no lo saben por supuesto. Si lo supiesen, ya no podría poseerlos porque ustedes están solamente verdaderamente poseídos cuando ustedes confunden la entidad que los posee con quienes ustedes son, o sea, cuando ustedes se convierten en ella.

Durante miles de años la humanidad ha incrementado esta posesión mental, ignorando que la entidad posesora “no es el yo”. A lo largo de una total identificación con la mente, apareció un falso sentido del yo – el ego. La densidad del ego depende del grado en el cual ustedes la conciencia se identifican con su mente, con su pensamiento. El pensamiento no es más que un pequeño aspecto de la totalidad de la conciencia, la totalidad de quienes ustedes son.

El grado de identificación con la mente varía de una persona a otra. Algunas personas disfrutan de la libertad de su mente durante algunos períodos, aunque breves, y la paz, la alegría y la vivacidad que experimentan en esos momentos hacen que la vida merezca la pena. Estos también son los momentos en los cuales surgen la creatividad, el amor y la compasión.

Otros están atrapados constantemente en el estado egoico. Están alienados de sí mismos, así como de los demás y del mundo que los rodea. Cuando ustedes los ven, pueden ver la tensión en sus caras, quizás el ceño fruncido, o una expresión ausente en sus ojos. La mayor parte de la atención de ellos está absorta en el pensamiento y así ellos no los ven a ustedes realmente y tampoco los escuchan a ustedes realmente. No están presentes en ninguna situación, porque su atención está en el pasado o en el futuro, lo cual por supuesto existe sólo en la mente como formas de pensamiento. O se relacionan con ustedes a través de algún tipo de papel que ellos juegan y por tanto no son ellos mismos. La mayoría de las personas están alienadas a partir de quienes son y algunos en un grado tal que la forma en la que se comportan e interactúan se puede reconocer como ‘falsa’ por parte de los demás, excepto por parte de quienes son igualmente falsos, igualmente alienados a partir de quienes son.

La alienación significa que ustedes no se sienten cómodos en ninguna situación, en ningún lugar, o con ninguna persona, ni siquiera consigo mismos. Siempre están tratando de ir “a casa”, pero nunca se sienten en casa. Algunos de los grandes escritores del siglo veinte, tales como Franz Kafka, Alberto Camus, T.S. Elliot y James Joyce reconocieron a la alienación como el dilema universal de la existencia humana, probablemente lo sintieron más profundamente dentro de sí mismos y por eso fueron capaces de expresarlo de manera brillante en sus obras. Ellos no ofrecen una solución. Su contribución consiste en mostrarnos un reflejo del infortunio y sufrimiento humano para que podamos verlo con mayor claridad.

Ver el infortunio y el sufrimiento propio con claridad es un primer paso para poder superarlo. Así que mientras todavía esperan porque algo significativo suceda en sus vidas, puede que no perciban que la cosa más significativa que puede sucederle a un ser humano ya ocurrió dentro de ustedes: el comienzo del proceso de separación del pensamiento y la percepción.

  • Extracto del libro de Eckhart Tolle: “A New Earth”

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Cómo hacerse más consciente

Consciente.Hay tres dificultades en hacerse consciente. Entenderlas es esencial para todo el que busca.

Todo el mundo se hace consciente, pero sólo cuando el acto ha terminado. Te enojaste, le diste una bofetada a tu mujer, o le tiraste una almohada a tu marido. Después, cuando el acaloramiento ha pasado, cuando el momento ha pasado, te vuelves consciente. Pero ahora ya no tiene sentido, ahora ya no se puede hacer nada. Lo que se ha hecho ya no se puede deshacer, ahora es demasiado tarde.

Hay que recordar tres cosas:

1. Hacerse consciente cuando el acto está sucediendo.

Esa es la primera dificultad para la persona que quiere hacerse consciente: tomar conciencia en el acto mismo.
La ira se encuentra ahí, como humo dentro de ti. El hacerse consciente es la primera dificultad, pero no es imposible. Sólo un poco de esfuerzo y lo lograrás.
Al principio, comprobarás: te haces consciente cuando la ira se ha ido y todo se ha calmado, te vuelves consciente a los quince minutos. Sigue intentando… Te harás consciente a los cinco minutos. Sigue intentando… Y te harás consciente justo cuando la ira se está evaporando. Inténtalo un poco más… Y te harás consciente exactamente en la mitad del suceso. Y ése es el primer paso: sé consciente en el acto.

2. Hacerse consciente antes del acto.

Cuando el acto todavía no ha sucedido pero es ya un sentimiento en tu interior.
Está ahí, se puede convertir en acto en cualquier momento. Ahora vas a necesitar una conciencia un poco más sutil.
El acto es una cosa tosca: golpeaste a la mujer. Puedes hacerte consciente cuando estás golpeando; pero el sentimiento de golpear es mucho más sutil. Esta es la diferencia entre el pecado y el crimen. Crimen es cuando algo se convierte en acto. Ningún tribunal puede castigarte por un sentimiento. 
Puedes tener la emoción de asesinar a alguien pero ninguna ley te puede castigar por ello. Puedes disfrutar, puedes soñar; pero sólo estás bajo ley cuando actúas, cuando haces algo y la emoción se transforma en acto; entonces ese acto se convierte en crimen.
Pero la espiritualidad profundiza más. La espiritualidad dice que una vez que piensas algo malo, ya es pecado. El que lo lleves a la práctica o no, no importa. Tú ya lo has llevado a cabo en tu fuero interno, y eso te afecta, eso te contamina.

3. Atrapar el proceso que finalmente trae como resultado el acto antes de que se convierta en sentimiento.

Antes de que algo se convierta en sentimiento, es un pensamiento.
Estas son las 3 cosas: el pensamiento viene primero, después viene el sentimiento y después viene el acto.
Quizá no seas consciente de que todo sentimiento es producido por un cierto pensamiento. Si no hay pensamiento, el sentimiento no aparece. Ahora tienes que hacer casi lo imposible: atrapar a un cierto pensamiento.
La tercera dificultad es atrapar al pensamiento cuando está surgiendo en ti. Sólo tienes que practicar un poco. Sentado, en silencio, simplemente observa tus pensamientos. Estás enojado, sientes avaricia, sientes celos… Atrápate en medio del pensamiento.

Si puedes hacer estas 3 cosas, de repente entrarás en el núcleo más profundo de tu Ser.

La acción es lo más lejano del Ser, después viene el sentimiento, después viene el pensamiento. Y escondido en el pensamiento, está tu Ser. Ese Ser es Universal. Ese Ser es la meta de todos los meditadores. A ese Ser puedes llamarle Dios, atman, yo, no-yo; llámalo como quieras, pero ésa es la meta. Y hay que pasar estas 3 barreras. Estas 3 barreras son como 3 círculos concéntricos alrededor del centro de tu Ser.

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El pensador compulsivo

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El pensador compulsivo, es decir, casi toda la gente, vive en un estado de aparente separación, en un mundo locamente complejo de continuos problemas y conflictos, que refleja la galopante fragmentación mental.

“El pensamiento no tolera el presente y hace que nos perdamos en él”

La iluminación es un estado de totalidad en el que estás «unificado», y por lo tanto estás en paz. Eres uno con la vida en su aspecto manifestado, el mundo, y también con el yo profundo y la vida no manifestada: eres uno con el Ser. La iluminación es el final del sufrimiento y del conflicto continuo, tanto interno como externo, pero además es el final de la horrible esclavitud que produce el pensamiento incesante. ¡Es una liberación increíble!

Identificarse con la mente crea una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera relación.

Entonces te olvidas del hecho esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, eres uno con todo lo que «Es». Cuando digo «te olvidas», quiero decir que ya no puedes «sentir» la unidad como una realidad evidente en sí misma. Puedes «creer» que es verdad, pero ya “no sabes” que es verdad. Y una creencia puede ser reconfortante, pero sólo cuando la experimentas llega a ser liberadora.

Pensar se ha convertido en una enfermedad. La enfermedad se produce cuando las cosas no están en equilibrio. Crees que tú «eres» tu mente. Ése es el engaño. El instrumento se ha apoderado de ti.

¿Puedes liberarte de tu mente cuando lo deseas?

Si la respuesta es negativa, significa que tu mente te está utilizando a ti. Estás identificado con ella inconscientemente, y ni siquiera sabes que eres su esclavo. Es como si estuvieras poseído. La libertad comienza cuando te das cuenta de que no eres la entidad posesora, el pensador. Saber eso te permite observar la entidad. En el momento en que empiezas a «observar al pensador», se activa un nivel de conciencia superior. Entonces empiezas a darte cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, y de que el pensamiento sólo es una pequeña parte de esa inteligencia. También adviertes que todas las cosas verdaderamente importantes –la belleza, el amor, la alegría– surgen más allá de la mente. Empiezas a despertar.

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Mensaje de los Indios Hopi: “Amor Incondicional”

Indio HopiEres único, diferente de todos los otros

Sin reserva ni duda, permito que estés en el mundo como eres, sin un pensamiento o palabra de juicio… No veo error alguno en las cosas que puedas decir ni hacer, sentir y creer porque entiendo que te estás honrando a ti mismo al ser y hacer lo que es verdad para ti.     

No puedo recorrer la vida con tus ojos ni verla a través de tu corazón. No he estado donde tú has estado ni experimentado lo que tú has experimentado, viendo la vida desde tu perspectiva única. Te aprecio exactamente cómo eres, siendo tu propia y singular chispa de la Conciencia Infinita, buscando encontrar tu propia forma individual de relacionarte con el mundo.

Sin reserva ni duda, te permito cada elección para que aprendas de la forma que te parezca apropiada. Es vital que seas tu propia persona y no alguien que yo u otros piensen que “deberías ser. En la medida de mi capacidad, sin denigrarme o ponerme en un compromiso, te apoyaré en eso.

No puedo saber lo que es lo mejor para ti, lo que es verdad para ti o lo que necesitas porque no sé lo que has elegido aprender, cómo has elegido aprenderlo, con quien o en qué periodo de tiempo. Sólo tú puedes sentir tu excitación interna y escuchar tu voz interior –yo sólo tengo la mía. Reconozco que, aunque sean diferentes entre sí, todas las maneras de percibir y experimentar las diferentes facetas de nuestro mundo, todas son válidas.

Sin reserva ni duda admito las elecciones que hagas en cada momento. No emito juicio sobre esto porque es imprescindible que honre tu derecho a tu evolución individual, porque esto da poder a ese derecho para mí y para todos los otros. A aquellos que elegirían un camino que no puedo andar o que no andaría, y aunque puede que elija no añadir mi poder y mi energía a ese camino, nunca te negaré el regalo de amor que Dios me ha concedido para toda la creación. Como te amo, así seré amado. Así como siembro, recogeré.

Sin reserva ni duda, te permito el derecho universal de libre albedrío para andar tu propio camino, creando etapas o manteniéndote quieto cuando sientas que es apropiado para ti. No puedo ver siempre el cuadro más grande del Orden Divino y así no emitiré juicio sobre si tus pasos son grandes o pequeños, ligeros o pesados o conduzcan hacia arriba o hacia abajo, porque esto sólo sería mi punto de vista. Aunque vea que no haces nada y juzgue que esto es indigno, yo reconozco que puede que seas el que traiga una gran sanación al permanecer en calma, bendecido por la Luz de Dios. Porque es el derecho inalienable de toda vida el elegir su propia evolución, y sin reserva ni duda reconozco tu derecho a determinar tu propio futuro.

Con humildad, me postro ante la comprensión de que el camino que veo es mejor para mí, no significa que sea también correcto para ti, que lo que yo creo no es necesariamente verdad para ti. Sé que eres guiado como yo lo soy, siguiendo tu entusiasmo interno por conocer tu propio camino. Sé que las muchas razas, religiones, costumbres, nacionalidades y creencias en nuestro mundo nos traen una gran riqueza y nos procuran los beneficios y enseñanzas de tal diversidad. Sé que cada uno de nosotros aprende en nuestra manera única para devolver ese amor y sabiduría al Todo. Entiendo que si sólo hubiese una forma de hacer algo, sólo necesitaría haber una persona.

Apreciaré tu luz interna única te comportes o no de la manera en la que considero que deberías, aunque creas en cosas que yo no creo. Entiendo que eres verdaderamente mi hermano y mi hermana, aunque puede que hayas nacido en un lugar diferente y creas en diferentes ideales. El amor que siento es absolutamente por todo lo que Es.

Sé que cada cosa viva es una parte de una conciencia y siento un amor profundo por cada persona, animal, árbol, piedra y flor, por cada pájaro, río y océano y por todo lo que Es en el mundo. Vivo mi vida en servicio amoroso, siendo el mejor que yo pueda, haciéndome más sabio en la perfección de la Verdad Divina, haciéndome más feliz, más sano y cada vez más abundante y gozoso.

Aunque a lo largo del camino puede que me gustes, sienta indiferencia por ti o me disgustes, no voy a dejar de amarte, de honrar tu singularidad y de permitirte ser tú. Ésta es la llave de la paz y armonía en nuestras vidas y en nuestra Tierra porque es la piedra central del Amor Incondicional.

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La Re-Impronta, o cómo integrar y actualizar nuestras creencias

reimprontaUna impronta es un acontecimiento significativo que tuvo lugar en el pasado, a partir del cual adquirimos una creencia o un conjunto de creencias. En este contexto, partimos de la base de que los comportamientos actuales a menudo han sido creados o configurados por conductas y vivencias pasadas. Para nosotros lo más importante de las experiencias pasadas no es su contenido objetivo, sino la interpretación o creencia que la persona se formó a partir de tal experiencia.

El concepto de impronta fue acuñado por Konrad Lorenz, quien estudió el comportamiento de las crías de pato cuando salían del cascarón. Lorenz descubrió que los patitos recibían una impronta de la figura materna durante el primer día de vida. Para ello, se basaban en el movimiento, de manera que si algo se movía a su lado en cuanto salían del cascarón, ese algo “se convertía” en su madre. Además, descubrió que si más tarde los reunía con su verdadera madre, los patitos no la reconocían como tal; los patitos ya habían recibido la impronta.

Konrad Lorenz creía que las improntas se establecían en ciertos periodos neurológicamente críticos, y que una vez pasado el periodo crítico, lo que quedaba “impreso”, fuera lo que fuese, era permanente y no susceptible de cambio. Sin embargo, investigaciones posteriores sobre el fenómeno de impronta en seres humanos revelaron que, en condiciones apropiadas, era posible acceder a los contenidos que se habían improntado en anteriores periodos críticos y se podían reprogramar o reimprontar. Esta posibilidad de la que disfrutamos los seres humanos se debe a que nuestro sistema nervioso es más refinado que el de los animales salvajes.

¿Qué contenido se impronta a partir de las experiencias vividas durante los periodos críticos?

  • Supervivencia biológica (hambre, sed, comida, sueño, sexo).

  • Sensación de bienestar y aspectos emocionales.

  • Desarrollo y capacidad intelectual y cognitiva.

  • Roles sociales.

  • Percepción y manejo de los estímulos del medio exterior y la apreciación estética.

Las improntas establecidas durante ese periodo instauran creencias núcleo que modelan nuestra personalidad. Las improntas pueden ser experiencias significativas positivas, que conducen a creencias útiles, o bien experiencias traumáticas o problemáticas que conducen a creencias limitantes.

Técnica de reimpronta

Para el proceso de reimpronta deberemos localizar eventos o periodos de tiempo de nuestra vida que estén relacionados con nuestro síntoma o situación conflictiva actual. Reviviremos desde otra perspectiva determinados funcionamientos, estados o tensiones que hemos experimentado en el pasado.

Lo que nos hace sufrir son las grabaciones que hemos registrado de nuestras experiencias, no la realidad en sí.

Al externalizar estos eventos es mucho más fácil disociarse de ellos, reflexionar y reevaluar las creencias que nos hemos formado a partir de ellos. Con esta técnica obtendremos nuevos conocimientos y conectaremos con los recursos que fueron necesarios pero no estaban disponibles en ese momento por las propias circunstancias. No estamos buscando una solución a un evento del pasado, sino más bien una integración y actualización de nuestras creencias y del sentido de identidad en relación con el sistema de relaciones que hemos mantenido con personas significativas.

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7 Pasos para dominar el ego *Wayne Dyer

Ego-Máscaras1. No te sientas ofendido.

La conducta de los demás no es razón para quedarte inmovilizado. Lo que te ofende solo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres. Es tu ego en plena acción, convenciéndote de que el mundo no debería ser como es. Pero puedes convertirte en degustador de la vida y corresponderte con el Espíritu Universal de la Creación. No puedes alcanzar la fuerza de la intención sintiéndote ofendido. Por supuesto, actúa para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificación masiva con el ego, pero vive en paz. Como nos recuerda A Course in Miracles [Curso de milagros]: La paz es de Dios; quienes formáis parte de Dios no estáis a gusto salvo en su paz». Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

2. Libérate de la necesidad de ganar.

Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Empeñarte en ganar es un método infalible para evitar el contacto consciente con la intención. ¿Por qué? Porque en última instancia, es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú, y siempre volverás a sentirte insignificante y despreciable. Tú no eres tus victorias. Puede que te guste la competición y que te diviertas en un mundo en el que ganar lo es todo, pero no tienes porqué estar allí con tus pensamientos. No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de energía. Lo más que puedes decir es que en determinado día rendiste a cierto nivel en comparación con el nivel de otras personas ese mismo día. Pero hoy es otro día, y hay que tener en cuenta otros competidores y otras circunstancias. Tú sigues siendo la presencia infinita en un cuerpo que un día será una década mayor. Olvídate de la necesidad de ganar, no aceptando que lo opuesto de ganar es perder. Ese es el miedo del ego. Si tu cuerpo no rinde para ganar ese día, sencillamente no importa, si no te identificas exclusivamente con tu ego. Adopta el papel de observador, mira y disfrútalo todo sin necesitar de ganar un trofeo. Vive en paz, correspóndete con la energia de la intención e, irónicamente, aunque apenas lo notes, en tu vida surgirán más victorias a medida que dejes de ir tras ellas.

3. Libérate de la necesidad de tener razón.

El ego es fuente de conflictos y disensiones porque te empuja a hacer que los demás se equivoquen. Cuando eres hostil, te has desconectado de la fuerza de la intención. El Espíritu creativo es bondadoso, cariñoso y receptivo, y está libre de ira, resentimiento y amargura. Olvidarse de la necesidad de tener siempre razón en las discusiones y las relaciones es como decirle al ego: No soy tu esclavo. Quiero abrazar la bondad y rechazo tu necesidad de tener razón. Aún más; voy a ofrecerle a esta persona la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que tiene razón y darle las gracias por haberme encaminado hacia la verdad. Cuando te olvidas de la necesidad de tener razón puedes fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero ten en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto. He visto personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón. He visto como acababan relaciones maravillosas por la necesidad de ciertas personas de llevar siempre la razón. Te propongo que te olvides de esta necesidad impulsada por el ego parándote en medio de una discusión para preguntarte: ¿Qué quiero, ser feliz o tener razón? Cuando eliges el modo feliz, cariñoso y espiritual, se fortalece tu conexión con la intención. En última instancia, estos momentos expanden tu nueva conexión con la fuerza de la intención. La Fuente Universal empezará a colaborar contigo en la creación de la vida que la intención quiere que lleves.

4. Libérate de la necesidad de ser superior.

La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta. Todos emanamos de la misma fuerza vital. Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino. Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los demás. No por viejo es menos cierto este dicho: “Todos somos iguales ante los ojos de Dios”. Olvídate de la necesidad de sentirte superior al ver a Dios revelándose en todos. No valores a los demás basándote en su aspecto, sus logros, posesiones y otros baremos impuestos por el ego. Cuando proyectas sentimientos de superioridad, eso es lo que te devuelven, y te lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad. Estos sentimientos se convierten en el vehículo que te aleja de la intención. A Course in Miracles habla de esa necesidad de ser especial y superior: El sentirse especial siempre establece comparaciones. Se produce por una carencia que se ve en el otro y que se mantiene buscando y no perdiendo de vista las carencias que puede percibir.

5. Libérate de la necesidad de tener más.

El mantra del ego es más. Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Te verás luchando continuamente y eliminarás la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la has alcanzado, y es asunto tuyo decidir como utilizar el momento presente de tu vida. Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como si te llegara más de lo que deseas. Como estás desapegado de esa necesidad, te resulta más fácil transmitírselo a los demás, porque te das cuenta de lo poco que necesitas para sentirte satisfecho y en paz. La Fuente universal está satisfecha de si misma, en continua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas. Crea y se desliga. Cuando te desligas de la necesidad del ego de tener más, te unificas con la Fuente. Creas, atraes lo que deseas hacia ti y te desligas, sin exigir que se te presente nada más. Si valoras todo lo que surge, aprendes la gran lección que nos dio San Francisco de Asis: … es dar cuando recibimos. Al permitir que la abundancia fluya hasta ti y a través de ti, estableces correspondencia con la Fuente y aseguras que esa energía siga fluyendo.

6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros.

Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo. Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios. Dios es la Fuente de todos tus logros. Y ya oigo las protestas de tu ego, pero sigue sintonizado con esta idea. Todo emana de la Fuente. Tú y tu Fuente sois uno y lo mismo. No eres ese cuerpo y sus logros. Eres el observador. Fijate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de la intención que te dio la existencia y de la que formas parte materializada. Cuanto menos necesites atribuirte el mérito de tus logros más conectado estarás con las siete caras de la intención, más libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con más frecuencia. Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo es cuando abandonas la paz y la gratitud de tu Fuente.

7. Libérate de tu fama.

La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás y, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella. Si hablas con treinta personas, tendrás treinta famas distintas. Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aquí.  Si te preocupas demasiado por como te van a percibir los demás, te habrás desconectado de la intención y permitido que te guíen las opiniones de los demás. Asi funciona el ego. Es una ilusión que se alza entre ti y la Fuerza de la intención.
No hay nada que no puedas hacer, a menos que te desconectes de la fuerza y te convenzas de que tu meta consiste en demostrarles a los demás tu superioridad y autoridad y dediques tu energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los demás. Haz lo que haces según la orientación de tu voz interior, siempre conectada con tu Fuente y agradecida a ella. Mantén tu propósito, deslígate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en ti: tu carácter. Deja que otros discutan sobre tu fama; no tiene nada que ver contigo.

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Escucha tu voz interior

LaVerdadNo importa donde estés,
ni lo que te digan que debes hacer.
Siempre que tengas una duda,
descansa un momento y escucha
lo que te dice tu voz interior.
No te apresures en tu
camino,
ni sigas los pasos de otros.
Siéntate, descansa un momento
y escucha tu voz
interior.
Esta es la voz que te busca y guía
El mejor consejo que puedes escuchar.
Trae
pureza a tus sentimientos
y te da la libertad de ser realmente
la persona que quieres ser.
Recuerda: Todas las respuestas
que buscas las tienes encerradas
en tu limpia y pura voz interior.
Hacemos una vasija de un pedazo de
arcilla: y es el espacio vacío en
el interior de la vasija lo que
la hace útil.
Hacemos puertas
y ventanas para una estancia;
y son esos espacios vacíos los
que la hacen habitable.
Así, mientras que lo tangible posee cualidades,
es lo intangible lo que lo hace útil.

  • Lao-Tsé

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El verdadero guerrero espiritual

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El concepto de guerrero/guerrera es uno de esos arquetipos que más se han extendido últimamente en el lenguaje cotidiano de sanadores y buscadores de conciencia. Pero, ¿qué es un guerrero? ¿Cómo vive y se comporta un guerrero? ¿Existen varios tipos de guerrero? ¿Cómo aplico este concepto en mi vida cotidiana? En este artículo voy a tratar de responder a estas cuestiones y, con un poco de suerte, arrojar un poco más de luz sobre un concepto que a pesar de su amplia utilización ha sido en muchos casos malentendido y puesto al servicio de intereses puramente egoístas.

No existe una sola definición para cada concepto. Es por ello que la PNL sabiamente nos anima a definir lo más concretamente posible el significado que para nosotros tiene el concepto que vamos a manejar. Lo que para mí es felicidad puede que esté muy alejado de lo que para ti es felicidad, así que ambos nos aventuraremos a definir el concepto de formas bien distantes. Empecemos, pues, definiendo.

El verdadero guerrero

Una guerrera o guerrero es un ser plenamente consciente. Sabe dónde se encuentra y sabe hacia dónde se dirige, y en el camino a la realización de su objetivo vital el guerrero entrega siempre lo mejor de sí mismo.

Esta es mi definición de guerrero. Sin conciencia y voluntad, el concepto se disuelve y se confunde con otros que se le parecen parcialmente, como veremos más adelante.

Don Juan, el maestro de Castaneda, definía al guerrero como un ser impecable”, entendiendo impecabilidad como la facultad para entregar lo mejor de mí en todo momento y situación sin importar las circunstancias (internas o externas) ni el resultado. Desde esta óptica, un auténtico guerrero no puede de ningún modo ser derrotado, ya que pase lo que pase nunca aceptará la derrota como opción. Sabe que tarde o temprano logrará lo que se propone, y el tiempo es para él la última de sus preocupaciones. Su voluntad y su fe son más poderosas que su miedo.

Un guerrero jamás lucha ciegamente. Cada vez que el guerrero inicia una batalla, sabe exactamente porqué está luchando, y sabe cuál será el resultado de sus actos, aunque este resultado le importe bien poco. Lo único que tiene trascendencia para él es la entrega total a su causa, una causa que surge de lo más profundo de su corazón, el lugar donde su conexión con la Fuente de Toda Creación es inmaculada y libre de interferencias. El guerrero jamás duda de esta conexión, y a cada paso de su camino recuerda que le guía su corazón.

Ahora que el concepto ha sido definido aún más ampliamente, pongamos un ejemplo que resuene con situaciones cotidianas. Imaginemos algo que requiere por parte de nosotros un tremendo ejercicio de voluntad y entrega. Se me ocurre que luchar y vencer una adicción encaja perfectamente con lo que quiero ilustrar. Para que el lector pueda identificarse más fácilmente con el guerrero a través de esta situación hipotética, no especificaremos el tipo de adicción. Que cada uno escoja escoja la suya. Si cree que no posee ninguna, es porque su concepto de adicción está limitado por la definición que usted le ha dado. No crea que una adicción es solamente el apego a una sustancia. Puede que usted sea adicto/a a un comportamiento, a una línea de pensamiento o a una emoción (enojo, tristeza, desesperación, apatía…).

Digamos que usted, como auténtico guerrero, ha escogido librar esta batalla. Lo que viene a continuación es una descripción general del modo en que usted afrontaría este monumental reto:

Como verdadero guerrero, usted cumplirá con todo lo que sea necesario para lograr el éxito. Ahora su adicción es su enemigo, y usted un guerrero impecable que gracias a su voluntad inquebrantable no contempla otra opción que no sea la victoria, cueste lo que cueste y tarde lo que tarde. Si por un momento recae en su vicio (vuelve a consumir, vuelve a dejarle espacio a ese pensamiento o esa emoción, vuelve a comportarse otra vez de aquella manera…) no se compadecerá de sí mismo, sino que se preparará para su siguiente batalla, esa que cada uno libramos en nuestro pecho cuando el demonio que nos somete llama a la puerta. No tenga usted duda de que se verá tarde o temprano invadido por un sentimiento irrefrenable de volver a caer en su miseria, pero el verdadero guerrero está listo para afrontar estos momentos de oscuridad con la luz más brillante que posee: su elección consciente. El guerrero elige luchar sin descanso. Sigue adelante, sin excusas, el camino que su corazón trazó. Sin interferir negativamente en los caminos que los demás siguen, el guerrero hace todo lo que se requiera para continuar el suyo propio con corazón, pues sabe que esta es la forma más elevada de amor y respeto por sí mismo. Un guerrero así jamás puede ser derrotado. Con esta disposición, la victoria está siempre asegurada.

El falso guerrero

Del mismo modo que he definido al guerrero del ejemplo como verdadero, existe para mí un falso guerrero.

El falso guerrero, lejos de luchar, pelea. Totalmente desconectado de su corazón y sin saber qué es lo que realmente le motiva a decir lo que dice y hacer lo que hace, el falso guerrero da rienda suelta a sus bajas emociones cada vez que pierde su centro, cosa que sucede con alarmante frecuencia. Lejos de tratar de esclarecer cuáles son las heridas interiores que le impulsan a reaccionar automáticamente generando conflictos, dramas y enfrentamientos con sus semejantes (y consigo mismo), el falso guerrero constantemente justifica su pobre comportamiento poniendo como excusa a los demás: “es que él me hizo esto” o “es que ella me dijo aquello”. Mientras que un verdadero guerrero responde guiado por su corazón, el falso guerrero reacciona dominado por su ego.

Sus peleas no tienen por qué ser violentos encuentros físicos o verbales con sus semejantes. Basta un tóxico diálogo interno para perderse en una absurda pelea donde el juicio, la crítica, el rencor, el odio y la falta de respeto son los protagonistas, y los demás (mi pareja, mis padres, mis familiares, mis amigos, los políticos que salen en la tele…) son mis enemigos. ¿Te suena esta defición de guerrero?

Es inevitable que a veces nos sintamos sacudidos por lo que sucede a nuestro alrededor. Lo que no es inevitable es reconducir nuestro estado hacia uno más útil. Sentirse siempre triste u ofendido por lo que los demás dicen o hacen es una inútil pérdida de energía. Lo que los demás dicen o hacen no puede de ningún modo contrarrestar la voluntad de un auténtico guerrero. Como guerrero, tus actos te definen y te responsabilizas por ellos. La respuesta de los demás no desvía tus intenciones ni modifica el camino que tu corazón ha escogido. El auténtico guerrero, aún sabiendo que mañana el mundo acabará, en su último paseo por el bosque y antes de que el sol se ponga por última vez, cava un agujero donde planta la semilla de un hermoso árbol. Porque un verdadero guerrero jamás renuncia a aquello que ama.

“El espíritu de un guerrero no está hecho a la queja, ni está hecho a ganar o perder. El espíritu de un guerrero está hecho sólo a la lucha, y cada lucha es la última batalla del guerrero sobre la Tierra. Por eso el resultado le importa muy poco. En su última batalla sobre la Tierra, el guerrero deja fluir su espíritu libre y claro. Y mientras batalla, sabiendo que su intento es impecable, el guerrero ríe y ríe.”

Don Juan Matus

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