Dejar de hablar a alguien como castigo

El silencio a veces cumple la función de castigo. Dejar de hablar a alguien es una salida a la que muchas personas acuden para “expresar” su enojo, su inconformidad o sus reproches.

¿Cómo de eficaz es este método para superar un problema o lograr que alguien cambie? ¿Qué significa la decisión de evitar las palabras cuando hay un rencor que arde?

Establecer un diálogo con alguien no es fácil, en especial si hay un conflicto que no parece tener vías de solución. Pero si en lugar de abordar el tema directamente lo que se hace es dejar de hablar al otro, lo único que se logra es introducir una tensión adicional. A la disputa no resuelta se suma un limbo que puede llegar a ser una verdadera incubadora de veneno.

“Habla para que yo te conozca” -Sócrates-

Muchos, sin embargo, en el fondo no tienen interés en resolver el conflicto mediante el diálogo. Lo que desean es que el otro se someta a su propio punto de vista. Entonces utilizan el silencio como castigo, para que el otro se doblegue. Finalmente se trata de una actitud infantil y lo peor es que no resuelve nada. Eso sí, proporciona una gratificación egoísta.

LAS RAZONES PARA CASTIGAR CON EL SILENCIO

Hay todo tipo de argumentos para defender la idea de que dejar de hablar a alguien es válido. En el fondo, lo que se busca es castigo. Que entienda que hay un reproche en esa ausencia de palabras. Pero, ¿por qué no decirlo, sino tramitarlo a través del silencio?

Estas son las principales razones que esgrimen aquellos que optan por esta medida:

  • Es mejor dejar de hablar a una persona que participar de una discusión en la que se intercambien insultos.

  • Esa persona no me escucha. Por más que le pido que cambie, no me hace caso. Entonces, es mejor no decir nada porque, ¿para qué?

  • Tiene que disculparse conmigo por lo que me hizo (o me dijo, o no hizo, o no dijo). Hasta que no lo haga, voy a dejar de hablar.

  • Para qué hablar si siempre llegamos al mismo punto. Mejor dejar de hablar para ver si entiende que no voy a ceder.

En todos los casos se afirma que el silencio es la mejor opción para tramitar el conflicto. Por una razón u otra, la palabra se ha mostrado ineficaz. Se acude entonces a la decisión de dejar de hablar a alguien para que esto sea asumido como un castigo y, en consecuencia, el otro reconsidere su actitud.

DEJAR DE HABLAR A ALGUIEN ES AGRESIVO

Un silencio puede tener multitud de significados. Algunos de ellos son realmente violentos. Dejar de hablar a alguien es asumir una actitud pasivo-agresiva. Esto quiere decir que se está violentando al otro, pero de manera implícita. La mayoría de las veces este tipo de actitudes son tanto o más nocivas que la agresión directa, y lo son porque el silencio se convierte en un vacío que es susceptible de cualquier tipo de interpretación.

Para quien deja de hablar a alguien hay razones claras. También hay una expectativa clara frente a lo que esta situación debe traer como desenlace. Pero, a quienes acuden a estos recursos habría que preguntarles: ¿estás seguro de que el otro comprende realmente el significado de tu silencio? ¿Jurarías que la mejor manera de lograr que cambie, o haga lo que tú quieres que haga, es atacándolo con la falta de diálogo?

El silencio alarga distancias. Y la distancia no suele ser un buen aliado para la comprensión o para restaurar lazos rotos o dañados. Por el contrario, contribuye a ahondar las diferencias.

Por otro lado, dejar de hablar a alguien puede funcionar momentáneamente. Se impone el castigo y el otro reacciona: vuelve para disculparse, prometerte cambios o hacer lo que tú quieres. Sin embargo, a largo plazo también termina incubando pequeños rencores que pueden crecer. El silencio rara vez resuelve el conflicto de fondo o da paso a su resolución, solo lo encubre.

LAS SANAS FUNCIONES DEL SILENCIO

Es cierto que a veces es mejor callar. Cuando estamos muy exaltados, por ejemplo. La ira hace que exageremos y nos preocupemos más por herir al otro que por expresar realmente lo que pensamos o sentimos. En esas condiciones nada mejor que dejar de hablar mientras recuperamos la compostura. Bajo esas circunstancias, se trata de una decisión inteligente.

En cambio, dejar de hablar para castigar o propiciar que otra persona “se rinda” como hemos dicho es raro que traiga buenos resultados.

A veces nos enfrentamos al reto de expresar nuestra ira o nuestro enfado, pero sin herir al otro. La salida no está en dejar de hablar, sino en buscar y encontrar los medios para tender puentes hacia la comprensión. La ausencia de palabras puede hacer que el otro ceda, lo que no significa que el conflicto desaparezca. Por otro lado, también puede pasar que el otro no lo haga y que lo que en un principio era un copo de nieve se trasforme en una bola.

Quizás lo necesario sea buscar mejores condiciones para conversar. También una forma diferente de expresar nuestra inconformidad. Cambiar el espacio rutinario por otro más cálido y amable a veces contribuye a que la comunicación se renueve.

Hablar desde el corazón, siempre remitiéndote a lo que tú sientes y no lo a lo que supones que siente el otro es una fórmula que no suele fallar. Inténtalo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Lo que no decimos enferma

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Cuando alguien amado muere, pasa de vivir entre nosotros a vivir en nosotros

Los que han tenido que afrontar la muerte de un ser querido, podrán entender la sensación de vacío, las fuerzas mermadas y el dolor que la ausencia física de alguien trae consigo.

El no poder sentir nunca más su presencia, sus abrazos, no poder ver su sonrisa, no poder escuchar su voz, nos llena muchas veces de impotencia ante lo que definitivamente no podemos cambiar. La muerte es lo único seguro, pero para lo que muy pocos tienen una adecuada bienvenida.

Nos resistimos, lloramos, nos llenamos de rabia y finalmente después de cada una de las fases de nuestro duelo, quizás terminamos aceptando que ese ser especial ya no está más entre nosotros. Pero para nuestra fortuna, en algún momento podemos notar que, aunque no podemos abrazar a ese ser especial, de alguna manera está más cerca de nosotros que antes.

El lugar que ocupan en nuestro corazón sigue siendo de ellos, viven a través de nosotros, se manifiestan cada vez que los recordamos, cada vez que pensamos en ellos, su presencia parece invadirnos, escuchamos sus voces en nuestras mentes y casi podemos imaginar el discurso que emplearían para alguna situación particular…

Definitivamente ya no están entre nosotros, pero sí están en nosotros.

La energía del amor no se rompe por la presencia o por la ausencia de las personas, el amor permanece, inclusive más allá de lo que conocemos como vida. Inclusive hay quienes piensan que las personas que amamos, que parten antes que nosotros, de vez en cuando, especialmente cuando más lo necesitamos, hacen una pausa en su nueva manera de evolución, para hacerse sentir, para mostrarnos que no hay planos que separen el verdadero amor y para darnos esperanzas de que más allá de lo que ocurra acá, siempre retornaremos a una fuente común, que no nos permite desconectarnos, que nos hace sentirnos y amarnos a pesar de las distancias.

Es justamente el amor lo que mantiene vivo a quienes parten, se mantienen vivos en cada latido que ocurre mientras se les piensa, en cada semilla que sembraron en quienes compartieron con ellos, a través de esas huellas que seguramente para alguien resultaron siendo importantes.

Recordar a nuestros seres amados desde lo positivo, aligera el dolor de la ausencia, recordar los momentos alegres, pedir perdón, perdonar y apartar el dolor y lo que no se hizo tan bien como nos gustaría, nos da paz y nos permite llevar ese toque de vida en nuestro interior que nos hace aún más grandes, nos llena un poco de lo bueno de ese ser que amamos y que vivirá en nosotros para siempre.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mujer muere y vuelve a la vida con este potente mensaje” 

Sentir distancia es algo más que estar lejos

A veces la distancia no se mide en kilómetros, a veces la distancia no es cuestión de lejanía corporal sino de almas.

Puedo estar cerca y sentirte lejos, puedo estar tocándote y a pesar de eso sentir que no estás a mi lado. La distancia es una enemiga en cualquier relación, va creando puentes cada vez más difíciles de cruzar y sobre todo va quitando las ganas de querer atravesarlos.

Los puentes los construimos cada uno, por ello tendremos la misma responsabilidad al hacerlos que al quitarlos.

No es cuestión de verse todos los días, no es cuestión de necesitar el contacto permanente con el otro para estar cerca, sino de la conexión y complicidad para crear la magia de no necesitar estar cerca para sentirse unidosEl sentimiento que es consecuencia de esto, pero a la vez puede ser causa, es el echar de menos. Pero ¿echamos realmente de menos a la persona?

“Te echo de menos y el menos no concuerda con el sentimiento, porque para ser sinceros el echarte de menos no me cabe en el pecho, tu ausencia me recorre el cuerpo y cada rincón de la casa huele a ti, no es que te eche de menos, es que te echo de más” -Alejandro Separza-

Echar de menos recuerdos es sentir que añoramos una parte del camino que recorrimos. Una porción que ahora forma parte de nosotros en nuestra mente, pero echar de menos a personas es querer permanecer y que no acabe ese trayecto recorrido. Así, cuando se echa en falta a una persona se lucha por permanecer juntos.

Relaciones a distancia

Las relaciones con kilómetros de distancia de por medio dificultan el intercambio, con independencia de que sean amorosas, de amistad o familiares. Por ello tendremos que hacer “un esfuerzo extra” para acortar el camino y acercar las almas. Las ganas y la pasión que ocurren tras un tiempo sin verse puede ser un punto a favor, aprovechar al máximo cada segundo en el que se está juntos ayudará a crear más lazos y reforzar las uniones.

Pareja dándose un abrazo

El permanecer lejos y tener únicamente la oportunidad de conversar, sin el contacto físico, es todo un reto para la comunicación y la intimidad dentro de las relaciones, tal y como lo demuestra el estudio realizado por la investigadora Crystal Jiang de la Universidad de Hong Kong y el profesor Jeffrey Hancock de la Universidad Cornell (EEUU). Así, trabajar las relaciones a distancia es una labor de cada uno (lo que no significa que cada uno tenga que hacer esta labor por separado), habrá que esforzarse por hacer que aunque pase el tiempo el volver a juntarse sea como que cada día se ha permanecido allí, quizás no físicamente pero sí mentalmente.

Aprovechar las oportunidades que se nos brindan

Cada vez es más normal conocer parejas que viven separadas, familias que han tenido que distanciarse o amigos que ya no viven en la misma ciudad. Dejar que la distancia ejerza sus fuerzas, darnos por vencidos y perder el contacto no es una de las opciones que tenemos que tener presentes.

Habrá que mejorar la comunicación, aprovechando todas las oportunidades que disponemos para acortar kilómetros, vídeollamadas, contacto inmediato por mensajes, etc. La tecnología avanza a pasos agigantados, puede convertirse en una gran aliada para sentirnos cerca incluso cuando estamos lejos.

La confianza en el otro nos va a dar la oportunidad de permanecer serenos ante las adversidades, y va a constituir un gran punto de apoyo para saber esperar y valorar aquello con lo que contamos. Las ganas de abrazar a otro después de un tiempo, de idealizar y desear permanecer con la persona lejana, lo bonito de echar de menos cuando se está lejos, son cosas que a veces perdemos en el día a día y para la que la distancia nos puede abrir la consciencia.

“No olvides cuidarla por si mañana en vez de verla te toca imaginarla” -Gabriel García Marquez-

pareja de la mano separándose

Aprovechemos el tiempo y la cercanía y trabajemos por acercar cada día las almas cuando la distancia sea la protagonista en nuestros sentimientos. Además, intentemos ponerle una fecha de caducidad a esta distancia porque siempre, siempre se vive mejor con una esperanza concreta.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El encuentro más íntimo no es el sexual, es el desnudo emocional” 

Los niños expresan nuestros conflictos

Una de las primeras preguntas que uno se hace cuando empieza a descubrir la Biodescodificación es ¿Qué pasa con las enfermedades o síntomas que padecen los niños? ¿también ellos tienen conflictos inconscientes? y la respuesta nunca es fácil… claro que tienen conflictos inconscientes, pero no de la misma forma que nosotros, son conflictos que nacen de sus necesidades no satisfechas que cuando son muy pequeños son necesidades tan básicas como comer, dormir y el afecto en forma de contacto físico y a medida que vamos creciendo las necesidades se van volviendo más complejas…

Cada vez tenemos más información respecto a lo que sienten y lo que viven los niños en cada edad, y  hay muchos autores que estan de acuerdo en el hecho de que a nivel emocional, la madre y el niño están totalmente conectados desde la concepción hasta que el niño tiene 7 años, incluso hay autores como Laura Gutman que sostienen que los niños hasta los 3 años experimentan una fusión emocional con la madre, comparten con ella todo su campo emocional, así el niño vive como suyas las emociones de la madre porque en este momento, todavía no puede distinguir entre unas y otras…

En Biodescodificación sabemos que existe un periodo al que llamamos Proyecto Sentido, que va desde la concepción hasta los 3 años, donde se graban multitud de programas que vamos a desarrollar a lo largo de nuestra vida se graban programas de si somos deseados o no desados, se graba toda la información de la situación de la pareja o de la familia en ese momento, todas las emociones de la madre, sus conflictos, sus dudas, se graban las situaciones sociales o históricas del lugar donde estamos, toda la información del embarazo, también información sobre como hemos llegado al mundo, como se ha recibido al bebé y todas y cada una de las experiencias propias del niño y de la madre durante este tiempo.

Hasta los siete años, los niños son una auténtica esponja emocional, porque como todavía no tienen el neocórtex totalmente desarrollado, son especialmente sensibles a las emociones, que son el lenguaje que les es propio y además las perciben de forma limpia, sin contaminación racional alguna.

Y así es como los niños, a través de las enfermedades y síntomas que padecen, nos están reflejando nuestros propios conflictos inconscientes, como el más amoroso de nuestros espejos: un niño que tiene a menudo dolor de barriga puede estar expresando una dificultad de la madre para digerir algo que le está ocurriendo, o un niño que se enferma de bronquitis o que tiene asma habitualmente está denunciando un ambiente tóxico en casa y dificultades de relación en su entorno más cercano o un niño con otitis frecuentes está expresando una irritación de la madre por escuchar algo que no quiere oír…

Dejando atrás la culpa, si queremos ayudar a nuestros hijos pequeños a que estén más sanos, si queremos evitarles sufrimiento, ocupémonos de nosotros mismos, tomemos conciencia de nuestras emociones, expresemos como nos sentimos, hablemos, busquemos ayuda… pero sobretodo no hagamos como que no pasa nada, porque ellos, los niños, perciben desde su inocencia muchísimo más de lo que nos parece y están dispuestos a mostrárnoslo incansablemente… así que acojamos la oportunidad que nos da la vida para crecer y hacernos cargo de nosotros mismos. Y sería fantástico aprovechar para expresarles como nos sentimos, para que ellos puedan distinguir lo que no es suyo y empezar a poner palabras a las emociones que están sintiendo…

A veces ocurre que trabajando con la mamá no encontramos nada relacionado con este malestar del niño… entonces es muy habitual que los niños estén expresando un conflicto del clan, de hecho siempre que un niño nace con una enfermedad congénita es algo que obviamente no es suyo, y va a ser muy útil hacer el estudio del árbol genealógico, para tratar de entender que está reparando este niño con esta enfermedad y así poder liberar al niño y al clan.

Todo lo que le ocurre al padre también va a influir al niño, pero de otra forma, de hecho el niño lo va a sentir pero a través de la madre y con las emociones de la madre, por lo que hemos dicho de la conexión… Es decir que si por ejemplo el papá se queda sin empleo y la mamá no se siente preocupada porque confía en que va a encontrar algo pronto, no le da importancia porque son cosas que pasan y piensa que de alguna forma van a salir de esta… aunque el padre se sienta muy frustrado o tenga miedo a la escasez o se sienta deprimido el niño no va a sentir estas emociones como si fueran suyas, y  en cambio si la mamá lo vive con angustia y sufrimiento, el niño va a vivir esa angustia como propia y puede que la exprese a través del cuerpo, que es la vía más directa para que los niños expresen las emociones que no pueden comprender.

Así como la mamá va a ser el punto de referencia desde la concepción hasta los 7 años, el papá va a ser clave desde los 7 a los 14 años, época importante para incorporar aprendizajes que tienen que ver con los límites, las consecuencias de nuestras acciones en los demás, las normas, la autoridad, la sociabilidad… pero esto ya es otro tema porque a partir de los 7 años, el niño ya empieza a expresar sus propios conflictos y justamente la figura del padre a partir de esta edad ayuda a diluir esta fusión con la madre, permite que el niño sea más autónomo y que se empiece a regular por el mismo.

  • Autora: Mónica Calderón.- Psicóloga colegiada 13308 del COPC, Master en psicoterapia cognitivo social, acompañante en biodescodificación, practitioner PNL, experta en autoestima, facilitadora de grupos terapéuticos y de crecimiento personal, terapeuta y formadora en EMPO (escuela de psico-osteopatía orgánica) y escritora por placer. biodiana.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda

El psiquiatra Claudio Naranjo revela cómo curar las heridas de la infancia

claudio-naranjoUna inagotable fuente de sabiduría, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo explica en una entrevista concedida a RT porqué a día de hoy sólo sabemos comunicarnos con nuestros hijos a través de la violencia, cómo se pueden curar las heridas de la infancia para que no nos amarguen la vida cuando ya somos adultos y por qué el amor al prójimo no funciona si no se tiene amor propio. Vean las respuestas a todo esto y a mucho más en esta entrañable charla en RT.

En una entrevista exclusiva con RT, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo ha afirmado que cuando un psicoterapeuta ayuda a un adulto normalmente ello habla de multitud de carencias que de niño no vio satisfechas. “Aparece el reclamo del niño que vive dentro del adulto, empieza a quejarse de lo que no supo quejarse cuando era niño”, explica.

“Hay que sentir la rabia”

Según Naranjo, es tremendamente importante que los adultos sean capaces de despertar a ese “niño interior enojado con la frustración de su padre o madre”, el cual pueda incluso “llegar a acusarles” y que sean capaces de sentir la rabia aparentemente irracional” que tenían de pequeños. “Porque sin el permiso de sentir esa rabia, uno vive como un animal castrado, asevera.

El psiquiatra chileno asegura que los seres humanos “Somos como esos leones del circo a los que obligan a pasar por un circo ardiente a costa de hambre y del látigo”. “Todo animal puede ser domesticado, llega un momento en el que el animal se rinde. Así pasa con la vida humana también, a los adultos hay que devolverles la recuperación del dolor y de la rabia infantil para que vuelvan a estar enteros”, constata.

El camino hacia el amor

“Para amar hay que tener la libertad de decir sí o no, no puede ser uno un animal domesticado”, afirma Naranjo, añadiendo que hay que salirse de las frases tipo “tengo que ser un niño bueno” o “tengo que amar a mi padre o a mi madre. El experto hace hincapié en que “solo desde ahí se puede propiamente recuperar el amor”.

“La rabia incondicional es como el comienzo de una nueva libertad”, apunta. En este sentido, el psiquiatra destaca que hay una contradicción en la ética cristiana, “que predica el amor al prójimo pero no predica el amor por uno mismo. Dice:ama al prójimo como a ti mismo, pero en la práctica es como si el mensaje que transmite la cultura es: “no te ames a ti mismo”, recuerda. “El problema con eso es que no funciona el amor al prójimo si no hay amor por uno mismo, añade.

“Somos víctimas de una sociedad enferma”

“Todos somos víctimas de una sociedad enferma“. “La civilización es la respuesta a una situación traumática del mundo, una respuesta a una época en la que hubo una gran escasez”, explica el psiquiatra. En ese sentido, Naranjo afirma que lo que hoy llamamos mundo civilizado es “inmoral” y malvado porque no se quiere al prójimo.

“No se tiene sentido del bien común, es como si se estuviera sufriendo imaginariamente que se va a acabar la comida o el territorio, lamenta.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda” 

Tu mente es tu karma -Eckhart Tolle-

Tu mente...La voz en la cabeza tiene una vida propia. La mayoría de las personas están a merced de esa voz; ellos están poseídos por el pensamiento, por la mente. Y como la mente está condicionada por el pasado, ustedes están entonces forzados a volver a revivir el pasado una y otra vez.

El término utilizado en el Oriente para esto es karma.

Cuando ustedes se identifican con esa voz, no lo saben por supuesto. Si lo supiesen, ya no podría poseerlos porque ustedes están solamente poseídos verdaderamente cuando ustedes confunden la entidad que los posee con quienes ustedes son, o sea, cuando ustedes se convierten en ella.

Durante miles de años la humanidad ha incrementado esta posesión mental, ignorando que la entidad posesora “no es el yo”. A lo largo de una total identificación con la mente, apareció un falso sentido del yo –el ego. La densidad del ego depende del grado en el cual ustedes –la conciencia– se identifican con su mente, con su pensamiento. El pensamiento no es más que un pequeño aspecto de la totalidad de la conciencia, la totalidad de quienes ustedes son.

El grado de identificación con la mente varía de una persona a otra. Algunas personas disfrutan de la libertad de su mente durante algunos períodos, aunque breves, y la paz, la alegría y la vivacidad que experimentan en esos momentos hacen que la vida merezca la pena. Estos también son los momentos en los cuales surgen la creatividad, el amor y la compasión.

Otros están atrapados constantemente en el estado egoico. Están alienados de sí mismos, así como de los demás y del mundo que los rodea. Cuando ustedes los ven, pueden ver la tensión en sus caras, quizás el ceño fruncido, o una expresión ausente en sus ojos. La mayor parte de la atención de ellos está absorta en el pensamiento y así ellos no los ven a ustedes realmente y tampoco los escuchan a ustedes realmente. No están presentes en ninguna situación, porque su atención está en el pasado o en el futuro, lo cual por supuesto existe sólo en la mente como formas de pensamiento. O se relacionan con ustedes a través de algún tipo de papel que ellos juegan y por tanto no son ellos mismos. La mayoría de las personas están alienadas a partir de quienes son y algunos en un grado tal que la forma en la que se comportan e interactúan se puede reconocer como “falsa” por parte de los demás, excepto por parte de quienes son igualmente falsos, igualmente alienados a partir de quienes son.

La alienación significa que ustedes no se sienten cómodos en ninguna situación, en ningún lugar, o con ninguna persona, ni siquiera consigo mismos. Siempre están tratando de ir “a casa”, pero nunca se sienten en casa.

Algunos de los grandes escritores del siglo veinte, tales como Franz Kafka, Alberto Camus, T.S. Elliot y James Joyce reconocieron a la alienación como el dilema universal de la existencia humana, probablemente lo sintieron más profundamente dentro de sí mismos y por eso fueron capaces de expresarlo de manera brillante en sus obras. Ellos no ofrecen una solución. Su contribución consiste en mostrarnos un reflejo del infortunio y sufrimiento humano para que podamos verlo con mayor claridad.

Ver el infortunio y el sufrimiento propio con claridad es un primer paso para poder superarlo. Así que mientras todavía esperan porque algo significativo suceda en sus vidas, puede que no perciban que la cosa más significativa que puede sucederle a un ser humano ya ocurrió dentro de ustedes: el comienzo del proceso de separación del pensamiento y la percepción.

  • Extracto del libro de Eckhart Tolle: “A New Earth”

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

Carta a mi padre

Carta a mi padreHonro mi linaje masculino y te honro a ti papá, por ser el paciente agricultor de mi alma pues, tras haber sembrado tu semilla, cultivaste con amor y entrega aún sin poderme sentir dentro de ti. Recibiste tu cosecha con la más delicada ternura y construiste un cordón de corazón a corazón, para unirte conmigo en amor.

Te Bendigo porque de ti he aprendido cómo protegerme, proveerme, cuidarme, guiarme. Y, si hubieron algunas carencias, sé que fui yo quien te eligió así para, precisamente, aprender de esa experiencia.

Me responsabilizo de todo aquello que yo acepté e integré en mí como verdadero. Reconozco que tú cumpliste tu labor de la mejor manera posible de acuerdo a tus propios recursos y dando cumplimiento al contrato de alma que ambos acordamos.

Nos perdono por cualquier sufrimiento que hayamos cocreado y nos agradezco las lecciones que de éste obtuvimos.

Nos libero de toda historia de dolor, de miedo, de enojo, de tristeza y su consecuente karma en nuestras vidas.

Sé que me he convertido en quien hoy soy gracias a tu aportación a mi vida. Todo lo que necesite corregir y mejorar es ya labor mía y me sé acompañada por ti en cada paso, pues el cordón que entreteje tu corazón al mío es inquebrantable y siempre palpitante.

Es tu mirada la que me ha enseñado a ser mirada y reconocida por los hombres. Es tu amor el que me ha mostrado cómo merezco ser amada. Es tu misericordia la que me ha dado confianza para mostrar mi fuerza. Son tus caricias las que han dejado memoria en mi piel para sólo permitirse ser tocada por el otro en total amor y entrega. Asumo mi proceso y la responsabilidad de sanar con los otros hombres de mi camino todo lo que haya quedado pendiente contigo.

GRACIAS. TE AMO

  • Cecil Tavera (Psicoterapeuta Traspersonal, Escritora y Conferencista).
  • Visto en: soulgasms.org

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Carta a mi madre” 

Para ser feliz debes aprender a ignorar a muchas personas

Para ser feliz...Muchas veces alejarnos de las personas conflictivas no sólo es una cuestión de comodidad, sino de salud mental. Hay actitudes que nos llegan a desequilibrar tanto que nos bloquean y nos impiden realizarnos, sometiendo nuestro bienestar emocional a sus antojos.

Todos sabemos de buena tinta que nuestras relaciones no siempre nos aportan algo positivo, aunque realmente lo esperemos. A pesar de que somos conscientes de esto, nos cuesta darnos cuenta de que estamos alimentando intercambios tóxicos.

O sea, nos parece algo “tonto” e incoherente pero, sin embargo, no podemos escapar de la realidad. Sacrificar nuestro bienestar por los demás está a la orden del día para cada uno de nosotros.

Así que nos encontramos ante el triste panorama de vivir sometidos a relaciones insanas con personas que no nos aportan sinceridad ni buenas emociones. Es decir, intercambios cargados de intereses y egoísmos.

Por eso, para poder crecer debemos aprender a ignorar a cierta gente en ciertos momentos.

¿Qué es lo que debemos ignorar para ser felices?

Las situaciones a partir de las que conviene comenzar a regalar nuestra ausencia son variopintas. Normalmente podemos reconocer con facilidad lo que nos turba pero es posible que nos lleve un tiempo en otras ocasiones.

Conocerlas nos ayudará a tomar conciencia de la realidad e incluso puede ayudarnos a anticipar estas cuestiones, de manera que podamos impedir que nos hagan más daño que el inevitable.

Veamos algo más detenidamente lo que debemos aprender a ignorar:

1. Las críticas de los demás. Nadie nos puede afectar sin nuestro consentimiento. O sea, somos nosotros lo que damos validez a las opiniones de los demás. Lo que otros piensen sobre las decisiones que tomamos no debería importarnos, ya que es tan probable que nosotros nos equivoquemos como que ellos lo hagan.

2. La creación de inseguridades. Hay personas que se piensan que son expertos en la vida de todo. Estos acaban consciente o inconscientemente, creando inseguridades y pequeñas frustraciones en la gente que les rodea. Procura ignorar este tipo de actitudes, pues solo te conducen a la frustración.

3. Preocuparnos por lo que no podemos controlar. Si nos preocupa cómo va a actuar esa persona o qué va a hacer o decir, algo va mal. O sea, la gente no va haciendo daño deliberadamente y no debería de tenernos en vilo que nos respeten o no. Si esto ocurre, es mejor de te alejes de esa persona.

4. Las comparaciones obsesivas. Está muy bien que la gente triunfe y tenga éxito, pero no que hagan sentir a los demás poca cosa. No hay persona más insignificante que aquella que usa sus logros para menospreciar a los demás. Por eso, sigue centrándote en lo que tú puedes hacer para seguir creciendo y recuerda que lo que consigas depende en gran parte de que te lo creas.

5. Los intereses y egoísmos. No todo el mundo te está ayudando cuando intentan aparentar estar haciéndolo. Empieza a desactivar la realidad y analiza hacia qué lado se inclina la balanza siempre. Si hay un equilibrio, significa que hay armonía en vuestra relación; si por el contrario no lo hay, algo va mal.

Regala tu ausencia a quien no valore tu presencia

Regala tu ausencia y tu indiferencia a quien no te valore; pero no de cualquier forma, auséntate emocionalmente. No lo hagas como una forma de venganza, sino como una manera de protegerte.

Tenemos que darnos cuenta que con el tiempo la imagen que tenemos de las personas puede cambiar, lo que implica que desconoceremos a aquellos que creíamos conocer.

A veces nos percatamos demasiado tarde de que todo lo que hemos hecho por alguien ha sido ignorado o menospreciado en el terreno emocional. Es posible que entonces nos sintamos decepcionados y que nos demos cuenta de que no han movido ni un dedo por nosotros.

Conseguir que lo que alguien haga o deje de hacer no nos afecte actúa como un bálsamo. Puede que resulte costoso al principio, pero los resultados comienzan a notarse bien pronto en nuestra salud emocional.

De hecho, cuando somos capaces de hacerlo, nos damos cuenta de que es un verdadero placer poder escucharnos sin nada que enturbie nuestro diálogo interior. La verdad es que intentarlo no solo merece la pena, merece la alegría.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

Para pertenecer y sobrevivir tratamos de ser aptos

Pertenecer al clanTenemos memoria genética de que como mamíferos, no podemos sobrevivir si somos excluidos y haremos cualquier cosa para ser aptos, pertenecer y sentirnos integrados en la manada que hoy en día es la familia, la sociedad y el sistema.

Por esta necesidad biológica y psicología nace “El Tirano Interno”, la auto-exigencia, que en su afán de sacar lo mejor de nosotros para ser aptos, se vuelve inflexible, como lo hizo nuestra familia, pues sabe que es un asunto de vida o muerte cuando somos niños.

Tratamos de ser buenos, nos preocupamos por los otros y nos sentimos responsables de los destinos de los demás tratando de ayudarlos pues al hacer esto calmamos nuestra angustia, el miedo y dolor de la desprotección y el desamparo. Así es como nace la “CONSTELACIÓN MEGALÓMANA” que compensa la sensación de vulnerabilidad con la de sentirnos tan fuertes, tan importantes, tan responsables, omnipotentes.

De esta forma nos vamos desconectando de lo que es censurado, volviéndonos más severos e intransigentes con nosotros mismos, asustados de ser quienes somos y por lo tanto proyectando esa intransigencia y severidad afuera. ¡Pobre de aquel que se atreva a ser lujurioso, malo, sucio, grosero! Lo satanizaremos con nuestro juicio implacable como lo hicieron con nosotros porque ¿cómo se puede dar alguien el lujo de ser tan cínico y nosotros no podemos? Por esta necesidad renunciamos a aspectos de nuestro Ser ya que sentimos que al ser quienes somos no nos pueden amar, que defraudamos, que no podemos decir lo que necesitamos porque los lastimamos, les hacemos daño y estamos siendo crueles.

Nos dan y nos aceptan si nos portamos bien, y nos rechazan y nos excluyen si nos comportamos de la forma que ellos consideran que corremos el riesgo de ser excluidos por la manada. Nuestros ancestros y la sociedad hacen esto pues ellos vivieron lo mismo; les inculcaron el mismo miedo a ser excluidos, por esto se moldearon y tratan de moldearnos en su afán de guiarnos para sobrevivir.

Por no soportar ser malos o no aptos, nos rebelamos, nos sometemos o nos retraemos viviendo con culpa. Estas tres son reacciones ante los otros que no son formas de estar que escojamos sino reacciones en función de los otros.

En lugar de ir a las relaciones buscando oportunidades para que fluya la radiante ALEGRÍA que soy, aprendemos a ir a las relaciones con miedo a mostrar quienes somos por lo tremendamente censurados que hemos sido; porque profundamente creemos que si somos quienes somos, lastimaremos, ofenderemos a los otros al mostrarnos tal cual y resulta, entonces que tanto al mostrarnos, como al no mostrarnos, sentimos que no somos suficientes de cualquier forma. Por esto las relaciones se vuelven tan peligrosas y acabamos por renunciar a pertenecer ya que implica meternos en la jaula otra vez y ser heridos, cerrándonos cada día más y más, desconectándonos de nuestra esencia real y del mundo; nos  excluimos y no queremos relacionarnos para no sentirnos malos, insuficientes y responsables del dolor del otro.

LA SALIDA DE ESTE CIRCULO VICIOSO ES:

Sentir la rabia de haber sido y ser tan exigido y condicionado.

Sentir el dolor de no poder ser aceptados como somos.

Entender que no podemos ser responsables ni de la felicidad, ni del sufrimiento del otro.

Entablar un diálogo con el niño interno, con la parte biológica para convencerlos de que no pertenecer no es ya de vida o muerte ahora.

Construir el valor interno para aceptar la soledad.

Renunciar poco a poco a pertenecer.

Darse cuenta que en la medida en la que nos exigimos, exigimos a los demás.

Perdonarnos por exigirnos tanto y manifestar un medio ambiente tan exigente.

Elaboren una lista de qué les exigió cada uno de sus familiares, para que tengan claro cuales han sido las exigencias de su medio; dense cuenta que a veces tiene que ver con sus recursos, su esencia. Por ejemplo:

-Mi abuelo me exigió ser exitosa, eficiente.

-Mi abuela: femenina y cuidadora.

-Mi madre: independiente y libre.

-Mi padre: que fuera artista, creativa, fuerte.

Y así, todos viendo mi esencia me exigieron ser lo mejor que soy para poder pertenecer y así sobrevivir.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Señales de encontrarte espiritualmente Despierto en un mundo dormido

Las manos, los dedos y las uñas *Biodescodificación

Dedos de la manoLas manos sujetan, sostienen, estrechan, aterran.

Dejamos que las cosas se nos escurran entre los dedos, o nos aferramos a ellas durante demasiado tiempo. Somos manirrotos, actuamos con mano dura, tenemos las manos de mantequilla, nos manejamos bien o somos incapaces de manejar nada.

Sujetamos algo por la manija, damos manotazos, castigamos a alguien por tener la mano larga o le echamos una mano, guardamos las cosas a mano, tenemos buena o mala mano, alguien es un manotas o nuestra mano derecha.

Las manos pueden ser suaves y flexibles o estar endurecidas y nudosas por exceso de cavilaciones o retorcidas por la artritis y el espíritu crítico. Las manos crispadas son las manos del miedo; miedo a perder, a no tener nunca lo suficiente, a que lo que se tiene se vaya si no lo sujetamos firmemente.

Aferrarse demasiado a una relación no sirve más que para hacer que la otra persona huya, desesperada. Las manos fuertemente crispadas no pueden recibir nada nuevo. Sacudir las manos libremente, sueltas desde las muñecas, da una sensación de aflojamiento y de apertura.

Lo que le pertenece no puede serle arrebatado, así que relájese.

Las manos representan mi capacidad para agarrar, dar o recibir. Son la íntima expresión de mí en el Universo y el poder de tocar es tan grande que me siento impotente cuando mis manos están lastimadas. Tienen un carácter único: igual como mis huellas digitales, representan mi pasado, mi presente y mi porvenir. Entre las manos tengo las situaciones de mi vida diaria y el estado de mis manos manifiesta en qué medida capto mi realidad, cómo expreso el amor tanto como el odio (bajo forma del puño). Si tengo las manos frías, me retiro emocionalmente de una situación o de una relación en la cual estoy implicado. También puedo rechazar cuidar de mis necesidades básicas y de complacerme. Las manos húmedas me indican una cantidad excesiva de angustia y nerviosismo. Estoy desbordado por mis emociones, sintiéndome quizás demasiado implicado o demasiado activo en cierta situación de mi vida cotidiana. Si tengo dolor o rampas, es que me niego a ser flexible frente a las situaciones presentes. Debo preguntarme lo que me molesta o lo que no quiero realizar. Puedo tener un sentimiento de incapacidad o vivir un gran miedo al fracaso. Esto me lleva a querer controlarlo todo con mis manos, a querer poseerlo todo por si acaso algo o alguien se me “escurriese entre los dedos”. Si, además, mis manos sangran (ex: manos secas, eczema, etc.) seguramente hay una situación en mi vida, un sueño, un proyecto que tengo la sensación de no poder realizar y esto me lleva a vivir tristeza. Entonces, la alegría de vivir se va. Si se paralizan mis manos, puedo “sentirme paralizado en lo que se refiere a los medios por tomar para realizar cierta tarea o cierta acción y vivo impotencia con relación a esto. También, la parálisis de las manos puede producirse después de una actividad mental muy intensa en la cual me siento sobreexcitado, contrariado y en que la presión hierve dentro de mí. Quizás incluso, tengo el gusto de “torcer el cuello” a alguien con mis manos. Si me hiero las manos, quizás resista al tacto, evitando cierta intimidad, bien sea el tacto que puedo dar o recibir de otra persona. Este temor a entrar en contacto puede estar vinculado a un suceso presente particular que me recuerda un abuso vivido en el pasado. Aprendo a soltar y a “tender las manos hacía el cielo”, tomando consciencia de que el único poder que tengo es sobre mí mismo y no sobre los demás.

LISA BOURBEAU

BLOQUEO FÍSICO: Sus problemas más comunes son: dolor, fractura, artritis, reumatismo y eccema.

¿Qué adjetivos pueden describir mejor lo que siento en mi cuerpo?. Tu respuesta representará lo que sientes ante la persona o la situación que ha desencadenado el mal.

BLOQUEO EMOCIONAL: La mano realiza muchas funciones, por lo que es importante verificar qué impide realizar un dolor en esta parte del cuerpo y qué área de la vida parece afectar, para saber su significado. Las manos, como los brazos, son la prolongación del área del corazón; un dolor en este lugar indica que lo que se hace con las manos no se hace por amor, sobre todo por amor a sí mismo. Las manos se deben utilizar para expresar nuestro amor por los demás y por nosotros mismos. Es bueno recordar que la mano izquierda tiene relación con la capacidad de recibir, y la derecha con la capacidad de dar. Es posible que el dolor provenga del hecho de que una persona se impida hacer lo que quiere con esa mano. No escucha ni sus necesidades ni lo que su corazón desea.

¿Qué me impide realizar esta enfermedad?. Tus respuestas a esta pregunta representan al deseo o los deseos bloqueados.

¿A qué me obliga esta enfermedad? Retoma esta respuesta (o respuestas) y agrega la palabra “no” al principio de cada una de ellas. Estas frases representan tus deseos bloqueados.

BLOQUEO MENTAL: Si un dolor en la mano afecta tu capacidad de recibir (mano izquierda), es momento de revisar tu forma de hacerlo. ¿De qué tienes miedo? ¿Recibes con amor o crees que deberás dar algo a cambio para evitar ser considerado ingrato o egoísta? ¿Crees que cuando alguien te da algo, espera recibir algo a cambio? A causa de estas creencias te impides recibir, y esto te limita la alegría de vivir. Si aprendes a recibir con amabilidad, admites que lo mereces y que eres una persona especial a quien los demás quieren complacer. El lado derecho tiene relación con tu capacidad de dar. Si el dolor se sitúa en la mano de este lado, es posible que des con demasiadas expectativas, o que te creas obligado a ello. ¿Tienes miedo de darle “una mano” a alguien? ¿Te detiene el miedo de que los demás se aprovechen de ti porque no sabes decir “No“? ¿Crees que tienes que hacerlo todo por ti mismo? Cuando das, debe ser por el placer de dar y si la persona a quien le das algo no lo recibe con todo el placer con que contabas, concédele el derecho de no tener los mismos gustos que tú. Tu dolor en la mano también puede estar relacionado con tu trabajo. Quiere decirte que debes utilizar tus manos con amor y placer; dedica un tiempo a felicitarlas y a agradecerles todo lo que pueden hacer. Puedes permitirte “darle la mano” a una situación sin tener miedo de que se aprovechen de ti. Tienes todo lo necesario para hacer frente a esta experiencia. Si alguna de tus creencias (al igual que el dolor) impide que tus manos hagan las cosas que te gustan (como tocar más a los demás, tocar el piano, pintar, etc.), observa a qué le tienes miedo. ¿Todavía se justifica este temor teniendo en cuenta la persona que eres ahora? Para saber si a tus manos les falta hacer algo, recuerda lo que te gustaba de niño y permítetelo hacer ahora sin temer el juicio de los demás.

*Si en mi vida me permitiera ser… (Repite la respuesta de la pregunta anterior), ¿qué podría sucederme de desagradable o de no aceptable?. La respuesta a esta pregunta corresponde a la creencia no benéfica que bloquea tus deseos y te impide realizar tu necesidad, creando así el problema físico.

Cuando conoces la creencia no benéfica o la manera de pensar que te impide ser lo que quieres, lo primero que debes hacer para transformarte es permitirte haber tenido la necesidad de creerla, estableciendo contacto con el niño/a que habita en ti y que la creyó después de haber experimentado un sufrimiento. Después, pregúntate si todavía la necesitas realmente para ser feliz. Si la respuesta es afirmativa, ello es señal de que todavía te es útil. Tú eres quien gobierna tu vida, de modo que puedes seguir creyendo en ella, pero debes saber que, al actuar así, obtendrás los mismos resultados que has obtenido hasta ahora. No esperes ningún cambio. Si estás convencido de que esta creencia todavía es cierta pero que el hecho de creerla no te hace feliz, verifica en tu interior si estás tan convencido de tus respuestas.

BLOQUEO ESPIRITUAL: Para conocer el bloqueo espiritual que te impide responder a una necesidad importante de tu SER.

*Si me permitiera estos deseos… ¿qué sería? (Utiliza los deseos encontrados en la etapa anterior). La respuesta a esta pregunta corresponde a una necesidad profunda de tu Ser, bloqueada por alguna carencia.

¿QUÉ REPRESENTAN LOS DEDOS DE LAS MANOS?

DEDO PULGAR: Mi madre. El dedo pulgar representa simbólicamente a mi madre y su función como proveedora de nutrición afectiva. Refleja un poco la manera en que yo vivo sin la oposición de otros. Representa a mi boca y lo que digo.

DEDO ÍNDICE: Mi autoridad y mi independencia. El dedo índice representa simbólicamente cómo justifico mis acciones ante los demás, mi independencia y mi autoridad. Representa la manera en que yo me someto ante las órdenes de otros, mi forma de obedecer. Representa también mis juicios, la forma en que acuso a los demás.

DEDO MEDIO: Mi sexualidad. El dedo medio representa mi vida sexual, la manera en que yo vivo y expreso mi sexualidad. Simbólicamente, refleja claramente el tacto que tengo para solucionar asuntos con los demás. Refleja mi sexualidad más primitiva, mis deseos sexuales más ocultos.

DEDO ANULAR: El compromiso. El dedo anular representa mis compromisos, mis cambios. Tiene relación con la firma o cierre de contratos. Refleja también momentos de cambio en mi vida, como cambio de nombre, apellido, cambio de casa, de trabajo, etc. Este dedo, representa mis ojos, lo que veo real o simbólicamente. Y hay un poco de relación con los duelos que yo vivo. Si alguien querido muere o bien, algo ha muerto para mí simbólicamente, este dedo se verá afectado.

DEDO MEÑIQUE: Secretos familiares. El dedo meñique representa simbólicamente todos los sucesos familiares a nivel secretos y mentiras. Todos esos hechos y sucesos que se han ocultado en la familia, a causa del qué dirán. Representa el lado sucio de la familia. El lado hipócrita de la familia. Este dedo representa mis orejas y lo que oigo, real o simbólicamente.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

Los dedos de las manos, en general representan heridas emocionales, enojos conmigo mismo, conflictos mentales y culpas, relacionados con mi vida diaria, con hechos simples y circunstanciales. Los dedos biológicamente nos ayudan a ser más precisos y concretos. Si yo estoy presentando algún problema en los dedos, debo revisar el significado y buscar en qué aspecto de mi vida estoy fallando. Los problemas en los dedos me dicen en qué debo enfocar mi atención.

SIGNIFICADO DEL DOLOR EN LOS DEDOS DE LAS MANOS

DEDO PULGAR. Si yo sufro algún daño en este dedo significa que estoy preocupado por algo, ya sea relacionado con mi madre, con algo que dije o incluso porque siento que alguien me presiona a hacer algo que no quiero. Si yo me chupo este dedo, busco a mi madre. Necesito a mi madre. Representa mi voluntad y mi responsabilidad.

DEDO ÍNDICE. Si yo sufro algún daño en este dedo, significa que he tenido algún problema de autoridad o bien, con lo que para mí signifique la autoridad. Tal vez he perdido mi liderazgo, tal vez alguien más me ha sometido o bien mi independencia y seguridad se tambalean. Estoy viviendo algo que me causa miedo. Alguien me está juzgando equivocadamente. Este dedo marca mi fuerza, mi carácter y mi poder de decisión. Si yo me chupo este dedo, quiere decir que vivo rebelándome ante la autoridad, me molesta que me digan qué hacer (Con este dedo acusamos, culpamos)

DEDO MEDIO. Si yo sufro algún daño en este dedo, significa que he tenido algún problema de tipo sexual, ya sea con mi pareja o bien, algún tema sexual me afecta. Este dedo suele avisarme cuando estoy realmente enojado o molesto con alguna persona. También puede representar que alguien del sexo opuesto restringe mi vida, me intenta controlar o bien, me rechaza sexualmente.

DEDO ANULAR. Si yo sufro algún daño en este dedo, significa que estoy sufriendo por algo o por alguien. Alguna unión sentimental puede estar a punto de romperse o bien, he sufrido una separación. Puede señalarme también, que algo relacionado con contratos legales no va bien o indicarme que algún compromiso que voy a contraer no es correcto para mí. Si tengo alguna tumoración benigna en mi dedo anular, significa que quiero formar una pareja con valores, bases y formas distintas a como yo fui educado.

DEDO MEÑIQUE. Si yo sufro algún daño en este dedo, puede significar que alguien de la familia me oculta un secreto o me ha mentido, y viceversa, que la persona que ha ocultado algún secreto o ha mentido soy yo. Refleja también mi intuición, por lo que si me daño este dedo, seguramente mi intuición falló y me sentí traicionado.

¿QUÉ CONFLICTO EMOCIONAL ESTOY VIVIENDO?

Básicamente, si me ocurre algo en algún dedo de la mano significa que me siento desvalorizado. Que algo o alguien me hace sentir menos con relación a cómo hago las cosas, cómo trabajo, cómo me desempeño, etc. Y esto claro, lo sumo al significado de cada dedo.

¿CÓMO LIBERO ESA EMOCIÓN BIOLÓGICA?

En general, todos los problemas en los dedos representan detalles del día a día, a los cuáles he dado demasiada importancia y que claramente no determinan mi vida completa. Debo aprender a vivir en armonía, pero sobre todo en equilibrio. Es importante dejar de influenciar mi vida por todo aquello que proviene de los demás y ver más por mí mismo. Debo confiar más en mí, y en que todo aquello que me sucede, es parte de mis aprendizajes como ser humano.

LAS UÑAS

Las uñas representan el tejido duro y mi energía la más honda y espiritual. Se manifiestan en mi cuerpo en los lugares más “prolongados”. Pueden estar afectados cuando mi actividad (omi destreza), mi dirección tienden a cambiar y que tengo dificultad en enfrentarme a estos cambios. Las uñas representan así el sentimiento de protección que tengo con relación a todo lo que sucede alrededor mío. Tengo elección para usar mis uñas negativamente (para agredir, para defenderme y para hacer daño como lo hace el animal) o positivamente usándolas para mi destreza y mi creatividad. Cualquiera que sea la energía empleada, puedo descubrir el estado de ésta definiendo el estado de mis uñas.

COMERSE LAS UÑAS (ONICOFAGIA)

Si me como las uñas, esto indica una nerviosismo interior muy grande. También esto puede ser una inseguridad profunda de no sentirme capaz de ser o hacer lo que se espera de mí. Si se trata de un niño, esto puede manifestar la presencia de rencor o frustración frente a uno de los padres, esta situación pudiendo también producirse cuando me he vuelto adulto. Puedo sentirme incapaz de asumirme y de ser auto- suficiente, y quiero que los demás se cuiden de mí. También puedo “comer mi freno” reprimiendo mi agresividad; poniendo agua en mi vino, puedo dejar entrever un desbordamiento inminente de emociones no expresadas. Por lo tanto, tengo ventaja en expresar todas mis emociones y ponerme a buscar mi seguridad y mi confianza en mi interior.

MORDERSE LAS UÑAS

Si yo me muerdo las uñas, significa que me estoy conteniendo de “arañar” a mi padre, me contengo de matar a mi padre, de hacerle daño a mi padre, de vengarme de mi padre, de atacar a mi padre (simbólico). También puede ser la madre, es un porcentaje mínimo de los casos, sólo si se trata de las uñas del dedo pulgar. La persona que se muerde las uñas, es alguien que se carcome por dentro al no sentirse protegido, sobre todo con respecto a los detalles de su vida. Puede sentir ira hacia uno de sus progenitores que no la protegió lo suficiente, según sus necesidades. Cada vez que revive esa falta de protección con ese padre o indirectamente con otra persona, se muerde las uñas, lo cual le da seguridad y alivia su angustia.

UÑAS AMARILLAS

El síndrome de las uñas amarillas se manifiesta cuando las uñas de mis dedos de las manos o de los pies tienen un color amarillo verdoso, cuando son gruesas y encorvados. Bajo el ángulo médico, esto se produce cuando la circulación de mi sistema linfático es inadecuada, esto atribuyéndose a trastornos respiratorios crónicos. Mis uñas son una protección para mis dedos de las manos como de los pies y mi cuerpo me manifiesta que debo aumentar mis protecciones porque me siento frágil y no hago frente a los acontecimientos de la vida (pulmones = vida) en los pequeños detalles que se presentan a mí hoy o mañana. Mi vida me parece apagada. Busco en mi interior lo que puede aportar más pasión en mi vida. Aumento en mí la energía vital para que se manifieste hasta el final de mis dedos.

UÑAS BLANDAS Y FRÁGILES

Las uñas representan mi vitalidad, el estado de mi energía vital. Uñas frágiles expresan un desequilibrio al nivel de mi energía y referente a la utilización que hago con ella. Uñas blandas expresan el cansancio que estoy viviendo, la indiferencia que me habita. Mi vida está tan apagada como mis uñas. Soy yo quien debo poner picante y cuidar de usar bien mi energía.

UÑA ENCARNADA O UÑERO

Una uña encarnada indica culpabilidad o nervosidad frente a una nueva situación. También puede representar un conflicto entre mis deseos mentales y espirituales. Si se trata de la uña de un dedo de la mano, se trata de una situación de mi vida diaria y, más frecuentemente, si se trata de la uña de un dedo del pie, se trata de una situación o decisión de cara al futuro. Si se trata del dedo gordo, la uña encarnada puede representar mi inquietud frente a la presión que creo deber afrontar en el porvenir y frente a la cual me siento ya culpable porque me temo no poder vivir este futuro con armonía y éxito. Es importante ver cuál dedo de la mano o del pie está afectado para tener informaciones complementarias sobre el aspecto de mi vida al cual he de ajustarme eliminando a la vez mi culpabilidad.

UÑAS CON HONGOS

Cuando tengo las uñas contaminadas con hongos, significa que vivo una situación de “porquería” con respecto a alguien a mi alrededor. Los hongos significan putrefacción, por lo que deberé revisar mi relación de pareja, la relación con mi madre, con mi padre, con mis hermanos, amigos, etc. Necesariamente hay una relación tóxica, contaminante, sucia, despreciable, de la cual deberé alejarme porque está pudriendo mi seguridad y mi valor. Relación tóxica con alguien cercano. Imposibilidad de romper relación con alguien que me ataca constantemente. Desvalorización por parte de alguien cercano.

Las uñas, en general, representan la relación con mi padre.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Causas emocionales de la artrosis, artritis y poliartritis