El psiquiatra Claudio Naranjo revela cómo curar las heridas de la infancia

claudio-naranjoUna inagotable fuente de sabiduría, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo explica en una entrevista concedida a RT porqué a día de hoy sólo sabemos comunicarnos con nuestros hijos a través de la violencia, cómo se pueden curar las heridas de la infancia para que no nos amarguen la vida cuando ya somos adultos y por qué el amor al prójimo no funciona si no se tiene amor propio. Vean las respuestas a todo esto y a mucho más en esta entrañable charla en RT.

En una entrevista exclusiva con RT, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo ha afirmado que cuando un psicoterapeuta ayuda a un adulto normalmente ello habla de multitud de carencias que de niño no vio satisfechas. “Aparece el reclamo del niño que vive dentro del adulto, empieza a quejarse de lo que no supo quejarse cuando era niño”, explica.

“Hay que sentir la rabia”

Según Naranjo, es tremendamente importante que los adultos sean capaces de despertar a ese “niño interior enojado con la frustración de su padre o madre”, el cual pueda incluso “llegar a acusarles” y que sean capaces de sentir la rabia aparentemente irracional” que tenían de pequeños. “Porque sin el permiso de sentir esa rabia, uno vive como un animal castrado“, asevera.

El psiquiatra chileno asegura que los seres humanos “Somos como esos leones del circo a los que obligan a pasar por un circo ardiente a costa de hambre y del látigo”. “Todo animal puede ser domesticado, llega un momento en el que el animal se rinde. Así pasa con la vida humana también, a los adultos hay que devolverles la recuperación del dolor y de la rabia infantil para que vuelvan a estar enteros”, constata.

El camino hacia el amor

“Para amar hay que tener la libertad de decir sí o no, no puede ser uno un animal domesticado”, afirma Naranjo, añadiendo que hay que salirse de las frases tipo “tengo que ser un niño bueno” o “tengo que amar a mi padre o a mi madre. El experto hace hincapié en que “solo desde ahí se puede propiamente recuperar el amor”.

“La rabia incondicional es como el comienzo de una nueva libertad”, apunta. En este sentido, el psiquiatra destaca que hay una contradicción en la ética cristiana, “que predica el amor al prójimo pero no predica el amor por uno mismo. Dice: ‘ama al prójimo como a ti mismo’, pero en la práctica es como si el mensaje que transmite la cultura es: ‘no te ames a ti mismo’, recuerda. “El problema con eso es que no funciona el amor al prójimo si no hay amor por uno mismo“, añade.

“Somos víctimas de una sociedad enferma”

“Todos somos víctimas de una sociedad enferma. “La civilización es la respuesta a una situación traumática del mundo, una respuesta a una época en la que hubo una gran escasez”, explica el psiquiatra. En ese sentido, Naranjo afirma que lo que hoy llamamos “mundo civilizado” es “inmoral” y malvado porque no se quiere al prójimo.

“No se tiene sentido del bien común, es como si se estuviera sufriendo imaginariamente que se va a acabar la comida o el territorio, lamenta.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Las 5 heridas que impiden ser uno mismo

Las buenas personas te dan felicidad, las malas: Lecciones

Las buenas personas...Ojalá hubiese una termómetro de bondad y otro de maldad. Ojalá pudiésemos detectar el egoísmo en el momento que comienza a estar presente. Y ojalá pudiésemos servirnos de estas mediciones para tomar buenas decisiones con respecto a las personas que nos rodean.

Sin embargo, como esto no es posible, tenemos que quedarnos siempre con la felicidad y las enseñanzas que nos aportan las buenas personas, y las lecciones que nos aportan aquellas que en algún momento se han comportado de malas maneras.

Porque si hay algo que está claro, es que nadie es malo o bueno en su totalidad, sino que todos a veces nos equivocamos al elegir cómo comportarnos o qué sentimiento priorizamos en nuestras relaciones.

Sea como fuere, cada acontecimiento y cada persona que se cruza en nuestra vida tendrá la oportunidad de brindarnos la enseñanza que necesitábamos aunque no nos dé lo que esperábamos.

A los que nos hacen crecer: Sonrisas

Las buenas personas son aquellas que huelen a nobleza, a humildad y a miradas sinceras. Son esas personas que nos recomponen con sus sonrisas. No abundan, pero con su lindo corazón lo inundan todo.

A esas personas debemos ofrecerles reciprocidad, atención y cariño, porque gracias a sus guiños llenamos nuestra vida y nuestro día a día de franqueza y empatía, pilares indispensables para ser felices o sentirnos bien.

“Hay gente, algunas personas, muy pocas, que al sonreír se les llena la cara de una ausencia de malicia que no es de adulto. De una expresión de bondad que desarma. A la gente que le pasa eso, que cuando sonríe te lleva al traspié, al bienestar y al apego inmediato, les regalas el alma porque pueden contigo”

A los que nos generan malestar: Despedidas

Están también aquellas personas que han teñido las relaciones que mantuvimos con ellas de egoísmo y, en ocasiones, de maldades (intereses, ofensas, críticas, decepciones, etc). Estas son las personas que nos enseñan la importancia de ir por la vida dejando huella y no cicatrices.

Sea como sea, las malas experiencias son una realidad con la que tenemos que intentar convivir y de la que tenemos que procurar extraer lecciones de vida que nos ayuden a recorrer nuestro trayecto.

De nada vale retorcernos de dolor, rumiar sin cesar sobre lo que podríamos haber vaticinado pero no vimos o no quisimos creer. Por eso, cuando una situación que deriva de una relación o de un intercambio negativo nos genera malestar, en vez de dramatizar es mejor que lo tomemos como aprendizaje.

En este sentido debemos explorar un poco la idea de que afrontar lo bueno que viene suele ser una tarea fácil. Sin embargo, aceptar lo que se va o tenemos que hacer marchar es realmente complicado.

Cada situación, cada persona y, por lo tanto, cada sentimiento están repletos de intensos matices que conducen nuestro aprendizaje a uno u otro ritmo, haciendo valer aquellas enseñanzas que depuran nuestra madurez emocional.

El hecho de que a lo largo de nuestra vida nos encontremos con relaciones positivas y negativas hace que el hecho en sí de construir unas u otras amistades sea cada vez más significativo, maduro y reflexivo.

Así, gracias a este mismo hecho, cada vez nos va importando más la calidad que la cantidad de amigos y personas que tenemos a nuestro lado, pues nos vincularemos a aquellos que nos resultan más afines respecto a nuestras experiencias vitales.

La bondad y la reciprocidad tienen como base el respeto a los demás y la construcción de la propia amabilidad. Este es el trasfondo de las miradas sinceras, artífices de estos sentimientos que nacen del corazón y que nos ayudan a formar un equipo de primera división ante la vida.

No nos olvidemos de considerar precisamente lo que comentábamos al principio, que no somos blancos o negros, sino que estamos hechos de diferentes tonalidades. Si bien hay gente que no siempre se comporta bien, será porque en ese momento o en otro anterior no ha tomado una buena decisión.

Como se suele decir todas las relaciones fallidas duelen, pero perder algo que en realidad no nos hacía bien es una ganancia, no una pérdida. Por eso siempre debemos valorar aquello que nos aporta enseñanzas y reciprocidad; o sea, aquello que suma y que no resta.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “7 Hábitos de las personas crónicamente infelices” 

Rompiendo el ciclo del abandono

Sentir...Puedes sentirte abandonado, sí.
Te puedes sentir solo, alejado del amor, la vida y la calidez.

Otros pueden detonar sentimientos poderosos en ti, sí.

Pero haz a un lado la palabra, el concepto, la historia,
y regresa a la realidad del cuerpo vivo.

¿Cómo se siente ese abandono?
¿Cómo sabes que te han abandonado?

Pon atención a las sensaciones que surgen ahora en tu vientre, pecho, garganta.

Siente el aleteo, el pulso, la punzada de cada sensación.
Deja que crezcan en intensidad, o que se disipen y se muevan.
Imprégnalas de curiosa, amorosa atención.
Ofréceles un espacio; suavízate alrededor de ellas.

Tienes que respirar en ti mismo ahora, amigo,
porque no hay nadie aquí que pueda respirar por ti,
y no podrían hacerlo, de todos modos.

El sueño del amor ha muerto;
estás despertando a la realidad del amor.

El amor no viene de fuera. Nunca lo hace.
Siempre estuvo dentro de ti. Es tu poder.

Ese fue siempre tu trabajo, amarte a ti mismo,
no mendigar amor, o buscarlo externamente,
o esperarlo, o tratar de aferrarte a él,
sino empaparte con él, momento a momento precioso.

No te abandones a ti mismo cuando te sientas abandonado,
porque hay un dolor que es peor que el abandono:
abandonarte a ti mismo, huir de la Presencia.

La culpa no funciona aquí.
Enfócarte en “el que te ha abandonado” te vuelve impotente.

Rompe el ciclo del abandono, entonces.
Enfócate en el abandonado”, este precioso niño que llevas dentro. Invita a que tu amorosa atención vaya a lo profundo de tu vientre, corazón, cabeza.
Respira en el propio suelo. Siente tu propia vitalidad.

Tú no has sido abandonado.
La vida está aquí. Tú estás aquí.
Y desde aquí, una nueva vida crece.

Y mientras aprendes a no abandonarte a ti mismo,
con el tiempo, atraerás a otros
que tampoco se abandonan a sí mismos;
otros que no te abandonarán.

Porque ahora tú no puedes ser abandonado:
Te niegas a abandonarte a ti mismo.
El abandono es una vieja palabra para ti ahora.
Demasiado dramática para tu cuerpo.

Nadie puede abandonarte:
ellos sólo pueden irse a otro lugar con su dolor.

El abandono es la historia de un amor perdido,
una vieja historia, porque el amor no puede perderse,
sólo puede ser descubierto de nuevo en lo profundo de nosotros.

Eres lo suficientemente valiente como para estar presente ahora. Has roto la adicción de toda una vida:
Has descubierto la profunda alegría de estar solo.

  • Autora:  Jeff Foster

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Qué hago cuando un bloqueo emocional me impide avanzar? 

Para ser feliz debes aprender a ignorar a muchas personas

Para ser feliz...Muchas veces alejarnos de las personas conflictivas no sólo es una cuestión de comodidad, sino de salud mental. Hay actitudes que nos llegan a desequilibrar tanto que nos bloquean y nos impiden realizarnos, sometiendo nuestro bienestar emocional a sus antojos.

Todos sabemos de buena tinta que nuestras relaciones no siempre nos aportan algo positivo, aunque realmente lo esperemos. A pesar de que somos conscientes de esto, nos cuesta darnos cuenta de que estamos alimentando intercambios tóxicos.

O sea, nos parece algo “tonto” e incoherente pero, sin embargo, no podemos escapar de la realidad. Sacrificar nuestro bienestar por los demás está a la orden del día para cada uno de nosotros.

Así que nos encontramos ante el triste panorama de vivir sometidos a relaciones insanas con personas que no nos aportan sinceridad ni buenas emociones. Es decir, intercambios cargados de intereses y egoísmos. Por eso, para poder crecer debemos aprender a ignorar a cierta gente en ciertos momentos.

¿Qué es lo que debemos ignorar para ser felices?

Las situaciones a partir de las que conviene comenzar a regalar nuestra ausencia son variopintas. Normalmente podemos reconocer con facilidad lo que nos turba pero es posible que nos lleve un tiempo en otras ocasiones.

Conocerlas nos ayudará a tomar conciencia de la realidad e incluso puede ayudarnos a anticipar estas cuestiones, de manera que podamos impedir que nos hagan más daño que el inevitable. Dicho esto, veamos algo más detenidamente lo que debemos aprender a ignorar:

1. Las críticas de los demás. Nadie nos puede afectar sin nuestro consentimiento. O sea, somos nosotros lo que damos validez a las opiniones de los demás. Lo que otros piensen sobre las decisiones que tomamos no debería importarnos, ya que es tan probable que nosotros nos equivoquemos como que ellos lo hagan.

2. La creación de inseguridades. Hay personas que se piensan que son expertos en la vida de todo. Estos acaban consciente o inconscientemente, creando inseguridades y pequeñas frustraciones en la gente que les rodea. Procura ignorar este tipo de actitudes, pues solo te conducen a la frustración.

3. Preocuparnos por lo que no podemos controlar. Si nos preocupa cómo va a actuar esa persona o qué va a hacer o decir, algo va mal. O sea, la gente no va haciendo daño deliberadamente y no debería de tenernos en vilo que nos respeten o no. Si esto ocurre, es mejor de te alejes de esa persona.

4. Las comparaciones obsesivas. Está muy bien que la gente triunfe y tenga éxito, pero no que hagan sentir a los demás poca cosa. No hay persona más insignificante que aquella que usa sus logros para menospreciar a los demás. Por eso, sigue centrándote en lo que tú puedes hacer para seguir creciendo y recuerda que lo que consigas depende en gran parte de que te lo creas.

5. Los intereses y egoísmos. No todo el mundo te está ayudando cuando intentan aparentar estar haciéndolo. Empieza a desactivar la realidad y analiza hacia qué lado se inclina la balanza siempre. Si hay un equilibrio, significa que hay armonía en vuestra relación; si por el contrario no lo hay, algo va mal.

Regala tu ausencia a quien no valore tu presencia

Regala tu ausencia y tu indiferencia a quien no te valore; pero no de cualquier forma, auséntate emocionalmente. No lo hagas como una forma de venganza, sino como una manera de protegerte.

Tenemos que darnos cuenta que con el tiempo la imagen que tenemos de las personas puede cambiar, lo que implica que desconoceremos a aquellos que creíamos conocer.

A veces nos percatamos demasiado tarde de que todo lo que hemos hecho por alguien ha sido ignorado o menospreciado en el terreno emocional. Es posible que entonces nos sintamos decepcionados y que nos demos cuenta de que no han movido ni un dedo por nosotros.

Conseguir que lo que alguien haga o deje de hacer no nos afecte actúa como un bálsamo. Puede que resulte costoso al principio, pero los resultados comienzan a notarse bien pronto en nuestra salud emocional.

De hecho, cuando somos capaces de hacerlo, nos damos cuenta de que es un verdadero placer poder escucharnos sin nada que enturbie nuestro diálogo interior. La verdad es que intentarlo no solo merece la pena, merece la alegría.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

La amígdala, centinela de nuestras emociones

AmígdalaLa amígdala forma parte del llamado cerebro profundo, ese donde priman las emociones básicas tales como la rabia o el miedo, también el instinto de supervivencia, básico sin duda para la evolución de cualquier especie. De ahí, que la amígdala, esta estructura en forma de almendra sea propia de todos los vertebrados y se halle en la profundidad de los lóbulos temporales, formando parte del sistema límbico y procesando todo lo relativo a nuestras reacciones emocionales.

En neurobiología es casi imposible asociar una sola emoción o una sola función a cualquier estructura, pero cuando hablamos de la amígdala podemos decir sin equivocarnos que es una de las más importantes asociadas al mundo de las emociones, es lo que hace por ejemplo que seamos más variables que cualquier pariente evolutivo cercano, ella es la responsable de que podamos escapar de situaciones de riesgo o peligro, pero ella también es la que nos obliga a recordar nuestros traumas infantiles, y todo aquello que nos ha hecho sufrir en algún momento.

LA AMÍGDALA Y EL APRENDIZAJE EMOCIONAL

Pongamos un sencillo ejemplo. Acabamos de trabajar y nos dirigimos a nuestro coche, aparcado en una calle cercana, es de noche y no hay apenas iluminación, esa penumbra nos pone en aviso, la oscuridad es un escenario que evolutivamente hemos asociado como indicador de riesgo y peligro, de ahí que apresuremos nuestros pasos para encontrar el coche. Pero ocurre algo, alguien se nos acerca y nuestra reacción lógica es empezar a correr para huir.

Mediante esta sencilla escena podemos deducir muchas de las funciones instaladas en la amígdala: ella es quien nos pone en aviso de que la oscuridad es un riesgo y de que esa persona que se acerca también lo es, y más aún, habremos creado un aprendizaje nuevo al deducir mediante el miedo que al día siguiente, no aparcaremos el coche en esa zona.

Los recuerdos y experiencias con mucha carga emocional, hacen que nuestras conexiones sinápticas estén asociadas a esta estructura, provocándonos efectos tales como taquicardias, aumento de la respiración, liberación de hormonas del estrés Personas que por ejemplo tienen la amígdala dañada, serían incapaces de detectar situaciones de riesgo o peligro.

La amígdala nos ayuda a buscar una estrategia adecuada después de haber identificado un estímulo negativo, pero ¿Cómo identificamos que ese estímulo nos puede hacer daño? Por aprendizaje, por condicionamiento, por esos conceptos básicos que como especie reconocemos como dañinos.
Daniel Goleman por ejemplo, introdujo el concepto de “secuestro amigdalar” para referirse a esas situaciones en las que nos dejamos llevar por el miedo y o la angustia de un modo que no es adaptativo, qué no es lógico y donde la desesperación, nos impide encontrar la respuesta adecuada.

LA AMÍGDALA Y LA MEMORIA

La amígdala está asociada en asentar nuestros recuerdos y nuestra memoria, son muchas las ocasiones en las que determinados hechos están asociados a una emoción muy intensa: una escena de infancia, una pérdida, un instante en que hemos sentido inquietud o miedo… cuando nuestros sentimientos son más afilados más conexiones neuronales se suceden alrededor del sistema límbico y la amígdala, es más, muchos científicos están estudiando determinar qué tipo de detalles bioquímicos afectan a esta estructura para aplicarlos a posibles tratamientos terapéuticos y farmacológicos con los que minimizar los traumas infantiles.

Pero no debemos limitarnos a asociar al miedo con una pulsión negativa capaz de causarnos traumas y problemas psicológicos, al contrario, es un interruptor que nos avisa y que nos protege, es el centinela que ha permitido generación tras generación que podamos evolucionar teniendo como base nuestra protección y la de los nuestros. La amígdala es una fascinante estructura primitiva de nuestro cerebro que cuida de nosotros y que nos da una visión equilibrada de los riesgos; el miedo, como el placer es esencial en nuestra riqueza emocional como seres vivos.

*Si lo desea, puede leer la publicación:”Depresión y trauma: *Lo que no sabes (y deberías saber).

¿Por qué me atraen personas que le hacen mal a mi vida?

Pareja incorrectaPorque tu “Yo herido” los está atrayendo

Expliquemos que es el “Yo herido”. Todos tenemos 2 “yo”: El “pequeño yo” (el ego, el herido) y el “Ser espiritual” (el Ser superior, yo adulto, o alma). El yo herido es la parte de ti que se siente incompleta. Cuestiona tu valor, no se siente completo, y se siente imperfecto de alguna manera. Mi yo herido es el “pequeño yo” que se pregunta si es digno de ser amado.

Por otro lado, también tenemos un Ser espiritual. Este es tu alma, tu Ser superior. Es la parte de ti que está conectada con el amor, la verdad, la sabiduría y la paz interior. Tu yo espiritual sabe sin lugar a dudas, cómo eres de adorable y de valioso. Esto es lo contrario al ego.

En un momento dado, estamos operando desde una de estas dos formas en si mismas. Muchos de nosotros por desgracia, operamos desde el punto de vista del ego la mayor parte del tiempo. Es decir, creemos que somos insignificantes e impotentes de alguna manera, y tratamos todo el tiempo de compensar esta falta.

El ego busca cosas externas para encontrar validación y sentirse completo. Ahí crees que si obtienes más (más dinero, una mejor relación, un mejor trabajo, una casa mejor, una mejor familia, más vacaciones, etc.) finalmente serás más feliz.

Pero la verdad es que nunca es suficiente, nunca eres feliz, al menos no por mucho tiempo debido a la naturaleza misma del ego que es sentirse siempre insatisfecho. Por lo tanto, cuando vives a través de la perspectiva del ego, estás destinado a sentir que algo te falta. La vida a través de esta lente no es muy divertida, en cambio es agotadora.

El ego se activa a sus mayores niveles cuando se trata de relaciones románticas, porque en las relaciones es donde tendemos a ser más vulnerables.

¿Por qué Nos Atraen las Personas Incorrectas?

La mayoría nos hemos sentido decepcionados o heridos por una relación en el pasado, llevamos el recuerdo de esta herida (a veces inconscientemente).

Si una herida de la infancia sigue hiriéndote cada vez que la recuerdas, atraerás a personas que van a recrear la misma sensación. Por ejemplo, si tu herida se centra en sentirte rechazado o sentirte invisible, lo más probable es que te sientas de forma similar con las relaciones que tienes actualmente.

*Tu inconsciente se programa para atraer a las personas que activan tus heridas. La razón de ello es para que crezcas como persona.

Esta es una parte frustrante del proceso de crecimiento, pero de esta manera repites tus heridas para poder así sanarlas de raíz. No podemos curar lo que no sentimos o vemos, no podemos sanar las cosas que son inconscientes, la incómoda sensación tiene que salir a la superficie para que crezcas más que esa situación.

Te estarás preguntando: ¿Y cómo crezco más que ella?, la respuesta es:

*Identificándote con tu Ser superior.

Recuerda que tu Ser superior es la parte de ti que sabe la verdad sobre ti. Sabe que eres capaz, que eres digno/a, increíble, poderoso/a. A través de la lente del Ser superior, lo tienes todo. Si, eres un ser humano imperfecto, con fallos. Pero la gran verdad es que tienes alma.

Eres hermoso/a.
Eres importante.
Eres especial.
Eres amor.

Eso es lo que el Ser superior sabe acerca de ti, y quiere que tú lo sepas también.

Al identificarte con tu Ser superior (el amor dentro de ti) tu atracción por revivir viejas heridas con los demás se disipa y en algunos casos, desaparece.

Cuando te despiertas a tu Ser superior, te das cuenta que “las personas incorrectas” eran sólo maestros que te enseñaban a tener un correcto estado mental. Nada inspira más a crecer que un corazón roto.

Tu Ser superior quiere identificarse contigo, quiere que veas lo que realmente Eres. Recupera el amor que está dentro de ti, y sanarás tus relaciones de adentro hacia afuera.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Tu pareja eres tú mismo

Curar las heridas del padre ausente

Padre ausenteTodos sabemos lo complejo que puede llegar a ser definir el término familia. ¿Integramos en esta dimensión a quienes comparten nuestra misma sangre? ¿O a esas personas que hemos elegido libremente y con quienes construimos vínculos positivos y significativos?

Hablar de familia despierta en ocasiones ciertas heridas, desilusiones y pequeños rencores. De hecho, podríamos decir sin equivocarnos que una de las figuras más complejas y que se dan con mayor frecuencia es la del “padre ausente”.

El padre ausente no es sólo el vacío físico de una figura que no tuvimos, en ocasiones, es también alguien que a “aún estando” no supo o no quiso ejercer su rol. Es una ausencia psicológica capaz de originar en el niño diversas heridas emocionales.

Es muy posible que esta situación te sea conocida. Que la hayas vivido en piel propia o que la hayas observado en tu círculo social más cercano.

A veces, cuando le pedimos a alguien que nos hable de su familia, no dudan en explicarnos mil historias de sus madres, abuelos, tíos, sin embargo, a la hora de hablar del padre la sonrisa se fuerza y aparece el silencio. Se encogen de hombros y titubean un…

“Pues no sé, mi padre era… era simplemente él. Estaba ahí, sin más”.

No queremos decir que este tipo de vacío emocional sea característico en exclusiva de la figura paterna, también puede darse en la madre, sin embargo, es muy frecuente que a la hora de hablar de ese tipo de educación dañina, capaz de dejar huellas madurativas, la figura del padre ausente sea muy común.

Te invitamos a profundizar un poco más en ella.

EL PADRE AUSENTE EMOCIONALMENTE, PERO PRESENTE EN LA FAMILIA.

Crecer sin padre, sin madre o sin una figura relevante en nuestra infancia debido a un hecho traumático, es algo que siempre arrastraremos, y que deja cicatrices internas que intentamos sobrellevar.

Sin embargo, el hecho de crecer junto a una figura paterna que a pesar de estar, es incapaz de aportar plenitud, cariño o reconocimiento, deja corrientes de vacío en el corazón de un niño que está aprendiendo a construir su mundo.

Hay quien comenta que el peso de la crianza, del cuidado y la educación, recae en la figura materna. No vamos a negar su importancia a la hora de crear ese apego saludable con el cual, disponer de seguridad en cada uno de nuestros pasos.

Ahora bien, también el padre es importante, y eso es algo que nadie puede negar; pero…¿Qué ocurre cuando en el seno familiar existe un padre ausente que no establece vínculo alguno con sus hijos?

– El cerebro de un niño es un ávido procesador de estímulos, y en su día a día, necesita ante todo refuerzos positivos para poder crecer de forma madura y segura.

Un padre ausente genera incongruencias, vacíos y dificultad de trato. El niño espera afectos, comunicación, y una interacción diaria con la cual, abrirse al mundo también a través de su padre. Sin embargo, solo encuentra muros.

Un trato vacío y esquivo genera ansiedad en los niños, no saben “a qué atenerse”, desarrollan expectativas que no se cumplen, y tienden además, a comparar “padres ajenos” a los que ellos tienen en casa. Saben que los padres de sus amigos actúan de modo diferente a lo suyos.

¿QUÉ CONSECUENCIAS GENERA EN LA EDAD ADULTA LA FIGURA DEL PADRE AUSENTE?

Genera un desapego afectivo que nos hace ser más inseguros a la hora de establecer determinadas relaciones.

Podemos llegar a ser algo desconfiados. La idea de proyectar una alta carga afectiva en alguien, nos produce miedo, tememos ser traicionados, o no reconocidos. O peor aún, ignorados.

A medida que nos hacemos mayores, es muy posible que nos demos cuenta de muchas más cosas. Reconocemos el esfuerzo que hizo nuestra madre por suplir las carencias de nuestro padre, y de cómo, más de una vez, lo disculpó con frases como…

“Ya sabes cómo es tu padre”, “No hagas esas cosas que ya sabes que a tu padre no le van”, “Es que tú no lo entiendes…”

A medida que maduramos, nuestros ojos se abren al mundo y ya saben leer entre líneas. Los gigantes se vuelven enanos porque ya conocemos sus secretos. Sin embargo, una parte de nosotros sigue siendo vulnerable a ese pasado.

CÓMO SUPERAR LAS HERIDAS DEL PADRE AUSENTE

Has crecido, mantienes tu vida, llevas con orgullo tu armadura inexpugnable, y tienes muy claro qué debes hacer a día de hoy para no cometer los mismos errores que tus padres cometieron contigo.

Sin embargo, el vacío del padre ausente sigue ahí, y no importa si en el presente sigues manteniendo trato con él, o si ya lo perdiste, o si callas en las reuniones familiares y finges como si el pasado nunca hubiera existido.

Lo primero que deberíamos hacer es “entender”. Comprende que el padre ausente es un hombre que no supo ejercer su rol de padre, porque nunca entendió muy bien su papel como persona.

  • Es muy posible que no dispusiera de adecuadas habilidades personales, de una buena autoestima, de un equilibrio interno que le permitiera ver sus errores, sus miedos y sus propias carencias.

Ahora bien ¿Justifica esto lo que nos hizo? ¿El vacío emocional que nos dejó? En absoluto, pero la comprensión, en ocasiones, nos ayuda a ajustar la realidad, a evitar almacenar más emociones negativas.

– Sabes que has crecido y madurado con muchos vacíos a causa de ese tipo de educación, y de esas carencias afectivas. Sin embargo, siempre llega un momento en que deberíamos cortar el vínculo con el sufrimiento de ayer, para sanar las heridas en este presente.

Si no tuviste a tu padre, lo más probable es que tu figura de apego más saludable y significativa fueran otros: tu madre, tus abuelos o incluso tus amigos o parejas a medida que crecías. Ellos quienes se alzaron como tus pilares en el día a día.

Tu auténtica familia. La que de verdad importa.

Un padre no es sólo el que da la vida, un padre es aquel que está presente, que acoge, atiende y guía en seguridad construyendo cada día un sendero de instantes significativos en la vida de un niño.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cartas de drenaje para soltar emociones

El Dinero ¿Qué dice la psicogenealogía al respecto?

Corazón de dineroDesde la psicogenealogía se afirma que proyectamos nuestros problemas familiares en la vida. Que los problemas de dinero se relacionan con nuestra hermandad y con el territorio que ocupamos. La familia define lo que es el dinero, le da adjetivos y establece límites respecto a si está o no permitido ganarlo y de que manera.

La neurosis de fracaso también puede impedir la prosperidad económica, cuando los padres implantan la prohibición de superarlos, “si yo no he ganado dinero, tú tampoco”. El hijo entonces, por lealtad, o por temor a la culpa, no sobrepasará nunca el estatus económico de sus padres.

Se afirma que nuestro cerebro más primitivo, el reptiliano, es el que controla el territorio, alimento y la descendencia. ¿También controla el dinero?
Dice Cristóbal Jodorowsky que el dinero proporciona estas tres necesidades básicas. En el momento en el que creemos que nos falta, nos genera estrés y angustia. También puede suceder que vivamos en una familia que asocia el dinero con el pecado, lo que nos dificultará ganarlo y nos estresará de forma crónica.

¿Dinero y creatividad están en la misma balanza?
No puedes llamarte “adulto”, hasta que no ganes dinero empleando tu talento creativo.
No se nos juzga por lo que somos, sino por la manera en que nos vemos y sentimos.

“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”
Hay personas que heredan la idea loca y tóxica de que no podemos ganar dinero con una actividad que nos guste. Si creemos que para ganar dinero hay que sufrir, tenemos un nudo sadomasoquista, el dinero queda relacionado con el sacrificio y con ello nos impedimos prosperar.

¿Hay algo que podemos hacer en esos casos?
Una recomendación psicomágica de Alejandro Jodorowsky consiste en tener siempre algún dinero en casa. Si nos han enseñado que el dinero es algo sucio, es aconsejable lavarlo y perfumarlo. Hay que amar el dinero, tratarlo como un vehículo que representa lo mejor de nosotros mismos.

¿Qué abusos son los que más se repiten en la infancia y después pueden afectarnos en la esfera material?
Cuando al niño se le obliga a permanecer donde no desea, se le protege demasiado o se le da comida para cebarlo, en lugar de para alimentarlo. Esta actitud muestra que se está tratando de compensar la falta de amor con golosinas y regalos de todo tipo. Por defecto, cuando el hijo carece de lo básico y no tiene un espacio íntimo dentro del hogar.

¿Cuál es el verdadero valor del dinero?
Dice Jodorowsky que el dinero tiene un valor económico y otro emocional. No vale igual el dinero: de una herencia, el sucio, el doloroso, el fácil, el emigrante, el nuevo rico, el avaro, el aristócrata, el culpable dinero católico, el orgulloso dinero protestante o el dinero incestuoso.

¿El dinero nos puede hacer perder el contacto con la realidad?
Un cuento de Bruno Ferrero, muestra el lado “narcisista” del dinero:
“Maestro, ¿qué piensa del dinero?”, preguntó el discípulo.
“Mira a la ventana”, le dijo el maestro, ¿qué ves?”
“Veo una mujer con un niño, una carroza tirada por dos caballos y una persona que va al mercado”
“Bien. Ahora mira al espejo. ¿Qué ves?”
“¿Qué quiere que vea? Me veo a mí mismo, naturalmente.
“Ahora piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Basta una pequeñísima capa de plata por detrás del vidrio para que el hombre sólo se vea a sí mismo”.

El ladrón y tacaño tienen problemas con el dinero ¿Cómo se relacionan con la psicogenealogía?
Dice Elisabeth Horowitz que las personas que roban creen que no tienen derecho a ganar dinero a causa de rivalidades presentes en su árbol genealógico. Piensan que para que ellos ganen es preciso que otros pierdan. O se convierten en explotadores porque, según su educación, su triunfo se debe a que otros en la familia están destinados al fracaso.

Respecto a los tacaños dice que cuando tratamos de economizar, podemos preguntarnos a quién le quitamos el dinero. Cuando guardamos, acumulamos sin distribuir nos estamos condenando secretamente a no recibir nada de la vida. Estamos rechazando el intercambio.

Y si le damos la vuelta a esto ¿Qué ocurre?
Como afirma Brian Tracy la gente feliz y alegre parece que atrae a otra gente alegre y feliz. La persona que posea conciencia de prosperidad parece que encuentra ideas y oportunidades para hacer dinero. La ley de atracción actúa en todas partes y en todo momento. Según esta ley, los seres humanos emiten vibraciones a través de sus pensamientos y emociones; en consecuencia, atraen a la realidad lo mismo que piensan o sienten. Pensamientos de carencia y pobreza, atraen la miseria, pensamientos de abundancia y gratitud, atraen la riqueza.

¿Por qué, según la teoría psicoanalítica, el dinero simboliza los excrementos?
Para el niño
, en la etapa anal, el placer (liberación de la tensión) lo encuentra en la retención de las heces, previa a su expulsión. Los excrementos son su tesoro preciado. Darlos o no, depende de la relación de premio-castigo a la figura de apego (normalmente la madre) y el lugar de depósito dependerá de si es o no lo que él considera su territorio. De adultos, el tesoro es el dinero y nos estreñimos cuando somos avaros, nos da diarrea cuando nos entregamos por de más. Siguiendo este hilo de razonamiento, los bancos simbolizarían anos gigantescos.

… también se asocia el dinero con el agua. Expresiones populares muestran esta asociación, como “estoy seco”, “nadar en la abundancia”, “dinero líquido”…
Sí, porque ambos son reforzadores universales, como pasa con la comida. Todos necesitamos agua para vivir, y todos necesitamos dinero para vivir, en sociedad.

Una mañana llegó a las puertas de la ciudad un mercader árabe y allí se encontró con un pordiosero medio muerto de hambre. Sintió pena por él y le socorrió dándole dos monedas de cobre.
Horas más tarde, los dos hombres volvieron a coincidir cerca del mercado:
– “¿Qué has hecho con las monedas que te he dado?”, preguntó el mercader.
– “Con una de ellas me he comprado pan, para tener de qué vivir; con la otra me he comprado una rosa, para tener por qué vivir…”

*Basándonos en el pensamiento de Zoe Routh, proponemos imitar las creencias que a muchos millonarios le han permitido atraer el dinero:

-Merezco ser rico.
-Hay suficiente riqueza dando vueltas
-Cuando me enriquezco, hago que otros también se enriquezcan.
-Me enriquezco agregando valor a la vida de la gente, proporcionando servicios, conocimientos o productos, que enriquecen a otros.
-Crear riqueza es agradable y divertido.
-Si deseo algo, puedo alcanzarlo, lo atraigo, lo poseo y lo disfruto
-Soy el capitán de mi propia nave.
-No estoy solo, en la construcción de la riqueza, tengo muchos socios que me asisten en el diseño, la implementación, y la administración de mis productos y servicios. Todos nos beneficiamos del crecimiento de la riqueza.
-Nadie sufre como resultado de que yo sea rico.
-La riqueza da la oportunidad de ayudar a otros.
-Estoy muy agradecido por todo que ya tengo en mi vida.
-Estoy en este planeta para gozar de mi vida.
-Ya soy desmesuradamente rico.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Nuestras conductas con el dinero

Descubra el porqué de piercings, tatuajes y modificaciones en el cuerpo

Tatuajes-Cualquier perforación, tatuaje o modificación que realice en mi cuerpo, es una interrupción a la función y apariencia normal de la parte u órgano en cuestión.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si me perforo: Tengo la necesidad de castigarme o castigar a otros por algo que hacen o hicieron, por no aceptarme tal como soy ni ser aceptado. O por no aceptar algo o a alguien.

Si me tatúo: He vivido o estoy viviendo un conflicto de separación que me impide ser feliz. Siento la necesidad de enviar mensajes gráficos porque soy incapaz de expresarme o de superar momentos duros. Puedo estar protegiéndome de un contacto o bien evitándolo.

Si me modifico: Quiero ser otra persona, quiero dejar mi pasado atrás y mostrarme fuerte y diferente. Tengo la imperiosa necesidad de demostrar que no siento el más mínimo dolor ante nada.

Siempre será importante analizar la parte del cuerpo o de la piel que resulta afectada con este cambio, porque sin duda, dejará clara la razón y el motivo inconsciente.

Todas estas alteraciones en el cuerpo sólo resumen que soy una persona que necesariamente estoy viviendo una situación emocional en la que “no me siento totalmente aceptado” por alguien en mi familia o por el círculo que me rodea. Tengo la clara intención de parecer fuerte, libre, independiente, rebelde, seguro etc. Pero lo único que demuestro con esto es mi total inseguridad de ser quien ya soy.

Inconscientemente, quiero ser otra persona. No me gusto ni me acepto tal cual soy.

Piercings más comunes:

OREJAS: Odio lo que oigo en mi casa, trabajo, escuela, religión. NARIZ: No tengo vida sexual, quiero cambiar mi vida sexual, deseo vida sexual. LABIO: Hablar causa problemas, no hablo. LENGUA: No trago lo que vivo a mi alrededor. No saboreo mi vida. PÁRPADOS: No quiero ver mi realidad, no acepto mi realidad, quiero ver cosas diferentes. GENITALES: No logro encontrar el amor. Necesito que me amen.

Tatuajes más comunes, analizar la imagen tatuada también:

PIES O TOBILLOS: Tengo problemas con mi madre. No soporto a mi madre. GLÚTEOS, CADERA: Quiero atraer al sexo opuesto. Quiero gustarle a alguien. GENITALES: Tengo experiencia sexual. Ámame. BRAZOS: Soy fuerte y responsable. PECHO: Esto me duele. Soy muy sentimental. HOMBROS: Esta responsabilidad acaba conmigo. ESPALDA: Esta carga no me pertenece. CUELLO: Mi vida no me pertenece.

(*Los tatuajes pueden representar a algún miembro de la familia, madre, padre, hermano, hijo, etc… antepasados/ancestros, pareja, amistad, o alguna situación concreta de nuestra vida y en algunos casos puede ser una llamada de atención)

Modificaciones más comunes:

OREJAS: Estoy harto de escuchar siempre el mismo sermón. DIENTES: Por fin puedo atrapar a mi presa. Lograr lo que deseo. Lograr que me teman. FRENTE: Debo parecer maduro y fuerte.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Haberme realizado cualquier perforación, tatuaje o modificación, están haciendo evidente mi rechazo a mí mismo y mi incapacidad para afrontar aquello que la vida me presenta. Debo aceptar que yo valgo mucho tal como soy y que no debo afectarme con el afán de pertenecer, de mostrar mi fuerza o de rebelarme.
Ninguna persona, proveniente de un hogar bien establecido y amoroso, realiza ninguna de estas cosas, ninguna. Es necesaria una ausencia total o parcial de familiar, de estructura familiar o de apoyo familiar, para que uno sienta la necesidad de modificarse alguna parte del cuerpo. Y de mí depende superar las dificultades inteligentemente o dejarme llevar por la falsa idea de que realizando estos cambios demuestro ser superior y diferente.
Me amo y me respeto. Acepto a mi familia tal como son y dejo fluir sus ideas. Defiendo mis pensamientos y sentimientos con inteligencia. Amo y soy amado. Confío en mi fuerza.

(Si no encaja en estas definiciones, tenga en cuenta que no hay regla sin excepción)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Depresión y trauma: *Lo  que no sabes (y deberías saber)

Entrevista al Doctor Jorge Iván Carvajal Posada, médico cirujano y pionero de la Medicina Bioenergética

Enfermos¿Qué es la enfermedad?

 Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?

El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende. En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.

¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?

Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas. El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?

De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar. Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.

¿Cómo nos afecta la ira?

La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico…

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?

La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?

Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?

La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?

Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.

¡Qué difícil!

No es fácil. Realmente las emociones básicas son el amor y el miedo (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos que prevenir la enfermedad ni atacarla, porque seremos salud.

¿Y si aparece la enfermedad?

Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire… Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?

La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera. La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en eldebería ser, y no somos ni lo uno ni lo otro. El estrés es otro de los males de nuestra época… El estrés viene de la competitividad, del quiero ser perfecto, quiero ser mejor, del quiero dar una nota que no es la mía, quiero imitar… Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser: único, original, auténtico y no una fotocopia de nadie. El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?

La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación: es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior. Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?

Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al Ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz, a salvo con la vida y con nuestra conciencia.

¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?

Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Vivir en la realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?

Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.

¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?

El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora. El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor uno siempre puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil.

Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama…

Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor… pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor… Si el amor conduce a la dependencia es Eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?

Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.

La clave entonces es amarse a sí mismo…

Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.

  •  Entrevista al Dr. Jorge Iván Carvajal Posada, Médico Cirujano y Pionero de la Medicina Bioenergética
  •  Fuente: concienciadeser.es

*Si lo desea, puede ver el vídeo: “El origen emocional de la enfermedad, entrevista al Doctor Vicent Guillem Primo