¿Cuál es el secreto de las relaciones felices?

¿No es curiosa la humanidad? Hay tanta gente que se pasa la vida en una loca carrera contra el reloj, inmersos en la rutina, ocupados haciendo miles de cosas, y en el tiempo libre, se distraen frente al televisor, conectados a Facebook o rodeados de gente, ruido y embotados por el alcohol o las drogas. Sin embargo, no se preocupan por tener relaciones felices.

Vivimos la mayor parte del tiempo en automático, acelerados por la acumulación de tareas pendientes, casi sin prestarnos atención. En esta vorágine de hacer y no ser, se pierde lo esencial, que no está afuera, sino adentro. Hemos aprendido a olvidarnos de nosotros mismos.

El miedo a nuestras emociones más íntimas

La soledad puede ser aterradora para algunas personas, quienes con tal de estar acompañadas, sacrifican la calidad de las relaciones. Este miedo a la soledad muchas veces refleja que, en el fondo, existe el miedo de entrar en contacto con las más íntimas emociones, las cuales pueden ser desagradables o dolorosas. Es preferible, entonces, distraerse o adormecerse con cosas externas…

Pero si las necesidades emocionales no son escuchadas y atendidas, si no nos aceptamos a nosotros mismos incondicionalmente con nuestras debilidades y fortalezas, andaremos por la vida usando una máscara, pretendiendo ser lo que no somos para buscar en los demás la aceptación que nosotros mismos nos negamos. Así es imposible tener relaciones felices.

El ser humano no nace siendo un zombi emocional

Los bebés no juzgan sus emociones, simplemente las sienten y las expresan. Puede ocurrir que durante el proceso de socialización, el niño sea ignorado, herido, ridiculizado o abusado. Ante esto, el único recurso que tiene es enterrar en el inconsciente el dolor que experimenta, porque aún depende de los demás para sentirse digno de amor y de respeto.

Al llegar a la edad adulta, es imperativo asumir la responsabilidad por la salud emocional y ocuparse de sanar las heridas y de llenar las carencias del niño interno. De lo contrario, vivirá con un vacío interno que tratará de llenar en vano con relaciones superficiales.

Amarnos a nosotros mismos para poder tener relaciones felices

Nuestra tarea primordial, entonces, es aprender a ver, amar y valorar lo más precioso que tenemos, que es nuestra esencia. Mientras más aprendemos a amarnos a nosotros mismos, mayor es el deseo de compartir nuestro amor con los demás, porque el amor auténtico es expansivo por naturaleza. En eso se basan las relaciones felices. En un amor auténtico que nace de nosotros mismos.

Esta onda expansiva es imparable, y es entonces inevitable querer compartir este amor con los demás, pero no ya desde el vacío y la máscara, sino desde la plenitud y la autenticidad. Desde lo más profundo de nuestro interior, desde nuestra esencia.

La razón de ser de las relaciones felices es aprender, crecer, amar, divertirse y disfrutar de la mutua compañía. Porque al fin de cuentas, nuestra verdadera misión en este mundo es expandir nuestra capacidad de amar, tanto a nosotros mismos como a los demás. Cuando comprendemos y vivimos en función de esa misión, descubrimos que amar auténtica e incondicionalmente es el mayor tesoro que podemos encontrar.

No hay lujo, placer, ni logros, ni posesiones, ni riquezas que puedan sustituir la plenitud que produce el verdadero amor incondicional.

Pero tenemos que empezar por amarnos y aceptarnos a nosotros mismos. Amarse a uno mismo provee a cada miembro de la pareja de la seguridad y la confianza que suele buscarse en el otro. Pero, en vez de tratar de obtener amor del otro, y hasta de exigirlo, comparten el amor que tienen por sí mismos con su pareja. Irónicamente, le están dando al otro lo que siempre han querido de éste, pero que antes no eran capaces de dar.

El autoabandono y el autorechazo son unas de las mayores causas del fracaso de las parejas, y aprender a amarse a sí mismo realmente ayuda a sanar las relaciones. Amar es lo más maravilloso que hay, pero no se puede dar lo que no se tiene. Hasta que no aprendemos a amarnos a nosotros mismos, no se puede amar al otro. ¿Preparado para cultivar relaciones felices?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo encontrar el amor verdadero

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Curo más con el amor que con los fármacos *Jordi Domingo- psiquiatra-

Un hombre bueno

Jordi Domingo, psiquiatra. Creó el servicio de psiquiatría del hospital General de Catalunya y el del Centro Médico Delfos. Es psiquiatra del Cottolengo y especialista en acompañamiento a la muerte. En la Fundación Nepp (fundacionepp.org), que él preside y abierta a quien quiera colaborar, ayudan a integrar el trastorno mental en España con diferentes programas. Han trabajado y trabajan (creando hospitales, orfanatos, dando apoyo farmacológico, formación médica…) en Haití, Guinea Ecuatorial, Turquía, Mozambique… Ahora se embarcan en la organización de una marcha integrada por niños a los campos de refugiados saharauis para recaudar fondos y reconstruir un hospital pediátrico en la zona liberada, porque “ningún niño debería morir”.

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Soy un psiquiatra biologista conductual clásico.

Lo sé.

Y puedo asegurar que curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas.

Sufrimos una epidemia de ansiedad.

Sí, de ansiedad y de depresiónMi teoría es que se debe a la falta de valores. La clave está en potenciar tu alma, la capacidad de amar y de dar.

La clase media venida a menos sobrevivimos entre interminables obligaciones.

Ese exceso de obligaciones y trabajo nos impide crecer espiritualmente.

No cabe en la agenda.

Por eso olvidamos que nacemos con la felicidad dentro. Crecemos y la buscamos fuera, y así apagamos el entusiasmo y la satisfacción de dar lo que tenemos. Desesperados, hacemos meditación para reducir nuestra ansiedad, pero en general no para crecer. Estamos en mínimos.

Necesitamos a los otros para crecer.

Sí, necesitamos ser amables con los demás, poner en práctica nuestra generosidad, paciencia y capacidad de comprensión para desarrollarlas; esto es crecimiento interior.

Amar es un verbo que se debe conjugar.

Los estudios demuestran que los niños que crecen con sus abuelos en casa son más felices y equilibrados. Pero hoy, como molestan y no producen, los dejamos en residencias.

Hábleme como psiquiatra.

Le estoy hablando como psiquiatra. Le aseguro que la mejor medicina para acabar con la propia ansiedad o depresión es dar amor, a tus plantas, a tu perro, a tu gente… y si puedes, a todo aquel con quien te cruzas. Pero dar amor para recibir amor… eso es un contrato.

Perdone, pero si das y no recibes nada, eso es el desierto.

El otro será el desierto, no tú. Le aseguro que ayudar a morir a una persona te llena de vida. Nosotros lo hacemos y no cobramos por ello, lo que nos causa problemas en el hospital, que es privado. El concepto de amor está muy equivocado en nuestra sociedad. Amor es dar.

Creía que los psiquiatras no deben involucrarse emocionalmente con sus pacientes.

Yo quiero a mis enfermos, tengo 55.000 historias abiertas, e intento curarlos con pastillas, con psicología y con amor. “Doctor –me dicen– que usted quiera que yo esté bien me da fuerza para estar bien”.

Es usted un extraño psiquiatra.

He pasado muchos años y muchas horas en ­manicomios con enfermos muy graves y medicados, pero a los que el amor también les llega.

Ahora viven en hospitales psiquiátricos.

Sí, han perdido los jardines. Son enfermos que viven encerrados en sí mismos, esquizofrénicos graves, pero responden al amor. Yo he tenido la suerte de buscar siempre la bondad.

¿Por qué?

Mi madre me regaló una gran lección. Tuvimos una cocinera durante 40 años en casa; cuando se hizo viejecita se quedó inválida y mi madre nos dijo: “María se queda en casa”. Hasta que murió, siete años después, mi madre le limpió el culo. Teníamos servicio, así que le pregunté: “Mamá, ¿por qué no lo hace la asistenta?”.

¿Y qué le contestó?

“Porque no es su trabajo. El trabajo de cuidar a María es mío”. Fue una lección absoluta de valores humanos que me ayudó a crecer.

¿Un científico creyente?

Yo no creo en Dios, ojalá, pero sí en la bondad, y en su carencia, que se parece mucho al mal. A los 18 años trabajé en un orfanato en Barcelona; los niños me contaron que sufrían abusos sexuales; cuando dije a la dirección que lo iba a denunciar me amenazaron, me asusté y lo dejé.

Una carga.

Empecé a ir a África como psiquiatra voluntario. En Guinea Ecuatorial trabajé en la lepro­sería de Micomeseng. Me acercaba a ellos, les acariciaba y se les iluminaba la cara, había ­leprosos a los que hacía cuarenta años que nadie tocaba.

Con el tiempo creó la Fundación Nepp y levantó un orfanato en Mozambique.

Sí, en una zona asolada por el sida donde había miles de niños huérfanos. Hicimos pozos de agua, una casa de salud… Luego el pueblo saharaui me pidió que tratara a sus enfermos, y me ocupé de montarles un hospital psiquiátrico, enviar medicinas y formar personal.

Los campos de refugiados saharauis están llenos de niños…

Hay 50.000 en muy malas condiciones. En el último viaje vi como les arrancaban los dientes sin anestesia. Les compré un buen equipo y les envié anestesia, y pude ver como le sacaban un diente a una niñita sin que le doliera… me emocioné, podría ser mi nieta.

Entiendo.

Estamos organizando una marcha multitudinaria para octubre a través del muro minado que divide el desierto del Sáhara, una fortificación de más de 2.800 kilómetros rodeada por más de siete millones de minas que matan a diario, sobre todo a niños, para dar a conocer al mundo los tan olvidados valores humanos.

¿Cuál es el objetivo?

Construir un hospital pediátrico en la zona liberada. Necesitamos un euro por mina para evitar el sufrimiento infantil. Haremos la marcha con niños de distintos países, para que niños ayuden a niños. Ellos no están en guerra. Son el futuro. Hay que darles valores, la posibilidad de que construyan un mundo más justo en el que vivir, que conozcan la sensación de dar.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Las caricias son tan necesarias como la comida o la bebida” 

Tu niño herido y tus relaciones de pareja

Dentro de ti hay un niño o una niña. ¿Como puede este niño determinar tu vida de pareja?

Este niño está herido cuando durante la infancia se te ha reprimido la expresión libre de sentimientos, sobre todo la rabia y el dolor, convirtiendo al adulto en un “niño enfadado”. También surge cuando ha habido carencias emocionales. 

Este síndrome afecta en gran medida a tu autoestima y determinará tus relaciones de pareja, por eso es fundamental en procesos de mejora de autoestima y en terapia de pareja.

La baja autoestima tiene una consecuencia y es la de dificultar el ofrecer amor a los demás.

No puedes dar amor a los demás si no te amas a ti mism@. En lugar de esto, las personas con baja autoestima actúan amorosamente para conseguir el amor de los demás.

El verdadero amor solo puede manifestarse cuando te aceptas a ti mism@ y esta capacidad de aceptación tiene su origen y desarrollo en la infancia.

Por lo general o tu pareja se parecerá a tu papá y mamá, o proyectarás el comportamiento que tenías con tus padres en tu pareja. Mientras esta relación haya sido sana, no hay problema. Y habrá sido sana cuando no haya generado una dependencia emocional negativa. Esto es, cuando además de quererte te han educado para amarte por ti mismo, comprenderte y perdonarte. Cuando has tenido ambas cosas (amor y capacidad de amarte), no dependes emocionalmente de otro y el amor que ofreces es genuino, libre y gratuito.

Pero cuando esto no ocurre, nos encontramos con personas con un niño interior herido. Y resulta sorprendente indicar que la educación emocional que has recibido de tus padres es una de las principales causas de tu sufrimiento ahora.

Las niñas y niños necesitan seguridad y buenos modelos emocionales para entender sus señales internas. En caso contrario suelen refugiarse en conductas para buscar una satisfacción interior. Estas conductas pueden ser, desde tratar de ser el mejor, la más guapa, el más bueno, el más gracioso hasta ser el más trabajador. Y todo para conseguir que te amen. En definitiva, como “viejos” niños y niñas que somos empezamos a ponernos máscaras.

¿Cómo saber si convives con un niño herido? Los niños y las niñas heridas, cuando son adultos tienen muchas de estas características:

  • Les decepciona una relación sentimental tras otra.

  • O bien sienten pánico si piensan que su pareja les podría dejar. No hay una relación emocionalmente adulta.

  • Buscan continuamente el amor perfecto.

  • Suelen generar adicciones (a comprar, al sexo, al amor, a sustancias…)

  • Necesitan bienes materiales y ganar mucho dinero. Nunca es suficiente.

  • Tienen un vacío existencial. Se aburren.

  • Necesitan la adulación de su pareja, que les compren regalos continuamente.

  • Proyectan en sus hijas e hijos una necesidad de éxito, de triunfo.

  • Son desconfiados. No confían en sus parejas e intentan controlarlas. Pueden llegar a ser violentos.

  • Pueden tener ataques de rabia, ansiedad y sentimientos de gran frustración por cuestiones banales.

  • Exigen a su pareja o están totalmente pendientes de sus deseos. No son capaces de amarse por si mismos.

  • También pueden llegar a ser muy aplicados, exhaustivos y perfeccionistas. Destacan en un arte, disciplina o en el trabajo.

No se trata de culpar a tus padres, pero si de ir a la causa del problema. Esto es particularmente importante, puesto que frente a los problemas de autoestima abundan procesos que personalmente no considero terapéuticos, sino que tan solo generan euforia y el sentirte bien contigo mism@ de forma temporal.

Una terapia efectiva y que busca sanar al niño herido es compleja, puesto que entran en juego los valores y creencias asumidos como guion de vida o como mandatos familiares.

La estrategia se basa en 4 pasos o movimientos:

  • Darse cuenta y comprender los patrones que actuaron en tu infancia y como estos se reproducen en tu vida de pareja, en tu búsqueda de pareja, relaciones sociales, etc.

  • Generar compasión por tus padres, puesto que ellos también fueron niños que fueron educados para ser dependientes emocionales.

  • Desarrollar la capacidad de perdonar las heridas emocionales que tus padres u otras personas te hicieron.

  • Aceptar como son o fueron tus padres, sin idealizarlos y al mismo tiempo conocerte, comprenderte y aceptarte. Tal y como eres, sin intentar ser quien no eres, puesto que esta es la estrategia que habías utilizado para que te amasen.

Si quieres saber cuál, es tu grado de dependencia emocional explora cual es el grado de intimidad que tienes con tu pareja. Pregúntate ¿Cómo puedes compartirte con otro/a y cómo puede alguien llegar a conocerte de verdad, si en realidad no sabes quién eres?

Una forma de tener una buena conciencia de ti mism@ es desarrollando barreras firmes. Por ejemplo, tus barreras sexuales te permiten sentirte cómodo o cómoda con otro y avisarte si alguien se acerca demasiado y te invade. Es como si fueses un país con fronteras claras. De hecho, las personas con barreras sexuales débiles a menudo hacen el amor cuando en realidad no quieren. En parte se venden para conseguir amor.

Cuando alguien te ama de verdad, te quiere por quién eres, así que cuanto más puedas ser tú mism@ mucho mejor.

El amor no sabe de esfuerzos, por eso si eres padre o madre seguro que quieres a tus hijos por lo que son y no por lo que quieres que sean o lleguen a ser. Enséñales también a amarse por si mismos.

Feliz Viaje.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Yo veo al niño que llora en cada paciente *Luigi Cancrini-psiquiatra” 

No te partas a pedazos para mantener a los demás completos

Si bien no está mal entregarse a los demás, debemos procurar que este acto sea recíproco y, a su vez, aprender a no sentirnos mal si no podemos satisfacer sus necesidades.

¿Cuántas veces te has partido en pedazos por los demás? Es algo muy común, en especial entre nosotras, las mujeres. Deseamos llegar a todos los brazos, a todas las necesidades de los demás para ofrecer bienestar y felicidad.

Todo ello nos aporta nobleza, en especial porque lo llevamos a cabo por libre voluntad y porque es así como entendemos lo que es el amor, lo que es querer a nuestras parejas, hijos o amistades. Y, más aún, lo hacemos sin esperar nada a cambio.

Ahora bien… ¿Eres de las que piensa de verdad que no mereces nada a cambio de tus esfuerzos cotidianos? Hoy en nuestro espacio te invitamos a reflexionar sobre ello.

Cuando nuestro corazón se parte en pedazos por los demás

Nos partimos en pedazos casi cada día, y lo hacemos sin darnos cuenta. Llega un momento en el que, quien lo lleva a cabo durante toda su vida, es consciente de las graves carencias que sufre su corazón.

Para tener una ligera orientación de lo que significa “partirnos en pedazos”, dejaremos a un lado la parte simbólica para comprenderlo de forma ilustrativa:

  • Cuando anteponemos los deseos de nuestra pareja a los nuestros. Es algo que podemos hacer una, dos, tres veces, pero, ¿qué ocurre cuando la otra persona da por sentado que siempre lo vamos a hacer?

  • Cuando algún familiar usa el chantaje emocional o la victimización para que vayamos cada día a ayudarles, a hacerles favores y tareas.

  • Cuando nos dejamos llevar por esas amistades en ocasiones tóxicas, acostumbradas a contarnos sus penas cotidianas sin preocuparse en ningún momento por saber cómo estamos, por lo que pensamos o sentimos.

  • Retrasar cada día aquello que nos gusta hacer porque los demás siempre tienen prioridad.

Como ves resulta algo muy complicado de reconocer, porque… ¿Cómo decirnos a nosotras mismas que vamos a dejar de atender a los demás por hacer aquello que nos gusta? La clave está en el equilibrio.

Si dejamos de priorizarnos no un día, sino un mes tras otro y otro, llegará un instante en que perderemos nuestra identidad. Esa esencia que nos define en nuestros gustos, pasiones, sueños y autoestima.

Tienes derecho a esperar reciprocidad

Darlo todo sin esperar nada a cambio nos puede hacer daño.

Hay quien tiene una idea equivocada de lo que son las relaciones afectivas, o incluso la amistad. Toda relación es no solo una interacción, es un intercambio efectivo y satisfactorio donde ambas partes ofrecen afectos, información y energías por igual.

  • Toda relación que se basa en una sola dirección, en el “yo doy, yo atiendo, yo cuido, yo ofrezco, …” acaba herida y llena de carencias.

  • Las personas, como seres sociales y emocionales, también necesitamos ser reconocidos como personas que deben recibir toda serie de atenciones y afectos. El reconocimiento nos sitúa en el mundo, y eso es algo que necesitan niños y adultos.

  • Es común que, cuando amamos a alguien, ni siquiera nos planteemos un segundo en ofrecerlo todo por la otra persona.

  • Es lo que la psicología popular entiende como el síndrome de Wendy, ahí donde una de las partes implicadas se desvive por la otra persona buscando siempre su felicidad, dejando a un lado su propia autoestima.

El derecho a la reciprocidad: Nadie es egoísta por esperar algo a cambio.

No debemos equivocarnos: Esperar que los demás también nos tengan en cuenta no es ser egoísta. La reciprocidad es la base de las relaciones sociales y como tal debemos practicarla y, a su vez, recibirla.

La reciprocidad es dar y ofrecer, es reconocer y ser reconocidos

  • La reciprocidad es tener derecho a decir “no puedo”, “en este momento no me es posible” o “no deseo hacerlo”, porque sabemos que la otra persona nos comprende, y entiende que no siempre vamos a estar disponibles y que tenemos necesidades propias.

  • Tienes derecho a negarte, a decir no. Y no por ello eres mala persona o egoísta. Nadie tiene tampoco derecho a sentirse ofendido, porque si no entienden que necesitas también de tu espacio personal, ahí donde ser tú misma, es que no te aprecian ni te tienen en cuenta.

  • Si vamos cediendo día a día en todos estos aspectos, llegará un momento en que nos sentiremos frustradas. La frustración deriva en insatisfacción, y la insatisfacción en infelicidad.

En el momento en que somos conscientes de esta infelicidad, corremos el riesgo de que llegue la depresión. Si no disponemos de ese equilibrio interno, de ese bienestar que nos da fuerza e integridad, es muy difícil seguir ateniendo a los demás. Seguir ofreciendo felicidad.

Recuerda siempre que para dar lo mejor de nosotros mismos necesitamos estar bien. Y para estar bien, necesitamos que se nos reconozca como personas, que se nos respete y que se nos tenga en cuenta.

Nadie es egoísta por ello. Se llama integridad, se llama quererse a uno mismo, algo que deberíamos cultivar cada día de nuestra vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Personas que no aportan nada ¿cuándo dejarlas marchar?

Causas emocionales de la ludopatía: adicción al juego

La ludopatía, llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. 

Se trata de una adicción al juego que es motivo de muchas peleas, discusiones, descuido del hogar, despilfarro del dinero, desatención personal y social (alimentación, relaciones familiares, sexo, salud, etc…), etcétera, provocando divorcios y otras consecuencias severas. Esta afección se ha relacionado con adicciones como el alcoholismo o drogadicción.

Un jugador compulsivo tiene todo su enfoque en el juego. Sin duda, la distracción es muy fuerte y, como toda adicción, incontrolable. Muchos pensarían que este impulso es una cuestión que implica meramente una necesidad de ganar dinero, pero parece que va más allá, es decir, que el jugador compulsivo juega muchas veces por el sólo placer de estar jugando, y no se es capaz de parar.

El jugador compulsivo es atrapado, entonces, por una actitud impulsiva e incontrolable para aceptar riesgos, pierde consciencia progresivamente de la realidad y comienza a actuar contra su propia razón y sentido común para obtener, constantemente y de forma ansiosa, el dinero para jugar, el cual escapa de sus manos rápidamente.

¿Por qué se padece está adicción?

Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, de incomprensión, de falta de amor. Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como el juego compulsivo.

Las adicciones son formas en que el individuo trata de menguar un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. El descuido de su salud, de sus relaciones y demás sólo refleja la evasiva a su mismo dolor.

Sin embargo, es inútil apartar el dolor por este alejamiento sino que se engrandece, por lo que en el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar. Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada también de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, y esto lo expresan de muchas formas, con rebeldía, mal carácter, se sienten afectados o víctimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a si mismos, llegando en muchos casos a la violencia. Estos comportamientos los hace ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

Síntomas:

• Sentir ansiedad o desesperación de conseguir más dinero para jugar.
• Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero.
• Sensación de soledad, frustración y/o dolor después de jugar.
• Haber intentado jugar menos muchas veces, sin conseguirlo.
• Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
• Cometer acciones no legales para conseguir dinero para el juego. 
• Desatención y/o pérdida del trabajo, relaciones, estudios debido al juego.

¿Qué se puede hacer?

Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás: en especial, la falta de cultura emocional para que el individuo vaya entendiendo y madurando los sentimientos de frustración, dolor, depresión y todas esas experiencias en la vida que pueden resultarle intolerantes y que más tarde le condicionan a escaparse de lo que siente.
Lo ideal es consultar con un profesional en el caso y llevar al afectado directamente con él. Sin embargo, la posible resistencia de la persona a ser ayudada resulta muchas veces un gran impedimento. En este caso es importante que las personas que rodean al jugador compulsivo eviten sentirse culpables, decaídas o desesperadas por el comportamiento de éste. En realidad estas actitudes no ayudan en nada y lo único que harán es aumentar un ambiente de tensión y depresión. Lo mejor es no permitir que uno hunda a todos.

Sin embargo, cuando hay disposición del afectado a ayudarse, se puede no sólo buscar ayuda profesional, sino seguir estos consejos a medida que sean posibles.

Si tú eres un jugador compulsivo y ya no quieres serlo, puedes seguir estos consejos:

1. Debes de estar muy consciente de tu situación y no negarla ni rechazarla, sino admitirla. No la veas como algo malo o reprobado, y no te castigues por jugar sin control. Admite lo que haces, simplemente.

2. Haz el esfuerzo por realizar una actividad física al menos una hora al día, corre, ve al gimnasio, nada y anda en bici, lo que sea, aunque después te vayas a jugar. Díte a ti mismo: no iré a jugar si no cumplo con esta sesión de ejercicio. Esto, además de oxigenar tu cerebro y vigorizarlo, te ayudará a ir educando tu mente. 

3. Busca lecturas que te hagan comprender mejor lo que sientes y que te hagan profundizar más acerca de todos los talentos que tienes.

4. Busca alguna clase de música, de baile, de algún otro idioma o de alguna actividad que te distraiga, te guste y te mantenga ocupado creativamente. Al principio quizá no sientas muchas ganas, hay que hacer mucho esfuerzo para vencer una adicción, cierto, pero al comenzar a relacionarte en un nuevo ambiente poco a poco irá cambiando tu perspectiva emocional. No te decimos que nunca más juegues, porque el jugar es algo muy interesante y la emoción de ganar también. Pero recuerda que el juego se acaba donde empieza la dependencia…

5. Hay muchas terapias alternativas que te pueden ayudar y apoyar, como las Flores de Bach, el reiki, la fitoterapia y la bioenergética. La medicina natural es ideal para ayudarte no solo a sentirte mejor y bajar tu ansiedad, estrés, e impulsividad, sino a entender y madurar tu energía emocional, la cual está íntimamente relacionada con la adicción al juego.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Taller online gratuito de Atención Plena o Mindfulness: 4 vídeos explicativos y 7 audios guiados

Carta de liberación del clan familiar

Escribe esta carta a mano, de tu puño y letra, y la firmas.- Lo que pone entre paréntesis es solamente una explicación.- Luego quemas la carta y tiras las cenizas donde quieras. Es sólo una sugerencia, puedes romperla y tirarla donde prefieras, o ambas cosas, hazlo como te dicte el corazón.

CARTA DE LIBERACIÓN DEL CLAN FAMILIAR…

Yo… (Escribe tu nombre y Apellidos/preferentemente los 4) en este acto de mi puño y letra, como regalo al Clan Familiar al cual pertenezco y en el amor de Dios, les Bendigo, les pido perdón, ME LIBERO y libero, si así lo aceptan, a mis padres, a todos mis antepasados y ancestros, a mis pares: hermanos, sobrinos, tíos, primos, etc… a mis hijos y a mis nietos (aunque ahora no los tengas), de todos los programas inconscientes negativos, de cualquier ofensa que otro clan familiar haya recibido del nuestro, pidiendo perdón en nombre del que ofendió. De posibles pérdidas económicas, de conflictos de herencias, de asesinatos y muertes repentinas, violentas, enfermedades mentales y/o físicas, accidentes, violaciones, abusos sexuales, adulterios, abortos, hijos no deseados, hijos no reconocidos, incestos, abandonos, rechazos, injusticias, traiciones, humillaciones, crueldades, suicidios, maldiciones, desarraigos, falta de amor, victimismo, quejas, violencia, todo lo que ha afectado a mi clan familiar y a otros a través del mío, trabajos forzados, esclavitud, guerras, todo aquello que fuera alguna vergüenza y limitación. Los no dichos y toda memoria de dolor, para que terminen ya de perpetuarse. Para mi mayor Bien y el de todos los involucrados.

Espíritu Santo te entrego mi voluntad y me entrego a la Paz Divina. Amen (de Amar) “Y así es” Aquí y Ahora. Gracias, Gracias, Gracias que ya ha sido concedido.

***Firma:

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El Proyecto Sentido de nuestra vida: diferentes tipos de partos e hijos

Cómo alcalinizar el cuerpo con los 3 pilares básicos

alimentos-alcalinosEl equilibrio del pH en la sangre y tenerle alcalino es algo vital para poder evitar enfermedades teniendo sistema inmune fortalecido y hablamos de muchas enfermedades entra las que está el cáncer.

Tener un cuerpo alcalino es la base de la salud unida también por supuesto a las emociones. Si tenemos acidez en el organismo no tenemos un sistema inmunitario capaz de defenderse de las enfermedades y además la acidez es la causa primaria del cáncer. Como ya hemos dicho muchas veces en esta web, esto es algo que descubrió el bueno de Otto Warburg que fue premio nobel en el año 1931.

Hoy vamos a ver cómo alcalinizar el cuerpo ya que para alcalinizar el organismo hay 3 aspectos clave en los que hay que centrarse y que son los que determinan el pH de nuestro cuerpo:

  1. La alimentación

  2. El estado mental (nivel de estrés, ansiedad etc…)

  3. El ejercicio físico

De todo ellos quizás el más determinante es la alimentación y no es de extrañar que con los avances de la ciencia cada año haya más casos de cáncer en lugar de menos debido a la nefasta alimentación ácida que se sigue en general en la sociedad actual en la que vivimos.

La alimentación

Nosotros tenemos a nuestra disposición los alimentos ácidos, los neutros y los alcalinos y solo de nosotros depende consumir unos u otros.

Aquí puedes ver una lista de los alimentos alcalinos, ácidos o neutros.

Seguir una alimentación alcalina es básicamente hacer lo siguiente:

  • Consumir grandes cantidades de vegetales y frutas orgánicas

  • Optar por los alimentos crudos, como los vegetales y los licuados de frutas y hortalizas para aprovechar sus vitaminas, minerales y enzimas

  • Evitar los alimentos procesados, cargados de sustancias acidificantes y perjudiciales como colorantes y productos sintéticos

  • Evitar los alimentos que contengan azúcares y harinas blancas refinadas (Alimentos procesados, pan blanco, bollería, dulces elaborados con azúcar blanca etc…)

  • Evitar las carnes y los lácteos, que son alimentos altamente acidificantes

  • Cocinar al vapor, hervido, a la plancha o al horno y evitar las frituras que también son ácidas

  • Consumir básicamente productos de origen vegetal

  • Beber bebidas alcalinas, como el agua con limón y/o bicarbonato, además de los mencionados jugos de vegetales

  • Evitar el alcohol en grandes cantidades y las drogas

  • Optar por los alimentos integrales siempre que tengamos opción. (ejemplo escoger pan integral en lugar de pan blanco, arroz integral en lugar de arroz blanco etc…)

En definitiva para poder aprender a alcalinizar el organismo podemos decir en el aspecto de la alimentación, que se trata de consumir alimentos naturales y alejarnos de todo lo químico, refinado o que haya sido tratado por la industria alimentaria para abaratar costes y producir a gran escala o industrialmente.

En aspecto mucha gente y de hecho la mayoría de la humanidad, tiene costumbres muy arraigadas desde pequeños, como puede ser con el consumo de carne, el de la leche de vaca, el queso, el pan o el arroz blanco etc…Todos estos alimentos que acabamos de mencionar son alimentos ácidos, que deterioran el sistema inmunológico.

Las alternativas a los alimentos ácidos son muchas y vamos a poner un ejemplo muy claro. La quinoa contiene mucha más proteína que la carne y además contiene muchos más aminoácidos esenciales.

Es un tema de costumbres y de que en esta sociedad se promueve una alimentación ácida, por un lado porque al sistema le interesa tenernos enfermos zl ser un gran negocio, para después vendernos sus medicamentos y por otro porque todo lo que sea abaratar costes en la industria alimentaria bienvenido sea, aunque ello tenga consecuencias nefastas en nuestros organismos. La gran cantidad de sustancias sintéticas y modificadas (refinados) que contienen los alimentos perjudican notablemente nuestras capacidades de autosanarnos.

El factor emocional y el pH

Está demostrado que estar sometido a altos niveles de estrés disminuye el pH de nuestro cuerpo o lo que es lo mismo, produce acidez en el organismo.

Así mismo tener un estado mental cargado de rencores, ira, sentimientos de culpa, ansiedad y todo lo que tenga que ver con no tener un buen equilibrio emocional, se sabe que también influye en nuestro pH y por tanto en nuestra salud en general.

Las prácticas como la meditación son de gran ayuda, así como otras técnicas como el yoga, el Reiki ya que son actividades que ayudan a calmar nuestro estado mental aliviando mucho el estrés y la ansiedad y los factores negativos que inciden directamente también en nuestro cuerpo.

No es complicado encontrar dos momentos al día para practicar meditación, siendo lo ideal practicarla 20 minutos por las mañanas y otros 20 minutos en la tarde.

El estrés es uno de los factores que más daño producen en el sistema inmunitario y podemos observarlo fácilmente cuando vemos que es en etapas de estrés o de mucha preocupación por algún problema que nos surja, cuando caemos enfermos.

Es muy importante encontrar un equilibrio emocional y despejar lo más posible nuestra mente de preocupaciones y de ansiedad, y es ahí donde las prácticas como la relajación y las técnicas para buscar la paz interior como la meditación nos ayudan mucho realmente.

Cómo alcalinizar el cuerpo naturalmente con ejercicio

Cuando hacemos ejercicio ponemos en marcha nuestro sistema linfático y oxigenamos la sangre. La acidez en el organismo, en un tejido o en un órgano determinado proporciona el medio idóneo para la aparición de los tumores ya que se produce una carencia de oxígeno en el medio.

Con el ejercicio físico y especialmente con el ejercicio aeróbico o cardiovascular oxigenamos nuestro organismo y especialmente cuando lo realizamos al aire libre y en plena naturaleza.

El ejercicio físico produce alcalinidad en nuestro cuerpo y ayuda a eliminar las sustancias ácidas y las toxinas que se acumulan en nuestro cuerpo.

Además de esto incide directamente en nuestro estado de ánimo, lo cual acabamos de ver que también es muy importante que sea al correcto para no promover un medio ácido.

Cuando sudamos expulsamos ácidos en el organismo por medio de los poros de nuestra piel y es una de las mejores maneras de eliminar los ácidos que tenemos.

El sistema linfático es un sistema que es circulatorio y secundario que en paralelo trabaja con el sistema cardiovascular. Trabaja a través de una red de ganglios linfáticos, capilares y vasos que transportan un líquido que se llama linfa y que es claro y alcalino.

Con el ejercicio retiramos los fluidos de los tejidos para devolverlos a la sangre y eliminar todas las sustancias ácidas como toxinas, bacterias y desechos expulsándolos del organismo.

La linfa se encarga también de administrar nutrientes en las células y además ayuda en el intercambio de oxígeno y de dióxido de carbono. Se encarga de ayudar al sistema inmunitario desplazando los glóbulos blancos por el organismo.

El ejercicio físico es esencial para poder activar el sistema linfático y para conseguir un cuerpo más alcalino y poder mantenerlo de ese modo.

Es necesario activar el sistema linfático para que no se ralentice y no pueda enviar el oxígeno fresco y el combustible para las células.

Además cuando acumulamos ácido en el cuerpo, este lo que hace es retener líquido para neutralizar el ácido y esto nos expone a padecer enfermedades.

El sistema linfático por tanto es clave para poder mantener un organismo alcalino y expulsar las sustancias nocivas del organismo así como para poder oxigenar correctamente las células.

El ejercicio aeróbico es aquel que se mantiene a una intensidad moderada durante un tiempo relativamente largo. Lo ideal es practicar la carrera, bici o andar a un ritmo moderado durante más de 30 minutos.

Si se practica además en un ambiente natural la oxigenación del organismo será mucho mayor.

Los Valores del pH

Cualquiera puede medirse el pH usando unas tiras que nos venden en la farmacia y que reaccionan en contacto con la orina o bien con la saliva.

Un nivel de pH de 7,6 en el organismo es el valor ideal y ligeramente alcalino y que se consigue siguiendo las pautas mencionadas.

Cuando tenemos un pH de entre 7.0 y 7.3 nuestro cuerpo no está ni ácido ni alcalino (neutro).

Cuando el pH en la sangre está en 6.4 significa que el cuerpo tiene 10 veces más acidez de la recomendada y si se alcanza un pH de 6.1 el cuerpo entonces tiene 20 veces más acidez de la ideal.

Si tenemos un pH de 5.5 tenemos un cuerpo 100 veces más ácido de lo saludable y si tenemos un pH de 4.9 tendríamos un organismo 200 veces más ácido de lo aconsejable y las enfermedades estarán a la orden del día en la persona que tenga esos valores.

Te recomendamos la entrevista a R. L, un científico independiente, nutricionista, médico naturista e investigador que nos habló de las cosas que nos ocultan y de cómo tener una buena salud.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Glándula Timo: la glándula de la felicidad y las emociones

Enfermedades del hígado y su origen emocional

Hígado- hierbasEl hígado tiene funciones de almacenaje, de depuración y de metabolismo en el cuerpo. Se podría decir que todo aquello que ingerimos, nos untamos en la piel, nos ponemos en el cabello, pasa por el hígado. Es el gran laboratorio.

Cuando nuestro hígado presenta alguna falla funcional, algún síntoma, se debe a que estamos viviendo un conflicto emocional.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si padecemos algún síntoma en el hígado, se deberá siempre a un conflicto de:

  •  Falta.

  •  Ausencia.

  •  Pérdida.

  • Carencia.

Y siempre, en relación a: Hambre, Alimento, Herencia.

  • “Miedo a no tener lo suficiente para comer”.

  • “Miedo a morir de hambre”.

  • “Miedo a que alguien a quien quiero mucho, se case o viva o se vaya con un pobre muerto de hambre”.

  • “Alguien cerca mío, muere de hambre”.

Puede ser algo totalmente real o algo simbólico.

CÁNCER DE HÍGADO/NÓDULOS EN EL HÍGADO:

Emoción total de carencia. Tal vez perdí mi trabajo y siento: “¿Ahora de qué voy a vivir?”Tal vez mi marido se muere y yo pienso:”Ya no hay ingreso, mi familia y yo, moriremos de hambre”.

En los casos de cáncer o nódulos en el hígado, la carencia se vuelve un círculo vicioso.

Por un lado temo morir de hambre, pero estar enfermo me impide salir a trabajar y obtener ingresos, alimento, por lo tanto el sentimiento de carencia es total y real.

HÍGADO GRASO:

Emoción total de “me están matando”.

Tal vez yo tomo muchos medicamentos, sé que se filtran por el hígado, y doy por hecho que me van a matar.

“Estas medicinas me están matando”.

Tal vez yo sospecho que alguien quiere envenenarme (real o simbólico).

“Esta persona a mi lado me está matando, me intoxica”.

Y automáticamente, el hígado retiene grasas, para protegerse del envenenamiento (real o simbólico).

CONFLICTO ESPIRITUAL

Otro conflicto emocional que puede dañar el hígado, es el espiritual. El tener dudas sobre mi fe, sobre mi porvenir, tener una fe que si bien existe, me provoca incertidumbre y dudas y me hace sentir vacío, sin “alimento” (espiritual).

CONFLICTO FAMILIAR

Otro conflicto posible, es el tener una familia conflictiva, en la que yo soy el salvador. Por lo tanto, yo creo un sentimiento de: “Mi familia me come el hígado”.

“Me tienen harto”. Por lo tanto, yo debo crear “mucho hígado” para soportar situaciones difíciles y cotidianas.

CONFLICTO TRANSGENERACIONAL

Dentro del ámbito Transgeneracional, se deben revisar en el árbol genealógico, todas aquellas historias que presenten los ejemplos anteriores, y que por fechas o nombres, estén en relación conmigo. Puede ser que haya memorias en el transgeneracional de haber pasado hambre, de conflictos de herencia… Incluso falta de afecto importante. El hígado es la sede de la crítica. Existen memorias de situaciones en las que se han asumido compromisos y obligaciones demasiado pesadas. El desequilibrio se da muchas veces en personas que han asumido el papel de chivo expiatorio de las toxinas emocionales y los “no dichosdel clan. Haber asumido el papel de ser “el purificador” del clima familiar a costas de la propia salud.

NUEVO MODELO MENTAL A PONER EN PRÁCTICA

Debo programarme con los siguientes pensamientos y emociones: “Amor, paz y alegría, eso es todo lo que conozco. Escojo vivir en el espacio abierto de mi corazón. Busco el amor y lo encuentro en todas partes. Confío en mi voz interior. Soy un ser fuerte, sabio y poderoso. Me desprendo de aquello que no me corresponde. Entrego la responsabilidad de los conflictos a aquellos que les pertenecen. Abdico el rol de víctima. Abdico el papel de “salvador” del clan. Perdono y me perdono. Suelto y dejo que los demás asuman sus responsabilidades. Me libero“.

Se deberá tomar en cuenta también que alimento, también significa alimento emocional. Morir de hambre también puede significar: nadie me quiere. Puede significar que no sé pedir amor, que siento que no merezco pedirlo. Habrá que trabajar sobre la apertura del corazón. Comenzar con alimentar el amor propio. El amor a sí mismo para luego abrirse al amor a los demás. Al ser personas con la autoestima herida lo primero que tendrán que hacer es recobrarla, sanarla y aprender a fluir sin asumir las culpas de su entorno.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

El hígado representa la sede principal de toda la rabia y el enojo que yo vivo.

Es la forma en que reacciono o me quejo de las circunstancias que me rodean.

En mi hígado yo reflejo todas las críticas que recibo y las reacciones que yo uso para justificarme y auto- engañarme. Son mis reacciones más viscerales.

¿Cómo libero es esa emoción biológica?

Debo confiar primeramente en que por muy dura que sea una circunstancia, la posibilidad de que yo muera de hambre como tal, es falsa. Debo confiar en que todos aquellos que me rodean, me aman. Debo abrir mi corazón a la comprensión, a la aceptación y al amor.

¿CUÁL ES EL SÍNTOMA FÍSICO?

Pueden ser abscesos, cálculos biliares, cirrosis, crisis hepática, hepatitis, ictericia, nódulos o cáncer.

¿QUÉ CONFLICTO EMOCIONAL ESTOY VIVIENDO?

Los problemas del hígado se manifiestan cuando la persona hace demasiado, se preocupa por todo lo que sucede a su alrededor en lugar de digerirlo bien, es decir, adaptarse a los acontecimientos. Tiene miedo de las consecuencias, sobre todo de fallar en algo. Esta dificultad de adaptación a una situación nueva le hace sentir mucho enojo y descontento. Estos problemas también indican una actitud depresiva, aun cuando sea inconsciente. En metafísica, el hígado es el lugar del enojo reprimido. La persona afectada por los problemas hepáticos suele ser del tipo que no se ofende porque se siente indefensa, incompetente ante las ofensas. Se muestra en desacuerdo con los que se ofenden, sobre todo con aquellos que pierden el control, porque ella se esfuerza mucho para no demostrar nada. Siente amargura y tristeza. Cuando lleva ya mucho tiempo reprimiéndose, en lugar de sufrir un ataque de enojo y desahogarse, sufre una crisis hepática.

¿CÓMO LIBERO ESA EMOCIÓN BIOLÓGICA?

Debido a que el hígado tiene una función vital en la coordinación de las diferentes funciones del cuerpo humano, un problema en este órgano indica que te estás olvidando de coordinar bien lo que sucede en tu vida. En lugar de adaptarte a los acontecimientos y a las personas, los juzgas, quieres cambiarlos y te bloqueas internamente al poner demasiada atención a lo que ocurre en tu mente. Cada enojo interno es una indicación  de que te olvidas de ponerte en el lugar del otro y de que quieres tener razón. Por lo tanto, te sientes ofendido con facilidad. Tu hígado te indica que debes dedicar tiempo a acomodar dentro de ti lo que pasa a tu alrededor antes de sacar conclusiones con demasiada rapidez. También te dice que tienes todo lo necesario para defenderte.

  • Fuente: Akasha Sanación Integral.
  • Gran Diccionario de Enfermedades y su Origen Emocional de Jacques Martel.  Louis Hay.
  • Visto en: sabervivirmejor.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento

El psiquiatra Claudio Naranjo revela cómo curar las heridas de la infancia

claudio-naranjoUna inagotable fuente de sabiduría, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo explica en una entrevista concedida a RT porqué a día de hoy sólo sabemos comunicarnos con nuestros hijos a través de la violencia, cómo se pueden curar las heridas de la infancia para que no nos amarguen la vida cuando ya somos adultos y por qué el amor al prójimo no funciona si no se tiene amor propio. Vean las respuestas a todo esto y a mucho más en esta entrañable charla en RT.

En una entrevista exclusiva con RT, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo ha afirmado que cuando un psicoterapeuta ayuda a un adulto normalmente ello habla de multitud de carencias que de niño no vio satisfechas. “Aparece el reclamo del niño que vive dentro del adulto, empieza a quejarse de lo que no supo quejarse cuando era niño”, explica.

“Hay que sentir la rabia”

Según Naranjo, es tremendamente importante que los adultos sean capaces de despertar a ese “niño interior enojado con la frustración de su padre o madre”, el cual pueda incluso “llegar a acusarles” y que sean capaces de sentir la rabia aparentemente irracional” que tenían de pequeños. “Porque sin el permiso de sentir esa rabia, uno vive como un animal castrado, asevera.

El psiquiatra chileno asegura que los seres humanos “Somos como esos leones del circo a los que obligan a pasar por un circo ardiente a costa de hambre y del látigo”. “Todo animal puede ser domesticado, llega un momento en el que el animal se rinde. Así pasa con la vida humana también, a los adultos hay que devolverles la recuperación del dolor y de la rabia infantil para que vuelvan a estar enteros”, constata.

El camino hacia el amor

“Para amar hay que tener la libertad de decir sí o no, no puede ser uno un animal domesticado”, afirma Naranjo, añadiendo que hay que salirse de las frases tipo “tengo que ser un niño bueno” o “tengo que amar a mi padre o a mi madre. El experto hace hincapié en que “solo desde ahí se puede propiamente recuperar el amor”.

“La rabia incondicional es como el comienzo de una nueva libertad”, apunta. En este sentido, el psiquiatra destaca que hay una contradicción en la ética cristiana, “que predica el amor al prójimo pero no predica el amor por uno mismo. Dice:ama al prójimo como a ti mismo, pero en la práctica es como si el mensaje que transmite la cultura es: “no te ames a ti mismo”, recuerda. “El problema con eso es que no funciona el amor al prójimo si no hay amor por uno mismo, añade.

“Somos víctimas de una sociedad enferma”

“Todos somos víctimas de una sociedad enferma“. “La civilización es la respuesta a una situación traumática del mundo, una respuesta a una época en la que hubo una gran escasez”, explica el psiquiatra. En ese sentido, Naranjo afirma que lo que hoy llamamos mundo civilizado es “inmoral” y malvado porque no se quiere al prójimo.

“No se tiene sentido del bien común, es como si se estuviera sufriendo imaginariamente que se va a acabar la comida o el territorio, lamenta.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda” 

Relación entre dientes y emociones

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La relación entre dientes y emociones ha sido observada desde antiguo. Los dientes enfermos hablan de cómo nos sentimos emocionalmente y de nuestros miedos.

¿Existe realmente una relación entre dientes y emociones?

En la Medicina Tradicional China, y también en otras terapias alternativas, la relación entre dientes y emociones está más que demostrada. Los dientes reflejan como vivimos y gestionamos las tensiones diarias y son portadores de nuestra vitalidad.

Cuando nuestros dientes enferman nos hablan de los miedos y emociones. Cuando soñamos que perdemos los dientes significa que estamos perdiendo una parte de nuestra energía y vitalidad.

Los dientes son la representación de nuestro mundo interno, a través de ellos se puede descifrar muchas cosas sobre: nuestras experiencias, como asimilamos las emociones, que lugar ocupamos en el mundo, la manera en que nos expresamos o el modo que tenemos de resolver conflictos.

Nuestros dientes, siendo parte de nuestro cuerpo nos hablan y nos dicen qué está pasando y qué guardamos estancado en nuestro campo emocional.

A continuación veremos la relación entre dientes y emociones, por grupos de piezas.

Los incisivos

Los incisivos nos hablan de nuestra relación con nuestros padres, y los sentimientos de supervivencia y necesidad de ser amados. De nuestra sexualidad con la pareja y nuestra capacidad de amar a los demás como padres madres universales, aceptando nuestra parte femenina como nuestra parte masculina.

Las infecciones en estos dientes reflejan las tensiones con respecto a los antepasados, creencias sociales arraigadas, creencias relacionadas con el nacimiento y la relación que se mantiene con los padres.

Los incisivos son la imagen exterior que damos al mundo y muestran nuestra fuerza para expresar lo que creemos. En ocasiones los incisivos sobresalientes pueden denotar una carencia de arrojo.

También revelan dificultades para aceptar la feminidad, en el caso de la mujer, y la masculinidad, en el caso del hombre y el paso de material genético de una generación a otra.

Los caninos

Dentro de la relación entre dientes y emociones, los caninos enfermos nos hablan de que la persona puede estar sufriendo sensación de escasez: “La comida no es suficiente, necesito más” Esta sensación de escasez puede estar relacionada con la carencia de afecto. Las infecciones también denotan la ira, el resentimiento, la incapacidad de ser lo que uno quiere ser.

El canino está relacionado con nuestros deseos de poseer, así como nuestros deseos sexuales.

Premolares superiores

  • El primer premolar superior expresa nuestro deseo de diferenciarnos de los demás. Las infecciones en estos dientes denotan las tensiones relacionadas con agresiones externas y con el miedo a morir. Este miedo a morir no se refiere exclusivamente a la muerte física también puede referirse al final de un ciclo de nuestra vida. También podría ser el miedo a perder a un ser querido. La tristeza y la melancolía son emociones relacionadas con estos dientes.

  • El segundo premolar nos habla de crear algo nuestro, de dejar una creación nuestra en el mundo. Si estos dientes enferman pueden estar reflejando un sentimiento de falta de confianza en uno mismo, de frustración.

Premolares inferiores

Los premolares inferiores suelen ir relacionados con sentimientos de haber sido víctimas de injusticias en la vida.

Sentimientos como la desconfianza en el futuro, desilusión y descontento pueden ser algunas de las emociones expresadas.

Las infecciones o problemas en estos premolares denotan las tensiones relacionadas con la digestión de las emociones, con la sensación de haber sido víctimas de la injusticia.

Las personas dejan poco tiempo para la diversión y el disfrute, lo realmente importante para ellos es el deber y el trabajo.

Alguna de las emociones relacionadas con estos dientes son: el descontento y la desilusión. La vida carece de alegría.

Molares superiores

  • Los problemas o infecciones del primer molar superior indican las tensiones relacionadas con la digestión de las emociones y, también, que sentimos miedo o desconfianza ante lo que nos pueda deparar el futuro. Reflejan momentos en los que no somos felices, en los que no nos damos tiempo para la diversión y el placer. Estos molares también nos hablan del deseo de crear nuestra propia vida.

  • El segundo molar superior está relacionado con las emociones de ilusión o desilusión, de desapego y codicia. También están relacionados con la forma en que nuestro entorno percibe nuestros deseos.

Molares inferiores

Las infecciones o problemas en estos molares denotan problemas en el manejo de nuestras relaciones. Dentro de la relación entre dientes y emociones estas piezas son también un caso muy a tener en cuenta.

  • El primer molar inferior se relaciona con nuestro apego al pasado y a las experiencias que hemos vivido. Las infecciones en estos dientes tienen que ver con problemas en el hogar, problemas de relaciones entre la familia. La melancolía es la emoción resultante.

  • Un segundo molar inferior débil o enfermo nos habla de emociones que están relacionadas con la humildad y la capacidad que tenemos de asumir las nuevas situaciones que se nos presentan. Están relacionados con la flexibilidad necesaria para afrontar los problemas que la vida nos puede plantear.

Últimos molares

Las enfermedades de estos dientes denotan las tensiones que pueden generar la aceptación de las propias emociones.

También indican que la persona percibe que todo va excesivamente rápido, que no está en el ritmo adecuado.

Los problemas que afectan a estos dientes revelan un gran control sobre las emociones y la negación de aceptar que algo no está bien en casa.

La persona no es capaz de encontrar su identidad en este mundo, sobre todo en su propia casa.

Cordales o muelas del juicio

Estas muelas nos hablan de nuestro destino. Recogen todos nuestros deseos y nos muestran si realmente andamos en la dirección correcta.

Las emociones que suelen manifestarse cuando existe alguna patología en estos molares son el enojo y la infelicidad, con un sentimiento de que todo va demasiado deprisa y no siempre en la dirección que nuestro corazón anhela. La persona suele sentir que es incapaz de encontrar su identidad en este mundo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento