Descodificación Dental -Dr. Christian Beyer-

El Doctor Christian Beyer, Doctorado en la Facultad de Odontología Quirúrgica de Estrasburgo, ha elaborado sus investigaciones en ” DESCODIFICACIÔN DENTAL” durante más de dos décadas. Cuenta con más de diez años de experiencia práctica dedicándose exclusivamente a la misma. Tiene varios libros publicados y realiza conferencias y seminarios a nivel internacional.

Campo cuántico: programas y conflictos heredados se manifiestan en las piezas dentales.

SU TEORÍA:

En nuestros dientes llevamos impresos todos los programas de las experiencias y vivencias de nuestros antepasados, así como nuestros propios conflictos contemporáneos y de vida intrauterina.

Cuando se sufre un conflicto emocional, éste impacta en nuestra psique, como ya demostró el Dr. Hamer. El impacto se manifiesta en una determinada área del cerebro. Según el área impactada, sufriremos una afección en un órgano u otro de nuestro cuerpo.

Pero… en este proceso encontramos que tenemos unos dientes que nos protegen. Antes de que se llegue a la afección del órgano, el diente descarga la información que ha enviado nuestra psique para amortiguar esta masa conflictiva. Gracias a ello, el peso del impacto es menor en el órgano. Sin embargo, si el conflicto perdura en el tiempo, ambas partes se irán sobrecargando.

La boca se divide en cuatro cuadrantes:

Arriba, visto de frente a la izquierda (que en nosotros mismos representa nuestra parte derecha), es el 1r cuadrante.

Arriba, visto de frente a la derecha, es el 2º cuadrante.

Abajo, visto de frente a la derecha, es el 3r cuadrante.

Finalmente, abajo a la izquierda tenemos el 4ºcuadrante.

DIENTES:

El 1r cuadrante representa al clan y la figura del padre.
El 2º cuadrante representa a la familia y la figura de la madre.
El 3r cuadrante representa el hogar.
El 4º cuadrante representa el trabajo
.

Los dientes se empiezan a enumerar desde los incisivos (el centro) hasta las muelas de juicio.

Por tanto, el primer incisivo será el nº1; el segundo incisivo el nº2, y así hasta llegar al nº8 que es la muela del juicio.

Por tanto, el primer incisivo del 1r cuadrante será el diente nº11. La muela del juicio del 1r cuadrante, será la nº18. El canino del 2º cuadrante será el nº23.

El primer número indica a qué cuadrante pertenece el diente, y el segundo número indica a qué diente nos referimos.

SIGNIFICADO DE CADA DIENTE:

11- Padre. El papel que tiene el padre.

21- Madre. El papel que tiene la madre.

31Acción de la madre.

41- Agresividad masculina, memoria de violencia.

VALIOSA INFORMACIÓN

-Si el 11 y el 21 están separados, quiere decir que en nuestra genealogía había un padre y una madre que estaban separados, y esa persona arrastra la información por lo que ha vivido el mismo conflicto o lo ha vivido en sus padres.
Si uno de los dos está recto y el otro torcido, había un padre y una madre que no se miraban.

-Si el 21 está más adelantado que el 11, había una madre que estaba por encima del padre.

-12- Mi relación con el padre. Cómo me veo a mí mismo respecto a mi padre.

22- Mi relación con la madre.

-32- La protección de la madre.

42- La protección del padre.

11 encima del 12 es una memoria de un padre déspota, que está por encima mío.

-Una patología en el 32 es una memoria de falta de protección de la madre.

Una patología en la 42 es memoria de un padre déspota. Me tengo que proteger de él.

-13- Representa las reglas, las leyes. Capacidad de obedecer.

-23- Representa la moral, el bien y el mal. Tradiciones y costumbres. Capacidad de someterse.

-33- Memorias de esclavitud, de servidumbre.

-43- Cuando no está recto, memorias de caída (real o simbólica). Recuperar una propiedad.

-14- Memoria de niño que se queda sin papá. Pérdida del amor del padre.

-24- Conflicto de falta, de vacío, desconexión de la familia. Amor de la madre.

-34- Memoria de pérdida. Amor de pareja.

-44- Pérdida de hermanos.

-15- Memoria de traición. Alguien traicionó o ha sido traicionado. Desesperación.

-25- Memoria de engaño y de rechazo. Injusticia.

-35- Memoria de rechazo.

-45- Memoria de frustración. Tener rabia por sentirse frustrado.

-16- Nuestros sueños; lo que buscamos en la vida. Mi clan, mi padre, no se ocupa de mí.

-26- Necesidad de ser una persona equilibrada. Habla de lo que quiero ser.

-36- El reconocimiento: los apellidos, los apodos. Memoria de niño abandonado. Extracción del útero. El hogar.

-46- Deseo. Conflicto de la potencia masculina. Memoria de vergüenza. Mi padre siempre duda de lo que hago.

-17- Exclusión del clan. Si las raíces están soldadas, hay memoria de exilio.

-27- Pertenencia a la familia. Alianza familiar. La tradición.

-37- El merecimiento; el rechazo. No valgo. Memorias de ahogo.

-47- Memoria de destierro, de no poder volver. No ser perfecto. Sufrimiento por el éxito. Ser el primero, el mejor. Objetivo conseguido.

-18- Cumplir el objetivo de vida. Obedecer al jefe.

-28- Memorias de pecado con las leyes de la iglesia. Relaciones prohibidas moralmente. Asentir.

38- Memorias de penitencia, de perdón.

-48- Conflicto con el pudor, con la sexualidad. Secretos (en la mayoría de casos, sexuales). Mi identidad, lo que “yo soy” lo refleja el hueso basal.

El gesto, movimientos, lo que hago, lo manifiesta el LIGAMENTO DENTAL.

Es importante destacar que cada enfermedad bucal nos dará la información precisa del Conflicto que se vive.

Los PROGRAMAS generacionales que hemos heredado -se reflejan, especialmente en las raíces, si éstas están juntas, una encima de otra, hacia atrás, etc, nos darán la INFORMACIÔN precisa.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento

Profesiones que reparan: Dime en que trabajas y te diré que reparas.

El trabajo que ejercemos tiene un gran significado. Si el trabajo que tengo no me hace feliz y me aporta pocas ganancias, significa que estoy reparando un drama del árbol genealógico, este enfoque es de la Biodescodificación, de la Epigenética.

El inconsciente nos gobierna el 95 por ciento del tiempo y nos hace realizar actividades que no nos gustan, el inconsciente nos obliga a complacer a nuestro clan.

¿Qué significa reparar? Reparar no significa solucionar, sino seguir el dictado del clan, asumir un drama que no nos es propio. Un peso que no nos corresponde y lo reparamos repitiendo, llevando esa carga que el clan depositó sobre nuestras espaldas, asumimos que era nuestra, asumimos que debíamos cumplirla, asumimos que debíamos cumplir las expectativas de nuestra familia aunque nos haga infeliz.

Hay dos señales que nos indicarán que se está reparando el árbol genealógico, repitiendo una dinámica impuesta de nuestro clan de modo inconsciente. Las señales son estas:

1. No nos apasiona nuestro trabajo, es una carga.
2. Aquello que hacemos no nos deja dinero y no nos hace feliz.

Si tu trabajo te hace feliz y te da ganancias no se está “reparando”, se está ejerciendo desde la libertad la capacidad de ser tú mismo, de desarrollar las actividades que te aportan plenitud. Cada ser humano posee un don, un talento y a eso debe aspirar. Es un derecho divino y sagrado.

Muchas personas eligen sus profesiones en base a su historia familiar. Hay familias en donde todos son abogados, el clan asume que todos deben dedicarse a lo mismo para seguir la tradición, todos fotocopias del primero. En otros casos existe neurosis de fracaso, donde asumimos que no debemos superar al clan, por ejemplo: mi padre es médico yo soy enfermero, obligando a éste a no superar a su padre, a sus ancestros. Neurosis de fracaso que se debe trabajar.

Otra neurosis narcisista es observar que todos se dedican a lo mismo, todos son carniceros, todos son zapateros, todos son comerciantes o todos se dedican a la docencia. Falta de imaginación dentro del clan, miedo a salir de lo conocido, clan castrador. En este caso se están dando LEALTADES FAMILIARES. Seguir las costumbres de nuestro clan es una prioridad para poder ser aceptados, para poder pertenecer y no ser expulsados. Un miedo primitivo que arrastramos a la discriminación. Mejor me dedico a lo que se dedica mi clan, antes de ser eliminado. Debemos comprender que por derecho divino y sagrado pertenecemos a nuestro clan más allá de nuestra actividad. Nacimos en él, ya solo con eso PERTENECEMOS. No se necesita hacer nada para pertenecer, es un derecho SOBERANO.

Profesiones que reparan:

-Policía, soldado, velador, portero, vigilante, administrador de sistemas, computo, electricista, carpintero: se busca al padre ausente en el clan.

-Abogado, juez, ministerio público, traductor, intérpretes: se busca reparar o hacer justicias en el clan. Hubo injusticias.

-Político, delegado, líder sindical, senador: se busca obtener el reconocimiento del clan reparando. No se obtuvo reconocimiento en el clan.

-Médico, enfermero, terapeutas: se busca sanar al clan o evitar la muerte del clan.

-Locución, telefonista, diseñador gráfico, publicista, relaciones públicas, intérpretes, traductor: se busca reparar al clan de falta de comunicación.

-Chef, cocinero, repostero, mesero, agricultor, panadero: se busca unir al clan en amor. No existió amor en mi clan.

-Todo lo relacionado a la docencia: se busca educar al clan, reformar al clan.

-Pediatría, educador de niños, niñera: se busca proteger a los niños. Existió abusos con los niños en mi familia.

-Costurera, sastre, tejidos: se busca impedir la separación del clan.

-Rescatista, chófer de ambulancia, buzo de salvación, primeros auxilios, detective, médico forense, actor, gimnastas, entrenador deportivo: se busca rescatar, encontrar a un desaparecido, revivir a un muerto en nuestro clan.

-Músico, cantante, pintor, payaso, actor, comediante, florista, cirquero: se busca dar alegría al clan. Ausencia de alegría en mi clan.

-Psiquiatría, psicólogo, neurólogo, terapeuta, coaching: se busca la salud mental en el clan. Locura en mi clan.

-Albañil, agente inmobiliario, ingeniero civil, arquitecto, decorador de interiores, pintor de casas: se busca dar un refugio al clan. Ausencia de hogar.

-Cura, monja, misionero, catequista, voluntarios sociales: se busca limpiar las aberraciones, maldad o pecados en el clan.

-Administradores, cajeros, agentes de seguros, notarios, banqueros: se busca recuperar el dinero perdido del clan.

-Maquilladores, diseño de indumentaria, coaching de vida, dermatólogo, peluquero, estilistas, modelaje, joyas: se busca reparar la autoestima en el clan. Existió abusos de poder.

-Nutricionista, veterinario, ingeniería en alimentos, entrenador de perros: se busca el amor de las madres. Ausencia de amor materno.

-Personal de limpieza, lavandería, tintorería, lava platos, lava copas, instaladores de alfombras, tapiceros: se busca limpiar o cubrir, tapar las porquerías y basuras en nuestro clan.

-Agentes de viajes, azafata, hoteleros, personal de cruceros, capitán de barco, piloto de avión, chófer de pasajeros, turismo: se busca huir, escapar del clan. Familia peligrosa.

-Bioquímicos, trabajos en laboratorios, antropólogos, historiadores, cronistas, detectives, investigadores, bibliotecarios, archivistas, psicólogos, secretarias: se busca descubrir los secretos en el clan.

-Dentista, mecánica, reparación de aparatos y equipos, técnicos mecánicos, maquinarias, herramientas: se busca reparar a la familia en general.

-Comerciantes: se busca reparar robos o estafas en la familia.

Toda profesión que realizamos en nuestra vida no es casual, es una representación simbólica de las fallas en nuestras familias.

Si ganas bien y disfrutas de tu trabajo, es más que seguro que tu profesión o actividad hayan sido elegidos por ti, ¿por qué? Porque te hacen sentir próspero, pleno y feliz. Quién más que uno mismo para saber lo que le hace bien.

Si tu profesión o actividad no te dan muchas ganancias, vives ajustado, no te gusta lo que haces, es más que seguro que sigas los dictados del clan y estés reparando, llevando una carga que no te pertenece. Revisa tu árbol familiar, identifica el drama en la cual desencadenó esa reparación, de dónde viene esa imposición. Quizás estés haciendo una actividad impuesta que no te beneficia.

Sigue tu dictado interior, que tu criterio de vida sea la felicidad y el disfrute. Dicen, que el que trabaja en lo que le gusta, no trabaja, juega, se divierte y goza. No dejes de buscar tu don, tu propósito, ese es el verdadero significado de tu vida. Aportarás maravillosas cosas al mundo.
Si no sabes cuál es tu don y tu propósito, intenta recordar y Buscar que cosas atrapaban tu atención en tu infancia.

¡Allí se encuentra el cáliz sagrado!

El que trabaja en lo que no le gusta, regala amargura, frustración a otros, busca tu don y serás un regalo, una Bendición para los demás.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento” 

Qué es el triángulo dramático y cómo podemos salir de él

¿Por qué algunas relaciones son armoniosas y felices y otras parecen un tormento? ¿Por qué una relación personal o profesional que parecía buena se convierte, de repente, en un sufrimiento? La explicación la encontramos en el triángulo dramático y en el papel que jugamos cada uno de nosotros, según la teoría de Stephen Karpman, psicólogo transaccional.

Veamos un ejemplo: Pensemos en un profesional amargado con su trabajo. Se pasa el día criticando a su jefe o a la empresa por las decisiones que se toman. Esta misma persona, sin embargo, cuando está con sus amigos, se involucra personalmente en sus problemas para ayudarles, sin que se lo hubieran pedido, y acaba agotado de tanto esfuerzo. Al mismo tiempo, vive una relación de pareja que no le hace feliz. Se queja de su mala suerte y no hace nada para resolverlo. Pues bien, esta persona vive tres roles o personajes diferentes: en el trabajo es perseguidor, con sus amigos actúa como salvador y en su relación de pareja se siente víctima. Y cualquiera de los tres personajes no le hacen demasiado feliz (ni a él ni a los que le rodean).

La mayor parte de los conflictos en nuestras relaciones personales y profesionales surgen porque hemos adoptado un rol de perseguidor, salvador o víctima. Ninguna de las actitudes anteriores es recomendable, ya que nos vacía de fuerza y nos llena de emociones poco gratificantes. Además, no son roles fijos, sino que vamos cambiando de uno a otro dependiendo del momento o de la situación. Si retomamos el ejemplo anterior, la persona puede ser también perseguidor de su pareja, criticando todo el tiempo lo que hace; o víctima en su trabajo. Por ese motivo, se denomina triángulo dramático: una vez que entramos en el triángulo, saltamos de un vértice a otro con una alegría tremenda. El desafío consiste en salirnos de él y, para ello, tenemos dos claves:

Primer paso: necesitamos reconocer que estamos en la actitud de perseguidor, víctima o salvador.

  • El perseguidor juzga todo cuanto le rodea. Critica, amenaza o culpa de lo mal que le va la vida o de lo que le sucede. Es fácil imaginar que este personaje es muy intransigente y despierta mucha rabia y frustración.

  • El salvador se preocupa de modo excesivo por los problemas de los demás, incluso en detrimento suyo. Presta ayuda, aunque no se la pidan; se rodea de personas que le necesitan y asumen una responsabilidad exagerada del bienestar del resto. También genera mucha frustración porque tiende a sacrificarse, a evitar los conflictos y a no sentirse lo suficientemente reconocido por el esfuerzo dedicado.

  • La víctima se queja constantemente y busca a otros para que le resuelvan sus problemas. Se siente indefenso, susceptible e incapaz de salir solo de las dificultades. Es un personaje que genera también mucha insatisfacción porque la persona no se siente capaz de salir de la situación.

Pues bien, una vez que hemos identificado en una relación concreta qué papel jugamos nosotros y las personas que nos rodean, el siguiente paso consiste en salirse del triángulo dramático, lo que se consigue cuando asumimos la responsabilidad de nuestra propia felicidad y bienestar. Ni criticamos al resto por ser como son, ni nos dedicamos a salvar sus vidas ni esperamos que nadie nos resuelva nuestros problemas. Por ello, veamos cómo conseguirlo en cada uno de los papeles anteriores:

  • El perseguidor necesita asumir la responsabilidad de su enfado, de no controlar todo cuanto le rodea. Ha de aceptar su propia vulnerabilidad (cosa de la que huye como de la peste) y no pretender tener siempre la razón. En el fondo es pasar del personaje de perseguidor al de retador o a plantear desafíos para que otras personas, con sus recursos y habilidades, los asuman.

  • El salvador necesita hacerse cargo de su vida, aprender a decir “Noy a poner sus propios límites. No ha de ayudar a todo el mundo cuando ni se lo han pedido (recordemos que la actitud de salvador genera dependencia, algo que no es saludable para ninguna de las dos personas). También ha de saber expresar los propios deseos con sinceridad y permitir que otros le puedan ayudar. El cambio consistiría en superar el personaje de salvador por el de facilitador, que da apoyo pero que permite que los otros sean los protagonistas.

  • La víctima necesita recuperar su propia capacidad a través del aprendizaje de sus habilidades. Ha de ganar más confianza en sí mismo, no esperar que otros le digan lo que tiene que hacer ni que le resuelvan las dificultades. Ha de desarrollar una actitud más proactiva. El cambio se consigue cuando la víctima asume el personaje de creador, de quien diseña sus propias decisiones. 

En definitiva, todos vivimos relaciones en las que jugamos un rol poco afortunado, el de perseguidor, salvador o víctima. En la medida que nosotros caemos en el triángulo dramático, es posible que la otra persona también viva alguno de los personajes anteriores. Nuestro desafío es salirnos de dicho triángulo poco recomendable a través de dos claves: reconocer nuestra actitud y asumir nuestra responsabilidad para transformarla en otra más favorable, retador, facilitador o creador. Solo así podremos cultivar relaciones saludables.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Arquetipos o patrones de comportamiento, conductas

Hemorroides: Biodescodificación

4ª Etapa (Relación)

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Tengo un conflicto emocional de “identidad”.

No tengo ni la más mínima idea de dónde tengo colocado “mi trasero”.

Resentir:

“No sé quién soy”.

“No sé qué papel juego en esta historia”.

“No sé si soy importante para esa persona”.

“Me dan por el trasero”.

“Me tratan con la punta del pie y yo aguanto”.

Las hemorroides comienzan su curación, cuando yo ya me siento en mi lugar.

Ejemplo:

“Yo siempre he considerado que mi pareja me ama, pero siempre me grita, sale sin invitarme, no me presenta a los demás como “su pareja”, no me toma en cuenta para decisiones importantes, no sé qué lugar ocupo en su vida“.

Curación:

Cuando yo me siento a hablar con él, y él me aclara que realmente no me ama, por lo tanto, yo entiendo el lugar que me corresponde y me alejo.

“Estoy embarazada, es un período largo y tedioso, aunque por otro lado soy y estoy feliz. Tengo la duda si después de todo esto mi pareja me seguirá amando igual, mi cuerpo ha cambiado, tal vez mi pareja prefiera a nuestro hijo que a mí, siento que ya no me pondrá tanta atención”.

Nace el bebé, y mi pareja vuelve a tratarme como pareja, volvemos a formar un equipo y me siento importante para él otra vez, ahora somos una pareja feliz, disfrutando de ser papás.

Las hemorroides, también representan que yo tengo un coraje o molestia por algo que ocurrió en el pasado, es algo que me pesa pero que no suelto. Es una marranada que me hicieron pero que yo no olvido ni perdono. Puedo vivir normalmente mi presente, hacer como que aquella experiencia quedó en el olvido, pero hay algo que la mantiene dentro de mí.

Ejemplo:

“Mi pareja me engañó, la encontré con mi mejor amigo, yo la amo y me duele la situación, me han traicionado dos de las personas más importantes para mí. Ella me jura que fue un error y la perdono, seguimos viviendo juntos. Mi amigo, aunque se aleja un tiempo, vuelve a mi vida y de vez en cuando sigo saliendo con él, todo está normal”.

Mentira… eso sigue dentro de mí, vivo con eso, me pesa, no puedo olvidarlo.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

En el caso de las hemorroides, siempre hay una negación a soltar u olvidar un hecho que nos ha herido, siempre hay una añoranza de que las cosas cambien, siempre hay un miedo a tener que “soltar” a alguien y como debo mantenerme firme, seguro y aparentemente feliz, no desaparecen.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Libero de mí, de mi mente, de mi corazón y de mi cuerpo, todo lo que no sea amor.

Encuentro mi lugar seguro y en paz.

Acepto y perdono los errores de los demás y sigo adelante.

Hay tiempo y espacio para todo lo que deseo hacer.

¿Cuál es el síntoma físico?

Las hemorroides son varices ano-rectales.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Las hemorroides son una indicación de presión creada por estados emocionales y por temores que no se quieren mostrar ni de los cuales se quiere hablar. Esta represión llega a convertirse en una carga. Se manifiestan en la persona que se obliga, que se crea una presión, sobre todo en el aspecto material. Por ejemplo, puede ser una persona que se obliga a hacer un negocio que realmente no le gusta. Como las hemorroides se sitúan en el recto, que es la parte terminal del intestino grueso, la persona que las padece puede ser del tipo que se obliga a terminar algo. Se exige demasiado. La tensión se crea principalmente por querer “tener algo o a alguien”, a causa de una inseguridad material y una dificultad para tomar decisiones.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Cuanto más fuerte sea tu actitud interior de inseguridad, más sufrirás de hemorroides. Para aliviar esta inseguridad, te obligas a “hacer” para “tener”. Lo principal es que adquieras confianza en el Universo, es decir, que confíes más en nuestra madre, el planeta Tierra, que existe para proveer de todo a sus hijos.

Te ayudaría mucho aprender a “soltarte”, a tener más confianza en ti mismo y a expresar lo que sientes, dándote derecho a tener miedos en el aspecto material.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento 

Cómo vencer la Procrastinación

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

¿Te distraes cuando trabajas en algo importante para hacer algo más trivial?

Distraerse es un síntoma común de la procrastinación.

Entender que es la procrastinación y cómo evitarla es un tema que afecta a tantas personas que debería enseñarse en las escuelas del siglo XXI.

Procrastinar significa posponer la tarea que estás realizando para realizar otra actividad secundaria que te distraiga de la principal.

¿Alguna vez has estado nervioso ante algo como ir al médico y dabas vueltas por tu casa ordenando, limpiando o haciendo tareas para distraerte? Eso es lo que se siente al procrastinar.

Procrastinar tiene que ver con sentirnos desmotivados o con relacionar la tarea que estamos realizando con posibles consecuencias negativas. Si estás sumergido en una tarea que no disfrutas, tu mente necesita dejarla a un lado para respirar y hacer algo que te resulte más placentero.

Procrastinar no tiene nada de malo, todo el que se enfrenta a una tarea tediosa la sufre en mayor o menor medida.

El problema es cuando la procrastinación es tan importante que tus tareas se alarguen indefinidamente.

¿Cómo Vencer La Procrastinación?

La procrastinación es una forma de tu mente de decirte que estás haciendo algo mal. Para solucionarla, identifica cual es la causa de la siguiente lista que te afecta.

1. Miedo / Perfeccionismo / Estrés

Son tres caras de la misma moneda. El perfeccionismo y el estrés son formas de miedo. El perfeccionismo es miedo a no ser lo suficientemente bueno. El estrés es un estado de tensión constante causado por un miedo.

Vamos a analizar algunas estrategias para mejorar tu respuesta ante el miedo.

a. Busca la causa de tus miedos

Entender tu miedo es estar a mitad de camino de la solución. Si no conoces la causa de tu miedo no podrás solucionarlo.

Pongamos por ejemplo que alguien tiene que realizar una tarea importante en su trabajo y está procrastinando y se siente estresado.

¿Qué es lo que realmente le causa miedo? Podría ser que le preocupara la posibilidad de que su jefe no esté satisfecho y pierda el trabajo. ¿Por qué le preocupa perder el trabajo, que consecuencias tendría esto? Podría ser que temiese perder su fuente de ingresos o que le preocupase lo que su familia pueda pensar.

b. Enfréntate a tus miedos

  • Ocúpate de lo que haces ahora

Lo único que puedes controlar es lo que haces ahora. No puedes predecir el futuro. No puedes controlar lo que pasará mañana, no puedes controlar el futuro. Céntrate en la tarea que estás realizando ahora mismo.

  • Pon las cosas en perspectiva

Piensa en ti mismo dentro de un año, ¿dónde estarás?, ¿qué harás?, imagínate recordando el momento actual dentro de un año. ¿Importará mucho lo que estás haciendo ahora mismo dentro de un año?

  • Relájate mientras trabajas

Ahora mismo estoy escuchando música de Yann Tiersen mientras escribo. Parece increíble pero escuchar música relajante me ayuda mucho a concentrarme cuando el perfeccionismo se apodera de mí.

2. Falta De Diversión

El trabajo parece tan importante a veces que nos olvidamos que somos seres humanos que necesitan divertirse para vivir. En lugar de eso nos tratamos cómo robots dedicando nuestro tiempo a tareas tediosas y aburridas.

Si pasas la mayoría de tu tiempo en una sola actividad o área de tu vida, esta parte se va a hacer pesada para ti y las otras áreas de tu vida van a sufrir como consecuencia.

Intenta distribuir tu tiempo de forma equilibrada entre trabajo y diversión.

3. Falta De Motivación

¿Por qué estás haciendo lo que haces? ¿Qué es lo que te motiva de tu trabajo? Si crees que tu trabajo es una obligación o una carga quizás deberías buscar una forma alternativa de enfrentar tu trabajo o quizás deberías buscar otro trabajo. No sigas haciendo algo si no tienes un motivo sin más.

Dos formas de hacer una tarea aburrida más motivadora:

  • Si tienes que realizar tareas largas y aburridas intenta añadirles un elemento de diversión.

  • Escoge algo que realmente te guste como recompensa por tu trabajo y prémiate cada vez que termines una tarea.

4. Trabajo Ineficiente

Trabajar más tiempo del que es necesario puede hacer que tu trabajo resulte aburrido.

  • Trabaja menos horas para ser más productivo

Trabajar más horas no significa trabajar más. Asegúrate que las horas que dedicas a tu trabajo las pasas trabajando realmente y no en tareas menos importantes como revisar el correo, charlar, buscar información indefinidamente, etc.

  • No pierdas de vista tu objetivo

¿Por qué estás haciendo lo que haces? Por ejemplo, el motivo por el que escribo es ofrecerte regularmente consejos prácticos para tu desarrollo personal. Si estuviera preocupado por lo que la gente pudiera pensar o por si el artículo está perfecto al 100% no escribiría.

Concéntrate en tu objetivo, es lo único importante, el motivo por el que haces lo que haces. Si pierdes tu objetivo de vista te encontrarás trabajando en cosas con poco valor.

5. Falta De Planificación

  • Planifica

Planificar te ayuda a concentrarte en las tareas más importantes, saber que tienes que hacer y cuanto tienes que dedicarle en cada momento.

  • No te sobrecargues de trabajo

Tener una lista interminable de tareas pendientes te hace sentir impotente. Asegúrate que decides correctamente cuanto tiempo te lleva cada tarea para que no se te acumule el trabajo y delega y elimina las tareas menos importantes.

6. Falta De Disciplina

  • Usa la disciplina, empieza aunque no te apetezca

A veces te apetece trabajar y eres muy productivo, pero quizás muchas veces te pones manos a la obra pero no te apetece nada trabajar. Piensas “mmm… quizás dentro de 30 minutos tendré más ganas de hacerlo”. Pasan 30 minutos y aún no tienes ganas de empezar.

El mejor momento para empezar a hacer algo es ahora mismo. Aprende a usar tu fuerza de voluntad y verás que una vez has empezado, seguir trabajando es fácil.

7. Fatiga Física O Mental

Si no te alimentas bien, no estás en forma, no descansas lo suficiente o no duermes correctamente, tu cuerpo no quiere trabajar, quiere descansar y no te dejará hacer nada de lo que le pidas.

Asegúrate que descansas lo suficiente mientras estás trabajando, y duerme todo lo que te haga falta por la noche.

  • Autor: Juan Sebastián Celis Maya (Autor Internacional Experto en Desarrollo Personal Para El Éxito Y La Libertad Financiera) sebascelis.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

La sangría emocional de ayudar a quien no quiere ser ayudado

A casi todos nos han educado para hacer lo posible, y lo imposible, por ayudar a los demás. Es un concepto que tenemos profundamente arraigado y que, sin duda alguna, es muy loable. Sin embargo, a veces en el acto de ayudar a los demás podemos practicarnos una sangría emocional que termine drenando nuestra energía y arrase con nuestro equilibrio psicológico.

Todos los psicólogos sabemos que no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado. Por eso, en algunos casos el primer objetivo de la terapia psicológica es lograr que la persona comprenda que tiene un problema y que necesita ayuda. Ese es el punto de partida para poder trabajar porque sin un compromiso personal, el cambio interior es prácticamente imposible. Lo mismo pasa en la vida cotidiana. Solo podemos ayudar cuando la otra persona acepta nuestra ayuda. 

Regalar gafas a quien no quiere ver 

Ayudar a quien no quiere ser ayudado es como regalar gafas a quien no quiere ver. Simplemente no las usará. Es probable que ni siquiera valore nuestra ayuda y el esfuerzo o tiempo que hemos invertido e incluso puede llegar a molestarse considerando nuestros gestos como una intromisión en su intimidad.

¿Significa que debemos tirar la toalla cuando nos damos cuenta que una persona se está causando daño? ¡No! 

Sin embargo, debemos ser conscientes de que nuestra ayuda tiene límites, unos límites que a menudo pone la otra persona. Debemos aprender que no por mucho aconsejar, aprende el otro más temprano y que la ayuda que podemos brindar está limitada a la ayuda que el otro esté dispuesto a aceptar. 

Es importante comprender que cuando alguien está atravesando una situación difícil, puede ser aterrador reconocerlo, por lo que quizá necesite un poco de tiempo para procesar emocional y racionalmente lo que le sucede. Solo después puede decidir pedir ayuda. Por tanto, a veces hay que darle tiempo para que mire dentro de sí, comprenda lo que le está pasando y pida apoyo

Aunque a nosotros nos resulte evidente el problema y su solución, para la otra persona puede no ser tan claro. Por eso, en ocasiones brindar ayuda significa violentar el ritmo de curación emocional y, mientras lo hacemos, nos sumimos en un proceso desgastante para nosotros que no tiene mucho sentido. 

La actitud correcta para “ayudar” de verdad

Cuando una persona que está en problemas rechaza tu ayuda, puedes sentirte enojado, frustrado o impotente. No obstante, debes comprender que esos sentimientos no le ayudarán a esa persona y tampoco a ti. Se trata de afrontar la situación con una actitud diferente, y para ello tendrás que:

-Asumir que cada quien debe aprender de sus errores y superar sus obstáculos. Debemos dejar de actuar como padres sobreprotectores. Debemos comprender que cada quien debe aprender sus propias lecciones de sus errores. Por mucho que queramos a algunas personas, no podemos llevar siempre “su carga” ni solucionar los problemas en su lugar porque el crecimiento se produce precisamente cuando se superan los obstáculos que la vida nos pone delante.

-Dejar de pensar que las cosas se deben hacer de una manera precisa. En muchas ocasiones, esa tendencia a ayudar nace de la creencia de que la otra persona está haciendo las cosas “mal”, lo cual se debe a que creemos saber cómo se hacen “bien”. En realidad, cada quien debe encontrar su manera de solucionar los problemas y desarrollar su estilo de afrontamiento. No existe una única forma de hacer las cosas, por lo que antes de brindar tu ayuda, debes cerciorarte de que te has desprendido de esa creencia pues de lo contrario es probable que quieras imponer tu opinión o punto de vista, algo que no suele ser bien recibido y hace que el otro se ponga a la defensiva. 

¿Qué puedes hacer? 

-No presiones. Cuando una persona no está preparada psicológicamente para buscar o aceptar ayuda, el hecho de presionarla puede tener el efecto opuesto al que pretendes, haciendo que se encierre en sí mismo y se aleje de ti. Por tanto, el primer paso es no presionar.

-Mantente disponible. La mejor manera de apoyar a una persona que no quiere ser ayudada, es mantenerse a su lado para cuando necesite hablar o decida buscar ayuda. Debemos tener en cuenta que todos deben pasar por una serie de etapas cuando sufren heridas emocionales y hay etapas en las que solo es necesario un hombro amigo.

-Infórmate. Lo que ha sido mejor para ti, podría no ser una buena solución para esa persona a quien quieres ayudar. Por tanto, es importante informarse en profundidad sobre el problema. También es conveniente animar a esa persona a hablar sobre el asunto para que comprendas su perspectiva. Los mejores consejos provienen de la empatía, si aconsejas desde tu lugar y punto de vista, tus soluciones podrían ser perfectamente inútiles.

-Establece límites. En algunos casos, una persona en problemas puede caer en una espiral de autodestrucción y, si no tienes cuidado, puede arrastrarte consigo. Por eso, es importante que establezcas unos límites ya que debes proteger tu equilibrio emocional si realmente quieres ayudar al otro. La budista Pema Chodron dijo que “trabajamos en nosotros mismos para ayudar a los demás, pero también ayudamos a los demás para trabajar en nosotros mismos”, lo cual significa que el acto de ayudar a resolver un problema también nos involucra emocionalmente, por lo que tendremos que decidir cómo afrontarlo de la mejor manera posible.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Por qué la gente no se cura?

Curo más con el amor que con los fármacos *Jordi Domingo -psiquiatra-

Un hombre bueno

Jordi Domingo, psiquiatra. Creó el servicio de psiquiatría del hospital General de Catalunya y el del Centro Médico Delfos. Es psiquiatra del Cottolengo y especialista en acompañamiento a la muerte. En la Fundación Nepp (fundacionepp.org), que él preside y abierta a quien quiera colaborar, ayudan a integrar el trastorno mental en España con diferentes programas. Han trabajado y trabajan (creando hospitales, orfanatos, dando apoyo farmacológico, formación médica…) en Haití, Guinea Ecuatorial, Turquía, Mozambique… Ahora se embarcan en la organización de una marcha integrada por niños a los campos de refugiados saharauis para recaudar fondos y reconstruir un hospital pediátrico en la zona liberada, porque “ningún niño debería morir”.

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Soy un psiquiatra biologista conductual clásico.

Lo sé.

Y puedo asegurar que curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas.

Sufrimos una epidemia de ansiedad.

Sí, de ansiedad y de depresiónMi teoría es que se debe a la falta de valores. La clave está en potenciar tu alma, la capacidad de amar y de dar.

La clase media venida a menos sobrevivimos entre interminables obligaciones.

Ese exceso de obligaciones y trabajo nos impide crecer espiritualmente.

No cabe en la agenda.

Por eso olvidamos que nacemos con la felicidad dentro. Crecemos y la buscamos fuera, y así apagamos el entusiasmo y la satisfacción de dar lo que tenemos. Desesperados, hacemos meditación para reducir nuestra ansiedad, pero en general no para crecer. Estamos en mínimos.

Necesitamos a los otros para crecer.

Sí, necesitamos ser amables con los demás, poner en práctica nuestra generosidad, paciencia y capacidad de comprensión para desarrollarlas; esto es crecimiento interior.

Amar es un verbo que se debe conjugar.

Los estudios demuestran que los niños que crecen con sus abuelos en casa son más felices y equilibrados. Pero hoy, como molestan y no producen, los dejamos en residencias.

Hábleme como psiquiatra.

Le estoy hablando como psiquiatra. Le aseguro que la mejor medicina para acabar con la propia ansiedad o depresión es dar amor, a tus plantas, a tu perro, a tu gente… y si puedes, a todo aquel con quien te cruzas. Pero dar amor para recibir amor… eso es un contrato.

Perdone, pero si das y no recibes nada, eso es el desierto.

El otro será el desierto, no tú. Le aseguro que ayudar a morir a una persona te llena de vida. Nosotros lo hacemos y no cobramos por ello, lo que nos causa problemas en el hospital, que es privado. El concepto de amor está muy equivocado en nuestra sociedad. Amor es dar.

Creía que los psiquiatras no deben involucrarse emocionalmente con sus pacientes.

Yo quiero a mis enfermos, tengo 55.000 historias abiertas, e intento curarlos con pastillas, con psicología y con amor. “Doctor –me dicen– que usted quiera que yo esté bien me da fuerza para estar bien”.

Es usted un extraño psiquiatra.

He pasado muchos años y muchas horas en ­manicomios con enfermos muy graves y medicados, pero a los que el amor también les llega.

Ahora viven en hospitales psiquiátricos.

Sí, han perdido los jardines. Son enfermos que viven encerrados en sí mismos, esquizofrénicos graves, pero responden al amor. Yo he tenido la suerte de buscar siempre la bondad.

¿Por qué?

Mi madre me regaló una gran lección. Tuvimos una cocinera durante 40 años en casa; cuando se hizo viejecita se quedó inválida y mi madre nos dijo: “María se queda en casa”. Hasta que murió, siete años después, mi madre le limpió el culo. Teníamos servicio, así que le pregunté: “Mamá, ¿por qué no lo hace la asistenta?”.

¿Y qué le contestó?

“Porque no es su trabajo. El trabajo de cuidar a María es mío”. Fue una lección absoluta de valores humanos que me ayudó a crecer.

¿Un científico creyente?

Yo no creo en Dios, ojalá, pero sí en la bondad, y en su carencia, que se parece mucho al mal. A los 18 años trabajé en un orfanato en Barcelona; los niños me contaron que sufrían abusos sexuales; cuando dije a la dirección que lo iba a denunciar me amenazaron, me asusté y lo dejé.

Una carga.

Empecé a ir a África como psiquiatra voluntario. En Guinea Ecuatorial trabajé en la lepro­sería de Micomeseng. Me acercaba a ellos, les acariciaba y se les iluminaba la cara, había ­leprosos a los que hacía cuarenta años que nadie tocaba.

Con el tiempo creó la Fundación Nepp y levantó un orfanato en Mozambique.

Sí, en una zona asolada por el sida donde había miles de niños huérfanos. Hicimos pozos de agua, una casa de salud… Luego el pueblo saharaui me pidió que tratara a sus enfermos, y me ocupé de montarles un hospital psiquiátrico, enviar medicinas y formar personal.

Los campos de refugiados saharauis están llenos de niños…

Hay 50.000 en muy malas condiciones. En el último viaje vi como les arrancaban los dientes sin anestesia. Les compré un buen equipo y les envié anestesia, y pude ver como le sacaban un diente a una niñita sin que le doliera… me emocioné, podría ser mi nieta.

Entiendo.

Estamos organizando una marcha multitudinaria para octubre a través del muro minado que divide el desierto del Sáhara, una fortificación de más de 2.800 kilómetros rodeada por más de siete millones de minas que matan a diario, sobre todo a niños, para dar a conocer al mundo los tan olvidados valores humanos.

¿Cuál es el objetivo?

Construir un hospital pediátrico en la zona liberada. Necesitamos un euro por mina para evitar el sufrimiento infantil. Haremos la marcha con niños de distintos países, para que niños ayuden a niños. Ellos no están en guerra. Son el futuro. Hay que darles valores, la posibilidad de que construyan un mundo más justo en el que vivir, que conozcan la sensación de dar.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Las caricias son tan necesarias como la comida o la bebida” 

Las 4 leyes del desapego para la liberación emocional

Es posible que la palabra “desapego” te cause cierta sensación de frialdad e incluso de egoísmo emocional. Nada más lejos de la realidad. La palabra desapego, entendida dentro del contexto del crecimiento personal, supone un gran valor interior que todos deberíamos aprender a desarrollar.

Practicar el desapego no significa en absoluto desprendernos de todo aquello que nos es importante, rompiendo vínculos afectivos o relaciones personales con quienes forman parte de nuestro circulo personal.

Significa básicamente saber amar, apreciar e involucrarnos en las cosas desde un punto de vista más equilibrado y saludable, liberándonos a su vez de esos excesos que nos ponen cadenas y que nos amarran. Que nos cortan las alas.

La liberación emocional es darnos la opción de vivir con más honestidad de acuerdo a nuestras necesidades, ofreciéndonos a su vez la opción a crecer, de avanzar con conocimiento de causa. Sin dañar a nadie, sin que nadie nos ponga tampoco su cerco camuflado con las cadenas del amor pasional, filial o incluso materno.

Aprendamos, pues, a poner en práctica estas sencillas leyes sobre el desapego…

Primera ley: eres responsable de ti mismo

Nadie va a retirar cada piedra que te encuentres en tu camino, al igual que nadie va a respirar por ti ni se va a ofrecer como voluntario para cargar tus penas o sentir tus dolores. Tú mismo eres artífice de tu propia existencia y de cada paso que das.

Así pues, la primera ley que debes tener en cuenta para practicar el desapego, es tomar conciencia de que eres pleno responsable de ti mismo.

-No pongas en el bolsillo de los demás tu propia felicidad. No concibas la idea de que para ser feliz en esta vida, es esencial encontrar una pareja que te ame, o tener siempre el reconocimiento de tu familia.

Si el barómetro de tu satisfacción y felicidad está en lo que los demás te aportan, no conseguirás más que sufrimiento. ¿La razón? Pocas veces lograrán cubrir todas tus necesidades.

-Cultiva tu propia felicidadsiéntete responsable, maduro, toma conciencia de tus decisiones y de sus consecuencias, elige por ti mismo y no dejes nunca que tu bienestar dependa siempre de corazones ajenos.

Segunda ley: vive el presente, acepta, asume la realidad

En esta vida, nada es eterno, nada permanece, todo fluye y retoma su camino tejiendo ese orden natural que tanto nos cuesta asumir a veces. Las personas estamos casi siempre centradas en todo aquello que ocurrió en el pasado y que, de algún modo, se convierte ahora en una dura carga que altera nuestro presente.

Esas desavenencias familiares, ese trauma, esa pérdida, ese fracaso sentimental o esa frustración no superada. Todo ello son anclas que nos aferran, que ponen cadenas en nuestros pies y anzuelos en nuestra alma.

Es un apego tóxico y poco saludable que nos impide avanzar en libertad y plenitud.

Acepta, asume y aunque te cueste, aprende a perdonar. Te hará sentir más liberado y te ayudará a centrarte en lo que de verdad importa, el “aquí y ahora“, este presente donde tienes tu verdadera oportunidad. ¿A qué esperas?

Tercera ley: promueve tu libertad y permite ser libres también a los demás

Asume que la libertad, es la forma más plena, íntegra y saludable, de disfrutar de la vida, de entenderla en toda su inmensidad.

No obstante, ello no impide que podamos establecer vínculos afectivos con otras personas, porque también ello forma parte de nuestro crecimiento personal. Saber amar y saber recibir amor.

No obstante, el desapego implica que nunca debes hacerte responsable de la vida de los otros, al igual que los demás, no deben tampoco imponerte sus principios, sus ataduras o cadenas personales para aferrarte a ellos. Es aquí donde empieza el auténtico problema y los sufrimientos.

Los apegos intensos nunca son saludables, pensemos por ejemplo en esos padres obsesivos que se exceden en la protección de sus hijos y que les impiden poder madurar, poder avanzar con seguridad para explorar el mundo.

La necesidad de “despegarse” es vital en estos casos, ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido.

Cuarta ley: asume que las pérdidas van a sucederse tarde o temprano

Volvemos de nuevo a la misma idea: aceptar que, en esta vida, nada puede contenerse eternamente. La vida, las relaciones, e incluso las cosas materiales, terminan desvaneciéndose como el humo que se escapa de una ventana abierta o el agua fresca que resbala por nuestros dedos.

Las personas se irán, los niños crecerán, algunos amigos dejarán de serlo y algunos amores se irán del calor de tu mano… Todo ello forma parte del desapego, y como tal, hemos de aprender a asumirlo para afrontarlo con mayor integridad. Con mayor fuerza. Pero lo que nunca va a cambiar, es tu capacidad de querer. Y debes empezar siempre por ti mismo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Dejar ir: el camino de la entrega *David Hawkins

Causas emocionales de la ludopatía: adicción al juego

La ludopatía, llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. 

Se trata de una adicción al juego que es motivo de muchas peleas, discusiones, descuido del hogar, despilfarro del dinero, desatención personal y social (alimentación, relaciones familiares, sexo, salud, etc…), etcétera, provocando divorcios y otras consecuencias severas. Esta afección se ha relacionado con adicciones como el alcoholismo o drogadicción.

Un jugador compulsivo tiene todo su enfoque en el juego. Sin duda, la distracción es muy fuerte y, como toda adicción, incontrolable. Muchos pensarían que este impulso es una cuestión que implica meramente una necesidad de ganar dinero, pero parece que va más allá, es decir, que el jugador compulsivo juega muchas veces por el sólo placer de estar jugando, y no se es capaz de parar.

El jugador compulsivo es atrapado, entonces, por una actitud impulsiva e incontrolable para aceptar riesgos, pierde consciencia progresivamente de la realidad y comienza a actuar contra su propia razón y sentido común para obtener, constantemente y de forma ansiosa, el dinero para jugar, el cual escapa de sus manos rápidamente.

¿Por qué se padece está adicción?

Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, de incomprensión, de falta de amor. Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como el juego compulsivo.

Las adicciones son formas en que el individuo trata de menguar un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. El descuido de su salud, de sus relaciones y demás sólo refleja la evasiva a su mismo dolor.

Sin embargo, es inútil apartar el dolor por este alejamiento sino que se engrandece, por lo que en el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar. Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada también de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, y esto lo expresan de muchas formas, con rebeldía, mal carácter, se sienten afectados o víctimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a si mismos, llegando en muchos casos a la violencia. Estos comportamientos los hace ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

Síntomas:

• Sentir ansiedad o desesperación de conseguir más dinero para jugar.
• Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero.
• Sensación de soledad, frustración y/o dolor después de jugar.
• Haber intentado jugar menos muchas veces, sin conseguirlo.
• Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
• Cometer acciones no legales para conseguir dinero para el juego. 
• Desatención y/o pérdida del trabajo, relaciones, estudios debido al juego.

¿Qué se puede hacer?

Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás: en especial, la falta de cultura emocional para que el individuo vaya entendiendo y madurando los sentimientos de frustración, dolor, depresión y todas esas experiencias en la vida que pueden resultarle intolerantes y que más tarde le condicionan a escaparse de lo que siente.
Lo ideal es consultar con un profesional en el caso y llevar al afectado directamente con él. Sin embargo, la posible resistencia de la persona a ser ayudada resulta muchas veces un gran impedimento. En este caso es importante que las personas que rodean al jugador compulsivo eviten sentirse culpables, decaídas o desesperadas por el comportamiento de éste. En realidad estas actitudes no ayudan en nada y lo único que harán es aumentar un ambiente de tensión y depresión. Lo mejor es no permitir que uno hunda a todos.

Sin embargo, cuando hay disposición del afectado a ayudarse, se puede no sólo buscar ayuda profesional, sino seguir estos consejos a medida que sean posibles.

Si tú eres un jugador compulsivo y ya no quieres serlo, puedes seguir estos consejos:

1. Debes de estar muy consciente de tu situación y no negarla ni rechazarla, sino admitirla. No la veas como algo malo o reprobado, y no te castigues por jugar sin control. Admite lo que haces, simplemente.

2. Haz el esfuerzo por realizar una actividad física al menos una hora al día, corre, ve al gimnasio, nada y anda en bici, lo que sea, aunque después te vayas a jugar. Díte a ti mismo: no iré a jugar si no cumplo con esta sesión de ejercicio. Esto, además de oxigenar tu cerebro y vigorizarlo, te ayudará a ir educando tu mente. 

3. Busca lecturas que te hagan comprender mejor lo que sientes y que te hagan profundizar más acerca de todos los talentos que tienes.

4. Busca alguna clase de música, de baile, de algún otro idioma o de alguna actividad que te distraiga, te guste y te mantenga ocupado creativamente. Al principio quizá no sientas muchas ganas, hay que hacer mucho esfuerzo para vencer una adicción, cierto, pero al comenzar a relacionarte en un nuevo ambiente poco a poco irá cambiando tu perspectiva emocional. No te decimos que nunca más juegues, porque el jugar es algo muy interesante y la emoción de ganar también. Pero recuerda que el juego se acaba donde empieza la dependencia…

5. Hay muchas terapias alternativas que te pueden ayudar y apoyar, como las Flores de Bach, el reiki, la fitoterapia y la bioenergética. La medicina natural es ideal para ayudarte no solo a sentirte mejor y bajar tu ansiedad, estrés, e impulsividad, sino a entender y madurar tu energía emocional, la cual está íntimamente relacionada con la adicción al juego.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

Decreto de Abundancia y Prosperidad

1.- Tengo derecho a vivir en Abundancia, tengo derecho a ser feliz. Tengo salud y agradezco por ello. Hoy creo una buena vida, estoy en Paz y Soy Uno con Todo. Estoy abierta/o a todo lo bueno. Hoy acepto y agradezco la Abundancia y Prosperidad, me siento segura/o y a salvo económicamente. Soy Bendecida/o ahora por la Luz Divina, invoco a los Ángeles de la Abundancia para que me asistan; el Universo cuida de mí, me suministra, me provisiona en Abundancia, aquí y ahora; agradezco al Universo por todo el bien que recibo; doy y recibo Amor siempre; mis relaciones están llenas de Amor. Gracias Fuente Divina.

2.- Hoy resuelvo liberar todas las cargas emocionales, mentales y espirituales que me atan al pasado, impidiendo mi evolución. Hoy perdono amorosa y compasivamente y pido humildemente perdonen mis desaciertos. Dejo ir todo lo que me pesa, ata y detiene, y me siento libre para avanzar en mi camino de Luz. Gracias Conciencia Divina.

3.- Hoy elijo atraer positivamente todo aquello que me hace bien, me enriquece y nutre como ser humano encarnado, alienta mi entrega y servicio en el planeta. Me permito conectarme con la corriente Universal de Amor Incondicional, de Sabiduría y Verdad Divinos, creciendo en Conciencia de Unicidad y Totalidad, reconociendo mi particular Esencia y sintiéndome parte del Todo. Hoy el Universo me apoya totalmente porque soy Uno con él. Gracias Divino Creador, Dios en mí.

“Y así es”. Aquí y Ahora. Te Amo y Te Bendigo, Divino, Amado y Poderoso Creador. “Yo Soy” en mí.  Amen ❤

  • Fuente: Puente de Luz

*Si lo desea, puede leer la publicación: Acto simbólico de sanación con el dinero