Cómo hacerse más consciente

Consciente.Hay tres dificultades en hacerse consciente. Entenderlas es esencial para todo el que busca.

Todo el mundo se hace consciente, pero sólo cuando el acto ha terminado. Te enojaste, le diste una bofetada a tu mujer, o le tiraste una almohada a tu marido. Después, cuando el acaloramiento ha pasado, cuando el momento ha pasado, te vuelves consciente. Pero ahora ya no tiene sentido, ahora ya no se puede hacer nada. Lo que se ha hecho ya no se puede deshacer, ahora es demasiado tarde.

Hay que recordar tres cosas:

1. Hacerse consciente cuando el acto está sucediendo.

Esa es la primera dificultad para la persona que quiere hacerse consciente: tomar conciencia en el acto mismo.
La ira se encuentra ahí, como humo dentro de ti. El hacerse consciente es la primera dificultad, pero no es imposible. Sólo un poco de esfuerzo y lo lograrás.
Al principio, comprobarás: te haces consciente cuando la ira se ha ido y todo se ha calmado, te vuelves consciente a los quince minutos. Sigue intentando… Te harás consciente a los cinco minutos. Sigue intentando… Y te harás consciente justo cuando la ira se está evaporando. Inténtalo un poco más… Y te harás consciente exactamente en la mitad del suceso. Y ése es el primer paso: sé consciente en el acto.

2. Hacerse consciente antes del acto.

Cuando el acto todavía no ha sucedido pero es ya un sentimiento en tu interior.
Está ahí, se puede convertir en acto en cualquier momento. Ahora vas a necesitar una conciencia un poco más sutil.
El acto es una cosa tosca: golpeaste a la mujer. Puedes hacerte consciente cuando estás golpeando; pero el sentimiento de golpear es mucho más sutil. Esta es la diferencia entre el pecado y el crimen. Crimen es cuando algo se convierte en acto. Ningún tribunal puede castigarte por un sentimiento. 
Puedes tener la emoción de asesinar a alguien pero ninguna ley te puede castigar por ello. Puedes disfrutar, puedes soñar; pero sólo estás bajo ley cuando actúas, cuando haces algo y la emoción se transforma en acto; entonces ese acto se convierte en crimen.
Pero la espiritualidad profundiza más. La espiritualidad dice que una vez que piensas algo malo, ya es pecado. El que lo lleves a la práctica o no, no importa. Tú ya lo has llevado a cabo en tu fuero interno, y eso te afecta, eso te contamina.

3. Atrapar el proceso que finalmente trae como resultado el acto antes de que se convierta en sentimiento.

Antes de que algo se convierta en sentimiento, es un pensamiento.
Estas son las 3 cosas: el pensamiento viene primero, después viene el sentimiento y después viene el acto.
Quizá no seas consciente de que todo sentimiento es producido por un cierto pensamiento. Si no hay pensamiento, el sentimiento no aparece. Ahora tienes que hacer casi lo imposible: atrapar a un cierto pensamiento.
La tercera dificultad es atrapar al pensamiento cuando está surgiendo en ti. Sólo tienes que practicar un poco. Sentado, en silencio, simplemente observa tus pensamientos. Estás enojado, sientes avaricia, sientes celos… Atrápate en medio del pensamiento.

Si puedes hacer estas 3 cosas, de repente entrarás en el núcleo más profundo de tu Ser.

La acción es lo más lejano del Ser, después viene el sentimiento, después viene el pensamiento. Y escondido en el pensamiento, está tu Ser. Ese Ser es Universal. Ese Ser es la meta de todos los meditadores. A ese Ser puedes llamarle Dios, atman, yo, no-yo; llámalo como quieras, pero ésa es la meta. Y hay que pasar estas 3 barreras. Estas 3 barreras son como 3 círculos concéntricos alrededor del centro de tu Ser.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

El valor de los cuentos de hadas

Hada- mariposas lila“El alma del ser humano tiene una inextinguible necesidad de que la sustancia dentro de los cuentos de hadas fluya a través de sus venas, de la misma manera en que el cuerpo necesita de sustancias nutritivas fluyendo dentro de sí mismo” -Rudolf Steiner-

Contar cuentos es una forma ancestral de transmitir conocimientos, valores, fantasías y recuerdos. Lo hemos hecho desde tiempos inmemoriales. El ADN humano está hecho de historias. A lo largo de este post, que acompañaremos con citas de figuras respetables acerca de los llamados cuentos de hadas, abordaremos el profundo significado que estos contienen, así como el importante papel que juegan en el desarrollo saludable de la niña y el niño.

Érase una vez…

Un cuento es una recreación de imágenes a través de las palabras. Los niños son especialmente sensibles a los cuentos, pues viven en un mundo en el que las imágenes tienen una tremenda influencia para ellos.

Durante el primer septenio de vida, el niño no está familiarizado aún con el pensamiento abstracto. La formación de imágenes es la forma en que se acerca al mundo, desciende sobre él y se incorpora a la existencia terrenal, proceso que sucede gradualmente. Las abstracciones no tienen (ni deben tener, pues no es lo que necesita en ese momento) influencia sobre sus procesos internos. Las imágenes, en cambio, le ayudan a comprender el mundo. La primavera es, por el momento, solo una palabra abstracta y carente de significado profundo, mientras que la descripción de un paisaje verde, floreado y de cielos azules será traducida en una imagen que le será más útil. La imaginación es la clave del desarrollo armonioso del ser humano, sobre todo en sus fases más tempranas.

“Los cuentos de hadas que me contaron en mi infancia, tienen un significado más profundo que cualquier verdad que me enseñaron en la vida” -Friedrich Schiller-

Ya que las imágenes juegan un papel tan importante en el desarrollo de las niñas y niños, hacerlas adecuadas a lo que necesitan es una tarea que los cuentacuentos han perfeccionado desde que el ser humano es ser humano. El llamado popularmente cuento de hadas contiene imágenes que responden a inquietudes presentes de sus cuerpos físicos, sus estados anímicos y su esencia espiritual.

“Las imágenes de los cuentos de hadas constituyen una fuente inagotable de “agua de vida”, para vivificar nuestra comprensión del misterio “ser humano” y de su destino en la tierra, ¡siempre en su forma original y sorprendente!” -Goethe-

La narración estimula la formación de imágenes a través de lo que los sentidos captan, potenciando su creatividad e interesándose por una historia que planteará en el niño y la niña una curiosidad sana así como cuestiones que responderán a inquietudes vitales y atemporales: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cómo? ¿Hacia dónde? ¿En qué momento? ¿Con qué ayuda?

“Los cuentos de hadas son de inapreciable valor para toda su vida; le señalan el camino luminoso que habrá de recorrer durante su propia vida y le otorgan la fortaleza para afrontarlo. Los cuentos de hadas son un valiosísimo legado del pasado que alimenta y protege la vida interior del niño” -Rudolf Steiner-

Cuéntales cuentos

“Si quieres que tus hijos sean inteligentes, leeles cuentos de hadas, si quieres que sean más inteligentes, leeles más cuentos de hadas. Cuando me examino a mí mismo y mis métodos de pensamiento, llego a la conclusión que el don de la fantasía significó más para mí que cualquier talento de pensamiento abstracto y positivo” Albert Einstein-

Dice Alejandro Jodorowsky que la Verdad no puede ser conocida, pero sí podemos conocer la expresión de esa Verdad, que es la belleza. La belleza importa. Apreciar la belleza y mostrar ante ella la reverencia que merece hace nuestras vidas más bellas. El cuento debe transmitirse, por lo tanto, de forma bella.

Para los niños, el mundo es un lugar indiscutiblemente bello. La visión adulta de la realidad, sin embargo, trata de imponer puntos de vista que suelen fomentar imágenes mentales carentes de belleza. Los medios de comunicación son claro ejemplo de ello, plagados de imágenes violentas y destructivas y malsanas de nula utilidad para un desarrollo saludable. Como adultos deberíamos plantearnos, antes de permitir a los niños recibir estas imágenes, si representan la belleza a la que ellos aspiran. La narración de un cuento fantástico en el tono adecuado tendrá un efecto balsámico en el alma de la niña y el niño, lo que favorecerá la correcta formación de su cuerpo físico durante el primer septenio de vida, preparándolo para la posterior asimilación de conceptos lógicos. De la fantasía a la razón, en ese orden.

“Es importante resaltar que para que una historia mantenga de verdad la atención del niño ha, de advertirle y excitar su curiosidad, además, de estimular su imaginación ayudarle a desarrollar su intelecto y a clarificar sus emociones; ha de estar de acuerdo con sus ansiedades y aspiraciones; hacerle reconocer plenamente sus dificultades, al mismo tiempo que le sugiere solucionarse a los problemas que le inquietan. Resalta lo importante que es que el adulto que está cerca, se encargue de dar pleno crédito a la seriedad de los conflictos del niño, sin disminuirlos en absoluto, y estimulando, simultáneamente, su confianza en sí mismo y en su futuro” (Bruno Bettelheim: El psicoanálisis de los cuentos de hadas)

Contar cuentos a nuestros hijos es una excelente forma de entregarles herramientas bellas, saludables, estimulantes y adecuadas a su desarrollo. Cualquier niña o niño agradecerá enormemente la narración atenta y dedicada de un cuento de hadas. Existe multitud de literatura fantástica para los más pequeños que respeta las premisas de un buen cuento, y compartiremos algunas de estas opciones en futuros post. Pero hay una forma sublime, más elevada aún, de hacerlo: puedes inventar tus propios cuentos. Nosotros lo hemos hecho, y seguiremos haciéndolo. Hasta puede que algún día vean la luz en forma de publicación, quién sabe. De momento, nos basta saber que esos cuentos cumplieron el propósito de preparar a nuestras hijas para “el cuento de hadas más maravilloso de todos: la vida” (Hans Christian Andersen).

“Los cuentos de hadas son más que reales, no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que los dragones pueden ser derrotados” Gilbert K. Chesterton-

*Si lo desea, puede leer la publicación “La escuela donde los niños son felices

Centro de Amor

El símbolo del Centro de Amor dibujado por la ex-esposa de Denis

El símbolo del Centro de Amor dibujado por la ex-esposa de Denis

“Yo Soy un Centro de Amor, en mi Tiempo, en mi Espacio, y yo lo sé”

Este sencillo mantra, a pesar de su aparente simplicidad, esconde un poder milenario.

Denis es un venerable anciano natural de Quebec y director de la Foundation for Balance and Harmony. Actualmente reside en el Lago Atitlán, Guatemala, donde combina sus actividades de reeducación cerebral para niños con dificultades de aprendizaje (incluyendo dislexia e incluso autismo) con la expansión de la técnica que él mismo denominó Centro de Amor.

Todo se remonta a varias décadas atrás. En aquel tiempo, Denis estudiaba en el famoso Instituto Monroe, una organización dedicada a la educación e investigación de la conciencia humana, especialmente las experiencias fuera del cuerpo. Tras una visión reveladora, Denis supo que el equilibrio del corazón era la clave para vivir una vida plena. Cuando compartió su experiencia con una de las mujeres de su grupo de estudio, ella le contó lo siguiente:

Había sido la amante de un general chino que invadió Tibet. Se suponía que él debía quemar todos los libros pero afortunadamente conservó algunos…

Ella pudo ver en un manuscrito lo que ahora llamamos el “Centro de Amor”, una técnica ancestral utilizada por monjes budistas para equilibrar el corazón y para estar anclados en el corazón.

Inmediatamente comenzó a recitar estas palabras:

“Yo creo un Centro de Amor, en mi tiempo, en mi espacio, y está hecho”

La mujer dijo que esta técnica de más de 4.000 años de antigüedad había sido utilizada para practicar lo que ahora llamamos Reiki. Antes de iniciar el trabajo energético, los monjes querían asegurarse de estar en el corazón y no en la mente para permitir un flujo de energía pura y sin bloqueos.

Denis repite una y otra vez este mantra a lo largo del día. Cuando se levanta, lo primero que hace es 3 Centros de Amor. “Quiero asegurarme de empezar el día en el corazón. La mente es demasiado fuerte y siempre quiere tener el control, desde bien temprano”, dice sonriendo.

Si repites este mantra con los ojos cerrados y las manos en el corazón, sin duda podrás sentir una corriente de energía que se concentra en él. Inmediatamente, la actividad mental deja de ser tan intensa y sentimos la calma y la paz del corazón. Y sí, así es, tú puedes crear un Centro de Amor… el Amor es tan simple. Tan simple que solamente necesitas decir: “Yo soy un Centro de Amor, en mi tiempo, en mi espacio, y yo lo sé”. Se crea a sí mismo… ¡es maravilloso! No necesitas un intermediario para tomar posesión de tu propio poder Denis dice: “Si es complicado, no es amor. El amor no tiene nada de complicado, de hecho es muy simple y natural”.

Antes de realizar cualquier sanación, un Centro de Amor te lleva al lugar donde reside la luz de tu interior. Antes de tomar cualquier decisión, si estamos en el corazón, nada puede salir mal.

Ciertamente es una técnica muy sencilla, pero es eficaz. Uno puede sentirlo. Es por eso que, tras practicarla, decidí ayudar a Denis en su labor de difundir esta técnica milenaria. Afortunadamente aquel coronel no quemó todos los manuscritos, y afortunadamente aquella mujer vivió para verlos con sus propios ojos y compartirlos. Afortunadamente también yo conocí a Denis, así que puse a su disposición mis conocimientos sobre manejo de blogs y este es el resultado. Les invito a pasar por el blog y leer lo que Denis quiere compartir con ustedes.

*Muchas personas me han preguntado si deben recitar el mantra tal y como lo dice Denis (Yo Soy un Centro de Amor, en mi Tiempo, en mi Espacio, y yo lo sé) o como lo recitó originalmente la mujer que le cedió el conocimiento (Yo Creo un Centro de Amor, en mi Tiempo, en mi Espacio, y está hecho). Nótese que, aunque las palabras cambian, el mensaje es el mismo, y por lo tanto la intención también. Usen el que más cómodo les haga sentir, y recuerden que el dogmatismo en este caso no tiene sentido: de lo que se trata es de volver al corazón.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La escuela donde los niños son felices