Somatizaciones: cómo escuchar cuerpo y mente

Distintas dolencias son el resultado de cómo nuestro cuerpo reacciona al malestar cotidiano.

Hubo una época en la que todo mi cuerpo gritaba de dolor, todas mis articulaciones, músculos, tendones, vísceras… todo me dolía a rabiar. No había una sola zona que no se quejara; esta fibromialgia llegó a tal nivel que incluso al levantarme tenía que aguantarme en la pared porque mis rodillas no me sostenían en pie debido a tanto dolor y debilidad…, por suerte y debido a todo un proceso de crecimiento personal, de cambiar creencias y soltar situaciones vitales negativas para mí, esa fase forma parte del pasado y es un mero recuerdo.

Siempre he tenido una gran facilidad para sentir en el cuerpo aquello que me sucede, tanto lo bueno, como lo malo o estresante, de somatizar los eventos que me acontecen. Lo malo en forma de contracturas, dolores de cabeza, lumbalgias, problemas digestivos… y lo bueno en una mayor capacidad respiratoria, expansión, relax y bienestar (D. Saphiro 2002).

La relación entre el cuerpo, la mente y las emociones

Actualmente está universalmente aceptada la relación existente entre el cuerpo, la mente y las emociones. En el cuerpo se incrustan los mensajes de nuestro mundo emocional, somatizamos lo que sentimos (Jung 1935, W.Reich 1949, Baker 1967, Lowen 1974). De hecho, existen numerosas investigaciones que ponen de manifiesto la relación que existe entre las situaciones estresantes y su vinculación con los estados psicológicos negativos, y su consecuente influencia en la respuesta inmunológica y propioceptiva (Dr. Levine 1997, 2010).

La palabra psico-somático se refiere a que la Psique, la mente, afecta al Soma, al cuerpo; es decir, que la tensión mental influye en el estado de los tejidos corporales, de los músculos, de los órganos, de la piel, del tejido fascial… generando dolor, inflamación, lesiones, enfermedades

Hablar de enfermedades psicosomáticas NO significa que lo que se esté padeciendo no sea real, ni que sea inventado, de hecho, las experiencias vitales generan una tensión tal que, con el tiempo, acaban causando dolor físico o lesiones orgánicas: úlceras de estómago, acidez, dolores de cabeza, lumbalgias, alteraciones intestinales, alteraciones de piel, fibromialgia… (Tobón, Vinaccia y Sandín 2004; Dra.Maiteikova 2011).

Todas ellas lesiones que deben ser debidamente atendidas y tratadas, pero además se vuelve necesario intervenir psicológicamente, para que esa tensión, ese estrés no siga afectando o dañando al cuerpo, ni desencadene una enfermedad.

¿Cómo sucede esto? ¿Por qué la tensión se va al cuerpo?

De bebés, antes de ser capaces de verbalizar lo que nos sucede, antes de ser capaces de dominar el lenguaje, utilizamos todo el cuerpo para expresar el dolor, la rabia, la angustia y también la alegría, la sorpresa, el miedo Las madres (y padres) hacen una lectura de esas emociones y enmarcan con palabras lo que le ocurre a su bebé. La somatización es la primera forma de comunicación que aparece en el principio de nuestras vidas.

Como las emociones todavía no pueden ser elaboradas psíquicamente, son trasladadas al cuerpo en forma de llanto, alteraciones en la respiración y en el ritmo cardíaco, convulsiones, inquietud El lenguaje irá poniendo límites a esa angustia y construirá nuestro psiquismo, enriqueciendo nuestro repertorio emocional básico.

¿Cómo podemos dejar de somatizar?

Ser flexibles ante los cambios y los imprevistos, implica cierto nivel de creatividad, de adaptación y de aceptación. Ser conscientes de que no podemos controlarlo todo nos permite sobreponernos y afrontar con mayor fortaleza y entereza los reveses de la vida sin generar esa lucha interna que termina en dolores y molestias físicas.

Puesto que se manifiesta en el cuerpo aquello que no podemos asumir, es necesario poner palabras a todas aquellas emociones que vamos sintiendo, todas aquellas experiencias que vamos viviendo.

Escuchar a nuestro cuerpo es fundamental para comprender cómo nos afectan las situaciones que vivimos, lo que sentimos y cómo recolocarnos frente a ellas.

En los años ‘60, el psicoerapeuta y Dr. en Psicología y Filosofía por la universidad de Chicago Eugene Gendling, discípulo de Carl Rogers, investigó cuál era el motivo que explicaba el éxito de una terapia, y encontró que aquellas personas que se detenían a observar y explicaban desde una sensación interna lo que sentían físicamente ante una situación o una indicación, eran los que conseguían cambios significativos en terapia y conseguían adaptarse adecuadamente a los imprevistos de la vida.

A esta sensación interna Gendling la denominó “sensación sentida” (felt sense) y se trata de una sensación holística, difusa y vaga, que se siente generalmente en la zona del estómago, garganta o incluso en todo el cuerpo, con ciertos componentes emocionales, que, al prestarle atención nos permite aclarar lo que nos ocurre ante un hecho, evento o posibilidad.

Esta técnica, denominada “Focusing”, es eficaz para reducir el estrés, tomar decisiones, o incluso como una forma de conseguir cambios conductuales saludables, sintiendo lo que se es capaz de asumir en cada momento, lo cual nos permitirá un mayor grado de compromiso con nosotros mismos…

“El cambio ocurre cuando podemos sentir más en nuestros cuerpos de lo que podemos solamente entender por medio del conocimiento racional.”

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones”

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Terapias neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro

¿Cómo los últimos descubrimientos en Neurociencia pueden ayudarte a superar el estrés, la tristeza y la ansiedad? Analizamos sus beneficios y sus resultados.

Nos levantamos, encendemos el móvil y vemos 15 whatsapp, 12 notificaciones del facebook y 10 correos. Así es como empezamos el día la gran mayoría de las personas: con estrés y tensión. Vivimos en un mundo en el que cada vez nos cuesta más ser felices y gozar de un bienestar mental, físico y emocional.

¿Cómo es posible que con todos los avances tecnológicos parezca que vamos a peor?

¿Qué son las Terapias Neurocientíficas?

La respuesta está en nuestro cerebro. Estamos entrando en una era de grandes cambios y para nuestro cerebro esto supone un gran reto. Hemos de actualizar nuestra versión 1.0 a la 2.0. Diríamos que en el campo de la Psicoterapia aún estamos un poco desactualizados. Si en el ámbito de la comunicación disponemos del correo electrónico o las videoconferencias, ¿cuál es el equivalente en el caso de la Psicología clínica?

La respuesta son las Terapias Neurocientíficas o de Reprocesamiento. En esta sociedad de cambios continuos y donde se apremia la búsqueda de soluciones rápidas y efectivas, estas terapias que provienen de las Neurociencias están dando una muy buena respuesta.

Cada vez sabemos más sobre el cerebro, sobre el porqué de muchas de nuestras dificultades y trastornos, de dónde provienen nuestras conductas y hábitos. Este saber lo estamos aplicando a las sesiones psicoterapéuticas.

Rompiendo con la imagen del psicólogo freudiano y del diván, ahora disponemos de un nuevo cuerpo de terapias que podrían ser la versión 2.0 de la Psicología.

Estas terapias trabajan con una serie de técnicas y metodologías que nos permiten poder liberar emociones, sensaciones corporales y el malestar que el paciente sufre. Con el añadido de que son rápidas y efectivas, porque trabajan con los últimos avances científicos.

Ya no hace falta estar en consulta años y años. Podemos acelerar el proceso, ayudando a que las personas que lo deseen puedan superar aquella problemática que han ido soportando durante años.

¿Cómo funcionan?

La metodología más conocida dentro de estas terapias es la del EMDR (“Desensibilización y reprocesamiento a través de los movimientos oculares”).

Esta terapia está reconocida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como una práctica de uso preferente ante eventos traumáticos como por ejemplo: conflictos bélicos, catástrofes naturales o atentados terroristas.

Además, se utiliza en diferentes hospitales de España como es el caso del Hospital Clínico de Barcelona, en la Unidad de Agresiones Sexuales.

El EMDR funciona porque emula los movimientos que hacemos durante la fase REM del sueño. Cada noche cuando dormimos pasamos por una fase de sueño profundo donde movemos los ojos de manera muy rápida.

También es el momento cuando soñamos de manera más vívida e intensa. Con esta metodología, el Psicólogo pide al paciente que, con los ojos abiertos, siga sus dedos en horizontal, mientras piensa en una situación o recuerdo que sea doloroso.

Lo que sucede en el cerebro de la persona es que la amígdala o la zona que gestiona nuestras emociones se relaja. Esto ayuda a que todo el organismo pueda desestresarse y finalmente, la situación o el recuerdo pierda intensidad.

Ejemplo de práctica del EMDR

Con el EMDR no borramos los recuerdos, lo que permiten es que la persona pueda contemplar la misma situación con la consecuente liberación de sus emociones, sensaciones corporales de malestar y sin los pensamientos negativos asociados. Es como ver una película de miedo, sintiéndose uno de lo más tranquilo o relajado. El resultado: ya no la interpretamos como una película de miedo, con lo cual la podemos tolerar y superar.

Según la Dra, Francine Shapiro, creadora de esta metodología, los recuerdos que vivimos se almacenan asociándose entre sí, de tal manera que nuestras vivencias del pasado pueden estar influyendo en lo que nos ocurre en el presente. Por ejemplo alguien que tiene miedo a los espacios cerrados, como el subirse a un ascensor, puede deberse a que en el pasado vivió una experiencia traumática vinculada. Estos recuerdos son accesibles y con este movimiento ocular rápido se pueden liberar. El resultado es que la persona aunque hayan pasado muchos años, puede sentir que aquella herida, al fin está cerrada y superada.

Potenciales beneficios para la salud

Estas terapias se pueden usar efectivamente con trastornos vinculados al estrés, ansiedad, depresión, fobias, trastornos de personalidad o para la superación de duelos, para poner algunos ejemplos. Son técnicas que utilizan el más reciente saber sobre nuestro cerebro y sobre nuestra mente, de aquí que parezca miraculosas. En realidad lo que nos están demostrando es la gran capacidad que tiene nuestro cerebro para aportarnos salud, bienestar y felicidad.

Nosotros tenemos en nuestro interior la capacidad de sanarnos y de poder curar nuestras heridas, tanto del presente, del pasado, como también de nuestros miedos y ansiedades futuras.

La ciencia nos está ofreciendo un regalo en forma de conocimiento práctico del cual todos nos podemos beneficiar, ya seamos niños, adultos o ancianos. La flexibilidad y la plasticidad del cerebro superan todas nuestras expectativas pudiendo éste moldearse para poder hacernos sentir un mayor bienestar.

Que no nos asusten los frenéticos cambios que estamos viviendo porque éstos a la vez nos están aportando soluciones a nuestros problemas y dificultades.

Referencias bibliográficas

  • Organización Mundial de la Salud,. (2017). La OMS publica unas directrices sobre la atención de salud mental tras los eventos traumáticos. Recuperado de: who.int/es
  • Shapiro, F., (2014). EMDR: EYE MOVEMENT DESENSITIZATION AND REPROCESSING. DESENSIBILI ZACION Y REPROCESAMIENTO POR MEDIO DE MOVIMIENTO OCULAR. Ciudad de México.: Pax México.

Autores

  • Ana Farré y Oriol Lugo son Psicólogos, expertos en Terapias Neurocientíficas. Además son investigadores en la facultad de Psicología de la Universidad Ramon Llull – Blanquerna. Son co-directores del OWL INSTITUTE, centro pionero en España en el trabajo y estudio de las Terapias Neurocientíficas.
  • Fuente: mentesana.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: La conexión intestino cerebro es poderosa -Doctor Emeran Mayer-

Tu niño herido y tus relaciones de pareja

Dentro de ti hay un niño o una niña. ¿Como puede este niño determinar tu vida de pareja?

Este niño está herido cuando durante la infancia se te ha reprimido la expresión libre de sentimientos, sobre todo la rabia y el dolor, convirtiendo al adulto en un “niño enfadado”. También surge cuando ha habido carencias emocionales. 

Este síndrome afecta en gran medida a tu autoestima y determinará tus relaciones de pareja, por eso es fundamental en procesos de mejora de autoestima y en terapia de pareja.

La baja autoestima tiene una consecuencia y es la de dificultar el ofrecer amor a los demás.

No puedes dar amor a los demás si no te amas a ti mism@. En lugar de esto, las personas con baja autoestima actúan amorosamente para conseguir el amor de los demás.

El verdadero amor solo puede manifestarse cuando te aceptas a ti mism@ y esta capacidad de aceptación tiene su origen y desarrollo en la infancia.

Por lo general o tu pareja se parecerá a tu papá y mamá, o proyectarás el comportamiento que tenías con tus padres en tu pareja. Mientras esta relación haya sido sana, no hay problema. Y habrá sido sana cuando no haya generado una dependencia emocional negativa. Esto es, cuando además de quererte te han educado para amarte por ti mismo, comprenderte y perdonarte. Cuando has tenido ambas cosas (amor y capacidad de amarte), no dependes emocionalmente de otro y el amor que ofreces es genuino, libre y gratuito.

Pero cuando esto no ocurre, nos encontramos con personas con un niño interior herido. Y resulta sorprendente indicar que la educación emocional que has recibido de tus padres es una de las principales causas de tu sufrimiento ahora.

Las niñas y niños necesitan seguridad y buenos modelos emocionales para entender sus señales internas. En caso contrario suelen refugiarse en conductas para buscar una satisfacción interior. Estas conductas pueden ser, desde tratar de ser el mejor, la más guapa, el más bueno, el más gracioso hasta ser el más trabajador. Y todo para conseguir que te amen. En definitiva, como “viejos” niños y niñas que somos empezamos a ponernos máscaras.

¿Cómo saber si convives con un niño herido? Los niños y las niñas heridas, cuando son adultos tienen muchas de estas características:

  • Les decepciona una relación sentimental tras otra.

  • O bien sienten pánico si piensan que su pareja les podría dejar. No hay una relación emocionalmente adulta.

  • Buscan continuamente el amor perfecto.

  • Suelen generar adicciones (a comprar, al sexo, al amor, a sustancias…)

  • Necesitan bienes materiales y ganar mucho dinero. Nunca es suficiente.

  • Tienen un vacío existencial. Se aburren.

  • Necesitan la adulación de su pareja, que les compren regalos continuamente.

  • Proyectan en sus hijas e hijos una necesidad de éxito, de triunfo.

  • Son desconfiados. No confían en sus parejas e intentan controlarlas. Pueden llegar a ser violentos.

  • Pueden tener ataques de rabia, ansiedad y sentimientos de gran frustración por cuestiones banales.

  • Exigen a su pareja o están totalmente pendientes de sus deseos. No son capaces de amarse por si mismos.

  • También pueden llegar a ser muy aplicados, exhaustivos y perfeccionistas. Destacan en un arte, disciplina o en el trabajo.

No se trata de culpar a tus padres, pero si de ir a la causa del problema. Esto es particularmente importante, puesto que frente a los problemas de autoestima abundan procesos que personalmente no considero terapéuticos, sino que tan solo generan euforia y el sentirte bien contigo mism@ de forma temporal.

Una terapia efectiva y que busca sanar al niño herido es compleja, puesto que entran en juego los valores y creencias asumidos como guión de vida o como mandatos familiares.

La estrategia se basa en 4 pasos o movimientos:

  • Darse cuenta y comprender los patrones que actuaron en tu infancia y como estos se reproducen en tu vida de pareja, en tu búsqueda de pareja, relaciones sociales, etc.

  • Generar compasión por tus padres, puesto que ellos también fueron niños que fueron educados para ser dependientes emocionales.

  • Desarrollar la capacidad de perdonar las heridas emocionales que tus padres u otras personas te hicieron.

  • Aceptar como son o fueron tus padres, sin idealizarlos y al mismo tiempo conocerte, comprenderte y aceptarte. Tal y como eres, sin intentar ser quien no eres, puesto que esta es la estrategia que habías utilizado para que te amasen.

Si quieres saber cuál, es tu grado de dependencia emocional explora cual es el grado de intimidad que tienes con tu pareja. Pregúntate ¿Cómo puedes compartirte con otro/a y cómo puede alguien llegar a conocerte de verdad, si en realidad no sabes quién eres?

Una forma de tener una buena conciencia de ti mism@ es desarrollando barreras firmes. Por ejemplo, tus barreras sexuales te permiten sentirte cómodo o cómoda con otro y avisarte si alguien se acerca demasiado y te invade. Es como si fueses un país con fronteras claras. De hecho, las personas con barreras sexuales débiles a menudo hacen el amor cuando en realidad no quieren. En parte se venden para conseguir amor.

Cuando alguien te ama de verdad, te quiere por quién eres, así que cuanto más puedas ser tú mism@ mucho mejor.

El amor no sabe de esfuerzos, por eso si eres padre o madre seguro que quieres a tus hijos por lo que son y no por lo que quieres que sean o lleguen a ser. Enséñales también a amarse por si mismos.

Feliz Viaje.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Yo veo al niño que llora en cada paciente *Luigi Cancrini-psiquiatra” 

Causas emocionales de la ludopatía: adicción al juego

La ludopatía, llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. 

Se trata de una adicción al juego que es motivo de muchas peleas, discusiones, descuido del hogar, despilfarro del dinero, desatención personal y social (alimentación, relaciones familiares, sexo, salud, etc…), etcétera, provocando divorcios y otras consecuencias severas. Esta afección se ha relacionado con adicciones como el alcoholismo o drogadicción.

Un jugador compulsivo tiene todo su enfoque en el juego. Sin duda, la distracción es muy fuerte y, como toda adicción, incontrolable. Muchos pensarían que este impulso es una cuestión que implica meramente una necesidad de ganar dinero, pero parece que va más allá, es decir, que el jugador compulsivo juega muchas veces por el sólo placer de estar jugando, y no se es capaz de parar.

El jugador compulsivo es atrapado, entonces, por una actitud impulsiva e incontrolable para aceptar riesgos, pierde consciencia progresivamente de la realidad y comienza a actuar contra su propia razón y sentido común para obtener, constantemente y de forma ansiosa, el dinero para jugar, el cual escapa de sus manos rápidamente.

¿Por qué se padece está adicción?

Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, de incomprensión, de falta de amor. Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como el juego compulsivo.

Las adicciones son formas en que el individuo trata de menguar un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. El descuido de su salud, de sus relaciones y demás sólo refleja la evasiva a su mismo dolor.

Sin embargo, es inútil apartar el dolor por este alejamiento sino que se engrandece, por lo que en el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar. Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada también de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, y esto lo expresan de muchas formas, con rebeldía, mal carácter, se sienten afectados o víctimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a si mismos, llegando en muchos casos a la violencia. Estos comportamientos los hace ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

Síntomas:

• Sentir ansiedad o desesperación de conseguir más dinero para jugar.
• Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero.
• Sensación de soledad, frustración y/o dolor después de jugar.
• Haber intentado jugar menos muchas veces, sin conseguirlo.
• Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
• Cometer acciones no legales para conseguir dinero para el juego. 
• Desatención y/o pérdida del trabajo, relaciones, estudios debido al juego.

¿Qué se puede hacer?

Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás: en especial, la falta de cultura emocional para que el individuo vaya entendiendo y madurando los sentimientos de frustración, dolor, depresión y todas esas experiencias en la vida que pueden resultarle intolerantes y que más tarde le condicionan a escaparse de lo que siente.
Lo ideal es consultar con un profesional en el caso y llevar al afectado directamente con él. Sin embargo, la posible resistencia de la persona a ser ayudada resulta muchas veces un gran impedimento. En este caso es importante que las personas que rodean al jugador compulsivo eviten sentirse culpables, decaídas o desesperadas por el comportamiento de éste. En realidad estas actitudes no ayudan en nada y lo único que harán es aumentar un ambiente de tensión y depresión. Lo mejor es no permitir que uno hunda a todos.

Sin embargo, cuando hay disposición del afectado a ayudarse, se puede no sólo buscar ayuda profesional, sino seguir estos consejos a medida que sean posibles.

Si tú eres un jugador compulsivo y ya no quieres serlo, puedes seguir estos consejos:

1. Debes de estar muy consciente de tu situación y no negarla ni rechazarla, sino admitirla. No la veas como algo malo o reprobado, y no te castigues por jugar sin control. Admite lo que haces, simplemente.

2. Haz el esfuerzo por realizar una actividad física al menos una hora al día, corre, ve al gimnasio, nada y anda en bici, lo que sea, aunque después te vayas a jugar. Díte a ti mismo: no iré a jugar si no cumplo con esta sesión de ejercicio. Esto, además de oxigenar tu cerebro y vigorizarlo, te ayudará a ir educando tu mente. 

3. Busca lecturas que te hagan comprender mejor lo que sientes y que te hagan profundizar más acerca de todos los talentos que tienes.

4. Busca alguna clase de música, de baile, de algún otro idioma o de alguna actividad que te distraiga, te guste y te mantenga ocupado creativamente. Al principio quizá no sientas muchas ganas, hay que hacer mucho esfuerzo para vencer una adicción, cierto, pero al comenzar a relacionarte en un nuevo ambiente poco a poco irá cambiando tu perspectiva emocional. No te decimos que nunca más juegues, porque el jugar es algo muy interesante y la emoción de ganar también. Pero recuerda que el juego se acaba donde empieza la dependencia…

5. Hay muchas terapias alternativas que te pueden ayudar y apoyar, como las Flores de Bach, el reiki, la fitoterapia y la bioenergética. La medicina natural es ideal para ayudarte no solo a sentirte mejor y bajar tu ansiedad, estrés, e impulsividad, sino a entender y madurar tu energía emocional, la cual está íntimamente relacionada con la adicción al juego.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

Hipnosis Ericksoniana: el viaje al inconsciente

¿Qué es exactamente?

La Hipnosis Ericksoniana fue creada por Milton Erickson, médico psiquiatra y psicólogo clínico. También se la conoce como Hipnosis Naturalista.

La Hipnosis Ericksoniana es un arte en el que el hipnoterapeuta potencia las capacidades, recursos, talentos del cliente. Todo reside en el inconsciente de la persona a tratar y se utiliza para resolver problemas que puedan estar asomando, sean de origen antiguo o reciente y sea cual sea su envergadura, físico o emocional

Usa un lenguaje muy específico y a modo de invitación. Es un lenguaje abierto. El terapeuta adquiere la habilidad de que cada cliente consiga su propio trance en coherencia con su estructura interna.

La hipnosis ericksoniana parte del principio que todos tenemos en nuestro interior, la capacidad suficiente y necesaria para superar cualquier dificultad que se nos presente, sólo que no hemos aprendido a dar con ello.

La habilidad del terapeuta es conseguir que emerjan todas estas respuestas necesarias y los desbloqueos que se estén necesitando.

¿Qué diferencia hay entre la Hipnosis Clínica y la Hipnosis Ericksoniana?

Cuando Milton Erickson creó su método venía de la Hipnosis Clínica.

La Hipnosis Ericksoniana se fundamenta en la participación constante a nivel consciente. A menudo, utiliza el lenguaje metafórico para guiar al inconsciente de la persona hacia el foco de conflicto, llevará al consciente al ritmo y velocidad que la persona necesite.

La Hipnosis Clínica, utiliza sugestiones directas, a modo de órdenes. No se usa únicamente como terapia, puede ser con intención investigadora que la Ericksoniana también tiene, pero apremia el ánimo terapéutico.

¿Qué es un trance?

Cada día te introduces en estados de trance sin tu saberlo. Mientras viajas en transporte público, te vas mentalmente y a nivel de sentidos, literalmente del lugar e incluso en tiempo, trasladándote a lugares del pasado o de posibles futuribles. También, por la noche, entras en trance. Todos ellos se originan de manera espontánea, conviviendo de manera normal con nosotros. A diferencia del trance en hipnosis.

Es un estado de consciencia alterado natural en el ser humano.

Es entrar en un estado de vigilia como el que entras antes de conciliar el sueño.

El trance, el inconsciente…

El trance se puede producir de manera directa, indirecta situaciones de cambio personal, estados de bienestar, cómo crear e incluso experiencias expansivas de consciencia.

En el inconsciente residen todas las experiencias vividas, lo aprendido de ello y las resonancias de las emociones.

En el inconsciente están las motivaciones que adquirimos y todos los potenciales residentes.

Es el que nos mueve, en un 90% de nosotros mismos, dentro de nuestra actividad diaria en cualquier conducta o hábito desde que nacemos hasta que morimos.

Regula funciones básicas orgánicas como el sistema circulatorio, respiratorio, sistema inmunológico, nervioso, endocrino…
Es la parte más libre que tenemos en nosotros mismos. Es ilimitada. Va más allá de lo que la mente racional puede llegar a acceder y comprender. Asume realidades antagónicas que la mente ha determinado como realidades en la dualidad.

El trance ayuda a acceder a todo ello con una intención terapéutica muy intensa y clara, con un potencial a disposición en un estado entre la vigilia y el sueño.

¿Me puedo quedar colgado en un trance?

NO. Y es un no rotundo.
Siempre se entra y se sale por larga que sea una inducción. Si la inducción no va en coherencia con la persona, el consciente junto con el inconsciente rompe el trance de inmediato.

Del único trance que estás colgado es del negativo. Es decir, todo aquello que te sucede, en el día a día, cuando una y otra vez revisitas momentos del pasado doloroso sin salir de las sensaciones y estados. También de la proyección en negativo de un futuro del que no vemos salida.

¿Qué se trabaja a través de una sesión de Hipnosis Ericksoniana?

De todo. Desde estados en los que nos podemos sentir alterados, con angustia, ansiedad, fobias, resolución de traumas, resolver creencias limitadoras que impiden seguir con la vida que queremos tener, miedos, impactos emocionales, comportamientos que queremos mejorar, conflictos relacionales, problemas de concentración, para ser más resolutivos, problemas de autoestima y autovaloración, dolores físicos…

También para potenciar estados bonitos y expansivos que la propia persona tiene consigo.

¿Es útil en toda franja de edad?

De hecho, de manera espontánea, ya la usamos cuando contamos cuentos a nuestros hijos cuando son pequeños, sin ser muy conscientes de los mensajes que enviamos al inconsciente a través de aquellas imágenes que se crean ellos mismos en su imaginación.

Es útil, siempre utilizando una inducción adecuada a cada persona, bien modelada, con un buen estado centrado por parte del hipnoterapeuta y una hermosa empatía con la persona que precisa de la hipnosis.

Sabías que…

La hipnosis existe desde el Siglo XXX a.C. Existen registros en los papiros egipcios, en los que constan inducciones de sacerdotes.

Y en el Siglo XI, Avicena, sabio, filósofo y médico Iraní ya descubrió que la metáfora, la imaginación, la sugestión era capaz de enfermar y de sanar a las personas.

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya: “La armonía de las emociones

La dermatilomanía: cuando hacerse daño se convierte en compulsión

La dermatilomanía, también conocida en inglés como: “Compulsive Skin-Picking” (CSP), es un desorden del control de los impulsos que mueve a la persona a tocarse, rascarse, pellizcarse o cortarse la piel, ya sea del rostro o del cuerpo. Muchas veces en el intento de eliminar pequeñas irregularidades o imperfecciones cutáneas que pueden ser reales o imaginarias. En una investigación reciente realizada en 2.530 adultos norteamericanos se observó que el 1.4% de ellos satisfacía los criterios diagnósticos de la dermotilomanía.

Vale aclarar que este comportamiento, que podemos poner en práctica de forma cotidiana y de manera un tanto automática, se convierte en patológico cuando asume el carácter de compulsión, cuando la persona lo vive como una necesidad imperiosa que no puede frenar y que, repitiéndose en el tiempo, aumenta su intensidad y frecuencia hasta provocar lesiones cutáneas visibles y permanentes.

Generalmente el rostro es la parte del cuerpo que suele ser centro de la dermatilomanía aunque otras áreas como los labios, el cuero cabelludo, las manos y los brazos también suelen verse afectadas.

La persona afectada por la dermatilomanía en sus inicios suele mostrar una atracción poco común y persistente hacia alteraciones cutáneas tan normales como el acné, las manchas, las picaduras de insectos o las costras que suelen salir en las pequeñas heridas. Cuando llega a un punto patológico, la persona incluso comienza a dañarse partes de la piel totalmente sanas pues según su percepción tienen un defecto, aunque nadie más lo puede observar.

Usualmente estas personas se dañan la piel con los propios dedos aunque también pueden usar pinzas, palillos o cualquier otro utensilio que tengan a mano.

Esta patología puede hacer su aparición a cualquier edad, lo mismo en la adolescencia que en la tercera edad y puede extenderse durante meses o años. En algunos casos las personas refieren un evento particularmente estresante como factor desencadenante. Así, la ansiedad, el estrés, el miedo, la excitación o el aburrimiento son los principales factores que dan pie a la dermatilomanía.

Como en la mayoría de las compulsiones, una vez que la persona ha satisfecho su necesidad, experimenta cierto grado de placer y gratificación por el simple hecho de que ha liberado una tensión que lo compulsaba a hacerse daño en la piel. De esta forma, este comportamiento funge a la misma vez como excitante y calmante. Vale aclarar que para algunas personas este comportamiento resulta una suerte de “hechizo mental ya que pueden pasarse minutos u horas totalmente ensimismados en esta tarea y ajenas al mundo que le rodea.

No obstante, uno de los factores que se ha relacionado con la dermatilomanía es el perfeccionismo pues inicialmente el acto aparece bajo la forma de eliminar las imperfecciones cutáneas aunque con posterioridad “el remedio sea peor que la enfermedad.

Al final, este trastorno resulta altamente discapacitante a nivel social ya que en sus inicios la persona puede esconder sus cicatrices con el maquillaje pero con el curso del tiempo, si no se solicita ayuda especializada, las marcas se acrecientan y la persona tiende a evitar el contacto social para no ser observada y descubierta.

Con fines eminentemente diagnósticos, debe puntualizarse que los especialistas aún discuten si la dermatilomanía debe encuadrarse como un trastorno del control de los impulsos o como un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo, sobre todo porque aproximadamente el 15% de los pacientes que sufren un trastorno obsesivo-compulsivo también presentan la dermatilomanía.

Sin lugar a dudas la dermatilomanía tiene elevados índices de comorbilidad con la tricotilomanía (arrancarse el cabello) y la onicofagia (comerse las uñas), 36.7% y 26.7% respectivamente. Estas relaciones hacen que otros psicólogos encuadren la dermatilomanía dentro de los comportamientos repetitivos focalizados sobre el cuerpo” y abogan porque ésta sea una categoría diagnóstica independiente.

Como puede presuponerse, la terapia cognitivo-conductual, específicamente el Habit Reversal Training, suele ser muy eficaz para controlar esta patología aunque también se suele utilizar con excelentes resultados las terapias basadas en el Mindfulness.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios de prácticas guiadas” 

¡Aprende a superar tu fobia!

Todos tenemos una fobia o conocemos a alguien con alguna.

Algunas pueden ser a cosas que no nos condicionan en nuestro día a día, de manera que podemos vivir perfectamente ignorándolas. Por ejemplo, tener fobia a las serpientes o a las ratas no te va a generar mucha ansiedad en tu vida cotidiana si vives en una ciudad.

Sin embargo, la fobia a conducir (amaxofobia) sí que puede llegar a suponerte un problema hoy en día. O la fobia a volar si tienes que viajar a menudo en tu trabajo. Por ello, es importante trabajar la ansiedad que nos generan algunos estímulos inofensivos, produciendo a su vez conductas de evitación que alimentan este pánico… ¡Descubre cómo!

“El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo” -Alain Emile Chartier-

La clave de la fobia es la ansiedad

La ansiedad es la emoción que aparece cuando tenemos una fobia. Por ello, antes de nada, debemos aprender a disminuir su intensidad cuando esta se dispare. Con este fin, podemos informarnos sobre aquello que nos provoca dicha fobia, ya que en ocasiones lo que la produce son solo creencias erróneas y desmontándolas desaparece. De la misma manera, nos va a servir de ayuda adquirir habilidades de manejo de la situación temida.

Vamos a ver un ejemplo sobre ello: si le tenemos fobia a los perros, puede que creamos que todos son peligrosos. Si nos informamos sobre ello, veremos que esto no es así. Además, si buscamos cómo comportarse con los perros para poder regular su comportamiento en distintas situaciones, tendremos más recursos que usar en las situaciones en las que nos encontremos. Estos recursos nos darán seguridad y disminuirán nuestro nivel de ansiedad; ahora la amenaza ya no lo es tanto.

“A nada en la vida se le debe temer. Solo se le debe comprender” -Marie Curie-

Además de informarnos de la realidad del estímulo fóbico y de aprender a manejarlo, es fundamental que trabajemos otra serie de herramientas. En este sentido, nos va a ser de gran ayuda aprender a relajarnos. Existen numerosas técnicas para conseguirlo, el caso es encontrar aquella que mejor nos funcione, dependiendo del estímulo y de nuestras características personales.

El siguiente paso: exponerte al objeto de tu fobia

Cuando aparece ante nosotros aquello que nos provoca la fobia nuestra ansiedad se dispara. Sentimos el corazón latiéndonos a toda velocidad. La respiración se acelera. Nos bloqueamos y nuestra atención queda capturada por el propio estímulo. Solo queremos huir o evitarlo, ¿verdad? De hecho, esto último es lo que hacemos. Entonces la ansiedad baja… Hasta que vuelve a aparecer el estímulo fóbico y actuamos contra la ansiedad de la misma manera. Así, esta manera queda reforzada.

Está claro que esta estrategia de evitación nos es efectiva a corto plazo, pero no a la larga. Entonces, ¿qué podemos hacer? Tenemos que dejar de huir. Sé que suena difícil, pero por eso el primer paso ha sido aprender a relajarnos y a controlar nuestra ansiedad. Así, cuando nuestra fobia aparezca, seremos capaces de manejar esa emoción negativa.

 Para ello, es necesario que nos vayamos exponiendo poco a poco al estímulo fóbico. Es decir, prepararemos una lista con las situaciones relacionadas con nuestra fobia y las ordenaremos de menor a mayor, según el grado de ansiedad que nos generen. Una vez que lo tengamos, tendremos que ir pasando por cada una de ellas sin huir.

Empezaremos por la que menos ansiedad nos genere y, cuando notemos que aparece esta emoción desagradable, pondremos en marcha las estrategias que ya hemos adquirido para manejarla (Ej: relajación, atención disociada del estímulo, parada del ciclo de pensamientos, etc.) en lugar de evitarla. Una vez que la superemos, estaremos listos para exponernos a la siguiente. De esta manera, veremos como poco a poco podremos llegar a exponernos con calma a situaciones que antes nos generaban una ansiedad muy grande.

Por último… ¡Prémiate!

Siempre que queramos transformar una conducta en un hábito, debemos reforzarnos tras ponerla en marcha. Por ello, es muy importante que nos premiemos a nosotros mismos después de exponernos al estímulo fóbico y haber conseguido manejar la ansiedad sin evitar la situación. Al fin y al cabo, acabamos de pasar por un momento desagradable… ¡Nos lo merecemos!

De esta forma, conseguiremos ir aumentando nuestro autocontrol frente a ese primer impulso de huir. Pero no solo eso, tras la exposición también podemos ver que las consecuencias negativas que esperábamos antes de hacerlo en realidad no han sido tan malas como pensábamos. O puede que ni siquiera hayan aparecido. Esto en sí mismo ya es un refuerzo y una motivación para afrontar el siguiente escalón de dificultad, que al dominar los anteriores ya no parece tan alto.

“La ansiedad es un río de temor que corre por la mente. Si se le alimenta puede convertirse en un torrente que arrastrará todos nuestros pensamientos” -A Roche-

Superar una fobia es relativamente simple si se sabe cómo y se ponen en marcha de forma correcta las técnicas que hemos visto. Por ello, si crees que este problema está presente en tu vida, es importante que acudas a un Psicólogo adecuado, que te guíe por este proceso de forma que puedas retomar las riendas de tu vida… ¡A por ello!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones

Sonidos curativos que sanan tu cuerpo y emociones

¡Tu Fuente de Energía Positiva!

El Hombre y el Sonido

Desde tiempos antiguos el ser humano se ha interesado en las propiedades curativas del sonido y lo ha usado con fines rituales y terapéuticos. Éste interés se ha dado en todos los lugares y culturas del mundo.

En oriente se ha usado la recitación de mantras para curar o cambiar diversas situaciones, en México los Marakames (o chamanes) Wixárika o Huichol cantan para mover energías estancadas y en el Budismo tibetano se pronuncian las “sílabas semilla” (como el famoso OM) para conectar con la presencia espiritual de cada una.

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Históricamente, uno de los grandes estudiosos del efecto del sonido sobre el cuerpo fue Pitágoras, quien investigó las reacciones que generaban ciertos acordes y armónicos sobre el organismo humano.

A partir de sus resultados elaboró ciertas secuencias sonoras que llevaban a las personas a cambiar su conducta y a sanar sus emociones. Con ellas logró inducir el sueño, contrarrestar el enojo y combatir los miedos de quienes les oían, entre otras cosas.

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Las Frecuencias de Solfeggio

El origen de la antigua Escala de Solfeggio puede rastrearse al Himno a San Juan el Bautista (Ut queant laxis). El himno tenía la particularidad de que cada oración comenzaba con la misma sílaba que la nota en la que se cantaba y por ésta resonancia matemática se creía que las frecuencias eran capaces de inspirar al hombre a ser más divino o a acercar al hombre con su “creador”.

Las frecuencias de Solfeggio componen la antigua escala musical de 6 tonos (Ut-Re-Mi-Fa-Sol-La), Ut luego pasó a llamarse Do, que se usaba para componer música sagrada, incluyendo los hermosos y bien conocidos Cantos Gregorianos.

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Se cree que estos cantos y sus tonos especiales podían impartir Bendiciones espirituales cuando se cantaban en armonía. Cada tono de Solfeggio comprende una frecuencia que tiene el poder de equilibrar tu energía y de mantener tu cuerpo, mente y espíritu en perfecta armonía.

Pero los cantos y las frecuencias de los monjes Gregorianos fueron perdidas con el paso del tiempo y la humanidad parecía haberlas olvidado.

Hasta que apareció el Dr. Joseph Puleo, un médico naturópata y uno de los líderes mundiales en medicina herbárea, quien comenzó a investigar las frecuencias Solfeggio a mediados de los 70’s. Éste hombre nos acercó nuevamente a la creencia de que las vibraciones sonoras tenían un efecto importante sobre el comportamiento no sólo de nuestro cuerpo, sino también de nuestra mente y espíritu y abrió todo una nueva área en el campo de las terapias de sanación.

Las Terapias Sonoras en la Actualidad

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Hoy en día existen muchas teorías que avalan las propiedades medicinales de la música y el sonido. Ciertos estudios neurocientíficos que señalan los beneficios que la música aporta a nuestro cerebro y cuerpo, como por ejemplo reducir el estrés y fortalecer el sistema inmunológico.

Siendo que los líquidos son particularmente receptivos a las ondas sonoras y aproximadamente un 60% del cuerpo humano está compuesto por líquidos, el mundo científico ha incorporado la idea de que los sonidos pueden utilizarse como frecuencias vibratorias de curación.  De hecho, la frecuencia de 528 Hz es precisamente utilizada por genetistas hoy en día para reparar daños en el ADN humano.

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Actualmente ya se están comenzando a establecer cada vez más centros de terapia de sanación sonora, donde se utilizan sonidos específicos pueden aliviar síntomas específicos del cuerpo o de la psique.

Escucha Las Frecuencias de Solfeggio y Otras Frecuencias Sanadoras

A continuación te presentamos una lista de frecuencias y sus posibles efectos sanadores:

174 – Hz Alivia el dolor físico y la falta de energía.

Este analgésico natural sirve para eliminar el dolor físico y la falta de energía. Ayuda al correcto funcionamiento de los órganos.

285Hz –  Ayuda a que las células y tejidos vuelvan a su estado original.

Influye sobre los campos energéticos para que manden la señal de reestructurar cualquier tejido u órgano dañado.

337Hz – Estabiliza la circulación sanguínea.

396Hz – Sirve para deshacerse del miedo y la culpa.

Es la primera nota de la escala de Solfeggio (Ut). Sirve para deshacerse del miedo y la culpa.

417 Hz – Se utiliza para liberarse del campo negativo

Es la segunda nota de la escala de Solfeggio (Re).

528Hz – Es considerada la frecuencia de transformación y milagros

Es la tercera nota de la escala de Solfeggio (Mi). Utilizada en la medicina para la reparación del ADN.

625Hz – Ayuda al funcionamiento del hígado.

639Hz – Es la frecuencia del amor y la unidad.

Es la cuarta nota de la escala de Solfeggio (Fa). Equilibra la capacidad de relacionarte con otros y fortalece el autoestima.

741Hz –  Es la frecuencia de la intuición y la iluminación.

Es la quinta nota de la escala de Solfeggio (Sol). En el plano físico limpia las células.

764Hz – Normaliza el sistema nervioso.

852Hz – Se utiliza para la visión y la conciencia espirituales.

Es la sexta y última nota de la escala de Solfeggio (La). Favorece la intuición.

963Hz – Activa la glándula pineal.

¡Escucha, disfruta y comparte con otros que se podrían beneficiar de los sonidos curativos!

 *Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones

A veces, es mejor respirar profundo y quedarnos callados

respirar-profundo-y-callarDicen que el silencio es el arte que alimenta la sabiduría, por ello en ocasiones no hay más remedio que hacer uso de él para responder con acierto, para no continuar con conversaciones y hechos que no valen la pena. Respirar profundo y quedarse callados en ciertos momentos es la mejor opción que podemos tomar.

Resulta curioso como quienes llevan muchos años trabajando en psicoterapia ven muchas veces en el propio silencio del cliente un avance considerable en el proceso de curación. Para muchos puede resultar algo contradictorio puesto que la terapia se construye con un intercambio poderoso a través de la palabra. Así, el medio es ese diálogo que actúa como una energía que confronta, que ahonda, que despierta y reconstruye.

Rápidamente etiquetamos y juzgamos a otras personas

opinion-prejuiciosQué rápidamente nos formamos una opinión de otras personas, qué rápidamente llegamos a una conclusión sobre ellas. A la mente egótica le resulta satisfactorio etiquetar a otro ser humano, darle una identidad conceptual, pronunciar juicios severos.

Cada ser humano ha sido condicionado a pensar y comportarse de cierta manera, condicionado tanto genéticamente como por sus experiencias infantiles y su entorno cultural. No es que ese ser humano sea así, pero así es como se presenta.

Cuando emites un juicio respecto a alguien, confundes los patrones mentales condicionados con lo que esa persona es.

Esa acción, en sí misma, denota un patrón profundamente inconsciente y condicionado. Das a esa persona una identidad conceptual, y esa falsa identidad se convierte en una prisión no sólo para ella, sino también para ti.

Evitar el juicio no implica ignorar lo que el otro hace; implica reconocer que su conducta es una forma de condicionamiento; implica verla y aceptarla tal como es, sin construir una identidad para esa persona a partir del condicionamiento. Eso te libera a ti y a la otra persona de la identificación con el condicionamiento, con la forma, con la mente. Entonces el ego ya no rige tu relación.

Mientras el ego dirija tu vida, la mayor parte de tus pensamientos, emociones y acciones surgirán del deseo y del miedo. Entonces, en las relaciones, o bien demandarás, o bien temerás algo de la otra persona. Puede que quieras placer o beneficios materiales, reconocimiento, alabanzas o atención, o fortalecer tu sentido del yo mediante la comparación y el establecimiento de que eres, tienes o sabes más que la otra persona. Y lo que temes es que ocurra justo lo contrario, que esa persona pueda reducir de algún modo tu sentido del yo.

Cuando diriges tu atención al momento presente —en lugar de usarlo como un medio para un fin— vas más allá del ego y más allá de la compulsión inconsciente de usar a la gente como un medio para un fin, siendo el fin tu propio fortalecimiento a costa de los demás. Cuando prestas toda tu atención a la persona con la que estás interactuando, dejas fuera de la relación el pasado y el futuro, excepto para fines prácticos. Cuando estás plenamente presente en tus encuentros con otras personas, renuncias a la identidad conceptual que has creado para ellas —tu interpretación de quiénes son y de lo que hicieron en el pasado—, y eres capaz de interactuar prescindiendo de los movimientos egóticos del deseo y del miedo. La clave está en la atención, que es una alerta serena.

Qué maravilloso es poder ir más allá del deseo y del miedo en las relaciones. El amor no desea ni teme nada.

Si su pasado fuera tu pasado, si su dolor fuera tu dolor, si su nivel de conciencia fuera tu nivel de conciencia, pensarías y actuarías exactamente como él o ella. Esta compresión trae consigo perdón, compasión y paz.

Al ego no le gusta oír esto, porque pierde fuerza cuando no puede mostrarse reactivo y tener razón.

Cuando recibes como a un noble invitado a cualquiera que venga al espacio del Ahora, cuando permites a cada persona ser como es, él o ella empieza a cambiar.

  • Autor: Eckhart Tolle

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La proyección psicológica. Somos espejos