A veces, es mejor respirar profundo y quedarnos callados

respirar-profundo-y-callarDicen que el silencio es el arte que alimenta la sabiduría, por ello en ocasiones no hay más remedio que hacer uso de él para responder con acierto, para no continuar con conversaciones y hechos que no valen la pena. Respirar profundo y quedarse callados en ciertos momentos es la mejor opción que podemos tomar.

Resulta curioso como quienes llevan muchos años trabajando en psicoterapia ven muchas veces en el propio silencio del cliente un avance considerable en el proceso de curación. Para muchos puede resultar algo contradictorio puesto que la terapia se construye con un intercambio poderoso a través de la palabra. Así, el medio es ese diálogo que actúa como una energía que confronta, que ahonda, que despierta y reconstruye.

Rápidamente etiquetamos y juzgamos a otras personas

opinion-prejuiciosQué rápidamente nos formamos una opinión de otras personas, qué rápidamente llegamos a una conclusión sobre ellas. A la mente egótica le resulta satisfactorio etiquetar a otro ser humano, darle una identidad conceptual, pronunciar juicios severos.

Cada ser humano ha sido condicionado a pensar y comportarse de cierta manera, condicionado tanto genéticamente como por sus experiencias infantiles y su entorno cultural. No es que ese ser humano sea así, pero así es como se presenta.

Cuando emites un juicio respecto a alguien, confundes los patrones mentales condicionados con lo que esa persona es.

Esa acción, en sí misma, denota un patrón profundamente inconsciente y condicionado. Das a esa persona una identidad conceptual, y esa falsa identidad se convierte en una prisión no sólo para ella, sino también para ti.

Evitar el juicio no implica ignorar lo que el otro hace; implica reconocer que su conducta es una forma de condicionamiento; implica verla y aceptarla tal como es, sin construir una identidad para esa persona a partir del condicionamiento. Eso te libera a ti y a la otra persona de la identificación con el condicionamiento, con la forma, con la mente. Entonces el ego ya no rige tu relación.

Mientras el ego dirija tu vida, la mayor parte de tus pensamientos, emociones y acciones surgirán del deseo y del miedo. Entonces, en las relaciones, o bien demandarás, o bien temerás algo de la otra persona. Puede que quieras placer o beneficios materiales, reconocimiento, alabanzas o atención, o fortalecer tu sentido del yo mediante la comparación y el establecimiento de que eres, tienes o sabes más que la otra persona. Y lo que temes es que ocurra justo lo contrario, que esa persona pueda reducir de algún modo tu sentido del yo.

Cuando diriges tu atención al momento presente —en lugar de usarlo como un medio para un fin— vas más allá del ego y más allá de la compulsión inconsciente de usar a la gente como un medio para un fin, siendo el fin tu propio fortalecimiento a costa de los demás. Cuando prestas toda tu atención a la persona con la que estás interactuando, dejas fuera de la relación el pasado y el futuro, excepto para fines prácticos. Cuando estás plenamente presente en tus encuentros con otras personas, renuncias a la identidad conceptual que has creado para ellas —tu interpretación de quiénes son y de lo que hicieron en el pasado—, y eres capaz de interactuar prescindiendo de los movimientos egóticos del deseo y del miedo. La clave está en la atención, que es una alerta serena.

Qué maravilloso es poder ir más allá del deseo y del miedo en las relaciones. El amor no desea ni teme nada.

Si su pasado fuera tu pasado, si su dolor fuera tu dolor, si su nivel de conciencia fuera tu nivel de conciencia, pensarías y actuarías exactamente como él o ella. Esta compresión trae consigo perdón, compasión y paz.

Al ego no le gusta oír esto, porque pierde fuerza cuando no puede mostrarse reactivo y tener razón.

Cuando recibes como a un noble invitado a cualquiera que venga al espacio del Ahora, cuando permites a cada persona ser como es, él o ella empieza a cambiar.

  • Autor: Eckhart Tolle

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La terapia del espejo

Epigenética la nueva Revolución Biológica

epigeneticaLa epigenética es el estudio de modificaciones en la expresión de genes que no obedecen a una alteración de la secuencia del ADN y que son heredables.

Una de las fuentes de mayores modificaciones de los genes es el factor ambiental y puede afectar a uno o varios genes con múltiples funciones.

Por medio de la regulación epigenética se puede observar cómo es la adaptación al medio ambiente dada por la plasticidad del genoma, la cual tiene como resultado la formación de distintos fenotipos según el medio ambiente al que sea expuesto el organismo.

Estas modificaciones presentan un alto grado de estabilidad y, al ser heredables, se puedan mantener en un linaje celular por muchas generaciones.

Esto es importante ya que cuando hay errores en las modificaciones se pueden generar enfermedades que perduren en una familia por mucho tiempo.

La vida de nuestros ancestros tienen la capacidad de afectarnos directamente. La epigenética tiene la capacidad de llegar a cualquier aspecto de nuestra vida y vincular nuestro pasado, presente y futuro de una manera inimaginable anteriormente.

Este documental muestra distintas investigaciones que confirman que el ambiente y nuestra alimentación condicionan nuestros genes. Después de la II Guerra Mundial, parecía que la hambruna había reprogramado los genes de las madres y de sus hijos.

La nueva generación enfermó en una etapa temprana con enfermedades del corazón, cáncer y diabetes. Lo que comemos influye en nuestra salud. A veces para el resto de nuestra vida, como demuestra la epigenética.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Se hereda el estrés? Transgeneracional y epigenética conductual.

Relación entre dientes y emociones

dientes-emocionesEn la Medicina Tradicional China, y también en otras terapias alternativas, la relación entre dientes y emociones está más que demostrada. Los dientes reflejan como vivimos y gestionamos las tensiones diarias y son portadores de nuestra vitalidad.

Cuando nuestros dientes enferman nos hablan de los miedos y emociones. Cuando soñamos que perdemos los dientes significa que estamos perdiendo una parte de nuestra energía y vitalidad.

Los dientes son la representación de nuestro mundo interno, a través de ellos se puede descifrar muchas cosas sobre: nuestras experiencias, como asimilamos las emociones, que lugar ocupamos en el mundo, la manera en que nos expresamos o el modo que tenemos de resolver conflictos.

Nuestros dientes, siendo parte de nuestro cuerpo nos hablan y nos dicen qué está pasando y qué guardamos estancado en nuestro campo emocional. A continuación veremos la relación entre dientes y emociones, por grupos de piezas.

Los incisivos

Los incisivos nos hablan de nuestra relación con nuestros padres, y los sentimientos de supervivencia y necesidad de ser amados. De nuestra sexualidad con la pareja y nuestra capacidad de amar a los demás como padres y madres universales, aceptando nuestra parte femenina como nuestra parte masculina.

Las infecciones en estos dientes reflejan las tensiones con respecto a los antepasados, creencias sociales arraigadas, creencias relacionadas con el nacimiento y la relación que se mantiene con los padres.

Los incisivos son la imagen exterior que damos al mundo y muestran nuestra fuerza para expresar lo que creemos. En ocasiones los incisivos sobresalientes pueden denotar una carencia de arrojo.

También revelan dificultades para aceptar la feminidad, en el caso de la mujer, y la masculinidad, en el caso del hombre y el paso de material genético de una generación a otra.

Los caninos

Dentro de la relación entre dientes y emociones, los caninos enfermos nos hablan de que la persona puede estar sufriendo sensación de escasez: “La comida no es suficiente, necesito más” Esta sensación de escasez puede estar relacionada con la carencia de afecto. Las infecciones también denotan la ira, el resentimiento, la incapacidad de ser lo que uno quiere ser.

El canino está relacionado con nuestros deseos de poseer, así como nuestros deseos sexuales.

Premolares superiores

  • El primer premolar superior expresa nuestro deseo de diferenciarnos de los demás. Las infecciones en estos dientes denotan las tensiones relacionadas con agresiones externas y con el miedo a morir. Este miedo a morir no se refiere exclusivamente a la muerte física también puede referirse al final de un ciclo de nuestra vida. También podría ser el miedo a perder a un ser querido. La tristeza y la melancolía son emociones relacionadas con estos dientes.

  • El segundo premolar nos habla de crear algo nuestro, de dejar una creación nuestra en el mundo. Si estos dientes enferman pueden estar reflejando un sentimiento de falta de confianza en uno mismo, de frustración.

Premolares inferiores

Los premolares inferiores suelen ir relacionados con sentimientos de haber sido víctimas de injusticias en la vida.

Sentimientos como la desconfianza en el futuro, desilusión y descontento pueden ser algunas de las emociones expresadas.

Las infecciones o problemas en estos premolares denotan las tensiones relacionadas con la digestión de las emociones, con la sensación de haber sido víctimas de la injusticia.

Las personas dejan poco tiempo para la diversión y el disfrute, lo realmente importante para ellos es el deber y el trabajo.

Alguna de las emociones relacionadas con estos dientes son: el descontento y la desilusión. La vida carece de alegría.

Molares superiores

  • Los problemas o infecciones del primer molar superior indican las tensiones relacionadas con la digestión de las emociones y, también, que sentimos miedo o desconfianza ante lo que nos pueda deparar el futuro. Reflejan momentos en los que no somos felices, en los que no nos damos tiempo para la diversión y el placer. Estos molares también nos hablan del deseo de crear nuestra propia vida.

  • El segundo molar superior está relacionado con las emociones de ilusión o desilusión, de desapego y codicia. También están relaciones con la forma en que nuestro entorno percibe nuestros deseos.

Molares inferiores

Las infecciones o problemas en estos molares denotan problemas en el manejo de nuestras relaciones. Dentro de la relación entre dientes y emociones estas piezas son también un caso muy a tener en cuenta.

  • El primer molar inferior se relaciona con nuestro apego al pasado y a las experiencias que hemos vivido. Las infecciones en estos dientes tienen que ver con problemas en el hogar, problemas de relaciones entre la familia. La melancolía es la emoción resultante.

  • Un segundo molar inferior débil o enfermo nos habla de emociones que están relacionadas con la humildad y la capacidad que tenemos de asumir las nuevas situaciones que se nos presentan. Están relacionados con la flexibilidad necesaria para afrontar los problemas que la vida nos puede plantear.

Últimos molares

Las enfermedades de estos dientes denotan las tensiones que pueden generar la aceptación de las propias emociones.

También indican que la persona percibe que todo va excesivamente rápido, que no está en el ritmo adecuado.

Los problemas que afectan a estos dientes revelan un gran control sobre las emociones y la negación de aceptar que algo no está bien en casa.

La persona no es capaz de encontrar su identidad en este mundo, sobre todo en su propia casa.

Cordales o muelas del juicio

Estas muelas nos hablan de nuestro destino. Recogen todos nuestros deseos y nos muestran si realmente andamos en la dirección correcta.

Las emociones que suelen manifestarse cuando existe alguna patología en estos molares son el enojo y la infelicidad, con un sentimiento de que todo va demasiado deprisa y no siempre en la dirección que nuestro corazón anhela. La persona suele sentir que es incapaz de encontrar su identidad en este mundo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento

5 cosas que lamenta la gente antes de morir

Antes de morirGran parte de mi vida la he dedicado a los cuidados paliativos. Como enfermera, he tratado con muchas personas a las que los médicos habían desahuciado y que habían sido enviadas a sus hogares a pasar sus últimos días.

Poco antes de morir, la mayoría de la gente se lamenta por lo que había hecho o dejado de hacer durante su vida. Algunos sentían muy fuertes arrepentimientos. He vivido experiencias humanamente muy intensas y emotivas con estas personas con las que compartí sus últimos meses de vida.

Cuando la propia muerte se aproxima de manera inexorable, la mayoría de las personas no pierde el tiempo en cosas superficiales, sino que se enfoca en lo que realmente es importante en la vida.

De algunos enfermos terminales, incluso, podría decir que este proceso les ha impulsado a un crecimiento personal sorprendente. Casi todos ellos pasaron por una auténtica montaña rusa de emociones: desde la inicial incredulidad sobre su diagnóstico, pasando por la rabia, el miedo y el remordimiento por lo que creían que iban a dejar pendiente hasta la aceptación final. En la mayoría de los casos, este proceso en el que les pude acompañar les llevó hasta una gran paz interior, un estar bien consigo mismo.

Tengo que confesar que de todas estas personas he aprendido mucho sobre la vida. Si bien todas las personas somos distintas, sí que es cierto que, cuando hablaban de aquellas cosas de las que se arrepentían o que hubieran hecho de una manera distinta, muchos de estos enfermos terminales hacían hincapié en vivencias similares.

LAS  5  LAMENTACIONES MÁS HABITUALES ANTES DE MORIR

1.- Ojalá hubiera sido valiente para vivir la vida que deseaba y no la que otras personas (padre, madre, pareja, etc.) habían preparado para mí.

Esto es lo que, con más frecuencia, lamenta la gente cuando se acerca su final. En ese momento echan la vida atrás y comprueban, con tristeza, que muchas de sus sueños se quedaron por el camino y que los sustituyeron por otros que no eran genuinamente suyos, sino de otros: una casa más grande, un coche más rápido, mayor estatus social

Para sentirse bien con uno mismo, es muy importante llevar a cabo alguno de los sueños que uno tenía en su juventud. Cuando la vida va llegando a su fin, ya es demasiado tarde para lamentarse y, si no se ha cumplido ninguno de esos sueños, solo queda el amargo sabor de la traición a uno mismo.

2.- No debía haberle dedicado tanto tiempo al trabajo, sino a mi familia.

Este arrepentimiento es más frecuente en los hombres, ya que tradicionalmente sobre ellos ha cargado la responsabilidad de asegurar el sustento económico de la familia. Asimismo, es más habitual que los hombres hayan buscado su realización personal en la consecución de metas laborales y profesionales. Sin embargo, muchos de estos hombres moribundos se daban cuenta que el haber dedicado tanto tiempo y tanto esfuerzo al trabajo no les había proporcionado la felicidad que esperaban. Por el contrario, sentían remordimientos por no haberle dedicado el tiempo y la atención que merecía su familia.

Algunas de las mujeres que cuidé también expresaron este pesar, aunque fueron menos en número, ya que pertenecían a una generación en la que la mayoría de las mujeres no trabajaban fuera del hogar.

Si uno atiborra su vida con obligaciones y ocupaciones, no le queda tiempo para dedicarlo a las personas que quiere. En realidad, si uno reflexiona sobre sus necesidades económicas reales, cae en la cuenta de que no son tantas ni tan cuantiosas. Es momento entonces de tener claras las prioridades y simplificar el estilo de vida. Porque, efectivamente, se puede ser mucho más feliz con menos.

3.- Me gustaría haber mostrado más abiertamente mis sentimientos.

Muchos de los enfermos terminales con los que compartí sus últimas semanas me confesaron que, en demasiadas ocasiones, habían reprimido sus sentimientos. Algunas veces por no parecer blando, otras por miedo a la desaprobación de los demás, otras por orgullo… Sea por lo que fuera, se lamentaban por no haber tenido el valor de expresar sus sentimientos sobre todo con sus seres queridos. Les pesaba no haberles dicho suficientemente a sus hijos, a sus hermanos, a su esposa o a su marido todo lo que les aman y, en cambio, haber vivido largo tiempo en conflicto con ellos.

Por otra parte, hoy sabemos que la conexión entre cuerpo y mente es tan estrecha que muchas de las enfermedades físicas tienen su origen en la amargura y el resentimiento almacenados durante demasiado tiempo.

Por tanto, muchos de mis pacientes sentían que no habían tenido una vida plena, porque no habían sido sinceros consigo mismos respecto a sus sentimientos por falta de valentía. Y si bien las reacciones de los demás no se pueden controlar, si una persona expresa con claridad lo que quiere en la vida, al final suele llegar a un entendimiento con las otras personas. Y si esto es posible, por lo menos logra salir de relaciones que no le ayudan a seguir creciendo como persona. De modo que, en ambas hipótesis, sale ganando.

4.- No debería haber perdido la relación con los viejos amigos, me hubiera gustado estar más en contacto con ellos.

Poco antes de morir, la mayoría de los enfermos terminales lamenta no haber cuidado lo suficiente las relaciones con los amigos de la infancia y de la juventud. Es en estas últimas semanas cuando más se les echa de menos. La mayoría de los moribundos tampoco encuentra explicación exacta de por qué estas amistades fueron desvaneciéndose de sus vidas. Sólo se dan cuenta que, por unas circunstancias u otras (crianza de los hijos, aspiraciones de proyección laboral, separaciones o divorcios, etc.), se fueron aislando de gente a la que apreciaban de verdad.

En algunos casos, colaboré en el intento de localización de estas antiguas amistades, pero muchas veces no fue posible encontrarlas. Tristemente es demasiado frecuente ver cómo las personas recuerdan a tantos amigos que pasaron por su vida, pero que las ocupaciones cotidianas y la falta de cuidado se los arrebataron de manera definitiva.

En prácticamente todos los casos, lo que sí pude apreciar fue el sincero lamento de quienes ya no tienen mucho tiempo y se arrepienten de no haberles dado a estos viejos amigos precisamente el tiempo y la dedicación que se merecían.

Cuando te tienes que preparar para aceptar su propia muerte, todas las preocupaciones materiales pierden su sentido. Lo único que queda al final es el amor que se haya dado y el que se ha recibido. De hecho, los moribundos suelen querer dejar arreglados sus asuntos económicos, el testamento e incluso llegan a ocuparse de su propio funeral, pero lo hacen pensando en los seres queridos que dejan. Por encima de todo, quieren ayudarles en todo lo que les sea posible y expresarles así toda su gratitud por el amor compartido.

5. Tenía que haberme permitido a mí mismo ser más feliz

Casi al final de sus vidas, muchas de las personas a las que cuidé se dieron cuenta de que podían haber vivido una vida mucho más plena y haberse sentido más satisfechas consigo mismas si no se hubieran atado a viejos convencionalismos, si no hubieran ocultado sus verdaderos sentimientos. El temor a la crítica de su entorno les había limitado en su comportamiento, de manera que en múltiples ocasiones no habían sido fieles a su corazón, sino que hicieron lo que se esperaba de ellos. No arriesgaron cuando en su interior querían reír, cantar, bailar y sentirse vivos, prefirieron la seguridad de lo establecido. En definitiva, no se atrevieron a vivir más felices.

Sin embargo, cuando uno está llegando al fin del “viaje”, le importan poco las críticas sobre lo que es o no es conveniente. De hecho, fue fantástico comprobar cómo algunos de mis pacientes pudieron recuperar la inocencia y las ganas de reír durante sus últimos meses. Una auténtica lección de vida.

Al final cada uno vive la vida que elige vivir. ¿Por qué no elegir ser feliz y hacer felices a otros? Aunque fuera en sus últimos días, muchos de mis pacientes descubrieron que ser feliz es una elección. Y ésta es la enseñanza principal que compartieron conmigo en el trascurso de una vivencia tan intensa como la de la muerte: casi todo en la vida es una elección. Poco antes de morir, demasiada gente lamenta no haberse permitido ser feliz. Por tanto, decida ser feliz hoy mismo. ¿O prefiere tener que lamentarlo cuando ya sea demasiado tarde?

  • BRONNIE WARE. Enfermera de cuidados paliativos con enfermos terminales, autora del libro “Los cinco arrepentimientos más habituales de los moribundos”
  • Visto en: cuidatusaludemocional.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cuando mueres sólo cambias de conciencia” *Pim Vam Lommel, cardiólogo.

Educar para Sanar: Ciencia y Conciencia del Nuevo Paradigma Educativo

cubierta

“Nuestro mayor objetivo ha de ser desarrollar seres humanos libres que sean capaces por ellos mismos de impartir propósito y dirección a sus vidas.”
-RUDOLF STEINER-

Tenemos una profunda deuda con la infancia. Nuestro insensible sistema les ha robado a los niños el derecho de ser niños, y la educación participa infamemente en este proceso de adoctrinamiento carente de ética, moral y humanidad.

Solo un ser humano libre, creativo, consciente, bello y esplendoroso, puede poner en movimiento las fuerzas que nos traerán el cambio. Afortunadamente, tanto los nuevos enfoques científicos como las llamadas pedagogías alternativas están hallando respuestas revolucionarias que apuntan hacia una misma dirección: es aquello que nos emociona lo que enciende los mecanismos biológicos del aprendizaje, permitiendo que aflore en el alma humana una voluntad de desarrollo íntegro y un interés genuino por el mundo y su sentido.

Esta obra de lectura amena y fácil comprensión, está especialmente indicada para individuos, familias y docentes que buscan el desarrollo de una nueva ciencia y conciencia educativa a través de la siembra de semillas de conocimiento y amor en los líderes del futuro. 

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CONTENIDOS

PRIMERA PARTE – EL SER HUMANO: DE LA DEPENDENCIA A LA LIBERTAD

Capítulo 1 – Primer septenio: del nacimiento a la compleción orgánica

  • Aspectos fisiológicos del primer septenio: desarrollo cerebral
  • Ondas cerebrales y programación cerebral durante la primera infancia
  • ¿De qué lado estás? Desarrollo de la lateralidad
  • Neuroplasticidad
  • ¡Más rápido, pequeños! Las nefastas consecuencias de una actividad académica prematura

Capítulo 2 – Segundo septenio: el inicio de la actividad escolar

  • Emoción, emoción y más emoción
  • ¡Ritmo!
  • De la curiosidad a la memoria: la atención de lo emocionante
  • Los ritmos circadianos
  • ¡Qué maravilla! Educación artística e ideal de belleza
  • Perspectiva de la epigenética conductual
  • La pérdida del paraíso y el viaje del héroe
  • Ciclos biológicos memorizados

Capítulo 3 – Tercer septenio: el despertar del pensamiento abstracto

  • ¿Qué me está pasando?
  • Un nuevo mundo
  • Conocimiento abstracto y habilidades sociales
  • Pensamiento/juicio crítico y método científico

Capítulo 4 – El desarrollo prenatal y el Proyecto-Sentido

  • Desarrollo embrionario: preparándonos para pensar, emocionarnos y transformar el mundo
  • El sistema nervioso y su papel en los procesos de aprendizaje
  • Proyecto-Sentido
  • Maternidad/paternidad consciente
  • Concepción responsable y embarazo responsable

SEGUNDA PARTE – CIENCIA Y CONCIENCIA DEL NUEVO PARADIGMA EDUCATIVO

Capítulo 5 –  ESTRUCTURA Y BIOLOGÍA DE LA CREENCIA: La conciencia de nuestra percepción

  • Creer es crear
  • Estructura de las creencias
  • ¿Cómo se forman las creencias?
  • Fundamentos biológicos de las creencias
  • Sistemas de creencias: creencias estructurantes y no estructurantes
  • Creencias limitantes y creencias potenciadoras
  • Identificación de creencias
  • Valores
  • Niveles neurológicos
  • Cambio de creencias

Capítulo 6 – EL ESTUDIO TRANSGENERACIONAL: la conciencia de nuestra herencia:

  • Fundamentos terapéuticos del árbol genealógico
  • Epigenética conductual y perspectiva cuántica
  • Cómo empezar el estudio transgeneracional
  • Análisis del árbol genealógico
  • Visiones del estudio transgeneracional
  • Del clan al individuo: la biografía humana
  • Integración del estudio transgeneracional en las instituciones educativas

Capítulo 7 – MINDFULNESS: conciencia plena, vida plena

  • La mente condicionada
  • El sistema nervioso simpático
  • El sistema nervioso parasimpático
  • Autorregulando nuestro sistema nervioso
  • La ciencia de la transformación de la mente y el cuerpo
  • Un océano de emoción
  • Mindfulness en el ámbito escolar

TERCERA PARTE – SANANDO LA EDUCACIÓN

Capítulo 8 – Una escuela que sana

  • Escuela competitiva, escuela agresiva
  • Hacia una educación individualizada y personalizada
  • El valor del juego y la diversión
  • ¡Queremos aprender! ¡Queremos reír!
  • ¿Qué es la imaginación?
  • Creatividad e inspiración
  • Érase una vez… el poder de las imágenes
  • El cuento terapéutico
  • Las imágenes televisivas
  • El desarrollo de la voluntad
  • Neuroarquitectura: entornos que sanan
  • El desafío de la interculturalidad

Capítulo 9 – Un nuevo guía educativo

  • ¡Ayúdame a entender el mundo!
  • El papel del docente
  • Una libertad basada en los límites
  • Redefiniendo la autoridad
  • Sobre los abusos
  • Intervencionismo
  • Educando desde el amor o desde el miedo: una perspectiva biológica

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7 Situaciones que no debes aceptar en tu relación

Situaciones parejaEn varios de nuestros artículos hemos hablado de la importancia y de la necesidad sana del ser humano de relacionarnos entre nosotros y tener una pareja. Construir una relación auténtica en la que vivimos y sentimos con libertad es uno de los placeres que todos deberíamos experimentar al menos una vez.

No existen palabras para definir el grado de ilusión, seguridad y apoyo que puede aportarte una relación de pareja sana y placentera.

Cuando encontramos a la persona con la que gozamos de verdadero y sincero amor, podemos compartir nuestros sueños, deseos y alegrías disfrutando ambos de momentos preciosos, amando sin barreras y sin miedos.

Todo puede ser increíble dentro de una pareja pero es cierto que en ocasiones estas pueden volverse raras, diferentes y destructivas para los que la componen. Si esta situación tiene lugar es muy importante poner solución, actuar y no permitirlo.

Si tu pareja te hace sentir muy mal o te demanda excesiva atención con conductas poco usuales, necesitas poner remedio.

¿CUÁLES SON LAS 7 SITUACIONES QUE NO DEBEMOS ACEPTAR EN UNA RELACIÓN?

1. Que te controlen. Si tu pareja te pregunta dónde vas a estar o cómo te encuentras no implica necesariamente algo negativo, simplemente se está preocupando por tu persona y si te pudiese ocurrir algo. Si nos encontramos en una situación donde los límites de horario y barreras para estar con otras personas aparecen, entonces sí que debemos comenzar a preocuparnos y hablarlo. También es importante recordar lo esencial que es tener libertad para tomar nuestras propias decisiones dentro de una pareja y tener nuestra propia vida y su control, no que lo hagan los demás.

2. Celos injustificados. ¿Tu pareja siempre está pensando que le mientes? Cuando se dan estas emociones por parte de la otra persona, este tipo de celos extremos tienen origen en la inseguridad de él/ella. Es verdad que todos nos sentimos inseguros en muchas ocasiones. Lo que también es cierto es el hecho de que esta inseguridad puede convertirse en un hábito negativo sobre tu persona desgastante.

3. Que espere que cambies. Cuando amamos a alguien y decidimos tener relación con él/ella estamos aceptando como es tal cual, tanto lo bueno como lo menos positivo de su interior y persona. Amas todo lo que tu pareja implica y significa bajo un respeto mutuo. Por ello, no intentas cambiarle a menos que sea una situación obvia donde la persona pueda sufrir algún daño, etc… Cada uno somos únicos e irrepetibles, consentir que cambien o modifiquen nuestra esencia no está permitido, y más en una relación nacida del amor.

4. Discusiones poco saludables. Existen dos tipos de conversaciones: las sanas y normales, y las destructivas o tóxicas. Evitar aquellas discusiones donde ambos suben el tono de la voz, se intercambian palabras negativas o se busca hacer daño a la otra persona será necesario para crear una buena y sana relación. Aprendiendo a empatizar y dialogar evitarás que tu relación se convierta en lo contrario que buscas.

5. Las mentiras. Las mentiras constituyen una de las formas más sencillas de arruinar una relación. La confianza es la base de cualquier relación y más de aquella que forma una parte tan esencial en nuestra vida. Mentir nos desgasta, nos destroza emocionalmente. Además, normalmente la persona que comienza a mentir tiene que seguir haciéndolo para dar credibilidad a la mentira que ha contado anteriormente, entrando así en un bucle difícil de parar.

6. Que no te apoye con tus deseos y sueños. El apoyo, junto la confianza, constituye la base de cualquier relación. Si conocemos a una persona que no cree en nosotros mismos y duda de nuestra valía entonces debemos dejarle ir. ¿Por qué? No debes permitir que nadie te quite las ganas de luchar por lo que te hace sentirte vivo: tus sueños. Si dejas que hagan eso, entonces no serás el dueño de tu propia y auténtica vida.

7. Que solo te quiera por sexo. El sexo es un añadido más dentro de una relación. Si no te apetece tener relaciones sexuales con tu pareja, no tienes por qué sentirte mal o tener que llevarlo a cabo obligatoriamente. Debes decir NO cuando no te apetezca o no quieras. Siempre es bueno conversar y aclarar las cosas dentro de este punto, ya que el sexo es un acto de ambas personas nacido del respeto mutuo y el amor.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quiero dejar de ser destructivo

Mindfulness y Transgeneracional: un abordaje integral

Después de más de 50 artículos compartidos en relación con la herencia transgeneracional, los contratos familiares inconscientes y el verdadero papel que nuestras emociones desempeñan en nuestra fisiología y experiencias vitales, ha llegado el momento de abrirse a nuevos abordajes … Sigue leyendo

La Re-Impronta, o cómo integrar y actualizar nuestras creencias

reimprontaUna impronta es un acontecimiento significativo que tuvo lugar en el pasado, a partir del cual adquirimos una creencia o un conjunto de creencias. En este contexto, partimos de la base de que los comportamientos actuales a menudo han sido creados o configurados por conductas y vivencias pasadas. Para nosotros lo más importante de las experiencias pasadas no es su contenido objetivo, sino la interpretación o creencia que la persona se formó a partir de tal experiencia.

El concepto de impronta fue acuñado por Konrad Lorenz, quien estudió el comportamiento de las crías de pato cuando salían del cascarón. Lorenz descubrió que los patitos recibían una impronta de la figura materna durante el primer día de vida. Para ello, se basaban en el movimiento, de manera que si algo se movía a su lado en cuanto salían del cascarón, ese algo “se convertía” en su madre. Además, descubrió que si más tarde los reunía con su verdadera madre, los patitos no la reconocían como tal; los patitos ya habían recibido la impronta.

Konrad Lorenz creía que las improntas se establecían en ciertos periodos neurológicamente críticos, y que una vez pasado el periodo crítico, lo que quedaba “impreso”, fuera lo que fuese, era permanente y no susceptible de cambio. Sin embargo, investigaciones posteriores sobre el fenómeno de impronta en seres humanos revelaron que, en condiciones apropiadas, era posible acceder a los contenidos que se habían improntado en anteriores periodos críticos y se podían reprogramar o reimprontar. Esta posibilidad de la que disfrutamos los seres humanos se debe a que nuestro sistema nervioso es más refinado que el de los animales salvajes.

¿Qué contenido se impronta a partir de las experiencias vividas durante los periodos críticos?

  • Supervivencia biológica (hambre, sed, comida, sueño, sexo).

  • Sensación de bienestar y aspectos emocionales.

  • Desarrollo y capacidad intelectual y cognitiva.

  • Roles sociales.

  • Percepción y manejo de los estímulos del medio exterior y la apreciación estética.

Las improntas establecidas durante ese periodo instauran creencias núcleo que modelan nuestra personalidad. Las improntas pueden ser experiencias significativas positivas, que conducen a creencias útiles, o bien experiencias traumáticas o problemáticas que conducen a creencias limitantes.

Técnica de reimpronta

Para el proceso de reimpronta deberemos localizar eventos o periodos de tiempo de nuestra vida que estén relacionados con nuestro síntoma o situación conflictiva actual. Reviviremos desde otra perspectiva determinados funcionamientos, estados o tensiones que hemos experimentado en el pasado.

Lo que nos hace sufrir son las grabaciones que hemos registrado de nuestras experiencias, no la realidad en sí.

Al externalizar estos eventos es mucho más fácil disociarse de ellos, reflexionar y reevaluar las creencias que nos hemos formado a partir de ellos. Con esta técnica obtendremos nuevos conocimientos y conectaremos con los recursos que fueron necesarios pero no estaban disponibles en ese momento por las propias circunstancias. No estamos buscando una solución a un evento del pasado, sino más bien una integración y actualización de nuestras creencias y del sentido de identidad en relación con el sistema de relaciones que hemos mantenido con personas significativas.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

El origen de las creencias: Aprendamos a cambiarlas

CreenciasLas creencias son afirmaciones, pensamientos, juicios e ideas sobre nosotros mismos, sobre la gente de nuestro entorno, el mundo que nos rodea y su funcionamiento.

Nuestras creencias filtran lo que captamos a través de nuestro sistema sensorial, de manera que determinan el significado que asociamos a cada vivencia en particular, por insignificante que esta nos parezca. Las creencias ejercen un gran impacto sobre la manera en que nos comportamos y los resultados que obtenemos en base a nuestro comportamiento.

Las creencias actúan como “profecías de necesario cumplimiento”

Nuestras creencias, ya sean limitantes o potenciadoras, determinan nuestros actos, y nuestros actos verifican y refuerzan las creencias en un bucle que se retroalimenta a sí mismo. Con el paso del tiempo, las creencias se arraigan cada vez con más fuerza y parecen cada vez más reales.

Para continuar profundizando en el papel que las creencias desempeñan en la forma en que interpretamos nuestro mundo es necesario que precisemos los conceptos de leyes, supersticiones y creencias. Las leyes son verdades absolutas, hechos científicamente demostrados, por ejemplo, “el agua hierve a 100 grados centígrados”. Las leyes carecen de excepciones y siempre son válidas las condiciones en que se aplican. Por otro lado, las supersticiones tienen un valor de ley para las personas que las albergan. “No hay que pasar por debajo de una escalera ya que trae mala suerte”, “cruzarse con un gato negro es señal de mal agüero”, etc. Las personas que albergan este tipo de supersticiones son conscientes de que no constituyen leyes, sino que se tratan de creencias (de índole personal, familiar o cultural) que limitan su conducta. Las supersticiones, al igual que las creencias, están asociadas a una función psicológica concreta y expresan (de forma simbólica o metafórica) prohibiciones o límites que deben respetarse para mantener el equilibrio personal y social. Así pues, de acuerdo con los conceptos expuestos, podemos definir una creencia como una superstición inconsciente a la que se le suele atribuir el valor de una ley.

Las creencias operan al nivel de la estructura profunda e influyen sobre la estructura superficial de nuestros pensamientos y comportamientos. Aunque somos conscientes de muchas de nuestras creencias, en general nuestras creencias más arraigadas e influyentes operan fuera de nuestra percepción consciente. Hay algunas creencias que vemos como verdades absolutas y que nunca cuestionamos: “así son las cosas”, “yo soy así”. Un cambio de creencias puede generar un gran cambio en la forma en que vivimos nuestras vidas y en los comportamientos que manifestamos.

Las creencias también pueden tener un efecto muy significativo sobre nuestra salud, concretamente sobre el famoso “efecto placebo”. En numerosos estudios clínicos se ha determinado que un porcentaje estadísticamente significativo de pacientes responden a los placebos (sustancias inactivas) igual o mejor que los pacientes que reciben el fármaco activo.

¿Por qué? Sencillamente porque creen que va a funcionar. Tal puede ser la fuerza de una creencia

Una vez que creemos en algo, tendemos a ignorar las evidencias en contra y aceptamos sólo aquella información que refuerza esa creencia.

“Tanto si crees que puedes como si no, estás en lo cierto” (Henry Ford)

Estructura de las creencias

También podemos definir las creencias como un vínculo arbitrariamente establecido entre dos objetos concretos o abstractos. La naturaleza de este vínculo es de igualdad o de implicación/causalidad. Si bien esta estructura se mantiene fija, el contenido de las creencias es ilimitado.

En la creencia “yo soy un incompetente” se observa la estructura de igualdad, donde “Yo = incompetente” (X = Y). En esta creencia se crea un vínculo de igualdad entre la identidad de la persona y sus capacidades. Si, por otro lado, tomamos la creencia “Sólo se gana dinero trabajando duro”, podemos apreciar que en este caso existe un vínculo de dependencia o causalidad: ganar dinero implica trabajar duro. (Si X, entonces Y).

En relación con la manera en que se estructuran las creencias, si ponemos en práctica el uso del metamodelo, seremos capaces de detectar una gran cantidad de creencias, tanto propias como ajenas, que manifestamos en nuestro discurso habitual.

¿Cómo se forman las creencias?

Las creencias se forman durante nuestro desarrollo y proceden de muchas fuentes distintas: *Educación, cultura, figuras parentales, amistades, acontecimientos traumáticos, experiencias repetitivas Por lo general, construimos las creencias generalizando nuestras experiencias en el mundo. Adoptamos muchas de nuestras creencias mediante la socialización, imitando inconscientemente la visión y los modelos del mundo de aquellos que nos rodean, especialmente de aquellos a los que respetamos.

Mientras crecemos, las expectativas que la gente que nos rodea tienen en relación con nosotros nos van modelando poco a poco, sin que nos demos cuenta. Cuando somos jóvenes, tendemos a creer lo que otros dicen sobre nosotros porque carecemos de experiencias que nos permitan contrastarlo, y estas creencias pueden permanecer instaladas muchos años más tarde sin que logros posteriores sean suficientes para modificarlas.

Una creencia nace de una idea que con el paso del tiempo va reafirmándose a través de las experiencias que se viven. Cuando se han reunido las suficientes experiencias de manera repetida, se percibe que la idea inicial ha sido lo suficientemente sustentada y es por tanto cierta. Es entonces cuando la idea inicial se ha convertido en creencia. A partir de entonces, todo lo que hacemos mantiene y refuerza nuestra creencia. Lo que ha sucedido en este punto es que las creencias ya han dejado de ser simples mapas o recuerdos de las experiencias y se han convertido en estrategias que se emplearán para la planificación e interpretación de acciones futuras.

Cuando creemos algo, actuamos como si fuera verdad. De ahí que no sea fácil encontrar pruebas de su falsedad. Tal como mencionamos en la introducción a este módulo, las creencias actúan como una especie de profecía, y para ello se sirven de su potente efecto de filtro de nuestra percepción. Los hechos se interpretan de acuerdo con las creencias y las excepciones nos sirven para confirmar la regla. Se trata de un círculo de retroalimentación que tiende a perpetuar lo que creemos cierto.

Dado que las creencias constituyen un generador tan potente de significado en nuestras vidas y desempeñan un papel tan central en el proceso de percepción, es esencial que comencemos a hacernos con el control consciente de nuestras creencias, y para ello primero deberemos poder reconocerlas.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La biología de la creencia: cómo tu mente puede cambiar tu biología para manifestar salud, equilibrio y bienestar