Reiki: sensaciones corporales y emocionales durante el tratamiento

REIKI: Canalización y transmisión de la Energía Universal a través de la imposición de manos del terapeuta en los chakras de la persona receptora, para recuperar el equilibrio a nivel corporal, mental, emocional y espiritual.

***Somos energía, TODO en El Universo es energía. Todos los seres la necesitamos para vivir (temperatura- alimento- agua- sueño- vitalidad). Nuestro cuerpo es un canal receptor y emisor de energía.

Chakra significa “rueda o círculos en movimiento”

Tenemos 7 chakras mayores, cada cual representa un elemento de La Tierra y nuestra conexión con el Universo. También tenemos 21 chakras secundarios o menores en varias partes del cuerpo (puntos energéticos), entre ellos en las manos (chakra corazón: dar y recibir amor) y en los pies (chakra raíz: conexión con la tierra).

Los órganos sexuales representan la tierra (la semilla), el vientre representa el agua (las emociones, cordón umbilical), el estómago representa el fuego (ardor), el pecho representa el aire (respirar, sentir, vida), la garganta es la voz (canal comunicación mente-corazón), el entrecejo o tercer ojo representa la comprensión, la compasión (el ojo de la conciencia), y la corona representa lo que Somos (conexión con el Universo/ Fuente/ Conciencia Divina/ Dios/ Presencia, o la definición que prefiera).

Cuando algún chakra se bloquea (enfermedad, dolor, preocupación, miedo, estrés, angustia, ansiedad, depresión, etc), hay desequilibrio y la energía no fluye en armonía.

Sensaciones corporales y emocionales durante el tratamiento de reiki

Las sensaciones son diferentes para cada individuo, y van desde cosquilleos hasta cambios significativos de temperatura, pasando por emociones liberadas, estados agitados del ser o extrañas visiones. Su presencia es siempre un indicador de que la energía fluye y realiza su trabajo, por lo que no hay motivo para asustarse. Este momento de aparente desequilibrio o malestar ha sido denominado “Crisis de curación”, caracterizada por un aparente empeoramiento de los síntomas y las dolencias, y que lleva erróneamente a muchos pacientes a desistir en el tratamiento.

Durante las sesiones continuadas de Reiki, la energía desata nudos interiores que permanecían ocultos para nuestra consciencia, y su resolución e integración es una tarea que depende exclusivamente del paciente. Puede llegar a sentir miedo, ansiedad, tristeza o incluso odio, además de otros síntomas físicos poco habituales. Este proceso responde a una liberación, es el mensaje que Reiki nos entrega: “Sólo tú puedes superar esto, yo estoy aquí para acompañarte“. La energía dirige su atención a los problemas y nos ayuda a tomar plena conciencia de aquello que debe ser trabajado. Recibir una imposición de manos cada cierto tiempo sin trabajar interiormente hace que cada sesión pueda caer en saco roto. Reiki nos indica el camino y lo recorre a nuestro lado, a la vez que elimina los síntomas físicos, pero somos nosotros los que damos los pasos que nos ayudan a seguir evolucionando.

A pesar de que Reiki realiza su trabajo con efectividad, la implicación del que lo recibe es fundamental. Podemos decir que la curación es responsabilidad individual absoluta, y Reiki es el apoyo a un trabajo de crecimiento interior.

Además de las sesiones, el paciente debe cambiar su forma de pensar, así como abandonar viejos patrones que limitan el desarrollo espiritual, mientras que el terapeuta debe entregarse al proceso acompañando a su paciente con dedicación, entrega y mucho amor. Un tratamiento de Reiki exige la implicación total de paciente y terapeuta en el proceso.

El problema es el nudo, no la enfermedad

Por ejemplo, ante un síntoma en el cuello, puede que estemos somatizando un problema de comunicación. En este caso, Reiki trabajará tanto en la zona corporal concreta para aliviar el dolor como en el nudo interior que ha provocado ese problema, un problema que posiblemente tenga algo que ver con el flujo comunicativo que establecemos con nosotros mismos y con los demás. La forma en la que Reiki pone de manifiesto el nudo interior genera una agitación (crisis de curación), y a través de este estado tomamos conciencia de nuestras heridas. Una vez entendido que Reiki nos pide que lo solucionemos juntos, debemos comenzar a trabajar para restablecer el flujo de esta energía tan importante para nuestra armonía que es la comunicación. Si el nudo no se desata, Reiki no va a obrar milagrosamente, puesto que somos nosotros quienes creamos ese problema.

Sólo por hoy

Reiki es un tratamiento holístico que integra cuerpo-mente y espíritu. Si entendemos la enfermedad como una reacción biológica natural que nos avisa del trabajo interior que debemos realizar, dejaremos de “pelear” contra los síntomas para comenzar a entenderlos, lo que nos permitirá percibir la enfermedad como una oportunidad para aprender lo que nos conviene para nuestra salud corporal, mental y emocional. El resto depende enteramente de nosotros, porque Reiki es Amor, y eso mismo también somos nosotros: puro amor; pura energía universal.

Sólo por hoy:

  • No te preocupes

  • No te enfades

  • Honra a tus padres, maestros y mayores

  • Gánate la vida honradamente

  • Demuestra gratitud hacia todo ser vivo

Lola. H. R,  

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La Ciencia detrás del Reiki: intentando entender el misterio“. 

¿A qué grupo de Almas pertenece a la tuya?

Todos tenemos alma. Algunos la tenemos muy presente y otros en apariencia parecen carecer de ella. Es fundamental conocerse y más aún, encontrar esa esencia vital que se encuentra en todos nosotros, pero ¿Qué clase de alma tienes y de dónde viene? Esa sería uno de los interrogantes para iniciar tu propia búsqueda.

El alma se mantiene siempre viva y es el cuerpo el que se desgasta y se marchita, pero nuestra pequeña chispa, sigue ahí después de este viaje.

Tres grupos básicos de Almas

Las almas que habitan La Tierra se dividen en tres grupos básicos: los nómadas, las almas viejas y las almas jóvenes.

Seguro que hay más clases de almas pululando por aquí, pero estos son los grandes grupos, los más mayoritarios y vamos a descubrirlos juntos. Las nómadas son almas que encarnan en La Tierra con un propósito concreto, no acumulan karma, nacen sin velo del olvido o lo pierden a lo largo de sus vidas, y tienen capacidades despiertas que el humano medio no posee, al menos de forma consciente. Estas almas nómadas una vez concluyen su tarea, vuelven a su lugar de origen y no vuelven a encarnar en este planeta. Las almas viejas por el contrario, son almas que han estado atrapadas en la rueda de la reencarnación durante cientos, quizás miles de años. Son almas que están en fase de concluir su experiencia en este mundo físico y están viviendo una de sus últimas encarnaciones, son almas que han pasado por todos los estados posibles de experiencia y solo les queda por pulir pequeños matices para concluir su viaje. Las almas nuevas son el grupo más amplio y está compuesto por aquellas almas que no han encarnado demasiadas veces y aún tienen que vivir muchos tipos de experiencias, algunas de ellas extremas, del tipo, rico-pobre, verdugo-víctima, amor-odio. La única diferencia entre viejas y jóvenes es la experiencia que llevan acumulada.

¿Cómo saber a que grupo perteneces?

Voy a describiros brevemente las características generales y a grandes rasgos de cada grupo, puede que te sientas identificado o no, quizá alguien que conoces te cuadre más, el caso es que somos 7.000 millones de almas por lo tanto es fácil que no te sientas identificado en ningún grupo, o quizás tengas un poco de alguno de ellos. No es ni mejor, ni peor, pertenecer a uno de estos grupos, también tenerlo medianamente claro te ayudará a conocerte un poco más e ir puliéndote para no caer repetidas veces en esos pequeños dramas con los que nos topamos habitualmente.

  • Nómadas: Son seres que no tienen arraigo aquí, por lo tanto desde niños es fácil que digan que sus padres no son sus padres, que ese no es su mundo o que vienen de X galaxia, por ejemplo. Son seres muy despiertos e inteligentes y no se sienten a gusto en según que ambientes y rápidamente son etiquetados como bichos raros. Sienten un casi perpetuo anhelo insaciable que se irá calmando según vayan descubriendo su misión. Desde niños no encajan con sus compañeros y normalmente son mal diagnosticados con síndromes como el TDH y por desgracia medicados. De adultos terminan por recordar quienes son y cual es su cometido, tienen una alta espiritualidad y se centran básicamente en eso que tiene que hacer creando pocos vínculos. Se sienten muy atraídos por todo lo alternativo, tanto en ciencia como en medicina, son altamente vanguardistas y les atrae mucho el arte y todo lo que tenga que ver con el pensamiento. Tienen facilidad para manejar las energías y contactar con las conciencias superiores. Finalmente son conscientes de que una vez finalicen su tarea no volverán, por ello muchos no forman familias, ni tienen descendencia. Muchos de ellos son etiquetados como índigos o cristal por sus capacidades y su falta de velo, pero la gran mayoría de ellos prefieren pasar desapercibidos y vivir en el total anonimato, centrados y conscientes del papel que deben desempeñar.  

  • Almas Viejas: Son seres altamente equilibrados, en una perpetua búsqueda de conocimiento. Tienen grandes capacidades para la expresión artística, las letras y la música, son muy sensibles y herméticos. Son muy sociables y gozan de una conversación muy rica, pero no son muy dados a estrechar lazos afectivos, suelen ser muy independientes y poco dados a ambientes familiares o sociales, en su interior guardan una especie de necesidad imperiosa por saber quienes son. Son muy espirituales, pero a su vez rechazan cualquier religión, no se sienten a gusto en ninguna ideología concreta, entienden perfectamente el funcionamiento de la sociedad en que viven y pasan de puntillas por ella. Les gusta pasar desapercibidos y desempeñan tareas que no requieran una implicación excesiva y les permita continuar su perpetua búsqueda. En algún momento de su vida, toman conciencia y se despierta en ellos la necesidad de la auto búsqueda, son altamente autodidactas y rechazan cualquier dogma, también son altamente vanguardistas y de ellos surgirán grandes y revolucionarios pensamientos filosóficos. Evitan los enfrentamientos, no son nada competitivos y sus egos suelen ser minúsculos. Se podría decir que están de vuelta y son conscientes de ello. 

  • Almas Jóvenes: Suelen ser altamente extremas, y sus vidas son un auténtico torbellino de experiencias. Suelen ser muy egocéntricos y muy competitivos. Se toman su existencia como si fuera la última, están altamente programados y dogmatizados, pueden ser muy religiosos, pero nada espirituales, tienen una ideología concreta y llevada al extremo. Gozan con actividades que requieran un esfuerzo físico y deportes de todo tipo. Están muy apegados a esquemas familiares o sociales, no saben estar solos. Son altamente extremistas y pasan fácilmente del amor al odio, no eluden los enfrentamientos directos y suelen repetir frecuentemente los mismos errores. Las almas jóvenes disfrutarán desempeñando cualquier tipo de función que esté altamente jerarquizada, son muy materialistas y valoran al resto por lo que poseen. Su búsqueda de conocimientos o de si mismos es casi nula, se sienten seguros en su zona de confort y no sentirán necesidad de ampliar horizontes a nivel mental o de pensamiento. Poco sensibles, entienden el amor o la amistad como una posesión más. Procurarán ser siempre el centro de atención y no escatimarán en recursos para lograrlo.

Si te ves reflejado en alguno de estos grupos enhorabuena, ahora deberías emprender la aventura del autoconocimiento, ya sabes que tu paso por esta realidad es solo un cúmulo de experiencias, trata de vivirlas sin acarrear demasiadas consecuencias kármicas y evita caer en tus propias trampas, disfruta del viaje y vive el momento. No caigas en los dramas que te proponga la vida y sortéalos de la mejor forma posible. El objetivo común es el conocimiento, acumula experiencias y no te regodees en ellas, fluye, vive y finaliza con éxito tu experiencia de vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: El alma entra en el feto a los 49 días por la glándula pineal -Doctor Rick Strassman-

Personas adictas al conflicto: perfiles en guerra con ellos mismos

Convivir con personas adictas al conflicto es como habitar en un territorio minado. No solo enrarecen el ambiente con su malestar y con esa ansiedad de quien sabe que basta un comentario, un gesto o una palabra para que salten sobre nosotros. Además, nos contagian esa tensión propia de quien no hace otra cosa que librar guerras internas.

Todos, conocemos o hemos coincidido en alguna ocasión con una personalidad claramente conflictiva. No hablamos del clásico buscador de problemas que puede estar ahora mismo en cualquier aula de un instituto de secundaria, intentado superar su adolescencia y crisis de identidad. Nos referimos a un perfil muy concreto que se caracteriza por un comportamiento orientado solo a desestabilizar, a romper el equilibrio familiar, a crear disputas entre vecinos, y auténticas batallas campales en cualquier escenario laboral.

Hablamos de una adicción, de una búsqueda casi compulsiva del conflicto. Así, más que tomarlo como algo anecdótico, autores tan relevantes como el Doctor Bill Eddy, mediador y creador del instituto para la resolución de conflictos, nos advierte de algo muy concreto. En nuestra cultura, este tipo de personalidad está presente en casi cualquier esfera. Debemos, por tanto, tomar conciencia de lo que hay tras ellas para manejarlas mejor.

Algunas personas causan felicidad ahí donde caminan, otras la proporcionan cuando se van”Oscar Wilde-

Personas adictas al conflicto, la anatomía de la ira

Podríamos decir que la mejor estrategia para lidiar con las personas adictas al conflicto es evitarlas. Sin embargo, no todo en esta vida se soluciona saliendo por la puerta de atrás, poniendo distancia o borrando a alguien de nuestra lista de contactos. Como seres sociales estamos obligados a convivir y, aún más, también cabe la posibilidad de que seamos nosotros mismos una de esas personas. Alguien habituado a recurrir al conflicto cuando hay algo que no sabemos manejar.

Por otro lado, un aspecto que se encuentran en muchas ocasiones los trabajadores sociales, abogados, psicólogos o psiquiatras es a este tipo de personalidad. Porque las personas adictas al conflicto, lo creamos o no, están detrás de muchas demandas, denuncias, casos de violencia de género y disputas laborales. Es como vemos una realidad más que evidente, un comportamiento concreto donde hay alguien que busca proyectar su ira sobre los demás.

El Doctor Eddy estima que si un 15% de la población adulta presenta algún trastorno psicológico de los recogidos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), y al menos un 10% de esta proporción evidencia lo que él ha llamado «personalidad de alto conflicto». Veamos qué rasgos y comportamientos retratarían este tipo de personalidad.

¿Cómo son las personas adictas al conflicto?

Algo que debemos tener claro cuando nos enfrentamos a una personalidad de alto conflicto es que el problema, la disputa o la reacción desmedida que hayan proyectado sobre nosotros no es real. El problema no está en nosotros, sino en ellos. En ese interior falto de equilibrio, de gestión emocional, de fortaleza psicológica.

Estas son sus características:

  • Su estilo de pensamiento es de todo o nada. Ellos/as no analizan, no son flexibles, no se toman ningún tiempo para sopesar una situación. Se limitan a generar un tipo de respuesta basada en la agresión o la crítica cuando algo no les gusta o no se ajusta a sus expectativas.

  • Baja eficacia en el control emocional. Algunas personas conflictivas sí tienen cierto control sobre sus emociones, pero lo hacen con una única finalidad: manipular emocionalmente a los demás. Otros, se limitan a volcar su ira y frustración sobre los demás hasta crear atmósferas muy desgastantes.

  • Desestabilizan entornos y personas. Las personas adictas a los conflictos son expertos en difundir rumores, en criticar, en desplegar conductas de dominación, de humillación, de ofensa continuada.

  • Nula resistencia a la frustración y buscadores de culpa. El adicto al conflicto no tolera que algo no salga o no sea como él o ella espera. No solo se frustra, sino que convierte esa frustración en rabia y busca culpables sobre quien proyectarla.

  • Sus pensamientos están siempre dominados por emociones negativas.

  • Presentan incapacidad para reflexionar sobre su propio comportamiento.

  • Dificultad para empatizar con los demás.

  • Evitan cualquier tipo responsabilidad por el problema o por buscar alguna solución.

La persona que no está en paz consigo misma, estará en guerra con el mundo entero” -Mahatma Gandhi-

¿Cómo manejar a las personas adictas al conflicto?

Habrá personas más conflictivas y personas con las que se pueda razonar un poco mejor. Ahora bien, en muchos casos estamos obligados a convivir con perfiles tan complejos como desgastantes, y es ahí donde es necesario tomar adecuadas medidas. Un primer aspecto que no debemos dejar de lado es el siguiente: evitemos tomar sus reacciones como algo estrictamente personal, en realidad este perfil está en conflicto consigo mismo.

Por tanto, y en la medida que sea posible, no nos desgatemos más dando explicaciones y discutiendo con alguien que no puede ni quiere atender a razones. No nos dejemos arrastrar por sus propias tormentas y limitémonos a identificarlas para desactivar el impacto que puedan tener en nosotros.

Asimismo, y ya desde un punto de vista clínico, es importante también hablar de cómo intervenir. El propio DSM está estudiando la posibilidad de incluir ya la personalidad de alto conflicto como un tipo de trastorno a considerar, de ahí que no debamos dejar de lado la importancia de recibir un tratamiento psicológico específico. De este modo, se podrían trabajar aspectos tan relevantes como el manejo emocional, el control y origen de la ira o cómo aprender a vincularse con los demás mediante la empatía y con comportamientos más respetuosos.

Concluiremos diciendo que nadie busca tener una personalidad conflictiva. Estableceremos con ellos ciertos límites, queda claro, pero hay que considerar también que muy a menudo tras esa incómoda fachada de «busca problemas» se abre un trasfondo de complejidades y heridas escondidas que demandan atención.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quiero dejar de ser destructivo“.

Piensa en positivo el mayor tiempo posible y te sorprenderás

Muchas personas pasan la mayor parte del tiempo pensando en negativo, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que esta tendencia negativista ejerce su influencia desde una gran variedad de ámbitos en nuestra vida cotidiana: entorno familiar, amistades, compañeros de trabajo, sociedad y cultura, por nombrar algunos.

Cine, televisión, prensa escrita y otros medios masivos han sentado las bases de este pesimismo generalizado desde la época de su invención. El listado es, para nuestra desgracia, casi interminable: películas en su mayoría violentas/catastrofistas, programas de ingeniería social donde estudian detalladamente nuestros comportamientos para luego avivar el fuego utilizando tácticas de guerrilla social, la prensa rosa (también conocida como amarillista) alentándonos a centrar nuestra atención en dramas y tragedias ajenas, grandes tertulias en tono de gallinero, debates políticos insulsos e inconsistentes, informativos con un amplísimo porcentaje de noticias negativas (reforzando en nosotros la idea de que en este mundo apenas suceden cosas maravillosas). Todo este entramado de contenidos desmoralizantes no son fruto de la casualidad, ni son obra de editores de contenidos depresivos o bajos de espíritu.

Hay un objetivo claro por parte de los gobernantes (los que vemos y los que no) de dominio a través del miedo. Parece claro que el camino que más rápidamente nos conduce a él es, sin duda, el pensamiento negativo.

Muchas de nuestras actitudes se han convertido en reacciones automáticas ante ciertas situaciones. En vez de responder, simplemente reaccionamos. Es la robotización del ser humano. Parece ser que, al fin y al cabo, no serían las máquinas las que se levantarían contra la raza humana. Nuestra mente, acostumbrada a vivir mecánicamente en guerra, nos la ha jugado.

Lo que actualmente estamos viviendo es un período muy interesante de nuestra historia donde el cerebro humano ha sido fuertemente programado para reaccionar de modos predecibles produciendo resultados que son solamente beneficiosos para un mínimo porcentaje de la población. Así es, estamos programados. Nuestro cerebro funciona a través de una programación. Nacemos con una gran cantidad de “programas inconscientes” que son herencia directa de nuestro árbol genealógico. Nuestros antepasados y ancestros ejercen un papel determinante en nosotros. Tras ellos, los programas sociales y culturales determinan el modo en que interactuamos con el mundo.

La buena noticia es que el cerebro puede ser reprogramado.

Si estos programas con los que funcionamos nos hacen sentirnos miserables, parece obvio que no nos están sirviendo. No es una tarea fácil, pero tampoco es imposible. Podemos reprogramar nuestra mente para tener pensamientos positivos que poco a poco se convertirán en hábitos, los hábitos que nos abrirán las puertas a nuestros sueños.

Los sueños no siempre se realizan, no porque sean demasiado grandes o imposibles, sino porque dejamos de creer (Martin Luther King)

Compruebo que pensando y sintiendo en positivo todo me sale bien: Cuando llego a los semáforos están en verde, no hay cola de personas en el banco en días propicios para ello, encuentro mesa en cafeterías que suelen estar abarrotadas, el autobús llega a la parada al mismo tiempo que yo, noticias y publicaciones que me interesan sin necesidad de buscarlas, personas precisas en el momento adecuado... Muchas personas, al escuchar este entusiasmo, recelan. Y muchas más aún tratan de cambiar mi modo de percibir la realidad a través de juicios, críticas y ridiculizaciones. Sin embargo, actualmente la ciencia más vanguardista respalda estos hechos. La física cuántica nos demuestra que un pequeño cambio en la percepción modifica los hechos. No sólo influye lo observado en el observador, sino que el observador también influye en lo observado. No se me ocurre sino pensar que esto es solamente posible gracias a que el observador y lo observado son la misma cosa. Así pues, una actitud positiva crea un mundo más amable y agradable, lo cual retroalimenta y refuerza nuestra actitud positiva. Simple.

Como dije, algunas personas (fundamentalmente gente pesimista) rechazarán este nuevo horizonte de la realidad sin detenerse a contrastar su validez. Los programas negativistas estarán entonces funcionando en ellos a pleno rendimiento, negando una perspectiva sin apenas llegar a profundizar en ella.

La mayor demostración de ignorancia es rechazar algo de lo cual no sabemos absolutamente nada (Wayne W. Dyer)

Más allá de debates sobre quién tiene más razón, mi conclusión es que nada perdemos por pensar en positivo. Pero por si necesitan un empujoncito, les invito a que lean las publicaciones de este blog: “El poder curativo de los pensamientos” de Bruce Lipton -Biólogo celular estadounidense- y “La Nueva Medicina de la Conciencia” del Dr. Jorge Iván Carvajal Posada.

También les invito a descubrir la Descodificación Biológica, enclavada dentro del campo de la epigenética, que postula que nuestro inconsciente se expresa en el cuerpo a través de la enfermedad (física y/o mental).

Tanto esta técnica como el reiki son herramientas eficaces para ayudarnos en nuestro proceso de sanación personal a nivel corporal-mental, emocional y espiritual. Cada día más y más personas acuden a estas terapias para mejorar su salud y su calidad de vida, y cada día contamos con más alentadores testimonios que nos invitan a pensar que se siente mucho mejor cuando nuestra mente nos dice cosas bonitas. Porque al fin y al cabo, optimismo es precisamente eso: enseñarle a nuestro cerebro que ya basta de tanto drama.

Si deseas que en tu vida se manifieste la magia, dale una oportunidad a tus sueños, piensa en positivo el mayor tiempo posible, ten actitud positiva y cree en ti mismo/a, te sorprenderás” (Lola.Hdez.Rivas)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cambia tu vida con afirmaciones positivas“. 

Purifique su mente limpiando su casa

Las tareas domésticas pueden resultar sencillas, divertidas y ayudar a encontrar la armonía y serenidad interior.

¿Qué le parecería hacer la limpieza de casa como la hacen los monjes budistas? No es difícil, al contrario, es muy divertido. Si quiere purificar su alma sin moverse de casa, puede hacerlo transformando las tareas del hogar en un ejercicio espiritual”, señala el monje budista japonés Keisuke Matsumoto.

“La jornada de un monje comienza con la limpieza. Se barre el interior del templo, el jardín, y se friega el suelo de la sala principal. No limpiamos porque esté sucio o desordenado sino para librar al espíritu de cualquier sombra que lo nuble”, según el religioso, autor del Manual de limpieza de un monje budista.

¿No se cuenta acaso que uno de los discípulos de Buda encontró el nirvana o liberación del sufrimiento, mientras estaba barriendo?, recuerda este monje del templo Komyoji (www.koumyouji.com) de Tokio.

Para aplicar y aprovechar los consejos, prácticas y las reflexiones filosóficas y espirituales de Matsumoto, no hace falta llegar a tanto. Tampoco es necesario ser oriental, ni budista, ni retirarse a un monasterio zen, sino estar predispuesto a redescubrir la vida con una nueva mirada y efectuar, bajo una actitud diferente, una de las tareas humanas más universales: la higiene doméstica.

De hecho el propio Matsumoto, licenciado en Filosofía por la Universidad de Tokio y con un máster en administración de negocios, introdujo la mentalidad empresarial en el universo budista al sostener que “la gestión de un templo es análoga a la de una empresa. La única diferencia es que el objetivo no es la ganancia, sino la felicidad de sus fieles”. El monje también lleva el blog del templo y su página de Facebook recibe miles de visitas.

Si limpiamos y ordenamos nuestra casa nosotros mismos, nuestra mente se concentra en el presente, y en vivir el aquí ahora, una de las llaves de la felicidad y éxito en la vida y el trabajo, explica a Efe, el japonés Keisuke Matsumoto.

Para el religioso nuestro ambiente refleja nuestra mente y, donde existe desorden, no hay serenidad. “Si una persona puede llegar a ser verdaderamente feliz, incluso en un entorno desordenado, entonces debe ser Buda, es decir “un despierto, bromea.

Para la limpieza doméstica, según Matsumoto, no hace falta volver al siglo anterior, ypuesto que vivimos en el siglo XXI, podemos utilizar una aspiradora, no obstante, cualquiera que sea la herramienta o método que elijamos, lo que importa es mantener la actitud de no postergar lo que debería hacerse hoy.

CON LA ESCOBA, ATENTOS AL AQUÍ Y AHORA 

En esta sociedad moderna, el progreso conduce al mundo industrializado que, a su vez, nos impulsa a dejar de lado las tareas manuales. No niego el progreso en sí mismo, que también tiene sus beneficios, pero en medio del progreso tenemos que ser conscientes de nuestro estado mental, añade.

Según este monje los seres humanos tienden orgánicamente a pensar y actuar con la mente centrada en sí mismos, pero esa mente egoísta no les hace felices. Por otra parte, muchas personas están fuertemente conectadas con el mundo materialista y eso les distrae de pensar en lo que es más importante para ellos, y se olvidan de hacerlo.

En ese sentido, efectuar la limpieza de la casa, o del templo en el caso de los monjes budistas, es una práctica diaria que ayuda a cultivar la mente, e incluso algo tan monótono como barrer el jardín con una escoba, logra revitalizarnos”, según Matsumoto.

¿Cómo podemos motivarnos cuando no nos gusta la limpieza de la casa o nos da pereza realizar las tareas domésticas?, le preguntamos al monje.

“Supongamos que usted es una persona muy ocupada pero, ¿se ocupa de lo que es realmente importante en su vida? No se convierta en un esclavo de la eficiencia. Observe su entorno más cercano en lugar del futuro o el pasado”, señala Matsumoto, para quien todo lo necesario para ser feliz ya está aquí”.

Supongamos que no nos gusta el trabajo de la casa y pagamos a otras personas para limpiarla. Esto no está necesariamente mal. Hagamos lo que hagamos, será bueno, siempre y cuando vivamos en el momento presente”, añade.

En todo caso, según Matsumoto hay que tener presente que el ambiente de la casa es uno de los factores fundamentales que afectan directamente al estado de ánimo y hay que reflexionar si, mientras otra persona contratada limpia nuestro hogar, nos dedicamos a hacer algo más valioso que la limpieza doméstica o si mantenemos nuestra mente en calma.

En el budismo, no existe una división entre uno mismo y los demás. Consideramos que todas las cosas y seres son interdependientes unos de otros, destaca Matsumoto.

“Así, el ambiente que nos rodea está conectado con nosotros y refleja nuestra mente: cuando ese entorno es desordenado, nuestra mente también. Si mantenemos hermosa nuestra casa, nuestra mente estará muy clara y tranquila”, añade.

Darse cuenta de que todo es interdependiente, es la lección espiritual primordial que puede extraerse de la realización de la limpieza doméstica”, explica a Efe.

DECÁLOGO DE LA LIMPIEZA CONSCIENTE 

No hay que dedicar mucho tiempo, ni hacer grandes esfuerzos para limpiar y ordenar, pero hay que cultivar el hábito de hacerlo cada día, señala Keisuke Matsumoto, quien brinda un decálogo de recomendaciones y claves para encontrar la armonía y la serenidad, realizando las tareas domésticas de forma atenta, y eliminando las impurezas que nublan nuestra alma:

1.- Quienes no cuidan los objetos, tampoco cuidan de las personas. Cualquier objeto ha sido creado con esfuerzo y dedicación. Cuando limpiemos o pongamos orden, debemos tratarlas cosas con cuidado.

2.- Tengamos gratitud hacia las cosas que nos han sido útiles y, cuando realmente no las necesitemos, hagámoslas resplandecer con una nueva luz dándoselas a quien pueda hacer buen uso de ellas.

3.- La limpieza debe hacerse a primera hora de la mañana. Si empezamos en silencio, rodeados por la calma, cuando la vegetación y las personas de alrededor aún duermen, nuestro corazón se sentirá en paz y nuestra mente despejada.

4.- Por la noche, antes de irnos a dormir, debemos recoger, guardar y ordenar las cosas que hemos utilizado y desordenado durante el día, para dejarlas tal y como estaban, y facilitar la limpieza al día siguiente.

5.- Puede que al principio nos cueste, pero si conseguimos limpiar por la mañana y ordenar por la noche, notaremos como nuestro espíritu y cuerpo se mantienen despejados a lo largo del día y podremos disfrutar de una espléndida jornada.

6.- Antes de limpiar, hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la piel la frescura del aire que entra, hace que uno se sienta más despierto y puro y, si llenamos con éste los pulmones, las ganas de limpiar surgen de forma natural.

7.- El aire que entra es templado y agradable en primavera y otoño, bochornoso en verano y gélido en invierno, pero sentir su benevolencia y su dureza en nuestra piel nos pone en contacto con nuestra fragilidad humana, la Naturaleza y la fuerza de la vida.

8.- Para respetar la vida, evitando que proliferen los insectos y tener que matarlos innecesariamente, debemos recoger después de las comidas, tirar la basura orgánica, evitar que se acumule el agua en sitios y recipientes y podar bien la vegetación.

9.- En vez de arrepentirnos del pasado o preocuparnos por el futuro, debemos vivir plenamente el ahora y esforzarnos por no arrepentirnos mañana. Aplicado a purificar el espíritu mediante la limpieza sería: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

10.- Repartir y rotar la limpieza entre todos los miembros de la familia ayuda a valorar lo que los demás hacen por nosotros. Comprender que nuestras existencias dependen unas de otras nos ayuda a trabajar en equipo y a hacer las cosas pensando en los otros.

DESTACADOS:

– Si limpiamos y ordenamos nuestra casa nosotros mismos, nuestra mente se concentra en el presente, y en vivir el aquí ahora, una de las llaves de la felicidad y éxito en la vida y el trabajo, explica a Efe, el monje budista japonés Keisuke Matsumoto.

– Para el budismo no hay una división entre uno y los demás;  todas las cosas y seres son interdependientes. Nuestro entorno está conectado con nosotros y refleja nuestra mente: cuando está desordenado, nuestra mente también. Si mantenemos nuestra casa hermosa, nuestra mente estará muy clara y tranquila”, señala Matsumoto.

– “Antes de limpiar por la mañana hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la piel la frescura del aire hace que nos sintamos más despiertos y puros, nos pone en contacto con la Naturaleza y la fuerza de la vida y, al llenar nuestros pulmones, surgen naturalmente las ganas de hacer la limpieza doméstica”, según Matsumoto.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

Háblate mucho y con cariño: vivirás más *Luis Rojas Marcos

Luis Rojas Marcos, Psiquiatra y autor de Somos lo que hablamos. El poder terapéutico de hablar y hablarnos“.

En un vuelo desde Nueva York, la señora española que estaba a mi lado me preguntó si regresaba a la Península. Le contesté que iba a estar unos días, a lo que respondió, muy seria, “mejor, que en España sólo hay ladrones y terroristas“. Me sorprendieron sus palabras y le pregunté cuántos ladrones conocía a su alrededor, a lo que respondió que ninguno. Tampoco conocía en su mundo más cercano, ni siquiera un poco más alejado, a un terrorista… La mujer se dio cuenta de que la visión que había dado de España no se ajustaba a la realidad”.

“El soliloquio te ayuda a gestionar la vida, a enfocar la atención, a concentrarte…”

Esta anécdota de Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943) resume de manera nítida una de las características del prestigioso Psiquiatra afincado en Nueva York, el optimismo, esa mirada positiva de la vida que conduce al que le escucha a creer en la especie humana. Rojas Marcos está convencido de que el ser humano es bondadoso por naturaleza, lo que ocurre es que en el devenir de la vida y según sus experiencias, ese potencial, a menudo, se diluye y se envuelve en negatividad.

Pero es posible cambiar para vivir mejor. ¿Cómo? Hablando, porque “hablar, en cualquiera de sus formas, no sólo añade vitalidad a los años sino también años a la vida”, asegura Rojas Marcos, que acaba de publicar “Somos lo que hablamos. El poder terapéutico de hablar y hablarnos(Grijalbo), el libro que, comenta, más le ha costado escribir porque hablar es uno de los temas que más han influido en su vida personal y profesional.

“Estoy convencido de que hablar es la actividad humana natural más eficaz a la hora de proteger la autoestima saludable, gestionar nuestra vida, disfrutar de la convivencia y las relaciones afectivas y estimular los dispositivos naturales que facilitan nuestro bienestar físico, mental y social”, afirma.

La perspectiva positiva de la vida la implementamos en el lenguaje interior”

Hablar como un remedio de la medicina de la calidad de vida.

Sí, porque se ha demostrado que tan importante como curar una enfermedad es estudiar aspectos del ser humano que nos ayude a vivir mejor, como la actividad física.

¿Usted fue un niño muy hablador?

Sí, mucho. De hecho, el hablar ha jugado un papel esencial en mi vida. Especialmente hablar conmigo mismo. El lenguaje interior me ha ayudado mucho. Yo era un niño hiperactivo, aunque no existía esa denominación entonces, y esos soliloquios me ayudaron a controlarme. Yo no sabía qué hacía mal, pero era consciente de que mi actitud no era adecuada. Lo aprendí con los pellizcos de monja que me daba mi madre, las miradas de mi padre, con las órdenes de los profesores de sentarme en la última fila porque molestaba… (Era un desastre, lo suspendía todo). Entendí que debía controlarme y me lo decía a mí mismo. ¡Me funcionó!

¿Por qué es tan importante hablarse a uno mismo?

Porque te ayuda a gestionar tu vida, a controlarte, a enfocar la atención, a concentrarte en los pasos que debes dar, a mantener la fuerza de voluntad… Muchos estudios han demostrado que es una forma de autoguía muy efectiva.

¿Y si mis soliloquios son negativos y me hunden?

Deberá aprender a hablarse con cariño y así vivirá más y mejor. Porque la perspectiva positiva u optimista de la vida la implementamos en el lenguaje interior.

¿Cómo se aprende?

Siendo consciente de que el lenguaje interior es importante en tu vida y como tú te hables, así repercutirá en el lenguaje social.

¿Los niños que han crecido en un ambiente parlanchín tienen más posibilidades de vivir más y mejor?

Muchos estudios apuntan a que sí, porque serán habladores, extrovertidos. Tendrán más relaciones sociales, compartirán experiencias, estarán más satisfechos, serán más solidarios, más empáticos… Hablen mucho a los niños, a los adolescentes, a sí mismos. ¡Hablen!

“Si los niños crecen hablándoles mucho, hablarán más, tendrán más relaciones, compartirán experiencias y estarán más satisfechos”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Lo que no decimos enferma

Qué es el triángulo dramático y cómo podemos salir de él

¿Por qué algunas relaciones son armoniosas y felices y otras parecen un tormento? ¿Por qué una relación personal o profesional que parecía buena se convierte, de repente, en un sufrimiento? La explicación la encontramos en el triángulo dramático y en el papel que jugamos cada uno de nosotros, según la teoría de Stephen Karpman, psicólogo transaccional.

Veamos un ejemplo: Pensemos en un profesional amargado con su trabajo. Se pasa el día criticando a su jefe o a la empresa por las decisiones que se toman. Esta misma persona, sin embargo, cuando está con sus amigos, se involucra personalmente en sus problemas para ayudarles, sin que se lo hubieran pedido, y acaba agotado de tanto esfuerzo. Al mismo tiempo, vive una relación de pareja que no le hace feliz. Se queja de su mala suerte y no hace nada para resolverlo. Pues bien, esta persona vive 3 roles o personajes diferentes: en el trabajo es perseguidor, con sus amigos actúa como salvador y en su relación de pareja se siente víctima. Y cualquiera de los tres personajes no le hacen demasiado feliz (ni a él ni a los que le rodean).

La mayor parte de los conflictos en nuestras relaciones personales y profesionales surgen porque hemos adoptado un rol de perseguidor, salvador o víctima. Ninguna de las actitudes anteriores es recomendable, ya que nos vacía de fuerza y nos llena de emociones poco gratificantes. Además, no son roles fijos, sino que vamos cambiando de uno a otro dependiendo del momento o de la situación. Si retomamos el ejemplo anterior, la persona puede ser también perseguidor de su pareja, criticando todo el tiempo lo que hace; o víctima en su trabajo. Por ese motivo, se denomina triángulo dramático: una vez que entramos en el triángulo, saltamos de un vértice a otro con una alegría tremenda. El desafío consiste en salirnos de él y, para ello, tenemos dos claves:

Primer paso: necesitamos reconocer que estamos en la actitud de perseguidor, víctima o salvador.

  • El perseguidor juzga todo cuanto le rodea. Critica, amenaza o culpa de lo mal que le va la vida o de lo que le sucede. Es fácil imaginar que este personaje es muy intransigente y despierta mucha rabia y frustración.

  • El salvador se preocupa de modo excesivo por los problemas de los demás, incluso en detrimento suyo. Presta ayuda, aunque no se la pidan; se rodea de personas que le necesitan y asumen una responsabilidad exagerada del bienestar del resto. También genera mucha frustración porque tiende a sacrificarse, a evitar los conflictos y a no sentirse lo suficientemente reconocido por el esfuerzo dedicado.

  • La víctima se queja constantemente y busca a otros para que le resuelvan sus problemas. Se siente indefenso, susceptible e incapaz de salir solo de las dificultades. Es un personaje que genera también mucha insatisfacción porque la persona no se siente capaz de salir de la situación.

Pues bien, una vez que hemos identificado en una relación concreta qué papel jugamos nosotros y las personas que nos rodean, el siguiente paso consiste en salirse del triángulo dramático, lo que se consigue cuando asumimos la responsabilidad de nuestra propia felicidad y bienestar. Ni criticamos al resto por ser como son, ni nos dedicamos a salvar sus vidas ni esperamos que nadie nos resuelva nuestros problemas. Por ello, veamos cómo conseguirlo en cada uno de los papeles anteriores:

  • El perseguidor necesita asumir la responsabilidad de su enfado, de no controlar todo cuanto le rodea. Ha de aceptar su propia vulnerabilidad (cosa de la que huye como de la peste) y no pretender tener siempre la razón. En el fondo es pasar del personaje de perseguidor al de retador o a plantear desafíos para que otras personas, con sus recursos y habilidades, los asuman.

  • El salvador necesita hacerse cargo de su vida, aprender a decir “Noy a poner sus propios límites. No ha de ayudar a todo el mundo cuando ni se lo han pedido (recordemos que la actitud de salvador genera dependencia, algo que no es saludable para ninguna de las dos personas). También ha de saber expresar los propios deseos con sinceridad y permitir que otros le puedan ayudar. El cambio consistiría en superar el personaje de salvador por el de facilitador, que da apoyo pero que permite que los otros sean los protagonistas.

  • La víctima necesita recuperar su propia capacidad a través del aprendizaje de sus habilidades. Ha de ganar más confianza en sí mismo, no esperar que otros le digan lo que tiene que hacer ni que le resuelvan las dificultades. Ha de desarrollar una actitud más proactiva. El cambio se consigue cuando la víctima asume el personaje de creador, de quien diseña sus propias decisiones. 

En definitiva, todos vivimos relaciones en las que jugamos un rol poco afortunado, el de perseguidor, salvador o víctima. En la medida que nosotros caemos en el triángulo dramático, es posible que la otra persona también viva alguno de los personajes anteriores. Nuestro desafío es salirnos de dicho triángulo poco recomendable a través de dos claves: reconocer nuestra actitud y asumir nuestra responsabilidad para transformarla en otra más favorable, retador, facilitador o creador. Solo así podremos cultivar relaciones saludables.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Arquetipos o patrones de comportamiento, conductas“.

Tienes el poder de hacer que te pasen cosas buenas

Asistí a una conferencia de Enrique Rojas en Barcelona, y en algún momento intervino su hija Marian. Escucharla un rato me bastó para admirarme de su claridad expositiva, de su finura analítica, de su buen ojo para las dolencias del alma, de sus ganas de ayudarnos a alcanzar la mejor versión de nosotros mismos. Marian Rojas trabaja en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, y como Doctora en Medicina y Psiquiatra trata a personas afectadas por depresión, ansiedad, trastorno de conducta y de personalidad. Acaba de publicar el libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas(Espasa), cuyo contenido es tan valioso y explícito como su propio título indica.

Quiero que me pasen cosas buenas.

Propícialas.

¿Cómo?

Vive el momento presente: no estés angustiado por tu pasado ni ansioso ante el futuro.

Y si mi presente es desastroso, ¿qué?

Toma con ganas tu presente: no importa lo que te pase, sino cómo te lo tomas.

Lo dijo Epicteto hace dos mil años…

Tu interpretación de tu presente es decisiva. Ahí detentas todo el poder: ¡Alcanza una interpretación que mejore tu vida, que la enfoque hacia la felicidad!

¿De qué depende hacer una buena interpretación?

De tres factores: uno: tus creencias, lo que piensas de la vida…

Pienso que me gusta, por ahora.

Dos: tu actitud, que sepas decirte cada mañana “hoy va a ser un interesantísimo día”.

¿Y eso determina algo?

¡Predispones toda tu bioquímica en esa orientación, está comprobado!

¿Y tres?

Adiestra tu sistema reticular activador ascendente (SRAA).

¿Mi… qué?

Así se llama tu función cerebral de filtraje de información: tu cerebro recibe a cada instante varios millones de bits de información… y tu SRAA se fija sólo en los alineados con tus intereses.

Una embarazada ve cochecitos de bebé por todos lados: ¿es eso?

Eso es. Tu mente coopera con tus propósitos, intenciones, ilusiones… con tu atención.

¿Mi mente modela mi realidad?

“Descubrir algo nuevo puede ser ver lo viejo con otros ojos”, dijo Proust. Cada mañana imagina un objetivo para ese día, un desafío, algo que anhelas que te suceda.

Como la famosa ley de la atracción.

Cuándo sabes lo que quieres, es más fácil que te pase, pues te darás cuenta si te pasa.

Me conviene mucho, pues, saber lo que quiero, dibujarme un proyecto vital…

Cuándo sabes a qué puerto vas, todos los vientos son favorables”, dijo Séneca. Si no lo sabes… ningún viento será bueno.

¿Algún ejemplo práctico?

Una amiga me decía, desesperanzada: “No encontraré un hombre que me quiera”. Le pedí que sustituyese esa idea por la imagen del hombre anhelado. “De mundo, viajero, aventurero…”, me dijo. Así activé su SRAA.

¿Y?

Al día siguiente, en el AVE, el hombre de su asiento vecino consultaba en un portátil… viajes a Birmania.

Era él

Hoy están juntos.

Espero que para bien.

Mi amiga ya sabe atraerse cosas buenas.

Deme otro consejo para eso.

Conecta con tus pasiones verdaderas. De­sempeña un trabajo que te ilusione. Y persevera. Esto hoy va de capa caída…

¿Sí?

El umbral de frustración ha descendido, nos frustramos pronto. Enseña a un niño a perder: le fortalecerás ante reveses de la vida.

¿Así le educaron sus padres?

Mi madre, economista como mi abuelo, Fabián Estapé, me llevaba de niña a sus gestiones en la Bolsa de Barcelona. Y allí, en vez de fijarme en las cotizaciones, yo le decía a alguno de aquellos agentes: “Le noto triste”.

Le salía la psicóloga.

Eso me dijo mi madre: “Dedícate a lo de tu padre”.

El psiquiatra Enrique Rojas.

Mi maestro. Y como a él, me interesan las personas y su felicidad, escuchar, ayudar.

De todo lo aprendido de su padre, destaque algo.

Que el buen terapeuta sabe generar un vínculo de amistosa armonía con su paciente.

Señáleme lo último que la ciencia aporte a su trabajo.

Que el cáncer es de origen multifactorial, y un factor de riesgo son las emociones.

Vaya.

Si tu imaginario es ansiógeno, tu ansiedad generará más cortisol del necesario…, lo que desgasta el sistema inmunitario, lo que a su vez inflama el organismo…

¿Inflama?

Colitis, faringitis, artritis, amigdalitis… Insomnio, caída de cabello, taquicardias, palpitaciones, envejecimiento… e irritabilidad. Y mala irrigación del lóbulo prefrontal: pérdida de memoria y concentración… Y, claro, te deprimes: la depresión es un estado inflamatorio de la mente.

Me temo que vivimos en un siglo inflamatorio.

Es así, por tanto perfeccionismo: queremos hacerlo todo perfecto. Por cronopatía: le pedimos demasiado a cada minuto. Por controlarlo todo: incluso el futuro de los hijos

¿La receta es… que me relaje?

Toma tú las riendas de tu propia vida. Y rodéate de personas-vitamina. Y háblate bien: que tu pensamiento use palabras alegres, constructivas, ilusionantes, ¡sin quejas! Mira algo con interés, y se volverá interesante.

¿No es eso autoengañarme?

Puestos a autoengañarte, que sea para bien.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos

Jon Kabat-Zinn, biólogo molecular, investigador y promotor de mindfulness” en Occidente.

Tengo 72 años. Catedrático de Medicina en la Universidad de Massachusetts. Llevo 47 años casado, 3 hijos y 3 nietos. Debemos aprender a vivir juntos con nuestras diferencias. La diversidad es una fuerza positiva. Me interesa la experiencia directa de la interconexión, pero no las creencias.

El reto del científico

Se levanta a las cuatro de la mañana desde hace más de 40 años para dedicar una hora a la meditación y otra a la práctica del yoga. Yo salto como una pulga: “¡Quiero vivir, ver a los amigos!”.“ Diversión –me contesta con una sonrisa– etimológicamente significa salirte de tu ruta, y si estás enfermo o tienes problemas, es mejor que los resuelvas. Y sabemos científicamente que con la práctica de la atención plena podemos restablecer nuestro equilibrio mental y corporal, estimular la curación y el bienestar. Pero tiene razón, es muy difícil cambiar de estilo de vida”. Un reto que explica paso a paso en su ya clásico Vivir con plenitud las crisis” (Kairós), que ha revisado y ha puesto al día con los nuevos estudios científicos.

Mi madre, que vivía conmigo, murió a los 101 años. Los últimos 25 años con ella fueron una delicia.

¿Por qué?

Era pintora y a medida que envejecía experimentaba el mundo como Monet: veía formas de luz que la mayoría no observamos. Mi padre era un científico de renombre mundial, experto en el sistema inmunitario. La suya era una polaridad muy interesante.

Polaridad que usted ha integrado.

Cierto, descubrí la meditación zen a los 21 años y desde entonces he investigado de manera científica las capacidades del mindfulness (atención plena) para sanarnos. He demostrado la eficacia de una práctica espiritual milenaria y la he puesto a caminar en Occidente.

¿Por qué le dio por meditar?

En aquella época trabajaba en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con el premio Nobel Salvador Luria. Estábamos desarrollando la comprensión del genoma, todo era muy interesante, pero me sentía infeliz. En el MIT se desarrollaban armas para el ejército y estábamos bombardeando un país, Vietnam, que ni siquiera tenía fuerza aérea.

Momentos turbulentos.

Philip Kapleau, experiodista, explicó en la conferencia que tras cubrir los juicios de Nuremberg comenzó a tener terribles jaquecas que consiguió sanar retirado en un templo zen. Empecé a meditar una hora diaria para comprobar si eso era posible y nunca lo he dejado.

¿Cómo consiguió aplicarlo a la ciencia?

Tuve suerte, se abrieron puertas que me permitieron crear la Clínica para la Reducción del Estrés y el Centro de Atención Plena para la Medicina en la Universidad de Medicina de Massachusetts.

Sus colegas le debían de mirar raro.

Sí, pero obtuve resultados contundentes e inapelables. Desarrollé un programa (Rebap) para la reducción del estrés basado en la atención plena y en 1982 publiqué mi primer artículo científico sobre los beneficios en pacientes con dolor crónico y estrés. El año pasado se publicaron 674 artículos, es un crecimiento exponencial. Ha llegado el momento.

¿Qué propone usted?

La conciencia plena se ejercita prestando atención de manera activa en el momento presente y sin juzgar. Desarrollar la capacidad de abrazar la realidad de las cosas es curativo y transformador, cambia nuestro cerebro, tal como demuestran las investigaciones neurológicas.

Habla usted como un gurú.

Nuestro programa no tiene nada de alternativo, formamos parte de los departamentos de medicina y tenemos pruebas científicas. Los pacientes consiguen controlar el dolor crónico, la ansiedad, el pánico y paliar los efectos del cáncer o enfermedades del corazón, pero yo se lo recomiendo a cualquier persona.

Implica un cambio de vida.

Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos. Requiere disciplina, pero lo más curioso es que no hay que hacer nada. Lo que propone la atención plena no es que uno cambie su vida, sino que se enamore de ella.

Sugestivo.

La atención plena te da otra manera de sostener tu experiencia desde la presencia, algo que no nos enseñan en la escuela. Te enseñan a pensar, pero a menudo el pensamiento no nos es útil a la hora de solucionar problemas vitales.

¿La atención plena lo consigue?

Hemos documentado los cambios experimentados por 20.000 pacientes que han seguido el programa de ocho semanas en nuestra clínica, y que en el mundo son millones de personas.

¿Meditar nos cambia el cerebro?

Regiones que tienen que ver con el aprendizaje y la memoria se ensanchan. La amígdala, la zona del cerebro que reacciona a las amenazas y secuestra la atención, se refuerza; se mejoran las conexiones neuronales e incluso se dan cambios en el genoma.

¿Se activan y desactivan genes?

Sí, por ejemplo los genes que tienen que ver con procesos inflamatorios y por tanto con el cáncer se inhiben. Y hemos comprobado que la densidad y el tamaño del cerebro, que se encoge con los años, deja de hacerlo si meditas.

¿Qué hay que entender?

Lo más difícil de entender es que no hay que hacer nada. No se trata de intentar cambiar, se trata de en lugar de vivir dormido, vivir despierto.

Siempre hay cosas en tu vida que no acaban de gustarte.

Ahí es donde la meditación funciona, porque el hecho de que te gusten o no depende sólo de tus pensamientos. La depresión está causada por una desregulación en el pensamiento, empiezas a rumiar y entras en una espiral negativa que acaba en trastorno.

¿El mindfulness lleva la atención a esos pensamientos negativos?

Si abrazas ese pensamiento, ya no continúa reproduciéndose. Sabemos que una mente distraída es una mente infeliz. Debemos acceder a la conciencia, un tipo de inteligencia innata de la que sabemos poco pero conocemos su poder.

Tenemos sólo algunas piezas del puzle.

Suficientes como para saber que la relación que mantenemos con nuestro cuerpo, nuestra mente, pensamientos y emociones, instante tras instante, nos aporta, si es la correcta, salud, bienestar y sabiduría. El cultivo de la atención plena es un acto radical de cordura, amor y compasión por uno mismo. 

*Si lo desea, puede leer la publicación:  “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

La clase de amor que mereces *Jeff Foster

Más que cualquier otra cosa, deseamos ser vistos. Ser acogidos en una presencia completamente abierta y sin juicios, y ser vistos a través de ojos que solo sepan amar.

Y ser vistos es lo que más tememos. Más que a la muerte, tememos la penetrante mirada de la intimidad. Y la anhelamos de todos modos.

¡Necesitas ser muy valiente para mostrarte! 
Para quitarte la máscara, cuando te ves y te sientes peor (esa máscara que de cualquier forma te está asfixiando), para decir: “Mira. Mira. Aquí estoy, mundo”.

Dejarte ver antes de estar listo.

Cuando te sientas el más inútil, el más sucio, el más desgraciado e ingrato, el más inepto, el más aburrido, el más confundido y solitario y roto y triste y enojado y lastimado, déjate ver allí. Allí, en ese doloroso y vergonzoso sitio. Deja que la luz entre. Sal de tu escondite e invita a alguien a tu mundo “privado”. Deja que sea testigo del verdadero y auténtico tú. Anterior a la deplorable defensa que llamas “personalidad”.

Di, “Mira. Mira, amigo. Aquí estoy”. ¡Arriésgate a ser amado!

Hay riesgo de ser rechazado, sí. Hay riesgo de ser humillado, de que se mofen de ti, de hacer el ridículo de nuevo, tal vez. Hay riesgo de ser visto como un fracaso. Como enfermo, o destrozado, o feo, o débil. ¿Pero hay riesgo de ser amado?

Sí. Arriésgate hoy porque la vida es corta, y es muy agotador tratar de reprimir tu auténtico yo. Déjate ver al desnudo. Al tú vulnerable. Al tú sin protección, sin respuestas, incompetente. Al tú imperfecto.

Porque la vergüenza más profunda solo se cura bajo la luz del amor. Y tus defectos siempre han anhelado ser tocados con una presencia consciente tan tierna que engendraría universos enteros con tal de encontrarse a sí misma.

Y ahora puedes caer en los brazos de un entrañable amigo. Que te abrazará. Desnudo. Sin protección. Imperfecto.

Adorable. Justo como eres.

Esta es la clase de amor que mereces. El verdadero amor humano que es también el amor de Dios. La clase de amor que te baña en dulzura cuando te sientes más avergonzado, más asustado, más perdido. Cuando te sientes completamente insignificante. Un inmenso amor que te sostiene.

Nunca te conformes con menos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El encuentro más intimo no es el sexual, es el desnudo emocional“.