Agradece las crisis en tu vida pues son “crisis de curación”

woman in field hold hand palm upEs relativamente fácil sentir gratitud cuando ocurren cosas buenas y nuestra vida se desarrolla tal como deseamos; incluso en esos momentos solemos darlo todo por descontado.

Es muy bueno dedicar unos instantes a expresar nuestra gratitud y aprecio a otras personas, a la Tierra, a nuestro poder superior, a la vida.

Bastante más difícil es expresar gratitud cuando estamos pasando por un período malo o la vida no nos va como creemos que debería irnos. En esas ocasiones, lo más probable es que nos sintamos dolidos, confundidos o resentidos, lo cual es perfectamente natural.

La gratitud es lo último en que se nos ocurre pensar en esos momentos. Ha habido ocasiones en mi vida en que he sentido unos tremendos deseos de levantar el puño hacia el Universo preguntando por qué me ha asestado ese cruel golpe.

De todos modos, es interesante cómo después de pasar por momentos difíciles, al mirar retrospectivamente solemos ver que había algo importante y necesario en esa experiencia. Es posible que no lleguemos a verlo hasta que hayan pasado meses o incluso años, pero finalmente nos damos cuenta de que aprendimos una importante lección, nuestra sabiduría se hizo más profunda, hubo un despertar, o tal vez se nos abrió una nueva puerta a consecuencia de los acontecimientos que nos parecieron tan negativos en el momento.

Por ejemplo, la pérdida de un trabajo puede habernos llevado a una curación espiritual o emocional. El fin de una relación puede habernos dado la oportunidad de descubrir que necesitábamos un tiempo de soledad, o tal vez nos despejó el camino para una relación más satisfactoria. En ese momento podríamos comenzar a sentimos agradecidos de que la vida se haya desplegado como lo hizo.

A los momentos dolorosos de la vida yo los llamo «crisis de curación». Dejamos atrás algo viejo y nos abrimos a algo nuevo. Con frecuencia esto sucede porque nuestra conciencia ha aumentado y por lo tanto ya no podemos vivir de la antigua forma. A veces nos enfrentamos con un cambio necesario que debemos hacer en nuestro interior y/o en nuestra vida. Hay un proceso de duelo o aflicción por el que debemos pasar cuando dejamos algo a lo que hemos estado aferrados. Hemos de permitirnos sentir el miedo y la tristeza, y también recordarnos que en esa experiencia hay un regalo que sencillamente no vemos todavía.

Así pues, si en estos momentos estás pasando por una crisis de curación, busca todo el amor y el apoyo que puedas y date permiso para experimentar plenamente todos los sentimientos que surjan. Pide que el regalo de esta experiencia se te revele tan pronto como estés preparado para él.

Ten presente que cuando pase un tiempo y hayas adquirido perspectiva, nuevamente sentirás gratitud por el increíble viaje de tu vida.

  • Autor: Shakti Gawain

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Un sencillo diario de Gratitud puede transformar tu vida

¿Qué pasa cuando el cielo se nos viene abajo?

En este momento amigoUna relación terminó inesperadamente, el éxito se convirtió en fracaso de la noche a la mañana, murió un ser querido, recibiste un diagnóstico inesperado y de repente sientes que todo se te viene encima, sientes una profunda incertidumbre, la sensación de que tu mundo se torna fuera de control.

Ya nada parece real. Sientes como si tu vida ya no fuera como si estuvieras en una extraña especie de película impersonal, como si no supieras hacia donde dirigirte o incluso en donde pararte. El futuro, que un día pareció tan sólido y “real” es ahora evidenciado por la mentira y el cuento de hadas que era, y tus sueños del “mañana” se reducen a nada más que polvo. Ese mañana nunca iba a suceder, no en la forma en que lo planeaste inconscientemente, de todos modos. Ahora no hay ninguna respuesta que pueda satisfacerte, no hay ninguna autoridad que te guíe ya que nadie puede vivir tu experiencia por ti; nadie tiene tus respuestas y te sientes profundamente perdido en un solitario planeta girando en un inmenso e insondable espacio. Te sientes como queriendo volver a gatas hacia el útero.

¡Maravilloso! ¡Qué invitación!

La vida no se ha equivocado, porque la vida nunca puede ir mal, porque todo es vida y porque la vida es todo. Sólo tus sueños y planes “acerca” de la vida pueden desmoronarse, pero la vida en sí misma, jamás. Esta actual experiencia, esta confusión y duda cósmica, esta angustia, no está en contra de la vida, esto ES vida, la sagrada vida de este momento . Esta no es la escena mala de la película, esta ES la película, por muy difícil que pueda resultar admitirlo en este momento.

Hay una inmensa inteligencia trabajando aquí, una inteligencia que nos respira por las noches, una inteligencia que late nuestro corazón, que bombea sangre por todo nuestro cuerpo, que cura todas nuestras heridas cuando “nosotros” ni siquiera podemos ocuparnos de ello.

¿Qué pasa cuando sólo por un momento dejamos de intentar resolverlo todo, cuando dejamos de aferrarnos a esos caducos sueños y dejamos de estar de luto por su pérdida y enfrentamos esa cruda, completamente abierta realidad de las cosas tal y como son? ¿Qué pasa cuando tan sólo por un momento damos realmente ese paso radical de decir SÍ a la incertidumbre, a la duda, a la confusión, al dolor, a la angustia? ¿Qué pasa cuando ratificamos nuestro no saber en lugar de querer escapar? ¿Qué pasa cuando realmente volvemos nuestra cara hacia la devastación y no hacia otro lado? ¿Qué pasa cuando realmente confiamos en la transitoriedad de todas las cosas y permitimos que esa profunda inteligencia que es la vida cumpla su magia a través de la devastación? ¿Podríamos sentirnos bien, sólo por un momento, no teniendo las respuestas, ni los puntos de referencia, no sabiendo absolutamente nada? ¿Podríamos sentirnos bien, sólo por un momento, sintiendo ESTO, independientemente de la forma que ESTO tome por ahora?

¿Y en medio de todos los escombros, podríamos de nuevo respirar y hacer contacto con ese lugar en nuestro interior, el sitio más íntimo y familiar de silencio y profunda presencia? ¿Ese sitio que nunca necesita saber nada y que no le interesan los sueños y que nunca quiere ningún tipo de respuesta? ¿Podríamos recordar esa quietud que en secreto siempre ha sido nuestra mejor amiga? ¿Podemos descansar en esa claridad que jamás hemos abandonado? ¿Podríamos tomar el puesto que realmente nos corresponde como la consciencia absolutamente indestructible?

Tal vez la inteligencia cósmica nunca nos abandonó y justo en el corazón del aparente caos de este momento, haya algo que no está involucrado para nada en todo este lío. Lo llamamos amor, o Dios, o consciencia, o simplemente Aquello Que Realmente Somos, previo a nuestros sueños de cómo debería ser la vida, o cómo debería verse este momento o sentirse o saber o sonar u oler. Tal vez nuestros sueños están ahí justamente para ser rotos y nuestros planes para ser destrozados y nuestros mañanas para disolverse en ahoras, y tal vez todo esto sea una enorme invitación a despertar del sueño de la separación, a despertar del espejismo del control y abrazar con todo nuestro amor lo que está presente. Quizás sea una invitación a la compasión, a abrazar profundamente este Universo con toda su felicidad y dolor y agridulce gloria. Quizás nunca tuvimos el verdadero control de nuestras vidas y tal vez se nos esté invitando constantemente a recordarlo, ya que a menudo lo olvidamos. Tal vez el sufrimiento no sea un enemigo y en su corazón haya una lección de primera mano y en tiempo real que debamos aprender, si es que queremos ser realmente humanos y realmente divinos. Tal vez todo este colapso traiga consigo un grandioso descubrimiento.

Tal vez este sufrimiento sea un pasaje, no una prueba ni un castigo, no una señal del pasado o del futuro sino un indicador preciso hacia el misterio de la vida misma, aquí y ahora. Tal vez la vida jamás pueda “equivocarse”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Agradece las crisis en tu vida, pues son “crisis de curación

La Humanidad está conectada por una conciencia colectiva

Después de 16 años analizando minuciosamente 480 eventos globales, el Global Consciousness Project ha concluido que existe un efecto mental que puede medirse, el cual emerge consistentemente en eventos que congregan, emocionan o consternan a las masas bajo un mismo campo de significado o experiencia. Originalmente un proyecto único en su campo de la Universidad de Princeton, el GCP emitió un comunicado en el que resume su trabajo y señala que:

“Nuestras mentes individuales, aunque únicas y diferentes, pueden también unirse a otras en una especie de sinfonía mental que por momentos se vuelve audible contra una predominante estática en el fondo”

El GCP, dirigido por el Dr. Roger Nelson, emplea numerosos aparatos a lo largo del orbe, que realizan mediciones de “tunelaje cuántico” en búsqueda de señales de coherencia entre lo que debería de ser un ruido aleatorio. En otras palabras, el Global Consciousness Project mide la sincronicidad colectiva de manera cuantificada, “correlaciones significativas en datos aleatorios” (recordemos que para Carl Jung, la sincronicidad era unacoincidencia significativa”). Aplicando una especie de electroencefalograma planetario (o “electrogaiagrama”) en momentos cruciales de concentración de energía psíquica colectiva, se cree haber observado un emergente campo de conciencia unificada, o la llamada noósfera, que fervientemente pronosticara Pierre Teilhard de Chardin.

Durante las mediciones de evento, el GCP mide fluctuaciones de información (200 bits) cada segundo en 118 aparatos (REGs, Random Event Generators) repartidos por todo el mundo. Esto es equivalente a que cada segundo, en cada una de estas cajas negras o REGs repartidas por todo el mundo, se lanzan 200 volados (una simulación electrónica de lanzar monedas al aire traducidas en datos binarios, bits). Según la ley de la probabilidad, de 200 volados, 100 deberían de caer cara y 100 cruz (o, lo que es lo mismo: 100 0s y 100 1s). Sin embargo, se han encontrado patrones significativos en los resultados, correlacionados con eventos de importancia global, lo cual sugiere que en ciertos momentos la conciencia global del planeta interfiere en los resultados, focalizándose y creando mayor coherencia. Durante momentos de crisis, pánico o celebración es como si la conciencia y la atención del planeta se inscribieran sobre un lienzo y empezaran a dibujar signos coherentes.

Después de 16 años y 480 eventos medidos, los patrones de coherencia que han sido cuantificados consistentemente tienen una probabilidad de haber ocurrido de 1 en 1 billón, lo cual hace estas mediciones estadísticamente significativas y merecedoras de la consideración científica como una hipótesis que ha sido comprobada. Lo que hace especialmente importante al GCP es que su método es científicamente sólido, al igual que sus credenciales académicas y, bien visto su trabajo, debe de hacernos reconsiderar el paradigma científico actual en el que se presta poca atención a la investigación psi o noética.

“Realmente la conciencia afecta al mundo, correlaciones inesperadas se muestran en nuestras redes de aparatos aleatorios. Algo sucede, y la conclusión más probable es que en un nivel profundo oculto hay una interconexión de conciencias entre personas a lo largo del planeta” señala Roger Nelson. “Los seres humanos simplemente no son islas separadas de conciencia”. Una vez identificado el efecto, el poder de afectar la realidad con la mente colectiva focalizada, queda preguntarnos:

¿Qué vamos a hacer con ello?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mujer muere y vuelve a la vida con este potente mensaje

ASMA “el grito silencioso”

ASMAEl asma es una enfermedad intermitente. Se manifiesta en forma de un acceso de sofocación, que se presenta al expirar haciéndolo difícil y doloroso, mientras que la inspiración es fácil y rápida; esta sofocación se acompaña de silbidos que se perciben tanto por el oído como mediante el estetoscopio. Entre las crisis, la respiración es normal y el tórax permanece silencioso. El asma es una afección respiratoria caracterizada por la dificultad de respirar, pudiendo ir incluso hasta la sofocación. Durante una crisis de asma, la reacción del sistema inmunitario frente a las sustancias causando alergias (alérgenos) es tan fuerte que puede conllevar un bloqueo de la respiración corporal, silbidos respiratorios y a veces incluso la muerte. Necesito tomar la vida en mí (inspiración) y no consigo dar (expiración) a tal punto que empiezo a ser preso de pánico (inspiro con facilidad pero expiro con dificultad) de tal modo que la respiración (es decir mi habilidad en respirar, se vuelve insuficiente y muy limitada porque libero un mínimo de aire.

¿Me engancho a ciertas personas o a ciertas cosas que rehúso soltar? ¿Me ahogo con la rabia o la agresividad que rehúso ver, al punto que esto “me coge a la garganta? ¿Tengo miedo de carecer de algo, sobre todo de amor? Así, el asma está fundamentalmente ligada a la acción de “ahogo”. Me siento cogido a la garganta, sofoco, me ahogo con relación a un ser amado o una situación. Me siento limitado en mi espacio. Incluso puedo vivir una querella que me lleva a la confrontación, al enfrentamiento y que envenena mi vida.

Uso el asma para atraer el amor, la atención o una forma de dependencia afectiva. El asma siendo similar a la asfixia y a la alergia, puedo tener el sentimiento de estar limitado y de dejarme invadir por los demás en mi espacio vital, de estar fácilmente impresionado por el poder de los demás en detrimento del mío, de querer complacer, de cumplir acciones que no me convienen, yendo incluso hasta ahogarme para significar una rebelión interior vinculada a una situación. Es un medio excelente de sentirme fuerte, de conseguir todo lo que quiero manipulando a los demás como nadie, si no quiero ver mis limitaciones, la confianza en mí se sustituirá repentinamente por inquietud y angustia. No sabré como “bregar” con mis emociones y sentiré una gran soledad. Tendré que aprender con la vida y permitirme gozar de ésta. Los demás lo harán todo por salvarme! Tengo la imagen de una persona débil que exige mucho amor sin estar lista para el don de AMOR, como un niño que grita para sus necesidades sin tener la madurez de compartir y abrirse lo bastante al don divino. La vida es un intercambio mutuo, equilibrado y constante entre dar y recibir. Todo esto, evidentemente, está relacionado con el pasado, una especie de amor agobiante que interpreté como tal (generalmente materno), a una tristeza inhibida de la primera infancia. Es también un miedo recordando la primera respiración, en mi nacimiento, en que me sentí ahogado o asustado por mi madre (inconscientemente) o por una situación similar. Así, la respiración simboliza la independencia de la vida, la individualidad, la capacidad de respirar yo mismo. No consigo manifestar un sentimiento de independencia, vivir mi propia vida, me siento rechazado por la llegada de alguien más. Siento dificultades en tomarme en mano y a soltarme de mis ataduras con mis padres (una dependencia represiva, sobre todo frente a mi madre o al cónyuge). ¡No concibo separarme de esta maravillosa imagen (mi madre) dulce y confortante, casarme o ver cómo se divorcian mis padres sin tener ninguna reacción! Estoy en una “cólera azul”, estoy furioso de rabia y sigue la crisis de asma. Compruebo si la dolencia se presenta periódicamente y cambio mi programación mental. Ahora, tomo mi vida de la mano, doy generosamente y tranquilamente sin forzar. Reconozco humildemente lo que soy capaz de realizar incluso si esto parece poco y, sobre todo, acepto abrirme a nivel del corazón y trabajar con el proceso de integración que corresponde a lo que realmente necesito. Todo se arreglará para lo mejor, estaré satisfecho, colmado de amor, ternura y dotado de una respiración normal y equilibrada. Aprendo a amarme y a amar la vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Cuáles son las verdaderas razones de las alergias?

Causas emocionales del resfriado

ResfriadoEl resfriado es una inflamación de la mucosa nasal. Se manifiesta por obstrucción nasal, con crisis de estornudos o bien tenemos la nariz irritada con secreción nasal y los ojos llorosos.

El resfriado expresa una dificultad de adaptación social, nos cuesta mucho relacionarnos, por eso se manifiesta con mayor frecuencia en épocas en la que debemos convivir con la gente más cercana, es decir, en aquellas estaciones donde las personas están más en casa.

El resfriado es el medio por el que liberamos una gran dosis de tristeza que hemos ido acumulando en nosotros. Puede aparecer después de haber sufrido alguna decepción o como consecuencia de un arrepentimiento por no haber dicho o hecho algo. O después de una vivencia en la que nuestros sentimientos han sido heridos y hemos sentido falta de calor y de apoyo. También puede manifestarse un resfriado cuando hay un exceso de actividad en el plano mental y nos sentimos confundidos, preocupados, sin saber por dónde empezar. Estamos hartos, cansados: “hasta las narices”, de una situación, de nosotros mismos, de los demás, etc.

Existen también otras causas basadas en creencias populares que pueden desencadenar en un resfriado; por ejemplo: creer que después de haber ocurrido un “enfriamiento” o por colocarnos en una “corriente de aire” nos vamos a resfriar; creer que podemos “coger un resfriado de otra persona”; o creer en los “tres resfriados de cada invierno”, etc…
Esto se manifiesta solamente en aquellas personas que así lo creen. Cuanto más difundida esté una creencia, mayor es su influencia en la sociedad.

Recomendaciones para recuperar la salud física, mental, emocional y espiritual:

El resfriado es el motivo idóneo que inconscientemente provocamos, para escapar de una situación (conflicto) que nos agobia, pero que no estamos dispuestos a reconocer y a expresar.
Sin embargo, si nuestra nariz está tapada, si nos lloran los ojos, si no podemos casi ni hablar por la irritación de la garganta o por la tos de perro e incluso, nuestros estornudos se convierten en la mejor arma: “no te acerques que estoy resfriado”, nos permite alcanzar nuestro objetivo de apartarnos de la situación molesta, sin conflictos y además, con la benevolencia y la comprensión de todo el mundo. Ahora podemos centrarnos un poco más en nosotros.

El resfriado es considerado por la medicina naturista como una crisis de desintoxicación del organismo. A través de él se eliminan las toxinas (físicas, medicamentos, etc), o psíquicas (problemas emocionales) y el cuerpo y el alma se liberan de las sustancias que lo intoxicaban y ambos salen de la crisis fortalecidos.

La enseñanza que recibimos es que debemos estar preparados para afrontar los conflictos que nos plantean nuestras relaciones, aceptando que proyectamos en los demás aquello que rechazamos para que lo podamos ver, reconocer e integrar dentro de nosotros.

  • Extraído del libro “Conocernos: ¿qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad?

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Cuáles son las verdaderas razones de las alergias?

Miedo al cambio

El-cambioEs...¿Te sientes amenazado ante el cambio? ¿Sientes que tu vida puede estar fuera de tu control?

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”. (Charles Darwin)

ENFRÉNTATE AL MIEDO Y VÉNCELO

¿Cuántas veces te has encontrado en una situación molesta, difícil o dolorosa y no haces nada o casi nada para cambiarla?
¿Cuántas veces piensas que no hay nada que hacer o que es mejor no arriesgarte?

Uno de los mayores obstáculos para mejorar nuestra autoestima y nuestra vida, en general, es el miedo al cambio. Lo conocido nos da la impresión de seguridad y estabilidad, aunque estemos sufriendo.

Este miedo es el que impide que nos alejemos de relaciones o situaciones problemáticas y difíciles. No nos permite trabajar para mejorar nuestra autoestima. Ni luchar por nuestro bienestar. Y es la razón de la frase: “Más vale malo por conocido, que bueno por conocer”.

El miedo al cambio incluye el temor a fracasar, a tener éxito, al compromiso, a perder ciertas cosas o privilegios, al rechazo, etc.

¿CUAL ES LA RAZÓN DEL MIEDO AL CAMBIO?

Son muchos los motivos que nos impiden cambiar:

  1. Una autoestima baja, que se refleja en dos tipos de pensamiento:

  2. La posibilidad de perder la atención y el apoyo que recibimos de la gente que nos quiere ayudar o que “entiende” nuestros problemas.

  3. La creencia equivocada de que cambiar es ser inestable.

  4. El tener asociados los cambios con las crisis.

    Con situaciones externas que nos obligan a cambiar, sin desearlo o estar preparados para ello.

  5. La respuesta de la gente que nos rodea, que puede ser muy negativa. Nuestro cambio puede provocar angustia e incomodidad en algunas personas, cuya respuesta puede ser de crítica o rechazo.

  6. Pensamientos catastróficos y extremistas, sobre todo lo malo que el cambio va a traer.

  7. El hábito erróneo, de valorarnos en función de lo que hacemos o tenemos. Por lo tanto, pensamos que si fracasamos, nuestro valor como personas disminuye.

  8. La posibilidad de perder el control sobre nuestra vida y las circunstancias.

    La falta de control, aunque sea momentánea, nos causa angustia, por lo que tratamos de evitarla.

  • No voy a lograr estar bien, porque no me lo merezco.

  • No tengo la capacidad para resolver los problemas que surgen con el cambio o para hacer todo lo necesario para tener éxito.

Sentir temor ante una situación desconocida, que puede amenazar nuestro bienestar, es normal. El problema surge cuando nos dejamos manejar por ese temor o lo “alimentamos” con una serie de pensamientos equivocados.

No es fácil cambiar, porque además de los temores que nos lo impiden, nuestra forma de pensar y actuar se ha convertido en algo automático. Como automáticos son los pensamientos que mantienen nuestra autoestima baja y alimentan el miedo al cambio.

A veces ni siquiera nos damos cuenta de dichos pensamientos y de los sentimientos y motivos de nuestras conductas. Pero si el temor o el no querer hacer el esfuerzo, nos mantiene en el mismo lugar, nuestra vida nunca va a ser como queremos. Y sólo nosotros podemos mejorarla.

¿QUÉ HACER?

Es un hecho que lo que estás haciendo, no te esta dando el bienestar que deseas. Por lo tanto, es el mejor momento para actuar. Recuerda lo que dijo Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Elige una situación específica en la que quieras mejorar o puedes enfocarte en elevar tu autoestima. Somos una unidad y los resultados en un aspecto, repercuten en otros. No trabajes en muchas cosas al mismo tiempo.

Recuerda que el cambio es un proceso lento. Es como plantar la semilla de un árbol. Necesitas cuidarla y alimentarla y poco a poco surge la planta. Hasta que un día volteas y ves un árbol fuerte y hermoso.

Describe, la situación que te está causando angustia, dolor, malestar y/o problemas.

Escribe, con la mayor cantidad de detalles posibles:

  1. Todo lo negativo que está asociado a esa situación.

  2. Cómo va a ser tu vida cuando cambies esa situación.

Ahora cierra los ojos e imagínate en tu nueva realidad. Observa cómo te sientes, cómo actúas, etc. Fija esa imagen en tu mente.

¿Sabes qué es lo que necesitas hacer, para lograr lo que deseas?
¿Qué es lo que te impide obtenerlo?

Uno de los mayores obstáculos es nuestra manera de pensar. Trata de darte cuenta de lo que estás pensando. Si te es difícil, imagínate que pensaría cualquier persona que se encontrara en esa situación.

Analiza esos pensamientos y ve donde y cuando aprendiste a pensar así. ¿Crees que todavía son apropiados para tu forma de ser y para la vida actual? Si son inadecuados para lograr tus metas, cámbialos.

¿Qué te diría la persona que más admiras, si le comentaras cuales son esos pensamientos que te están causando daño? ¿Qué te sugeriría como alternativa?

Analiza que es lo que te da miedo cuando piensas en cambiar. ¿Qué crees que puede suceder? Revisa esos temores y ve que tan reales son. Muy probablemente estén un poco exagerados.

Piensa en todo lo que estás perdiendo por dejarte gobernar por temores o ideas que pueden estar equivocados o exagerados.

Si no sabes qué hacer para cambiar o mejorar tu situación o cómo hacerlo, busca ayuda, ya sea de un familiar, amigo o persona que realmente tenga la capacidad, conocimientos y objetividad para ayudarte a encontrar la mejor solución. O recurre a libros y artículos, serios y confiables, relacionados con el tema.

Si estás trabajando en tu autoestima, muy probablemente necesites la ayuda de alguien que tenga experiencia en este aspecto.

Cada vez que te desanimes y quieras regresar a tu conducta anterior, piensa que, aunque sea incómodo o difícil en estos momentos, estás construyendo las bases para una vida mejor.
Si empiezas a tener dudas, háblate como le hablarías a tu mejor amigo, para ayudarlo a lograr lo que desea.

No vale la pena ser prisionero del miedo. A la larga el sufrimiento es mucho mayor. Cuando sientas miedo de cambiar, recuerda que está comprobado que el 90% de las cosas negativas que creemos que van a pasar, nunca suceden.

¿Por qué imaginar lo peor, si puedes imaginar lo mejor?
Ten siempre presente en tu mente, la imagen de lo que vas a lograr y de cómo te vas a sentir.

Recuerda que tú eres el dueño de tus pensamientos. Tú los generas y tú puedes cambiarlos por otros. Y cuando cambiamos nuestra manera de pensar, cambian nuestros sentimientos, conductas y vida en general.

“El camino al éxito está formado por información, acción y perseverancia. Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta” Tú puedes lograrlo. (Silvia Russek)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

Causas emocionales de la depresión, la angustia y la ansiedad

deprimida“El corazón humano pide ayuda a gritos, el alma humana nos implora ser liberada, pero no escuchamos su llanto, porque ya no somos capaces ni de oír ni de comprender”(Khalil Gibran)

Los principales síntomas de la depresión son la pérdida de interés y de placer en las actividades habituales, un sentimiento de desesperación o de abatimiento asociado a la fatiga o a una disminución de energía, menor capacidad de concentración, indiferencia, desinterés, desánimo, repliegue sobre sí mismo y rumiación mental. Por lo general, el individuo que la padece no quiere pedir ayuda; prefiere que los demás sean quienes cambien. Duerme mal, incluso con la ayuda de somníferos. Habla poco y tiene tendencia a huir del mundo. Con frecuencia se confunde la depresión con el agotamiento.

La depresión es el medio que una persona utiliza para no sentir presión, sobre todo afectiva. No puede más; ha llegado a su límite. La persona con tendencias depresivas tiene conflictos pendientes de resolver con su progenitor del género contrario. Esto explica que muy a menudo ataque a su cónyuge, en quien establece la transferencia. Lo que esta persona hace sentir a su pareja es lo que hubiera querido hacerle a su padre o a su madre, pero se contuvo. Al rechazar ayuda, la persona depresiva continúa alimentando su rencor o su ira hacia ese padre o esa madre, y se hunde en su dolor. La gravedad del estado depresivo refleja la intensidad con la que se vivió la herida siendo niño. Las heridas pueden ser las siguientes: rechazo, abandono, humillación, traición o injusticia. Para ocasionar un desequilibrio mental tan grande como la depresión y la psicosis maníaco-depresiva, el dolor tuvo que ser vivido en aislamiento. Esta persona no tuvo con quien hablar en su infancia, alguien que escuchara sus preguntas y sus angustias. Tampoco aprendió a confiar en los demás, bloqueó sus deseos y se replegó finalmente sobre sí misma, mientras aumentaba su sentimiento de rencor o de ira.

En general, la persona depresiva no quiere ayudarse ni pedir ayuda, por lo que quienes la rodean son los que intentan resolver su problema. Si eres uno de ellos, te sugiero que seas muy firme con ella y le digas que nadie en el mundo puede sacarla adelante de manera definitiva, excepto ella misma. Lo más importante es que acepte que su estado depresivo le ocasionó el gran dolor que sufrió su SER en la infancia. Rechaza lo que ES. La herida más común es el rechazo o el miedo a ser rechazada. Esta persona debe admitir que aún cuando haya sido rechazada en la niñez, ello no quiere decir necesariamente que su padre o su madre no la quisieran. El padre que rechaza a su hijo seguramente fue rechazado cuando era niño y todavía se rechaza a sí mismo. Sentir compasión por ese padre y perdonarlo es el inicio del camino hacia la cura. Después, la etapa más importante es perdonarse a sí mismo por haber querido tanto a ese padre. A continuación, lo único que resta es expresarle a ese padre lo que sintió sin ninguna acusación de por medio. Es muy humano albergar rencor o ira cuando se es niño y se sufre intensamente el aislamiento. Por otro lado, sugiero que esta persona tome la decisión de reconocer su propio valor. Si le resulta difícil, puede pedir a quienes le conocen bien que le digan lo que ven en ella. Por otro lado, si la persona depresiva tiene ideas suicidas, sucede que alguna cosa en ella quiere morir para poder dejar lugar a lo nuevo. Confunde la parte de ella que quiere morir con ella misma.

La depresión implica una profunda tristeza interior, una acumulación de emociones inhibidas provocando un conflicto entre el cuerpo y la mente.

Esta enfermedad está conectada con un suceso señalado de mi vida. La depresión se traduce por desvalorización y culpabilidad que me corroen por dentro. Si soy depresivo, me siento miserable, menos que nada. Vivo en el pasado constantemente y tengo dificultad en salir de él. El presente y el porvenir no existen. Es importante efectuar un cambio ahora en mi modo de ver las cosas porque ya no es como antes. La depresión frecuentemente es una etapa decisiva en mi vida (por ejemplo: la adolescencia) porque me obliga a volver a cuestionarme. Quiero a toda costa tener una vida diferente. Estoy trastornado entre mis ideales (mis sueños) y lo real (lo que sucede), entre lo que soy y lo que quiero ser. Es un desequilibrio interior (quizás químico y hormonal) y mi individualidad es irreconocible. Me siento limitado en mi espacio y voy perdiendo despacio el sabor de vivir, la esencia de mi existencia. Me siento inútil. En otras palabras, la depresión tiene en su origen una situación que vivo frente a mi territorio, es decir lo que pertenece a mi espacio vital, sean personas (mis padres, mis hijos, mis amigos, etc.) animales (mi perro, mis peces, etc.) o cosas (mi trabajo, mi casa, mis muebles, etc.). El conflicto que vivo puede estar vinculado a un elemento de mi territorio que tengo miedo de perder: a una pelea que tiene lugar en mi territorio y que me molesta (por ejemplo: las peleas entre hermanos y hermanas). He aquí expresiones que revelan cómo me puedo sentir: “Me ahogas!”, “Me chupas el aire”; “Aire!”. A veces también, siento dificultad en delimitar o marcar mi espacio, mi territorio: ¿Qué es lo que me pertenece en exclusividad y qué es lo que pertenece a los demás? Las personas depresivas frecuentemente son permeables a su entorno. Siento todo lo que sucede alrededor de mí y esto incrementa mi sensibilidad, de aquí un sentimiento de limitación y la impresión de estar invadido por mi entorno. Así, abandono porque encuentro la carga demasiado pesada, ya no tengo el gusto de vivir y me siento culpable de ser lo que soy. Incluso puedo tener tendencia a la auto–destrucción.

También puedo tener “necesidad de atención” para ayudarme a valorarme; la depresión se vuelve en este momento, un medio inconsciente para manipular mi entorno”. La risa ya no forma parte de mi vida. Poco importa la razón, compruebo ahora la causa o las causas subyacentes de mi estado depresivo. ¿Viví yo una presión de joven? ¿Cuáles son los acontecimientos señalados vividos en mi infancia que hacen que mi vida parezca tan insignificante? ¿Es la pérdida de un ser amado, mi razón de vivir o la dirección de mi vida que ya no consigo ver? Huir de la realidad y de mis responsabilidades no sirve de nada (por ejemplo: suicidio) por más que esto parezca ser el camino más fácil. Es importante constatar las responsabilidades de mi vida porque necesitaré otra cosa que antidepresivos para hacer desaparecer la depresión: debo ir a la causa. A partir de ahora, comprendo que soy un ser único. Tengo valores interiores excepcionales. Puedo retomar el control de mí mismo y de mi vida. Tengo elección de “soltar o luchar. Tengo todo lo necesario para cambiar mi destino. Responsabilizándome adquiero más libertad y mis esfuerzos están recompensados.

En vez de poner mi atención en “todo lo que no va en mi vida”, tengo interés en dar las GRACIAS por lo que tengo. Debo asumir, hacer proyectos y aceptar que tengo todo el potencial para alcanzar todos los objetivos que me fijo. La alegría y la felicidad podrán entonces tomar aún mucho sitio en mi vida.

DEPRESIÓN Y MANÍA

Conflicto: Depresión (hemisferio derecho) = Conflicto frente al territorio. La pérdida de espacio o la imposibilidad de reproducirme, esto representa la muerte. Fase maníaca (hemisferio izquierdo) = Conflicto con la identidad (delirios de grandeza). Puede haber constelación entre las dos. Las peleas en mi territorio (como podrían ser peleas entre hermanos o en la oficina) por la necesidad de delimitar mi espacio, pueden llevar a un bio o psicoshock que traiga consigo la pérdida del incentivo de vivir. La depresión se vuelve una solución para manipular mi entorno: Huir de la realidad y de mis responsabilidades puede llevarme a pensar en el suicidio. Ejemplo: Un paciente que se quiere suicidar porque el hijo de la pareja con la que vive es un impresentable. Quiere que se vaya de casa y su padre no le quiere. Se deprime e intenta suicidarse. Vemos que es un conflicto de territorio, que no lo acepto y lo quiero cambiar, pretendiendo que cambien los otros. En la fase maníaca, la agresividad que se puede mostrar, puede ser hacia uno mismo (autoagresión) o hacia los demás. Esta puede ser debida a una pérdida de identidad o a una falta de reconocimiento del grupo. Todos ellos pueden ser vividos como una contrariedad en el territorio.

Sentido biológico: Mantener el territorio y el espacio.

LA ANGUSTIA

Está caracterizada por un estado de desorientación psíquica en la cual tengo el sentimiento de estar limitado y restringido en mi espacio y sobre todo ahogado en mis deseos. Siento mi espacio limitado por fronteras que, en realidad, no existen. “Estoy cogido” o “Me siento cogido en una trampa. Estoy de acuerdo con el hecho que la gente invade mi espacio psíquico y esto se manifiesta en mí por una especie de aprieto interior. Dejo entonces de lado mis necesidades personales para complacer primero a los demás para atraer el amor que necesito (aunque haya otros modos de hacerlo). El aprieto me lleva generalmente a ampliar mis emociones y mi emotividad general en detrimento de un equilibrio adecuado. Ya que vivo en la niebla, la confianza en mí se tambalea, la desesperación y la gana de ya no luchar más se instalan. ¿Cuál puede ser la situación en que me sentí apretado* cuando era joven de tal modo que reproduzco aún fielmente hoy este patrón de conducta? (*observemos que angustia y claustrofobia son sinónimos por la palabra aprieto). Es natural por mi cuerpo para colmar mis necesidades psíquicas fundamentales: la necesidad de aire para vivir y respirar, el espacio entre mí y las demás personas, la libertad de decidir y discernir lo que es bueno para mí. Si, a partir de ahora, contesto a mis esperas frente a la vida en primer lugar, hay muchas probabilidades para que deje las de los demás en su sitio: así, estoy más seguro de estar de acuerdo con ellos! Y sin violar su espacio porque debo recordar que si me siento ahogado, es porque ahogo consciente o inconscientemente a la gente a mi alrededor. Se manifiesta la angustia también como una espera inquieta y opresiva, aprensión de “algo que podría ocurrir”, con una tensión difusa, espantosa y generalmente sin nombre. Puede estar vinculada a una amenaza concreta angustiosa (tal como la muerte, catástrofe personal, sanción). Se trata más de un miedo, generalmente vinculado a nada que sea inmediatamente perceptible o se pueda expresar. Por esto las fuentes profundas de la angustia se encuentran frecuentemente en el niño que fui y se vinculan generalmente con el miedo al abandono, a perder el amor de un ser querido y al sufrimiento. Cuando me encuentro en una situación similar, la angustia vuelve a aflorar. Cada vez que uno de estos miedos reaparece o que se vive una situación imaginaria o realista, esto está captado por mi inconsciente como una señal de alarma: ¡Hay peligro! la angustia reaparece aún más fuerte. Cuando soy niño, la angustia se manifiesta frecuentemente por el miedo a la oscuridad y una tendencia a vivir una vida solitaria. A partir de ahora, uso de discernimiento, valor y confianza en la vida para respetarme y dejar ir a los demás a su espacio sin pesar, y borro de mi vida cualquier remordimiento. Así veré “más claro” y adelantaré en la vida con mucho más lucidez.

LA ANSIEDAD

La otra cara de la depresión. Depresión y ansiedad, distintas manifestaciones de la misma enfermedad. Pensamientos y creencias negativas. Se tiende a proyectar la mente en el futuro, lo que no nos permite vivir el presente. La preocupación y el sufrimiento psicológico, es un camino directo a la enfermedad. La fiebre de la prisa, aumenta la ansiedad.

*La ansiedad es un temor sin motivo. La persona que la padece vive en la dolorosa espera de un peligro impreciso e imprevisible.

La ansiedad tiene como efecto en la persona que la sufre el bloqueo de la capacidad de vivir el momento presente. Se preocupa sin cesar. Habla mucho de su pasado, de lo que aprendió, vivió, o de lo que le sucedió a otro. Esta persona tiene una imaginación fértil y pasa mucho tiempo imaginando cosas que ni siquiera es probable que ocurran. Se mantiene al acecho de señales que prueben que tiene razón para preocuparse.

Tan pronto como sientas que entras en una crisis de ansiedad, toma consciencia de que es tu imaginación la que toma el poder, la que te impide disfrutar el momento presente. Decídete a no tener que demostrar nada. Sé tú mismo, con tus errores y cualidades, como todo el mundo. Déjate ir ante lo desconocido, confiando en que tu intuición sabrá guiarte si le das la oportunidad. También puede resultarte benéfico confiar más en las personas que te rodean. Permíteles ayudarte a su manera.

  • Fuente: Diccionario de Biodescodificación
  • El Gran Diccionario de las dolencias y enfermedades de Jacques Martel

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

La nueva medicina de La Conciencia

ojo-universo-diosAlgunos dicen “no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe”, pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades.

El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente, vivo, para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.

La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿qué pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación.

Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo”

Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿qué cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.

El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.

Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle: “Tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también”. Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.

Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.

Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico porque le pagamos.

La nueva medicina de la conciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.

Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.

Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir, no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.

El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse.

La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.

Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.

Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse “estoy triste porque no me curé el cáncer”, eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.

Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.

También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.

Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO.

La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.

Yo sabía cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.

Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación.

La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta de luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.

  •  Fuente: Dr. Jorge Carvajal Posada

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

Las 5 heridas que impiden ser uno mismo

DolorLlevasCuando un bebé nace, sabe en lo más profundo de su Ser que la razón por la que se ha encarnado es la de ser él mismo al vivir diversas experiencias. Todos tenemos la misma misión al llegar a este planeta: «vivir las experiencias una y otra vez hasta que podamos aceptarlas y amarnos a través de ellas».

Al nacer nos concentramos principalmente en las necesidades de nuestra alma, la cual desea que nos aceptemos junto con nuestras experiencias, defectos, potenciales, debilidades, deseos, personalidad Todos tenemos esas necesidades. Sin embargo, poco después de nacer, nos damos cuenta de que cuando nos atrevemos a ser nosotros mismos, alteramos el mundo de los adultos o el de los que están cerca de nosotros. Y de ello deducimos que no es bueno ni correcto ser naturales. Este doloroso descubrimiento provoca, sobre todo en el niño, crisis de ira, las cuales llegan a ser tan frecuentes que nos vemos obligados a creer que son normales. El niño que actúa naturalmente, que es equilibrado y que tiene el derecho a ser él mismo no pasa por este tipo de crisis. Por desgracia, este tipo de niño «natural» casi no existe. He observado más bien que la mayoría de los niños pasan por las siguientes cuatro etapas: después de conocer la alegría de ser él mismo en la primera etapa de su existencia, conoce el dolor de no tener el derecho de ser él mismo, que es la segunda etapa. Llega enseguida el período de crisis, de rebeldía, que es la tercera etapa. Con objeto de reducir el dolor, el niño se resigna y termina por crearse una nueva personalidad para transformarse en lo que los demás quieren que sea. Algunas personas permanecen estancadas en la tercera etapa durante toda su vida, es decir, reaccionan continuamente, están enojados o en permanente situación de crisis. En la tercera y cuarta etapa es cuando creamos numerosas máscaras (nuevas personalidades) que sirven para protegernos del sufrimiento. Estas nuevas personalidades o «defensas» son cinco, y corresponden también a cinco grandes heridas fundamentales que vive el ser humano.

En mis numerosos años de observación, he podido comprobar que todos los sufrimientos del ser humano pueden resumirse en 5 heridas.

HERIDA DE RECHAZO

El adulto que tiene esta herida vivió experiencias de rechazo en su niñez y tenderá a rechazarse a sí mismo y a los demás, también rechazará experiencias placenteras y de éxito por el profundo sentimiento de vacío interno y por tener la creencia errónea de ser ”poco merecedor”. Culpa a los demás de ser rechazado y sin ser consciente de ello, es él quien se aisla creando así su círculo vicioso.

HERIDA DE ABANDONO

La soledad se convierte en el peor miedo de quien vivió abandono en la infancia. Y su herida se convierte en su paradoja: “Quien vivió abandono tenderá a abandonar proyectos y parejas, hasta que haga consciente su carencia y se haga responsable de su vida y su soledad”. Y piensa: “Te abandono yo, antes de ser abandonado por ti”.

HERIDA DE HUMILLACIÓN

Los adultos que tuvieron experiencias de todo tipo de abusos, incluyendo el sexual, o experimentaron humillaciones, comparaciones o que fueron ridiculizados, avergonzados por su aspecto físico, por sus actitudes y/o comportamientos durante su niñez, suelen llevar esa carga a cuestas y la mayoría de las veces son seres inseguros, tímidos e indecisos que en lo más profundo de su ser se sienten culpables y no creen tener derechos elementales, e incluso pueden dudar de su derecho a existir.

HERIDA DE TRAICIÓN

El adulto con herida de traición será un desconfiado empedernido, ya que no se permite confiar en nada ni nadie. Su mayor miedo es la mentira y buscará de manera inconsciente involucrarse en situaciones en las que irremediablemente será traicionado. Cumpliéndose la profecía que él mismo decretó: “No confíes en nadie, todo el mundo te traiciona”. La mayoría de quienes experimentan celos tuvieron vivencias de traición en su niñez.

HERIDA DE INJUSTICIA

Experimentar la inequidad es el peor enojo de quien tiene herida de injusticia, y es posible identificar a quienes la han vivido en su niñez al observar las reacciones desproporcionadas y neuróticas ante alguna situación injusta. Todas las personas en algún momento hemos vivido o presenciado situaciones injustas, sin embargo a quienes tienen la herida les es imposible lidiar con ello y sus reacciones tienden a la autodestrucción. Una de las características más importantes es su gran temor a equivocarse y su tendencia a buscar la perfección, lo cual les trae mucha frustración y su gran reto para sanar es buscar la flexibilidad y la humildad.

  •  Fuente: Lise Bourbeau (Quebec, 1941) es una autora y conferenciante de renombre internacional. Después de 16 años en el mundo de los negocios, en 1982 decidió dedicarse a motivar a las personas a conseguir sus objetivos en la vida, ayudando a la gente a conocerse a sí misma escuchando a sus cuerpos. Es la fundadora de la mayor escuela de crecimiento personal de Quebec: Centre Écoute Ton Corps. Sus libros han sido publicados en doce idiomas.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Depresión y trauma: *Lo que no sabes (y deberías saber)

Reiki: efectos físicos y emocionales durante el tratamiento

Sensaciones durante el tratamiento

reiki_salamancaLas sensaciones son diferentes para cada individuo, y van desde cosquilleos hasta cambios significativos de temperatura, pasando por emociones liberadas, estados agitados del ser o extrañas visiones. Su presencia es siempre un indicador de que la energía fluye y realiza su trabajo, por lo que no hay motivo para asustarse. Este momento de aparente desequilibrio o malestar ha sido denominado “Crisis de curación”, caracterizada por un aparente empeoramiento de los síntomas y las dolencias, y que lleva erróneamente a muchos pacientes a desistir en el tratamiento.

Durante las sesiones continuadas de Reiki, la energía desata nudos interiores que permanecían ocultos para nuestra consciencia, y su resolución e integración es una tarea que depende exclusivamente del paciente. Puede llegar a sentirse miedo, ansiedad, tristeza o incluso odio, además de otros síntomas físicos poco habituales. Este proceso responde a una liberación, es el mensaje que Reiki nos entrega: “sólo tú puedes superar esto, yo estoy aquí para acompañarte“. La energía dirige su atención a los problemas y nos ayuda a tomar plena conciencia de aquello que debe ser trabajado. Recibir una imposición de manos cada cierto tiempo sin trabajar interiormente hace que cada sesión pueda caer en saco roto. Reiki nos indica el camino y lo recorre a nuestro lado, a la vez que elimina los síntomas físicos, pero somos nosotros los que damos los pasos que nos ayudan a seguir evolucionando.

A pesar de que Reiki realiza su trabajo con efectividad, la implicación del que lo recibe es fundamental. Podemos decir que la curación es responsabilidad individual absoluta, y Reiki es el apoyo a un trabajo de crecimiento interior. Además de las sesiones, el paciente debe cambiar su forma de pensar, así como abandonar viejos patrones que limitan el desarrollo espiritual, mientras que el terapeuta debe entregarse al proceso acompañando a su paciente con dedicación, entrega y mucho amorUn tratamiento Reiki exige la implicación total de paciente y terapeuta en el proceso.

El problema es el nudo, no la enfermedad

Por ejemplo, ante un síntoma en el cuello, puede que estemos somatizando un problema de comunicación. En este caso, Reiki trabajará tanto en la zona corporal concreta para aliviar el dolor como en el nudo interior que ha provocado ese problema, un problema que posiblemente tenga algo que ver con el flujo comunicativo que establecemos con nosotros mismos y con los demás. La forma en la que Reiki pone de manifiesto el nudo interior genera una agitación (crisis de curación), y a través de este estado tomamos conciencia de nuestra herida. Una vez entendido que Reiki nos pide que lo solucionemos juntos, debemos comenzar a trabajar para restablecer el flujo de esta energía tan importante para nuestra armonía que es la comunicación. Si el nudo no se desata, Reiki no va a obrar milagrosamente, puesto que somos nosotros quienes creamos ese problema.

Sólo por hoy

kanji-reikiReiki es un tratamiento holístico que integra cuerpo, mente y espíritu. Si entendemos la enfermedad como una reacción biológica natural que nos avisa del trabajo interior que debemos realizar, dejaremos de “pelear” contra los síntomas para comenzar a entenderlos, lo que nos permitirá percibir a la enfermedad como una oportunidad para aprender lo que debíamos aprender. El resto depende enteramente de nosotros, porque Reiki es Amor, y eso mismo somos también nosotros: puro amor; pura energía universal.

Sólo por hoy:

  • No te preocupes

  • No te enfades

  • Honra a tus padres, maestros y mayores

  • Gánate la vida honradamente

  • Demuestra gratitud hacia todo ser vivo

Artículo escrito por Jorge Benito, Director de Mindful Science e hijo de Lola Hernández, y publicado originalmente en el blog hermescuidatiapren.com