Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia

La indiferencia llega a una relación de pareja de forma pausada pero implacable.

Es un silencio amargo donde habita la incertidumbre, la añoranza de lo que antes era cotidiano y cómplice, y que ahora nos falta. Porque lo contrario del amor no es el odio, sino ese sentimiento capaz de rompernos en mil fragmentos llamado indiferencia.

Las relaciones “mueren” por muchas razones, lo sabemos y no hay duda de que todas suponen una alta carga de sufrimiento para la que nadie está preparado. No obstante, podríamos decir que es precisamente ese vacío, esa actitud pasiva y fría de la otra persona respecto a nosotros lo que suele generar mayor desesperación y ansiedad.

El amor suele tener tres enemigos: la indiferencia, que nos quita el aliento poco a poco, la indecisión que nos impide avanzar, y la desilusión que lo termina todo casi al instante.

Cada uno de nosotros podemos reaccionar de un modo ante ante un rechazo o una traición, pero…¿Cómo afrontar el vacío emocional de la indiferencia? No es fácil, de ahí, que siempre se intente encontrar una razón, un porqué a ese distanciamiento afectivo. Aunque en realidad no siempre hay un motivo para el desamor, en ocasiones, simplemente, se apaga, se ahoga como un sol crepuscular que queda sin aliento…

La indiferencia ocasiona serios efectos secundarios

La salud de una pareja, como todo organismo vivo y necesitado de alimento vital, necesita reforzar su estructura, su relación. Todo ello se consigue mediante esos rituales cotidianos, orlados de complicidad, en los que se inscriben los gestos que nos conectan, las palabras que nos refuerzan, las caricias que nos reconocen y espacios comunes habitados por una necesitada cercanía física y emocional.

Ahora bien, en ocasiones, casi sin saber por qué, hacemos uso del silencio o de la no intervención delegando en el otro para que haga, diga y actúe. Empezamos a dar por sentados los sentimientos e incluso las respuestas a preguntas que ya no formulamos. Poco a poco, se priorizan pequeñas cosas y se descuidan grandes aspectos.

Si hemos de hablar de un experto en materia de relaciones afectivas es casi inevitable no nombrar a John Gottman y su teoría de los “4 jinetes del apocalipsis”, sobre las razones que llevan a una pareja hacia el abismo del distanciamiento.

No te extrañará saber que entre estos pilares, además de las críticas, el desprecio y la actitud defensiva, esté también “la indiferencia”, esa conducta evasiva que mira hacia otro lado, y que crea grandes abismos de incertezas. Todo ello, todo este vacío emocional y frialdad afectiva genera serias consecuencias del “indiferente” al “indiferenciado” que debemos conocer.

Consecuencias psicológicas de la indiferencia

Pero, ¿cuáles son entonces, las consecuencias a nivel psicológico de la indiferencia?

  • La actitud indiferente de nuestra pareja genera, por encima de todo, desconcierto y miedo. El amor entre dos personas necesita de la seguridad de unos afectos y unas costumbres con las cuales sustentar el propio vínculo.

  • Cuando nuestras expectativas sobre ese vínculo dejan de cumplirse, aparece la incertidumbre y el desasosiego. Dos dimensiones ante las que nuestro cerebro va a reaccionar con estrés y ansiedad emocional.

  • Cuando dejamos de recibir esa retroalimentación emocional, ese intercambio sutil y perfecto donde las respuestas del otro nos reafirmaban y fortalecían, quedamos como “paralizados”. Nos mantenemos a la espera, aguardando a que cambie la situación, algo tan agotador como destructivo

  • Si cometemos el error de interpretar la indiferencia como algo que “nosotros mismos hemos generado”, perdemos aún más el control de la situación. Nuestra autoestima decae y derivamos en un estado de indefensión muy peligroso.

Ya no siento dolor, ahora mi corazón está más yermo que nunca porque se ha resignado. Ahora solo siento indiferencia, que es la falta más absoluta y desoladora de sentimientos.

Cómo hacer frente al vacío emocional

Como suele decirse, la indiferencia mata, y aunque muchos la definan como una actitud pasiva que se abre paso poco a poco en una relación de pareja, en realidad, no es del todo cierto. El vacío emocional es un enemigo muy activo que debe identificarse de forma temprana para evitar que se instale y deshaga para siempre ese vínculo, esa unión con la persona que amamos, o bien con nosotros mismos al perder nuestra autoestima.

  • Una relación de pareja se mantiene siempre y cuando exista satisfacción personal a la vez que reciprocidad. Si nos sentimos bien, seremos capaces de invertir en el otro porque damos lo mismo que recibimos.

  • En el momento en que ese círculo armónico de reciprocidad se rompe, afecta de inmediato a la calidad del compromiso, a nuestra pasión y nuestra intimidad.

  • En una pareja, con uno solo que sea indiferente basta, y la indiferencia se intuye, se palpa y se sufre. De nada vale esperar a que las cosas mejoren, de nada vale hacernos falsas esperanzas. Hay que actuar.

En ocasiones, basta con hacer pequeños cambios, llegar a acuerdos para romper esa rutina en la que caen las relaciones de vez en cuando. Cualquier esfuerzo por salvar la relación es poco. No obstante, si somos plenamente conscientes de que no hay amor o que esa situación trae más sufrimiento que felicidad, será necesario poner distancia.

No merece la pena ser cautivos del desamor, de los sueños truncados de dos extraños que lo dieron todo y que al final, ese todo quedó en nada. La indiferencia duele y desconcierta, pero la cura el tiempo siempre y cuando seamos valientes para alejarnos cuando toca, cuando aún somos capaces de recordar que debemos cuidar de nosotros mismos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Sentir distancia es algo más que estar lejos

Anuncios

Enfrentarse al dolor

¿Cómo se enfrenta usted al dolor?

Me temo que la mayoría de ustedes lo hace de una manera muy superficial. Nuestra educación, nuestra enseñanza, nuestro conocimiento, las influencias sociológicas a las que estamos expuestos, todo nos torna superficiales.

Una mente superficial es la que escapa acudiendo a la iglesia, a alguna conclusión, a algún concepto, a alguna creencia o idea. Todos esos son refugios para la mente superficial que sufre. Y si no podemos encontrar un refugio, construimos un muro alrededor de nosotros y nos volvemos cínicos, duros, indiferentes, o escapamos hacia alguna fácil reacción neurótica. Todas estas defensas contra el sufrimiento impiden una futura investigación…

Por favor, observe su propia mente, observe cómo justifica sus sufrimientos, cómo se absorbe en el trabajo, en las ideas, o se aferra a una creencia en Dios o en una vida futura. Y si ninguna explicación, ninguna creencia ha sido satisfactoria, escapa a través de la bebida, del sexo, o volviéndose cínico, duro, amargo, irritable… Generación tras generación, ello ha sido transmitido por los padres a sus hijos, y la mente superficial jamás quita el vendaje de esa herida; de hecho, no conoce el dolor, no está realmente familiarizada con él. Tiene tan sólo una idea acerca del dolor. Tiene una imagen, un símbolo del dolor, pero jamás se enfrenta al dolor; sólo se enfrenta a la palabra dolor.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

El rechazo es la herida emocional más profunda

Hay heridas que no se ven pero que pueden arraigarse profundamente en nuestra alma y convivir con nosotros el resto de nuestros días.

Son las heridas emocionales, las huellas de los problemas vividos en la infancia y que determinan en ocasiones como será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es la del rechazo porque quien la padece se siente rechazado en su interior, interpretando todo lo que sucede a su alrededor a través del filtro de su herida, sintiéndose rechazado en ocasiones aunque no lo sea.

Origen de la herida emocional del rechazo

Rechazar significa resistir, despreciar o denegar, lo que podemos traducir en “no querer” algo o a alguien.

Esta herida nace del rechazo de los padres hacia su hijo o en ocasiones, del sentirse rechazado por los progenitores, sin haber intención por parte de éstos.

Ante las primeras vivencias de rechazo se comenzará a crear una máscara para protegerse de este sentimiento tan desgarrador que va ligado a la infravaloración de uno mismo y que se caracteriza por una personalidad huidiza según las investigaciones llevadas a cabo por Lise Bourbeau. Así la primera reacción de la persona que se siente rechazada será huir por lo que no es raro que siendo niños se inventen un mundo imaginario.

En los casos de sobreprotección, más allá de la faceta superficial enmascarada de amor, el niño se percibirá como rechazado pues no es aceptado como es. El mensaje que le llega es que sus capacidades no son válidas y por eso tienen que protegerlo.

Cómo es la persona que tiene la herida del rechazo

A partir de las heridas emocionales sufridas en la infancia se conforma una parte de nuestra personalidad. Por ello, la persona que padece la herida del rechazo se caracteriza por infravalorarse y buscar la perfección a toda costa. Esta situación la llevará a una búsqueda constante del reconocimiento de los otros que le costará saciar.

Según Lisa Bourbeau, será con el progenitor del mismo sexo con el que más presente se hará esta herida y ante el que la búsqueda de amor y reconocimiento será más intensa, siendo muy sensible a cualquier comentario que proceda de él.

Las palabras “nada”, “inexistente” o “desaparecer” formarán parte su vocabulario habitual, confirmando la creencia y sensación del rechazo que tiene tan impregnada. De este modo, es normal que prefiera la soledad porque si recibe mucha atención habrá más posibilidades de ser despreciada. Si tiene que compartir experiencias con más gente, intentará pasar de puntillas, bajo el caparazón que se contruye, apenas sin hablar y si lo hace, tan solo será para infundirse valor a si misma.

Además, vive en una ambivalencia constante porque cuando es elegida no se lo cree y se rechaza a sí misma e incluso llega a sabotear la situación y cuando no lo es, se siente rechazada por los demás. Con el paso del tiempo, la persona que padece la herida del rechazo y no la sana, puede volverse rencorosa y llegar al odio, fruto del intenso sufrimiento vivido.

A mayor profundidad de la herida del rechazo, mayor probabilidad hay de ser rechazada o rechazar a los demás. 

Sanar la herida emocional de rechazo

El origen de cualquier herida emocional proviene de la incapacidad de perdonar aquello que nos hacemos o nos hacen los demás.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, mayor será el rechazo hacia si mismo o hacia los demás, el cual puede ocultarse tras la vergüenza. Además, habrá mayor tendencia a la huida, pero ésta tan solo es una máscara para protegerse del sufrimiento generado por esta herida.

La herida del rechazo se sana prestando especial atención a la autoestima, comenzando a valorarse y reconocerse por si mismo sin necesitar la aprobación de los demás. Para ello:

  • Un paso fundamental es aceptar la herida como parte de uno mismo para poder liberar todos los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento no podremos trabajar para sanarlo.

  • Una vez aceptada, el siguiente paso sería perdonar para liberarse del pasado. En primer lugar a nosotros mismos por el trato que nos damos y en segundo lugar a los demás, porque las personas que nos han herido probablemente también padezcan algún profundo dolor o una experiencia hiriente.

  • Comenzar a cuidarse con amor y priorizarse. Prestarnos atención y darnos el amor y el valor que merecemos es una necesidad emocional imprescindible para seguir creciendo.

Aunque no podemos borrar el sufrimiento vivido en el pasado, siempre podemos aliviar nuestras heridas y ayudar a que cicatricen para que su dolor desaparezca o al menos se alivie. Porque de acuerdo con lo que dijo Nelson Mandela de alguna manera somos capitanes de nuestra alma.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El Proyecto Sentido de nuestra vida, diferentes tipos de partos e hijos

Mecanismos de defensa, un arma de doble filo

Los mecanismos de defensa son rutinas mentales que empleamos para defendernos de supuestos ataques.

Lo cierto es que esta estrategia de protección no siempre es infundada, aunque muchas veces no la elegimos con acierto. Además, este tipo de murallas no funcionan de manera aislada, sino que lo hacen de forma integrada con el resto de mecanismos de nuestra mente.

Freud fue uno de los primeros psicólogos en señalar la existencia de este tipo de defensas dentro del marco psicoanalítico. Su fin último sería conservar nuestra auto-imagen, proteger a nuestra autoestima de emboscadas que muchas veces creamos nosotros mismos en nuestro pensamiento en una especie de juego que es quizá una de las pruebas más evidentes de nuestra incomplacencia, de nuestra falta de estaticidad.

¿Existen los mecanismos de defensa?

Freud afirmaba en el marco de su teoría psicoanalista, continuada por su hija Anna, que los mecanismos de defensa “del yo” están asociados a los impulsos inconscientes. Serían esa reacción que la física postula de manera sencilla: “para cada acción hay una reacción.

El objetivo de estas rutinas no es más que el de reducir las consecuencias negativas de ciertos eventos, tanto internos como externos. Así, de la misma forma que nuestros músculos se preparan para correr cuando nos sentimos amenazados, también nuestra mente se prepara para defenderse cuando se siente amenazada, cuando percibe que su equilibrio y su lógica es puesta en peligro.

Una persona sana no abusaría de estos mecanismos del mismo modo que una persona sana no suele pasarse corriendo toda la vida. No se trata de que no haya amenazas, sino que las que nos plantea el mundo actual no son leones de la sabana, sino hacer informes, diseñar planes de marketing, formarnos para ser competitivos, etc.

Por lo tanto hay que prestar mucha atención a la manera en que actuamos frente a los estímulos. Por ejemplo, si cada vez que nuestra pareja dice alguna palabra o frase le atacamos, estamos bloqueando la situación e imposibilitando recibir algo positivo. Para defendernos, atacamos y generamos un contexto de lucha que no tiene sentido.

¿Cuáles son los mecanismos de defensa más habituales?

Esas herramientas que empleamos para poder enfrentar la realidad o los hechos traumáticos pueden llegar a ser patológicos y de allí reside la importancia de conocerlos, analizarlos y aceptarlos de manera objetiva. Si bien Freud postuló la existencia de 15 mecanismos de defensa, hay algunos que son más frecuentes que otros.

Los 5 más habituales serían:

1. Disociación

La defensa que ofrece la disociación es el distanciamiento con la realidad, en contraste con la pérdida de realidad que se da en la psicosis.

Esta alteración puede ser repentina o gradual, transitoria o crónica. La disociación se genera como un mecanismo de defensa del yo ante un suceso que pone en disputa dos ideas o dos entendimientos, el sujeto evita la asociación entre la realidad consciente y el entendimiento del yo dentro del entorno, insensibilizando las emociones o sensaciones.

2. Negación

Puede ser confundido con la disociación. La diferencia reside en que los elementos negativos de una situación son eliminados por completo en la negación y no se reemplazan por otros. Negar la existencia de algo o alguien es un mecanismo de defensa bastante utilizado.

Por ejemplo cuando fallece un ser querido y no se acepta la noticia. La persona se comporta como si el fallecimiento no se hubiera producido, incluyendo a la persona que ya no está en el presente e ignorando a los demás cuando no lo hacen.

3. Proyección

La proyección está asociado a una atribución falaz de las virtudes o defectos propios a los demás. Por ejemplo algo que no nos gusta de nosotros lo trasladamos a un compañero de trabajo, a la pareja o a un amigo.

También puede significar proyectar los deseos o expectativas en los otros. Un caso muy común es el de los padres que quieren que sus hijos cumplan todos los sueños que ellos cumplir.

4. Represión

Con la represión el individuo rechaza ideas, recuerdos, pensamientos o deseos relacionados a personas o hechos trágicos o traumáticos. Los contenidos que han sido desaprobados quedan fuera de un lugar accesible a nuestra conciencia.

Sin embargo, la bolsa en la que acumulamos lo reprimido no es infinitamente grande, ni lo reprimido es manso o tranquilo, de esta forma tiende a manifestarse aunque sea de una manera difusa y aparentemente poco relacionada con el contenido de lo reprimido.

5. Regresión

Como su nombre lo indica, la regresión quiere decir “regresar” al pasado o a una etapa anterior del desarrollo, es decir, más infantil. Por ejemplo, cuando un niño se encuentra por primera vez con su hermano menor recién nacido puede comenzar a chuparse el dedo, volverse más anárquico en su comportamiento, no hablar claro, etc.

En un joven puede suceder cuando regresa al hogar paterno durante las vacaciones de verano de la universidad. En esas semanas experimenta un “volver” a ser adolescente o niño y no se plantea las situaciones como un adulto.

Como podemos analizar, los mecanismos de defensa nos ayudan en cierta medida a que nuestra vida sea un poco más “armoniosa” y podamos alejar de nuestra mente todo aquello que nos hace mal.

También pueden considerarse como una manera de escapar de la realidad, de no aceptar lo que nos sucede y de mentirnos a nosotros mismos. ¿En dónde reside la diferencia? En cuánto ahínco ponemos en mantenernos a resguardo y en qué momento nos damos cuenta de que nos estamos haciendo más daño ocultando, negando o cambiando las situaciones.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Causas emocionales de la obesidad

5 Tácticas de abuso emocional que suelen pasar inadvertidas

Abuso emocionalEl abuso no sólo es físico, también es emocional, mental y verbal. Sin embargo, mientras que la violencia física es obvia, otros tipos de abuso son más sutiles y difíciles de detectar, incluso para la persona que está siendo sometida.

Además, el principal problema es que a menudo el abuso emocional es cometido por una persona cercana, a la que queremos y de la que no esperamos semejante comportamiento. Por eso, cuando nos damos cuenta es porque ya estamos enredados en la tela de araña que ha construido a nuestro alrededor.

Todo suele comenzar con un comentario casual sobre un tema intrascendente, como el color de las cortinas, los platos por lavar o llevar el coche al mecánico. Esa persona se encargará de sacar de contexto la situación y, en vez de limitarse a señalar un hecho, realizará una acusación para que el otro se sienta mal.

Obviamente, cuando alguien se siente acusado, lo más usual es que intente defenderse exponiendo sus razones. Sin embargo, no servirá de nada porque el acosador no pretende entender o solucionar el problema, tan solo quiere atacar. En realidad, su objetivo no es que la otra persona lave los platos o que lleve el coche al mecánico, esta es únicamente una excusa para comenzar el juego de la manipulación y darle rienda suelta a su ira.

MARIONETAS EN MANOS DE OTROS

*Las técnicas de manipulación más dañinas:

1. Gaslighting. Este término proviene de la obra de teatro “Gas Light”, en la cual el protagonista intentaba convencer a su mujer de que estaba loca, manipulando diferentes objetos de su entorno e insistiendo en que estaba equivocada cuando ella le hacía notar esas variaciones. En la práctica, esta persona se dedica a presentar falsa información, para hacernos dudar de nuestra memoria y percepción y, en última instancia, incluso de nuestra cordura. El abusador suele comenzar negando que determinados eventos hayan ocurrido, hasta llegar a escenificar situaciones raras que desorientan a su víctima. De esta forma, terminamos dudando incluso de lo que dijimos un minuto atrás.

2. Silencio. El silencio también se puede utilizar como una táctica de abuso emocional. De hecho, la indiferencia asociada al silencio causa profundas heridas emocionales porque no solo aumenta el nivel de ansiedad en la víctima sino que también daña profundamente su autoestima y provoca una enorme inseguridad. El abusador usa el silencio para castigar a su víctima, simplemente no responde, se muestra frío y distante. De esta forma, tensa al máximo la cuerda, hasta que la otra persona no puede más y termina disculpándose por algo que no ha hecho. Así el abusador logra su objetivo: Dominar y manipular jugando con las emociones.

3. Proyección. Básicamente, se trata de un mecanismo de defensa a través del cual les atribuimos a otras personas deseos y sentimientos que son nuestros pero que no reconocemos como propios porque desequilibrarían la imagen que tenemos de nosotros mismos. Así, al proyectarlos sobre otros, nos sentimos aliviados. En el abuso emocional, la persona lo que hace es proyectar sobre su víctima sus propias inseguridades, miedos y problemas. Por eso, acusará a la otra persona de mentir, cuando en realidad es él quien miente, o le acusará de ser infiel, cuando en verdad es ella la que traiciona. En práctica, se trata de descargar su responsabilidad sobre el otro para crear confusión y cambiar su autoimagen, diseñándola a su imagen y semejanza.

4. Intimidación encubierta. La persona que recurre a las tácticas de abuso emocional no suele emplear la agresividad y la violencia, al menos no de forma evidente porque su principal objetivo es manipular a su víctima sin que su imagen se vea dañada. Por eso, en muchos casos suele recurrir a la intimidación encubierta. Es fácil percatarse porque su discurso está plagado de amenazas indirectas, que quedan implícitas en sus palabras. De esta forma, le deja claro a su víctima cuáles serían las consecuencias de sus acciones y, de paso, puntualiza que la responsabilidad es únicamente suya, se lava las manos. Por ejemplo, puede decir: “Entiendo que no hagas nada, pero así terminarás con nuestra relación” o “Si no inviertes ahora mismo, perderás todo tu dinero”.

5. Victimismo. Cuando todas las tácticas anteriores fallan, el abusador suele recurrir al victimismo. En práctica, descarga su responsabilidad en el otro, haciéndose pasar por la víctima de la situación. De hecho, incluso es común que terminemos compadeciéndonos y sintiéndonos mal por nuestro comportamiento, cuando en realidad no hemos hecho nada malo. De esta forma el abusador genera un sentimiento de culpa que mantiene a la víctima atrapada en su tela de araña. La empatía nos hace caer en sus redes y, al convertirnos en “el malo de la película”, somos más proclives a ceder a sus demandas. Así nos manipula sin que seamos conscientes de ello. Frases típicas de este tipo de manipulación emocional son: “Con todo lo que he hecho por ti y así es como me pagas” o “Me he sacrificado por ti y no lo consideras”.

Posdata: Recuerda que la manipulación emocional es un juego muy peligroso, donde siempre hay alguien que sale dañado. Por eso, apenas notes alguna de estas tácticas, ponles freno. De la misma forma, considera que en ocasiones somos nosotros quienes usamos inconscientemente alguna de estas estrategias, quizás porque tenemos miedo de perder a la persona que amamos o porque no tenemos suficientes argumentos. En ese caso, haz un examen de conciencia porque la manipulación nunca es la mejor alternativa.

  • Autora: Jennifer Delgado

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

5 comportamientos indicativos de intoxicación emocional

Intoxicación emocionalLa intoxicación emocional se origina por conflictos personales y emocionales que afectan directamente a nuestro bienestar psicológico y físico, haciéndonos vulnerables y ocasionando sintomatología como irritabilidad, depresión, inestabilidad emocional, fatiga

Las causas son diversas ya que somos seres emocionales en nuestra totalidad pero, en cualquier caso, la intoxicación emocional es la consecuencia de no otorgarnos un tiempo diario para cultivar nuestro interior.

¿Qué comportamientos me dan la pista de que estoy intoxicado?

Es probable que te encuentres bajo los efectos de la intoxicación emocional y aún no te hayas dado cuenta. Por ello, lo que hay que hacer es prestar especial atención a los comportamientos que nos resultan displacenteros y que, a pesar de ello, llevamos a cabo.

Con frecuencia mantenemos actitudes que nublan nuestra percepción y nos deterioran significativamente. Hay 5 comportamientos distintos que una persona mantiene cuando está intoxicada, veámoslos a continuación:

1- Estar de forma constante a la defensiva.

Una persona intoxicada emocionalmente está en “modo autoprotección” y malinterpreta de forma constante las acciones o palabras de los demás como ataques. De hecho, solo presta atención a ciertas palabras.

Si sientes que estás intoxicado probablemente te hayas dado cuenta de que tus inseguridades han aflorado y dirigen tu vida. Te vuelves más reactivo y te pones a la defensiva con frecuencia. Tu autoestima está completamente mermada y te sientes vulnerable ante cualquier acontecimiento.

Tus emociones hacen que te bloquees y atiendas selectivamente a lo negativo o lo que crees que te afecta directamente. Esto ocasiona que con frecuencia tuerzas las palabras o los actos de los demás hacia ti, reaccionando de forma agresiva para protegerte de un posible daño que tus emociones te hacen creer probable pero que seguramente solo estará en tu mente.

2- Ser excesivamente críticos.

Es difícil tratar con una persona cuando se encuentra intoxicada sobre todo porque se autoimponen la barrera de la intransigencia. No pasan ni una, ni siquiera a sí mismos.

Si sientes que estás intoxicado, es probablemente que, en tu afán por tenerlo controlado, seas demasiado exigente contigo mismo y no te concedas ni un mínimo margen de actuación. Intenta ser más benevolente contigo y con los demás.

3- Sentirnos apagados o poner ante nosotros un muro de piedra.

Hay veces que las personas nos damos cuenta de que estamos llenas de emoción y optamos por cerrar las cortinas y protegernos de nuestros propios sentimientos.

Por esto es que, cuando a una persona le abruman sus emociones, de alguna forma su vitalidad se desmaya y se encuentra apagada. Estar apagado significa no tener fuerzas y no sentirte capaz de reactivar tu vida de ninguna forma. Esta es la consecuencia de tener el cerebro inundado por nuestras emociones, que no nos deja pensar con claridad y nos bloquea.

4- Condenar a los demás de forma constante, insultando o menospreciando.

Las personas intoxicadas pueden resultar agresivas y peligrosas, en el sentido de que al estar a la defensiva pueden luchar con uñas y dientes por una causa que creen de vida o muerte.

Debido al bloqueo emocional, no responden con claridad ni son capaces de valorar con sensatez a quienes le rodean. Además, les resulta complicado sentir empatía por los demás dado que están invadidos por emociones que condenan sus sentimientos.

En realidad, si estás intoxicado, puede que te condenes y culpabilices en tu interior, proyectando tus miedos y tus frustraciones en los demás como una vía de escape y liberación.

5- Obstaculizar nuestro avance.

Caminar por la vida puede ser dificultoso para una persona intoxicada por sus emociones pero aún es más complicado plantearse avanzar o no boicotear su progreso o la consecución de sus metas.

La única forma de superar este afán de suicidio personal es haciéndonos conscientes de que existe la posibilidad de que hay algo en nuestro interior que alimenta el miedo a lograr nuestros objetivos.

Temer a nuestros logros tiene en gran parte que ver con nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre. Estamos enfermos de certeza porque no confiamos en nuestra capacidad de hacer frente a lo que venga.

Necesitamos tenerlo todo atado, reatado y mil  veces comprobado. Si estás intoxicado, recuerda que solo hay una persona en este mundo que te impedirá llegar muy alto y esa persona eres tú. Acaba con tus demonios.

¿Qué podemos hacer si nos encontramos intoxicados?

Necesitamos tiempo para desintoxicarnos. Y, al igual que tras haber bebido demasiado alcohol, tendremos un período de resaca. La resaca emocional se conforma de culpa, ira continua, dificultad para dormir, tristeza

No te preocupes, al identificar tus comportamientos y emociones ya has iniciado el proceso de recuperación. Sabiendo esto ya podrás “dejar de beber de las emociones negativas y comenzarás el proceso de limpieza emocional que tanta falta te hace. Los síntomas desaparecerán y tus sentidos volverán a ser fieles a la realidad.

*Si lo desea, puede leer la publicación:GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

Hola, yo soy tu síntoma

Yo soy tu síntomaHola, tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, dolor de garganta, insuficiencia renal, diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue. Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti.

Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.

A ver, dime algo: ¿Tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de “paz” impreso en la espalda? ¿No verdad?

Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser “sutil” y “suavecito” cuando debo darte el mensaje Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mi, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.

Sólo te escucho decirme: Cállate“, “vete”, “te odio“, “maldita la hora en que apareciste”, y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.

¿Qué haces tú? Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con “quimioterapias”. Intentas día a día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma mágica yo me vaya de tu cuerpo.

Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.
Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…

¿Vas comprendiendo?
Para ti, yo el síntoma, soy “La Enfermedad.
Qué cosa más absurda. No confundas las cosas.
Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.
Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.

Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma”

¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?

La enfermedad eres tú“, es tu estilo de vida“, son tus emociones contenidas, eso sí es la enfermedad. Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como “un golpazo a tu inteligencia”. Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.

Cuando yo, “el síntoma”, aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: ¿por qué apareció este síntoma en mi vida?, ¿qué querrá decirme? ¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora?. ¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?

Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al Doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo. Y entre más rápido hagas conciencia del porqué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.

Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección comoanalizador de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.

Por favor, déjame sin trabajo.
¿O piensas de verdad que yo disfruto lo que hago?
Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita. Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia como si yo fuera un trofeo.

Estoy harto de que digas:
“Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético”.
“Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar”.
“Siempre yo con mi migrañas“.
Me presumes como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. Cada vez que me presumes, realmente estás diciendo: “Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, mírenme!”.

¡Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa.
Entre más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!

Atte.
El síntoma.

  • Autor desconocido- Extraído de Psico Tesa
  • Fuente: El Despertar de la Conciencia (Facebook)

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones”

Sobre la neurosis social *Alejandro Jodorowsky

Consumismo“Hay una inmensa diferencia entre ser y parecer. Quien prefiere parecer lo que no es, en lugar de Ser lo que es, padece una neurosis social” (Alejandro Jodorowsky)

Alejandro Jodorowsky: La neurosis social impulsa al individuo no a buscar ser, amar y crear, sino a parecer, poseer e imitar. Como su ego es una ilusión formada por la familia, la sociedad y la cultura, tratando de imponerse frente a los otros, de poseerlos, de hacerse admirar, vive devorando sin cesar, insaciable, la energía de los otros y la del planeta, enfrascado en luchas de poder, que terminan aniquilándolo.

Alejandro Jodorowsky dice que somos como pequeños budas, la naturaleza nos hizo perfectos. Pero la neurosis de nuestros padres, del ambiente, la neurosis social nos crea un disfraz.

Parece ser que el nudo que padecemos es lo que faltó en nuestro árbol genealógico

En el nudo llamado “NEUROSIS SOCIAL” uno se pregunta ¿Cuál es mi sitio en este mundo con tanta gente diferente?. Se piensa y se siente que las diferencias establecen derechos. Es la idea loca de “no todos tienen sitio”.

Más consideraciones:

1.-Como nudo provoca todo tipo de nacionalismos y de racismos, desprecio a una determinada clase social…

2.-La finalidad sana consiste en que cada cual encuentra su sitio en el mundo, cada uno tenemos nuestra propia y exclusiva misión en el mundo. Cada ser es una cara de Dios. Estamos en la abundancia. (Dejamos de ir en manada como los animales)

3.-Como núcleo o semilla significa que no hay igualdad en la vida. No hay justicia estoy en peligro. Hay dominantes y dominados.

4.-Para identificarlo en el árbol, cuando uno de los padres es más rico que el otro. O bien es de una clase social diferente, o de una raza distinta, o de religiones rivales.

Psicomagia: La misión es florecer, cantar con nuestra propia voz

¿Qué ocurre si tenemos un nudo de neurosis social… intelectual?

En este caso nos sentimos orgullosos de nuestra condición racial o de nuestro estatus social. Dice Alejandro Jodorowsky que Chile padece de una neurosis social avanzada, peor que la hindú y la africana. Dividimos a los chilenos en rígidas categorías sociales, en castas sociales, y eso te encajona en un ambiente en que cuesta mucho salir, porque eso se te mete en el inconsciente

¿Cómo podemos identificarlo?

1.- Cuando me siento avergonzado de mis orígenes sociales
2.- Tengo ideas racistas… Tengo orgullo de ser blanco, o siento vergüenza de serlo.
3.- No me divorcio para que mi mujer no se lleve 10.000 € al mes.
4.- La neurosis social está presente si me identifico con un grupo determinado.

¿Qué ocurre si tenemos un nudo de neurosis social… emocional?

Cuando trato de “arrimarme” a la alta sociedad, imitarlos, buscando afinidades con esa clase social…

¿Cómo podemos identificarlo?

1.- Si sé algo y no lo puedo enseñar, entonces en realidad no sé nada.
2.- Nuestro entretenimiento favorito es la prensa del corazón, en especial la casa real y la nobleza. El odio que despierta ver a la princesa en la pantalla de la televisión, también sirve de identificativo de neurosis social.
3.- Nuestras amistades favoritas son aquellas que contienen los apellidos que son sinónimo de clase alta.
4.- Coleccionar autógrafos de gente famosa y el interés obsesivo de fotografiarse junto a ellos.

¿Qué ocurre si tenemos un nudo de neurosis social… libidinal?

Cuando nos excita acostarnos con una persona más rica, o de un estatus social mayor.

¿Cómo podemos identificarlo?

1.- El artista que busca reconocimiento por su obra
2.- Desear que nuestro nombre aparezca en los “tablones”

¿Qué ocurre si tenemos un nudo de neurosis social… material?

Aparece la ostentación. La identificación con marcadores de estatus: marcas de las ropas, coche, casa

¿Cómo se puede identificar?

1.- Cuando pienso que soy el coche que tengo.
2.- Soy “la ropa” con la que me visto, lo que lleva al absurdo de decidir la compra de ropa y los complementos en función de las marcas de prestigio. El rechazar por sistema estas marcas también identifica la neurosis social. “Me gusta esta prenda, me la puedo permitir, pero como es LOEWE, no me la compro”.
3.- Está presente en todas las obsesiones de riqueza o de pobreza. La neurosis social, está presente cuando nos criamos en medio de enormes desequilibrios de clases sociales. Por ejemplo, vamos a padecer este nudo si tenemos una madre que fue una sirvienta, pobre e inculta; frente a un padre médico, rico, soltero de oro, con un patrimonio enorme…

La neurosis social tiene un cierto paralelismo con un concepto que se conoce en psicología y en sociología como “neurosis de clase”.

Vincent De Gaulejac: “Hay conflictos psicológicos ligados a la posición social. Mi objetivo es comprender el origen social de los conflictos psicológicos, analizando la manera en que los determinismos o problemáticas sociales influencian y se traducen en lo individual”.

Su método terapéutico consistía en hacer que el sujeto relatara su biografía. El sujeto es producto y productor de su novela familiar.

Vincent De Gaulejac: Un individuo es productor de historias, ya que a partir de procesos conscientes e inconscientes, realiza una reconstrucción de su pasado intentando otorgarle cierto sentido.

La Xenofobia es asco ante lo extranjero (persona o costumbre) sin implicar características raciales en principio.

La xenofobia puede ser propia de pequeños grupos familiares con una cierta conciencia de clan, localidades vecinas o grupos profesionales diferentes, comunidades religiosas o colectivos con hábitos alimenticios distintos.

La xenofobia no tiene que manifestarse violentamente, puede evidenciarse en actitudes y comportamientos despreciativos (desde el chiste hasta el silencio significativo).

Lo extranjero pone en peligro al país. Es el caso emblemático del Japón de los Shogun, de la China Ming frente a los mongoles o de la China manchú frente a los occidentales.

Pero, ¿es en la mayoría de los casos real este sentimiento de defensa? ¿Se sienten realmente agredidos todos los xenófobos? ¿Implica siempre que debe aniquilarse al culpable extranjero de esta contaminación de los valores patrios?

Un acto de psicomagia en España, para resolver la neurosis social:

Dice Alejandro Jodorowsky que haría un gran edificio en el centro geográfico exacto de España y crearía la Sociedad de Españoles Unidos, donde estuvieran todos, los catalanes, los vascos, los andaluces, etcétera.

La neurosis de España es su tendencia a separarse, por eso hay que darle un centro nuevo. Los pueblos de España buscan distinguirse porque quieren recuperar la identidad que Franco reprimió, necesitan equilibrar esa injusticia que se cometió.

Traemos a tres geniales pensadores que hablan sobre el nacionalismo:

Einstein: el nacionalismo es una enfermedad infantil: el sarampión de la humanidad.

Deepak Chopra: En la actualidad, ser nacionalista es una forma de ser tribales; la nacionalización es una tribalización sofisticada. Hemos avanzado para ver fotografías de Marte, podemos caminar sobre la Luna, pero continuamos con actitudes tribales.

Erich Fromm: el nacionalismo es nuestra forma de incesto, y el patriotismo es su culto.

Sanaremos del todo la neurosis social cuando entendamos que la humanidad es un coro de numerosas voces, todas imprescindibles para que suene la auténtica música del Universo. Todos tenemos nuestro sitio y todos debemos cantar con nuestra propia voz.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Nuestras conductas con el dinero

Cómo evitar la negatividad *Eckhart Tolle

PeoresEnemigos¿No podría una emoción negativa contener también un mensaje importante?

Por ejemplo, si a menudo me siento deprimido, puede ser una señal de que algo anda mal en mi vida y puede forzarme a mirar mi situación vital y hacer algunos cambios. Así que necesito escuchar lo que la emoción me está diciendo y no rechazarla simplemente como negativa.

Sí, las emociones negativas recurrentes a menudo contienen un mensaje, lo mismo que las enfermedades. Pero cualquier cambio que usted haga, sea que tenga que ver con su trabajo, con sus relaciones o con lo que lo rodea, es en últimas sólo cosmético a menos que surja de un cambio en su nivel de conciencia. Y en cuanto a esto, sólo puede significar una cosa: volverse más presente. Cuando usted ha alcanzado cierto nivel de presencia, no necesita la negatividad para decirle lo que es necesario en su situación vital. Pero mientras la negatividad esté ahí, úsela. Úsela como una especie de señal que le recuerde estar más presente.

¿Cómo evitamos que surja la negatividad y cómo nos libramos de ella cuando aparece?

Como dije, evite que surja estando completamente presente. Pero no se desanime. Hay aún pocas personas en el planeta que pueden mantener un estado de presencia continua, aunque algunos están cerca de ello. Pronto, creo, habrá muchos más.
Siempre que se dé cuenta de que ha surgido alguna forma de negatividad en usted, mírela no como un fracaso sino como una señal útil que le dice: “Despierta. Sal de la mente. Vive el presente”.

Hay una novela de Aldous Huxley titulada La Isla, escrita en sus últimos años, cuando se interesó mucho en las enseñanzas espirituales. Cuenta la historia de un náufrago en una isla remota separada del resto del mundo. Esta isla contiene una civilización única. Lo inusual de ella es que sus habitantes, al contrario de los del resto del mundo, son realmente cuerdos. La primera cosa que el hombre nota son unos papagayos coloridos encaramados en los árboles, que continuamente cotorrean las palabras: “Atención. Aquí y Ahora. Atención. Aquí y Ahora”. Luego nos enteramos de que los isleños les han enseñado estas palabras para que les recuerden constantemente mantenerse presentes.

Siempre que sienta la negatividad surgiendo en usted, causada por un factor externo, por un pensamiento o por nada en particular de lo que sea consciente, véala como una voz que le dice: “Atención. Aquí y Ahora. Despierta”. Incluso la más leve irritación es significativa y debe ser reconocida y observada; en caso contrario, habrá una acumulación de reacciones no observadas. Como dije antes, usted puede ser capaz de soltarla una vez se dé cuenta de que no quiere tener este campo de energía dentro de usted y de que no sirve para nada. Pero entonces asegúrese de que la suelta completamente. Si no puede hacerlo, acepte que está ahí y ponga su atención en ese sentimiento, como señalé anteriormente.

Como alternativa a abandonar una reacción negativa, puede hacerla desaparecer imaginando que usted se hace transparente a la causa externa de la reacción. Le recomiendo que practique esto al principio con cosas pequeñas, incluso triviales. Digamos que está sentado tranquilamente en casa. De repente se oye el sonido penetrante de la alarma de un auto al otro lado de la calle. Surge la irritación.

¿Qué sentido tiene la irritación? 

Ninguno en absoluto.

¿Por qué la creó usted?

No lo hizo, fue la mente.
Fue totalmente automático, totalmente inconsciente.

¿Por qué la creó la mente? 

Porque tiene la creencia inconsciente de que su resistencia, que usted experimenta como negatividad o infelicidad de alguna forma, disolverá en alguna medida la condición indeseable. Esto, por supuesto, es un engaño. La resistencia que crea, la irritación o ira en este caso, es mucho más perturbadora que la causa original que está tratando de disolver.

Todo esto puede transformarse en práctica espiritual. Siéntase a sí mismo volviéndose transparente, como quien dice, sin la solidez de un cuerpo material. Ahora permita que el sonido, o lo que sea que cause la reacción negativa, pase a través de usted. Ya no golpeará una “pared” sólida dentro de usted.

Como dije, practique con cosas pequeñas primero. La alarma del auto, el perro que ladra, los niños que gritan, la congestión de tráfico. En lugar de tener un muro de resistencia dentro de usted que es golpeado constante y dolorosamente por las cosas que “no deberían estar sucediendo, deje que todo pase a través de usted.

Alguien le dice algo con la intención de molestarle. En lugar de tener una reacción negativa inconsciente, como ataque, defensa o repliegue, permita que pase a través de usted. No ofrezca resistencia. Es como si ya no hubiera nadie ahí que pudiera ser herido. Eso es el perdón.

En esa forma, usted se vuelve invulnerable. Usted puede decirle a esa persona de todos modos que su conducta es inaceptable, si eso es lo que escoge hacer. Pero esa persona ya no tiene el poder de controlar su estado interior. Usted está entonces en su propio poder, no en el de la otra persona, y tampoco está gobernado por su mente. Se trate de una alarma de auto, una persona descortés, una inundación, un terremoto o la pérdida de todas sus posesiones, el mecanismo de resistencia es el mismo.

-He practicado la meditación, he ido a talleres, he leído muchos libros sobre espiritualidad, intento estar en un estado de no resistencia, pero si usted me pregunta si he encontrado paz interior verdadera y duradera, honestamente debo contestar que no.

¿Por qué no la he encontrado? ¿Qué más puedo hacer?

Todavía está buscando afuera, y no puede salir del estado de búsqueda. Quizá el próximo taller tendrá la respuesta, quizá esa nueva técnica.

Yo le diría: no busque paz. No busque ningún otro estado que ese en el que se encuentra ahora; de lo contrario, establecerá un conflicto interior y una resistencia inconsciente. Perdónese a sí mismo por no estar en paz. En el momento en que usted acepte completamente su falta de paz, se transmutará en paz. Ese es el milagro de la entrega.

Usted puede haber oído la frase “ponga la otra mejilla”, que un gran maestro de la iluminación usó hace dos mil años. Estaba tratando de comunicar simbólicamente el secreto de la no resistencia y la no reacción. En esa afirmación, como en todas las otras que hizo, se refería sólo a su realidad interior, no a la conducta externa de su vida.

¿Conoce la historia de Banzan?

Antes de convertirse en un gran maestro Zen, pasó muchos años en la búsqueda de la iluminación, pero esta lo eludía. Entonces un día, cuando caminaba por el mercado, oyó una conversación entre un carnicero y su cliente. “Déme el mejor trozo de carne que tenga”, decía el cliente. Y el carnicero replicó: “Todos los trozos de carne que tengo son el mejor. No hay un trozo de carne aquí que no sea el mejor”. Al oír esto, Banzán se iluminó.

Veo que espera una explicación. Cuando usted acepta lo que Es, todo trozo de carne (todo momento) es el mejor. En eso consiste la iluminación.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

Las resistencias, fuerzas contrarias al cambio

JUNGLa metagenealogía parte de la premisa de que determinados traumas y comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos y pueda desligarse de los mismos es necesario que estudie su árbol genealógico.

Ahora nos encontramos en la segunda parte, después de un arduo trabajo en el que hemos recopilado y organizado mucha información sobre nuestro árbol genealógico.

Tal vez ya  visualizamos “la misión loca de nuestro árbol” que puede consistir en una profesión (El abuelo era abogado como nuestro padre y como nuestro caso), en un determinado tipo de casamiento, o en cualquier otra determinación… Cuando nos separamos de su programa establecido empezaremos a encontrar resistencias que simbolizan las quejas de nuestro árbol para que nos liberemos del contrato de lealtad que nos une a él. Estas resistencias son como corrientes marinas que se oponen al avance de un navío. Pueden manifestarse sin que el mismo consultante sea consciente e influyen tanto en su comportamiento, como en hechos sincrónicos que suceden danzarines alrededor del momento en que se pone en marcha un cambio.

Imaginémonos el árbol genealógico actúa como un camarero que lleva su bandeja, cargada con vasos y botellas, apoyada sobre una mano. Cuando un vaso se sale de su sitio (el individuo que toma consciencia), toda la bandeja se desequilibra y eso es lo que el camarero tratará de evitar. Debe encontrar el nuevo punto de equilibrio, es un momento donde el árbol grita, se desequilibra el sistema.

¿Hasta dónde podemos llegar?

Es muy importante entender que cuando nos movemos llevamos a todo nuestro clan con nosotros (Se dice que junto a cualquier persona siempre viajan todos sus ancestros, unas catorce personas como mínimo. Los padres, abuelos y bisabuelos).

En algún momento de nuestra vida escuchamos la llamada para realizarnos, pero una pared de resistencias se opone a nuestro avance, como una bestia que nos frena. En ese momento necesitamos encontrar a una figura que actúe como maestro/a que nos abra una puerta en esa muralla defensiva que es el árbol genealógico.

También podemos dejarnos conducir por un experimentado arbolista que sin duda nos facilitará el proceso y sabrá cómo trabajar con nuestras resistencias para desarmarlas. El arbolista es un conocedor de los símbolos que se emplean en las diferentes culturas y tradiciones. Señala las cosas que ve y marca el camino, pero es el consultante quién ha de realizar el esfuerzo por sanarse, nadie lo puede hacer por él. Recordemos que aunque un maestro pueda indicar dónde está la puerta, somos nosotros los únicos que podemos cruzarla.

En ese nuevo camino que se nos abre, nos encontramos con aliados que nos ayudan y con enemigos que nos recuerdan la persistencia del pasado. En un punto del camino morimos a lo que éramos y realizamos una mutación, traicionamos a nuestro “clan” (En realidad lo que ocurre es que elevamos nuestro nivel de consciencia, dejamos de repetir viejas fórmulas caducas).

Hay que aclarar que nuestro éxito también es el éxito de nuestro árbol genealógico. Lo que nos damos a nosotros mismos, se lo estamos dando a nuestro árbol.

Entendemos que las resistencias son reacciones de defensa. Cada vez que nosotros “movemos algo” nuestro clan también se mueve por efecto del inconsciente familiar que trata de reequilibrar la situación. No estamos atados a ese inconsciente, aunque sin duda nos fastidia cada vez que tratamos de transformar alguna cosa.

En muchas ocasiones no queremos cambiar porque nos identificamos más con la identidad que nos dio el árbol que con la propia, porque además, pensamos que si cambiamos ya no nos van a querer igual. Si siempre he sido “el vago de la casa, como el  tío Roberto y ahora me vuelvo trabajador… ¿qué va a pasar?, ¡no me voy  a reconocer! y para colmo, ¡no me van a reconocer, ni a querer si me salgo del guión mi pobre tío!”

Hay múltiples formas en que esas trampas-resistencias asoman en nuestro avance, pueden aparecer enmascaradas de muchas formas, por ejemplo: no encontrar los datos, o que los encuentre y se me pierdan, llegar tarde o faltar a la cita con el arbolista…Es bueno que sepamos detectarlas, para interpretarlas y desactivarlas antes de que boicoteen nuestro avance hacia lograr la finalidad.

El disolvente universal es una persona que ha desarrollado en su corazón el amor divino. Un amor que disuelve todas las resistencias.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Por qué la gente no se cura?