La dermatilomanía: cuando hacerse daño se convierte en compulsión

La dermatilomanía, también conocida en inglés como: “Compulsive Skin-Picking” (CSP), es un desorden del control de los impulsos que mueve a la persona a tocarse, rascarse, pellizcarse o cortarse la piel, ya sea del rostro o del cuerpo. Muchas veces en el intento de eliminar pequeñas irregularidades o imperfecciones cutáneas que pueden ser reales o imaginarias. En una investigación reciente realizada en 2.530 adultos norteamericanos se observó que el 1.4% de ellos satisfacía los criterios diagnósticos de la dermotilomanía.

Vale aclarar que este comportamiento, que podemos poner en práctica de forma cotidiana y de manera un tanto automática, se convierte en patológico cuando asume el carácter de compulsión, cuando la persona lo vive como una necesidad imperiosa que no puede frenar y que, repitiéndose en el tiempo, aumenta su intensidad y frecuencia hasta provocar lesiones cutáneas visibles y permanentes.

Generalmente el rostro es la parte del cuerpo que suele ser centro de la dermatilomanía aunque otras áreas como los labios, el cuero cabelludo, las manos y los brazos también suelen verse afectadas.

La persona afectada por la dermatilomanía en sus inicios suele mostrar una atracción poco común y persistente hacia alteraciones cutáneas tan normales como el acné, las manchas, las picaduras de insectos o las costras que suelen salir en las pequeñas heridas. Cuando llega a un punto patológico, la persona incluso comienza a dañarse partes de la piel totalmente sanas pues según su percepción tienen un defecto, aunque nadie más lo puede observar.

Usualmente estas personas se dañan la piel con los propios dedos aunque también pueden usar pinzas, palillos o cualquier otro utensilio que tengan a mano.

Esta patología puede hacer su aparición a cualquier edad, lo mismo en la adolescencia que en la tercera edad y puede extenderse durante meses o años.

En algunos casos las personas refieren un evento particularmente estresante como factor desencadenante. Así, la ansiedad, el estrés, el miedo, la excitación o el aburrimiento son los principales factores que dan pie a la dermatilomanía.

Como en la mayoría de las compulsiones, una vez que la persona ha satisfecho su necesidad, experimenta cierto grado de placer y gratificación por el simple hecho de que ha liberado una tensión que lo compulsaba a hacerse daño en la piel. De esta forma, este comportamiento funge a la misma vez como excitante y calmante. Vale aclarar que para algunas personas este comportamiento resulta una suerte de “hechizo mental” ya que pueden pasarse minutos u horas totalmente ensimismados en esta tarea y ajenas al mundo que le rodea.

No obstante, uno de los factores que se ha relacionado con la dermatilomanía es el perfeccionismo pues inicialmente el acto aparece bajo la forma de eliminar las imperfecciones cutáneas aunque con posterioridad “el remedio sea peor que la enfermedad.

Al final, este trastorno resulta altamente discapacitante a nivel social ya que en sus inicios la persona puede esconder sus cicatrices con el maquillaje pero con el curso del tiempo, si no se solicita ayuda especializada, las marcas se acrecientan y la persona tiende a evitar el contacto social para no ser observada y descubierta.

Con fines eminentemente diagnósticos, debe puntualizarse que los especialistas aún discuten si la dermatilomanía debe encuadrarse como un trastorno del control de los impulsos o como un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo, sobre todo porque aproximadamente el 15% de los pacientes que sufren un trastorno obsesivo-compulsivo también presentan la dermatilomanía.

Sin lugar a dudas la dermatilomanía tiene elevados índices de comorbilidad con la tricotilomanía (arrancarse el cabello) y la onicofagia (comerse las uñas), 36.7% y 26.7% respectivamente. Estas relaciones hacen que otros psicólogos encuadren la dermatilomanía dentro de los “comportamientos repetitivos focalizados sobre el cuerpo” y abogan porque ésta sea una categoría diagnóstica independiente.

Como puede presuponerse, la terapia cognitivo-conductual, específicamente el Habit Reversal Training, suele ser muy eficaz para controlar esta patología aunque también se suele utilizar con excelentes resultados las terapias basadas en el Mindfulness.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o como equilibrar cuerpo y mente.

Las adicciones: Biodescodificación

Adicciones- esclavos“La adicción” es una necesidad o dependencia obsesiva y compulsiva hacia una substancia, un objeto, una relación, una actividad o un hábito (morderse la uñas, hurgarse los granos, cotilleos, críticas, juicios, etc). Teniendo en cuenta todo esto, cualquiera puede ser adicto a casi cualquier cosa, ya sea alcohol, tabaco, sexo, juego, drogas, comida, o cualquier otra cosa que provoque ideas obsesivas y derive en comportamientos compulsivos.

Biodescodificación: Las adicciones son MAMÁ y en mucho menor porcentaje papá.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento algún tipo de adicción ya sean drogas, alcohol, tabaco, tranquilizantes, etc. Significa que necesito que mi mamá esté a mi lado para afrontar un reto. Es mi manera de solicitar ayuda de mamá de la forma equivocada. Quiero que ella me vea víctima, porque sólo así me ayudará.

Y pueden ser cosas tan simples como afrontar mi adolescencia, salir adelante de un problema escolar o profesional. No hay edad. Y por supuesto que mamá no está para mí siempre, o cuando menos, no es adivina. Por lo que si yo no expreso mis necesidades, para mi será más fácil afrontarlo todo con drogas.

Resentir:

“No soy capaz de afrontar una situación”.

“Con esto (droga) me siento fuerte”. “Con un cigarrito me siento seguro”. “Con una copa me siento seguro”. “Con una dosis me siento seguro”. “Con una pastilla me siento seguro”.

Todas las adicciones esconden algo. Toda adicción evita el contacto con la emoción. Puede ser un sentimiento de vacío existencial, falta de amor, sentirse solo, desconexión con nuestro Ser superior. Nuestra realidad nos hace sufrir y la adicción enmascara nuestro sufrimiento, de forma temporal para luego recrudecerlo.

ALCOHOL

El alcoholismo, está frecuentemente relacionado con el deseo de huir de responsabilidades. Con el deseo de seguir siendo el niño irresponsable y no ser castigado. O bien el miedo a afrontar situaciones negativas en el plano afectivo, por miedo a ser herido. Es mi forma de evadir el ser adulto responsable y a enfrentar mi vida.

En muchas ocasiones, las personas alcohólicas, fueron hijos no deseados, aunque haya sido por un segundo. Por lo tanto, aunque vivan un buen embarazo y sean hijos muy queridos, queda una emoción guardada en el inconsciente que le dice a la persona: tu padre, tu madre no te ama, todo el amor que te demuestra es falso.

Por lo tanto, la persona busca hacerse daño y ser víctima para retar al padre o la madre a “que lo amen”.

Y en una gran mayoría de los casos lo logran, porque la madre o el padre se preocupan, lo mantienen, le dan dinero, lo acogen en casa y hasta le dan dinero para su alcohol.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

¿De qué me sirve ser o hacer tal cosa, qué caso tiene?

Sensación de inutilidad, futilidad, culpa e incapacidad.

Rechazo de uno mismo.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Vivo en el presente.

Cada momento es nuevo.

Elijo ver mi propio valor.

Me amo y me apruebo.

TABACO

El tabaquismo, está relacionado con conflictos de madre y territorio. Es común que la madre de un fumador sea una madre firme, que da por hecho que su hijo o hija es fuerte, que de ninguna manera espera verlo o verla fracasar. Por lo tanto, la persona desea llenar ese vacío de cariño materno (territorio) con “humo”. Y no significa que las madres no amen, sino que no lo saben expresar de la manera en que el hijo espera.

Hay madres muy cariñosas, que dan besos y abrazos, pero cuando el hijo pide algo, expresa algo, pregunta algo, la madre dice cosas como: “Ay que tonto”, “Tú y tus cosas”, “Qué no piensas?”, “Ay eso no es importante”. La madre lo toma como una broma, una tontería sin importancia, por lo tanto la persona siente que no es amada ni respetada.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

El tabaco es madre y territorio.

Resentir:

“Me siento apartado del territorio, me siento apartado de mi madre”.

“Me siento invadido en el territorio, invadido por mi madre”.

Los pulmones simbolizan la idea de libertad y comunicación, y las personas intentan crear esa libertad (que no tienen con su madre) y esa comunicación (que no tienen con su madre), fumando.

Pero como esas creaciones no son reales, y como la persona ve que no logra ese real acercamiento materno, continúa fumando.

Fumar no es malo y no causa ninguna enfermedad, esas son falsas creencias ampliamente extendidas, pero si lo que buscas es una solución, mejor habla y arregla las cosas con tu madre. Y si vas a fumar, disfrútalo y hazlo con plena conciencia de que es un gusto tuyo.

¿Cuál es la emoción biológica oculta? 

-Huyo de mí mismo.

-Tengo miedo de fracasar.

-No sé amarme y mucho menos expresarlo.

¿Cómo libero esa emoción biológica? 

Ahora descubro lo maravilloso que soy.

Decido amarme y disfrutar de mí mismo.

DROGAS Y TRANQUILIZANTES

Las drogas y los tranquilizantes, están relacionadas con el sentimiento de sentirse alejado, separado o ignorado por mamá o papá. Es una manera de evadir la emoción de sentirse poco amado o importante para los padres. Es muy común que niños con madre o padre ausente caigan en drogas o tranquilizantes, porque esas sustancias los hacen evadir su abandono“, que en muchas ocasiones no es físico. Pueden ser hijos de padres ricos o pobres, eso no importa, pero es un hecho que nunca están los padres en casa o bien, aunque están, ignoran a la persona. No hay una convivencia familiar fortalecida y entonces la persona, encuentra en las drogas, la manera de evadir ese dolor.

También puede suceder que la persona tenía una hermosa vida familiar, pero por circunstancias profesionales, sentimentales o simplemente de la vida, se ha alejado de la familia y eso le duele, por lo tanto lo evade. Esa mujer cuyo marido trabaja todo el día y no le presta la mínima atención y cuando él está en casa la ignora. Ese hombre que vive para trabajar, que vive solo y que al llegar a casa sólo encuentra silencio.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

Me siento separado de mi familia.

A nadie le importa lo que yo vivo y siento.

Creen que soy fuerte, pero no lo soy.

Necesito amor.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Comprendo que el proceso de la vida es duro pero lo disfruto al máximo.

Comprendo que evadir la lejanía de la familia no es motivo para que yo me dañe.

En cualquier momento yo soy capaz de volver al círculo familiar.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Causas emocionales de la Ludopatía: adicción al juego” 

El nudo sadomasoquista

masoquistaLola:

-¿Me duele o sufro?

El dolor es adaptativo, es necesario para la vida. Dice Alejandro Jodorowsky que sin dolor, la raza humana se extinguiría en poco tiempo. En cambio, el sufrimiento es alimentar el dolor a lo largo del tiempo a partir de “algo que no se quiere resolver”. Sufrir es una manifestación más del nudo sadomasquista.

Pedro:

-¿Doy o me sacrifico?

Si das sin esperar nada a cambio, estás dando de verdad. Si das como medio de obtener un pedido que no llega, estás sacrificando, sufres un vacío, estás en el masoquismo.

Si deseas profundizar, detén aquí la lectura de este artículo y responde:

¿Cuál es tu finalidad hoy? ¿De qué te quejas? ¿Hay personas en tu entorno que te impiden lograr tus objetivos? ¿Culpas a alguien o a algo de tu situación? ¿Sientes que no disfrutas de la vida? ¿Sonríes muy poco? ¿Estás sacrificado/a por alguien o por algo?

En un momento dado, la familia, la sociedad, la cultura, te impiden el gozo, te limitan el placer, apagan tu alegría. El nudo sadomasoquista se ha formado.

Pablo dice:

-¡Quiero ser feliz!

La trampa del árbol te impide lograrlo.

María exclama:

-Te quiero tanto, que mira como sufro por ti.

¿Hay algo que defina mejor un nudo sadomasoquista que la fusión entre el placer y el dolor?

Esther se queja:

-No me gusta mi casa, no me gusta mi ciudad, no me gusta mi trabajo, no aguanto a mi madre, como fatal

Anclarse en quejas infinitas es otro signo inequívoco de nudo sadomasoquista.

Luís apunta:

-No me permito pedir platos caros en un restaurante, ni alojarme en hoteles de cinco estrellas, ni siquiera salir con alguna chica guapa. Esas cosas no son para mi.

El autodesmerecimiento es otra manifestación más de este nudo.

Cada vez que nos encontramos un obstáculo para sentir la alegría de vivir, estamos frente a un nudo sadomasoquista y hasta el cuerpo es capaz de mostrarlo.

Jaime:

-Yo tengo problemas en la piel que impiden tocar y ser tocado.

El sentido del tacto es una puerta abierta al placer.

Inés:

-A mí me duele mucho la espalda.

Cargas con cruces heredadas de un árbol que se entregó y quiere que te entregues  al sacrificio.

El nudo sadomasoquista puede instalarse en uno o varios egos a la vez.

Un ego intelectual afectado por este nudo está cargado de creencias locas que nos impiden la felicidad.

Detente aquí para profundizar en estas cuestiones:

Para saber si tu ego intelectual ha sido presa del nudo sadomasoquista:

-¿Uso un lenguaje desagradable?

-¿Me devalúo, sintiendo que no merezco lo bueno de la vida?

-¿Soporto las agresiones verbales de los demás sin defenderme eficazmente?

Si creemos que “al mundo hemos venido a sufrir”, “cada uno que lleve la cruz que le ha tocado cargar en la vida” o que “este mundo es un valle de lágrimas”, puede que en el estrato de nuestros bisabuelos haya alguna herida que sanar. Las “ideas locas” las heredamos de los bisabuelos.

Un ego emocional sadomasoquista entiende mal la santidad, es abusivo o abusado.

Analiza tu ego emocional:

-¿Asumes el abuso sin defenderte?

-¿Sientes que dominas a alguna persona de tu entorno o te sientes dominado/a?

-¿Asocias el amor o la amistad con el sufrimiento?

Si sentimos por ejemplo que “quién bien te quiere te hará sufrir” o que “el matrimonio es para siempre”, “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”, “para el bien y para el mal, hasta que la muerte nos separe”, habrá que estudiar a fondo las parejas de nuestros abuelos, en ellos está la clave de nuestro mundo emocional.

Un ego sadomasoquista libilinal anula el placer sexual y creativo.

Chequea tu ego libidinal para detectar este nudo en él:

-¿Condiciono el placer al dolor?

-¿Mi padre-madre me hizo daño físico?

-¿No me permito ciertos placeres porque creo que no me los merezco? ¿No me permito realizar una obra creativa, porque sé que no tengo talento?

Si nos dosificamos el gozar, “más vale pájaro en mano que ciento volando”,o que “después de la risa viene el llanto”, limitamos nuestro potencial creativo, nos prohibimos probar placeres nuevos y explorar la sexualidad con libertad, es muy probable que nuestros padres tuviesen un contrato con contenido de sufrimiento.

Un ego material sadomasoquista se posiciona en la carencia y la enfermedad.

Pregunta a tu ego material:

¿Me uno a personas que me producen dolor?

-¿Mi casa, barrio, trabajo… me está matando?

-¿Cuido mal mi cuerpo, me engordo o me adelgazo, me machaco con ejercicios excesivos, me intoxico con alcohol o drogas?

Si creemos que “nadie da nada por nada”, que “más vale solo que mal acompañado” o en la vida que compartimos con los hermanos sufrimos de abusos por invasión, por desatención, por falta de afecto, competiciones obsesivas y descalificaciones, más adelante, en la vida adulta, en el mundo se reflejará ese sufrimiento en relación con nuestro cuerpo, con el dinero, la comida y el territorio.

Si tengo un nudo sadomasoquista, estaré sanado, ¿cuándo?

Simón: Mi violencia es puesta al servicio de los otros y se transforma en algo útil. Por ejemplo, me convierto en un gran cirujano.

Oscar:

-Siento la alegría de vivir

Ana:

-Me cuido. Lo que no me han dado, me lo doy.

Juan:

-Dejo la queja y encuentro soluciones eficaces. Acción.

Desanudar el sadomasoquismo es seguir de forma fluida por la rama desde donde germinó su semilla.  Vivir la satisfacción y la alegría. Aceptar el dolor, sin anclarnos en él, aprender a decir que “noy situándonos en el dar y el compartir, sin pedir nada a cambio. Así, como dice Marianne costa, viviendo bien la raíz, llegaremos a la universalidad.

-¿Qué vas a hacer tú a partir de YA?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El nudo homosexual