Agradece las crisis en tu vida pues son “crisis de curación”

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Es relativamente fácil sentir gratitud cuando ocurren cosas buenas y nuestra vida se desarrolla tal como deseamos; incluso en esos momentos solemos darlo todo por descontado. Es muy bueno dedicar unos instantes a expresar nuestra gratitud y aprecio a otras personas, a la Tierra, a nuestro poder superior, a la vida. Bastante más difícil es expresar gratitud cuando estamos pasando por un periodo malo o la vida no nos va como creemos que debería irnos. En esas ocasiones, lo más probable es que nos sintamos dolidos, confundidos o resentidos, lo cual es perfectamente natural.

La gratitud es lo último en que se nos ocurre pensar en esos momentos. Ha habido ocasiones en mi vida en que he sentido unos tremendos deseos de levantar el puño hacia el Universo preguntando por qué me ha asestado ese cruel golpe.

De todos modos, es interesante cómo después de pasar por momentos difíciles, al mirar retrospectivamente solemos ver que había algo importante y necesario en esa experiencia. Es posible que no lleguemos a verlo hasta que hayan pasado meses o incluso años, pero finalmente nos damos cuenta de que aprendimos una importante lección, nuestra sabiduría se hizo más profunda, hubo un despertar, o tal vez se nos abrió una nueva puerta a consecuencia de los acontecimientos que nos parecieron tan negativos en el momento.

Por ejemplo, la pérdida de un trabajo puede habernos llevado a una curación espiritual o emocional. El fin de una relación puede habernos dado la oportunidad de descubrir que necesitábamos un tiempo de soledad, o tal vez nos despejó el camino para una relación más satisfactoria. En ese momento podríamos comenzar a sentimos agradecidos de que la vida se haya desplegado como lo hizo.

A los momentos dolorosos de la vida yo los llamo «crisis de curación». Dejamos atrás algo viejo y nos abrimos a algo nuevo. Con frecuencia esto sucede porque nuestra conciencia ha aumentado y por lo tanto ya no podemos vivir de la antigua forma. A veces nos enfrentamos con un cambio necesario que debemos hacer en nuestro interior y/o en nuestra vida. Hay un proceso de duelo o aflicción por el que debemos pasar cuando dejamos algo a lo que hemos estado aferrados. Hemos de permitirnos sentir el miedo y la tristeza, y también recordarnos que en esa experiencia hay un regalo que sencillamente no vemos todavía.

Así pues, si en estos momentos estás pasando por una crisis de curación, busca todo el amor y el apoyo que puedas y date permiso para experimentar plenamente todos los sentimientos que surjan. Pide que el regalo de esta experiencia se te revele tan pronto como estés preparado para él. Y ten presente que cuando pase un tiempo y hayas adquirido perspectiva, nuevamente sentirás gratitud por el increíble viaje de tu vida.

  • Shakti Gawain

*Si lo desea, puede leer la publicación : “No estás deprimido, estás distraído*Facundo Cabral.

Victimismo crónico: Personas que funcionan en “modo queja”

Victimismo crónicoTodos, en algún que otro momento, hemos asumido el papel de víctimas. Sin embargo, hay personas que se convierten en víctimas permanentes, sufren lo que podríamos considerar como un “victimismo crónico”. Estas personas se disfrazan de falsas víctimas, ya sea de forma consciente o inconsciente, para simular una agresión inexistente y, de paso, culpar a los demás, liberándose de toda responsabilidad.

En realidad, el victimismo crónico no es una patología, pero podría desembocar en un trastorno paranoide, cuando la persona insiste en culpar continuamente a los demás de los males que padece. Además, esta forma de afrontar el mundo, de por sí, conduce a una visión pesimista de la realidad, que produce malestar, tanto en la persona que se queja como en quien recibe la culpa.

En muchos casos, la persona que abraza el victimismo crónico termina alimentando sentimientos muy negativos, como el resentimiento y la ira, que desembocan en un victimismo agresivo. Es el típico caso de quien no se limita a lamentarse sino que ataca y acusa a los demás, mostrándose intolerante y vulnerando continuamente sus derechos como personas.

Radiografía de una víctima crónica

–Deforman la realidad. Este tipo de personas creen firmemente que la culpa de lo que les sucede es de los demás, nunca es suya. En realidad, el problema es que tienen una visión deformada de la realidad, poseen un locus de control externo, y creen que tanto las cosas positivas como las negativas que ocurren en su vida no dependen directamente de su voluntad, sino de las circunstancias externas. Además, sobredimensionan los aspectos negativos, desarrollando un pesimismo exacerbado que les llevan a centrarse solo en las cosas negativas que les suceden, obviando las positivas.

–Hallan consuelo en el lamento. Estas personas creen que son víctimas de los demás y de las circunstancias, por lo que no se sienten culpables ni responsables de nada de lo que les sucede. Como resultado, lo único que les queda es lamentarse. De hecho, suelen encontrar placer en el acto de quejarse porque así asumen mejor su papel de pobres víctimas y logran llamar la atención de los demás. Estas personas no piden ayuda para solucionar sus problemas, solo se lamentan de sus desdichas en la búsqueda desenfrenada de compasión y protagonismo.

–Buscan culpables continuamente. Las personas que asumen el papel de víctimas eternas, desarrollan una actitud recelosa, suelen creer que los demás siempre actúan de mala fe, solo para ponerles la zancadilla. Por eso, suelen tener un afán casi morboso por descubrir agravios nimios, sentirse discriminados o maltratados, solo para reafirmar su papel de víctimas. Así, terminan desarrollando una hipersensibilidad y se convierten en especialistas en formar una tormenta en un vaso de agua.

–Son incapaces de realizar una autocrítica sincera. Estas personas están convencidas de que no tienen la culpa de nada, por lo que no hay nada que criticar en sus comportamientos. Como la responsabilidad es de los demás, no aceptan las críticas constructivas y, mucho menos, realizan un examen de conciencia a fondo que les lleve a cambiar su actitud. Para estas personas, los errores y defectos de los demás son intolerables, mientras que los propios son una simple sutileza. Después de todo, las víctimas son ellos.

¿Cuáles son sus estrategias?

Para que una persona pueda asumir el papel de víctima, tiene que haber un culpable. Por tanto, debe desarrollar una serie de estrategias que le permitan lograr que la otra persona asuma la culpabilidad en el asunto. Si no somos conscientes de estas estrategias, es probable que caigamos en sus redes y que incluso estemos dispuestos a cargar con toda la culpa sobre nuestras espaldas.

1. Retórica victimista

Básicamente, la retórica de esta persona se dirige a descalificar los argumentos de su adversario. Sin embargo, en realidad no refuta sus afirmaciones con otros argumentos que sean más válidos, sino que se encarga de que la otra persona asuma, sin darse cuenta, el papel de atacante

¿Cómo lo hace?

Simplemente asume el rol de víctima en la discusión, de forma que la otra persona quede como alguien autoritario, poco empático o hasta agresivo. Es lo que se conoce en el ámbito de la argumentación como “retórica centrista” ya que la persona se encarga de mostrar a su adversario como un extremista, en lugar de preocuparse por refutar sus afirmaciones. De esta manera, cualquier argumento que esgrima su adversario, será solo una demostración de su mala fe.

Por ejemplo, si una persona se atreve a contrastar una afirmación con un hecho irrefutable o con estadísticas provenientes de fuentes fiables, la víctima no le responderá con hechos sino que dirá algo así como: “Siempre me estás atacando, ahora dices que miento” o “Estás intentando imponer tu punto de vista, haz el favor de disculparte”.

2. Retirada victimista

En algunos casos, el discurso de la víctima está dirigido a eludir su responsabilidad y evitar tener que disculparse o reconocer su error. Por eso, intentará escabullirse de la situación. Para lograrlo, su estrategia consiste en desprestigiar el argumento del vencedor, pero sin llegar a reconocer que estaba equivocado.

¿Cómo lo hace?

Una vez más, asume el rol de víctima, juega con los datos a su antojo y los manipula a su conveniencia con el objetivo de sembrar la confusión. Básicamente, esta persona proyectará sus errores en el otro.

Por ejemplo, si una persona le responde con un dato comprobado, que niega su afirmación anterior, la víctima no reconocerá su error. En todo caso, intentará hacer una retirada digna y dirá algo así como: “Ese hecho no niega lo que he dicho. Por favor, no cree más confusión y caos” o “Me está culpando de confundir a los demás, no tiene educación, es evidente que es inútil discutir con usted porque no atiende a razones”, cuando en realidad quien crea el desconcierto es él mismo. 

3. Manipulación emocional

Una de las estrategias preferidas de las víctimas crónicas es la manipulación emocional. Cuando esta persona conoce bastante bien a su interlocutor, no dudará en jugar con sus emociones para poner el tablero a su favor y adoptar el rol de víctima. De hecho, estas personas son muy hábiles reconociendo emociones, por lo que utilizan cualquier resquicio de duda o culpa en su beneficio.

¿Cómo lo hacen?

Descubren el punto débil de su adversario y explotan la empatía que éste puede sentir. De esta forma, terminan envolviéndole en su tela de araña, para que esa persona adopte toda la responsabilidad y el papel de verdugo, mientras ellos se quedan cómodos en su rol de víctimas y pueden seguir lamentándose.

Por ejemplo, una madre que no quiere reconocer sus errores, puede poner la culpa en el hijo diciendo cosas del tipo: “Con todo lo que he hecho por ti, y así me pagas”. Sin embargo, este tipo de manipulación también es muy común en las relaciones de pareja, entre amigos e incluso en el ámbito laboral.

¿Cómo enfrentar a este tipo de personas?

El primer paso consiste en darse cuenta de que estamos ante una persona que asume el rol de víctima. Luego, se trata de resistir el embate y no dejar que nos enrede en su juego. Lo más sensato es decirle que no tenemos tiempo para escuchar sus lamentaciones, que si quiere ayuda o una solución, con gusto le ayudaremos, pero que no estamos dispuestos a perder tiempo y energía escuchando continuamente sus quejas.

Recuerda que lo más importante es que estas personas no te arruinen el día descargando en ti su dosis de negatividad y, sobre todo, que no te hagan sentir culpable. No olvides que sólo te puede herir emocionalmente, aquel al que le des suficiente poder. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “7 hábitos de las personas crónicamente infelices

Quiero dejar de ser destructivo

Destructivo¿Seré destructivo? En ocasiones algo negativo en vez de tornarlo en positivo o intentar aprender de ello, provocamos de alguna manera que nos destruya. ¿Cómo? Esto sucede porque no somos capaces de actuar de la mejor manera frente a esa situación.

Bien es cierto que es difícil y que muchas personas son, por tendencia, destructivas. Pero, si quieres dejar de serlo, si estás harto de utilizar la autodestrucción y deseas emitir juicios más acertados sobre la realidad y también sobre ti mismo, debes tener en cuenta estas formas de pensar que hacen que seas una persona destructiva.

A veces una simple crítica destructiva, puede hacer que la autoestima de esa persona caiga en picado -Anónimo-

¡No seas catastrofista!

Las personas destructivas hacen de un granito de arena una verdadera montaña. De alguna manera no pueden evitar ver siempre el peor lado de la situación. Por ejemplo, si eres madre y llamas a tu hijo por teléfono, pero éste no te contesta, te imaginarás lo peor. Por tu mente pasarán imágenes de muerte, accidente, asesinato, secuestro, etcétera.

Esto en ocasiones es irreal y excesivo, aunque también depende de la situación en la que se dé. Pero, lo normal es que sea terriblemente exagerado lo que podamos pensar de algo que en realidad no debe suponer problema alguno.

Exageras lo negativo

Ligado con lo anterior, las personas destructivas exageran mucho lo negativo y, de esta manera, lo positivo apenas adquiere el valor merecido.

Esta situación de exagerar siempre lo negativo y hacer que lo positivo sea casi siempre inexistente provoca, en ocasiones, estados de ansiedad y depresión. Es cierto que lo negativo siempre capta nuestra atención, pues a nadie le gusta pasar por una situación negativa. Pero, ¿será para tanto?

No hay ninguna sociedad que esté libre de elementos negativos. Hasta el rosal tiene espinas -Juan Pablo II-

¿Crees que sabes lo que piensan los demás?

Esto es muy peligroso, pues en muchas ocasiones no estarás en lo cierto. ¿De verdad crees que puedes saber lo que piensan los demás? Puedes analizar su lenguaje corporal, las palabras que utilizan, creer que lo que dicen tiene doble sentido, pero probablemente estés equivocado.

El pensamiento de los demás es algo que se escapa de tu control y saberlo es algo de lo que nunca podrás estar confiado. En cada cabeza suceden cosas desconocidas para los demás. Deja de pensar que crees qué pasa por la mente de los demás, quizás te estés preocupando por algo que en realidad no existe.

No puedes ser perfecto

Las personas destructivas en ocasiones pretenden ser unos expertos en casi todo, algo que sin duda resulta imposible. Cada persona tiene unas debilidades y unas fortalezas diferentes a las de los demás. Querer lograr la perfección en todo o ser un experto en todo es algo imposible. Tú eres tú, y no eres perfecto.

Es bueno que empieces a ver los errores como opciones a aprender más y mejor, y no como bloqueos y barreras que te pone la vida para humillarte y que no logres lo que deseas.

Elimina los “debería”

¿Debería? No, hazlo. Los “debería” están en la mente de muchas personas que, por miedo, no se atreven a ponerse manos a la obra y llevar a la acción lo que están pensando.

Es cierto que debemos pensar antes de actuar, pero si vivimos constantemente en un “debería” sin llevarlo nunca a la acción, esto nos provocará frustración y la sensación de sueños no realizados. ¿Por qué ocurre esto? Porque en la mente de las personas destructivas hay reglas inquebrantables, barreras que no se pueden transgredir. Pero eso es lo que ellos creen.

Lo que debería ser o no ser el mundo es sólo cosa tuya. No hay un patrón ideal de cómo debería ser todo. Eso tan sólo es cosa tuya, es tu vida, es tu camino, son tus metas y tus logros.

¡No culpes a los demás!

Las personas que son destructivas a veces no se destruyen a sí mismas sino también a los demás. ¿Te sientes mal contigo mismo? ¿Un error te ha afectado profundamente? No culpes a los demás por ello, pues no tienen nada que ver. Esto solo demuestra que presentas una total falta de responsabilidad a aceptar tus propios errores.

En ocasiones esto sucede porque no podemos cambiar a los demás, pero es que a lo mejor no sabías que al único que puedes cambiar es ¡a ti mismo! Intentar cambiar a los demás solo generará frustración y un gasto de energía inútil. No culpes a los demás, intenta cambiar, intenta modificar ese pensamiento autodestructivo que tienes. Todo eso negativo que crees te rodea, ese mundo que crees está en tu contra, existe sólo en tu mente. ¡Dale la vuelta!

Es difícil ser consciente de todo esto, por eso el primer paso es saber si soy una persona destructiva o no. Una vez identifico esta conducta debo empezar a cambiar patrones de comportamiento y de pensamiento tales como culpar a los demás, llevarlo todo al extremo y no prestar atención a lo positivo que ocurre en la vida.

El elemento más destructivo en la mente humana es el miedo -Dorothy Thompson-

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Deja de discutir con la vida

Deja de discutir con la vida

Deja de discutir con la vida...Una gran proporción de la falta de felicidad que sentimos en nuestras vidas es consecuencia de nuestros juicios de valor. Tendemos a juzgarlo todo. A las personas que nos rodean, las circunstancias que presentan éstas, los hechos del momento y, naturalmente, a nosotros mismos.

Hay personas que no pierden una sola oportunidad de adoptar su postura de juicio de valor. Es casi como si estuvieran juzgando la vida misma. Constantemente.

Lo que resulta especialmente interesante acerca de la mayoría de los juicios humanos es que la gente ni siquiera se basa en una medida objetiva para llegar a sus conclusiones. En general, aplican una vivencia anterior, sus ideas propias, su propia “historia”, como base para tomar una decisión sobre otra persona.

Naturalmente, nunca se les ocurre que bien podrían ser sus propias vivencias, sus ideas, su historia, las que estén algo desviadas. He observado esto con el distanciamiento suficiente para llegar a la conclusión de que probablemente yo mismo lo esté haciendo así. Por eso me he esforzado mucho en sustituir los juicios a los demás por la reflexión sobre mí mismo.

Cuando siento la tentación de juzgar a los demás, miro dentro de mí para determinar cuándo obré yo de esa manera en mi vida; cuándo produje yo esos resultados en mi vida; cómo es posible que yo cometiera tales errores en mi vida. De pronto, me llega una oleada de compasión que barre los juicios de valor y que hace imposible una condena por mi parte.

Lo que estoy diciendo aquí es que en un corazón que tiene amor no hay lugar para los juicios de valor. Pero recuerda que juzgar no es discernir, y observar no es juzgar. Saber discernir es muy saludable, y hacer observaciones es muy natural. Una observación dice: “Esto es así”. Un juicio de valor dice: “Esto no debe ser así”.

  • Neale Donald Walsch (Dios es felicidad)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “7 Hábitos de las personas crónicamente infelices

 

7 Situaciones que no debes aceptar en tu relación

Situaciones parejaEn varios de nuestros artículos hemos hablado de la importancia y de la necesidad sana del ser humano de relacionarnos entre nosotros y tener una pareja. Construir una relación auténtica en la que vivimos y sentimos con libertad es uno de los placeres que todos deberíamos experimentar al menos una vez. No existen palabras para definir el grado de ilusión, seguridad y apoyo que puede aportarte una relación de pareja sana y placentera.

Cuando encontramos a la persona con la que gozamos de verdadero y sincero amor, podemos compartir nuestros sueños, deseos y alegrías disfrutando ambos de momentos preciosos, amando sin barreras y sin miedos.

Todo puede ser increíble dentro de una pareja pero es cierto que en ocasiones estas pueden volverse raras, diferentes y destructivas para los que la componen. Si esta situación tiene lugar es muy importante poner solución, actuar y no permitirlo.

Si tu pareja te hace sentir muy mal o te demanda excesiva atención con conductas poco usuales, necesitas poner remedio.

¿CUÁLES SON LAS 7 SITUACIONES QUE NO DEBEMOS ACEPTAR EN UNA RELACIÓN?

1. Que te controlen. Si tu pareja te pregunta dónde vas a estar o cómo te encuentras no implica necesariamente algo negativo, simplemente se está preocupando por tu persona y si te pudiese ocurrir algo. Si nos encontramos en una situación donde los límites de horario y barreras para estar con otras personas aparecen, entonces sí que debemos comenzar a preocuparnos y hablarlo. También es importante recordar lo esencial que es tener libertad para tomar nuestras propias decisiones dentro de una pareja y tener nuestra propia vida y su control, no que lo hagan los demás.

2. Celos injustificados. ¿Tu pareja siempre está pensando que le mientes? Cuando se dan estas emociones por parte de la otra persona, este tipo de celos extremos tienen origen en la inseguridad de él/ella. Es verdad que todos nos sentimos inseguros en muchas ocasiones. Lo que también es cierto es el hecho de que esta inseguridad puede convertirse en un hábito negativo sobre tu persona desgastante.

3. Que espere que cambies. Cuando amamos a alguien y decidimos tener relación con él/ella estamos aceptando como es tal cual, tanto lo bueno como lo menos positivo de su interior y persona. Amas todo lo que tu pareja implica y significa bajo un respeto mutuo. Por ello, no intentas cambiarle a menos que sea una situación obvia donde la persona pueda sufrir algún daño, etc…  Cada uno somos únicos e irrepetibles, consentir que cambien o modifiquen nuestra esencia no está permitido, y más en una relación nacida del amor.

4. Discusiones poco saludables. Existen dos tipos de conversaciones: las sanas y normales, y las destructivas o tóxicas. Evitar aquellas discusiones donde ambos suben el tono de la voz, se intercambian palabras negativas o se busca hacer daño a la otra persona será necesario para crear una buena y sana relación. Aprendiendo a empatizar y dialogar evitarás que tu relación se convierta en lo contrario que buscas.

5. Las mentiras. Las mentiras constituyen una de las formas más sencillas de arruinar una relación. La confianza es la base de cualquier relación y más de aquella que forma una parte tan esencial en nuestra vida. Mentir nos desgasta, nos destroza emocionalmente. Además, normalmente la persona que comienza a mentir tiene que seguir haciéndolo para dar credibilidad a la mentira que ha contado anteriormente, entrando así en un bucle difícil de parar.

6. Que no te apoye con tus deseos y sueños. El apoyo, junto la confianza, constituye la base de cualquier relación. Si conocemos a una persona que no cree en nosotros mismos y duda de nuestra valía entonces debemos dejarle ir. ¿Por qué? No debes permitir que nadie te quite las ganas de luchar por lo que te hace sentirte vivo: tus sueños. Si dejas que hagan eso, entonces no serás el dueño de tu propia y auténtica vida.

7. Que solo te quiera por sexo. El sexo es un añadido más dentro de una relación. Si no te apetece tener relaciones sexuales con tu pareja, no tienes por qué sentirte mal o tener que llevarlo a cabo obligatoriamente. Debes decir NO cuando no te apetezca o no quieras. Siempre es bueno conversar y aclarar las cosas dentro de este punto, ya que el sexo es un acto de ambas personas nacido del respeto mutuo y el amor.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quiero dejar de ser destructivo

5 Tácticas de abuso emocional que suelen pasar inadvertidas

Abuso emocionalEl abuso no sólo es físico, también es emocional, mental y verbal. Sin embargo, mientras que la violencia física es obvia, otros tipos de abuso son más sutiles y difíciles de detectar, incluso para la persona que está siendo sometida.

Además, el principal problema es que a menudo el abuso emocional es cometido por una persona cercana, a la que queremos y de la que no esperamos semejante comportamiento. Por eso, cuando nos damos cuenta es porque ya estamos enredados en la tela de araña que ha construido a nuestro alrededor.

Todo suele comenzar con un comentario casual sobre un tema intrascendente, como el color de las cortinas, los platos por lavar o llevar el coche al mecánico. Esa persona se encargará de sacar de contexto la situación y, en vez de limitarse a señalar un hecho, realizará una acusación para que el otro se sienta mal.

Obviamente, cuando alguien se siente acusado, lo más usual es que intente defenderse exponiendo sus razones. Sin embargo, no servirá de nada porque el acosador no pretende entender o solucionar el problema, tan solo quiere atacar. En realidad, su objetivo no es que la otra persona lave los platos o que lleve el coche al mecánico, esta es únicamente una excusa para comenzar el juego de la manipulación y darle rienda suelta a su ira.

MARIONETAS EN MANOS DE OTROS

*Las técnicas de manipulación más dañinas:

1. Gaslighting. Este término proviene de la obra de teatro “Gas Light”, en la cual el protagonista intentaba convencer a su mujer de que estaba loca, manipulando diferentes objetos de su entorno e insistiendo en que estaba equivocada cuando ella le hacía notar esas variaciones. En la práctica, esta persona se dedica a presentar falsa información, para hacernos dudar de nuestra memoria y percepción y, en última instancia, incluso de nuestra cordura. El abusador suele comenzar negando que determinados eventos hayan ocurrido, hasta llegar a escenificar situaciones raras que desorientan a su víctima. De esta forma, terminamos dudando incluso de lo que dijimos un minuto atrás.

2. Silencio. El silencio también se puede utilizar como una táctica de abuso emocional. De hecho, la indiferencia asociada al silencio causa profundas heridas emocionales porque no solo aumenta el nivel de ansiedad en la víctima sino que también daña profundamente su autoestima y provoca una enorme inseguridad. El abusador usa el silencio para castigar a su víctima, simplemente no responde, se muestra frío y distante. De esta forma, tensa al máximo la cuerda, hasta que la otra persona no puede más y termina disculpándose por algo que no ha hecho. Así el abusador logra su objetivo: Dominar y manipular jugando con las emociones.

3. Proyección. Básicamente, se trata de un mecanismo de defensa a través del cual les atribuimos a otras personas deseos y sentimientos que son nuestros pero que no reconocemos como propios porque desequilibrarían la imagen que tenemos de nosotros mismos. Así, al proyectarlos sobre otros, nos sentimos aliviados. En el abuso emocional, la persona lo que hace es proyectar sobre su víctima sus propias inseguridades, miedos y problemas. Por eso, acusará a la otra persona de mentir, cuando en realidad es él quien miente, o le acusará de ser infiel, cuando en verdad es ella la que traiciona. En práctica, se trata de descargar su responsabilidad sobre el otro para crear confusión y cambiar su autoimagen, diseñándola a su imagen y semejanza.

4. Intimidación encubierta. La persona que recurre a las tácticas de abuso emocional no suele emplear la agresividad y la violencia, al menos no de forma evidente porque su principal objetivo es manipular a su víctima sin que su imagen se vea dañada. Por eso, en muchos casos suele recurrir a la intimidación encubierta. Es fácil percatarse porque su discurso está plagado de amenazas indirectas, que quedan implícitas en sus palabras. De esta forma, le deja claro a su víctima cuáles serían las consecuencias de sus acciones y, de paso, puntualiza que la responsabilidad es únicamente suya, se lava las manos. Por ejemplo, puede decir: “Entiendo que no hagas nada, pero así terminarás con nuestra relación” o “Si no inviertes ahora mismo, perderás todo tu dinero”.

5. Victimismo. Cuando todas las tácticas anteriores fallan, el abusador suele recurrir al victimismo. En práctica, descarga su responsabilidad en el otro, haciéndose pasar por la víctima de la situación. De hecho, incluso es común que terminemos compadeciéndonos y sintiéndonos mal por nuestro comportamiento, cuando en realidad no hemos hecho nada malo. De esta forma el abusador genera un sentimiento de culpa que mantiene a la víctima atrapada en su tela de araña. La empatía nos hace caer en sus redes y, al convertirnos en “el malo de la película”, somos más proclives a ceder a sus demandas. Así nos manipula sin que seamos conscientes de ello. Frases típicas de este tipo de manipulación emocional son: “Con todo lo que he hecho por ti y así es como me pagas” o “Me he sacrificado por ti y no lo consideras”.

Posdata: Recuerda que la manipulación emocional es un juego muy peligroso, donde siempre hay alguien que sale dañado. Por eso, apenas notes alguna de estas tácticas, ponles freno. De la misma forma, considera que en ocasiones somos nosotros quienes usamos inconscientemente alguna de estas estrategias, quizás porque tenemos miedo de perder a la persona que amamos o porque no tenemos suficientes argumentos. En ese caso, haz un examen de conciencia porque la manipulación nunca es la mejor alternativa.

  • Jennifer Delgado

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

Razones que llevan a una pareja infeliz a seguir juntos

Pareja difícilSeguro que alguna vez, habéis visto a una pareja discutir repetidamente en su día a día, incluso faltándose al respeto. Estaréis de acuerdo conmigo, en que lo primero que nos preguntamos ante tal situación es: ¿por qué seguirán juntos?

Las cosas no siempre son lo que parecen en una relación. Una vez aprendí que “no es oro todo lo que reluce”.

Fuera de la confianza, las personas suelen dar una cara muy poco parecida a la que en verdad podemos apreciar dentro de su día a día. Por ejemplo, en una pareja, la persona que parece más dependiente puede ser la dominante dentro de la relación y cumplir el papel contrario al que percibimos nosotros como espectadores.

Es cierto, que cuando tenemos problemas o percibimos situaciones negativas, nuestra parte racional reacciona evitando tales experiencias simplemente para sobrevivir a ello. Pero ya son muchos los estudios, que demuestran la rabia o el miedo como una forma de vínculo.

Incluso, teniendo en cuenta los resultados de estas investigaciones, podemos afirmar que en algunas ocasiones, la rabia puede ser más poderosa para mantener una pareja unida que el enamoramiento.

Cuando tenemos una relación, buscamos características que la constituyan como una experiencia armoniosa, pero este argumento sentimental no siempre se consigue. Partiendo de la base de que una relación dificil se construye y se elige entre ambas personas, hoy vamos a daros las razones por las cuales las parejas infelices siguen juntas.

*Los sentimientos de culpa. Hay personas que permanecen en una relación por la presencia de sentimientos de culpabilidad si dejan a su pareja. Normalmente, suelen ser situaciones que despiertan sentimientos de pena hacia la otra persona.

*Juegos de poder. Cuando en una relación existe una distribución desigual de trabajos o de cualquier otra situación dentro de la misma, la pareja que no es tan activa suele depender del otro, dejándose llevar e incluso “arrastrar” emocionalmente. Si se da esta situación, la persona en cuestión se sentirá perdida sin el otro, que lleva la voz cantante de la relación.

*No expresar lo que verdaderamente se siente o piensa. A pesar de la imagen que nos puedan dar las personas, no todo lo que vemos es “lo que parece”. Haz la prueba contigo mismo.

Habrá infinidad de momentos en los que te hayas sentido muy molesto, pero has tenido que mantener la compostura de neutralidad para no perder tu trabajo, una relación o simplemente no dañar a la persona que tienes al lado o a ti mismo.

Si en una relación no estamos sintiéndonos y actuando fieles a nuestros valores, o nuestra pareja no está actuando positivamente, podemos sentirnos frustrados y enfadados con nosotros mismos simplemente por consentir dicha situación. Cuando esa rabia la proyectamos hacia nuestra pareja podemos aliviarnos de forma temporal, pero después ese enfado o rabia volverá, generando un círculo vicioso/adictivo.

Así, esconder, difuminar o no contar lo que pensamos o sentimos nos hará mantener una relación, en ocasiones, “irreal”.

*Las parejas desarrollan acuerdos que se suponen, pero no se expresan formalmente. Realizar acuerdos entre dos personas que se sobreentienden, pero nunca llegan a acordarse formalmente, puede volver peligrosa la relación, cuando el propósito de estos acuerdos silenciosos es permitir y/o evitar hábitos como la infidelidad, el exceso de gastos, un mal comportamiento… Por eso es fundamental, una buena comunicación verbal y no verbal en una pareja, siendo transparentes y verdaderos en todo momento.

*Si existe un maltrato, es que hay una persona que cree merecerlo. En la mayoría de los casos, los adultos son participantes voluntarios en las relaciones, sin importar lo poco sanas que sean, ya que pueden existir recompensas ocultas para ambas personas. Las razones más comunes para justificar seguir juntos, suelen ser los hijos, las finanzas, el tiempo invertido, la vergüenza de separarse, la religión de ambos…

También, si nos encontramos en una relación en la que existe un maltrato emocional, puede ser que uno de los miembros pueda creer que merece ser maltratado. Esta situación puede cambiar si se internaliza el mensaje de que no mereces sufrir un abuso emocional por parte de tu pareja.

Con esta nueva forma de sentir y pensar,  aprenderás a decir no y desarrollarás un ego sano, necesario para superar la situación. Al final, serás consciente de que ninguna situación negativa, malentendido o daño cometido, justifica tu infelicidad.

*Esperanzas y tiempo. Las cosas pueden cambiar, es cierto, pero no suele ser lo habitual y más cuando la situación de malestar es prolongada en el tiempo.

Hay muchas personas que prefieren escudarse en las esperanzas y el paso del tiempo, como justificación a su relación de pareja. Pero lo cierto es, que si llevan mucho tiempo siendo infelices, el cambio será más complicado si no hay compromiso y actitud por ambas partes.

*Aparición de miedo e inseguridad ante la posibilidad de dejarlo. En muchas ocasiones, las personas deciden mantener la relación que tienen, aún cuando no son felices, por miedo a equivocarse en su decisión de dejarlo o por la inseguridad de no saber como será una vida sin el otro.

Las personas sanas emocionalmente saben emplear positivamente sus propias herramientas. 

Cuando eres consciente de todas las características y situaciones emocionales que nos pueden llevar a arrastrar y mantener una relación de pareja negativa, puedes ser capaz de no tener miedo a estar solo con tus propias frustraciones e inseguridades. Te conoces, eres consciente de tus barreras y lo mejor, te sientes libre de amar y ser correspondido.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo encontrar el amor verdadero

10 Consejos para eliminar las energías negativas de tu hogar

eliminar-energias-negativas-hogarNuestro hogar debe ser nuestro refugio, el lugar donde nos sentimos libres y relajados, donde podemos aliviar las tensiones del día a día.

Pero muchas veces con tantos problemas el ambiente se torna tenso y en lugar de ser lo que debería para nosotros, un refugio se torna un lugar estresante y poco agradable.

Presta atención a las situaciones que has vivido recientemente en tu casa, si han sido comunes las discusiones de pareja, con los hijos, entre otros; es probable que la casa esté inundada de energías negativas que poco bien nos producen. Incluso la presencia de personas negativas puede influir en el ambiente de tu hogar.

Muchas veces la mejor manera de cambiar esta situación es hacer un cambio interno, una profunda reflexión sobre nuestra vida, nuestras relaciones, y todo lo que nos rodea.

Además de ese trabajo interno podemos implementar ciertos consejos que ayudarán a disipar esas malas energías que inundan nuestro hogar, produciendo reacciones positivas para los habitantes de ella, así como también para quienes nos visiten.

Si notas de repente ciertos cambios para nada positivos, cambios de humor constantes, peleas, si no te sientes cómodo/a en tu propia casa quiere decir que es hora de actuar.

CONSEJOS

–Conocedores del tema afirman que no es bueno acumular cosas y menos si ya nos las usas. Esto además de ayudar a mejorar las energías en tu hogar, lograrán que tengas un hogar más ordenado y agradable.

–La luz del sol es un purificador de ambientes natural, por lo que debes abrir tus ventanas y dejar que tu hogar reciba los rayos del sol cada vez que puedas.

–Si has heredado muebles u otra cosa sería bueno realizar un ritual de limpieza por medio de incienso, estos objetos podrían traer consigo energías negativas del lugar de donde provengan.

–La correcta ventilación de tu casa también es muy importante, el aire se debe renovar al menos tres veces por semana, abre puertas y ventanas para ese fin. No mantengas las cortinas ni ventanas cerradas por mucho tiempo.

–Las frutas también ayudan a eliminar malas energías, por eso recuerda siempre tener frutas frescas en la cocina o comedor.

–Las plantas de interior son de igual manera beneficiosas para propiciar la paz en el hogar.
Otra manera efectiva sería limpiar tus pisos con una mezcla de sal y agua, aproximadamente 6 cucharadas en un cubo de agua.

–Los cactus servirán para repeler malas energías, colócalos cerca de ventanas, siempre en el exterior.

–Otra opción y muy buena es escuchar música relajante en tu hogar, esto logrará equilibrar tu mente y espantar cualquier negatividad.

–Utiliza además la aromaterapia, existen diversos aceites esenciales o sahumerios que ayudarán a purificar tu hogar.

–Es muy importante también mantener el orden y la higiene del hogar, el desorden más las cosas sucias atraen las malas vibras.

MEDITAR EN CASA

La meditación no deja de ser otra buenísima opción para casos como este, además de limpiar tu casa de cualquier energía negativa, es muy positivo limpiar también tu mente. Libérate de toda tensión, imagina todo lo que quieres, sin miedos, sin peros, analiza profundamente tu interior para que puedas sacar lo mejor de ti y ofrecerlo a tus seres amados.

Una mente perturbada no podrá demostrar su mayor potencial, quita las trabas que muchas veces nosotros mismos colocamos, vive intensamente tu vida. Lucha por tus sueños que se han hecho para ser cumplidos. Imagina, sueña y cree en ellos.

Un cambio de actitud renueva a cualquier persona, ámate y lucha por ser mejor cada día. Ten en cuenta todos estos consejos y disfruta de un hogar armónico como tú y tu familia lo merecen.

¿Cuántos consejos de estos sueles hacer en tu hogar?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “10 Pautas para eliminar nuestra basura emocional

El verdadero guerrero espiritual

don-juan-matus

El concepto de guerrero/guerrera es uno de esos arquetipos que más se han extendido últimamente en el lenguaje cotidiano de sanadores y buscadores de conciencia. Pero, ¿qué es un guerrero? ¿Cómo vive y se comporta un guerrero? ¿Existen varios tipos de guerrero? ¿Cómo aplico este concepto en mi vida cotidiana? En este artículo voy a tratar de responder a estas cuestiones y, con un poco de suerte, arrojar un poco más de luz sobre un concepto que a pesar de su amplia utilización ha sido en muchos casos malentendido y puesto al servicio de intereses puramente egoístas.

No existe una sola definición para cada concepto. Es por ello que la PNL sabiamente nos anima a definir lo más concretamente posible el significado que para nosotros tiene el concepto que vamos a manejar. Lo que para mí es felicidad puede que esté muy alejado de lo que para ti es felicidad, así que ambos nos aventuraremos a definir el concepto de formas bien distantes. Empecemos, pues, definiendo.

El verdadero guerrero

Una guerrera o guerrero es un ser plenamente consciente. Sabe dónde se encuentra y sabe hacia dónde se dirige, y en el camino a la realización de su objetivo vital el guerrero entrega siempre lo mejor de sí mismo.

Esta es mi definición de guerrero. Sin conciencia y voluntad, el concepto se disuelve y se confunde con otros que se le parecen parcialmente, como veremos más adelante.

Don Juan, el maestro de Castaneda, definía al guerrero como un ser impecable”, entendiendo impecabilidad como la facultad para entregar lo mejor de mí en todo momento y situación sin importar las circunstancias (internas o externas) ni el resultado. Desde esta óptica, un auténtico guerrero no puede de ningún modo ser derrotado, ya que pase lo que pase nunca aceptará la derrota como opción. Sabe que tarde o temprano logrará lo que se propone, y el tiempo es para él la última de sus preocupaciones. Su voluntad y su fe son más poderosas que su miedo.

Un guerrero jamás lucha ciegamente. Cada vez que el guerrero inicia una batalla, sabe exactamente porqué está luchando, y sabe cuál será el resultado de sus actos, aunque este resultado le importe bien poco. Lo único que tiene trascendencia para él es la entrega total a su causa, una causa que surge de lo más profundo de su corazón, el lugar donde su conexión con la Fuente de Toda Creación es inmaculada y libre de interferencias. El guerrero jamás duda de esta conexión, y a cada paso de su camino recuerda que le guía su corazón.

Ahora que el concepto ha sido definido aún más ampliamente, pongamos un ejemplo que resuene con situaciones cotidianas. Imaginemos algo que requiere por parte de nosotros un tremendo ejercicio de voluntad y entrega. Se me ocurre que luchar y vencer una adicción encaja perfectamente con lo que quiero ilustrar. Para que el lector pueda identificarse más fácilmente con el guerrero a través de esta situación hipotética, no especificaremos el tipo de adicción. Que cada uno escoja escoja la suya. Si cree que no posee ninguna, es porque su concepto de adicción está limitado por la definición que usted le ha dado. No crea que una adicción es solamente el apego a una sustancia. Puede que usted sea adicto/a a un comportamiento, a una línea de pensamiento o a una emoción (enojo, tristeza, desesperación, apatía…).

Digamos que usted, como auténtico guerrero, ha escogido librar esta batalla. Lo que viene a continuación es una descripción general del modo en que usted afrontaría este monumental reto:

Como verdadero guerrero, usted cumplirá con todo lo que sea necesario para lograr el éxito. Ahora su adicción es su enemigo, y usted un guerrero impecable que gracias a su voluntad inquebrantable no contempla otra opción que no sea la victoria, cueste lo que cueste y tarde lo que tarde. Si por un momento recae en su vicio (vuelve a consumir, vuelve a dejarle espacio a ese pensamiento o esa emoción, vuelve a comportarse otra vez de aquella manera…) no se compadecerá de sí mismo, sino que se preparará para su siguiente batalla, esa que cada uno libramos en nuestro pecho cuando el demonio que nos somete llama a la puerta. No tenga usted duda de que se verá tarde o temprano invadido por un sentimiento irrefrenable de volver a caer en su miseria, pero el verdadero guerrero está listo para afrontar estos momentos de oscuridad con la luz más brillante que posee: su elección consciente. El guerrero elige luchar sin descanso. Sigue adelante, sin excusas, el camino que su corazón trazó. Sin interferir negativamente en los caminos que los demás siguen, el guerrero hace todo lo que se requiera para continuar el suyo propio con corazón, pues sabe que esta es la forma más elevada de amor y respeto por sí mismo. Un guerrero así jamás puede ser derrotado. Con esta disposición, la victoria está siempre asegurada.

El falso guerrero

Del mismo modo que he definido al guerrero del ejemplo como verdadero, existe para mí un falso guerrero.

El falso guerrero, lejos de luchar, pelea. Totalmente desconectado de su corazón y sin saber qué es lo que realmente le motiva a decir lo que dice y hacer lo que hace, el falso guerrero da rienda suelta a sus bajas emociones cada vez que pierde su centro, cosa que sucede con alarmante frecuencia. Lejos de tratar de esclarecer cuáles son las heridas interiores que le impulsan a reaccionar automáticamente generando conflictos, dramas y enfrentamientos con sus semejantes (y consigo mismo), el falso guerrero constantemente justifica su pobre comportamiento poniendo como excusa a los demás: “es que él me hizo esto” o “es que ella me dijo aquello”. Mientras que un verdadero guerrero responde guiado por su corazón, el falso guerrero reacciona dominado por su ego.

Sus peleas no tienen por qué ser violentos encuentros físicos o verbales con sus semejantes. Basta un tóxico diálogo interno para perderse en una absurda pelea donde el juicio, la crítica, el rencor, el odio y la falta de respeto son los protagonistas, y los demás (mi pareja, mis padres, mis familiares, mis amigos, los políticos que salen en la tele…) son mis enemigos. ¿Te suena esta defición de guerrero?

Es inevitable que a veces nos sintamos sacudidos por lo que sucede a nuestro alrededor. Lo que no es inevitable es reconducir nuestro estado hacia uno más útil. Sentirse siempre triste u ofendido por lo que los demás dicen o hacen es una inútil pérdida de energía. Lo que los demás dicen o hacen no puede de ningún modo contrarrestar la voluntad de un auténtico guerrero. Como guerrero, tus actos te definen y te responsabilizas por ellos. La respuesta de los demás no desvía tus intenciones ni modifica el camino que tu corazón ha escogido. El auténtico guerrero, aún sabiendo que mañana el mundo acabará, en su último paseo por el bosque y antes de que el sol se ponga por última vez, cava un agujero donde planta la semilla de un hermoso árbol. Porque un verdadero guerrero jamás renuncia a aquello que ama.

“El espíritu de un guerrero no está hecho a la queja, ni está hecho a ganar o perder. El espíritu de un guerrero está hecho sólo a la lucha, y cada lucha es la última batalla del guerrero sobre la Tierra. Por eso el resultado le importa muy poco. En su última batalla sobre la Tierra, el guerrero deja fluir su espíritu libre y claro. Y mientras batalla, sabiendo que su intento es impecable, el guerrero ríe y ríe.”

Don Juan Matus

*Si lo desea, puede visitar la página de Jorge Benito:Mindful Science

Nuestras conductas con el dinero

Corazón de dineroEl dinero es una corriente de energía vital creada desde planos superiores para darnos un elemento que ayudará a nuestra evolución. Por problemas culturales crecimos con conceptos erróneos con respecto a él.

Se nos ha repetido siempre que lo espiritual y lo material eran dos cosas reñidas entre sí; nada más alejado de la realidad, ya que el dinero está presente en todos nuestros actos. Se dice que cambia a la gente, que da poder, que todo lo puede, se le llama “vil” atribuyéndole las malas conductas; es común oír que “mató por dinero” o “robó por dinero”.

UN PAPEL nunca podría ser el responsable de nuestras acciones.

Roba quien es capaz de robar y mata quien por evolución es capaz de matar. Los griegos decían que cuando los Dioses querían enceguecer a un hombre les daban dinero y poder.

Nada fue creado en vano; detrás de cada elemento hay una tarea de aprendizaje imprescindible para nuestro crecimiento.

Venimos a este plano a APRENDER, no a padecer

Cuando hay padecimiento es porque no hay comprensión de lo que se está viviendo por lo tanto no se aprende, entonces se va a repetir el conflicto tantas veces como sea necesario hasta resolverlo.

El dinero es energía vital que recorre el planeta al igual que la sangre recorre el cuerpo físico.

¿Por qué el dinero nos falta y la sangre no?

Porque la sangre fluye naturalmente, sin nuestra intervención y al dinero lo manejan nuestros mandatos mentales, en especial el miedo.

Los conflictos con el dinero es una resultante, es un indicador de algún problema a otro nivel. Generalmente los mismos conflictos que vivimos a nivel material se reflejan en nuestro mundo emocional.

La mayoría de estos juegos mentales son inconscientes. Si bien algunos se pueden conocer, no siempre se sabe exactamente que patrón de conducta tienen detrás.

Teniendo como base el cuadro anterior trataremos de analizar cada una de las posibilidades.

Hay que tener muy claro que a nivel Karmático los inconvenientes con el dinero pueden existir como consecuencia de un mal manejo anterior que, por supuesto, venimos a corregir.

*El avaro

Es un ser básicamente dominado por el miedo, cree que a mayor cantidad de dinero, mayor seguridad.
Generalmente guarda “por si le pasa algo”, siempre es negativo, quiere estar “preparado” por si se enferma, tiene alguna pérdida importante de cualquier índole, muertes, accidentes o algún tipo de desgracia.
Con este tipo de pensamientos crea a su alrededor un malestar continuo ya que el miedo se está retroalimentando siempre, por lo tanto cada vez va a ser mayor.
Llega a tener fortunas que no puede calcular y sigue viviendo miserablemente. Esto sucede porque espera la fuerza y el poder desde afuera, cuando esto es interno y nada externo modifica una conducta cuando es alimentada desde el patrón mental.
Este ser está incapacitado, desde su estructura mental, para disfrutar.
Debe entender que por más dinero que tenga, su sensación de inseguridad no cambia a menos que trabaje para ello.
Debe aprender el manejo del dinero entendiendo especialmente que es una corriente de vida y por lo tanto no debe resguardarse para nada negativo. El guardarlo, acumularlo y especialmente cuando esto se hace desde consignas mentales negativas, genera un cúmulo energético acorde a la que se utilizó, que lo único que atrae es un aumento en sensaciones emocionales, que impulsa a seguir con la conducta, así se alimenta la sensación y se entra en un círculo vicioso que cada vez es más grave.

*El despilfarrador

En este caso pese a ser el opuesto del anterior, debemos recordar que hay una Ley de Polaridad que dice que los opuestos son iguales.
Generalmente estamos ante una persona que no puede retener el dinero, gasta más de lo que debe, hasta llegar a lograr su destrucción a nivel material, conscientemente, sin poder evitarlo.
Si estudiáramos sus antecedentes familiares es casi seguro encontraríamos personas muy allegadas a él con características de avaro. A nivel inconsciente tiene el mismo miedo, solo que lo expresa por el opuesto: El avaro tiene miedo a no tener dinero. El despilfarrador tiene miedo a tener dinero y por eso parecerse a… (identifica al dinero con la persona a la que no quiere parecerse, sin darse cuenta que por estar actuando en el opuesto, está siendo igual).
Esta es la causa por la cual, a veces, grandes fortunas se destruyen en muy poco tiempo cuando la persona a cargo de ellas corresponde a estas características.
En realidad, no quiere cerca al dinero por creerlo el causante de desavenencias, que solo provienen del miedo.
Tiende a tener conductas en las que se demuestra una “falta de responsabilidadque no es más que una forma de bloqueo que le impide ver de antemano las consecuencias de sus actos, y así los viera, no puede evitar el accionar.

*La Pobreza

Es un mecanismo de defensa de patrones mentales que están en el inconsciente; esta consigna si bien se podría estar notando en el aspecto material sin dudas también se expresa en los demás mundos.
En el mundo emocional generalmente siente que no lo quieren, tiene sensaciones de soledad, de abandono, por esto es demandante con sus afectos. Es como si nunca le alcanzara lo que le dicen o le dan como muestra de cariño, sobre todo cuando se trata de las personas más allegadas. En su interior nunca cree demasiado en cuanto lo quieren. En el mundo mental el patrón predominante es la desvalorización, juega en su interior con una constante sensación de “no sirvo” o “no puedo”. Por esto activa, a veces, juegos muy fuertes de exigencia y de auto-exigencia.
Nunca tiene en cuenta su esfuerzo ni su sacrificio.
No repara en los límites de su cuerpo físico y a la hora de hacer valer su trabajo es posible que no sepa cobrarlo.
Se rodea de personas exigentes, por lo cual vive exigido al máximo en todas sus áreas. Como es imposible que pueda cumplir con todos los compromisos que tiene, sacrifica todo lo que debe hacer por sí mismo.
Esto hace que cada vez se desvalorice más, porque estas actitudes funcionan como una suerte de auto-castigo, que generan a la vez que alimentan los “no me merezco”.
Es una sumatoria de conductas sin fin que se retroalimentan a sí mismas. Llega a convencerse de que nada bueno le puede pasar, o que lo bueno dura poco con lo que genera vivir siempre en una larga lista de carencias a las que determina como normales.
A partir de esta consigna se asegura desde el inconsciente vivir en la pobreza.

*El comprador compulsivo

La compulsión es un mecanismo de defensa de patrones mentales que funciona como reaseguro de sufrimiento. Funciona en las compras compulsivas como en la comida, en el fumar, en el beber o cualquier actividad que emprenda el ser que se encuentra activado desde esta conducta y lo sostiene en un continuo malestar.
En un comienzo aparece como un auto-castigo para luego transformarse en una auto-destrucción si no lo detiene.
Por ejemplo: “voy a comprarme algo, para gratificarme”
Entonces sale compulsivamente, en general, con su tarjeta de crédito y comienza a gastar sin control.
Con esto se asegura a nivel inconsciente un grave problema con los compromisos que asume por lo cual queda impedido de disfrutar todo lo que compró.
O sea, aquello que comenzó como un regalo, se transforma en un cúmulo de sensaciones, enojos y críticas que terminan en una culpa más.
Dentro de esta clasificación también encontramos al que llamamos jugador en este caso como llegan a perder cosas que perjudican a los seres que más quieren, la sensación de culpa es aún mayor.
Una de las cosas que hay que tener más claro es que las conductas compulsivas son inconscientes, si bien hay un conocimiento consciente de los hechos, se tiene la sensación de no poder controlarlas. De hecho es así, ya que el verdadero motor es la necesidad de dañarse que generan las culpas.
Los actos tienen características de hábitos, funcionan como actos mecánicos “involuntarios de los cuales no se tiene registro en el momento de efectuarlos, por eso un fumador puede encender dos cigarrillos a la vez.

El primer trabajo a realizar está en hacer consciente todos los hábitos…

NO ME IMPORTA EL DINERO

Después de ver esta frase solo falta saber si quien la dice TIENE DINERO o NO.

SI TIENE DINERO: HA LOGRADO LA META DE APRENDIZAJE MÁS IMPORTANTE CON ESTA CORRIENTE DE VIDA.
¡EL DESAPEGO!

Con lo cual nunca le va a faltar ya que el flujo del dinero está manejado desde la frecuencia suministro y al no intervenir, su llegada está de acuerdo a lo que quiere tener. FELICITACIONES.

SI NO TIENE DINERO: quiere decir que algo está impidiendo la comunicación con el dinero, hasta se podría estar juzgando con conductas parecidas a la de la pobreza.
Muchas veces se dice “no me importa” cuando se siente que algo nos supera.
Significa que esta frase puede estar ocultando un no puedo o un no sirvo, con lo cual se estaría ante la presencia de un patrón de desvalorización.

NO ES POSIBLE QUE NO INTERESE ALGO QUE ESTÁ PRESENTE EN CADA ACTO DE NUESTRA VIDA

Pueden existir consignas que disocian lo material de lo espiritual incluso clasificando como malo o bueno.

Se debe incorporar la idea de que todo se complementa, en cada elemento hay un aprendizaje.

Si analizamos que el dinero está presente en todo, que no hay nada gratis, siempre hay un costo cuando algo es gratuito para alguien, es porque lo que vale lo está pagando otra persona.

Paradójicamente quien dice:
“No me importa el dinero, si lo tuviera, ayudaría a mucha gente”. Cuando se ha analizado esta frase, podría estar encubriendo unno me merezco.

  • Autora : Lic. Anacelis Castro. Doctora en Metafísica. Fragmentos del libro El Dinero, premiado como trabajo ganador del TEILHARD DE CHARDIN 1997

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Acto simbólico de sanación con el dinero