Personas adictas al conflicto: perfiles en guerra con ellos mismos

Convivir con personas adictas al conflicto es como habitar en un territorio minado. No solo enrarecen el ambiente con su malestar y con esa ansiedad de quien sabe que basta un comentario, un gesto o una palabra para que salten sobre nosotros. Además, nos contagian esa tensión propia de quien no hace otra cosa que librar guerras internas.

Todos, conocemos o hemos coincidido en alguna ocasión con una personalidad claramente conflictiva. No hablamos del clásico buscador de problemas que puede estar ahora mismo en cualquier aula de un instituto de secundaria, intentado superar su adolescencia y crisis de identidad. Nos referimos a un perfil muy concreto que se caracteriza por un comportamiento orientado solo a desestabilizar, a romper el equilibrio familiar, a crear disputas entre vecinos, y auténticas batallas campales en cualquier escenario laboral.

Hablamos de una adicción, de una búsqueda casi compulsiva del conflicto. Así, más que tomarlo como algo anecdótico, autores tan relevantes como el Doctor Bill Eddy, mediador y creador del instituto para la resolución de conflictos, nos advierte de algo muy concreto. En nuestra cultura, este tipo de personalidad está presente en casi cualquier esfera. Debemos, por tanto, tomar conciencia de lo que hay tras ellas para manejarlas mejor.

Algunas personas causan felicidad ahí donde caminan, otras la proporcionan cuando se van”Oscar Wilde-

Personas adictas al conflicto, la anatomía de la ira

Podríamos decir que la mejor estrategia para lidiar con las personas adictas al conflicto es evitarlas. Sin embargo, no todo en esta vida se soluciona saliendo por la puerta de atrás, poniendo distancia o borrando a alguien de nuestra lista de contactos. Como seres sociales estamos obligados a convivir y, aún más, también cabe la posibilidad de que seamos nosotros mismos una de esas personas. Alguien habituado a recurrir al conflicto cuando hay algo que no sabemos manejar.

Por otro lado, un aspecto que se encuentran en muchas ocasiones los trabajadores sociales, abogados, psicólogos o psiquiatras es a este tipo de personalidad. Porque las personas adictas al conflicto, lo creamos o no, están detrás de muchas demandas, denuncias, casos de violencia de género y disputas laborales. Es como vemos una realidad más que evidente, un comportamiento concreto donde hay alguien que busca proyectar su ira sobre los demás.

El Doctor Eddy estima que si un 15% de la población adulta presenta algún trastorno psicológico de los recogidos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), y al menos un 10% de esta proporción evidencia lo que él ha llamado «personalidad de alto conflicto». Veamos qué rasgos y comportamientos retratarían este tipo de personalidad.

¿Cómo son las personas adictas al conflicto?

Algo que debemos tener claro cuando nos enfrentamos a una personalidad de alto conflicto es que el problema, la disputa o la reacción desmedida que hayan proyectado sobre nosotros no es real. El problema no está en nosotros, sino en ellos. En ese interior falto de equilibrio, de gestión emocional, de fortaleza psicológica.

Estas son sus características:

  • Su estilo de pensamiento es de todo o nada. Ellos/as no analizan, no son flexibles, no se toman ningún tiempo para sopesar una situación. Se limitan a generar un tipo de respuesta basada en la agresión o la crítica cuando algo no les gusta o no se ajusta a sus expectativas.

  • Baja eficacia en el control emocional. Algunas personas conflictivas sí tienen cierto control sobre sus emociones, pero lo hacen con una única finalidad: manipular emocionalmente a los demás. Otros, se limitan a volcar su ira y frustración sobre los demás hasta crear atmósferas muy desgastantes.

  • Desestabilizan entornos y personas. Las personas adictas a los conflictos son expertos en difundir rumores, en criticar, en desplegar conductas de dominación, de humillación, de ofensa continuada.

  • Nula resistencia a la frustración y buscadores de culpa. El adicto al conflicto no tolera que algo no salga o no sea como él o ella espera. No solo se frustra, sino que convierte esa frustración en rabia y busca culpables sobre quien proyectarla.

  • Sus pensamientos están siempre dominados por emociones negativas.

  • Presentan incapacidad para reflexionar sobre su propio comportamiento.

  • Dificultad para empatizar con los demás.

  • Evitan cualquier tipo responsabilidad por el problema o por buscar alguna solución.

La persona que no está en paz consigo misma, estará en guerra con el mundo entero” -Mahatma Gandhi-

¿Cómo manejar a las personas adictas al conflicto?

Habrá personas más conflictivas y personas con las que se pueda razonar un poco mejor. Ahora bien, en muchos casos estamos obligados a convivir con perfiles tan complejos como desgastantes, y es ahí donde es necesario tomar adecuadas medidas. Un primer aspecto que no debemos dejar de lado es el siguiente: evitemos tomar sus reacciones como algo estrictamente personal, en realidad este perfil está en conflicto consigo mismo.

Por tanto, y en la medida que sea posible, no nos desgatemos más dando explicaciones y discutiendo con alguien que no puede ni quiere atender a razones. No nos dejemos arrastrar por sus propias tormentas y limitémonos a identificarlas para desactivar el impacto que puedan tener en nosotros.

Asimismo, y ya desde un punto de vista clínico, es importante también hablar de cómo intervenir. El propio DSM está estudiando la posibilidad de incluir ya la personalidad de alto conflicto como un tipo de trastorno a considerar, de ahí que no debamos dejar de lado la importancia de recibir un tratamiento psicológico específico. De este modo, se podrían trabajar aspectos tan relevantes como el manejo emocional, el control y origen de la ira o cómo aprender a vincularse con los demás mediante la empatía y con comportamientos más respetuosos.

Concluiremos diciendo que nadie busca tener una personalidad conflictiva. Estableceremos con ellos ciertos límites, queda claro, pero hay que considerar también que muy a menudo tras esa incómoda fachada de «busca problemas» se abre un trasfondo de complejidades y heridas escondidas que demandan atención.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quiero dejar de ser destructivo“.

Donde no puedas ser tú, mejor no estar

Si no puedes ser tú ahí donde te encuentras ahora, pon distancia. Ganarás en salud mental y protegerás el valioso tejido de tu autoestima.

Donde no puedas ser tú, mejor no estar. Porque ser fiel a la propia identidad, valores y dignidades requiere ser fuerte de corazón y valiente en decisiones. Al fin y al cabo, la vida ya es lo bastante complicada para que otros apaguen nuestras valías y autoestimas, para que nos hagan encajar a la fuerza en espacios y dinámicas que no van con nosotros, que nos hacen sentir mal, que oxidan el ánimo.

Esta reflexión en la que seguramente todos estamos de acuerdo tiene un curioso, pero importante matiz. ¿A qué nos referimos cuando decimos “ser túEs decir, ¿qué significa ser tú mismo? Por extraño que nos parezca son muchas las personas que aún no han logrado dar forma a este músculo, al corazón de la propia personalidad.

Definirnos, conocer dónde están nuestros límites, dónde nuestras pasiones, haber realizado una buena reflexión sobre todo lo vivido, tener claro qué deseamos para nosotros mismos, son pequeños ejemplos de esa piedra angular de la salud mental. Porque defender nuestra esencia y apreciar lo que somos es bienestar y es vitalidad.

Así, es muy común ver a personas que se definen a sí mismas por aquello que hacen: “soy policía”, “soy profesora de autoescuela”, “soy operario de fábrica”, “soy padre de familia”. Ahora bien, más allá de lo que hagamos o dejemos de hacer, hay algo más. Porque las personas no somos solo aquello a lo que nos dedicamos, somos lo que soñamos, lo que hemos vivido, lo que no queremos, lo que esperamos de la vida…

Y todo ello merece ser defendido, protegido a diario.

“Las personas reales están repletas de seres imaginarios” -Graham Greene-

La dificultad de ser tú cada día

El hambre de autenticidad aparece en nosotros a diario. Queremos ser nosotros mismos en cada decisión tomada, queremos que haya armonía en cada una de nuestras relaciones, sin recurrir a la falsedad, sin tener que ceder en cosas que no van con nosotros. Ansiamos, en esencia, salvaguardar ese epicentro donde se halla la propia identidad y que nada ni nadie rompa ese equilibrio.

Y sin embargo, sucede. Casi sin saber cómo dejas de ser tú cuando en el trabajo acabas llevando a cabo tareas que no te agradan ni te identifican. Dejas de ser tú cuando dices “sí” a la pareja, a la familia o cualquier otra persona cuando lo que necesitabas era decir bien alto un “no”.

Tarde o temprano llega ese momento en que nos miramos al espejo y aunque reconozcamos esas facciones, esos matices familiares, gestos y detalles, concluimos con tremenda angustia que hemos dejado de ser nosotros mismos para ser lo que la vida ha hecho de nosotros.

No ser uno duele y nos lleva a la deriva

El psicólogo Mark Leary, profesor de la Universidad de Duke nos advierte de algo importante. Cuando una persona percibe su falta de autenticidad, experimenta un gran sufrimiento. Es decir, en el momento en que dejas de ser tú, día tras día y de forma continuada, llega esa frustración capaz de derivar fácilmente en una depresión.

  • Aún más, algo que ha analizado la Universidad de Harvard a través de un estudio es que la palabra de moda en muchos entornos de trabajo es sé auténtico”. Sin embargo, estamos obligados a formar parte de complejos equipos de trabajo, de seguir los firmes dictados de los directivos, de obtener unos objetivos muy concretos… Todo ello es un arma de doble filo.

  • Es muy complicado ser tú en entornos tan definidos, rígidos y competitivos. Poco a poco aparece la ansiedad, el estrés y ese malestar donde somos plenamente conscientes de que lejos de ser auténticos, estamos supeditados y alienados.

Cuando nos falta la autenticidad, lo queramos o no, estamos obligados a buscar un equilibrio entre lo que hacemos y lo que necesitamos. Entre lo que somos y lo que llevamos a cabo. Así, algo que debemos considerar es que ser fiel a uno mismo no es fácil, requiere que aprendamos a tomar decisiones convincentes y valientes.

Atrévete a ser tú y ganarás en salud y bienestar

Donde no puedas ser tú, pon distancia. Donde no te permitan expresarte, ni demostrar tus valías, donde otros osen apagar tu luminosidad, tus risas y tus valores, huye. ¿De qué nos sirve una vida con semejante sufrimiento? No es lógico ni permisible, por ello, en el momento que percibamos ese pinchazo dañando nuestra autoestima y dignidad, vale la pena reflexionar en las siguientes ideas.

Decisiones basadas en el autoconocimiento

  • En la actualidad, la psicología toma muchas ideas de las corrientes existencialistas. Una de ellas, nos recuerda que para disfrutar de una vida auténtica es necesario un compromiso con nosotros mismos. 

  • Ello implica permitirnos adecuados espacios de reflexión para valorar si lo que hacemos a diario, lo que decimos, respondemos, decidimos hacer, es acorde a nuestro propio ser.

  • Bastaría, por ejemplo, preguntarnos a diario ¿me siento bien con esto que he hecho? Nuestras respuestas sinceras deberán marcar decisiones más valientes.

Recuerda lo que mereces

Si quieres ser tú cada día de tu vida, recuerda lo que mereces. Ten en cuenta tus valías, aprende de tu pasado, sitúa metas en tu horizonte y sobre todo, no te dejes más en segundo lugar. No eres un personaje de reparto, eres el protagonista.

Todos tenemos derecho a tener una existencia plena, satisfecha y alineada con nuestros intereses y pasiones. Todos florecemos a diario y nadie tiene por qué quitarnos nutrientes, marchitarnos con su presencia. Se trata, por tanto, de elegir bien donde expandir nuestras raíces sin olvidar que merecemos aquello con lo que soñamos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas” . 

Agotamiento psicológico, cuando la gota colma el vaso

El agotamiento psicológico nos debilita física y mentalmente. Es una dimensión que surge como resultado de los demasiados”: demasiadas decisiones, demasiados pensamientos intrusivos, demasiado trabajo, obligaciones, interrupciones, ansiedades A su vez, es también el reflejo de muchos pocos“: poco tiempo de calidad para uno mismo, pocas horas de sueño, poca calma interior

Todos hemos experimentado alguna vez esta sensación, este desgaste a todos los niveles. Es importante tener en cuenta que un cerebro fatigado, agotado psicológicamente, trabaja y responde a los estímulos de otro modo. Así, y como dato curioso, el neurocientífico Matthew Walker pudo demostrar a nivel de laboratorio que las personas mentalmente cansadas tienen una percepción más negativa de su realidad y además, son mucho más sensibles a nivel emocional.

A veces simplemente te cansas, te quedas agotado y sin fuerzas en ese rincón solitario del desánimo donde todo pierde su razón de ser, su brillo, su espontaneidad

Por otro lado, un aspecto que a veces nos lleva a errores es llegar a pensar que ese agotamiento psicológico se debe, en esencia, a una acumulación fatídica de errores, de malas decisiones, fracasos o decepciones. No es cierto. La mayor parte de las veces el cansancio es el resultado directo de un volumen desmesurado de tareas y actividades que asumimos sin percibir que nos superan.

Todos hemos oído aquello de que la percepción de nuestra realidad depende a veces de cómo vemos el vaso, si medio lleno o medio vacío. Sin embargo, y en relación al presente tema, podríamos formular la pregunta de otro modo: y tú ¿cuánta cantidad de agua podrías soportar si tuvieras esa taza en la mano? A veces, basta solo una gota más para colmar el vaso y llegar al límite de nuestras fuerzas.

Agotamiento psicológico, un problema demasiado común

Carlos se siente satisfecho con su vida, de hecho, no podría pedir más. Es diseñador gráfico, le gusta su trabajo, tiene una pareja a la que adora y además acaba de ser padre. Todo lo que le rodea es satisfactorio, no hay ningún problema importante en su vida; sin embargo, cada día nota que le cuesta más tomar decisiones, su humor es más taciturno, no puede concentrarse e incluso tiene problemas para conciliar el sueño.

Se siente incapaz de entender qué le ocurre. Todo va bien, de hecho debería sentirse más feliz que nunca; sin embargo, en su mente hay una especie de sensor que le indica que algo falla, que algo va mal. Si tuviéramos un observador externo en esta historia nos podría explicar varias cosas que le servirían de ayuda a nuestro protagonista.

Una de ellas es que Carlos tiene la sensación de que están ocurriendo demasiadas cosas a la vez en su vida: un ascenso, nuevos proyectos profesionales y clientes a los que satisfacer, un hijo, una hipoteca, la consolidación de una etapa personal donde desea (se exige) que todo sea “perfecto”. Todo ello da forma a una constelación donde muchos pocos hacen un demasiado en su cabeza, poniendo en peligro su capacidad de control. Su agotamiento mental es evidente, además de desgastante. 

Veamos a continuación cómo impacta en nosotros la fatiga mental.

Signos y consecuencias del agotamiento psicológico

  • Fatiga física y pérdida de energía. La sensación de agotamiento llega a veces a tal nivel que es común levantarnos por la mañana teniendo la firme convicción de que no vamos a poder con nuestra jornada.

  • Insomnio. Al principio es común sufrir súbitos despertares por la noche, pero más tarde podemos experimentar serias dificultades para conciliar el sueño.

  • Pérdidas de memoria. Según un artículo publicado en la revista The Journal of Forensic Psychiatry & Psychology, el agotamiento psicológico suele producir una alteración cognitiva llamada efecto de desinformación. Es ese donde confundimos datos, donde evocamos la información de forma incorrecta, mezclando imágenes, personas, situaciones

  • Entre los síntomas físicos es común experimentar palpitaciones, problemas digestivos, cefaleas, pérdida del hambre o un aumento excesivo del apetito

  • A nivel emocional es muy característico el sentirnos más sensibles, a la vez que apáticos, irritables y pesimistas.

  • Asimismo, otra característica común es la anhedonia, es decir, incapacidad de sentir placer, de disfrutar de las cosas tanto como antes, ya no nos ilusionamos, la vida se vuelve más gris y el mundo se queda suspendido en un horizonte lejano donde solo escuchamos su rumor desde la distancia

El sueño es un buen colchón para el cansancio” Juan Rulfo

Cómo afrontar el agotamiento psicológico

Decía Eric Hoffer que el peor cansancio llega por el trabajo no realizado. Es una gran verdad. En ocasiones el auténtico agotamiento se conforma por todo aquello que queremos hacer y no hacemos. Por todos esos objetivos cotidianos que nos proponemos y que nos sobrepasan, a los que no llegamos, los que quedan frustrados porque nuestro nivel de exigencia es muy alto o las presiones del entorno, desmesuradas.

Al final sucede, la gota colma el vaso y el vaso ya pesa en exceso. Es entonces cuando todo se nos va de las manos. Así, lo que deberíamos hacer en estos casos y antes de nada, es tomar conciencia de lo que nos está sucediendo. El agotamiento psicológico está ahí y debemos evitar que la “criatura” se haga más grande, más oscura y opresiva. Reflexionemos por tanto en las siguientes dimensiones, en esos pasos que deberíamos poner en práctica después.

3 permisos que debes darte para escampar las nubes de la fatiga mental

  • Date permiso para reencontrarte. Puede parecer irónico, pero el agotamiento psicológico tiende a aprisionarnos en las capas de las preocupaciones, las auto-exigencias, presiones, deberes y ansiedades hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos. Date permiso para reencontrarte y para ello, nada mejor que disfrutar de una hora al día donde reducir al máximo todo estímulo (fuera sonidos, fuera luces artificiales). Hallemos un entorno tranquilo donde limitarnos a ser y a estar.

  • Date permiso para priorizar. Este es sin duda un punto esencial. Recuerda qué es prioritario para ti, qué es lo que te identifica, lo que amas, lo que hace feliz. Lo demás será secundario y no merecerá semejante inversión emocional y personal por tu parte.

  • Date permiso para ser menos exigente. El día tiene 24 horas y la vida, lo queramos o no, tiene una cuota limitada. Aprendamos a ser realistas, a aprovechar el tiempo sin ponernos presiones, listones altos o el deseo de que todo sea perfecto. A veces, basta con que todo sea igual que ayer, con su equilibrio humilde y tranquilo.

Para concluir, sabemos que nuestra realidad es cada vez más demandante, que a veces queremos llegar a todos y a todo; sin embargo, no está de más recordar una idea. Estamos hechos de piel, de carne, de corazón y tendones psicológicos que deben nutrirse también de tiempo de calidad, de descanso, calma y ocio. Aprendamos a priorizarnos, a cuidarnos como merecemos

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

El cuerpo nos informa claramente de nuestras emociones

Para Quim Vincent, osteópata y psiconeuroinmunólogo, un síntoma no debería ser nuestro enemigo, sino un aliado que avisa de que algo no funciona bien. Por eso es importante escuchar al cuerpo y estar atentos a lo que nos dice. 

Escuchar al cuerpo es primordial para Quim Vicent, acostumbrado como osteópata a escuchar a sus pacientes con las manos. Cuanto menos escuchemos a nuestro cuerpo, cuanto más rápido ignoremos la orden de parar, más graves serán las consecuencias y más difícil la reparación, advierte.

Ahora acaba de publicar Aprende a escuchar tu cuerpo” (RBA Libros, sello Integral). Su lectura, amena y asequible para todos los públicos, ayuda a prestar más atención a los mensajes que nos manda nuestro cuerpo. También enseña a entender mejor por qué padecemos algunas enfermedades o disfunciones.

Quim Vicent o el arte de escuchar al cuerpo

Quim Vicent es osteópata, neuropsicoinmunólogo y posturólogo, además de director de la clínica de medicina integrativa Arvila Magna.

Desde la perspectiva de la medicina integrativa y la escucha activa del cuerpo, nos da pautas de cómo identificar, prevenir y aliviar los síntomas que afectan a nuestro bienestar.

¿No sabemos escuchar a nuestro cuerpo?
–No sabemos escuchar en general. Todos vamos con ideas preconcebidas.

Por necesidades económicas, materiales, etc, vivimos de una forma que se escapa mucho de la forma biológica en la que deberíamos vivir, muy alejada de una forma de vivir natural y esto conlleva muchísimo estrés.

¿De qué hablamos cuando hablamos de estrés?
–Cuando decimos estrés –que a veces parece una excusa médica–, nos referimos a lo que sucede cuando nos levantamos a las 7h de la mañana, para vestir a nuestros hijos y llegar al colegio y al despacho, revisar los mails y todas las preocupaciones que se nos acumulan.

Con el estrés continuado se produce un cambio bioquímico. Esto significa, por ejemplo, que vas a fabricar menos jugo gástrico en el estómago. A partir de ahí, la vitamina B12 igual no la podrás absorber y, si no la absorbes, una fase del hígado, la metilación, no se produce, y esto hará que tengas más estrés y ansiedad.

Esta es una reacción entre miles, pero hablamos de una respuesta integral.

¿Y cómo analizas tú esas respuestas en la consulta?
–Los pacientes necesitan ser escuchados, pero no solamente ser escuchados, necesitan saber que son entendidos. Hay una escucha primera que es con los oídos y otra que es a través de las manos.

La primera visita no debería durar menos de una hora, hay que conocer la historia de vida de la persona: eso es fundamental. Después, su cuerpo nos hablará. Hay que escuchar su cuerpo a través de nuestras manos. También nos dice muchísimas cosas cómo es su postura, la mirada

Creo que nos perdemos una gran oportunidad, si no estamos atentos y sin juicios. Parece fácil, pero no lo es tanto.

La atención es algo que no deberíamos perder en nada de lo que hacemos. Cada vez que nos lavamos las manos, por ejemplo ¿estamos pendientes del agua que cae… de esta sensación o de lo que hay que hacer 3 minutos después?”

En el libro hablas de que la poca atención que prestamos a la respiración…
–¿Somos conscientes de cómo respiramos? ¿Tomamos conciencia de cómo lo hacemos? Muchas veces es solo un mínimo recorrido, cuando la respiración tendría que ser amplia.

Cada hora del día, habría que hacer una pausa para realizar una respiración profunda y tomar conciencia de ella. Simplemente con eso, nuestra vida podría cambiar. Aunque sea complicado el día a día que tenemos en las ciudades, hay que buscar tiempo para salir a la naturaleza y respirar bien.

En otro momento dices quecuando aparece el dolor de espalda hay que preguntarse también sobre la propia vida“. ¿Asumimos sufrir dolores de espalda como normal?
–Tener una lumbalgia parece que sea normal. Pero no, no debería doler la espalda. Cada cosa tiene su significado.

Como terapeutas no podemos decir que todo es emoción, eso sería muy fácil. Todo el mundo tiene una mochila emocional, pero hay que preguntarse: ¿es mi emoción la que predomina? Si la emoción predomina –esa pregunta debemos averiguarla como profesionales–, es la causa que hay que tratar.

Hay que abrir esa puerta y hacer reflexionar al paciente sobre qué le tiene atrapado, por qué su energía cada vez es menor, por qué le pesa El cuerpo nos informa claramente de nuestras emociones. También la forma de los dientes: si están superpuestos, la forma, la distancia de los dientes

Insistes en la importancia de la boca en las patologías…
–Antes de dedicarme a la medicina integradora, cuando acabé mis estudios de osteopatía, conocí al Doctor Michel Stephan, que hablaba de la importancia de la boca en todas las patologías. La osteopatía no es más que un estudio de la integridad del cuerpo.

Michel Stephan me dijo que lo más importante es conocer el origen de cualquier disfunción y dónde la boca puede tener algo que ver. He visto a muchos pacientes con hernias discales cuyo digestivo funcionaba mal, pacientes cuyas menstruaciones tampoco estaban reguladas, con muchos focos de infección en la boca

Por eso, ese gran puzzle que llamamos cuerpo humano es, en el fondo simple, una coherencia clara.

“Actuamos como si el síntoma fuera el peligro. Pero el síntoma es un aviso que nos da el cuerpo sobre una disfunción”.

Háblanos de la relación entre la hernia discal y alimentación.
–En muchas hernias discales, simplemente rehabilitando el intestino, la sintomatología discal desaparece

Primero, hay que mirar la gravedad, si la hernia de disco está afectando al canal medular o no. Siempre que no sea una urgencia médica, se estudia la posición. Si estamos muy cerrados, eso conlleva una tensión a nivel del digestivo, tenemos más ansiedad, problemas para digerir las proteínas

Pero no podemos afirmar que la hernia discal venga por esto solo. Ha habido un conjunto de cosas, sean digestivas, estructurales que han llevado a esta hernia. La medicina integrativa pone en orden todos estos conceptos

Yo, en casos de hernia discal, intento modificar los hábitos alimentarios y busco interferencias en la boca, la salud intestinal y la parte postural.

¿Cuál es tu relación con la medicina tradicional?
–Por suerte, cada vez más traumatólogos entienden las intervenciones de la columna como la última opción y recomiendan visitar a un osteópata experto.

Es un sistema donde deberíamos complementarnos. Mi clínica está llena de médicos. Somos un equipo. Unos sin otros no funcionamos. Somos defensores de un trabajo multidisciplinar, todo forma parte de un estilo de vida, una filosofía de tratamiento.

A la consulta vienen hasta niños que me derivan pediatras, en procesos de ortodoncia, para acompañamiento postural

Como especialista en neonatología, ¿cómo tendría que ser el momento del parto?
–En otros países hay un osteópata en la sala de partos, es una figura obligatoria. Es cierto que los partos instrumentados han salvado muchas vidas, pero los fórceps que tiran de la cabeza al niño pueden conllevar unas tensiones a nivel del cráneo que a veces derivan en consecuencias posteriores. Unas veces son inmediatas, pero a veces no: futuras escoliosis, problemas digestivos

Otro tema son la cesáreas. Una cosa es que sea necesaria, pero por el hecho de que nuestro ginecólogo ese día no nos pueda atender, programar una, es otra película… Con la cesárea, al no pasar por el canal vaginal de la madre, el bebé tendrá falta de 2 bífidobacterias importantes: el lactobacilus y el bifidobacterium. Son importantísimos para el sistema inmunitario del bebé. Si carecen de ellas, estos niños muy probablemente tendrán muchas infecciones: otitis, bronquitis, etc.

Y si un niño es separado de la madre en el momento de nacer, porque ha necesitado ir a una incubadora, etc. tiene también un vacío emocional. Es un proceso a seguir, puede afectar, más o menos, pero vale la pena tenerlo en cuenta para poder revisarlo.

¿Todo el mundo debería pasar por la consulta de un osteópata?
–Tenemos poca información: desde la forma de comer, la forma de pensar de vivir, de cuidar nuestro cuerpo. Y cuando carecemos de información, muchas veces no hacemos ciertos actos.

Yo sé que cuando se me enciende la luz de alerta del coche, tengo que llevarlo al mecánico, no tapar la luz. ¿Por qué, entonces, cuando me duele la lumbar, voy dejándolo pasar?”

Yo creo que nos queremos poco. En el ser humano hay un egoísmo que es necesario con la salud. Hay que estar bien para poder dar amor a los demás, una medicina básica en nuestros días

Así que ¿hay que ir a un osteópata? No lo sé, pero hay que cuidar la salud. Si uno dice, “yo voy a hacer una escapada a la montaña”, para mí ya es una forma de osteopatía, un contacto con la naturaleza. O a quien le guste meditar, o hacer un ayuno Dedicarnos a nosotros mismos.

¿Qué recomendaciones serían básicas?
–No tengo recetas mágicas, porque cada persona es diferente. Depende del estilo de vida. Me interesan las prioridades de cada paciente Porque en una persona obsesiva –que hay muchas–, si lo transportamos al mundo bioquímico, igual lo es porque no está metilando bien No le puedo exigir que haga o no ciertas cosas, porque le va a costar mucho.

Otras personas no van a hacer un cambio alimentario radical, porque sabes que les vas a provocar más estrés que beneficio. No les voy a dar una pauta alimentaria igual que al paciente anterior Igual les recomiendo hacer una respiración.

Si conseguimos pequeñas motivaciones que provoquen grandes cambios, el paciente se va a motivar cada vez más. Si le pongo tareas muy difíciles, se va a desmotivar y no va a ver ningún cambio”.

Hay que adaptarse y entender muy bien al paciente que tienes delante. A veces, haciendo el camino más fácil es cuando llegas a la mejor resolución. Quizá esa sea la parte más difícil, ver qué podemos hacer con pequeñas dosis para que haya un cambio en su salud.

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones”.

Logre que casi todo le importe un pimiento

No se trata de ser indiferente a todo. Pero en la vida hay que decidir qué guerras merece la pena librar para despreocuparnos de lo demás.

Cuando entramos en conflicto con alguien o con el mundo en general, consumimos buena parte de nuestra energía con enfados, pensamientos negativos, réplicas y contrarréplicas. Ser reactivos, además de agotarnos, nos coloca siempre en desventaja, ya que entonces no decidimos nuestras acciones: vamos a remolque de los acontecimientos, tratando de defendernos y justificarnos, buscando que los demás corrijan su actitud, se disculpen o hagan aquello que nosotros haríamos en su lugar. Algo que nunca se producirá, ya que nadie está en el lugar de nadie.

Contra todo este sufrimiento mental innecesario, el bloguero Mark Manson nos formula la siguiente pregunta: “¿Y si lográramos que todo nos importara un pimiento?”. Este tejano, de 33 años, empezó escribiendo para sí mismo artículos que reflejaban su visión de la vida. La conclusión a la que llegaba es que prácticamente nada de lo que nos preocupa merece la atención que le dedicamos. Podemos resumir su filosofía en estos cinco puntos:

-Los marrones, decepciones y pequeñas catástrofes estarán siempre presentes en nuestro día a día. Forman parte de la existencia. Acéptelo.

-La felicidad reside en que no te importen demasiado. Es decir, cuanto menos te afecten mentalmente los conflictos cotidianos, más libre y satisfecho estarás.

-Ponerse siempre a prueba e intentar demostrar a los demás lo fuerte que somos nos conduce a la infelicidad.

-Dado que vivir consiste en resolver problemas, seleccione al menos los que merezcan la pena.

-El enfrentamiento es necesario. Hay cosas en nuestra vida que necesitan romperse para luego recomponerse y ser mejores.

El blog de este millennial desenfadado y a menudo irreverente empezó a cosechar millones de seguidores. Al final Manson acabó publicando el best seller titulado El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda (editorial HarpersCollins). La clave del libro es el adverbio casi: a menos que una persona esté hundida en una apatía depresiva, es imposible que todo lo que le suceda le resulte igual. En sus propias palabras: “Aquí tenemos una verdad escurridiza sobre la vida”.

No existe eso de que todo nos importe una mierda. Algo debe importarte () La pregunta entonces es: ¿qué debe importarme? ¿Cómo seleccionamos? ¿Y cómo puede importarnos una mierda lo que, a fin de cuentas, no importa?”.

Las decepciones, los marrones y pequeñas catástrofes forman parte de la existencia. Acéptelo.

A lo largo de una sola jornada interactuamos con mucha gente, se producen roces y malentendidos, pero depende de cada persona separar el grano de la paja, ya que nuestro espacio mental es limitado. Si nos dejamos arrastrar por asuntos secundarios, estaremos perdiendo un tiempo y energía preciosos para lo que sí es relevante. Lo que es verdaderamente prioritario solo lo puede saber el propio individuo, pero sí podemos identificar muchos distractores que nos absorben las fuerzas y que no merecen el tiempo que les dedicamos. Por ejemplo:

—La opinión de los demás: no podemos influir en la forma en la que nos ven los otros y, en el fondo, tampoco importa una m***** (como diría Manson). Lo que sí tiene valor es la opinión que tengamos de nosotros mismos.

—Las afrentas y calamidades: el daño que hayamos sufrido por parte de terceros no debería ocupar nuestro espacio mental, más allá de la decisión de tomar distancia. Hay que dejar ir lo que no aporta novedad ni valor a nuestra vida.

—Los pronósticos: la ansiedad que nos produce pensar sobre el futuro nos amarga la existencia. Como dice el poema de Constantino Cavafis Esperando a los bárbaros, mientras se teme la llegada de todos los males, nadie hace lo que tiene que hacer. ¿Y si dejamos de inventar excusas y nos ponemos a trabajar en lo que sí depende de nosotros? Terminaremos respondiendo a la segunda pregunta de Manson: ¿Y cómo puede importarnos una mierda lo que, a fin de cuentas, no importa? Pues siendo consciente de que hay que saber tirar de la cadena, desactivar las cuestiones accesorias. El psicoterapeuta estadounidense Richard Carlson nos plantea una pregunta que nos puede ayudar: “¿Tendrá esto trascendencia dentro de un año?”. Si la respuesta es negativa, es una tontería dedicarle un minuto más.

La clave del bienestar es dejar de sentirse víctima de los acontecimientos para decidir, momento a momento, lo que queremos que sean los elementos relevantes de nuestra vida. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Háblate mucho y con cariño: vivirás más *Luis Rojas Marcos“. 

Los 4 dones de las personas altamente sensibles (PAS)

Cuando uno se ve en minoría frente a la gran mayoría, la primera sensación es sentir desventaja y miedo. ¿Por qué percibo las cosas de un modo diferente? ¿Por qué sufro más que el resto? ¿Por qué encuentro alivio en mi propia soledad? ¿Por qué observo y siento cosas que los demás suelen pasar por alto? Quizás formes parte de las personas altamente sensibles (PAS).

Ser parte de eso 20% de la población que se reconoce a sí misma como una persona altamente sensible (PAS) no es una desventaja, ni te etiqueta como “diferente”. Es muy posible que a lo largo de tu vida, y en especial durante tu infancia, fueras muy consciente de esa distancia emocional, y de como en ocasiones, tenías la sensación de vivir en una especie de burbuja de extrañeza y soledad.

La alta sensibilidad es un don, una herramienta que te permite poder profundizar y empatizar más con las cosas. Pocas personas tienen la capacidad de llegar a este punto de aprendizaje vital.

Fue Elaine N. Aron quien a principios de los 90, ahondando en la personalidad introvertida, detalló con minuciosidad los rasgos de una nueva dimensión no descrita hasta entonces, y que reflejaba una realidad social: la de las personas altamente sensibles, reflexivas, empáticas y a la vez, reactivas emocionalmente.

Si es tu caso, si te sientes identificado/a con esos rasgos que la Doctora Aron nos dejó en su libro “The Highly Sensitive Person”, es importante que te convenzas también de que la alta sensibilidad no es un motivo para sentirte extraño o diferente. Al contrario, debes sentirte afortunado por contar con estos 4 dones.

1. El don del conocimiento emocional

Ya desde la infancia, el niño con alta sensibilidad va a percibir aspectos en su día a día que le van a ofrecer una mezcla de angustia, contradicción y fascinante curiosidad. Sus ojos captarán aspectos que ni los adultos tienen en cuenta.

Esa mueca de frustración en sus maestros, la expresión de preocupación en su madre Serán capaces de percibir cosas que otros niños no ven, y ello, les enseñará desde muy pequeños que la vida es a veces difícil y contradictoria. Verán el mundo con la mirada de niño que se abre tempranamente al mundo de las emociones sin saber aún que las guía, que las hace vibrar o qué afila el sufrimiento adulto.

Niño caminando con un gato y un globo cerca de la luna

El conocimiento de las emociones es una arma de callado poder. Nos acerca más a las personas para entenderlas, pero a su vez, también nos hace más vulnerables al dolor.

La sensibilidad es como una luz que resplandece, pero a su vez, nos hace más vulnerables al comportamiento de los demás, a las mentiras piadosas, a los desengaños, a las ironías… ¡Es que todo te lo coges a la tremenda! te dirán a menudo, ¡Es que eres muy sensible! te comentarán otros. Y así es, pero eres lo que eres. Un don exige una alta responsabilidad, tu conocimiento sobre las emociones te exige también saber protegerte. Saber cuidarte.

2. El don de disfrutar de la soledad

Las personas altamente sensibles encuentran cierto placer en sus instantes de soledad. Son rincones que buscan con anhelo para llevar a cabo sus tareas, sus aficiones. Son personas creativas que disfrutan de la música, de la lectura Y aunque ello no quita de que disfruten también de la compañía de otros, es en soledad cuando más satisfacción encuentran.

Mujer sujetando una jaula mientras libera sus pájaros

Las personas altamente sensibles no temen a la soledad. Son esos instantes en que pueden conectar más íntimamente con ellos mismos, con sus pensamientos, libres de apegos, lazos y miradas ajenas.

3. El don de una existencia desde el corazón

Mujer con violín y los brazos abiertos

A la hora de hablar de las personas altamente sensibles, se les asocia a menudo al sufrimiento. A su tendencia a las depresiones, a la tristeza, a sentirse vulnerables frente a los estímulos externos, frente al comportamiento de la gente. No obstante, hay algo que el resto no sabe: pocas emociones se viven con tanta intensidad como el amar y ser amado

Y no hablamos solo de relaciones afectivas, la amistad, el cariño cotidiano, o el sencillo acto de experimentar la belleza de un cuadro, de un paisaje o de una melodía, es para las personas altamente sensibles una vivencia intensa. Enraizada en el propio corazón.

La alta sensibilidad es vivir desde el corazón. Nadie vive más intensamente el amor, nadie se deleita más con los pequeños gestos cotidianos, con la amistad, con el cariño…

4. El don del crecimiento interior

La alta sensibilidad no se cura. Uno viene al mundo con ello, con esa particularidad, con ese don que ya se puede ver claramente desde que un niño es bien pequeño. Sus preguntas, su intuición, su tendencia perfeccionista, su umbral al dolor físico, sus molestias ante luces o olores fuertes, su vulnerabilidad emocional…

No es fácil vivir con este don. No obstante, una vez uno reconoce lo que es y lo que nos puede aportar, llega el momento en que debemos aprender a gestionar muchos de esos detalles. No debes dejar que las emociones negativas te desborden en ciertos momentos.

Mujer volando entre estrellas

Debes aprender también que los demás, van a otro ritmo, que no tienen tu umbral emocional. Que no vivirán ciertas cosas con tu misma intensidad, no obstante, ello no significa, por ejemplo, que te quieran menos. Respétalos, entiéndelos. Entiéndete a ti.

Una vez hayas descubierto tu propio ser y tus facultades, encuentra tu equilibrio y fomenta tu crecimiento personal. Eres único y vives desde el corazón. Anda en paz, anda en seguridad, y sé feliz.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

20 Alimentos que nos ayudan a eliminar el colesterol

La salud del corazón es importante para una buena salud general.

Los bloqueos en el corazón pueden causar derrame cerebral, presión arterial alta, diabetes y arterosclerosis.

Por lo tanto, te vamos a dar a conocer los mejores 20 alimentos que van a ayudarnos a eliminar eficazmente las obstrucciones en las arterias, manteniendo un corazón sano.

¿CÓMO BARRER CON TODO EL COLESTEROL DE LAS ARTERIAS?

Cúrcuma

La arterosclerosis es una enfermedad que aparece cuando las arterias se endurecen, causadas por la inflamación.

La cúrcuma o haldi tiene propiedades anti-inflamatorias. Esta especia trabaja a favor de la reducción de las enfermedades del corazón. La curcumina que está presente en la cúrcuma reduce la inflamación en las arterias y en los depósitos de grasas.

Naranja

La naranja es una fuente inagotable de vitamina C que nos ayuda a luchar contra el resfriado común. Pero esta fruta también nos ayuda a luchar contra las enfermedades del corazón.

Las naranjas contienen pectina de fibra que reduce el colesterol y vitamina C que refuerza las paredes de la arteria. El zumo de naranja puede mejorar el funcionamiento de los vasos sanguíneos.

Granada

Las frutas ricas en antioxidantes mejoran las paredes de las arterias. La granada es ideal especialmente para el corazón debido a la presencia de fitoquímicos que son antioxidantes.

Brócoli

El brócoli es una buena fuente de proteínas para los vegetarianos.

El brócoli contiene vitamina K que es beneficiosa para la formación del hueso. La vitamina K también protege a las arterias de daños irreparables. Además de la vitamina K, el brócoli es rico en fibra, lo que puede reducir el colesterol y la presión arterial alta.

Grano integral

Incorporar los granos integrales enteros a tu dieta, te ayudará a reducir el colesterol. Los cereales integrales contienen fibras.

Pescado con Omega 3

El marisco es beneficioso en varios niveles, ayuda a la salud mental, al cerebro, a la vista, la construcción de los músculos y al embarazo.

La verdad es que los ácidos grasos Omega 3 es el remedio para todos estos problemas. El Omega 3 también puede proteger el corazón y reducir los niveles de triglicéridos en la sangre.

Nueces

Las almendras, cacahuetes, nueces o avellanas son los frutos secos ideales para el corazón.

Estos frutos secos contienen vitamina E que pueden proteger las paredes de las arterias. Las nueces también contienen fibras que también ayudan a reducir el colesterol en la sangre.

Aceite de oliva

El aceite de oliva es conocido por tener varios beneficios para la salud, pero es el mejor aceite que existe, que evita la acumulación de colesterol en la sangre.

Además del colesterol, el aceite de oliva también puede reducir la presión arterial alta.

Canela

La canela se utiliza como una especia, así como para utilizar en los postres. Esta especia versátil reduce la grasa en la sangre evitando las obstrucciones en los vasos sanguíneos.

Café

A pesar de que el consumo de café puede tener efectos negativos para la salud, puede mejorar tu salud, siempre y cuando se tome con moderación.

Queso

El queso es importante para disminuir la presión arterial, evitando así los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades relacionadas con el corazón.

El calcio que se encuentra en el queso, es la respuesta para reducir la presión arterial.

El Té o Chai como se le llama popularmente, puede aumentar tu metabolismo y también puede mejorar la salud del corazón. El té contiene un antioxidante llamado catequinas que actúa como un escudo en la pared de la arteria.

Este antioxidante también previene los coágulos de sangre que pueden ser fatales.

Sandía

El aminoácido que se encuentra en la sandía ayuda a reducir la presión arterial alta. Pero la sandía también contiene óxido nítrico, que abre los vasos sanguíneos para mejorar el flujo de la sangre.

Espinaca

Este es otro ingrediente feroz que nos ayuda a luchar contra las enfermedades del corazón. La espinaca contiene caroteno que evita que el colesterol se obstruya en las arterias.

Tomate

Al igual que en la granada y el té, el tomate también contiene antioxidantes que protegen las paredes arteriales. En el tomate, el licopeno mantiene los niveles de colesterol bajo.

Frijoles

Los frijoles contienen fibra y ácido fólico que evita que las arterias estén obstruidas. Los frijoles también son una buena fuente de hidratos de carbono.

Manzanas

Como las naranjas, las manzanas también contienen una fibra llamada pectina que absorbe el colesterol de la sangre.

Pomelo

El pomelo es rico en antioxidantes, licopeno, que también está presente en los tomates. El pomelo ayuda a prevenir el daño en las arterias.

Maíz

Protege tus arterias gracias al consumo de maíz. El maíz contiene fibra que protege las arterias.

Ajo

El ajo puede mantener a los vampiros a distancia y también nos ayuda a prevenir la acumulación de colesterol.

  • Visto en: logicaecologica.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Caminar regenera el cerebro, alivia la tristeza y el estrés“.

A veces la vida te saca a empujones de los sitios donde no te conviene estar

En algunas oportunidades, nos hace falta que nos pase algo radical que nos arranque toda posibilidad de querer permanecer en un lugar, especialmente un lugar afectivo, donde nos sentimos realmente involucrados.

Podemos no entender una decepción en el momento en el cual ocurre, sin embargo, nuestro amigo tiempo, se encarga de explicarnos el porqué de ciertas vivencias que nos marcaron de manera profunda y nos sacudieron la vida en alguna oportunidad.

Siempre el Universo nos abre una puerta cuando alguna otra se cierra, sin embargo podemos estar tan enfocados en la puerta que se cerró que no podemos ver con claridad las oportunidades que están a un solo paso de distancia.

Es justo la sanación de las heridas, la disposición y el tiempo lo que nos hace ver más allá de cualquier dolor que hayamos pasado y es allí donde damos ese primer paso que nos lleva por un camino diferente, que en muchos casos nos conduce hacia donde realmente debemos estar.

Muchas veces sabemos cómo terminarán las cosas, pero nos negamos a ver las señales, nos negamos a aceptar realidades y en medio de esa nube que hemos creado para protegernos de lo inevitable, sencillamente se produce una tormenta de la cual no nos queda más alternativa que salir. Salimos golpeados, confundidos, alterados, desconcertados, pero salimos, que es lo importante y el mensaje finalmente es captado: No era sano permanecer en un sitio que nos prometía sufrimiento, que no nos generaba tranquilidad o bien nos sometía a alguna incomodidad.

No reneguemos de las experiencias vividas, todas llevan consigo un propósito, tengamos fe en el proceso de la vida, y confianza en que la normalidad es estar bien y en nuestro interior tenemos esa capacidad de generar todo aquello que nos preserve, aunque sintamos que los cambios son bruscos y dolorosos, todos llegan a nuestra vida con un propósito.

Cuando aprendemos a escuchar nuestra intuición, cuando silenciamos nuestra mente, junto a sus miedos y necesidad de aferrarse, restamos la posibilidad de salir a empujones de cualquier lugar, podemos utilizar recursos que nos mantengan a salvo de forma más oportuna y sobre todo menos traumática.

Aprendamos a generar límites sin ponernos murallas, no nos cerremos a posibilidades, entendamos que estamos aquí para aprovechar nuestro tránsito y debemos procurar que nuestros aprendizajes sean por la vía del amor y no del dolor. Exponernos a situaciones que nos comprometen es siempre una enseñanza, está en nosotros valorarla y aprenderla para que la vida no nos la repita.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Sentir distancia es algo más que estar lejos

Dejar de hablar a alguien como castigo

El silencio a veces cumple la función de castigo. Dejar de hablar a alguien es una salida a la que muchas personas acuden para “expresar” su enojo, su inconformidad o sus reproches.

¿Cómo de eficaz es este método para superar un problema o lograr que alguien cambie? ¿Qué significa la decisión de evitar las palabras cuando hay un rencor que arde?

Establecer un diálogo con alguien no es fácil, en especial si hay un conflicto que no parece tener vías de solución. Pero si en lugar de abordar el tema directamente lo que se hace es dejar de hablar al otro, lo único que se logra es introducir una tensión adicional. A la disputa no resuelta se suma un limbo que puede llegar a ser una verdadera incubadora de veneno.

“Habla para que yo te conozca” -Sócrates-

Muchos, sin embargo, en el fondo no tienen interés en resolver el conflicto mediante el diálogo. Lo que desean es que el otro se someta a su propio punto de vista. Entonces utilizan el silencio como castigo, para que el otro se doblegue. Finalmente se trata de una actitud infantil y lo peor es que no resuelve nada. Eso sí, proporciona una gratificación egoísta.

LAS RAZONES PARA CASTIGAR CON EL SILENCIO

Hay todo tipo de argumentos para defender la idea de que dejar de hablar a alguien es válido. En el fondo, lo que se busca es castigo. Que entienda que hay un reproche en esa ausencia de palabras. Pero, ¿por qué no decirlo, sino tramitarlo a través del silencio?

Estas son las principales razones que esgrimen aquellos que optan por esta medida:

  • Es mejor dejar de hablar a una persona que participar de una discusión en la que se intercambien insultos.

  • Esa persona no me escucha. Por más que le pido que cambie, no me hace caso. Entonces, es mejor no decir nada porque, ¿para qué?

  • Tiene que disculparse conmigo por lo que me hizo (o me dijo, o no hizo, o no dijo). Hasta que no lo haga, voy a dejar de hablar.

  • Para qué hablar si siempre llegamos al mismo punto. Mejor dejar de hablar para ver si entiende que no voy a ceder.

En todos los casos se afirma que el silencio es la mejor opción para tramitar el conflicto. Por una razón u otra, la palabra se ha mostrado ineficaz. Se acude entonces a la decisión de dejar de hablar a alguien para que esto sea asumido como un castigo y, en consecuencia, el otro reconsidere su actitud.

DEJAR DE HABLAR A ALGUIEN ES AGRESIVO

Un silencio puede tener multitud de significados. Algunos de ellos son realmente violentos. Dejar de hablar a alguien es asumir una actitud pasivo-agresiva. Esto quiere decir que se está violentando al otro, pero de manera implícita. La mayoría de las veces este tipo de actitudes son tanto o más nocivas que la agresión directa, y lo son porque el silencio se convierte en un vacío que es susceptible de cualquier tipo de interpretación.

Para quien deja de hablar a alguien hay razones claras. También hay una expectativa clara frente a lo que esta situación debe traer como desenlace. Pero, a quienes acuden a estos recursos habría que preguntarles: ¿estás seguro de que el otro comprende realmente el significado de tu silencio? ¿Jurarías que la mejor manera de lograr que cambie, o haga lo que tú quieres que haga, es atacándolo con la falta de diálogo?

El silencio alarga distancias. Y la distancia no suele ser un buen aliado para la comprensión o para restaurar lazos rotos o dañados. Por el contrario, contribuye a ahondar las diferencias.

Por otro lado, dejar de hablar a alguien puede funcionar momentáneamente. Se impone el castigo y el otro reacciona: vuelve para disculparse, prometerte cambios o hacer lo que tú quieres. Sin embargo, a largo plazo también termina incubando pequeños rencores que pueden crecer. El silencio rara vez resuelve el conflicto de fondo o da paso a su resolución, solo lo encubre.

LAS SANAS FUNCIONES DEL SILENCIO

Es cierto que a veces es mejor callar. Cuando estamos muy exaltados, por ejemplo. La ira hace que exageremos y nos preocupemos más por herir al otro que por expresar realmente lo que pensamos o sentimos. En esas condiciones nada mejor que dejar de hablar mientras recuperamos la compostura. Bajo esas circunstancias, se trata de una decisión inteligente.

En cambio, dejar de hablar para castigar o propiciar que otra persona “se rinda” como hemos dicho es raro que traiga buenos resultados.

A veces nos enfrentamos al reto de expresar nuestra ira o nuestro enfado, pero sin herir al otro. La salida no está en dejar de hablar, sino en buscar y encontrar los medios para tender puentes hacia la comprensión. La ausencia de palabras puede hacer que el otro ceda, lo que no significa que el conflicto desaparezca. Por otro lado, también puede pasar que el otro no lo haga y que lo que en un principio era un copo de nieve se trasforme en una bola.

Quizás lo necesario sea buscar mejores condiciones para conversar. También una forma diferente de expresar nuestra inconformidad. Cambiar el espacio rutinario por otro más cálido y amable a veces contribuye a que la comunicación se renueve.

Hablar desde el corazón, siempre remitiéndote a lo que tú sientes y no lo a lo que supones que siente el otro es una fórmula que no suele fallar. Inténtalo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Lo que no decimos enferma

Cuando alguien amado muere, pasa de vivir entre nosotros a vivir en nosotros

Los que han tenido que afrontar la muerte de un ser querido, podrán entender la sensación de vacío, las fuerzas mermadas y el dolor que la ausencia física de alguien trae consigo.

El no poder sentir nunca más su presencia, sus abrazos, no poder ver su sonrisa, no poder escuchar su voz, nos llena muchas veces de impotencia ante lo que definitivamente no podemos cambiar. La muerte es lo único seguro, pero para lo que muy pocos tienen una adecuada bienvenida.

Nos resistimos, lloramos, nos llenamos de rabia y finalmente después de cada una de las fases de nuestro duelo, quizás terminamos aceptando que ese ser especial ya no está más entre nosotros. Pero para nuestra fortuna, en algún momento podemos notar que, aunque no podemos abrazar a ese ser especial, de alguna manera está más cerca de nosotros que antes.

El lugar que ocupan en nuestro corazón sigue siendo de ellos, viven a través de nosotros, se manifiestan cada vez que los recordamos, cada vez que pensamos en ellos, su presencia parece invadirnos, escuchamos sus voces en nuestras mentes y casi podemos imaginar el discurso que emplearían para alguna situación particular…

Definitivamente ya no están entre nosotros, pero sí están en nosotros.

La energía del amor no se rompe por la presencia o por la ausencia de las personas, el amor permanece, inclusive más allá de lo que conocemos como vida. Inclusive hay quienes piensan que las personas que amamos, que parten antes que nosotros, de vez en cuando, especialmente cuando más lo necesitamos, hacen una pausa en su nueva manera de evolución, para hacerse sentir, para mostrarnos que no hay planos que separen el verdadero amor y para darnos esperanzas de que más allá de lo que ocurra acá, siempre retornaremos a una fuente común, que no nos permite desconectarnos, que nos hace sentirnos y amarnos a pesar de las distancias.

Es justamente el amor lo que mantiene vivo a quienes parten, se mantienen vivos en cada latido que ocurre mientras se les piensa, en cada semilla que sembraron en quienes compartieron con ellos, a través de esas huellas que seguramente para alguien resultaron siendo importantes.

Recordar a nuestros seres amados desde lo positivo, aligera el dolor de la ausencia, recordar los momentos alegres, pedir perdón, perdonar y apartar el dolor y lo que no se hizo tan bien como nos gustaría, nos da paz y nos permite llevar ese toque de vida en nuestro interior que nos hace aún más grandes, nos llena un poco de lo bueno de ese ser que amamos y que vivirá en nosotros para siempre.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mujer muere y vuelve a la vida con este potente mensaje” .