Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia

La indiferencia llega a una relación de pareja de forma pausada pero implacable.

Es un silencio amargo donde habita la incertidumbre, la añoranza de lo que antes era cotidiano y cómplice, y que ahora nos falta. Porque lo contrario del amor no es el odio, sino ese sentimiento capaz de rompernos en mil fragmentos llamado indiferencia.

Las relaciones “mueren” por muchas razones, lo sabemos y no hay duda de que todas suponen una alta carga de sufrimiento para la que nadie está preparado. No obstante, podríamos decir que es precisamente ese vacío, esa actitud pasiva y fría de la otra persona respecto a nosotros lo que suele generar mayor desesperación y ansiedad.

El amor suele tener tres enemigos: la indiferencia, que nos quita el aliento poco a poco, la indecisión que nos impide avanzar, y la desilusión que lo termina todo casi al instante.

Cada uno de nosotros podemos reaccionar de un modo ante ante un rechazo o una traición, pero…¿Cómo afrontar el vacío emocional de la indiferencia? No es fácil, de ahí, que siempre se intente encontrar una razón, un porqué a ese distanciamiento afectivo. Aunque en realidad no siempre hay un motivo para el desamor, en ocasiones, simplemente, se apaga, se ahoga como un sol crepuscular que queda sin aliento…

La indiferencia ocasiona serios efectos secundarios

La salud de una pareja, como todo organismo vivo y necesitado de alimento vital, necesita reforzar su estructura, su relación. Todo ello se consigue mediante esos rituales cotidianos, orlados de complicidad, en los que se inscriben los gestos que nos conectan, las palabras que nos refuerzan, las caricias que nos reconocen y espacios comunes habitados por una necesitada cercanía física y emocional.

Ahora bien, en ocasiones, casi sin saber por qué, hacemos uso del silencio o de la no intervención delegando en el otro para que haga, diga y actúe. Empezamos a dar por sentados los sentimientos e incluso las respuestas a preguntas que ya no formulamos. Poco a poco, se priorizan pequeñas cosas y se descuidan grandes aspectos.

Si hemos de hablar de un experto en materia de relaciones afectivas es casi inevitable no nombrar a John Gottman y su teoría de los “4 jinetes del apocalipsis”, sobre las razones que llevan a una pareja hacia el abismo del distanciamiento.

No te extrañará saber que entre estos pilares, además de las críticas, el desprecio y la actitud defensiva, esté también “la indiferencia”, esa conducta evasiva que mira hacia otro lado, y que crea grandes abismos de incertezas. Todo ello, todo este vacío emocional y frialdad afectiva genera serias consecuencias del “indiferente” al “indiferenciado” que debemos conocer.

Consecuencias psicológicas de la indiferencia

Pero, ¿cuáles son entonces, las consecuencias a nivel psicológico de la indiferencia?

  • La actitud indiferente de nuestra pareja genera, por encima de todo, desconcierto y miedo. El amor entre dos personas necesita de la seguridad de unos afectos y unas costumbres con las cuales sustentar el propio vínculo.

  • Cuando nuestras expectativas sobre ese vínculo dejan de cumplirse, aparece la incertidumbre y el desasosiego. Dos dimensiones ante las que nuestro cerebro va a reaccionar con estrés y ansiedad emocional.

  • Cuando dejamos de recibir esa retroalimentación emocional, ese intercambio sutil y perfecto donde las respuestas del otro nos reafirmaban y fortalecían, quedamos como “paralizados”. Nos mantenemos a la espera, aguardando a que cambie la situación, algo tan agotador como destructivo

  • Si cometemos el error de interpretar la indiferencia como algo que “nosotros mismos hemos generado”, perdemos aún más el control de la situación. Nuestra autoestima decae y derivamos en un estado de indefensión muy peligroso.

Ya no siento dolor, ahora mi corazón está más yermo que nunca porque se ha resignado. Ahora solo siento indiferencia, que es la falta más absoluta y desoladora de sentimientos.

Cómo hacer frente al vacío emocional

Como suele decirse, la indiferencia mata, y aunque muchos la definan como una actitud pasiva que se abre paso poco a poco en una relación de pareja, en realidad, no es del todo cierto. El vacío emocional es un enemigo muy activo que debe identificarse de forma temprana para evitar que se instale y deshaga para siempre ese vínculo, esa unión con la persona que amamos, o bien con nosotros mismos al perder nuestra autoestima.

  • Una relación de pareja se mantiene siempre y cuando exista satisfacción personal a la vez que reciprocidad. Si nos sentimos bien, seremos capaces de invertir en el otro porque damos lo mismo que recibimos.

  • En el momento en que ese círculo armónico de reciprocidad se rompe, afecta de inmediato a la calidad del compromiso, a nuestra pasión y nuestra intimidad.

  • En una pareja, con uno solo que sea indiferente basta, y la indiferencia se intuye, se palpa y se sufre. De nada vale esperar a que las cosas mejoren, de nada vale hacernos falsas esperanzas. Hay que actuar.

En ocasiones, basta con hacer pequeños cambios, llegar a acuerdos para romper esa rutina en la que caen las relaciones de vez en cuando. Cualquier esfuerzo por salvar la relación es poco. No obstante, si somos plenamente conscientes de que no hay amor o que esa situación trae más sufrimiento que felicidad, será necesario poner distancia.

No merece la pena ser cautivos del desamor, de los sueños truncados de dos extraños que lo dieron todo y que al final, ese todo quedó en nada. La indiferencia duele y desconcierta, pero la cura el tiempo siempre y cuando seamos valientes para alejarnos cuando toca, cuando aún somos capaces de recordar que debemos cuidar de nosotros mismos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Sentir distancia es algo más que estar lejos

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Los niños amados se convierten en adultos que saben amar

los-ninos-amadosNuestras primeras experiencias con el mundo marcan nuestro desarrollo emocional. En los niños se entreteje una red que conectará su mente y su cuerpo, lo que determinará en gran parte el desarrollo de la capacidad de sentir y de amar.

En este sentido, nuestro crecimiento emocional dependerá de nuestros primeros intercambios emocionales, los cuales nos enseñarán qué ver y qué no ver en el mundo emocional y social en el que nos encontramos.

Así, el campo de nuestra infancia nos permite sembrar las semillas del amor de manera natural, lo que determinará que la capacidad de amar y ser amados crezca de manera saludable y nos ayude a desarrollarnos.

“Somos seres emocionales que aprendimos a pensar, no máquinas pensantes que aprendimos a sentir” -Stanisla Bachrach-

SI ALIMENTAMOS A LOS NIÑOS DE AMOR, LOS MIEDOS MORIRÁN DE HAMBRE

Las muestras de cariño y afecto elevan la  autoestima en los niños y les ayudan a construir una personalidad emocionalmente adaptada e inteligente. Es decir, nuestro amor les ayuda a manejar los miedos naturales que surgen en las diferentes edades, fomentando un grado de sensibilidad saludable.

Los niños tienen una confianza natural en sí mismos. De hecho, nos asombra que ante desventajas insuperables y fracasos repetidos no se rindan. O sea, que la persistencia, el optimismo, la automotivación y el entusiasmo amistoso son cualidades innatas.

En este sentido, es el mundo o, mejor dicho, los adultos, los que vamos mermando esa inteligencia emocional con la que todos nacemos.

Darnos cuenta de esto nos ayuda a ser conscientes del papel tan relevante que tiene amar a nuestros hijos y educarlos desde el respeto, la empatía, la expresión y la comprensión de sentimiento, el control del enfado, la capacidad de adaptación, la amabilidad y la independencia.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA CRIAR NIÑOS FELICES Y SALUDABLES?

El temperamento de un niño refleja un sistema de circuitos emocionales innatos específicos en el cerebro, un esquema de su expresión emocional presente y futura, y de su comportamiento. Estos pueden ser o no adecuadas, por lo que la educación debe convertirse en apoyo y guía para ellos.

Para lograr una salud emocional óptima, debemos cambiar la forma en la que se desarrolla su cerebro. La idea es que a través del amor y de la educación emocional fomentemos ciertas conexiones neuronales saludables en los niños.

O sea, todos los niños y todos los adultos parten de unas características determinadas que tienen que gestionar juntos para lograr su bienestar físico y emocional.

Por ejemplo, el hecho de que un niño sea tímido por naturaleza, suele provocar que los adultos que nos encontramos a su alrededor lo sobreprotejamos, haciendo que se vuelva ansioso y perturbable con el paso del tiempo.

En este sentido, con lo que hoy en día conocemos, la educación emocional requiere de cierto desaprendizaje adulto. Un niño tímido debe aprender a poner nombre a sus emociones y a enfrentar lo que le perturba, no debe sentir que le cortamos las alas porque es vulnerable.

Un adulto tiene que mostrarse empático sin reforzar sus llantos y sus preocupaciones, proponiéndole a su vez nuevos desafíos socio-emocionales que le permitan evolucionar. Es decir, hay que proteger su salud emocional a través del desarrollo de sus características naturales.

LAS CLAVES BÁSICAS DE UNA EDUCACIÓN EMOCIONAL SALUDABLE

Algunas de las claves básicas de una educación emocional saludable son:

  • Los especialistas suelen recomendar ayudar a los niños a hablar de sus emociones como una manera de comprenderse a sí mismos y a los demás. Sin embargo, las palabras solo dan cuenta de una pequeña parte (un 10%) del verdadero significado que obtenemos a través de la comunicación emocional.

Por esta razón, no podemos quedarnos solo en la verbalización, sino que tenemos que enseñarles a comprender el significado de la postura, de las expresiones faciales, del tono de voz y de cualquier tipo de lenguaje corporal. Esto resultará mucho más efectivo y completo para su desarrollo.

  • Desde hace años se viene promocionando el desarrollo de la autoestima de un niño a través del elogio y los refuerzos constantes. Sin embargo, esto puede hacer mucho más daño que bien. Los elogios solo ayudarán a nuestros niños a sentirse bien consigo mismos si están relacionados con logros específicos y con el dominio de nuevas aptitudes.

  • El estrés es uno de los grandes enemigos de la niñez. Sin embargo, es un inconveniente con el que tienen que vivir, por lo que protegerlos en exceso es una de las peores cosas que podemos hacer. Ellos tienen que aprender a enfrentar estas dificultades naturales de tal forma que desarrollen nuevos caminos neurales que les permitan adaptarse al medio en el que viven.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La escuela donde los niños son felices

¿Qué pasa cuando el cielo se nos viene abajo?

En este momento amigoUna relación terminó inesperadamente, el éxito se convirtió en fracaso de la noche a la mañana, murió un ser querido, recibiste un diagnóstico inesperado y de repente sientes que todo se te viene encima, sientes una profunda incertidumbre, la sensación de que tu mundo se torna fuera de control.

Ya nada parece real. Sientes como si tu vida ya no fuera como si estuvieras en una extraña especie de película impersonal, como si no supieras hacia donde dirigirte o incluso en donde pararte. El futuro, que un día pareció tan sólido y “real” es ahora evidenciado por la mentira y el cuento de hadas que era, y tus sueños del “mañana” se reducen a nada más que polvo. Ese mañana nunca iba a suceder, no en la forma en que lo planeaste inconscientemente, de todos modos. Ahora no hay ninguna respuesta que pueda satisfacerte, no hay ninguna autoridad que te guíe ya que nadie puede vivir tu experiencia por ti; nadie tiene tus respuestas y te sientes profundamente perdido en un solitario planeta girando en un inmenso e insondable espacio. Te sientes como queriendo volver a gatas hacia el útero.

¡Maravilloso! ¡Qué invitación!

La vida no se ha equivocado, porque la vida nunca puede ir mal, porque todo es vida y porque la vida es todo. Sólo tus sueños y planes “acerca” de la vida pueden desmoronarse, pero la vida en sí misma, jamás. Esta actual experiencia, esta confusión y duda cósmica, esta angustia, no está en contra de la vida, esto ES vida, la sagrada vida de este momento . Esta no es la escena mala de la película, esta ES la película, por muy difícil que pueda resultar admitirlo en este momento.

Hay una inmensa inteligencia trabajando aquí, una inteligencia que nos respira por las noches, una inteligencia que late nuestro corazón, que bombea sangre por todo nuestro cuerpo, que cura todas nuestras heridas cuando “nosotros” ni siquiera podemos ocuparnos de ello.

¿Qué pasa cuando sólo por un momento dejamos de intentar resolverlo todo, cuando dejamos de aferrarnos a esos caducos sueños y dejamos de estar de luto por su pérdida y enfrentamos esa cruda, completamente abierta realidad de las cosas tal y como son? ¿Qué pasa cuando tan sólo por un momento damos realmente ese paso radical de decir SÍ a la incertidumbre, a la duda, a la confusión, al dolor, a la angustia? ¿Qué pasa cuando ratificamos nuestro no saber en lugar de querer escapar? ¿Qué pasa cuando realmente volvemos nuestra cara hacia la devastación y no hacia otro lado? ¿Qué pasa cuando realmente confiamos en la transitoriedad de todas las cosas y permitimos que esa profunda inteligencia que es la vida cumpla su magia a través de la devastación? ¿Podríamos sentirnos bien, sólo por un momento, no teniendo las respuestas, ni los puntos de referencia, no sabiendo absolutamente nada? ¿Podríamos sentirnos bien, sólo por un momento, sintiendo ESTO, independientemente de la forma que ESTO tome por ahora?

¿Y en medio de todos los escombros, podríamos de nuevo respirar y hacer contacto con ese lugar en nuestro interior, el sitio más íntimo y familiar de silencio y profunda presencia? ¿Ese sitio que nunca necesita saber nada y que no le interesan los sueños y que nunca quiere ningún tipo de respuesta? ¿Podríamos recordar esa quietud que en secreto siempre ha sido nuestra mejor amiga? ¿Podemos descansar en esa claridad que jamás hemos abandonado? ¿Podríamos tomar el puesto que realmente nos corresponde como la consciencia absolutamente indestructible?

Tal vez la inteligencia cósmica nunca nos abandonó y justo en el corazón del aparente caos de este momento, haya algo que no está involucrado para nada en todo este lío. Lo llamamos amor, o Dios, o consciencia, o simplemente Aquello Que Realmente Somos, previo a nuestros sueños de cómo debería ser la vida, o cómo debería verse este momento o sentirse o saber o sonar u oler. Tal vez nuestros sueños están ahí justamente para ser rotos y nuestros planes para ser destrozados y nuestros mañanas para disolverse en ahoras, y tal vez todo esto sea una enorme invitación a despertar del sueño de la separación, a despertar del espejismo del control y abrazar con todo nuestro amor lo que está presente. Quizás sea una invitación a la compasión, a abrazar profundamente este Universo con toda su felicidad y dolor y agridulce gloria. Quizás nunca tuvimos el verdadero control de nuestras vidas y tal vez se nos esté invitando constantemente a recordarlo, ya que a menudo lo olvidamos. Tal vez el sufrimiento no sea un enemigo y en su corazón haya una lección de primera mano y en tiempo real que debamos aprender, si es que queremos ser realmente humanos y realmente divinos. Tal vez todo este colapso traiga consigo un grandioso descubrimiento.

Tal vez este sufrimiento sea un pasaje, no una prueba ni un castigo, no una señal del pasado o del futuro sino un indicador preciso hacia el misterio de la vida misma, aquí y ahora. Tal vez la vida jamás pueda “equivocarse”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Agradece las crisis en tu vida, pues son “crisis de curación

En este momento, amigo, en este momento…

En este momento amigoAmigo, sé que a veces parece como si todo se estuviera viniendo abajo.

Y que incluso las más hermosas palabras espirituales suenan como una mierda, absurdas, cursis, como puras tonterías de la nueva era. Hemos perdido todo aquello que solía definirnos, o hacernos felices, todo lo que parecía importarnos, y se siente como si nunca nos fuéramos a recuperar.

Sin embargo, en la vida, realmente no hay finales, sólo transformaciones nuevos comienzos que nacen de los escombros. Los viejos sueños que mueren, la caída de todo lo falso – que puede resultar bastante doloroso – ¡por supuesto, por supuesto! La destrucción, las rupturas, los fuertes impactos y las pérdidas suelen sentirse como enemigos, sin embargo, siempre contienen semillas de novedad, y a veces sólo se requiere de tiempo para poder recuperarnos. La devastación por la que estás pasando, la crucifixión de tus sueños, es una oportunidad para soltar cada IDEA que alguna vez tuviste acerca de “cómo debería ser tu vida”, y para dejar ir también todos esos preciados sueños que eran simplemente falsos; tan hermosos y tan útiles al mismo tiempo.

La invitación de hoy es estar presente para tu vida, despertar a ella, poner atención a esta inmediatez, dignificar todo lo que realmente esté pasando en este momento, en donde te encuentras. Si la soledad te está visitando aquí y ahora, no huyas. Si hay miedo, no lo alejes o trates de escapar. Si hay frustración, ansiedad, o tan sólo un leve sentido de desesperanza moviéndose en ti, no rechaces ninguna de estas energías. Ellas sólo quieren ser sentidas, ahora. No tienen nada de malo. Son tus hijos perdidos, huérfanos del despertar, y sólo quieren moverse y ser sentidos. A veces, la vida nos pone de rodillas para que podamos SENTIR todo aquello de lo que estuvimos huyendo a lo largo de nuestra existencia. Y sí, esteencuentro puede resultar un tanto doloroso. Pero tal vez, sentir el dolor, sea justamente el comienzo de la sanación.

Observa la mente. Cómo da vueltas sin cesar, cómo se regresa y cómo se adelanta, constantemente abandonando la escena presente de tu vida, aquí y ahora. Cómo los pensamientos huyen constantemente del momento presente. Cómo viaja a través de la memoria – a lo bien que eran las cosas en el pasado, a lo maravillosa que era antes tu vida. Anhelando volver a esos tiempos. Sintiéndose impotente al no poder hacerlo. Y así es como surge la desesperación. La culpa. Las ansias. La nostalgia. Y también se adelanta hacia el futuro, imaginando toda clase de escenarios que aún no existen, muchos de ellos oscuros y aterradores. Nota cómo te lleva hasta regiones mucho más allá de tu control. Y ambos movimientos, hacia el pasado y hacia el futuro, te desconectan de donde estás AHORA, en donde está todo lo que es. Te aleja de tu único punto de poder – de este momento. Es todo lo que hay. Este aliento. Estas sensaciones. Estos sonidos y olores presentes. El latir del corazón, el sentir tu trasero sobre la silla. Un pequeño pájaro cantando afuera. El zumbido de la televisión por allá. Una sensación de contracción en el pecho, una cierta sensibilidad en la garganta. Este es un llamado a la sencillez radical, absolutamente radical. Para honrar el no-saber. Para admitir nuestra humildad en la cara de la vida. Sin la historia del pasado y del futuro, ¿podrías asegurar que tu vida está ‘yendo mal’? Porque esta es la creencia en el centro de todo, ¿o no? Que tu vida está “saliendo mal“. Que el yo ha fallado. Que el universo es cruel y que de alguna manera está en contra de nosotros. Sería una conclusión inteligente, sí. No juzgaría a nadie por eso. Pero, quizás, esa no sea la verdad. Quizás la mente no sepa absolutamente nada.

Amigo mío, tu desilusión, tu incapacidad para creer en todas las enseñanzas espirituales, incluyendo la mía, no es un error – ¡se trata de pura inteligencia trabajando! ¡Tu desilusión es parte de tu despertar! Todo es una invitación a una iluminación mucho más profunda de la que podrías imaginarte. Te estás viendo forzado a cuestionar todo, absolutamente todo, incluyendo tus tan preciadas enseñanzas espirituales. Estás siendo invitado a encontrar tu propia autoridad, a soltar todas esas ideas de mierda acerca del “significado de la vida”. Estás siendo invitado a soltar todo lo que sea de segunda mano, todo lo viejo y caduco, todo lo que heredaste -de tus padres, maestros, gurús- todo lo que hay acumulado en tu memoria, para poder estar presente para la vida, cruda y desnuda.

A veces tenemos que perder todo para poder recordar nuestra total humildad, para recordar que no tenemos el control, y que cada momento está repleto de asombro y de emocionante incertidumbre. Te encuentras ahora en un camino de devastación – y era justamente lo que Jesús enseñaba. Este no es el final para ti, es el comienzo de una nueva y diferente vida, una nueva manera de moverte a través del mundo, por muy difícil que parezca verlo así. Es tiempo de renovación, de tranquilizarte, de descubrir la abundancia contenida dentro de la vacuidad. Un tiempo para ser mucho más amable contigo mismo. Hay mucho potencial para ti, amigo, incluso si no eres capaz de sentirlo así en este momento.

He tenido muchos momentos en mi vida en que me he sentido incapaz de seguir adelante, incapaz de soportar más. He llegado a sentir que lo perdía todo, que nada era posible para mí, que el sentido de vacío era la única posibilidad en mi vida. Pero es que simplemente no sabía lo que el universo me tenía preparado.

Aunque te sientas solo y abandonado, asustado y enojado, recuerda que muchos otros están caminando a tu lado, y que muchos otros te entienden. En algún momento de tu vida, tú mismo escribirás el libro de tu maravillosa transformación.

¡En este momento, amigo. En ESTE momento!

  • Autor: Jeff Foster

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

Cartas de drenaje para soltar emociones

cartas emocionesEn determinados momentos de nuestra vida, nos callamos emociones y sentimientos hacia algo o hacia alguien por miedo a enfrentamientos, al rechazo, al abandono, a la humillación, a la injusticia, a la soledad, a perder prestigio, al que dirán, etc… sin darnos cuenta que estamos alimentando nuestra sombra, y ésta se manifestará en el momento menos oportuno y de aquella manera… Doy fe de ello.

En esas situaciones pensamos: Le diría…”, pues díselo con estas cartas. Igualmente puedes hacerlo si esa persona murió y no tuviste la oportunidad de decirle esas cosas que te queman por dentro (positivas y/o negativas).

Personalmente, estas cartas me han ayudado mucho para liberarme de emociones y sentimientos que me condicionaban, no me permitían avanzar en mi camino.

Estuve 11 años odiando a alguien que fue muy importante en mi vida. Me sentía traicionada, abandonada, humillada, ignorada, era mucho el odio que me invadía. En aquel tiempo aún no había despertado. ¡Cuánta amargura y sufrimiento me habría evitado!, pero hoy sé que todo sucede por alguna razón y en el momento preciso, no son errores, son lecciones de vida que repetimos una y otra vez hasta que las aprendemos y las superamos.

Escribí las cartas a “esa persona”, y desde la primera carta noté que solté peso... y me sentí más ligera. Fueron 3 cartas las que escribí, una cada 3 días, y se obró el milagro. Un día nos citamos para hablar de temas pendientes, ajenos a nuestra conducta pasada, y me sorprendí dándole un abrazo desde el corazón. ¡La Magia Del Perdón!. Ahora tenemos una relación cordial.

Estas Cartas de Drenaje para soltar emociones me las recomendó mi maestro de reiki, Jesús Carlos. G. B. y son realmente efectivas. Gracias Jesús.

Adapté el texto con las instrucciones a mi manera y compartí el archivo en algunos grupos, me alegro mucho que la gente lo comparta cuanto desee, ese es el objetivo.

Desde aquí damos las gracias a los lectores y seguidores del blog, desde lo más profundo de nuestro corazón, por leer las publicaciones, por vuestros comentarios, por vuestra confianza, por vuestro apoyo, y sobre todo por vuestro cariño, es recíproco. Muchas gracias por estar ahí  ❤

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CARTAS DE DRENAJE PARA SOLTAR EMOCIONES

La carta puede ser para familiares, pareja, amigos, jefes, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos, enemigos, etc… vivos o muertos.

*También puedes escribirla sobre ti mism@, soltando tus emociones…

Escribe la carta a mano, de tu puño y letra, diciéndole a esa persona de todo… positivo y/o negativo (sin miramientos, aunque se escape algún insulto), dile todo lo que te quema por dentro…

-Dirigida a … (Nombre y apellido/s o dato identificativo o mote)

 -Yo… (Tu nombre y Apellidos)

 -TEXTO…

 (No repases la carta, da igual si te repites varias veces, lo importante es que te quedes a gusto)

-Como DESPEDIDA puedes escribir, si lo deseas y así lo sientes:

TE PERDONO, TE AMO, TE LIBERO, AHORA Y PARA SIEMPRE.

(Nombre de la persona) ME PERDONAS, ME AMAS, ME LIBERAS, AHORA Y PARA SIEMPRE.

“Y ASÍ ES”. AQUÍ Y AHORA.

***GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS. (Da siempre las gracias, hayas escrito o no las frases de despedida, recuerda que las buenas cosas nos aportan felicidad, las malas: lecciones) “La gratitud es la semilla de la Abundancia y Prosperidad”

Cuando termines FIRMAS LA CARTA, la quemas y tiras las cenizas donde prefieras. (Es una sugerencia, puedes romperla o ambas cosas, hazlo como te dicte el corazón)

***Esta carta sirve de orientación, puedes escribirla a tu manera, tal y como te nazca del corazón.

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*Puedes repetir la carta tantas veces como quieras, en diferentes días, y siempre que sientas la necesidad de soltar algo”, y así sucesivamente hasta que ya no te quede nada que decir al respecto… Si lo deseas, puedes elegir una fecha significativa para escribirla (cumpleaños, aniversario de boda y/o alguna fecha concreta que te resuene…), es una sugerencia, puedes escribirla cuando sientas que es el momento adecuado.

Poco a poco te sentirás liberad@. ¡¡Funciona!!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Carta a mi hijo/a(Prepárese para llorar)

El verdadero guerrero espiritual

don-juan-matusEl concepto de guerrero/guerrera es uno de esos arquetipos que más se han extendido últimamente en el lenguaje cotidiano de sanadores y buscadores de conciencia. Pero, ¿qué es un guerrero? ¿Cómo vive y se comporta un guerrero? ¿Existen varios tipos de guerrero? ¿Cómo aplico este concepto en mi vida cotidiana? En este artículo voy a tratar de responder a estas cuestiones y, con un poco de suerte, arrojar un poco más de luz sobre un concepto que a pesar de su amplia utilización ha sido en muchos casos malentendido y puesto al servicio de intereses puramente egoístas.

No existe una sola definición para cada concepto. Es por ello que la PNL sabiamente nos anima a definir lo más concretamente posible el significado que para nosotros tiene el concepto que vamos a manejar. Lo que para mí es felicidad puede que esté muy alejado de lo que para ti es felicidad, así que ambos nos aventuraremos a definir el concepto de formas bien distantes. Empecemos, pues, definiendo.

El verdadero guerrero

Una guerrera o guerrero es un ser plenamente consciente. Sabe dónde se encuentra y sabe hacia dónde se dirige, y en el camino a la realización de su objetivo vital el guerrero entrega siempre lo mejor de sí mismo.

Esta es mi definición de guerrero. Sin conciencia y voluntad, el concepto se disuelve y se confunde con otros que se le parecen parcialmente, como veremos más adelante.

Don Juan, el maestro de Castaneda, definía al guerrero como un ser impecable”, entendiendo impecabilidad como la facultad para entregar lo mejor de mí en todo momento y situación sin importar las circunstancias (internas o externas) ni el resultado. Desde esta óptica, un auténtico guerrero no puede de ningún modo ser derrotado, ya que pase lo que pase nunca aceptará la derrota como opción. Sabe que tarde o temprano logrará lo que se propone, y el tiempo es para él la última de sus preocupaciones. Su voluntad y su fe son más poderosas que su miedo.

Un guerrero jamás lucha ciegamente. Cada vez que el guerrero inicia una batalla, sabe exactamente porqué está luchando, y sabe cuál será el resultado de sus actos, aunque este resultado le importe bien poco. Lo único que tiene trascendencia para él es la entrega total a su causa, una causa que surge de lo más profundo de su corazón, el lugar donde su conexión con la Fuente de Toda Creación es inmaculada y libre de interferencias. El guerrero jamás duda de esta conexión, y a cada paso de su camino recuerda que le guía su corazón.

Ahora que el concepto ha sido definido aún más ampliamente, pongamos un ejemplo que resuene con situaciones cotidianas. Imaginemos algo que requiere por parte de nosotros un tremendo ejercicio de voluntad y entrega. Se me ocurre que luchar y vencer una adicción encaja perfectamente con lo que quiero ilustrar. Para que el lector pueda identificarse más fácilmente con el guerrero a través de esta situación hipotética, no especificaremos el tipo de adicción. Que cada uno escoja escoja la suya. Si cree que no posee ninguna, es porque su concepto de adicción está limitado por la definición que usted le ha dado. No crea que una adicción es solamente el apego a una sustancia. Puede que usted sea adicto/a a un comportamiento, a una línea de pensamiento o a una emoción (enojo, tristeza, desesperación, apatía…).

Digamos que usted, como auténtico guerrero, ha escogido librar esta batalla. Lo que viene a continuación es una descripción general del modo en que usted afrontaría este monumental reto:

Como verdadero guerrero, usted cumplirá con todo lo que sea necesario para lograr el éxito. Ahora su adicción es su enemigo, y usted un guerrero impecable que gracias a su voluntad inquebrantable no contempla otra opción que no sea la victoria, cueste lo que cueste y tarde lo que tarde. Si por un momento recae en su vicio (vuelve a consumir, vuelve a dejarle espacio a ese pensamiento o esa emoción, vuelve a comportarse otra vez de aquella manera…) no se compadecerá de sí mismo, sino que se preparará para su siguiente batalla, esa que cada uno libramos en nuestro pecho cuando el demonio que nos somete llama a la puerta. No tenga usted duda de que se verá tarde o temprano invadido por un sentimiento irrefrenable de volver a caer en su miseria, pero el verdadero guerrero está listo para afrontar estos momentos de oscuridad con la luz más brillante que posee: su elección consciente. El guerrero elige luchar sin descanso. Sigue adelante, sin excusas, el camino que su corazón trazó. Sin interferir negativamente en los caminos que los demás siguen, el guerrero hace todo lo que se requiera para continuar el suyo propio con corazón, pues sabe que esta es la forma más elevada de amor y respeto por sí mismo. Un guerrero así jamás puede ser derrotado. Con esta disposición, la victoria está siempre asegurada.

El falso guerrero

Del mismo modo que he definido al guerrero del ejemplo como verdadero, existe para mí un falso guerrero.

El falso guerrero, lejos de luchar, pelea. Totalmente desconectado de su corazón y sin saber qué es lo que realmente le motiva a decir lo que dice y hacer lo que hace, el falso guerrero da rienda suelta a sus bajas emociones cada vez que pierde su centro, cosa que sucede con alarmante frecuencia. Lejos de tratar de esclarecer cuáles son las heridas interiores que le impulsan a reaccionar automáticamente generando conflictos, dramas y enfrentamientos con sus semejantes (y consigo mismo), el falso guerrero constantemente justifica su pobre comportamiento poniendo como excusa a los demás: “es que él me hizo esto” o “es que ella me dijo aquello”. Mientras que un verdadero guerrero responde guiado por su corazón, el falso guerrero reacciona dominado por su ego.

Sus peleas no tienen por qué ser violentos encuentros físicos o verbales con sus semejantes. Basta un tóxico diálogo interno para perderse en una absurda pelea donde el juicio, la crítica, el rencor, el odio y la falta de respeto son los protagonistas, y los demás (mi pareja, mis padres, mis familiares, mis amigos, los políticos que salen en la tele…) son mis enemigos. ¿Te suena esta defición de guerrero?

Es inevitable que a veces nos sintamos sacudidos por lo que sucede a nuestro alrededor. Lo que no es inevitable es reconducir nuestro estado hacia uno más útil. Sentirse siempre triste u ofendido por lo que los demás dicen o hacen es una inútil pérdida de energía. Lo que los demás dicen o hacen no puede de ningún modo contrarrestar la voluntad de un auténtico guerrero. Como guerrero, tus actos te definen y te responsabilizas por ellos. La respuesta de los demás no desvía tus intenciones ni modifica el camino que tu corazón ha escogido. El auténtico guerrero, aún sabiendo que mañana el mundo acabará, en su último paseo por el bosque y antes de que el sol se ponga por última vez, cava un agujero donde planta la semilla de un hermoso árbol. Porque un verdadero guerrero jamás renuncia a aquello que ama.

“El espíritu de un guerrero no está hecho a la queja, ni está hecho a ganar o perder. El espíritu de un guerrero está hecho sólo a la lucha, y cada lucha es la última batalla del guerrero sobre la Tierra. Por eso el resultado le importa muy poco. En su última batalla sobre la Tierra, el guerrero deja fluir su espíritu libre y claro. Y mientras batalla, sabiendo que su intento es impecable, el guerrero ríe y ríe.”

Don Juan Matus

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Taller online gratuito de Mindfulness: 4 vídeos explicativos y 7 audios guiados

Criticamos, juzgamos, culpamos y condenamos a los demás

No-JuzgarNos pasamos la vida criticando, juzgando, culpando y condenando a los demás por sus palabras, hechos y promesas incumplidas. Culpamos al político, al banquero, al empresario, al compañero, a la pareja, al hijo, a la madre, al padre, al hermano, al amigo, al vecino, al enemigo, etc… (incluso algunas personas culpan a Dios). Les reclamamos y exigimos que cambien pero ¿qué hay de nosotros mismos?. El verdadero cambio comienza por uno mismo.

“Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo” (Mahatma Gandhi)

“El mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión” (Paulo Coelho)

Los otros son nuestros espejos, están en nuestra vida para mostrarnos aspectos que “no queremos ver” de nosotros mismos.

“Eso” que no me gusta del otro, que tanto me molesta y me irrita, hasta el punto de perder mi centro, me está mostrando “mi sombra”. Lo que no me permito ni tolero en mí mismo/a, por lo cual tampoco lo toleraré en el otro.

Por ejemplo, si me gusta tener todas las cosas ordenadas y limpias, entonces “me repatea” el desorden y suciedad del otro, o quizás esa situación me recuerde algún hecho traumático de mi pasado, o tal vez se deba a un programa inconsciente de algún antepasado o ancestro. Y así sucesivamente con cualquier otro aspecto de nuestra vida.

Cuando nos enojamos con alguien de manera desproporcionada, esas palabras y esa situación quieren decirnos algo… Nos están tocando “simbólicamente” en esa herida

Estamos peleando continuamente contra nuestra propia sombra, la cual proyectamos en personas y situaciones de nuestra vida cotidiana, sin darnos cuenta que es tan inútil como luchar contra el viento. Se trata de reconocer, aceptar e integrar nuestra sombra para estar en equilibrio.

Cuando nos negamos a ver o escuchar “algo”, solemos mirar para otro lado o cambiar de conversación, pero la vida es muy sabia, nos mostrará “eso” con mayor insistencia, una y otra vez, y con distintos disfraces… a través de personas y situaciones concretas, para llamar nuestra atención sobre algún aspecto de nuestra vida que nos conviene mejorar o cambiar. Tenemos que ser conscientes y sinceros con nosotros mismos, hacernos las preguntas adecuadas para obtener las respuestas que necesitamos.

Somos maestros y alumnos al mismo tiempo, aprendemos unos de otros en La Escuela de La Vida, a veces nos toca enseñar, todos los días nos toca aprender. “Aquello” que críticamos y juzgamos en otros, también lo hacemos o lo hicimos tiempo atrás, pero “no queremos verlo” porque es más fácil culpar a los demás que hacernos responsables de nuestra vida. Siendo honestos con nosotros mismos nos daremos cuenta que los demás, llegado el momento, pueden tener motivos para taparnos la boca, y viceversa, porque los errores son lecciones, enseñanzas.

“El que esté libre de culpa que tire la primera piedra” (Jesús de Nazaret)

“Desenterramos los errores de los demás sin darnos cuenta que los nuestros duermen en el ovido” (Lola.Hdez Rivas)

Donde pones tu atención, pones tu energía, y crece. Si nos anclamos en energías negativas nada cambiará. “Ellos” lo saben y se aprovechan, así nos mantienen “dormidos”, perpetuando su poder, su dominio y esclavitud por los siglos de los siglos.

Una reflexión: ¿Quién es más responsable: el sádico o el masoquista?. Cada cual que asuma su responsabilidad…

Cambia tú y cambiará tu mundo

“El cambio requiere coraje, voluntad, dedicación, esfuerzo y constancia, y muchas personas no están dispuestas a hacerlo (Lola.Hdez.Rivas)

“La mayoría de las personas son capaces de hacer cualquier cosa por absurda que sea para no enfrentarse a su alma” (Carl Jung)

Culpamos a los otros de nuestros problemas y desgracias. Cada cual es responsable de su vida. ¡Abrid los ojos! Tú lo pensaste, tú lo creíste, tú lo creaste…¡Qué sea lo positivo!

La verdadera Esencia de nuestro Ser está presente en nosotros para ayudarnos a recordar quienes Somos, de dónde venimos, porqué y para qué estamos aquí. Escuchando nuestra voz interior encontraremos las respuestas.

“Quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia adentro despierta” (Carl Jung)

“La verdad no es algo en el exterior a ser descubierto, es algo en el interior a ser conseguido” (Osho)

“Todo lo que sucede en tu vida: personas, relaciones, situaciones, dolores y enfermedades, te muestran a cada instante, la relación que mantienes contigo mismo/a” (Lola.Hdez Rivas)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Eres tú quien lo permite

Vampiros energéticos

vampiros energéticos“La energía de la mente es la esencia de la vida” (Aristóteles)

Los vampiros existen. Tal vez no se parezcan a los retratados en innumerables novelas y películas de ciencia ficción, criaturas condenadas a las sombras de la noche y sedientas de sangre. Tampoco se acercan demasiado a las descripciones folletinescas de héroes románticos atormentados, aunque no son ajenos al tormento. Salen a la luz del día, y no se amilanan ante las ristras de ajos ni el agua bendita. Si observamos detenidamente a nuestro alrededor, podremos detectar las señales que los distinguen. La más evidente es el agotamiento de quienes se relacionan con ellos. No en vano, se alimentan de la energía ajena como los vampiros lo hacen de sangre, succionando la alegría, el bienestar y el entusiasmo de quienes se cruzan en su camino. De ahí que se les conozca como “vampiros energéticos”.

Todos nos hemos encontrado con alguno en un momento u otro de nuestra vida. Puede que incluso formen parte de nuestro círculo más cercano. No importa la cantidad de tiempo que pasemos con ellos, o la frecuencia con la que compartamos nuestros encuentros. Siempre nos sentiremos cansados y débiles tras esa interacción. Por lo general, se trata de personas que tienden a orbitar alrededor de su propio ombligo. Viven tan centrados en sí mismos, en sus problemas, circunstancias y necesidades que apenas queda espacio para nada más. De ahí que suelan construir un discurso repetitivo, además de jugar a menudo la carta del victimismo. Les cuesta mucho “ver” a la persona que tienen delante, a quien a menudo utilizan meramente comobasurero emocional”. Suelen ser rápidos a la hora de emitir opiniones y prodigarse en críticas y descalificaciones, y a menudo son hábiles manipuladores. Y es que aunque carecen de colmillos, no dudan en morder.

A grandes rasgos, existen dos tipos de vampiros energéticos. En primer lugar, están los que acuden a nosotros constantemente para contarnos sus problemas. Suelen jugar a la perfección el papel de víctimas, buscando que sintamos lástima y pena por ellos. Y pese a nuestros esfuerzos, nunca parecen asumir la responsabilidad de sus acciones, ni hacer nada para cambiar o transformar la raíz de sus problemas. Son como agujeros negros, capturando y haciendo desaparecer cualquier rayo de luz que se atreva a asomarse a su vacío.

En segundo lugar, están quienes avasallan sin contemplación, actuando con un permanente aire de superioridad. El juicio es su deporte favorito, y son campeones en la disputada categoría de quejas y lamentos. En vez de valorar y agradecer nuestras respuestas y propuestas, se dedican a descartarlas o descalificarlas sin más. Tienen la sutileza de un “bulldozer” y la misma capacidad de destrucción. Aunque somos conscientes de cómo nos sentimos tras relacionarnos con ellos, ya sea por costumbre, por amabilidad o por educación, solemos permitir que nos asalten emocionalmente y drenen nuestra energía. Y puesto que en un momento u otro nos veremos obligados a interactuar con ellos, tal vez sería interesante cuestionarnos cuál es la mejor manera de lograrlo sin salir gravemente perjudicados en el proceso –o sin tener que recurrir a las estacas y a las ristras de ajos. El precio de ser un pesado.

“No hay mayor esclavitud que decir sí cuando se quiere decir no” (Baltasar Gracián)

El primer paso para dejar de ser tan vulnerables ante los vampiros energéticos es dedicar algo de tiempo a valorar qué tipo de relaciones queremos establecer con ellos. Podemos partir de la base de que no vamos a hacerles cambiar de actitud ni de hábitos. Ese cambio sólo se produce cuando ellos mismos asumen el compromiso de transformar su manera de actuar y de comunicarse. En este escenario, lo único que nos queda es aprender a marcar los límites necesarios para preservar nuestra salud emocional. Y para ello, tenemos que empezar por priorizar nuestras necesidades y respetar nuestro tiempo. No se trata de cortar la relación con alguien a quien apreciamos, sino de saber mantener la distancia cuando el vampiro en cuestión nos avasalle en modo “incontinencia verbal tóxica“.

Para lograrlo, podemos dejar de tomarnos sus tretas y hábitos egocéntricos como algo personal. En esos momentos, resulta útil observar a nuestro interlocutor y verificar que probablemente tendría la misma actitud con cualquier otra persona. Eso no justifica su conducta, pero nos puede ayudar a tomar perspectiva de la situación y dar cabida a una respuesta más consciente y meditada, en vez de la reacción impulsiva habitual, que termina por dejarnos agotados. Al fin y al cabo, si permitimos que la conducta manipuladora de los demás nos provoque una reacción impulsiva y dañina, los primeros que saldremos perjudicados somos nosotros. Con ello no sólo no conseguiremos la respuesta que esperamos, sino que terminaremos exhaustos a causa de la intensidad de nuestras emociones y decepcionados por el resultado de la interacción.

Al cambiar nuestra manera de responder -interna y externamente- ante los estímulos de siempre, podremos lograr que los vampiros energéticos se vean en la tesitura de tener que actuar a su vez de forma distinta. El objetivo es hacer de espejo a nuestro interlocutor, en vez de alimentar una conversación condenada a la esterilidad. En última instancia, los vampiros energéticos pierden el control cada vez que la realidad no se adapta a sus expectativas, y eso les convierte en esclavos de sus circunstancias. De hecho, sus palabras, conductas y actitudes denotan una profunda falta de responsabilidad y madurez. De ahí la importancia de cuestionarnos qué podemos hacer nosotros para cambiar la dinámica de esa relación.

Si aspiramos a cambiar el feedback que recibimos de nuestras relaciones, tenemos que empezar por transformar nuestra manera de comunicar. En una interacción sana, la conversación y la energía fluyen entre dos personas con un equilibrio palpable. Cada uno tiene su espacio para compartir, comentar y responder, y hay espacio para la escucha y la reflexión. Cuando se dan estas circunstancias, las conversaciones que mantenemos nos nutren como lo haría una buena comida. Nos dejan con las cosas más claras y las pilas cargadas por la alegría del disfrute compartido. Los vampiros energéticos nos proponen lo contrario. Una relación que, aunque no lo parezca, es unidireccional, cansada, fuente de conflicto, frustración e insatisfacción. Llegados a este punto, tal vez sea el momento de plantearnos algunas preguntas incómodas. ¿Qué sucede si nos encontramos al otro lado del espejo? ¿Y si nosotros somos los vampiros energéticos? Entre las leyendas y la realidad.

“Las personas perdemos energía buscando excusas por no ser lo que podríamos llegar a ser y no invertimos la suficiente en respetarnos a nosotros mismos” (Michael Straczinsky)

Tras el ejercicio de honestidad que requiere responder a esta pregunta, puede que resulte útil tratar de detectar las señales que nos definen como “vampiros”. ¿La gente nos corta cuando hablamos? ¿Nos ponen excusas para quedar? ¿Desconectan cuando les estamos explicando nuestras vicisitudes? Si nuestra forma de actuar genera que las personas se alejen de nosotros, nos eviten, y nos cuelguen la etiqueta de “pesados”, tal vez sea el momento de cambiar nuestra manera de relacionarnos con los demás. Si aspiramos a construir relaciones más sanas y satisfactorias, tenemos que empezar por hacer un poco de autocrítica. Es la forma más directa de conseguir sumar en perspectiva. De ahí la importancia de preguntarnos: ¿Qué resultados obtenemos de nuestras interacciones? ¿Son de bienestar? ¿O más bien todo lo contrario? Llegados a este punto, quizás valga la pena recordar la definición que hizo Einstein de la locura: “Hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

Contrariamente a lo que afirman los mitos y leyendas, existe cura para el vampirismo. No se trata de una poción mágica, sino de un trabajo personal que requiere de grandes dosis de honestidad, humildad y compromiso. Implica enfrentarnos a nuestra imagen en el espejo y atrevernos a observar el reflejo que nos devuelve. En última instancia, nosotros somos nuestro peor enemigo. Si en vez de succionar la energía ajena nos dedicamos a cultivar la nuestra, empezaremos a cambiar la dinámica de nuestras relaciones. Podemos optar por quedarnos estancados en las tinieblas y vivir de energía prestada –cargada de frustración e insatisfacción–, u optar por ser personas que aportan, que demuestran un interés genuino por los demás y construyen relaciones empáticas y auténticas.

  • Extracto del artículo publicado en el suplemento de La Vanguardia ‘Estilos de Vida’ (ES)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Características de la dependencia emocional

Eres tú quien lo permite

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida…?

¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Tus hijos? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe…?

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables.
Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.

Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz.

Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta.
Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda.

Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos lastimaron, siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
“Necesito que Pablo me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo pero si no lo hace… siento que me muero”.

¡Wow! Yo me quedé a cuadros ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente… ¿No será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: “Mi amor, me haces tan feliz”, “Sin ti me muero”, “No puedo pasar la vida sin ti”, “Tú eres mi media naranja, mi complemento”, Sin ti no soy nada, son completamente irreales y falsas.

No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero un hombre bastante amoroso, feliz, apasionado y romántico, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros.
Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad.

No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella, no son ellos… ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa, la última de las libertades humanas: La elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino”.

  • Ensayo  de  Viktor  Frankl (Neurólogo,  Psiquiatra,  fundador  de  la  disciplina que  conocemos  hoy  como  logoterapia).

*Si lo desea, puede leer la publicación: “7 Hábitos de las personas crónicamente infelices