Caminar regenera el cerebro, alivia la tristeza y el estrés

Si te sientes triste, preocupado o ansioso, uno de los mejores remedios naturales es caminar. Aléjate, literalmente, de la fuente del problema y sumérgete en un entorno natural. No hay nada mejor que una agradable caminata para aliviar el dolor, deshacerse del estrés acumulado y recargar las baterías.

De hecho, se sabe que el ejercicio, y caminar en particular, es una excelente terapia para el tratamiento de la depresión y la ansiedad. Se ha demostrado que caminar a un ritmo sostenido favorece la liberación de endorfinas, hormonas que nos hacen sentir felices y relajados, al tiempo que reduce la producción de cortisol, la hormona del estrés.

Además, los neurocientíficos de la Universidad de Princeton creen que los efectos de una caminata saludable van más allá de la producción momentánea de algunos neurotransmisores, y creen que caminar regularmente puede incluso ayudar a regenerar el cerebro al ayudarnos a enfrentar mejor y con menos estrés los problemas cotidianos.

Las “neuronas calmantes” en el cerebro

Estos investigadores trabajaron con dos grupos de conejillos de indias, un grupo permaneció activo y el otro destinado a una vida sedentaria. Después de caminar, los científicos analizaron sus cerebros y descubrieron que en los animales que habían estado haciendo actividad física se activaron algunas neuronas que inhibían la actividad de las células nerviosas demasiado excitadas.

Luego agregaron un poco de estrés ambiental y encontraron la activación de las neuronas excitables en el hipocampo, una región del cerebro involucrada en las respuestas emocionales. Sin embargo, los animales que caminan podrían lidiar mejor con esta activación cerebral ya que se activaron incluso las “neuronas calmantes” para evitar que el impacto de la situación fuera excesivo y para mantener el estrés bajo control.

Estos resultados, que los neurocientíficos también consideran valiosos para los humanos, podrían explicar por qué caminar nos ayuda a relajarnos y olvidar las preocupaciones y los dolores. Todo indica que cuando caminamos, el cerebro activa las “neuronas calmantes” que inhiben el nivel de excitación de las neuronas que son la base de las preocupaciones, las elucubraciones y el estrés.

Esto indica que la actividad física ayuda a reorganizar el cerebro, por lo que es menos probable que las personas que caminan y realizan actividad física sufran regularmente de altos niveles de ansiedad y el estrés interfiera menos durante su vida diaria. Básicamente, caminar mejora el mecanismo de inhibición que evita que las células nerviosas más excitables se vuelvan hiperactivas.

Para obtener el máximo beneficio de la caminata, lo mejor es elegir un camino rodeado de naturaleza

No es lo mismo caminar sobre una cinta transportadora, entre las cuatro paredes de un gimnasio, en la ciudad o en medio de la naturaleza. Los neurocientíficos de la Universidad Heriot-Watt lo demostraron al monitorear la actividad cerebral de 12 personas mientras caminaban durante 25 minutos en un centro comercial, en un espacio verde y en una calle concurrida. El electroencefalograma móvil monitoreó las emociones y los estados como la frustración, la meditación, el entusiasmo y la atención.

Entonces descubrieron que la relajación y la meditación eran más intensas cuando los sujetos caminaban por espacios verdes. Estas personas también se sintieron menos frustradas. Esto se debe a que en los espacios verdes nuestro cerebro puede desconectarse completamente y activa lo que se llama “atención involuntaria”, que tiene la capacidad de moverse libremente en un estado bastante similar a la meditación de atención plena. Por el contrario, en las calles y centros comerciales tenemos que estar más atentos, por lo que no tenemos la oportunidad de desconectarnos por completo de nuestras preocupaciones y no permitir que nuestro cerebro descanse.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Terapias neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro

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22 alimentos anticáncer

Los expertos afirman que más del 50 % de los tumores cancerosos se pueden evitar con una dieta sana. Las verduras crucíferas eliminan los radicales libres y nos ayudan a reforzar las defensas.

Es importante saber que existen muchas plantas, hierbas y alimentos que nos pueden ayudar a prevenir y hasta a combatir enfermedades tan complicadas como el cáncer. La buena alimentación nos hace permanecer sanos durante mucho tiempo y tener menos posibilidades de adquirir algún tipo de enfermedad grave. Con respecto al cáncer, los expertos aseguran que más del 50 % de los tumores cancerosos los podemos evitar si llevamos una dieta sana.

Según expertos del Instituto Nacional de Cancerología de los EE.UU., es posible prevenir por lo menos una tercera parte de los diferentes tipos de cáncer con una dieta adecuada. Y recalcan que una buena alimentación es el arma más poderosa para evitar y combatir el cáncer.

En esta oportunidad vamos a mencionar algunos alimentos que pueden ayudar a prevenir muchos tipos de cáncer y además nos permitirán mantenernos saludables y llenos de vitalidad.

El aceite de oliva

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La grasa del aceite de oliva puede prevenir el cáncer de colon y del recto. Este aceite actúa sobre los ácidos biliares, mejora la circulación y oxigenación de los tejidos, protege las arterias y las mantiene flexibles. Asimismo, ayuda a bajar el colesterol malo (LDL), controla la presión arterial, reduce notablemente los niveles de azúcar en la sangre. Además, es un poderoso antioxidante, por lo cual ayuda a prevenir el cáncer.

El agua

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El agua, sin ser un alimento que aporte algún tipo de nutrientes o vitaminas, es un poderoso e insustituible líquido que no puede faltar en nuestra vida. Sin agua ningún ser viviente puede subsistir, puesto que el agua nos ayuda a limpiar el organismo de toxinas.

La persona que no consume las cantidades adecuadas de agua corre el riesgo de padecer estreñimiento, lo cual lleva a la acumulación de toxinas que afectan la salud integral, además de sufrir deshidratación. Es muy importante mantener todos los sistemas de nuestro organismo debidamente hidratados para que su funcionamiento sea correcto. Por eso es imprescindible tomar por lo menos dos litros de agua al día (excepto algunos casos).

El ajo y la cebolla

Tanto el ajo como la cebolla contienen alicina, un compuesto rico en azufre, que ayuda al hígado a eliminar las toxinas que se acumulan en la sangre.

El arroz integral

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En el arroz integral se encuentran algunas sustancias anticancerosas que protegen contra el cáncer de colon, el de mama y el de próstata.

Las algas

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Éstas son depurativas con abundantes vitaminas, minerales y fibra. Asimismo, ayudan a reforzar el sistema inmunológico, por lo cual se recomiendan para evitar los efectos secundarios que se producen después de un tratamiento de quimioterapia y radioterapia.

Los cítricos

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Como todos lo sabemos, los cítricos contienen vitamina C, que es un poderoso antioxidante. Además, están compuestos de flavonoides, protectores de los capilares sanguíneos que mantienen las membranas permeables y oxigenadas.

Las coles

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 Las coles, el brócoli, el repollo, la coliflor, los berros y el rábano son productos alimenticios que no deben faltar en la dieta diaria, ya que sus compuestos ayudan a reforzar las defensas y eliminan los radicales libres, brindando protección a las células.

Las fresas

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Las fresas son ricas en fibra, vitaminas y minerales. Sus poderosos efectos depurativos limpian el organismo de toxinas.

Las frutas del bosque

(Foto: Lumiago/ Flickr.com)
(Foto: Lumiago/ Flickr.com)

Las moras, los arándanos y las grosellas son ricas en un pigmento llamado atocianina, este es de color morado y es un antioxidante muy poderoso. Además, son ricas en vitaminas A y C, así como en minerales, pectinas y ácidos vegetales. En la actualidad se están realizando algunos estudios sobre los efectos que pueden tener estas frutas en la prevención de la leucemia.

Los frutos secos

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Las nueces, las avellanas, las almendras y las semillas de girasol son una gran fuente de vitaminas E y B. Contienen minerales como el magnesio, el selenio y el zinc y además brindan una buena cantidad de antioxidantes.

Las legumbres

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Las lentejas, los garbanzos, los guisantes y las judas, son verdaderos alimentos anticancerígenos. Son muy ricas en fibra, la cual protege contra el cáncer de colon principalmente.

La manzana

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La manzana contiene ácidos clorogénicos y elágicos, los cuales pueden evitar la aparición de cáncer. Esto se demostró mediante experimentos realizados con animales. La manzana contiene pectina y fibra que ayudan a eliminar las toxinas a través de las heces.

El melón

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El melón es muy rico en betacarotenos y antioxidantes. Además, es muy bajo en calorías, así que ayuda a prevenir los tumores que se relacionan con la obesidad.

La miel

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Este es un producto natural que tiene propiedades antisépticas, lo que permite evitar las infecciones que se producen por la baja en las defensas después de un tratamiento contra el cáncer (quimioterapia).

El pescado

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Los ácidos grasos omega-3 son muy importantes para la salud del corazón y las arterias. Además, se recomiendan como tratamiento complementario en aquellas personas que padecen cáncer.

Los pimientos

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Los colores vivos de los pimientos verdes, rojos y amarillos son muestras de la riqueza que poseen en betacarotenos, los cuales, junto a la vitamina C, son unos poderosos antioxidantes que protegen las mucosas. Otro compuesto que tienen los pimientos es la capsaicina: bloquea los productos precancerosos que se pueden encontrar tanto en las carnes y los pescados ahumados.

La remolacha

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La remolacha en su color morado contiene un poderoso regenerador celular llamado betaínas.

El té verde

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Este producto contiene polifenoles, los cuales anulan por completo los efectos de las nitrosaminas. Cuenta con poderosos antioxidantes y ayuda a proteger de las radiaciones ambientales.

El tomate

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El tomate consumido crudo es rico en licopeno, un caroteno que le aporta el color rojo. Asimismo, es un poderoso protector contra el cáncer de próstata.

El tomate contiene algunas sustancias en la cáscara y en las semillas que pueden ser anti-cancerigenas.

Las uvas

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Las uvas consumidas con la cáscara y las semillas, tienen un poderoso antioxidante llamado resveratrol, el cual bloquea los agentes cancerígenos e impide el crecimiento de algunos tumores.

El yogurt

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El yogurt contiene bacterias benéficas, las cuales permiten que la flora intestinal se regenere, evitando de esta manera que los productos tóxicos hagan mella en el proceso digestivo. Es especialmente útil para prevenir el cáncer de colon, pero se puede asegurar su utilidad contra todo tipo de tumores.

La zanahoria

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El color anaranjado que tiene la zanahoria se debe a su gran riqueza en betacarotenos, que son unos poderosos y reconocidos antioxidantes. Es un vegetal especialmente recomendado para las personas que consumen o han consumido tabaco, por la gran capacidad que tiene para regenerar las células del epitelio respiratorio.

En definitiva…

Como se puede observar claramente, mediante esta gran lista de alimentos que pueden prevenir el cáncer en diferentes partes del cuerpo, es una realidad que la alimentación es clave para prevenir muchas enfermedades. Hay que tener en cuenta que, si mediante estos alimentos que nos brinda la naturaleza es posible prevenir una enfermedad tan agresiva, como el cáncer, de la misma manera podemos evitar muchas otras complicaciones de salud, consumiendo alimentos saludables y orgánicos.

Además, recuerda que, unido a la buena alimentación, se debe tener actividad física regular, tratar de permanecer tranquilo, evitando los episodios frecuentes de estrés, de mal genio, procurando mantenerte siempre alegre.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo alcalinizar  el cuerpo con los 3 pilares básicos

8 alimentos ricos en yodo para mejorar la salud de la glándula tiroidea

El yodo es un mineral esencial para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, cuya alteración supone un impacto negativo en la salud general del cuerpo.

La glándula tiroides es la responsable de almacenar los minerales esenciales para la síntesis de hormonas tiroideas, cuya función es la de regular el metabolismo, la desintoxicación y el crecimiento.

La deficiencia de este yodo en el cuerpo suele conllevar el desarrollo de una condición conocida como hipotiroidismo, que es la disminución en la producción de hormonas tiroideas.

Este desequilibrio ocasiona graves consecuencias en el cuerpo, entre los que destacan el aumento excesivo de peso, sensación de cansancio, irregularidades en el periodo menstrual.

Por suerte, algunos alimentos lo contienen en cantidades significativas, y pueden evitar que sus niveles en el cuerpo disminuyan.

En esta ocasión vamos a revelar qué alimentos saludables puedes consumir con más frecuencia para proporcionarle yodo al cuerpo.

1. Arándanos

arandanos

Por su riqueza en antioxidantes, los arándanos son una de las frutas más recomendadas para la buena salud del cuerpo. Se estima que cada 4 onzas (113 g) de esta fruta obtenemos hasta 400/mcg de yodo.

Ingerirlo de manera regular apoya la función del metabolismo al regular el funcionamiento de la tiroides.

Se sugiere comerlos en su estado natural, ya sea en ensaladas o batidos.

2. Yogur natural

Además de aportarnos más de la mitad de la cantidad diaria recomendada de yodo, el yogur natural también nos ayuda a mejorar la función intestinal, ya que restaura la flora bacteriana.

El yogur natural u orgánico es uno de los probióticos naturales más poderosos y saludables que se pueden incluir en la dieta.

Este alimento contiene un poco más de la mitad del yodo que el cuerpo necesita a diario, más o menos 90/mcg por cada taza.

Además, sus cultivos apoyan la función intestinal al restaurar la flora bacteriana que previene enfermedades virales.

3. Sal de cristal del Himalaya

Muchas personas están tratando de reducir al máximo el consumo de sal de mesa convencional, y están intentando absorber la cantidad suficiente de yodo en otros alimentos.

Una alternativa saludable y completa para sustituir este alimento es la sal cristalina del Himalaya; un tipo de sal que proporciona 250 mcg de yodo,  es decir, más del 150% de la cantidad diaria recomendada.

Eso sí, al igual que los otros tipos de sal, es esencial moderar su consumo para no sufrir efectos secundarios.

4. Bacalao

Bacalao

El bacalao es uno de los pescados más ricos en ácidos grasos omega 3, vitamina E y minerales como el potasio, calcio, magnesio y yodo.

Es bajo en grasas y calorías, y también es uno de los mejores complementos para una dieta saludable y buena para la glándula tiroides.

Cada tres onzas de bacalao (85 g) aportan 99 microgramos de yodo, es decir, cerca de un 66% de la cantidad diaria que necesita el cuerpo.

5. Fresas

Estas frutas del bosque son deliciosas, versátiles y contienen nutrientes esenciales que fortalecen las defensas del cuerpo.

Pese a que son dulces, también resultan apropiadas para mejorar la salud tiroidea por su significativo aporte de yodo.

Una taza de fresas contiene 13 mcg de yodo, más o menos un 10% de la dosis que cada persona necesita a diario.

6. Habichuelas

Habichuelas

Las habichuelas, también conocidas como judías verdes, son un tipo de verdura saludable que se puede incorporar en todo tipo de dietas.

Su consumo regular le aporta al cuerpo pequeñas cantidades de yodo que pueden servir para estimular el funcionamiento de la tiroides.

Media taza de este vegetal aporta 3 mcg de yodo, un 2% neto del valor diario recomendado.

7. Frijoles blancos

Los frijoles en todas sus variedades son una fuente alimenticia muy poderosa que puede complementar la dieta.

Sin embargo, los blancos encabezan el listado de los buenos para regular la función de la tiroides, gracias al aporte de yodo que hacen.

Media taza de este tipo de frijol contiene hasta 32 mcg de yodo y muy pocas calorías; además son buenos para la salud digestiva por su increíble aporte de fibra.

8. Patatas

Patatas

La patata común es uno de los alimentos que más se consumen en el mundo y también una de las mayores fuentes de yodo que se pueden encontrar en el reino vegetal.

Una papa, con cáscara y todo, aporta cerca de 60 mcg de yodo cuando se preparan al horno.

Incorporar estos alimentos en la dieta es una de las formas más saludables de aportarle yodo al organismo, en especial a la tiroides.

Este mineral no se produce de forma natural en el cuerpo, por lo que resulta primordial proporcionárselo mediante la alimentación.

*Si lo desea, puede leer la publicación:Tiroides: Biodescodificación” 

Curo más con el amor que con los fármacos *Jordi Domingo- psiquiatra-

Un hombre bueno

Jordi Domingo, psiquiatra. Creó el servicio de psiquiatría del hospital General de Catalunya y el del Centro Médico Delfos. Es psiquiatra del Cottolengo y especialista en acompañamiento a la muerte. En la Fundación Nepp (fundacionepp.org), que él preside y abierta a quien quiera colaborar, ayudan a integrar el trastorno mental en España con diferentes programas. Han trabajado y trabajan (creando hospitales, orfanatos, dando apoyo farmacológico, formación médica…) en Haití, Guinea Ecuatorial, Turquía, Mozambique… Ahora se embarcan en la organización de una marcha integrada por niños a los campos de refugiados saharauis para recaudar fondos y reconstruir un hospital pediátrico en la zona liberada, porque “ningún niño debería morir”.

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Soy un psiquiatra biologista conductual clásico.

Lo sé.

Y puedo asegurar que curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas.

Sufrimos una epidemia de ansiedad.

Sí, de ansiedad y de depresiónMi teoría es que se debe a la falta de valores. La clave está en potenciar tu alma, la capacidad de amar y de dar.

La clase media venida a menos sobrevivimos entre interminables obligaciones.

Ese exceso de obligaciones y trabajo nos impide crecer espiritualmente.

No cabe en la agenda.

Por eso olvidamos que nacemos con la felicidad dentro. Crecemos y la buscamos fuera, y así apagamos el entusiasmo y la satisfacción de dar lo que tenemos. Desesperados, hacemos meditación para reducir nuestra ansiedad, pero en general no para crecer. Estamos en mínimos.

Necesitamos a los otros para crecer.

Sí, necesitamos ser amables con los demás, poner en práctica nuestra generosidad, paciencia y capacidad de comprensión para desarrollarlas; esto es crecimiento interior.

Amar es un verbo que se debe conjugar.

Los estudios demuestran que los niños que crecen con sus abuelos en casa son más felices y equilibrados. Pero hoy, como molestan y no producen, los dejamos en residencias.

Hábleme como psiquiatra.

Le estoy hablando como psiquiatra. Le aseguro que la mejor medicina para acabar con la propia ansiedad o depresión es dar amor, a tus plantas, a tu perro, a tu gente… y si puedes, a todo aquel con quien te cruzas. Pero dar amor para recibir amor… eso es un contrato.

Perdone, pero si das y no recibes nada, eso es el desierto.

El otro será el desierto, no tú. Le aseguro que ayudar a morir a una persona te llena de vida. Nosotros lo hacemos y no cobramos por ello, lo que nos causa problemas en el hospital, que es privado. El concepto de amor está muy equivocado en nuestra sociedad. Amor es dar.

Creía que los psiquiatras no deben involucrarse emocionalmente con sus pacientes.

Yo quiero a mis enfermos, tengo 55.000 historias abiertas, e intento curarlos con pastillas, con psicología y con amor. “Doctor –me dicen– que usted quiera que yo esté bien me da fuerza para estar bien”.

Es usted un extraño psiquiatra.

He pasado muchos años y muchas horas en ­manicomios con enfermos muy graves y medicados, pero a los que el amor también les llega.

Ahora viven en hospitales psiquiátricos.

Sí, han perdido los jardines. Son enfermos que viven encerrados en sí mismos, esquizofrénicos graves, pero responden al amor. Yo he tenido la suerte de buscar siempre la bondad.

¿Por qué?

Mi madre me regaló una gran lección. Tuvimos una cocinera durante 40 años en casa; cuando se hizo viejecita se quedó inválida y mi madre nos dijo: “María se queda en casa”. Hasta que murió, siete años después, mi madre le limpió el culo. Teníamos servicio, así que le pregunté: “Mamá, ¿por qué no lo hace la asistenta?”.

¿Y qué le contestó?

“Porque no es su trabajo. El trabajo de cuidar a María es mío”. Fue una lección absoluta de valores humanos que me ayudó a crecer.

¿Un científico creyente?

Yo no creo en Dios, ojalá, pero sí en la bondad, y en su carencia, que se parece mucho al mal. A los 18 años trabajé en un orfanato en Barcelona; los niños me contaron que sufrían abusos sexuales; cuando dije a la dirección que lo iba a denunciar me amenazaron, me asusté y lo dejé.

Una carga.

Empecé a ir a África como psiquiatra voluntario. En Guinea Ecuatorial trabajé en la lepro­sería de Micomeseng. Me acercaba a ellos, les acariciaba y se les iluminaba la cara, había ­leprosos a los que hacía cuarenta años que nadie tocaba.

Con el tiempo creó la Fundación Nepp y levantó un orfanato en Mozambique.

Sí, en una zona asolada por el sida donde había miles de niños huérfanos. Hicimos pozos de agua, una casa de salud… Luego el pueblo saharaui me pidió que tratara a sus enfermos, y me ocupé de montarles un hospital psiquiátrico, enviar medicinas y formar personal.

Los campos de refugiados saharauis están llenos de niños…

Hay 50.000 en muy malas condiciones. En el último viaje vi como les arrancaban los dientes sin anestesia. Les compré un buen equipo y les envié anestesia, y pude ver como le sacaban un diente a una niñita sin que le doliera… me emocioné, podría ser mi nieta.

Entiendo.

Estamos organizando una marcha multitudinaria para octubre a través del muro minado que divide el desierto del Sáhara, una fortificación de más de 2.800 kilómetros rodeada por más de siete millones de minas que matan a diario, sobre todo a niños, para dar a conocer al mundo los tan olvidados valores humanos.

¿Cuál es el objetivo?

Construir un hospital pediátrico en la zona liberada. Necesitamos un euro por mina para evitar el sufrimiento infantil. Haremos la marcha con niños de distintos países, para que niños ayuden a niños. Ellos no están en guerra. Son el futuro. Hay que darles valores, la posibilidad de que construyan un mundo más justo en el que vivir, que conozcan la sensación de dar.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Las caricias son tan necesarias como la comida o la bebida” 

20 Alimentos que nos ayudan a eliminar el colesterol

La salud del corazón es importante para una buena salud general.

Los bloqueos en el corazón pueden causar derrame cerebral, presión arterial alta, diabetes y arterosclerosis.

Por lo tanto, te vamos a dar a conocer los mejores 20 alimentos que van a ayudarnos a eliminar eficazmente las obstrucciones en las arterias, manteniendo un corazón sano.

¿CÓMO BARRER CON TODO EL COLESTEROL DE LAS ARTERIAS?

Cúrcuma

La arterosclerosis es una enfermedad que aparece cuando las arterias se endurecen, causadas por la inflamación.

La cúrcuma o haldi tiene propiedades anti-inflamatorias. Esta especia trabaja a favor de la reducción de las enfermedades del corazón. La curcumina que está presente en la cúrcuma reduce la inflamación en las arterias y en los depósitos de grasas.

Naranja

La naranja es una fuente inagotable de vitamina C que nos ayuda a luchar contra el resfriado común. Pero esta fruta también nos ayuda a luchar contra las enfermedades del corazón.

Las naranjas contienen pectina de fibra que reduce el colesterol y vitamina C que refuerza las paredes de la arteria. El zumo de naranja puede mejorar el funcionamiento de los vasos sanguíneos.

Granada

Las frutas ricas en antioxidantes mejoran las paredes de las arterias. La granada es ideal especialmente para el corazón debido a la presencia de fitoquímicos que son antioxidantes.

Brócoli

El brócoli es una buena fuente de proteínas para los vegetarianos.

El brócoli contiene vitamina K que es beneficiosa para la formación del hueso. La vitamina K también protege a las arterias de daños irreparables. Además de la vitamina K, el brócoli es rico en fibra, lo que puede reducir el colesterol y la presión arterial alta.

Grano integral

Incorporar los granos integrales enteros a tu dieta, te ayudará a reducir el colesterol. Los cereales integrales contienen fibras.

Pescado con Omega 3

El marisco es beneficioso en varios niveles, ayuda a la salud mental, al cerebro, a la vista, la construcción de los músculos y al embarazo.

La verdad es que los ácidos grasos Omega 3 es el remedio para todos estos problemas. El Omega 3 también puede proteger el corazón y reducir los niveles de triglicéridos en la sangre.

Nueces

Las almendras, cacahuetes, nueces o avellanas son los frutos secos ideales para el corazón.

Estos frutos secos contienen vitamina E que pueden proteger las paredes de las arterias. Las nueces también contienen fibras que también ayudan a reducir el colesterol en la sangre.

Aceite de oliva

 El aceite de oliva es conocido por tener varios beneficios para la salud, pero es el mejor aceite que existe, que evita la acumulación de colesterol en la sangre.

Además del colesterol, el aceite de oliva también puede reducir la presión arterial alta.

Canela

La canela se utiliza como una especia, así como para utilizar en los postres. Esta especia versátil reduce la grasa en la sangre evitando las obstrucciones en los vasos sanguíneos.

Café

A pesar de que el consumo de café puede tener efectos negativos para la salud, puede mejorar tu salud, siempre y cuando se tome con moderación.

Queso

El queso es importante para disminuir la presión arterial, evitando así los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades relacionadas con el corazón.

El calcio que se encuentra en el queso, es la respuesta para reducir la presión arterial.

El Té o Chai como se le llama popularmente, puede aumentar tu metabolismo y también puede mejorar la salud del corazón. El té contiene un antioxidante llamado catequinas que actúa como un escudo en la pared de la arteria.

Este antioxidante también previene los coágulos de sangre que pueden ser fatales.

Sandía

El aminoácido que se encuentra en la sandía ayuda a reducir la presión arterial alta. Pero la sandía también contiene óxido nítrico, que abre los vasos sanguíneos para mejorar el flujo de la sangre.

Espinaca

Este es otro ingrediente feroz que nos ayuda a luchar contra las enfermedades del corazón. La espinaca contiene caroteno que evita que el colesterol se obstruya en las arterias.

Tomate

Al igual que en la granada y el té, el tomate también contiene antioxidantes que protegen las paredes arteriales. En el tomate, el licopeno mantiene los niveles de colesterol bajo.

Frijoles

Los frijoles contienen fibra y ácido fólico que evita que las arterias estén obstruidas. Los frijoles también son una buena fuente de hidratos de carbono.

Manzanas

Como las naranjas, las manzanas también contienen una fibra llamada pectina que absorbe el colesterol de la sangre.

Pomelo

El pomelo es rico en antioxidantes, licopeno, que también está presente en los tomates. El pomelo ayuda a prevenir el daño en las arterias.

Maíz

Protege tus arterias gracias al consumo de maíz. El maíz contiene fibra que protege las arterias.

Ajo

El ajo puede mantener a los vampiros a distancia y también nos ayuda a prevenir la acumulación de colesterol.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Las 10 semillas más saludables de la Tierra

Para funcionar bien, el cerebro necesita desconectarse

El neurocientífico Facundo Manes advirtió que es necesario “no hacer nada” y hasta aburrirse, para contribuir a la salud de la mente.  El desafío intelectual, la vida social, dormir bien, ejercitarse y evitar el estrés.

El cerebro humano es la estructura más compleja del Universo, tiene más neuronas que las estrellas que existen en la galaxia, y todo lo que hacemos y nos define, depende de él. Así describe el neurocientífico Facundo Manes al órgano más fascinante del que disponen las personas, cuyo funcionamiento se dedica a investigar, pero también a difundir con tanto entusiasmo como claridad, en la convicción de que desentrañar las claves de nuestra mente nos ayuda a vivir mejor como individuos y como sociedad.

De visita en Córdoba para dar una charla sobre “El desarrollo personal y social” en el marco del ciclo Pensar el cerebro, Manes –director del Instituto de Neurociencia de la Fundación Favaloro– explicó qué hay que hacer para mantener la mente sana, y cómo la afectan dos males de este tiempo: multitarea e hiperconectividad.

¿Por qué es importante pensar el cerebro? 

–Por muchísimo tiempo no pensamos el cerebro, ya que por millones de años la especie humana se dedicó básicamente a proteger el territorio, conseguir alimento y cuidar a los suyos. Recién mucho después empezamos a pensar quiénes somos, para qué estamos, e inclusive qué nos hace humanos. Y ahí nos dimos cuenta de que todo lo que hacemos lo hacemos con el cerebro, y de que todo lo que somos depende del cerebro, y eso fue de alguna manera el motor en las investigaciones en neurociencias. De hecho, una pequeña lesión cerebral en un área estratégica nos puede llevar a perder la memoria, la identidad, la capacidad de hablar, o a cambiar la personalidad. Por eso co­nocer el cerebro es importante porque nos va a ayudar a comprender quiénes somos y a mejorar el aprendizaje, el trabajo en equipo y el desarrollo.

¿Qué puede hacer una persona para aprovechar al máximo su capacidad?

–No es una sola cosa sino varias las que hay que hacer para proteger al cerebro. Lo primero, cuidar que la glucemia y el colesterol estén en valores normales y evitar el sobrepeso.

Todo lo que ayuda al ­corazón le sirve al cerebro, entonces.

–Exactamente. Al cerebro también le hace bien el ejercicio físico, que además de ayudar al sistema vascular, genera nuevas conexiones neuronales, y es un buen ansiolítico y un buen antidepresivo. Y a su vez, hay que sumar el desafío intelectual, que es hacer algo que nos cueste: aprender un idioma, algo nuevo. Otro factor es la vida social, porque estar conectado con otra gente es muy impor­tante para el cerebro porque im­plica estímulos diferentes. Y la otra cosa es combatir el estrés crónico, que afecta al cuerpo y a la mente, y dormir bien, porque el sueño es salud. O sea que para que el cerebro funcione bien, hay que tener un sueño reparador. Hoy disponemos de datos de que la gente que no duerme bien tiene más riesgo de sufrir Alzheimer. Eso implica dormir las horas necesarias, aparte de relajarse, porque hoy, además, mucha gente se va a la cama con la oficina a cuestas: el celular, el iPad , el teléfono.

¿Cómo impactan el mul­titasking y la hiperconecti­vidad?

–La multitarea disminuye el rendimiento cognitivo. Mucha gente se confunde al pensar que haciendo muchas cosas al mismo tiempo va a ser más pro­ductivo, y es al revés. Ese es un mito que hay que erradicar porque el cerebro funciona mejor cuando se hace una cosa por vez. Un ejemplo que suelo dar 
es el de Franz Kafka, que era famoso por escribir un texto 
en pocas horas. Imagínalo hoy tratando de escribir rodeado 
de internet, noticias on line , y alarmas de twitter, Facebook y WhatsApp…

¿Qué efecto tiene entonces la tendencia a estar hiperconectados todo el día, todos los días? 

–La tecnología es fantástica, soy un enamorado de la tecnología moderna que nos facilita un montón de cosas. Además, el avance tecnológico es inevitable y hay que aprovecharlo, pero también tenemos que ser cuidadosos. Y esto implica estar desconectados de la tecnología una parte del tiempo que estamos despiertos, porque eso es muy importante para el cerebro.

¿Por qué? 

–Porque cuando está desconectado, cuando “no estamos haciendo nada” el cerebro trabaja muchísimo, y ese tiempo es clave para que procese la información que adquirió cuando estaba atento. Necesitamos desconectarnos de la tecnología para ser introspectivos, para poder pensar, para aburrirnos, para imaginar el futuro. Y sobre todo en el caso de los chicos: tienen que volver a aburrirse, a volver a imaginar, no pueden estar todo el día conectados.

¿En ellos la hiperconexión impacta de una manera diferente?

–No lo sabemos, porque el cerebro recién termina de desarrollarse después de los 20 años, y hay investigaciones aún en curso sobre qué impacto tendría en esa etapa. Pero en cualquier caso hay dos grupos ya sean niños o adultos: uno integrado por quienes ya tienen tendencias obsesivas, compulsivas o ansiosas, en los que se van a disparar más conductas de ese tipo; y otro, de personas que no tienen esas tendencias, a quienes el uso de la tecnología en forma moderada no los va a afectar, sino al contrario, va a ser un facilitador de un montón de cosas.

La última: ¿cuál es hoy, en su opinión, el mayor desafío que plantea el estudio del cerebro? 

–Creo que hemos aprendido ciertos aspectos de su funcionamiento, por ejemplo cómo tomamos decisiones, la memoria, el olvido, el lenguaje, la percepción. Pero todavía no tenemos una teoría general sobre el cerebro, de modo que el mayor desafío es construir una teoría general sobre cómo funciona nuestra mente, que es el órgano que nos hace humanos y que, además, es el único en el Universo que intenta entenderse a sí mismo.

Quién es Manes

Profesión. Es director del Instituto de Neurociencia de la Fundación Favaloro y rector de la Universidad Favaloro.

Estudios. Manes estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y luego en la Universidad de Cambridge, Inglaterra (Master in Sciences).

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Las quejas son un veneno para tu cerebro

Claves para dominar conversaciones difíciles

De vez en cuando, tenemos que enfrentarnos a conversaciones difíciles aunque no nos apetezca.

Muchos optan por evitarlas como si el problema fuera a desaparecer. Pero esto no funciona así. De hecho, en muchas ocasiones posponer lo inevitable solo complica más las cosas.

No hay que tener miedo a una conversación difícil. Existen formas de enfrentarse a este tipo de situaciones, incluso se puede llegar a dominarlas para evitar hacer de ellas un drama y conseguir lo que se espera de cualquier conversación: una comunicación eficaz. Veamos cómo hacerlo.

“Cuando se abre la puerta de la comunicación, todo es posible. De manera que debemos practicar el abrirnos a los demás para restablecer la comunicación con ellos” -Thich Nhat Hanh-

Estrategias para hacer frente a conversaciones difíciles

Ante todo debemos aparcar esa idea preconcebida de conversación difícil. Al fin y al cabo, así es como llamamos a las conversaciones en las que prevemos que vamos a tener problemas. Además, cuando lo hacemos, anticipamos conflictos. Y eso genera una actitud previa de tensión. Nos ponemos a la defensiva. Y es en este punto donde empiezan los problemas.

He aquí el paso previo para dominar conversaciones difíciles: no anticipar las complicaciones. Eso nos ayudará a estar centrados en la conversación y ver las cosas con perspectiva. Y nos permitirá estar atentos a las señales de nuestro interlocutor para gestionar eficazmente sus cambios emocionales y sus reacciones.

Escucha activamente sin anteponer tus sentimientos

Las personas necesitan sentirse escuchadas. Por ese motivo no solo debes mostrarte atento y dispuesto a escuchar, sino que todo tu cuerpo debe demostrar que estás escuchando. Además, la escucha es una condición indispensable en la comunicación.

Si la otra persona percibe tensión o ansiedad, si siente que estás a la defensiva o que tienes una actitud agresiva, reaccionará negativamente y no estará dispuesta a escuchar. Si por el contrario, te muestras alentador, tranquilo, calmado e incluso compasivo, a la otra persona le resultará más fácil calmarse.

Una conversación, por difícil que sea, no es una lucha. No hay ganadores ni perdedores. Por eso, si quieres sacar algo en claro, debes mantener la calma, especialmente cuando el otro manifieste señales de cambios emocionales.

Las conversaciones difíciles se transforman en eficaces cuando se emplea la escucha activa.

No antepongas tus sentimientos, aunque te haya herido

Por otra parte, es importante que no antepongas tus sentimientos, aunque te hayan herido. El otro necesita sentirse validado, es decir, saber que sus sentimientos también importan. Necesita saber que crees en él, incluso a pesar de sus acciones y del daño que te haya hecho con ellas.

Por eso, antes de nada, una vez que haya quedado claro el propósito de la conversación, interésate por los pensamientos y sentimientos del otro. Acéptalos antes de continuar, sin juzgarle ni echarle nada en cara. Luego, puedes exponer tus ideas y sentimientos.

Aprende a interpretar y manejar la señales de cambio emocional

Ante una conversación difícil, muchas personas se bloquean. Esto provoca que se pongan más nerviosas aún y que la conversación no acabe bien. Sin embargo, si estás atento y observas ciertos cambios puedes ayudar a mantener la calma y mantener así la conversación bajo control.

Por ejemplo, si observas un cambio en el tono de voz, como hablar más bajo o más acelerado, puedes decírselo a la otra persona. Ahora bien, también puedes optar por no notificárselo pero tener en cuenta su significado. A menudo, en mitad de una explicación, las personas cambian el modo de hablar justo antes de decir qué es importante para ellos. Esto es porque temen lo que pueda suceder o porque sienten que hay un problema que les impide avanzar.

Otra señal que debes observar es la risa nerviosa. Algunas personas se ríen cuando se sienten avergonzadas o incómodas. No es una burla, ni mucho menos. De hecho, es algo parecido a lo que ocurre cuando lloramos de felicidad.

La risa nerviosa suele indicar malestar. Esa señal te abre la puerta para preguntar al otro cómo se siente y para identificar un punto de partida a partir del cuál seguir adelante de manera positiva. Este tipo de risa también puede indicar que la persona está tratando de escapar de un sentimientoPor eso es importante pedir que exprese lo que le inquieta o necesita para superar el bloqueo.

Otra señal de cambio emocional es la modificación del patrón de contacto visual. La mirada puede indicar que el otro necesita tomarse un descanso. Ahora bien, si la dirige hacia otro lado o la sostiene de manera fría y amenazante puede significar que en la conversación se ha hablado de algo importante. Es el momento de pedir al otro, sin agresividad y con verdadero interés, que comparta su punto de vista y escucharlo sin interrupciones ni juicios.

Si lo que detectas es que la otra persona utiliza mucho la palabra “pero” es señal de que está a punto de decir lo que teme, pero no arranca a decirlo por miedo o vergüenza. Aprovecha los “pero” para ayudarle a terminar.

Gestionar conversaciones difíciles es bueno para ambos

Como decíamos antes, una conversación no es una batalla en la que hay ganadores y perdedores. Si quieres entender algo, sacar conclusiones o plantear soluciones es necesario llevar por buen camino una conversación difícil.

No se trata de tener razón, ni de demostrar nada al otro. De hecho, ante este tipo de conversaciones, no hay peor enfoque posible. No ganas nada y pierdes mucho. Si no quieres cerrarte puertas debes abrir tu mente y dejar de lado el rencor, la ira y la rabia. 

Si esto es difícil -muchas veces lo es, no nos engañemos- piensa qué quieres conseguir con esa conversación y díselo a la otra persona. Es fundamental que ambos sepáis a dónde queréis llegar.

Causas emocionales de la ludopatía: adicción al juego

La ludopatía, llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. 

Se trata de una adicción al juego que es motivo de muchas peleas, discusiones, descuido del hogar, despilfarro del dinero, desatención personal y social (alimentación, relaciones familiares, sexo, salud, etc…), etcétera, provocando divorcios y otras consecuencias severas. Esta afección se ha relacionado con adicciones como el alcoholismo o drogadicción.

Un jugador compulsivo tiene todo su enfoque en el juego. Sin duda, la distracción es muy fuerte y, como toda adicción, incontrolable. Muchos pensarían que este impulso es una cuestión que implica meramente una necesidad de ganar dinero, pero parece que va más allá, es decir, que el jugador compulsivo juega muchas veces por el sólo placer de estar jugando, y no se es capaz de parar.

El jugador compulsivo es atrapado, entonces, por una actitud impulsiva e incontrolable para aceptar riesgos, pierde consciencia progresivamente de la realidad y comienza a actuar contra su propia razón y sentido común para obtener, constantemente y de forma ansiosa, el dinero para jugar, el cual escapa de sus manos rápidamente.

¿Por qué se padece está adicción?

Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, de incomprensión, de falta de amor. Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como el juego compulsivo.

Las adicciones son formas en que el individuo trata de menguar un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. El descuido de su salud, de sus relaciones y demás sólo refleja la evasiva a su mismo dolor.

Sin embargo, es inútil apartar el dolor por este alejamiento sino que se engrandece, por lo que en el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar. Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada también de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, y esto lo expresan de muchas formas, con rebeldía, mal carácter, se sienten afectados o víctimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a si mismos, llegando en muchos casos a la violencia. Estos comportamientos los hace ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

Síntomas:

• Sentir ansiedad o desesperación de conseguir más dinero para jugar.
• Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero.
• Sensación de soledad, frustración y/o dolor después de jugar.
• Haber intentado jugar menos muchas veces, sin conseguirlo.
• Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
• Cometer acciones no legales para conseguir dinero para el juego. 
• Desatención y/o pérdida del trabajo, relaciones, estudios debido al juego.

¿Qué se puede hacer?

Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás: en especial, la falta de cultura emocional para que el individuo vaya entendiendo y madurando los sentimientos de frustración, dolor, depresión y todas esas experiencias en la vida que pueden resultarle intolerantes y que más tarde le condicionan a escaparse de lo que siente.
Lo ideal es consultar con un profesional en el caso y llevar al afectado directamente con él. Sin embargo, la posible resistencia de la persona a ser ayudada resulta muchas veces un gran impedimento. En este caso es importante que las personas que rodean al jugador compulsivo eviten sentirse culpables, decaídas o desesperadas por el comportamiento de éste. En realidad estas actitudes no ayudan en nada y lo único que harán es aumentar un ambiente de tensión y depresión. Lo mejor es no permitir que uno hunda a todos.

Sin embargo, cuando hay disposición del afectado a ayudarse, se puede no sólo buscar ayuda profesional, sino seguir estos consejos a medida que sean posibles.

Si tú eres un jugador compulsivo y ya no quieres serlo, puedes seguir estos consejos:

1. Debes de estar muy consciente de tu situación y no negarla ni rechazarla, sino admitirla. No la veas como algo malo o reprobado, y no te castigues por jugar sin control. Admite lo que haces, simplemente.

2. Haz el esfuerzo por realizar una actividad física al menos una hora al día, corre, ve al gimnasio, nada y anda en bici, lo que sea, aunque después te vayas a jugar. Díte a ti mismo: no iré a jugar si no cumplo con esta sesión de ejercicio. Esto, además de oxigenar tu cerebro y vigorizarlo, te ayudará a ir educando tu mente. 

3. Busca lecturas que te hagan comprender mejor lo que sientes y que te hagan profundizar más acerca de todos los talentos que tienes.

4. Busca alguna clase de música, de baile, de algún otro idioma o de alguna actividad que te distraiga, te guste y te mantenga ocupado creativamente. Al principio quizá no sientas muchas ganas, hay que hacer mucho esfuerzo para vencer una adicción, cierto, pero al comenzar a relacionarte en un nuevo ambiente poco a poco irá cambiando tu perspectiva emocional. No te decimos que nunca más juegues, porque el jugar es algo muy interesante y la emoción de ganar también. Pero recuerda que el juego se acaba donde empieza la dependencia…

5. Hay muchas terapias alternativas que te pueden ayudar y apoyar, como las Flores de Bach, el reiki, la fitoterapia y la bioenergética. La medicina natural es ideal para ayudarte no solo a sentirte mejor y bajar tu ansiedad, estrés, e impulsividad, sino a entender y madurar tu energía emocional, la cual está íntimamente relacionada con la adicción al juego.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Taller online gratuito de Atención Plena o Mindfulness: 4 vídeos explicativos y 7 audios guiados

Dejar de hablar a alguien como castigo

El silencio a veces cumple la función de castigo. Dejar de hablar a alguien es una salida a la que muchas personas acuden para “expresar” su enojo, su inconformidad o sus reproches.

¿Cómo de eficaz es este método para superar un problema o lograr que alguien cambie? ¿Qué significa la decisión de evitar las palabras cuando hay un rencor que arde?

Establecer un diálogo con alguien no es fácil, en especial si hay un conflicto que no parece tener vías de solución. Pero si en lugar de abordar el tema directamente lo que se hace es dejar de hablar al otro, lo único que se logra es introducir una tensión adicional. A la disputa no resuelta se suma un limbo que puede llegar a ser una verdadera incubadora de veneno.

“Habla para que yo te conozca” -Sócrates-

Muchos, sin embargo, en el fondo no tienen interés en resolver el conflicto mediante el diálogo. Lo que desean es que el otro se someta a su propio punto de vista. Entonces utilizan el silencio como castigo, para que el otro se doblegue. Finalmente se trata de una actitud infantil y lo peor es que no resuelve nada. Eso sí, proporciona una gratificación egoísta.

LAS RAZONES PARA CASTIGAR CON EL SILENCIO

Hay todo tipo de argumentos para defender la idea de que dejar de hablar a alguien es válido. En el fondo, lo que se busca es castigo. Que entienda que hay un reproche en esa ausencia de palabras. Pero, ¿por qué no decirlo, sino tramitarlo a través del silencio?

Estas son las principales razones que esgrimen aquellos que optan por esta medida:

  • Es mejor dejar de hablar a una persona que participar de una discusión en la que se intercambien insultos.

  • Esa persona no me escucha. Por más que le pido que cambie, no me hace caso. Entonces, es mejor no decir nada porque, ¿para qué?

  • Tiene que disculparse conmigo por lo que me hizo (o me dijo, o no hizo, o no dijo). Hasta que no lo haga, voy a dejar de hablar.

  • Para qué hablar si siempre llegamos al mismo punto. Mejor dejar de hablar para ver si entiende que no voy a ceder.

En todos los casos se afirma que el silencio es la mejor opción para tramitar el conflicto. Por una razón u otra, la palabra se ha mostrado ineficaz. Se acude entonces a la decisión de dejar de hablar a alguien para que esto sea asumido como un castigo y, en consecuencia, el otro reconsidere su actitud.

DEJAR DE HABLAR A ALGUIEN ES AGRESIVO

Un silencio puede tener multitud de significados. Algunos de ellos son realmente violentos. Dejar de hablar a alguien es asumir una actitud pasivo-agresiva. Esto quiere decir que se está violentando al otro, pero de manera implícita. La mayoría de las veces este tipo de actitudes son tanto o más nocivas que la agresión directa, y lo son porque el silencio se convierte en un vacío que es susceptible de cualquier tipo de interpretación.

Para quien deja de hablar a alguien hay razones claras. También hay una expectativa clara frente a lo que esta situación debe traer como desenlace. Pero, a quienes acuden a estos recursos habría que preguntarles: ¿estás seguro de que el otro comprende realmente el significado de tu silencio? ¿Jurarías que la mejor manera de lograr que cambie, o haga lo que tú quieres que haga, es atacándolo con la falta de diálogo?

El silencio alarga distancias. Y la distancia no suele ser un buen aliado para la comprensión o para restaurar lazos rotos o dañados. Por el contrario, contribuye a ahondar las diferencias.

Por otro lado, dejar de hablar a alguien puede funcionar momentáneamente. Se impone el castigo y el otro reacciona: vuelve para disculparse, prometerte cambios o hacer lo que tú quieres. Sin embargo, a largo plazo también termina incubando pequeños rencores que pueden crecer. El silencio rara vez resuelve el conflicto de fondo o da paso a su resolución, solo lo encubre.

LAS SANAS FUNCIONES DEL SILENCIO

Es cierto que a veces es mejor callar. Cuando estamos muy exaltados, por ejemplo. La ira hace que exageremos y nos preocupemos más por herir al otro que por expresar realmente lo que pensamos o sentimos. En esas condiciones nada mejor que dejar de hablar mientras recuperamos la compostura. Bajo esas circunstancias, se trata de una decisión inteligente.

En cambio, dejar de hablar para castigar o propiciar que otra persona “se rinda” como hemos dicho es raro que traiga buenos resultados.

A veces nos enfrentamos al reto de expresar nuestra ira o nuestro enfado, pero sin herir al otro. La salida no está en dejar de hablar, sino en buscar y encontrar los medios para tender puentes hacia la comprensión. La ausencia de palabras puede hacer que el otro ceda, lo que no significa que el conflicto desaparezca. Por otro lado, también puede pasar que el otro no lo haga y que lo que en un principio era un copo de nieve se trasforme en una bola.

Quizás lo necesario sea buscar mejores condiciones para conversar. También una forma diferente de expresar nuestra inconformidad. Cambiar el espacio rutinario por otro más cálido y amable a veces contribuye a que la comunicación se renueve.

Hablar desde el corazón, siempre remitiéndote a lo que tú sientes y no lo a lo que supones que siente el otro es una fórmula que no suele fallar. Inténtalo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Lo que no decimos enferma

Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia

La indiferencia llega a una relación de pareja de forma pausada pero implacable.

Es un silencio amargo donde habita la incertidumbre, la añoranza de lo que antes era cotidiano y cómplice, y que ahora nos falta. Porque lo contrario del amor no es el odio, sino ese sentimiento capaz de rompernos en mil fragmentos llamado indiferencia.

Las relaciones “mueren” por muchas razones, lo sabemos y no hay duda de que todas suponen una alta carga de sufrimiento para la que nadie está preparado. No obstante, podríamos decir que es precisamente ese vacío, esa actitud pasiva y fría de la otra persona respecto a nosotros lo que suele generar mayor desesperación y ansiedad.

El amor suele tener tres enemigos: la indiferencia, que nos quita el aliento poco a poco, la indecisión que nos impide avanzar, y la desilusión que lo termina todo casi al instante.

Cada uno de nosotros podemos reaccionar de un modo ante ante un rechazo o una traición, pero…¿Cómo afrontar el vacío emocional de la indiferencia? No es fácil, de ahí, que siempre se intente encontrar una razón, un porqué a ese distanciamiento afectivo. Aunque en realidad no siempre hay un motivo para el desamor, en ocasiones, simplemente, se apaga, se ahoga como un sol crepuscular que queda sin aliento…

La indiferencia ocasiona serios efectos secundarios

La salud de una pareja, como todo organismo vivo y necesitado de alimento vital, necesita reforzar su estructura, su relación. Todo ello se consigue mediante esos rituales cotidianos, orlados de complicidad, en los que se inscriben los gestos que nos conectan, las palabras que nos refuerzan, las caricias que nos reconocen y espacios comunes habitados por una necesitada cercanía física y emocional.

Ahora bien, en ocasiones, casi sin saber por qué, hacemos uso del silencio o de la no intervención delegando en el otro para que haga, diga y actúe. Empezamos a dar por sentados los sentimientos e incluso las respuestas a preguntas que ya no formulamos. Poco a poco, se priorizan pequeñas cosas y se descuidan grandes aspectos.

Si hemos de hablar de un experto en materia de relaciones afectivas es casi inevitable no nombrar a John Gottman y su teoría de los “4 jinetes del apocalipsis”, sobre las razones que llevan a una pareja hacia el abismo del distanciamiento.

No te extrañará saber que entre estos pilares, además de las críticas, el desprecio y la actitud defensiva, esté también “la indiferencia”, esa conducta evasiva que mira hacia otro lado, y que crea grandes abismos de incertezas. Todo ello, todo este vacío emocional y frialdad afectiva genera serias consecuencias del “indiferente” al “indiferenciado” que debemos conocer.

Consecuencias psicológicas de la indiferencia

Pero, ¿cuáles son entonces, las consecuencias a nivel psicológico de la indiferencia?

  • La actitud indiferente de nuestra pareja genera, por encima de todo, desconcierto y miedo. El amor entre dos personas necesita de la seguridad de unos afectos y unas costumbres con las cuales sustentar el propio vínculo.

  • Cuando nuestras expectativas sobre ese vínculo dejan de cumplirse, aparece la incertidumbre y el desasosiego. Dos dimensiones ante las que nuestro cerebro va a reaccionar con estrés y ansiedad emocional.

  • Cuando dejamos de recibir esa retroalimentación emocional, ese intercambio sutil y perfecto donde las respuestas del otro nos reafirmaban y fortalecían, quedamos como “paralizados”. Nos mantenemos a la espera, aguardando a que cambie la situación, algo tan agotador como destructivo

  • Si cometemos el error de interpretar la indiferencia como algo que “nosotros mismos hemos generado”, perdemos aún más el control de la situación. Nuestra autoestima decae y derivamos en un estado de indefensión muy peligroso.

Ya no siento dolor, ahora mi corazón está más yermo que nunca porque se ha resignado. Ahora solo siento indiferencia, que es la falta más absoluta y desoladora de sentimientos.

Cómo hacer frente al vacío emocional

Como suele decirse, la indiferencia mata, y aunque muchos la definan como una actitud pasiva que se abre paso poco a poco en una relación de pareja, en realidad, no es del todo cierto. El vacío emocional es un enemigo muy activo que debe identificarse de forma temprana para evitar que se instale y deshaga para siempre ese vínculo, esa unión con la persona que amamos, o bien con nosotros mismos al perder nuestra autoestima.

  • Una relación de pareja se mantiene siempre y cuando exista satisfacción personal a la vez que reciprocidad. Si nos sentimos bien, seremos capaces de invertir en el otro porque damos lo mismo que recibimos.

  • En el momento en que ese círculo armónico de reciprocidad se rompe, afecta de inmediato a la calidad del compromiso, a nuestra pasión y nuestra intimidad.

  • En una pareja, con uno solo que sea indiferente basta, y la indiferencia se intuye, se palpa y se sufre. De nada vale esperar a que las cosas mejoren, de nada vale hacernos falsas esperanzas. Hay que actuar.

En ocasiones, basta con hacer pequeños cambios, llegar a acuerdos para romper esa rutina en la que caen las relaciones de vez en cuando. Cualquier esfuerzo por salvar la relación es poco. No obstante, si somos plenamente conscientes de que no hay amor o que esa situación trae más sufrimiento que felicidad, será necesario poner distancia.

No merece la pena ser cautivos del desamor, de los sueños truncados de dos extraños que lo dieron todo y que al final, ese todo quedó en nada. La indiferencia duele y desconcierta, pero la cura el tiempo siempre y cuando seamos valientes para alejarnos cuando toca, cuando aún somos capaces de recordar que debemos cuidar de nosotros mismos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Sentir distancia es algo más que estar lejos