¡Aprende a superar tu fobia!

Todos tenemos una fobia o conocemos a alguien con alguna. Algunas pueden ser a cosas que no nos condicionan en nuestro día a día, de manera que podemos vivir perfectamente ignorándolas. Por ejemplo, tener fobia a las serpientes o a las ratas no te va a generar mucha ansiedad en tu vida cotidiana si vives en una ciudad.

Sin embargo, la fobia a conducir (amaxofobia) sí que puede llegar a suponerte un problema hoy en día. O la fobia a volar si tienes que viajar a menudo en tu trabajo. Por ello, es importante trabajar la ansiedad que nos generan algunos estímulos inofensivos, produciendo a su vez conductas de evitación que alimentan este pánico… ¡Descubre cómo!

“El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo” -Alain Emile Chartier-

La clave de la fobia es la ansiedad

La ansiedad es la emoción que aparece cuando tenemos una fobia. Por ello, antes de nada, debemos aprender a disminuir su intensidad cuando esta se dispare. Con este fin, podemos informarnos sobre aquello que nos provoca dicha fobia, ya que en ocasiones lo que la produce son solo creencias erróneas y desmontándolas desaparece. De la misma manera, nos va a servir de ayuda adquirir habilidades de manejo de la situación temida.

Vamos a ver un ejemplo sobre ello: si le tenemos fobia a los perros, puede que creamos que todos son peligrosos. Si nos informamos sobre ello, veremos que esto no es así. Además, si buscamos cómo comportarse con los perros para poder regular su comportamiento en distintas situaciones, tendremos más recursos que usar en las situaciones en las que nos encontremos. Estos recursos nos darán seguridad y disminuirán nuestro nivel de ansiedad; ahora la amenaza ya no lo es tanto.

“A nada en la vida se le debe temer. Solo se le debe comprender” -Marie Curie-

Además de informarnos de la realidad del estímulo fóbico y de aprender a manejarlo, es fundamental que trabajemos otra serie de herramientas. En este sentido, nos va a ser de gran ayuda aprender a relajarnos. Existen numerosas técnicas para conseguirlo, el caso es encontrar aquella que mejor nos funcione, dependiendo del estímulo y de nuestras características personales.

El siguiente paso: exponerte al objeto de tu fobia

Cuando aparece ante nosotros aquello que nos provoca la fobia nuestra ansiedad se dispara. Sentimos el corazón latiéndonos a toda velocidad. La respiración se acelera. Nos bloqueamos y nuestra atención queda capturada por el propio estímulo. Solo queremos huir o evitarlo, ¿verdad? De hecho, esto último es lo que hacemos. Entonces la ansiedad baja… Hasta que vuelve a aparecer el estímulo fóbico y actuamos contra la ansiedad de la misma manera. Así, esta manera queda reforzada.

Está claro que esta estrategia de evitación nos es efectiva a corto plazo, pero no a la larga. Entonces, ¿qué podemos hacer? Tenemos que dejar de huir. Sé que suena difícil, pero por eso el primer paso ha sido aprender a relajarnos y a controlar nuestra ansiedad. Así, cuando nuestra fobia aparezca, seremos capaces de manejar esa emoción negativa.

 Para ello, es necesario que nos vayamos exponiendo poco a poco al estímulo fóbico. Es decir, prepararemos una lista con las situaciones relacionadas con nuestra fobia y las ordenaremos de menor a mayor, según el grado de ansiedad que nos generen. Una vez que lo tengamos, tendremos que ir pasando por cada una de ellas sin huir.

Empezaremos por la que menos ansiedad nos genere y, cuando notemos que aparece esta emoción desagradable, pondremos en marcha las estrategias que ya hemos adquirido para manejarla (Ej: relajación, atención disociada del estímulo, parada del ciclo de pensamientos, etc.) en lugar de evitarla. Una vez que la superemos, estaremos listos para exponernos a la siguiente. De esta manera, veremos como poco a poco podremos llegar a exponernos con calma a situaciones que antes nos generaban una ansiedad muy grande.

Por último… ¡Prémiate!

Siempre que queramos transformar una conducta en un hábito, debemos reforzarnos tras ponerla en marcha. Por ello, es muy importante que nos premiemos a nosotros mismos después de exponernos al estímulo fóbico y haber conseguido manejar la ansiedad sin evitar la situación. Al fin y al cabo, acabamos de pasar por un momento desagradable… ¡Nos lo merecemos!

De esta forma, conseguiremos ir aumentando nuestro autocontrol frente a ese primer impulso de huir. Pero no solo eso, tras la exposición también podemos ver que las consecuencias negativas que esperábamos antes de hacerlo en realidad no han sido tan malas como pensábamos. O puede que ni siquiera hayan aparecido. Esto en sí mismo ya es un refuerzo y una motivación para afrontar el siguiente escalón de dificultad, que al dominar los anteriores ya no parece tan alto.

“La ansiedad es un río de temor que corre por la mente. Si se le alimenta puede convertirse en un torrente que arrastrará todos nuestros pensamientos” -A Roche-

Superar una fobia es relativamente simple si se sabe cómo y se ponen en marcha de forma correcta las técnicas que hemos visto. Por ello, si crees que este problema está presente en tu vida, es importante que acudas a un psicólogo adecuado, que te guíe por este proceso de forma que puedas retomar las riendas de tu vida… ¡A por ello!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicactivos

7 tés y plantas para aliviar la ansiedad

La ansiedad es un problema que cada vez es más común…

El estrés que se acumula nos genera ansiedad. Es muy importante aprender a aliviar la ansiedad porque nos puede provocar diversos síntomas como problemas digestivos, dolor muscular, cansancio, mareos, entre otros.

Los tés y algunas hierbas pueden ayudarnos a calmar nuestra ansiedad y también a dar alivio a los síntomas.

Recomendaciones generales para aliviar la ansiedad

Existen algunas formas de reducir la ansiedad de nuestras vidas, entras la cuales podemos considerar las siguientes.

Ejercicios de Respiración: Una forma de liberar el estrés consiste en poner en práctica ejercicios de respiración que nos ayudan a calmarnos.

Lleva una dieta saludable: los nutrimentos adecuados favorecen un buen metabolismo y nuestro cuerpo está expuesto a menos toxinas.

Actividad física: Realizar una actividad física regular puede ser útil para combatir los efectos del estrés y además, nos ayuda a liberar endorfinas, sustancias que se relacionan con la sensación de bienestar.

Comparte tus problemas: Hablar con alguien de tu confianza acerca de los problemas que te agobian puede ayudarte a reducir tus niveles de estrés, incluso si no pueden ofrecerte una solución, ya que el simple hecho de hablarlo puede aliviarte.

Descansa: Tener una mala calidad de sueño o dormir pocas horas, puede contribuir a la ansiedad y al cansancio, por lo que es importante buscar dormir bien.

Los tés y las infusiones: básicos para aliviar la ansiedad

Ciertas plantas pueden servirnos para combatir la ansiedad y reducir sus síntomas, sin embargo, se trata de un complemento que debe combinarse con otros enfoques de tratamientos para tener una mayor efectividad.

Las bebidas a base de hierbas conocidas como tés e incluso el extracto de estas plantas recomendadas pueden ser buenas aliadas contra la ansiedad, pero debemos ser conscientes de que se trata de un alivio temporal.

La ansiedad debe tratarse desde su origen, buscando la forma de limitar el estrés al que estamos expuestos y contrarrestándolo con diversas medidas.

Si quieres optar por el consumo de infusiones para combatir la ansiedad evita elegir tés o bebidas que contengan cafeína, una sustancia estimulante poco recomendable en caso de padecer ansiedad.

Disfrutar de una bebida agradable

Beber té puede ser relajante incluso si sus activos no tienen estos efectos, ya que disfrutar de una bebida fría o caliente resulta agradable.

Una buena taza de té caliente nos puede reconfortar durante el invierno e incluso antes de dormir, mientras que el té helado es refrescante. Lo cierto es que tomar té con calma puede hacernos pasar un momento agradable.

7 Bebidas que ayudan a aliviar la ansiedad:

1. Té de Valeriana

Este té posé propiedades calmantes en casos de ansiedad y puede emplearse para reducir el estrés, es gracias a estas propiedades que el té de valeriana se emplea para combatir el insomnio de forma natural, ayudando a promover el sueño profundo.

Se recomiendan beber tres tazas al día para calmar la ansiedad y sus síntomas, sin embargo, no debe consumirse por un periodo prolongado.

2. Té de tilo

Quizás uno de las plantas más comúnmente empleadas para combatir la ansiedad, son las flores de tilo, cuyo té se consume a fin de calmar los nervios y favorecer el sueño reparador.
Se puede tomar una taza de té de tilo diariamente para calmar la ansiedad.

3. Té de manzanilla

Es conocido que la manzanilla tiene propiedades relajantes que pueden ayudar a calmar al sistema nervioso y aunque su efecto puede ser considerado leve debemos considerar que es fácil adquisición y seguro de consumir con frecuencia.

Se pueden beber de una a dos tazas de té de manzanilla al día para combatir los síntomas de la ansiedad.

4. Pasiflora

Utilizada para relajar los músculos y calmar los cólicos menstruales, la pasiflora puede constituir un remedio contra la ansiedad, normalmente se comercializa su tintura o ben su extracto para este fin.

5. Melisa

Esta planta tiene propiedades relajantes que resultan importantes a la hora de combatir el estrés y la ansiedad, favorece un estado de relajación que propicia un buen descanso.
Por otro lado la melisa también tiene propiedades analgésicas por las que puede ayudarnos en caso de dolores musculares leves, como los que se presentan después del ejercicio.

6. Hierba de San Juan ó Hipérico

Esta planta es conocida por sus efectos beneficiosos en caso de depresiones leves, ayudando a mejorar nuestro humor.

El hipérico puede consumirse en forma de té para buscar la calma al nerviosismo, sin embargo, se aconseja evitar consumos excesivos o prolongados pues se trata de una planta con posibles efectos adversos.

7. Espino Blanco

Se trata de una planta con propiedades sedantes, indicada para tratar casos leves de nerviosismo, el espino blanco tiene un efecto hipotensor que podría ser aliado incluso para pacientes que sufren de hipertensión, además puede ser de utilidad para favorecer el buen sueño en casos de insomnio. Normalmente se puede consumir el espino blanco en extracto o bien en tintura.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones

Cómo detectar y frenar a un manipulador

manipuladorSon personas que a menudo se disfrazan de corderos pero que en realidad son lobos dispuestos a atacar donde más te duele con tal de lograr sus objetivos.

No dudan en pedirte que antepongas sus necesidades a las tuyas y ni siquiera se sienten agradecidos cuando lo haces. Los manipuladores juegan con tus emociones, generan un profundo sentimiento de culpa y una falta de confianza en tus capacidades, de manera que terminas siendo una pieza más dentro de su juego.

La manipulación psicológica implica ejercer una influencia a través de la distorsión mental y la explotación emocional, con la clara intención de tomar el poder o el control y obtener algunos beneficios o privilegios a expensas de la víctima. El manipulador es consciente de sus actos, actúa deliberadamente creando un desequilibrio de poder que le permite inclinar la balanza a su favor y explotar a la otra persona.

Cuando esta situación se repite a lo largo del tiempo, corres el riesgo de llevar una vida que no es la que deseas pues, sin darte cuenta, te has puesto a sus órdenes y has supeditado tus necesidades y deseos a los suyos.

¿Cómo actúa un manipulador?

En muchas ocasiones la persona manipuladora es alguien cercano, alguien que incluso estimamos, por lo que no siempre es fácil desvelar sus verdaderas intenciones. No obstante, lo cierto es que la mayoría de los manipuladores tienen un modus operandi similar, un patrón de comportamiento que se repite continuamente:

1. Son verdaderos especialistas en detectar tus debilidades. Todos tenemos puntos débiles, defectos o aspectos de los cuales no nos sentimos particularmente orgullosos o seguros, los manipuladores tienen una especie de sexto sentido para descubrir esas debilidades y usarlas a su favor.

2. Urden un plan para alcanzar sus intereses. Las personas manipuladoras no suelen tener muchos escrúpulos morales, una vez que detectan tu punto débil, lo usarán para manipularte. En su mente se activa un mecanismo maquiavélico para urdir el plan que te hará renunciar a tus necesidades y valores, anteponiendo los suyos. De esta forma, y prácticamente sin darte cuenta, caes en sus redes.

3. Para sentirse satisfechos, necesitan cada vez más. La manipulación es poder, y éste puede llegar a ser tan adictivo como cualquier droga. Por eso, una vez que el manipulador ha apresado a su víctima, la utiliza para lograr sus fines cada vez que puede, a menos que la persona ponga fin a esa explotación. Un manipulador no suele dejar libre a sus presas, sino que intenta exprimirlas al máximo pidiendo sacrificios cada vez mayores.

Los tipos de manipuladores

-La víctima. Se trata de un tipo de chantaje emocional muy común pero también muy difícil de detectar porque la persona asume el papel de víctima y te endilga el rol del verdugo. Para estas personas, los demás siempre tienen la culpa, ellos son pobres víctimas humilladas y maltratadas. Con este discurso, despiertan tu sentimiento de culpa y te manipulan.

-El dependiente. Este manipulador se coloca una máscara de persona débil e impotente, que depende de los demás. Sin embargo, detrás de esa apariencia de cordero realmente se esconde un lobo que manipula abiertamente los sentimientos enviando un mensaje muy claro: “no me debes defraudar”.

-El agresivo. Se trata de personas con mal carácter que pueden explotar en cualquier momento. Su estrategia de manipulación es muy sencilla: se encargan de demostrarte que son los más fuertes, de tal forma que tu personalidad se diluye pues sabes que cualquier paso en falso puede dar lugar a una pelea.

-El interpretador. Se trata de una persona que, a primera vista, parece estar de tu parte, pero utilizará continuamente tus palabras contra ti. Son expertos en manipular la información y ponerla a su favor, en encontrar intenciones ocultas en los mensajes y actos, así generan un sentimiento de culpa por algo que nunca has dicho o hecho.

-El sarcástico. Estos manipuladores no ponen sus cartas sobre la mesa sino que prefieren jugar a buen resguardo. Por eso sus técnicas son los comentarios sarcásticos, las críticas veladas y las humillaciones. De esta forma demuestran su superioridad, te denigran y logran manipularte a su antojo.

-El proyector. Estas personas creen que son perfectas y que los demás están llenos de defectos. Por tanto, cada vez que pueden, te hacen notar que te has equivocado o que no has cumplido con sus parámetros, generando así una gran inseguridad y falta de confianza que juega a su favor ya que ellos se erigen como buenos mentores o jueces supremos.

¿Cómo detener a un manipulador?

1. Conoce tus derechos fundamentales

El primer paso para hacerle frente a un manipulador es ser consciente de que tus derechos están siendo violados. Los debes defender, pero sin hacerle daño a los demás. Concientiza que:

– Tienes derecho a ser tratado con respeto.

– Tienes derecho de expresar tus sentimientos, opiniones y deseos.

– Tienes derecho a establecer tus propias prioridades.

– Tienes derecho a decir no sin sentirte culpable.

– Tienes derecho a protegerte ante una amenaza física, mental o emocional.

– Tienes derecho a crear una vida propia.

2. Mantén la distancia

Las personas manipuladoras a menudo se mueven entre los extremos. Es decir, tienen dos caras, pueden ser muy amables con algunos y extremadamente groseros con otros, pueden parecer indefensos y al instante siguiente, comportarse de manera agresiva. Si conoces a una persona así, lo mejor es mantener la distancia porque es probable que se trate de un manipulador.

En el caso de que ya hayas caído en sus redes, intenta minimizar el contacto. No se trata de huir pero no hay necesidad de exponerse innecesariamente a sus ataques.

3. Evita culparte

Una de las estrategias del manipulador consiste en despertar un sentimiento de culpa en su víctima. Sin embargo, si están vulnerando tus derechos, debes ser consciente de que la víctima eres tú y que no tienes porqué sentirte culpable. Si no llevas esta situación al plano emocional, el manipulador habrá perdido la batalla. Pregúntate:

¿Estoy siendo tratado con respeto?

¿Las expectativas y demandas de esa persona son razonables?

¿Se trata de una relación en la que solo uno da y el otro no entrega nada a cambio?

¿Me siento bien conmigo mismo en esa relación?

Tus respuestas te darán pistas importantes porque te permitirán evaluar si el “problema” en la relación eres tú o la otra persona.

4. Devuelve las preguntas

A veces, para desenmascarar a un manipulador es suficiente con hacerle unas cuantas preguntas, estas le indicarán que no eres una persona fácil de manipular y que conoces sus intenciones, aunque intente ocultarlas. Por ejemplo:

¿Te parece una petición razonable o justa?

Según tú, ¿qué tendría que responder?

¿Me lo estás pidiendo o solo me lo estás comentando?

Estas preguntas hacen que el manipulador se mire al espejo y pueda ver la verdadera naturaleza de su estratagema. Si esa persona tiene cierto grado de conciencia, probablemente retirará la demanda y dará marcha atrás.

5. Usa el tiempo a tu favor

Los manipuladores a menudo realizan demandas irracionales y presionan para obtener una respuesta inmediata porque saben que si reflexionas sobre ello, es probable que te niegues a cumplir sus deseos. Por eso, puedes usar el tiempo a tu favor, cuando te hagan una propuesta respóndeles: “Voy a pensar en ello”.

Luego, tómate el tiempo que necesites para evaluar los pros y los contras, con serenidad y sin sentirte presionado.

6. Di “no” con firmeza

Los manipuladores son expertos leyendo el lenguaje extraverbal así que si les das un “no” tibio o inseguro, lo notarán y volverán a la carga. Por tanto, cuando no puedas cumplir sus demandas, dilo claramente y sin titubear. No des demasiadas excusas porque te hará parecer indeciso y puede indicar que sientes culpa por la negativa. Simplemente di: “lo he pensado pero no lo voy a hacer”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

Cómo alcalinizar el cuerpo con los 3 pilares básicos

alimentos-alcalinosEl equilibrio del pH en la sangre y tenerle alcalino es algo vital para poder evitar enfermedades teniendo sistema inmune fortalecido y hablamos de muchas enfermedades entra las que está el cáncer.

Tener un cuerpo alcalino es la base de la salud unida también por supuesto a las emociones. Si tenemos acidez en el organismo no tenemos un sistema inmunitario capaz de defenderse de las enfermedades y además la acidez es la causa primaria del cáncer. Como ya hemos dicho muchas veces en esta web, esto es algo que descubrió el bueno de Otto Warburg que fue premio nobel en el año 1931.

Hoy vamos a ver cómo alcalinizar el cuerpo ya que para alcalinizar el organismo hay 3 aspectos clave en los que hay que centrarse y que son los que determinan el pH de nuestro cuerpo:

  1. La alimentación

  2. El estado mental (nivel de estrés, ansiedad etc…)

  3. El ejercicio físico

De todo ellos quizás el más determinante es la alimentación y no es de extrañar que con los avances de la ciencia cada año haya más casos de cáncer en lugar de menos debido a la nefasta alimentación ácida que se sigue en general en la sociedad actual en la que vivimos.

La alimentación

Nosotros tenemos a nuestra disposición los alimentos ácidos, los neutros y los alcalinos y solo de nosotros depende consumir unos u otros.

Aquí puedes ver una lista de los alimentos alcalinos, ácidos o neutros.

Seguir una alimentación alcalina es básicamente hacer lo siguiente:

  • Consumir grandes cantidades de vegetales y frutas orgánicas

  • Optar por los alimentos crudos, como los vegetales y los licuados de frutas y hortalizas para aprovechar sus vitaminas, minerales y enzimas

  • Evitar los alimentos procesados, cargados de sustancias acidificantes y perjudiciales como colorantes y productos sintéticos

  • Evitar los alimentos que contengan azúcares y harinas blancas refinadas (Alimentos procesados, pan blanco, bollería, dulces elaborados con azúcar blanca etc…)

  • Evitar las carnes y los lácteos, que son alimentos altamente acidificantes

  • Cocinar al vapor, hervido, a la plancha o al horno y evitar las frituras que también son ácidas

  • Consumir básicamente productos de origen vegetal

  • Beber bebidas alcalinas, como el agua con limón y/o bicarbonato, además de los mencionados jugos de vegetales

  • Evitar el alcohol en grandes cantidades y las drogas

  • Optar por los alimentos integrales siempre que tengamos opción. (ejemplo escoger pan integral en lugar de pan blanco, arroz integral en lugar de arroz blanco etc…)

En definitiva para poder aprender a alcalinizar el organismo podemos decir en el aspecto de la alimentación, que se trata de consumir alimentos naturales y alejarnos de todo lo químico, refinado o que haya sido tratado por la industria alimentaria para abaratar costes y producir a gran escala o industrialmente.

En aspecto mucha gente y de hecho la mayoría de la humanidad, tiene costumbres muy arraigadas desde pequeños, como puede ser con el consumo de carne, el de la leche de vaca, el queso, el pan o el arroz blanco etc…Todos estos alimentos que acabamos de mencionar son alimentos ácidos, que deterioran el sistema inmunológico.

Las alternativas a los alimentos ácidos son muchas y vamos a poner un ejemplo muy claro. La quinoa contiene mucha más proteína que la carne y además contiene muchos más aminoácidos esenciales.

Es un tema de costumbres y de que en esta sociedad se promueve una alimentación ácida, por un lado porque al sistema le interesa tenernos enfermos zl ser un gran negocio, para después vendernos sus medicamentos y por otro porque todo lo que sea abaratar costes en la industria alimentaria bienvenido sea, aunque ello tenga consecuencias nefastas en nuestros organismos. La gran cantidad de sustancias sintéticas y modificadas (refinados) que contienen los alimentos perjudican notablemente nuestras capacidades de autosanarnos.

El factor emocional y el pH

Está demostrado que estar sometido a altos niveles de estrés disminuye el pH de nuestro cuerpo o lo que es lo mismo, produce acidez en el organismo.

Así mismo tener un estado mental cargado de rencores, ira, sentimientos de culpa, ansiedad y todo lo que tenga que ver con no tener un buen equilibrio emocional, se sabe que también influye en nuestro pH y por tanto en nuestra salud en general.

Las prácticas como la meditación son de gran ayuda, así como otras técnicas como el yoga, el Reiki ya que son actividades que ayudan a calmar nuestro estado mental aliviando mucho el estrés y la ansiedad y los factores negativos que inciden directamente también en nuestro cuerpo.

No es complicado encontrar dos momentos al día para practicar meditación, siendo lo ideal practicarla 20 minutos por las mañanas y otros 20 minutos en la tarde.

El estrés es uno de los factores que más daño producen en el sistema inmunitario y podemos observarlo fácilmente cuando vemos que es en etapas de estrés o de mucha preocupación por algún problema que nos surja, cuando caemos enfermos.

Es muy importante encontrar un equilibrio emocional y despejar lo más posible nuestra mente de preocupaciones y de ansiedad, y es ahí donde las prácticas como la relajación y las técnicas para buscar la paz interior como la meditación nos ayudan mucho realmente.

Cómo alcalinizar el cuerpo naturalmente con ejercicio

Cuando hacemos ejercicio ponemos en marcha nuestro sistema linfático y oxigenamos la sangre. La acidez en el organismo, en un tejido o en un órgano determinado proporciona el medio idóneo para la aparición de los tumores ya que se produce una carencia de oxígeno en el medio.

Con el ejercicio físico y especialmente con el ejercicio aeróbico o cardiovascular oxigenamos nuestro organismo y especialmente cuando lo realizamos al aire libre y en plena naturaleza.

El ejercicio físico produce alcalinidad en nuestro cuerpo y ayuda a eliminar las sustancias ácidas y las toxinas que se acumulan en nuestro cuerpo.

Además de esto incide directamente en nuestro estado de ánimo, lo cual acabamos de ver que también es muy importante que sea al correcto para no promover un medio ácido.

Cuando sudamos expulsamos ácidos en el organismo por medio de los poros de nuestra piel y es una de las mejores maneras de eliminar los ácidos que tenemos.

El sistema linfático es un sistema que es circulatorio y secundario que en paralelo trabaja con el sistema cardiovascular. Trabaja a través de una red de ganglios linfáticos, capilares y vasos que transportan un líquido que se llama linfa y que es claro y alcalino.

Con el ejercicio retiramos los fluidos de los tejidos para devolverlos a la sangre y eliminar todas las sustancias ácidas como toxinas, bacterias y desechos expulsándolos del organismo.

La linfa se encarga también de administrar nutrientes en las células y además ayuda en el intercambio de oxígeno y de dióxido de carbono. Se encarga de ayudar al sistema inmunitario desplazando los glóbulos blancos por el organismo.

El ejercicio físico es esencial para poder activar el sistema linfático y para conseguir un cuerpo más alcalino y poder mantenerlo de ese modo.

Es necesario activar el sistema linfático para que no se ralentice y no pueda enviar el oxígeno fresco y el combustible para las células.

Además cuando acumulamos ácido en el cuerpo, este lo que hace es retener líquido para neutralizar el ácido y esto nos expone a padecer enfermedades.

El sistema linfático por tanto es clave para poder mantener un organismo alcalino y expulsar las sustancias nocivas del organismo así como para poder oxigenar correctamente las células.

El ejercicio aeróbico es aquel que se mantiene a una intensidad moderada durante un tiempo relativamente largo. Lo ideal es practicar la carrera, bici o andar a un ritmo moderado durante más de 30 minutos.

Si se practica además en un ambiente natural la oxigenación del organismo será mucho mayor.

Los Valores del pH

Cualquiera puede medirse el pH usando unas tiras que nos venden en la farmacia y que reaccionan en contacto con la orina o bien con la saliva.

Un nivel de pH de 7,6 en el organismo es el valor ideal y ligeramente alcalino y que se consigue siguiendo las pautas mencionadas.

Cuando tenemos un pH de entre 7.0 y 7.3 nuestro cuerpo no está ni ácido ni alcalino (neutro).

Cuando el pH en la sangre está en 6.4 significa que el cuerpo tiene 10 veces más acidez de la recomendada y si se alcanza un pH de 6.1 el cuerpo entonces tiene 20 veces más acidez de la ideal.

Si tenemos un pH de 5.5 tenemos un cuerpo 100 veces más ácido de lo saludable y si tenemos un pH de 4.9 tendríamos un organismo 200 veces más ácido de lo aconsejable y las enfermedades estarán a la orden del día en la persona que tenga esos valores.

Te recomendamos la entrevista a R. L, un científico independiente, nutricionista, médico naturista e investigador que nos habló de las cosas que nos ocultan y de cómo tener una buena salud.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Lo que no decimos enferma

Cómo protegernos de las personas tóxicas

protegerse-personas-toxicasHay muchas clases de personas tóxicas: envidiosas, celosas, posesivas, pesimistas, autoritarias, manipuladoras, etc. con las que tenemos que convivir cada día en el trabajo, en el grupo de amigos o en la familia.

En nosotros, en nuestra actitud y en saber la forma de lidiar con ellos está el secreto para que no nos influyan negativamente. Dejar que invadan nuestro pensamiento y no nos dejen respirar o dejar que nos provoquen malestar es algo que si queremos, podemos evitar.

Aprende a protegerte de las personas tóxicas.

“Muchas veces permitimos entrar en nuestro círculo más íntimo a los chismosos, a los envidiosos, a gente autoritaria, a los psicópatas, a los orgullosos, a los mediocres, en fin, a gente tóxica, a personas equivocadas que permanentemente evalúan lo que decimos y lo que hacemos, o lo que no decimos y no hacemos.” (Bernardo Stamateas)

Sentimientos provocados por las personas tóxicas

Que mal me siento a su lado. Me hace sentir incómoda, no soy yo misma. Siempre le veo una mirada de recelo. Si comento el más mínimo triunfo en mi vida, aunque sea de pasada y sin grandes aspavientos la noto celosa, incómoda, molesta.

Siento que no se alegra de nada de lo que me ocurre. Pienso que siempre vive en una especie de competición como los niños pequeños cuando dicen… “y yo más”. Y yo… me estoy dejando contagiar.

La verdad es que me siento profundamente aliviada cuando ella no está. Soy yo misma, me siento alegre, no tengo que ocultar como soy, ni las cosas buenas que hoy me han sucedido. Entonces ¿Cómo lo hago?

Ella no es positiva para mí, pero ciertos vínculos en común nos unen y no es tan fácil alejarme de su presencia. De un modo u otro siempre está presente en mi vida. Creo que incluso me estoy obsesionando con esta situación.

Este es el relato de una persona que mantiene una relación con alguien que es tóxico para ella. El temor, la inseguridad, el malestar, la impotencia o la tristeza son emociones inducidas por personas tóxicas.

En general, las personas que se dejan influir por personas tóxicas o que conviven con algunas de ellas pueden ser invadidas por una especie de sensación de agobio, impulso y malestar desbordante cuando están con ellas… Incluso, pueden llegar a crear cierta dependencia

“Deja ir a personas que solo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente” (Dalai Lama)

Cómo dejar que no nos influyan las personas tóxicas

  • Deja de concederle tanta importancia. Las personas tóxicas están ahí, de acuerdo, pero, ¿te vas a permitir que te amarguen el rato de diversión? Cuando te des cuenta de que interiormente no te afecta, que manejas la situación, te sentirás feliz contigo mismo.

  • Aléjate cantando bajito. ¿De qué sirven las peleas o “quemarte” hablando de esa persona a los demás? Olvídala sin más; haz tu vida, aléjate cantando bajito  siempre que puedas y deséale lo mejor.

  • Acostúmbrate a vivir con ellas. Siempre no podrás alejarte de estas personas. Están en tu familia, en tu grupo de amigos, en el trabajo. Están ahí y ¿qué? tú ve a lo tuyo, no entres en polémicas ni pretendas caerles en gracia. Que diga lo que quiera, que haga lo que quiera… mientras tanto, tú, acércate a la gente buena que no olvides que también la hay en tu entorno.

  • Sé cauteloso con ellas. No le cuentes tus secretos, tus cosas, para eso ya están las personas que se alegran por ti, que te animan, que te quieren.

  • No hables de ella cuando no está. Cuanto más hables de ella, más tiempo estará instalada en tu cabeza, en tu espacio y en tu tiempo. ¿Crees que merece la pena?

  • Perdónala. ¿Sabes los beneficios que tiene para uno mismo perdonar a los demás? Perdónala, es muy posible que terminen algunos de tus dolores de cabeza o de estómago. Muchas de nuestras preocupaciones se somatizan, ¿no crees que es hora de mirar por ti y por tu salud?, ¿no crees que te estás perjudicando tontamente?.

  • Practica la meditación y otras formas de liberación. Medita, camina, escucha música, son poderosas armas que liberan a nuestra mente de pensamientos negativos.

  • Analiza lo que te provocan las personas tóxicas y trata de cambiarlo. ¿Ira, recelo, odio, temor? Sé tu propio psicólogo, reconoce tus sentimientos y no te los permitas más. Al final el que está sufriendo y pasándolo mal eres tú, ¿no te das cuenta?

Cuando realmente sientas que las personas tóxicas ya no te afectan, conseguirás estar realmente contento contigo mismo y eso… es lo que realmente importa… La capacidad de estar con uno mismo a pesar de las circunstancias…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas con las que puedes ser tú en toda tu esencia

No le debes explicaciones a nadie, rinde cuentas contigo misma

No des explicaciones.A veces adoptamos el método judicial para con nosotros mismos. Somos los justicieros de nuestra mente, sometiéndola a continuo escrutinio y juicio, demandando explicaciones.

No contentos con eso, en la mayoría de las ocasiones brindamos la posibilidad de que sean otras personas las que nos evalúen o juzguen, con el riesgo de que sus opiniones o juicios sean totalmente desafortunados.

No debes buscar en el exterior explicaciones y respuestas que solo tú puedes darte, de forma íntima y sosegada. 

Quien hace más caso de lo que le dicen que le falta, se encuentra lejos de saber lo que necesita.

Lo cierto es que las almas puras y las mentes ocupadas no cuentan con tiempo ni ganas para meterse en la vida de nadie y las personas seguras de sí mismas no permiten que nadie lo haga.

Debes rendir cuentas contigo mismo/a pero no de una forma inquisidora, sino de una forma abierta y franca. Sólo cada uno de nosotros conocemos el porqué de cada una de nuestras acciones, decisiones, alegrías y sufrimiento. Están en el plano de lo subjetivo, de lo íntimo, de lo que sólo nosotros sabemos de nosotros mismos.

Nuestra vida, nuestras propias explicaciones

A veces nos decimos que otros en nuestra misma situación hubieran actuado de la misma forma, pero eso en realidad carece de fundamentación y de importancia. La comparación con el resto del mundo es inútil si lo que en realidad buscamos es la paz interior y no la aprobación social.

Lo que conduce al desarrollo emocional es buscar la paz con nosotros mismos, no la aprobación de los demás, tan cambiante y subjetiva como la nuestra.

Tenemos que intentar que nuestro corazón sirva de ayuda a la complicada tarea que tiene nuestra memoria de integrar emocionalmente lo que hemos vivido a lo largo de nuestra vida. Evitar buscar la coherencia en todo lo que hemos hecho, ponerle una etiqueta, para optar por descubrir si nuestras acciones revelan la búsqueda de una razón, un sentimiento, un anhelo o el deseo de evitar un fracaso, una crítica o el dolor.

A veces nuestra historia tiene múltiples interpretaciones e incógnitas, pero siempre cuenta con un denominador común: superar miedos, liberarnos de capas, nadar a contracorriente de nuestros traumas y fantasmas, buscar el amor, evitar la soledad.

Si la vida no es siempre coherente y justa, qué hacemos pidiéndole tantas explicaciones. Los demás tampoco lo son, así que solo nos vale nuestra propia reflexión. Las explicaciones tienen que surgir de mí si me sirven para explicar algo que siempre me ha perturbado. Mis propias preguntas con mis propias respuestas.

Rendir cuentas con uno mismo no es castigarse, es reconciliarse

Existe algo que casi todos albergamos: el recuerdo de una buena época, la huella de un triunfo que parecía imposible, una colección de días excitantes y llenos de sentido. Aunque muchos días nos dejen huérfanos de ilusión y de esperanza, todos tenemos buenos recuerdos y actuaciones que nos hacen sentirnos orgullosos de nosotros mismos.

Es prácticamente imposible que todo lo vivido por una persona haya sido negativo. A veces un simple paseo por la playa sintiéndote libre vale el sentido de una vida. Una pasión vivida en el pasado guarda el motivo más valioso por el que querer mejorar, progresar y evolucionar.

Reconciliarse con uno mismo es susurrarse bajito y a escondidas, sin que los demás sepan y puedan escucharte. Reconciliarse con uno mismo es saber cantarse uno mismo “las cuarenta”, sin que duela tanto que impida que algo nuevo y bueno nazca en ti. Porque no se nace sabiendo, sino que vivimos aprendiendo.

Saber volar es asentar los pies en el suelo y saber cómo tienes que mover tus alas para llegar alto.

Porque nadie sabe lo que quieres ni tampoco intuye lo que necesitas. Reconciliarse con uno mismo es mirar una foto de antaño, en la que todavía no sabías lo que esperaban los demás pero intuías lo que deseabas para ti mismo.

Sin filtros ni desengaños, reconciliarse con uno mismo es saber que lo que ansiaba tu mirada de niño son tus valores de hoy y por lo que seguirás luchando, pese a quien le pese y superando los desengaños.

A veces las decepciones, causadas por lo que no fuimos del todo antes, son el motor que nos guía para poder ser lo que siempre quisimos: alguien valiente que lucha por lo que quiere, que arriesga sin miedo a perder y con la certeza de que lo que apuesta no vale menos que lo que anhela.

Si las opiniones de los demás no te definen, no sigas otorgándoles más valor que tus propias acciones. No hay edad para partir de cero, ni tampoco un número de caídas reglamentarias que nos impidan seguir adelante. Da igual el tiempo que hayas estado dando rodeos, si al final has terminado por visualizar lo que quieres para ti. No rindas tantas cuentas frente a los demás y rinde más en lo que te apasiona. Tu vida y la de los que te quieren te lo terminarán agradeciendo.

  • Fuente: Cristina Roda Rivera (Psicóloga, Especialista Máster en Psicología clínica y social) lamenteesmaravillosa.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Para ser feliz debes aprender a ignorar a muchas personas

13 Consejos para cuando la vida se nos pone difícil

Vida difícilSiddhartha Gautama, o Buda, nos dejó un legado de gran sabiduría. Entre tantas, 13 consejos para aquellos que están experimentando tiempos difíciles. Hay, según Buda, una manera de vivir estos momentos de una manera más tranquila y el secreto tiene que ver con la actitud:

1) Las cosas son lo que son

Nuestra resistencia a las cosas es la principal causa de nuestro sufrimiento. Esto sucede cuando nos resistimos a las cosas como son. Si no puedes hacer nada, relájate. No luches contra la corriente, acéptalo o de lo contrario serás consumido en el sufrimiento.

2) Si crees que tienes un problema, tienes un problema

2) Si crees que tienes un problema, tienes un problema

Ten en cuenta que todo se ve a través de una perspectiva. En un determinado momento las cosas parecen difíciles, en otros no. Sabiendo esto, cuando tengas una dificultad escoge entenderla como un reto, una oportunidad de aprendizaje. Si lo ves como un problema, esta dificultad será sin duda un problema.

3) El cambio comienza en ti mismo

Su mundo exterior es un reflejo de su mundo interior. Tenemos la costumbre de pensar que todo estará bien cuando las circunstancias cambian. La verdad, sin embargo, es que las circunstancias cambiarán sólo cuando se produce este cambio dentro de nosotros.

4) No hay mayor aprendizaje que equivocarse

¡El fracaso no existe! Entiende esto de una vez por todas. Todas las personas exitosas han fracasado varias veces. Disfruta de tus fracasos como una gran experiencia de aprendizaje. Si lo haces, la próxima vez estarás más cerca del éxito. El fracaso es siempre una lección de aprendizaje.

5) Si algo no sucede como estaba previsto, significa que lo mejor está por llegar

Todo sucede a la perfección, incluso cuando las cosas van mal. A menudo, cuando miramos hacia atrás, nos damos cuenta de que lo que consideramos malo, de hecho, fue lo mejor que pudo haber pasado. Sin embargo, cuando funciona, sin duda estamos alineados con nuestro propósito de vida. El Universo siempre trabaja a nuestro favor.

6) Aprecia el presente

¡Sólo tenemos el momento presente! Así que no lo dejes ir perdiendo el tiempo con el pasado. Apreciar tu momento presente, ya que es lo único importante. Es a partir de el cuando crea que su vida futura.

7) Deja el deseo de lado

La mayoría de la gente vive la vida guiada por los deseos. Esto es extremadamente peligroso, un deseo no satisfecho se convierte en una gran frustración. La frustración desencadena una fuerte energía negativa y se retrae su crecimiento. Trata de entender que todo lo que necesita vendrá a ti para cultivar su felicidad incondicional.

8) Comprende tus miedos y sé agradecido

El miedo es lo contrario del amor y es otra cosa que dificulta tu desarrollo. Sin embargo es importante, ya que proporciona una gran oportunidad para el aprendizaje. Cuando se vence el miedo, se vuelve más fuerte y confiado. Superar sus miedos requiere práctica, el miedo es sólo una ilusión y, sobre todo, es opcional.

9) Experimenta alegría

Hay personas que disfrutan de todo lo que les sucede a ellos. Incluso en la peor situación, hay que reírse de sí mismos. Ellos son personas que ven el crecimiento en todo. Estas personas aprendieron que es importante centrarse en la alegría, no en las dificultades. El resultado es que atraen a situaciones mucho más felices que tristes.

10) Nunca te compares con los demás

Sólo se vino aquí con una misión propia. Y es tan importante como cualquier otra persona. Sin embargo, si no puedes evitar comparaciones, compárate con los que tienen menos que tú. Esta es una gran estrategia para darse cuenta de que siempre has tenido mucho más de lo que necesitas para ser feliz.

11) No eres una víctima

Siempre eres el creador de tu experiencia. Todo lo que te sucede es atraído por ti mismo y extremadamente necesario para tu aprendizaje. Cuando algo desagradable te suceda, da gracias y pregunta: “¿Por qué he atraído eso a mi vida?”, “¿Qué necesito para aprender de esta experiencia?”.

12) Todo cambia

Todo en esta vida es dinámico, todo cambia en un segundo. Así que no vivas lamentándote. Si no sabes qué hacer, no hagas nada. El universo no para de cambiar, crecer y expandirse, así que espera, porque todo pasará.

13) Todo es posible

Los milagros ocurren todos los días, y nosotros somos responsables de los mismos. Confía y cree eso. En la medida en que consigas un cambio de conciencia, encontrarás en ti el poder de realizar milagros. Es el momento de cambiar y comprender su importancia, la posibilidad que tienes de cambiar el mundo. ¡¡Creer!!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo hacerse más consciente

No mendiges la atención de nadie y mucho menos amor

No mendiges amorNo mendigues amor a quien no tiene tiempo para ti, a quien solo piensa en sí mismo. No lo hagas nunca. No te merece quien te hace sentir invisible e insignificante con su indiferencia. Te merece quien con su atención te hace sentir importante y presente.

El amor se debe demostrar, pero jamás se debe mendigar. El hecho de tener que hacerlo es el más fiel reflejo de la injusticia emocional, del desequilibrio que vive el sentimiento que cimienta una relación.

Te merece aquel que dice menos pero hace más. No te merece quien solo te busca cuando te necesita sino quien está a tu lado cuando le necesitas y no solo cuando su interés se lo permite. Te merece quien sin esperar nada te lleva dentro, te siente y te hace sentir importante en su vida.

Al final es simple, la persona que te merece es aquella que teniendo la libertad de elegir, se acerca a ti, te aprecia y te dedica tiempo y pensamientos.

NO EXISTE LA FALTA DE TIEMPO, EXISTE LA FALTA DE INTERÉS

Dicen que no existe la falta de tiempo, que existe la falta de interés, porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad.

También dicen que quien mucho espera, se decepciona y sufre. Así que tenemos que revisar nuestras expectativas y meternos en la cabeza aquello de “no esperes nada de nadie, espéralo todo de ti”.

Porque las esperanzas y las expectativas son muchas veces (sino todas), la base de los fiascos emocionales y, por lo tanto, de percibir como falta de interés las actitudes de los demás.

Cuando percibimos lo que los demás hacen o dicen como un fraude, realmente llegamos a sentir dolor. Un dolor emocional que a nivel cerebral se comporta de la misma forma que el dolor físico.

En este sentido cabe hacer un apunte importante y es que debemos darle al malestar psicológico la importancia que tiene. No se nos ocurriría ignorar fuertes punzadas en el estómago o un tremendo dolor de cabeza constante.

Así que, ¿por qué deberíamos ignorar el dolor emocional? No podemos dejar que el tiempo lo cure sin más, tenemos que trabajar sobre él y extraer las enseñanzas que nos brinda del mismo modo que dejaríamos de tomar chocolate si descubrimos que es el causante de nuestro malestar estomacal.

Esto es muy importante porque socialmente se tiene la falsa creencia de que el malestar psicológico es signo de debilidad y de que, al mismo tiempo, el tiempo curará las heridas sin necesidad de “desinfectarlas” ni de poner vendas o parches para evitar que sangre.

VALÓRATE, QUIÉRETE BIEN

Dedícale tiempo a la gente que se lo merece y que te hace sentir bien. No mendigues la atención, la amistad ni el amor de nadie. Quien te quiere, te lo demuestra tarde o temprano.

Por eso, si vives en una situación de injusticia emocional tan alarmante, recuerda:

A quien no te llame y no conteste tus llamadas, no le llames. No busques a quien no te extrañe. No extrañes a quien no te busca. No escribas, no te sometas al castigo de la indiferencia que demuestran mensajes ignorados o silencios infundados.

No esperes a quien no te espera, valórate y deja de mendigar y de rogar amor. Porque, como hemos dicho, el amor se debe demostrar y sentir, pero jamás implorar. Tu cariño debe ser para quienes te quieren y te comprenden sin juzgarte.

Y sobre todo no te olvides del valor de tu sonrisa ante el espejo, quiérete y valórate por todo lo que eres y no por lo que alguien que no te merece te hace entender. Ámate bien y date cuenta de que el hecho de que alguien te descuide no quiere decir que tú no debas hacer lo imposible por rodearte de personas que te quieran en su vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Hay que aprender a alejarse de quienes no nos necesitan

Las caricias son tan necesarias como la comida o la bebida

Claude Steiner

Steiner cree que los hombres todavía tienen que aprender a decir “te quiero”

El psicólogo Claude Steiner, protagonista del Congreso Internacional de Inteligencia Emocional y Bienestar, defiende la importancia de identificar y controlar las emociones para obtener efectos positivos de ellas. Anima a las personas a acariciarse, con el tacto y con las palabras, y a expresar sus sentimientos sin miedo para ser felices.

Claude Steiner nació en Francia, pero su familia es de origen austriaco, estudió en Estados Unidos y vivió durante mucho tiempo en México. Visitó Zaragoza para participar en el Congreso Internacional de Inteligencia Emocional y Bienestar, en el que cientos de expertos procedentes de todo el mundo han trabajado en la búsqueda de la felicidad.

Considerado uno de los padres del análisis transaccional y de la psiquiatría radical, Steiner ha estudiado en profundidad la relación entre la información racional y las emociones, y cómo éstas influyen en la vida de las personas. En sus conferencias, es capaz de conseguir que el público intercambie “caricias” en forma de halagos.

P.- ¿Qué es la inteligencia emocional?

R.- La inteligencia emocional está basada en la capacidad de entender nuestras propias emociones y las de otros. Eso significa no sólo identificar qué emoción sentimos en cada momento –rabia, amor, tristeza, miedo, alegría– sino además conocer su intensidad y su causa, porque las emociones no son caprichosas, siempre tienen una razón. Una vez capaces de entender las emociones propias y también las ajenas a través de la empatía, es importante aprender a controlarlas de forma que tengan efectos positivos, incluso si son emociones negativas, para que nos beneficien no sólo a nosotros mismos sino también a las personas a nuestro alrededor.

P.- Llevemos ese concepto a la práctica. En España, uno de los problemas sociales más importantes actualmente es la elevada tasa de paro. ¿Cómo podría un desempleado controlar sus emociones de rabia y desesperación para sacar algo positivo?

R.- Cualquier persona desempleada atraviesa un proceso tremendamente doloroso, sobre todo si lleva mucho tiempo sin trabajo y llega a pensar que ya nunca lo encontrará. Estas emociones pueden aliviarse en parte pero son muy reales y es posible que no desaparezcan. Uno puede sentirse mejor al reunirse con otras personas que tienen el mismo problema. Puede compartir con otros desempleados la rabia hacia el Gobierno, la tristeza de no poder mantener a su familia o el miedo de no volver a trabajar. Estas emociones se pueden comunicar para que no sean tan pesadas, pero a fin de cuentas son reales y no se pueden evitar.

CARICIAS Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

P.- Usted propone que todas las personas vivimos en un estado continuo de hambre de caricias. ¿Puede ocurrir que los mensajes de móvil y las redes sociales acaben sustituyendo a las caricias reales y recurramos a ese tipo de comunicación para saciar ese apetito de estímulos?

R.- El apetito de caricias es igual que el de comida, lo tenemos y no lo podemos cambiar. Si no comes, vas a morir de hambre. Si no tienes bastantes caricias, te vas a deprimir e incluso puedes morir de depresión. Las caricias son tan necesarias como la comida y la bebida. Qué va a pasar con toda la gente que esta sustituyendo caricias reales por virtuales es una pregunta importante y no sé la respuesta. Da miedo. Si no aprendes a comunicarte personalmente, cuando llegue el momento de casarte o tener hijos, no sabrás como manejar relaciones reales en lugar de virtuales. Porque virtualmente no puedes estar casado ni tener niños. Podemos anticipar problemas debidos a este cambio, aunque no sé cuáles serán.

P.- Igual que tenemos hambre de caricias, dice usted que tenemos hambre de información. ¿Deberíamos marcarnos algunos límites para no consumir toda la que hay disponible hoy en día?

R.- Está claro que uno necesita aprender a filtrar la información de Internet porque existe tal cantidad que podríamos pasarnos toda la vida viendo vídeos de Youtube y nunca terminaríamos de verlos todos. Además hay que tener cuidado, porque incluso yo he descubierto que algunas de las cosas que Wikipedia dice sobre mí no son ciertas. Aunque la verdad es que es imposible corregir todo lo que pueda haber mal, y ni siquiera es necesario.

EMOCIONES UNIVERSALES

P.- Desde su experiencia como psicoterapeuta en países diversos, ¿cree que las emociones son diferentes según el lugar en el que viva cada persona?

R.- Las emociones son universales. Todo el mundo tiene emociones y son las mismas, pero es cierto que ciertas culturas enfatizan unas sobre otras. Hay países donde la gente es más amorosa, otros donde la gente tiene miedo, donde la gente odia Son preferencias que pasan de generación en generación. Pero las emociones son las mismas. Otra cosa es la forma de expresarlas, y eso sí que puede variar mucho.

P.- En sus libros define a las mujeres como eternas guardianas de las emociones. En el siglo XXI, ¿los hombres ya dicen “te quiero”?

R.- Más que antes pero no tanto como deberían. El problema clásico entre hombres y mujeres es que ellas dan amor y ellos lo reciben, pero a la inversa no es tan fácil. Así que todavía queda mucho camino por recorrer, pero estamos en ello.

P.- Cuando hablamos de educación emocional, ¿nos referimos a algo que se puede enseñar en el colegio?

R.- Los maestros pueden tener mucha influencia, en el sentido de que pueden enfatizar las emociones que tienen los niños y animarles a expresarlas. El problema es que si en casa reciben la educación contraria, no sirve de nada. Por eso hay que educar emocionalmente a los niños, pero también a los adultos.

P.- ¿Cómo ve el futuro de la inteligencia emocional?

R.- Cada vez hay un entorno más acogedor para permitir a las personas que expresen sus emociones, aunque sean difíciles, como la tristeza, el miedo o el amor, que también es una emoción muy difícil de expresar. Se va incrementando la facilidad y el permiso que damos a las personas para compartir emociones; estos es un síntoma muy positivo y creo que seguiremos por este camino.

  • Entrevista a Claude Steiner
  • Fuente: congresointeligenciaemocional.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Depresión y trauma: *Lo que no sabes (y deberías saber)

Victimismo crónico: Personas que funcionan en “modo queja”

Victimismo crónicoTodos, en algún que otro momento, hemos asumido el papel de víctimas. Sin embargo, hay personas que se convierten en víctimas permanentes, sufren lo que podríamos considerar como un “victimismo crónico”. Estas personas se disfrazan de falsas víctimas, ya sea de forma consciente o inconsciente, para simular una agresión inexistente y, de paso, culpar a los demás, liberándose de toda responsabilidad.

En realidad, el victimismo crónico no es una patología, pero podría desembocar en un trastorno paranoide, cuando la persona insiste en culpar continuamente a los demás de los males que padece. Además, esta forma de afrontar el mundo, de por sí, conduce a una visión pesimista de la realidad, que produce malestar, tanto en la persona que se queja como en quien recibe la culpa.

En muchos casos, la persona que abraza el victimismo crónico termina alimentando sentimientos muy negativos, como el resentimiento y la ira, que desembocan en un victimismo agresivo. Es el típico caso de quien no se limita a lamentarse sino que ataca y acusa a los demás, mostrándose intolerante y vulnerando continuamente sus derechos como personas.

Radiografía de una víctima crónica

–Deforman la realidad. Este tipo de personas creen firmemente que la culpa de lo que les sucede es de los demás, nunca es suya. En realidad, el problema es que tienen una visión deformada de la realidad, poseen un locus de control externo, y creen que tanto las cosas positivas como las negativas que ocurren en su vida no dependen directamente de su voluntad, sino de las circunstancias externas. Además, sobredimensionan los aspectos negativos, desarrollando un pesimismo exacerbado que les llevan a centrarse solo en las cosas negativas que les suceden, obviando las positivas.

–Hallan consuelo en el lamento. Estas personas creen que son víctimas de los demás y de las circunstancias, por lo que no se sienten culpables ni responsables de nada de lo que les sucede. Como resultado, lo único que les queda es lamentarse. De hecho, suelen encontrar placer en el acto de quejarse porque así asumen mejor su papel de pobres víctimas y logran llamar la atención de los demás. Estas personas no piden ayuda para solucionar sus problemas, solo se lamentan de sus desdichas en la búsqueda desenfrenada de compasión y protagonismo.

–Buscan culpables continuamente. Las personas que asumen el papel de víctimas eternas, desarrollan una actitud recelosa, suelen creer que los demás siempre actúan de mala fe, solo para ponerles la zancadilla. Por eso, suelen tener un afán casi morboso por descubrir agravios nimios, sentirse discriminados o maltratados, solo para reafirmar su papel de víctimas. Así, terminan desarrollando una hipersensibilidad y se convierten en especialistas en formar una tormenta en un vaso de agua.

–Son incapaces de realizar una autocrítica sincera. Estas personas están convencidas de que no tienen la culpa de nada, por lo que no hay nada que criticar en sus comportamientos. Como la responsabilidad es de los demás, no aceptan las críticas constructivas y, mucho menos, realizan un examen de conciencia a fondo que les lleve a cambiar su actitud. Para estas personas, los errores y defectos de los demás son intolerables, mientras que los propios son una simple sutileza. Después de todo, las víctimas son ellos.

¿Cuáles son sus estrategias?

Para que una persona pueda asumir el papel de víctima, tiene que haber un culpable. Por tanto, debe desarrollar una serie de estrategias que le permitan lograr que la otra persona asuma la culpabilidad en el asunto. Si no somos conscientes de estas estrategias, es probable que caigamos en sus redes y que incluso estemos dispuestos a cargar con toda la culpa sobre nuestras espaldas.

1. Retórica victimista

Básicamente, la retórica de esta persona se dirige a descalificar los argumentos de su adversario. Sin embargo, en realidad no refuta sus afirmaciones con otros argumentos que sean más válidos, sino que se encarga de que la otra persona asuma, sin darse cuenta, el papel de atacante

¿Cómo lo hace?

Simplemente asume el rol de víctima en la discusión, de forma que la otra persona quede como alguien autoritario, poco empático o hasta agresivo. Es lo que se conoce en el ámbito de la argumentación como “retórica centrista” ya que la persona se encarga de mostrar a su adversario como un extremista, en lugar de preocuparse por refutar sus afirmaciones. De esta manera, cualquier argumento que esgrima su adversario, será solo una demostración de su mala fe.

Por ejemplo, si una persona se atreve a contrastar una afirmación con un hecho irrefutable o con estadísticas provenientes de fuentes fiables, la víctima no le responderá con hechos sino que dirá algo así como: “Siempre me estás atacando, ahora dices que miento” o “Estás intentando imponer tu punto de vista, haz el favor de disculparte”.

2. Retirada victimista

En algunos casos, el discurso de la víctima está dirigido a eludir su responsabilidad y evitar tener que disculparse o reconocer su error. Por eso, intentará escabullirse de la situación. Para lograrlo, su estrategia consiste en desprestigiar el argumento del vencedor, pero sin llegar a reconocer que estaba equivocado.

¿Cómo lo hace?

Una vez más, asume el rol de víctima, juega con los datos a su antojo y los manipula a su conveniencia con el objetivo de sembrar la confusión. Básicamente, esta persona proyectará sus errores en el otro.

Por ejemplo, si una persona le responde con un dato comprobado, que niega su afirmación anterior, la víctima no reconocerá su error. En todo caso, intentará hacer una retirada digna y dirá algo así como: “Ese hecho no niega lo que he dicho. Por favor, no cree más confusión y caos” o “Me está culpando de confundir a los demás, no tiene educación, es evidente que es inútil discutir con usted porque no atiende a razones”, cuando en realidad quien crea el desconcierto es él mismo. 

3. Manipulación emocional

Una de las estrategias preferidas de las víctimas crónicas es la manipulación emocional. Cuando esta persona conoce bastante bien a su interlocutor, no dudará en jugar con sus emociones para poner el tablero a su favor y adoptar el rol de víctima. De hecho, estas personas son muy hábiles reconociendo emociones, por lo que utilizan cualquier resquicio de duda o culpa en su beneficio.

¿Cómo lo hacen?

Descubren el punto débil de su adversario y explotan la empatía que éste puede sentir. De esta forma, terminan envolviéndole en su tela de araña, para que esa persona adopte toda la responsabilidad y el papel de verdugo, mientras ellos se quedan cómodos en su rol de víctimas y pueden seguir lamentándose.

Por ejemplo, una madre que no quiere reconocer sus errores, puede poner la culpa en el hijo diciendo cosas del tipo: “Con todo lo que he hecho por ti, y así me pagas”. Sin embargo, este tipo de manipulación también es muy común en las relaciones de pareja, entre amigos e incluso en el ámbito laboral.

¿Cómo enfrentar a este tipo de personas?

El primer paso consiste en darse cuenta de que estamos ante una persona que asume el rol de víctima. Luego, se trata de resistir el embate y no dejar que nos enrede en su juego. Lo más sensato es decirle que no tenemos tiempo para escuchar sus lamentaciones, que si quiere ayuda o una solución, con gusto le ayudaremos, pero que no estamos dispuestos a perder tiempo y energía escuchando continuamente sus quejas.

Recuerda que lo más importante es que estas personas no te arruinen el día descargando en ti su dosis de negatividad y, sobre todo, que no te hagan sentir culpable. No olvides que sólo te puede herir emocionalmente, aquel al que le des suficiente poder. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “7 hábitos de las personas crónicamente infelices