El dolor siempre se crea

el-dolor-se-creaEl psicólogo David Sojo defiende que en las “clínicas del dolor” se hacen tratamientos para combatir la fibromialgia que “no sirven de nada”.

Hay muchas personas que sufren fibromialgia o migraña, unas dolencias que acostumbran a interferir en su día a día y que, en algunos casos, pueden llegar incluso a incapacitarles. A razón de lo que relatan, estas personas padecen dolores que el común de los mortales tendría serias dificultades para soportar. Por lo que respecta a la fibromialgia, el dolor se centra en las articulaciones. Y al parecer, hay pocas cosas que calmen el sufrimiento de quien la padece. En las llamadas clínicas del dolor se analizan estas patologías. A veces, acuden a los fármacos para atenuar el malestar de los enfermos. Un hecho que a ojos de David Sojo , psicólogo especializado en dolor, no tiene ningún sentido. Este profesional de la salud, que ha analizado este tipo de patologías en su libro Fibromialgia: el síndrome de Felipe II”, asegura que el dolor no se erradica con medicamentos. Hay otros caminos, sostiene. Y aquí los explica.

¿Cómo se especializa uno en dolor? ¿Qué hay que estudiar?

Hay que estudiar principalmente el cerebro. Entre la comunidad científica no hay ninguna duda de que la clave está ahí. En este sentido, la neurobiología del dolor trata los mecanismos del dolor. El dolor es una percepción, no viene de fuera, no hay una molécula del dolor, no se puede detectar, se crea. Siempre es una respuesta del cerebro. La comunidad científica centra su atención ahora mismo en las estructuras cerebrales, pero eso es quedarse en el síntoma. Lo importante es ver porqué se están activando esas estructuras. Y es algo totalmente psicológico, es una mente instintiva que llega a la evaluación de que hay un peligro y acaba dando una respuesta de dolor. Y la clave está en intentar entender porqué da esa respuesta y cómo se puede cambiar.

Entiendo que a usted no le gusta cómo se trata el dolor en las llamadas ‘clínicas del dolor’. ¿Por qué?

Creo que no han entendido cómo funciona. Si hay lesión, hay que tratar la lesión. Y si no hay lesión, la clave está en una mente inconsciente e instintiva que se ha equivocado, y lo hace constantemente. El dolor es una percepción que se puede cambiar, pero no con fármacos. Lo mismo ocurre con las fobias. Por ejemplo, con la fobia a las palomas, que es muy común. Una persona ve una paloma, un animal totalmente inofensivo, y le puede generar una respuesta de un pavor absoluto. Eso quiere decir que tenemos una mente instintiva que se equivoca y que cuando se ve sobrepasada puede acabar dando una respuesta de dolor. Lo que hay que hacer es intentar revertir esa respuesta.

Y cree que en las clínicas del dolor eso no se hace…

Los tratamientos que hacen en las unidades del dolor no valen para nada. Suelen funcionar de carambola. En la anorexia, por ejemplo, una chica que está muy delgada pero, por el contrario, se ve gorda tiene una mente que está deformando la realidad. Y eso es lo que hay que cambiar. De nada valen los analgésicos.

*El dolor es una percepción, no viene de fuera, no hay una molécula del dolor, no se puede detectar.

Entiendo.

Cuando hay una herida física, el analgésico actúa inhibiendo la señal que va del tejido dañado al cerebro. Éste deja de mandar mensajes de dolor porque interpreta que ya no hay daño. Los analgésicos, sin embargo, no funcionan en el dolor crónico sin lesión, porque no hay ninguna señal que eliminar. Si el analgésico actúa va a ser por un efecto placebo. Es por eso que, por ejemplo, en la fibromialgia el tratamiento farmacológico de elección es el antidepresivo. Es curioso que en un síndrome de dolor sea este tipo de fármaco el elegido.

¿Y por qué lo usan?

Porque el antidepresivo, aunque no del todo bien, actúa más en la vía en la que se basa el cerebro para mandar la señal de dolor. Para enviar este mensaje en una enfermedad como la fibromialgia, el cerebro no se basa en información física, se basa en miedos, ansiedad, preocupaciones… y el antidepresivo actúa en esa vía, y por eso el paciente mejora.

Las personas con fibromialgia, ¿son ansiosas por norma general?

El perfil de personas con fibromialgia o migraña se ajusta a un individuo con episodios de ansiedad, preocupaciones, incertidumbre respecto a la vida, miedos y es muy probable que su cerebro acabe por dar una respuesta de dolor. Por el contrario, yo no tengo conocimiento de ningún psicópata fibromiálgico o migrañoso. Todo apunta a que no existen, aunque hay que investigar más. Y no los hay porque el dolor en una fibromialgia está basado en una mente desbordada de preocupaciones, mientras que la característica principal de un psicópata es que no le preocupa absolutamente nada. Pero tampoco nos conviene erradicar el dolor. El dolor es sumamente adaptativo. El problema es que tenemos una mente que se equivoca muchas veces.

Usted defiende que la fibromialgia, por ejemplo, no tiene un origen genético. Pero hay estudios que dicen lo contrario.

Yo creo que ni la fibromialgia ni la migraña tienen un origen genético. Se dan casos de personas que llevan once años medicándose y que, en dos semanas de terapia, dejan toda la medicación y hacen una vida normal. Y dentro de esos años en los que han sufrido dolor, tienen días en que no lo sienten. Si tú tuvieras algo neuropático, algo genético, no te librarías del dolor. Pero ellas mismas te confirman que tienen días mejores y peores. No se ha encontrado ninguna alteración estructural en los cerebros de pacientes con dolor crónico. Todo depende de la evaluación que hace la mente inconsciente. Hay tratamientos que funcionan, pero lo hacen es de carambola.

¿Y cómo se explica?

Muchas veces, cuando estas personas van a estas unidades del dolor y les conectan a una máquina y les hacen tratamientos como, por ejemplo, el bloqueo epidural [es una de las técnicas de analgesia que se utiliza para tratar el dolor crónico], la mente inconsciente se relaja, porque la persona está en un contexto de seguridad, y deja de mandar la señal de dolor. Pero no siempre funciona, es una carambola. Y es que no se está actuando en la causa del problema, que es una evaluación equivocada de una mente instintiva.

Pero a pesar de que asegura que la fibromialgia tiene su origen en la mente, defiende a la vez que no es una enfermedad imaginaria.

Para nada. El miedo no es nada imaginario. La causa final del dolor siempre es psicológica. Es una valoración mental y un impulso nervioso, haya o no haya tejido dañado.

Entonces, ¿cuál es la solución?

Romper la dinámica. La mente ha decidido dar una respuesta de dolor porque se ha visto desbordada. Ante una eventualidad que ha considerado peligrosa, ha dado una respuesta, y en su lógica no tiene ninguna razón para dejar de darla. Lo que hay que hacer es romper esa dinámica cerebral para darle la vuelta. Si, mediante la terapia, actúas en ese foco, es probable que puedas llegar a dar la vuelta a esa evaluación que ha hecho tu mente.

¿Y qué porcentaje de éxito puede tener esa terapia?

Depende mucho de la persona. Porque, al final, la fibromialgia o la migraña se convierten en un estilo de vida. Tienes que cambiar muchas cosas. A veces, hay personas que con una o dos sesiones han cambiado totalmente, pero hay otras que no acaban de salir de ese círculo porque siguen funcionando sobre la base de esos patrones. Lo que sí está claro es que si uno consigue cambiar ese patrón, el dolor mejora o desaparece. Pero si no consigues cambiar esa dinámica general, esas ideas, esos miedos, el dolor va a persistir.

Si los tratamientos que se llevan a cabo en las ‘clínicas del dolor’ no tienen resultados, ¿por qué siguen activas?

Yo creo que hay muchos intereses. La industria farmacéutica tiene un filón enorme con el dolor, cuando los analgésicos no funcionan con el dolor crónico sin lesión.

*Los analgésicos no funcionan con el dolor crónico sin lesión.

Antes hablaba de la neurobiología. ¿Es una disciplina reglada en España?

Aquí no está reconocida. El mayor experto que tenemos en España es Arturo Goicoechea [fue el jefe durante años de sección de Neurología del Hospital Santiago de Vitoria]. Fuera de nuestras fronteras sí está más avanzada, con referentes como Lorimer Mosley o Peter O’Sullivan, que están revolucionando el tratamiento del dolor con esta visión. Aquí la neurobiología está regulada a través de cursos particulares de determinadas instituciones. En la universidad yo no dí nada con respecto al dolor, y menos relacionado con este nuevo paradigma. Lo que sí se enseña es el paradigma anterior, que dice que el dolor viene de fuera y que se detecta, cuando éste no se puede detectar. El dolor siempre se crea. Estamos equivocados pensando que un martillazo provoca dolor. Lo que lo provoca es la evaluación que va a hacer el cerebro de esa información que le llega y que le dice que hay tejido dañado.

¿Y cree que se llegará a impartir en las universidades?

Creo que sí. Es un camino inevitable. La neurobiología del dolor ha avanzado muchísimo, lo que sucede es que cambiar un paradigma es muy complicado. Hay muchos intereses.

*Les recomiendo especialmente el vídeo del Doctor Francisco Moya: “La armonía de las emociones

5 Tácticas de abuso emocional que suelen pasar inadvertidas

Abuso emocionalEl abuso no sólo es físico, también es emocional, mental y verbal. Sin embargo, mientras que la violencia física es obvia, otros tipos de abuso son más sutiles y difíciles de detectar, incluso para la persona que está siendo sometida.

Además, el principal problema es que a menudo el abuso emocional es cometido por una persona cercana, a la que queremos y de la que no esperamos semejante comportamiento. Por eso, cuando nos damos cuenta es porque ya estamos enredados en la tela de araña que ha construido a nuestro alrededor.

Todo suele comenzar con un comentario casual sobre un tema intrascendente, como el color de las cortinas, los platos por lavar o llevar el coche al mecánico. Esa persona se encargará de sacar de contexto la situación y, en vez de limitarse a señalar un hecho, realizará una acusación para que el otro se sienta mal.

Obviamente, cuando alguien se siente acusado, lo más usual es que intente defenderse exponiendo sus razones. Sin embargo, no servirá de nada porque el acosador no pretende entender o solucionar el problema, tan solo quiere atacar. En realidad, su objetivo no es que la otra persona lave los platos o que lleve el coche al mecánico, esta es únicamente una excusa para comenzar el juego de la manipulación y darle rienda suelta a su ira.

MARIONETAS EN MANOS DE OTROS

*Las técnicas de manipulación más dañinas:

1. Gaslighting. Este término proviene de la obra de teatro “Gas Light”, en la cual el protagonista intentaba convencer a su mujer de que estaba loca, manipulando diferentes objetos de su entorno e insistiendo en que estaba equivocada cuando ella le hacía notar esas variaciones. En la práctica, esta persona se dedica a presentar falsa información, para hacernos dudar de nuestra memoria y percepción y, en última instancia, incluso de nuestra cordura. El abusador suele comenzar negando que determinados eventos hayan ocurrido, hasta llegar a escenificar situaciones raras que desorientan a su víctima. De esta forma, terminamos dudando incluso de lo que dijimos un minuto atrás.

2. Silencio. El silencio también se puede utilizar como una táctica de abuso emocional. De hecho, la indiferencia asociada al silencio causa profundas heridas emocionales porque no solo aumenta el nivel de ansiedad en la víctima sino que también daña profundamente su autoestima y provoca una enorme inseguridad. El abusador usa el silencio para castigar a su víctima, simplemente no responde, se muestra frío y distante. De esta forma, tensa al máximo la cuerda, hasta que la otra persona no puede más y termina disculpándose por algo que no ha hecho. Así el abusador logra su objetivo: Dominar y manipular jugando con las emociones.

3. Proyección. Básicamente, se trata de un mecanismo de defensa a través del cual les atribuimos a otras personas deseos y sentimientos que son nuestros pero que no reconocemos como propios porque desequilibrarían la imagen que tenemos de nosotros mismos. Así, al proyectarlos sobre otros, nos sentimos aliviados. En el abuso emocional, la persona lo que hace es proyectar sobre su víctima sus propias inseguridades, miedos y problemas. Por eso, acusará a la otra persona de mentir, cuando en realidad es él quien miente, o le acusará de ser infiel, cuando en verdad es ella la que traiciona. En práctica, se trata de descargar su responsabilidad sobre el otro para crear confusión y cambiar su autoimagen, diseñándola a su imagen y semejanza.

4. Intimidación encubierta. La persona que recurre a las tácticas de abuso emocional no suele emplear la agresividad y la violencia, al menos no de forma evidente porque su principal objetivo es manipular a su víctima sin que su imagen se vea dañada. Por eso, en muchos casos suele recurrir a la intimidación encubierta. Es fácil percatarse porque su discurso está plagado de amenazas indirectas, que quedan implícitas en sus palabras. De esta forma, le deja claro a su víctima cuáles serían las consecuencias de sus acciones y, de paso, puntualiza que la responsabilidad es únicamente suya, se lava las manos. Por ejemplo, puede decir: “Entiendo que no hagas nada, pero así terminarás con nuestra relación” o “Si no inviertes ahora mismo, perderás todo tu dinero”.

5. Victimismo. Cuando todas las tácticas anteriores fallan, el abusador suele recurrir al victimismo. En práctica, descarga su responsabilidad en el otro, haciéndose pasar por la víctima de la situación. De hecho, incluso es común que terminemos compadeciéndonos y sintiéndonos mal por nuestro comportamiento, cuando en realidad no hemos hecho nada malo. De esta forma el abusador genera un sentimiento de culpa que mantiene a la víctima atrapada en su tela de araña. La empatía nos hace caer en sus redes y, al convertirnos en “el malo de la película”, somos más proclives a ceder a sus demandas. Así nos manipula sin que seamos conscientes de ello. Frases típicas de este tipo de manipulación emocional son: “Con todo lo que he hecho por ti y así es como me pagas” o “Me he sacrificado por ti y no lo consideras”.

Posdata: Recuerda que la manipulación emocional es un juego muy peligroso, donde siempre hay alguien que sale dañado. Por eso, apenas notes alguna de estas tácticas, ponles freno. De la misma forma, considera que en ocasiones somos nosotros quienes usamos inconscientemente alguna de estas estrategias, quizás porque tenemos miedo de perder a la persona que amamos o porque no tenemos suficientes argumentos. En ese caso, haz un examen de conciencia porque la manipulación nunca es la mejor alternativa.

  • Jennifer Delgado

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

Beneficios del Reiki como terapia para enfermedades “crónicas”

reiki enfermedades cronicas

En la actualidad el Reiki es ampliamente conocido en occidente. Como ha sucedido en otros países, entre ellos España, su uso se ha extendido llegando incluso a los hospitales como terapia complementaria en pacientes que padecen dolor, enfermedades terminales o consideradas … Sigue leyendo

5 comportamientos indicativos de intoxicación emocional

Intoxicación emocionalLa intoxicación emocional se origina por conflictos personales y emocionales que afectan directamente a nuestro bienestar psicológico y físico, haciéndonos vulnerables y ocasionando sintomatología como irritabilidad, depresión, inestabilidad emocional, fatiga

Las causas son diversas ya que somos seres emocionales en nuestra totalidad pero, en cualquier caso, la intoxicación emocional es la consecuencia de no otorgarnos un tiempo diario para cultivar nuestro interior.

¿Qué comportamientos me dan la pista de que estoy intoxicado?

Es probable que te encuentres bajo los efectos de la intoxicación emocional y aún no te hayas dado cuenta. Por ello, lo que hay que hacer es prestar especial atención a los comportamientos que nos resultan displacenteros y que, a pesar de ello, llevamos a cabo.

Con frecuencia mantenemos actitudes que nublan nuestra percepción y nos deterioran significativamente. Hay 5 comportamientos distintos que una persona mantiene cuando está intoxicada, veámoslos a continuación:

1- Estar de forma constante a la defensiva.

Una persona intoxicada emocionalmente está en “modo autoprotección” y malinterpreta de forma constante las acciones o palabras de los demás como ataques. De hecho, solo presta atención a ciertas palabras.

Si sientes que estás intoxicado probablemente te hayas dado cuenta de que tus inseguridades han aflorado y dirigen tu vida. Te vuelves más reactivo y te pones a la defensiva con frecuencia. Tu autoestima está completamente mermada y te sientes vulnerable ante cualquier acontecimiento.

Tus emociones hacen que te bloquees y atiendas selectivamente a lo negativo o lo que crees que te afecta directamente. Esto ocasiona que con frecuencia tuerzas las palabras o los actos de los demás hacia ti, reaccionando de forma agresiva para protegerte de un posible daño que tus emociones te hacen creer probable pero que seguramente solo estará en tu mente.

2- Ser excesivamente críticos.

Es difícil tratar con una persona cuando se encuentra intoxicada sobre todo porque se autoimponen la barrera de la intransigencia. No pasan ni una, ni siquiera a sí mismos.

Si sientes que estás intoxicado, es probablemente que, en tu afán por tenerlo controlado, seas demasiado exigente contigo mismo y no te concedas ni un mínimo margen de actuación. Intenta ser más benevolente contigo y con los demás.

3- Sentirnos apagados o poner ante nosotros un muro de piedra.

Hay veces que las personas nos damos cuenta de que estamos llenas de emoción y optamos por cerrar las cortinas y protegernos de nuestros propios sentimientos.

Por esto es que, cuando a una persona le abruman sus emociones, de alguna forma su vitalidad se desmaya y se encuentra apagada. Estar apagado significa no tener fuerzas y no sentirte capaz de reactivar tu vida de ninguna forma. Esta es la consecuencia de tener el cerebro inundado por nuestras emociones, que no nos deja pensar con claridad y nos bloquea.

4- Condenar a los demás de forma constante, insultando o menospreciando.

Las personas intoxicadas pueden resultar agresivas y peligrosas, en el sentido de que al estar a la defensiva pueden luchar con uñas y dientes por una causa que creen de vida o muerte.

Debido al bloqueo emocional, no responden con claridad ni son capaces de valorar con sensatez a quienes le rodean. Además, les resulta complicado sentir empatía por los demás dado que están invadidos por emociones que condenan sus sentimientos.

En realidad, si estás intoxicado, puede que te condenes y culpabilices en tu interior, proyectando tus miedos y tus frustraciones en los demás como una vía de escape y liberación.

5- Obstaculizar nuestro avance.

Caminar por la vida puede ser dificultoso para una persona intoxicada por sus emociones pero aún es más complicado plantearse avanzar o no boicotear su progreso o la consecución de sus metas.

La única forma de superar este afán de suicidio personal es haciéndonos conscientes de que existe la posibilidad de que hay algo en nuestro interior que alimenta el miedo a lograr nuestros objetivos.

Temer a nuestros logros tiene en gran parte que ver con nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre. Estamos enfermos de certeza porque no confiamos en nuestra capacidad de hacer frente a lo que venga.

Necesitamos tenerlo todo atado, reatado y mil  veces comprobado. Si estás intoxicado, recuerda que solo hay una persona en este mundo que te impedirá llegar muy alto y esa persona eres tú. Acaba con tus demonios.

¿Qué podemos hacer si nos encontramos intoxicados?

Necesitamos tiempo para desintoxicarnos. Y, al igual que tras haber bebido demasiado alcohol, tendremos un período de resaca. La resaca emocional se conforma de culpa, ira continua, dificultad para dormir, tristeza

No te preocupes, al identificar tus comportamientos y emociones ya has iniciado el proceso de recuperación. Sabiendo esto ya podrás “dejar de beber de las emociones negativas y comenzarás el proceso de limpieza emocional que tanta falta te hace. Los síntomas desaparecerán y tus sentidos volverán a ser fieles a la realidad.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Estrés y ansiedad? 4 actitudes que pueden cambiarlo todo.

El Dinero ¿Qué dice la psicogenealogía al respecto?

Corazón de dineroDesde la psicogenealogía se afirma que proyectamos nuestros problemas familiares en la vida. Que los problemas de dinero se relacionan con nuestra hermandad y con el territorio que ocupamos. La familia define lo que es el dinero, le da adjetivos y establece límites respecto a si está o no permitido ganarlo y de que manera.

La neurosis de fracaso también puede impedir la prosperidad económica, cuando los padres implantan la prohibición de superarlos, “si yo no he ganado dinero, tú tampoco”. El hijo entonces, por lealtad, o por temor a la culpa, no sobrepasará nunca el estatus económico de sus padres.

Se afirma que nuestro cerebro más primitivo, el reptiliano, es el que controla el territorio, alimento y la descendencia. ¿También controla el dinero?
Dice Cristóbal Jodorowsky que el dinero proporciona estas tres necesidades básicas. En el momento en el que creemos que nos falta, nos genera estrés y angustia. También puede suceder que vivamos en una familia que asocia el dinero con el pecado, lo que nos dificultará ganarlo y nos estresará de forma crónica.

¿Dinero y creatividad están en la misma balanza?
No puedes llamarte “adulto”, hasta que no ganes dinero empleando tu talento creativo.
No se nos juzga por lo que somos, sino por la manera en que nos vemos y sentimos.

“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”
Hay personas que heredan la idea loca y tóxica de que no podemos ganar dinero con una actividad que nos guste. Si creemos que para ganar dinero hay que sufrir, tenemos un nudo sadomasoquista, el dinero queda relacionado con el sacrificio y con ello nos impedimos prosperar.

¿Hay algo que podemos hacer en esos casos?
Una recomendación psicomágica de Alejandro Jodorowsky consiste en tener siempre algún dinero en casa. Si nos han enseñado que el dinero es algo sucio, es aconsejable lavarlo y perfumarlo. Hay que amar el dinero, tratarlo como un vehículo que representa lo mejor de nosotros mismos.

¿Qué abusos son los que más se repiten en la infancia y después pueden afectarnos en la esfera material?
Cuando al niño se le obliga a permanecer donde no desea, se le protege demasiado o se le da comida para cebarlo, en lugar de para alimentarlo. Esta actitud muestra que se está tratando de compensar la falta de amor con golosinas y regalos de todo tipo. Por defecto, cuando el hijo carece de lo básico y no tiene un espacio íntimo dentro del hogar.

¿Cuál es el verdadero valor del dinero?
Dice Jodorowsky que el dinero tiene un valor económico y otro emocional. No vale igual el dinero: de una herencia, el sucio, el doloroso, el fácil, el emigrante, el nuevo rico, el avaro, el aristócrata, el culpable dinero católico, el orgulloso dinero protestante o el dinero incestuoso.

¿El dinero nos puede hacer perder el contacto con la realidad?
Un cuento de Bruno Ferrero, muestra el lado “narcisista” del dinero:
“Maestro, ¿qué piensa del dinero?”, preguntó el discípulo.
“Mira a la ventana”, le dijo el maestro, ¿qué ves?”
“Veo una mujer con un niño, una carroza tirada por dos caballos y una persona que va al mercado”
“Bien. Ahora mira al espejo. ¿Qué ves?”
“¿Qué quiere que vea? Me veo a mí mismo, naturalmente.
“Ahora piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Basta una pequeñísima capa de plata por detrás del vidrio para que el hombre sólo se vea a sí mismo”.

El ladrón y tacaño tienen problemas con el dinero ¿Cómo se relacionan con la psicogenealogía?
Dice Elisabeth Horowitz que las personas que roban creen que no tienen derecho a ganar dinero a causa de rivalidades presentes en su árbol genealógico. Piensan que para que ellos ganen es preciso que otros pierdan. O se convierten en explotadores porque, según su educación, su triunfo se debe a que otros en la familia están destinados al fracaso.

Respecto a los tacaños dice que cuando tratamos de economizar, podemos preguntarnos a quién le quitamos el dinero. Cuando guardamos, acumulamos sin distribuir nos estamos condenando secretamente a no recibir nada de la vida. Estamos rechazando el intercambio.

Y si le damos la vuelta a esto ¿Qué ocurre?
Como afirma Brian Tracy la gente feliz y alegre parece que atrae a otra gente alegre y feliz. La persona que posea conciencia de prosperidad parece que encuentra ideas y oportunidades para hacer dinero. La ley de atracción actúa en todas partes y en todo momento. Según esta ley, los seres humanos emiten vibraciones a través de sus pensamientos y emociones; en consecuencia, atraen a la realidad lo mismo que piensan o sienten. Pensamientos de carencia y pobreza, atraen la miseria, pensamientos de abundancia y gratitud, atraen la riqueza.

¿Por qué, según la teoría psicoanalítica, el dinero simboliza los excrementos?
Para el niño
, en la etapa anal, el placer (liberación de la tensión) lo encuentra en la retención de las heces, previa a su expulsión. Los excrementos son su tesoro preciado. Darlos o no, depende de la relación de premio-castigo a la figura de apego (normalmente la madre) y el lugar de depósito dependerá de si es o no lo que él considera su territorio. De adultos, el tesoro es el dinero y nos estreñimos cuando somos avaros, nos da diarrea cuando nos entregamos por de más. Siguiendo este hilo de razonamiento, los bancos simbolizarían anos gigantescos.

… también se asocia el dinero con el agua. Expresiones populares muestran esta asociación, como “estoy seco”, “nadar en la abundancia”, “dinero líquido”…
Sí, porque ambos son reforzadores universales, como pasa con la comida. Todos necesitamos agua para vivir, y todos necesitamos dinero para vivir, en sociedad.

Una mañana llegó a las puertas de la ciudad un mercader árabe y allí se encontró con un pordiosero medio muerto de hambre. Sintió pena por él y le socorrió dándole dos monedas de cobre.
Horas más tarde, los dos hombres volvieron a coincidir cerca del mercado:
– “¿Qué has hecho con las monedas que te he dado?”, preguntó el mercader.
– “Con una de ellas me he comprado pan, para tener de qué vivir; con la otra me he comprado una rosa, para tener por qué vivir…”

*Basándonos en el pensamiento de Zoe Routh, proponemos imitar las creencias que a muchos millonarios le han permitido atraer el dinero:

-Merezco ser rico.
-Hay suficiente riqueza dando vueltas
-Cuando me enriquezco, hago que otros también se enriquezcan.
-Me enriquezco agregando valor a la vida de la gente, proporcionando servicios, conocimientos o productos, que enriquecen a otros.
-Crear riqueza es agradable y divertido.
-Si deseo algo, puedo alcanzarlo, lo atraigo, lo poseo y lo disfruto
-Soy el capitán de mi propia nave.
-No estoy solo, en la construcción de la riqueza, tengo muchos socios que me asisten en el diseño, la implementación, y la administración de mis productos y servicios. Todos nos beneficiamos del crecimiento de la riqueza.
-Nadie sufre como resultado de que yo sea rico.
-La riqueza da la oportunidad de ayudar a otros.
-Estoy muy agradecido por todo que ya tengo en mi vida.
-Estoy en este planeta para gozar de mi vida.
-Ya soy desmesuradamente rico.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Nuestras conductas con el dinero

El aparato digestivo ¿Por qué enfermamos?

aparato-digestivo-causas-enfermedadPor medio de la digestión, procesamos elementos materiales de este mundo. La digestión abarca:

1. Captación del mundo exterior en forma de elementos materiales.
2. Diferenciación entre lo asimilable y lo no asimilable.
3. Asimilación de las sustancias asimilables.
4. Expulsión de lo no digerible.

El que tiene hambre de cariño y no puede saciarla, manifiesta este afán en el aspecto corporal en forma de hambre de golosinas. El hambre de golosinas siempre expresa un hambre de cariño no saciada. Queda patente el doble significado que se atribuye a lo dulce: cuando vemos una chica guapa decimos que es un bombón y que está para comérsela. El amor y lo dulce tienen una estrecha relación. El deseo de golosinas en los niños es claro indicio de que no se sienten lo bastante amados. Los padres suelen protestar de semejante imputación diciendo que ellos «harían cualquier cosa por su hijo». Pero «hacer cualquier cosa» no es forzosamente lo mismo que «amar». El que come caramelos anhela amor y seguridad. Es más fiable esta regla que la valoración de la propia capacidad de amar. También hay padres que atiborran de golosinas a sus hijos, con lo que indican que no están dispuestos a ofrecer amor a sus hijos, por lo que tratan de compensarles de otro modo.

Las personas que realizan un trabajo intelectual y tienen que pensar mucho, muestran preferencia por los alimentos salados y los platos fuertes. Los muy conservadores, tienen predilección por los alimentos en conserva, especialmente los ahumados y el té cargado que beben sin azúcar (en general, son alimentos ricos en ácido tánico). Los que gustan de comidas picantes denotan deseo de nuevas emociones, son personas amantes de los desafíos, a pesar de que pueden ser indigestos, diametralmente opuestas a las que sólo comen cosas suaves: nada de sal ni especias. Estas personas rehúyen todo lo que sea novedad. Se desentienden de los retos y temen todo enfrentamiento. Este temor puede acentuarse hasta hacerles adoptar un régimen a base de papillas, como el del enfermo del estómago.

Las papillas son comidas de bebé, lo que indica claramente que el enfermo del estómago ha experimentado una regresión hasta la indiferenciación de la infancia, en la que no se puede elegir ni cortar y hay que renunciar hasta a morder y masticar (actividades estas en exceso agresivas) la comida. Este individuo evita tragar alimentos sólidos.

Un temor exagerado a las espinas simboliza el miedo a las agresiones. La preocupación por los huesos, miedo a los problemas, no se quiere llegar al meollo de la cuestión. Pero también existe el grupo contrario: los macrobióticos. Estas personas van en busca de problemas, prefieren alimentos para hincar el diente. Quieren desentrañar las cosas y prefieren los alimentos duros. Llegan hasta evitar los aspectos placenteros: a la hora del postre, eligen algo duro de roer.

Los macrobióticos denotan así cierto miedo al amor y la ternura y su incapacidad para aceptar el amor. Algunas personas llevan a tal extremo su afán de huir de los conflictos, que acaban teniendo que ser alimentadas por vía intravenosa en una unidad de cuidados intensivos. Ésta es sin duda la forma más segura de vegetar sin tener que molestarse.

Los Dientes.
Los alimentos entran por la boca y en ella son triturados por los dientes. Con los dientes mordemos y masticamos. Morder es un acto muy agresivo, expresión de la capacidad de agarrar, sujetar y atacar. El perro enseña los dientes para demostrar su peligrosa agresividad; también nosotros decimos que vamos a «enseñar los dientes» a alguien cuando estamos decididos a defendernos. Una mala dentadura es indicio de que una persona tiene dificultad para manifestar su agresividad.

Hay personas que hacen rechinar los dientes mientras duermen, algunas con tanta fuerza que hay que ponerles un aparato en la boca para que no se los desgasten de tanto rechinar. El simbolismo está claro. El rechinar de dientes es sinónimo reconocido de agresividad impotente. El que durante el día no puede ceder al deseo de morder, tiene que rechinar los dientes por la noche hasta desgastarlos. Las encías son la base de los dientes, su lecho. Las encías representan también la base de la vitalidad y agresividad, confianza y seguridad en sí mismo. Pero las encías sensibles que sangran con facilidad no sirven para ello. La sangre es símbolo de vida, y la encía sangrante nos indica cómo, a la menor contrariedad, se le va la vida a la confianza y a la seguridad en sí mismo.

Tragar
Una vez triturados los alimentos con los dientes, los ensalivamos y los tragamos. Con el acto de tragar integramos, admitimos: tragar es incorporar. Mientras tenemos algo en la boca podemos escupirlo. Una vez lo hemos tragado, el proceso es difícilmente reversible. Los trozos grandes son difíciles y hasta imposibles de tragar. A veces, en la vida uno tiene que tragar algo contra su voluntad, por ejemplo, un despido. Hay malas noticias que son difíciles de tragar. Precisamente en estos casos, un poco de líquido puede facilitar la operación, especialmente si se trata de un buen trago. Del alcohólico se dice que traga mucho. Por lo general, el trago alcohólico sirve para facilitar o incluso, sustituir otros tragos. Se traga alcohol porque en la vida hay otras cosas que uno no puede ni quiere tragar. Así, el alcohólico sustituye la comida por la bebida (beber mucho provoca pérdida del apetito), sustituye el trago duro y sólido por el suave y líquido, el trago de la botella.

Hay numerosos trastornos de la deglución, por ejemplo, el nudo en la garganta, o unas anginas, que producen la sensación de no poder tragar. En estos casos, el afectado debe preguntarse: ¿Qué hay actualmente en mi vida que yo no pueda o no quiera tragar? Entre estos trastornos figura el de la «aerofagia», afección que impulsa a tragar aire. Huelgan más explicaciones para descubrir lo que ocurre en estos casos. Hay algo que uno no quiere tragar, no quiere asimilar, pero disimula tragando aire. Esta resistencia encubierta contra la deglución se manifiesta después con eructos y ventosidades.

Náuseas y Vómitos
Una vez hemos tragado el alimento, éste puede resultar indigesto, como si tuviéramos una piedra en el estómago. Ahora bien, la piedra, al igual que el hueso de la fruta, es símbolo de problema. Todos sabemos cómo puede bloquearnos el estómago y quitarnos el apetito un problema. El apetito depende en gran medida de la situación psíquica. Hay multitud de expresiones que señalan esta analogía entre los procesos psíquicos y somáticos: Eso me ha quitado el apetito, o: Sólo de pensarlo me da mareo. O también: Nada más verlo se me revuelve el estómago. El mareo señala rechazo de algo que, por lo tanto, se nos sienta en la boca del estómago. También comer desordenada y atropelladamente puede producir mareo. La náusea culmina en el vómito del alimento. El individuo se libra de las cosas e impresiones que rechaza, que no quiere asimilar. El vómito es una expresión categórica de defensa y repudio. Vomitar es «no aceptar». Esta relación se expresa claramente en los vómitos del embarazo. Aquí se expresa el rechazo inconsciente de la criatura o del semen que la mujer “no quiere incorporar”. Siguiendo el razonamiento, los vómitos del embarazo también pueden expresar un rechazo de la función femenina (la maternidad).

El Estómago
El lugar al que a continuación llega el alimento (no vomitado) es el estómago, cuya primera función es la de servir de recipiente. Él recibe todas las impresiones que vienen del exterior, lo que hay que digerir. La capacidad de recibir exige apertura, pasividad y capacidad de entrega. En virtud de estas propiedades, el estómago representa el polo femenino. Mientras que el principio masculino está caracterizado por la facultad de irradiar y por la actividad (elemento fuego), el principio femenino engloba la capacidad de aceptación, la abnegación, la sensibilidad y la facultad de recibir y guardar (elemento agua).

Lo que representa el elemento femenino en el terreno psíquico es la sensibilidad, el mundo de la percepción. Si un individuo reprime en la mente la capacidad de sentir, esta función pasa al cuerpo, y el estómago, además de los alimentos, tiene que admitir y digerir los sentimientos. En este caso, no es que el amor pase por el estómago sino que sentimos un peso en el estómago que más tarde o más temprano se manifestará como adiposidad. Además de la facultad de recibir, en el estómago hallamos otra función, correspondiente ésta al polo masculino: producción de ácidos.

El estómago reacciona produciendo un ácido agresivo con el que pretende modificar y digerir unos sentimientos no materiales, empresa difícil y molesta que nos recuerda que no es conveniente tragarse el mal humor ni obligar al estómago a digerirlo. El ácido jugo gástrico aumenta porque quiere imponerse, pero esto acarrea problemas al enfermo del estómago, que carece de la capacidad de enfrentarse conscientemente con su mal humor y su agresividad, para resolver de modo responsable conflictos y problemas. El enfermo del estómago o no exterioriza su agresividad (se la traga) o demuestra una agresividad exagerada, pero ni un extremo ni el otro le ayudan a resolver el problema realmente, ya que carece de confianza y seguridad en sí mismo, sentimiento indispensable para que el individuo resuelva su problema, carencia a la que aludimos al tratar del tema Dientes–Encías.

El enfermo del estómago es una persona que rehúye conflictos. Inconscientemente, añora la plácida niñez. Su estómago pide papilla, se alimenta de cosas que han sido tamizadas por el pasapurés y que, por lo tanto, han demostrado ser inofensivas, puede haber grumos o sea que sus problemas se han quedado en el tamiz. El enfermo del estómago no tolera los alimentos crudos, por bastos, primitivos y peligrosos. Antes de que él se atreva con los alimentos, éstos tienen que ser sometidos al agresivo proceso de la cocción. El pan integral es indigesto, porque aún contiene muchos problemas. Todos los alimentos sabrosos, el alcohol, el café, la nicotina y los dulces representan un estímulo excesivo para el enfermo del estómago. La vida y la comida tienen que estar exentas de desafíos. El ácido gástrico produce una sensación de opresión que impide registrar nuevas impresiones.

La ingestión de medicamentos antiácidos suele provocar eructos, con el consiguiente alivio, ya que eructar es una manifestación agresiva hacia el exterior. Con esto uno ha hecho disminuir un poco la presión. La terapia que suele aplicar la medicina académica (por ejemplo, «Valium») refleja la misma relación: el medicamento interrumpe químicamente la unión entre la mente y el sistema vegetativo.

La actitud básica de proyectar los sentimientos y la agresividad no hacia fuera sino hacia dentro, contra uno mismo provoca finalmente la úlcera de estómago. La úlcera es una llaga que se forma en la pared del estómago. El enfermo de úlcera, en lugar de digerir las impresiones del exterior, digiere el propio estómago.

El enfermo de estómago tiene que aprender a tomar conciencia de sus sentimientos, afrontar conscientemente los conflictos y digerir conscientemente las impresiones. Además, el paciente de úlcera debe admitir y reconocer sus deseos de dependencia infantil, de la protección materna y el afán de ser querido y mimado, incluso y precisamente cuando estos deseos estén bien disimulados tras una fachada de independencia, autoridad y aplomo. También aquí el estómago revela la verdad.

Los ácidos atacan, corroen, descomponen: son inequívocamente agresivos. Una persona que sufre un disgusto dirá: Estoy amargado. Si la persona no consigue vencer este furor conscientemente o transmutarlo en agresión y se traga el mal humor, o traga bilis, su agresividad y su amargura se somatizan en ácidos estomacales, en trastornos estomacales y digestivos sería relevante hacerse las preguntas siguientes:

1. ¿Qué es lo que no puedo o no quiero tragar?
2. ¿Me consumo interiormente?
3. ¿Cómo llevo mis sentimientos?
4. ¿Qué me amarga?
5. ¿Cómo llevo mi agresividad?
6. ¿En qué medida huyo de los conflictos?
7. ¿Hay en mí una añoranza reprimida de un paraíso infantil sin conflictos en el que se me quería y mimaba sin que yo tuviera que abrirme paso a mordiscos?

Intestino Delgado e Intestino Grueso
En el intestino delgado se produce la digestión propiamente dicha, mediante división en componentes (análisis) y asimilación. Llama la atención el parecido existente entre el intestino delgado y el cerebro. Ambos tienen una misión similar: el cerebro digiere las impresiones en el plano mental y el intestino digiere las sustancias materiales. Las afecciones del intestino delgado suscitan la pregunta de si el individuo no estará analizando demasiado, ya que la función característica del intestino delgado es el análisis, la división, el detalle.

Las personas con afecciones del intestino delgado suelen tender a un exceso de análisis y crítica, de todo tienen algo que decir. El intestino delgado es también un buen indicador de las angustias vitales; en el intestino delgado el alimento es valorado y «aprovechado». En el fondo de la preocupación por la valoración está la angustia vital, angustia de no recibir lo suficiente y morir de hambre. Más raramente, los problemas del intestino delgado pueden denotar también lo contrario: falta de capacidad de crítica. Éste es el caso de las llamadas [Fettstuhlen] de la insuficiencia pancreática.

Diarrea

Uno de los síntomas que con más frecuencia se dan en la zona del intestino delgado es la diarrea. Nosotros decimos – Ése de miedo se lo hace en los pantalones – Tener diarrea significa tener miedo. En la diarrea tenemos la indicación de una problemática de angustia. El que tiene miedo, no se entretiene en estudiar analíticamente a las emociones, sino que las suelta sin digerirlas. No hay más remedio. Uno se retira a un lugar tranquilo y solitario donde puede dejar que las cosas sigan su curso. Con ello se pierde mucho líquido, ese líquido símbolo de la flexibilidad que sería necesaria para ampliar la angustiosa frontera del Yo y con ello vencer el miedo. El miedo siempre está asociado con lo estrecho y con el afán de aferrarse. La terapia del miedo consiste siempre en: soltarse y expandirse, adquirir flexibilidad, observar los acontecimientos: ¡dejarlo correr! El tratamiento de la diarrea suele limitarse a administrar al enfermo gran cantidad de líquidos. Con ello recibe simbólicamente esa fluidez que necesita para ampliar sus horizontes, en los que experimenta el miedo. La diarrea, ya sea crónica o aguda, nos indica siempre que tenemos miedo y que tratamos de aferrarnos y nos enseña a soltar y dejar correr.

En el intestino grueso, la digestión ya ha terminado. Aquí lo único que se hace es extraer el agua del resto de los alimentos indigestibles. La afección más generalizada que se produce en esta zona es el estreñimiento, modelo genuino de resistencia: retención-tensión y obstinación-deseo de venganza.

Desde Groddeck, el psicoanálisis interpreta la defecación como un acto de dar y regalar. Para darnos cuenta de que simbólicamente la deposición tiene algo que ver con el dinero basta recordar una expresión común en Alemania de Geld–schieser (defeca–dinero) y el cuento del asno de oro que, en lugar de estiércol, defecaba monedas de oro. Popularmente también se asocia el pisar deposiciones de perro con la perspectiva de recibir una suma de dinero. Estas indicaciones deben bastar para poner de manifiesto, sin recurrir a complicadas teorías, la relación simbólica existente entre excremento y dinero o entre defecar y dar.

Estreñimiento
Es expresión de la resistencia a dar, del afán e retener y está relacionado con la problemática de la avaricia. En nuestra época el estreñimiento es un síntoma muy extendido que padece la mayor parte de la gente. Indica claramente un exagerado afán de aferrarse a lo material (avaricia) y la incapacidad de ceder. Pero al intestino grueso corresponde otro importante significado simbólico. Si el intestino delgado se relaciona con el pensamiento analítico consciente, el intestino grueso corresponde al inconsciente, en el sentido literal, al «submundo». El inconsciente es, desde el punto de vista mitológico, el reino de los muertos. El intestino grueso es también un reino de los muertos, ya que en él se encuentran las sustancias que no pueden ser convertidas en vida, es el lugar en el que puede producirse la fermentación. La fermentación es también un proceso de putrefacción y muerte. Si el intestino grueso simboliza el inconsciente, el lado nocturno del cuerpo, el excremento representa el contenido del inconsciente.

Y ahora reconocemos claramente el otro significado del estreñimiento: es el miedo a dejar salir a la luz el contenido del inconsciente. Es la tentativa de retener fondos reprimidos. Las impresiones espirituales se acumulan y uno no consigue distanciarse de ellas. El paciente estreñido, literalmente, no puede dejar nada tras sí.

El estreñimiento nos indica que tenemos dificultades para dar y soltar, que queremos retener tanto las cosas materiales como el contenido del inconsciente y no queremos que nada, salga a la luz. Se llama colitis ulcerosa a una inflamación del intestino grueso que se manifiesta en forma aguda y tiende a hacerse crónica y produce dolores y frecuentes deposiciones de mucosidades sanguinolentas. También aquí la voz popular demuestra sus grandes conocimientos psicosomáticos: en alemán se llama vulgarmente Schleimscheisser o Schleimer, es decir, «defecación con moco», al individuo hipócrita, obsequioso y adulador capaz de todo por congraciarse, incluso de sacrificar su personalidad, de renunciar a su vida propia a fin de vivir la vida de otro en una especie de unidad simbiótica. La sangre y la mucosidad son sustancias vitales, símbolos de la vida. (Los mitos de numerosos pueblos primitivos cuentan que la vida surgió del lodo o del murciélago.) Sangre y moco pierde el que teme asumir su propia vida y su propia personalidad. Vivir la propia vida, empero, exige distanciarse del otro, lo cual provoca cierta soledad (pérdida de la simbiosis). De esto tiene miedo el que padece colitis. De miedo suda sangre y agua por el intestino. Por el intestino (= el inconsciente) ofrece en sacrificio los símbolos de su propia vida: sangre y moco. Sólo puede ayudarle reconocer que cada cual ha de vivir su propia vida de forma responsable, porque, si no, la pierde.

El Páncreas
El páncreas forma parte del aparato digestivo y tiene dos funciones principales: la exocrina, que consiste en la producción de los jugos gástricos esenciales, de carácter eminentemente agresivo, y la endocrina. Mediante la función endocrina, el páncreas produce la insulina. El déficit de producción de estas células da lugar a una afección muy frecuente: la diabetes (azúcar en la sangre).

El Diabético
Por falta de insulina, no puede asimilar el azúcar contenido en los alimentos; el azúcar escapa de su cuerpo con la orina. Sólo sustituyendo la palabra azúcar por la palabra amor habremos expuesto con claridad el problema del diabético. Las cosas dulces no son sino sucedáneo de otras dulzuras. Detrás del deseo del diabético de saborear cosas dulces y su incapacidad para asimilar el azúcar y almacenarlo en las propias células está el afán no reconocido de la realización amorosa, unido a la incapacidad de aceptar el amor, de abrirse a él. El diabético —y esto es significativo— tiene que alimentarse de «sucedáneos»: para satisfacer unos deseos auténticos. La diabetes produce la hiperacidulación o avinagra-miento de todo el cuerpo y puede provocar incluso un coma. Ya conocemos estos ácidos, símbolo de la agresividad.
Una y otra vez, nos encontramos con esta polaridad de amor y agresividad, de azúcar y ácido (en mitología: Venus y Marte). El cuerpo nos enseña, EL QUE NO AMA SE AGRIA… o formulado más claramente…

EL QUE NO SABE DISFRUTAR SE HACE INSOPORTABLE… SOLO PUEDE RECIBIR AMOR EL QUE ES CAPAZ DE DARLO... El diabético da amor sólo en forma de azúcar en la orina. El que no se deja impregnar no retiene el azúcar. El diabético quiere amor (cosas dulces), pero no se atreve a buscarlo activamente «A mí lo dulce no me conviene». Pero lo desea «Qué más quisiera, pero no puedo». No puede recibir, puesto que no aprendió a dar, y por lo tanto no retiene el amor en el cuerpo: no asimila el azúcar y tiene que expulsarlo. ¡¡Cualquiera se amarga!! ¿No es cierto?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento

Dr. David Duarte, médico cirujano y homeópata, aclara el mito del agua

El doctor David Duarte, médico cirujano y homeópata, explica en este vídeo el mito del agua y dice que el abuso de agua puede provocar fibromialgia, diarrea, cansancio, etc… ya que pueden perderse los minerales del cuerpo, y en algunos casos, el abuso de agua puede provocar ataques de pánico por la bajada de azúcar.

Los beduinos del desierto no beben agua, toman sal marina por sus minerales, necesarios para la salud.

El doctor David Duarte recomienda beber suero casero a diario para alcalinizar el organismo, este suero también evita la resaca (cruda) por ingesta de bebidas alcohólicas.

-Agua mineral embotellada o agua del grifo si está bien potabilizada. (1 litro)

-Limón (zumo de 1 limón o 2 limones, según tamaño)

Bicarbonato de sodio (una cucharadita)

-miel de abeja (una cucharadita) o estevia

-sal marina (media cucharadita)

Estas cantidades se preparan al gusto, según la necesidad de cada persona, el cuerpo es sabio y pide lo que necesita.

***Si padece diabetes, puede sustituir la miel por estevia o no agregarla, y si padece hipertensión no le agregue sal común o añada un poquito de sal del Himalaya que no aumenta la presión arterial.

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*Lola: Cuando tengo mal sabor de boca y/o mi lengua está blanquecina, suelo beber un vaso de agua con una cucharadita de Bicarbonato de sodio y una rodaja gorda de limón (sin miel ni sal, salvo que el cuerpo me lo pida, el cuerpo es sabio, pide lo que necesita y cuando lo necesita). Además, después de una comida o cena copiosa, evita el malestar en el estómago y el reflujo gástrico.

Sanar el Trastorno Bipolar, integrar los contrarios en el interior

BipolarEl estado de ánimo no es algo constante en ningún ser humano. Como en una danza oscilante, damos pasos armónicos hacia valores negativos y positivos de cada emoción en función de las melodías que toquen instrumentos internos y externos en cada circunstancia: de estar contentos pasamos a la pena, del entusiasmo a la decepción, de la risa al llanto, de la euforia a la melancolía, etc. Es más, ninguno de estos polos de cada emoción existe sin el otro, como no existe la sombra sin la luz.

¿Qué ocurre cuando la persona pasa del extremo de un polo al extremo del otro sin causas que justifiquen tal desconcierto?

Es entonces cuando hablamos del trastorno bipolar, lo que antes se llamaba psicosis maniaco-depresiva. La persona que durante un espacio de tiempo se encuentra estable, pasa a una especie de encierro melancólico, se muestra apática, deja de relacionarse con los demás, pierde el apetito, se le altera el ritmo del sueño, entre otros síntomas; más adelante, como si un volcán entrase en erupción, de esa misma persona parece que sale un diablo dispuesto a dominar el mundo, puede con todo, arrasa con todo, no se cansa, no ve límites posibles para lograr lo que se proponga.

Hay algún ejemplo que nos pueda mostrar esta conducta.

El compositor Robert Schumann es un buen ejemplo que muestra como el trastorno bipolar es capaz de arrojar al individuo desde la genialidad hasta la apatía más absoluta. A los 23 años, en 1833, trató de quitarse la vida. Siete años más tarde, vivió una de sus épocas más felices y creativas. En 1844, cayó de nuevo en la más profunda depresión. Cuatro años después, volvía a estar alto, es decir, en otra etapa de euforia. Y en 1854 trató de suicidarse otra vez tirándose al río Rin, aunque le rescataron. Entonces fue internado en un psiquiátrico donde murió dos años después de una inanición que él mismo se impuso.

¿Alguna otra celebridad sufrió esta enfermedad?

Samuel Beckett, Scott Fitzgerald, Virginia Woolf, Ernest Hemingway y Lord Byron sufrieron un trastorno bipolar. ¿Más nombres? Edgar Allan Poe, Vincent van Gogh, Balzac, Gustav Mahler, Haendel, Charly Parker, Gauguin, Rosseti, Jackson Pollock… Datos como éstos han hecho pensar a muchos que la bipolaridad está asociada con la creatividad.

¿A qué porcentaje de la población afecta?

Se calcula que cerca del 1% de la población mundial es bipolar, lo que significa por ejemplo que en España hay unas 400.000 personas que sufren esta enfermedad.

¿Algún bipolar ha explicado lo que siente?

Michael Crawford es un joven bipolar que ha decidido explicar abiertamente en internet su enfermedad. Dice que pasa mucho tiempo sin poderse quitar de la cabeza la idea del suicidio, algo que todos los maníaco depresivos experimentan. Pero hay una ironía en esta enfermedad, a menudo se despierta la creatividad y la inteligencia.

¿Cómo es posible?

Michael Crawford: “Cuando me deprimo me aburre todo lo que hago. Nada es interesante… Sin embargo cuando estoy con hipomanía (manía moderada) me vuelvo muy imaginativo. Durante uno de esos periodos, inventé un nuevo método para comprimir imágenes gráficas de ordenador, y permanecía despierto todas las noches diseñando maneras para hacer que los ficheros fuesen todavía más pequeños. Me quedaba en vela creando complicados programas como un loco. En cambio, cuando entro en estado de manía más aguda, empiezo a pensar en verso. Esta es una de las formas por las que sé que entro en la fase de manía. Cuando estoy normal soy incapaz de componer una poesía, pero cuando estoy alto puedo hablar durante mucho rato en rima”

¿Qué cree que sucede en su interior?

Michael Crawford: Muchos de los bipolares estamos divorciados de la realidad. Lo que la gente no acierta a entender es que la realidad no es algo que nos suceda, sino algo que nosotros construimos. Y para recuperarse de una enfermedad como la manía depresiva uno debe aprender a construirse una realidad mejor y a agarrarse a ella aunque la fuerza de los propios sentimientos te empuje a volcarla.

¿Existen asociaciones?

Pilar García García tiene 51 años y a los 38 fue diagnosticada como bipolar. Actualmente ocupa la presidencia de la Asociación Bipolar de Madrid (está libre de síntomas). Dice que uno debe conocer su enfermedad, asumirla, pactar con ella, y conseguir conquistar una vida normal, llena de momentos de incertidumbre, pero también de instantes de dicha.

¿Qué ha descubierto en su caso? ¿Cómo eran sus padres?

Pilar García García: Mi madre iba a su bola. Era depresiva. A veces se encerraba en su habitación y toda la casa tenía que permanecer en silencio. Era la sensación constante de que pasaba algo. Mi padre estaba todo el día trabajando. No ponía un huevo en casa…

¿Alguna cosa más?

Ahora sé que la familia es uno de los focos que despierta las crisis, los conflictos familiares actúan como un foco perturbador. En mi familia hay antecedentes de enfermedades mentales.

En la manía o euforia, hay mucha gente que entra en un concesionario de automóviles y sale con un Mercedes que no va a poder pagar. Lo importante es darse cuenta de cuándo empieza y por qué empieza, los desencadenantes. Cuando estamos en la depresión no nos acordamos de la euforia y cuando estamos en la euforia no nos acordamos de la depresión. Entre los bipolares hay un componente muy grande de gente infantil, poco madura. Somos muy vulnerables, muy sensibles, muy perfeccionistas.

Esta enfermedad es sobre todo afectiva, es un trastorno afectivo. También le doy mucha importancia al hecho de haber declarado mi enfermedad, lo que es un modo de reconocerla. Mucha gente la lleva de forma clandestina y a mí me parece que es peor.

Ya sabemos que hay un desequilibrio bioquímico en el cerebro de estas personas, pero ¿habría otro modo de mirar esta enfermedad?

Una raíz psicogenealógica del trastorno bipolar es la falta de “integración de contrarios”. Una rama materna y una rama paterna que nunca se aceptaron realmente, una parte masculina y otra femenina que se repelieron como los polos opuestos de un imán. Lo que no es fuera, no tiene permiso de ser dentro y el fruto de ese árbol vive en su cuerpo lo que fue callado en anteriores generaciones. Muchas veces, los síntomas psicóticos son números de circo, teatralizaciones, de los secretos del árbol…

¿Se ha encontrado un tratamiento totalmente efectivo que cure para siempre la enfermedad bipolar?

No. Sin embargo se puede mantener a raya en la mayoría de los casos, con ayuda del litio, que es eficaz en la fase aguda de manía y en el tratamiento a largo plazo. Sin embargo, como ya se ha visto, puede tener efectos secundarios indeseables y en dosis altas es tóxico.

Entonces ¿qué se puede hacer?

Durante las fases de manía o depresión, es necesario el tratamiento farmacológico. Ahora bien, una vez superada la crisis, la metagenealogía puede constituir un remedio eficaz porque invita al autoconocimiento. El tratamiento farmacológico y el psicoterapéutico deben ser complementarios…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Relación entre la enfermedad y los secretos familiares

La Fibromialgia: causas emocionales

Fibromialgia-3ª Etapa (Movimiento/valoración).

Todos los enfermos fibromiálgicos sienten que la gente no les cree porque el dolor no se ve.

*Es un sufrimiento interior, es la enfermedad de las fibras familiares.

Fibras = vínculos familiares, los agarres familiares… mio= músculo.

La impotencia: “Tengo que someterme a la situación”.

Algia= Dolor psíquico que va a materializarse en dolor físico.

Conflicto:

La doble obligación, es un concepto que fue descubierto en Palo Alto.

Son personas que están siempre bloqueadas en las historias familiares.

Resentir:

“Me encuentro en un doble compromiso familiar”.

Fidelidad a la familia y ésta me molesta”.

Voy hacia la persona que quiero pero al mismo tiempo es mi verdugo.

“Me voy hacia mi mismo y no me doy derecho”.

Ejemplo:

Sra, que de niña era tan guapa, que la madre la machacaba, en tipo Freudiano, porque tenía miedo de que su padre se enamorara de ella, y donde sólo encontraba refugio y ternura era en los brazos de su abuelo. Cada vez que estaba con su abuelo se sentía amada, reconocida… Al principio se divertía como un juego con el abuelo pero veía como le cambiaba la cara al quedarse sola con él… se convertía en un loco…

―Voy hacia la persona que quiero, pero al mismo tiempo es mi verdugo.

Estoy obligada a ir hacia ella, pero cada vez que voy…¡Zaasss! me doy de bruces.

Esta es la―Doble obligación… Son las ataduras familiares, es muy duro salir de ahí… de cortar con la persona que te da el cariño.

¡Los tensores tiran de los dos lados!

El estrés de estar cogido entre dos informaciones contradictorias, se convierte en un estado de impotencia en las ataduras familiares, y esto hace mucho daño psíquico.

En la proporción del dolor físico, se acercará a la proporción del dolor psíquico.

LA CLAVE de la sanación está en que estas personas lo hagan todo en plena consciencia, pero no al mismo tiempo.

Al tiempo, hay que darse actos de placer a uno mismo… y empezar por disminuir ataduras familiares, las fibras familiares, las obligaciones familiares de responsabilidad.

Los 4 conflictos:

1.-El conflicto central es el de Dirección.

El Órgano al que afecta: las Suprarrenales.

2.-Desvalorización Estadio de sobre responsabilidad.

Me desvalorizo con respecto a la familia (sobretodo). Y con lo que hago o dejo de hacer.

 3.-Contacto impuesto… Tener que asumir, hacer o estar con una persona o situación determinada.

 4.- Miedo a la muerte… no a la muerte física, sino a mi identidad.

También, sentirse con falta de pertenecer a la familia, o que la familia no haga lo que tú quieres…

Son personas excesivamente serviciales y responsables.

Resentir:

1. “La dirección que estoy tomando en mi vida no me satisface, entonces… cuando alguien se pierde, lo mejor es quedarse quieto. “Las ataduras familiares son la clave”.

2. “La dirección que estoy tomando no me satisface”.

3. “Tengo la obligación de estar con… o hacer… y yo no quiero”.

4. “Es mi responsabilidad, debo ocuparme yo, “si no lo hago yo, nadie lo hará…” esta persona necesita el dinamismo de la familia… La familia real es una, pero la familia imaginaria también cuenta…

En el tercer estadio, en cada tejido la frase conflictual es diferente.

Es importante no solamente cambiar la emoción, sino encontrar nuevos valores.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Por qué la gente no se cura?

Causas emocionales de la obsesión por la limpieza y el orden excesivo

Woman Holding Broom and DustpanEl trastorno obsesivo compulsivo por la limpieza, es una de las afecciones irracionales de tipo neurótico que padecen en su mayoría las mujeres y que en particular provoca problemas emocionales, como miedos, inseguridad, fobias y complejos; y síntomas psicofísicos como fatiga, estrés, insomnio, problemas en las articulaciones, depresión, accidentes, sobrepeso, sedentarismo, falta de apetito sexual, irritabilidad, cefaleas, hipertensión y problemas vasculares.

Desarrollar un extremo sentido de la limpieza es contrario a la buena salud y el bienestar, aunque la higiene esté asociada con la prevención y el desarrollo de enfermedades.

Las causas de este trastorno se atribuyen a las características de la personalidad perfeccionista, obsesionada por el control y la disciplina; a la falta de atención o de afecto, al estrés, a factores culturales aprendidos y al tipo de trabajo rutinario de una casa, que no se ve ni se valora y que no deja mucho margen para la creatividad.

Esta actividad representa un conjunto de rituales y manías para hacer las tareas hogareñas diarias, que se repiten todos los días casi sin variantes; y que se transforman en la razón de vivir.

El pensamiento que predomina en estas personas es repetitivo, y el sentimiento es de preocupación, inquietud y angustia; pero esa actividad obsesiva compulsiva le sirve sólo para calmarse por breve tiempo, porque ni bien llegan a reparar en algún leve desorden o atisbo de suciedad, se produce un círculo vicioso y vuelven a sentir la misma sensación de malestar que antes, que las obliga a reiniciar los rituales de limpieza.

Existen cinco rituales compulsivos vinculados con las obsesiones:
1) Los de repetición: (como por ejemplo, contar los escalones).
2) Los de comprobación: (como comprobar varias veces si cerraron la puerta con llave o si apagaron el gas).
3) Los de acumulación: (como guardar objetos innecesarios).
4) Los de orden: (como no tolerar los cambios de lugar o de posición de los objetos del hogar).
5) Los de limpieza: (como la preocupación exagerada por la limpieza del hogar y personal).

La obsesión por la limpieza puede provocar, además de adicciones, estrés, conflictos familiares y de pareja, y obligar a la persona a realizar una rutina diaria rigurosa que si no puede cumplir le producirá malestar e irritación.

La fórmula para lograr limpiar la mente y controlar estas compulsiones es:

1) Tomar conciencia del trastorno.
2) Tratar de disminuir la auto-exigencia.
3) No seguir pautas fijas para actuar.
4) Tener otras actividades más placenteras.
5) Salir de la casa y tratar de realizarse como persona individual desarrollando nuevos intereses.
6) Hacer programa para el tiempo libre.
7) Hablar con los familiares del paciente.
8) Aprender a disfrutar de la casa y de los familiares.

Cierto nivel de orden y rigor en la conducta y el deseo de hacer las cosas bien, son rasgos ventajosos que pueden ser útiles en algunas circunstancias, pero cuando es tan exagerado que interviene en la actividad normal de una persona, es un signo de patología.

El tratamiento de una terapia cognitiva consiste en aplicar técnicas de control de la ansiedad, la práctica de la relajación para reducir el estrés y la posibilidad de evaluar la alternativa de un nuevo proyecto de vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “10 Pautas para eliminar nuestra basura emocional”