Profesiones que reparan: Dime en que trabajas y te diré que reparas.

El trabajo que ejercemos tiene un gran significado. Si el trabajo que tengo no me hace feliz y me aporta pocas ganancias, significa que estoy reparando un drama del árbol genealógico, este enfoque es de la Biodescodificación, de la Epigenética.

El inconsciente nos gobierna el 95 por ciento del tiempo y nos hace realizar actividades que no nos gustan, el inconsciente nos obliga a complacer a nuestro clan.

¿Qué significa reparar? Reparar no significa solucionar, sino seguir el dictado del clan, asumir un drama que no nos es propio. Un peso que no nos corresponde y lo reparamos repitiendo, llevando esa carga que el clan depositó sobre nuestras espaldas, asumimos que era nuestra, asumimos que debíamos cumplirla, asumimos que debíamos cumplir las expectativas de nuestra familia aunque nos haga infeliz.

Hay dos señales que nos indicarán que se está reparando el árbol genealógico, repitiendo una dinámica impuesta de nuestro clan de modo inconsciente. Las señales son estas:

1. No nos apasiona nuestro trabajo, es una carga.
2. Aquello que hacemos no nos deja dinero y no nos hace feliz.

Si tu trabajo te hace feliz y te da ganancias no se está “reparando”, se está ejerciendo desde la libertad la capacidad de ser tú mismo, de desarrollar las actividades que te aportan plenitud. Cada ser humano posee un don, un talento y a eso debe aspirar. Es un derecho divino y sagrado.

Muchas personas eligen sus profesiones en base a su historia familiar. Hay familias en donde todos son abogados, el clan asume que todos deben dedicarse a lo mismo para seguir la tradición, todos fotocopias del primero. En otros casos existe neurosis de fracaso, donde asumimos que no debemos superar al clan, por ejemplo: mi padre es médico yo soy enfermero, obligando a éste a no superar a su padre, a sus ancestros. Neurosis de fracaso que se debe trabajar.

Otra neurosis narcisista es observar que todos se dedican a lo mismo, todos son carniceros, todos son zapateros, todos son comerciantes o todos se dedican a la docencia. Falta de imaginación dentro del clan, miedo a salir de lo conocido, clan castrador. En este caso se están dando LEALTADES FAMILIARES. Seguir las costumbres de nuestro clan es una prioridad para poder ser aceptados, para poder pertenecer y no ser expulsados. Un miedo primitivo que arrastramos a la discriminación. Mejor me dedico a lo que se dedica mi clan, antes de ser eliminado. Debemos comprender que por derecho divino y sagrado pertenecemos a nuestro clan más allá de nuestra actividad. Nacimos en él, ya solo con eso PERTENECEMOS. No se necesita hacer nada para pertenecer, es un derecho SOBERANO.

Profesiones que reparan:

-Policía, soldado, velador, portero, vigilante, administrador de sistemas, computo, electricista, carpintero: se busca al padre ausente en el clan.

-Abogado, juez, ministerio público, traductor, intérpretes: se busca reparar o hacer justicias en el clan. Hubo injusticias.

-Político, delegado, líder sindical, senador: se busca obtener el reconocimiento del clan reparando. No se obtuvo reconocimiento en el clan.

-Médico, enfermero, terapeutas: se busca sanar al clan o evitar la muerte del clan.

-Locución, telefonista, diseñador gráfico, publicista, relaciones públicas, intérpretes, traductor: se busca reparar al clan de falta de comunicación.

-Chef, cocinero, repostero, mesero, agricultor, panadero: se busca unir al clan en amor. No existió amor en mi clan.

-Todo lo relacionado a la docencia: se busca educar al clan, reformar al clan.

-Pediatría, educador de niños, niñera: se busca proteger a los niños. Existió abusos con los niños en mi familia.

-Costurera, sastre, tejidos: se busca impedir la separación del clan.

-Rescatista, chófer de ambulancia, buzo de salvación, primeros auxilios, detective, médico forense, actor, gimnastas, entrenador deportivo: se busca rescatar, encontrar a un desaparecido, revivir a un muerto en nuestro clan.

-Músico, cantante, pintor, payaso, actor, comediante, florista, cirquero: se busca dar alegría al clan. Ausencia de alegría en mi clan.

-Psiquiatría, psicólogo, neurólogo, terapeuta, coaching: se busca la salud mental en el clan. Locura en mi clan.

-Albañil, agente inmobiliario, ingeniero civil, arquitecto, decorador de interiores, pintor de casas: se busca dar un refugio al clan. Ausencia de hogar.

-Cura, monja, misionero, catequista, voluntarios sociales: se busca limpiar las aberraciones, maldad o pecados en el clan.

-Administradores, cajeros, agentes de seguros, notarios, banqueros: se busca recuperar el dinero perdido del clan.

-Maquilladores, diseño de indumentaria, coaching de vida, dermatólogo, peluquero, estilistas, modelaje, joyas: se busca reparar la autoestima en el clan. Existió abusos de poder.

-Nutricionista, veterinario, ingeniería en alimentos, entrenador de perros: se busca el amor de las madres. Ausencia de amor materno.

-Personal de limpieza, lavandería, tintorería, lava platos, lava copas, instaladores de alfombras, tapiceros: se busca limpiar o cubrir, tapar las porquerías y basuras en nuestro clan.

-Agentes de viajes, azafata, hoteleros, personal de cruceros, capitán de barco, piloto de avión, chófer de pasajeros, turismo: se busca huir, escapar del clan. Familia peligrosa.

-Bioquímicos, trabajos en laboratorios, antropólogos, historiadores, cronistas, detectives, investigadores, bibliotecarios, archivistas, psicólogos, secretarias: se busca descubrir los secretos en el clan.

-Dentista, mecánica, reparación de aparatos y equipos, técnicos mecánicos, maquinarias, herramientas: se busca reparar a la familia en general.

-Comerciantes: se busca reparar robos o estafas en la familia.

Toda profesión que realizamos en nuestra vida no es casual, es una representación simbólica de las fallas en nuestras familias.

Si ganas bien y disfrutas de tu trabajo, es más que seguro que tu profesión o actividad hayan sido elegidos por ti, ¿por qué? Porque te hacen sentir próspero, pleno y feliz. Quién más que uno mismo para saber lo que le hace bien.

Si tu profesión o actividad no te dan muchas ganancias, vives ajustado, no te gusta lo que haces, es más que seguro que sigas los dictados del clan y estés reparando, llevando una carga que no te pertenece. Revisa tu árbol familiar, identifica el drama en la cual desencadenó esa reparación, de dónde viene esa imposición. Quizás estés haciendo una actividad impuesta que no te beneficia.

Sigue tu dictado interior, que tu criterio de vida sea la felicidad y el disfrute. Dicen, que el que trabaja en lo que le gusta, no trabaja, juega, se divierte y goza. No dejes de buscar tu don, tu propósito, ese es el verdadero significado de tu vida. Aportarás maravillosas cosas al mundo.
Si no sabes cuál es tu don y tu propósito, intenta recordar y Buscar que cosas atrapaban tu atención en tu infancia.

¡Allí se encuentra el cáliz sagrado!

El que trabaja en lo que no le gusta, regala amargura, frustración a otros, busca tu don y serás un regalo, una Bendición para los demás.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento” 

La clase de amor que mereces *Jeff Foster

Más que cualquier otra cosa, deseamos ser vistos. Ser acogidos en una presencia completamente abierta y sin juicios, y ser vistos a través de ojos que solo sepan amar.

Y ser vistos es lo que más tememos. Más que a la muerte, tememos la penetrante mirada de la intimidad. Y la anhelamos de todos modos.

¡Necesitas ser muy valiente para mostrarte! 
Para quitarte la máscara, cuando te ves y te sientes peor (esa máscara que de cualquier forma te está asfixiando), para decir: “Mira. Mira. Aquí estoy, mundo”.

Dejarte ver antes de estar listo.

Cuando te sientas el más inútil, el más sucio, el más desgraciado e ingrato, el más inepto, el más aburrido, el más confundido y solitario y roto y triste y enojado y lastimado, déjate ver allí. Allí, en ese doloroso y vergonzoso sitio. Deja que la luz entre. Sal de tu escondite e invita a alguien a tu mundo “privado”. Deja que sea testigo del verdadero y auténtico tú. Anterior a la deplorable defensa que llamas “personalidad”.

Di, “Mira. Mira, amigo. Aquí estoy”. ¡Arriésgate a ser amado!

Hay riesgo de ser rechazado, sí. Hay riesgo de ser humillado, de que se mofen de ti, de hacer el ridículo de nuevo, tal vez. Hay riesgo de ser visto como un fracaso. Como enfermo, o destrozado, o feo, o débil. ¿Pero hay riesgo de ser amado?

Sí. Arriésgate hoy porque la vida es corta, y es muy agotador tratar de reprimir tu auténtico yo. Déjate ver al desnudo. Al tú vulnerable. Al tú sin protección, sin respuestas, incompetente. Al tú imperfecto.

Porque la vergüenza más profunda solo se cura bajo la luz del amor. Y tus defectos siempre han anhelado ser tocados con una presencia consciente tan tierna que engendraría universos enteros con tal de encontrarse a sí misma.

Y ahora puedes caer en los brazos de un entrañable amigo. Que te abrazará. Desnudo. Sin protección. Imperfecto.

Adorable. Justo como eres.

Esta es la clase de amor que mereces. El verdadero amor humano que es también el amor de Dios. La clase de amor que te baña en dulzura cuando te sientes más avergonzado, más asustado, más perdido. Cuando te sientes completamente insignificante. Un inmenso amor que te sostiene.

Nunca te conformes con menos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El encuentro más intimo no es el sexual, es el desnudo emocional 

La Ley De Correspondencia

“Como es arriba, es abajo. Como es abajo, es arriba”.

“Como es adentro, es afuera”.

Esta ley de correspondencia es una de las más importantes.

Establece que lo de afuera es una proyección de lo de dentro. Tu mundo exterior es un fiel reflejo de tu mundo interior.

Lo que es arriba es una proyección de lo que es abajo y viceversa.

Esta ley declara que puedes saber lo que está pasando dentro de ti con solo fijarte en lo que está pasando a tu alrededor.

Y puedes conocer cómo es el universo y otras dimensiones, tan solo observando tu interior.

“Conócete a ti mismo y conocerás el universo”.

La Ley de la Correspondencia tiene aplicaciones sin fin. Por ejemplo: considerando en un hombre el cuerpo físico como el “abajo” y su mente como el “arriba” decimos: “como es el pensamiento de un hombre así es su cuerpo”.

Puede ser: “mente sana en cuerpo sano”, o cuerpo enfermo como manifestación de pensamientos distorsionados.

Afortunadamente en las enseñanzas de Hermes “el tres veces sabio” la enfermedad viene de la mano con el remedio: “Cambia el pensamiento y sanarás tu cuerpo”.

En el cuerpo humano todo es mente. Cada célula es inteligente y guarda la información que precisa. Además tiene la habilidad de comunicarse instantáneamente con las demás células. Estas capacidades son reales, pero no podemos verlas ni tocarlas.

Por ejemplo: nos hacemos daño en el dedo gordo del pie e inmediatamente el sistema nervioso y el cerebro lo saben. Como resultado el dedo golpeado recibe la dosis adecuada de aquello que necesita para cicatrizar la herida y combatir una posible infección.

De la misma manera, en el universo también Todo es Mente. Cada célula del macrocosmos, llámese hombre, planeta, sistema solar o galaxia, posee proporcionalmente el grado de inteligencia que necesita. La interconexión entre ellas y la Mente que las gobierna también es perfecta: el Todo afecta las partes y las partes influyen a su vez en el Todo.

Puede ser que un hombre sea más pequeño que la más microscópica brizna de polvo en la galaxia, pero si un ser humano cambia, invariablemente estará alterando la esencia misma de todo el universo.

“Todo lo que hay en el universo es un fractal. Todo lo que se divide es una réplica exacta de lo que se dividió. Siempre se va dividiendo en partes iguales. Es como la mitosis celular.

Nosotros somos una correspondencia del universo. Nuestro cuerpo físico es exactamente igual a como es el universo. Como es arriba, es abajo.

Lo que uno genere hacia fuera, siempre es una réplica de lo que está dentro.

Si uno genera algo positivo, pero siempre le vuelve negativo, es porque tan positivo no era.

Por eso no hace falta ir al universo para entender el universo. Simplemente con vivir aquí, ya estamos viviendo una correspondencia de lo que es la totalidad.

Si logramos disfrutar y vivenciar nuestra vida con la máxima felicidad y máxima libertad aquí en la materia (3ª dimensión), estamos haciendo el mismo trabajo en todas las otras dimensiones, porque todo está unificado, todo es un fractal, todo es lo mismo”.

Todo el universo funciona de forma analógica, parecida.

Hay una analogía, una correspondencia entre los astros y los planetas y las cualidades y características de cada persona al nacer. Cada persona, cuando nace, está influenciada por los astros y los planetas. Hay una correspondencia entre la psicología, el carácter de una persona y su horóscopo natal. 

Todo lo que vemos es un reflejo de lo que hay en dimensiones superiores, todo es un fractal. El universo es como un espejo que refleja lo que hay en otros planos de consciencia, y éstos están todos entrelazados. Vamos emulándonos unos a otros hasta que alcanzamos el máximo de consciencia, el máximo de perfección. Todo son espejos paralelos, dimensiones  paralelas, y una dimensión es un estado de consciencia.

Las neuronas que están en nuestro cerebro, nos permiten pensar. Nosotros, los seres humanos, somos las neuronas de la mente consciente (Dios). Este sería un ejemplo de la ley de correspondencia.

Dios es el logo solar, el sistema solar.

Los seres humanos tenemos chakras, puntos energéticos. Los chakras del logo solar son los planetas. Cuando un ser humano tiene los chakras alineados, fluye la energía de amor y es cuando llega a la perfección humana. Lo mismo ocurrirá con el logo solar y los planetas.

Como es adentro, es afuera.

Toda la dinámica de la vida es un ir de dentro hacia afuera. Tu mundo externo expresivo se corresponderá con tu mundo interno pensante y emocional.

Cuando no nos gusta lo que hay fuera de nosotros, debemos examinarnos a nosotros mismos.

Tu mundo externo de relaciones vendrá determinado por la persona que lleves dentro; o sea, por tu verdadera personalidad interna.

Tu salud será la que configuren tus actitudes mentales internas.

Tu mundo exterior de logro económico e ingresos irá parejo a tu mundo interno de pensamiento y preparación.

La forma en que la gente responda y reaccione ante ti será un reflejo de tu actitud y comportamiento hacia ella.

Tu forma de conducir y cuidar tu coche se corresponderá en todo momento con tu estado mental.

Cuando te sientas positivo, confiado y creas que controlas tu vida, tu hogar y tu lugar de trabajo estarán bien organizados y tu coche recibirá la atención adecuada.

Si el trabajo te agobia, te sientes frustrado o no eres feliz, entonces tu casa, tu lugar de trabajo e incluso el armario donde guardas tus cosas reflejarán el estado de desorden y confusión que te invade.

En cualquier parte puedes percibir los efectos de esta ley de correspondencia.

Todo se manifiesta desde el interior hacia el exterior.

Para lograr cambiar lo de afuera, todo lo que nos rodea, debemos cambiarnos a nosotros mismos. Por eso el camino siempre está en ir a nuestro interior, observarnos a nosotros mismos.

Tienes que convertirte internamente en una persona distinta si quieres conseguir externamente resultados de otra índole.

La mayoría de las personas tratan de mejorar o cambiar algunos aspectos de su vida intentando que sean los demás los que cambien. No les gusta lo que ven reflejado en el espejo de su vida y se aplican en darle brillo al espejo en vez de ir a lo que realmente es la causa del reflejo, ellos mismos.

La única forma que tienes de cambiar las cosas externas es cambiar las cosas internas.

La comprensión de la Ley de Correspondencia permite la liberación de toda limitación: miedos, creencias duales de bueno, malo, justicia, injusticia, deseo de venganza, culpa, rencor, resentimiento, baja autoestima, etc.

A cada ser humano le corresponde un cuerpo físico perfecto y correspondiente con una capacidad mental de percepción que determina una personalidad específica. Este comportamiento mental va a asimilar una información de su entorno creando una personalidad en donde se instala el destino (necesidad de aprender lo que falta en el camino evolutivo de conciencia).

Desde la ley de correspondencia, los padres hacen lo mejor que saben o creen a pesar de los errores que puedan cometer, los cuales son matemáticamente correspondientes a la experiencia que necesita el individuo.

Todas y cada una de las decisiones tomadas a lo largo de la vida (desde comprensión o desde creencias) hacen parte de la ley de correspondencia para poder verificar el resultado de la misma. Es por esto que desde la ley de correspondencia no hay error sino experiencias a través de un proceso evolutivo.

En el universo todo responde a un propósito perfecto. Todo es aprovechable, tanto el sabio, como el ignorante, como el inocente tienen una función en el universo.

PRINCIPIOS QUE PERMITEN RECONOCER LA EXISTENCIA DE LA LEY DE CORRESPONDENCIA:

1. Toda situación es un aprendizaje:

• El universo y todos sus procesos son pedagógicos. Obtener un resultado que genera satisfacción y poderlo repetir de manera voluntaria cuantas veces te propongas, muestra que “sabes”. Obtener un resultado que genera insatisfacción muestra que “no sabes”. 

• Solo la ignorancia o el “creer saber” genera ineficiencia en la vida.

• Comprender este principio genera eficiencia ya que:
◦ Saber te da las condiciones para enseñar.
◦ No saber te indica que puedes disponerte a aprender.

2. Toda circunstancia es generada por uno mismo:

Comprender este principio libera de la culpa, el rencor, el resentimiento, el deseo de venganza, la baja autoestima, etc. y por lo tanto la somatización de todos y cada una de estas reacciones.

• “Todo lo que ha sucedido en tu vida, lo que sucede y lo que sucederá, en tu interior y en tu exterior, es generado por ti mismo”. Cualquier experiencia de insatisfacción no ha sido causada por nadie sino por la interpretación de quien experimenta dicha insatisfacción.

• “De la misma manera que tú no le has hecho daño a nadie, nadie te ha hecho daño a ti”. Los errores son aprovechables y generan la perfecta correspondencia para quienes requieren de dicha experiencia.

3. No hay ningún evento que no corresponda con quién lo vive:

Comprender este principio libera de la creencia de la justicia, la injusticia, la buena y la mala suerte.

• Cada quien tiene lo necesario y correspondiente con su propia experiencia.

• Pedir es un ejercicio inútil pero necesario. Inútil para el propósito del ser humano, y necesario para descubrir que el universo tiene un orden.

• Transformar el pedir en actuar trae consigo eficiencia en la experiencia de vida. Actuar permite verificar un resultado de sabiduría o de ignorancia y la observación de este, la disposición a aprender o a enseñar y a fluir con el orden universal.

4. Estamos ubicados en el lugar que exactamente nos corresponde:

Comprender este principio libera de la creencia de lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto.

• Las diferentes circunstancias políticas, religiosas, locativas no son ni buenas ni malas, ni justas ni injustas. Simplemente necesarias y correspondientes con quien las vive.

• Cada espíritu ha sido dirigido por maestros de ley para ubicarse en el lugar matemáticamente exacto de acuerdo a lo que este requiera para completar su proceso de evolución y expansión de conciencia.

5. Venimos a la vida con lo necesario para vivirla:

Comprender este principio libera de la creencia de lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto.

• Si alguien no tuviera lo necesario para vivir, simplemente no viviría. Algo diferente es querer vivir de otra manera lo cuál es una condición del ego que no se satisface con lo que tiene.

• Cada quien tiene lo necesario para:

◦ Aprender a trascender su destino (o situaciones de aprendizaje).

◦ Desarrollar su función (actividad que permite el auto-sustento).

6. Sólo sucede lo que tiene que suceder:

Comprender este principio libera de todos los miedos.

• A nivel global e individual todos los sucesos que afectan la vida corresponden matemáticamente con la persona que los vive.

• Preocuparse por lo que puede pasar o no en el futuro o por lo que pasó en el pasado le quita eficiencia al presente.

7. Sólo se da o se tiene lo necesario:

• Es imposible conseguir aquello que no necesites e imposible perder aquello que necesitas.

• Sólo se tiene y se experimenta aquello matemáticamente correspondiente con las creencias, pensamientos y actitudes que se tienen.

• Sólo se mantiene aquello que se necesita en la experiencia.

• Quien agrede y se queja de lo que tiene esta en riesgo de perder lo que necesita. Todo aquello que no se valora se va perdiendo.

Comprender esta Ley Universal te libera del Miedo. Pues pones tu atención y observación en tus acciones, pensamientos y sentimientos y eres consciente de que tu vida es creada a partir de lo que tú generes.

Así como trates a los demás, serás tú tratado. De la misma manera, lo que tú pienses de los demás, los demás pensarán de ti. Y lo que tú sientas acerca de una determinada persona, ella te lo reflejará, pues es lo que tú sientes en tu interior.

RECONOCIMIENTO DEL EFECTO DE FLUIR CON LA LEY DE CORRESPONDENCIA:

Aprovechamiento de experiencias difíciles en lugar de evitarlas, luchar o pretender que no existen.

• Cambios a correspondencias superiores:

Situaciones que antes eran difíciles e insatisfactorias van desapareciendo y se abre el paso a correspondencias con nuevas experiencias, lugares y personas que generan cada vez mayores niveles de satisfacción.

◦ Mayor acceso a la abundancia, la satisfacción personal y la paz interior.

◦ Mayor capacidad y posibilidades de servicio.

RECONOCIMIENTO Y EFECTO DE SALIR DE LA LEY DE CORRESPONDENCIA:

• Cambios a correspondencias cada vez más insatisfactorias.

• Lucha y desgaste ante lo que corresponde vivir: lugar, trabajo, personas, situaciones presentes.

• Falta de compromiso y limitación en el servicio.

• Sensación de fracaso.

• Bloqueos.

• Insatisfacción.

• Dificultad para tener éxito.

• Miedos.

Angustias.

Frustraciones.

• Sufrimiento.

• Baja autoestima.

• etc.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibar cuerpo y mente 

Agotamiento psicológico, cuando la gota colma el vaso

El agotamiento psicológico nos debilita física y mentalmente. Es una dimensión que surge como resultado de los “demasiados”: demasiadas decisiones, demasiados pensamientos intrusivos, demasiado trabajo, obligaciones, interrupciones, ansiedades… A su vez, es también el reflejo de muchos “pocos”: poco tiempo de calidad para uno mismo, pocas horas de sueño, poca calma interior…

Todos hemos experimentado alguna vez esta sensación, este desgaste a todos los niveles. Es importante tener en cuenta que un cerebro fatigado, agotado psicológicamente, trabaja y responde a los estímulos de otro modo. Así, y como dato curioso, el neurocientífico Matthew Walker pudo demostrar a nivel de laboratorio que las personas mentalmente cansadas tienen una percepción más negativa de su realidad y además, son mucho más sensibles a nivel emocional.

A veces simplemente te cansas, te quedas agotado y sin fuerzas en ese rincón solitario del desánimo donde todo pierde su razón de ser, su brillo, su espontaneidad…

Por otro lado, un aspecto que a veces nos lleva a errores es llegar a pensar que ese agotamiento psicológico se debe, en esencia, a una acumulación fatídica de errores, de malas decisiones, fracasos o decepciones. No es cierto. La mayor parte de las veces el cansancio es el resultado directo de un volumen desmesurado de tareas y actividades que asumimos sin percibir que nos superan.

Todos hemos oído aquello de que la percepción de nuestra realidad depende a veces de cómo vemos el vaso, si medio lleno o medio vacío. Sin embargo, y en relación al presente tema, podríamos formular la pregunta de otro modo: y tú… ¿cuánta cantidad de agua podrías soportar si tuvieras esa taza en la mano? A veces, basta solo una gota más para colmar el vaso y llegar al límite de nuestras fuerzas.

Agotamiento psicológico, un problema demasiado común

Carlos se siente satisfecho con su vida, de hecho, no podría pedir más. Es diseñador gráfico, le gusta su trabajo, tiene una pareja a la que adora y además acaba de ser padre. Todo lo que le rodea es satisfactorio, no hay ningún problema importante en su vida; sin embargo, cada día nota que le cuesta más tomar decisiones, su humor es más taciturno, no puede concentrarse e incluso tiene problemas para conciliar el sueño.

Se siente incapaz de entender qué le ocurre. Todo va bien, de hecho debería sentirse más feliz que nunca; sin embargo, en su mente hay una especie de sensor que le indica que “algo falla, que algo va mal”. Si tuviéramos un observador externo en esta historia nos podría explicar varias cosas que le servirían de ayuda a nuestro protagonista.

Una de ellas es que Carlos tiene la sensación de que están ocurriendo demasiadas cosas a la vez en su vida: un ascenso, nuevos proyectos profesionales y clientes a los que satisfacer, un hijo, una hipoteca, la consolidación de una etapa personal donde desea (se exige) que todo sea “perfecto”… Todo ello da forma a una constelación donde “muchos pocos” hacen un “demasiado” en su cabeza, poniendo en peligro su capacidad de control. Su agotamiento mental es evidente, además de desgastante. Veamos a continuación cómo impacta en nosotros la fatiga mental.

Signos y consecuencias del agotamiento psicológico

  • Fatiga física y pérdida de energía. La sensación de agotamiento llega a veces a tal nivel que es común levantarnos por la mañana teniendo la firme convicción de que no vamos a poder con nuestra jornada.

  • Insomnio. Al principio es común sufrir súbitos despertares por la noche, pero más tarde podemos experimentar serias dificultades para conciliar el sueño.

  • Pérdidas de memoria. Según un artículo publicado en la revista “The Journal of Forensic Psychiatry & Psychology”, el agotamiento psicológico suele producir una alteración cognitiva llamada “efecto de desinformación”. Es ese donde confundimos datos, donde evocamos la información de forma incorrecta, mezclando imágenes, personas, situaciones

  • Entre los síntomas físicos es común experimentar palpitaciones, problemas digestivos, cefaleas, pérdida del hambre o un aumento excesivo del apetito…

  • A nivel emocional es muy característico el sentirnos más sensibles, a la vez que apáticos, irritables y pesimistas.

  • Asimismo, otra característica común es la anhedonia, es decir, incapacidad de sentir placer, de disfrutar de las cosas tanto como antes, ya no nos ilusionamos, la vida se vuelve más gris y el mundo se queda suspendido en un horizonte lejano donde solo escuchamos su rumor desde la distancia…

“El sueño es un buen colchón para el cansancio” -Juan Rulfo-

Cómo afrontar el agotamiento psicológico

Decía Eric Hoffer que el peor cansancio llega por el trabajo no realizado. Es una gran verdad. En ocasiones el auténtico agotamiento se conforma por todo aquello que queremos hacer y no hacemos. Por todos esos objetivos cotidianos que nos proponemos y que nos sobrepasan, a los que no llegamos, los que quedan frustrados porque nuestro nivel de exigencia es muy alto o las presiones del entorno, desmesuradas.

Al final sucede, la gota colma el vaso y el vaso ya pesa en exceso. Es entonces cuando todo se nos va de las manos. Así, lo que deberíamos hacer en estos casos y antes de nada, es tomar conciencia de lo que nos está sucediendo. El agotamiento psicológico está ahí y debemos evitar que la “criatura” se haga más grande, más oscura y opresiva. Reflexionemos por tanto en las siguientes dimensiones, en esos pasos que deberíamos poner en práctica después.

3 permisos que debes darte para escampar las nubes de la fatiga mental

  • Date permiso para reencontrarte. Puede parecer irónico, pero el agotamiento psicológico tiende a aprisionarnos en las capas de las preocupaciones, las auto-exigencias, presiones, deberes y ansiedades hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos. Date permiso para reencontrarte y para ello, nada mejor que disfrutar de una hora al día donde reducir al máximo todo estímulo (fuera sonidos, fuera luces artificiales…). Hallemos un entorno tranquilo donde limitarnos a “ser y a estar”.

  • Date permiso para priorizar. Este es sin duda un punto esencial. Recuerda qué es prioritario para ti, qué es lo que te identifica, lo que amas, lo que hace feliz. Lo demás será secundario y no merecerá semejante inversión emocional y personal por tu parte.

  • Date permiso para ser menos exigente. El día tiene 24 horas y la vida, lo queramos o no, tiene una cuota limitada. Aprendamos a ser realistas, a aprovechar el tiempo sin ponernos presiones, listones altos o el deseo de que todo sea perfecto. A veces, basta con que todo sea igual que ayer, con su equilibrio humilde y tranquilo.

Para concluir, sabemos que nuestra realidad es cada vez más demandante, que a veces queremos llegar a todos y a todo; sin embargo, no está de más recordar una idea. Estamos hechos de piel, de carne, de corazón y tendones psicológicos que deben nutrirse también de tiempo de calidad, de descanso, calma y ocio. Aprendamos a priorizarnos, a cuidarnos como merecemos….

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

El cerebro te protege de tus recuerdos traumáticos

El novelista norteamericano Richard Matheson insinuó una vez que “el nacimiento implica el trauma de la incomprensión”. ¿Querría decir este hombre que el mero hecho de nacer ya implica el primero de nuestros recuerdos traumáticos?

Sea como fuere, tú, al igual que yo, no recuerdas el momento de tu nacimiento. Algo normal, de la misma forma que no te acuerdas de tus primeros años de vida. Sin embargo, seguro que hay otros episodios que, por el hecho de ser traumáticos, tampoco aparecen como accesibles en tu memoria. Son de ellos de los que vamos a hablar.

Experiencias y recuerdos traumáticos

Las experiencias vividas, especialmente durante la niñez, influyen poderosamente en nuestro desarrollo. En el caso de las vivencias negativas, el impacto puede ser tremendo. Muchas de estas experiencias, una vez pasan a ser episodios vividos y recuerdos, podrán permanecer en nuestra mente con una intensidad enorme. Es decir, la huella emocional que dejan es muy poderosa.

Episodios de abusos emocionales o físicos por parte de personas cercanas, por ejemplo, dejan poderosas secuelas psicológicas. En ese caso, el cerebro muchas veces tiende a “sentirse culpable”, y precisamente parece que es ese mecanismo el que también se encarga de protegernos de los recuerdos más traumáticos.

Bloqueando recuerdos

La Psicóloga clínica Lidia García Asensi establece un curioso paralelismo entre un cerebro y un ordenador. Es decir, nuestro cerebro actuaría procesando información en forma de carpetas, que son organizadas y almacenadas. Sin embargo, si llega un recuerdo que sobrepasa su capacidad, se guarda en forma de experiencia vivida en una red de memoria distinta de la habitual.

¿Qué quiere decir la psicóloga con este paralelismo? Que ante los recuerdos traumáticos que nuestro cerebro es incapaz o no quiere procesar, porque han sido capaces de alterarnos a un elevado nivel fisiológico y emocional, son aislados y apartados para que no generen emociones demasiado intensas y difícilmente soportables.

En este sentido, sabemos que las experiencias muy dañinas y traumáticas son capaces de alterar el equilibrio químico del cerebro. Se producen cuando un suceso es de difícil manejo y no somos capaces de comprenderlo, por lo tanto, su aceptación y procesado es altamente complejo.

¿Es positivo este bloqueo?

Podemos considerar que este bloqueo cerebral tiene una parte positiva, ya que nos protege de traumas y experiencias complicadas. Sin embargo, tenemos que apuntar que no siempre es así, especialmente a largo plazo, puesto que “apartar” no es olvidar por completo ni impedir que una experiencia nos influya. Hablamos de un hecho real sin procesar, es decir, un episodio importante al que no le hemos dado sentido y al que no hemos integrado de una manera positiva y coherente en nuestra biografía particular.

O sea, que es posible que posteriormente se presente un “estímulo disparador” en forma de nueva situación o experiencia que provoque que ese recuerdo vuelva a la luz. Se produce de forma inconsciente, pero cualquier pequeñez, por insignificante que parezca, podría reactivarlo y hacernos sentir como en el momento del trauma.

Es cierto que la mayor parte de recuerdos acaban por olvidarse. Sin embargo, los referentes a experiencias demasiado intensas jamás se olvidan, solo permanecen apartados y sin procesar, como dormidos, anestesiados. Esto provoca que, al no estar contextualizados y enfrentados, si vuelven a aparecer, el daño pueda ser muy grande ya que pueden hacer que nos sintamos a la vez muy mal y terriblemente desorientados.

Pros y contras de la protección cerebral ante los recuerdos traumáticos

Como hemos visto, esta protección automática de nuestro cerebro nos puede ayudar o perjudicar. Tiene sus pros y sus contras, aunque siempre será mejor hacer frente a un hecho traumático y superarlo. Sin embargo, no es posible si no se recuerda, como es lógico.

Por un lado, el cerebro nos libera del sufrimiento que supone ese recuerdo traumático. Así, las consecuencias incómodas quedarán de alguna manera amortiguadas en nuestro día a día.

“Una vez que el trauma está bajo control, el miedo es de poca utilidad y disminuye” -Martin Seligman- 

No obstante, podría haber momentos en que una persona sienta cierto malestar sin saber a qué obedezca. Puede ser que haya algún recuerdo oculto que el cerebro ha escondido, pero sigue influyendo en nuestro estado emocional. 

No es para nada sencillo detectar este tipo de traumas, ya que muchos están muy bien escondidos, disociados y hasta bloqueados. Pero es básico trabajar en las experiencias pasadas, ya que, de lo contrario, podríamos sentirnos inundados por emociones de las que desconocemos el origen, y por lo tanto, muy complicadas de regular.

*Nota de edición: lo expuesto en este artículo responde a un modelo de funcionamiento de la memoria que se adapta bien a muchos casos; sin embargo, es necesaria más investigación para descartar otras hipótesis paralelas -que intentan explicar también estos fenómenos-.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

El dificultoso camino de la sanación *Jeff Foster

No hay un camino fijo hacia la sanación. No hay un camino establecido hacia la felicidad, ninguna senda hacia el despertar.

Sólo tenemos los días. La respiración, los pasos. Los momentos de dolor insoportable, las decepciones, las victorias. Los momentos de éxtasis, las alegrías y todo lo del medio.

El camino no conduce a ningún destino, sino a lo más profundo de la Presencia, de la gratitud, y del no saber.

Es un camino sin camino hacia donde estás. Así que la sanación no es un proceso lineal. No hay una línea recta que vaya de “aquí” hacia “allá”, no hay una ruta directa hacia el “sanar”; sólo en la mente, sólo en la imaginación.

Porque no estás roto aquí; tu dolor no es una patología.

Tendrás buenos días, seguro. Saborearás buenos momentos, por supuesto. Pensarás que “estás mejorando”. Y luego de repente, algún viejo dolor reaparecerá. Un miedo. Una gran duda. Alguna tristeza. Alguna molestia. Y pensarás: “Todo mi progreso ha sido en vano, estoy de vuelta donde comencé. Nunca me sanaré, nunca despertaré. Soy un fracaso, estoy roto, condenado”.

Ten presente que todo eso son sólo pensamientos.

El camino es escabroso, inexplorado, por supuesto. El camino sube y baja, incluye curvas y contratiempos. Crees que estás escalando, y luego te caes. Luego, de repente, te elevas de nuevo, asombrado ante la Naturaleza.

El curso del sanar es impredecible. Sin embargo, hay un lugar en ti que ya está sanado. Y no necesita de ningún destino.

Invita a la atención a que se salga de la meta entonces. Camina, pero presta atención a tu andar de hoy. Siéntete curioso por el sitio donde te encuentras. Hazle un lugar al éxtasis y a la agonía, a los picos más altos y a las depresiones, a la esperanza y a las decepciones.

¡Acoge todo ello en tu inmenso corazón!

No estás sanado “todavía”, porque no hay ningún “todavía”.

Con cada inhalación, con cada paso sagrado, estás aprendiendo a amar la vida. Y la vida es la meta, el origen, el camino, el andar, el detenerse, la esperanza, la derrota, el ascenso y el descenso, el sanar y el asombro.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Las emociones positivas protegen nuestro sistema inmunitario -Dr. Mario Alonso Puig-

¿Cuál es el secreto de las relaciones felices?

¿No es curiosa la humanidad? Hay tanta gente que se pasa la vida en una loca carrera contra el reloj, inmersos en la rutina, ocupados haciendo miles de cosas, y en el tiempo libre, se distraen frente al televisor, conectados a Facebook o rodeados de gente, ruido y embotados por el alcohol o las drogas. Sin embargo, no se preocupan por tener relaciones felices.

Vivimos la mayor parte del tiempo en automático, acelerados por la acumulación de tareas pendientes, casi sin prestarnos atención. En esta vorágine de hacer y no ser, se pierde lo esencial, que no está afuera, sino adentro. Hemos aprendido a olvidarnos de nosotros mismos.

El miedo a nuestras emociones más íntimas

La soledad puede ser aterradora para algunas personas, quienes con tal de estar acompañadas, sacrifican la calidad de las relaciones. Este miedo a la soledad muchas veces refleja que, en el fondo, existe el miedo de entrar en contacto con las más íntimas emociones, las cuales pueden ser desagradables o dolorosas. Es preferible, entonces, distraerse o adormecerse con cosas externas…

Pero si las necesidades emocionales no son escuchadas y atendidas, si no nos aceptamos a nosotros mismos incondicionalmente con nuestras debilidades y fortalezas, andaremos por la vida usando una máscara, pretendiendo ser lo que no somos para buscar en los demás la aceptación que nosotros mismos nos negamos. Así es imposible tener relaciones felices.

El ser humano no nace siendo un zombi emocional.

Los bebés no juzgan sus emociones, simplemente las sienten y las expresan. Puede ocurrir que durante el proceso de socialización, el niño sea ignorado, herido, ridiculizado o abusado. Ante esto, el único recurso que tiene es enterrar en el inconsciente el dolor que experimenta, porque aún depende de los demás para sentirse digno de amor y de respeto.

Al llegar a la edad adulta, es imperativo asumir la responsabilidad por la salud emocional y ocuparse de sanar las heridas y de llenar las carencias del niño interno. De lo contrario, vivirá con un vacío interno que tratará de llenar en vano con relaciones superficiales.

Amarnos a nosotros mismos para poder tener relaciones felices

Nuestra tarea primordial, entonces, es aprender a ver, amar y valorar lo más precioso que tenemos, que es nuestra esencia. Mientras más aprendemos a amarnos a nosotros mismos, mayor es el deseo de compartir nuestro amor con los demás, porque el amor auténtico es expansivo por naturaleza. En eso se basan las relaciones felices. En un amor auténtico que nace de nosotros mismos.

Esta onda expansiva es imparable, y es entonces inevitable querer compartir este amor con los demás, pero no ya desde el vacío y la máscara, sino desde la plenitud y la autenticidad. Desde lo más profundo de nuestro interior, desde nuestra esencia.

La razón de ser de las relaciones felices es aprender, crecer, amar, divertirse y disfrutar de la mutua compañía. Porque al fin de cuentas, nuestra verdadera misión en este mundo es expandir nuestra capacidad de amar, tanto a nosotros mismos como a los demás. Cuando comprendemos y vivimos en función de esa misión, descubrimos que amar auténtica e incondicionalmente es el mayor tesoro que podemos encontrar. 

No hay lujo, placer, ni logros, ni posesiones, ni riquezas que puedan sustituir la plenitud que produce el verdadero amor incondicional.

Pero tenemos que empezar por amarnos y aceptarnos a nosotros mismos. Amarse a uno mismo provee a cada miembro de la pareja de la seguridad y la confianza que suele buscarse en el otro. Pero, en vez de tratar de obtener amor del otro, y hasta de exigirlo, comparten el amor que tienen por sí mismos con su pareja. Irónicamente, le están dando al otro lo que siempre han querido de éste, pero que antes no eran capaces de dar.

El autoabandono y el autorechazo son unas de las mayores causas del fracaso de las parejas, y aprender a amarse a sí mismo realmente ayuda a sanar las relaciones. Amar es lo más maravilloso que hay, pero no se puede dar lo que no se tiene. Hasta que no aprendemos a amarnos a nosotros mismos, no se puede amar al otro. ¿Preparado para cultivar relaciones felices?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo encontrar el amor verdadero

Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas

Empezaremos proponiéndote una pequeña reflexión… ¿Qué es lo que crees que te mereces a día de hoy?Puede que hayas pensado en un descanso. En permitirte que el tiempo discurra un poco más despacio para poder así, apreciar todo lo que te rodea. Disfrutar del “aquí y ahora”, sin estrés, sin ansiedad.

Es posible que hayas pensado también que mereces alguien que te quiera, que te reconozcan un poco más. Sueles esforzarte mucho por los demás y no siempre ven todo aquello a lo que has llegado a renunciar.

Todos, en nuestro interior, sabemos qué es lo que merecemos. No obstante, el reconocerlo es algo que a veces nos cuesta porque pensamos que puede llegar a ser una actitud egoísta.

¿Cómo decir en voz alta cosas como “necesito que me quieran”, “merezco ser respetado/a”, “merezco tener libertad y tener las riendas de mi vida”? En realidad, basta con decírnoslo a nosotros mismos.

No debemos equivocarnos, porque priorizarnos un poco más no es una actitud egoísta, es una necesidad vital, es poder crecer interiormente para ser felices. Te invitamos a reflexionar con nosotros.

Cuando eres consciente de lo que mereces, y por fin, te lo concedes, y aprendes a priorizarte un poco más a ti mismo, llegará lo que necesitas en realidad. No es magia, ni es el universo tejiendo sus leyes de atracción. Es nuestra propia voluntad para ser felices, para tomar las riendas de nuestra vida…

Las actitudes limitantes

Muchos de nosotros solemos desarrollar a lo largo de nuestra vida muchas actitudes limitantes. Son creencias en ocasiones inculcadas durante nuestra infancia, o incluso desarrolladas posteriormente en base a determinadas experiencias. Son esos pensamientos expresados en frases como “no valgo para nada”, “yo no soy capaz de hacer eso, fracasaré”, “¿Para qué intentarlo si siempre me salen las cosas mal?”…

Una infancia complicada con unos progenitores que nunca nos dieron seguridad, o incluso relaciones afectivas basadas en la manipulación emocional, suelen limitarnos casi de un modo determinante. Nos volvemos frágiles por dentro y vamos poco a poco, deshilachando nuestra autoestima.

Reestructura tus creencias. Tú eres más que tus experiencias, no eres quien te hizo daño o quien alzó muros para privarte de tu libertad. Mereces avanzar, mereces leer en tu interior y reconocer tu valía, tu capacidad para ser “apto” en la vida y sobre todo, feliz…

Lo que mereces, lo que necesitas

Lo que merecemos y lo que necesitamos está tan unido como el eslabón de una cadena.Te pondremos un ejemplo: “Necesito a alguien que me quiera”. Es un deseo común. No obstante, empezaremos cambiando la palabra “NECESITO”, por “MEREZCO”.

Te mereces a alguien que sepa leer tus tristezas, alguien que atienda tus palabras, que sepa descifrar tus miedos y ser el eco de tus risas. ¿Por qué no? Al cambiar la palabra necesidad por merecer, eliminamos ese vínculo de apego tóxico que en ocasiones, desarrollamos en nuestras relaciones afectivas.

Si necesitamos algo para ser felices nos volvemos cautivos de nuestras propias emociones

Empieza por ti mismo/a. Sé tú la persona que quisieras tener a tu lado… La que merece caminar los pasos de tu vida. Al final, llegará alguien que se reflejará en ti. No obstante, empieza también con estas importantes dimensiones:

  • Libérate de tus miedos.

  • Disfruta de tu soledad, aprende a leer en tu interior, a empatizar más contigo a la vez que con los demás.

  • Cultiva tu crecimiento personal, disfruta de tu presente, de lo que eres y de cómo eres.

  • Aprende a ser feliz con humildad, desactivando el ego, madurando emocionalmente.

Priorizarse uno mismo no es ser egoísta

Muchas veces seguimos siendo prisioneros de esos pensamientos limitantes explicados al inicio. Hay quien encuentra su felicidad dándolo todo por los demás: cuidando, atendiendo, renunciando a ciertas cosas por los demásEs posible que nos educaran así. Ahora bien, siempre llega un momento en que hacemos balance y algo falla. Aparece el vacío, la frustración, el dolor emocional…

Como todo en esta vida, existe la armonía, la conjunción de tu espacio y mi espacio, de tus necesidades y nuestras necesidades. La vida en familia, en pareja o en cualquier contexto social, debe construirse mediante un adecuado equilibrio donde todos ganen y nadie pierda.

En el momento que hay pérdidas, dejamos de tener el control de nuestra vida, dejamos de ser protagonistas para convertirnos en actores secundarios.

Reflexiona durante un instante en estas breves ideas:

  • Merezco un día de descanso, para mí mismo, en soledad. Esto me ofrecerá lo que necesito: pensar, liberarme del estrés y relativizar las cosas.

  • Merezco ser feliz, tal vez sea el momento de dejar ir determinadas personas, o aspectos de mi vida. Ello me permitirá conseguir lo que necesito: una nueva oportunidad.

Todos merecemos dejar de ser cautivos del sufrimiento, de nuestras propias actitudes limitantes. Abre los ojos a tu interior, descifra tus necesidades, escucha tu voz. En el momento que te permitas lo que mereces, llegará lo que necesitas.

Las 4 leyes del desapego para la liberación emocional

Es posible que la palabra “desapego” te cause cierta sensación de frialdad e incluso de egoísmo emocional. Nada más lejos de la realidad. La palabra desapego, entendida dentro del contexto del crecimiento personal, supone un gran valor interior que todos deberíamos aprender a desarrollar.

Practicar el desapego no significa en absoluto desprendernos de todo aquello que nos es importante, rompiendo vínculos afectivos o relaciones personales con quienes forman parte de nuestro circulo personal.

Significa básicamente saber amar, apreciar e involucrarnos en las cosas desde un punto de vista más equilibrado y saludable, liberándonos a su vez de esos excesos que nos ponen cadenas y que nos amarran. Que nos cortan las alas.

La liberación emocional es darnos la opción de vivir con más honestidad de acuerdo a nuestras necesidades, ofreciéndonos a su vez la opción a crecer, de avanzar con conocimiento de causa. Sin dañar a nadie, sin que nadie nos ponga tampoco su cerco camuflado con las cadenas del amor pasional, filial o incluso materno.

Aprendamos, pues, a poner en práctica estas sencillas leyes sobre el desapego…

Primera ley: eres responsable de ti mismo

Nadie va a retirar cada piedra que te encuentres en tu camino, al igual que nadie va a respirar por ti ni se va a ofrecer como voluntario para cargar tus penas o sentir tus dolores. Tú mismo eres artífice de tu propia existencia y de cada paso que das.

Así pues, la primera ley que debes tener en cuenta para practicar el desapego, es tomar conciencia de que eres pleno responsable de ti mismo.

-No pongas en el bolsillo de los demás tu propia felicidad. No concibas la idea de que para ser feliz en esta vida, es esencial encontrar una pareja que te ame, o tener siempre el reconocimiento de tu familia.

Si el barómetro de tu satisfacción y felicidad está en lo que los demás te aportan, no conseguirás más que sufrimiento. ¿La razón? Pocas veces lograrán cubrir todas tus necesidades.

-Cultiva tu propia felicidadsiéntete responsable, maduro, toma conciencia de tus decisiones y de sus consecuencias, elige por ti mismo y no dejes nunca que tu bienestar dependa siempre de corazones ajenos.

Segunda ley: vive el presente, acepta, asume la realidad

En esta vida, nada es eterno, nada permanece, todo fluye y retoma su camino tejiendo ese orden natural que tanto nos cuesta asumir a veces. Las personas estamos casi siempre centradas en todo aquello que ocurrió en el pasado y que, de algún modo, se convierte ahora en una dura carga que altera nuestro presente.

Esas desavenencias familiares, ese trauma, esa pérdida, ese fracaso sentimental o esa frustración no superada. Todo ello son anclas que nos aferran, que ponen cadenas en nuestros pies y anzuelos en nuestra alma.

Es un apego tóxico y poco saludable que nos impide avanzar en libertad y plenitud.

Acepta, asume y aunque te cueste, aprende a perdonar. Te hará sentir más liberado y te ayudará a centrarte en lo que de verdad importa, el “aquí y ahora“, este presente donde tienes tu verdadera oportunidad. ¿A qué esperas?

Tercera ley: promueve tu libertad y permite ser libres también a los demás

Asume que la libertad, es la forma más plena, íntegra y saludable, de disfrutar de la vida, de entenderla en toda su inmensidad.

No obstante, ello no impide que podamos establecer vínculos afectivos con otras personas, porque también ello forma parte de nuestro crecimiento personal. Saber amar y saber recibir amor.

No obstante, el desapego implica que nunca debes hacerte responsable de la vida de los otros, al igual que los demás, no deben tampoco imponerte sus principios, sus ataduras o cadenas personales para aferrarte a ellos. Es aquí donde empieza el auténtico problema y los sufrimientos.

Los apegos intensos nunca son saludables, pensemos por ejemplo en esos padres obsesivos que se exceden en la protección de sus hijos y que les impiden poder madurar, poder avanzar con seguridad para explorar el mundo.

La necesidad de “despegarse” es vital en estos casos, ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido.

Cuarta ley: asume que las pérdidas van a sucederse tarde o temprano

Volvemos de nuevo a la misma idea: aceptar que, en esta vida, nada puede contenerse eternamente. La vida, las relaciones, e incluso las cosas materiales, terminan desvaneciéndose como el humo que se escapa de una ventana abierta o el agua fresca que resbala por nuestros dedos.

Las personas se irán, los niños crecerán, algunos amigos dejarán de serlo y algunos amores se irán del calor de tu mano… Todo ello forma parte del desapego, y como tal, hemos de aprender a asumirlo para afrontarlo con mayor integridad. Con mayor fuerza. Pero lo que nunca va a cambiar, es tu capacidad de querer. Y debes empezar siempre por ti mismo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Dejar ir: el camino de la entrega *David Hawkins

Eres bella cuando te muestras imperfecta

Te vistes con ropa bonita y a la moda, te peinas, haces dieta para adelgazar, utilizas cremas para disimular tus imperfecciones, tacones para parecer más alta, maquillaje para resaltar tu belleza. Pero lo realmente bello es lo que hay debajo de todo eso, eres tú, en tu infinita imperfección y belleza de mujer. Eres bella cuando te muestras imperfecta.

¿Quién decide lo que es bello? Nadie puede imponerte lo que significa la belleza, si eres bella o no, por eso debes apreciar quién eres y que esa belleza que tienes la reflejes en todos los aspectos de tu vida, de tu existencia.

La perfección es agotadora

Si pensamos en todas las operaciones de cirugía estética, todos los tratamientos para no envejecer, parece que rechazamos la vejez, lo roto, lo imperfecto. La sociedad de consumo actual, de mujeres altas, delgadas, perfectas, ha dejado atrás otros valores, la esencia de lo femenino, de la belleza de una mujer real.

Agota pensar todo el tiempo en cómo estar guapa, cómo satisfacer ese ideal de belleza que se nos impone desde pequeñas, que vemos en la televisión, en las revistas… Intentamos alcanzar un ideal que es imposible, que no es realidad, que nos impide ver lo bellas que ya somos.

La belleza y la fuerza de la imperfección

Los japoneses reparan la cerámica rota con un adhesivo fuerte y polvo de oro, de esa forma ensalzan la imperfección en lugar de tratar de esconderla. Se piensa que cuando algo sufre un daño y se rompe, tiene una historia que contar, que lo hace más bello. Ese arte tradicional se denomina Kintsugi.

Si trasladamos esa idea a lo humano, deberíamos aprender a apreciar lo imperfecto, lo envejecido, con toda su sabiduría y con toda su fuerza. Deberíamos aprender a aceptarnos tal y como somos, sin tratar de impedir el paso del tiempo, que nos hace bellos, sabios y fuertes.

Muestra tu fragilidad

Se considera que una persona perfecta no tiene derecho a llorar, a fracasar, a tener un cuerpo que no cumple los cánones de belleza, a mostrarse vulnerable, a tener miedo. ¿Qué clase de felicidad puede sentir una persona así? Es fundamental aprender a mostrar nuestra fragilidad. Lo que nos hace sentir frágiles es lo que nos puede acercar a los demás.

Podremos sentir miedo a mostrar nuestra vulnerabilidad, pero si no lo hacemos, no seremos nosotros mimos, no aprenderemos a mostrarnos tal y como somos. Pueden hacernos daño, pero es un riesgo que deberemos asumir para poder vivir de acuerdo a nuestra identidad.

La belleza imperfecta

Poco a poco empieza a abrirse camino la idea de que lo bello no es una modelo muy delgada y muy joven, lo bello es lo real, lo imperfecto, lo que deja ver el paso del tiempo. Se intenta hacer prevalecer valores como la autoestima, el sentirse bien y el ser diferente.

Pero es complicado hacer cambiar lo que se entiende por belleza, sobre todo porque la belleza es subjetiva, para cada uno de nosotros significa una cosa diferente. La belleza es imperfecta, es natural, no se tapa ni intenta ser lo que no es, no oculta los signos del envejecimiento, sino que aprecia su sabiduría y su historia y las muestra al mundo.

MUESTRA TU IMPERFECCIÓN Y APRENDE A SER BELLA

Por eso, tu belleza se ve cuando te muestras tal cual eres, cuando tu naturalidad sale a la luz, cuando no te escondes, cuando lloras y ríes, cuando tienes miedo y lo demuestras, cuando te sientes vulnerable y dejas que los demás lo vean, cuando te arriesgas a amar y a abrir tu corazón, cuando eres bella.

¿Hay algo más bonito que mostrarnos tal y como somos? Nos enseñan a escondernos, a maquillarnos, a taparnos, pero es necesario salir ahí fuera, desplegar nuestras alas y volar, porque mostrar la belleza real, es un acto de valentía. 

“Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo. El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo” -Nelson Mandela- 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas que puedes ser tú en toda tu esencia”