Terapias neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro

¿Cómo los últimos descubrimientos en Neurociencia pueden ayudarte a superar el estrés, la tristeza y la ansiedad? Analizamos sus beneficios y sus resultados.

Nos levantamos, encendemos el móvil y vemos 15 whatsapp, 12 notificaciones del facebook y 10 correos. Así es como empezamos el día la gran mayoría de las personas: con estrés y tensión. Vivimos en un mundo en el que cada vez nos cuesta más ser felices y gozar de un bienestar mental, físico y emocional.

¿Cómo es posible que con todos los avances tecnológicos parezca que vamos a peor?

¿Qué son las Terapias Neurocientíficas?

La respuesta está en nuestro cerebro. Estamos entrando en una era de grandes cambios y para nuestro cerebro esto supone un gran reto. Hemos de actualizar nuestra versión 1.0 a la 2.0. Diríamos que en el campo de la Psicoterapia aún estamos un poco desactualizados. Si en el ámbito de la comunicación disponemos del correo electrónico o las videoconferencias, ¿cuál es el equivalente en el caso de la Psicología clínica?

La respuesta son las Terapias Neurocientíficas o de Reprocesamiento. En esta sociedad de cambios continuos y donde se apremia la búsqueda de soluciones rápidas y efectivas, estas terapias que provienen de las Neurociencias están dando una muy buena respuesta.

Cada vez sabemos más sobre el cerebrosobre el porqué de muchas de nuestras dificultades y trastornos, de dónde provienen nuestras conductas y hábitos. Este saber lo estamos aplicando a las sesiones psicoterapéuticas.

Rompiendo con la imagen del psicólogo freudiano y del diván, ahora disponemos de un nuevo cuerpo de terapias que podrían ser la versión 2.0 de la Psicología.

Estas terapias trabajan con una serie de técnicas y metodologías que nos permiten poder liberar emociones, sensaciones corporales y el malestar que el paciente sufre. Con el añadido de que son rápidas y efectivas, porque trabajan con los últimos avances científicos.

Ya no hace falta estar en consulta años y años. Podemos acelerar el proceso, ayudando a que las personas que lo deseen puedan superar aquella problemática que han ido soportando durante años.

¿Cómo funcionan?

La metodología más conocida dentro de estas terapias es la del EMDR (“Desensibilización y reprocesamiento a través de los movimientos oculares”).

Esta terapia está reconocida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como una práctica de uso preferente ante eventos traumáticos como por ejemplo: conflictos bélicos, catástrofes naturales o atentados terroristas.

Además, se utiliza en diferentes hospitales de España como es el caso del Hospital Clínico de Barcelona, en la Unidad de Agresiones Sexuales.

El EMDR funciona porque emula los movimientos que hacemos durante la fase REM del sueño. Cada noche cuando dormimos pasamos por una fase de sueño profundo donde movemos los ojos de manera muy rápida.

También es el momento cuando soñamos de manera más vívida e intensa. Con esta metodología, el Psicólogo pide al paciente que, con los ojos abiertos, siga sus dedos en horizontal, mientras piensa en una situación o recuerdo que sea doloroso.

Lo que sucede en el cerebro de la persona es que la amígdala o la zona que gestiona nuestras emociones se relaja. Esto ayuda a que todo el organismo pueda desestresarse y finalmente, la situación o el recuerdo pierda intensidad.

Ejemplo de práctica del EMDR

Con el EMDR no borramos los recuerdos, lo que permiten es que la persona pueda contemplar la misma situación con la consecuente liberación de sus emociones, sensaciones corporales de malestar y sin los pensamientos negativos asociados. Es como ver una película de miedo, sintiéndose uno de lo más tranquilo o relajado. El resultado: ya no la interpretamos como una película de miedo, con lo cual la podemos tolerar y superar.

Según la Dra, Francine Shapiro, creadora de esta metodología, los recuerdos que vivimos se almacenan asociándose entre sí, de tal manera que nuestras vivencias del pasado pueden estar influyendo en lo que nos ocurre en el presente. Por ejemplo alguien que tiene miedo a los espacios cerrados, como el subirse a un ascensor, puede deberse a que en el pasado vivió una experiencia traumática vinculada. Estos recuerdos son accesibles y con este movimiento ocular rápido se pueden liberar. El resultado es que la persona aunque hayan pasado muchos años, puede sentir que aquella herida, al fin está cerrada y superada.

Potenciales beneficios para la salud

Estas terapias se pueden usar efectivamente con trastornos vinculados al estrés, ansiedad, depresión, fobias, trastornos de personalidad o para la superación de duelos, para poner algunos ejemplos. Son técnicas que utilizan el más reciente saber sobre nuestro cerebro y sobre nuestra mente, de aquí que parezca miraculosas. En realidad lo que nos están demostrando es la gran capacidad que tiene nuestro cerebro para aportarnos salud, bienestar y felicidad.

Nosotros tenemos en nuestro interior la capacidad de sanarnos y de poder curar nuestras heridas, tanto del presente, del pasado, como también de nuestros miedos y ansiedades futuras.

La ciencia nos está ofreciendo un regalo en forma de conocimiento práctico del cual todos nos podemos beneficiar, ya seamos niños, adultos o ancianos. La flexibilidad y la plasticidad del cerebro superan todas nuestras expectativas pudiendo éste moldearse para poder hacernos sentir un mayor bienestar.

Que no nos asusten los frenéticos cambios que estamos viviendo porque éstos a la vez nos están aportando soluciones a nuestros problemas y dificultades.

Referencias bibliográficas

  • Organización Mundial de la Salud,. (2017). La OMS publica unas directrices sobre la atención de salud mental tras los eventos traumáticos. Recuperado de: who.int/es
  • Shapiro, F., (2014). EMDR: EYE MOVEMENT DESENSITIZATION AND REPROCESSING. DESENSIBILI ZACION Y REPROCESAMIENTO POR MEDIO DE MOVIMIENTO OCULAR. Ciudad de México.: Pax México.

Autores

  • Ana Farré y Oriol Lugo son Psicólogos, expertos en Terapias Neurocientíficas. Además son investigadores en la facultad de Psicología de la Universidad Ramon Llull – Blanquerna. Son co-directores del OWL INSTITUTE, centro pionero en España en el trabajo y estudio de las Terapias Neurocientíficas.
  • Fuente: mentesana.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: La conexión intestino cerebro es poderosa -Doctor Emeran Mayer-

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El estrés emocional crónico puede iniciar el proceso de un cáncer *Doctor Pere Gascón

El Doctor Pere Gascón ha demostrado que existe una estrecha relación entre la inflamación, el sistema nervioso y el tumor maligno.

Las personas que se hunden durante meses en una depresión a causa de una muerte cercana están en riesgo.

Pere Gascón (Barcelona, 1949), es uno de los máximos exponentes internacionales en la investigación que vincula sistema nervioso –las neuronas, el cerebro– y cáncer. Ejerce en el servicio de Oncología del Hospital Clínic. Fue su responsable hasta el 2015.

Usted ha estudiado la relación entre sistema inmunológico y cáncer.
–Soy inmunólogo tumoral y siempre he investigado el microambiente que rodea al tumor: los linfocitos, los macrófagos… con el fin de atacar al cáncer. Por desgracia, hemos visto que cuando un tumor se ha aposentado bien, las células de su microambiente, que son parte del sistema inmunológico, cambian de chaqueta y se ponen de parte del tumor.

Autoagrede.
–Sí. Los macrófagos, que estaban para defendernos, se pasan al bando del cáncer. Los fibroblastos, que daban consistencia al tejido conectivo, apoyan al tumor, que las compra y lo favorecen. Así en todos los cánceres.

¿Y en las metástasis? [Diseminación de un cáncer a varios órganos]
–Sabemos que cuando se produce una metástasis existe un nido celular previo que se aprovecha de procesos inflamatorios crónicos asintomáticos, que tenemos en diferentes partes del cuerpo sin saberlo. El cáncer crece en núcleos inflamatorios.

¿Siempre?
-Si. Esto es muy importante. El cáncer siempre surge de un proceso inflamatorio, y crece más en ese ambiente. Es su microambiente.

¿Un ejemplo?
–Fácil: ¿qué hace el tabaco? Causa una inflamación crónica en los pulmones. Fumas e irritas constantemente los bronquios. Eso es un campo abonado –no todos los fumadores lo sufrirán– para que una célula cancerosa anide allí. Para que se produzca una mutación.

¿Qué ocurre en una inflamación?
–Las células del propio tejido inflamado se van multiplicando, con intención de repararlo, hasta que hay un error. La inflamación indica que hay células activadas por un virus, el tabaco, asbestos… No hablo de la inflamación que surge cuando te tuerces un tobillo. Esa no es cancerosa.

¿La solución del cáncer vendrá del propio sistema inmunológico?
–Es uno de los futuros más actuales. Se han identificado las células que impedían actuar al sistema inmunológico que debe defendernos. Esto es una revolución de hace cinco años. Hay fármacos específicos para tratar metástasis por melanoma, cáncer de riñón, y otros. Esas personas, antes morían en pocas semanas y ahora están viviendo hasta cinco años.

La línea inmunológica puede ser la respuesta al cáncer en la primera mitad del siglo XXI

¿Es la línea definitiva anticáncer?
–Con el cáncer nunca existirá una línea definitiva. La línea inmunológica, combinada con otras, puede ser la respuesta al cáncer en la primera mitad del siglo XXI. Pero la célula cancerosa se las sabe todas. Se hace resistente. Yo ya no estoy ahí.

¿Y en qué está usted?
–En el desarrollo de algo que identifiqué hace 20 años, cuando trabajaba en EEUU. Descubrí que células del cáncer de mama tenían un receptor [enlace] que es un neurotransmisor [mensajero químico entre neuronas]. Yo siempre he tenido la neurología en la cabeza, y la he estudiado muchísimo. Entonces pensé: si un producto de las neuronas libera una sustancia que se une a un receptor de la célula cancerosa, eso significa que existe una comunicación entre sistema nervioso y cáncer.

¿Lo confirmó?
–Sí. Un investigador de Sevilla, Miguel Muñoz, siguió mis publicaciones y demostró que prácticamente en todas las células cancerosas que él estudió existía aquél receptor neuronal que yo encontré. Lo detectó en tumores de colon, próstata, pulmón, cerebro y leucemias.

¿Y qué ocurrió?
–Vimos que esos cánceres también tienen receptores de otro neurotransmisor, la adrenalina. Luego, si en las células cancerosas existen receptores de neurotransmisores, eso significa que el sistema nervioso está dialogando con el cáncer. Y ahora viene lo fuerte.

Adelante.
–Últimamente, hemos demostrado  que el sistema nervioso, en general, propicia el crecimiento del cáncer, forma parte de la tumorogénesis, es decir, de la formación y el crecimiento del tumor. Varios investigadores de EEUU han aludido a esa relación en sus publicaciones.

¿Adónde lleva todo esto?
–Hace 20 años que voy detrás de demostrar que existe una conexión entre el sistema nervioso y el cáncer. Y es lógico, porque el sistema nervioso nos regula el rítmo cardiaco, la respiración, el intestino. Todo. La sustancia que yo he estudiado es un neurotransmisor inflamatorio: he observado la conexión entre inflamación, cáncer y sistema nervioso.

¿Esto relaciona al cáncer con los choques emocionales fuertes?
–Por ahí puede ir la cosa. Pero, yo he dicho por activa y por pasiva que las emociones no causan cáncer. El cáncer es consecuencia de un proceso lento, y el organismo tiene una capacidad de regeneración brutal. No es fácil generarlo. Surge de la rotura de muchos sistemas corporales.

Hay personas de 50 y pocos años que pierden el trabajo y año y medio después les surge un cáncer

De múltiples coincidencias.
–Si. Cada vez tenemos más evidencias de que cuando una persona sufre estrés crónico, de meses –por la muerte de una persona que te rompe la vida o la pérdida de un hijoesas emociones conducen a un estrés en el que se liberan citoquinas inflamatorias, sustancias que crean un ambiente proinflamatorio del que no se es consciente. Esto lo hemos visto en personas de 50 y pocos años que pierden el trabajo y año y medio después les surge un cáncer.

¿Si ese parado encuentra otro empleo el proceso maligno se detiene?
–Imposible saberlo. Si el estrés emocional ha durado muchos meses, es posible que el proceso canceroso ya vaya por libre. Lo importante es la cronificación del conflicto.

¿El sistema nervioso potencia las defensas inmunológicas?
–Claro. Cuando el sistema nervioso está equilibrado, las defensas están óptimas. Esto se ha demostrado. Un buen sistema nervioso que permite dormir bien, estar equilibrado y hacer ejercicio físico potencia el sistema de defensas. Y a la inversa, sabemos que los estados estresantes, deprimentes y crónicos, son estados proinflamatorios.

Riesgo de cáncer.
–Lo que causa el cáncer no es la emoción, sino el proceso que conduce a un ambiente celular inflamatorio, que es esa situación personal negativa. El estrés emocional crónico puede poner en marcha el proceso que inicia un cáncer.

¿Qué tipo de estrés es maligno?
–El contínuo, que va ligado a una depresión e impide dormir. Puede tener su origen en el trabajo o en una vida familiar infernal.

¿El control mental de cada persona en esas circunstancias límite es determinante? 

Sí. El control mental de cada cual es determinante. Se suma a su predisposición genética.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones” 

Que la vida me perdone las veces que no la viví

Que la vida me perdone las veces que no la viví. 

Que me perdone los momentos en los que el miedo se adueñó de mí. Que me perdone aquellos pasos que no seguí por no desviarme de mi camino, llano y seguro, por no desviarme de aquello que ya conocía, por miedo a sufrir.

Que la vida me perdone por todo lo que he dejado de hacer. Por todo lo que he perdido al ser desconocido y por mí temido, al salirse de mi zona de confort. Que la vida me perdone por dejar de ser yo misma buscando mi camino, en lugar de pisar por el que otros ya habían recorrido.

Que la vida me perdone por mirar continuamente al pasado y recordar todo aquello en lo que me había equivocado. Y que también me perdone cuando miraba al futuro preguntándome por todo aquello que con otras decisiones en la vida yo podía haber sido.

La vida es lo que es. La vida es el ahora no lo que fue ayer. La vida es este instante, saboréalo antes de que pase.

Que la vida me dé fuerzas para aprender

Ahora que sé esto que escribo, que la vida me dé fuerzas para aprender de estos errores que he cometido. No pretendo encadenarme a los recuerdos de aquello que ya he vivido. No pretendo sufrir sin sentido, y aunque sé que la vida dista mucho de ser un camino de rosas, lo que pretendo es no volver a equivocarme siempre con lo mismo.

Pretendo reír hasta que las lágrimas se apoderen de mí o me duela la cara de pasar tanto tiempo así. Pretendo luchar por mis sueños hasta que de ellos sea su dueño. Pretendo hacer las cosas a mi manera y no preocuparme porque lo que haga en un futuro duela; nunca se sabe, no soy adivina, igual simplemente no duela nunca lo que ahora viva.

La vida no dura eternamente. No la desperdicies con los miedos que moran en tu mente. Vive cada segundo como si se fuera a acabar el mundo, porque eso es lo que te hará disfrutar de cada instante como si fuera el último.

Simplemente voy a vivir caminando a paso firme buscando aquello que me haga sentir bien. Aquello que merezca mi tiempo, mi esfuerzo y mi sonrisa, aquello que me haga feliz sin importar el cómo, el dónde y el con quién.

Voy a mirar hacia delante y a brillar con luz propia. No voy a dejar que me afecten las dudas de otros y se me claven en la mente como si fueran propias. No voy a temblar de miedo ante lo que aún no conozco, simplemente voy a lanzarme hacia delante y aprender poco a poco.

Que la vida me perdone y me dé tiempo para hacer todo lo que quiero

Pero, ante todo, que la vida me perdone por el tiempo que he desperdiciado mirándome al ombligo, preguntándome si todo podía cambiar, pero sin hacer nada para conseguir mi cometido. Y por eso, le pido a la vida que me perdone y me dé tiempo para que ahora que entiendo todo esto, pueda hacer todo lo que quiero y merezco.

Ahora he comprendido que sólo si yo actúo y decido, las cosas cambian en cualquier sentido. Puede ser bueno o malo, pero quedarse donde estás por miedo a lo desconocido no ayuda a obtener las recompensas que crees que en tu vida has merecido.

Mírate al espejo y visualiza como quieres ser. Ese es tu camino, esa es tu razón de ser.

No es más sabio el que menos sufre, sino el que no se rinde a pesar de lo sufrido. El que se mueve buscando un nuevo sentido a su vida. El que, aunque tiene miedo no duda en conquistarlo para lograr conseguir una nueva vida. El que sabe que, si no te mueves caducas, y si caducas te arrepentirás de no haberte movido.

Sé valiente y vive. Sé valiente y salta, corre, lucha, ríe y llora. Sé valiente ante el mundo porque para eso has nacido. Sé tú y no le tengas que pedir perdón a tu vida. Porque aquello que no hayas vivido no vuelve a ti día tras día.

Solo tenemos una vida ¡Haz que cuente! y elige como vivirla.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “5 cosas que lamenta la gente antes de morir”  

Para funcionar bien, el cerebro necesita desconectarse

El neurocientífico Facundo Manes advirtió que es necesario “no hacer nada” y hasta aburrirse, para contribuir a la salud de la mente.  El desafío intelectual, la vida social, dormir bien, ejercitarse y evitar el estrés.

El cerebro humano es la estructura más compleja del Universo, tiene más neuronas que las estrellas que existen en la galaxia, y todo lo que hacemos y nos define, depende de él. Así describe el neurocientífico Facundo Manes al órgano más fascinante del que disponen las personas, cuyo funcionamiento se dedica a investigar, pero también a difundir con tanto entusiasmo como claridad, en la convicción de que desentrañar las claves de nuestra mente nos ayuda a vivir mejor como individuos y como sociedad.

De visita en Córdoba para dar una charla sobre “El desarrollo personal y social” en el marco del ciclo Pensar el cerebro, Manes –director del Instituto de Neurociencia de la Fundación Favaloro– explicó qué hay que hacer para mantener la mente sana, y cómo la afectan dos males de este tiempo: multitarea e hiperconectividad.

¿Por qué es importante pensar el cerebro? 

–Por muchísimo tiempo no pensamos el cerebro, ya que por millones de años la especie humana se dedicó básicamente a proteger el territorio, conseguir alimento y cuidar a los suyos. Recién mucho después empezamos a pensar quiénes somos, para qué estamos, e inclusive qué nos hace humanos. Y ahí nos dimos cuenta de que todo lo que hacemos lo hacemos con el cerebro, y de que todo lo que somos depende del cerebro, y eso fue de alguna manera el motor en las investigaciones en neurociencias. De hecho, una pequeña lesión cerebral en un área estratégica nos puede llevar a perder la memoria, la identidad, la capacidad de hablar, o a cambiar la personalidad. Por eso co­nocer el cerebro es importante porque nos va a ayudar a comprender quiénes somos y a mejorar el aprendizaje, el trabajo en equipo y el desarrollo.

¿Qué puede hacer una persona para aprovechar al máximo su capacidad?

–No es una sola cosa sino varias las que hay que hacer para proteger al cerebro. Lo primero, cuidar que la glucemia y el colesterol estén en valores normales y evitar el sobrepeso.

Todo lo que ayuda al ­corazón le sirve al cerebro, entonces.

–Exactamente. Al cerebro también le hace bien el ejercicio físico, que además de ayudar al sistema vascular, genera nuevas conexiones neuronales, y es un buen ansiolítico y un buen antidepresivo. Y a su vez, hay que sumar el desafío intelectual, que es hacer algo que nos cueste: aprender un idioma, algo nuevo. Otro factor es la vida social, porque estar conectado con otra gente es muy impor­tante para el cerebro porque im­plica estímulos diferentes. Y la otra cosa es combatir el estrés crónico, que afecta al cuerpo y a la mente, y dormir bien, porque el sueño es salud. O sea que para que el cerebro funcione bien, hay que tener un sueño reparador. Hoy disponemos de datos de que la gente que no duerme bien tiene más riesgo de sufrir Alzheimer. Eso implica dormir las horas necesarias, aparte de relajarse, porque hoy, además, mucha gente se va a la cama con la oficina a cuestas: el celular, el iPad , el teléfono.

¿Cómo impactan el mul­titasking y la hiperconecti­vidad?

–La multitarea disminuye el rendimiento cognitivo. Mucha gente se confunde al pensar que haciendo muchas cosas al mismo tiempo va a ser más pro­ductivo, y es al revés. Ese es un mito que hay que erradicar porque el cerebro funciona mejor cuando se hace una cosa por vez. Un ejemplo que suelo dar 
es el de Franz Kafka, que era famoso por escribir un texto 
en pocas horas. Imagínalo hoy tratando de escribir rodeado 
de internet, noticias on line , y alarmas de twitter, Facebook y WhatsApp…

¿Qué efecto tiene entonces la tendencia a estar hiperconectados todo el día, todos los días? 

–La tecnología es fantástica, soy un enamorado de la tecnología moderna que nos facilita un montón de cosas. Además, el avance tecnológico es inevitable y hay que aprovecharlo, pero también tenemos que ser cuidadosos. Y esto implica estar desconectados de la tecnología una parte del tiempo que estamos despiertos, porque eso es muy importante para el cerebro.

¿Por qué? 

–Porque cuando está desconectado, cuando “no estamos haciendo nada” el cerebro trabaja muchísimo, y ese tiempo es clave para que procese la información que adquirió cuando estaba atento. Necesitamos desconectarnos de la tecnología para ser introspectivos, para poder pensar, para aburrirnos, para imaginar el futuro. Y sobre todo en el caso de los chicos: tienen que volver a aburrirse, a volver a imaginar, no pueden estar todo el día conectados.

¿En ellos la hiperconexión impacta de una manera diferente?

–No lo sabemos, porque el cerebro recién termina de desarrollarse después de los 20 años, y hay investigaciones aún en curso sobre qué impacto tendría en esa etapa. Pero en cualquier caso hay dos grupos ya sean niños o adultos: uno integrado por quienes ya tienen tendencias obsesivas, compulsivas o ansiosas, en los que se van a disparar más conductas de ese tipo; y otro, de personas que no tienen esas tendencias, a quienes el uso de la tecnología en forma moderada no los va a afectar, sino al contrario, va a ser un facilitador de un montón de cosas.

La última: ¿cuál es hoy, en su opinión, el mayor desafío que plantea el estudio del cerebro? 

–Creo que hemos aprendido ciertos aspectos de su funcionamiento, por ejemplo cómo tomamos decisiones, la memoria, el olvido, el lenguaje, la percepción. Pero todavía no tenemos una teoría general sobre el cerebro, de modo que el mayor desafío es construir una teoría general sobre cómo funciona nuestra mente, que es el órgano que nos hace humanos y que, además, es el único en el Universo que intenta entenderse a sí mismo.

Quién es Manes

Profesión. Es director del Instituto de Neurociencia de la Fundación Favaloro y rector de la Universidad Favaloro.

Estudios. Manes estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y luego en la Universidad de Cambridge, Inglaterra (Master in Sciences).

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Las quejas son un veneno para tu cerebro

Hipnosis Ericksoniana: el viaje al inconsciente

¿Qué es exactamente?

La Hipnosis Ericksoniana fue creada por Milton Erickson, médico psiquiatra y psicólogo clínico. También se la conoce como Hipnosis Naturalista.

La Hipnosis Ericksoniana es un arte en el que el hipnoterapeuta potencia las capacidades, recursos, talentos del cliente. Todo reside en el inconsciente de la persona a tratar y se utiliza para resolver problemas que puedan estar asomando, sean de origen antiguo o reciente y sea cual sea su envergadura, físico o emocional

Usa un lenguaje muy específico y a modo de invitación. Es un lenguaje abierto. El terapeuta adquiere la habilidad de que cada cliente consiga su propio trance en coherencia con su estructura interna.

La hipnosis ericksoniana parte del principio que todos tenemos en nuestro interior, la capacidad suficiente y necesaria para superar cualquier dificultad que se nos presente, sólo que no hemos aprendido a dar con ello.

La habilidad del terapeuta es conseguir que emerjan todas estas respuestas necesarias y los desbloqueos que se estén necesitando.

¿Qué diferencia hay entre la Hipnosis Clínica y la Hipnosis Ericksoniana?

Cuando Milton Erickson creó su método venía de la Hipnosis Clínica.

La Hipnosis Ericksoniana se fundamenta en la participación constante a nivel consciente. A menudo, utiliza el lenguaje metafórico para guiar al inconsciente de la persona hacia el foco de conflicto, llevará al consciente al ritmo y velocidad que la persona necesite.

La Hipnosis Clínica, utiliza sugestiones directas, a modo de órdenes. No se usa únicamente como terapia, puede ser con intención investigadora que la Ericksoniana también tiene, pero apremia el ánimo terapéutico.

¿Qué es un trance?

Cada día te introduces en estados de trance sin tu saberlo. Mientras viajas en transporte público, te vas mentalmente y a nivel de sentidos, literalmente del lugar e incluso en tiempo, trasladándote a lugares del pasado o de posibles futuribles. También, por la noche, entras en trance. Todos ellos se originan de manera espontánea, conviviendo de manera normal con nosotros. A diferencia del trance en hipnosis.

Es un estado de consciencia alterado natural en el ser humano.

Es entrar en un estado de vigilia como el que entras antes de conciliar el sueño.

El trance, el inconsciente…

El trance se puede producir de manera directa, indirecta situaciones de cambio personal, estados de bienestar, cómo crear e incluso experiencias expansivas de consciencia.

En el inconsciente residen todas las experiencias vividas, lo aprendido de ello y las resonancias de las emociones.

En el inconsciente están las motivaciones que adquirimos y todos los potenciales residentes.

Es el que nos mueve, en un 90% de nosotros mismos, dentro de nuestra actividad diaria en cualquier conducta o hábito desde que nacemos hasta que morimos.

Regula funciones básicas orgánicas como el sistema circulatorio, respiratorio, sistema inmunológico, nervioso, endocrino…
Es la parte más libre que tenemos en nosotros mismos. Es ilimitada. Va más allá de lo que la mente racional puede llegar a acceder y comprender. Asume realidades antagónicas que la mente ha determinado como realidades en la dualidad.

El trance ayuda a acceder a todo ello con una intención terapéutica muy intensa y clara, con un potencial a disposición en un estado entre la vigilia y el sueño.

¿Me puedo quedar colgado en un trance?

NO. Y es un no rotundo.
Siempre se entra y se sale por larga que sea una inducción. Si la inducción no va en coherencia con la persona, el consciente junto con el inconsciente rompe el trance de inmediato.

Del único trance que estás colgado es del negativo. Es decir, todo aquello que te sucede, en el día a día, cuando una y otra vez revisitas momentos del pasado doloroso sin salir de las sensaciones y estados. También de la proyección en negativo de un futuro del que no vemos salida.

¿Qué se trabaja a través de una sesión de Hipnosis Ericksoniana?

De todo. Desde estados en los que nos podemos sentir alterados, con angustia, ansiedad, fobias, resolución de traumas, resolver creencias limitadoras que impiden seguir con la vida que queremos tener, miedos, impactos emocionales, comportamientos que queremos mejorar, conflictos relacionales, problemas de concentración, para ser más resolutivos, problemas de autoestima y autovaloración, dolores físicos…

También para potenciar estados bonitos y expansivos que la propia persona tiene consigo.

¿Es útil en toda franja de edad?

De hecho, de manera espontánea, ya la usamos cuando contamos cuentos a nuestros hijos cuando son pequeños, sin ser muy conscientes de los mensajes que enviamos al inconsciente a través de aquellas imágenes que se crean ellos mismos en su imaginación.

Es útil, siempre utilizando una inducción adecuada a cada persona, bien modelada, con un buen estado centrado por parte del hipnoterapeuta y una hermosa empatía con la persona que precisa de la hipnosis.

Sabías que…

La hipnosis existe desde el Siglo XXX a.C. Existen registros en los papiros egipcios, en los que constan inducciones de sacerdotes.

Y en el Siglo XI, Avicena, sabio, filósofo y médico Iraní ya descubrió que la metáfora, la imaginación, la sugestión era capaz de enfermar y de sanar a las personas.

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya: “La armonía de las emociones

Emotiva carta de un padre a su hija sobre el amor propio

“Nunca será tu trabajo mantenerlo interesado”, explica el padre a su pequeña para mostrarle que “tu única tarea es saber muy dentro de tu alma que tú eres digna de interés”.

Dejar de querer complacer al otro y cultivar el quererse a uno mismo.

Ese es el mensaje que le entrega un padre a su pequeña hija a través de una emotiva carta que se ha tomado las redes sociales bajo el título “Una carta de un papá a su pequeña hija (sobre su futuro esposo)”.

Kelly M. Flanagan es un psicólogo clínico estadounidense y autor de la conmovedora misiva, quien tomó la determinación de dedicar unas líneas a su hija, a quien llama “Cutie-Pie”, navegando por Internet encuentra consejos para que las mujeres mantengan el interés de sus parejas y eviten ser abandonadas o engañadas.

Explicó que sus palabras también están dedicadas para su esposa y a “cada mujer adulta que he conocido dentro y fuera de mi oficina de terapia. Mujeres que nunca han conocido la voz de un papá”. Además, extiendo su carta a “la generación de niños que se convertirán en hombres y que necesitan que les recuerde lo que es realmente importante”.

A continuación te dejamos la conmovedora carta:

Querida Cutie-Pie

Recientemente, tu madre y yo estábamos buscando algo en Google. A la mitad de escribir la pregunta, Google nos mostró una lista con las búsquedas más populares en el mundo. La búsqueda más popular en la lista era “Cómo mantenerlo interesado”.

Me sorprendió. Revisé varios artículos de la incontable cantidad que aparecieron acerca de cómo ser sexy y sexual, cuándo llevarle una cerveza en vez de un sándwich y las formas de hacerlo sentir más inteligente y superior.

Me enfurecí.

Pequeña, esto no es, nunca ha sido y nunca será tu trabajo “mantenerlo interesado”.

Pequeña, tu única tarea es saber muy dentro de tu alma –en ese lugar inquebrantable que no se transforma por el rechazo, la pérdida o el ego– que tú eres digna de interés. (Si puedes recordar que todos también son dignos de interés, estarás por ganar la batalla de tu vida. Pero esa es otra carta para otro día.)

Si puedes estar segura de que vales en este sentido, serás atractiva en la manera más importante del mundo: atraerás a un chico que sea digno de tu interés y que también querrá pasar su vida invirtiendo todo su interés en ti.

Pequeña, quiero decirte algo acerca del hombre que no necesita que lo mantengan interesado, porque él sabe que tú eres interesante:

No me importa que ponga los codos en la mesa –siempre y cuando él ponga sus ojos en la manera en que tu nariz se frunce cuando sonríes. Y que luego no puede dejar de ver.

No me importa si no puede jugar golf conmigo –siempre y cuando él pueda jugar con los hijos que le des y disfrute todas las formas gloriosas y frustrantes en las que se parecen tanto a ti.

No me importa que no persiga el dinero –siempre y cuando él persiga su corazón y siempre lo lleve de vuelta a ti.

No me importa si es fuerte –siempre y cuando él te dé espacio para ejercitar la fuerza que hay en tu corazón.

No me podría importar menos si vota –siempre y cuando se levante cada mañana y te elija un lugar de honor en tu casa y un lugar para venerarte en su corazón.

No me importa el color de su piel –siempre y cuando él pinte el lienzo de sus vidas con pinceladas de paciencia, sacrificio, vulnerabilidad y ternura.

No me importa si fue educado en esta religión o en otra o en ninguna –siempre y cuando haya sido educado para valorar lo sagrado y para saber que cada momento de la vida y cada momento que pase contigo es algo profundamente sagrado.

Al final pequeña, si te topas con un hombre como ese y parece que él y yo no tenemos nada en común, en realidad tendremos en común lo más importante:

“Tú”

Porque al final, pequeña, la única cosa que debes hacer para “mantenerlo interesado” es ser tú misma.

Tu hombre eternamente interesado:

*Papá*

*Si lo desea, puede leer la publicación: Amarnos a nosotros mismos

La bondad es la base de la felicidad y la salud

Es un prestigioso maestro de budismo tibetano y ha venido a impartir enseñanzas en la Casa del Tibet de Barcelona.

Me cuenta su historia con detalle y me dice: “Tú ya la resumirás”. Insiste en su objetivo de compartir con los nepalíes todo lo que los monjes tengan, sobre todo desde el terremoto. Entiendo enseguida que la bondad es la máxima expresión de la inteligencia: el vínculo entre monjes y pueblo será indestructible. Aquí… no aprendemos. Aprovecho para preguntarle por la cabeza rapada de los monjes budistas: “Es lo más cómodo”, ríe. Y por la desaparecida monarquía nepalí: “Ahora el pueblo la añora, viendo lo corruptos que son los gobernantes que la han sucedido”. Ay.

¿Qué tal por Nepal?

Recuperándonos del terremoto, ayudando a la gente.

¿Los monjes ayudan?

Tras el terremoto, ordené abrir las puertas de mis monasterios.

¿Sus monasterios?

Coordino siete monasterios de budismo tibetano en Nepal, en los que formamos ahora mismo a unos 300 estudiantes, meditadores, futuros monjes…

Abrió las puertas, dice.

Les dije a mis monjes y monjas que abriesen a todo el mundo nuestras cocinas, nuestros baños, nuestros dormitorios, y montamos hospitales de campaña…

La gente ahora debe de venerarlos…

Es lo que debíamos hacer. Conseguí montar casas para 30 familias en una aldea remota, y luego vino el presidente de Nepal a apuntarse la medalla, ja ja…

Los políticos son así.

La única política justa será la basada en la bondad. Un político bondadoso, que ame al otro, jamás será injusto ni corrupto.

¿Esto enseña en sus monasterios?

Sí. Hablé hace poco con mi ex-alumno Jon Kabat-Zinn, que se basó en la meditación budista para crear el mindfulness

La conciencia o atención plena.

Le dije: si la atención plena se emplea hoy para ganar competiciones deportivas, disparar mejor, producir más beneficios… ¿no es malbaratarla?

¿Qué dijo Kabat-Zinn?

Que se planteaba lo mismo, pero que el éxito del mindfulness ya se le había escapado de las manos, que ya no podía controlarlo.

¿Y qué le dijo usted?

Más que mindfulness (conciencia plena), toca enseñar kindfulness: bondad plena.

¿Bondad plena?

La bondad es la base de todo. Voy a decirle algo muy útil para vivir más sabiamente…

Le escucho.

Primero, calma: sin calma, no hay claridad mental ni bondad.

Calma.

Y sin bondad, no hay felicidad ni salud.

Bondad.

Y la bondad consiste en querer lo mejor para el otro, regocijarte de sus éxitos y felicidad.

Por aquí somos bastante envidiosillos…

No seréis felices, pues. Voy a recordarte las tres causas de la infelicidad

A ver.

Una, no apreciar lo que tienes. Dos, llevarte mal con otro. Tres, envidiar el éxito de otro.

Entonces, para ser feliz…

Alégrate de lo que tienes, sea lo que sea. Pide disculpas y reconcíliate. Y regocíjate del éxito de los demás.

¿Así seré feliz?

Claro, verás que la felicidad se multiplica en ti. ¿O prefieres vivir enojado, tenso, enfermo? Es que la felicidad procura salud.

¿Están los nepalíes mejor predispuestos para la felicidad que yo?

Son muy espiritualesLe daba una manta a uno… ¡y se preocupaba de si la tenía también su vecino! He visto cómo se ensancha su corazón en los momentos duros. Todo lo comparten. ¡Qué lección me han dado!

Y eso que usted es monje budista…

Cada año imparto clases a Richard Gere, Daniel Goleman, Cher… y les digo esto: sin bondad no hay nada bueno ni valioso, ni familia, ni sociedad, ni mundo.

¿Qué les enseñaría a los jóvenes occidentales?

Que todos somos valiosos por igual, tengamos lo que tengamos. Y aprended a estar satisfechos y contentos, sea lo que sea lo que tengáis. Y respetaos a vosotros mismos.

¿Cómo era usted de joven?

Arrogante, mi madre me enseñó humildad.

¿Cómo es eso?

De muy niño fui elegido como reencarnación de un lama, en mi Tíbet natal, y a los ocho años yo era un monje tratado como un semidiós. Pero mi amada madre me tomaba de la mano y me susurraba: “Hijo, no vayas a creerte que eres más que nadie”.

Buena lección.

Otra fue la invasión china, que nos obligó a los monjes a huir entre disparos, templos incendiados, persecuciones…

¿Lo da por bien empleado?

Aprendí que nunca estás arriba para siempre ni abajo para siempre. Sufrimos mucho, sin dinero, sin comida, sin papeles, atravesando montañas, mis padres y yo… Y nos instalamos en Nepal.

¿Por qué Nepal?

Sabíamos que había lugares sagrados importantes, y queríamos preservar ahí el budismo tibetano, ya que en Tíbet se perdía…

¿Y lo ha conseguido?

Sí: enseño budismo tibetano en monasterios nepalíes.

¿Y cómo está el budismo en Tíbet?

Mejorando. Y cada día hay más chinos atraídos por el budismo: China fue budista en el pasado, y volverá a serlo en el futuro.

Qué paradoja: quisieron conquistarles y acabarán conquistados.

A China la salvará el budismo. Es un país con tantos desequilibrios, personas muy ricas y muy pobres, unas instruidas y otras analfabetas… que sólo el budismo podrá insuflarle el equilibrio necesario para sobrevivir.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mensaje de los indios hopi: Amor Incondicional

Enfrentarse al dolor

       ¿Cómo se enfrenta usted al dolor?

Me temo que la mayoría de ustedes lo hace de una manera muy superficial. Nuestra educación, nuestra enseñanza, nuestro conocimiento, las influencias sociológicas a las que estamos expuestos, todo nos torna superficiales.

Una mente superficial es la que escapa acudiendo a la iglesia, a alguna conclusión, a algún concepto, a alguna creencia o idea. Todos esos son refugios para la mente superficial que sufre. Y si no podemos encontrar un refugio, construimos un muro alrededor de nosotros y nos volvemos cínicos, duros, indiferentes, o escapamos hacia alguna fácil reacción neurótica. Todas estas defensas contra el sufrimiento impiden una futura investigación…

Por favor, observe su propia mente, observe cómo justifica sus sufrimientos, cómo se absorbe en el trabajo, en las ideas, o se aferra a una creencia en Dios o en una vida futura. Y si ninguna explicación, ninguna creencia ha sido satisfactoria, escapa a través de la bebida, del sexo, o volviéndose cínico, duro, amargo, irritable… Generación tras generación, ello ha sido transmitido por los padres a sus hijos, y la mente superficial jamás quita el vendaje de esa herida; de hecho, no conoce el dolor, no está realmente familiarizada con él. Tiene tan sólo una idea acerca del dolor. Tiene una imagen, un símbolo del dolor, pero jamás se enfrenta al dolor; sólo se enfrenta a la palabra dolor.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

Personas que no aportan nada ¿Cuándo dejarlas marchar?

“Cuando el amor aprieta, es que no es de tu talla”

Esta frase, que leí en algún lugar, se me ha quedado impresa porque recurre a un símil particularmente esclarecedor. Cuando vamos a la tienda y nos probamos un par de zapatos o un vestido, si nos queda chico, pedimos una talla mayor, nos damos cuenta inmediatamente de que no está hecho a nuestra medida y debemos cambiar. Sin embargo, lo que resolvemos en cuestión de segundos en una tienda puede llevarnos años cuando se trata de las relaciones interpersonales. Y es que normalmente nos aferramos a las personas y a las experiencias que hemos vivido con ellas, aunque nos hagan daño o ya no nos aporten nada gratificante.

A veces nos resistimos a aceptar que hay relaciones que están heridas de muerte y prolongar su agonía solo implica hacerse daño innecesariamente, es como hurgar en la herida para provocar más dolor. Cuando una persona no nos aporta nada, lo mejor es dejarla marchar. De esta forma ambos podremos pasar página con mayor rapidez y mirar al futuro.

Las señales que indican que una relación ha llegado a su fin

-Los intereses han cambiado. A veces conocemos a personas en determinadas etapas de nuestra vida, personas con las cuales conectamos inmediatamente pues descubrimos gustos e intereses comunes. Sin embargo, con el paso del tiempo todos cambiamos y no es difícil que desarrollemos intereses distintos que nos alejen. Cuando sentimos que “nada es lo mismo”, ha llegado el momento de replantearnos el sentido de la relación, sobre todo si la otra parte ya ha decidido que la separación es el mejor camino.

-Los acuerdos son una misión imposible. Hay relaciones en las que cada una de las partes quieren cosas diferentes por lo que llegar a un acuerdo es casi imposible. En estos casos lo usual es que las discusiones sienten casa, se convierten en pan cotidiano y terminan afectando el equilibrio psicológico de todos los implicados. Cuando en vez de disfrutar del tiempo que pasamos con el otro, lo empleamos en discutir, ha llegado la hora de dejar ir esa relación pues aporta más cosas negativas que positivas.

-La confianza se ha esfumado. En cualquier tipo de relación, ya sea de pareja o de amistad, la confianza y la sinceridad son pilares fundamentales. Cuando se deja de confiar en el otro se comienza a desarrollar una relación basada en las dudas, la incertidumbre y el recelo. Este tipo de relación no es beneficiosa para nadie y, a la larga, si la confianza no se recupera, solo provocará dolor ya que es probable que ambas partes se hagan daño.

-El peso de la relación recae sobre una persona. Cuando sientes que eres el único que lucha para que la relación funcione, que llevas todos los problemas sobre tu espalda porque la otra persona no pone de su parte, ha llegado el momento de poner punto final. Una relación solo es satisfactoria cuando ambas partes están comprometidas y dispuestas a cambiar o a trabajar para solucionar las dificultades. Si solo una persona arrastra con el peso de los problemas, es porque el otro ha perdido el interés y eso significa que no tiene sentido seguir luchando por algo que ya no existe.

¿Por qué nos aferramos a este tipo de relaciones?

-Nostalgia. En muchas ocasiones nos aferramos a una relación simplemente porque hemos vivido buenos momentos y, cuando los recordamos, nos invade la nostalgia, un sentimiento que nos da la falsa sensación de seguridad. Simplemente preferimos mantenernos atados al pasado en vez de mirar al futuro.

-Miedo. Dejar ir a una persona que ha estado a nuestro lado durante mucho tiempo puede ser aterrador por lo que en ocasiones preferimos a “un malo conocido que a un bueno por conocer”. La creencia de que el futuro es incierto o de que no encontraremos a otra persona nos genera tal desasosiego que preferimos mantener el estado actual de las cosas.

-Hábito. Las relaciones que se han mantenido durante años han ido construyendo a su alrededor una serie de hábitos que han echado raíces. Abandonar estas costumbres y apostar por el cambio puede dar pereza y por eso, a veces preferimos quedarnos en nuestra zona de confort, al lado de una persona que en realidad ya no nos aporta nada.

-Esperanza. Detrás de la esperanza casi siempre se encuentra el amor, muchas personas se aferran a relaciones heridas de muerte simplemente porque tienen la esperanza de que el otro cambie. Sin embargo, recuerda que tampoco se le pueden pedir peras al olmo.

Dejar ir: Un proceso liberador

Cuando en una relación se llega al punto en el cual esta no nos reporta prácticamente nada positivo sino que se ha convertido en una carga de tensión, negatividad y problemas, lo mejor es dejar que esa persona se marche.

Al contrario de lo que muchos piensan, cuando ponemos ese dejar ir en la balanza, no suele ser doloroso sino liberador. Después de meses de discusiones, desencanto y estrés, poner punto final es un alivio. Por supuesto, eso no significa que sea sencillo y mucho menos fácil pero en muchas ocasiones es la única solución para poder continuar adelante.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

Cada persona libra su propia batalla

Lo cierto es que cada persona libra su propia batalla interna (algunos hasta la III Guerra Mundial). Una batalla de las que muchas veces desconocemos los detalles más importantes porque éstos solo están registrados en la mente de la persona que la libra. Por otro lado, una persona con buena o mala intención, rara vez es consciente de lo dañina que puede llegar a ser para los demás y para ella misma.

Esta inconsciencia se vuelve frecuente por una razón ajena a la intención: nuestra mente es como una locomotora que crea pensamientos sin pausa, de una forma frenética y vertiginosa. Da vueltas a todo, elabora hipótesis de lo que sucede a nuestro alrededor, hace suposiciones, crea nuevas ideas y conceptos, piensa y vuelve a pensar, anticipa lo peor y emite juicios sobre otros… Y también sobre nosotros mismos. Claro.

Ese incesante martilleo nos tortura, nos daña y como recuerdo nos deja basura mental. Los científicos afirman que tenemos más de 60000 pensamientos al día. Se estima que muchos de estos pensamientos (el 80% aproximadamente) en la mayoría de personas son negativos, tóxicos, disfuncionales…

Actuamos en automático gran parte del tiempo. Así, estamos extremadamente influenciados por nuestras creencias; convicciones que se formaron en nuestra tierna infancia y se arraigan a través de nuestras experiencias. Algunas de estas creencias están en nuestro subconsciente, y de esas creencias nacen nuestros pensamientos y juicios más inmediatos.

La mente y sus engaños

Si algunas de tus creencias son erróneas o enfermizas, muchos de tus pensamientos y juicios también lo serán. Constantemente estamos juzgando, nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás. Pero lo cierto es que la consecuencia más frecuente es el sufrimiento. Nuestra mente emite juicios para protegernos, por propia supervivencia, pero esto no quiere decir que en última instancia estos juicios secunden el propósito para el que fueron “convocados”.

Pensamos que el otro tiene el mismo punto de vista que nosotros y en parte por eso sufrimos tanto. Pero no, cada uno percibe la vida con unas gafas diferentes y lo que para mí significa una cosa, para ti probablemente signifique otra. Y en esa mentira de creer que todos deberían de tener nuestro punto de vista (el nuestro por supuesto), nos atrevemos a juzgar al otro. Incluso a nosotros mismos, olvidando la falacia que encierra juzgar el pasado desde el futuro, conociendo las consecuencias de una acción que entonces no eran seguras, solo probables. Al igual que algunas otras.

En los dos casos no son los demás los que te hacen sufrir. En el primero son las propias expectativas que tienes sobre esas personas las que te hacen sufrir. Esperamos que los demás sean como nosotros deseamos y nos volvemos incapaces de aceptarlos como realmente son. Ese es el principio y el final de la batalla, al mismo tiempo.

Paradójicamente, cuando dejas de juzgar y machacar a los demás, también dejas de juzgarte y machacarte a ti mismo, porque la forma con la que juzgamos también suele ser el modo con en el que nos juzgamos.

La aceptación y el amor lo curan todo

Cuando aceptas tu esencia (incluidas todas tus sombras), comienzas a ver con ternura las sombras de los demás. Cuando creemos que alguien nos ataca, en el fondo puede que ese alguien esté librando su propia batalla interna. Lo hacen desde la inconsciencia, desde sus heridas emocionales y sus estrategias de supervivencia aprendidas en la niñez, cuando se sentían profundamente heridas en su búsqueda de amor y aceptación. A veces, muchas veces, todo ello les lleva a actuar así.

Por eso, cuando creas que alguien te ataca, recuerda que es probable que no sea un ataque consciente, sino una sombra que tú imaginas o que el otro proyecta sin intención, al menos sin esa intención.

“El amor aumenta a medida que el juicio decrece”

Hemos de aceptar cuando otras personas no se comportan como a nosotros nos gustaría, cuando nos nos cuidan de la manera que deseamos pero lo hacen de otra. Estamos aquí para amar antes que juzgar, para sentir antes que razonar. Así, si alguien dibuja un círculo para excluirte, dibuja tú uno más grande para incluirle.

Recuerda que el amor aumenta a medida que el juicio se hace flexible, compasivo y piadoso. El amor nos da felicidad, el juicio estricto nos aporta sufrimiento. No entiendas el amor incondicional como algo que se puede quitar como un refuerzo o un castigo: el amor incondicional está por encima de eso.

¿Víctima o responsable de la batalla?

Si dejamos de juzgar y empezamos a mirar con el corazón, nuestro sufrimiento empezará a desaparecer. O eliges ser víctima o eliges ser responsable. La víctima justifica, miente, culpabiliza, se queja y se rinde. El responsable asume que lo que tiene en su vida no se debe a las circunstancias externas, sino que lo ha creado él mismo y él mismo es el único que puede cambiar su realidad.

La vida te va a proveer de experiencias para que abras los ojos, pero es decisión tuya ser víctima o responsable. Y el que no aprende de su propia historia, la vida lo condena a que se repitan sus errores. Serán experiencias diferentes en sus formas, pero igual en su fondo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Terapias neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro