Purifique su mente limpiando su casa

Las tareas domésticas pueden resultar sencillas, divertidas y ayudar a encontrar la armonía y serenidad interior.

¿Qué le parecería hacer la limpieza de casa como la hacen los monjes budistas? No es difícil, al contrario, es muy divertido. Si quiere purificar su alma sin moverse de casa, puede hacerlo transformando las tareas del hogar en un ejercicio espiritual”, señala el monje budista japonés Keisuke Matsumoto.

“La jornada de un monje comienza con la limpieza. Se barre el interior del templo, el jardín, y se friega el suelo de la sala principal. No limpiamos porque esté sucio o desordenado sino para librar al espíritu de cualquier sombra que lo nuble”, según el religioso, autor del “Manual de limpieza de un monje budista”.

¿No se cuenta acaso que uno de los discípulos de Buda encontró el nirvana o liberación del sufrimiento, mientras estaba barriendo?, recuerda este monje del templo Komyoji (www.koumyouji.com) de Tokio.

Para aplicar y aprovechar los consejos, prácticas y las reflexiones filosóficas y espirituales de Matsumoto, no hace falta llegar a tanto. Tampoco es necesario ser oriental, ni budista, ni retirarse a un monasterio zen, sino estar predispuesto a redescubrir la vida con una nueva mirada y efectuar, bajo una actitud diferente, una de las tareas humanas más universales: la higiene doméstica.

De hecho el propio Matsumoto, licenciado en Filosofía por la Universidad de Tokio y con un máster en administración de negocios, introdujo la mentalidad empresarial en el universo budista al sostener que “la gestión de un templo es análoga a la de una empresa. La única diferencia es que el objetivo no es la ganancia, sino la felicidad de sus fieles”. El monje también lleva el blog del templo y su página de Facebook recibe miles de visitas.

Si limpiamos y ordenamos nuestra casa nosotros mismos, nuestra mente se concentra en el presente, y en vivir el aquí ahora, una de las llaves de la felicidad y éxito en la vida y el trabajo, explica a Efe, el japonés Keisuke Matsumoto.

Para el religioso nuestro ambiente refleja nuestra mente y, donde existe desorden, no hay serenidad. “Si una persona puede llegar a ser verdaderamente feliz, incluso en un entorno desordenado, entonces debe ser Buda, es decir “un despierto, bromea.

Para la limpieza doméstica, según Matsumoto, no hace falta volver al siglo anterior, y “puesto que vivimos en el siglo XXI, podemos utilizar una aspiradora, no obstante, cualquiera que sea la herramienta o método que elijamos, lo que importa es mantener la actitud de no postergar lo que debería hacerse hoy.

CON LA ESCOBA, ATENTOS AL AQUÍ Y AHORA 

En esta sociedad moderna, el progreso conduce al mundo industrializado que, a su vez, nos impulsa a dejar de lado las tareas manuales. No niego el progreso en sí mismo, que también tiene sus beneficios, pero en medio del progreso tenemos que ser conscientes de nuestro estado mental, añade.

Según este monje los seres humanos tienden orgánicamente a pensar y actuar con la mente centrada en sí mismos, pero esa mente egoísta no les hace felices. Por otra parte, muchas personas están fuertemente conectadas con el mundo materialista y eso les distrae de pensar en lo que es más importante para ellos, y se olvidan de hacerlo.

“En ese sentido, efectuar la limpieza de la casa, o del templo en el caso de los monjes budistas, es una práctica diaria que ayuda a cultivar la mente, e incluso algo tan monótono como barrer el jardín con una escoba, logra revitalizarnos”, según Matsumoto.

¿Cómo podemos motivarnos cuando no nos gusta la limpieza de la casa o nos da pereza realizar las tareas domésticas?, le preguntamos al monje.

“Supongamos que usted es una persona muy ocupada pero, ¿se ocupa de lo que es realmente importante en su vida? No se convierta en un esclavo de la eficiencia. Observe su entorno más cercano en lugar del futuro o el pasado”, señala Matsumoto, para quien todo lo necesario para ser feliz ya está aquí”.

“Supongamos que no nos gusta el trabajo de la casa y pagamos a otras personas para limpiarla. Esto no está necesariamente mal. Hagamos lo que hagamos, será bueno, siempre y cuando vivamos en el momento presente”, añade.

En todo caso, según Matsumoto hay que tener presente que el ambiente de la casa es uno de los factores fundamentales que afectan directamente al estado de ánimo y hay que reflexionar si, mientras otra persona contratada limpia nuestro hogar, nos dedicamos a hacer algo más valioso que la limpieza doméstica o si mantenemos nuestra mente en calma.

En el budismo, no existe una división entre uno mismo y los demás. Consideramos que todas las cosas y seres son interdependientes unos de otros, destaca Matsumoto.

“Así, el ambiente que nos rodea está conectado con nosotros y refleja nuestra mente: cuando ese entorno es desordenado, nuestra mente también. Si mantenemos hermosa nuestra casa, nuestra mente estará muy clara y tranquila”, añade.

“Darse cuenta de que todo es interdependiente, es la lección espiritual primordial que puede extraerse de la realización de la limpieza doméstica”, explica a Efe.

DECÁLOGO DE LA LIMPIEZA CONSCIENTE 

No hay que dedicar mucho tiempo, ni hacer grandes esfuerzos para limpiar y ordenar, pero hay que cultivar el hábito de hacerlo cada día, señala Keisuke Matsumoto, quien brinda un decálogo de recomendaciones y claves para encontrar la armonía y la serenidad, realizando las tareas domésticas de forma atenta, y eliminando las impurezas que nublan nuestra alma:

1.- Quienes no cuidan los objetos, tampoco cuidan de las personas. Cualquier objeto ha sido creado con esfuerzo y dedicación. Cuando limpiemos o pongamos orden, debemos tratarlas cosas con cuidado.

2.- Tengamos gratitud hacia las cosas que nos han sido útiles y, cuando realmente no las necesitemos, hagámoslas resplandecer con una nueva luz dándoselas a quien pueda hacer buen uso de ellas.

3.- La limpieza debe hacerse a primera hora de la mañana. Si empezamos en silencio, rodeados por la calma, cuando la vegetación y las personas de alrededor aún duermen, nuestro corazón se sentirá en paz y nuestra mente despejada.

4.- Por la noche, antes de irnos a dormir, debemos recoger, guardar y ordenar las cosas que hemos utilizado y desordenado durante el día, para dejarlas tal y como estaban, y facilitar la limpieza al día siguiente.

5.- Puede que al principio nos cueste, pero si conseguimos limpiar por la mañana y ordenar por la noche, notaremos como nuestro espíritu y cuerpo se mantienen despejados a lo largo del día y podremos disfrutar de una espléndida jornada.

6.- Antes de limpiar, hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la piel la frescura del aire que entra, hace que uno se sienta más despierto y puro y, si llenamos con éste los pulmones, las ganas de limpiar surgen de forma natural.

7.- El aire que entra es templado y agradable en primavera y otoño, bochornoso en verano y gélido en invierno, pero sentir su benevolencia y su dureza en nuestra piel nos pone en contacto con nuestra fragilidad humana, la Naturaleza y la fuerza de la vida.

8.- Para respetar la vida, evitando que proliferen los insectos y tener que matarlos innecesariamente, debemos recoger después de las comidas, tirar la basura orgánica, evitar que se acumule el agua en sitios y recipientes y podar bien la vegetación.

9.- En vez de arrepentirnos del pasado o preocuparnos por el futuro, debemos vivir plenamente el ahora y esforzarnos por no arrepentirnos mañana. Aplicado a purificar el espíritu mediante la limpieza sería: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

10.- Repartir y rotar la limpieza entre todos los miembros de la familia ayuda a valorar lo que los demás hacen por nosotros. Comprender que nuestras existencias dependen unas de otras nos ayuda a trabajar en equipo y a hacer las cosas pensando en los otros.

DESTACADOS:

– Si limpiamos y ordenamos nuestra casa nosotros mismos, nuestra mente se concentra en el presente, y en vivir el aquí ahora, una de las llaves de la felicidad y éxito en la vida y el trabajo, explica a Efe, el monje budista japonés Keisuke Matsumoto.

Para el budismo no hay una división entre uno y los demás;  todas las cosas y seres son interdependientes. Nuestro entorno está conectado con nosotros y refleja nuestra mente: cuando está desordenado, nuestra mente también. Si mantenemos nuestra casa hermosa, nuestra mente estará muy clara y tranquila”, señala Matsumoto.

– “Antes de limpiar por la mañana hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la piel la frescura del aire hace que nos sintamos más despiertos y puros, nos pone en contacto con la Naturaleza y la fuerza de la vida y, al llenar nuestros pulmones, surgen naturalmente las ganas de hacer la limpieza doméstica”, según Matsumoto.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

El castigo de la indiferencia

La indiferencia es una forma de agresión psicológica.

Es convertir a alguien en invisible, es anularlo emocionalmente y vetar su necesidad de conexión social para llevarlo a un limbo de auténtico vacío y sufrimiento. Dicha práctica, como ya sabemos, abunda en exceso en muchos de nuestros contextos: la vemos en escuelas, en relaciones de pareja, familia e incluso entre grupos de amigos.

Falta de comunicación, evitación, hacer el vacío de forma expresa, frialdad de trato… Podríamos dar mil ejemplos sobre cómo se lleva a cabo la práctica de la indiferencia, y sin embargo, el efecto siempre es el mismo: dolor y sufrimiento. El dolor de ese niño que sentado en un rincón del patio, ve como es ignorado por el resto de sus compañeros. Y el sufrimiento también de esa pareja que de un día para otro, percibe cómo su ser amado deja de mostrar la correspondencia emocional de antes.

Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. A su vez, lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte. -Elie Wiesel-

Nadie está preparado para habitar en ese vacío social donde los demás pasan a través nuestro como si fuéramos una entidad sin forma. Nuestras emociones, nuestras necesidades y la propia presencia están ahí y demandan atención, ansían afecto, respeto… ser visibles para el resto del mundo. ¿Cómo afrontar esas situaciones?

La indiferencia, la invisibilidad social y el dolor emocional

La definición de la indiferencia es a simple vista bastante sencilla: denota falta de interés, de preocupación e incluso falta de sentimiento. Ahora bien, más allá de las definiciones de diccionario están las implicaciones psicológicas. Están, por así decirlo, esos universos personales donde hay ciertas palabras con más relevancia que otras. El término “indiferencia”, por ejemplo, es sin duda uno de los más traumáticos.

Así, hay quien no duda en decir que lo opuesto a la vida no es la muerte sino la falta de preocupación, y ese vacío absoluto de sentimientos que dan forma cómo no, a la indiferencia. No podemos olvidar que nuestros cerebros son el resultado de una evolución, ahí donde la conexión social y la pertenencia a un grupo nos han hecho sobrevivir y avanzar como especie.

Interaccionar, comunicar, ser aceptado, valorado y apreciado nos sitúa en el mundo. Esos procesos tan básicos desde un punto de vista relacional nos hace visibles no solo para nuestro entorno, sino también para nosotros mismos. Es así como conformamos nuestra autoestima, así como damos forma también a nuestra identidad. Que nos falten esos nutrientes genera serias secuelas, implicaciones que es necesario conocer. Veámoslos.

La indiferencia genera una fuerte tensión mental

Las personas necesitamos “leer” en los demás aquello que significamos para ellos. Necesitamos certezas y no dudas. Ansiamos refuerzos, gestos de aprecio, miradas que acogen, sonrisas que comparten complicidades y emociones positivas… Todo ello da forma a esa comunicación no verbal donde quedan incrustadas esas emociones que nos gusta percibir en los nuestros a diario. El no verlas, el percibir solo una actitud fría, provoca ansiedad, estrés, y tensión mental.

Confusión

La indiferencia genera a su vez otro tipo de dinámica desgastante, a saber, se rompe un mecanismo básico en la conciencia humana: el mecanismo de acción y reacción. Cada vez que actuamos de una cierta manera, esperamos que la otra persona reaccione en consecuencia.

Si bien a veces esta reacción no es la que esperábamos, resulta muy difícil de comprender la ausencia total de ella. La comunicación se vuelve imposible y el intento por interactuar se hace forzado y desgasta. Todo ello nos confunde y nos sume en un estado de preocupación y sufrimiento.

Da origen a una autoestima baja

Al no obtener ningún tipo de respuesta, de refuerzo por parte de las otras personas, se corta cualquier retroalimentación que podamos tener. En las etapas de formación de la personalidad, esto puede repercutir gravemente en la autoimagen. Es probable que aquella persona que ha recibido indiferencia en estas etapas, llegue a creer que no vale la pena interactuar con ella, dando lugar a una fuerte inseguridad.

¿Cómo reaccionar frente a alguien que me trata con indiferencia?

Las personas, como seres sociales que somos y dotados a su vez de unas necesidades emocionales, aspiramos a establecer una relación de constante interacción con nuestros seres queridos: familia, amigos, pareja… Si en un momento dado empezamos a percibir silencios, vacíos, frialdad y despreocupación, nuestro cerebro (y en concreto nuestra amígdala) entrará en pánico. Nos avisará de una amenaza, de un miedo profundo y evidente: el de percibir que ya no somos amados, apreciados.

Lo más razonable en estas situaciones es entender qué sucede. Esa desconexión emocional siempre tiene un origen y como tal debe ser aclarado para que poder actuar en consecuencia. Si hay un problema lo afrontaremos, si hay un malentendido lo solucionaremos, si hay desamor lo asumiremos e intentaremos avanzar. Porque si hay algo que queda claro es que nadie merece vivir en la indiferencia, ninguna persona debe sentirse invisible en ningún escenario social, ya sea en su propio hogar, en su trabajo, etc.

Asimismo, hay un aspecto que es necesario considerar. La indiferencia largamente proyectada sobre alguien en concreto o sobre un colectivo es una forma de maltrato. Aún más, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de California se demostró que este tipo de dinámica basada en la exclusión y en la despreocupación, genera dolor y angustia. Es un sufrimiento que trasciende nuestras emociones para llegar también a nuestro cuerpo.

Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen. -Oscar Wilde-

El último recurso: alejarse

Si luchar por esa relación, si invertir más tiempo y esfuerzo en esa o esas personas nos trae el mismo resultado, lo más sano será alejarnos. Si percibes que esas consecuencias perjudiciales (agotamiento, baja autoestima…) ya se están “instalando” en ti, es urgente que renuncies a tener una relación cercana con esas personas y busques proximidad con otros, para quienes sí seas importante.

Intégrate en grupos donde seas escuchado y se valore tu forma de serRomper con una relación de indiferencia te dará una nueva perspectiva del mundo y potenciará tu desarrollo.

*Si lo desea, puede leer el artículo: “Dejar de hablar a alguien como castigo” 

Biodescodificación de los pechos

2ª Etapa (Protección), 3ª Etapa (Movimiento, Valorización) y 4ª Etapa (Relación).

Los senos son un lazo directo con nuestra manera de amamantar, ya sea a nuestros hijos, nuestra familia, nuestro cónyuge o al mundo en general.

Tener un problema en un seno, tanto en el hombre como en la mujer, se relaciona con un sentimiento de inseguridad con respecto a nutrir bien o proteger a aquellos que uno amamanta. Amamantar significa que se sigue tratando al otro como si fuera un niño dependiente de su madre.

Es posible que la persona con un problema en el seno sea del tipo que se esfuerza por mantener una apariencia maternal, por ser un buen padre, o que se preocupa demasiado por los que ama en detrimento de sus propias necesidades. Así, de manera inconsciente, está resentida con ellos porque no tiene tiempo para sí mismo a causa de sus numerosas demandas. Suele ser una persona muy controladora en su manera de amamantar a los demás. Este tipo de problema puede también significar que la persona se exige demasiado, que se cuida hasta el punto de ser excesivamente prudente.

Para una persona diestra, el seno derecho está relacionado con el cónyuge, su familia u otras personas cercanas a ella. Su seno izquierdo se relaciona más con su hijo (o incluso con su niño interior).

Para una zurda/o es a la inversa.

Si una mujer tiene un problema en los senos de orden estrictamente estético, recibe el mensaje de que se preocupa demasiado por su imagen como madre. Debe darse el derecho de ser el tipo de madre que es y aceptar sus límites.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo? 

Si yo estoy presentando cualquier síntoma en alguna o en ambas mamas significa que estoy viviendo o he vivido un conflicto de desprotección, de separación. Esto significa que he sido separada o me siento separada de alguien que me hace sentir protegida o bien, segura.

Los problemas más comunes son: dolores, endurecimiento, mastitis, mastosis, quistes, fibromas, tumores y cáncer.

MAMA DERECHA

La mama derecha representa en mujeres diestras u hombres zurdos:

– Separación de mi pareja.

– Separación de mi amante.

– Separación de mi padre.

– Separación de mis hijos mayores de edad.

Separación: también puede ser desde una muerte repentina, un divorcio, un abandono del hogar, etc.

MAMA IZQUIERDA

La mama izquierda representa en mujeres zurdas y hombres diestros:

– Separación de mi madre.

– Separación de mis hijos menores.

Una patología de seno es sinónimo de problemáticas en el Nido, dominadas por sentimientos de preocupación general, haciendo intervenir todos los habitantes de éste y en la gran mayoría de los casos es el hijo o el marido. No hay que olvidar que los habitantes pueden ser reales o simbólicos.

Un hijo simbólico puede ser un negocio, o una hermana, o la madre, una mascota, o el propio marido.

También el Nido puede ser real o simbólico.

Un nido simbólico puede ser el calor familiar, las fiestas.

La función biológica de las mamas, es la de “alimentar” y la de “proteger”, porque bajo nuestro seno acogemos a los seres queridos.

Las patologías más comunes son los cánceres ductales infiltrantes casi en el 80% de los casos y básicamente son los siguientes conflictos:

Mama Izquierda:

En mujeres diestras: Conflicto madre/hijo o conflicto de nido.

En mujeres zurdas: Conflicto de pareja, no de tipo sexual. Conflicto de preocupación o de pelea.

Mama derecha:

En mujeres diestras: Conflicto de pareja, no de tipo sexual. Conflicto de preocupación o de pelea.

En mujeres zurdas: Conflicto madre/hijo (o hija/madre) o conflicto de nido.

Ejemplo: Un niño se suelta de la mano de la madre y es atropellado. Se mantiene en el hospital entre la vida y la muerte. La madre se hace reproches.

Ejemplo: A una mujer le notifican de repente que la van a correr de su casa (el nido) y todas sus cosas se van a la calle. Su marido le reprocha a ella.

Glándula mamaria:

Patologías: Fibroma, Adenofibroma y Adenocarcinoma.

Sentido biológico: “Para proteger mi integridad fabrico más células ensanchando mi piel”.

En la segunda etapa es protección familiar.

Las glándulas mamarias obligan al cachorro a permanecer más tiempo con la madre y eso ayuda a acelerar la evolución de la especie.

Hay dos mamas. Una está más arriba que la otra, una es más grande que la otra, una da más proteínas y la otra más grasas.

No por tener mucho pecho tienes más leche.

La glándula mamaria es de segunda etapa porque le da los anticuerpos albergue para que pueda empezar a defenderse del entorno.

Canales Galactóforos:

Patologías: Cáncer Intraductal, Epitenoma y Microcalcificación.

Sentido biológico: “Para no sentirme desvalorizada regenero el tejido para poder afrontar nuevos retos“.

4ª Etapa (Relación):

Localización del tumor:

Los pechos tienen cuatro cuadrantes y el centro (pezón).

La mayoría de tumores salen en la parte alta y exterior.

La parte alta es lo que yo puedo dar, lo que doy a otro, en lo que yo me ocupo del otro.

La parte inferior es lo que yo necesito.

La parte externa son conflictos con otras personas.

La parte interna son conflictos hacia ocuparse de una misma.

Nacer con un solo pezón, el pezón invertido, o sin pezones obliga a buscar en el árbol un programa de supervivencia.

Por ejemplo: cuando se tenían muchos hijos durante la guerra, y tu hermana también, y muere una de las madres, y no puedes criar a todos los hijos, el que está en la barriga fabrica menos pezones o ninguno.

Cuando me siento desprotegida hago más pecho para atraer a un hombre.

Durante muchos años la mujer ha cuidado del nido familiar y el hombre ha ido a trabajar, siempre ha habido esos roles.

Con los cambios de roles la mujer empieza una masculinización y los hombres también desarrollan patologías femeninas. En la mujer sube la testosterona y bajan sus estrógenos y en el hombre suben sus estrógenos y baja su testosterona. Hay un 3% de cáncer de pecho en hombres. Muchos están desempleados y sus mujeres trabajan…

En términos genéticos un cáncer siempre es un conflicto de identidad.

En una diestra: el pecho derecho es colaterales, pecho izquierdo verticales. 

No es lo mismo tener un adenocarcinoma que un carcinoma.

El adenocarcinoma se desarrolla siempre en la fase de enfermedad simpaticotónica.

Existe un conflicto desencadenante que hay que localizar.

El carcinoma (cáncer ductal infiltrante) se desarrolla en la fase vagotónica. Fase curativa, es un cáncer que se está curando. A veces, la paciente de un carcinoma se siente curada, pero el diagnóstico le vuelve a entrar en un círculo vicioso.

Podemos encontrar gente con este tipo de cáncer sin conflicto desencadenante, porque está en fase de curación.

Nunca encontrarán a una mujer con adenocarcinoma sin conflicto desencadenante.

Es muy importante saber cuándo le diagnosticaron el cáncer.

En Biodescodificación hay que cuadrar la persona en el tiempo.

El carcinoma suele deberse a un conflicto de diagnóstico.

En diestras, si es un adenocarcinoma en el pecho derecho: “Yo no me siento alimentado por mi pareja, familia o colateral.” (alimento emocional). Una mujer puede sentirse protegida pero no alimentada.

En el pecho izquierdo: “Yo no puedo alimentar a mi hijo”.

Un carcinoma en el pecho derecho: “Yo no me siento protegida por mi pareja, familia o colateral”.

En el pecho izquierdo: “Yo no puedo proteger a mi hijo”.

EN UNA ZURDA NO ES EXACTAMENTE AL REVES…

Si es verdad que para una zurda la derecha es función materna y la izquierda de colaterales. Una zurda con un adenocarcinoma en el pecho derecho: “Mi hijo es tóxico”. Para una mujer zurda tener hijos es un engorro, ella quiere salir a cazar.

Adenocarcinoma en el pecho izquierdo: “No me siento alimentada por mi familia”.

Un carcinoma en el pecho izquierdo: “Mi padre no me protege”. Conflicto con el padre (transgeneracional), ella se casa con papá, su marido es un espejo de papá. Y a menudo, desorden amoroso.

A una zurda le dicen de amputar el pecho derecho y dice “adelante.” Una diestra se lo tendrá que pensar mucho.

Puede darse una niña que al desarrollarse solo desarrolle un pecho. El conflicto es de la madre pero lo somatiza ella, puede que la madre no tenga protección pero en vez de desarrollar un cáncer, su hija no desarrolla el pecho.

¿Cuál es la emoción biológica oculta? 

Representan la maternidad, el cuidado y el sustento.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Con perfecto equilibrio recibo y tomando conciencia.

Representan el principio de la maternidad. Cuando hay problemas con ellos, eso significa generalmente que nos estamos «pasando» en nuestro rol de madres, ya sea en relación con una persona, un lugar, una cosa o una experiencia.

Parte del proceso que exige el rol de madre es permitir que los hijos crezcan. Es necesario saber cuándo tenemos que cruzarnos de brazos, entregarles las riendas y dejarlos en paz. La persona sobreprotectora no prepara a los demás para enfrentar y manejar su propia experiencia. A veces hay situaciones en que con nuestra actitud dominante cortamos las agallas a nuestros hijos.

Si el problema es el cáncer, lo que está en juego es, además, un profundo resentimiento. Libérese del miedo, y sepa que en cada uno de nosotros reside la Inteligencia del Universo.

Al vivir un problema relacionado con tu forma de ser madre o de amamantar, recibes el mensaje de perdonar a tu propia madre. Si tu manera de amamantar te ocasiona problemas, es fácil concluir que la manera en que lo hizo tu madre seguramente te causó problemas. En lugar de esforzarte o quejarte por lo que vives, debes darte cuenta de que no viniste a la Tierra para proteger y alimentar a todos los que amas. Si te piden ayuda y está dentro de tus posibilidades, debes darla sin ir más allá de tus límites, es decir, respetándote a ti mismo; no dudes en amamantar, pero hazlo con amor, alegría y placer. Si no puedes o no quieres ayudar, reconócelo y concédete el derecho de no hacerlo por el momento. Tus límites actuales no serán necesariamente los mismos toda tu vida.

Tu sentido del deber es demasiado grande, te exiges demasiado. Debes aprender a ceder ante tus seres queridos. El hecho de que se vuelvan autónomos no significa que te los arrancan del seno. El amor maternal puede permanecer sin que te sientas obligado a amamantar continuamente.

  • Fuente: Akasha Sanación Integral (Facebook)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mujer sobrevive a un cáncer de mama con metástasis gracias a un nuevo tratamiento

Cómo amar -Jeff Foster-

“No puedo vivir sin ti”.
“Me completas”.
“Sin ti soy nada”.
“Nunca me abandones”.

Te vendieron una hermosa mentira acerca del amor.

Y en tu inocencia, compraste la mentira, la tomaste como verdad. Porque todos a tu alrededor estaban haciendo lo mismo, y querías encajar, y estabas tan asustado/a de estar solo/a, ya que nunca te habías sumergido en la dicha oceánica de tu propia soledad y hallado seguridad ahí.

Nadie vendrá a salvarte, ves. Ningún príncipe montado a caballo. Ninguna Julieta. Ninguna madre sustituta. Ninguna “Persona Especial”. Ningún mesías que se llevará tu dolor, tus sentimientos de vacío, esa sensación de separación y abandono que está contigo desde que eras joven. Nadie será capaz de sentir y metabolizar tus sentimientos por ti. Nadie puede vivir y morir por ti. Nadie tiene el poder de distraerte permanentemente. Nadie puede ser dueño de o pertenecer a alguien.

Tu otra mitad, tu compleción, no está fuera de ti, ves, sino profundamente dentro de ti. Vive como tu mismísima presencia, arde como el Sol interior.

Tantas personas están buscando al amor. O están intentando aferrarse a un amor que parece estarse deslizando entre sus dedos. O sienten que han perdido el amor y tratan de recuperarlo, escapando de sentimientos incómodos de síndrome de abstinencia, adormeciéndose con más sueños, corriendo cada vez más lejos de sí mismos, en búsqueda de algo que nunca alcanzarán, aún soñando con su “Persona Especial” que los completará, que les otorgará una vida de seguridad psicológica, que será la madre o padre perfectos que nunca tuvieron en la Tierra.

Por supuesto, eso no es amor. Eso es miedo, un escape urgente de la soledad.

Si puedes encontrarlo o perderlo, si puedes estar “en” o “fuera de” él, si se te puede regalar o quitar, si tienes que pelear por él, rogar por él, manipularte a ti mismo/a o a otros para obtenerlo, si sientes que te has hecho merecedor/a de él, si duele, entonces es la versión mental del amor. Es la mentira. Ya que si amas, estás presente. Eso es todo.

Si amas a alguien, estás presente con ellos. Tan presente con ellos como lo estás contigo mismo. Tan presente como el Sol en el cielo, a pesar de las nubes, las tormentas, el clima siempre cambiante.

No confundas amor con deseo, entonces. El deseo viene y se va. Arde brillantemente, o la llama se extingue. Pero el deseo no es consistente, como el amor.

No confundas amor con atracción. La atracción es hermosa, pero viene y va, se alza y cae como las olas en el océano, cambia con las estaciones, días, horas, momentos. No es siempre -presente, como el amor.

No confundas amor con sentimientos cálidos y agradables, incluso sentimientos de estar “enamorado/a“. Los sentimientos agradables se convierten en dolorosos tan rápido. El amor no es placer ni dolor, no es éxtasis ni duelo; es el campo que perdura, incluso cuando la felicidad se desvanece en la desesperación.

No confundas al amor con la urgencia de poseer a alguien o de ser poseído/a. El amor no es encaprichamiento. El amor no es obsesivo ni compulsivo. El amor no se apega. El amor no posee nada; no tiene peso ni forma. El amor no dice “Te necesito para mi felicidad, mi contento, mi vida”, no, el amor es sinónimo de la libertad, de un corazón abierto, de la voluntad para sentir cada sentimiento, pensar cada pensamiento.

El mito más peligroso es que otra persona puede “hacerte feliz”. No, no. La felicidad, la verdadera felicidad, la clase de felicidad que no puede ser comprada ni vendida o pulcramente empaquetada, es idéntica a tu propia presencia, la cual nadie te puede dar, y nadie te puede arrebatar. Si buscas a otros para ser feliz, siempre dependerás de ellos, siempre tendrás miedo de perderlos, y temerás y el resentimiento retumbará por debajo de tu “amor”. Te adaptarás para complacerlos, adormecerás tus pensamientos y sentimientos, cerrarás tus ojos a la verdad y vivirás en fantasía y esperanza. Te harás a ti mismo/a infeliz para ganar su amor, mantenerlos cerca, controlarlos. Te harás infeliz a ti mismo/a tratando de hacerlos felices a ellos…o forzándote a ti mismo/a a ser feliz. Eso no es amor, es adicción a una persona. Es miedo enmascarado como “romance”. Es la mentira.

Pero debajo de cada adicción está el anhelo por un hogar, por una Madre en el sentido más profundo de la palabra. Encuentra el sentido más profundo de hogar dentro de ti. Haz de tu cuerpo tu hogar, tu aliento, tu vientre cuando se eleva y cae en el momento presente. Encuentra tu base en la sensación de estar vivo/a. Y en ese lugar de presencia, pasa tiempo con otros que te nutran, que te ayuden a sentirte vivo/a, que empaticen contigo y puedan validar tus valiosos sentimientos. Cuando no estás tratando de ganar amor, cuando no estás huyendo de tus sentimientos incómodos, puedes darte el lujo de amar y ser amado/a realmente.

Invita a otros a tu campo de amor; déjalos quedarse, déjalos irse, inclínate ante su camino y camina el tuyo con valentía. Pero no compres por un momento la mentira de que la salvación yace en cualquier parte excepto en el corazón mismo de tu exquisita presencia, el lugar donde no hay nada que salvar. El lugar donde tocas la vida, y eres tocado/a de vuelta, momento a momento.

Porque tú eres el Elegido, tu propio y más grande amante, compañero/a, amigo/a, gurú y Madre.

Entonces puedes decirte a ti mismo/a:

“No puedo vivir sin ti”.
“Me completas”.
“Sin ti soy nada”.
“Nunca me abandones”.

  • Autor: Jeff Foster

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Tu pareja eres tú mismo

Causas emocionales de la ludopatía: adicción al juego

La ludopatía, llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. 

Se trata de una adicción al juego que es motivo de muchas peleas, discusiones, descuido del hogar, despilfarro del dinero, desatención personal y social (alimentación, relaciones familiares, sexo, salud, etc…), etcétera, provocando divorcios y otras consecuencias severas. Esta afección se ha relacionado con adicciones como el alcoholismo o drogadicción.

Un jugador compulsivo tiene todo su enfoque en el juego. Sin duda, la distracción es muy fuerte y, como toda adicción, incontrolable. Muchos pensarían que este impulso es una cuestión que implica meramente una necesidad de ganar dinero, pero parece que va más allá, es decir, que el jugador compulsivo juega muchas veces por el sólo placer de estar jugando, y no se es capaz de parar.

El jugador compulsivo es atrapado, entonces, por una actitud impulsiva e incontrolable para aceptar riesgos, pierde consciencia progresivamente de la realidad y comienza a actuar contra su propia razón y sentido común para obtener, constantemente y de forma ansiosa, el dinero para jugar, el cual escapa de sus manos rápidamente.

¿Por qué se padece está adicción?

Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, de incomprensión, de falta de amor. Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como el juego compulsivo.

Las adicciones son formas en que el individuo trata de menguar un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. El descuido de su salud, de sus relaciones y demás sólo refleja la evasiva a su mismo dolor.

Sin embargo, es inútil apartar el dolor por este alejamiento sino que se engrandece, por lo que en el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar. Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada también de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, y esto lo expresan de muchas formas, con rebeldía, mal carácter, se sienten afectados o víctimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a si mismos, llegando en muchos casos a la violencia. Estos comportamientos los hace ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

Síntomas:

• Sentir ansiedad o desesperación de conseguir más dinero para jugar.
• Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero.
• Sensación de soledad, frustración y/o dolor después de jugar.
• Haber intentado jugar menos muchas veces, sin conseguirlo.
• Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
• Cometer acciones no legales para conseguir dinero para el juego. 
• Desatención y/o pérdida del trabajo, relaciones, estudios debido al juego.

¿Qué se puede hacer?

Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás: en especial, la falta de cultura emocional para que el individuo vaya entendiendo y madurando los sentimientos de frustración, dolor, depresión y todas esas experiencias en la vida que pueden resultarle intolerantes y que más tarde le condicionan a escaparse de lo que siente.
Lo ideal es consultar con un profesional en el caso y llevar al afectado directamente con él. Sin embargo, la posible resistencia de la persona a ser ayudada resulta muchas veces un gran impedimento. En este caso es importante que las personas que rodean al jugador compulsivo eviten sentirse culpables, decaídas o desesperadas por el comportamiento de éste. En realidad estas actitudes no ayudan en nada y lo único que harán es aumentar un ambiente de tensión y depresión. Lo mejor es no permitir que uno hunda a todos.

Sin embargo, cuando hay disposición del afectado a ayudarse, se puede no sólo buscar ayuda profesional, sino seguir estos consejos a medida que sean posibles.

Si tú eres un jugador compulsivo y ya no quieres serlo, puedes seguir estos consejos:

1. Debes de estar muy consciente de tu situación y no negarla ni rechazarla, sino admitirla. No la veas como algo malo o reprobado, y no te castigues por jugar sin control. Admite lo que haces, simplemente.

2. Haz el esfuerzo por realizar una actividad física al menos una hora al día, corre, ve al gimnasio, nada y anda en bici, lo que sea, aunque después te vayas a jugar. Díte a ti mismo: no iré a jugar si no cumplo con esta sesión de ejercicio. Esto, además de oxigenar tu cerebro y vigorizarlo, te ayudará a ir educando tu mente. 

3. Busca lecturas que te hagan comprender mejor lo que sientes y que te hagan profundizar más acerca de todos los talentos que tienes.

4. Busca alguna clase de música, de baile, de algún otro idioma o de alguna actividad que te distraiga, te guste y te mantenga ocupado creativamente. Al principio quizá no sientas muchas ganas, hay que hacer mucho esfuerzo para vencer una adicción, cierto, pero al comenzar a relacionarte en un nuevo ambiente poco a poco irá cambiando tu perspectiva emocional. No te decimos que nunca más juegues, porque el jugar es algo muy interesante y la emoción de ganar también. Pero recuerda que el juego se acaba donde empieza la dependencia…

5. Hay muchas terapias alternativas que te pueden ayudar y apoyar, como las Flores de Bach, el reiki, la fitoterapia y la bioenergética. La medicina natural es ideal para ayudarte no solo a sentirte mejor y bajar tu ansiedad, estrés, e impulsividad, sino a entender y madurar tu energía emocional, la cual está íntimamente relacionada con la adicción al juego.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

Beneficios del aceite de coco para la salud

aceite-de-cocoEl aceite de coco es uno de los más potentes remedios naturales. Los ácidos grasos saludables en aceite de coco eliminan los compuestos dañinos en el cuerpo, destruyen las bacterias dañinas y las infecciones de la piel.

Aumentan su resistencia, y aumentan la función cerebral. En resumen, promueven el crecimiento saludable en general. Hay muchas personas que dependen de los medicamentos de venta libre para aliviar sus problemas de salud y a pesar de que funcionan y parecen ayudar realmente, probar algunos remedios naturales en su lugar es una opción mucho más sana a largo plazo.

Te hablaremos de los más importantes beneficios del aceite de coco para la salud. Lo mejor de usarlo, es que no hay ningún efecto secundario al incluir el aceite de coco en tu régimen diario.

Ayuda en el tratamiento contra la diabetes tipo 2

Es ideal para los diabéticos, ya que sus ácidos grasos saludables crean una reacción equilibrada a la insulina. Partiendo del hecho de que crean una fuente alternativa de energía para el cuerpo, estos ácidos reducen la carga sobre el páncreas, que produce insulina y otras hormonas relacionadas con la regulación del azúcar.

Cura las imperfecciones de la piel

Es muy eficaz en el tratamiento de los tejidos dañados y contusiones, y es también ampliamente utilizado como un remedio para trastornos de la piel, así como humectante o protector solar.

Aumenta la función cerebral

Se ha demostrado científicamente que el consumo de aceite de coco mejora la función cerebral en pacientes con una forma leve de la enfermedad de Alzheimer. El hígado convierte el aceite de coco en “cetonas”, una fuente de energía que da energía a las células que son incapaces de convertir la glucosa en energía. Esto es muy importante para los pacientes en las primeras etapas de Alzheimer, ya que les da una fuente alternativa de energía.

Alivia infecciones del riñón y la vejiga

Las infecciones del tracto urinario y de los riñones se pueden resolver de manera efectiva con el uso de aceite de coco debido a que sus ácidos grasos de cadena destruyen el recubrimiento de lípidos en bacterias, que a su vez alivia las zonas inflamadas.

Además de lo mencionado el aceite de coco también:

Y como es tan beneficioso, aquí te mostramos un vídeo donde aprenderás a preparar el aceite de coco natural en la comodidad de tu hogar.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La plata coloidal es un poderoso antibiótico

Relación entre dientes y emociones

dientes-emociones

La relación entre dientes y emociones ha sido observada desde antiguo. Los dientes enfermos hablan de cómo nos sentimos emocionalmente y de nuestros miedos.

¿Existe realmente una relación entre dientes y emociones?

En la Medicina Tradicional China, y también en otras terapias alternativas, la relación entre dientes y emociones está más que demostrada. Los dientes reflejan como vivimos y gestionamos las tensiones diarias y son portadores de nuestra vitalidad.

Cuando nuestros dientes enferman nos hablan de los miedos y emociones. Cuando soñamos que perdemos los dientes significa que estamos perdiendo una parte de nuestra energía y vitalidad.

Los dientes son la representación de nuestro mundo interno, a través de ellos se puede descifrar muchas cosas sobre: nuestras experiencias, como asimilamos las emociones, que lugar ocupamos en el mundo, la manera en que nos expresamos o el modo que tenemos de resolver conflictos.

Nuestros dientes, siendo parte de nuestro cuerpo nos hablan y nos dicen qué está pasando y qué guardamos estancado en nuestro campo emocional.

A continuación veremos la relación entre dientes y emociones, por grupos de piezas.

Los incisivos

Los incisivos nos hablan de nuestra relación con nuestros padres, y los sentimientos de supervivencia y necesidad de ser amados. De nuestra sexualidad con la pareja y nuestra capacidad de amar a los demás como padres y madres universales, aceptando nuestra parte femenina como nuestra parte masculina.

Las infecciones en estos dientes reflejan las tensiones con respecto a los antepasados, creencias sociales arraigadas, creencias relacionadas con el nacimiento y la relación que se mantiene con los padres.

Los incisivos son la imagen exterior que damos al mundo y muestran nuestra fuerza para expresar lo que creemos. En ocasiones los incisivos sobresalientes pueden denotar una carencia de arrojo.

También revelan dificultades para aceptar la feminidad, en el caso de la mujer, y la masculinidad, en el caso del hombre y el paso de material genético de una generación a otra.

Los caninos

Dentro de la relación entre dientes y emociones, los caninos enfermos nos hablan de que la persona puede estar sufriendo sensación de escasez: “La comida no es suficiente, necesito más” Esta sensación de escasez puede estar relacionada con la carencia de afecto. Las infecciones también denotan la ira, el resentimiento, la incapacidad de ser lo que uno quiere ser.

El canino está relacionado con nuestros deseos de poseer, así como nuestros deseos sexuales.

Premolares superiores

  • El primer premolar superior expresa nuestro deseo de diferenciarnos de los demás. Las infecciones en estos dientes denotan las tensiones relacionadas con agresiones externas y con el miedo a morir. Este miedo a morir no se refiere exclusivamente a la muerte física también puede referirse al final de un ciclo de nuestra vida. También podría ser el miedo a perder a un ser querido. La tristeza y la melancolía son emociones relacionadas con estos dientes.

  • El segundo premolar nos habla de crear algo nuestro, de dejar una creación nuestra en el mundo. Si estos dientes enferman pueden estar reflejando un sentimiento de falta de confianza en uno mismo, de frustración.

Premolares inferiores

Los premolares inferiores suelen ir relacionados con sentimientos de haber sido víctimas de injusticias en la vida.

Sentimientos como la desconfianza en el futuro, desilusión y descontento pueden ser algunas de las emociones expresadas.

Las infecciones o problemas en estos premolares denotan las tensiones relacionadas con la digestión de las emociones, con la sensación de haber sido víctimas de la injusticia.

Las personas dejan poco tiempo para la diversión y el disfrute, lo realmente importante para ellos es el deber y el trabajo.

Algunas de las emociones relacionadas con estos dientes son: el descontento y la desilusión. La vida carece de alegría.

Molares superiores

  • Los problemas o infecciones del primer molar superior indican las tensiones relacionadas con la digestión de las emociones y, también, que sentimos miedo o desconfianza ante lo que nos pueda deparar el futuro. Reflejan momentos en los que no somos felices, en los que no nos damos tiempo para la diversión y el placer. Estos molares también nos hablan del deseo de crear nuestra propia vida.

  • El segundo molar superior está relacionado con las emociones de ilusión o desilusión, de desapego y codicia. También están relacionados con la forma en que nuestro entorno percibe nuestros deseos.

Molares inferiores

Las infecciones o problemas en estos molares denotan problemas en el manejo de nuestras relaciones. Dentro de la relación entre dientes y emociones estas piezas son también un caso muy a tener en cuenta.

  • El primer molar inferior se relaciona con nuestro apego al pasado y a las experiencias que hemos vivido. Las infecciones en estos dientes tienen que ver con problemas en el hogar, problemas de relaciones entre la familia. La melancolía es la emoción resultante.

  • Un segundo molar inferior débil o enfermo nos habla de emociones que están relacionadas con la humildad y la capacidad que tenemos de asumir las nuevas situaciones que se nos presentan. Están relacionados con la flexibilidad necesaria para afrontar los problemas que la vida nos puede plantear.

Últimos molares

Las enfermedades de estos dientes denotan las tensiones que pueden generar la aceptación de las propias emociones.

También indican que la persona percibe que todo va excesivamente rápido, que no está en el ritmo adecuado.

Los problemas que afectan a estos dientes revelan un gran control sobre las emociones y la negación de aceptar que algo no está bien en casa.

La persona no es capaz de encontrar su identidad en este mundo, sobre todo en su propia casa.

Cordales o muelas del juicio

Estas muelas nos hablan de nuestro destino. Recogen todos nuestros deseos y nos muestran si realmente andamos en la dirección correcta.

Las emociones que suelen manifestarse cuando existe alguna patología en estos molares son el enojo y la infelicidad, con un sentimiento de que todo va demasiado deprisa y no siempre en la dirección que nuestro corazón anhela. La persona suele sentir que es incapaz de encontrar su identidad en este mundo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento

Tres hombres que lograron reverdecer el desierto

Desierto reverdeceLa desertificación es un elemento que influye cada vez más en la degradación ambiental del planeta. Desempeña un papel importante en la contaminación del agua, el aire y el suelo, la deforestación, las pérdidas de suelo y el cambio climático. A continuación te contamos tres inspiradoras historias; tres hombres que lucharon contra la desertificación de los suelos y lograron frenar al desierto.

JADAV PAYENG – INDIA

Desde 1979 Jadav Payeng ha plantado miles de árboles en tierra estéril y erosionada para salvar su isla. Actualmente su bosque es casi dos veces más grande que el Central Park en NYC.

En uno de los mayores ríos de la India, el Brahmaputra, millones de personas viven en sus riberas. Todos los años, durante el monzón, el río inunda todo. Destruyendo granjas, cosechas, hogares, y arrastrando cientos de kilómetros cuadrados de tierra. Uno de los lugares más afectados es la Isla Majuli. Majuli es una de las islas fluviales más largas en el mundo y la isla más grande de agua dulce en el sur de Asia. En la isla viven más de 150 mil personas. Desde 1917 la isla ha perdido más de la mitad de su superficie debido a la erosión.

Hoy, la mayor amenaza del bosque es el hombre: El hombre por cuestiones económicas destruye todo hasta que ya no hay nada, dice Jadav. De todas maneras, afirma: “Seguiré plantando hasta mi último aliento”. Confianza y compromiso en el hombre que creó un gigantesco bosque en tierra estéril. Jadav Payeng empezó a plantar en la década del 70 y actualmente su bosque tiene 550 hectáreas. Mediante la reforestación pudo solucionar el problema de las inundaciones y la erosión del suelo. “El hombre bosque de la India” ha creado una verdadera reserva natural que alberga: tigres, rinocerontes, elefantes y varias especies de pájaros. Jadav Payeng tiene además excelentes ideas para preservar la isla y ayudar a su gente. Él comenta en el documental: Forest Man que desarrollar la industria del coco sería muy beneficioso. Los cocoteros se mantienen siempre rectos ayudando a prevenir la erosión. Además de proteger el suelo, se estimularía la protección del entorno natural y la economía local.

En el siguiente documental puedes conocer su historia:

YACOUBA SAEADOGO – BURKINA FASO

El trabajo de Jadav Payeng nos hace acordar al agricultor de Burkina Faso: Yacouba Sawadogo, quien con sus propias manos también lucha contra la desertificación desafiando al desierto del Sahel.

Más de 3 millones de hectáreas de tierras burkinesas estériles han sido rehabilitadas, y Yacouba Sawadogo es una de las personas que han contribuido a ello. Desde que en los años 1970, las poblaciones de Burkina Faso huyen del avance del desierto. Pero este nativo del pueblo de Gourga logró repoblar la región.

Su lucha contra desierto comenzó en 1974 mientras sus vecinos abandonaban las aldeas rodeadas de tierras erosionadas. Cuarenta años después ha conseguido recuperar tres millones de hectáreas de terreno desértico y convertirlas en tierras de cultivo. Yacouba Sawadogo empleó una técnica de agricultura tradicional denominada «Zaï». El método consiste en cavar hoyos de unos veinte centímetros en los que se deposita estiércol y compost al lado de las semillas. Yacouba Sawadogo afirma que el «Zaï» puede ser la solución definitiva para luchar contra el desierto.

MASANOBU FUKUOKA – JAPÓN

Por último vamos a hablar del método de cultivo natural del bioquímico japonés y padre de la permacultura: Masanobu Fukuoka.

El método de cultivo natural del japonés es muy fácil, ecológico, práctico y económico. Consiste básicamente en mezclar semillas con arcilla. Al hacerlas bolitas y dejarlas secar, la arcilla protege a las semillas. Una vez secas, se arrojan sobre la tierra. Con las lluvias, la arcilla se deshace y las semillas germinan. El sistema de agricultura natural, citando sus propias palabras: “Es el cultivo natural basado en una naturaleza libre de la mediación y de la intervención humana”.

Te recomiendo su libro: Revolución de un Rastrojo, como una primera introducción a los fundamentos de su técnica.

El método de siembra básicamente funciona junto a la naturaleza y no en contra. Se hace una profunda observación de los procesos naturales en lugar de trabajar mucho. Fukuoka desarrolló su estudio a partir de la intuición de que gran parte de los trabajos que los seres humanos realizamos para cultivar requieren mucho esfuerzo innecesario, además de ser muy destructivo para el medio ambiente.

Es una excelente técnica para reverdecer desiertos. Se hace hincapié en el no-hacer o intervenir lo mínimo posible, dejando que la naturaleza potencie los resultados en condiciones óptimas de vitalidad. El sistema supone así una visión más amplia de la relación entre procesos agrícolas y fenómenos naturales.

La tierra fértil se está degradando de manera cada vez más acelerada. Según las estimaciones, 24 billones de toneladas de suelo fértil desaparecen cada año y durante los últimos 20 años se ha perdido una superficie equivalente a la superficie agrícola de los Estados Unidos. Aproximadamente, un tercio de las tierras del planeta se encuentra amenazado por la desertificación. Dicho de otro modo, la desertificación afecta hoy a un cuarto de la superficie total del globo.

Estas tres historias nos enseñan que sí podemos revertir esta amenazante situación, y que sí podemos hacer de este mundo un lugar mejor. Por eso necesitamos más humanos como Payeng, Sawadogo o Fukuoka, porque si una sola persona puede generar este enorme impacto positivo en su entorno, imaginemos lo que todos juntos podemos hacer para cuidar y transformar nuestro planeta en un lugar más sustentable y justo. ¡Manos a la obra!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Moringa, el árbol milagroso

La Doma del Buey: las Diez Etapas del Despertar

La doma del bueyEn el siglo doce el maestro chino Kakuan Shien desarrolló los diez dibujos y poemas que forman el conjunto de “En Busca del Buey” o “La Doma del Buey”, obra que los maestros Zen siguen utilizando por su universalidad y atemporalidad.

Dokushô Villalba, primer maestro Soto Zen de España y fundador de la Comunidad Budista Soto Zen en España y abad-fundador del monasterio zen Luz Serena, es el autor del libro “La Doma del Buey: las Diez Etapas del Despertar según el Maestro Zen Kakuan Shien”, una fantástica obra que contiene los poemas originales del maestro zen Kakuan Shien (traducidos por él mismo) y los grabados de Tomikichiro Tokuriki, famoso grabador moderno de Kyoto, así como comentarios del propio Dokusho Villalba en cada una de las diez etapas. Una obra maravillosa de lectura imprescindible.

Estas son las diez etapas con poemas traducidos de Kakuan Shien y los grabados de Tomikichiro Tokuriki. También nos hemos permitido añadir un breve comentario en cada una de las etapas para apoyar la lectura, que en nigún caso pretenden sustituir la profundidad que Dokushô Villalba logra en el texto original. La imagen de portada es de Tenshō Shūbun (s. XV).


I. En busca del buey (la búsqueda)

1En los prados de este mundo, buscando al buey, sin descanso, voy apartando las altas hierbas. Siguiendo ríos sin nombre, perdido entre los confusos senderos de lejanas montañas, desesperado y exhausto, no puedo encontrar al buey. Oigo únicamente el canto nocturno de los grillos, en el bosque.

El camino de regreso a nuestra verdadera naturaleza comienza con una búsqueda que requiere disciplina y persistencia. La práctica de la meditación o de la atención plena no es sencilla: las distracciones se suceden alrededor y el buey, metáfora del objeto de nuestra búsqueda, es huidizo y no se deja ver.


II. Halladas las huellas del buey (el presentimiento)

2Junto a la orilla del río, bajo los árboles, ¡descubro sus huellas! Incluso sobre la fragante hierba veo sus pisadas. Y en lo profundo de las remotas montañas también se las encuentra. Su rastro a nadie puede pasar desapercibido.

La práctica continuada comienza a dar resultados, y obtenemos pistas que nos animan a continuar con nuestra búsqueda. Las huellas nos ayudan a reconocer el camino.


III. Al encuentro del buey (el descubrimiento)

3En la enramada lejana, un ruiseñor canta alegre.
El sol es cálido, la brisa suave, los sauces verdean a lo largo de la orilla del río. El buey está ahí, ¿cómo podría ocultarse? ¿Qué artista sabría dibujar esa espléndida cabeza, esa majestuosa cornamenta?

Nuestra práctica nos lleva al siguiente lugar del camino, donde percibimos algo que nunca antes habíamos visto o sentido. El buey se ha dejado ver por fin; aún si solo somos capaces de ver su cabeza, esta forma parte del todo y está indisolublemente unida a él. La puerta de entrada está cerca.


IV. La captura del buey (la captura)

4Lo atrapo tras una implacable lucha.
Su ruda voluntad y su fuerza son inagotables.
Y se lanza hacia la colina distante, tras las lejanas brumas. O se dirige hacia un barranco impenetrable.

La continuidad y la práctica persistente deben continuar, pues la naturaleza del buey es huidiza y anhela su vida silvestre. Nada recibe el que no está dispuesto a entregar.


V. La doma del buey (la doma)

5Necesito del látigo y la soga. De lo contrario podría escapar en los polvorientos caminos. Bien adiestrado, es de espíritu dócil. Entonces, sin dogal, obedece a su dueño.

Dominio de sí para evitar desviarnos de la pureza de nuestra búsqueda. La cadena de pensamientos se sucede incesantemente, pero nuestra determinación los sujeta y los doma.


VI. Retorno a casa a lomos del buey (el camino del gran retorno)

6A lomos del buey, lentamente regreso a casa.
El son de mi flauta llena la tarde. Marco con la mano la armonía que me acompaña, y dirijo el ritmo eterno. Quien oiga esta melodía me acompañará.

La lucha ha terminado. Ya no hay ataduras. Sin miedo ni temor, seguimos adelante, de regreso al hogar, a la verdadera naturaleza de nuestro Ser.


VII. Olvidado el buey, sólo queda el boyero (solo y sin memoria)

7Montado sobre el buey, vuelvo a mi hogar.
Estoy sereno. El buey también puede descansar.
El alba ha llegado. En este dulce reposo, en mi cabaña, dejo a un lado el látigo y la soga.

Ya no hay necesidad de nada. Todo está en paz, todo está en calma.


VIII. Completo olvido del buey y el boyero (nada)

8El látigo, la soga, uno mismo y el buey, todos, se funden en la Nada. Este cielo es tan vasto que ninguna palabra lo puede abarcar. ¿Podría un copo de nieve subsistir en el ardiente fuego? Aquí están presentes los vestigios de los antiguos maestros.

La iluminación ya no es un estado al que se pretende llegar. No busco ni trato de permancer en ningún lugar, en ningún estado. Ausencia total de ataduras. Nada.


IX. Regreso al fondo y al origen (algo más que nada)

9Se han dado demasiados pasos para volver a la raíz y la fuente. ¡Más habría valido ser ciego y sordo desde el principio! El hogar en la más verdadera morada de uno mismo, indiferente a las cosas exteriores. Sin esfuerzo, fluyen las aguas del río y las flores son rojas.

Sin identidad, sin forma, sólo hay verdad. Yo soy esto.


X. Entrada en el mercado con las manos vacías (el retorno a la plaza del mercado)

10Descalzo y con el pecho desnudo, me mezclo con la gente del mundo. Mi ropa está remendada y cubierta de polvo, y soy más dichoso que nunca. No uso magia para alargar mi vida,  pero ahora, ante mí, los árboles marchitos se cubren de flores.

El maestro Kakuan Shien autor no persigue la extinción. “El retorno a la plaza del mercado” es el retorno a nuestra existencia ilusoria.

“…Tus viejas concepciones, tus expectativas personales, tus miedos y tus esperanzas se han consumido en el fuego purificador de la Clara Luz y ahora tus ojos y tu rostro están cubiertos de cenizas. No obstante, bajo esas cenizas, a través de tu sonrisa natural, brilla una luz… que sólo aquellos cuyos ojos están también cubiertos de ceniza saben que procede de la Fuente Original”. – Dokushô Villalba

¿Por qué me atraen personas que le hacen mal a mi vida?

Pareja incorrectaPorque tu “Yo herido” los está atrayendo

Expliquemos que es el “Yo herido”. Todos tenemos 2 “yo”: El “pequeño yo” (el ego, el herido) y el “Ser espiritual” (el Ser superior, yo adulto, o alma). El yo herido es la parte de ti que se siente incompleta. Cuestiona tu valor, no se siente completo, y se siente imperfecto de alguna manera.

Mi yo herido es el “pequeño yo” que se pregunta si es digno de ser amado.

Por otro lado, también tenemos un Ser espiritual. Este es tu alma, tu Ser superior. Es la parte de ti que está conectada con el amor, la verdad, la sabiduría y la paz interior. Tu yo espiritual sabe sin lugar a dudas, cómo eres de adorable y de valioso. Esto es lo contrario al ego.

En un momento dado, estamos operando desde una de estas dos formas en si mismas. Muchos de nosotros por desgracia, operamos desde el punto de vista del ego la mayor parte del tiempo. Es decir, creemos que somos insignificantes e impotentes de alguna manera, y tratamos todo el tiempo de compensar esta falta.

El ego busca cosas externas para encontrar validación y sentirse completo. Ahí crees que si obtienes más (más dinero, una mejor relación, un mejor trabajo, una casa mejor, una mejor familia, más vacaciones, etc.) finalmente serás más feliz.

Pero la verdad es que nunca es suficiente, nunca eres feliz, al menos no por mucho tiempo debido a la naturaleza misma del ego que es sentirse siempre insatisfecho. Por lo tanto, cuando vives a través de la perspectiva del ego, estás destinado a sentir que algo te falta. La vida a través de esta lente no es muy divertida, en cambio es agotadora.

El ego se activa a sus mayores niveles cuando se trata de relaciones románticas, porque en las relaciones es donde tendemos a ser más vulnerables.

¿Por qué Nos Atraen las Personas Incorrectas?

La mayoría nos hemos sentido decepcionados o heridos por una relación en el pasado, llevamos el recuerdo de esta herida (a veces inconscientemente).

Si una herida de la infancia sigue hiriéndote cada vez que la recuerdas, atraerás a personas que van a recrear la misma sensación. Por ejemplo, si tu herida se centra en sentirte rechazado o sentirte invisible, lo más probable es que te sientas de forma similar con las relaciones que tienes actualmente.

*Tu inconsciente se programa para atraer a las personas que activan tus heridas. La razón de ello es para que crezcas como persona.

Esta es una parte frustrante del proceso de crecimiento, pero de esta manera repites tus heridas para poder así sanarlas de raíz. No podemos curar lo que no sentimos o vemos, no podemos sanar las cosas que son inconscientes, la incómoda sensación tiene que salir a la superficie para que crezcas más que esa situación.

Te estarás preguntando: ¿Y cómo crezco más que ella?, la respuesta es:

Identificándote con tu Ser superior.

Recuerda que tu Ser superior es la parte de ti que sabe la verdad sobre ti. Sabe que eres capaz, que eres digno/a, increíble, poderoso/a. A través de la lente del Ser superior, lo tienes todo. Si, eres un ser humano imperfecto, con fallos. Pero la gran verdad es que tienes alma.

Eres hermoso/a.
Eres importante.
Eres especial.
Eres amor.

Eso es lo que el Ser superior sabe acerca de ti, y quiere que tú lo sepas también.

Al identificarte con tu Ser superior (el amor dentro de ti) tu atracción por revivir viejas heridas con los demás se disipa y en algunos casos, desaparece.

Cuando te despiertas a tu Ser superior, te das cuenta que “las personas incorrectas” eran sólo maestros que te enseñaban a tener un correcto estado mental. Nada inspira más a crecer que un corazón roto.

Tu Ser superior quiere identificarse contigo, quiere que veas lo que realmente Eres. Recupera el amor que está dentro de ti, y sanarás tus relaciones de adentro hacia afuera.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Tu pareja eres tú mismo