¿De quién nos enamoramos?

Nuestra vida emocional se halla influenciada por tres ciclos:

  • Desde el nacimiento hasta la actualidad. Existe una emoción detrás de cada acontecimiento estresante o traumático que se presenta a lo largo de nuestra vida. Estas emociones afectan a nuestro estado físico produciendo alteraciones según cómo vivimos estos hechos.

  • Vida dentro del útero materno, incluyendo hasta los tres años posteriores: denominado Proyecto-sentido de nuestra vida.

  • La influencia de los antepasados: Transgeneracional. Es conveniente realizar un árbol genealógico indagando fechas de nacimiento y defunción, en lo posible hasta la cuarta generación.

En los procesos mentales solamente el 5 % es consciente, el resto es inconsciente. Por tanto, las decisiones más importantes que tomamos en nuestra vida, como nuestra pareja, profesión, amistades, están marcadas por nuestro inconsciente.

Los problemas de pareja pueden surgir, por tanto, de estas tres influencias

Uno de los ejemplos más recurrentes es el que se manifiesta debido a problemas de amores no correspondidos relacionados con influencias transgeneracionales. Antepasados que por obligación de los padres tuvieron que casarse con personas que no querían y todo secreto no expresado, no explicado tiene consecuencias dramáticas y que al no decir las cosas según el dicho: “es por tu bien”, tiene un efecto boomerang y se transforma en un mal que daña precisamente a los que queremos proteger.

La coincidencia de fechas con relación a este familiar manifiesta problemas en los que el amor nunca es con la persona adecuada, también estar obligad@ a vivir con alguien a quien no se ama, no llegar a encontrar el amor, etc. Ya que, según este “programa heredado, el amor está en otra parte y no es posible conseguirlo.

En el período que pasamos dentro del vientre de la madre hasta los 3 años, denominado proyecto sentido, es evidente que se recibe una influencia considerable de las emociones de la madre. Si mientras la madre está embarazada su marido es infiel, el programa que trasladaría a su hij@ podría ser “el amor es un engaño”, por lo que no va a querer encontrar una pareja y tampoco disfrutar de relaciones sexuales.

Durante el desarrollo neurofisiológico de los 3 a los 5 años establecemos preferencias afectivas por nuestros progenitores. Si en esa etapa la preferencia es hacia la madre se puede orientar con la teoría freudiana de Edipo, y si la preferencia es hacia el padre se alinea con la teoría junguiana de Electra. Aunque este conocido tipo de preferencias  va a comportar un 50% de los casos.

El/la niño/a quiere a los dos, padre y madre, pero va a sentir predilección por uno de ellos

Cuando tiene algún problema y es la madre quien le muestra su afecto y acude para resolverlo, es hacia ella a quien va a dirigir su preferencia. Esto queda grabado, de forma que servirá como guía a la hora de encontrar a la pareja. Por eso es importante tener en cuenta las fechas de nacimiento, concepción, los nombres, ya que van a establecer los rasgos de unión más importantes, aunque también están los rasgos físicos como el bigote del padre, la risa de la madre, el uniforme el padre, la suavidad de la piel de la madre, el vello en exceso del padre, etc. Cualquier rasgo que haya quedado grabado en esa etapa. Pudiendo llegar a sorprendernos que encontremos hasta 5 ó 6 rasgos de unión que tiene en común nuestro progenitor con nuestra pareja.

Hay veces que el niño toma preferencia con el padre y la niña preferencia con la madre, lo que se denomina Edipo/Electra invertido.

También casos en que se toma preferencia por familiares cercanos como herman@s o tí@s. Si el niñ@ aprecia que el preferido del padre es el hermano mayor va a establecer afinidades con éste, para que también sea apreciado, querido y valorado de la misma forma.

Asimismo se producen casos en los que el, la, los padre/s estaban ausentes, o eran violentos. Con lo que la tendencia será a buscar a parejas ausentes, que viajan mucho, trabajan fuera, violentas en su relación, revelando problemas no resueltos con el padre o la madre. En estos casos se recomienda revisar la entrada sobre “El Duelo” y sobre todo consultar con un especialista.

Hasta el momento las parejas sobre las que he indagado, sus fechas coinciden, tanto en uno como en otro cónyuge, con la fecha de nacimiento/concepción de la madre o del padre, con el mismo nombre o con el santoral. Me ha parecido un principio relevante, que merece ser investigado.

  • Visto en: 2alonso.wordpress.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Bendición Náhuatl“.

El nudo sadomasoquista

masoquistaLola:

-¿Me duele o sufro?

El dolor es adaptativo, es necesario para la vida. Dice Alejandro Jodorowsky que sin dolor, la raza humana se extinguiría en poco tiempo. En cambio, el sufrimiento es alimentar el dolor a lo largo del tiempo a partir de algo que no se quiere resolver. Sufrir es una manifestación más del nudo sadomasquista.

Pedro:

-¿Doy o me sacrifico?

Si das sin esperar nada a cambio, estás dando de verdad. Si das como medio de obtener un pedido que no llega, estás sacrificando, sufres un vacío, estás en el masoquismo.

Si deseas profundizar, detén aquí la lectura de este artículo y responde:

¿Cuál es tu finalidad hoy? ¿De qué te quejas? ¿Hay personas en tu entorno que te impiden lograr tus objetivos? ¿Culpas a alguien o a algo de tu situación? ¿Sientes que no disfrutas de la vida? ¿Sonríes muy poco? ¿Estás sacrificado/a por alguien o por algo?

En un momento dado, la familia, la sociedad, la cultura, te impiden el gozo, te limitan el placer, apagan tu alegría. El nudo sadomasoquista se ha formado.

Pablo dice:

Quiero ser feliz!

La trampa del árbol te impide lograrlo.

María exclama:

Te quiero tanto, que mira como sufro por ti.

¿Hay algo que defina mejor un nudo sadomasoquista que la fusión entre el placer y el dolor?

Esther se queja:

-No me gusta mi casa, no me gusta mi ciudad, no me gusta mi trabajo, no aguanto a mi madre, como fatal…

Anclarse en quejas infinitas es otro signo inequívoco de nudo sadomasoquista.

Luis apunta:

-No me permito pedir platos caros en un restaurante, ni alojarme en hoteles de cinco estrellas, ni siquiera salir con alguna chica guapa. Esas cosas no son para mí.

El autodesmerecimiento es otra manifestación más de este nudo.

Cada vez que nos encontramos un obstáculo para sentir la alegría de vivir, estamos frente a un nudo sadomasoquista y hasta el cuerpo es capaz de mostrarlo.

Jaime:

-Yo tengo problemas en la piel que impiden tocar y ser tocado.

El sentido del tacto es una puerta abierta al placer.

Inés:

-A mí me duele mucho la espalda.

Cargas con cruces heredadas de un árbol que se entregó y quiere que te entregues  al sacrificio.

El nudo sadomasoquista puede instalarse en uno o varios egos a la vez.

Un ego intelectual afectado por este nudo está cargado de creencias locas que nos impiden la felicidad.

Detente aquí para profundizar en estas cuestiones:

Para saber si tu ego intelectual ha sido presa del nudo sadomasoquista:

-¿Uso un lenguaje desagradable?

-¿Me devalúo, sintiendo que no merezco lo bueno de la vida?

-¿Soporto las agresiones verbales de los demás sin defenderme eficazmente?

Si creemos que “al mundo hemos venido a sufrir”, “cada uno que lleve la cruz que le ha tocado cargar en la vidao queeste mundo es un valle de lágrimas”, puede que en el estrato de nuestros bisabuelos haya alguna herida que sanar. Las “ideas locas” las heredamos de los bisabuelos.

Un ego emocional sadomasoquista entiende mal la santidad, es abusivo o abusado.

Analiza tu ego emocional:

-¿Asumes el abuso sin defenderte?

-¿Sientes que dominas a alguna persona de tu entorno o te sientes dominado/a?

-¿Asocias el amor o la amistad con el sufrimiento?

Si sentimos por ejemplo que “quién bien te quiere te hará sufrir” o que “el matrimonio es para siempre”, “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”, “para el bien y para el mal, hasta que la muerte nos separe”, habrá que estudiar a fondo las parejas de nuestros abuelos, en ellos está la clave de nuestro mundo emocional.

Un ego sadomasoquista libidinal anula el placer sexual y creativo.

Chequea tu ego libidinal para detectar este nudo en él:

-¿Condiciono el placer al dolor?

-¿Mi padre-madre me hizo daño físico?

-¿No me permito ciertos placeres porque creo que no me los merezco? ¿No me permito realizar una obra creativa, porque sé que no tengo talento?

Si nos dosificamos el gozar,más vale pájaro en mano que ciento volando”,o que “después de la risa viene el llanto”, limitamos nuestro potencial creativo, nos prohibimos probar placeres nuevos y explorar la sexualidad con libertad, es muy probable que nuestros padres tuviesen un contrato con contenido de sufrimiento.

Un ego material sadomasoquista se posiciona en la carencia y la enfermedad.

Pregunta a tu ego material:

-¿Me uno a personas que me producen dolor?

-¿Mi casa, barrio, trabajo me está matando?

-¿Cuido mal mi cuerpo, me engordo o me adelgazo, me machaco con ejercicios excesivos, me intoxico con alcohol o drogas?

Si creemos quenadie da nada por nada, quemás vale solo que mal acompañadoo en la vida que compartimos con los hermanos sufrimos de abusos por invasión, por desatención, por falta de afecto, competiciones obsesivas y descalificaciones, más adelante, en la vida adulta, en el mundo se reflejará ese sufrimiento en relación con nuestro cuerpo, con el dinero, la comida y el territorio.

Si tengo un nudo sadomasoquista, estaré sanado, ¿cuándo?

Simón: Mi violencia es puesta al servicio de los otros y se transforma en algo útil. Por ejemplo, me convierto en un gran cirujano.

Oscar:

-Siento la alegría de vivir

Ana:

-Me cuido. Lo que no me han dado, me lo doy.

Juan:

-Dejo la queja y encuentro soluciones eficaces. Acción.

Desanudar el sadomasoquismo es seguir de forma fluida por la rama desde donde germinó su semilla. Vivir la satisfacción y la alegría. Aceptar el dolor, sin anclarnos en él, aprender a decir que no y situándonos en el dar y el compartir, sin pedir nada a cambio. Así, como dice Marianne costa, viviendo bien la raíz, llegaremos a la universalidad.

-¿Qué vas a hacer tú a partir de YA?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El nudo homosexual“.

Posición de los hermanos en la familia

Posición- hermanos-EL PRIMOGÉNITO intenta conquistar el mundo.
-EL SEGUNDO intenta vivir en armonía con el mundo.
-EL TERCERO se inclina a eludir el contacto con el mundo.
Como el 1º: el 4º, el 7º, el 10º…
Como el 2º: el 5º, el 8º, el 11º…
Como el 3º: 6º, el 9º, el 12º…

El cuarto, quinto y sexto hijos repiten las tendencias del primero, segundo y tercer hijo. Lo mismo para los siguientes.

En psicogenealogía contemplamos más variables para determinar el estilo de relación entre una persona y el mundo. Una de las claves para empezar a interpretar el árbol genealógico era ésta, la posición en la hermandad. No es simple concluir como influye la hermandad en el desarrollo de la personalidad, ya que son múltiples las variables que intervienen. Pongamos diez de ellas con una pequeña reflexión en cada una:

1.- Número de hermanos.
Cuando no hay hermanos, la estimulación y la seguridad pueden estar aseguradas, pero a cambio, en un hijo único se concentran todos los proyectos que los padres tenían para los hijos que pudieran venir, lo que suele traducirse en una sobre-exigencia, amplios contratos de lealtad y una fuerte prohibición de fracaso. Cuando son varios hermanos, cualquiera tiene que esforzarse para ser visto, se comenten abusos, se roba la infancia y hasta el territorio, pero a cambio se aprende a compartir.

2.- Posición en la hermandad.
Mientras que el primogénito goza de privilegios incuestionables, también siente ser príncipe destronado. Mientras que el segundo se acompleja por no ser tan como el primero y sufre de la impotencia de no poder hacer nada por cambiarlo, luego se adapta con gran facilidad a los diferentes papeles que le toca interpretar en la vida. Los benjamines puede que triangulicen con sus padres, quedando atrapados entre ellos como contraveneno de la vejez y de la muerte, o que establezca con ellos contratos sadomasoquistas, pero también pueden ser seguros, maduros y precoces, por haber tenido muchos mayores siempre como ejemplos a seguir.

3.- Aparecer después de varios hijos del sexo contrario o del mismo sexo. Haber sido deseado de otro sexo.
Es frecuente que el primogénito sea deseado como varón y el segundo como mujer. Detrás de varios chicos, el deseo de una chica puede dar lugar a un chico con un fuerte nudo homosexual. Detrás de varias chicas, el deseo de un chico puede originar una chica también con nudo homosexual.

4.- La diferencia de edad entre los hermanos.
Poca diferencia de edad da lugar al conflicto de territorio compartido. Los padres desean un sólo hijo y tienen dos, de manera que reparten talentos y derechos entre ambos, a ninguno se le permite contar con el territorio completo que le corresponde, ni desarrollarse en sus cuatro egos tal cual son. Mucha diferencia de edad entre hermanos, da lugar a hijos únicos y a que el más pequeño tenga varios padres y madres, pues los hermanos mayores funcionan a veces como segundos padres y madres.

5.- Abortos o fallecimientos de hermanos antes o después.
El que vive puede cargar con el que muere, en especial si es del mismo sexo o le colocan el nombre del muerto, con el agravante de que el que muere es idealizado, de tal manera que el hijo de reemplazo vivirá con un sentimiento de frustración constante, por sentir que no cumple las expectativas que los padres han depositado sobre él.

6.- Ocupar el mismo lugar en la hermandad que el padre o la madre, o alguno de sus hermanos con el que tuvieran una relación significativa.
Los conflictos que los padres vivieron en su hermandad son proyectados inconscientemente en la hermandad de sus hijos, produciéndose identificaciones inevitables e influyendo en que se repitan conflictos, vínculos y relaciones entre sus hijos, para resolver los antiguos.

7.- El nombre como primer contrato o como pantalla de proyección.
Nombres repetidos del árbol en una misma hermandad, favorecen que entre los hermanos se revivan conflictos vinculados a dichos nombres. Celos, rivalidades, relaciones incestuosas, narcisismo, etc.

8.- La fecha de nacimiento, si coincide o no con otro acontecimiento significativo del árbol.
La ley del árbol es la repetición y éste tiende a reparar heridas haciendo crecer una rama nueva en el lugar en el que se traumatizó con anterioridad. El hermano que nació el mismo día que murió el abuelo, será tratado de manera diferente a los demás, pues el inconsciente familiar sabe que viene a sustituirlo.

9.- El evidente parecido físico con algún progenitor o miembro de alguna de las castas.
A veces, cuando los padres tienen un físico muy diferente o son de razas distintas, el hijo que tiene un parecido evidente con uno de ellos, es absorbido por el árbol de éste. Depende de la salud de la pareja, puede haber una aceptación o un rechazo por parte del otro árbol de origen. El sistema se complica con la llegada de un segundo hijo que pertenezca a la otra casta, pudiendo entre ellos reproducir el tipo de relación que exista entre sus propios padres.

10.- El nivel de consciencia del árbol en el momento del nacimiento. El que lo anterior llegue a ser sombra o llegue a ser luz depende del nivel de consciencia de nuestro árbol en el momento en que nacemos.

(*Si no encaja en estas definiciones, tenga en cuenta que no hay regla sin excepción)

  • Hipótesis de Karl König

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Relación entre la enfermedad y los secretos familiares“.

Desórdenes amorosos *Salomón Sellam

Pareja-PosibleComencemos por establecer una definición de los desórdenes amorosos: se trata de una entidad clínica identificada en la especie humana desde milenios, que puede afectar a cualquier persona en edad de amar. Sus innumerables consecuencias se manifiestan por medio de un conjunto de signos clínicos distintos y variados, pudiendo afectar a las tres esferas siguientes:

  • Médica: con manifestaciones tanto orgánicas como funcionales.

  • Psicológica: con trastornos del comportamiento, compulsión repetitiva, cuestionamiento existencial, depresión más o menos compensada.

  • Psiquiátrica: pudiendo llevar al individuo hacia un profundo desequilibrio y una inversión de las fuerzas vitales.

Cuando existen problemas de relación, de pareja, de sexualidad o de entendimiento podemos estar frente a un desorden amoroso. El origen de un desorden amoroso puede estar antes o después del nacimiento. Antes del nacimiento, nos referimos al Transgeneracional y al Proyecto Sentido y después del nacimiento nos hallamos ante la Psicología freudiana.

Cuando el origen viene antes del nacimiento quiere decir que hay un programa, un mensaje familiar de amor imposible o difícil, es algo que no nos pertenece.

No nos metemos voluntariamente en historias de amor difíciles por mera fantasía o por puro placer. Nos gustaría realmente impedir que esta especie de auto-sabotaje se estableciera a nuestras espaldas. Pero, ¿cómo hacerlo? Yendo al encuentro de nuestra propia historia para desentrañar el carácter inconsciente de nuestros impedimentos para encontrar el amor, darle vida o simplemente construirlo.

¿Qué vamos a investigar si existe un desorden amoroso?

Pequeña infancia de 0 a 7 años (psicología), Proyecto Sentido, Transgeneracional, y también nuestra biología, ya que por encima de nuestro programa biológico tenemos nuestro programa psicológico. Nuestra infancia nos condicionará toda nuestra psicología. Las relaciones humanas que establezco a los 50 tienen relación estrecha con las relaciones que tenía yo en mi primera infancia, en mi entorno familiar. Freud puso atención en este aspecto.

Durante la infancia nos proyectamos sobre nuestro padre, nuestra madre, nuestro hermano y vamos a estar buscándolos toda nuestra vida. A veces los encontramos a la primera o bien los buscaremos constantemente.

Lo más importante es detectar con quién nos identificamos cuando éramos pequeños para que las relaciones de hoy en día me permitan tomar distancia cuando aparezca algún problema, ya que nuestra pareja nos vuelve a conectar con ese personaje.

  • En el 50% de los casos la hija busca a su padre.

  • En el 50% de los casos el hijo busca a su madre.

Pero hay otros casos, el Edipo o Electra invertidoniño que busca a su padre o niña que busca a su madre, búsqueda de los abuelos, (muchas veces esto se detecta en relaciones donde existe mucha diferencia de edad).

Otra de las manifestaciones más frecuentes de los desórdenes amorosos son los denominados incestos simbólicos. Hablamos de incesto simbólico cuando somos dobles por fecha de nuestra pareja (lo que nos convierte en gemelos simbólicos). Para el inconsciente es como si se mantuvieran relaciones dentro de la misma familia. Este conflicto puede estar activo o no. Y en los casos en los que está muy activo hay problemas de relaciones sexuales, que se pueden manifestar en ciática, problemas de erección, cándidas, herpes, etc. El hecho de que después de tener hijos ya no tengas ganas de tener sexo, se puede deber a que vives un incesto simbólico, y eso se instala poco a poco durante varios años.

Veamos ahora algunos casos prácticos:

  • CASO 1 (complejo de Electra)

Mujer con herpes genital: permite disminuir la frecuencia de relaciones sexuales. Este es un caso de incesto simbólico con el primer marido y explica el hecho de que no tenía ganas de hacer el amor con el primer marido. Pero en el segundo matrimonio es más sutil, ya que desarrolla un herpes que le impide tener sexo.

La historia es un Electra muy fuerte con su padre. Cuando tenía 13 años ella no estaba contenta con la relación con su padre y decidió no hablarle más durante un año, sólo con papelitos es amor y odio. Al trabajar la relación con su padre y descargó la energía conflictual, cada vez estaba más relajada y se curó del herpes.

Mujer a la cual su marido engaña mientras está embarazada. El hijo llevará este mensaje “Hacer el amor es engañar”, por eso no hago el amor ni tengo parejas. Mensaje contradictorio que provine del Proyecto/Sentido.

Mujer joven que nunca siente placer. Al buscar en el árbol genealógico, se descubre que su bisabuela fue violada cuando era joven y murió cuando dio a luz. Mensaje que se instaura en la consultante: “Hacer el amor es peligroso, puedes morir”.

A modo de conclusión, si estamos bloqueados en nuestra primera infancia, si estamos en la búsqueda de nuestro padre o madre, o hermana quiere decir que aún somos niños, quiere decir que no somos adultos, quiere decir que las relaciones de parejas de algún modo seguirán siendo de niños.

Vamos a poner más conciencia en nuestras vidas y convertirnos en adultos, ya que es el adulto quien toma decisiones en plena conciencia.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda“. 

El nudo homosexual

Nudo- HomosexualImagen: Francoise Nielli

Fuera y dentro del ser humano (si es que se puede hacer esa distinción localista) todo es femenino y masculino a la vez.

Juan: Pero yo nací hombre, ¿no se me nota?

Lola: Y yo mujer, no tengo nada que ver con ellos.

La pregunta ¿de qué sexo eres?, no es tan sencilla de responder…

Si partimos de lo que dijo el actor Mariano Alameda, no hay un sexo, sino cuatro.

1.- El género de tu cuerpo.

2.- El género de tu mente.

3.- El género que deseas.

4.- El rol del género que practicas en el sexo. 

Habláis de un sexo biológico, sexuado, nacido y dispuesto para interaccionar con el otro sexo en base a su constitución física, porque formamos parte de universo expansivo. Nos fabrica productivos y reproductivos, dispuestos para la creatividad. El sexo corporal con el que nacemos nos permite engendrar nuevos seres que continúen la misión por medio de la colaboración, pero en el fondo somos andróginos.

Sólo asomarnos al mundo, vemos que el sol y la luna se alternan en el cielo.

Como finalidad sana, el nudo homosexual nace para hacernos vivir una realidad andrógina. En un principio, como modo de responder a esa eterna y trascendental pregunta ¿quién soy?, la niña se identifica con su madre (o figuras primarias femeninas) y el niño con su padre (o figuras primarias masculinas). Pero, como todo nudo, aunque nazca de una semilla sana, algo sucede, se tuerce, se enquista y no lo deja crecer. Un abuso, una prohibición, el miedo, las limitaciones de los propios padres, etc… hacen que el niño o la niña niegue los géneros, niegue la complementariedad de los sexos, niegue la existencia del sexo que no es el suyo. Se forma así el nudo homosexual.

¿Cómo es tu mirada al otro sexo?

Habiendo nacido mujer, ¿cómo ves a los hombres?

Habiendo nacido hombre, ¿cómo ves a las mujeres?

Antonio: En mi familia la mujer es devaluada respecto a los hombres.

Virginia: Me enseñaron que los hombres sólo hacen una cosa cada vez.

Pedro: Quién ha visto una mujer en la política metida…

Eva: Yo me lo paso mejor con mis amigas que con mi novio.

Son afirmaciones que oímos a veces, perosi nos fijamos un poco, nos pueden dar pistas de que el nudo homosexual está presente.

Lo vemos en el árbol genealógico:

Por ejemplo: cuando dos hermanos están casados con dos hermanas.

En las relaciones triangulares:

Por ejemplo: cuando una chica le roba” el novio a su mejor amiga.

En la historia y la cultura:

Por ejemplo: los monjes que consideraban a la mujer como un demonio y a su sensualidad como un pecado.

Tenemos cuatro egos, se puede detectar este nudo en cada uno de ellos de forma diferenciada, ¿se os ocurre cómo?

En el ego intelectual

Observa cuales de estas expresiones dices con frecuencia:

a)- Las mujeres son tontas.

b)- Las mujeres no paran de parlotear todo el tiempo.

c)- Todas las mujeres son unas put

d)- Todos los hombres son unos mujeriegos.

e)- Dios es hombre y tiene barba

f)- La mujer es una Diosa

g)- El género no existe, es una mentira.

h)- ¡Todos los hombres son iguales!

En el ego emocional:

a)– Tendremos “amores locos” con el mismo género.

b)- Aparece el apego, los fuertes vínculos con amistades del mismo género.

c)- El nudo homosexual emocional es visible en aquellas personas que siempre quieren hacerlo todo con sus “amiguitos” o ellas con sus “amiguitas”.

d)- Personas que dicen que mejor con su género que con el otro.

En el ego libidinal:

a)- Es fácil identificar este nudo en aquellas personas que tienen un vocabulario cargado de expresiones sexuales, son las que en cierta manera están reprimiendo su sexualidad…

b)- Se convierte a la mujer en una “cabeza”, en un intelecto.

c)- Provoca un estancamiento, no hay permiso para “crecer sexualmente”, y nos quedamos en el intelecto. (No bajan los testículos en los hombres, no crece la barba, no se desarrolla el pene)

d)- El padre no transmite su virilidad al hijo, “falta el abrazo paterno”. El nudo homosexual libidinal provoca que el padre tenga miedo de tocar, besar y abrazar a sus hijos.

En el ego material:

a)- En algunas fiestas populares se continúa excluyendo a la mujer, en un claro ejemplo de nudo homosexual material.

b)- En el ámbito religioso también resulta sencillo identificar este nudo: Cuando se excluye a la mujer de determinados puestos o cargos, o se la relega a ocupar un lugar secundario dentro de un templo.

c)- Se hace el mismo trabajo pero se cobra en función de ser hombre o mujer. (Se valora la masculinidad en detrimento de lo femenino)

d)- Se rechaza que la mujer ocupe determinados puestos, deportes, o incluso que conduzca determinados vehículos o que gestione grandes cantidades de dinero.

¿Serías capaz ahora de detectar si existe este nudo en alguno de tus egos? Pasamos a ver como sanarlo.

Sanar el nudo homosexual intelectual es aceptar esa alternancia Luna-Sol como una forma de contactar con el universo interior y exterior de una manera total y no parcial.

En lo emocional, debemos ser capaces de amar nuestra parte masculina si somos mujer y nuestra parte femenina si somos hombres, e incorporar al padre y a la madre respectivamente, para poder establecer vínculos afectivos sanos con los dos sexos.

En lo libidinal, tenemos que abrir la veda y permitirnos experimentar y vivir la sexualidad y la creatividad sin desplazarla a los otros egos.

En lo material, el nudo homosexual sana en tanto aprendamos a compartir el territorio hombres y mujeres, bendiciendo que viajamos juntos en esta nave de la vida.

La voz de Jodorowsky respecto a la homosexualidad:

Sandra: Lo que me da miedo en realidad es ser homosexual.

Si temes ser homosexual, ve a un lugar de “ambiente” para ver qué ocurre. Y con ello te enfrentas a lo que más temes.

Raúl: Pues yo sé que soy gay, lo que temo es que mis padres se enteren. Ser homosexual es un secreto que me asfixia.

Es mejor enfrentar la expulsión del clan que vivir prisionero de él, agobiado por sus prejuicios y falta de comprensión.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Para ser feliz debes aprender a ignorar a muchas personas“.

Contratos familiares: códigos que nos impiden ser lo que somos -Alejandro Jodorowsky-

Contratos familiaresSon una especie de “códigos” que están situados en lo más profundo de nuestras mentes en forma de creencias y de todo tipo de inhibiciones que nos paralizan.

Un contrato es un acuerdo entre dos partes que se comprometen a dar algo y a recibir algo a cambio. Pero no todos los contratos están sobre papel, ni siquiera son verbalizados, ni tampoco todos están en el plano de la consciencia. Más aún, como en el caso del nombre, hay contratos que aceptamos en desigualdad de condiciones porque se sellanen la más tierna infancia: el niño intuye que el incumplimiento implica no ser querido, lo que significa la muerte. Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer cuando la amenaza es ser expulsado del clan familiar.

Estos contratos pueden afectar a nuestros cuatro egos:

Ejemplos de contratos intelectuales:

Muchas de las creencias que tenemos son contratos que mantenemos con nuestro árbol genealógico, ideas que se nos han transmitido desde nuestros bisabuelos y que no podemos cuestionar. (Debemos deshacernos de cualquier creencia que no sea bella y útil)

a) “Serás abogado, como los hombres de provecho de esta familia”. (En árboles donde el artista es considerado como un muerto de hambre, que en realidad no sabe hacer nada)

b) “En esta casa se habla cristiano”. (No me salgas con querer estudiar lenguas…sólo hay que hablar una lengua: la materna)

c) “Eres torpe como tu madre”. (Una profecía que actúa como una maldición que acaba cumpliéndose)

d) En la vida debemos dejar las cosas igual que nos las hemos encontrado”. (Señal de que el árbol se ha estancado…)

e) “Un hijo nunca debe superar a un padre”. (Una locura absoluta que se conecta con la neurosis de fracaso)

Los contratos intelectuales son como las ideas irracionales que describe Albert Ellis, raíces de nuestras emociones perturbadas y comportamientos desajustados. La psicogenealogía conecta con su famosa y en muchos casos efectiva RET (Terapia Racional Emotiva), en el sentido que la familia configura un esquema de creencias tóxicas que nosotros adoptamos por lealtad a ella y que se mueven en cuatro ejes fundamentales:

*Si no tienes lo que necesitas, te mueres. (“Si mi novio me deja, me muero”). La herencia tóxica es confundir la necesidad con el deseo. Si no tienes alimento, te mueres, pero si deseas a tu novio y no lo tienes, sigues viviendo…

*Esto es horrible (“Es horrible que tenga que cancelar mis vacaciones”) Se juzga en exceso. No hay nada categóricamente malo o bueno. Hay hechos que nos causan más o menos dolor. Si ordenamos los hechos dolorosos de 0 a 10 y en el 10 ponemos la muerte de un ser querido, ¿cómo valoraremos cancelar una vacaciones?

*No lo soporto (“No soporto la soledad”). Hay situaciones que matan, son insoportables. Creer que algo es el límite entre la vida y la muerte nos hace sentirnos agonizantes cada vez que eso sucede. Eso lleva a preferir un desastre de relación amorosa, la soledad está prohibida por el árbol, porque es acercarse a la muerte.

*Si sucede algo malo es que hay un culpable y tiene que ser condenado. La familia nos enseña a juzgar y buscar culpables en los que descargar la responsabilidad de lo que pase, o a culparnos a nosotros mismos. Los acontecimientos no son una confluencia de factores, nada tiene una única causa. Si nos sentimos culpables de algo, la mejor medicina es una fórmula con tres elementos: la aceptación, la reparación y el aprendizaje de lo sucedido para evitar en lo posible repetir el mismo error en el futuro.

Ejemplos de contratos emocionales:

Suelen venir en formato de inhibiciones emocionales. Muy asociados a los niveles de consciencia infantiles…

a) “No crezcas”. (Si se hace mayor un día abandonará a sus padres. Esta orden lo mantendrá con una edad emocional de 10 años para el resto de su vida)

b) “Aquí somos del Madrid”. (Desde el primer mes de vida el niño es socio del club. Cuando crece no tiene alternativa, si no le gusta el fútbol o no es madridista, será considerado un traidor o un enfermo)

c) “No seas tonto y no te eches novia”. (Quédate con la madre… ella no te defraudará)

d) La pareja es para toda la vida. (Nadie se ha divorciado jamás, en nuestra familia todos somos muy católicos)

Los contratos emocionales nos atan con fuerza al pasado y fomentan las relaciones basadas en la dependencia emocional. Disolver estos contratos es abrir al fin la puerta a la libertad de amar con un nivel de consciencia superior.

Ejemplos de contratos libidinales:

Aquí están todas las inhibiciones creativas y sexuales:

a) “El teatro- la pintura- la música, son una pérdida de tiempo”. (Es como decir que no debes dedicarte a cosas que no son de provecho…)

b) “Esta relación no te conviene”. (Podríamos preguntarnos: ¿a quién no le conviene en realidad?)

c) Te casarás a los 25 años y a los 26 llegará la única hija”. Este podría ser un contrato inconsciente que se repite de generación en generación. Un proyecto que el árbol tiene para nosotros.

d) ”La mujer que expresa deseo sexual es una fulana”. (Si el sexo de la mujer es sólo un instrumento de procreación, se le prohíbe gozar con su energía libidinal y a la postre de la creación y de la vida).

La prohibición de la homosexualidad y de prácticas sexuales no existentes en el repertorio del árbol, también son contratos que al incumplirlos nos bloquean la libido o nos sentimos culpables y merecedores de castigos si nos salimos del tiesto.

Ejemplos de contratos materiales-corporales-económicos:

Las inhibiciones económicas. Es necesario que encontremos los elementos que permitan separarnos de la violencia, del miedo y de la culpabilidad

a) “Eres idéntico a tu abuelo”. (Y con ello uno de los linajes toma posesión del hijo)

b) “No toques los botones que los romperás”. (Cuando no te dejan tocar nada es porque no tienes espacio)

c) “El dinero es el pecado”. (Si nos hacen creer que el dinero es sucio, nos generará mucha culpabilidad ganarlo)

d) “El que arriesga pierde”. “Más vale pájaro en mano que ciento volando”. “Más vale malo conocido que bueno por conocer…”

(Salir del territorio es una deslealtad imperdonable y tenemos un miedo ancestral a no volver a ser admitidos en el clan).

Todo esto insta a acomodarse con una pareja que ya no aporta nada, un trabajo insatisfactorio, una casa que no es un hogar y también a una ciudad, un banco, un grupo de amigos etc. Instalados en un territorio para siempre, porque nos han enseñado que arriesgarse es perderlo todo, en lugar de impulsarnos a seguir nuestros deseos como sabio camino de transformación.

Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias. Digamos que hay un miedo a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones): Si te divorcias, te mirarán mal”, “Si te haces artista, vivirás en la pobreza. Un acto psicomágico para sanar este tipo de miedo al incumplimiento a lo que los padres ordenaron, consistiría en realizar metafóricamente la predicción, escenificándola delante de ellos.

Alejandro Jodorowsky nos dice en sus 10 recetas para ser feliz: “No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que en realidad somos“. Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Bendición Náhuatl“.

La importancia de nuestro nombre *Alejandro Jodorowsky

NombresCuando bautizamos a un hijo debemos saber que junto con el nombre le pasamos una identidad. Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos novios o novias, de personajes históricos o novelescos.

Los nombres que recibimos son como contratos inconscientes que limitan nuestra libertad y que condicionan nuestra vida. Un nombre repetido es como un contrato al que le hacemos una fotocopia, cuando en el árbol genealógico hay muchas fotocopias el nombre pierde fuerza y queda devaluado.

Según Alejandro Jodorowsky, el nombre tiene un impacto muy potente sobre la mente. Puede ser un fuerte identificador simbólico de la personalidad, un talismán o una prisión que nos impide Ser y crecer.

En los árboles narcisistas cada generación repite los mismos nombres de sus ancestros y con ello se repiten los destinos.

¿Atraen ciertos barrios a personas cuyo estado emocional corresponde al significado oculto de esos nombres?

Dice Alejandro Jodorowsky que en Santiago de Chile vivió en La plaza Diego de Almagro, un lugar que él sintió como oscuro y triste. Resulta posible pensar que ese lugar era el reflejo de su interior en aquel momento de su vida. Diego de Almagro fue un conquistador frustrado. Por engañosos consejos de su cómplice Pizarro, partió de Cuzco hacia las tierras inexploradas del Sur creyendo encontrar templos con tesoros fabulosos. Después de muchas calamidades volvió como alma en pena a Cuzco, donde su traidor socio, no queriendo compartir las riquezas robadas a los incas, lo hizo ejecutar.

Podríamos dedicar unos minutos a observar el lugar donde vivimos: en la calle de un poeta, de una santa benefactora, de un descubridor o tal vez en la de un general asesino. Nada es casual, el mundo es como un espejo que nos refleja, cada vez que realizamos una mutación interior también cambia nuestro exterior, a veces son señales del Universo.

¿Podríamos decir que los nombres tienen una especie de frecuencia que sintoniza con ciertos receptores? ¿Qué tipo de receptores?

Inconscientemente nos sentimos atraídos por ciertos nombres que reflejen lo que somos (a veces son exactos y otras veces están ocultos detrás de máscaras, sólo hay similitudes léxicas o fonéticas): Nuestra parte sana y positiva es un receptor que sintoniza con ciertos nombres, porque nos hacen gozar y sentirnos seguros. Nuestra parte enferma y negativa es otro receptor que sintoniza nombres determinados, porque hay una intención supraconsciente de resolver el conflicto.

Reflexionemos de nuevo en los nombres de lo que hemos atraído a nuestro mundo: El nombre de nuestra empresa, centro de trabajo, escuela… El nombre de nuestra pareja, amigos, jefes, profesores… Personas que se cruzan en nuestro camino por “accidente” y se llaman exactamente igual que nuestro padre (o madre, o hermano…)

¿Hay una programación inscrita en nuestro nombre y apellidos?

Según nos cuenta Alejandro Jodorowsky, tanto el nombre como los apellidos encierran programas mentales que son como semillas, de ellos pueden surgir árboles frutales o plantas venenosas.

En el árbol genealógico los nombres repetidos son vehículos de dramas

Es peligroso nacer después de un hermano muerto y recibir el nombre del desaparecido. Eso nos condena a ser el otro, nunca nosotros mismos. Cuando una hija lleva el nombre de una antigua novia de su padre, se ve condenada a ser “la novia de papá” durante toda su vida. Un tío o una tía que se suicidaron convierten su nombre, durante varias generaciones en vehículo de depresiones.

A veces es necesario, para detener esas repeticiones que crean destinos adversos, cambiarse el nombre.

El nuevo nombre puede ofrecernos una nueva vida. En forma intuitiva así lo comprendieron la mayoría de los poetas chilenos, todos ellos llegados a la fama con seudónimos.

¿Hay ejemplos que nos permitan comprender la importancia del nombre?

Nuestro nombre nos tiene atrapados, ahí está nuestra “individualidad”.

Barrick Gold (oro en inglés es gold) se convirtió en el mayor productor de oro del mundo.

Brontis “voz de trueno” se dedica al mundo del teatro con una potente voz…

María, Inmaculada, Consuelo, se asocian a la pureza, la virginidad, nombres que exigen perfección absoluta, que nos limitan.

Miguel, Ángel, Rafael, Gabriel, los nombres de ángeles dan problemas con la encarnación -César, poderoso y asociado a la ambición.

¿Cómo sé si el nombre que he recibido me perjudica?

Estudiar los nombres del árbol genealógico es igual que acceder al inconsciente. En los nombres encontramos secretos. Es importante ver cómo funciona el nombre que nos dieron. Algunas cuestiones: Lo primero es saber la persona que nos nombró. ¿Papá?, ¿mamá?, ¿abuelo?, ¿la hermana?, ¿el padrino?… El que nombra, toma poder sobre lo nombrado y no es lo mismo llamarme Micaela por mi abuela paterna, si el nombre se le ocurrió a mi padre para repetir el nudo incestuoso, o por mi madre, para ser aceptada en la familia de mi padre, dándole una hija-clon de su suegra.

¿De pequeño/a me gustaba mi nombre o me hubiese gustado llamarme de otra manera?

Los niños tienen una intuición especial y una fresca desinhibición que les permiten rechazar de pleno lo que les contamina.

Investigar de donde viene nuestro nombre:

*Si es de algún familiar, es bueno analizar su destino y los caminos que recorrió en su vida, porque probablemente venimos a repetirlos. Llamarse René después de un hermano muerto, es cargar con él toda la vida.

*Si es de alguien significativo para quién nos nombró, nos caerá la carga de darle a éste lo que el otro no le dio.

*Si es de algún personaje histórico, novelesco, as del fútbol o princesa de Mónaco, viviremos frustrados y fracasados si no seguimos el guión.

*Si es por algo material, adquiriremos las propiedades de ese elemento. Por ejemplo: “si me llamo como la muñeca de mi hermana, me convertiré en su muñeca, ella jugará conmigo, me dominará”.

*Si me llamo por algo inmaterial, tenderé a fines abstractos ideados por nuestros padres, desatendiendo lo real e incluso, por oposición a ellos, llegaré a materializar lo contrario a lo que llevo escrito en el nombre. Llamarse Libertad, Paz, Luz, no siempre es sinónimo de ser libre, vivir en paz y tener las cosas claras.

-Los diminutivos: “Me llamo Manuel como mi abuelo, pero me dicen Manolito”, han proyectado en ti la figura de tu abuelo, pero tienes prohibido crecer y superarlo.

-Los nombres compuestos: “Me llamo José Luis, por mi padre y mi abuelo”. Pobre de ti si la relación entre ellos era farragosa.
“Me llamo “María José”, como dice Jodorowsky, “¡Catástrofe sexual!”.

-Los nombres feminizados o masculinizados: Mario, Josefa, Carmelo, Paula, corresponden a deseos frustrados de que naciéramos del sexo contrario.

¿Por qué no cambiarnos de nombre cuando éste va cargado por un lastre que nos inmoviliza?

Nos aterra cambiarnos de nombre ya que tememos que dejaremos de ser reconocidos por nuestro clan. Tememos no ser reconocidos, ni identificados, no ser amados, es el mayor temor que tenemos. Somos seres gregarios y pensamos que podemos morir si nuestro “clan” nos abandona, lo que es una herencia de nuestro cerebro arcaico.

Metafóricamente, el nombre que nos dan los padres es como un archivo del GPS que nos va indicando caminos digitalizados y guardados en la memoria familiar.

Al nacer, nos instalan el archivo y vamos deambulando por el mundo por rutas más o menos pedregosas y abruptas, pero nos sentimos como en casa, porque ya fueron trazadas por el sistema operativo del árbol. Cambiarnos de nombre es arrojar el GPS por la ventanilla del coche y empezar a ver y a recorrer nuevos caminos, conquistar territorios que no habían sido archivados por nuestro árbol.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El misterio de las coincidencias“.

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