Enfrentarse al dolor

¿Cómo se enfrenta usted al dolor?

Me temo que la mayoría de ustedes lo hace de una manera muy superficial. Nuestra educación, nuestra enseñanza, nuestro conocimiento, las influencias sociológicas a las que estamos expuestos, todo nos torna superficiales.

Una mente superficial es la que escapa acudiendo a la iglesia, a alguna conclusión, a algún concepto, a alguna creencia o idea. Todos esos son refugios para la mente superficial que sufre. Y si no podemos encontrar un refugio, construimos un muro alrededor de nosotros y nos volvemos cínicos, duros, indiferentes, o escapamos hacia alguna fácil reacción neurótica. Todas estas defensas contra el sufrimiento impiden una futura investigación…

Por favor, observe su propia mente, observe cómo justifica sus sufrimientos, cómo se absorbe en el trabajo, en las ideas, o se aferra a una creencia en Dios o en una vida futura. Y si ninguna explicación, ninguna creencia ha sido satisfactoria, escapa a través de la bebida, del sexo, o volviéndose cínico, duro, amargo, irritable… Generación tras generación, ello ha sido transmitido por los padres a sus hijos, y la mente superficial jamás quita el vendaje de esa herida; de hecho, no conoce el dolor, no está realmente familiarizada con él. Tiene tan sólo una idea acerca del dolor. Tiene una imagen, un símbolo del dolor, pero jamás se enfrenta al dolor; sólo se enfrenta a la palabra dolor.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

Cada persona libra su propia batalla

Lo cierto es que cada persona libra su propia batalla interna (algunos hasta la III Guerra Mundial). Una batalla de las que muchas veces desconocemos los detalles más importantes porque éstos solo están registrados en la mente de la persona que la libra. Por otro lado, una persona con buena o mala intención, rara vez es consciente de lo dañina que puede llegar a ser para los demás y para ella misma.

Esta inconsciencia se vuelve frecuente por una razón ajena a la intención: nuestra mente es como una locomotora que crea pensamientos sin pausa, de una forma frenética y vertiginosa. Da vueltas a todo, elabora hipótesis de lo que sucede a nuestro alrededor, hace suposiciones, crea nuevas ideas y conceptos, piensa y vuelve a pensar, anticipa lo peor y emite juicios sobre otros… Y también sobre nosotros mismos. Claro.

Ese incesante martilleo nos tortura, nos daña y como recuerdo nos deja basura mental. Los científicos afirman que tenemos más de 60000 pensamientos al día. Se estima que muchos de estos pensamientos (el 80% aproximadamente) en la mayoría de personas son negativos, tóxicos, disfuncionales…

Actuamos en automático gran parte del tiempo. Así, estamos extremadamente influenciados por nuestras creencias; convicciones que se formaron en nuestra tierna infancia y se arraigan a través de nuestras experiencias. Algunas de estas creencias están en nuestro subconsciente, y de esas creencias nacen nuestros pensamientos y juicios más inmediatos.

La mente y sus engaños

Si algunas de tus creencias son erróneas o enfermizas, muchos de tus pensamientos y juicios también lo serán. Constantemente estamos juzgando, nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás. Pero lo cierto es que la consecuencia más frecuente es el sufrimiento. Nuestra mente emite juicios para protegernos, por propia supervivencia, pero esto no quiere decir que en última instancia estos juicios secunden el propósito para el que fueron “convocados”.

Pensamos que el otro tiene el mismo punto de vista que nosotros y en parte por eso sufrimos tanto. Pero no, cada uno percibe la vida con unas gafas diferentes y lo que para mí significa una cosa, para ti probablemente signifique otra. Y en esa mentira de creer que todos deberían de tener nuestro punto de vista (el nuestro por supuesto), nos atrevemos a juzgar al otro. Incluso a nosotros mismos, olvidando la falacia que encierra juzgar el pasado desde el futuro, conociendo las consecuencias de una acción que entonces no eran seguras, solo probables. Al igual que algunas otras.

En los dos casos no son los demás los que te hacen sufrir. En el primero son las propias expectativas que tienes sobre esas personas las que te hacen sufrir. Esperamos que los demás sean como nosotros deseamos y nos volvemos incapaces de aceptarlos como realmente son. Ese es el principio y el final de la batalla, al mismo tiempo.

Paradójicamente, cuando dejas de juzgar y machacar a los demás, también dejas de juzgarte y machacarte a ti mismo, porque la forma con la que juzgamos también suele ser el modo con en el que nos juzgamos.

La aceptación y el amor lo curan todo

Cuando aceptas tu esencia (incluidas todas tus sombras), comienzas a ver con ternura las sombras de los demás. Cuando creemos que alguien nos ataca, en el fondo puede que ese alguien esté librando su propia batalla interna. Lo hacen desde la inconsciencia, desde sus heridas emocionales y sus estrategias de supervivencia aprendidas en la niñez, cuando se sentían profundamente heridas en su búsqueda de amor y aceptación. A veces, muchas veces, todo ello les lleva a actuar así.

Por eso, cuando creas que alguien te ataca, recuerda que es probable que no sea un ataque consciente, sino una sombra que tú imaginas o que el otro proyecta sin intención, al menos sin esa intención.

“El amor aumenta a medida que el juicio decrece”

Hemos de aceptar cuando otras personas no se comportan como a nosotros nos gustaría, cuando nos nos cuidan de la manera que deseamos pero lo hacen de otra. Estamos aquí para amar antes que juzgar, para sentir antes que razonar. Así, si alguien dibuja un círculo para excluirte, dibuja tú uno más grande para incluirle.

Recuerda que el amor aumenta a medida que el juicio se hace flexible, compasivo y piadoso. El amor nos da felicidad, el juicio estricto nos aporta sufrimiento. No entiendas el amor incondicional como algo que se puede quitar como un refuerzo o un castigo: el amor incondicional está por encima de eso.

¿Víctima o responsable de la batalla?

Si dejamos de juzgar y empezamos a mirar con el corazón, nuestro sufrimiento empezará a desaparecer. O eliges ser víctima o eliges ser responsable. La víctima justifica, miente, culpabiliza, se queja y se rinde. El responsable asume que lo que tiene en su vida no se debe a las circunstancias externas, sino que lo ha creado él mismo y él mismo es el único que puede cambiar su realidad.

La vida te va a proveer de experiencias para que abras los ojos, pero es decisión tuya ser víctima o responsable. Y el que no aprende de su propia historia, la vida lo condena a que se repitan sus errores. Serán experiencias diferentes en sus formas, pero igual en su fondo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Tu mente es tu karma

Familia tóxica: el enemigo en casa

familia-toxicaTodos tenemos una familia, nacemos en un núcleo que previamente elegimos, pero no somos conscientes del “premio” hasta que es demasiado tarde. Unos tienen la suerte de encontrar en ella su apoyo y su guía, y otros tienen en ellos a su peor enemigo.

Si tienes la fortuna de tener una familia idílica es probable que no te sientas identificado, o no logres discernir lo que es una familia tóxica. Quien más, quien menos, ha chocado frontalmente con algún miembro de su núcleo familiar, también es más común de lo que parece, tener varios frentes abiertos con cada uno de los miembros que forman tu familia. Esos seres con los que te une un nudo férreo, a los que estás unido por el lazo irrompible de la sangre, pueden hacer de tu casa un auténtico Pandemónium, un infierno comprimido y asfixiante en el que ninguna penitencia parece aliviar su fuego.

A poco que seas una persona abierta de mente, puedes llegar a pensar que arrastras una gran cantidad de karma y esa relación hiriente que mantienes con tus seres queridos, es una forma de purgar todo ese saldo kármico que llevas a tus espaldas de otras encarnaciones, incluso puede que pienses que te lo mereces de algún modo, el chantaje emocional, la indiferencia y el desapego que te proyectan pueden llegar a hacerte pensar que eres tú el culpable y que aquello que te sucede realmente lo mereces, sufres porque eres el malo y tu entorno te lo recuerda a cada minuto.

Lo normal en muchas familias, es que cuando hay un miembro que se muestra capaz, independiente y resuelto con el entorno, un ser que agarra con fuerza su timón y se guía por la vida allí donde se propone, termine levantando las iras y las envidias más feroces de sus progenitores.

Un polluelo que no necesita lecciones para emprender el vuelo, es un desagradecido y merece su rechazo más absoluto. Por regla general, los progenitores no reciben con agrado que un hijo pueda aleccionar y dar ejemplo, ellos o no supieron o no tuvieron el valor de enfocar sus vidas de la manera que idearon y desprecian irracionalmente a su vástago por lograr lo que ellos no se atrevieron a emprender.

Utiliza esa situación angustiosa que mastica tu familia en tu provecho, quizás es la manera que proyectaste, para que te vieras obligado a emprender tu camino en solitario. Una familia opresora y castrante es el impulso que necesitas para salir y encontrarte a ti mismo. Encontrarás indiferencia y rechazo, ese será el ultimo empujón que necesitabas. Tomar un rumbo distinto al que te ofrece hasta ese momento la vida, en esa especie de bucle sin salida, sin progresos, sin metas, para desarrollarte como persona, encontrar tus verdaderos dones, desarrollarlos y perfeccionarlos. Convertirte por ti mismo, en un ser completamente nuevo con un bagaje amplio y unas experiencias que te hagan crecer y evolucionar.

Quedarte anquilosado en ese núcleo que crees el mejor porque esa institución familiar dicta que la tradición y el orgullo es lo que la identifica, lo que la define y la diferencia. Que la sangre debe permanecer unida y ser una roca, pero en tu interior no te identificas con nada de esto. Salir y enfrentarte al mundo solo, es la vía no sólo de escape, sino que te permita saber quien eres y de lo que eres capaz, esto sólo se aprende con la experiencia y en solitario. Si no yerras una y otra vez, nunca aprenderás y este paso por la vida será como un cero a la izquierda, en tu casillero de experiencias.

Con el paso del tiempo y una vez madurada y reposada tu vida en el conocimiento y la experiencia de vivir en consecuencia con tus propias decisiones, puede que el regreso a casa sea distinto, la vida te ha dado las herramientas para lidiar con esas personas cerradas, y puedas emprender de nuevo esa relación, construyéndola con otros lazos distintos. En el peor de los casos, te darás cuenta de que poco o nada ha cambiado y bendecirás el momento en que decidiste partir y encontrar tu lugar en el mundo.

No debemos obligarnos a permanecer al lado de aquel que nos hace daño, no debemos caer en falsos chantajes, amor con prebendas y sentimientos de posesión. Nadie por mucha sangre que lleves de ella en tus venas, tiene más autoridad sobre ti que tú, y por supuesto nadie te conoce mejor que tú mismo.

Tu intuición, tu criterio y tu sentido común deben ser la brújula que te marque la dirección correcta. No hay que tener miedo al error, ya que gracias a el te convertirás en mejor persona, forjarás carácter y enriquecerás tu personalidad. Permanecer encarcelado en una relación tóxica solo por el lazo que te une a ellos, impedirá que despliegues las alas de tu autoconocimiento y vueles hacia horizontes donde la sabiduría y la experiencia te esperan con los brazos abiertos.

Si por el contrario disfrutas de una familia que te enriquece y te aporta conocimiento, disfruta de tu premio, ya que la necesidad de expandir tus horizontes, quizás no sean tan apremiantes. Debemos permanecer al lado de todo aquel que nos enriquece y nos hace mejores, y debemos apartarnos de aquellos que nos hacen reincidir en nuestro peor defecto, nos obliga a tropezarnos una y otra veza con nuestro ego y limita nuestra expansión mental y social. Nunca debemos arrepentirnos de lo que hicimos. Por muy mal que nos resulte esta empresa, por muy traumática que sea la experiencia, siempre será mejor haber errado que el no haberlo intentado al menos.

Por muy tóxico que sea tu entorno familiar, si este ambiente te empuja a buscar tu ubicación en este mundo, no puedes más que dar las gracias.

Ellos inconscientemente te ayudaron a dar con la senda que te permitió hallarte entre un mar de caos y dudas, dar con el sentido a esta vida y desarrollar tus propios dones, para convertirte en ese instrumento perfectamente afinado que hay en ti, es una gran recompensa.

Agradece a esos que te oprimieron ya que sin esa negatividad no hubieras encontrado tu positividad, gracias a esa oscuridad hallaste el modo de encender tu luz e iluminar tu camino.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo protegernos de las personas tóxicas

El círculo de la vida no elige “bandos”

el-circulo-de-la-vidaEn todo el mundo y en las noticias de todos los días, vemos gente matando gente.

Las personas de un “bando” matan a las personas del otro “bando”. Ambos “bandos” afirman que tienen la razón. Cada “bando” se aferra a su dolor pasado, cada “bando” se niega a ser el primero en ceder, utilizando todas las justificaciones que hay en el mundo para explicar porqué no pueden hacerlo y porqué no lo harán. Un trágico cuento, tan viejo como la humanidad misma.

¿Cuándo despertaremos al hecho evidente de que todos somos la misma Consciencia disfrazada?

Que independientemente de lo que creamos ser, que sin importar nuestras apariencias, que más allá de nuestros cuentos e historias, nuestras religiones, nuestras nacionalidades, nuestras creencias, del color de nuestra piel, de nuestros cargados pasados y de nuestros inciertos futuros, todos somos la expresión de la Única vida. Que en realidad no hay israelíes o palestinos, judíos o cristianos, musulmanes o budistas, ateos o agnósticos, republicanos o demócratas, gurús o discípulos, y que ninguna de esas imágenes podrían jamás definirnos. Eso, lo que realmente somos, en el nivel más fundamental, es indefinible, misterioso, nunca fijo o separado, nunca identificado con ninguna imagen, al igual que el vasto océano nunca podría ser definido por sus olas.

La consciencia no tiene religión, ni tampoco nacionalidad. Ella da nacimiento a palestinos e israelíes, a iraquíes y estadounidenses, a la luz y a la oscuridad, al yin y al yang del siempre cambiante mundo de los sueños.

Como consciencia, cuando nos lastimamos los unos a los otros, sólo estamos lastimando a nuestros propios hermanos y hermanas, a nuestra propia familia, a las olas de nosotros mismos. Sólo estamos peleando con los reflejos de nuestro Rostro original. Sólo estamos matando a quienes amamos, viejos amigos, amigos de hace mucho tiempo.

La guerra externa jamás ha logrado generar paz interna. ¿Cuánta sangre más tendrá que correr? ¿Cuánto más dolor? ¿Cuántos más hombres, mujeres y niños tienen que desaparecer en el infinito antes de que despertemos?

Ese niño ensangrentado es mi propio hijo. El círculo de la vida no elige “bandos”.

  • Autora: Jeff Foster

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Por qué hay tanto odio y tanta ira en los seres humanos?

Enfermedades del hígado y su origen emocional

Hígado- hierbasEl hígado tiene funciones de almacenaje, de depuración y de metabolismo en el cuerpo. Se podría decir que todo aquello que ingerimos, nos untamos en la piel, nos ponemos en el cabello, pasa por el hígado. Es el gran laboratorio.

Cuando nuestro hígado presenta alguna falla funcional, algún síntoma, se debe a que estamos viviendo un conflicto emocional.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si padecemos algún síntoma en el hígado, se deberá siempre a un conflicto de:

  •  Falta.

  •  Ausencia.

  •  Pérdida.

  • Carencia.

Y siempre, en relación a: Hambre, Alimento, Herencia.

  • “Miedo a no tener lo suficiente para comer”.

  • “Miedo a morir de hambre”.

  • “Miedo a que alguien a quien quiero mucho, se case o viva o se vaya con un pobre muerto de hambre”.

  • “Alguien cerca mío, muere de hambre”.

Puede ser algo totalmente real o algo simbólico.

CÁNCER DE HÍGADO/NÓDULOS EN EL HÍGADO:

Emoción total de carencia. Tal vez perdí mi trabajo y siento: “¿Ahora de qué voy a vivir?”Tal vez mi marido se muere y yo pienso:”Ya no hay ingreso, mi familia y yo, moriremos de hambre”.

En los casos de cáncer o nódulos en el hígado, la carencia se vuelve un círculo vicioso.

Por un lado temo morir de hambre, pero estar enfermo me impide salir a trabajar y obtener ingresos, alimento, por lo tanto el sentimiento de carencia es total y real.

HÍGADO GRASO:

Emoción total de “me están matando”.

Tal vez yo tomo muchos medicamentos, sé que se filtran por el hígado, y doy por hecho que me van a matar.

“Estas medicinas me están matando”.

Tal vez yo sospecho que alguien quiere envenenarme (real o simbólico).

“Esta persona a mi lado me está matando, me intoxica”.

Y automáticamente, el hígado retiene grasas, para protegerse del envenenamiento (real o simbólico).

CONFLICTO ESPIRITUAL

Otro conflicto emocional que puede dañar el hígado, es el espiritual. El tener dudas sobre mi fe, sobre mi porvenir, tener una fe que si bien existe, me provoca incertidumbre y dudas y me hace sentir vacío, sin “alimento” (espiritual).

CONFLICTO FAMILIAR

Otro conflicto posible, es el tener una familia conflictiva, en la que yo soy el salvador. Por lo tanto, yo creo un sentimiento de: “Mi familia me come el hígado”.

“Me tienen harto”. Por lo tanto, yo debo crear “mucho hígado” para soportar situaciones difíciles y cotidianas.

CONFLICTO TRANSGENERACIONAL

Dentro del ámbito Transgeneracional, se deben revisar en el árbol genealógico, todas aquellas historias que presenten los ejemplos anteriores, y que por fechas o nombres, estén en relación conmigo. Puede ser que haya memorias en el transgeneracional de haber pasado hambre, de conflictos de herencia… Incluso falta de afecto importante. El hígado es la sede de la crítica. Existen memorias de situaciones en las que se han asumido compromisos y obligaciones demasiado pesadas. El desequilibrio se da muchas veces en personas que han asumido el papel de chivo expiatorio de las toxinas emocionales y los “no dichosdel clan. Haber asumido el papel de ser “el purificador” del clima familiar a costas de la propia salud.

NUEVO MODELO MENTAL A PONER EN PRÁCTICA

Debo programarme con los siguientes pensamientos y emociones: “Amor, paz y alegría, eso es todo lo que conozco. Escojo vivir en el espacio abierto de mi corazón. Busco el amor y lo encuentro en todas partes. Confío en mi voz interior. Soy un ser fuerte, sabio y poderoso. Me desprendo de aquello que no me corresponde. Entrego la responsabilidad de los conflictos a aquellos que les pertenecen. Abdico el rol de víctima. Abdico el papel de “salvador” del clan. Perdono y me perdono. Suelto y dejo que los demás asuman sus responsabilidades. Me libero“.

Se deberá tomar en cuenta también que alimento, también significa alimento emocional. Morir de hambre también puede significar: nadie me quiere. Puede significar que no sé pedir amor, que siento que no merezco pedirlo. Habrá que trabajar sobre la apertura del corazón. Comenzar con alimentar el amor propio. El amor a sí mismo para luego abrirse al amor a los demás. Al ser personas con la autoestima herida lo primero que tendrán que hacer es recobrarla, sanarla y aprender a fluir sin asumir las culpas de su entorno.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

El hígado representa la sede principal de toda la rabia y el enojo que yo vivo.

Es la forma en que reacciono o me quejo de las circunstancias que me rodean.

En mi hígado yo reflejo todas las críticas que recibo y las reacciones que yo uso para justificarme y auto- engañarme. Son mis reacciones más viscerales.

¿Cómo libero es esa emoción biológica?

Debo confiar primeramente en que por muy dura que sea una circunstancia, la posibilidad de que yo muera de hambre como tal, es falsa. Debo confiar en que todos aquellos que me rodean, me aman. Debo abrir mi corazón a la comprensión, a la aceptación y al amor.

¿CUÁL ES EL SÍNTOMA FÍSICO?

Pueden ser abscesos, cálculos biliares, cirrosis, crisis hepática, hepatitis, ictericia, nódulos o cáncer.

¿QUÉ CONFLICTO EMOCIONAL ESTOY VIVIENDO?

Los problemas del hígado se manifiestan cuando la persona hace demasiado, se preocupa por todo lo que sucede a su alrededor en lugar de digerirlo bien, es decir, adaptarse a los acontecimientos. Tiene miedo de las consecuencias, sobre todo de fallar en algo. Esta dificultad de adaptación a una situación nueva le hace sentir mucho enojo y descontento. Estos problemas también indican una actitud depresiva, aun cuando sea inconsciente. En metafísica, el hígado es el lugar del enojo reprimido. La persona afectada por los problemas hepáticos suele ser del tipo que no se ofende porque se siente indefensa, incompetente ante las ofensas. Se muestra en desacuerdo con los que se ofenden, sobre todo con aquellos que pierden el control, porque ella se esfuerza mucho para no demostrar nada. Siente amargura y tristeza. Cuando lleva ya mucho tiempo reprimiéndose, en lugar de sufrir un ataque de enojo y desahogarse, sufre una crisis hepática.

¿CÓMO LIBERO ESA EMOCIÓN BIOLÓGICA?

Debido a que el hígado tiene una función vital en la coordinación de las diferentes funciones del cuerpo humano, un problema en este órgano indica que te estás olvidando de coordinar bien lo que sucede en tu vida. En lugar de adaptarte a los acontecimientos y a las personas, los juzgas, quieres cambiarlos y te bloqueas internamente al poner demasiada atención a lo que ocurre en tu mente. Cada enojo interno es una indicación  de que te olvidas de ponerte en el lugar del otro y de que quieres tener razón. Por lo tanto, te sientes ofendido con facilidad. Tu hígado te indica que debes dedicar tiempo a acomodar dentro de ti lo que pasa a tu alrededor antes de sacar conclusiones con demasiada rapidez. También te dice que tienes todo lo necesario para defenderte.

  • Fuente: Akasha Sanación Integral.
  • Gran Diccionario de Enfermedades y su Origen Emocional de Jacques Martel.  Louis Hay.
  • Visto en: sabervivirmejor.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento

Tu mente es tu karma *Eckhart Tolle

Tu mente...La voz en la cabeza tiene una vida propia. La mayoría de las personas están a merced de esa voz; ellos están poseídos por el pensamiento, por la mente. Y como la mente está condicionada por el pasado, ustedes están entonces forzados a volver a revivir el pasado una y otra vez.

El término utilizado en el Oriente para esto es karma.

Cuando ustedes se identifican con esa voz, no lo saben por supuesto. Si lo supiesen, ya no podría poseerlos porque ustedes están solamente verdaderamente poseídos cuando ustedes confunden la entidad que los posee con quienes ustedes son, o sea, cuando ustedes se convierten en ella.

Durante miles de años la humanidad ha incrementado esta posesión mental, ignorando que la entidad posesora “no es el yo”. A lo largo de una total identificación con la mente, apareció un falso sentido del yo – el ego. La densidad del ego depende del grado en el cual ustedes la conciencia se identifican con su mente, con su pensamiento. El pensamiento no es más que un pequeño aspecto de la totalidad de la conciencia, la totalidad de quienes ustedes son.

El grado de identificación con la mente varía de una persona a otra. Algunas personas disfrutan de la libertad de su mente durante algunos períodos, aunque breves, y la paz, la alegría y la vivacidad que experimentan en esos momentos hacen que la vida merezca la pena. Estos también son los momentos en los cuales surgen la creatividad, el amor y la compasión.

Otros están atrapados constantemente en el estado egoico. Están alienados de sí mismos, así como de los demás y del mundo que los rodea. Cuando ustedes los ven, pueden ver la tensión en sus caras, quizás el ceño fruncido, o una expresión ausente en sus ojos. La mayor parte de la atención de ellos está absorta en el pensamiento y así ellos no los ven a ustedes realmente y tampoco los escuchan a ustedes realmente. No están presentes en ninguna situación, porque su atención está en el pasado o en el futuro, lo cual por supuesto existe sólo en la mente como formas de pensamiento. O se relacionan con ustedes a través de algún tipo de papel que ellos juegan y por tanto no son ellos mismos. La mayoría de las personas están alienadas a partir de quienes son y algunos en un grado tal que la forma en la que se comportan e interactúan se puede reconocer como ‘falsa’ por parte de los demás, excepto por parte de quienes son igualmente falsos, igualmente alienados a partir de quienes son.

La alienación significa que ustedes no se sienten cómodos en ninguna situación, en ningún lugar, o con ninguna persona, ni siquiera consigo mismos. Siempre están tratando de ir “a casa”, pero nunca se sienten en casa. Algunos de los grandes escritores del siglo veinte, tales como Franz Kafka, Alberto Camus, T.S. Elliot y James Joyce reconocieron a la alienación como el dilema universal de la existencia humana, probablemente lo sintieron más profundamente dentro de sí mismos y por eso fueron capaces de expresarlo de manera brillante en sus obras. Ellos no ofrecen una solución. Su contribución consiste en mostrarnos un reflejo del infortunio y sufrimiento humano para que podamos verlo con mayor claridad.

Ver el infortunio y el sufrimiento propio con claridad es un primer paso para poder superarlo. Así que mientras todavía esperan porque algo significativo suceda en sus vidas, puede que no perciban que la cosa más significativa que puede sucederle a un ser humano ya ocurrió dentro de ustedes: el comienzo del proceso de separación del pensamiento y la percepción.

  • Extracto del libro de Eckhart Tolle: “A New Earth”

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

La Ley de causa y efecto

Causa y efecto

“Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa”

Todo sucede de acuerdo con la ley “la suerte no existe”, no es más que el nombre que se le da una ley no conocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la ley. Es por esta ley que todas las cosas son, han sido y serán. Es la misma ley conocida en la filosofía como principio de causalidad. En el materialismo dialéctico se le conoce como la unidad de los contrarios; en la ciencia actual la encontramos expresada en la tercera ley de Isaac Newton: la ley de acción y reacción; además se encuentra expresada en casi todos los libros sagrados de las diferentes religiones, con muy variados ejemplos como el pasaje bíblico que nos dice, es aquello que sembremos eso mismo habremos de cosechar. En el Universo, todo movimiento tiene su verdadera resonancia, su propio efecto; todo cuanto sucede, las consecuencias de esos sucesos y todo acontecimiento son causales y no casuales; es por ello que nada se da al azar, ni siquiera la caída de una hoja: Todo en el Universo se concatena. La ley de causa y efecto se manifiesta tanto el plano físico como en los planos de 4ª dimensión, ya que ni con la desencarnación podemos apartar el efecto de la causa y es aquí donde encontramos la explicación a la reencarnación o secuencia de vidas en las cuales tiene lugar la adquisición de experiencias y la aplicación de la justicia retributiva. Sin embargo, el proceso evolutivo del hombre y del Universo no se limita simplemente a un ajuste de causas y efectos; si fuera así, nos encerraría en un camino circular que nos llevaría dar vueltas continuamente sin llegar nunca un fin; por lo tanto, todas las cosas y el hombre mismos se mueven en ciclos progresivos, de manera que puedan gozar de todas las ventajas y de todas las oportunidades de desarrollo que el Universo puede ofrecerles. Es por ello, que la vía evolutiva, sendero tridimensional, la espiral que siempre va adelante y hacia arriba. Esto quiere decir que tal como el anochecer trae como efecto el amanecer, el sol sale cada mañana, pero cada mañana ha progresado o adelantado más en su jornada anual. Del mismo modo, el hombre regresa mediante la reencarnación para adquirir nuevas experiencias, y por medio de la aplicación de las leyes universales, va dominando sus modalidades, sus costumbres negativas y aumentando su nivel vibratorio, logrando progresar o avanzar más hacia la meta de la perfección hasta lograr la unificación en los planos del mundo espiritual. El hombre, los grupos sociales, las naciones del mundo, están sujetos a la ley universal. Todos nuestros males, nuestras enfermedades, así como los males, las enfermedades y las tristezas del mundo, obedecen a lo que realmente merecemos. Por lo tanto, dominando el hombre sus actitudes, sus pensamientos y sus obras podrá lograr su verdadero avance evolutivo de hacer de su mundo un verdadero paraíso.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Tu mente es tu karma. *Eckhart Tolle

¿Cómo podemos aceptar?

Aceptar+La aceptación es una de las cosas más difíciles, es todo un trabajo interior que requiere de mucha comprensión.

Cuando se da una situación concreta en la vida, la cual te produce malestar, como por ejemplo tener un trabajo que no disfrutas y no te sientes feliz con él; no te gusta y es algo que te ves obligado a vivir, pero no puedes de ninguna manera cambiar la negatividad y el rechazo que sientes con respecto a ello, suele surgir resignación en ti.

La resignación no es aceptación, la resignación es cuando algo no te gusta, no sientes alegría con ello, pero interiormente dices “no tengo más remedio que aguantar”.

Llegar a este punto, es ir en contra de nosotros mismos, pues no podemos realizar ninguna actividad si no sentimos en lo más profundo de nuestro interior alegría alguna. De aquí surge el enojo, la ira, la depresión, la resignación, la esclavitud Te sientes totalmente preso, sin alternativa alguna, y no eres feliz. Te ves obligado a vivir esa experiencia que la vida te ha puesto delante, sin otra solución.

ESTO ES UN KARMA

Cuando la vida te pone delante cualquier experiencia de la cual sientas sufrimiento y negatividad, es karmático.
Por tanto, la única manera que tenemos de transformar nuestra negatividad y resistencia interior ante la experiencia es con la ACEPTACIÓN

¿Y CÓMO PODEMOS ACEPTAR?

Con comprensión… con sabiduría… con una visión superior.
Sabemos que la vida está regida por el karma, la ley de causa y efecto. También sabemos que todo es impermanente. Somos conscientes de que en la vida venimos a experimentar lecciones para “aprender” de ellas (volvernos más sabios y conscientes), por tanto, lo único que debemos hacer para lograr aceptar es CAMBIAR NUESTRO ENFOQUE. Es decir, cambiar nuestra manera de ver las cosas… mirar desde otra perspectiva más elevada y superior, conscientemente, con sabiduría, sin identificarnos con la experiencia en sí, ya que es en la propia experiencia donde se esconde el aprendizaje, la lección.

Si cambiamos nuestra percepción de las cosas, podremos lograr más comprensión y por tanto, más aceptación.

En el ejemplo anterior sobre el tener un trabajo que no nos satisface, no nos produce alegría, hemos de ser conscientes de que en ese trabajo se esconde la gran lección que la vida nos ha traído. Hemos de observar en nuestro interior y discernir; buscando el “por qué y para qué tengo que vivir esto”.
Cuando indagas en tu interior, descubres que ese trabajo es la gran oportunidad para ti de lograr un estado más elevado de consciencia.

¿QUÉ ES LO QUE TENGO QUE APRENDER DE ESTE TRABAJO QUE NO ME GUSTA…?

La respuesta puede ser: “ser más paciente”, “ser más tolerante”, “adquirir más sabiduría”, “volverme más consciente“, etc…
No hay ninguna experiencia que no nos aporte más sabiduría, pues la vida no suele darte lo que quieres sino lo que necesitas para impulsar tu estado consciencial.
Por tanto, viendo la situación desde esta perspectiva más elevada (sin estar identificado, atrapado, en ella), es cuando podemos aceptar que todo lo que experimentamos en la vida es para nuestra propia evolución.

Una vez hayas aprendido lo que tenías que aprender de esa experiencia, automáticamente ésta desaparecerá; ese karma se disolverá… ya lo habrás liberado, trascendido.

Agradece por cada situación y vivencia, pues en ella se esconde el más grande de los tesoros “impulsar y expandir tu estado de consciencia y adquirir más sabiduría y comprensión.”

  • Fuente: caminoaldespertarr.blogspot.com.es

*Si lo desea, puede leer la publicación:Aprende a confiar en lo que está sucediendo

20 Sabios consejos de los nativos americanos

Nativo americano-1. Levántate con el sol para orar. Ora solo. Ora frecuentemente. El Gran Espíritu te oirá, ciertamente, si le hablas.

2. Sé tolerante con aquellos que han perdido el camino. La ignorancia, la presunción, la ira, los celos y la avaricia o la codicia, provienen de un alma perdida. Ora para que ellos encuentren guía.

3. Búscate a ti mismo, por tus propios medios. No permitas que otros hagan tu camino por ti. Es tu senda, y sólo tuya. Otros pueden caminar contigo, pero nadie puede andar el camino por ti.

4. Trata a los huéspedes en tu casa con mucha consideración. Sírveles la mejor comida, dales la mejor cama y trátalos con respeto y honor.

5. No tomes lo que no es tuyo, sea de una persona, una comunidad, de la selva o de una cultura. No fue dado ni ganado. No es tuyo.

6. Respeta todas las cosas que están sobre esta tierra, sean personas, animales o plantas.

7. Honra los pensamientos, deseos y palabras de todas las personas. Nunca los irrumpas, ni te burles de ellos, ni los imites de manera grosera. Permite a cada persona el derecho a su expresión personal.

8. Nunca hables de los demás de mala manera. La energía negativa que pones en el universo se multiplicará cuando retorne a ti.

9. Todas las personas comenten errores. Y todos los errores pueden ser perdonados.

10. Malos pensamientos causan enfermedad a la mente, al cuerpo y al espíritu. Practica el optimismo.

11. La naturaleza no es PARA nosotros. Es PARTE de nosotros. Ella es parte de tu familia y de tu mundo.

12. Los niños son las semillas de nuestro futuro. Siembra amor en sus corazones y riégalos con sabiduría y lecciones de vida. Cuando crezcan, dales espacio para crecer.

13. Evita herir los corazones de los demás. El veneno de tu sufrimiento retornará a ti.

14. Sé verdadero y honesto todo el tiempo. La honestidad es la prueba de la voluntad de uno en este Universo.

15. Consérvate equilibrado. Tu persona Mental, tu persona Espiritual, tu persona Emocional, y tú persona Física: todas tienen la necesidad de ser fuertes, puras y saludables. Ejercita al cuerpo para fortalecer la mente. Crece mucho espiritualmente para curar enfermedades emocionales.

16. Toma decisiones conscientes acerca de quién serás y acerca de cómo reaccionarás. Sé responsable de tus propios actos.

17. Respeta la privacidad y el espacio personal de los demás. No toques la propiedad personal de los demás, especialmente los objetos sagrados y los objetos religiosos. Esto está prohibido.

18. verdadero ante ti mismo primero que todo. No puedes nutrir y ayudar a otros si no puedes nutrirte y ayudarte a ti mismo primero.

19. Respeta las creencias religiosas de los demás. No impongas en los demás tus propias creencias.

20. Comparte tu buena fortuna con los demás. Participa de la caridad y sé generoso.

  • Fuente: Instantes del presente (Facebook)

*Si lo desea, puede leer la publicación: Neurociencia de la glándula pineal: los misterios del “tercer ojo

¿Cómo sanar el dolor que aflora desde el subconsciente?

EseDolorCuando tenemos un dolor que permanece en estado latente (dormido) en la profundidad de nuestro subconsciente, la vida nos pondrá delante una situación o una persona con la finalidad de que el dolor aflore a la superficie.

Mientras el dolor está en el subconsciente, dormido, no sentimos dolor, y por tanto, no sabemos que está ahí. Cuando aflora a la superficie, entonces es cuando sentimos dolor, y sufrimiento. “El dolor se ha despertado” y nos avisa de que está en nuestro interior. Esto es una oportunidad para nosotros, para saber que estaba ahí y así poder sanarlo.

Las personas, solemos culpar a los demás o a las situaciones cuando éstas nos hacen sentir incómodos, molestos, enojados, irritables, y sobretodo cuando sentimos dolor y sufrimiento.

La verdad es que ninguna persona nos causa dicho dolor, ni tampoco puede la situación en sí… Somos nosotros mismos que tenemos ese dolor en nuestro interior y ahora, la otra persona es quien nos lo está reflejando. Es decir, esa persona está ahí como espejo nuestro, y al sentirnos mal, sufrimos, pensamos que es la persona quien nos ha causado ese sufrimiento, cuando en realidad la persona tan sólo nos ha ayudado a que el dolor se despierte, salga a la superficie y de esta manera podamos tomar consciencia del dolor y sanarlo.

¿Cómo sanar un dolor que ha despertado de nuestro interior?

Para sanar, hemos de aceptar ese dolor.
Ahora sabemos que está en nosotros y es nuestra oportunidad para iluminarlo. Hemos de observarlo, iluminarlo con la luz de la plena consciencia; siendo testigos.
Observarlo significa, poner atención en el dolor sin juicios ni pensamientos, simplemente observarlo y abrazarlo con amor y consciencia. Podemos decir en nuestro interior: “Dolor, ahora sé que estás ahí, te abrazo con todo mi amor y mi plena consciencia”. También podemos escribir en un papel todo lo que sentimos (dolor, negatividad, ira, tristeza, enojo, odio, etc…) y a continuación escribir: “Yo Soy Fuente de Luz y de Amor. Yo Soy Fuente de aceptación y de consciencia. Yo abrazo mi dolor y lo transformo en Luz. Gracias, gracias, gracias”.

Debes recordar que absolutamente todo lo que te hace sentir una persona, en forma de sufrimiento, no te lo hace sentir esa persona, sino que ese sufrimiento está ya en ti y ha despertado y ha pasado del subconsciente al consciente.
Nunca culpes a nadie, al contrario, agradéceles que estén ahí para que te hayan ayudado a reflejar tu dolor y así darte cuenta.

Todos los dolores que llevamos dentro, en nuestro subconsciente, son karmas que no hemos sanado, por tanto, se van repitiendo una y otra vez, en distintas situaciones, con diferentes personas, e incluso en vidas posteriores hasta que logres sanarlo.

Ese karma, se repetirá un montón de veces, hasta que lo hayas superado. Cuando lo hayas sanado, ya no se repetirá más, ya no volverás a vivir ninguna situación ni aparecerá ninguna persona que te vuelva a hacer sentir ese mismo dolor. Pero si ves que en tu vida hay situaciones que se repiten una y otra vez… párate y observa tu alrededor… pon atención en tu interior, sobretodo en qué es lo que sientes y empieza a trabajar con la observación consciente para lograr la sanación.

Cuando estamos en el camino espiritual, la mayoría de las personas, tenemos tendencia a reprimir las emociones y sentimientos de malestar, dolor y negatividad.
Los reprimimos pensando que los estamos observando para transformarlos en luz, pero casi nunca es así.
Cuando notamos la más mínima sensación de inquietud y negatividad (somos conscientes de ella), no permitimos que el dolor salga a la superficie. Está ahí enterrado en nuestro subconsciente, despertando y dando señales de alarma y en cuanto nos damos cuenta de que sentimos un sutil dolor, automáticamente lo bloqueamos, lo reprimimos, no lo dejamos aflorar.
Esto es debido a nuestra mente (ego) que se mueve por hábitos y en cuanto detecta el leve dolor de nuestro interior, recuerda lo mal que se pasa al sufrir, entonces tiene miedo y automáticamente lo rechaza, no lo acepta… nuestra mente dice: “No quiero sentirme mal. Quiero estar bien”.
El dolor no ha podido salir a la superficie y al no sanarlo, vuelve a quedar en la profundidad de nuestro subconsciente, en estado latente (dormido), hasta que otra situación distinta provocará que vuelva a despertar.

Hemos de ser muy conscientes de esto, ya que si no permitimos que los dolores salgan (pasen del subconsciente a la mente consciente), no lograremos liberarlos.

La manera correcta para poder sanar esos dolores es la siguiente:

En el momento que despierta y empieza aflorar hacia la superficie (nos damos cuenta de que nos sentimos mal), tenemos que PERMITIR Y ACEPTAR QUE ESE DOLOR ESTÁ AHÍ Y QUE DEBE SALIR. TENEMOS QUE SENTIR ESE DOLOR, A PESAR DE QUE ESTO ES LO QUE SOLEMOS EVITAR. 
Le tememos al sufrimiento y por eso lo negamos, le damos la espalda y lo dejamos ahí, como un niño indefenso, llorando, que necesita ser abrazado y consolado con amor y compasión.
Por tanto, cuando notes que hay algo que te molesta en el interior, un malestar, o un dolor agudo que surge de repente, no lo niegues, no le des la espalda… obsérvalo como si fuera un niño pequeño indefenso, que necesita tu ayuda, necesita un abrazo, necesita de tu amor, de tu luz para poder transformarse (transmutarse) y así, liberarse.

Así que siente ese dolor, sin miedo; siéntelo como observador que eres, sentir el dolor pero sin identificarte con él (no te aferres a él, no te dejes arrastrar por él), simplemente mantén un poco de distancia entre tú y el dolor, lo observas como si estuvieras mirando una película de drama, siendo consciente de que ese dolor no eres tú… lo observas sin juicios y luego lo abrazas con compasión y con el amor y la luz de tu consciencia.
Puedes decir en tu interior: “Sé que estás aquí, no te preocupes, voy a abrazarte y a cuidar de ti”. Esta es la manera correcta para sanar el dolor del subconsciente que aflora a la superficie.

El dolor es energía enquistada, bloqueada; son como pelotas de energía que tienen una vibración distinta a la energía que fluye por todo nuestro campo electro-magnético (energía Chi). Estas pelotas no permiten que nuestra energía Chi fluya correctamente, y con el paso del tiempo, causan enfermedades en el cuerpo físico.

Las enfermedades del cuerpo físico son las señales que nos indican que algo en nuestro interior no fluye correctamente. Por tanto, la enfermedad es el síntoma que nos permite tomar consciencia de la energía enquistada que hay en nuestro interior y que debemos sanar.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Minfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos