Sé como la flor de Loto: renace cada día e imponte a la adversidad

la-flor-de-lotoLa naturaleza es tan apasionante que nos da las respuestas más inesperadas cuando ni tan siquiera creíamos que podían existir más allá de nuestra mente, de nuestra esperanza y de nuestro deseo por seguir adelante. Lejos de mostrar una realidad monótona y predecible, cada rincón en el que la naturaleza brota con libertad nos deja una nueva enseñanza sobre lo que significa habitar este mundo.

No solo es generosa para con la ciencia, sino con nuestros sentidos y con nuestra espiritualidad. Tanto es así que, en la gran variedad de manifestaciones, especies y fenómenos que produce, nos encontramos con auténticas lecciones de cómo afrontar la vida. Auténticas teorías psicológicas sin control de variables ni análisis de fiabilidad o validez, pero que encierran un mensaje cuya belleza y significado es indiscutible.

De entre todos los fenómenos infinitos y curiosos de la naturaleza se encuentra la flor de Loto. Un fenómeno “sui géneris” que resulta una metáfora apasionante sobre la vida y las adversidades a las que hacemos frente cada día.

LA FLOR DE LOTO

La flor de Loto es un tipo de lirio de agua, cuyas raíces tienen su base en el fango y en el lodo de lagunas y lagos. La flor de loto posee la semilla con mayor longevidad y resistencia: puede aguantar hasta 30 siglos antes de florecer sin perder su fertilidad.

 La flor de loto es símbolo de la pureza y belleza que puede surgir de un terreno pantanoso.

Esta hermosa flor emerge y se nutre del barro, en ciénagas o lugares pantanosos y cuando florece se eleva sobre el lodo. En la noche, los pétalos de la flor se cierran y la flor se sumerge bajo el agua. Se cierra para hundirse en el agua pero al amanecer se alza de nuevo sobre al agua sucia, intacta y sin restos de impureza por la disposición de sus pétalos en forma espiral.

2885110670_757478f74e_thumb5La flor de loto tiene la peculiaridad de ser la única flor que es fruto al mismo tiempo: el fruto tiene forma de cono invertido y está en su interior. Cuando la flor está cerrada no huele, pero cuando se abre su aroma recuerda al jacinto. Muchos consideran su aroma hipnótico, capaz de alterar los estados de la conciencia.

MITOLOGÍAS SOBRE LA FLOR DE LOTO

La fascinación por esta flor ha hecho que esta sea un símbolo fundamental para multitud de civilizaciones a lo largo de la historia. La flor de Loto es considerada sagrada y uno de los símbolos más antiguos con múltiples significados para los países de Oriente, aunque también encontramos múltiples referencias a ellas en el mundo occidental.

En la mitología griega, los lotófagos eran un pueblo mítico que los antiguos identificaban con los habitantes de una población al nordeste de África. Cuenta la leyenda que una bella Diosa se perdió en un bosque hasta llegar a un lugar donde abundaba el fango, denominado loto, donde se hundió.

Este espacio había sido creado por los Dioses para los seres cuyo destino había sido fracasar  en la vida. Sin embargo, la joven luchó durante miles de años hasta que logró salir de allí convertida en una bella flor de loto, simbolizando el triunfo de la perseverancia ante situaciones adversas.

En el ámbito budista, el loto sirve como asiento o trono para Buda o los Budas e indica un nacimiento divino. En el mundo cristiano, la flor de loto es el lirio blanco que significa tanto fertilidad como pureza. Tradicionalmente, el Arcángel Gabriel lleva a la Virgen María el lirio de la Anunciación.

LA FLOR DE LOTO Y SU SIGNIFICADO PARA LA PSICOLOGÍA

La flor de Loto simboliza el poder de la resistencia psicológica como capacidad para transformar la adversidad en potencialidad. Suzanne C. Kobasa, psicóloga de la Universidad de Chicago, dirigió varias investigaciones en las que detectó que los individuos con personalidad resistente tienen una serie de características en común. Suelen ser personas de gran compromiso, control y orientadas al reto.

“Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades” -Elisabeth Kubler Ross-

Más tarde esta explicación fue reconceptualizada con el término resiliencia, la esencia de la personalidad resistente. La resiliencia se suele definir como la capacidad de los individuos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y grandes adversidades.

La flor de Loto supone una magnífica metáfora de cómo existen personas capaces de plegar el dolor y desplegarlo posteriormente en forma de serenidad, autocontrol y persistencia.

  • Fuente: Cristina Roda Rivera (Psicóloga, especialista Máster en Psicología clínica y social) lamenteesmaravillosa.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Las 38 flores del Dr. Bach

“SOLO RESPIRA”, un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones

niña-solo-respiraLa vida no solo nos duele a los adultos. Los niños también se estresan, se irritan o se sienten dolidos. Este cortometraje nos da una lección sobre esto, pues con frecuencia lo que ocurre es que castigamos la expresión y gestión de las emociones negativas desde la más tierna infancia.

No nos damos cuenta, pero los elementos que ponen en marcha la maquinaria de nuestra vida moderna, los ambientes artificiales, las prisas, la forma en la que dormimos, comemos, y el aire que respiramos, pueden llegar a ser verdaderos puñales emocionales.

Sea como sea, es obvio que si aprendemos a gestionar todos esos “contratiempos” que dificultan nuestro desarrollo emocional y que pueden dañarnos, lograremos tolerar mejor las circunstancias de un entorno desfavorable.

“Solo Respira”, un potente corto que ayuda a gestionar emociones

Este cortometraje promueve la conciencia emocional como un vehículo primario para cambiar nuestro modo de vivenciar nuestras experiencias sentimentales. Los niños hablan de lo que les hace sentir enfadados, tristes o culpables, de cómo reaccionan y de la manera que tienen de transformar sus sensaciones en positivas.

Para realizar este trabajo de manera completa necesitamos también hablar de lo que nos produce alegría, placer y orgullo, así como de la manera que tenemos de comprenderlos y controlarlos.

Ejercitar nuestro cerebro pensante y saber ponerle palabras y expresión a nuestras emociones nos ayuda a desarrollarnos y a tener éxito en nuestra vida. Porque, si no sabemos hacerlo, probablemente se vuelva en nuestra contra y nos haga vulnerables ante nuestro mundo interno.

 Es decir, el vídeo nos muestra cómo traducir nuestras emociones a palabras, es una parte vital de su comprensión dado que las palabras se conectan con los sentimientos en sí mismos y las respuestas psicofiosológicas que generan.

En el corto vemos cómo los niños son capaces de alejarse de la situación y mantenerse en el aquí y ahora a través de estrategias de calma que saben definir a la perfección. Es, sin duda, un vídeo con un excelente componente educativo que podemos aprovechar niños y adultos.

El aprendizaje de la gestión de emociones

Las personas podemos aprender el lenguaje de las emociones a cualquier edad. Lo que ocurre es que, como sucede con el aprendizaje de otros idiomas, lo hablan con mayor claridad aquellos que lo han aprendido de jóvenes.

Pero con lo que nos tenemos que quedar es con eso, que la identificación y la comunicación emocional puede aprenderse y que es un aspecto esencial para obtener relaciones íntimas y satisfactorias.

Nota de relajación

Una persona que “sabe hablar y escuchar” en esos términos es una persona que puede sintonizar e interpretar una esfera más de la comunicación intra e interpersonal.

Según los datos que aporta Shapiro Lawrence, la comunicación y la gestión emocional componen el 90% de nuestras experiencias vitales. Asimismo, aprender a fomentar la calma, aprender a manejar la expresión facial, la postura, el tono de voz y nuestros gestos es esencial, pues solo el 7% por ciento del significado emocional se expresa por las palabras.

Algunos puntos clave a recordar sobre el control emocional

Enseñar y aprender estrategias de control emocional como la respiración, la evocación de imágenes agradables o la relajación a través de música o palabras clave, es primordial. ¿Por qué? La respuesta es sencilla y alude a una razón principal: la ira y la agresividad son dos de los problemas emocionales más comunes hoy en día entre los humanos

La ira y su expresión son alternativas emocionales peligrosas y, por lo tanto, saber resolver un conflicto tratando las emociones que se generan en él es fundamental para garantizar el bienestar social y personal de la comunidad en la que vivimos.

Hacerlo así nos ayuda a curar nuestro cerebro emocional, pues conseguimos mantenerlo en equilibrio y que los niveles de cortisol (hormona del estrés) y otras sustancias no dañen nuestro cuerpo ni nuestro cerebro. Por todo esto, merece la pena extraer la enseñanza de cada segundo de este maravilloso vídeo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados + 7 vídeos explicativos

13 consejos para cuando la vida se nos pone difícil

Vida difícilSiddhartha Gautama, o Buda, nos dejó un legado de gran sabiduría. Entre tantas, 13 consejos para aquellos que están experimentando tiempos difíciles. Hay, según Buda, una manera de vivir estos momentos de una manera más tranquila y el secreto tiene que ver con la actitud:

1) Las cosas son lo que son

Nuestra resistencia a las cosas es la principal causa de nuestro sufrimiento. Esto sucede cuando nos resistimos a las cosas como son. Si no puedes hacer nada, relájate. No luches contra la corriente, acéptalo o de lo contrario serás consumido en el sufrimiento.

2) Si crees que tienes un problema, tienes un problema

Ten en cuenta que todo se ve a través de una perspectiva. En un determinado momento las cosas parecen difíciles, en otros no. Sabiendo esto, cuando tengas una dificultad escoge entenderla como un reto, una oportunidad de aprendizaje. Si lo ves como un problema, esta dificultad será sin duda un problema.

3) El cambio comienza en ti mismo

Su mundo exterior es un reflejo de su mundo interior. Tenemos la costumbre de pensar que todo estará bien cuando las circunstancias cambian. La verdad, sin embargo, es que las circunstancias cambiarán sólo cuando se produce este cambio dentro de nosotros.

4) No hay mayor aprendizaje que equivocarse

¡El fracaso no existe! Entiende esto de una vez por todas. Todas las personas exitosas han fracasado varias veces. Disfruta de tus fracasos como una gran experiencia de aprendizaje. Si lo haces, la próxima vez estarás más cerca del éxito. El fracaso es siempre una lección de aprendizaje.

5) Si algo no sucede como estaba previsto, significa que lo mejor está por llegar

Todo sucede a la perfección, incluso cuando las cosas van mal. A menudo, cuando miramos hacia atrás, nos damos cuenta de que lo que consideramos malo, de hecho, fue lo mejor que pudo haber pasado. Sin embargo, cuando funciona, sin duda estamos alineados con nuestro propósito de vida. El universo siempre trabaja a nuestro favor.

6) Aprecia el presente

¡Sólo tenemos el momento presente! Así que no lo dejes ir perdiendo el tiempo con el pasado. Apreciar tu momento presente, ya que es lo único importante. Es a partir de el cuando crea que su vida futura.

7) Deja el deseo de lado

La mayoría de la gente vive la vida guiada por los deseos. Esto es extremadamente peligroso, un deseo no satisfecho se convierte en una gran frustración. La frustración desencadena una fuerte energía negativa y se retrae su crecimiento. Trata de entender que todo lo que necesita vendrá a ti para cultivar su felicidad incondicional.

8) Comprende tus miedos y sé agradecido

El miedo es lo contrario del amor y es otra cosa que dificulta tu desarrollo. Sin embargo es importante, ya que proporciona una gran oportunidad para el aprendizaje. Cuando se vence el miedo, se vuelve más fuerte y confiado. Superar sus miedos requiere práctica, el miedo es sólo una ilusión y, sobre todo, es opcional.

9) Experimenta alegría

Hay personas que disfrutan de todo lo que les sucede a ellos. Incluso en la peor situación, hay que reírse de sí mismos. Ellos son personas que ven el crecimiento en todo. Estas personas aprendieron que es importante centrarse en la alegría, no en las dificultades. El resultado es que atraen a situaciones mucho más felices que tristes.

10) Nunca te compares con los demás

Sólo se vino aquí con una misión propia. Y es tan importante como cualquier otra persona. Sin embargo, si no puedes evitar comparaciones, compárate con los que tienen menos que tú. Esta es una gran estrategia para darse cuenta de que siempre has tenido mucho más de lo que necesitas para ser feliz.

11) No eres una víctima

Siempre eres el creador de tu experiencia. Todo lo que te sucede es atraído por ti mismo y extremadamente necesario para tu aprendizaje. Cuando algo desagradable te suceda, da gracias y pregunta: “¿Por qué he atraído eso a mi vida?”, “¿Qué necesito para aprender de esta experiencia?”.

12) Todo cambia

Todo en esta vida es dinámico, todo cambia en un segundo. Así que no vivas lamentándote. Si no sabes qué hacer, no hagas nada. El universo no para de cambiar, crecer y expandirse, así que espera, porque todo pasará.

13) Todo es posible

Los milagros ocurren todos los días, y nosotros somos responsables de los mismos. Confía y cree eso. En la medida en que consigas un cambio de conciencia, encontrarás en ti el poder de realizar milagros. Es el momento de cambiar y comprender su importancia, la posibilidad que tienes de cambiar el mundo. ¡¡Creer!!

*Si lo desea, puede leer la publicación:Cómo hacerse más consciente

5 cosas que lamenta la gente antes de morir

Antes de morirGran parte de mi vida la he dedicado a los cuidados paliativos. Como enfermera, he tratado con muchas personas a las que los médicos habían desahuciado y que habían sido enviadas a sus hogares a pasar sus últimos días. Poco antes de morir, la mayoría de la gente se lamenta por lo que había hecho o dejado de hacer durante su vida. Algunos sentían muy fuertes arrepentimientos. He vivido experiencias humanamente muy intensas y emotivas con estas personas con las que compartí sus últimos meses de vida.

Cuando la propia muerte se aproxima de manera inexorable, la mayoría de las personas no pierde el tiempo en cosas superficiales, sino que se enfoca en lo que realmente es importante en la vida.

De algunos enfermos terminales, incluso, podría decir que este proceso les ha impulsado a un crecimiento personal sorprendente. Casi todos ellos pasaron por una auténtica montaña rusa de emociones: desde la inicial incredulidad sobre su diagnóstico, pasando por la rabia, el miedo y el remordimiento por lo que creían que iban a dejar pendiente hasta la aceptación final. En la mayoría de los casos, este proceso en el que les pude acompañar les llevó hasta una gran paz interior, un estar bien consigo mismo.

Tengo que confesar que de todas estas personas he aprendido mucho sobre la vida. Si bien todas las personas somos distintas, sí que es cierto que, cuando hablaban de aquellas cosas de las que se arrepentían o que hubieran hecho de una manera distinta, muchos de estos enfermos terminales hacían hincapié en vivencias similares.

LAS  5  LAMENTACIONES MÁS HABITUALES ANTES DE MORIR

# 1.- Ojalá hubiera sido valiente para vivir la vida que deseaba y no la que otras personas (padre, madre, pareja, etc.) habían preparado para mí.

Esto es lo que, con más frecuencia, lamenta la gente cuando se acerca su final. En ese momento echan la vida atrás y comprueban, con tristeza, que muchas de sus sueños se quedaron por el camino y que los sustituyeron por otros que no eran genuinamente suyos, sino de otros: una casa más grande, un coche más rápido, mayor estatus social

Para sentirse bien con uno mismo, es muy importante llevar a cabo alguno de los sueños que uno tenía en su juventud. Cuando la vida va llegando a su fin, ya es demasiado tarde para lamentarse y, si no se ha cumplido ninguno de esos sueños, solo queda el amargo sabor de la traición a uno mismo.

# 2.- No debía haberle dedicado tanto tiempo al trabajo, sino a mi familia.

Este arrepentimiento es más frecuente en los hombres, ya que tradicionalmente sobre ellos ha cargado la responsabilidad de asegurar el sustento económico de la familia. Asimismo, es más habitual que los hombres hayan buscado su realización personal en la consecución de metas laborales y profesionales. Sin embargo, muchos de estos hombres moribundos se daban cuenta que el haber dedicado tanto tiempo y tanto esfuerzo al trabajo no les había proporcionado la felicidad que esperaban. Por el contrario, sentían remordimientos por no haberle dedicado el tiempo y la atención que merecía su familia.

Algunas de las mujeres que cuidé también expresaron este pesar, aunque fueron menos en número, ya que pertenecían a una generación en la que la mayoría de las mujeres no trabajaban fuera del hogar.

Si uno atiborra su vida con obligaciones y ocupaciones, no le queda tiempo para dedicarlo a las personas que quiere. En realidad, si uno reflexiona sobre sus necesidades económicas reales, cae en la cuenta de que no son tantas ni tan cuantiosas. Es momento entonces de tener claras las prioridades y simplificar el estilo de vida. Porque, efectivamente, se puede ser mucho más feliz con menos.

# 3.- Me gustaría haber mostrado más abiertamente mis sentimientos.

Muchos de los enfermos terminales con los que compartí sus últimas semanas me confesaron que, en demasiadas ocasiones, habían reprimido sus sentimientos. Algunas veces por no parecer blando, otras por miedo a la desaprobación de los demás, otras por orgullo… Sea por lo que fuera, se lamentaban por no haber tenido el valor de expresar sus sentimientos sobre todo con sus seres queridos. Les pesaba no haberles dicho suficientemente a sus hijos, a sus hermanos, a su esposa o a su marido todo lo que les aman y, en cambio, haber vivido largo tiempo en conflicto con ellos.

Por otra parte, hoy sabemos que la conexión entre cuerpo y mente es tan estrecha que muchas de las enfermedades físicas tienen su origen en la amargura y el resentimiento almacenados durante demasiado tiempo.

Por tanto, muchos de mis pacientes sentían que no habían tenido una vida plena, porque no habían sido sinceros consigo mismos respecto a sus sentimientos por falta de valentía. Y si bien las reacciones de los demás no se pueden controlar, si una persona expresa con claridad lo que quiere en la vida, al final suele llegar a un entendimiento con las otras personas. Y si esto es posible, por lo menos logra salir de relaciones que no le ayudan a seguir creciendo como persona. De modo que, en ambas hipótesis, sale ganando.

# 4.- No debería haber perdido la relación con los viejos amigos, me hubiera gustado estar más en contacto con ellos.

Poco antes de morir, la mayoría de los enfermos terminales lamenta no haber cuidado lo suficiente las relaciones con los amigos de la infancia y de la juventud. Es en estas últimas semanas cuando más se les echa de menos. La mayoría de los moribundos tampoco encuentra explicación exacta de por qué estas amistades fueron desvaneciéndose de sus vidas. Sólo se dan cuenta que, por unas circunstancias u otras (crianza de los hijos, aspiraciones de proyección laboral, separaciones o divorcios, etc.), se fueron aislando de gente a la que apreciaban de verdad.

En algunos casos, colaboré en el intento de localización de estas antiguas amistades, pero muchas veces no fue posible encontrarlas. Tristemente es demasiado frecuente ver cómo las personas recuerdan a tantos amigos que pasaron por su vida, pero que las ocupaciones cotidianas y la falta de cuidado se los arrebataron de manera definitiva.

En prácticamente todos los casos, lo que sí pude apreciar fue el sincero lamento de quienes ya no tienen mucho tiempo y se arrepienten de no haberles dado a estos viejos amigos precisamente el tiempo y la dedicación que se merecían.

Cuando te tienes que preparar para aceptar su propia muerte, todas las preocupaciones materiales pierden su sentido. Lo único que queda al final es el amor que se haya dado y el que se ha recibido. De hecho, los moribundos suelen querer dejar arreglados sus asuntos económicos, el testamento e incluso llegan a ocuparse de su propio funeral, pero lo hacen pensando en los seres queridos que dejan. Por encima de todo, quieren ayudarles en todo lo que les sea posible y expresarles así toda su gratitud por el amor compartido.

# 5. Tenía que haberme permitido a mí mismo ser más feliz

Casi al final de sus vidas, muchas de las personas a las que cuidé se dieron cuenta de que podían haber vivido una vida mucho más plena y haberse sentido más satisfechas consigo mismas si no se hubieran atado a viejos convencionalismos, si no hubieran ocultado sus verdaderos sentimientos. El temor a la crítica de su entorno les había limitado en su comportamiento, de manera que en múltiples ocasiones no habían sido fieles a su corazón, sino que hicieron lo que se esperaba de ellos. No arriesgaron cuando en su interior querían reír, cantar, bailar y sentirse vivos, prefirieron la seguridad de lo establecido. En definitiva, no se atrevieron a vivir más felices.

Sin embargo, cuando uno está llegando al fin del viaje“, le importan poco las críticas sobre lo que es o no es conveniente. De hecho, fue fantástico comprobar cómo algunos de mis pacientes pudieron recuperar la inocencia y las ganas de reír durante sus últimos meses. Una auténtica lección de vida.

Al final cada uno vive la vida que elige vivir. ¿Por qué no elegir ser feliz y hacer felices a otros? Aunque fuera en sus últimos días, muchos de mis pacientes descubrieron que ser feliz es una elección. Y ésta es la enseñanza principal que compartieron conmigo en el trascurso de una vivencia tan intensa como la de la muerte: casi todo en la vida es una elección. Poco antes de morir, demasiada gente lamenta no haberse permitido ser feliz. Por tanto, decida ser feliz hoy mismo. ¿O prefiere tener que lamentarlo cuando ya sea demasiado tarde?

  • BRONNIE WARE. Enfermera de cuidados paliativos con enfermos terminales, autora del libro “Los cinco arrepentimientos más habituales de los moribundos”
  • Visto en: cuidatusaludemocional.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cuando mueres sólo cambias de conciencia” *Pim Vam Lommel, cardiólogo.

Señales de encontrarte espiritualmente “Despierto” en un mundo dormido

ojo universoCuando decidimos avanzar conscientemente en nuestro camino espiritual para la evolución de nuestro Ser, nos encontramos usualmente con un entorno que no nos acompaña ni transita la misma senda que elegimos. Esto nos crea cierta incertidumbre y en muchas ocasiones nos hace descreer de nuestra elección y se presentan en nosotros fuertes inquietudes respecto de nuestra búsqueda. Lo cierto es que aunque tenemos el libre albedrío de si continuar con ella o no, ocurren cosas dentro de nosotros, sentimientos, pensamientos que se ajusten o no al entorno en el que vivimos, están dentro de nosotros manifestándose de una forma u otra, veamos algunos de ellos:

Cómo se siente una persona espiritualmente despierta

Interiormente siente un vacío existencial que solo puede llenar buscando todo conocimiento holístico del Ser y lo esotérico de la vida, de esta manera, comienza a resonar en su interior la verdad de su existencia, en conexión con su verdadero Ser, alejándose de lo mundano o simplemente perdiendo el interés por éste.

Las personas que no acompañan este proceso a quien intenta despertar, o que incluso juzga o critica desde su desconocimiento, suelen provocar un sentimiento en el otro de aislamiento social, el cual le hace percibir como estar desconectado de la realidad, interiormente se siente desolado, incomprendido y con una extraña sensación de tener ideas poco sensatas.

A medida que va avanzando en su camino espiritual comprende que es necesario tener su grupo de pertenencia con los mismos valores y ansias de aprendizaje. Allí encontrará personas que vibran en la misma sintonía y podrá recuperar el propósito de su creciente búsqueda espiritual. No obstante, como hemos mencionado anteriormente, pueden surgir distanciamientos de personas de su entorno incluso de los más allegados (amigos, pareja, familiar) que no comparten su particular manera holística y espiritual de entender la vida, e irremediablemente aquella incomprensión ajena los dejará en un estado de pérdida.

La persona que se vuelca a la espiritualidad, comprende más allá de su religión las diferencias entre ambas. Para ella la espiritualidad es el camino de regreso a uno mismo, mientras comprende que la religión no es una sola, sino muchos senderos que pueden conducirnos también a la búsqueda interna de nuestra verdadera esencia y ser el detonante para nuestra evolución.

Permanecer en un mundo dormido o despertar es una cuestión de consciencia, todos nos replanteamos en algún momento nuestra existencia y misión, pero los tiempos de cada uno son necesarios para ese “darse cuenta” y más que respetables para poder avanzar. Para la persona espiritual no poder encajar o sentirse extraño en su propia esencia es una cuestión difícil de sobrellevar.

Cuando uno comienza a despertar espiritualmente, se hace consciente de sus propias limitaciones, y emprende un profundo trabajo interno que entiende, durará toda la vida. El ego, el temor, y el control, comienza a desvanecer en lo que era su ilusoria realidad y comienza a manifestar la verdad de su Ser desde el Amor y el perdón.

Cuando logra despertar del sueño mundano, se ve a sí mismo cediendo en su necesidad de control, no busca poder en el afuera porque ya lo ha percibido en su interior, no busca aprobación en los demás, porque ha comenzado a amarse, y no busca victimizarse de su historia porque ha comprendido que toda circunstancia fue necesaria para su evolución.

No intentará cambiar ni convencer a nadie, pero llevará su Luz a cada vida, dejando en su andar una huella de sabiduría.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mujer muere y vuelve a la vida con un potente mensaje

Agradece las crisis en tu vida pues son “crisis de curación”

woman in field hold hand palm up

Es relativamente fácil sentir gratitud cuando ocurren cosas buenas y nuestra vida se desarrolla tal como deseamos; incluso en esos momentos solemos darlo todo por descontado. Es muy bueno dedicar unos instantes a expresar nuestra gratitud y aprecio a otras personas, a la Tierra, a nuestro poder superior, a la vida. Bastante más difícil es expresar gratitud cuando estamos pasando por un periodo malo o la vida no nos va como creemos que debería irnos. En esas ocasiones, lo más probable es que nos sintamos dolidos, confundidos o resentidos, lo cual es perfectamente natural.

La gratitud es lo último en que se nos ocurre pensar en esos momentos. Ha habido ocasiones en mi vida en que he sentido unos tremendos deseos de levantar el puño hacia el Universo preguntando por qué me ha asestado ese cruel golpe.

De todos modos, es interesante cómo después de pasar por momentos difíciles, al mirar retrospectivamente solemos ver que había algo importante y necesario en esa experiencia. Es posible que no lleguemos a verlo hasta que hayan pasado meses o incluso años, pero finalmente nos damos cuenta de que aprendimos una importante lección, nuestra sabiduría se hizo más profunda, hubo un despertar, o tal vez se nos abrió una nueva puerta a consecuencia de los acontecimientos que nos parecieron tan negativos en el momento.

Por ejemplo, la pérdida de un trabajo puede habernos llevado a una curación espiritual o emocional. El fin de una relación puede habernos dado la oportunidad de descubrir que necesitábamos un tiempo de soledad, o tal vez nos despejó el camino para una relación más satisfactoria. En ese momento podríamos comenzar a sentimos agradecidos de que la vida se haya desplegado como lo hizo.

A los momentos dolorosos de la vida yo los llamo «crisis de curación». Dejamos atrás algo viejo y nos abrimos a algo nuevo. Con frecuencia esto sucede porque nuestra conciencia ha aumentado y por lo tanto ya no podemos vivir de la antigua forma. A veces nos enfrentamos con un cambio necesario que debemos hacer en nuestro interior y/o en nuestra vida. Hay un proceso de duelo o aflicción por el que debemos pasar cuando dejamos algo a lo que hemos estado aferrados. Hemos de permitirnos sentir el miedo y la tristeza, y también recordarnos que en esa experiencia hay un regalo que sencillamente no vemos todavía.

Así pues, si en estos momentos estás pasando por una crisis de curación, busca todo el amor y el apoyo que puedas y date permiso para experimentar plenamente todos los sentimientos que surjan. Pide que el regalo de esta experiencia se te revele tan pronto como estés preparado para él. Y ten presente que cuando pase un tiempo y hayas adquirido perspectiva, nuevamente sentirás gratitud por el increíble viaje de tu vida.

  • Shakti Gawain

*Si lo desea, puede leer la publicación : “No estás deprimido, estás distraído*Facundo Cabral.

¿Qué pasa cuando el cielo se nos viene abajo?

En este momento amigoUna relación terminó inesperadamente, el éxito se convirtió en fracaso de la noche a la mañana, murió un ser querido, recibiste un diagnóstico inesperado y de repente sientes que todo se te viene encima, sientes una profunda incertidumbre, la sensación de que tu mundo se torna fuera de control. Ya nada parece real. Sientes como si tu vida ya no fuera “tu vida” como si estuvieras en una extraña especie de película impersonal, como si no supieras hacia donde dirigirte o incluso en donde pararte. El futuro, que un día pareció tan sólido y “real” es ahora evidenciado por la mentira y el cuento de hadas que era, y tus sueños del “mañana” se reducen a nada más que polvo. Ese mañana nunca iba a suceder, no en la forma en que lo planeaste inconscientemente, de todos modos. Ahora no hay ninguna respuesta que pueda satisfacerte, no hay ninguna autoridad que te guíe ya que nadie puede vivir tu experiencia por ti; nadie tiene tus respuestas y te sientes profundamente perdido en un solitario planeta girando en un inmenso e insondable espacio. Te sientes como queriendo volver a gatas hacia el útero.

¡Maravilloso! ¡Qué invitación! La vida no se ha equivocado, porque la vida nunca puede ir mal, porque todo es vida y porque la vida es todo. Sólo tus sueños y planes “acerca” de la vida pueden desmoronarse, pero la vida en sí misma, jamás. Esta actual experiencia, esta confusión y duda cósmica, esta angustia, no está en contra de la vida, esto ES vida, la sagrada vida de este momento. Esta no es la escena mala de la película, esta ES la película, por muy difícil que pueda resultar admitirlo en este momento. Hay una inmensa inteligencia trabajando aquí, una inteligencia que nos respira por las noches, una inteligencia que late nuestro corazón, que bombea sangre por todo nuestro cuerpo, que cura todas nuestras heridas cuando “nosotros” ni siquiera podemos ocuparnos de ello.

¿Qué pasa cuando sólo por un momento dejamos de intentar resolverlo todo, cuando dejamos de aferrarnos a esos caducos sueños y dejamos de estar de luto por su pérdida y enfrentamos esa cruda, completamente abierta realidad de las cosas tal y como son? ¿Qué pasa cuando tan sólo por un momento damos realmente ese paso radical de decir SÍ a la incertidumbre, a la duda, a la confusión, al dolor, a la angustia? ¿Qué pasa cuando ratificamos nuestro no saber en lugar de querer escapar? ¿Qué pasa cuando realmente volvemos nuestra cara hacia la devastación y no hacia otro lado? ¿Qué pasa cuando realmente confiamos en la transitoriedad de todas las cosas y permitimos que esa profunda inteligencia que es la vida cumpla su magia a través de la devastación? ¿Podríamos sentirnos bien, sólo por un momento, no teniendo las respuestas, ni los puntos de referencia, no sabiendo absolutamente nada? ¿Podríamos sentirnos bien, sólo por un momento, sintiendo ESTO, independientemente de la forma que ESTO tome por ahora?

¿Y en medio de todos los escombros, podríamos de nuevo respirar y hacer contacto con ese lugar en nuestro interior, el sitio más íntimo y familiar de silencio y profunda presencia? ¿Ese sitio que nunca necesita saber nada y que no le interesan los sueños y que nunca quiere ningún tipo de respuesta? ¿Podríamos recordar esa quietud que en secreto siempre ha sido nuestra mejor amiga? ¿Podemos descansar en esa claridad que jamás hemos abandonado? ¿Podríamos tomar el puesto que realmente nos corresponde como la consciencia absolutamente indestructible?

Tal vez la inteligencia cósmica nunca nos abandonó y justo en el corazón del aparente caos de este momento, haya algo que no está involucrado para nada en todo este lío. Lo llamamos amor, o Dios, o consciencia, o simplemente Aquello Que Realmente Somos, previo a nuestros sueños de cómo debería ser la vida, o cómo debería verse este momento o sentirse o saber o sonar u oler. Tal vez nuestros sueños están ahí justamente para ser rotos y nuestros planes para ser destrozados y nuestros mañanas para disolverse en ahoras, y tal vez todo esto sea una enorme invitación a despertar del sueño de la separación, a despertar del espejismo del control y abrazar con todo nuestro amor lo que está presente. Quizás sea una invitación a la compasión, a abrazar profundamente este universo con toda su felicidad y dolor y agridulce gloria. Quizás nunca tuvimos el verdadero control de nuestras vidas y tal vez se nos esté invitando constantemente a recordarlo, ya que a menudo lo olvidamos. Tal vez el sufrimiento no sea un enemigo y en su corazón haya una lección de primera mano y en tiempo real que debamos aprender, si es que queremos ser realmente humanos y realmente divinos. Tal vez todo este colapso traiga consigo un grandioso descubrimiento. Tal vez este sufrimiento sea un pasaje, no una prueba ni un castigo, no una señal del pasado o del futuro sino un indicador preciso hacia el misterio de la vida misma, aquí y ahora. Tal vez la vida jamás pueda “equivocarse”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Agradece las crisis en tu vida, pues son “crisis de curación

Las buenas personas te dan felicidad, las malas: Lecciones

Las buenas personas...Ojalá hubiese una termómetro de bondad y otro de maldad. Ojalá pudiésemos detectar el egoísmo en el momento que comienza a estar presente. Y ojalá pudiésemos servirnos de estas mediciones para tomar buenas decisiones con respecto a las personas que nos rodean.

Sin embargo, como esto no es posible, tenemos que quedarnos siempre con la felicidad y las enseñanzas que nos aportan las buenas personas, y las lecciones que nos aportan aquellas que en algún momento se han comportado de malas maneras.

Porque si hay algo que está claro, es que nadie es malo o bueno en su totalidad, sino que todos a veces nos equivocamos al elegir cómo comportarnos o qué sentimiento priorizamos en nuestras relaciones.

Sea como fuere, cada acontecimiento y cada persona que se cruza en nuestra vida tendrá la oportunidad de brindarnos la enseñanza que necesitábamos aunque no nos dé lo que esperábamos.

A los que nos hacen crecer: Sonrisas

Las buenas personas son aquellas que huelen a nobleza, a humildad y a miradas sinceras. Son esas personas que nos recomponen con sus sonrisas. No abundan, pero con su lindo corazón lo inundan todo.

A esas personas debemos ofrecerles reciprocidad, atención y cariño, porque gracias a sus guiños llenamos nuestra vida y nuestro día a día de franqueza y empatía, pilares indispensables para ser felices o sentirnos bien.

“Hay gente, algunas personas, muy pocas, que al sonreír se les llena la cara de una ausencia de malicia que no es de adulto. De una expresión de bondad que desarma. A la gente que le pasa eso, que cuando sonríe te lleva al traspié, al bienestar y al apego inmediato, les regalas el alma porque pueden contigo”

A los que nos generan malestar: Despedidas

Están también aquellas personas que han teñido las relaciones que mantuvimos con ellas de egoísmo y, en ocasiones, de maldades (intereses, ofensas, críticas, decepciones, etc). Estas son las personas que nos enseñan la importancia de ir por la vida dejando huella y no cicatrices.

Sea como sea, las malas experiencias son una realidad con la que tenemos que intentar convivir y de la que tenemos que procurar extraer lecciones de vida que nos ayuden a recorrer nuestro trayecto.

De nada vale retorcernos de dolor, rumiar sin cesar sobre lo que podríamos haber vaticinado pero no vimos o no quisimos creer. Por eso, cuando una situación que deriva de una relación o de un intercambio negativo nos genera malestar, en vez de dramatizar es mejor que lo tomemos como aprendizaje.

En este sentido debemos explorar un poco la idea de que afrontar lo bueno que viene suele ser una tarea fácil. Sin embargo, aceptar lo que se va o tenemos que hacer marchar es realmente complicado.

Cada situación, cada persona y, por lo tanto, cada sentimiento están repletos de intensos matices que conducen nuestro aprendizaje a uno u otro ritmo, haciendo valer aquellas enseñanzas que depuran nuestra madurez emocional.

El hecho de que a lo largo de nuestra vida nos encontremos con relaciones positivas y negativas hace que el hecho en sí de construir unas u otras amistades sea cada vez más significativo, maduro y reflexivo.

Así, gracias a este mismo hecho, cada vez nos va importando más la calidad que la cantidad de amigos y personas que tenemos a nuestro lado, pues nos vincularemos a aquellos que nos resultan más afines respecto a nuestras experiencias vitales.

La bondad y la reciprocidad tienen como base el respeto a los demás y la construcción de la propia amabilidad. Este es el trasfondo de las miradas sinceras, artífices de estos sentimientos que nacen del corazón y que nos ayudan a formar un equipo de primera división ante la vida.

No nos olvidemos de considerar precisamente lo que comentábamos al principio, que no somos blancos o negros, sino que estamos hechos de diferentes tonalidades. Si bien hay gente que no siempre se comporta bien, será porque en ese momento o en otro anterior no ha tomado una buena decisión.

Como se suele decir todas las relaciones fallidas duelen, pero perder algo que en realidad no nos hacía bien es una ganancia, no una pérdida. Por eso siempre debemos valorar aquello que nos aporta enseñanzas y reciprocidad; o sea, aquello que suma y que no resta.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “7 Hábitos de las personas crónicamente infelices” 

Carta a mi padre

Carta a mi padreHonro mi linaje masculino y te honro a ti papá, por ser el paciente agricultor de mi alma pues, tras haber sembrado tu semilla, cultivaste con amor y entrega aún sin poderme sentir dentro de ti. Recibiste tu cosecha con la más delicada ternura y construiste un cordón de corazón a corazón, para unirte conmigo en amor.

Te Bendigo porque de ti he aprendido cómo protegerme, proveerme, cuidarme, guiarme. Y, si hubieron algunas carencias, sé que fui yo quien te eligió así para, precisamente, aprender de esa experiencia.

Me responsabilizo de todo aquello que yo acepté e integré en mí como verdadero. Reconozco que tú cumpliste tu labor de la mejor manera posible de acuerdo a tus propios recursos y dando cumplimiento al contrato de alma que ambos acordamos. Nos perdono por cualquier sufrimiento que hayamos cocreado y nos agradezco las lecciones que de éste obtuvimos. Nos libero de toda historia de dolor, de miedo, de enojo, de tristeza y su consecuente karma en nuestras vidas.

Sé que me he convertido en quien hoy soy gracias a tu aportación a mi vida. Todo lo que necesite corregir y mejorar es ya labor mía y me sé acompañada por ti en cada paso, pues el cordón que entreteje tu corazón al mío es inquebrantable y siempre palpitante.

Es tu mirada la que me ha enseñado a ser mirada y reconocida por los hombres. Es tu amor el que me ha mostrado cómo merezco ser amada. Es tu misericordia la que me ha dado confianza para mostrar mi fuerza. Son tus caricias las que han dejado memoria en mi piel para sólo permitirse ser tocada por el otro en total amor y entrega. Asumo mi proceso y la responsabilidad de sanar con los otros hombres de mi camino todo lo que haya quedado pendiente contigo.

GRACIAS. TE AMO  ❤

  • Cecil Tavera. Psicoterapeuta Traspersonal, Escritora y Conferencista.
  • Visto en: soulgasms.org

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Carta a mi madre

5 Ejercicios para mejorar tu Inteligencia Emocional

Inteligencia Emocional...Inteligencia emocional. Es, sin lugar a dudas, esa dimensión de nuestra vida que todos deberíamos desarrollar y gestionar adecuadamente.

Saber escuchar, comprender las emociones ajenas y controlar las propias, saber comunicarnos y fomentar un respeto mutuo donde todos salgamos ganando, es algo esencial.

Es un tipo de inteligencia que debería incluirse en el currículum de las escuelas, para desarrollar en los niños desde edades muy tempranas esas habilidades básicas. Es un modo de auto-conocimiento, de auto-control y también de expresividad, de conocer los límites de uno mismo y a la vez, marcarlos ante los demás. Evitando posibles manipulaciones.

Como ya sabes, no es más inteligente aquel que dispone de un C.I más elevado, o el que dispone de un mejor trabajo y se dedica a acumular cosas. La verdadera inteligencia es aquella que está asociada con una auténtica felicidad, ésa que nos hace estar orgullosos de lo que somos y lo que tenemos. Sea mucho o poco.

¿Por qué no poner en práctica estos sencillos ejercicios para mejorar nuestra Inteligencia Emocional?

1. Conocerse a uno mismo

El conocerse a uno mismo es una aventura que dura toda la vida. Pero que se consigue a su vez, día a día, marcándonos propósitos y haciéndonos preguntas. Este, es un ejercicio de introspección que marcarnos cada mañana. Pregúntate qué deseas para el día de hoy y qué para el día de mañana.

Cuando llegue la noche, analiza cómo te has sentido a lo largo de tu jornada. ¿Has actuado cómo tu deseabas? ¿Te has expresado, defendido de acuerdo a tus propios valores? Puedes servirte del clásico papel, de un diario o tu libreta de pensamientos. Es un ejercicio bien sencillo pero a la vez ilustrativo. Plantéate preguntas, indaga en ti mismo.

2. Regulación emocional

Piensa en tus emociones como en una balanza, no vale la pena llegar a los extremos, ni aún menos caer en el drama, porque a largo plazo, siempre acabamos perdiendo. No te dejes manipular, ni acudas a respuestas cargadas de ira o rabia. Lo ideal es ese término medio. Nunca roces los límites de tus emociones.

Cuando notes que estás a punto de “caer” o de “explotar” visualiza una pequeña habitación tranquila y aireada. Es tu palacio de pensamientos. Antes de actuar, piensa, razona y analiza la situación. Solo después de haber conseguido esa auto-regulación, toma una decisión. Pero primero, piensa antes de actuar en esa habitación privada que tanta calma te aporta.

Nadie más tiene control sobre tu vida más que tú mismo, no lo olvides nunca. Así que no permitas que te lleven a terrenos ajenos donde perdamos la calma o nuestra identidad. Trabaja tu equilibrio interior.

3. Empatía

La empatía es un concepto que todos conocemos y que valoramos. Pero sin embargo no lo ponemos en práctica tanto como deberíamos. Nos es más fácil ponernos en el lugar de esas personas que más sentimientos positivos nos trasmiten. Nos identificamos mejor con ellas y el nivel de comprensión y acercamiento es más intenso.

Pero ¿y si un día intentamos empatizar con quien más nos incomoda? Piensa en ese jefe que por ejemplo, tan poco te respeta, o en esa compañera o compañero que siempre habla mal de los demás y que sólo busca problemas. Intenta “ponerte en sus zapatos” y tal vez descubras qué hay detrás de ellos: inseguridad, baja autoestima pruébalo, puede ser un buen aprendizaje.

4. Automotivación

Puede que hoy no te apetezca, que no tengas ganas. Pero a partir de este momento haremos un sencillo ejercicio: vamos a mirar el lado bueno de las cosas, dejando relegado lo negativo. Levántate cada día pensando en algo que te ilusione y que deseas conseguir.

La vida sin ilusión no es vida. Busca tu motivación cotidiana.

A veces cualquier insignificancia nos es útil: acabar el día en esa cafetería a la que aún no has entrado. Hacer una llamada a esa persona que hace tanto que no ves. Comprarte un vestido nuevo. Planear una escapada de fin de semana. Apuntarte a un curso de yoga o pintura. Sonreír un poco más…

5. Habilidades sociales

Vamos a intentar comunicarnos un poco mejor. Y no solo mediante las palabras, también con los gestos. Acércate más a las personas que tienes a tu alrededor, dibuja una sonrisa, ofrece una caricia, una palmada en la espalda o un abrazo. Verás que la reacción de quienes te rodean, es diferente.

Busca y ofrece emociones positivas, intenta escuchar un poco mejor a quien tienes delante y escudrina en su mirada. Tal vez descubras muchas más cosas que con las simples palabras. Ponlo en práctica, desarrolla tu Inteligencia Emocional y sé más feliz, haciendo también felices a los demás.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La amígdala, centinela de nuestras emociones