Cuando el perdón no cicatriza las heridas del abuso sexual

abuso-sexualA menudo, suele decirse que no hay peor herida que la que deja la vivencia de una guerra. Sin embargo, las cicatrices que inflige el abuso sexual son muy semejantes, ahí donde el perdón no siempre ayuda ni cauteriza. Sobre todo, si no existe una ayuda efectiva por parte de la justicia, ni apoyo social y emocional del entorno más cercano.

Un hecho muy común en materia de abuso infantil y juvenil es que las víctimas tardan mucho en denunciar los hechos. Pueden pasar varios años, décadas incluso. Cuando logran dar el paso para hallar por fin esa necesitada paz interior, se encuentran muchas barreras, dificultades e incluso cierto rechazo estructural: “¿Y ahora para qué, después de tanto tiempo?, ¿qué espera sacar con ello?”

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produjo dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” -Victor Frankl-

No podemos olvidar tampoco que toda víctima de abuso sexual debe pasar por un delicado duelo en el que pueda integrar en su historia vital lo que le ha sucedido. Ese trauma. Sin embargo, deben darse ciertos procesos previos en su entorno para facilitar este avance. Se necesita apoyo, reconocimiento y justicia. Sin embargo, algo que se da con demasiada frecuencia es que las propios organismos sociales no se ajustan a estas necesidades.

Tanto es así, que hay muchas denuncias por abuso sexual que acaban prescribiendo. Las resoluciones pueden tardar años en dictar resolución, hasta el punto de que el delito prescriba. En otros casos, muchas víctimas que sufrieron abuso en su infancia suelen atreverse a dar el paso en la madurez. Para entonces, la justicia ve estos actos delictivos como prescritos. Se procede al silencio legal dejando a la persona en completo desamparo.

Son situaciones realmente complejas. Estos hombres y mujeres no pueden cerrar esa etapa de sufrimiento. Esta infancia perdida. Ni aún menos dar el paso hacia el perdón.

El abuso sexual: los agresores habitan en los entornos más cercanos

Según la Asociación para el tratamiento del abuso y el maltrato en la infancia de Bilbao (España) gran parte de las personas que han sufrido abusos en la infancia nunca llegan a denunciar los hechos. Si esto es así, es por un hecho muy concreto. En el 90% de los casos los agresores están en el propio seno familiar, en el propio entorno de “confianza” de la víctima.

Denunciar supone, en muchos casos, crear un impacto, romper un equilibrio. Significa, además, tener que afrontar unas consecuencias imprevisibles. Si además tenemos en cuenta que muchos de estos abusos se dan en niños o adolescentes, la capacidad de reacción es más limitada y dramática. Como madres, como padres, es vital atender el comportamiento de nuestros hijos para intuir cualquier señal que pueda indicar un abuso.

Otro de los escenarios en los que ocurren abusos con una frecuencia notable es en los propios centros escolares. Maestros, profesores o entrenadores deportivos suelen ser también los responsables de que muchos niños y niñas sean ahora adultos rotos, personas fragmentadas que deben hacer frente a diversos problemas psicológicos.

Secuelas que les impiden poder vivir con dignidad. Su día a día está marcado por un solo propósito: sanar una infancia perdida. Cauterizar heridas.

Tal y como hemos señalado al inicio, muchos de estos dramas jamás obtendrán justicia. Hasta hace solo unas décadas ir a denunciar al pederasta suponía en muchos casos no ser creído, ser acusado. En la actualidad, volver a denunciar aquello que ocurrió hace 15 o 20 años es, en ocasiones, reabrir una herida que se curó mal con unas esperanzas inciertas de que la justicia sea realmente justa.

Los únicos delitos que no prescriben son los de lesa humanidad y de genocidio, de terrorismo. Se necesita por tanto, una reforma que proteja y dé justicia a las víctimas y no a los abusadores.

¿Estoy en mi derecho de no perdonar al abusador?

Estamos en nuestro pleno derecho a perdonar o no a quien una vez, nos hizo daño. Ahora bien, la experiencia clínica nos dice que es recomendable. Supone, ante todo, sanar emocionalmente y cortar el vínculo del dolor. Sin embargo, el perdón solo puede darse en la última fase del duelo. Si la víctima no ha efectuado ese camino interno, complejo y desgarrador, difícilmente podrá efectuarse esta desvinculación, esta necesitada liberación del sufrimiento.

El abuso en la infancia y la dificultad de ofrecer el perdón

Sufrir abuso en la infancia supone:

  • Experimentar abusos sexuales en la infancia supone una devastación total. Se interrumpe la construcción de nuestra identidad, de nuestra autoestima, se arrancan las raíces de una vida y en ocasiones, hasta la confianza hacia los adultos.

  • Este trauma genera alteraciones a nivel cerebral, produciendo déficits de atención, hiperactividad, depresión nerviosa…

  • Más tarde, a las alteraciones de sueño le pueden seguir los desórdenes alimenticios, así como secuelas emocionales, sociales y sexuales.

  • En caso de no recibir atención psicológica de forma temprana, esa fragmentación interna nos acompañará de por vida.

Nadie puede ofrecer el perdón en estas condiciones. Hay que poner cada pieza en su lugar para que una vez en pie, seamos capaces de mirarnos al espejo con coraje. Solo entonces, y una vez superado el duelo, tendremos los mecanismos para decidir si queremos o no ofrecer el perdón. Estamos en nuestro pleno derecho.

  • Cabe señalar una vez más que perdonar siempre será recomendable en estos procesos. No obstante, hay que tener en cuenta que perdonar no es ignorar el daño causado. Perdonar tampoco significa olvidar. Ni aún menos que el agresor quede exime del acto cometido.

El perdón es cortar el hilo del sufrimiento para cerrar una etapa. Es actuar con resiliencia para recordarnos que, efectivamente, merecemos ser felices y no víctimas eternas de alguien que eligió hacernos daño.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Se puede ser feliz después de haber vivido una infancia traumática?

¿Quién gobierna tu vida?

Lo creamos o no lo creamos, no gobernamos nuestra vida.

Si aún eres de los que crees que tú gobiernas tu vida, aterriza y despierta, porque apañado/a vas. Eso es lo que te hace creer tu ego y lo que te permite creer tu inconsciente.

Desde la cabeza y desde el ego, creemos tener control sobre los acontecimientos que se desencadenan en nuestra realidad cotidiana. Por ejemplo, creemos elegir un trabajo, una profesión, creemos elegir a nuestros amigos, nuestra pareja, nuestra casa, creemos elegir irnos de viaje, quedarnos en casa, e incluso las diferentes direcciones que tomamos cuando surge una bifurcación o cruce de caminos.

Otras veces, creemos ser víctimas de las circunstancias, de agentes externos, de los demás, de la vida. Pero jamás pensamos que fue nuestro inconsciente (y aquí englobo los dos estratos del mismo, el subconsciente, más emocional y el inconsciente profundo, más reptiliano y también conectado con el inconsciente colectivo) esa zona a la que no tenemos demasiado acceso, el que nos trajo esas circunstancias, a esas personas, ese tipo de vida, nos guste o no nos guste.

Por desgracia, es nuestro ego, que sobre todo en la cultura occidental es muy racional, quien intenta hacernos creer que tenemos algún poder de decisión más allá de elegir como sentirnos ante lo que sucede.

Todavía hay paradigmas y corrientes de la psicología, incluso sostenidos por el ámbito universitario que aún creen, a estas alturas de siglo, que tenemos un gran control de voluntad sobre los acontecimientos de nuestra vida… Olvidan que, de tenerlo, es siempre con permiso de nuestro inconsciente.

Según los estudios, que siguen sin aclararse en cuanto a porcentajes, la actividad del consciente oscila entre el 5% y el 20% respecto al total de actividad de nuestro cerebro. El resto, entre un 80% y un 95% de actividad cerebral, es inconsciente.

Nuestra actividad psíquica es como un gran iceberg… y resulta que lo que está bajo el agua es mucho más grande e importante que lo que está encima.

La falacia de control de la cultura moderna

Desde nuestra educación de hombres y mujeres sensatos, se nos dice que conducimos nuestra vida, que tomamos éste o ese otro camino, que gobernamos nuestro libro de ruta. En cursos, terapias, libros, nos hacen creer que es así. Hay malas noticias si eres de los que piensa de esta manera: porque no elegimos desde el consciente.

Ya está todo elegido y luego, desde la mente consciente o superficial, improvisamos justificaciones, creencias, razonamientos para darnos cierta seguridad y tranquilidad ante lo que ya se decidió… pero hacemos esto a hechos consumados, cuando las elecciones y decisiones ya están tomadas.

El inconsciente eligió antes que tú, muchísimo antes de que tú eligieras desde tu consciencia.

Se dice que lo único que podemos elegir realmente desde el consciente es cómo nos sentimos ante lo que nos sucede y, aunque parezca poca cosa, eso ya es muchísimo. Tener un cierto gobierno sobre nuestro estado de ánimo, con independencia de lo que suceda fuera de nosotros, es algo maravilloso.

*Vivimos sometidos al programa invisible que se oculta debajo de todo lo que pensamos y hacemos, una programación codificada por nuestros ancestros, nuestra educación, aprendizajes y nuestras experiencias de vida.

Lo que creímos elegir en su momento, esa decisión impulsiva o meditada que nos costó más o menos tomar, resulta que nuestro inconsciente ya la había tomado por nosotros previamente, haciéndonos resonar energéticamente de una determinada manera para atraer a nuestra vida toda clase de acontecimientos y personas acordes con esa manera de creer y de sentir.

*Todo tiene que ver con la resonancia… porque atraemos a nuestra vida aquello con lo que resonamos, incluso los maltratos, incluso las desgracias o sucesos desagradables. También los éxitos y las alegrías.

Saber las cosas de cabeza, entenderlas con la razón, no sirve para nada. Es conocimiento racional, conocimiento superficial, son impresiones cerebrales y poco más. Para realizar cambios poderosos, éstos deben de afectar a los estratos más profundos de nuestra personalidad (niño conduce coche).

Nos educan en la falsa creencia de que conducimos nuestra vida

Si de pronto llega una desgracia a nuestra vida, es porque resonábamos con ella. Si nuestro consciente no reconoce haber hecho esa llamada es porque es el inconsciente quien la ha realizado y deberíamos averiguar cómo y porqué.

La desgracia -por llamar de algún modo a aquellos acontecimientos que interpretamos como desagradables- siempre es un gran aprendizaje… el inconsciente se empeña en hacernos aprender, a veces por la tremenda y sin ninguna contemplación, cosas que de otra manera no hubiéramos sido capaces de asimilar.

Desde algunos paradigmas de la psicología y escuelas de conocimiento de corte racional, occidental, desde el mundo de la empresa y los negocios, bastante desfasados teniendo en cuenta el agujero planetario en el que nos están metiendo a todos, aún se pretende sostener que el individuo, es independiente, a veces un líder, que se hace a sí mismo, que conduce, que gobierna su vida, que hace y deshace a voluntad, cuando ya se sabe, está demostrado, que el individuo es gobernado por fuerzas que le exceden y con las que más le valdría aliarse y fluir de un modo armonioso porque:

-Si cambio mi vida, es porque mi inconsciente me permite cambiar, si no, no cambio ni a tiros.

Si decido ir por este camino, es porque mi inconsciente me lo permite.

-Si hago elecciones en mi vida, si estudio, si voy a clase, si trabajo en ésta o esa empresa, si hago ésto o lo otro, si elijo a tal o cual pareja, es porque mi inconsciente y mi árbol familiar me dan su consentimiento, si no, no lo haría.

-Y si hago terapia o intervengo para contravenir una norma o ley del clan familiar, es porque hay un permiso expreso para hacerlo y quizá para sanar el árbol, si no, no podría.

-Si creo ser el dueño o la dueña de mi destino, es porque el inconsciente me ha dado su consentimiento.

*Hay personas que no tienen ni siquiera el permiso del árbol o de su inconsciente para poder curarse, pues han de expiar una culpa que el transgeneracional familiar lleva cargando desde quién sabe cuántas generaciones, o llevan una carga inconsciente difícil de desactivar. La gente con resistencia a hacer terapia, suele tener prohibiciones inconscientes para abordarla con éxito.

La creencia tan extendida de que la voluntad del hombre moderno lo gobierna todo, es una falacia de la cultura occidental y el individualismo, impuesta en los colegios, las películas y en muchos cursos de liderazgo… cuando eres individualista o emprendedor, es porque tu inconsciente te lo permite y sirve a una causa mayor del colectivo familiar o grupal. No hay individualistas o emprendedores sin un inconsciente que se lo permita.

El inconsciente gobierna… y más vale que averigües qué es lo que pretende o te verás conducido toda tu vida hacia quién sabe qué caminos.

Tú te puedes empeñar en pedirle al Universo, en gritarle al cielo, en rezarle a Dios, en practicar la Ley de atracción y en hacer lo que te dé la gana para conseguir lo que quieres desde tu cabeza y tu consciencia… pero tu inconsciente conduce el coche en el que vas montado… te pongas como te pongas. El te dio permiso previo para hacer todas esas cosas, para rezar, para pedir, para enfocarte, para atraer… o no te dió permiso para hacerlas. Si tienes un patrón inconsciente de fracaso reiterado o infelicidad, cada vez que tomes una decisión creerás elegir otra cosa, pero en el fondo, fiel al patrón, seguirás eligiendo lo mismo de siempre, con mejores adornos y excusas, para autoengañarte mejor en cada ocasión en que el patrón reaparezca.

Te repetirás: Este chico si que es bueno, no como los diez anteriores con los que estuve… éste me va a tratar bien. O ésta mujer me ama de veras… con ella saldrán bien las cosas. Mentira… la compulsión a repetir el patrón persiste, persiste y persiste, incluso aunque conozcamos racionalmente ese patrón.

*Para desactivar un patrón no basta con reconocerlo racionalmente, hay que golpear al inconsciente, convencerle de que todo ha cambiado y eso sólo se consigue mediante una catársis.

Por mucho que tú seas racionalmente consciente de algo, ese algo no cambiará si tu inconsciente va por otro lado y cree otra cosa distinta.
-Si tu patrón es de fracaso o autosabotaje, cada vez te autoengañarás mejor para cumplir los mandatos de tu programación. Y cada vez te contarás mejores mentiras para seguir haciendo lo mismo que has hecho toda la vida.
-Si tu patrón es de éxito, lograrás lo que te propongas y luego, posiblemente, sientas un gran vacío interior, pues tu patrón es de vacío tras el logro… y con el tiempo aprendes que el éxito no llena, nunca llena esa sensación de carencia interior que poseen todos los enfocados patológicamente hacia el éxito. De hecho, la gente que tiene mucho éxito se pasa la vida saltando de un éxito a otro, experimentando el vacío que éste produce una vez logrado. La felicidad no está ahí.
El patrón inconsciente de un exitópata moderno es, con mucha probabilidad: sentirás vacío hasta que averigües quién eres de verdad y dónde se encuentra la verdadera felicidad.
En resumen, tú crees gobernar la nave… sólo lo crees.

*Tu inconsciente gobierna tu vida y atrae a ésta circunstancias que luego tú interpretas como favorables o desfavorables en virtud del dolorbienestar que te producen.

Es la programación interior, el kernel, aquello con lo que vienes instalado de serie, por ancestros, antepasados, aprendizajes, infancia, experiencias vividas ect… y la compulsión de un programa lo empuja a repetirse y repetirse, a no ser que lo desactives y reemplaces por otro. Y esto solo podrás hacerlo si tu inconsciente te permite que lo hagas.

¿Te atreverás a asumirlo?

Porque si tu inconsciente no desea que intervengas o desactives el patrón, solo podrás aprender a vivir con ello, aceptándolo. A menudo, vuelvo a repetirlo, desde la razón, conocemos nuestro programa inconsciente, nuestro sistema operativo, hemos hecho terapia, autoindagación, nos hemos observado y creemos que ya lo tenemos resuelto. Pero conocer algo con la cabeza no sirve para desactivarlo.

El cambio sólo se produce desde el inconsciente si éste se ve sacudido y afectado por algo o alguien.

Y debes tener en cuenta que, si al final haces ese cambio, es porque tu inconsciente quería que lo hicieras, de no ser así, ni te lo hubieras planteado. Ten en cuenta otra cosa más: Cuanto más crees tener el control de lo que sucede, más te engañas. Tú en realidad no controlas nada ni has controlado nada… nunca. Cuando piensas que eliges, tu inconsciente ya eligió antes por ti. La única solución, en todo caso, para poder tener algún margen de maniobra en la vida, es poner conciencia y hacer consciente tu inconsciente… alinear ambos para enfocar tu energía de una forma coherente que atraiga a tu vida cosas que deseas y conoces.

¿Por qué atraigo las cosas que atraigo y no llegan a mi vida las cosas y situaciones que deseo que lleguen?

Cuando quieres algo y esto no se manifiesta en la realidad, es porque tu inconsciente va en una dirección distinta a tu consciente.

Si deseo pareja pero no viene, algo dentro de mi resuena en contra de tenerla. Y si viene y, pasados los meses me doy cuenta de que no es tan maravillosa como yo creía, es porque mi inconsciente la pidió así, para que me de cuenta de lo que estoy haciendo y aprenda lo que tengo que aprender.
Si deseo abundancia o dinero pero no se manifiesta, algo dentro de mi cree que no lo merezco, o teme la abundancia y teme poseer mucho dinero. Hay resistencia.
Si quiero un trabajo mejor, pero no sé bien cual o tengo dentro de mí una programación masoquista de aguantar, o temerosa de vivir con miedo, seguiré en ese mismo trabajo insatisfactorio muchos años más… o toda mi vida.

¿Con qué resuena tu inconsciente?

Lo que nos sucede en la vida es una fuente inmensa de información sobre el modo en que nuestro inconsciente opera.

El secreto es buscar la coherencia, resonar alineado entre ambas áreas de nuestra psique, la conciencia y el inconsciente.

Y si piensas que es fácil hacer este proceso, te confundes. No siempre es fácil saber lo que tenemos escondido debajo de la alfombra. Desvelar el inconsciente es tarea de toda una vida y exige un trabajo constante, continuado y paciente. Un trabajo también amoroso, pues mientras lo realizas has de seguir viviendo, tratándote con cariño y teniendo mucha compasión y amor por ti mismo y por los otros.

¿A qué esperas para empezar? ¿A qué esperas para seguir tu camino si ya lo comenzaste?

No tiene porqué ser doloroso, de hecho, crecer y conocerse suele ser bastante liberador. Despierta y entonces serás libre de verdad.

Un saludo desde VerDeVerdad.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Hipnosis Ericksoniana: el viaje al inconsciente“.

Tiroides: Biodescodificación

Tiroides1ª Etapa (Supervivencia) y 4ª Etapa (Relación).

La glándula Tiroides, representa simbólicamente el reloj biológico del cuerpo, y casi SIEMPRE tendrá relación con conflictos relacionados con tiempo.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo? 

Me siento sobrepasado por los acontecimientos. No puedo llevar el ritmo ante todo lo que me está sucediendo. Tengo un conflicto de urgencia. Tengo un conflicto de no poder tomar algo que es mío.

Vivido en femenino (mujeres diestras u hombres zurdos): Tener problemas en la tiroides representa que estoy enfrentando un miedo, me siento impotente para resolver lo que se viene.

Vivido en masculino (mujeres zurdas u hombres diestros): Yo no presentaré problemas en la tiroides, sino en los ganglios.

Resentir: “A pesar de tener esto casi seguro, lo puedo perder“. “No soy lo suficientemente rápido para conseguir tal cosa”. “¿Cuándo llegará mi turno?”

*Las personas con problemas de tiroides, sienten que nunca pueden hacer lo que ellos realmente desean, sumado al hecho de que tienen un sentimiento escondido de estar siendo humillados o bien que lo que ellos hacen es humillante.

TIROIDES – TEJIDO ACINAR O FOLICULAR.

1ª Etapa (Supervivencia).

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo? 

No puedo conseguir o atrapar a la presa, soy lento. (La presa puede ser un marido, un ascenso, etc.)

Ejemplo: Una vendedora de un gran almacén, comienza con problemas en la tiroides porque a la hora de atender a los clientes, su compañera, que es más rápida que ella, logra mejores ventas y comisiones. Además claro, de que la jefa de ambas vendedoras, siempre llama la atención de la primera por lenta y por no vender suficiente.

TIROIDES – EPITELIO PLANO / CONDUCTO TIROGLOSO / BOCIO / NÓDULO FRÍO.

4ª Etapa (Relación).

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Me siento impotente, me siento atado de pies y manos. Alguien debería hacer algo pero nadie hace nada. Siempre espero hasta el final para actuar. Siento que la vida o algo o alguien me ahorca.

Ejemplo: Una amorosa señora mayor, ama de casa, cuida amorosamente de sus nietos pero observa cómo su yerno, maltrata continuamente a los niños y a su propia hija. Ella no puede hacer nada por los niños ni por la hija porque ésta justifica constantemente al marido. Ella se siente atada de pies y manos para resolver la situación. Además, su esposo se la pasa diciéndole que no se meta.

TIROIDES – CÁNCER.

4ª Etapa (Relación).

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Me gustaría sentirme más firme en lo que soy o hago. Me siento sin apoyo. Deseo ser fuerte y sólido.

Resentir: “No me siento lo suficientemente sólido a nivel de mi estructura”.

“Necesito ser fuerte, necesito que me sostengan, pero no tengo a nadie que lo haga”. “Necesito apoyo y no lo tengo“.

HIPERTIROIDISMO

Si yo presento hipertiroidismo, estoy viviendo un conflicto de URGENCIA. Siento urgencia de que el tiempo pase más rápido. Siento urgencia de que el plazo, termine pronto. Siento urgencia de que tal o cual hecho suceda ya mismo.

Resentir: “Tengo que hacer esto más rápido”. “Necesito que el tiempo se vaya volando”. “Necesito hacer esto rápido, deshacerme de esto rápido”. “Siento que no soy lo suficientemente rápido”. (Siempre para atrapar o escupir el pedazo).

Ejemplo: Una mujer que ama su trabajo, se ve en la necesidad de abandonarlo antes de tiempo pues ha quedado embarazada. En la empresa, su trabajo es importante y ella sabe que sin ella las cosas no resultarán igual, por lo tanto, desarrolla hipertiroidismo, puesto que ya le urge dar a luz y volver a trabajar.

HIPOTIROIDISMO

Si yo presento hipotiroidismo, estoy viviendo un conflicto de PACIENCIA/LENTITUD.

Resentir: “Deseo que el tiempo pase lentamente”. “Necesito más tiempo para disfrutarlo”. “Debo ir lento para no arruinar las cosas”. “Necesito más tiempo para hacer más cosas”.

Ejemplo: Una mujer que está a punto de cumplir los 50 años, se siente frustrada por no tener la capacidad física ni la habilidad para hacer todo lo que hacía a sus 30 años. Se deprime pensando que ella está envejeciendo y que no tendrá el tiempo suficiente para lograr las muchas cosas que aún ha soñado con hacer.

Glándula tiroides:

La tiroides secreta las hormonas tiroideas e interviene en el metabolismo, es decir que estas hormonas van a regular, van a ralentizar o acelerar, hay un rol ligado al tiempo en relación al metabolismo, y esta regulación va a tener que ver con el crecimiento y desarrollo del organismo, pero vamos a decir que es una regulación que se escribe en el tiempo.

¿CUÁL ES EL SÍNTOMA FÍSICO?

La glándula tiroides tiene la forma de un escudo y está situada en la base del cuello. Las hormonas segregadas por ella tiene una función importante en diferentes niveles del cuerpo y sus problemas se relacionan con el HIPERTIROIDISMO o el HIPOTIROIDISMO.

¿QUÉ CONFLICTO EMOCIONAL ESTOY VIVIENDO?

La glándula tiroides une al cuerpo humano con el chakra de la garganta. Este está unido a la energía de la voluntad, la capacidad de tomar decisiones para manifestar nuestras necesidades, es decir, crear nuestra vida según nuestras verdaderas necesidades. Es así como crecemos como individuos. Este chakra está relacionado directamente con el chakra sacro, que se encuentra al nivel de los órganos genitales. Debido a que estos centros de energía están conectados entre sí, todo problema en la zona de uno de ellos significa que existe un problema en la zona del otro.

En el caso de la persona que sufre una hiperactividad de la glándula tiroides (hipertiroidismo), su cuerpo le dice que está demasiado metida en la acción; desea moderar y crear su vida, pero no se lo permite: se cree obligada a crear la de todos sus seres queridos. Esta persona no dedica tiempo a averiguar sus propias necesidades antes de pasar a la acción. A menudo, la persona hiperactiva busca probar algo a alguien o hacer que la amen. Se exige demasiado y les exige demasiado a los demás. Suele tener miedo de no poder actuar lo suficientemente rápido, de tener las manos atadas. Según ella, hay que actuar rápido. Sus acciones no se basan en la motivación adecuada, ni en sus verdaderas necesidades. También es el tipo de persona que puede decir lo que sea, incluso mentir, para hacer que las cosas se muevan.

En el caso de la persona que sufre por una falta de actividad de la glándula tiroides (hipotiroidismo), su cuerpo le dice que desea pasar a la acción, que no hace las demandas suficientes para obtener lo que quiere en lo más profundo de sí. Está segura de no ser suficientemente rápida para lograr lo que quiere. No está en contacto suficiente con su yo quiero.

Estas dos palabritas detentan un gran poder creador; ayudan a poner en movimiento lo necesario para manifestar lo que queremos. Además, se dice que este chakra es la entrada a la abundancia. ¿Por qué? Porque al escuchar nuestras verdaderas necesidades honramos a nuestro YO SOY y cuando éste se encuentra verdaderamente en armonía, el ser humano sólo puede vivir en la abundancia en todos los niveles: felicidad, salud, amor, dinero, etc.

¿CÓMO LIBERO ESA EMOCIÓN BIOLÓGICA?

Si tu glándula tiroides está demasiado activa, recibes un mensaje importante para que te moderes y dediques un tiempo a averiguar lo que realmente quieres para crear la vida que te gustaría. No creas que debes actuar siempre para ser importante, reconocido o querido. Tampoco creas que todo es urgente. Cuando recuperes tu ritmo natural, de acuerdo con tus verdaderas necesidades, todos los que te rodean se sentirán todavía más complacidos. Como ésta es la glándula del crecimiento, si utilizas tu yo quiero sólo según tus necesidades, crecerás mucho más al nivel del alma y te darás cuenta así de lo que viniste a hacer sobre la Tierra.

Si tu glándula tiroides no es lo suficientemente activa, date cuenta de que sólo tú puedes llevarla de nuevo a su estado natural. No te favorece creer que no puedes crear tu vida y que no debes pedir. También ha llegado el momento de que dejes de creer que no tienes derecho a hacer lo que quieres. Aún cuando en tu niñez hayas aprendido a tener miedo a pedir, tu cuerpo te dice que ahora puedes dejar ese miedo atrás. Quizás tengas que realizar un proceso de perdón hacia la persona o personas que pudieron haberte perjudicado en sus acciones o sus gestos, o que te hicieron creer que no podías hacer gran cosa por ti mismo.

Date cuenta de que estas personas vinieron a tu vida para mostrarte lo que debías aprender, es decir, sobreponerte al miedo, a demostrar tu propia voluntad de crear.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “8 alimentos ricos en yodo para mejorar la salud de la glándula tiroidea“.

Victimismo crónico: Personas que funcionan en “modo queja”

Victimismo crónicoTodos, en algún que otro momento, hemos asumido el papel de víctimas. Sin embargo, hay personas que se convierten en víctimas permanentes, sufren lo que podríamos considerar como un victimismo crónico. Estas personas se disfrazan de falsas víctimas, ya sea de forma consciente o inconsciente, para simular una agresión inexistente y, de paso, culpar a los demás, liberándose de toda responsabilidad.

En realidad, el victimismo crónico no es una patología, pero podría desembocar en un trastorno paranoide, cuando la persona insiste en culpar continuamente a los demás de los males que padece. Además, esta forma de afrontar el mundo, de por sí, conduce a una visión pesimista de la realidad, que produce malestar, tanto en la persona que se queja como en quien recibe la culpa.

En muchos casos, la persona que abraza el victimismo crónico termina alimentando sentimientos muy negativos, como el resentimiento y la ira, que desembocan en un victimismo agresivo. Es el típico caso de quien no se limita a lamentarse sino que ataca y acusa a los demás, mostrándose intolerante y vulnerando continuamente sus derechos como personas.

Radiografía de una víctima crónica

–Deforman la realidad. Este tipo de personas creen firmemente que la culpa de lo que les sucede es de los demás, nunca es suya. En realidad, el problema es que tienen una visión deformada de la realidad, poseen un locus de control externo, y creen que tanto las cosas positivas como las negativas que ocurren en su vida no dependen directamente de su voluntad, sino de las circunstancias externas. Además, sobredimensionan los aspectos negativos, desarrollando un pesimismo exacerbado que les llevan a centrarse solo en las cosas negativas que les suceden, obviando las positivas.

–Hallan consuelo en el lamento. Estas personas creen que son víctimas de los demás y de las circunstancias, por lo que no se sienten culpables ni responsables de nada de lo que les sucede. Como resultado, lo único que les queda es lamentarse. De hecho, suelen encontrar placer en el acto de quejarse porque así asumen mejor su papel de pobres víctimas y logran llamar la atención de los demás. Estas personas no piden ayuda para solucionar sus problemas, solo se lamentan de sus desdichas en la búsqueda desenfrenada de compasión y protagonismo.

–Buscan culpables continuamente. Las personas que asumen el papel de víctimas eternas, desarrollan una actitud recelosa, suelen creer que los demás siempre actúan de mala fe, solo para ponerles la zancadilla. Por eso, suelen tener un afán casi morboso por descubrir agravios nimios, sentirse discriminados o maltratados, solo para reafirmar su papel de víctimas. Así, terminan desarrollando una hipersensibilidad y se convierten en especialistas en formar una tormenta en un vaso de agua.

–Son incapaces de realizar una autocrítica sincera. Estas personas están convencidas de que no tienen la culpa de nada, por lo que no hay nada que criticar en sus comportamientos. Como la responsabilidad es de los demás, no aceptan las críticas constructivas y, mucho menos, realizan un examen de conciencia a fondo que les lleve a cambiar su actitud. Para estas personas, los errores y defectos de los demás son intolerables, mientras que los propios son una simple sutileza. Después de todo, las víctimas son ellos.

¿Cuáles son sus estrategias?

Para que una persona pueda asumir el papel de víctima, tiene que haber un culpable. Por tanto, debe desarrollar una serie de estrategias que le permitan lograr que la otra persona asuma la culpabilidad en el asunto. Si no somos conscientes de estas estrategias, es probable que caigamos en sus redes y que incluso estemos dispuestos a cargar con toda la culpa sobre nuestras espaldas.

1. Retórica victimista

Básicamente, la retórica de esta persona se dirige a descalificar los argumentos de su adversario. Sin embargo, en realidad no refuta sus afirmaciones con otros argumentos que sean más válidos, sino que se encarga de que la otra persona asuma, sin darse cuenta, el papel de atacante. 

¿Cómo lo hace?

Simplemente asume el rol de víctima en la discusión, de forma que la otra persona quede como alguien autoritario, poco empático o hasta agresivo. Es lo que se conoce en el ámbito de la argumentación como retórica centrista ya que la persona se encarga de mostrar a su adversario como un extremista, en lugar de preocuparse por refutar sus afirmaciones. De esta manera, cualquier argumento que esgrima su adversario, será solo una demostración de su mala fe.

Por ejemplo, si una persona se atreve a contrastar una afirmación con un hecho irrefutable o con estadísticas provenientes de fuentes fiables, la víctima no le responderá con hechos sino que dirá algo así como:Siempre me estás atacando, ahora dices que miento o Estás intentando imponer tu punto de vista, haz el favor de disculparte.

2. Retirada victimista

En algunos casos, el discurso de la víctima está dirigido a eludir su responsabilidad y evitar tener que disculparse o reconocer su error. Por eso, intentará escabullirse de la situación. Para lograrlo, su estrategia consiste en desprestigiar el argumento del vencedor, pero sin llegar a reconocer que estaba equivocado.

¿Cómo lo hace?

Una vez más, asume el rol de víctima, juega con los datos a su antojo y los manipula a su conveniencia con el objetivo de sembrar la confusión. Básicamente, esta persona proyectará sus errores en el otro.

Por ejemplo, si una persona le responde con un dato comprobado, que niega su afirmación anterior, la víctima no reconocerá su error. En todo caso, intentará hacer una retirada digna y dirá algo así como:Ese hecho no niega lo que he dicho. Por favor, no cree más confusión y caos o “Me está culpando de confundir a los demás, no tiene educación, es evidente que es inútil discutir con usted porque no atiende a razones, cuando en realidad quien crea el desconcierto es él mismo. 

3. Manipulación emocional

Una de las estrategias preferidas de las víctimas crónicas es la manipulación emocional. Cuando esta persona conoce bastante bien a su interlocutor, no dudará en jugar con sus emociones para poner el tablero a su favor y adoptar el rol de víctima. De hecho, estas personas son muy hábiles reconociendo emociones, por lo que utilizan cualquier resquicio de duda o culpa en su beneficio.

¿Cómo lo hacen?

Descubren el punto débil de su adversario y explotan la empatía que éste puede sentir. De esta forma, terminan envolviéndole en su tela de araña, para que esa persona adopte toda la responsabilidad y el papel de verdugo, mientras ellos se quedan cómodos en su rol de víctimas y pueden seguir lamentándose.

Por ejemplo, una madre que no quiere reconocer sus errores, puede poner la culpa en el hijo diciendo cosas del tipo: Con todo lo que he hecho por ti, y así me pagas. Sin embargo, este tipo de manipulación también es muy común en las relaciones de pareja, entre amigos e incluso en el ámbito laboral.

¿Cómo enfrentar a este tipo de personas?

El primer paso consiste en darse cuenta de que estamos ante una persona que asume el rol de víctima. Luego, se trata de resistir el embate y no dejar que nos enrede en su juego. Lo más sensato es decirle que no tenemos tiempo para escuchar sus lamentaciones, que si quiere ayuda o una solución, con gusto le ayudaremos, pero que no estamos dispuestos a perder tiempo y energía escuchando continuamente sus quejas.

Recuerda que lo más importante es que estas personas no te arruinen el día descargando en ti su dosis de negatividad y, sobre todo, que no te hagan sentir culpable. No olvides que sólo te puede herir emocionalmente, aquel al que le des suficiente poder. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “7 hábitos de las personas crónicamente infelices“.

¿Qué es el engrama?

Cuando una persona está totalmente consciente, su mente analítica ejerce pleno control. Cuando el individuo está “inconsciente” total o parcialmente, la mente reactiva entra en acción, de forma total o parcial. La “inconsciencia” podría ser causada por el “impacto” de un accidente, la anestesia usada en una operación, el dolor de una lesión o el delirio de una enfermedad.

“INCONSCIENCIA TOTAL”

Cuando una persona está inconsciente, la mente reactiva graba todas las percepciones de ese incidente exactamente, incluso lo que ocurre o se dice alrededor de la persona.

También graba todo el dolor y almacena este cuadro de imagen mental en su propio banco (el Banco reactivo), los cuales no se encuentran a disposición del recuerdo consciente del individuo y están fuera de su control directo.

Los engramas se restimulan de la misma forma que una orden hipnótica. Cuando esto sucede pueden transformar a una persona en una marioneta, dictándole conductas aberradas.

¿QUÉ ES UN ENGRAMA?

Aunque puede parecer que una persona que se ha desmayado en un accidente está inconsciente y no se da cuenta de lo que sucede a su alrededor, en realidad su mente reactiva -segunda mente del hombre- está grabando todo diligentemente para usarlo en el futuro.

La mente reactiva no almacena memorias como nosotros las conocemos, sino tipos particulares de cuadros de imagen mental llamados engramas. Estos engramas son un registro completo, hasta el más mínimo detalle, de cada percepción presente en un momento de “inconsciencia” total o parcial.

Los cuadros de imagen mental que contienen dolor físico y emoción dolorosa están grabados en la mente reactiva

Un ejemplo de engrama sería el siguiente: el marido derriba a su mujer con un golpe en la cara quedando ella “inconsciente” (las comillas significan que si bien la mujer está inconsciente analíticamente, no lo está reactivamente).

Luego, enardecido, le da un puntapié en el costado y le dice que es una farsante, que no es buena, que siempre está cambiando de opinión.

Contemporáneamente a estos hechos, una silla cae al suelo con estrépito de un grifo abierto está saliendo ruidosamente un chorro de agua.

Además, en el momento en que la mujer está desmayada pasa un automóvil frente a la ventana de la cocina haciendo sonar con estruendo la bocina.

El engrama contiene un registro continuo de todas estas percepciones

El problema con la mente reactiva es quepiensa en identidades: una cosa es idéntica a otra. La ecuación es A=A=A=A=A.

Una computación de la mente reactiva sobre el engrama del ejemplo sería: el dolor del puntapié equivale al dolor del golpe equivale a la silla que se cae equivale al coche que pasa equivale al grifo equivale al hecho de que es una farsante equivale al hecho de que no es buena equivale al hecho de que cambia de opinión equivale al tono de voz del hombre que la golpeó equivale a la emoción equivale a una farsante equivale a un grifo abierto equivale al dolor de la patada equivale a la sensación orgánica en la zona de la patada equivale a la caída de la silla equivale a cambiar de opinión equivale a…

Pero, ¿para qué continuar? Cada percepción del engrama equivale a cualquier otra percepción en el engrama. En el futuro, cuando el entorno presente de la mujer contenga suficientes elementos similares a los que se encuentran en el engrama, ella experimentará una reactivación del engrama.

Es decir, si una tarde el grifo estuviera abierto y ella escuchara el sonido de un coche que pasa afuera y al mismo tiempo su marido (el hombre en su engrama) la reprendiera por algo, en un tono de voz similar al que usó en el engrama original, ella experimentaría dolor en el costado (donde fue golpeada anteriormente).

Y las palabras que se dijeron en el engrama podrían convertirse también en órdenes en el presente: ella podría creer que no era buena, o tener la idea de que siempre cambiaba de opinión. La mente reactiva le diría a la mujer que se encontraba en un lugar peligroso. Si ella permaneciera ahí, el dolor en las áreas donde fue maltratada se podría convertir en una predisposición a la enfermedad o en la enfermedad crónica misma. A este fenómeno de “despertar el antiguo engrama se le llama restimulación.

La mente reactiva no es una ayuda para la supervivencia de la persona, por la excelente razón de que aunque es lo bastante fuerte como para resistir durante el dolor y la “inconsciencia”, no es muy inteligente. Intenta “impedir que una persona se ponga en peligro”, y al imponer el contenido de su engrama, puede causar temores y emociones no deseados y desconocidos, enfermedades psicogénicas (mal llamadas psicosomáticas) y dolores que sería mejor no tener.

LA SOLUCIÓN A LA MENTE REACTIVA

Tras descubrir la existencia de la mente reactiva y de sus engramas, L. Ronald Hubbard desarrolló técnicas muy precisas para ocuparse de ella. Estas técnicas pueden borrar de forma efectiva el contenido de la mente reactiva y eliminar la capacidad de tales grabaciones para afectar a la persona sin su conocimiento consciente.

Además, pone a disposición del individuo esas memorias, antes ocultas, como memoria en la mente analítica, en cuyo caso los recuerdos ya no son aberrativos porque no son engramas sino experiencia consciente.

La efectividad de esas técnicas, asombrosa en muchos casos, se ha documentado en multitud de historias de caso durante casi más de medio siglo de aplicación.

EL CLEAR

La meta de Dianética es un estado nuevo para el individuo, que se ha buscado a través de la historia, pero que nunca se había logrado antes de Dianética. A este estado se le llama “Clear”.

Un Clear es una persona que ya no tiene su propia mente reactiva y, por lo tanto, no sufre ninguno de los efectos negativos que ésta puede causar. El Clear no tiene engramas que, al reestimularse, confundan la corrección de su computación e introduzcan datos ocultos y falsos.

El hacerse Clear fortalece la individualidad y la creatividad innatas de la persona, y de ninguna manera reduce estas cualidades. Un Clear es libre respecto a sus emociones. Puede pensar por sí mismo y experimentar la vida sin las trabas de las inhibiciones que dictan, de manera reactiva, los engramas del pasado.

La capacidad artística, la fortaleza de la persona y su carácter individual son, todos ellos, rasgos que residen en la personalidad básica del individuo, no en la mente reactiva.

Los Clears tienen confianza en sí mismos, son felices y generalmente tienen éxito, tanto en su profesión como en sus relaciones personales. Es un estado que cualquier persona desea y casi cualquiera puede alcanzar.

De hecho, miles y miles de personas han alcanzado el estado de Clear: un tributo viviente a la funcionalidad de los descubrimientos de L. Ronald Hubbard y la tecnología que él desarrolló.

LOS ATRIBUTOS DEL CLEAR

El estado de Clear nunca se había podido lograr en la historia del hombre. Un Clear posee atributos fundamentales e inherentes que alguien que no lo es no siempre puede tener; atributos que el hombre no había sospechado y que no están incluidos en consideraciones del pasado sobre sus habilidades y comportamiento.

El Clear está libre de la aberración o de las enfermedades mentales, activas o potenciales; es autodeterminado; es vigoroso y persistente; no está reprimido; es capaz de percibir, recordar, imaginar, crear y computar a un elevado nivel por encima de lo normal; es estable mentalmente; está libre respecto a sus emociones; es capaz de disfrutar de la vida; es menos propenso a sufrir accidentes; es más sano; es capaz de razonar con rapidez; es capaz de reaccionar con velocidad.

La felicidad es importante. La capacidad para disponer la vida y el entorno de forma que ésta pueda disfrutarse mejor, la capacidad para tolerar las debilidades de nuestros semejantes, la capacidad para ver los verdaderos factores en una situación y resolver los problemas de la vida con precisión, al igual que la capacidad para aceptar y asumir responsabilidad: estos aspectos son importantes.

No vale la pena vivir la vida si no puede disfrutarse. El Clear disfruta de la vida en un alto grado, ya que puede hacer frente a situaciones que, antes de alcanzar ese estado, lo habrían despedazado.

La capacidad para vivir bien, con plenitud y disfrutando de la vida es el don de ser Clear. A una persona que ya no tiene su propia mente reactiva se le llama Clear. Se la deja con todo lo que es realmente ella misma.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Hipnosis ericksoniana: el viaje al inconsciente

Razones que llevan a una pareja infeliz a seguir juntos

Pareja difícilSeguro que alguna vez, habéis visto a una pareja discutir repetidamente en su día a día, incluso faltándose al respeto. Estaréis de acuerdo conmigo, en que lo primero que nos preguntamos ante tal situación es: ¿Por qué seguirán juntos?

Las cosas no siempre son lo que parecen en una relación. Una vez aprendí que “no es oro todo lo que reluce”.

Fuera de la confianza, las personas suelen dar una cara muy poco parecida a la que en verdad podemos apreciar dentro de su día a día. Por ejemplo, en una pareja, la persona que parece más dependiente puede ser la dominante dentro de la relación y cumplir el papel contrario al que percibimos nosotros como espectadores.

Es cierto, que cuando tenemos problemas o percibimos situaciones negativas, nuestra parte racional reacciona evitando tales experiencias simplemente para sobrevivir a ello. Pero ya son muchos los estudios, que demuestran la rabia o el miedo como una forma de vínculo.

Incluso, teniendo en cuenta los resultados de estas investigaciones, podemos afirmar que en algunas ocasiones, la rabia puede ser más poderosa para mantener una pareja unida que el enamoramiento.

Cuando tenemos una relación, buscamos características que la constituyan como una experiencia armoniosa, pero este argumento sentimental no siempre se consigue.

Partiendo de la base de que una relación difícil se construye y se elige entre ambas personas, hoy vamos a daros las razones por las cuales las parejas infelices siguen juntas.

*Los sentimientos de culpa. Hay personas que permanecen en una relación por la presencia de sentimientos de culpabilidad si dejan a su pareja. Normalmente, suelen ser situaciones que despiertan sentimientos de pena hacia la otra persona.

*Juegos de poder. Cuando en una relación existe una distribución desigual de trabajos o de cualquier otra situación dentro de la misma, la pareja que no es tan activa suele depender del otro, dejándose llevar e incluso “arrastrar” emocionalmente. Si se da esta situación, la persona en cuestión se sentirá perdida sin el otro, que lleva la voz cantante de la relación.

*No expresar lo que verdaderamente se siente o piensa. A pesar de la imagen que nos puedan dar las personas, no todo lo que vemos es “lo que parece”. Haz la prueba contigo mismo.

Habrá infinidad de momentos en los que te hayas sentido muy molesto, pero has tenido que mantener la compostura de neutralidad para no perder tu trabajo, una relación o simplemente no dañar a la persona que tienes al lado o a ti mismo.

Si en una relación no estamos sintiéndonos y actuando fieles a nuestros valores, o nuestra pareja no está actuando positivamente, podemos sentirnos frustrados y enfadados con nosotros mismos simplemente por consentir dicha situación. Cuando esa rabia la proyectamos hacia nuestra pareja podemos aliviarnos de forma temporal, pero después ese enfado o rabia volverá, generando un círculo vicioso/adictivo.

Así, esconder, difuminar o no contar lo que pensamos o sentimos nos hará mantener una relación, en ocasiones, “irreal”.

*Las parejas desarrollan “acuerdos” que se suponen, pero no se expresan formalmente. Realizar acuerdos entre dos personas que se sobreentienden, pero nunca llegan a acordarse formalmente, puede volver peligrosa la relación, cuando el propósito de estos acuerdos silenciosos es permitir y/o evitar hábitos como la infidelidad, el exceso de gastos, un mal comportamiento… Por eso es fundamental, una buena comunicación verbal y no verbal en una pareja, siendo transparentes y verdaderos en todo momento.

*Si existe un maltrato, es que hay una persona que cree merecerlo. En la mayoría de los casos, los adultos son participantes voluntarios en las relaciones, sin importar lo poco sanas que sean, ya que pueden existir recompensas ocultas para ambas personas. Las razones más comunes para justificar seguir juntos, suelen ser los hijos, las finanzas, el tiempo invertido, la vergüenza de separarse, la religión de ambos…

También, si nos encontramos en una relación en la que existe un maltrato emocional, puede ser que uno de los miembros pueda creer que merece ser maltratado. Esta situación puede cambiar si se internaliza el mensaje de que no mereces sufrir un abuso emocional por parte de tu pareja.

Con esta nueva forma de sentir y pensar,  aprenderás a decir no y desarrollarás un ego sano, necesario para superar la situación. Al final, serás consciente de que ninguna situación negativa, malentendido o daño cometido, justifica tu infelicidad.

*Esperanzas y tiempo. Las cosas pueden cambiar, es cierto, pero no suele ser lo habitual y más cuando la situación de malestar es prolongada en el tiempo.

Hay muchas personas que prefieren escudarse en las esperanzas y el paso del tiempo, como justificación a su relación de pareja. Pero lo cierto es, que si llevan mucho tiempo siendo infelices, el cambio será más complicado si no hay compromiso y actitud por ambas partes.

*Aparición de miedo e inseguridad ante la posibilidad de dejarlo. En muchas ocasiones, las personas deciden mantener la relación que tienen, aún cuando no son felices, por miedo a equivocarse en su decisión de dejarlo o por la inseguridad de no saber como será una vida sin el otro.

Las personas sanas emocionalmente saben emplear positivamente sus propias herramientas. 

Cuando eres consciente de todas las características y situaciones emocionales que nos pueden llevar a arrastrar y mantener una relación de pareja negativa, puedes ser capaz de no tener miedo a estar solo con tus propias frustraciones e inseguridades. Te conoces, eres consciente de tus barreras y lo mejor, te sientes libre de amar y ser correspondido.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo encontrar el amor verdadero

Cómo encontrar el amor verdadero

amor verdaderoMuchas son las personas que tienen como proyecto de vida enamorarse, casarse y formar una familia feliz. Pero sin embargo, muy pocos lo logran. Pueden creer que encontraron el amor, pero con el tiempo, aparecen las dificultades, desaparece la pasión, y comienzan a ver en el otro una faceta negativa que antes no estaba. O parejas que viven en un estado de normalidad, aburrimiento, rutina, sin la magia, la alegría, y la maravilla de compartir la vida con el otro. Es como si se cayera todo un sueño de golpe. Es entonces cuando dicen de su pareja antes no era así. Sin embargo si lo era, sólo que no querían verlo. De ahí viene la famosa frase El amor es ciego.

Lo que sucede es que al comienzo de la relación uno idealiza al otro, y está tan maravillado por sus cualidades positivas y su belleza, que no ve lo negativo. Es decir, la realidad, la persona en su totalidad. Esta idealización se produce justamente por todas las expectativas depositadas en ese hombre o mujer, por nuestro profundo deseo de que él o ella sea la persona correcta y no volver a equivocarnos y sufrir por amor. A su vez, las expectativas y el deseo de enamorarse y ser feliz, son producto de una carencia interna. De una sensación de incompletitud, algo que falta. Y el gran error de la mayoría de los seres humanos es creer que esa sensación de falta la puede llenar el hombre o la mujer ideal.

Desde el momento en que uno simplemente desea tener una pareja, y realmente lo desea con ansias, probablemente sea inconsciente acerca de su falta de autoestima. Pues autoestima significa amor propio, y cuando uno realmente se ama y está vibrando en la energía del amor incondicional se siente tan lleno, tan pleno, tan satisfecho, tan gozoso, que no necesita absolutamente de nada ni nadie. Ninguna necesidad. El contacto auténtico con el Ser interno provoca tal gozo, tal dicha, y tal amor, que nada de afuera puede superarlo. Uno no necesita prender una vela cuando está en una habitación llena de luz y sol. Es maravilloso formar una familia y tener una relación sana, un compañero/a para compartir la vida y nuestro tránsito en esta Tierra. Pero aquí nos estamos refiriendo a la necesidad psicológica compulsiva de intentar cubrir un agujero, un vacío interior, con algo o alguien externo.

Lamentablemente las trampas del ego son muy sutiles, y muchas personas que creen estar bien y felices con ellas atraen parejas que terminan engañándolas, usándolas, generando situaciones de violencia, maltrato, o simplemente actitudes de desamor, egoísmo y descompromiso. Y esta es la prueba de cómo estaban realmente.

Cuando a alguien le cuesta mucho sostener una pareja estable y feliz, una y otra vez a lo largo de su vida y no logra realizar este anhelo tan profundo de su corazón, la vida le está mostrando que todavía no está preparado. Todavía tiene heridas viejas que deben ser sanadas, para que pueda atraer una persona de alta frecuencia. Dicho de otro modo, el otro viene siempre a mostrarte lo que todavía no está resuelto en ti, y generalmente es lo que menos deseas ver. Porque es tu dolor más profundo. Tu mayor oscuridad, que por supuesto siempre tiene origen en el pasado.

La vida es tan sabia y amorosa que siempre hace todo lo posible para mostrarnos lo que no queremos ver, para que salga a la luz la oscuridad y de esta manera hacer consciente lo inconsciente. Pues sólo podemos cambiar lo que vemos. No podemos cambiar algo que no vemos.

Las relaciones son la manera más fácil de mostrarnos (a través del dolor, las dificultades y el sufrimiento) lo que todavía no sanamos.

¿Por qué uno vuelve a atraer una y otra vez parejas difíciles, con problemas, y siempre fracasamos en el amor? Porque no nos ocupamos de nuestra propia oscuridad, de nuestra carencia emocional, de nuestro niño/a herido que todavía busca el amor que nunca recibió cuando necesitaba. Ese amor que tanto uno desea sentir, no sólo se busca erróneamente en las relaciones, sino también a través del consumo excesivo, las compras compulsivas, las drogas, los deportes extremos, el sexo, etc. Pero por supuesto, jamás se encuentra.

Cuando uno dedica su vida a autotransformarse y elevar su vibración hasta recuperar la pureza que tenía de niño, puede experimentar muchas dificultades en el proceso natural de crecimiento interior, pero va a llegar un momento en que inexorablemente esa pureza reine y dirija su vida, dejando al dolor atrás como un recuerdo lejano. Es en este momento (cuando uno estando solo se siente radiante, pleno, satisfecho y sin necesidad de entablar una relación) donde están abiertas las puertas del amor para que aparezca un ser con una frecuencia similar, alguien incapaz de hacernos daño en ningún nivel. Uno no puede atraer a alguien negativo o una experiencia desagradable, si no tiene dentro suyo esa misma carga negativa. Eso es imposible. Pues todo es energía.

Lo que tú atraes es lo que eres en este momento. Si quieres saber realmente cual es tu estado de evolución espiritual, mira a tu pareja. Ese es tu espejo. Todo lo negativo que veas en él o ella está también dentro de ti, y él o ella vino a tu vida para mostrártelo. Ahora, la pregunta es: ¿tomas realmente la decisión de ocuparte de sanar tus heridas más profundas o prefieres seguir evadiéndolas y atrayendo una y otra vez infelicidad, personas que no te aman realmente y solo saben provocar conflictos?.

Tanto la soledad como la vida en pareja son estados maravillosos. No tengas preferencias. Deja que la vida (o tu Ser que es lo mismo) se ocupe de traerte lo que necesitas para evolucionar. No tengas miedo a sufrir. Al contrario. Cuánto más sufras, más crecerás. Debes mirar al dolor como tu mejor amigo. Esto no es ser morboso, es sólo ser plenamente consciente de que todas las experiencias desagradables de la vida y todas las personas oscuras que conocimos, fueron las que más nos enseñaron y con las que más crecimos. Cuando uno no crece con una experiencia negativa o en relaciones con personas de baja frecuencia, es porque su atención se ha quedado afuera (culpando al otro, victimizándose, juzgando, enojado/a, o pensando cuán injusta es la vida en vez de aprovechar la oportunidad para evolucionar y transmutar su propia oscuridad en Luz).

Cuando comprendes que el otro no existe y que solo es un ángel disfrazado de demonio que previamente hizo un convenio contigo en el otro plano para mostrarte lo que todavía no querías o no podías ver, te das cuenta de las oportunidades maravillosas que nos da esta vida para crecer, evolucionar y sanar. De ti depende aprovecharlas al máximo y no calificarlas como negativas, pues eso es lo que hace el ego. Todo sirve para evolucionar cuando uno está despierto y consciente. Hasta la más mínima discusión con un taxista o un auto que nos cierra y se nos tira encima.

En un estado de conciencia elevado lo negativo no existe. Sólo existen las pruebas para crecer que nos permiten cada vez más experimentar la divinidad que todos somos. Entonces y sólo entonces, la vida entera se transforma en una constante Bendición, porque uno sabe con certeza que todo lo que le ocurre tiene un fin sabio y amoroso. Comprende:

Cuanto mayor sea la dificultad, tanto mayor es la Luz que hay detrás“.

Es así como uno deja de tener miedo a sufrir en las relaciones, y le da la bienvenida a las dificultades y al dolor, del mismo modo que a lo bello y armonioso.

¡Con tanta gratitud y regocijo!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La clase de amor que mereces *Jeff Foster“.

Contratos familiares: códigos que nos impiden ser lo que somos -Alejandro Jodorowsky-

Contratos familiaresSon una especie de “códigos” que están situados en lo más profundo de nuestras mentes en forma de creencias y de todo tipo de inhibiciones que nos paralizan.

Un contrato es un acuerdo entre dos partes que se comprometen a dar algo y a recibir algo a cambio. Pero no todos los contratos están sobre papel, ni siquiera son verbalizados, ni tampoco todos están en el plano de la consciencia. Más aún, como en el caso del nombre, hay contratos que aceptamos en desigualdad de condiciones porque se sellanen la más tierna infancia: el niño intuye que el incumplimiento implica no ser querido, lo que significa la muerte. Nuestro cerebro más primitivo nos dicta la orden de obedecer cuando la amenaza es ser expulsado del clan familiar.

Estos contratos pueden afectar a nuestros cuatro egos:

Ejemplos de contratos intelectuales:

Muchas de las creencias que tenemos son contratos que mantenemos con nuestro árbol genealógico, ideas que se nos han transmitido desde nuestros bisabuelos y que no podemos cuestionar. (Debemos deshacernos de cualquier creencia que no sea bella y útil)

a) “Serás abogado, como los hombres de provecho de esta familia”. (En árboles donde el artista es considerado como un muerto de hambre, que en realidad no sabe hacer nada)

b) “En esta casa se habla cristiano”. (No me salgas con querer estudiar lenguas…sólo hay que hablar una lengua: la materna)

c) “Eres torpe como tu madre”. (Una profecía que actúa como una maldición que acaba cumpliéndose)

d) En la vida debemos dejar las cosas igual que nos las hemos encontrado”. (Señal de que el árbol se ha estancado…)

e) “Un hijo nunca debe superar a un padre”. (Una locura absoluta que se conecta con la neurosis de fracaso)

Los contratos intelectuales son como las ideas irracionales que describe Albert Ellis, raíces de nuestras emociones perturbadas y comportamientos desajustados. La psicogenealogía conecta con su famosa y en muchos casos efectiva RET (Terapia Racional Emotiva), en el sentido que la familia configura un esquema de creencias tóxicas que nosotros adoptamos por lealtad a ella y que se mueven en cuatro ejes fundamentales:

*Si no tienes lo que necesitas, te mueres. (“Si mi novio me deja, me muero”). La herencia tóxica es confundir la necesidad con el deseo. Si no tienes alimento, te mueres, pero si deseas a tu novio y no lo tienes, sigues viviendo…

*Esto es horrible (“Es horrible que tenga que cancelar mis vacaciones”) Se juzga en exceso. No hay nada categóricamente malo o bueno. Hay hechos que nos causan más o menos dolor. Si ordenamos los hechos dolorosos de 0 a 10 y en el 10 ponemos la muerte de un ser querido, ¿cómo valoraremos cancelar una vacaciones?

*No lo soporto (“No soporto la soledad”). Hay situaciones que matan, son insoportables. Creer que algo es el límite entre la vida y la muerte nos hace sentirnos agonizantes cada vez que eso sucede. Eso lleva a preferir un desastre de relación amorosa, la soledad está prohibida por el árbol, porque es acercarse a la muerte.

*Si sucede algo malo es que hay un culpable y tiene que ser condenado. La familia nos enseña a juzgar y buscar culpables en los que descargar la responsabilidad de lo que pase, o a culparnos a nosotros mismos. Los acontecimientos no son una confluencia de factores, nada tiene una única causa. Si nos sentimos culpables de algo, la mejor medicina es una fórmula con tres elementos: la aceptación, la reparación y el aprendizaje de lo sucedido para evitar en lo posible repetir el mismo error en el futuro.

Ejemplos de contratos emocionales:

Suelen venir en formato de inhibiciones emocionales. Muy asociados a los niveles de consciencia infantiles…

a) “No crezcas”. (Si se hace mayor un día abandonará a sus padres. Esta orden lo mantendrá con una edad emocional de 10 años para el resto de su vida)

b) “Aquí somos del Madrid”. (Desde el primer mes de vida el niño es socio del club. Cuando crece no tiene alternativa, si no le gusta el fútbol o no es madridista, será considerado un traidor o un enfermo)

c) “No seas tonto y no te eches novia”. (Quédate con la madre… ella no te defraudará)

d) La pareja es para toda la vida. (Nadie se ha divorciado jamás, en nuestra familia todos somos muy católicos)

Los contratos emocionales nos atan con fuerza al pasado y fomentan las relaciones basadas en la dependencia emocional. Disolver estos contratos es abrir al fin la puerta a la libertad de amar con un nivel de consciencia superior.

Ejemplos de contratos libidinales:

Aquí están todas las inhibiciones creativas y sexuales:

a) “El teatro- la pintura- la música, son una pérdida de tiempo”. (Es como decir que no debes dedicarte a cosas que no son de provecho…)

b) “Esta relación no te conviene”. (Podríamos preguntarnos: ¿a quién no le conviene en realidad?)

c) Te casarás a los 25 años y a los 26 llegará la única hija”. Este podría ser un contrato inconsciente que se repite de generación en generación. Un proyecto que el árbol tiene para nosotros.

d) ”La mujer que expresa deseo sexual es una fulana”. (Si el sexo de la mujer es sólo un instrumento de procreación, se le prohíbe gozar con su energía libidinal y a la postre de la creación y de la vida).

La prohibición de la homosexualidad y de prácticas sexuales no existentes en el repertorio del árbol, también son contratos que al incumplirlos nos bloquean la libido o nos sentimos culpables y merecedores de castigos si nos salimos del tiesto.

Ejemplos de contratos materiales-corporales-económicos:

Las inhibiciones económicas. Es necesario que encontremos los elementos que permitan separarnos de la violencia, del miedo y de la culpabilidad

a) “Eres idéntico a tu abuelo”. (Y con ello uno de los linajes toma posesión del hijo)

b) “No toques los botones que los romperás”. (Cuando no te dejan tocar nada es porque no tienes espacio)

c) “El dinero es el pecado”. (Si nos hacen creer que el dinero es sucio, nos generará mucha culpabilidad ganarlo)

d) “El que arriesga pierde”. “Más vale pájaro en mano que ciento volando”. “Más vale malo conocido que bueno por conocer…”

(Salir del territorio es una deslealtad imperdonable y tenemos un miedo ancestral a no volver a ser admitidos en el clan).

Todo esto insta a acomodarse con una pareja que ya no aporta nada, un trabajo insatisfactorio, una casa que no es un hogar y también a una ciudad, un banco, un grupo de amigos etc. Instalados en un territorio para siempre, porque nos han enseñado que arriesgarse es perderlo todo, en lugar de impulsarnos a seguir nuestros deseos como sabio camino de transformación.

Los contratos se cumplen por lealtad, pero también por temor a las consecuencias. Digamos que hay un miedo a ser castigados, a que se cumplan esas predicciones (maldiciones): Si te divorcias, te mirarán mal”, “Si te haces artista, vivirás en la pobreza. Un acto psicomágico para sanar este tipo de miedo al incumplimiento a lo que los padres ordenaron, consistiría en realizar metafóricamente la predicción, escenificándola delante de ellos.

Alejandro Jodorowsky nos dice en sus 10 recetas para ser feliz: “No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que en realidad somos“. Desde la infancia nos imponen destinos ajenos. Es conveniente recordar que no estamos en el mundo para realizar los sueños de nuestros padres, sino los propios…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Bendición Náhuatl“.

El hábito de sentirnos ofendidos

Ofendida-Las personas se pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo.

La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida… ¡Nadie te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas las creas tú con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Si tú esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo…Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación. ¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende ni daña a nadie. Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las ofensas.

Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y la televisión nos enseñan. Y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y de cómo deben actuar los demás.

Una novela que no tiene nada que ver con la realidad. También, las personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas. Y cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su “inventario“. Cuando conoce a alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que la hirió. Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida, con esos lentes. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año tras año. ¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia. Una de las mayores fuentes de ofensas es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso. Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. ¡Déjalos ser! nadie te pertenece.

Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos les contestaron: ¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales solo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros. Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hijos, ni tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Sólo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Solo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.

Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir. Entonces ¿Cómo puedo perdonar?

1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas y Dios, las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA va a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque ellos tienen las suyas.

2) Deja a las personas Ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos si te los piden, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, ni amigos ni parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Vive y deja vivir.

4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes oscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja perfectos. Es un concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario. Un bosque perfecto serían puros árboles, Sol, no bichos… ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Solo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR. Naturalmente, al pez solo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres o no piensan como tú. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

6) Disfruta de la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Me complacerá decírtelo por experiencia.

7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.

8) A la luz del corto período de vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate (no confundir con desquitarse) con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad de los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

  • Marco Engelke

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Eres tú quien lo permite“.

Arquetipos o patrones de comportamiento, conductas

MáscarasAdicto: El adicto es una persona dependiente de aquella cosa que domina sus pensamientos y deseos y dirige su comportamiento, y la pretensión de esa cosa se convierte en la actividad más importante de su vida. En estados avanzados de adicción, nada es tan importante como la adicción en si misma. Mucha gente asocia a menudo la adicción únicamente con el alcohol o con el abuso de las drogas, pero esta claro que los comportamientos adictivos van más allá. De hecho, la clave de la adicción es una necesidad o dependencia obsesiva y compulsiva hacia una substancia, un objeto, una relación, una actividad o una cosa. Conforme a esto, es realista y apropiado decir que cualquiera puede ser adicto a casi cualquier cosa, ya sea alcohol, comida, sexo, juego, pornografía, drogas, o cualquier otra cosa que provoque ideas obsesivas y derive en comportamientos compulsivos.

Amante: Es el símbolo de la unión sagrada con el Yo Superior, con el amor, con el Universo. Influenciado por el ego busca sin embargo este amor en el mundo exterior, olvidando a veces el amor por uno mismo, hacia adentro. El amante es el soñador de un mundo mejor, algún día, en algún sitio.

Antisocial: No acepta ser parte de la sociedad, a la cual rechaza y detesta. Es huidizo, evita al máximo las relaciones interpersonales y suele aislarse. Impulsivo y controlador, no se preocupa por las consecuencias de sus actos, no siente remordimientos, a veces puede llegar a ser agresivo. Solo establece relaciones personales cuando siente empatía con la persona. Teme ser rechazado, desconfía de si mismo y de los demás, lo cual le provoca inseguridad. Como mecanismo de defensa se aferra y se refugia en su mundo de fantasías.

Buscador: Piensa que todo gira alrededor de ser mejor, conseguir más, tener éxito, perfección. El viaje del buscador requiere coraje para romper las barreras de lo desconocido, lanzarse en su búsqueda y exploración. Busca la iluminación y la transformación interna, pero inicialmente está muy controlado por el pensamiento de nuestro ego.

Conversador constante: ¿Tiene amigos que tardan dos horas en contarle que compraron un coche-último modelo, o amigas que interrumpen un evento familiar para contarles la intensa conversación que tuvieron con el esteticista, o le recitan la agenda que tienen para ese día? Estas personas están conectadas sólo con lo que les pasa a ellas, son incapaces de escuchar a los demás y usan a sus seres queridos como espectadores de sus eternos monólogos.

Creador: Es nuestra potencia e iniciativa para sacar lo mejor de nosotros mismos y convertirlo en realidad. Crea muchos proyectos e ideas, tiene la fuerza de lanzar sin parar nuevas cosas, pero también muchas veces encuentra su energía dispersa en demasiados sitios, produciéndole cargas e insatisfacciones.

Crítico: Resalta continuamente los fallos y defectos de los demás haciendo críticas y juicios de valor sin ver sus propias faltas. Se inventa cualquier razón para no reconocer las virtudes de los otros.

Cuidador: Se preocupa por cómo se encuentran los demás, y no sólo por las personas en si, sino por el bien global de la humanidad. Tiene la habilidad de sacrificarse por un bien mayor común para muchas personas. Esta faceta nuestra desarrolla un sentido moral y de responsabilidad por el cuidado y bienestar de otros.

Culpador Profesional: Se encuentra siempre en actitud de ataque, reacciona y acomete verdaderas cruzadas en busca de culpables por las situaciones que él mismo genera. Suele ser verbalmente agresivo y abusivo, y en vez de quejarse como “el llorón”, ataca hasta a sus seres queridos. No es el mundo en contra de él, sino él en contra del mundo.

Dependiente emocional: Se caracteriza por ser inestable, destructivo y marcado por un fuerte desequilibrio, se somete, idealiza y magnifica al otro. Para el dependiente esta situación afecta de forma negativa a su autoestima y a su salud física y/o mental. Pese al malestar y al sufrimiento que la relación le cause se siente incapaz de dejarla, siendo los intentos nulos o fútiles. Tiene intenso miedo a la soledad y pánico a la ruptura, la cual en caso de producirse conduce a la vivencia del síndrome de abstinencia: con intensos deseos de retomar la relación pese a lo dolorosa que esta haya sido, pensamientos obsesivos, síntomas de ansiedad depresión, los cuales desaparecen de forma inmediata en caso de reanudarse la relación o comenzar una nueva que sustituya la anterior. Los dependientes emocionales tienen una necesidad excesiva de afecto y de ser queridos y tratarán de conseguir este afecto a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. Muestran una clara resistencia a perder la fuente de seguridad y afecto que constituye su pareja. Se autoengaña y niega la información que le proporciona su entorno. Poco a poco estas relaciones tan destructivas se van fortaleciendo, de modo que al sujeto le resulta cada vez más difícil salir de ellas.

Destructor: Bajo la influencia del ego solo lo material le importa, así que destruye todo aquello que no le conviene o no entiende, como modo de protegerse de posibles amenazas. Es nuestra sub-personalidad que abre la puerta al reprimido Huérfano.

Dirigente: Se asocia con la creación del orden y el mantenimiento de las reglas. Su función principal es la de organizar, poner paz, unificar y armonizar su alrededor. Es una especie de Rey Arturo de la Mesa Redonda, siempre encargado de que todo esté en perfecto orden y estado.

Distante: Generalmente, considera que su principal problema es la falta de algo (dinero, amigos, contactos sociales, educación). Su comportamiento va de no mostrar interés, no estar nunca disponible, no cooperar, a ser condescendiente, a rechazar, oponerse y ser escurridizo, hábil en el manejo de la indiferencia como defensa. Las personas distantes están atrapadas en su mundo interior de luchas, miedos, y dudas sin resolver. Creen inconscientemente que si se muestran misteriosos y desapegados, otros vendrán a rescatarlos. A menudo solitarios, mantienen distancia por temor a que otros impongan su voluntad o cuestionen sus decisiones. Piensan que tienen que hacer todo solos, no piden ayuda. Inicialmente, atraen gracias a su personalidad misteriosa e inaccesible.

Guerrero: Cuando el guerrero actúa estrictamente en términos de nuestro interés personal, está ayudando a desarrollar el ego, blandiendo nuestra espada para cortar todo aquello que pueda amenazar la supervivencia del cuerpo, el ego y nuestra integridad. El Ego quiere que sus necesidades sean satisfechas, pero además se preocupa de “cómo” van a ser satisfechas.

Huérfano: Es la parte de nuestro ser interior que aprende a reconocer y evitar situaciones que probablemente puedan dañarnos. Trata de protegernos, de sentirnos abandonados, heridos o víctimas. Para ello, se vale incluso de tretas o conocimiento que a nivel consciente no sabemos ni que lo poseemos, por lo que se convierte en un valioso defensor de nuestro bienestar a ultranza, negando a veces la posibilidad de nuevas experiencias por miedo a no salir bien parado de ellas. El Huérfano es el cínico, la personalidad que ve cual de nuestras cualidades debe sacrificar o esconder para representar el papel del inocente, para que le acepten.

Inmaduro: Son muy impacientes, caprichosos, rebeldes, pretendiendo lograr sus objetivos de un modo inmediato. Suelen actuar de un modo primario, guiados casi exclusivamente por apetencias, instintos o tendencias del presente, sin reparar en las consecuencias que pueden implicar tales comportamientos. Su falta de constancia responde a esta falta de planteamientos realistas, a su falta de equilibrio emocional, de criterios éticos sólidos y de valores estables. Son inestables, sufriendo frecuentes altibajos de ánimo que se desencadenan por motivos muchas veces insignificantes (un pequeño fracaso, el comentario desfavorable de alguna persona), con una fragilidad emocional que hacen que pasen fácilmente de la risa al llanto (labilidad emocional). Tienen un bajo umbral de tolerancia a las frustraciones que hace que se derrumben cuando cualquier cosa no sale tal como habían previsto. Si alguien se niega a que se cumplan sus deseos, reaccionan de forma impulsiva, a veces con agresividad, lo que deteriora sus relaciones interpersonales, que suelen ser un tanto conflictivas debido a su dificultad para dar y recibir amor, para comunicarse con los demás, para dejarse conocer y establecer lazos afectivos francos, sinceros y profundos. En ocasiones se dejan influenciar por ciertas opiniones ajenas. Con falta de independencia, de auténtica autonomía, que dificulta que estas personas se puedan desenvolver por sí mismas de forma adecuada. Son por tanto, como niños con la edad de adultos, personas incapaces de asumir con responsabilidad tareas propias de estos últimos, como el matrimonio, la paternidad, etc.

Inocente: El inocente nos ayuda a crear nuestra imagen, la máscara que lucimos ante el mundo, nuestra personalidad y rol social. Como adultos, nos identificamos con los trabajos que hacemos y con nuestro estilo de vida. El inocente interior que llevamos con nosotros quiere ser amado y ser parte de las cosas. Quiere pertenecer, encontrar su lugar, sentirse reconocido, a veces por las buenas, a veces por las malas.

Interrogador: Es crítico hostil, busca la forma de hacer sentir mal a los demás. El interrogador socava el ánimo y la voluntad cuestionando mentalmente cualquier actividad y motivación. Cuanta más atención preste a sus errores y sus defectos, más pendiente estará usted de él y más reaccionará a todo lo que le haga. Al hacer esfuerzos para probar su valía y responderle, más energía le está robando. Es probable que todo lo que diga sea usado en su contra en alguna oportunidad. Es muy observador, cínico, escéptico, sarcástico, fastidioso, perfeccionista, santurrón, viciosamente manipulador. Inicialmente atrae a los demás con su ingenio, su lógica infalible, sus hechos y su intelecto.

Intimidador: El intimidador logra que todos le presten atención a fuerza de gritos, fuerza física, amenazas y exabruptos, mantiene a todos a raya por temor a desatar comentarios molestos, rabia y en casos extremos, furia. La energía va hacia ellos debido a que los demás se sientan atemorizados y ansiosos. Básicamente egocéntrico, suelen dar órdenes a los que están a su alrededor, hablar constantemente, ser autoritario, inflexible, sarcástico, y pueden llegar a ser violentos.

Loco: Como el bufón de la corte, el Loco se ríe del rey y de todos aquellos alrededor suyo, arrebatándoles el poder y haciendo que las cosas pierdan su sentido rígido. El Loco nos enseña que la mayoría de las veces solo estamos expresando una de nuestras facetas, o máscaras de la lista de arquetipos, pero casi nunca nuestro yo verdadero. El Loco nos enseña a reírnos de nosotros mismos, a no tomar nada excesivamente en serio y nos muestra el camino que debemos seguir.

Mago: Actúa como un agente de regeneración y renovación, tanto para el mismo como para los demás. Es la parte de nuestro carácter que puede integrar la parte oscura del Huérfano y transformarla en energía útil. El Mago es el elemento que continuamente transforma y cura a nuestro yo interior cuando las cosas se vuelven demasiado rígidas.

Masoquista: Disfruta con el sufrimiento físico y/o emocional,  autodestructivo, siente placer en el dolor, (puede ser o no en el campo sexual), la desilusión y el fracaso. Se auto-castiga, satisface su necesidad de castigo porque cree que se lo merece  y suele tener baja-autoestima.

Mordaz: Son personas que cuando son atacadas o se sienten atacadas, aprovechan la ocasión para tocar el punto débil de sus atacantes con su lengua viperina, dejándoles totalmente desarmados y heridos (golpes bajos).

Negativo o Rey del Drama: Comienza cada frase con un “no sabes lo que me ha pasado…” va de crisis en crisis alimentándose del caos con el que maneja su vida. Y si se trata de parejas o amigos cercanos, suele ser descubierto cuando intenta echar por tierra las aspiraciones o planes de sus seres queridos: por ejemplo, si alguien desea comprar una casa, les recuerda que tardarán años en pagar un préstamo; si quieren viajar, les recordará que las últimas vacaciones no funcionaron o simplemente, dejan entrever que la persona no es capaz de ejecutar sus deseos porque carece de actitudes.

Rebelde: No acepta consejos ni sugerencias, no sigue las normas, se opone a las reglas y autoridades. Solitario. Puede llegar a ser agresivo, violento e iracundo.

Rencoroso y/o Vengativo: Revive una y otra vez lo que alguien le dijo o le hizo. Predominando el resentimiento, la rabia, el rencor. Algunos pueden llegar a ser vengativos y llevar a cabo su venganza al precio que sea y de la manera que sea para conseguir sus fines.

Sabio: Observa nuestros pensamientos y sentimientos, pero no se identifica con ellos, de forma que el Sabio nos ayuda a ver que es realmente importante en nuestra vida y trascender esas pequeñas cosas que nos distraen de nuestro ser interior más puro. El Sabio es la parte de nuestra psique que puede ser experimentada en estados meditativos con nuestro yo interior. Cuando dejamos de resistirnos y aceptamos que podemos ser libres.

Sádico: Tiene un comportamiento insensible, violento, cruel, manipulador y degradante hacia los demás. Disfruta viéndoles y/o haciéndoles sufrir física y/o emocionalmente (Puede ser o no en el campo sexual). No todos actúan con el uso de la agresión física o la violencia, también pueden tener comportamientos agresivos y humillantes hacia una persona en público con el fin de lograr una sensación de poder sobre esa persona a través del miedo.

Sobreprotector: Da por sentado que los demás le necesitan sin conocer a fondo sus historias y sin que le hayan pedido ayuda, se cree un salvador y desatiende sus propias necesidades.

Sumiso: Sigue fácilmente las normas, costumbres y expectativas de los demás para ganarse el afecto, el respeto y la aceptación de los otros. Suele tener actitudes pesimistas y derrotistas, es inseguro, depresivo y débil.

Víctima o Pobre de Mí: Su comportamiento va desde convencer, defenderse, dar excusas, explicar reiteradamente y hablar demasiado. Se deja tratar como un objeto, y después se ofende porque no le valoran. Cada sugerencia que recibe de sus amistades, bien intencionada, es descartada con múltiples argumentos, para más adelante volver a preguntar ¿qué debo hacer? Están todo el día quejándose de sus problemas y desgracias, “El mundo entero está en su contra y siempre hay alguien a quien culpar de su desgracia y tristeza”, siempre pesimistas, atraen la atención con expresiones faciales preocupadas, suspiros, temblores, llantos, miradas perdidas, respuestas lentas y relatos reiterados de dramas y crisis punzantes, de este modo atraen simpatía llevando la energía hacia ellos. El pobre de mí seduce inicialmente por su vulnerabilidad y su necesidad de ayuda. Sin embargo, no le interesa realmente la solución porque entonces perderían su fuente de energía.

  • (Recopilación de datos)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Personas adictas al conflicto: perfiles en guerra con ellos mismos“.