Cómo amar -Jeff Foster-

“No puedo vivir sin ti”.
“Me completas”.
“Sin ti soy nada”.
“Nunca me abandones”.

Te vendieron una hermosa mentira acerca del amor.

Y en tu inocencia, compraste la mentira, la tomaste como verdad. Porque todos a tu alrededor estaban haciendo lo mismo, y querías encajar, y estabas tan asustado/a de estar solo/a, ya que nunca te habías sumergido en la dicha oceánica de tu propia soledad y hallado seguridad ahí.

Nadie vendrá a salvarte, ves. Ningún príncipe montado a caballo. Ninguna Julieta. Ninguna madre sustituta. Ninguna “Persona Especial”. Ningún mesías que se llevará tu dolor, tus sentimientos de vacío, esa sensación de separación y abandono que está contigo desde que eras joven. Nadie será capaz de sentir y metabolizar tus sentimientos por ti. Nadie puede vivir y morir por ti. Nadie tiene el poder de distraerte permanentemente. Nadie puede ser dueño de o pertenecer a alguien.

Tu otra mitad, tu compleción, no está fuera de ti, ves, sino profundamente dentro de ti. Vive como tu mismísima presencia, arde como el Sol interior.

Tantas personas están buscando al amor. O están intentando aferrarse a un amor que parece estarse deslizando entre sus dedos. O sienten que han perdido el amor y tratan de recuperarlo, escapando de sentimientos incómodos de síndrome de abstinencia, adormeciéndose con más sueños, corriendo cada vez más lejos de sí mismos, en búsqueda de algo que nunca alcanzarán, aún soñando con su “Persona Especial” que los completará, que les otorgará una vida de seguridad psicológica, que será la madre o padre perfectos que nunca tuvieron en la Tierra.

Por supuesto, eso no es amor. Eso es miedo, un escape urgente de la soledad.

Si puedes encontrarlo o perderlo, si puedes estar “en” o “fuera de” él, si se te puede regalar o quitar, si tienes que pelear por él, rogar por él, manipularte a ti mismo/a o a otros para obtenerlo, si sientes que te has hecho merecedor/a de él, si duele, entonces es la versión mental del amor. Es la mentira. Ya que si amas, estás presente. Eso es todo.

Si amas a alguien, estás presente con ellos. Tan presente con ellos como lo estás contigo mismo. Tan presente como el Sol en el cielo, a pesar de las nubes, las tormentas, el clima siempre cambiante.

No confundas amor con deseo, entonces. El deseo viene y se va. Arde brillantemente, o la llama se extingue. Pero el deseo no es consistente, como el amor.

No confundas amor con atracción. La atracción es hermosa, pero viene y va, se alza y cae como las olas en el océano, cambia con las estaciones, días, horas, momentos. No es siempre-presente, como el amor.

No confundas amor con sentimientos cálidos y agradables, incluso sentimientos de estar enamorado/a. Los sentimientos agradables se convierten en dolorosos tan rápido. El amor no es placer ni dolor, no es éxtasis ni duelo; es el campo que perdura, incluso cuando la felicidad se desvanece en la desesperación.

No confundas al amor con la urgencia de poseer a alguien o de ser poseído/a. El amor no es encaprichamiento. El amor no es obsesivo ni compulsivo. El amor no se apega. El amor no posee nada; no tiene peso ni forma. El amor no dice “Te necesito para mi felicidad, mi contento, mi vida”, no, el amor es sinónimo de la libertad, de un corazón abierto, de la voluntad para sentir cada sentimiento, pensar cada pensamiento.

El mito más peligroso es que otra persona puede “hacerte” feliz. No, no. La felicidad, la verdadera felicidad, la clase de felicidad que no puede ser comprada ni vendida o pulcramente empaquetada, es idéntica a tu propia presencia, la cual nadie te puede dar, y nadie te puede arrebatar. Si buscas a otros para ser feliz, siempre dependerás de ellos, siempre tendrás miedo de perderlos, y temerás y el resentimiento retumbará por debajo de tu “amor”. Te adaptarás para complacerlos, adormecerás tus pensamientos y sentimientos, cerrarás tus ojos a la verdad y vivirás en fantasía y esperanza. Te harás a ti mismo/a infeliz para ganar su amor, mantenerlos cerca, controlarlos. Te harás infeliz a ti mismo/a tratando de hacerlos felices a ellos…o forzándote a ti mismo/a a ser feliz. Eso no es amor, es adicción a una persona. Es miedo enmascarado como “romance”. Es la mentira.

Pero debajo de cada adicción está el anhelo por un hogar, por una Madre en el sentido más profundo de la palabra. Encuentra el sentido más profundo de hogar dentro de ti. Haz de tu cuerpo tu hogar, tu aliento, tu vientre cuando se eleva y cae en el momento presente. Encuentra tu base en la sensación de estar vivo/a. Y en ese lugar de presencia, pasa tiempo con otros que te nutran, que te ayuden a sentirte vivo/a, que empaticen contigo y puedan validar tus valiosos sentimientos. Cuando no estás tratando de ganar amor, cuando no estás huyendo de tus sentimientos incómodos, puedes darte el lujo de amar y ser amado/a realmente.

Invita a otros a tu campo de amor; déjalos quedarse, déjalos irse, inclínate ante su camino y camina el tuyo con valentía. Pero no compres por un momento la mentira de que la salvación yace en cualquier parte excepto en el corazón mismo de tu exquisita presencia, el lugar donde no hay nada que salvar. El lugar donde tocas la vida, y eres tocado/a de vuelta, momento a momento.

Porque tú eres el Elegido, tu propio y más grande amante, compañero/a, amigo/a, gurú y Madre.

Entonces puedes decirte a ti mismo/a:

“No puedo vivir sin ti”.
“Me completas”.
“Sin ti soy nada”.
“Nunca me abandones”.

  • Autor: Jeff Foster

*Si lo desea, puede leer la publicación: “En este momento, amigo, en este momento“-Jeff Foster-

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Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas

Empezaremos proponiéndote una pequeña reflexión… ¿Qué es lo que crees que te mereces a día de hoy?Puede que hayas pensado en un descanso. En permitirte que el tiempo discurra un poco más despacio para poder así, apreciar todo lo que te rodea. Disfrutar del “aquí y ahora”, sin estrés, sin ansiedad.

Es posible que hayas pensado también que mereces alguien que te quiera, que te reconozcan un poco más. Sueles esforzarte mucho por los demás y no siempre ven todo aquello a lo que has llegado a renunciar.

Todos, en nuestro interior, sabemos qué es lo que merecemos. No obstante, el reconocerlo es algo que a veces nos cuesta porque pensamos que puede llegar a ser una actitud egoísta.

¿Cómo decir en voz alta cosas como “necesito que me quieran”, “merezco ser respetado/a”, “merezco tener libertad y tener las riendas de mi vida”? En realidad, basta con decírnoslo a nosotros mismos.

No debemos equivocarnos, porque priorizarnos un poco más no es una actitud egoísta, es una necesidad vital, es poder crecer interiormente para ser felices. Te invitamos a reflexionar con nosotros.

Cuando eres consciente de lo que mereces, y por fin, te lo concedes, y aprendes a priorizarte un poco más a ti mismo, llegará lo que necesitas en realidad. No es magia, ni es el universo tejiendo sus leyes de atracción. Es nuestra propia voluntad para ser felices, para tomar las riendas de nuestra vida…

Las actitudes limitantes

Muchos de nosotros solemos desarrollar a lo largo de nuestra vida muchas actitudes limitantes. Son creencias en ocasiones inculcadas durante nuestra infancia, o incluso desarrolladas posteriormente en base a determinadas experiencias. Son esos pensamientos expresados en frases como “no valgo para nada”, “yo no soy capaz de hacer eso, fracasaré”, “¿Para qué intentarlo si siempre me salen las cosas mal?”…

Una infancia complicada con unos progenitores que nunca nos dieron seguridad, o incluso relaciones afectivas basadas en la manipulación emocional, suelen limitarnos casi de un modo determinante. Nos volvemos frágiles por dentro y vamos poco a poco, deshilachando nuestra autoestima.

Reestructura tus creencias. Tú eres más que tus experiencias, no eres quien te hizo daño o quien alzó muros para privarte de tu libertad. Mereces avanzar, mereces leer en tu interior y reconocer tu valía, tu capacidad para ser “apto” en la vida y sobre todo, feliz…

Lo que mereces, lo que necesitas

Lo que merecemos y lo que necesitamos está tan unido como el eslabón de una cadena.Te pondremos un ejemplo: “Necesito a alguien que me quiera”. Es un deseo común. No obstante, empezaremos cambiando la palabra “NECESITO”, por “MEREZCO”.

Te mereces a alguien que sepa leer tus tristezas, alguien que atienda tus palabras, que sepa descifrar tus miedos y ser el eco de tus risas. ¿Por qué no? Al cambiar la palabra necesidad por merecer, eliminamos ese vínculo de apego tóxico que en ocasiones, desarrollamos en nuestras relaciones afectivas.

Si necesitamos algo para ser felices nos volvemos cautivos de nuestras propias emociones

Empieza por ti mismo/a. Sé tú la persona que quisieras tener a tu lado… La que merece caminar los pasos de tu vida. Al final, llegará alguien que se reflejará en ti. No obstante, empieza también con estas importantes dimensiones:

  • Libérate de tus miedos.

  • Disfruta de tu soledad, aprende a leer en tu interior, a empatizar más contigo a la vez que con los demás.

  • Cultiva tu crecimiento personal, disfruta de tu presente, de lo que eres y de cómo eres.

  • Aprende a ser feliz con humildad, desactivando el ego, madurando emocionalmente.

Priorizarse uno mismo no es ser egoísta

Muchas veces seguimos siendo prisioneros de esos pensamientos limitantes explicados al inicio. Hay quien encuentra su felicidad dándolo todo por los demás: cuidando, atendiendo, renunciando a ciertas cosas por los demás. Es posible que nos educaran así. Ahora bien, siempre llega un momento en que hacemos balance y algo falla. Aparece el vacío, la frustración, el dolor emocional…

Como todo en esta vida, existe la armonía, la conjunción de tu espacio y mi espacio, de tus necesidades y nuestras necesidades. La vida en familia, en pareja o en cualquier contexto social, debe construirse mediante un adecuado equilibrio donde todos ganen y nadie pierda.

En el momento que hay pérdidas, dejamos de tener el control de nuestra vida, dejamos de ser protagonistas para convertirnos en actores secundarios.

Reflexiona durante un instante en estas breves ideas:

  • Merezco un día de descanso, para mí mismo, en soledad. Esto me ofrecerá lo que necesito: pensar, liberarme del estrés y relativizar las cosas.

  • Merezco ser feliz, tal vez sea el momento de dejar ir determinadas personas, o aspectos de mi vida. Ello me permitirá conseguir lo que necesito: una nueva oportunidad.

Todos merecemos dejar de ser cautivos del sufrimiento, de nuestras propias actitudes limitantes. Abre los ojos a tu interior, descifra tus necesidades, escucha tu voz. En el momento que te permitas lo que mereces, llegará lo que necesitas.

Causas emocionales de la ludopatía: adicción al juego

La ludopatía, llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. 

Se trata de una adicción al juego que es motivo de muchas peleas, discusiones, descuido del hogar, despilfarro del dinero, desatención personal y social (alimentación, relaciones familiares, sexo, salud, etc…), etcétera, provocando divorcios y otras consecuencias severas. Esta afección se ha relacionado con adicciones como el alcoholismo o drogadicción.

Un jugador compulsivo tiene todo su enfoque en el juego. Sin duda, la distracción es muy fuerte y, como toda adicción, incontrolable. Muchos pensarían que este impulso es una cuestión que implica meramente una necesidad de ganar dinero, pero parece que va más allá, es decir, que el jugador compulsivo juega muchas veces por el sólo placer de estar jugando, y no se es capaz de parar.

El jugador compulsivo es atrapado, entonces, por una actitud impulsiva e incontrolable para aceptar riesgos, pierde consciencia progresivamente de la realidad y comienza a actuar contra su propia razón y sentido común para obtener, constantemente y de forma ansiosa, el dinero para jugar, el cual escapa de sus manos rápidamente.

¿Por qué se padece está adicción?

Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, de incomprensión, de falta de amor. Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como el juego compulsivo.

Las adicciones son formas en que el individuo trata de menguar un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. El descuido de su salud, de sus relaciones y demás sólo refleja la evasiva a su mismo dolor.

Sin embargo, es inútil apartar el dolor por este alejamiento sino que se engrandece, por lo que en el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar. Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada también de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, y esto lo expresan de muchas formas, con rebeldía, mal carácter, se sienten afectados o víctimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a si mismos, llegando en muchos casos a la violencia. Estos comportamientos los hace ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

Síntomas:

• Sentir ansiedad o desesperación de conseguir más dinero para jugar.
• Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero.
• Sensación de soledad, frustración y/o dolor después de jugar.
• Haber intentado jugar menos muchas veces, sin conseguirlo.
• Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
• Cometer acciones no legales para conseguir dinero para el juego. 
• Desatención y/o pérdida del trabajo, relaciones, estudios debido al juego.

¿Qué se puede hacer?

Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás: en especial, la falta de cultura emocional para que el individuo vaya entendiendo y madurando los sentimientos de frustración, dolor, depresión y todas esas experiencias en la vida que pueden resultarle intolerantes y que más tarde le condicionan a escaparse de lo que siente.
Lo ideal es consultar con un profesional en el caso y llevar al afectado directamente con él. Sin embargo, la posible resistencia de la persona a ser ayudada resulta muchas veces un gran impedimento. En este caso es importante que las personas que rodean al jugador compulsivo eviten sentirse culpables, decaídas o desesperadas por el comportamiento de éste. En realidad estas actitudes no ayudan en nada y lo único que harán es aumentar un ambiente de tensión y depresión. Lo mejor es no permitir que uno hunda a todos.

Sin embargo, cuando hay disposición del afectado a ayudarse, se puede no sólo buscar ayuda profesional, sino seguir estos consejos a medida que sean posibles.

Si tú eres un jugador compulsivo y ya no quieres serlo, puedes seguir estos consejos:

1. Debes de estar muy consciente de tu situación y no negarla ni rechazarla, sino admitirla. No la veas como algo malo o reprobado, y no te castigues por jugar sin control. Admite lo que haces, simplemente.

2. Haz el esfuerzo por realizar una actividad física al menos una hora al día, corre, ve al gimnasio, nada y anda en bici, lo que sea, aunque después te vayas a jugar. Díte a ti mismo: no iré a jugar si no cumplo con esta sesión de ejercicio. Esto, además de oxigenar tu cerebro y vigorizarlo, te ayudará a ir educando tu mente. 

3. Busca lecturas que te hagan comprender mejor lo que sientes y que te hagan profundizar más acerca de todos los talentos que tienes.

4. Busca alguna clase de música, de baile, de algún otro idioma o de alguna actividad que te distraiga, te guste y te mantenga ocupado creativamente. Al principio quizá no sientas muchas ganas, hay que hacer mucho esfuerzo para vencer una adicción, cierto, pero al comenzar a relacionarte en un nuevo ambiente poco a poco irá cambiando tu perspectiva emocional. No te decimos que nunca más juegues, porque el jugar es algo muy interesante y la emoción de ganar también. Pero recuerda que el juego se acaba donde empieza la dependencia…

5. Hay muchas terapias alternativas que te pueden ayudar y apoyar, como las Flores de Bach, el reiki, la fitoterapia y la bioenergética. La medicina natural es ideal para ayudarte no solo a sentirte mejor y bajar tu ansiedad, estrés, e impulsividad, sino a entender y madurar tu energía emocional, la cual está íntimamente relacionada con la adicción al juego.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

Dejar de hablar a alguien como castigo

El silencio a veces cumple la función de castigo. Dejar de hablar a alguien es una salida a la que muchas personas acuden para “expresar” su enojo, su inconformidad o sus reproches.

¿Cómo de eficaz es este método para superar un problema o lograr que alguien cambie? ¿Qué significa la decisión de evitar las palabras cuando hay un rencor que arde?

Establecer un diálogo con alguien no es fácil, en especial si hay un conflicto que no parece tener vías de solución. Pero si en lugar de abordar el tema directamente lo que se hace es dejar de hablar al otro, lo único que se logra es introducir una tensión adicional. A la disputa no resuelta se suma un limbo que puede llegar a ser una verdadera incubadora de veneno.

“Habla para que yo te conozca” -Sócrates-

Muchos, sin embargo, en el fondo no tienen interés en resolver el conflicto mediante el diálogo. Lo que desean es que el otro se someta a su propio punto de vista. Entonces utilizan el silencio como castigo, para que el otro se doblegue. Finalmente se trata de una actitud infantil y lo peor es que no resuelve nada. Eso sí, proporciona una gratificación egoísta.

LAS RAZONES PARA CASTIGAR CON EL SILENCIO

Hay todo tipo de argumentos para defender la idea de que dejar de hablar a alguien es válido. En el fondo, lo que se busca es castigo. Que entienda que hay un reproche en esa ausencia de palabras. Pero, ¿por qué no decirlo, sino tramitarlo a través del silencio?

Estas son las principales razones que esgrimen aquellos que optan por esta medida:

  • Es mejor dejar de hablar a una persona que participar de una discusión en la que se intercambien insultos.

  • Esa persona no me escucha. Por más que le pido que cambie, no me hace caso. Entonces, es mejor no decir nada porque, ¿para qué?

  • Tiene que disculparse conmigo por lo que me hizo (o me dijo, o no hizo, o no dijo). Hasta que no lo haga, voy a dejar de hablar.

  • Para qué hablar si siempre llegamos al mismo punto. Mejor dejar de hablar para ver si entiende que no voy a ceder.

En todos los casos se afirma que el silencio es la mejor opción para tramitar el conflicto. Por una razón u otra, la palabra se ha mostrado ineficaz. Se acude entonces a la decisión de dejar de hablar a alguien para que esto sea asumido como un castigo y, en consecuencia, el otro reconsidere su actitud.

DEJAR DE HABLAR A ALGUIEN ES AGRESIVO

Un silencio puede tener multitud de significados. Algunos de ellos son realmente violentos. Dejar de hablar a alguien es asumir una actitud pasivo-agresiva. Esto quiere decir que se está violentando al otro, pero de manera implícita. La mayoría de las veces este tipo de actitudes son tanto o más nocivas que la agresión directa, y lo son porque el silencio se convierte en un vacío que es susceptible de cualquier tipo de interpretación.

Para quien deja de hablar a alguien hay razones claras. También hay una expectativa clara frente a lo que esta situación debe traer como desenlace. Pero, a quienes acuden a estos recursos habría que preguntarles: ¿estás seguro de que el otro comprende realmente el significado de tu silencio? ¿Jurarías que la mejor manera de lograr que cambie, o haga lo que tú quieres que haga, es atacándolo con la falta de diálogo?

El silencio alarga distancias. Y la distancia no suele ser un buen aliado para la comprensión o para restaurar lazos rotos o dañados. Por el contrario, contribuye a ahondar las diferencias.

Por otro lado, dejar de hablar a alguien puede funcionar momentáneamente. Se impone el castigo y el otro reacciona: vuelve para disculparse, prometerte cambios o hacer lo que tú quieres. Sin embargo, a largo plazo también termina incubando pequeños rencores que pueden crecer. El silencio rara vez resuelve el conflicto de fondo o da paso a su resolución, solo lo encubre.

LAS SANAS FUNCIONES DEL SILENCIO

Es cierto que a veces es mejor callar. Cuando estamos muy exaltados, por ejemplo. La ira hace que exageremos y nos preocupemos más por herir al otro que por expresar realmente lo que pensamos o sentimos. En esas condiciones nada mejor que dejar de hablar mientras recuperamos la compostura. Bajo esas circunstancias, se trata de una decisión inteligente.

En cambio, dejar de hablar para castigar o propiciar que otra persona “se rinda” como hemos dicho es raro que traiga buenos resultados.

A veces nos enfrentamos al reto de expresar nuestra ira o nuestro enfado, pero sin herir al otro. La salida no está en dejar de hablar, sino en buscar y encontrar los medios para tender puentes hacia la comprensión. La ausencia de palabras puede hacer que el otro ceda, lo que no significa que el conflicto desaparezca. Por otro lado, también puede pasar que el otro no lo haga y que lo que en un principio era un copo de nieve se trasforme en una bola.

Quizás lo necesario sea buscar mejores condiciones para conversar. También una forma diferente de expresar nuestra inconformidad. Cambiar el espacio rutinario por otro más cálido y amable a veces contribuye a que la comunicación se renueve.

Hablar desde el corazón, siempre remitiéndote a lo que tú sientes y no lo a lo que supones que siente el otro es una fórmula que no suele fallar. Inténtalo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Lo que no decimos enferma

Nunca permitas que nadie, absolutamente nadie, perturbe tu paz y tu libertad

Cada vez que permites que alguien te maltrate, ya sea física, verbal o emocionalmente, estás permitiendo que perturbe tu paz y tu libertad, y por tanto, no aprendes la lección y ésta se repetirá, una y otra vez, con distintos escenarios y personas.

Nunca perturbes la paz y la libertad de otra persona, animal, la naturaleza, la madre Tierra, etc… Todo está vivo, y todo debe ser respetado.

Mientras perturbes la paz y libertad de otro ser sintiente, estás generando sufrimiento y karma, que se te devolverá en su momento; experimentarás el mismo sufrimiento que generaste, como ley de equilibrio y consecuencia.

El amor incondicional no se trata de decir a todo que Sí…  No se trata de permitir todo… No se trata de que los demás perturben tu paz y tu libertad y tú no les pares los pies o te alejes de ellos… El amor incondicional te enseña a saber decir “NO” cuando alguien está perturbando tu libertad.

Busca siempre tu equilibrio… aprende a saber decir “NO” y a alejarte de todo aquello y de todos aquellos que no te respetan y que actúan manipulándote para que seas su esclavo.

Por otro lado, aprende a respetar la opinión de los demás, sobretodo de tus seres queridos… No quieras que ellos sean como tú quieres, y no quieras que hagan lo que tú deseas; respeta su paz, su libertad, y la vida te respetará a ti.

Recuerda: aquél que no se respeta a sí mismo, no sabe respetar a los demás y permite que no le respeten.

¡Empieza por ti!

  • Fuente: Camino al Despertar

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

Enfrentarse al dolor

       ¿Cómo se enfrenta usted al dolor?

Me temo que la mayoría de ustedes lo hace de una manera muy superficial. Nuestra educación, nuestra enseñanza, nuestro conocimiento, las influencias sociológicas a las que estamos expuestos, todo nos torna superficiales.

Una mente superficial es la que escapa acudiendo a la iglesia, a alguna conclusión, a algún concepto, a alguna creencia o idea. Todos esos son refugios para la mente superficial que sufre. Y si no podemos encontrar un refugio, construimos un muro alrededor de nosotros y nos volvemos cínicos, duros, indiferentes, o escapamos hacia alguna fácil reacción neurótica. Todas estas defensas contra el sufrimiento impiden una futura investigación…

Por favor, observe su propia mente, observe cómo justifica sus sufrimientos, cómo se absorbe en el trabajo, en las ideas, o se aferra a una creencia en Dios o en una vida futura. Y si ninguna explicación, ninguna creencia ha sido satisfactoria, escapa a través de la bebida, del sexo, o volviéndose cínico, duro, amargo, irritable… Generación tras generación, ello ha sido transmitido por los padres a sus hijos, y la mente superficial jamás quita el vendaje de esa herida; de hecho, no conoce el dolor, no está realmente familiarizada con él. Tiene tan sólo una idea acerca del dolor. Tiene una imagen, un símbolo del dolor, pero jamás se enfrenta al dolor; sólo se enfrenta a la palabra dolor.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

Acné rosácea o la enfermedad de la vergüenza

La rosácea es una afección dérmica que produce el enrojecimiento de la piel de la cara, por lo general de las mejillas, la nariz, la barbilla, la frente o los párpados, zonas en las que se aprecia como arañas o vasos sanguíneos muy a flor de piel, inflamación y erupciones o granitos similares al acné.

Hay personas que se asustan y creen que el sol, el alcohol o el maquillaje lo puede empeorar, pero ninguno de estos parámetros ha sido demostrado.

Suele aparecer a partir de la adolescencia y en personas que se expongan al público, a la mirada crítica de los otros o de unos padres exigentes sobre todo con los aspectos físicos. Por eso podemos encontrar una larga lista de personas muy conocidas que han pasado por este síntoma. Algunos famosos como Bill Clinton, Mariah Carey, Cameron Díaz, Robert Pattison, Lady Di, J.P. Morgan o el pintor Rembrandt, han tenido o tienen Rosácea.

Para la Descodificación Biológica Original, antes de la aparición de un síntoma, la persona siempre ha vivido un conflicto que le ha desestabilizado y que ha generado estrés.

En el caso del Acné Rosácea, se debe a un estrés que tiene que ver con la sensación de ser feo, de verse feo, deslucido, ridículo o desagradable, de sentir que los demás le miran para verle los defectos, por actos que creen que han hecho mal o porque no lo ven hermoso o hermosa. Es un ataque que viene de la mirada de los otros o un autoataque que se produce por la propia crítica. Incluso las personas cuando tienen una afección visible como son las que se producen en la piel, pueden sentir que los demás hablan a sus espaldas, les critican o se ríen de ellos por su fealdad. Este síntoma se asocia también a las personas tímidas y retraídas que se enrojecen rápidamente ante una mirada, las que sienten vergüenza y que tienen temor a la crítica.

Es lógico que ocurra desde la adolescencia porque es un momento en el que el niño está en un cuerpo que desconoce. Se siente desproporcionado, que no reconoce y que se siente mal en él. Por lo general, son los jóvenes púberes que se ven poco dotados de hermosura.

Cuando nos sentimos menos atractivos, menos hermosos, sin ninguna gracia, que nos falta belleza y no somos guapos o creemos y pensamos con frecuencia que los demás lo ven así, la piel de la zona comenzará a ulcerarse porque se encuentra en estrés. En ese momento, solo se verá una zona de piel reseca y más enrojecida, pero todo cambia cuando la persona soluciona su conflicto de fealdad. A partir de ese momento la parte de la piel que estaba reseca se restaura y es cuando aparecen los síntomas de la Rosácea.

Los síntomas aparecen en solución de conflicto y no son atractivos. Qué paradójico, porque es ahí, es el momento en que la persona afectada vuelve a verse fea, grotesca e incluso muy deslucida, que todo el proceso vuelve a recomenzar. Este síntoma es cómo un pez que se muerde la cola. Un círculo vicioso del que hay que escapar, y llegados aquí ya debéis saber cómo.

Sí, dejar de mirarse a un espejo durante unos días hasta que sane totalmente la piel. Dejar de criticarse y de mirar si los demás lo hacen. Solo es eso y es tan claro, como que los animales que no distinguen belleza de fealdad, no hacen síntomas de Rosácea.

La piel irá mejorando cuando se deja de activar el conflicto y se puede ayudar con productos naturales, como una mascarilla de arcilla verde con vinagre de manzana combinado con 10 gotas de aceite de árbol de té y aloe vera, aplicada directamente sobre la piel. También es útil la miel pura de abeja, el propóleo o el aloe vera, aplicado como mascarilla; siempre sobre la piel limpia. Pero recordar que lo primero es salir de la rueda infernal de sentirse poco agraciado.

Todos somos hijos maravillosos de la Madre Naturaleza y la belleza es un parámetro que varía en cada época. ¡Para qué nos vamos a preocupar por eso!

  • Autora: Ángeles Wolder Helling. Directora académica de la Escuela de Descodificación Biológica Original® de España (EDBO) cadhu.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Probióticos y rosácea: la asombrosa relación entre el intestino y la piel

Cómo detectar y frenar a un manipulador

manipuladorSon personas que a menudo se disfrazan de corderos pero que en realidad son lobos dispuestos a atacar donde más te duele con tal de lograr sus objetivos.

No dudan en pedirte que antepongas sus necesidades a las tuyas y ni siquiera se sienten agradecidos cuando lo haces. Los manipuladores juegan con tus emociones, generan un profundo sentimiento de culpa y una falta de confianza en tus capacidades, de manera que terminas siendo una pieza más dentro de su juego.

La manipulación psicológica implica ejercer una influencia a través de la distorsión mental y la explotación emocional, con la clara intención de tomar el poder o el control y obtener algunos beneficios o privilegios a expensas de la víctima. El manipulador es consciente de sus actos, actúa deliberadamente creando un desequilibrio de poder que le permite inclinar la balanza a su favor y explotar a la otra persona.

Cuando esta situación se repite a lo largo del tiempo, corres el riesgo de llevar una vida que no es la que deseas pues, sin darte cuenta, te has puesto a sus órdenes y has supeditado tus necesidades y deseos a los suyos.

¿Cómo actúa un manipulador?

En muchas ocasiones la persona manipuladora es alguien cercano, alguien que incluso estimamos, por lo que no siempre es fácil desvelar sus verdaderas intenciones. No obstante, lo cierto es que la mayoría de los manipuladores tienen un modus operandi similar, un patrón de comportamiento que se repite continuamente:

1. Son verdaderos especialistas en detectar tus debilidades. Todos tenemos puntos débiles, defectos o aspectos de los cuales no nos sentimos particularmente orgullosos o seguros, los manipuladores tienen una especie de sexto sentido para descubrir esas debilidades y usarlas a su favor.

2. Urden un plan para alcanzar sus intereses. Las personas manipuladoras no suelen tener muchos escrúpulos morales, una vez que detectan tu punto débil, lo usarán para manipularte. En su mente se activa un mecanismo maquiavélico para urdir el plan que te hará renunciar a tus necesidades y valores, anteponiendo los suyos. De esta forma, y prácticamente sin darte cuenta, caes en sus redes.

3. Para sentirse satisfechos, necesitan cada vez más. La manipulación es poder, y éste puede llegar a ser tan adictivo como cualquier droga. Por eso, una vez que el manipulador ha apresado a su víctima, la utiliza para lograr sus fines cada vez que puede, a menos que la persona ponga fin a esa explotación. Un manipulador no suele dejar libre a sus presas, sino que intenta exprimirlas al máximo pidiendo sacrificios cada vez mayores.

Los tipos de manipuladores

-La víctima. Se trata de un tipo de chantaje emocional muy común pero también muy difícil de detectar porque la persona asume el papel de víctima y te endilga el rol del verdugo. Para estas personas, los demás siempre tienen la culpa, ellos son pobres víctimas humilladas y maltratadas. Con este discurso, despiertan tu sentimiento de culpa y te manipulan.

-El dependiente. Este manipulador se coloca una máscara de persona débil e impotente, que depende de los demás. Sin embargo, detrás de esa apariencia de cordero realmente se esconde un lobo que manipula abiertamente los sentimientos enviando un mensaje muy claro: “no me debes defraudar”.

-El agresivo. Se trata de personas con mal carácter que pueden explotar en cualquier momento. Su estrategia de manipulación es muy sencilla: se encargan de demostrarte que son los más fuertes, de tal forma que tu personalidad se diluye pues sabes que cualquier paso en falso puede dar lugar a una pelea.

-El interpretador. Se trata de una persona que, a primera vista, parece estar de tu parte, pero utilizará continuamente tus palabras contra ti. Son expertos en manipular la información y ponerla a su favor, en encontrar intenciones ocultas en los mensajes y actos, así generan un sentimiento de culpa por algo que nunca has dicho o hecho.

-El sarcástico. Estos manipuladores no ponen sus cartas sobre la mesa sino que prefieren jugar a buen resguardo. Por eso sus técnicas son los comentarios sarcásticos, las críticas veladas y las humillaciones. De esta forma demuestran su superioridad, te denigran y logran manipularte a su antojo.

-El proyector. Estas personas creen que son perfectas y que los demás están llenos de defectos. Por tanto, cada vez que pueden, te hacen notar que te has equivocado o que no has cumplido con sus parámetros, generando así una gran inseguridad y falta de confianza que juega a su favor ya que ellos se erigen como buenos mentores o jueces supremos.

¿Cómo detener a un manipulador?

1. Conoce tus derechos fundamentales

El primer paso para hacerle frente a un manipulador es ser consciente de que tus derechos están siendo violados. Los debes defender, pero sin hacerle daño a los demás. Concientiza que:

– Tienes derecho a ser tratado con respeto.

– Tienes derecho de expresar tus sentimientos, opiniones y deseos.

– Tienes derecho a establecer tus propias prioridades.

– Tienes derecho a decir no sin sentirte culpable.

– Tienes derecho a protegerte ante una amenaza física, mental o emocional.

– Tienes derecho a crear una vida propia.

2. Mantén la distancia

Las personas manipuladoras a menudo se mueven entre los extremos. Es decir, tienen dos caras, pueden ser muy amables con algunos y extremadamente groseros con otros, pueden parecer indefensos y al instante siguiente, comportarse de manera agresiva. Si conoces a una persona así, lo mejor es mantener la distancia porque es probable que se trate de un manipulador.

En el caso de que ya hayas caído en sus redes, intenta minimizar el contacto. No se trata de huir pero no hay necesidad de exponerse innecesariamente a sus ataques.

3. Evita culparte

Una de las estrategias del manipulador consiste en despertar un sentimiento de culpa en su víctima. Sin embargo, si están vulnerando tus derechos, debes ser consciente de que la víctima eres tú y que no tienes porqué sentirte culpable. Si no llevas esta situación al plano emocional, el manipulador habrá perdido la batalla. Pregúntate:

¿Estoy siendo tratado con respeto?

¿Las expectativas y demandas de esa persona son razonables?

¿Se trata de una relación en la que solo uno da y el otro no entrega nada a cambio?

¿Me siento bien conmigo mismo en esa relación?

Tus respuestas te darán pistas importantes porque te permitirán evaluar si el “problema” en la relación eres tú o la otra persona.

4. Devuelve las preguntas

A veces, para desenmascarar a un manipulador es suficiente con hacerle unas cuantas preguntas, estas le indicarán que no eres una persona fácil de manipular y que conoces sus intenciones, aunque intente ocultarlas. Por ejemplo:

¿Te parece una petición razonable o justa?

Según tú, ¿qué tendría que responder?

¿Me lo estás pidiendo o solo me lo estás comentando?

Estas preguntas hacen que el manipulador se mire al espejo y pueda ver la verdadera naturaleza de su estratagema. Si esa persona tiene cierto grado de conciencia, probablemente retirará la demanda y dará marcha atrás.

5. Usa el tiempo a tu favor

Los manipuladores a menudo realizan demandas irracionales y presionan para obtener una respuesta inmediata porque saben que si reflexionas sobre ello, es probable que te niegues a cumplir sus deseos. Por eso, puedes usar el tiempo a tu favor, cuando te hagan una propuesta respóndeles: “Voy a pensar en ello”.

Luego, tómate el tiempo que necesites para evaluar los pros y los contras, con serenidad y sin sentirte presionado.

6. Di “no” con firmeza

Los manipuladores son expertos leyendo el lenguaje extraverbal así que si les das un “no” tibio o inseguro, lo notarán y volverán a la carga. Por tanto, cuando no puedas cumplir sus demandas, dilo claramente y sin titubear. No des demasiadas excusas porque te hará parecer indeciso y puede indicar que sientes culpa por la negativa. Simplemente di: “lo he pensado pero no lo voy a hacer”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete” 

Cómo protegernos de las personas tóxicas

protegerse-personas-toxicasHay muchas clases de personas tóxicas: envidiosas, celosas, posesivas, pesimistas, autoritarias, manipuladoras, etc. con las que tenemos que convivir cada día en el trabajo, en el grupo de amigos o en la familia.

En nosotros, en nuestra actitud y en saber la forma de lidiar con ellos está el secreto para que no nos influyan negativamente. Dejar que invadan nuestro pensamiento y no nos dejen respirar o dejar que nos provoquen malestar es algo que si queremos, podemos evitar.

Aprende a protegerte de las personas tóxicas.

“Muchas veces permitimos entrar en nuestro círculo más íntimo a los chismosos, a los envidiosos, a gente autoritaria, a los psicópatas, a los orgullosos, a los mediocres, en fin, a gente tóxica, a personas equivocadas que permanentemente evalúan lo que decimos y lo que hacemos, o lo que no decimos y no hacemos.” (Bernardo Stamateas)

Sentimientos provocados por las personas tóxicas

Que mal me siento a su lado. Me hace sentir incómoda, no soy yo misma. Siempre le veo una mirada de recelo. Si comento el más mínimo triunfo en mi vida, aunque sea de pasada y sin grandes aspavientos la noto celosa, incómoda, molesta.

Siento que no se alegra de nada de lo que me ocurre. Pienso que siempre vive en una especie de competición como los niños pequeños cuando dicen… “y yo más”. Y yo… me estoy dejando contagiar.

La verdad es que me siento profundamente aliviada cuando ella no está. Soy yo misma, me siento alegre, no tengo que ocultar como soy, ni las cosas buenas que hoy me han sucedido. Entonces ¿Cómo lo hago?

Ella no es positiva para mí, pero ciertos vínculos en común nos unen y no es tan fácil alejarme de su presencia. De un modo u otro siempre está presente en mi vida. Creo que incluso me estoy obsesionando con esta situación.

Este es el relato de una persona que mantiene una relación con alguien que es tóxico para ella. El temor, la inseguridad, el malestar, la impotencia o la tristeza son emociones inducidas por personas tóxicas.

En general, las personas que se dejan influir por personas tóxicas o que conviven con algunas de ellas pueden ser invadidas por una especie de sensación de agobio, impulso y malestar desbordante cuando están con ellas… Incluso, pueden llegar a crear cierta dependencia

“Deja ir a personas que solo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente” (Dalai Lama)

Cómo dejar que no nos influyan las personas tóxicas

  • Deja de concederle tanta importancia. Las personas tóxicas están ahí, de acuerdo, pero, ¿te vas a permitir que te amarguen el rato de diversión? Cuando te des cuenta de que interiormente no te afecta, que manejas la situación, te sentirás feliz contigo mismo.

  • Aléjate cantando bajito. ¿De qué sirven las peleas o “quemarte” hablando de esa persona a los demás? Olvídala sin más; haz tu vida, aléjate cantando bajito  siempre que puedas y deséale lo mejor.

  • Acostúmbrate a vivir con ellas. Siempre no podrás alejarte de estas personas. Están en tu familia, en tu grupo de amigos, en el trabajo. Están ahí y ¿qué? tú ve a lo tuyo, no entres en polémicas ni pretendas caerles en gracia. Que diga lo que quiera, que haga lo que quiera… mientras tanto, tú, acércate a la gente buena que no olvides que también la hay en tu entorno.

  • Sé cauteloso con ellas. No le cuentes tus secretos, tus cosas, para eso ya están las personas que se alegran por ti, que te animan, que te quieren.

  • No hables de ella cuando no está. Cuanto más hables de ella, más tiempo estará instalada en tu cabeza, en tu espacio y en tu tiempo. ¿Crees que merece la pena?

  • Perdónala. ¿Sabes los beneficios que tiene para uno mismo perdonar a los demás? Perdónala, es muy posible que terminen algunos de tus dolores de cabeza o de estómago. Muchas de nuestras preocupaciones se somatizan, ¿no crees que es hora de mirar por ti y por tu salud?, ¿no crees que te estás perjudicando tontamente?.

  • Practica la meditación y otras formas de liberación. Medita, camina, escucha música, son poderosas armas que liberan a nuestra mente de pensamientos negativos.

  • Analiza lo que te provocan las personas tóxicas y trata de cambiarlo. ¿Ira, recelo, odio, temor? Sé tu propio psicólogo, reconoce tus sentimientos y no te los permitas más. Al final el que está sufriendo y pasándolo mal eres tú, ¿no te das cuenta?

Cuando realmente sientas que las personas tóxicas ya no te afectan, conseguirás estar realmente contento contigo mismo y eso… es lo que realmente importa… La capacidad de estar con uno mismo a pesar de las circunstancias…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas con las que puedes ser tú en toda tu esencia

Las plantas tienen nuestros cinco sentidos y quince más

Las plantas...Stefano Mancuso, neurobiólogo vegetal

Tengo 49 años. Vivo en Florencia, soy docente de la universidad. Fundé y dirijo el Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal. En Europa las personas válidas no están interesadas en hacer política, que se ha dejado a personas de segundo o tercer nivel. Soy católico.

¿Las plantas sienten?
Mucho más de lo que sentimos los animales. Y no es mi opinión o percepción, es una evidencia científica.

No es usted un iluminado.
No. Sabemos que perciben los cambios eléctricos, el campo magnético, el gradiente químico, la presencia de patógenos…

¿Oyen, ven…?
Las plantas tienen nuestros cinco sentidos y quince más. No tienen ojos y oídos como nosotros, pero perciben todas las gradaciones de la luz y las vibraciones sonoras.

¿Y les gusta la música?
Ciertas frecuencias, sobre todo las bajas (entre los 100 Hz y los 500 Hz), favorecen la germinación de las semillas y el crecimiento de las plantas hacia la fuente de ese sonido, que equivale a frecuencias naturales como la del agua que corre, pero hablar o cantar a las plantas es perder el tiempo.

¿Hay sonidos bajo tierra?
Se ha descubierto que las raíces producen sonido y son capaces de percibirlo. Eso sugiere la existencia de una vía de comunicación subterránea.

Tampoco tienen nariz.
Su olfato y gusto son muy sensibles. Perciben las moléculas químicas, es su modo de comunicación, cada olor es un mensaje. Y tienen tacto, basta ver a cámara rápida cómo palpa una planta trepadora.

¿Y dice que se comunican?
Se comunican con otras plantas de la misma especie a través de moléculas químicas volátiles, mandan por ejemplo mensajes de peligro. Si un insecto se le está comiendo las hojas, la planta produce al instante determinadas moléculas que se difunden kilómetros y que avisan de que hay un ataque en curso.

¿Y cómo se defienden?
De muchas maneras. Pueden aumentar sus moléculas venenosas o producir proteínas indigeribles para el insecto. Muchas plantas al ser comidas por un insecto emiten determinadas sustancias para atraer a otros insectos que lo depreden.

Eso es comunicación entre especies.
Las plantas producen muchas moléculas químicas cuyo único objeto es manipular el cerebro de los animales, en ese contexto se inscriben las drogas.

Un ejemplo…
Estudios recientes demuestran que un naranjo o un limonero en flor actúa de diferente manera según la cantidad de polen que lleve el insecto. Si lleva mucho polen, aumenta en el néctar la cantidad de cafeína para activar su cerebro, para que se acuerde de esa planta y vuelva. Si lleva poco polen, corta la cafeína.

¿Inteligencia vegetal?
Si inteligencia es la capacidad para resolver problemas, las plantas son capaces de responder de manera adecuada a estímulos externos e internos, es decir: son conscientes de lo que son y de lo que las rodea.

¡Eso es mucho!
Hemos ignorado cómo funciona el 99,7% de la vida en el planeta y no podemos permitírnoslo porque nuestra dependencia del reino vegetal incluye -además del aire, la comida y los fármacos- la energía (los combustibles fósiles son depósitos orgánicos).

Desconocemos el 90 por ciento de las plantas.
En su evolución las plantas han producido millones de soluciones que son muy distintas de las que han producido los animales. Hasta ahora el hombre ha basado su tecnología en cómo estamos hechos nosotros: un centro de mando y una jerarquía de órganos, y así se organizan nuestras sociedades, gobiernos, máquinas…

Hay otro mundo en el que inspirarnos.
Estudiar las plantas nos dará una cantidad ingente de posibilidades tecnológicas. Por ejemplo, las redes: una red de internet y un conjunto de raíces son muy similares. Pero las plantas son redes vivas, imagine lo que podemos llegar a aprender de ellas.

¿Son altruistas?
Compiten con otras especies y cooperan si son del mismo clan. Pero hay algunos ejemplos extraordinarios en los que podemos hablar de un alto grado de altruismo. Hay una investigación muy hermosa que se hizo hace cuatro años en Canadá.

Cuénteme.
Se aisló a un gran abeto del acceso al agua, y los abetos de alrededor le pasaron sus nutrientes durante años para que no muriera. Las plantas son organismos sociales tan sofisticados y evolucionados como nosotros.

¿Cuidan de su prole?
En las plantas observamos el cuidado parental que observamos en los animales más evolucionados. En un bosque denso, para que un árbol recién nacido adquiera cierta altura para poder hacer la fotosíntesis y ser autosuficiente han de pasar al menos diez o quince años durante los cuales será alimentado y cuidado por su familia.

¿Dónde tienen el cerebro?
Las neuronas son las únicas células en los animales que producen y transmiten señales eléctricas. En las plantas, la mayor parte de las células de su cuerpo lo hacen, y en la punta de las raíces tienen muchísimas. Podríamos decir que toda la planta es cerebro.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar las emociones