¿Por qué tengo miedo al compromiso?

Algunas personas experimentan tanto temor a comprometerse emocionalmente con otra y comenzar a tener una relación que incluso aunque digan que lo desean, pueden no darse cuenta de que en realidad lo están evadiendo. Es decir, quieren y expresan su deseo por tener una relación con alguien, sin embargo cuando tienen la oportunidad de tenerla algo pasa que terminan por no hacerlo, dicen no tener el suficiente tiempo para ello, entre otras cosas que lo único que hace es alejarlos cada vez más de conseguir lo que se supone que quieren.

Esto hace que ellos mismos confirmen una y otra vez que “el amor no es para ellos” y se sientan inconformes con esta situación que “no pueden cambiar”. Pero, ¿por qué tengo miedo al compromiso? Si te está ocurriendo esto y temes comprometerte con alguien, puedes estar padeciendo o teniendo algunos de los síntomas de lo que en psicología llamamos filofobia. 

¿QUÉ ES LA FILOFOBIA?

La filofobia es un trastorno que implica una alteración del estado de ánimo en donde la persona que lo padece muestra un miedo intenso a comprometerse sentimentalmente con alguien, este temor en situaciones más graves puede hacer que la persona llegue a experimentar reacciones físicas y emocionales como taquicardia, mareos, náuseas, ataques de pánico, entre otra serie de reacciones sumamente molestas y negativas.

¿CÓMO SABER SI TENGO MIEDO AL COMPROMISO?

Existen una serie de cosas que una persona con miedo al compromiso hace para evadir tener pareja y comprometerse. Incluso puede pasar que la tenga pero que no se comprometa con ella. A continuación te daré a conocer algunos casos en donde se puede percibir claramente el miedo al compromiso en las personas.

  • Tienden a tener amores platónicos y a enamorarse de personas con las que es casi imposible tener una relación. Por ejemplo personas que se enamoran de alguna figura pública, personajes famosos e incluso aquellas que siempre se enamoran de personas que están muy lejos de ellas porque viven en otro país e incluso en otro continente. 

  • Si están en una relación, cuando sienten que cada vez se vuelve más cercana e íntima, comienza inconscientemente a crear problemas e incluso a inventarlos con tal de generar discusiones y que esa o la otra parte decida terminar la relación.

  • Se meten de lleno en una o más áreas de su vida y dejan totalmente de lado el área afectiva. Por ejemplo, personas que tienen trabajos que les consumen muchas horas y dicen no tener tiempo para nada más o personas que se dedican exclusivamente a salir con los amigos y dicen no tener interés por tener una relación de pareja porque prefieren su vida de solteros. 

  • Pueden llegar a establecer una relación de pareja con otra persona totalmente distinta a ellos y finalmente deciden terminar la relación por falta de afinidad. 

  • A pesar de que conocen más personas, desde el principio que comienzan a salir con ellas, les encuentran algún defecto o creen encontrarlo y esto lo agarran de pretexto para no continuar conociendo más a fondo a esa persona.

  • Cuando notan que la otra persona quiere tener más cercanía con ellos y volver más íntima la relación, comienzan a alejarse.

¿Te suena familiar alguna de estas situaciones? ¡Identifica cual es la que mejor se adapta a ti!

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA FILOFOBIA O MIEDO AL COMPROMISO?

Existen muchas razones por las cuales una persona puede padecer de este tipo de trastorno como lo es la filofobia. Por lo que si te estás preguntando continuamente por qué tengo miedo al compromiso, es necesario que hagas una reflexión y profundices un poco acerca de donde proviene este temor que te aleja cada vez más de lo que deseas como es el comprometerte con alguien. Algunas de las causas más comunes son las siguientes:

  • Haber sido herido previamente, ya sea porque te hayas enamorado de una persona que no sentía lo mismo por ti y tuviste una mala experiencia con ella o porque hayas estado en una o más relaciones en donde lo hayas pasado mal por haber recibido algún tipo de maltrato, entre otras cosas.

  • Miedo a perder tu libertad e independencia.

  • Cuando los padres tenían una muy mala relación entre ellos. 

  • Temor a ser abandonado por la otra persona o rechazado desde un primer momento.

  • Miedo a sentirte presionado e incluso asfixiado estando en una relación.

  • No sentirte merecedor(a) de tener una relación más estable y formal con alguien, debido a que tienes una autoestima muy baja.

  • Dejarse influenciar por la sociedad que promueve mucho la individualidad.

¿Te sentiste identificado(a) con alguna de estas razones?, ¿tienes claro o más o menos tienes una idea de donde se origina ese temor?

CONSECUENCIAS QUE PUEDE TRAER EL MIEDO AL COMPROMISO

La consecuencia principal que puede traer para una persona el temor al compromiso es más que nada que puede afectar directamente a su desarrollo personal y emocional. ¿Por qué puede afectar el temor al compromiso al desarrollo personal y emocional? Esto es debido a que para que las personas continuemos creciendo y desarrollándonos personal y emocionalmente es necesario que tengamos nuevas experiencias y que vayamos aprendiendo de ellas.

Al no dejarnos vivir y experimentar un sentimiento tan grande y profundo como es el amor, estamos limitándonos y no nos permitimos disfrutar ni aprender más ya que las relaciones de pareja también nos ayudan a madurar emocionalmente. Por otro lado también se corre el riesgo de aislarse cada vez más de las demás personas al no querer formar vínculos más cercanos.

¿CÓMO SUPERAR EL MIEDO AL COMPROMISO EMOCIONAL?

Si te preguntas una y otra vez por qué tengo miedo al compromiso y te gustaría realmente poder superarlo, los siguientes consejos pueden ayudarte a lograrlo. 

  • Identifica y acepta que tienes miedo al compromiso. Como vimos al inicio de este artículo, en muchas ocasiones es difícil reconocer que realmente lo que se tiene es miedo al amor o a comprometerse emocionalmente con alguien, es por ello que a modo de mecanismo de defensa utilizamos diferentes pretextos como que no tenemos tiempo para el amor, nos enamoramos de imposibles, no encontramos a la persona ideal, etc. Por lo que es necesario que primero que nada logres reconocer cual es el mecanismo de defensa que utilizas más habitualmente y aceptes que lo que tienes es miedo al amor.

  • Identifica el origen del problema. Haz una reflexión acerca del origen de tu problema, para ello puedes apoyarte en el apartado anterior en donde explico cuales son las causas de la filofobia o miedo al amor. Puedes también ayudarte haciéndote preguntas como: “¿qué es lo peor que puede pasar si me comprometo emocionalmente con alguien?”, “¿me siento amado(a) lo suficiente?”, “¿cómo me siento cuando estoy en una relación de pareja?”, etc.

  • Identifica y cambia tus actitudes. Identifica que tipo de actitudes estás adoptando que te están alejando de lo que deseas y que aumentan cada vez más tu miedo al amor o al compromiso. Una vez que las tengas claras, anota de que manera podrías modificarlas para que dejen de limitarte. Por ejemplo, en caso de que tu mecanismo de defensa sea el encontrarle defectos desde la primera cita a una persona que apenas estás conociendo, reconoce que todos tenemos defectos y virtudes y que en una primera cita no puedes conocer bien a alguien. Por lo que si hay algo que te gusta de la otra persona, date la oportunidad de seguirla conociendo.

  • Vive el aquí y ahora. Deja de pensar en que es lo que puede pasar si…. y/o deja de torturarte por el pasado. Ten en cuenta que lo único que tienes seguro es el ahora por lo que ni el pasado debe de determinarte ni el futuro preocuparte y angustiarte. Si es lo que deseas, atrévete a dar el paso y permítete conocer e intimar con otra persona, disfrutar y aprende de cada experiencia y saborea cada momento de tu vida.

  • Terapia psicológica. Si el miedo al amor o al compromiso emocional es demasiado intenso y llega a tal grado que te provoca reacciones físicas y emocionales molestas o simplemente te gustaría recibir ayuda y orientación de un profesional, es recomendable acudir a terapia psicológica para que el profesional se encargue de analizar tu situación individual a fondo y pueda ofrecerte la terapia que más se adecue a tus necesidades.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El encuentro más íntimo no es el sexual, es el desnudo emocional” 

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Agotamiento psicológico, cuando la gota colma el vaso

El agotamiento psicológico nos debilita física y mentalmente. Es una dimensión que surge como resultado de los “demasiados”: demasiadas decisiones, demasiados pensamientos intrusivos, demasiado trabajo, obligaciones, interrupciones, ansiedades… A su vez, es también el reflejo de muchos “pocos”: poco tiempo de calidad para uno mismo, pocas horas de sueño, poca calma interior…

Todos hemos experimentado alguna vez esta sensación, este desgaste a todos los niveles. Es importante tener en cuenta que un cerebro fatigado, agotado psicológicamente, trabaja y responde a los estímulos de otro modo. Así, y como dato curioso, el neurocientífico Matthew Walker pudo demostrar a nivel de laboratorio que las personas mentalmente cansadas tienen una percepción más negativa de su realidad y además, son mucho más sensibles a nivel emocional.

A veces simplemente te cansas, te quedas agotado y sin fuerzas en ese rincón solitario del desánimo donde todo pierde su razón de ser, su brillo, su espontaneidad…

Por otro lado, un aspecto que a veces nos lleva a errores es llegar a pensar que ese agotamiento psicológico se debe, en esencia, a una acumulación fatídica de errores, de malas decisiones, fracasos o decepciones. No es cierto. La mayor parte de las veces el cansancio es el resultado directo de un volumen desmesurado de tareas y actividades que asumimos sin percibir que nos superan.

Todos hemos oído aquello de que la percepción de nuestra realidad depende a veces de cómo vemos el vaso, si medio lleno o medio vacío. Sin embargo, y en relación al presente tema, podríamos formular la pregunta de otro modo: y tú… ¿cuánta cantidad de agua podrías soportar si tuvieras esa taza en la mano? A veces, basta solo una gota más para colmar el vaso y llegar al límite de nuestras fuerzas.

Agotamiento psicológico, un problema demasiado común

Carlos se siente satisfecho con su vida, de hecho, no podría pedir más. Es diseñador gráfico, le gusta su trabajo, tiene una pareja a la que adora y además acaba de ser padre. Todo lo que le rodea es satisfactorio, no hay ningún problema importante en su vida; sin embargo, cada día nota que le cuesta más tomar decisiones, su humor es más taciturno, no puede concentrarse e incluso tiene problemas para conciliar el sueño.

Se siente incapaz de entender qué le ocurre. Todo va bien, de hecho debería sentirse más feliz que nunca; sin embargo, en su mente hay una especie de sensor que le indica que “algo falla, que algo va mal”. Si tuviéramos un observador externo en esta historia nos podría explicar varias cosas que le servirían de ayuda a nuestro protagonista.

Una de ellas es que Carlos tiene la sensación de que están ocurriendo demasiadas cosas a la vez en su vida: un ascenso, nuevos proyectos profesionales y clientes a los que satisfacer, un hijo, una hipoteca, la consolidación de una etapa personal donde desea (se exige) que todo sea “perfecto”… Todo ello da forma a una constelación donde “muchos pocos” hacen un “demasiado” en su cabeza, poniendo en peligro su capacidad de control. Su agotamiento mental es evidente, además de desgastante. Veamos a continuación cómo impacta en nosotros la fatiga mental.

Signos y consecuencias del agotamiento psicológico

  • Fatiga física y pérdida de energía. La sensación de agotamiento llega a veces a tal nivel que es común levantarnos por la mañana teniendo la firme convicción de que no vamos a poder con nuestra jornada.

  • Insomnio. Al principio es común sufrir súbitos despertares por la noche, pero más tarde podemos experimentar serias dificultades para conciliar el sueño.

  • Pérdidas de memoria. Según un artículo publicado en la revista “The Journal of Forensic Psychiatry & Psychology”, el agotamiento psicológico suele producir una alteración cognitiva llamada “efecto de desinformación”. Es ese donde confundimos datos, donde evocamos la información de forma incorrecta, mezclando imágenes, personas, situaciones

  • Entre los síntomas físicos es común experimentar palpitaciones, problemas digestivos, cefaleas, pérdida del hambre o un aumento excesivo del apetito…

  • A nivel emocional es muy característico el sentirnos más sensibles, a la vez que apáticos, irritables y pesimistas.

  • Asimismo, otra característica común es la anhedonia, es decir, incapacidad de sentir placer, de disfrutar de las cosas tanto como antes, ya no nos ilusionamos, la vida se vuelve más gris y el mundo se queda suspendido en un horizonte lejano donde solo escuchamos su rumor desde la distancia…

“El sueño es un buen colchón para el cansancio” -Juan Rulfo-

Cómo afrontar el agotamiento psicológico

Decía Eric Hoffer que el peor cansancio llega por el trabajo no realizado. Es una gran verdad. En ocasiones el auténtico agotamiento se conforma por todo aquello que queremos hacer y no hacemos. Por todos esos objetivos cotidianos que nos proponemos y que nos sobrepasan, a los que no llegamos, los que quedan frustrados porque nuestro nivel de exigencia es muy alto o las presiones del entorno, desmesuradas.

Al final sucede, la gota colma el vaso y el vaso ya pesa en exceso. Es entonces cuando todo se nos va de las manos. Así, lo que deberíamos hacer en estos casos y antes de nada, es tomar conciencia de lo que nos está sucediendo. El agotamiento psicológico está ahí y debemos evitar que la “criatura” se haga más grande, más oscura y opresiva. Reflexionemos por tanto en las siguientes dimensiones, en esos pasos que deberíamos poner en práctica después.

3 permisos que debes darte para escampar las nubes de la fatiga mental

  • Date permiso para reencontrarte. Puede parecer irónico, pero el agotamiento psicológico tiende a aprisionarnos en las capas de las preocupaciones, las auto-exigencias, presiones, deberes y ansiedades hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos. Date permiso para reencontrarte y para ello, nada mejor que disfrutar de una hora al día donde reducir al máximo todo estímulo (fuera sonidos, fuera luces artificiales…). Hallemos un entorno tranquilo donde limitarnos a “ser y a estar”.

  • Date permiso para priorizar. Este es sin duda un punto esencial. Recuerda qué es prioritario para ti, qué es lo que te identifica, lo que amas, lo que hace feliz. Lo demás será secundario y no merecerá semejante inversión emocional y personal por tu parte.

  • Date permiso para ser menos exigente. El día tiene 24 horas y la vida, lo queramos o no, tiene una cuota limitada. Aprendamos a ser realistas, a aprovechar el tiempo sin ponernos presiones, listones altos o el deseo de que todo sea perfecto. A veces, basta con que todo sea igual que ayer, con su equilibrio humilde y tranquilo.

Para concluir, sabemos que nuestra realidad es cada vez más demandante, que a veces queremos llegar a todos y a todo; sin embargo, no está de más recordar una idea. Estamos hechos de piel, de carne, de corazón y tendones psicológicos que deben nutrirse también de tiempo de calidad, de descanso, calma y ocio. Aprendamos a priorizarnos, a cuidarnos como merecemos….

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

Cómo vencer la Procrastinación

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

¿Te distraes cuando trabajas en algo importante para hacer algo más trivial?

Distraerse es un síntoma común de la procrastinación.

Entender que es la procrastinación y cómo evitarla es un tema que afecta a tantas personas que debería enseñarse en las escuelas del siglo XXI.

Procrastinar significa posponer la tarea que estás realizando para realizar otra actividad secundaria que te distraiga de la principal.

¿Alguna vez has estado nervioso ante algo como ir al médico y dabas vueltas por tu casa ordenando, limpiando o haciendo tareas para distraerte? Eso es lo que se siente al procrastinar.

Procrastinar tiene que ver con sentirnos desmotivados o con relacionar la tarea que estamos realizando con posibles consecuencias negativas. Si estás sumergido en una tarea que no disfrutas, tu mente necesita dejarla a un lado para respirar y hacer algo que te resulte más placentero.

Procrastinar no tiene nada de malo, todo el que se enfrenta a una tarea tediosa la sufre en mayor o menor medida. El problema es cuando la procrastinación es tan importante que tus tareas se alarguen indefinidamente.

¿Cómo Vencer La Procrastinación?

La procrastinación es una forma de tu mente de decirte que estás haciendo algo mal. Para solucionarla, identifica cual es la causa de la siguiente lista que te afecta.

1. Miedo / Perfeccionismo / Estrés

Son tres caras de la misma moneda. El perfeccionismo y el estrés son formas de miedo. El perfeccionismo es miedo a no ser lo suficientemente bueno. El estrés es un estado de tensión constante causado por un miedo.

Vamos a analizar algunas estrategias para mejorar tu respuesta ante el miedo.

a. Busca la causa de tus miedos

Entender tu miedo es estar a mitad de camino de la solución. Si no conoces la causa de tu miedo no podrás solucionarlo.

Pongamos por ejemplo que alguien tiene que realizar una tarea importante en su trabajo y está procrastinando y se siente estresado.

¿Qué es lo que realmente le causa miedoPodría ser que le preocupara la posibilidad de que su jefe no esté satisfecho y pierda el trabajo. ¿Por qué le preocupa perder el trabajo, que consecuencias tendría esto? Podría ser que temiese perder su fuente de ingresos o que le preocupase lo que su familia pueda pensar.

b. Enfréntate a tus miedos

  • Ocúpate de lo que haces ahora

Lo único que puedes controlar es lo que haces ahora. No puedes predecir el futuro. No puedes controlar lo que pasará mañana, no puedes controlar el futuro. Céntrate en la tarea que estás realizando ahora mismo.

  • Pon las cosas en perspectiva

Piensa en ti mismo dentro de un año, ¿dónde estarás?, ¿qué harás?, imagínate recordando el momento actual dentro de un año. ¿Importará mucho lo que estás haciendo ahora mismo dentro de un año?

  • Relájate mientras trabajas

Ahora mismo estoy escuchando música de Yann Tiersen mientras escribo. Parece increíble pero escuchar música relajante me ayuda mucho a concentrarme cuando el perfeccionismo se apodera de mí.

2. Falta De Diversión

El trabajo parece tan importante a veces que nos olvidamos que somos seres humanos que necesitan divertirse para vivir. En lugar de eso nos tratamos cómo robots dedicando nuestro tiempo a tareas tediosas y aburridas.

Si pasas la mayoría de tu tiempo en una sola actividad o área de tu vida, esta parte se va a hacer pesada para ti y las otras áreas de tu vida van a sufrir como consecuencia.

Intenta distribuir tu tiempo de forma equilibrada entre trabajo y diversión.

3. Falta De Motivación

¿Por qué estás haciendo lo que haces? ¿Qué es lo que te motiva de tu trabajo? Si crees que tu trabajo es una obligación o una carga quizás deberías buscar una forma alternativa de enfrentar tu trabajo o quizás deberías buscar otro trabajo. No sigas haciendo algo si no tienes un motivo sin más.

Dos formas de hacer una tarea aburrida más motivadora:

  • Si tienes que realizar tareas largas y aburridas intenta añadirles un elemento de diversión

  • Escoge algo que realmente te guste como recompensa por tu trabajo y prémiate cada vez que termines una tarea.

4. Trabajo Ineficiente

Trabajar más tiempo del que es necesario puede hacer que tu trabajo resulte aburrido.

  • Trabaja menos horas para ser más productivo

Trabajar más horas no significa trabajar más. Asegúrate que las horas que dedicas a tu trabajo las pasas trabajando realmente y no en tareas menos importantes como revisar el correo, charlar, buscar información indefinidamente, etc.

  • No pierdas de vista tu objetivo

¿Por qué estás haciendo lo que haces? Por ejemplo, el motivo por el que escribo es ofrecerte regularmente consejos prácticos para tu desarrollo personal. Si estuviera preocupado por lo que la gente pudiera pensar o por si el artículo está perfecto al 100% no escribiría.

Concéntrate en tu objetivo, es lo único importante, el motivo por el que haces lo que haces. Si pierdes tu objetivo de vista te encontrarás trabajando en cosas con poco valor.

5. Falta De Planificación

  • Planifica

Planificar te ayuda a concentrarte en las tareas más importantes, saber que tienes que hacer y cuanto tienes que dedicarle en cada momento.

  • No te sobrecargues de trabajo

Tener una lista interminable de tareas pendientes te hace sentir impotente. Asegúrate que decides correctamente cuanto tiempo te lleva cada tarea para que no se te acumule el trabajo y delega y elimina las tareas menos importantes.

6. Falta De Disciplina

Usa la disciplina, empieza aunque no te apetezca

A veces te apetece trabajar y eres muy productivo, pero quizás muchas veces te pones manos a la obra pero no te apetece nada trabajar. Piensas “mmm… quizás dentro de 30 minutos tendré más ganas de hacerlo”. Pasan 30 minutos y aún no tienes ganas de empezar.

El mejor momento para empezar a hacer algo es ahora mismo. Aprende a usar tu fuerza de voluntad y verás que una vez has empezado, seguir trabajando es fácil.

7. Fatiga Física O Mental

Si no te alimentas bien, no estás en forma, no descansas lo suficiente o no duermes correctamente tu cuerpo no quiere trabajar, quiere descansar y no te dejará hacer nada de lo que le pidas.

Asegúrate que descansas lo suficiente mientras estás trabajando, y duerme todo lo que te haga falta por la noche.

  • Autor: Juan Sebastián Celis Maya (Autor Internacional Experto en Desarrollo Personal Para El Éxito Y La Libertad Financiera) sebascelis.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar mente y cuerpo.

Logre que casi todo le importe un pimiento

No se trata de ser indiferente a todo. Pero en la vida hay que decidir qué guerras merece la pena librar para despreocuparnos de lo demás.

Cuando entramos en conflicto con alguien o con el mundo en general, consumimos buena parte de nuestra energía con enfados, pensamientos negativos, réplicas y contrarréplicas. Ser reactivos, además de agotarnos, nos coloca siempre en desventaja, ya que entonces no decidimos nuestras acciones: vamos a remolque de los acontecimientos, tratando de defendernos y justificarnos, buscando que los demás corrijan su actitud, se disculpen o hagan aquello que nosotros haríamos en su lugar. Algo que nunca se producirá, ya que nadie está en el lugar de nadie.

Contra todo este sufrimiento mental innecesario, el bloguero Mark Manson nos formula la siguiente pregunta: “¿Y si lográramos que todo nos importara un pimiento?”. Este tejano, de 33 años, empezó escribiendo para sí mismo artículos que reflejaban su visión de la vida. La conclusión a la que llegaba es que prácticamente nada de lo que nos preocupa merece la atención que le dedicamos. Podemos resumir su filosofía en estos cinco puntos:

-Los marrones, decepciones y pequeñas catástrofes estarán siempre presentes en nuestro día a día. Forman parte de la existencia. Acéptelo.

-La felicidad reside en que no te importen demasiado. Es decir, cuanto menos te afecten mentalmente los conflictos cotidianos, más libre y satisfecho estarás.

-Ponerse siempre a prueba e intentar demostrar a los demás lo fuerte que somos nos conduce a la infelicidad.

-Dado que vivir consiste en resolver problemas, seleccione al menos los que merezcan la pena.

-El enfrentamiento es necesario. Hay cosas en nuestra vida que necesitan romperse para luego recomponerse y ser mejores.

El blog de este millennial desenfadado y a menudo irreverente empezó a cosechar millones de seguidores. Al final Manson acabó publicando el best seller titulado El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda (editorial HarpersCollins). La clave del libro es el adverbio “casi”: a menos que una persona esté hundida en una apatía depresiva, es imposible que todo lo que le suceda le resulte igual. En sus propias palabras: “Aquí tenemos una verdad escurridiza sobre la vida.

No existe eso de que todo nos importe una mierda. Algo debe importarte (…) La pregunta entonces es: ¿qué debe importarme? ¿Cómo seleccionamos? ¿Y cómo puede importarnos una mierda lo que, a fin de cuentas, no importa?”.

Las decepciones, los marrones y pequeñas catástrofes forman parte de la existencia. Acéptelo

A lo largo de una sola jornada interactuamos con mucha gente, se producen roces y malentendidos, pero depende de cada persona separar el grano de la paja, ya que nuestro espacio mental es limitado. Si nos dejamos arrastrar por asuntos secundarios, estaremos perdiendo un tiempo y energía preciosos para lo que sí es relevante. Lo que es verdaderamente prioritario solo lo puede saber el propio individuo, pero sí podemos identificar muchos distractores que nos absorben las fuerzas y que no merecen el tiempo que les dedicamos. Por ejemplo:

—La opinión de los demás: no podemos influir en la forma en la que nos ven los otros y, en el fondo, tampoco importa una m***** (como diría Manson). Lo que sí tiene valor es la opinión que tengamos de nosotros mismos.

—Las afrentas y calamidades: el daño que hayamos sufrido por parte de terceros no debería ocupar nuestro espacio mental, más allá de la decisión de tomar distancia. Hay que dejar ir lo que no aporta novedad ni valor a nuestra vida.

—Los pronósticos: la ansiedad que nos produce pensar sobre el futuro nos amarga la existencia. Como dice el poema de Constantino Cavafis Esperando a los bárbaros, mientras se teme la llegada de todos los males, nadie hace lo que tiene que hacer. ¿Y si dejamos de inventar excusas y nos ponemos a trabajar en lo que sí depende de nosotros? Terminaremos respondiendo a la segunda pregunta de Manson: ¿Y cómo puede importarnos una mierda lo que, a fin de cuentas, no importa? Pues siendo consciente de que hay que saber tirar de la cadena, desactivar las cuestiones accesorias. El psicoterapeuta estadounidense Richard Carlson nos plantea una pregunta que nos puede ayudar: “¿Tendrá esto trascendencia dentro de un año?”. Si la respuesta es negativa, es una tontería dedicarle un minuto más.

La clave del bienestar es dejar de sentirse víctima de los acontecimientos para decidir, momento a momento, lo que queremos que sean los elementos relevantes de nuestra vida. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Terapias Neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro” 

Cuando la transpiración habla sobre tus emociones

La transpiración puede hablar sobre tu estado emocional y recibir el nombre de transpiración emocional. Si se trata de sudoración excesiva, recibe el nombre de Hiperhidrosis emocional. Aunque todo el mundo sabe que el sudor tiene la función de mantener la temperatura del cuerpo estable a 37º, también tiene otra función: darnos información sobre el estrés, el miedo, el dolor, la ansiedad e inseguridades que sentimos o tenemos.

La explicación es que el 95% de nuestro sudor es agua estrechamente vinculado a nuestro cuerpo emocional, compuesto por cloruros, urea y amoníacos. Además de minerales como el zinc, cobre, el níquel, hierro, plomo, cadmio y manganeso. La transpiración emocional se siente allí donde tenemos las glándulas sudoríparas ecrinas en mayor cantidad: palmas de las manos, plantas de los pies, ingles, frente y axilas.

¿Qué nos comunica la transpiración?

Transpiración por estrés ocasional: Todos hemos sufrido este tipo de transpiración emocional alguna vez en la vida. Ya sea porque estamos pasando una época estresante en el trabajo por algún hecho puntual, puesto en situaciones comprometidas como hablar en público, una entrevista de trabajo… Estamos hablando de las típicas situaciones normales de estrés o nerviosismo puntual que pueden producirse en cualquier momento del día.

Transpiración por estrés o ansiedad: Si hemos instalado el estrés en nuestra vida diaria, es probable que transpiremos por ansiedad. Cuando esta sudoración es abundante, hablamos de sudoración excesiva o hiperidrosis emocional.

Sudoración excesiva o hiperhidrosis emocional: se produce por una situación psicológica que generalmente empieza por el miedo y evoluciona con un estado de ansiedad importante. Lo peor de este tipo de transpiración excesiva es que sus síntomas producen todavía más ansiedad a la persona que lo padece, hecho que no le permite desarrollarse adecuadamente en ninguno de los ámbitos de su vida. 

Transpiración por miedo: Cuando tenemos miedo ante alguien o alguna situación concreta, nuestro cuerpo se pone en situación de “alarma”. Es probable que empecemos a sudar de las manos y las axilas. Cuando esta transpiración está acompañada de mal olor, recibe el nombre de bromhidrosis. 

Transpiración por acumulación emocional: es posible que la persona no pase por situaciones estresantes, pero que sienta resentimiento hacia sí misma por emociones negativas reprimidas que ha acumulado desde hace muchos años. Este hecho no se podrá controlar hasta que se haga un trabajo de evolución interior proyectando el perdón hacia aquellas personas o situaciones decepcionantes que hemos pasado.

Mal olor o Bromhidrosis: las causas del mal olor tiene que ver con la autoestima y la capacidad del sujeto para relacionarse con los demás. Cuando las glándulas apocrinas situadas en axilas, genitales y pecho no funcionan correctamente, al entrar en contacto con las bacterias de la piel su descomposición produce amonio y ácido graso, lo que genera un olor fuerte.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo nuestras emociones afectan nuestra salud

Somatizaciones: cómo escuchar cuerpo y mente

Distintas dolencias son el resultado de cómo nuestro cuerpo reacciona al malestar cotidiano.

Hubo una época en la que todo mi cuerpo gritaba de dolor, todas mis articulaciones, músculos, tendones, vísceras… todo me dolía a rabiar. No había una sola zona que no se quejara; esta fibromialgia llegó a tal nivel que incluso al levantarme tenía que aguantarme en la pared porque mis rodillas no me sostenían en pie debido a tanto dolor y debilidad…, por suerte y debido a todo un proceso de crecimiento personal, de cambiar creencias y soltar situaciones vitales negativas para mí, esa fase forma parte del pasado y es un mero recuerdo.

Siempre he tenido una gran facilidad para sentir en el cuerpo aquello que me sucede, tanto lo bueno, como lo malo o estresante, de somatizar los eventos que me acontecen. Lo malo en forma de contracturas, dolores de cabeza, lumbalgias, problemas digestivos… y lo bueno en una mayor capacidad respiratoria, expansión, relax y bienestar… (D. Saphiro 2002).

La relación entre el cuerpo, la mente y las emociones

Actualmente está universalmente aceptada la relación existente entre el cuerpo, la mente y las emociones. En el cuerpo se incrustan los mensajes de nuestro mundo emocional, somatizamos lo que sentimos (Jung 1935, W.Reich 1949, Baker 1967, Lowen 1974). De hecho, existen numerosas investigaciones que ponen de manifiesto la relación que existe entre las situaciones estresantes y su vinculación con los estados psicológicos negativos, y su consecuente influencia en la respuesta inmunológica y propioceptiva (Dr. Levine 1997, 2010).

La palabra psico-somático se refiere a que la Psique, la mente, afecta al Soma, al cuerpo; es decir, que la tensión mental influye en el estado de los tejidos corporales, de los músculos, de los órganos, de la piel, del tejido fascial… generando dolor, inflamación, lesiones, enfermedades…

Hablar de enfermedades psicosomáticas NO significa que lo que se esté padeciendo no sea real, ni que sea inventado, de hecho, las experiencias vitales generan una tensión tal que, con el tiempo, acaban causando dolor físico o lesiones orgánicas: úlceras de estómago, acidez, dolores de cabeza, lumbalgias, alteraciones intestinales, alteraciones de piel, fibromialgia… (Tobón, Vinaccia y Sandín 2004; Dra.Maiteikova 2011).

Todas ellas lesiones que deben ser debidamente atendidas y tratadas, pero además se vuelve necesario intervenir psicológicamente, para que esa tensión, ese estrés no siga afectando o dañando al cuerpo, ni desencadene una enfermedad.

¿Cómo sucede esto? ¿Por qué la tensión se va al cuerpo?

De bebés, antes de ser capaces de verbalizar lo que nos sucede, antes de ser capaces de dominar el lenguaje, utilizamos todo el cuerpo para expresar el dolor, la rabia, la angustia y también la alegría, la sorpresa, el miedo… Las madres (y padres) hacen una lectura de esas emociones y enmarcan con palabras lo que le ocurre a su bebé. La somatización es la primera forma de comunicación que aparece en el principio de nuestras vidas.

Como las emociones todavía no pueden ser elaboradas psíquicamente, son trasladadas al cuerpo en forma de llanto, alteraciones en la respiración y en el ritmo cardíaco, convulsiones, inquietud… El lenguaje irá poniendo límites a esa angustia y construirá nuestro psiquismo, enriqueciendo nuestro repertorio emocional básico.

¿Cómo podemos dejar de somatizar?

Ser flexibles ante los cambios y los imprevistos, implica cierto nivel de creatividad, de adaptación y de aceptación. Ser conscientes de que no podemos controlarlo todo nos permite sobreponernos y afrontar con mayor fortaleza y entereza los reveses de la vida sin generar esa lucha interna que termina en dolores y molestias físicas.

Puesto que se manifiesta en el cuerpo aquello que no podemos asumir, es necesario poner palabras a todas aquellas emociones que vamos sintiendo, todas aquellas experiencias que vamos viviendo.

Escuchar a nuestro cuerpo es fundamental para comprender cómo nos afectan las situaciones que vivimos, lo que sentimos y cómo recolocarnos frente a ellas.

En los años ‘60, el psicoerapeuta y Dr. en Psicología y Filosofía por la universidad de Chicago Eugene Gendling, discípulo de Carl Rogers, investigó cuál era el motivo que explicaba el éxito de una terapia, y encontró que aquellas personas que se detenían a observar y explicaban desde una sensación interna lo que sentían físicamente ante una situación o una indicación, eran los que conseguían cambios significativos en terapia y conseguían adaptarse adecuadamente a los imprevistos de la vida.

A esta sensación interna Gendling la denominó “sensación sentida” (felt sense) y se trata de una sensación holística, difusa y vaga, que se siente generalmente en la zona del estómago, garganta o incluso en todo el cuerpo, con ciertos componentes emocionales, que, al prestarle atención nos permite aclarar lo que nos ocurre ante un hecho, evento o posibilidad.

Esta técnica, denominada “Focusing”, es eficaz para reducir el estrés, tomar decisiones, o incluso como una forma de conseguir cambios conductuales saludables, sintiendo lo que se es capaz de asumir en cada momento, lo cual nos permitirá un mayor grado de compromiso con nosotros mismos…

“El cambio ocurre cuando podemos sentir más en nuestros cuerpos de lo que podemos solamente entender por medio del conocimiento racional.”

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones”

El cerebro te protege de tus recuerdos traumáticos

El novelista norteamericano Richard Matheson insinuó una vez que “el nacimiento implica el trauma de la incomprensión”. ¿Querría decir este hombre que el mero hecho de nacer ya implica el primero de nuestros recuerdos traumáticos?

Sea como fuere, tú, al igual que yo, no recuerdas el momento de tu nacimiento. Algo normal, de la misma forma que no te acuerdas de tus primeros años de vida. Sin embargo, seguro que hay otros episodios que, por el hecho de ser traumáticos, tampoco aparecen como accesibles en tu memoria. Son de ellos de los que vamos a hablar.

Experiencias y recuerdos traumáticos

Las experiencias vividas, especialmente durante la niñez, influyen poderosamente en nuestro desarrollo. En el caso de las vivencias negativas, el impacto puede ser tremendo. Muchos de estas experiencias, una vez pasan a ser episodios vividos y recuerdos, podrán permanecer en nuestra mente con una intensidad enorme. Es decir, la huella emocional que dejan es muy poderosa.

Episodios de abusos emocionales o físicos por parte de personas cercanas, por ejemplo, dejan poderosas secuelas psicológicas. En ese caso, el cerebro muchas veces tiende a “sentirse culpable”, y precisamente parece que es ese mecanismo el que también se encarga de protegernos de los recuerdos más traumáticos.

Bloqueando recuerdos

La Psicóloga clínica Lidia García Asensi establece un curioso paralelismo entre un cerebro y un ordenador. Es decir, nuestro cerebro actuaría procesando información en forma de carpetas, que son organizadas y almacenadas. Sin embargo, si llega un recuerdo que sobrepasa su capacidad, se guarda en forma de experiencia vivida en una red de memoria distinta de la habitual.

¿Qué quiere decir la psicóloga con este paralelismo? Que ante los recuerdos traumáticos que nuestro cerebro es incapaz o no quiere procesar, porque han sido capaces de alterarnos a un elevado nivel fisiológico y emocional, son aislados y apartados para que no generen emociones demasiado intensas y difícilmente soportables.

En este sentido, sabemos que las experiencias muy dañinas y traumáticas son capaces de alterar el equilibrio químico del cerebro. Se producen cuando un suceso es de difícil manejo y no somos capaces de comprenderlo, por lo tanto, su aceptación y procesado es altamente complejo.

¿Es positivo este bloqueo?

Podemos considerar que este bloqueo cerebral tiene una parte positiva, ya que nos protege de traumas y experiencias complicadas. Sin embargo, tenemos que apuntar que no siempre es así, especialmente a largo plazo, puesto que “apartar” no es olvidar por completo ni impedir que una experiencia nos influya. Hablamos de un hecho real sin procesar, es decir, un episodio importante al que no le hemos dado sentido y al que no hemos integrado de una manera positiva y coherente en nuestra biografía particular.

O sea, que es posible que posteriormente se presente un “estímulo disparador” en forma de nueva situación o experiencia que provoque que ese recuerdo vuelva a la luz. Se produce de forma inconsciente, pero cualquier pequeñez, por insignificante que parezca, podría reactivarlo y hacernos sentir como en el momento del trauma.

Es cierto que la mayor parte de recuerdos acaban por olvidarse. Sin embargo, los referentes a experiencias demasiado intensas jamás se olvidan, solo permanecen apartados y sin procesar, como dormidos, anestesiados. Esto provoca que, al no estar contextualizados y enfrentados, si vuelven a aparecer, el daño pueda ser muy grande ya que pueden hacer que nos sintamos a la vez muy mal y terriblemente desorientados.

Pros y contras de la protección cerebral ante los recuerdos traumáticos

Como hemos visto, esta protección automática de nuestro cerebro nos puede ayudar o perjudicar. Tiene sus pros y sus contras, aunque siempre será mejor hacer frente a un hecho traumático y superarlo. Sin embargo, no es posible si no se recuerda, como es lógico.

Por un lado, el cerebro nos libera del sufrimiento que supone ese recuerdo traumático. Así, las consecuencias incómodas quedarán de alguna manera amortiguadas en nuestro día a día.

“Una vez que el trauma está bajo control, el miedo es de poca utilidad y disminuye” -Martin Seligman- 

No obstante, podría haber momentos en que una persona sienta cierto malestar sin saber a qué obedezca. Puede ser que haya algún recuerdo oculto que el cerebro ha escondido, pero sigue influyendo en nuestro estado emocional. 

No es para nada sencillo detectar este tipo de traumas, ya que muchos están muy bien escondidos, disociados y hasta bloqueados. Pero es básico trabajar en las experiencias pasadas, ya que, de lo contrario, podríamos sentirnos inundados por emociones de las que desconocemos el origen, y por lo tanto, muy complicadas de regular.

*Nota de edición: lo expuesto en este artículo responde a un modelo de funcionamiento de la memoria que se adapta bien a muchos casos; sin embargo, es necesaria más investigación para descartar otras hipótesis paralelas -que intentan explicar también estos fenómenos-.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

¿Se puede ser feliz después de haber vivido una infancia traumática?

No todo el mundo ha tenido una infancia feliz. Por desgracia, algunas personas además tuvieron que pasar por experiencias difíciles y, a veces, desbordantes que de algún modo, les dejaron una profunda huella en su interior capaz de impregnar diversas áreas de su vida. En la niñez se tejen parte de los hilos de nuestra vida psicológica. Por ello, cabe preguntarnos ¿se puede ser feliz después de haber vivido una infancia traumática?

No es una apreciación, sino un hecho verificado. Es muy difícil ser feliz tras haber vivido una infancia traumática, pero no imposible. Esto se debe a que durante los primeros años de vida somos particularmente susceptibles a nivel emocional. Como hemos dicho, las vivencias dejan una huella profunda. Tanto lo positivo como lo negativo imprime un sello indeleble en nuestras vidas.

“La verdadera patria del hombre es la infancia” -Rainer María Rilke-

El niño es un ser altamente vulnerable. Depende de los adultos y del entorno primario en el que se encuentre. No cuenta con los recursos físicos, ni psicológicos para comprender y tramitar lo que vive. Fácilmente lo sobredimensiona, o lo distorsiona, llegando a sentirse triste o superado por las circunstancias.

Los efectos de una infancia traumática

Las diferentes formas de abuso o de maltrato infantil dejan una impronta que tiene consecuencias a largo plazo. En eso no podemos engañarnos. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea posible ser feliz después de haber vivido una infancia traumática. Lo que sí implica es realizar un gran trabajo adicional para lograrlo.

Los traumas de la niñez se convierten en dificultades para vivir en paz durante la vida adulta. El amor propio queda lesionado y también la confianza en uno mismo. A veces resulta casi imposible amar, o dejar que nos amen. Incluso es posible que ni siquiera resulte posible expresar los sentimientos o sentir a nivel consciente el dolor.

También es usual que se desarrolle una sensación de malestar, de desilusión o de tristeza. Con este telón de fondo, resulta difícil construir y sostener una actitud positiva. Ahora bien, contra todo eso hay que luchar para ser feliz después de haber vivido una infancia traumática.

¿Cómo ser feliz después de haber vivido una infancia traumática?

Es posible que esas huellas del pasado no desaparezcan del todo. Lo bueno es que realizando un trabajo adecuado es posible ser feliz, pese al eco de esos sufrimientos de la niñez, que difícilmente tendrán un total consuelo. De hecho, superar ese pasado doloroso es algo que suele dar como resultado personas más evolucionadas, sensibles y constructivas.

Hay algunas acciones clave para lograr ser feliz después de haber vivido una infancia traumática. Son las siguientes:

  • Informarte sobre los efectos del trauma. Ayuda mucho que te informes, a través de fuentes serias, sobre la naturaleza y las consecuencias de los traumas infantiles. Toda esa información te aporta claridad y te ayuda a comprender lo que sientes.

  • Cuídate y protégete. Es muy usual que quien tuvo una infancia difícil tienda a restar importancia al autocuidado y la autoprotección. No permitas que esto suceda. Cuídate tanto física, como psicológica y socialmente. Trátate como alguien que necesita protección.

  • Cultiva las buenas amistades. Llevar una impronta traumática con frecuencia conduce al aislamiento y a la dificultad para relacionarte con los demás. Lucha contra esto. Cultiva las amistades y otórgales un lugar importante en tu vida. No te aísles.

  • Aléjate de las personas que te hacen daño. No debes ser tolerante con quienes te hagan sentir mal o te generen sentimientos negativos hacia ti mismo. En cuanto alguien así se presente en tu vida, aléjate.

  • Reconoce y reinterpreta tu pasado. Evitar pensar en lo que te sucedió no te ayuda a que eso se diluya. Todo lo contrario. Lo mejor es repasar todo lo ocurrido desde una actitud de aceptación y comprensión.

Superar el pasado

En los casos de traumas infantiles es recomendable que se busque ayuda profesional. Por más fuertes e inteligentes que seamos, nada sustituye el efecto de una buena terapia. El contar con el apoyo profesional de un tercero facilita ese camino hacia la comprensión y el equilibrio interior.

El haber pasado por una infancia difícil da lugar a una perspectiva diferente frente a la vida. Esto puede ser una deficiencia o un plus. Todo depende de la manera de abordarlo y gestionarlo. 

No es fácil encontrar la motivación necesaria para emprender la tarea de reparar un pasado doloroso. Sin embargo, vale la pena hacerlo porque de ello se deriva crecer a nivel personal para alcanzar el bienestar.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Tu niño herido y tus relaciones de pareja” 

Carta de una niña Cristal a la Humanidad

La luz, los sonidos fuertes, la comida, los químicos, los malos pensamientos, la mala “vibra”… Mi cuerpo ya no soporta ninguna de estas cosas… Médicos, psicólogos, psiquiatras… ninguno tiene una respuesta para mí.

¿Enfermedad?¿ Locura? ¿Mañas? ¡Quién sabe, fragilidad quizás!…

Tengo hace un tiempo una sensación de querer volver a casa, de que ya todo terminó y quiero volver a casa, y es una pregunta frecuente… ¿Si quiero volver a casa, entonces dónde estoy?…

¿Acaso ésta no es mi casa?… No se a dónde quiero ir, sólo se que quiero ir a casa con mis hermanos, con mi familia. Pero: ¿Y mi familia y mis hermanos, acaso ellos no son mi familia, no son mis hermanos?…

¡Sólo sé que quiero volver a casa, pero no sé cómo!…

Es como un sueño, del cual no puedo despertar. Veo todos los días de mi vida, desde que nací, esa mañana de verano cálida y dulce…

Veo cómo se dañan entre ustedes, veo las injusticias que permiten, veo sus verdaderos rostros detrás de sus ojos… Y me pregunto: ¿Por qué fingen ser lo que no son?… ¿Por qué están encerrados en su interior?…¡Tristes, enojados, simples y sensibles!…

¿Por qué se lastiman a ustedes mismos?… ¿Por qué quieren restringirse, privarse de ser lo que son?…

Seres Humanos. ¡Bellos, sensibles y perfectos seres humanos!…

Mírense, sólo mírense a los ojos, vean sus almas… Déjense ver por los demás… ¿A qué le tienen miedo?…

¡Todos estamos hechos de lo mismo, nadie es mas fuerte que otro, nadie es mejor, porque todos somos excelentes!… ¡Son seres maravillosos, con una inteligencia enorme, con cualidades asombrosas, seres llenos de Luz, que iluminan este mundo con Amor!…

¡Yo no veo sus personajes, yo veo sus almas, ese es mi Don!…

Y ¡tienen almas hermosas, llenas de Luz, llenas de Amor, de pureza, almas cristalinas, bellas!… Pero cuando veo sus personajes, son totalmente diferentes a sus almas.

Sus personajes son fríos, indiferentes, mediocres, vacíos… Veo día a día, sus obras de teatro, donde lo único que hacen es mentir, lastimar, juzgar…

Veo sus películas de terror, donde matan a sus hermanos, donde se pelean por un trozo de oro, un pedazo de territorio, un líquido negro… ¡Que no vale ni la milésima parte de lo que valen ustedes!…

Veo injusticias, veo hambre, veo día a día que envenenan a sus hermanos.

Lloré muchas veces por ustedes, y pedí muchas veces por ustedes: ¡Traté de ayudarlos pero siguen lastimándose… siguen lastimándome!…

Yo estoy acá para ayudarlos, estoy acá para sanarlos, vine a trabajar por ustedes… para eso nací y ese es mi Destino y mi Misión.

¡Soy sensible, todo lo que ustedes sienten yo lo siento, todo lo que ustedes piensan yo lo siento, todo lo que le hacen a mi Madre Naturaleza, yo lo siento!…

Solo quiero que despierten, que miren por un segundo a su alrededor… ¡Sólo vean… árboles, montañas, lagos, bosques, cielo, tierra, ríos, mares, animales, sol, luna, hij@s, niñ@s, herman@s, amig@s… Amor, Paz, Armonía, Salud, Belleza!…

¡Dios les regalo un jardín, el Jardín del Edén!… Siempre estuvo con ustedes, no hace falta morir, no hace falta ir al cielo, porque el cielo está en la tierra desde el primer día en que apareció la primera señal de vida.

No busquen afuera, no busquen en otro plano. El paraíso que buscan, estuvo siempre en la tierra, sólo observen… observen el amanecer, dejen que el viento acaricie sus rostros, que el agua refresque y limpie sus almas, dejen al fuego regalarles su calor…

Dejen a la luna iluminar sus noches de Amor, muévanse al ritmo de la naturaleza, bailen al compás de sus sonidos, de su música.

¡Sean libres, dejen salir a sus almas, dejen que los domine por completo, Sean la Luz que vinieron a Ser, sean el Amor que son, sean, sólo sean!…

¡Son maravillosos, son la perfección que tanto buscan, son la felicidad que tanto anhelan, son Amor, son la razón de mi Existir!…

¡Gracias por leerme, gracias por comprenderme, y muchas más, por Despertar tu Conciencia!…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Los 4 dones de las personas altamente sensibles (PAS)

Los 4 dones de las personas altamente sensibles (PAS)

Cuando uno se ve en minoría frente a la gran mayoría, la primera sensación es sentir desventaja y miedo. ¿Por qué percibo las cosas de un modo diferente? ¿Por qué sufro más que el resto? ¿Por qué encuentro alivio en mi propia soledad? ¿Por qué observo y siento cosas que los demás suelen pasar por alto? Quizás formes parte de las personas altamente sensibles (PAS).

Ser parte de eso 20% de la población que se reconoce a sí misma como una persona altamente sensible (PAS) no es una desventaja, ni te etiqueta como “diferente”. Es muy posible que a lo largo de tu vida, y en especial durante tu infancia, fueras muy consciente de esa distancia emocional, y de como en ocasiones, tenías la sensación de vivir en una especie de burbuja de extrañeza y soledad.

La alta sensibilidad es un don, una herramienta que te permite poder profundizar y empatizar más con las cosas. Pocas personas tienen la capacidad de llegar a este punto de aprendizaje vital.

Fue Elaine N. Aron quien a principios de los 90, ahondando en la personalidad introvertida, detalló con minuciosidad los rasgos de una nueva dimensión no descrita hasta entonces, y que reflejaba una realidad social: la de las personas altamente sensibles, reflexivas, empáticas y a la vez, reactivas emocionalmente.

Si es tu caso, si te sientes identificado/a con esos rasgos que la Doctora Aron nos dejó en su libro “The Highly Sensitive Person”, es importante que te convenzas también de que la alta sensibilidad no es un motivo para sentirte extraño o diferente. Al contrario, debes sentirte afortunado por contar con estos 4 dones.

1. El don del conocimiento emocional

Ya desde la infancia, el niño con alta sensibilidad va a percibir aspectos en su día a día que le van a ofrecer una mezcla de angustia, contradicción y fascinante curiosidad. Sus ojos captarán aspectos que ni los adultos tienen en cuenta.

Esa mueca de frustración en sus maestros, la expresión de preocupación en su madre Serán capaces de percibir cosas que otros niños no ven, y ello, les enseñará desde muy pequeños que la vida es a veces difícil y contradictoria. Verán el mundo con la mirada de niño que se abre tempranamente al mundo de las emociones sin saber aún que las guía, que las hace vibrar o qué afila el sufrimiento adulto.

Niño caminando con un gato y un globo cerca de la luna

El conocimiento de las emociones es una arma de callado poder. Nos acerca más a las personas para entenderlas, pero a su vez, también nos hace más vulnerables al dolor.

La sensibilidad es como una luz que resplandece, pero a su vez, nos hace más vulnerables al comportamiento de los demás, a las mentiras piadosas, a los desengaños, a las ironías… ¡Es que todo te lo coges a la tremenda! te dirán a menudo, ¡Es que eres muy sensible! te comentarán otros. Y así es, pero eres lo que eres. Un don exige una alta responsabilidad, tu conocimiento sobre las emociones te exige también saber protegerte. Saber cuidarte.

2. El don de disfrutar de la soledad

Las personas altamente sensibles encuentran cierto placer en sus instantes de soledad. Son rincones que buscan con anhelo para llevar a cabo sus tareas, sus aficiones. Son personas creativas que disfrutan de la música, de la lectura Y aunque ello no quita de que disfruten también de la compañía de otros, es en soledad cuando más satisfacción encuentran.

Mujer sujetando una jaula mientras libera sus pájaros

Las personas altamente sensibles no temen a la soledad. Son esos instantes en que pueden conectar más íntimamente con ellos mismos, con sus pensamientos, libres de apegos, lazos y miradas ajenas.

3. El don de una existencia desde el corazón

Mujer con violín y los brazos abiertos

A la hora de hablar de las personas altamente sensibles, se les asocia a menudo al sufrimiento. A su tendencia a las depresiones, a la tristeza, a sentirse vulnerables frente a los estímulos externos, frente al comportamiento de la gente. No obstante, hay algo que el resto no sabe: pocas emociones se viven con tanta intensidad como el amar y ser amado

Y no hablamos solo de relaciones afectivas, la amistad, el cariño cotidiano, o el sencillo acto de experimentar la belleza de un cuadro, de un paisaje o de una melodía, es para las personas altamente sensibles una vivencia intensa. Enraizada en el propio corazón.

La alta sensibilidad es vivir desde el corazón. Nadie vive más intensamente el amor, nadie se deleita más con los pequeños gestos cotidianos, con la amistad, con el cariño…

4. El don del crecimiento interior

La alta sensibilidad no se cura. Uno viene al mundo con ello, con esa particularidad, con ese don que ya se puede ver claramente desde que un niño es bien pequeño. Sus preguntas, su intuición, su tendencia perfeccionista, su umbral al dolor físico, sus molestias ante luces o olores fuertes, su vulnerabilidad emocional…

No es fácil vivir con este don. No obstante, una vez uno reconoce lo que es y lo que nos puede aportar, llega el momento en que debemos aprender a gestionar muchos de esos detalles. No debes dejar que las emociones negativas te desborden en ciertos momentos.

Mujer volando entre estrellas

Debes aprender también que los demás, van a otro ritmo, que no tienen tu umbral emocional. Que no vivirán ciertas cosas con tu misma intensidad, no obstante, ello no significa, por ejemplo, que te quieran menos. Respétalos, entiéndelos. Entiéndete a ti.

Una vez hayas descubierto tu propio ser y tus facultades, encuentra tu equilibrio y fomenta tu crecimiento personal. Eres único y vives desde el corazón. Anda en paz, anda en seguridad, y sé feliz.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.