Emotiva carta de un padre a su hija sobre el amor propio

“Nunca será tu trabajo mantenerlo interesado”, explica el padre a su pequeña para mostrarle que “tu única tarea es saber muy dentro de tu alma que tú eres digna de interés”.

Dejar de querer complacer al otro y cultivar el quererse a uno mismo.

Ese es el mensaje que le entrega un padre a su pequeña hija a través de una emotiva carta que se ha tomado las redes sociales bajo el título “Una carta de un papá a su pequeña hija (sobre su futuro esposo)”.

Kelly M. Flanagan es un psicólogo clínico estadounidense y autor de la conmovedora misiva, quien tomó la determinación de dedicar unas líneas a su hija, a quien llama “Cutie-Pie”, navegando por Internet encuentra consejos para que las mujeres mantengan el interés de sus parejas y eviten ser abandonadas o engañadas.

Explicó que sus palabras también están dedicadas para su esposa y a “cada mujer adulta que he conocido dentro y fuera de mi oficina de terapia. Mujeres que nunca han conocido la voz de un papá”. Además, extiendo su carta a “la generación de niños que se convertirán en hombres y que necesitan que les recuerde lo que es realmente importante”.

A continuación te dejamos la conmovedora carta:

Querida Cutie-Pie

Recientemente, tu madre y yo estábamos buscando algo en Google. A la mitad de escribir la pregunta, Google nos mostró una lista con las búsquedas más populares en el mundo. La búsqueda más popular en la lista era “Cómo mantenerlo interesado”.

Me sorprendió. Revisé varios artículos de la incontable cantidad que aparecieron acerca de cómo ser sexy y sexual, cuándo llevarle una cerveza en vez de un sándwich y las formas de hacerlo sentir más inteligente y superior.

Me enfurecí.

Pequeña, esto no es, nunca ha sido y nunca será tu trabajo “mantenerlo interesado”.

Pequeña, tu única tarea es saber muy dentro de tu alma –en ese lugar inquebrantable que no se transforma por el rechazo, la pérdida o el ego– que tú eres digna de interés. (Si puedes recordar que todos también son dignos de interés, estarás por ganar la batalla de tu vida. Pero esa es otra carta para otro día.)

Si puedes estar segura de que vales en este sentido, serás atractiva en la manera más importante del mundo: atraerás a un chico que sea digno de tu interés y que también querrá pasar su vida invirtiendo todo su interés en ti.

Pequeña, quiero decirte algo acerca del hombre que no necesita que lo mantengan interesado, porque él sabe que tú eres interesante:

No me importa que ponga los codos en la mesa –siempre y cuando él ponga sus ojos en la manera en que tu nariz se frunce cuando sonríes. Y que luego no puede dejar de ver.

No me importa si no puede jugar golf conmigo –siempre y cuando él pueda jugar con los hijos que le des y disfrute todas las formas gloriosas y frustrantes en las que se parecen tanto a ti.

No me importa que no persiga el dinero –siempre y cuando él persiga su corazón y siempre lo lleve de vuelta a ti.

No me importa si es fuerte –siempre y cuando él te dé espacio para ejercitar la fuerza que hay en tu corazón.

No me podría importar menos si vota –siempre y cuando se levante cada mañana y te elija un lugar de honor en tu casa y un lugar para venerarte en su corazón.

No me importa el color de su piel –siempre y cuando él pinte el lienzo de sus vidas con pinceladas de paciencia, sacrificio, vulnerabilidad y ternura.

No me importa si fue educado en esta religión o en otra o en ninguna –siempre y cuando haya sido educado para valorar lo sagrado y para saber que cada momento de la vida y cada momento que pase contigo es algo profundamente sagrado.

Al final pequeña, si te topas con un hombre como ese y parece que él y yo no tenemos nada en común, en realidad tendremos en común lo más importante:

“Tú”

Porque al final, pequeña, la única cosa que debes hacer para “mantenerlo interesado” es ser tú misma.

Tu hombre eternamente interesado:

*Papá*

*Si lo desea, puede leer la publicación: Amarnos a nosotros mismos

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Los niños expresan nuestros conflictos

Una de las primeras preguntas que uno se hace cuando empieza a descubrir la Biodescodificación es ¿Qué pasa con las enfermedades o síntomas que padecen los niños? ¿también ellos tienen conflictos inconscientes? y la respuesta nunca es fácil… claro que tienen conflictos inconscientes, pero no de la misma forma que nosotros, son conflictos que nacen de sus necesidades no satisfechas que cuando son muy pequeños son necesidades tan básicas como comer, dormir y el afecto en forma de contacto físico y a medida que vamos creciendo las necesidades se van volviendo más complejas…

Cada vez tenemos más información respecto a lo que sienten y lo que viven los niños en cada edad, y  hay muchos autores que estan de acuerdo en el hecho de que a nivel emocional, la madre y el niño están totalmente conectados desde la concepción hasta que el niño tiene 7 años, incluso hay autores como Laura Gutman que sostienen que los niños hasta los 3 años experimentan una fusión emocional con la madre, comparten con ella todo su campo emocional, así el niño vive como suyas las emociones de la madre porque en este momento, todavía no puede distinguir entre unas y otras…

En Biodescodificación sabemos que existe un periodo al que llamamos Proyecto Sentido, que va desde la concepción hasta los 3 años, donde se graban multitud de programas que vamos a desarrollar a lo largo de nuestra vida se graban programas de si somos deseados o no desados, se graba toda la información de la situación de la pareja o de la familia en ese momento, todas las emociones de la madre, sus conflictos, sus dudas, se graban las situaciones sociales o históricas del lugar donde estamos, toda la información del embarazo, también información sobre como hemos llegado al mundo, como se ha recibido al bebé y todas y cada una de las experiencias propias del niño y de la madre durante este tiempo.

Hasta los siete años, los niños son una auténtica esponja emocional, porque como todavía no tienen el neocórtex totalmente desarrollado, son especialmente sensibles a las emociones, que son el lenguaje que les es propio y además las perciben de forma limpia, sin contaminación racional alguna.

Y así es como los niños, a través de las enfermedades y síntomas que padecen, nos están reflejando nuestros propios conflictos inconscientes, como el más amoroso de nuestros espejos: un niño que tiene a menudo dolor de barriga puede estar expresando una dificultad de la madre para digerir algo que le está ocurriendo, o un niño que se enferma de bronquitis o que tiene asma habitualmente está denunciando un ambiente tóxico en casa y dificultades de relación en su entorno más cercano o un niño con otitis frecuentes está expresando una irritación de la madre por escuchar algo que no quiere oír…

Dejando atrás la culpa, si queremos ayudar a nuestros hijos pequeños a que estén más sanos, si queremos evitarles sufrimiento, ocupémonos de nosotros mismos, tomemos conciencia de nuestras emociones, expresemos como nos sentimos, hablemos, busquemos ayuda… pero sobretodo no hagamos como que no pasa nada, porque ellos, los niños, perciben desde su inocencia muchísimo más de lo que nos parece y están dispuestos a mostrárnoslo incansablemente… así que acojamos la oportunidad que nos da la vida para crecer y hacernos cargo de nosotros mismos. Y sería fantástico aprovechar para expresarles como nos sentimos, para que ellos puedan distinguir lo que no es suyo y empezar a poner palabras a las emociones que están sintiendo…

A veces ocurre que trabajando con la mamá no encontramos nada relacionado con este malestar del niño… entonces es muy habitual que los niños estén expresando un conflicto del clan, de hecho siempre que un niño nace con una enfermedad congénita es algo que obviamente no es suyo, y va a ser muy útil hacer el estudio del árbol genealógico, para tratar de entender que está reparando este niño con esta enfermedad y así poder liberar al niño y al clan.

Todo lo que le ocurre al padre también va a influir al niño, pero de otra forma, de hecho el niño lo va a sentir pero a través de la madre y con las emociones de la madre, por lo que hemos dicho de la conexión… Es decir que si por ejemplo el papá se queda sin empleo y la mamá no se siente preocupada porque confía en que va a encontrar algo pronto, no le da importancia porque son cosas que pasan y piensa que de alguna forma van a salir de esta… aunque el padre se sienta muy frustrado o tenga miedo a la escasez o se sienta deprimido el niño no va a sentir estas emociones como si fueran suyas, y  en cambio si la mamá lo vive con angustia y sufrimiento, el niño va a vivir esa angustia como propia y puede que la exprese a través del cuerpo, que es la via más directa para que los niños expresen las emociones que no pueden comprender.

Así como la mamá va a ser el punto de referencia desde la concepción hasta los 7 años, el papá va a ser clave desde los 7 a los 14 años, época importante para incorporar aprendizajes que tienen que ver con los límites, las consecuencias de nuestras acciones en los demás, las normas, la autoridad, la sociabilidad… pero esto ya es otro tema porque a partir de los 7 años, el niño ya empieza a expresar sus propios conflictos y justamente la figura del padre a partir de esta edad ayuda a diluir esta fusión con la madre, permite que el niño sea más autónomo y que se empiece a regular por el mismo.

  • Autora: Mónica Calderón.- Psicóloga colegiada 13308 del COPC, Master en psicoterapia cognitivo social, acompañante en biodescodificación, practitioner PNL, experta en autoestima, facilitadora de grupos terapéuticos y de crecimiento personal, terapeuta y formadora en EMPO (escuela de psico-osteopatía orgánica) y escritora por placer. biodiana.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda

Ocúpate del reino del corazón y lo demás te llegará

Claudio Naranjo, médico y doctor en Educación

Tengo 79 años. Nací en Valparaíso (Chile) y vivo viajando. Soy psiquiatra. Estoy viudo y tuve un hijo que falleció. Ojalá los políticos hubiesen sido educados amorosamente. No creo en la competencia entre religiones. Soy divulgador del eneagrama, un mapa de la personalidad.

¿Qué es el eneagrama?

Una herramienta de autoconocimiento, la más completa.

¿En qué consiste?

Es un mapa de las nueve pasiones que conforman tu personalidad: te ayuda a conocerlas, y así identificar cuál de ellas te domina.

¿Cuáles son esas nueve pasiones?

Ira, orgullo, vanidad, envidia, avaricia, cobardía, gula, lujuria y pereza.

Suenan a los pecados capitales.

Los griegos ya enumeraron casi todas esas pasiones, llamadas luego pecados por el cristianismo, y que son a su vez los nueve eneatipos del eneagrama.

¿Y una de esas pasiones me domina?

Siempre hay una dominante sobre las demás: identifica cuál es la tuya, y así podrás trabajarte para equilibrarla con las demás.

¿Con qué fin?

Dejar de actuar reactivamente, con automatismos, como una máquina: ante cada situación serás capaz de actuar con conciencia.

¿Cuál es su pasión dominante?

La avaricia.

¿Sí?

He temido siempre quedarme sin nada: temeroso de la precariedad de mis recursos, me ha costado invertir en mis capacidades, he desconfiado de mí… Y eso me ha dejado en el filo del vivir, una vida por vivir.

¿No ha podido dominar esa avaricia?

Ya sí, pero ha sido difícil. Ya lo dijo Churchill: “El hombre se tropieza con la verdad… pero se levanta y sigue su camino.

¿De dónde proviene el eneagrama?

De un esoterismo cristiano de Asia Central, que divulgó por Europa una especie de Sócrates ruso de principios del siglo XX, Gurdjieff. Y de él lo aprendió Óscar Ichazo, que me lo enseñó en el desierto de Arica.

¿Cómo fue usted a parar al desierto?

Era 1970, y yo pasaba el peor momento de mi vida… Y me retiré durante seis meses.

¿Qué le había sucedido?

Mi segunda esposa tuvo un accidente de automóvil y murió mi hijo de once años.

Sobreponerse debió de ser duro…

Yo tenía 37 años y me tendía en su camita y pasaba horas y horas llorando. Un día entendí que era llanto por lo que no había podido quererle. Sentí su presencia y dejé de llorar.

¿Y qué aprendió en el desierto?

Yo era médico psiquiatra. Vi que la medicina farmacológica abordaba síntomas, pero no la raíz del problema del paciente: la dejé para ejercer como psicoterapeuta.

¿Es muy malo que mande una pasión?

Lo malo es que en ese caso tu vida será más pequeña, automatizada, dilapidarás energías pudiendo vivir más plenamente.

¿Qué automatismo le hizo ser médico?

A los seis años vi la luna llena y le pregunté a mi madre qué era eso. Me dijo que era un cuerpo celeste, como lo eran las estrellas, los planetas…, y me habló de la gravedad… y experimenté un intenso placer ante ese vislumbre de conocimiento… Y ya busqué repetir ese gozo, y eso me llevó a la ciencia.

Pero luego dejó la ciencia.

Cuando sentí que la filosofía y la psicología afrontaban mejor el dolor de la infelicidad.

¿Cuál ha sido su momento más feliz?

A los 20 años tuve una relación erótica con una conocida de 40 años, y sentí tanta alegría… ¡El mundo era bello! Sentí la alegría normal del vivir, y ahí fui consciente de que yo no había estado vivo hasta entonces.

¿Ha llegado a conocerse perfectamente a sí mismo?

En el centro de la cebolla, si vas quitando capas y capas, no hay semilla, ¡no hay nada!

¿Qué significa esto?

Que lo único que hay son los demás. Antes yo me recluía en mi torre de marfil, pero hoy veo los problemas del mundo…

¿Cuáles son?

Todos derivan de una estructura patriarcal profunda, de modo que todos se diluirían si educásemos a los niños de otra manera.

¿Cómo, exactamente?

Integrando intelecto, cuerpo, emociones y espíritu, para ser más amorosos, más libres: más sabios. Pero para eso es decisivo primero que eduquemos a los educadores.

¿Tenemos una educación no amorosa?

Demasiado intelectual, institucional, individualista, patriarcal y poco humanística. Nuestra sociedad sigue siendo machista y depredadora. Ya decía Cicerón: “Cada senador es sabio… pero el Senado es un idiota”.

¿Solución?

Integrar intelecto, amor e instinto, nuestros tres cerebros. Abrazarlos a los tres de verdad: por ahora, el intelecto ha eclipsado el amor y ha demonizado el instinto.

¿Debo dejarme llevar por mi instinto?

Si te arrastra, no eres libre: se trata de aliarte con tu instinto.

¿Qué pasión domina hoy al mundo?

La vanidad. Se expresa en la pulsión por el éxito económico, la supremacía tecnológica, la confusión entre valor y precio…

¿Hacia dónde se encamina el mundo?

Muchos son los llamados… pero muchos son también los sordos. Hay una pulsión de transformación cierta, pero pasa por encender la luz y ver en tu propia oscuridad.

Y si lograse encenderla, ¿qué veré?

Sabrás que todo es pulsátil, que todo late… Si buscas el yo, acabarás topándote con la ausencia de yo: lo transformador es sentir el Ser. Si eso sucede, tendrás días peores o mejores… pero recordarás el sabor del Ser.

¿Un consejo definitivo?

Ocúpate del reino del corazón, y el resto te llegará por añadidura.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 7 audios guiados y 4 vídeos explicativos

A veces, es mejor respirar profundo y quedarnos callados

respirar-profundo-y-callarDicen que el silencio es el arte que alimenta la sabiduría, por ello en ocasiones no hay más remedio que hacer uso de él para responder con acierto, para no continuar con conversaciones y hechos que no valen la pena. Respirar profundo y quedarse callados en ciertos momentos es la mejor opción que podemos tomar.

Resulta curioso como quienes llevan muchos años trabajando en psicoterapia ven muchas veces en el propio silencio del cliente un avance considerable en el proceso de curación. Para muchos puede resultar algo contradictorio puesto que la terapia se construye con un intercambio poderoso a través de la palabra. Así, el medio es ese diálogo que actúa como una energía que confronta, que ahonda, que despierta y reconstruye.

Yo veo al niño que llora en cada paciente *Luigi Cancrini, psiquiatra.

luigi-cancrini78 años. Romano. Casado dos veces, 5 hijos y 4 nietas. Fui ministro con el PCI en la sombra. La política no debe ser una profesión, porque la distancia con la vida de la gente es enorme. Temo el populismo: delegar en otro tu suerte. Los humanos somos naturalmente buenos, los traumas nos vuelven malos.

No llores solo

Profesor de Psiquiatría y Psicoterapia de La Sapienza (Roma), fundó en los años setenta una de las escuelas de psicoterapia más importantes en Italia, el Centro de Estudios de Terapia Familiar y Relacional, que preside. Ha recibido importantes premios por su labor. Hace 20 años que vive consagrado a los niños maltratados y abandonados, convencido de que revertir su sensación de abandono es construir una sociedad mejor. Se trata de que nadie llore solo. Integrar es su palabra. Luchó y consiguió integrar a los enfermos psiquiátricos eliminando los manicomios; y por el derecho a curarse de los drogadictos, despenalizar las adicciones. Ha dado una conferencia en el Centro Internacional de Psicología Hestia Barcelona.

¿Cree que nacemos buenos?

Sí, lo creo. Lo natural es estar bien dispuesto para los otros. El hombre es naturalmente sociable, decía Marx.

…Y un lobo para el hombre, decía Hobbes.

Mi experiencia me ha convencido de que el humano se convierte en un lobo para los otros cuando tiene dificultades en su infancia.

Usted lo investiga desde los años setenta.

En esa década fundé el Centro de Estudios de Terapia Familiar y Relacional y desde hace veinte años dirijo el Centro de Ayuda al Niño Maltratado del Ayuntamiento de Roma.

¿Todo se remonta a la infancia?

El cuidado en la infancia es fundamental para su salud mental futura. No hay suficiente atención para los niños que sufren, y este es también un problema político.

¿El antisocial se hace en la infancia?

Sí, en la infancia se consolida el núcleo de patología que se transformará en trastorno de personalidad. La mayoría de los drogadictos sufren trastorno límite de personalidad, la causa de las adicciones es la infelicidad, el desequilibrio. Al niño que roba no se le pasa con la edad: si no se atiende en la infancia, será un ladrón.

¿Propone una atención psicoterapéutica pública y de calidad para la infancia?

Sí, porque si no se interviene durante la infancia tendremos muchos psicópatas, drogadictos, personas con trastorno alimentario y toda la muestra de patologías imaginables. Pero si conseguimos intervenir en la infancia, podemos cambiar el mundo.

Suena a utopía.

La política tiene que dar recursos y los profesionales tienen que aprender cómo tratar a estos niños. Las universidades no enseñan a trabajar con niños que sufren descuido y maltrato. Nuestro conocimiento científico es muy superior a lo que aplicamos, no ha llegado ni a la cultura ni a los servicios.

Los niños viven sometidos a imágenes de violencia, ¿cómo les afecta?

Las fábulas y los cuentos han sido siempre muy violentos. Blancanieves, La Cenicienta… hablan de maltrato. El niño está acostumbrado a que haya peligros, pero que se puedan superar siendo fuerte y contando con el amor de alguien.

¿Esa es la solución?, ¿el amor?

Sí, en las fábulas y en la vida. Yo veo al niño que llora en cada paciente. Hitler, Stalin y Franco eran niños que lloraban, todos con historias familiares terribles. El maltrato y el descuido de los niños producen monstruos muy dañinos si el niño es inteligente y tiene fuerza personal.

Esos dictadores ¿habrían tenido solución si los hubieran tratado de adultos?

Es difícil, pero una validación de salud mental antes de presentarse como presidente sería interesante.

Pese a todo, usted es optimista.

Mis primeros recuerdos son de bombardeos. He pasado miedo, pero he tenido unos padres que me han protegido con su afecto. Eso te ancla en la esperanza y la confianza en la vida. Te lleva a creer que el futuro puede ser mejor y que en gran medida depende de cómo lo hagas tú.

¿Eso es lo que pretende dar a los niños?

Sé que si hay inseguridad en la imagen que un niño tiene de su madre, en cómo la siente, hay un punto de ruptura en la persona.

¿Y es así en todas las culturas?

Sí, lo he constatado trabajando con familias de todo el mundo. Los vínculos son la trama de la vida: soy el resultado de mis vínculos. Si el vínculo familiar se rompe demasiado pronto, hay consecuencias: la herida que me produce es un condicionante de mi futuro.

Es frecuente.

Sí, pero no es necesario. Hay que poner mucha atención en los primeros años de vida. El problema no son las peleas de los padres (si no son violentas), se puede pelear y cuidar del hijo. El problema es el abandono y el maltrato.

¿Y si falta el padre?

La madre puede darle lo que necesita. Hay muchas combinaciones. Pero si el dolor es excesivo y lo afronta en solitario, es destructivo. Si el niño está conectado con otros y puede ponerle palabras, es una experiencia de crecimiento; y eso es algo que debemos aprender: compartir y aceptar el dolor como oportunidad de crecer.

¿Cómo conseguir que exprese su dolor?

Estando en silencio a su lado, esperando: tiempo y presencia.

Decir que todo se define de los 0 a los 3 años es una condena.

Hay que volver atrás en la experiencia de abandono cuanto antes mejor. La adolescencia, cuando esos problemas se manifiestan, es un buen momento, no es una condena, sólo es más difícil. Sería más inteligente intervenir antes.

Esa es su lucha.

El niño que ha sido abandonado tiene el sentimiento de no valer nada y hay que ayudarle a reconstruir su historia.

¿Cómo?

Es impresionante ver cómo quien pensaba que le habían abandonado puede cambiar su actitud frente a sí mismo y la vida cuando entiende que no podían cuidarle, que el hecho de que le confiaran a otros también es un acto de amor.

La oportunidad de otro punto de vista.

Es la imagen interna de su madre biológica lo que cambia, y eso cambia su armonía de vida. Yo lo he visto tantas veces… he visto cómo una reconstrucción clara, limpia, puede cambiar la organización psíquica de la persona.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Lo que no decimos enferma

Cuando el perdón no cicatriza las heridas del abuso sexual

abuso-sexualA menudo, suele decirse que no hay peor herida que la que deja la vivencia de una guerra. Sin embargo, las cicatrices que inflige el abuso sexual son muy semejantes, ahí donde el perdón no siempre ayuda ni cauteriza. Sobre todo, si no existe una ayuda efectiva por parte de la justicia, ni apoyo social y emocional del entorno más cercano.

Un hecho muy común en materia de abuso infantil y juvenil es que las víctimas tardan mucho en denunciar los hechos. Pueden pasar varios años, décadas incluso. Cuando logran dar el paso para hallar por fin esa necesitada paz interior, se encuentran muchas barreras, dificultades e incluso cierto rechazo estructural: “¿Y ahora para qué, después de tanto tiempo?, ¿qué espera sacar con ello?”

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produjo dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” -Victor Frankl-

No podemos olvidar tampoco que toda víctima de abuso sexual debe pasar por un delicado duelo en el que pueda integrar en su historia vital lo que le ha sucedido. Ese trauma. Sin embargo, deben darse ciertos procesos previos en su entorno para facilitar este avance. Se necesita apoyo, reconocimiento y justicia. Sin embargo, algo que se da con demasiada frecuencia es que las propios organismos sociales no se ajustan a estas necesidades.

Tanto es así, que hay muchas denuncias por abuso sexual que acaban prescribiendo. Las resoluciones pueden tardar años en dictar resolución, hasta el punto de que el delito prescriba. En otros casos, muchas víctimas que sufrieron abuso en su infancia suelen atreverse a dar el paso en la madurez. Para entonces, la justicia ve estos actos delictivos como prescritos. Se procede al silencio legal dejando a la persona en completo desamparo.

Son situaciones realmente complejas. Estos hombres y mujeres no pueden cerrar esa etapa de sufrimiento. Esta infancia perdida. Ni aún menos dar el paso hacia el perdón.

El abuso sexual: los agresores habitan en los entornos más cercanos

Según la “Asociación para el tratamiento del abuso y el maltrato en la infancia” de Bilbao (España) gran parte de las personas que han sufrido abusos en la infancia nunca llegan a denunciar los hechos. Si esto es así, es por un hecho muy concreto. En el 90% de los casos los agresores están en el propio seno familiar, en el propio entorno de “confianza” de la víctima.

Denunciar supone, en muchos casos, crear un impacto, romper un equilibrio. Significa, además, tener que afrontar unas consecuencias imprevisibles. Si además tenemos en cuenta que muchos de estos abusos se dan en niños o adolescentes, la capacidad de reacción es más limitada y dramática. Como madres, como padres, es vital atender el comportamiento de nuestros hijos para intuir cualquier señal que pueda indicar un abuso.

Otro de los escenarios en los que ocurren abusos con una frecuencia notable es en los propios centros escolares. Maestros, profesores o entrenadores deportivos suelen ser también los responsables de que muchos niños y niñas sean ahora adultos rotos, personas fragmentadas que deben hacer frente a diversos problemas psicológicos.

Secuelas que les impiden poder vivir con dignidad. Su día a día está marcado por un solo propósito: sanar una infancia perdida. Cauterizar heridas.

Tal y como hemos señalado al inicio, muchos de estos dramas jamás obtendrán justicia. Hasta hace solo unas décadas ir a denunciar al pederasta suponía en muchos casos “no ser creído”, ser acusado. En la actualidad, volver a denunciar aquello que ocurrió hace 15 o 20 años es, en ocasiones, reabrir una herida que se curó mal con unas esperanzas inciertas de que la justicia sea realmente justa.

Los únicos delitos que no prescriben son los de “lesa humanidad y de genocidio, de terrorismo“. Se necesita por tanto, una reforma que proteja y dé justicia a las víctimas y no a los abusadores.

¿Estoy en mi derecho de no perdonar al abusador?

Estamos en nuestro pleno derecho a perdonar o no a quien una vez, nos hizo daño. Ahora bien, la experiencia clínica nos dice que es recomendable. Supone, ante todo, sanar emocionalmente y cortar el vínculo del dolor. Sin embargo, el perdón solo puede darse en la última fase del duelo. Si la víctima no ha efectuado ese camino interno, complejo y desgarrador, difícilmente podrá efectuarse esta desvinculación, esta necesitada liberación del sufrimiento.

El abuso en la infancia y la dificultad de ofrecer el perdón

Sufrir abuso en la infancia supone:

  • Experimentar abusos sexuales en la infancia supone una devastación total. Se interrumpe la construcción de nuestra identidad, de nuestra autoestima, se arrancan las raíces de una vida y en ocasiones, hasta la confianza hacia los adultos.

  • Este trauma genera alteraciones a nivel cerebral, produciendo déficits de atención, hiperactividad, depresión nerviosa…

  • Más tarde, a las alteraciones de sueño le pueden seguir los desórdenes alimenticios, así como secuelas emocionales, sociales y sexuales.

  • En caso de no recibir atención psicológica de forma temprana, esa fragmentación interna nos acompañará de por vida.

Nadie puede ofrecer el perdón en estas condiciones. Hay que poner cada pieza en su lugar para que una vez en pie, seamos capaces de mirarnos al espejo con coraje. Solo entonces, y una vez superado el duelo, tendremos los mecanismos para decidir si queremos o no ofrecer el perdón. Estamos en nuestro pleno derecho.

  • Cabe señalar una vez más que perdonar siempre será recomendable en estos procesos. No obstante, hay que tener en cuenta que perdonar no es ignorar el daño causado. Perdonar tampoco significa olvidar. Ni aún menos que el agresor quede exime del acto cometido.

El perdón es cortar el hilo del sufrimiento para cerrar una etapa. Es actuar con resiliencia para recordarnos que, efectivamente, merecemos ser felices y no víctimas eternas de alguien que eligió hacernos daño.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “5 Tácticas de abuso emocional que suelen pasar inadvertidas

La música es terapéutica

musica¿Qué nos aporta la música?

Algunas personas dicen que la música es su mejor terapeuta y en cierto modo tienen algo de razón porque nos ayuda a conectarnos con nuestros sentimientos y recuerdos y muchas veces nos ayuda a descifrar como en realidad nos sentimos.

La música nos genera tanto emociones positivas como negativas, pero también tiene otros muchos beneficios. En el artículo de hoy os desvelaremos algunos de ellos.

La música como ayuda al dolor diario

Hay muchas personas que aseguran que la música es terapéutica y que de una u otra forma los ha ayudado a mejorarse de su malestar bien sea físico o emocional.

Según diversas investigaciones, la música tiene efectos fisiológicos, como en el ritmo cardíaco, la presión arterial, el ritmo respiratorio, y además también puede afectar nuestras ondas cerebrales.

En sí afecta a nuestro organismo y a nuestras emociones tanto de forma positiva como negativa. Por eso se dice que escuchar una melodía es terapéutico porque nos ofrece muchos beneficios a diferentes malestares que podamos presentar en determinado momento.

La música como beneficio

La música también puede ser vista como sanadora, puesto que nos beneficia con problemas relacionados con el estrés, nos ayuda a mejorar nuestra memoria y con determinados dolores.

A este tipo de terapia le llamamos musicoterapia, y viene a formar parte de las terapias alternativas. Ésta afirma que la música interviene directamente en nuestro sistema nervioso causando algún tipo de efecto positivo.

Otra forma de verlo sería como la mayoría de las personas lo asimila, ya que puede formar parte de una distracción de los problemas cotidianos para nosotros y nos hace sentir mejor por momentos cuando disfrutamos de la que nos gusta.

¿Qué nos aporta la musicoterapia?

La musicoterapia puede ser activa en donde el paciente puede cantar, tocar instrumentos musicales y bailar, y de forma receptiva donde escucha para relajarse, además de otras técnicas en donde está involucrada la persona encargada de aplicar la terapia.

La música nos ofrece muchos beneficios tanto físicos, cognitivos y motores. Esta aumenta nuestra capacidad de responder más rápido ante diversos estímulos sensoriales. Nos ayuda con nuestra memoria, pensamientos, emociones e imaginación.  Además nos permite conocer cómo nos sentimos y así poder compartir mejor con los demás, así que vendría a servir también de forma social.

Al ser capaz de bailar y tocar instrumentos nos favorece en nuestra coordinación, nuestro equilibrio y movilidad. Nos aporta mucho esta forma de terapia en donde no solo se trata de escuchar, sino que es mucha más completa.

¿En qué tipo de problemas nos ayuda la musicoterapia?

La musicoterapia ayuda a personas con problemas cognitivos como daño cerebral, pacientes con adicciones o con dolores crónicos, puesto que ayuda a la persona a relajarse ofreciéndole mejorar su humor junto a beneficios a nivel neurológico.

Puede ayudar a todo tipo de personas con estrés, ansiedad, con problemas de memoria…, para aquellos niños que son inquietos y con dificultades del aprendizaje, además de contribuir a mejorar los niveles de nuestra autoestima. Es decir, la musicoterapia aporta beneficios tanto a niños como a adultos.

Nos aporta mucho a la solución de algunos de nuestros problemas y es para todas las edades lo cual es bastante bueno. Así que a escuchar música, a bailar y tocar algún instrumento que no podemos perdernos todo esto que nos concede la magia de la música.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo nuestras emociones afectan nuestra salud

El dolor siempre se crea

el-dolor-se-creaEl psicólogo David Sojo defiende que en las “clínicas del dolor” se hacen tratamientos para combatir la fibromialgia que “no sirven de nada”.

Hay muchas personas que sufren fibromialgia o migraña, unas dolencias que acostumbran a interferir en su día a día y que, en algunos casos, pueden llegar incluso a incapacitarles.

A razón de lo que relatan, estas personas padecen dolores que el común de los mortales tendría serias dificultades para soportar. Por lo que respecta a la fibromialgia, el dolor se centra en las articulaciones. Y al parecer, hay pocas cosas que calmen el sufrimiento de quien la padece. En las llamadas clínicas del dolor se analizan estas patologías. A veces, acuden a los fármacos para atenuar el malestar de los enfermos. Un hecho que a ojos de David Sojo , psicólogo especializado en dolor, no tiene ningún sentido. Este profesional de la salud, que ha analizado este tipo de patologías en su libro Fibromialgia: el síndrome de Felipe II”, asegura que el dolor no se erradica con medicamentos. Hay otros caminos, sostiene. Y aquí los explica.

¿Cómo se especializa uno en dolor? ¿Qué hay que estudiar?

Hay que estudiar principalmente el cerebro. Entre la comunidad científica no hay ninguna duda de que la clave está ahí. En este sentido, la neurobiología del dolor trata los mecanismos del dolor. El dolor es una percepción, no viene de fuera, no hay una molécula del dolor, no se puede detectar, se crea. Siempre es una respuesta del cerebro. La comunidad científica centra su atención ahora mismo en las estructuras cerebrales, pero eso es quedarse en el síntoma. Lo importante es ver porqué se están activando esas estructuras. Y es algo totalmente psicológico, es una mente instintiva que llega a la evaluación de que hay un peligro y acaba dando una respuesta de dolor. Y la clave está en intentar entender porqué da esa respuesta y cómo se puede cambiar.

Entiendo que a usted no le gusta cómo se trata el dolor en las llamadas ‘clínicas del dolor’. ¿Por qué?

Creo que no han entendido cómo funciona. Si hay lesión, hay que tratar la lesión. Y si no hay lesión, la clave está en una mente inconsciente e instintiva que se ha equivocado, y lo hace constantemente. El dolor es una percepción que se puede cambiar, pero no con fármacos. Lo mismo ocurre con las fobias. Por ejemplo, con la fobia a las palomas, que es muy común. Una persona ve una paloma, un animal totalmente inofensivo, y le puede generar una respuesta de un pavor absoluto. Eso quiere decir que tenemos una mente instintiva que se equivoca y que cuando se ve sobrepasada puede acabar dando una respuesta de dolor. Lo que hay que hacer es intentar revertir esa respuesta.

Y cree que en las clínicas del dolor eso no se hace…

Los tratamientos que hacen en las unidades del dolor no valen para nada. Suelen funcionar de carambola. En la anorexia, por ejemplo, una chica que está muy delgada pero, por el contrario, se ve gorda tiene una mente que está deformando la realidad. Y eso es lo que hay que cambiar. De nada valen los analgésicos.

El dolor es una percepción, no viene de fuera, no hay una molécula del dolor, no se puede detectar.

Entiendo.

Cuando hay una herida física, el analgésico actúa inhibiendo la señal que va del tejido dañado al cerebro. Éste deja de mandar mensajes de dolor porque interpreta que ya no hay daño. Los analgésicos, sin embargo, no funcionan en el dolor crónico sin lesión, porque no hay ninguna señal que eliminar. Si el analgésico actúa va a ser por un efecto placebo. Es por eso que, por ejemplo, en la fibromialgia el tratamiento farmacológico de elección es el antidepresivo . Es curioso que en un síndrome de dolor sea este tipo de fármaco el elegido.

¿Y por qué lo usan?

Porque el antidepresivo, aunque no del todo bien, actúa más en la vía en la que se basa el cerebro para mandar la señal de dolor. Para enviar este mensaje en una enfermedad como la fibromialgia, el cerebro no se basa en información física, se basa en miedos, ansiedad, preocupaciones… y el antidepresivo actúa en esa vía, y por eso el paciente mejora.

Las personas con fibromialgia, ¿son ansiosas por norma general?

El perfil de personas con fibromialgia o migraña se ajusta a un individuo con episodios de ansiedad, preocupaciones, incertidumbre respecto a la vida, miedos y es muy probable que su cerebro acabe por dar una respuesta de dolor. Por el contrario, yo no tengo conocimiento de ningún psicópata fibromiálgico o migrañoso. Todo apunta a que no existen, aunque hay que investigar más. Y no los hay porque el dolor en una fibromialgia está basado en una mente desbordada de preocupaciones, mientras que la característica principal de un psicópata es que no le preocupa absolutamente nada. Pero tampoco nos conviene erradicar el dolor. El dolor es sumamente adaptativo. El problema es que tenemos una mente que se equivoca muchas veces.

Usted defiende que la fibromialgia, por ejemplo, no tiene un origen genético. Pero hay estudios que dicen lo contrario.

Yo creo que ni la fibromialgia ni la migraña tienen un origen genético. Se dan casos de personas que llevan once años medicándose y que, en dos semanas de terapia, dejan toda la medicación y hacen una vida normal. Y dentro de esos años en los que han sufrido dolor, tienen días en que no lo sienten. Si tú tuvieras algo neuropático, algo genético, no te librarías del dolor. Pero ellas mismas te confirman que tienen días mejores y peores. No se ha encontrado ninguna alteración estructural en los cerebros de pacientes con dolor crónico. Todo depende de la evaluación que hace la mente inconsciente. Hay tratamientos que funcionan, pero lo hacen de carambola.

¿Y cómo se explica?

Muchas veces, cuando estas personas van a estas unidades del dolor y les conectan a una máquina y les hacen tratamientos como, por ejemplo, el bloqueo epidural [es una de las técnicas de analgesia que se utiliza para tratar el dolor crónico], la mente inconsciente se relaja, porque la persona está en un contexto de seguridad, y deja de mandar la señal de dolor. Pero no siempre funciona, es una carambola. Y es que no se está actuando en la causa del problema, que es una evaluación equivocada de una mente instintiva.

Pero a pesar de que asegura que la fibromialgia tiene su origen en la mente, defiende a la vez que no es una enfermedad imaginaria.

Para nada. El miedo no es nada imaginario. La causa final del dolor siempre es psicológica. Es una valoración mental y un impulso nervioso, haya o no haya tejido dañado.

Entonces, ¿cuál es la solución?

Romper la dinámica. La mente ha decidido dar una respuesta de dolor porque se ha visto desbordada. Ante una eventualidad que ha considerado peligrosa, ha dado una respuesta, y en su lógica no tiene ninguna razón para dejar de darla. Lo que hay que hacer es romper esa dinámica cerebral para darle la vuelta. Si, mediante la terapia, actúas en ese foco, es probable que puedas llegar a dar la vuelta a esa evaluación que ha hecho tu mente.

¿Y qué porcentaje de éxito puede tener esa terapia?

Depende mucho de la persona. Porque, al final, la fibromialgia o la migraña se convierten en un estilo de vida. Tienes que cambiar muchas cosas. A veces, hay personas que con una o dos sesiones han cambiado totalmente, pero hay otras que no acaban de salir de ese círculo porque siguen funcionando sobre la base de esos patrones. Lo que sí está claro es que si uno consigue cambiar ese patrón, el dolor mejora o desaparece. Pero si no consigues cambiar esa dinámica general, esas ideas, esos miedos, el dolor va a persistir.

Si los tratamientos que se llevan a cabo en las ‘clínicas del dolor’ no tienen resultados, ¿por qué siguen activas?

Yo creo que hay muchos intereses. La industria farmacéutica tiene un filón enorme con el dolor, cuando los analgésicos no funcionan con el dolor crónico sin lesión.

Los analgésicos no funcionan con el dolor crónico sin lesión.

Antes hablaba de la neurobiología. ¿Es una disciplina reglada en España?

Aquí no está reconocida. El mayor experto que tenemos en España es Arturo Goicoechea [fue el jefe durante años de sección de Neurología del Hospital Santiago de Vitoria]. Fuera de nuestras fronteras sí está más avanzada, con referentes como Lorimer Mosley o Peter O’Sullivan, que están revolucionando el tratamiento del dolor con esta visión. Aquí la neurobiología está regulada a través de cursos particulares de determinadas instituciones. En la Universidad yo no dí nada con respecto al dolor, y menos relacionado con este nuevo paradigma. Lo que sí se enseña es el paradigma anterior, que dice que el dolor viene de fuera y que se detecta, cuando éste no se puede detectar. El dolor siempre se crea. Estamos equivocados pensando que un martillazo provoca dolor. Lo que lo provoca es la evaluación que va a hacer el cerebro de esa información que le llega y que le dice que hay tejido dañado.

¿Y cree que se llegará a impartir en las universidades?

Creo que sí. Es un camino inevitable. La neurobiología del dolor ha avanzado muchísimo, lo que sucede es que cambiar un paradigma es muy complicado. Hay muchos intereses.

*Les recomiendo especialmente el vídeo del Doctor Francisco Moya: “La armonía de las emociones

Ser raro o una minoría, lo más saludable

ser-raroEn una sociedad en la que formar parte de la masa no permite que el ser humano avance racional, emocional y culturalmente, ser parte de una minoría no es un síntoma de fracaso social. Muy al contrario, formar parte de una minoría te hace parte de la sociedad como individuo de una forma autónoma y relevante, algo que la gente que forma parte de la gran manada no puede apenas ni plantearse.

Cuando seguir las reglas es perpetuar la injusticia, mantener las tradiciones es cultivar lo obsoleto y socializar es topar frontalmente con un sentimiento de vacío, frenar la marcha y cambiar de dirección no es una locura. Es más, podríamos decir que es un signo de actividad mental y en algunos casos de coherencia entre acciones y pensamientos.

Formar parte de una minoría no es apartarte de la vida de los demás, del mundo. Formar parte de una minoría y ser selectivo con las personas con las que te relacionas es tomar fuerza, perspectiva y determinación, con el objetivo de promover cambios positivos en la sociedad en la que vives.

LOS EXPERIMENTOS SOBRE MINORÍAS DE MOSCOVICI

Moscovici, Lage y Naffechoux (1969) realizaron un experimento que demostró que bajo determinadas condiciones es posible que una minoría influya sobre el criterio de la mayoría y eso se puede dar gracias a dos factores principales: la consistencia a través del tiempo de sus opiniones y por la unión del grupo alrededor de sus planteamientos.

La tarea consistía en determinar el color y la intensidad luminosa de una serie de diapositivas que en realidad eran todas azules. En la condición de minoría consistente, los cómplices del investigador respondían “verde” en todas las ocasiones, lo cual les hacía ser totalmente consistentes en su opinión. En la condición de “no consistencia” respondían “verde” solo en 24 ocasiones. En la condición de control los sujetos eran todos ingenuos.

Cuando el comportamiento de la minoría es consistente, los sujetos de la mayoría contestaron “verde” un 8,42% de las veces y un 32% mencionó en alguna ocasión el color verde. Esto demuestra que la influencia de la minoría en la mayoría es clara cuando se percibe consistencia y seguridad en su postura.

¿Quién gobierna tu vida?

Lo creamos o no lo creamos, no gobernamos nuestra vida.

Si aún eres de los que crees que tú gobiernas tu vida, aterriza y despierta, porque apañado/a vas.
Eso es lo que te hace creer tu ego y lo que te permite creer tu inconsciente.
Desde la cabeza y desde el ego, creemos tener control sobre los acontecimientos que se desencadenan en nuestra realidad cotidiana. Por ejemplo, creemos elegir un trabajo, una profesión, creemos elegir a nuestros amigos, nuestra pareja, nuestra casa, creemos elegir irnos de viaje, quedarnos en casa, e incluso las diferentes direcciones que tomamos cuando surge una bifurcación o cruce de caminos.
Otras veces, creemos ser víctimas de las circunstancias, de agentes externos, de los demás, de la vida. Pero jamás pensamos que fue nuestro inconsciente (y aquí englobo los dos estratos del mismo, el subconsciente, más emocional y el inconsciente profundo, más reptiliano y también conectado con el inconsciente colectivo) esa zona a la que no tenemos demasiado acceso, el que nos trajo esas circunstancias, a esas personas, ese tipo de vida, nos guste o no nos guste.

Por desgracia, es nuestro ego, que sobre todo en la cultura occidental es muy racional, quien intenta hacernos creer que tenemos algún poder de decisión más allá de elegir como sentirnos ante lo que sucede.
Todavía hay paradigmas y corrientes de la psicología, incluso sostenidos por el ámbito universitario que aún creen, a estas alturas de siglo, que tenemos un gran control de voluntad sobre los acontecimientos de nuestra vida…
Olvidan que, de tenerlo, es siempre con permiso de nuestro inconsciente.

Según los estudios, que siguen sin aclararse en cuanto a porcentajes, la actividad del consciente oscila entre el 5% y el 20% respecto al total de actividad de nuestro cerebro.
El resto, entre un 80% y un 95% de actividad cerebral, es inconsciente.

Nuestra actividad psíquica es como un gran iceberg… y resulta que lo que está bajo el agua es mucho más grande e importante que lo que está encima.

La falacia de control de la cultura moderna

Desde nuestra educación de hombres y mujeres sensatos, se nos dice que conducimos nuestra vida, que tomamos éste o ese otro camino, que gobernamos nuestro libro de ruta.
En cursos, terapias, libros, nos hacen creer que es así.
Hay malas noticias si eres de los que piensa de esta manera: porque no elegimos desde el consciente.

Ya está todo elegido y luego, desde la mente consciente o superficial, improvisamos justificaciones, creencias, razonamientos para darnos cierta seguridad y tranquilidad ante lo que ya se decidió… pero hacemos esto a hechos consumados, cuando las elecciones y decisiones ya están tomadas.

El inconsciente eligió antes que tú, muchísimo antes de que tú eligieras desde tu consciencia.

Se dice que lo único que podemos elegir realmente desde el consciente es cómo nos sentimos ante lo que nos sucede y, aunque parezca poca cosa, eso ya es muchísimo.
Tener un cierto gobierno sobre nuestro estado de ánimo, con independencia de lo que suceda fuera de nosotros, es algo maravilloso.

*Vivimos sometidos al programa invisible que se oculta debajo de todo lo que pensamos y hacemos, una programación codificada por nuestros ancestros, nuestra educación, aprendizajes y nuestras experiencias de vida.

Lo que creímos elegir en su momento, esa decisión impulsiva o meditada que nos costó más o menos tomar, resulta que nuestro inconsciente ya la había tomado por nosotros previamente, haciéndonos resonar energéticamente de una determinada manera para atraer a nuestra vida toda clase de acontecimientos y personas acordes con esa manera de creer y de sentir.

*Todo tiene que ver con la resonancia… porque atraemos a nuestra vida aquello con lo que resonamos, incluso los maltratos, incluso las desgracias o sucesos desagradables. También los éxitos y las alegrías.

Saber las cosas de cabeza, entenderlas con la razón, no sirve para nada. Es conocimiento racional, conocimiento superficial, son impresiones cerebrales y poco más.
Para realizar cambios poderosos, éstos deben de afectar a los estratos más profundos de nuestra personalidad (niño conduce coche).

Nos educan en la falsa creencia de que conducimos nuestra vida

Si de pronto llega una desgracia a nuestra vida, es porque resonábamos con ella. Si nuestro consciente no reconoce haber hecho esa llamada es porque es el inconsciente quien la ha realizado y deberíamos averiguar cómo y porqué.

La desgracia -por llamar de algún modo a aquellos acontecimientos que interpretamos como desagradables- siempre es un gran aprendizaje… el inconsciente se empeña en hacernos aprender, a veces por la tremenda y sin ninguna contemplación, cosas que de otra manera no hubiéramos sido capaces de asimilar.

Desde algunos paradigmas de la psicología y escuelas de conocimiento de corte racional, occidental, desde el mundo de la empresa y los negocios, bastante desfasados teniendo en cuenta el agujero planetario en el que nos están metiendo a todos, aún se pretende sostener que el individuo, es independiente, a veces un líder, que se hace a sí mismo, que conduce, que gobierna su vida, que hace y deshace a voluntad, cuando ya se sabe, está demostrado, que el individuo es gobernado por fuerzas que le exceden y con las que más le valdría aliarse y fluir de un modo armonioso porque:

-Si cambio mi vida, es porque mi inconsciente me permite cambiar, si no, no cambio ni a tiros.
-Si decido ir por este camino, es porque mi inconsciente me lo permite.
-Si hago elecciones en mi vida
, si estudio, si voy a clase, si trabajo en ésta o esa empresa, si hago ésto o lo otro, si elijo a tal o cual pareja, es porque mi inconsciente y mi árbol familiar me dan su consentimiento, si no, no lo haría.
-Y si hago terapia o intervengo para contravenir una norma o ley del clan
familiar, es porque hay un permiso expreso para hacerlo y quizá para sanar el árbol, si no, no podría.
-Si creo ser el dueño o la dueña de mi destino
, es porque el inconsciente me ha dado su consentimiento.

*Hay personas que no tienen ni siquiera el permiso del árbol o de su inconsciente para poder curarse, pues han de expiar una culpa que el transgeneracional familiar lleva cargando desde quién sabe cuántas generaciones, o llevan una carga inconsciente difícil de desactivar. La gente con resistencia a hacer terapia, suele tener prohibiciones inconscientes para abordarla con éxito.

La creencia tan extendida de que la voluntad del hombre moderno lo gobierna todo, es una falacia de la cultura occidental y el individualismo, impuesta en los colegios, las películas y en muchos cursos de liderazgocuando eres individualista o emprendedor, es porque tu inconsciente te lo permite y sirve a una causa mayor del colectivo familiar o grupal. No hay individualistas o emprendedores sin un inconsciente que se lo permita.

El inconsciente gobierna… y más vale que averigües qué es lo que pretende o te verás conducido toda tu vida hacia quién sabe qué caminos.

Tú te puedes empeñar en pedirle al Universo, en gritarle al cielo, en rezarle a Dios, en practicar la Ley de atracción y en hacer lo que te dé la gana para conseguir lo que quieres desde tu cabeza y tu consciencia… pero tu inconsciente conduce el coche en el que vas montado… te pongas como te pongas.
El te dio permiso previo para hacer todas esas cosas, para rezar, para pedir, para enfocarte, para atraer… o no te dió permiso para hacerlas. Si tienes un patrón inconsciente de fracaso reiterado o infelicidad, cada vez que tomes una decisión creerás elegir otra cosa, pero en el fondo, fiel al patrón, seguirás eligiendo lo mismo de siempre, con mejores adornos y excusas, para autoengañarte mejor en cada ocasión en que el patrón reaparezca.
Te repetirás: Este chico si que es bueno, no como los diez anteriores con los que estuve…. éste me va a tratar bien. O ésta mujer me ama de veras… con ella saldrán bien las cosas.
Mentira… la compulsión a repetir el patrón persiste, persiste y persiste, incluso aunque conozcamos racionalmente ese patrón.

*Para desactivar un patrón no basta con reconocerlo racionalmente, hay que golpear al inconsciente, convencerle de que todo ha cambiado y eso sólo se consigue mediante una catársis.

Por mucho que tú seas racionalmente consciente de algo, ese algo no cambiará si tu inconsciente va por otro lado y cree otra cosa distinta.
-Si tu patrón es de fracaso o autosabotaje, cada vez te autoengañarás mejor para cumplir los mandatos de tu programación. Y cada vez te contarás mejores mentiras para seguir haciendo lo mismo que has hecho toda la vida.
-Si tu patrón es de éxito, lograrás lo que te propongas y luego, posiblemente, sientas un gran vacío interior, pues tu patrón es de vacío tras el logro… y con el tiempo aprendes que el éxito no llena, nunca llena esa sensación de carencia interior que poseen todos los enfocados patológicamente hacia el éxito.
De hecho, la gente que tiene mucho éxito se pasa la vida saltando de un éxito a otro, experimentando el vacío que éste produce una vez logrado. La felicidad no está ahí.
El patrón inconsciente de un exitópata moderno es, con mucha probabilidad: sentirás vacío hasta que averigües quién eres de verdad y dónde se encuentra la verdadera felicidad.
En resumen, tú crees gobernar la nave… sólo lo crees.

*Tu inconsciente gobierna tu vida y atrae a ésta circunstancias que luego tú interpretas como favorables o desfavorables en virtud del dolor o bienestar que te producen.

Es la programación interior, el kernel, aquello con lo que vienes instalado de serie, por ancestros, antepasados, aprendizajes, infancia, experiencias vividas ect… y la compulsión de un programa lo empuja a repetirse y repetirse, a no ser que lo desactives y reemplaces por otro. Y esto solo podrás hacerlo si tu inconsciente te permite que lo hagas.

¿Te atreverás a asumirlo?

Porque si tu inconsciente no desea que intervengas o desactives el patrón, solo podrás aprender a vivir con ello, aceptándolo. A menudo, vuelvo a repetirlo, desde la razón, conocemos nuestro programa inconsciente, nuestro sistema operativo, hemos hecho terapia, autoindagación, nos hemos observado y creemos que ya lo tenemos resuelto. Pero conocer algo con la cabeza no sirve para desactivarlo. El cambio sólo se produce desde el inconsciente si éste se ve sacudido y afectado por algo o alguien.
Y debes tener en cuenta que, si al final haces ese cambio, es porque tu inconsciente quería que lo hicieras, de no ser así, ni te lo hubieras planteado. Ten en cuenta otra cosa más: Cuanto más crees tener el control de lo que sucede, más te engañas. Tú en realidad no controlas nada ni has controlado nada… nunca.
Cuando piensas que eliges, tu inconsciente ya eligió antes por ti. La única solución, en todo caso, para poder tener algún margen de maniobra en la vida, es poner conciencia y hacer consciente tu inconsciente… alinear ambos para enfocar tu energía de una forma coherente que atraiga a tu vida cosas que deseas y conoces.

¿Por qué atraigo las cosas que atraigo y no llegan a mi vida las cosas y situaciones que deseo que lleguen?

*Cuando quieres algo y esto no se manifiesta en la realidad, es porque tu inconsciente va en una dirección distinta a tu consciente.
Si deseo pareja pero no viene, algo dentro de mi resuena en contra de tenerla. Y si viene y, pasados los meses me doy cuenta de que no es tan maravillosa como yo creía, es porque mi inconsciente la pidió así, para que me de cuenta de lo que estoy haciendo y aprenda lo que tengo que aprender.
Si deseo abundancia o dinero pero no se manifiesta, algo dentro de mi cree que no lo merezco, o teme la abundancia y teme poseer mucho dinero. Hay resistencia.
Si quiero un trabajo mejor, pero no sé bien cual o tengo dentro de mí una programación masoquista de aguantar, o temerosa de vivir con miedo, seguiré en ese mismo trabajo insatisfactorio muchos años más… o toda mi vida.

¿Con qué resuena tu inconsciente?

Lo que nos sucede en la vida es una fuente inmensa de información sobre el modo en que nuestro inconsciente opera.

El secreto es buscar la coherencia, resonar alineado entre ambas áreas de nuestra psique, la conciencia y el inconsciente.

Y si piensas que es fácil hacer este proceso, te confundes. No siempre es fácil saber lo que tenemos escondido debajo de la alfombra. Desvelar el inconsciente es tarea de toda una vida y exige un trabajo constante, continuado y paciente. Un trabajo también amoroso, pues mientras lo realizas has de seguir viviendo, tratándote con cariño y teniendo mucha compasión y amor por ti mismo y por los otros.

¿A qué esperas para empezar? ¿A qué esperas para seguir tu camino si ya lo comenzaste?

No tiene porqué ser doloroso, de hecho, crecer y conocerse suele ser bastante liberador. Despierta y entonces serás libre de verdad.

Un saludo desde VerDeVerdad.

*Les recomiendo especialmente el vídeo del Doctor Francisco Moya: “La armonía de las emociones