Las 4 leyes del desapego para la liberación emocional

Es posible que la palabra desapego te cause cierta sensación de frialdad e incluso de egoísmo emocional. Nada más lejos de la realidad. La palabra desapego, entendida dentro del contexto del crecimiento personal, supone un gran valor interior que todos deberíamos aprender a desarrollar.

Practicar el desapego no significa en absoluto desprendernos de todo aquello que nos es importante, rompiendo vínculos afectivos o relaciones personales con quienes forman parte de nuestro circulo personal.

Significa básicamente saber amar, apreciar e involucrarnos en las cosas desde un punto de vista más equilibrado y saludable, liberándonos a su vez de esos excesos que nos ponen cadenas y que nos amarran. Que nos cortan las alas.

La liberación emocional es darnos la opción de vivir con más honestidad de acuerdo a nuestras necesidades, ofreciéndonos a su vez la opción a crecer, de avanzar con conocimiento de causa. Sin dañar a nadie, sin que nadie nos ponga tampoco su cerco camuflado con las cadenas del amor pasional, filial o incluso materno.

Aprendamos, pues, a poner en práctica estas sencillas leyes sobre el desapego…

Primera ley: eres responsable de ti mismo

Nadie va a retirar cada piedra que te encuentres en tu camino, al igual que nadie va a respirar por ti ni se va a ofrecer como voluntario para cargar tus penas o sentir tus dolores. Tú mismo eres artífice de tu propia existencia y de cada paso que das.

Así pues, la primera ley que debes tener en cuenta para practicar el desapego, es tomar conciencia de que eres pleno responsable de ti mismo.

-No pongas en el bolsillo de los demás tu propia felicidad. No concibas la idea de que para ser feliz en esta vida, es esencial encontrar una pareja que te ame, o tener siempre el reconocimiento de tu familia.

Si el barómetro de tu satisfacción y felicidad está en lo que los demás te aportan, no conseguirás más que sufrimiento. ¿La razón? Pocas veces lograrán cubrir todas tus necesidades.

-Cultiva tu propia felicidad, siéntete responsable, maduro, toma conciencia de tus decisiones y de sus consecuencias, elige por ti mismo y no dejes nunca que tu bienestar dependa siempre de corazones ajenos.

Segunda ley: vive el presente, acepta, asume la realidad

En esta vida, nada es eterno, nada permanece, todo fluye y retoma su camino tejiendo ese orden natural que tanto nos cuesta asumir a veces. Las personas estamos casi siempre centradas en todo aquello que ocurrió en el pasado y que, de algún modo, se convierte ahora en una dura carga que altera nuestro presente.

Esas desavenencias familiares, ese trauma, esa pérdida, ese fracaso sentimental o esa frustración no superada. Todo ello son anclas que nos aferran, que ponen cadenas en nuestros pies y anzuelos en nuestra alma.

Es un apego tóxico y poco saludable que nos impide avanzar en libertad y plenitud.

Acepta, asume y aunque te cueste, aprende a perdonar. Te hará sentir más liberado y te ayudará a centrarte en lo que de verdad importa, elaquí y ahora, este presente donde tienes tu verdadera oportunidad. ¿A qué esperas?

Tercera ley: promueve tu libertad y permite ser libres también a los demás

Asume que la libertad, es la forma más plena, íntegra y saludable, de disfrutar de la vida, de entenderla en toda su inmensidad.

No obstante, ello no impide que podamos establecer vínculos afectivos con otras personas, porque también ello forma parte de nuestro crecimiento personal. Saber amar y saber recibir amor.

No obstante, el desapego implica que nunca debes hacerte responsable de la vida de los otros, al igual que los demás, no deben tampoco imponerte sus principios, sus ataduras o cadenas personales para aferrarte a ellos. Es aquí donde empieza el auténtico problema y los sufrimientos.

Los apegos intensos nunca son saludables, pensemos por ejemplo en esos padres obsesivos que se exceden en la protección de sus hijos y que les impiden poder madurar, poder avanzar con seguridad para explorar el mundo.

La necesidad de “despegarse” es vital en estos casos, ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido.

Cuarta ley: asume que las pérdidas van a sucederse tarde o temprano

Volvemos de nuevo a la misma idea: aceptar que, en esta vida, nada puede contenerse eternamente. La vida, las relaciones, e incluso las cosas materiales, terminan desvaneciéndose como el humo que se escapa de una ventana abierta o el agua fresca que resbala por nuestros dedos.

Las personas se irán, los niños crecerán, algunos amigos dejarán de serlo y algunos amores se irán del calor de tu mano… Todo ello forma parte del desapego, y como tal, hemos de aprender a asumirlo para afrontarlo con mayor integridad. Con mayor fuerza. Pero lo que nunca va a cambiar, es tu capacidad de querer. Y debes empezar siempre por ti mismo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Amarnos a nosotros mismos

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En el amor hay quien solo usa la lupa, cuando lo que necesita es un espejo

Hay quien en eso del amor actúa casi como un auténtico francotirador. Una de sus estrategias más comunes es poner la lupa sobre la pareja para señalar defectos, errores y los supuestos puntos débiles hasta el punto de invalidarla.

Es el paradigma del cobarde, de la persona que no entiende que, en el amor, más que lupas lo que se necesitan son espejos. En lo referente a las relaciones afectivas nadie puede enarbolar la bandera de la sapiencia absoluta. La mayoría hemos rodado más de una vez por el precipicio de los errores con toda la caballería de sueños y esperanzas detrás de nosotros, hemos naufragado incluso en el océano de los amores imposibles y también en el de las pasiones cobardes, esas que no se atrevieron a darlo todo por miedo o por simple indecisión.

“El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen” -Goethe-

Ahora bien, hay un tipo de relación que suele causar más estragos que cualquier otra, y es esa donde un miembro de la pareja -a veces incluso ambos- actúan como auténticos de-constructores de identidades. Son esos perfiles que focalizan su atención en todo aquello que no les agrada o les incomoda de la pareja con el fin de cosificar, ridiculizar y controlar al cónyuge. Lo hacen porque es así como asumen las riendas, como logran maquillar su autoestima herida.

Casi sin darnos cuenta, quedamos atrapados en una rueda de hámster donde la propia inercia nos arrastra, nos diluye y nos atrapa ad eternum en una peligrosa dinámica de infelicidad. Una dinámica en la que quien siempre lleva la lupa en la mano, es incapaz de mirarse ante el espejo para descubrir sus pozos sin fondo, sus abismos de inmadurez.

LA COMPLEJA SUPERVIVENCIA DEL AMOR: TODA LA CULPA LA TIENE LA OTRA PERSONA

Howard Markman es profesor de psicología en la Universidad de Denver y uno de los investigadores más conocidos sobre relaciones de pareja. En el mercado editorial tenemos un gran número de trabajos suyos que nos ilustran con precisión y originalidad muchos de problemas afectivos que se dan en el marco de lo común y lo cotidiano.

Una de las ideas más interesantes que nos explica el doctor Markman es que la mayoría de personas que acuden a terapia de pareja van convencidas de que toda la responsabilidad de los problemas y la infelicidad experimentada es del cónyuge. Asimismo, albergan también la infructuosa esperanza de que el terapeuta lo que va a conseguir es sanarles, o más concretamente, “curar” ese comportamiento equivocado que ejerce nuestra pareja. Si fuera por ellos, y lo que muchas veces esperan del profesional, es que les dé la razón y llame a consulta a su pareja para tirarle de las orejas por su mal comportamiento.

Ahora bien, detrás de un problema de pareja no suele haber un problema de salud mental, más bien suele haber un problema en la dinámica relacional. Una dinámica que han construído e instalado los dos, mediante la que se relacionan.

Para el doctor Howard Markman las quejas que llegan a consulta relacionados con la pareja suelen estar asociados también a determinadas carencias en educación emocional y habilidades psicológicas. Así, lo que propone es que desde bien temprano se introduzca en currículum de las escuelas un área específica llamada psicoeducación”.

La finalidad de la psicoeducación tendría como propósito aportarnos estrategias, herramientas y habilidades para ser capaces de ayudarnos a nosotros mismos. Sería, por tanto, aprender a poner el espejo en uno mismo para identificar los propios miedos, las inseguridades y, lo que no menos importante, derribar todos esos roles rígidos y esquemas de género que nos impone la propia sociedad.

No podemos olvidar, por ejemplo, que en materia de amor, hay quien se deja llevar por esos esquemas prefabricados, incluso heredados de las propias familias, donde asumir aquello de que es “mejor callar y aguantar un poco más”, de que “si no hace esto y lo otro es que no me quiere, y por tanto me enfado y me impongo porque yo mando”…

Se trataría, en esencia, de asentar unas bases de adecuada calidad humana y auto-conocimiento para cuidar de nosotros mismos y aportar así nuestra mejor versión y fortalezas a las relaciones de pareja.

El amor no cura si uno mismo no se ama

En ese tejido rico, complejo y siempre en crecimiento que conforman las relaciones afectivas, siempre habita un pequeño reservorio para los conflictos. Lejos de verlo como algo negativo -como el virus que puede dar pie a una enfermedad debemos asumirlo como un motor que nos permitirá conocernos mucho mejor para crear un vínculo mucho más fuerte, un tejido más resistente.

El amor nos empuja a tener fe en los demás y el mismo respeto que se tiene por la propia -Mahatma Gandhi-

Los conflictos ponen en movimiento las fibras más sensibles de nuestro ser, lo sabemos, pero a menudo, lo hacemos poniendo la lupa en los supuestos defectos del otro de una forma casi obsesiva, delirante. Lo hacemos sin ser conscientes de nuestra “cuota” de responsabilidad emocional, sin darnos cuenta que a veces, avanzamos por el mundo tan desnudos y con tanto frío que lo único que deseamos es que alguien sea nuestro vestido, un refugio sin fisuras, una segunda piel capaz de curar toda herida.

Sin embargo, debemos tenerlo claro: esta fórmula nunca funciona. Porque quien actúa también como “dador”, quien solo se siente útil cuando es necesitado, está anclado a una relación dependiente, a esa rueda de hámster de la que hablábamos al inicio donde tarde o temprano, nos faltará el aliento, la vida y la dignidad. Porque quien está ahí solo para ofrecer vivirá siempre bajo esa lupa exigente que busca la perfección absoluta para nutrir vacíos y necesidades ajenas…. Y lo que es peor, nunca se sentirá satisfecho.

No lo permitamos, pongámonos todos delante del espejo para reencontrarnos con nosotros mismos y con nuestra autoestima. No nos dejemos arrastrar a ese territorio donde el peaje para ser amado es la propia infelicidad.

La dermatilomanía: cuando hacerse daño se convierte en compulsión

La dermatilomanía, también conocida en inglés como: “Compulsive Skin-Picking” (CSP), es un desorden del control de los impulsos que mueve a la persona a tocarse, rascarse, pellizcarse o cortarse la piel, ya sea del rostro o del cuerpo. Muchas veces en el intento de eliminar pequeñas irregularidades o imperfecciones cutáneas que pueden ser reales o imaginarias. En una investigación reciente realizada en 2.530 adultos norteamericanos se observó que el 1.4% de ellos satisfacía los criterios diagnósticos de la dermotilomanía.

Vale aclarar que este comportamiento, que podemos poner en práctica de forma cotidiana y de manera un tanto automática, se convierte en patológico cuando asume el carácter de compulsión, cuando la persona lo vive como una necesidad imperiosa que no puede frenar y que, repitiéndose en el tiempo, aumenta su intensidad y frecuencia hasta provocar lesiones cutáneas visibles y permanentes.

Generalmente el rostro es la parte del cuerpo que suele ser centro de la dermatilomanía aunque otras áreas como los labios, el cuero cabelludo, las manos y los brazos también suelen verse afectadas.

La persona afectada por la dermatilomanía en sus inicios suele mostrar una atracción poco común y persistente hacia alteraciones cutáneas tan normales como el acné, las manchas, las picaduras de insectos o las costras que suelen salir en las pequeñas heridas. Cuando llega a un punto patológico, la persona incluso comienza a dañarse partes de la piel totalmente sanas pues según su percepción tienen un defecto, aunque nadie más lo puede observar.

Usualmente estas personas se dañan la piel con los propios dedos aunque también pueden usar pinzas, palillos o cualquier otro utensilio que tengan a mano.

Esta patología puede hacer su aparición a cualquier edad, lo mismo en la adolescencia que en la tercera edad y puede extenderse durante meses o años. En algunos casos las personas refieren un evento particularmente estresante como factor desencadenante. Así, la ansiedad, el estrés, el miedo, la excitación o el aburrimiento son los principales factores que dan pie a la dermatilomanía.

Como en la mayoría de las compulsiones, una vez que la persona ha satisfecho su necesidad, experimenta cierto grado de placer y gratificación por el simple hecho de que ha liberado una tensión que lo compulsaba a hacerse daño en la piel. De esta forma, este comportamiento funge a la misma vez como excitante y calmante. Vale aclarar que para algunas personas este comportamiento resulta una suerte de “hechizo mental ya que pueden pasarse minutos u horas totalmente ensimismados en esta tarea y ajenas al mundo que le rodea.

No obstante, uno de los factores que se ha relacionado con la dermatilomanía es el perfeccionismo pues inicialmente el acto aparece bajo la forma de eliminar las imperfecciones cutáneas aunque con posterioridad “el remedio sea peor que la enfermedad.

Al final, este trastorno resulta altamente discapacitante a nivel social ya que en sus inicios la persona puede esconder sus cicatrices con el maquillaje pero con el curso del tiempo, si no se solicita ayuda especializada, las marcas se acrecientan y la persona tiende a evitar el contacto social para no ser observada y descubierta.

Con fines eminentemente diagnósticos, debe puntualizarse que los especialistas aún discuten si la dermatilomanía debe encuadrarse como un trastorno del control de los impulsos o como un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo, sobre todo porque aproximadamente el 15% de los pacientes que sufren un trastorno obsesivo-compulsivo también presentan la dermatilomanía.

Sin lugar a dudas la dermatilomanía tiene elevados índices de comorbilidad con la tricotilomanía (arrancarse el cabello) y la onicofagia (comerse las uñas), 36.7% y 26.7% respectivamente. Estas relaciones hacen que otros psicólogos encuadren la dermatilomanía dentro de los comportamientos repetitivos focalizados sobre el cuerpo” y abogan porque ésta sea una categoría diagnóstica independiente.

Como puede presuponerse, la terapia cognitivo-conductual, específicamente el Habit Reversal Training, suele ser muy eficaz para controlar esta patología aunque también se suele utilizar con excelentes resultados las terapias basadas en el Mindfulness.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 4 vídeos explicativos y 7 audios guiados” 

Cómo protegernos de las personas tóxicas

protegerse-personas-toxicasHay muchas clases de personas tóxicas: envidiosas, celosas, posesivas, pesimistas, autoritarias, manipuladoras, etc. con las que tenemos que convivir cada día en el trabajo, en el grupo de amigos o en la familia.

En nosotros, en nuestra actitud y en saber la forma de lidiar con ellos está el secreto para que no nos influyan negativamente. Dejar que invadan nuestro pensamiento y no nos dejen respirar o dejar que nos provoquen malestar es algo que si queremos, podemos evitar.

Aprende a protegerte de las personas tóxicas.

“Muchas veces permitimos entrar en nuestro círculo más íntimo a los chismosos, a los envidiosos, a gente autoritaria, a los psicópatas, a los orgullosos, a los mediocres, en fin, a gente tóxica, a personas equivocadas que permanentemente evalúan lo que decimos y lo que hacemos, o lo que no decimos y no hacemos.” (Bernardo Stamateas)

Sentimientos provocados por las personas tóxicas

Que mal me siento a su lado. Me hace sentir incómoda, no soy yo misma. Siempre le veo una mirada de recelo. Si comento el más mínimo triunfo en mi vida, aunque sea de pasada y sin grandes aspavientos la noto celosa, incómoda, molesta.

Siento que no se alegra de nada de lo que me ocurre. Pienso que siempre vive en una especie de competición como los niños pequeños cuando dicen… “y yo más”. Y yo… me estoy dejando contagiar.

La verdad es que me siento profundamente aliviada cuando ella no está. Soy yo misma, me siento alegre, no tengo que ocultar como soy, ni las cosas buenas que hoy me han sucedido. Entonces ¿Cómo lo hago?

Ella no es positiva para mí, pero ciertos vínculos en común nos unen y no es tan fácil alejarme de su presencia. De un modo u otro siempre está presente en mi vida. Creo que incluso me estoy obsesionando con esta situación.

Este es el relato de una persona que mantiene una relación con alguien que es tóxico para ella. El temor, la inseguridad, el malestar, la impotencia o la tristeza son emociones inducidas por personas tóxicas.

En general, las personas que se dejan influir por personas tóxicas o que conviven con algunas de ellas pueden ser invadidas por una especie de sensación de agobio, impulso y malestar desbordante cuando están con ellas… Incluso, pueden llegar a crear cierta dependencia

“Deja ir a personas que solo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente” (Dalai Lama)

Cómo dejar que no nos influyan las personas tóxicas

  • Deja de concederle tanta importancia. Las personas tóxicas están ahí, de acuerdo, pero, ¿te vas a permitir que te amarguen el rato de diversión? Cuando te des cuenta de que interiormente no te afecta, que manejas la situación, te sentirás feliz contigo mismo.

  • Aléjate cantando bajito. ¿De qué sirven las peleas o “quemarte” hablando de esa persona a los demás? Olvídala sin más; haz tu vida, aléjate cantando bajito  siempre que puedas y deséale lo mejor.

  • Acostúmbrate a vivir con ellas. Siempre no podrás alejarte de estas personas. Están en tu familia, en tu grupo de amigos, en el trabajo. Están ahí y ¿qué? tú ve a lo tuyo, no entres en polémicas ni pretendas caerles en gracia. Que diga lo que quiera, que haga lo que quiera… mientras tanto, tú, acércate a la gente buena que no olvides que también la hay en tu entorno.

  • Sé cauteloso con ellas. No le cuentes tus secretos, tus cosas, para eso ya están las personas que se alegran por ti, que te animan, que te quieren.

  • No hables de ella cuando no está. Cuanto más hables de ella, más tiempo estará instalada en tu cabeza, en tu espacio y en tu tiempo. ¿Crees que merece la pena?

  • Perdónala. ¿Sabes los beneficios que tiene para uno mismo perdonar a los demás? Perdónala, es muy posible que terminen algunos de tus dolores de cabeza o de estómago. Muchas de nuestras preocupaciones se somatizan, ¿no crees que es hora de mirar por ti y por tu salud?, ¿no crees que te estás perjudicando tontamente?.

  • Practica la meditación y otras formas de liberación. Medita, camina, escucha música, son poderosas armas que liberan a nuestra mente de pensamientos negativos.

  • Analiza lo que te provocan las personas tóxicas y trata de cambiarlo. ¿Ira, recelo, odio, temor? Sé tu propio psicólogo, reconoce tus sentimientos y no te los permitas más. Al final el que está sufriendo y pasándolo mal eres tú, ¿no te das cuenta?

Cuando realmente sientas que las personas tóxicas ya no te afectan, conseguirás estar realmente contento contigo mismo y eso… es lo que realmente importa… La capacidad de estar con uno mismo a pesar de las circunstancias…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas con las que puedes ser tú en toda tu esencia

Para ser feliz debes aprender a ignorar a muchas personas

Para ser feliz...Muchas veces alejarnos de las personas conflictivas no sólo es una cuestión de comodidad, sino de salud mental. Hay actitudes que nos llegan a desequilibrar tanto que nos bloquean y nos impiden realizarnos, sometiendo nuestro bienestar emocional a sus antojos.

Todos sabemos de buena tinta que nuestras relaciones no siempre nos aportan algo positivo, aunque realmente lo esperemos. A pesar de que somos conscientes de esto, nos cuesta darnos cuenta de que estamos alimentando intercambios tóxicos.

O sea, nos parece algo “tonto” e incoherente pero, sin embargo, no podemos escapar de la realidad. Sacrificar nuestro bienestar por los demás está a la orden del día para cada uno de nosotros.

Así que nos encontramos ante el triste panorama de vivir sometidos a relaciones insanas con personas que no nos aportan sinceridad ni buenas emociones. Es decir, intercambios cargados de intereses y egoísmos.

Por eso, para poder crecer debemos aprender a ignorar a cierta gente en ciertos momentos.

¿Qué es lo que debemos ignorar para ser felices?

Las situaciones a partir de las que conviene comenzar a regalar nuestra ausencia son variopintas. Normalmente podemos reconocer con facilidad lo que nos turba pero es posible que nos lleve un tiempo en otras ocasiones.

Conocerlas nos ayudará a tomar conciencia de la realidad e incluso puede ayudarnos a anticipar estas cuestiones, de manera que podamos impedir que nos hagan más daño que el inevitable.

Veamos algo más detenidamente lo que debemos aprender a ignorar:

1. Las críticas de los demás. Nadie nos puede afectar sin nuestro consentimiento. O sea, somos nosotros lo que damos validez a las opiniones de los demás. Lo que otros piensen sobre las decisiones que tomamos no debería importarnos, ya que es tan probable que nosotros nos equivoquemos como que ellos lo hagan.

2. La creación de inseguridades. Hay personas que se piensan que son expertos en la vida de todo. Estos acaban consciente o inconscientemente, creando inseguridades y pequeñas frustraciones en la gente que les rodea. Procura ignorar este tipo de actitudes, pues solo te conducen a la frustración.

3. Preocuparnos por lo que no podemos controlar. Si nos preocupa cómo va a actuar esa persona o qué va a hacer o decir, algo va mal. O sea, la gente no va haciendo daño deliberadamente y no debería de tenernos en vilo que nos respeten o no. Si esto ocurre, es mejor de te alejes de esa persona.

4. Las comparaciones obsesivas. Está muy bien que la gente triunfe y tenga éxito, pero no que hagan sentir a los demás poca cosa. No hay persona más insignificante que aquella que usa sus logros para menospreciar a los demás. Por eso, sigue centrándote en lo que tú puedes hacer para seguir creciendo y recuerda que lo que consigas depende en gran parte de que te lo creas.

5. Los intereses y egoísmos. No todo el mundo te está ayudando cuando intentan aparentar estar haciéndolo. Empieza a desactivar la realidad y analiza hacia qué lado se inclina la balanza siempre. Si hay un equilibrio, significa que hay armonía en vuestra relación; si por el contrario no lo hay, algo va mal.

Regala tu ausencia a quien no valore tu presencia

Regala tu ausencia y tu indiferencia a quien no te valore; pero no de cualquier forma, auséntate emocionalmente. No lo hagas como una forma de venganza, sino como una manera de protegerte.

Tenemos que darnos cuenta que con el tiempo la imagen que tenemos de las personas puede cambiar, lo que implica que desconoceremos a aquellos que creíamos conocer.

A veces nos percatamos demasiado tarde de que todo lo que hemos hecho por alguien ha sido ignorado o menospreciado en el terreno emocional. Es posible que entonces nos sintamos decepcionados y que nos demos cuenta de que no han movido ni un dedo por nosotros.

Conseguir que lo que alguien haga o deje de hacer no nos afecte actúa como un bálsamo. Puede que resulte costoso al principio, pero los resultados comienzan a notarse bien pronto en nuestra salud emocional.

De hecho, cuando somos capaces de hacerlo, nos damos cuenta de que es un verdadero placer poder escucharnos sin nada que enturbie nuestro diálogo interior. La verdad es que intentarlo no solo merece la pena, merece la alegría.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

Las adicciones: Biodescodificación

Adicciones- esclavos“La adicción” es una necesidad o dependencia obsesiva y compulsiva hacia una substancia, un objeto, una relación, una actividad o un hábito (morderse la uñas, hurgarse los granos, cotilleos, críticas, juicios, etc). Teniendo en cuenta todo esto, cualquiera puede ser adicto a casi cualquier cosa, ya sea alcohol, tabaco, sexo, juego, drogas, comida, o cualquier otra cosa que provoque ideas obsesivas y derive en comportamientos compulsivos.

Biodescodificación: Las adicciones son MAMÁ y en mucho menor porcentaje papá.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento algún tipo de adicción ya sean drogas, alcohol, tabaco, tranquilizantes, etc. Significa que necesito que mi mamá esté a mi lado para afrontar un reto. Es mi manera de solicitar ayuda de mamá de la forma equivocada. Quiero que ella me vea víctima, porque sólo así me ayudará.

Y pueden ser cosas tan simples como afrontar mi adolescencia, salir adelante de un problema escolar o profesional. No hay edad. Y por supuesto que mamá no está para mí siempre, o cuando menos, no es adivina. Por lo que si yo no expreso mis necesidades, para mi será más fácil afrontarlo todo con drogas.

Resentir:

“No soy capaz de afrontar una situación”.

“Con esto (droga) me siento fuerte”. “Con un cigarrito me siento seguro”. “Con una copa me siento seguro”. “Con una dosis me siento seguro”. “Con una pastilla me siento seguro”.

Todas las adicciones esconden algo. Toda adicción evita el contacto con la emoción. Puede ser un sentimiento de vacío existencial, falta de amor, sentirse solo, desconexión con nuestro Ser superior. Nuestra realidad nos hace sufrir y la adicción enmascara nuestro sufrimiento, de forma temporal para luego recrudecerlo.

ALCOHOL

El alcoholismo, está frecuentemente relacionado con el deseo de huir de responsabilidades. Con el deseo de seguir siendo el niño irresponsable y no ser castigado. O bien el miedo a afrontar situaciones negativas en el plano afectivo, por miedo a ser herido. Es mi forma de evadir el ser adulto responsable y a enfrentar mi vida.

En muchas ocasiones, las personas alcohólicas, fueron hijos no deseados, aunque haya sido por un segundo. Por lo tanto, aunque vivan un buen embarazo y sean hijos muy queridos, queda una emoción guardada en el inconsciente que le dice a la persona: tu padre, tu madre no te ama, todo el amor que te demuestra es falso.

Por lo tanto, la persona busca hacerse daño y ser víctima para retar al padre o la madre a “que lo amen”.

Y en una gran mayoría de los casos lo logran, porque la madre o el padre se preocupan, lo mantienen, le dan dinero, lo acogen en casa y hasta le dan dinero para su alcohol.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

¿De qué me sirve ser o hacer tal cosa, qué caso tiene?

Sensación de inutilidad, futilidad, culpa e incapacidad.

Rechazo de uno mismo.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Vivo en el presente.

Cada momento es nuevo.

Elijo ver mi propio valor.

Me amo y me apruebo.

TABACO

El tabaquismo, está relacionado con conflictos de madre y territorio. Es común que la madre de un fumador sea una madre firme, que da por hecho que su hijo o hija es fuerte, que de ninguna manera espera verlo o verla fracasar. Por lo tanto, la persona desea llenar ese vacío de cariño materno (territorio) con “humo”. Y no significa que las madres no amen, sino que no lo saben expresar de la manera en que el hijo espera.

Hay madres muy cariñosas, que dan besos y abrazos, pero cuando el hijo pide algo, expresa algo, pregunta algo, la madre dice cosas como: “Ay que tonto”, “Tú y tus cosas”, “Qué no piensas?”, “Ay eso no es importante”. La madre lo toma como una broma, una tontería sin importancia, por lo tanto la persona siente que no es amada ni respetada.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

El tabaco es madre y territorio.

Resentir:

“Me siento apartado del territorio, me siento apartado de mi madre”.

“Me siento invadido en el territorio, invadido por mi madre”.

Los pulmones simbolizan la idea de libertad y comunicación, y las personas intentan crear esa libertad (que no tienen con su madre) y esa comunicación (que no tienen con su madre), fumando.

Pero como esas creaciones no son reales, y como la persona ve que no logra ese real acercamiento materno, continúa fumando.

Fumar no es malo y no causa ninguna enfermedad, esas son falsas creencias ampliamente extendidas, pero si lo que buscas es una solución, mejor habla y arregla las cosas con tu madre. Y si vas a fumar, disfrútalo y hazlo con plena conciencia de que es un gusto tuyo.

¿Cuál es la emoción biológica oculta? 

-Huyo de mí mismo.

-Tengo miedo de fracasar.

-No sé amarme y mucho menos expresarlo.

¿Cómo libero esa emoción biológica? 

Ahora descubro lo maravilloso que soy.

Decido amarme y disfrutar de mí mismo.

DROGAS Y TRANQUILIZANTES

Las drogas y los tranquilizantes, están relacionadas con el sentimiento de sentirse alejado, separado o ignorado por mamá o papá. Es una manera de evadir la emoción de sentirse poco amado o importante para los padres. Es muy común que niños con madre o padre ausente caigan en drogas o tranquilizantes, porque esas sustancias los hacen evadir su abandono“, que en muchas ocasiones no es físico. Pueden ser hijos de padres ricos o pobres, eso no importa, pero es un hecho que nunca están los padres en casa o bien, aunque están, ignoran a la persona. No hay una convivencia familiar fortalecida y entonces la persona, encuentra en las drogas, la manera de evadir ese dolor.

También puede suceder que la persona tenía una hermosa vida familiar, pero por circunstancias profesionales, sentimentales o simplemente de la vida, se ha alejado de la familia y eso le duele, por lo tanto lo evade. Esa mujer cuyo marido trabaja todo el día y no le presta la mínima atención y cuando él está en casa la ignora. Ese hombre que vive para trabajar, que vive solo y que al llegar a casa sólo encuentra silencio.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

Me siento separado de mi familia.

A nadie le importa lo que yo vivo y siento.

Creen que soy fuerte, pero no lo soy.

Necesito amor.

¿Cómo libero esa emoción biológica?

Comprendo que el proceso de la vida es duro pero lo disfruto al máximo.

Comprendo que evadir la lejanía de la familia no es motivo para que yo me dañe.

En cualquier momento yo soy capaz de volver al círculo familiar.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Causas emocionales de la Ludopatía: adicción al juego” 

Las 38 flores del Dr. Bach

Flores de BachEl sistema del Dr. Bach está compuesto por 38 remedios, cada uno de los cuales está elaborado a base de una flor o planta que le confiere sus propiedades. Los remedios además están divididos en 7 grupos, englobándolos según el trastorno psicológico al que tratan (puedes encontrar esta relación al final del listado).

Para preparar un tratamiento siempre es aconsejable volver a repasar el listado completo de las 38 flores para asegurarnos de haber elegido las esencias adecuadas. Aquí te ofrecemos una breve descripción de cada flor.

Descripción corta de cada una de las 38 flores de Bach

1. Agrimony (Agrimonia) para los que ocultan sus temores detrás de una máscara de despreocupación.

2. Aspen (Álamo temblón) para los que tienen miedo a lo desconocido, o sienten miedo sin motivo aparente.

3. Beech (Haya) para los que tienen la necesidad de criticar y juzgar constantemente a los demás.

4. Centaury (Centáurea) para los que no saben decir no y se someten a la voluntad de los demás.

5. Cerato (Ceratostigma) para los que buscan consejo y aprobación constante, porque dudan de sí mismos.

6. Cherry Plum (Cerasífera) para las personas que controlan sus sentimientos y tienen miedo a perder el control.

7. Chestnut Bud (Brote de Castaño) para los que repiten siempre los mismos errores, porque no aprenden de ellos.

8. Chicory (Achicoria) para los que se preocupan demasiado por los demás, volviéndose autocompasivos si esta atención no es devuelta.

9. Clematis (Clematide) para los que viven en el futuro, porque el presente no les parece interesante.

10. Crab Apple (Manzano silvestre) para la obsesión por la limpieza, tanto a nivel psíquico como físico.

11. Elm (Olmo) para las personas abrumadas, porque asumen más trabajo del que pueden manejar.

12. Gentian (Genciana) para las personas pesimistas, que dudan de sí mismas y se desaniman fácilmente.

13. Gorse (Aulaga) para los que han perdido la esperanza y no tiene ánimos de seguir adelante. Grupo 2.

14. Heather (Brezo) para las personas que están centradas en sí mismas y no saben escuchar.

15. Holly (Acebo) para los que tienden a tener emociones negativas, como: rabia, odio, envidia, celos, etc.

16. Honeysuckle (Madreselva) para los que insisten en vivir de recuerdos pasados.

17. Hornbeam (Hojarazo) para las personas que sienten sin fuerzas para afrontar las actividades del día a día, aunque realmente sí las tienen.

18. Impatiens (Impaciencia) para las personas impacientes, inquietas y que siempre van con prisa.

19. Larch (Alerce) para los que no confían en sí mismos y siempre se anticipan al fracaso.

20. Mimulus (Mímulo) para los miedos de origen conocido.

21. Mustard (Mostaza) para los que sienten una tristeza profunda y repentina, pero desconocen su origen.

22. Oak (Roble) para las personas que no son capaces de rendirse ni abandonar, aunque estén agotados.

23. Olive (Oliva) para los que se sienten agotados, tanto físico como mentalmente.

24. Pine (Pino) para el sentimiento de culpa y no merecimiento.

25. Red Chestnut (Castaño Rojo) para los que se preocupan excesivamente por los demás.

26. Rock Rose (Heliantemo) para el terror y el pánico desmesurado.

27. Rock Water (Agua de Roca) para las personas que son demasiado duras consigo mismas y desean ser tomadas como ejemplo.

28. Scleranthus (Escleranto) para las personas indecisas e inestables anímicamente.

29. Star of Bethlehem (Leche de Gallina) para los traumas, ya sea actual o del pasado, consciente o inconsciente.

30. Sweet Chestnut (Castaño dulce) para los que se sienten totalmente angustiados y se encuentran ante un colapso total.

31. Vervain (Verbena) para las personas excesivamente entusiastas que intentan imponer sus ideales.

32. Vine (Vid) para las personas intolerantes, a las que les gusta dominar y mandar a los demás.

33. Walnut (Nogal) para los cambios y la protección de influencias externas.

34. Water violet (Violeta de agua) para las personas solitarias a las que les cuesta relacionarse con los demás.

35. White Chestnut (Castaño de indias) para las personas que se obsesionan con ciertos pensamientos.

36. Wild Oat (Avena silvestre) para las personas desanimadas porque quieren hacer algo en la vida, pero no encuentran su vocación.

37. Wild Rose (Escaramujo) para las personas apáticas, que toman lo que la vida les trae sin intentar cambiar la situación.

38. Willow (Sauce) para las personas amargadas y resentidas por las adversidades que les ha tocado vivir.

Rescue Remedy (Remedio de rescate) es una mezcla de esencias florales creada por el Dr. Bach para tomar en las situaciones de emergencia, como crisis nerviosas o estados de shock.

Grupos de flores de Bach

Grupo 1 – Flores de Bach para los que tienen miedo: Aspen, Cherry Plum, Mimulus, Red Chestnut, Rock Rose

Grupo 2 – Flores de Bach para los que sienten incertidumbre: Cerato, Gentian, Gorse, Hornbeam, Scleranthus, Wild Oat.

Grupo 3 – Flores de Bach para los que tienen desinterés por las circunstancias presentes: Clematis, Chestnut Bud, Honeysuckle, Mustard, Olive, White Chestnut, Wild Rose.

Grupo 4 – Flores de Bach para los que se sienten solos: Heather, Impatiens, Water Violet.

Grupo 5 – Flores de Bach para los que se dejan influenciar demasiado por los demás: Agrimony, Centaury, Holly, Walnut.

Grupo 6 – Flores de Bach para los que sienten desánimo y desesperación: Crab Apple, Elm, Larch, Oak, Pine, Star of Bethlehem, Sweet Chestnut, Willow.

Grupo 7 – Flores de Bach para los que se preocupan demasiado por el bienestar de los demás: Beech, Chicory, Rock Water, Vervain, Vine.

 *Si lo desea, puede leer la publicación: “Aromaterapia para los chakras

Sanar el nudo incestuoso

Nudo incestuoso¿Qué provoca este nudo?

El nudo incestuoso nos impide salir al mundo, expandirnos, amar y emparejarnos de verdad, fuera de la relación con los padres y hermanos.

Este nudo no se manifiesta en la superficie, un hijo no hace pareja formal con su madre ni tiene relaciones sexuales con ella aunque esa sea su pulsión básica, sino que buscará mil formas de organizar su vida para enmascarar sus impulsos y adaptarse con más o menos éxito a ellos.

¿Cuáles son las formas de enmascarar un nudo incestuoso?

Veamos 10 posibilidades:

1.-Expresar a “boca llena” o de manera sutil que nadie es mejor que mi papá, mi mamá, mis hermanitosNadie cocina mejor que mi mamá, nadie es más listo que mi papá, nadie tan fuerte como mi hermano.

2.-Conservar las ideas políticas de los padres, las creencias religiosas, rechazo a aprender otras lenguas que la materna…

3.-Apegarse a personas con el mismo nombre que su madre/padre, hermano/a…

4.-Tener sexo, o emparejarse con alguien que se parece a su madre/padre… en el físico, el nombre, la profesión (pero sin superarlo: padre médico, pareja enfermero, padre vende petróleo, pareja trabaja en una gasolinera…)

5.-No llegar nunca a emparejarse, mantener amores platónicos que nunca llegan a consumarse, personas de otras razas, parejas mucho mayores de edad…

6.-Hacerse cura o monja, como forma de sublimar la entrega total a la madre o al padre.

7.-La promiscuidad, “si estoy con muchas, no estoy con ninguna, porque en realidad estoy con mi madre”

8.-Vivir en la misma casa que el padre/madre… o frecuentarla de manera obsesiva, sin sentido, o conservarla por encima de todo.

9.-Cuidar ancianos como profesional o voluntario.

10.-Seguir dependiendo económicamente de los padres, o de algún arquetipo paterno, como el estado.

Si con la psicogenealogía aprendemos que el lema del nudo incestuoso es DENTRO, con la psicomagia lo sanamos, realizando metafóricamente las pulsiones reprimidas y comenzando a hacer lo que antes parecía imposible: partiendo del amor de los padres como núcleo, salir de las fronteras de la familia con el lema de FUERA.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El nudo sadomasoquista

Sanar el Trastorno Bipolar, integrar los contrarios en el interior

BipolarEl estado de ánimo no es algo constante en ningún ser humano. Como en una danza oscilante, damos pasos armónicos hacia valores negativos y positivos de cada emoción en función de las melodías que toquen instrumentos internos y externos en cada circunstancia: de estar contentos pasamos a la pena, del entusiasmo a la decepción, de la risa al llanto, de la euforia a la melancolía, etc. Es más, ninguno de estos polos de cada emoción existe sin el otro, como no existe la sombra sin la luz.

¿Qué ocurre cuando la persona pasa del extremo de un polo al extremo del otro sin causas que justifiquen tal desconcierto?

Es entonces cuando hablamos del trastorno bipolar, lo que antes se llamaba psicosis maniaco-depresiva. La persona que durante un espacio de tiempo se encuentra estable, pasa a una especie de encierro melancólico, se muestra apática, deja de relacionarse con los demás, pierde el apetito, se le altera el ritmo del sueño, entre otros síntomas; más adelante, como si un volcán entrase en erupción, de esa misma persona parece que sale un diablo dispuesto a dominar el mundo, puede con todo, arrasa con todo, no se cansa, no ve límites posibles para lograr lo que se proponga.

Hay algún ejemplo que nos pueda mostrar esta conducta.

El compositor Robert Schumann es un buen ejemplo que muestra como el trastorno bipolar es capaz de arrojar al individuo desde la genialidad hasta la apatía más absoluta. A los 23 años, en 1833, trató de quitarse la vida. Siete años más tarde, vivió una de sus épocas más felices y creativas. En 1844, cayó de nuevo en la más profunda depresión. Cuatro años después, volvía a estar alto, es decir, en otra etapa de euforia. Y en 1854 trató de suicidarse otra vez tirándose al río Rin, aunque le rescataron. Entonces fue internado en un psiquiátrico donde murió dos años después de una inanición que él mismo se impuso.

¿Alguna otra celebridad sufrió esta enfermedad?

Samuel Beckett, Scott Fitzgerald, Virginia Woolf, Ernest Hemingway y Lord Byron sufrieron un trastorno bipolar. ¿Más nombres? Edgar Allan Poe, Vincent van Gogh, Balzac, Gustav Mahler, Haendel, Charly Parker, Gauguin, Rosseti, Jackson Pollock… Datos como éstos han hecho pensar a muchos que la bipolaridad está asociada con la creatividad.

¿A qué porcentaje de la población afecta?

Se calcula que cerca del 1% de la población mundial es bipolar, lo que significa por ejemplo que en España hay unas 400.000 personas que sufren esta enfermedad.

¿Algún bipolar ha explicado lo que siente?

Michael Crawford es un joven bipolar que ha decidido explicar abiertamente en internet su enfermedad. Dice que pasa mucho tiempo sin poderse quitar de la cabeza la idea del suicidio, algo que todos los maníaco depresivos experimentan. Pero hay una ironía en esta enfermedad, a menudo se despierta la creatividad y la inteligencia.

¿Cómo es posible?

Michael Crawford: “Cuando me deprimo me aburre todo lo que hago. Nada es interesante… Sin embargo cuando estoy con hipomanía (manía moderada) me vuelvo muy imaginativo. Durante uno de esos periodos, inventé un nuevo método para comprimir imágenes gráficas de ordenador, y permanecía despierto todas las noches diseñando maneras para hacer que los ficheros fuesen todavía más pequeños. Me quedaba en vela creando complicados programas como un loco. En cambio, cuando entro en estado de manía más aguda, empiezo a pensar en verso. Esta es una de las formas por las que sé que entro en la fase de manía. Cuando estoy normal soy incapaz de componer una poesía, pero cuando estoy alto puedo hablar durante mucho rato en rima”

¿Qué cree que sucede en su interior?

Michael Crawford: Muchos de los bipolares estamos divorciados de la realidad. Lo que la gente no acierta a entender es que la realidad no es algo que nos suceda, sino algo que nosotros construimos. Y para recuperarse de una enfermedad como la manía depresiva uno debe aprender a construirse una realidad mejor y a agarrarse a ella aunque la fuerza de los propios sentimientos te empuje a volcarla.

¿Existen asociaciones?

Pilar García García tiene 51 años y a los 38 fue diagnosticada como bipolar. Actualmente ocupa la presidencia de la Asociación Bipolar de Madrid (está libre de síntomas). Dice que uno debe conocer su enfermedad, asumirla, pactar con ella, y conseguir conquistar una vida normal, llena de momentos de incertidumbre, pero también de instantes de dicha.

¿Qué ha descubierto en su caso? ¿Cómo eran sus padres?

Pilar García García: Mi madre iba a su bola. Era depresiva. A veces se encerraba en su habitación y toda la casa tenía que permanecer en silencio. Era la sensación constante de que pasaba algo. Mi padre estaba todo el día trabajando. No ponía un huevo en casa…

¿Alguna cosa más?

Ahora sé que la familia es uno de los focos que despierta las crisis, los conflictos familiares actúan como un foco perturbador. En mi familia hay antecedentes de enfermedades mentales.

En la manía o euforia, hay mucha gente que entra en un concesionario de automóviles y sale con un Mercedes que no va a poder pagar. Lo importante es darse cuenta de cuándo empieza y por qué empieza, los desencadenantes. Cuando estamos en la depresión no nos acordamos de la euforia y cuando estamos en la euforia no nos acordamos de la depresión. Entre los bipolares hay un componente muy grande de gente infantil, poco madura. Somos muy vulnerables, muy sensibles, muy perfeccionistas.

Esta enfermedad es sobre todo afectiva, es un trastorno afectivo. También le doy mucha importancia al hecho de haber declarado mi enfermedad, lo que es un modo de reconocerla. Mucha gente la lleva de forma clandestina y a mí me parece que es peor.

Ya sabemos que hay un desequilibrio bioquímico en el cerebro de estas personas, pero ¿habría otro modo de mirar esta enfermedad?

Una raíz psicogenealógica del trastorno bipolar es la falta de “integración de contrarios”. Una rama materna y una rama paterna que nunca se aceptaron realmente, una parte masculina y otra femenina que se repelieron como los polos opuestos de un imán. Lo que no es fuera, no tiene permiso de ser dentro y el fruto de ese árbol vive en su cuerpo lo que fue callado en anteriores generaciones. Muchas veces, los síntomas psicóticos son números de circo, teatralizaciones, de los secretos del árbol…

¿Se ha encontrado un tratamiento totalmente efectivo que cure para siempre la enfermedad bipolar?

No. Sin embargo se puede mantener a raya en la mayoría de los casos, con ayuda del litio, que es eficaz en la fase aguda de manía y en el tratamiento a largo plazo. Sin embargo, como ya se ha visto, puede tener efectos secundarios indeseables y en dosis altas es tóxico.

Entonces ¿qué se puede hacer?

Durante las fases de manía o depresión, es necesario el tratamiento farmacológico. Ahora bien, una vez superada la crisis, la metagenealogía puede constituir un remedio eficaz porque invita al autoconocimiento. El tratamiento farmacológico y el psicoterapéutico deben ser complementarios…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Relación entre la enfermedad y los secretos familiares

Causas emocionales de la obsesión por la limpieza y el orden excesivo

Woman Holding Broom and DustpanEl trastorno obsesivo compulsivo por la limpieza, es una de las afecciones irracionales de tipo neurótico que padecen en su mayoría las mujeres y que en particular provoca problemas emocionales, como miedos, inseguridad, fobias y complejos; y síntomas psicofísicos como fatiga, estrés, insomnio, problemas en las articulaciones, depresión, accidentes, sobrepeso, sedentarismo, falta de apetito sexual, irritabilidad, cefaleas, hipertensión y problemas vasculares.

Desarrollar un extremo sentido de la limpieza es contrario a la buena salud y el bienestar, aunque la higiene esté asociada con la prevención y el desarrollo de enfermedades.

Las causas de este trastorno se atribuyen a las características de la personalidad perfeccionista, obsesionada por el control y la disciplina; a la falta de atención o de afecto, al estrés, a factores culturales aprendidos y al tipo de trabajo rutinario de una casa, que no se ve ni se valora y que no deja mucho margen para la creatividad.

Esta actividad representa un conjunto de rituales y manías para hacer las tareas hogareñas diarias, que se repiten todos los días casi sin variantes; y que se transforman en la razón de vivir.

El pensamiento que predomina en estas personas es repetitivo, y el sentimiento es de preocupación, inquietud y angustia; pero esa actividad obsesiva compulsiva le sirve sólo para calmarse por breve tiempo, porque ni bien llegan a reparar en algún leve desorden o atisbo de suciedad, se produce un círculo vicioso y vuelven a sentir la misma sensación de malestar que antes, que las obliga a reiniciar los rituales de limpieza.

Existen cinco rituales compulsivos vinculados con las obsesiones:

1) Los de repetición: (como por ejemplo, contar los escalones).
2) Los de comprobación: (como comprobar varias veces si cerraron la puerta con llave o si apagaron el gas).
3) Los de acumulación: (como guardar objetos innecesarios).
4) Los de orden: (como no tolerar los cambios de lugar o de posición de los objetos del hogar).
5) Los de limpieza: (como la preocupación exagerada por la limpieza del hogar y personal).

La obsesión por la limpieza puede provocar, además de adicciones, estrés, conflictos familiares y de pareja, y obligar a la persona a realizar una rutina diaria rigurosa que si no puede cumplir le producirá malestar e irritación.

La fórmula para lograr limpiar la mente y controlar estas compulsiones es:

1) Tomar conciencia del trastorno.
2) Tratar de disminuir la auto-exigencia.
3) No seguir pautas fijas para actuar.
4) Tener otras actividades más placenteras.
5) Salir de la casa y tratar de realizarse como persona individual desarrollando nuevos intereses.
6) Hacer programa para el tiempo libre.
7) Hablar con los familiares del paciente.
8) Aprender a disfrutar de la casa y de los familiares.

Cierto nivel de orden y rigor en la conducta y el deseo de hacer las cosas bien, son rasgos ventajosos que pueden ser útiles en algunas circunstancias, pero cuando es tan exagerado que interviene en la actividad normal de una persona, es un signo de patología.

El tratamiento de una terapia cognitiva consiste en aplicar técnicas de control de la ansiedad, la práctica de la relajación para reducir el estrés y la posibilidad de evaluar la alternativa de un nuevo proyecto de vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “10 Pautas para eliminar nuestra basura emocional