¿A qué grupo de Almas pertenece a la tuya?

Todos tenemos alma. Algunos la tenemos muy presente y otros en apariencia parecen carecer de ella. Es fundamental conocerse y más aún, encontrar esa esencia vital que se encuentra en todos nosotros, pero ¿Qué clase de alma tienes y de dónde viene? Esa sería uno de los interrogantes para iniciar tu propia búsqueda.

El alma se mantiene siempre viva y es el cuerpo el que se desgasta y se marchita, pero nuestra pequeña chispa, sigue ahí después de este viaje.

Tres grupos básicos de Almas

Las almas que habitan La Tierra se dividen en tres grupos básicos: los nómadas, las almas viejas y las almas jóvenes.

Seguro que hay más clases de almas pululando por aquí, pero estos son los grandes grupos, los más mayoritarios y vamos a descubrirlos juntos. Las nómadas son almas que encarnan en La Tierra con un propósito concreto, no acumulan karma, nacen sin velo del olvido o lo pierden a lo largo de sus vidas, y tienen capacidades despiertas que el humano medio no posee, al menos de forma consciente. Estas almas nómadas una vez concluyen su tarea, vuelven a su lugar de origen y no vuelven a encarnar en este planeta. Las almas viejas por el contrario, son almas que han estado atrapadas en la rueda de la reencarnación durante cientos, quizás miles de años. Son almas que están en fase de concluir su experiencia en este mundo físico y están viviendo una de sus últimas encarnaciones, son almas que han pasado por todos los estados posibles de experiencia y solo les queda por pulir pequeños matices para concluir su viaje. Las almas nuevas son el grupo más amplio y está compuesto por aquellas almas que no han encarnado demasiadas veces y aún tienen que vivir muchos tipos de experiencias, algunas de ellas extremas, del tipo, rico-pobre, verdugo-víctima, amor-odio. La única diferencia entre viejas y jóvenes es la experiencia que llevan acumulada.

¿Cómo saber a que grupo perteneces?

Voy a describiros brevemente las características generales y a grandes rasgos de cada grupo, puede que te sientas identificado o no, quizá alguien que conoces te cuadre más, el caso es que somos 7.000 millones de almas por lo tanto es fácil que no te sientas identificado en ningún grupo, o quizás tengas un poco de alguno de ellos. No es ni mejor, ni peor, pertenecer a uno de estos grupos, también tenerlo medianamente claro te ayudará a conocerte un poco más e ir puliéndote para no caer repetidas veces en esos pequeños dramas con los que nos topamos habitualmente.

  • Nómadas: Son seres que no tienen arraigo aquí, por lo tanto desde niños es fácil que digan que sus padres no son sus padres, que ese no es su mundo o que vienen de X galaxia, por ejemplo. Son seres muy despiertos e inteligentes y no se sienten a gusto en según que ambientes y rápidamente son etiquetados como bichos raros. Sienten un casi perpetuo anhelo insaciable que se irá calmando según vayan descubriendo su misión. Desde niños no encajan con sus compañeros y normalmente son mal diagnosticados con síndromes como el TDH y por desgracia medicados. De adultos terminan por recordar quienes son y cual es su cometido, tienen una alta espiritualidad y se centran básicamente en eso que tiene que hacer creando pocos vínculos. Se sienten muy atraídos por todo lo alternativo, tanto en ciencia como en medicina, son altamente vanguardistas y les atrae mucho el arte y todo lo que tenga que ver con el pensamiento. Tienen facilidad para manejar las energías y contactar con las conciencias superiores. Finalmente son conscientes de que una vez finalicen su tarea no volverán, por ello muchos no forman familias, ni tienen descendencia. Muchos de ellos son etiquetados como índigos o cristal por sus capacidades y su falta de velo, pero la gran mayoría de ellos prefieren pasar desapercibidos y vivir en el total anonimato, centrados y conscientes del papel que deben desempeñar.  

  • Almas Viejas: Son seres altamente equilibrados, en una perpetua búsqueda de conocimiento. Tienen grandes capacidades para la expresión artística, las letras y la música, son muy sensibles y herméticos. Son muy sociables y gozan de una conversación muy rica, pero no son muy dados a estrechar lazos afectivos, suelen ser muy independientes y poco dados a ambientes familiares o sociales, en su interior guardan una especie de necesidad imperiosa por saber quienes son. Son muy espirituales, pero a su vez rechazan cualquier religión, no se sienten a gusto en ninguna ideología concreta, entienden perfectamente el funcionamiento de la sociedad en que viven y pasan de puntillas por ella. Les gusta pasar desapercibidos y desempeñan tareas que no requieran una implicación excesiva y les permita continuar su perpetua búsqueda. En algún momento de su vida, toman conciencia y se despierta en ellos la necesidad de la auto búsqueda, son altamente autodidactas y rechazan cualquier dogma, también son altamente vanguardistas y de ellos surgirán grandes y revolucionarios pensamientos filosóficos. Evitan los enfrentamientos, no son nada competitivos y sus egos suelen ser minúsculos. Se podría decir que están de vuelta y son conscientes de ello. 

  • Almas Jóvenes: Suelen ser altamente extremas, y sus vidas son un auténtico torbellino de experiencias. Suelen ser muy egocéntricos y muy competitivos. Se toman su existencia como si fuera la última, están altamente programados y dogmatizados, pueden ser muy religiosos, pero nada espirituales, tienen una ideología concreta y llevada al extremo. Gozan con actividades que requieran un esfuerzo físico y deportes de todo tipo. Están muy apegados a esquemas familiares o sociales, no saben estar solos. Son altamente extremistas y pasan fácilmente del amor al odio, no eluden los enfrentamientos directos y suelen repetir frecuentemente los mismos errores. Las almas jóvenes disfrutarán desempeñando cualquier tipo de función que esté altamente jerarquizada, son muy materialistas y valoran al resto por lo que poseen. Su búsqueda de conocimientos o de si mismos es casi nula, se sienten seguros en su zona de confort y no sentirán necesidad de ampliar horizontes a nivel mental o de pensamiento. Poco sensibles, entienden el amor o la amistad como una posesión más. Procurarán ser siempre el centro de atención y no escatimarán en recursos para lograrlo.

Si te ves reflejado en alguno de estos grupos enhorabuena, ahora deberías emprender la aventura del autoconocimiento, ya sabes que tu paso por esta realidad es solo un cúmulo de experiencias, trata de vivirlas sin acarrear demasiadas consecuencias kármicas y evita caer en tus propias trampas, disfruta del viaje y vive el momento. No caigas en los dramas que te proponga la vida y sortéalos de la mejor forma posible. El objetivo común es el conocimiento, acumula experiencias y no te regodees en ellas, fluye, vive y finaliza con éxito tu experiencia de vida.

*Si lo desea, puede leer la publicación: El alma entra en el feto a los 49 días por la glándula pineal -Doctor Rick Strassman-

El castigo de la indiferencia

La indiferencia es una forma de agresión psicológica.

Es convertir a alguien en invisible, es anularlo emocionalmente y vetar su necesidad de conexión social para llevarlo a un limbo de auténtico vacío y sufrimiento. Dicha práctica, como ya sabemos, abunda en exceso en muchos de nuestros contextos: la vemos en escuelas, en relaciones de pareja, familia e incluso entre grupos de amigos.

Falta de comunicación, evitación, hacer el vacío de forma expresa, frialdad de trato Podríamos dar mil ejemplos sobre cómo se lleva a cabo la práctica de la indiferencia, y sin embargo, el efecto siempre es el mismo: dolor y sufrimiento. El dolor de ese niño que sentado en un rincón del patio, ve como es ignorado por el resto de sus compañeros. Y el sufrimiento también de esa pareja que de un día para otro, percibe cómo su ser amado deja de mostrar la correspondencia emocional de antes.

Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. A su vez, lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte. Elie Wiesel

Nadie está preparado para habitar en ese vacío social donde los demás pasan a través nuestro como si fuéramos una entidad sin forma. Nuestras emociones, nuestras necesidades y la propia presencia están ahí y demandan atención, ansían afecto, respeto ser visibles para el resto del mundo. ¿Cómo afrontar esas situaciones?

La indiferencia, la invisibilidad social y el dolor emocional

La definición de la indiferencia es a simple vista bastante sencilla: denota falta de interés, de preocupación e incluso falta de sentimiento. Ahora bien, más allá de las definiciones de diccionario están las implicaciones psicológicas. Están, por así decirlo, esos universos personales donde hay ciertas palabras con más relevancia que otras. El término indiferencia, por ejemplo, es sin duda uno de los más traumáticos.

Así, hay quien no duda en decir que lo opuesto a la vida no es la muerte sino la falta de preocupación, y ese vacío absoluto de sentimientos que dan forma cómo no, a la indiferencia. No podemos olvidar que nuestros cerebros son el resultado de una evolución, ahí donde la conexión social y la pertenencia a un grupo nos han hecho sobrevivir y avanzar como especie.

Interaccionar, comunicar, ser aceptado, valorado y apreciado nos sitúa en el mundo. Esos procesos tan básicos desde un punto de vista relacional nos hace visibles no solo para nuestro entorno, sino también para nosotros mismos. Es así como conformamos nuestra autoestima, así como damos forma también a nuestra identidad. Que nos falten esos nutrientes genera serias secuelas, implicaciones que es necesario conocer. Veámoslos.

La indiferencia genera una fuerte tensión mental

Las personas necesitamos “leer” en los demás aquello que significamos para ellos. Necesitamos certezas y no dudas. Ansiamos refuerzos, gestos de aprecio, miradas que acogen, sonrisas que comparten complicidades y emociones positivas Todo ello da forma a esa comunicación no verbal donde quedan incrustadas esas emociones que nos gusta percibir en los nuestros a diario. El no verlas, el percibir solo una actitud fría, provoca ansiedad, estrés, y tensión mental.

Confusión

La indiferencia genera a su vez otro tipo de dinámica desgastante, a saber, se rompe un mecanismo básico en la conciencia humana: el mecanismo de acción y reacción. Cada vez que actuamos de una cierta manera, esperamos que la otra persona reaccione en consecuencia.

Si bien a veces esta reacción no es la que esperábamos, resulta muy difícil de comprender la ausencia total de ella. La comunicación se vuelve imposible y el intento por interactuar se hace forzado y desgasta. Todo ello nos confunde y nos sume en un estado de preocupación y sufrimiento.

Da origen a una autoestima baja

Al no obtener ningún tipo de respuesta, de refuerzo por parte de las otras personas, se corta cualquier retroalimentación que podamos tener. En las etapas de formación de la personalidad, esto puede repercutir gravemente en la autoimagen. Es probable que aquella persona que ha recibido indiferencia en estas etapas, llegue a creer que no vale la pena interactuar con ella, dando lugar a una fuerte inseguridad.

¿Cómo reaccionar frente a alguien que me trata con indiferencia?

Las personas, como seres sociales que somos y dotados a su vez de unas necesidades emocionales, aspiramos a establecer una relación de constante interacción con nuestros seres queridos: familia, amigos, pareja… Si en un momento dado empezamos a percibir silencios, vacíos, frialdad y despreocupación, nuestro cerebro (y en concreto nuestra amígdala) entrará en pánico. Nos avisará de una amenaza, de un miedo profundo y evidente: el de percibir que ya no somos amados, apreciados.

Lo más razonable en estas situaciones es entender qué sucede. Esa desconexión emocional siempre tiene un origen y como tal debe ser aclarado para poder actuar en consecuencia. Si hay un problema lo afrontaremos, si hay un malentendido lo solucionaremos, si hay desamor lo asumiremos e intentaremos avanzar. Porque si hay algo que queda claro es que nadie merece vivir en la indiferencia, ninguna persona debe sentirse invisible en ningún escenario social, ya sea en su propio hogar, en su trabajo, etc.

Asimismo, hay un aspecto que es necesario considerar. La indiferencia largamente proyectada sobre alguien en concreto o sobre un colectivo es una forma de maltrato. Aún más, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de California se demostró que este tipo de dinámica basada en la exclusión y en la despreocupación, genera dolor y angustia. Es un sufrimiento que trasciende nuestras emociones para llegar también a nuestro cuerpo.

Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen. Oscar Wilde

El último recurso: alejarse

Si luchar por esa relación, si invertir más tiempo y esfuerzo en esa o esas personas nos trae el mismo resultado, lo más sano será alejarnos. Si percibes que esas consecuencias perjudiciales  (agotamiento, baja autoestima) ya se están “instalando” en ti, es urgente que renuncies a tener una relación cercana con esas personas y busques proximidad con otros, para quienes sí seas importante.

Intégrate en grupos donde seas escuchado y se valore tu forma de ser. Romper con una relación de indiferencia te dará una nueva perspectiva del mundo y potenciará tu desarrollo.

*Si lo desea, puede leer el artículo: “Familia tóxica: el enemigo en casa“.

Carta de una mujer al Cuerpo que la contiene

Querido cuerpo:

¡Gracias!

Gracias por contenerme desde el momento en que decidí venir a esta gran aventura, porque sin ti nada de esto hubiera sido posible.

No recuerdo si te elegí, eso dicen, pero lo cierto es que no importa demasiado porque, desde el minuto uno, fuiste el continente perfecto, sin rendirte al acto traumático de abandonar el que entonces era tu medio natural, luchando desde el primer momento por la vida, para permitirme ser, estar, para gritarle a la vida: ¡Estoy lista!

Gracias por hacer tu parte de forma silenciosa, por encargarte de mantenerlo todo a punto, sin darte importancia, como si nada. 

Gracias por hacerme respirar aún en los momentos en que no había ganas, por realizar ese proceso alquímico de convertir lo que respiro, lo que como, lo que bebo en combustible para vivir.

Gracias por tus avisos, por tu dolor cuando erraba en forma de síntoma físico, por tu palpitar deprisa cuando me encontraba de frente con el amor, por tu sed cuando olvidaba hidratarme.

No siempre tuvimos una relación fácil (la ingratitud de la juventud, supongo). Y es que esos ojos que funcionaban tan bien (gracias también por ello), te miraban sin verte.

Perdona a mi joven ego por pensar que nunca eras demasiado perfecto. Que podría ser más bella, más delgada, más lisa… Perdona por sentir que no eras merecedor de las caricias. Perdona por culparte de no recibir un amor cuando ni yo misma me amaba. Perdón por esconderte y maltratarte, por los excesos, por los maquillajes…

Y mientras tanto, tú seguías sin fallarme, funcionando a pleno rendimiento, estirándote para dar cabida a la mujer que se estaba formando, preparándote por si, en mi libre albedrío, decidía prestarte para albergar otro cuerpo que un día contuviera otro ser.

Y a veces también te odiaba por ello, cada 28 días, pero tú seguías sin rendirte, seguías siendo igual de eficaz, seguías conteniéndome y permitiéndome vivir. ¡Gracias de nuevo!

Y con el tiempo descubrí que el problema no eras tú, sino yo.

Que era yo la que no estaba cumpliendo con mi misión, que tú eras perfecto y que era en otro lugar donde debía buscar el motivo de mi insatisfacción. Que castigarte, juzgarte, encerrarte no era sino la proyección de lo que estaba haciendo con mi alma, con mi esencia.
Que la ceguera, la ingratitud de estar viva, de tener la capacidad de amar y ser amada, de tocar y ser tocada, de maravillarme con las diferencias y de ser la diferencia, me estaba haciendo equivocarme. Que no estaba mirando en la dirección adecuada con esos ojos que tan bien veían.

Y hoy, que tan gastados funcionan menos bien, he aprendido a mirar, me he reconciliado con lo que soy. Y puedo verte mejor. Y ya no estás tan terso. Y ya muestras alguna cana. Y aparecen en ti las huellas de la vida, las marcas de cuando ambos contuvimos otra vida, las marcas de cuando decidía someterte a rigurosas dietas para acabar atiborrándote de alimentos que en poco ayudaban para tu buen funcionamiento, y que aún así tú conseguías procesar. Y ya no me parecen feas, y ya no me parecen desmerecedoras de amor; todo lo contrario.

Ahora te amo y me amo, amo el tándem que constituimos. Y sé que no es tarde. Sé que nuestra reconciliación es para siempre.

Empiezo a poner consciencia en ti: En la parte interna, en cada órgano que trabaja para que cada día pueda disfrutar de la vida, para que pueda crear mi vida. En la piel, no importa cuan bronceada esté, ni cuan lisa, ni cuan luminosa, porque sigue permitiéndome sentir las caricias, el sol, el viento, el calor y el frío; porque sigue siendo vehículo del amor. En mis sentidos, que me permiten deleitarme con aromas, saborear todo aquello que tú convertirás en combustible, dejarme llevar por la música o por el sonido del mar, ver la belleza que se esconde detrás de todo lo que me rodea, incluso detrás de mis propios ojos cuando miran la imagen en el espejo. En mis manos que me permiten escribirte, ganarme el sustento, acariciar a los que amo, acariciarme a mí. En mis piernas que me llevan, que me sustentan que me anclan a la tierra.

Y en esta consciencia no cabe otra cosa que la gratitud, la disculpa por los años de maltrato, el compromiso de cuidarte como tú lo llevas haciendo tantos años, más allá de la forma.

Se abre una nueva etapa, porque juntos en Amor, la vida se nos ofrece y la vamos a saborear.

  • Desconozco a la autora
  • Fuente: Reconexión Ancestral (Facebook)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cartas de drenaje para soltar emociones

Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia

La indiferencia llega a una relación de pareja de forma pausada pero implacable.

Es un silencio amargo donde habita la incertidumbre, la añoranza de lo que antes era cotidiano y cómplice, y que ahora nos falta. Porque lo contrario del amor no es el odio, sino ese sentimiento capaz de rompernos en mil fragmentos llamado indiferencia.

Las relaciones “mueren” por muchas razones, lo sabemos y no hay duda de que todas suponen una alta carga de sufrimiento para la que nadie está preparado. No obstante, podríamos decir que es precisamente ese vacío, esa actitud pasiva y fría de la otra persona respecto a nosotros lo que suele generar mayor desesperación y ansiedad.

El amor suele tener tres enemigos: la indiferencia, que nos quita el aliento poco a poco, la indecisión que nos impide avanzar, y la desilusión que lo termina todo casi al instante.

Cada uno de nosotros podemos reaccionar de un modo ante un rechazo o una traición  pero…¿Cómo afrontar el vacío emocional de la indiferencia? No es fácil, de ahí, que siempre se intente encontrar una razón, un porqué a ese distanciamiento afectivo. Aunque en realidad no siempre hay un motivo para el desamor, en ocasiones, simplemente, se apaga, se ahoga como un sol crepuscular que queda sin aliento…

La indiferencia ocasiona serios efectos secundarios

La salud de una pareja, como todo organismo vivo y necesitado de alimento vital, necesita reforzar su estructura, su relación. Todo ello se consigue mediante esos rituales cotidianos, orlados de complicidad, en los que se inscriben los gestos que nos conectan, las palabras que nos refuerzan, las caricias que nos reconocen y espacios comunes habitados por una necesitada cercanía física y emocional.

Ahora bien, en ocasiones, casi sin saber por qué, hacemos uso del silencio o de la no intervención delegando en el otro para que haga, diga y actúe. Empezamos a dar por sentados los sentimientos e incluso las respuestas a preguntas que ya no formulamos. Poco a poco, se priorizan pequeñas cosas y se descuidan grandes aspectos.

Si hemos de hablar de un experto en materia de relaciones afectivas es casi inevitable no nombrar a John Gottman y su teoría de los “4 jinetes del apocalipsis”, sobre las razones que llevan a una pareja hacia el abismo del distanciamiento.

No te extrañará saber que entre estos pilares, además de las críticas, el desprecio y la actitud defensiva, esté también “la indiferencia”, esa conducta evasiva que mira hacia otro lado, y que crea grandes abismos de incertezas. Todo ello, todo este vacío emocional y frialdad afectiva genera serias consecuencias del “indiferente” al “indiferenciado” que debemos conocer.

Consecuencias psicológicas de la indiferencia

Pero, ¿cuáles son entonces, las consecuencias a nivel psicológico de la indiferencia?

  • La actitud indiferente de nuestra pareja genera, por encima de todo, desconcierto y miedo. El amor entre dos personas necesita de la seguridad de unos afectos y unas costumbres con las cuales sustentar el propio vínculo.

  • Cuando nuestras expectativas sobre ese vínculo dejan de cumplirse, aparece la incertidumbre y el desasosiego. Dos dimensiones ante las que nuestro cerebro va a reaccionar con estrés y ansiedad emocional.

  • Cuando dejamos de recibir esa retroalimentación emocional, ese intercambio sutil y perfecto donde las respuestas del otro nos reafirmaban y fortalecían, quedamos como “paralizados”. Nos mantenemos a la espera, aguardando a que cambie la situación, algo tan agotador como destructivo

  • Si cometemos el error de interpretar la indiferencia como algo que “nosotros mismos hemos generado”, perdemos aún más el control de la situación. Nuestra autoestima decae y derivamos en un estado de indefensión muy peligroso.

Ya no siento dolor, ahora mi corazón está más yermo que nunca porque se ha resignado. Ahora solo siento indiferencia, que es la falta más absoluta y desoladora de sentimientos.

Cómo hacer frente al vacío emocional

Como suele decirse, la indiferencia mata, y aunque muchos la definan como una actitud pasiva que se abre paso poco a poco en una relación de pareja, en realidad, no es del todo cierto. El vacío emocional es un enemigo muy activo que debe identificarse de forma temprana para evitar que se instale y deshaga para siempre ese vínculo, esa unión con la persona que amamos, o bien con nosotros mismos al perder nuestra autoestima.

  • Una relación de pareja se mantiene siempre y cuando exista satisfacción personal a la vez que reciprocidad. Si nos sentimos bien, seremos capaces de invertir en el otro porque damos lo mismo que recibimos.

  • En el momento en que ese círculo armónico de reciprocidad se rompe, afecta de inmediato a la calidad del compromiso, a nuestra pasión y nuestra intimidad.

  • En una pareja, con uno solo que sea indiferente basta, y la indiferencia se intuye, se palpa y se sufre. De nada vale esperar a que las cosas mejoren, de nada vale hacernos falsas esperanzas. Hay que actuar.

En ocasiones, basta con hacer pequeños cambios, llegar a acuerdos para romper esa rutina en la que caen las relaciones de vez en cuando. Cualquier esfuerzo por salvar la relación es poco. No obstante, si somos plenamente conscientes de que no hay amor o que esa situación trae más sufrimiento que felicidad, será necesario poner distancia.

No merece la pena ser cautivos del desamor, de los sueños truncados de dos extraños que lo dieron todo y que al final, ese todo quedó en nada. La indiferencia duele y desconcierta, pero la cura el tiempo siempre y cuando seamos valientes para alejarnos cuando toca, cuando aún somos capaces de recordar que debemos cuidar de nosotros mismos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Sentir distancia es algo más que estar lejos

¿Cómo poner fin al terrorismo?

Comprende sus raíces. Porque el origen de la violencia, el odio, la guerra santa y el ánimo de venganza sangrienta está en todos y cada uno de nosotros. La violencia comienza en TI, amigo.

Ninguno de nosotros está apartado del río de la humanidad. Ninguno de nosotros somos individuos separados de la totalidad, sino parte de algo mayor; contribuimos al río, tenemos nuestro Ser en el río, y en ese sentido, somos responsables de la totalidad del río.

“Tú eres el mundo y el mundo es tú” -Krishnamurti-

La violencia comienza cuando nos separamos del río y de los demás, al menos en nuestra mente. Nos alejamos de nuestra vitalidad y nos definimos conceptualmente, reduciéndonos a una cosa. Bueno, malo. Correcto, incorrecto. Cristiano, judío, ateo. Creyente, no creyente. Un éxito, un fracaso. Indio, americano, australiano. La verdad se convierte en un arma. Tomamos partido. Creemos que hay otros.

Olvidamos nuestra naturaleza compartida, que todos somos hermanos y hermanas, una misma fuerza vital en movimiento, la misma consciencia, el agua de la Vida.

Internamente nos ponemos en guerra con nuestros propios pensamientos, con nuestros propios sentimientos. Nos alejamos de nuestro dolor, de nuestra duda, de nuestro miedo, de nuestros anhelos, los llamamos “negativos” omalos”. Nos dividimos en dos, el “yo bueno” contra el “yo malo”, el santo contra el pecador, la luz contra la oscuridad, lo sagrado contra lo profano. Podemos incluso tratar de “deshacernos” de o “aniquilar” nuestra tristeza, nuestra duda, nuestro miedo, nuestros impulsos sexuales, nuestros pensamientos ‘impuros’. El comienzo del genocidio.

Dentro. Todo comienza dentro.

Lo que rechazamos en nosotros mismos terminamos rechazándolo en los demás. Lo de “aquí” se convierte en lo de “allá fuera” en un abrir y cerrar de ojos. Sus imperfecciones. Sus defectos. Sus dolores, sus alegrías, sus dudas, su debilidad; son realmente nuestros. Sus pensamientos extraños, sus sentimientos “erróneos” o “vergonzosos”, sus tinieblas, sus pecados; en realidad son nuestros. Tratamos de cambiarlos, arreglarlos, salvarlos. Los juzgamos, los humillamos, les tenemos lástima, les tememos. En nuestra frustración, podemos hacerles daño. En nuestra rabia, podemos incluso matarlos. Al buscar la totalidad, pasando por alto que eso es lo que somos, al olvidar el amor que nos compone, podríamos destruir todo y a todos los que nos rodean. En nombre de la “libertad”. En el nombre de “Dios”.

La forma de acabar con el terrorismo es verlo, entenderlo, cortarlo de raíz. Mira cómo la guerra comienza dentro. Observa cómo la violencia empieza en cada uno de nosotros.

Cada vez que hacemos a un lado un pensamiento o un sentimiento, cada vez que los deshonramos, que los culpamos; cada vez que le damos la espalda a nuestra ira, a nuestra tristeza, a nuestra duda, a nuestro miedo; cada vez que juzgamos o atacamos a alguien en lugar de enfrentar nuestro propio trauma aún sin resolver, esparcimos las semillas del terror. Sin embargo, cada vez que abrimos nuestros corazones y hacemos espacio para aquello que nos está incomodando; cuando traemos una atención amable y curiosa al dolor que sentimos dentro, cuando respiramos justo en lo que desearíamos destruir, recordamos nuestra inmensidad, nos volvemos a poner en contacto con el amor que arde dentro, y nos volvemos parte de la solución, del río.

Y entonces, porque hemos respirado ahí, quizás la humanidad tenga una oportunidad.

  • Autor: Jeff Foster

*Si lo desea, puede leer la publicación: El círculo de la vida no elige “bandos” 

Explora tu lado oscuro para recuperar el control sobre ti mismo

¿Tienes sentimientos que detestas?, ¿haces cosas de las que te avergüenza hablar?, ¿hay una parte de ti que te gustaría eliminar?, ¿deseas cosas que odias reconocer

Todos tenemos un lado oscuro al que nos da miedo enfrentarnos. Tu lado oscuro no entiende de buenas intenciones, de compromisos, de hacer lo que se supone que hay que hacer. Se mantiene oprimido, pero creciendo, buscando la manera de salir.

Explorar tu lado oscuro te permitirá recuperar el control sobre ti mismo, entenderte y conocerte.

¿De qué se alimenta tu lado oscuro?

El lado oscuro de tu mente se alimenta de miseria y autodestrucción, de todo eso que te niegas a ti mismo, de esos deseos que no se consiguen materializar.

Tus necesidades no satisfechas producen emociones negativas que lo alimentan. Si no consigues darle salida a esas necesidades, esas emociones negativas seguirán haciendo crecer lo peor de ti y te harán creer que esa es la verdadera versión de ti mismo o puede que incluso, la única.

No alimentar esa parte oscura de tu mente es la única manera de controlarlo.

Sin embargo, hay muchas cosas que sabes que no debes hacer porque son malas para ti y aún así las haces. Sabes que no debes fumar, que no debes pasarte con las grasas, que no debes gritar a tu pareja o a tus hijos, que no debes alimentar discusiones inútiles que no llevan a ningún sitio… Pero lo haces igualmente.

A tu lado oscuro tampoco le bastan las buenas intenciones. O tomas medidas y dejas de alimentarlo o se apoderará de lo mejor de ti.

¿Qué necesita tu lado oscuro?

Para dejar de alimentar tu lado oscuro es necesario que conozcas qué es lo que más le gusta. Éste se alimenta de los apegos psicológicos negativos, esos sentimientos que hacen que te aferres con fuerza a un estado anterior que te crea angustia.

Estos apegos negativos te impiden sentirte seguro, equilibrado y fuerte. Se expresan a través del rechazo, la humillación, la traición, el sentimiento de inutilidad y de fracaso.

Toda esa negatividad alimenta la parte más oscura de tu psique, la cual crece con tus sentimientos, pensamientos y comportamientos negativos, con la influencia de la gente tóxica que hubo y hay en tu vida.

Cada vez que algo negativo ocurre en tu vida o cada vez que recuerdas algo que no te gusta, sale a relucir tu lado más oscuro, que se aferra a esa negatividad como si tuviera derecho a ello, como si no hubiera más salida. Entonces, más miseria, autodestrucción y negatividad atraes para alimentarlo.

¿Cómo hacer frente al lado oscuro?

La solución para hacer frente al lado oscuro de la mente es entrenarlo conscientemente. Hay cosas que no se pueden eliminar, pero a las que sí se puede hacer frente, familiarizándose con ellas.

El mayor desafío es profundizar en la mente e iluminar todo lo que se oculta en ella.

El lado oscuro oculta mucho más que deseos incumplidos, aspiraciones frustradas o ilusiones rotas. Pero solo uno mismo puede sumergirse en él y explorar.

Cada vez que surja la negatividad en tu vida, cada vez que sientas que algo tenebroso intenta apoderarse ti, es cuando tienes que intentar descubrir por qué, sin avergonzarte.

Tienes que aceptar que hay un lado oscuro de tu mente que está ahí, y que no se va a esfumar solamente porque quieras reprimirlo. La represión solo lo hará más fuerte, y con más fuerza explotará en cuanto tenga la oportunidad.

Sé valiente. Sé honesto contigo mismo y trata de liberar esa negatividad.

La meditación puede ayudarte. También el coaching puede ser útil. Incluso, a través del arte puedes sacar lo peor que oculta tu mente, canalizando esa negatividad. 

Sólo sabiendo lo que oculta tu lado oscuro podrás recuperar el control de tu vida y aprender a manejar la negatividad para que no te domine.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones“. 

El rechazo es la herida emocional más profunda

Hay heridas que no se ven pero que pueden arraigarse profundamente en nuestra alma y convivir con nosotros el resto de nuestros días.

Son las heridas emocionales, las huellas de los problemas vividos en la infancia y que determinan en ocasiones como será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es la del rechazo porque quien la padece se siente rechazado en su interior, interpretando todo lo que sucede a su alrededor a través del filtro de su herida, sintiéndose rechazado en ocasiones aunque no lo sea.

Origen de la herida emocional del rechazo

Rechazar significa resistir, despreciar o denegar, lo que podemos traducir en no querer algo o a alguien.

Esta herida nace del rechazo de los padres hacia su hijo o en ocasiones, del sentirse rechazado por los progenitores, sin haber intención por parte de éstos.

Ante las primeras vivencias de rechazo se comenzará a crear una máscara para protegerse de este sentimiento tan desgarrador que va ligado a la infravaloración de uno mismo y que se caracteriza por una personalidad huidiza según las investigaciones llevadas a cabo por Lise Bourbeau. Así la primera reacción de la persona que se siente rechazada será huir por lo que no es raro que siendo niños se inventen un mundo imaginario.

En los casos de sobreprotección, más allá de la faceta superficial enmascarada de amor, el niño se percibirá como rechazado pues no es aceptado como es. El mensaje que le llega es que sus capacidades no son válidas y por eso tienen que protegerlo.

Cómo es la persona que tiene la herida del rechazo

A partir de las heridas emocionales sufridas en la infancia se conforma una parte de nuestra personalidad. Por ello, la persona que padece la herida del rechazo se caracteriza por infravalorarse y buscar la perfección a toda costa. Esta situación la llevará a una búsqueda constante del reconocimiento de los otros que le costará saciar.

Según Lisa Bourbeau, será con el progenitor del mismo sexo con el que más presente se hará esta herida y ante el que la búsqueda de amor y reconocimiento será más intensa, siendo muy sensible a cualquier comentario que proceda de él.

Las palabras “nada”, “inexistente” o “desaparecer” formarán parte su vocabulario habitual, confirmando la creencia y sensación del rechazo que tiene tan impregnada. De este modo, es normal que prefiera la soledad porque si recibe mucha atención habrá más posibilidades de ser despreciada. Si tiene que compartir experiencias con más gente, intentará pasar de puntillas, bajo el caparazón que se contruye, apenas sin hablar y si lo hace, tan solo será para infundirse valor a si misma.

Además, vive en una ambivalencia constante porque cuando es elegida no se lo cree y se rechaza a sí misma e incluso llega a sabotear la situación y cuando no lo es, se siente rechazada por los demás. Con el paso del tiempo, la persona que padece la herida del rechazo y no la sana, puede volverse rencorosa y llegar al odio, fruto del intenso sufrimiento vivido.

A mayor profundidad de la herida del rechazo, mayor probabilidad hay de ser rechazada o rechazar a los demás. 

Sanar la herida emocional de rechazo

El origen de cualquier herida emocional proviene de la incapacidad de perdonar aquello que nos hacemos o nos hacen los demás.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, mayor será el rechazo hacia si mismo o hacia los demás, el cual puede ocultarse tras la vergüenza. Además, habrá mayor tendencia a la huida, pero ésta tan solo es una máscara para protegerse del sufrimiento generado por esta herida.

La herida del rechazo se sana prestando especial atención a la autoestima, comenzando a valorarse y reconocerse por si mismo sin necesitar la aprobación de los demás. Para ello:

  • Un paso fundamental es aceptar la herida como parte de uno mismo para poder liberar todos los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento no podremos trabajar para sanarlo.

  • Una vez aceptada, el siguiente paso sería perdonar para liberarse del pasado. En primer lugar a nosotros mismos por el trato que nos damos y en segundo lugar a los demás, porque las personas que nos han herido probablemente también padezcan algún profundo dolor o una experiencia hiriente.

  • Comenzar a cuidarse con amor y priorizarse. Prestarnos atención y darnos el amor y el valor que merecemos es una necesidad emocional imprescindible para seguir creciendo.

Aunque no podemos borrar el sufrimiento vivido en el pasado, siempre podemos aliviar nuestras heridas y ayudar a que cicatricen para que su dolor desaparezca o al menos se alivie. Porque de acuerdo con lo que dijo Nelson Mandela de alguna manera somos capitanes de nuestra alma.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El Proyecto Sentido de nuestra vida, diferentes tipos de partos e hijos” 

Cómo alcalinizar el cuerpo con los 3 pilares básicos

alimentos-alcalinosEl equilibrio del pH en la sangre y tenerle alcalino es algo vital para poder evitar enfermedades teniendo el sistema inmune fortalecido y hablamos de muchas enfermedades entra las que está el cáncer.

Tener un cuerpo alcalino es la base de la salud unida también por supuesto a las emociones. Si tenemos acidez en el organismo no tenemos un sistema inmunitario capaz de defenderse de las enfermedades y además la acidez es la causa primaria del cáncer. Como ya hemos dicho muchas veces en esta web, esto es algo que descubrió el bueno de Otto Warburg que fue premio nobel en el año 1931.

Hoy vamos a ver cómo alcalinizar el cuerpo ya que para alcalinizar el organismo hay 3 aspectos clave en los que hay que centrarse y que son los que determinan el pH de nuestro cuerpo:

  1. La alimentación

  2. El estado mental (nivel de estrés, ansiedad, etc…)

  3. El ejercicio físico

De todo ellos quizás el más determinante es la alimentación y no es de extrañar que con los avances de la ciencia cada año haya más casos de cáncer en lugar de menos debido a la nefasta alimentación ácida que se sigue en general en la sociedad actual en la que vivimos.

La alimentación

Nosotros tenemos a nuestra disposición los alimentos ácidos, los neutros y los alcalinos y solo de nosotros depende consumir unos u otros.

Aquí puedes ver una lista de los alimentos alcalinos, ácidos o neutros. (Click en el enlace azul)

Seguir una alimentación alcalina es básicamente hacer lo siguiente:

  • Consumir grandes cantidades de vegetales y frutas orgánicas

  • Optar por los alimentos crudos, como los vegetales y los licuados de frutas y hortalizas para aprovechar sus vitaminas, minerales y enzimas

  • Evitar los alimentos procesados, cargados de sustancias acidificantes y perjudiciales como colorantes y productos sintéticos

  • Evitar los alimentos que contengan azúcares y harinas blancas refinadas (Alimentos procesados, pan blanco, bollería, dulces elaborados con azúcar blanca etc…)

  • Evitar las carnes y los lácteos, que son alimentos altamente acidificantes

  • Cocinar al vapor, hervido, a la plancha o al horno y evitar las frituras que también son ácidas

  • Consumir básicamente productos de origen vegetal

  • Beber bebidas alcalinas, como el agua con limón y/o bicarbonato, además de los mencionados jugos de vegetales

  • Evitar el alcohol en grandes cantidades y las drogas

  • Optar por los alimentos integrales siempre que tengamos opción. (ejemplo escoger pan integral en lugar de pan blanco, arroz integral en lugar de arroz blanco etc…)

En definitiva para poder aprender a alcalinizar el organismo podemos decir en el aspecto de la alimentación, que se trata de consumir alimentos naturales y alejarnos de todo lo químico, refinado o que haya sido tratado por la industria alimentaria para abaratar costes y producir a gran escala o industrialmente.

En aspecto mucha gente y de hecho la mayoría de la humanidad, tiene costumbres muy arraigadas desde pequeños, como puede ser con el consumo de carne, el de la leche de vaca, el queso, el pan o el arroz blanco etc…Todos estos alimentos que acabamos de mencionar son alimentos ácidos, que deterioran el sistema inmunológico.

Las alternativas a los alimentos ácidos son muchas y vamos a poner un ejemplo muy claro. La quinoa contiene mucha más proteína que la carne y además contiene muchos más aminoácidos esenciales.

Es un tema de costumbres y de que en esta sociedad se promueve una alimentación ácida, por un lado porque al sistema le interesa tenernos enfermos zl ser un gran negocio, para después vendernos sus medicamentos y por otro porque todo lo que sea abaratar costes en la industria alimentaria bienvenido sea, aunque ello tenga consecuencias nefastas en nuestros organismos. La gran cantidad de sustancias sintéticas y modificadas (refinados) que contienen los alimentos perjudican notablemente nuestras capacidades de autosanarnos.

El factor emocional y el pH

Está demostrado que estar sometido a altos niveles de estrés disminuye el pH de nuestro cuerpo o lo que es lo mismo, produce acidez en el organismo.

Así mismo, tener un estado mental cargado de rencores, ira, sentimientos de culpa, ansiedad y todo lo que tenga que ver con no tener un buen equilibrio emocional, se sabe que también influye en nuestro pH y por tanto en nuestra salud en general.

Las prácticas como la meditación son de gran ayuda, así como otras técnicas como el yoga, el Reikiya que son actividades que ayudan a calmar nuestro estado mental aliviando mucho el estrés y la ansiedad y los factores negativos que inciden directamente también en nuestro cuerpo.

No es complicado encontrar dos momentos al día para practicar meditación, siendo lo ideal practicarla 20 minutos por las mañanas y otros 20 minutos en la tarde.

El estrés es uno de los factores que más daño producen en el sistema inmunitario y podemos observarlo fácilmente cuando vemos que es en etapas de estrés o de mucha preocupación por algún problema que nos surja, cuando caemos enfermos.

Es muy importante encontrar un equilibrio emocional y despejar lo más posible nuestra mente de preocupaciones y de ansiedad, y es ahí donde las prácticas como la relajación y las técnicas para buscar la paz interior como la meditación nos ayudan mucho realmente.

Cómo alcalinizar el cuerpo naturalmente con ejercicio

Cuando hacemos ejercicio ponemos en marcha nuestro sistema linfático y oxigenamos la sangre. La acidez en el organismo, en un tejido o en un órgano determinado proporciona el medio idóneo para la aparición de los tumores ya que se produce una carencia de oxígeno en el medio.

Con el ejercicio físico y especialmente con el ejercicio aeróbico o cardiovascular oxigenamos nuestro organismo y especialmente cuando lo realizamos al aire libre y en plena naturaleza.

El ejercicio físico produce alcalinidad en nuestro cuerpo y ayuda a eliminar las sustancias ácidas y las toxinas que se acumulan en nuestro cuerpo.

Además de esto incide directamente en nuestro estado de ánimo, lo cual acabamos de ver que también es muy importante que sea al correcto para no promover un medio ácido.

Cuando sudamos expulsamos ácidos en el organismo por medio de los poros de nuestra piel y es una de las mejores maneras de eliminar los ácidos que tenemos.

El sistema linfático es un sistema que es circulatorio y secundario que en paralelo trabaja con el sistema cardiovascular. Trabaja a través de una red de ganglios linfáticos, capilares y vasos que transportan un líquido que se llama linfa y que es claro y alcalino.

Con el ejercicio retiramos los fluidos de los tejidos para devolverlos a la sangre y eliminar todas las sustancias ácidas como toxinas, bacterias y desechos expulsándolos del organismo.

La linfa se encarga también de administrar nutrientes en las células y además ayuda en el intercambio de oxígeno y de dióxido de carbono. Se encarga de ayudar al sistema inmunitario desplazando los glóbulos blancos por el organismo.

El ejercicio físico es esencial para poder activar el sistema linfático y para conseguir un cuerpo más alcalino y poder mantenerlo de ese modo.

Es necesario activar el sistema linfático para que no se ralentice y no pueda enviar el oxígeno fresco y el combustible para las células.

Además cuando acumulamos ácido en el cuerpo, este lo que hace es retener líquido para neutralizar el ácido y esto nos expone a padecer enfermedades.

El sistema linfático por tanto es clave para poder mantener un organismo alcalino y expulsar las sustancias nocivas del organismo así como para poder oxigenar correctamente las células.

El ejercicio aeróbico es aquel que se mantiene a una intensidad moderada durante un tiempo relativamente largo. Lo ideal es practicar la carrera, bici o andar a un ritmo moderado durante más de 30 minutos.

Si se practica además en un ambiente natural la oxigenación del organismo será mucho mayor.

Los Valores del pH

Cualquiera puede medirse el pH usando unas tiras que nos venden en la farmacia y que reaccionan en contacto con la orina o bien con la saliva.

Un nivel de pH de 7,6 en el organismo es el valor ideal y ligeramente alcalino y que se consigue siguiendo las pautas mencionadas.

Cuando tenemos un pH de entre 7.0 y 7.3 nuestro cuerpo no está ni ácido ni alcalino (neutro).

Cuando el pH en la sangre está en 6.4 significa que el cuerpo tiene 10 veces más acidez de la recomendada y si se alcanza un pH de 6.1 el cuerpo entonces tiene 20 veces más acidez de la ideal.

Si tenemos un pH de 5.5 tenemos un cuerpo 100 veces más ácido de lo saludable y si tenemos un pH de 4.9 tendríamos un organismo 200 veces más ácido de lo aconsejable y las enfermedades estarán a la orden del día en la persona que tenga esos valores.

Te recomendamos la entrevista a R. L, un científico independiente, nutricionista, médico naturista e investigador que nos habló de las cosas que nos ocultan y de cómo tener una buena salud.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Pueden trabajar juntas la medicina convencional y la natural?

Los ojos y sus conflictos emocionales (Descodificación Biológica)

ojo universoSe dice que los ojos son el espejo del alma, entonces… ¿Qué dicen mis ojos en relación a mis problemas…?

LOS OJOS Y SUS CONFLICTOS

Representan mi capacidad de ver, y cuando tengo problemas con ellos significa que hay algo que no quiero ver o que quiero ver y no veo, ya sea en nosotros o en la vida, pasada, presente o futura.

¿Qué he visto o estoy viendo que no quiero ver? ¿Qué quiero ver y no veo? ¿Niegas algo que sucede en tu presente? ¿Qué es lo que no quieres enfrentar? ¿Tienes miedo de contemplar el presente o el futuro? Si pudieras ver con claridad, ¿qué verías que ahora no ves? ¿Puedo ver lo que estoy haciéndome a mí mismo?

EL OJO IZQUIERDO (En una persona diestra):

Tiene relación con la imagen que tengo o que doy, de mí mismo. Dirige el movimiento, mira a los enemigos, mira a lo lejos para disparar, es el ojo que me defiende del peligro, el que me avisa de alguna amenaza cerca.

EL OJO DERECHO (En una persona diestra):

Tiene relación con mis colaterales. Memoriza, compara los rostros conocidos y desconocidos, mira a mis amigos, está relacionado con mis padres, mis hijos, mis prójimos, mis amigos, mi identidad, representa el reconocimiento que doy a los demás, es el ojo que demuestra mis afectos.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento algún problema en alguno de mis ojos, significa que no quiero ver algún conflicto relacionado con el ojo correspondiente (o quiero ver algo que no veo). Puede ser un problema presente (ver de cerca) o bien un problema a futuro (ver de lejos). Soy una persona muy aprehensiva y muchas cosas me hacen sentir miedo.

Resentir:
No quiero ver más allá, no quiero pensar en el futuro. No quiero ver lo que realmente estoy viviendo. Prefiero ver hacia otro lado.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?
Representan la capacidad de ver con claridad: el pasado, el presente y el futuro.

¿Cómo libero esa emoción biológica?
Acepto que la vida es como es y negándome a verlo no ganaré nada. Vivo en coherencia con alegría. Amo todo lo que me ocurre, sea bueno o malo (Ya que en realidad no sabemos qué será mejor para nosotros). Acepto que de mí depende sanar mis ojos.

Conflictos de las diferentes partes del ojo:

  • RETINA: “No quiero imprimir lo que he visto”

  • LENTES (Cristalino): Miedo en la nuca, la presa perseguida.

  • CÓRNEA: Función de protección y enfoque “He perdido contacto visual con…” En fase de estrés se produce úlcera y en fase de recuperación hay inflamación.

  • CUERPO VÍTREO: Su función es amortiguar ante traumas. Da forma al ojo.

  • CONDUCTOS LACRIMALES (úlcera): “Querer ser/no ser visto”.  “No poder asimilar/confiar en uno mismo”.

  • PÁRPADO: Motricidad. “No podemos ver sin ser vistos” Afecciones de los ojos.

  • IRRITACIÓN: Algo de lo que veo me irrita. El mundo que veo a mí alrededor me irrita. Deseo no ver esta situación que me molesta.

  • QUERATITIS: Estoy muy molesto, tengo rabia por algo que vi.

  • SEQUEDAD: Veo a todos con furia, porque no son como quiero que sean, porque no hacen lo que quiero que hagan. Me niego rotundamente a ver con amor. Prefiero morirme que perdonar. Estoy despechado y dolido.

  • ORZUELO: He visto algo sucio. Vi algo que me dio rabia. Sólo me gusta ver cosas que me interesan.

Es momento de que seas consciente de que nada cambiará en tu vida, aunque rehúses ver la verdad cerrando los ojos. En lugar de creer que puedes perder a alguien o a algo, sería más sensato que le hicieras frente a la situación y la arreglaras. Si eres del tipo de persona que crees que viéndolo todo no tendrás derecho a equivocarte, debes saber que esta creencia no es buena para ti. No hay experiencias sin errores y no hay evolución sin experiencias.

Se dice que los ojos son el espejo del alma.

Esto significa que cualquier problema en ellos es un mensaje que te indica que no vas en la dirección necesaria para que tu alma realice tu plan de vida. Debes aceptar la idea de que no es normal ni hereditario tener una vista que disminuya. Si utilizas a menudo una de las expresiones antes citada, observa el miedo que te invade en el momento de utilizarla, y descubrirás qué creencia está afectando tus ojos.

PRINCIPALES PROBLEMAS OCULARES

  • DALTONISMO: No poder/querer ver un color por estrés. Ejemplo: asocio el rojo con la sangre, la muerte, los comunistas… algo que no quiero ver o me causa estrés.

  • GLAUCOMA: Quiero acercar hacia mí una cosa. Lo he perdido por poco.

  • PRESBICIA (Cristalino): No quiero ver lo que tengo delante. Rechazo acomodarme.

  • CATARATAS: No quiero ver lo que hay delante de mi. Miedo por la espalda. No acomodarme.

ASTIGMATISMO: “Quiero transformar una parte de la realidad”.

Este problema ocular es ocasionado por una variación en la curvatura de la superficie del ojo, lo que da como resultado una visión distorsionada de los objetos cercanos.

El astigmatismo revela problemas entre la vida interior y la vida social. Este problema lo experimenta la persona que no ve las cosas de la misma manera que los demás. Tiene dificultad para ver las cosas de manera objetiva. El hecho de que su manera de pensar no esté de acuerdo con el entorno le ocasiona conflictos interiores. Le cuesta más trabajo aceptar un cambio proveniente de otro que uno surgido de sí mismo. Le resulta difícil ver que un cambio es adecuado y positivo si éste le es impuesto por otra persona. Sin embargo, si este cambio es idea suya, se adaptará sin problemas. Suele ser una persona que se siente herida con mucha facilidad.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento astigmatismo, significa que estoy viviendo un conflicto de ira permanente.

  • Conflicto de miedo a aceptarme tal como soy.

  • No me acepto tal cual soy.

  • Soy una persona curiosa y con una gran necesidad de saberlo, verlo y conocerlo todo.

 Resentir:

“Busco respuestas en el exterior y no en el interior”. “Quiero transformar una parte de la realidad”. “Quiero reconocer mi belleza o lo bueno que soy”. “Quiero liberarme de mis padres”. “Me gustaría que mi realidad fuera diferente”. “Quiero esconder algo (personalidad, sentimientos…)”. “Solo puedo contar conmigo”. “No acepto del todo cómo soy”. “Rechazo ver mi realidad”. “Mi imagen ideal está lejos de la realidad, prefiero no ver los detalles”.

Ejemplo: A mi madre todos la ven como increíble, amable, amorosa, perfecta, pero yo no quiero parecerme a ella, quiero ser diferente, quiero a mi madre pero a la vez la detesto. Todo esto me lleva un sentimiento de autosuficiencia, de “yo puedo sin ella, yo puedo solo”. Por lo tanto, sólo puedo contar conmigo mismo.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?: Problemas con el «yo». Temor a verse realmente.

MIOPÍA: “El peligro está cerca y viene por detrás. Alguien lo sabe” “No quiero ver lo que está lejos” “Miro de cerca para que algo no se me escape. Se me escapó por poco”

Ejemplo: Alguien a quien engañaron por la letra pequeña de un contrato.

Es una anomalía visual en la cual, el ojo es incapaz de enfocar objetos lejanos. El ojo miope tiene la vista corta. Sólo ve con claridad los objetos cercanos y percibe con dificultad los lejanos.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

  • Vivo con temor a un peligro que se acerca (real o simbólico, da igual que haya sido en el pasado o Transgeneracional).

  • Suelo ser una persona que si bien confía en su futuro, tiene el pensamiento permanente de que algo malo puede suceder o venir a cambiar mi felicidad y tranquilidad, mi presente, del que sí disfruto.

Resentir:

“Tengo que ver bien de cerca, el peligro está cerca, viene por detrás” “Debo tener buen ojo”. “Pensar a futuro me molesta”. “No soporto que alguien querido se haya ido lejos”. “No quiero ver lo que viene”. “Huyo de lo que podría pasar”.

Cuando se presenta la miopía, que usualmente es durante la adolescencia o la juventud, puede deberse básicamente a dos hechos concretos: Me siento en peligro por alguna circunstancia que me rodea. No quiero ver (aceptar, tolerar, comprender) lo que está más lejos.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

  • Miedo al peligro que viene de cerca, pero no veo, viene cuando menos me lo espere.

  • Miedo al futuro, a crecer, a las responsabilidades, a tomar decisiones.

HIPERMETROPÍA: “El peligro está lejos (espacio o tiempo)” “No quiero ver lo que está cerca de mi”
La hipermetropía es un trastorno ocular. El hipermétrope sólo distingue los objetos a una distancia anormalmente grande porque los rayos luminosos paralelos se cruzan en la parte trasera de la retina.

La persona que sufre este trastorno visual tiene miedo de ver de cerca lo que sucede en su vida. Quiere tomarse bastante tiempo para reflexionar antes de intentar algo. También tiene dificultad para ver todos los detalles de una situación dada porque no confía en poder manejarlos.

El mensaje que te envían tus ojos por medio de este trastorno es que ha llegado el momento de que te acerques a la gente y a las situaciones sin miedo de no poder controlar lo que ocurra. Tus miedos te impiden vivir muchas experiencias que podrían ser enriquecedoras. Ves pasar la vida en lugar de vivirla realmente.

QUERATOCONO: Alteración de la curvatura de la córnea.

He  vivido un conflicto en el cual yo he deseado o he logrado realmente que las personas a mi alrededor no vean lo que hay en mi interior. No quiero que vean que soy débil, flojo, enojón, vulnerable, amable, duro, etc. Intento que no me vean tal cual soy y me la vivo fingiendo ser quien no soy.

Resentir:

“No quiero que los otros vean lo que hay en mi interior”. “No debe verse desde el exterior lo que hay en el interior”.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

  • Miedo a ser como soy por miedo a ser rechazado.

  • Miedo a mostrar mis debilidades.

  • Incapacidad de revelar mis sentimientos.

  • Obsesión por ocultar algo de mi personalidad.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?: Miedo. Inseguridad.

CONJUNTIVITIS: Conjuntivitis es la inflamación de la capa conjuntiva, membrana mucosa que recubre el interior de los párpados y que se extiende a la parte anterior del globo ocular.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento conjuntivitis, quiere decir que estoy viviendo o he vivido un conflicto emocional, gracias al cual he dejado de ver algo o a alguien importante para mí. Me he separado de ver algo o a alguien que me interesaba.

Resentir:

“Sólo veo aquello que me gusta”. “Ya no veo a la persona que amo”. “Ya nadie me protege de lo que veo”. La conjuntivitis está muy relacionada con actitudes de enfado y frustración con lo que se ve en la vida.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

Rabia y frustración por lo que se ve en la vida, molestia o dolor por dejar de ver algo o a alguien.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones

El círculo de la vida no elige “bandos”

el-circulo-de-la-vidaEn todo el mundo y en las noticias de todos los días, vemos gente matando gente.

Las personas de un “bando” matan a las personas del otro “bando”. Ambos “bandos” afirman que tienen la razón. Cada “bando” se aferra a su dolor pasado, cada “bando” se niega a ser el primero en ceder, utilizando todas las justificaciones que hay en el mundo para explicar porqué no pueden hacerlo y porqué no lo harán. Un trágico cuento, tan viejo como la humanidad misma.

¿Cuándo despertaremos al hecho evidente de que todos somos la misma Consciencia disfrazada?

Que independientemente de lo que creamos ser, que sin importar nuestras apariencias, que más allá de nuestros cuentos e historias, nuestras religiones, nuestras nacionalidades, nuestras creencias, del color de nuestra piel, de nuestros cargados pasados y de nuestros inciertos futuros, todos somos la expresión de la Única vida. Que en realidad no hay israelíes o palestinos, judíos o cristianos, musulmanes o budistas, ateos o agnósticos, republicanos o demócratas, gurús o discípulos, y que ninguna de esas imágenes podrían jamás definirnos. Eso, lo que realmente somos, en el nivel más fundamental, es indefinible, misterioso, nunca fijo o separado, nunca identificado con ninguna imagen, al igual que el vasto océano nunca podría ser definido por sus olas.

La consciencia no tiene religión, ni tampoco nacionalidad. Ella da nacimiento a palestinos e israelíes, a iraquíes y estadounidenses, a la luz y a la oscuridad, al yin y al yang del siempre cambiante mundo de los sueños.

Como consciencia, cuando nos lastimamos los unos a los otros, sólo estamos lastimando a nuestros propios hermanos y hermanas, a nuestra propia familia, a las olas de nosotros mismos. Sólo estamos peleando con los reflejos de nuestro Rostro original. Sólo estamos matando a quienes amamos, viejos amigos, amigos de hace mucho tiempo.

La guerra externa jamás ha logrado generar paz interna. ¿Cuánta sangre más tendrá que correr? ¿Cuánto más dolor? ¿Cuántos más hombres, mujeres y niños tienen que desaparecer en el infinito antes de que despertemos?

Ese niño ensangrentado es mi propio hijo. El círculo de la vida no elige “bandos”.

  • Autor: Jeff Foster

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Por qué hay tanto odio y tanta ira en los seres humanos?