En este momento, amigo, en este momento…*Jeff Foster*

En este momento amigoAmigo, sé que a veces parece como si todo se estuviera viniendo abajo.

Y que incluso las más hermosas palabras espirituales suenan como una mierda, absurdas, cursis, como puras tonterías de la nueva era. Hemos perdido todo aquello que solía definirnos, o hacernos felices, todo lo que parecía importarnos, y se siente como si nunca nos fuéramos a recuperar.

Sin embargo, en la vida, realmente no hay finales, sólo transformaciones nuevos comienzos que nacen de los escombros. Los viejos sueños que mueren, la caída de todo lo falso -que puede resultar bastante doloroso- ¡por supuesto, por supuesto! La destrucción, las rupturas, los fuertes impactos y las pérdidas suelen sentirse como enemigos, sin embargo, siempre contienen semillas de novedad, y a veces sólo se requiere de tiempo para poder recuperarnos. La devastación por la que estás pasando, la crucifixión de tus sueños, es una oportunidad para soltar cada IDEA que alguna vez tuviste acerca de “cómo debería ser tu vida”, y para dejar ir también todos esos preciados sueños que eran simplemente falsos; tan hermosos y tan útiles al mismo tiempo.

La invitación de hoy es estar presente para tu vida, despertar a ella, poner atención a esta inmediatez, dignificar todo lo que realmente esté pasando en este momento, en donde te encuentras. Si la soledad te está visitando aquí y ahora, no huyas. Si hay miedo, no lo alejes o trates de escapar. Si hay frustración, ansiedad, o tan sólo un leve sentido de desesperanza moviéndose en ti, no rechaces ninguna de estas energías. Ellas sólo quieren ser sentidas, ahora. No tienen nada de malo. Son tus hijos perdidos, huérfanos del despertar, y sólo quieren moverse y ser sentidos. A veces, la vida nos pone de rodillas para que podamos SENTIR todo aquello de lo que estuvimos huyendo a lo largo de nuestra existencia. Y sí, este “encuentro” puede resultar un tanto doloroso. Pero tal vez, sentir el dolor, sea justamente el comienzo de la sanación.

Observa la mente. Cómo da vueltas sin cesar, cómo se regresa y cómo se adelanta, constantemente abandonando la escena presente de tu vida, aquí y ahora. Cómo los pensamientos huyen constantemente del momento presente. Cómo viaja a través de la memoria -a lo bien que eran las cosas en el pasado, a lo maravillosa que era antes tu vida. Anhelando volver a esos tiempos. Sintiéndose impotente al no poder hacerlo. Y así es como surge la desesperación. La culpa. Las ansias. La nostalgia. Y también se adelanta hacia el futuro, imaginando toda clase de escenarios que aún no existen, muchos de ellos oscuros y aterradores. Nota cómo te lleva hasta regiones mucho más allá de tu control. Y ambos movimientos, hacia el pasado y hacia el futuro, te desconectan de donde estás AHORA, en donde está todo lo que es. Te aleja de tu único punto de poder -de este momento. Es todo lo que hay. Este aliento. Estas sensaciones. Estos sonidos y olores presentes. El latir del corazón, el sentir tu trasero sobre la silla. Un pequeño pájaro cantando afuera. El zumbido de la televisión por allá. Una sensación de contracción en el pecho, una cierta sensibilidad en la garganta. Este es un llamado a la sencillez radical, absolutamente radical. Para honrar el no-saber. Para admitir nuestra humildad en la cara de la vida. Sin la historia del pasado y del futuro, ¿podrías asegurar que tu vida está “yendo mal”? Porque esta es la creencia en el centro de todo, ¿o no? Que tu vida está “saliendo mal”. Que el “yo” ha fallado. Que el Universo es cruel y que de alguna manera está en contra de nosotros. Sería una conclusión inteligente, sí. No juzgaría a nadie por eso. Pero, quizás, esa no sea la verdad. Quizás la mente no sepa absolutamente nada.

Amigo mío, tu desilusión, tu incapacidad para creer en todas las enseñanzas espirituales, incluyendo la mía, no es un error. ¡Se trata de pura inteligencia trabajando! ¡Tu desilusión es parte de tu despertar! Todo es una invitación a una iluminación mucho más profunda de la que podrías imaginarte. Te estás viendo forzado a cuestionar todo, absolutamente todo, incluyendo tus tan preciadas enseñanzas espirituales. Estás siendo invitado a encontrar tu propia autoridad, a soltar todas esas ideas de mierda acerca del “significado de la vida”. Estás siendo invitado a soltar todo lo que sea de segunda mano, todo lo viejo y caduco, todo lo que heredaste -de tus padres, maestros, gurús- todo lo que hay acumulado en tu memoria, para poder estar presente para la vida, cruda y desnuda.

A veces tenemos que perder todo para poder recordar nuestra total humildad, para recordar que no tenemos el control, y que cada momento está repleto de asombro y de emocionante incertidumbre. Te encuentras ahora en un camino de devastación -y era justamente lo que Jesús enseñaba. Este no es el final para ti, es el comienzo de una nueva y diferente vida, una nueva manera de moverte a través del mundo, por muy difícil que parezca verlo así. Es tiempo de renovación, de tranquilizarte, de descubrir la abundancia contenida dentro de la vacuidad. Un tiempo para ser mucho más amable contigo mismo. Hay mucho potencial para ti, amigo, incluso si no eres capaz de sentirlo así en este momento.

He tenido muchos momentos en mi vida en que me he sentido incapaz de seguir adelante, incapaz de soportar más. He llegado a sentir que lo perdía todo, que nada era posible para mí, que el sentido de vacío era la única posibilidad en mi vida. Pero es que simplemente no sabía lo que el Universo me tenía preparado.

Aunque te sientas solo y abandonado, asustado y enojado, recuerda que muchos otros están caminando a tu lado, y que muchos otros te entienden. En algún momento de tu vida, tú mismo escribirás el libro de tu maravillosa transformación.

¡En este momento, amigo. En ESTE momento!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La soledad es tan perjudicial para la salud como fumar 15 cigarrillos al día 

Cuando empecé a amarme a mí mismo

Amarse a uno mismoCuando empecé a amarme a mí mismo, comprendí cuánto puedo ofender a alguien al tratar de forzar mis deseos en esa persona, aún sabiendo que el momento no era apropiado y que la persona no estaba lista para ello, incluso cuando esa persona fui yo mismo.

Hoy lo llamo: RESPETO.

Cuando empecé a amarme a mí mismo, dejé de añorar una vida diferente, y pude ver que todo lo que me rodeaba estaba invitándome a crecer.

Hoy lo llamo: MADUREZ.

Cuando empecé a amarme a mí mismo, comprendí que en cualquier circunstancia; estoy en el lugar correcto en el momento adecuado, y que todo sucede exactamente en el momento correcto, entonces puedo estar tranquilo.

Hoy lo llamo: CONFIANZA EN MI MISMO.

Cuando empecé a amarme a mí mismo, dejé de robar mi propio tiempo, y dejé de diseñar enormes proyectos para el futuro. Hoy sólo hago aquello que me entrega dicha y felicidad, cosas que amo hacer y que hacen sonreír a mi corazón, y las hago a mi manera y a mi propio ritmo.

Hoy lo llamo: SIMPLICIDAD.

Cuando empecé a amarme a mí mismo, me liberé de todo lo que no es bueno para mi salud: alimentos, personas, cosas, situaciones, y todo lo que me alejaba de mí mismo. Al principio llamé a esta actitud “Sano Egoísmo”.

Hoy sé que es: AMOR PROPIO.

Cuando empecé a amarme a mí mismo, renuncié a intentar tener siempre la razón, y desde entonces me equivoco mucho menos.

Hoy he descubierto que es: MODESTIA.

Cuando empecé a amarme a mí mismo, me rehusé a seguir viviendo en el pasado y preocupándome por el futuro. Ahora sólo vivo el momento, donde TODO está sucediendo.

Hoy vivo cada día; día a día, y lo llamo: REALIZACIÓN.

Cuando empecé a amarme a mí mismo, reconocí que mi mente puede molestarme y enfermarme. Pero a medida que me conecté con mi corazón, mi mente se convirtió en un valioso aliado.

Hoy llamo a esta conexión: SABIDURÍA DEL CORAZÓN.

Ya no necesitamos temer a los argumentos, confrontaciones o cualquier otro tipo de problemas con nosotros mismos u otros. Incluso las estrellas chocan, y nuevos mundos nacen como resultado.

***Hoy sé que ESO ES LA VIDA.

  • Autor: Charlie Chaplin

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La clase de amor que mereces *Jeff Foster 

Cómo evitar la negatividad *Eckhart Tolle

PeoresEnemigos¿No podría una emoción negativa contener también un mensaje importante?

Por ejemplo, si a menudo me siento deprimido, puede ser una señal de que algo anda mal en mi vida y puede forzarme a mirar mi situación vital y hacer algunos cambios. Así que necesito escuchar lo que la emoción me está diciendo y no rechazarla simplemente como negativa.

Sí, las emociones negativas recurrentes a menudo contienen un mensaje, lo mismo que las enfermedades. Pero cualquier cambio que usted haga, sea que tenga que ver con su trabajo, con sus relaciones o con lo que lo rodea, es en últimas sólo cosmético a menos que surja de un cambio en su nivel de conciencia. Y en cuanto a esto, sólo puede significar una cosa: volverse más presente. Cuando usted ha alcanzado cierto nivel de presencia, no necesita la negatividad para decirle lo que es necesario en su situación vital. Pero mientras la negatividad esté ahí, úsela. Úsela como una especie de señal que le recuerde estar más presente.

¿Cómo evitamos que surja la negatividad y cómo nos libramos de ella cuando aparece?

Como dije, evite que surja estando completamente presente. Pero no se desanime. Hay aún pocas personas en el planeta que pueden mantener un estado de presencia continua, aunque algunos están cerca de ello. Pronto, creo, habrá muchos más. Siempre que se dé cuenta de que ha surgido alguna forma de negatividad en usted, mírela no como un fracaso sino como una señal útil que le dice: Despierta. Sal de la mente. Vive el presente”.

Hay una novela de Aldous Huxley titulada La Isla, escrita en sus últimos años, cuando se interesó mucho en las enseñanzas espirituales. Cuenta la historia de un náufrago en una isla remota separada del resto del mundo. Esta isla contiene una civilización única. Lo inusual de ella es que sus habitantes, al contrario de los del resto del mundo, son realmente cuerdos. La primera cosa que el hombre nota son unos papagayos coloridos encaramados en los árboles, que continuamente cotorrean las palabras: “Atención. Aquí y Ahora. Atención. Aquí y Ahora”. Luego nos enteramos de que los isleños les han enseñado estas palabras para que les recuerden constantemente mantenerse presentes.

Siempre que sienta la negatividad surgiendo en usted, causada por un factor externo, por un pensamiento o por nada en particular de lo que sea consciente, véala como una voz que le dice: Atención. Aquí y Ahora. Despierta. Incluso la más leve irritación es significativa y debe ser reconocida y observada; en caso contrario, habrá una acumulación de reacciones no observadas. Como dije antes, usted puede ser capaz de soltarla una vez se dé cuenta de que no quiere tener este campo de energía dentro de usted y de que no sirve para nada. Pero entonces asegúrese de que la suelta completamente. Si no puede hacerlo, acepte que está ahí y ponga su atención en ese sentimiento, como señalé anteriormente.

Como alternativa a abandonar una reacción negativa, puede hacerla desaparecer imaginando que usted se hace transparente a la causa externa de la reacción. Le recomiendo que practique esto al principio con cosas pequeñas, incluso triviales. Digamos que está sentado tranquilamente en casa. De repente se oye el sonido penetrante de la alarma de un auto al otro lado de la calle. Surge la irritación.

¿Qué sentido tiene la irritación? 

Ninguno en absoluto.

¿Por qué la creó usted?

No lo hizo, fue la mente.
Fue totalmente automático, totalmente inconsciente.

¿Por qué la creó la mente? 

Porque tiene la creencia inconsciente de que su resistencia, que usted experimenta como negatividad o infelicidad de alguna forma, disolverá en alguna medida la condición indeseable. Esto, por supuesto, es un engaño. La resistencia que crea, la irritación o ira en este caso, es mucho más perturbadora que la causa original que está tratando de disolver.

Todo esto puede transformarse en práctica espiritual. Siéntase a sí mismo volviéndose transparente, como quien dice, sin la solidez de un cuerpo material. Ahora permita que el sonido, o lo que sea que cause la reacción negativa, pase a través de usted. Ya no golpeará unaparedsólida dentro de usted.

Como dije, practique con cosas pequeñas primero. La alarma del auto, el perro que ladra, los niños que gritan, la congestión de tráfico. En lugar de tener un muro de resistencia dentro de usted que es golpeado constante y dolorosamente por las cosas que “no deberían estar sucediendo, deje que todo pase a través de usted.

Alguien le dice algo con la intención de molestarle. En lugar de tener una reacción negativa inconsciente, como ataque, defensa o repliegue, permita que pase a través de usted. No ofrezca resistencia. Es como si ya no hubiera nadie ahí que pudiera ser herido. Eso es el perdón.

En esa forma, usted se vuelve invulnerable. Usted puede decirle a esa persona de todos modos que su conducta es inaceptable, si eso es lo que escoge hacer. Pero esa persona ya no tiene el poder de controlar su estado interior. Usted está entonces en su propio poder, no en el de la otra persona, y tampoco está gobernado por su mente. Se trate de una alarma de auto, una persona descortés, una inundación, un terremoto o la pérdida de todas sus posesiones, el mecanismo de resistencia es el mismo.

-He practicado la meditación, he ido a talleres, he leído muchos libros sobre espiritualidad, intento estar en un estado de no resistencia, pero si usted me pregunta si he encontrado paz interior verdadera y duradera, honestamente debo contestar que no.

¿Por qué no la he encontrado? ¿Qué más puedo hacer?

Todavía está buscando afuera, y no puede salir del estado de búsqueda. Quizá el próximo taller tendrá la respuesta, quizá esa nueva técnica.

Yo le diría: no busque paz. No busque ningún otro estado que ese en el que se encuentra ahora; de lo contrario, establecerá un conflicto interior y una resistencia inconsciente. Perdónese a sí mismo por no estar en paz. En el momento en que usted acepte completamente su falta de paz, se transmutará en paz. Ese es el milagro de la entrega.

Usted puede haber oído la frase ponga la otra mejilla, que un gran maestro de la iluminación usó hace dos mil años. Estaba tratando de comunicar simbólicamente el secreto de la no resistencia y la no reacción. En esa afirmación, como en todas las otras que hizo, se refería sólo a su realidad interior, no a la conducta externa de su vida.

¿Conoce la historia de Banzan?

Antes de convertirse en un gran maestro Zen, pasó muchos años en la búsqueda de la iluminación, pero esta lo eludía. Entonces un día, cuando caminaba por el mercado, oyó una conversación entre un carnicero y su cliente. “Déme el mejor trozo de carne que tenga”, decía el cliente. Y el carnicero replicó: “Todos los trozos de carne que tengo son el mejor. No hay un trozo de carne aquí que no sea el mejor”. Al oír esto, Banzán se iluminó.

Veo que espera una explicación. Cuando usted acepta lo que Es, todo trozo de carne (todo momento) es el mejor. En eso consiste la iluminación.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La negatividad es contagiosa: Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti“. 

7 Pasos para dominar el ego *Wayne Dyer

Ego-Máscaras1. No te sientas ofendido.

La conducta de los demás no es razón para quedarte inmovilizado. Lo que te ofende solo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres. Es tu ego en plena acción, convenciéndote de que el mundo no debería ser como es. Pero puedes convertirte en degustador de la vida y corresponderte con el Espíritu Universal de la Creación. No puedes alcanzar la fuerza de la intención sintiéndote ofendido. Por supuesto, actúa para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificación masiva con el ego, pero vive en paz. Como nos recuerda A Course in Miracles [Curso de milagros]: La paz es de Dios; quienes formáis parte de Dios no estáis a gusto salvo en su paz». Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

2. Libérate de la necesidad de ganar.

Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Empeñarte en ganar es un método infalible para evitar el contacto consciente con la intención. ¿Por qué? Porque en última instancia, es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú, y siempre volverás a sentirte insignificante y despreciable. Tú no eres tus victorias. Puede que te guste la competición y que te diviertas en un mundo en el que ganar lo es todo, pero no tienes porqué estar allí con tus pensamientos. No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de energía. Lo más que puedes decir es que en determinado día rendiste a cierto nivel en comparación con el nivel de otras personas ese mismo día. Pero hoy es otro día, y hay que tener en cuenta otros competidores y otras circunstancias. Tú sigues siendo la presencia infinita en un cuerpo que un día será una década mayor. Olvídate de la necesidad de ganar, no aceptando que lo opuesto de ganar es perder. Ese es el miedo del ego. Si tu cuerpo no rinde para ganar ese día, sencillamente no importa, si no te identificas exclusivamente con tu ego. Adopta el papel de observador, mira y disfrútalo todo sin necesitar de ganar un trofeo. Vive en paz, correspóndete con la energía de la intención e, irónicamente, aunque apenas lo notes, en tu vida surgirán más victorias a medida que dejes de ir tras ellas.

3. Libérate de la necesidad de tener razón.

El ego es fuente de conflictos y disensiones porque te empuja a hacer que los demás se equivoquen. Cuando eres hostil, te has desconectado de la fuerza de la intención. El Espíritu creativo es bondadoso, cariñoso y receptivo, y está libre de ira, resentimiento y amargura. Olvidarse de la necesidad de tener siempre razón en las discusiones y las relaciones es como decirle al ego: No soy tu esclavo. Quiero abrazar la bondad y rechazo tu necesidad de tener razón. Aún más; voy a ofrecerle a esta persona la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que tiene razón y darle las gracias por haberme encaminado hacia la verdad. Cuando te olvidas de la necesidad de tener razón puedes fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero ten en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto. He visto personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón. He visto como acababan relaciones maravillosas por la necesidad de ciertas personas de llevar siempre la razón. Te propongo que te olvides de esta necesidad impulsada por el ego parándote en medio de una discusión para preguntarte: ¿Qué quiero, ser feliz o tener razón? Cuando eliges el modo feliz, cariñoso y espiritual, se fortalece tu conexión con la intención. En última instancia, estos momentos expanden tu nueva conexión con la fuerza de la intención. La Fuente Universal empezará a colaborar contigo en la creación de la vida que la intención quiere que lleves.

4. Libérate de la necesidad de ser superior.

La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento, con constante Conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta. Todos emanamos de la misma fuerza vital. Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino. Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los demás. No por viejo es menos cierto este dicho: Todos somos iguales ante los ojos de Dios“. Olvídate de la necesidad de sentirte superior al ver a Dios revelándose en todos. No valores a los demás basándote en su aspecto, sus logros, posesiones y otros baremos impuestos por el ego. Cuando proyectas sentimientos de superioridad, eso es lo que te devuelven, y te lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad. Estos sentimientos se convierten en el vehículo que te aleja de la intención. A Course in Miracles habla de esa necesidad de ser especial y superior: El sentirse especial siempre establece comparaciones. Se produce por una carencia que se ve en el otro y que se mantiene buscando y no perdiendo de vista las carencias que puede percibir.

5. Libérate de la necesidad de tener más.

El mantra del ego es más. Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Te verás luchando continuamente y eliminarás la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la has alcanzado, y es asunto tuyo decidir como utilizar el momento presente de tu vida. Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como si te llegara más de lo que deseas. Como estás desapegado de esa necesidad, te resulta más fácil transmitírselo a los demás, porque te das cuenta de lo poco que necesitas para sentirte satisfecho y en paz. La Fuente universal está satisfecha de si misma, en continua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas. Crea y se desliga. Cuando te desligas de la necesidad del ego de tener más, te unificas con la Fuente. Creas, atraes lo que deseas hacia ti y te desligas, sin exigir que se te presente nada más. Si valoras todo lo que surge, aprendes la gran lección que nos dio San Francisco de Asis: … es dar cuando recibimos. Al permitir que la abundancia fluya hasta ti y a través de ti, estableces correspondencia con la Fuente y aseguras que esa energía siga fluyendo.

6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros.

Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo. Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios. Dios es la Fuente de todos tus logros. Y ya oigo las protestas de tu ego, pero sigue sintonizado con esta idea. Todo emana de la Fuente. Tú y tu Fuente sois uno y lo mismo. No eres ese cuerpo y sus logros. Eres el observador. Fijate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de la intención que te dio la existencia y de la que formas parte materializada. Cuanto menos necesites atribuirte el mérito de tus logros más conectado estarás con las siete caras de la intención, más libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con más frecuencia. Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo es cuando abandonas la paz y la gratitud de tu Fuente.

7. Libérate de tu fama.

La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás y, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella. Si hablas con treinta personas, tendrás treinta famas distintas. Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aquí. Si te preocupas demasiado por como te van a percibir los demás, te habrás desconectado de la intención y permitido que te guíen las opiniones de los demás. Así funciona el ego. Es una ilusión que se alza entre ti y la Fuerza de la intención. No hay nada que no puedas hacer, a menos que te desconectes de la fuerza y te convenzas de que tu meta consiste en demostrarles a los demás tu superioridad y autoridad y dediques tu energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los demás. Haz lo que haces según la orientación de tu voz interior, siempre conectada con tu Fuente y agradecida a ella. Mantén tu propósito, deslígate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en ti: tu carácter. Deja que otros discutan sobre tu fama; no tiene nada que ver contigo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Preguntas para intentar entender qué es el inconsciente -Alejandro Jodorowsky-

¿A quién no estás pudiendo perdonar?

¿A quién no estás pudiendo perdonar…?
¿Qué rencor en ti atiza sus tizones,
que con sólo a esa persona recordar,
ya empiezas a sentir palpitaciones…?

Por más que sea espantoso lo acaecido…
por más horrible lo que te hayan hecho,
¡Es a ti a quien destruye, amigo mío, el 
odio que alimentas en tu pecho!

Cuando asumes el Manto de tu Esencia
cuando abrazas en ti lo Suprahumano,
y miras por detrás de la apariencia…
¡Ya no condenas a ningún hermano!

Porque sabes que somos partecitas en
una Escuela donde las almas crecen,
y que en el marco de la Vida Infinita,
¡Las cosas nunca son lo que parecen…!

Aquello se diseñó por un motivo
en el “espacio” entre encarnaciones,
con los aprendizajes respectivos,
y sus protagonistas y sus guiones.

Y en ese laberinto entrecruzado de
contratos… de karmas incompletos…
de lecciones… y pactos ya firmados,
¡Nadie se sale, amigo, del libreto!

Que así como en el teatro los actores
representan los roles más variados,
(en una obra son los malhechores,
y en otra son los héroes más amados),

así también “El mundo es un Gran Teatro
en que las almas rotan sus papeles:
en una encarnación hacen de “malos”,
y en otra encarnación reparten mieles…

Y en una vida, somos los que ofendemos…
y en otra vida, somos los ofendidos…
¡Que hay que aprender del sabor del veneno,
pero también del sabor del antídoto…!

Y existe esencialmente una razón
para esa urdimbre inmensa y colosal…
La de alcanzar, por medio del perdón,
el Amor puro, el Incondicional…

Ello abre el corazón de tal manera,
que empieza a disolverse cualquier cruz,
y te encuentras -quizá por vez primera-
ante el rostro Divino de la Luz

¡Y es para ti el regalo de Grandeza
que obtienes cuando logras perdonar,
al comprender que el otro es una pieza
de un Gran Rompecabezas singular!

Más si acaso tal vez no te interese
llegar a cultivar esa actitud,
porque aún piensas queÉl no se lo merece…
pues piensa al menos… ¡Que lo mereces tú!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Perdonar es sanar nuestras heridas“.

El hábito de sentirnos ofendidos

Ofendida-Las personas se pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo.

La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida… ¡Nadie te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas las creas tú con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Si tú esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo…Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación. ¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende ni daña a nadie. Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las ofensas.

Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y la televisión nos enseñan. Y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y de cómo deben actuar los demás.

Una novela que no tiene nada que ver con la realidad. También, las personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas. Y cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su “inventario“. Cuando conoce a alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que la hirió. Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida, con esos lentes. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.

Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año tras año. ¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia. Una de las mayores fuentes de ofensas es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice “no”, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso. Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. ¡Déjalos ser! nadie te pertenece.

Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos les contestaron: ¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales solo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros. Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hijos, ni tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Sólo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Solo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.

Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir. Entonces ¿Cómo puedo perdonar?

1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas y Dios, las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA va a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque ellos tienen las suyas.

2) Deja a las personas Ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos si te los piden, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.

3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, ni amigos ni parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Vive y deja vivir.

4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes oscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.

5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja perfectos. Es un concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario. Un bosque perfecto serían puros árboles, Sol, no bichos… ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Solo a un nivel intelectual. En la realidad JAMÁS VA A EXISTIR. Naturalmente, al pez solo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres o no piensan como tú. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.

6) Disfruta de la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Me complacerá decírtelo por experiencia.

7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.

8) A la luz del corto período de vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.

9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate (no confundir con desquitarse) con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad de los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

  • Marco Engelke

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Eres tú quien lo permite“.

Arquetipos o patrones de comportamiento, conductas

MáscarasAdicto: El adicto es una persona “dependiente” de aquella cosa que domina sus pensamientos y deseos y dirige su comportamiento, y la pretensión de esa cosa se convierte en la actividad más importante de su vida. En estados avanzados de adicción, nada es tan importante como la adicción en si misma. Mucha gente asocia a menudo la adicción únicamente con el alcohol o con el abuso de las drogas, pero esta claro que los comportamientos adictivos van más allá. De hecho, la clave de la “adicción” es una necesidad o dependencia obsesiva y compulsiva hacia una substancia, un objeto, una relación, una actividad o una cosa. Conforme a esto, es realista y apropiado decir que cualquiera puede ser adicto a casi cualquier cosa, ya sea alcohol, comida, sexo, juego, pornografía, drogas, o cualquier otra cosa que provoque ideas obsesivas y derive en comportamientos compulsivos.

Amante: Es el símbolo de la unión sagrada con el Yo Superior, con el amor, con el Universo. Influenciado por el ego busca sin embargo este amor en el mundo exterior, olvidando a veces el amor por uno mismo, hacia adentro. El amante es el soñador de un mundo mejor, algún día, en algún sitio.

Antisocial: No acepta ser parte de la sociedad, a la cual rechaza y detesta. Es huidizo, evita al máximo las relaciones interpersonales y suele aislarse. Impulsivo y controlador, no se preocupa por las consecuencias de sus actos, no siente remordimientos, a veces puede llegar a ser agresivo. Solo establece relaciones personales cuando siente empatía con la persona. Teme ser rechazado, desconfía de si mismo y de los demás, lo cual le provoca inseguridad. Como mecanismo de defensa se aferra y se refugia en su mundo de fantasías.

Buscador: Piensa que todo gira alrededor de ser mejor, conseguir más, tener éxito, perfección. El viaje del buscador requiere coraje para romper las barreras de lo desconocido, lanzarse en su búsqueda y exploración. Busca la iluminación y la transformación interna, pero inicialmente está muy controlado por el pensamiento de nuestro ego.

Conversador constante: ¿Tiene amigos que tardan dos horas en contarle que compraron un coche-último modelo, o amigas que interrumpen un evento familiar para contarles la intensa conversación que tuvieron con el esteticista, o le recitan la agenda que tienen para ese día? Estas personas están conectadas sólo con lo que les pasa a ellas, son incapaces de escuchar a los demás y usan a sus seres queridos como espectadores de sus eternos monólogos.

Creador: Es nuestra potencia e iniciativa para sacar lo mejor de nosotros mismos y convertirlo en realidad. Crea muchos proyectos e ideas, tiene la fuerza de lanzar sin parar nuevas cosas, pero también muchas veces encuentra su energía dispersa en demasiados sitios, produciéndole cargas e insatisfacciones.

Crítico: Resalta continuamente los fallos y defectos de los demás haciendo críticas y juicios de valor sin ver sus propias faltas. Se inventa cualquier razón para no reconocer las virtudes de los otros.

Cuidador: Se preocupa por cómo se encuentran los demás, y no sólo por las personas en si, sino por el bien global de la humanidad. Tiene la habilidad de sacrificarse por un bien mayor común para muchas personas. Esta faceta nuestra desarrolla un sentido moral y de responsabilidad por el cuidado y bienestar de otros.

Culpador Profesional: Se encuentra siempre en actitud de ataque, reacciona y acomete verdaderas cruzadas en busca de culpables por las situaciones que él mismo genera. Suele ser verbalmente agresivo y abusivo, y en vez de quejarse como “el llorón”, ataca hasta a sus seres queridos. No es el mundo en contra de él, sino él en contra del mundo.

Dependiente emocional: Se caracteriza por ser inestable, destructivo y marcado por un fuerte desequilibrio, se somete, idealiza y magnifica al otro. Para el dependiente esta situación afecta de forma negativa a su autoestima y a su salud física y/o mental. Pese al malestar y al sufrimiento que la relación le cause se siente incapaz de dejarla, siendo los intentos nulos o fútiles. Tiene intenso miedo a la soledad y pánico a la ruptura, la cual en caso de producirse conduce a la vivencia del síndrome de abstinencia: con intensos deseos de retomar la relación pese a lo dolorosa que esta haya sido, pensamientos obsesivos, síntomas de ansiedad depresión, los cuales desaparecen de forma inmediata en caso de reanudarse la relación o comenzar una nueva que sustituya la anterior. Los dependientes emocionales tienen una necesidad excesiva de afecto y de ser queridos y tratarán de conseguir este afecto a lo largo de sus diferentes relaciones de pareja. Muestran una clara resistencia a perder la fuente de seguridad y afecto que constituye su pareja. Se autoengaña y niega la información que le proporciona su entorno. Poco a poco estas relaciones tan destructivas se van fortaleciendo, de modo que al sujeto le resulta cada vez más difícil salir de ellas.

Destructor: Bajo la influencia del ego solo lo material le importa, así que destruye todo aquello que no le conviene o no entiende, como modo de protegerse de posibles amenazas. Es nuestra sub-personalidad que abre la puerta al reprimido Huérfano.

Dirigente: Se asocia con la creación del orden y el mantenimiento de las reglas. Su función principal es la de organizar, poner paz, unificar y armonizar su alrededor. Es una especie de Rey Arturo de la Mesa Redonda, siempre encargado de que todo esté en perfecto orden y estado.

Distante: Generalmente, considera que su principal problema es la falta de algo (dinero, amigos, contactos sociales, educación). Su comportamiento va de no mostrar interés, no estar nunca disponible, no cooperar, a ser condescendiente, a rechazar, oponerse y ser escurridizo, hábil en el manejo de la indiferencia como defensa. Las personas distantes están atrapadas en su mundo interior de luchas, miedos, y dudas sin resolver. Creen inconscientemente que si se muestran misteriosos y desapegados, otros vendrán a rescatarlos. A menudo solitarios, mantienen distancia por temor a que otros impongan su voluntad o cuestionen sus decisiones. Piensan que tienen que hacer todo solos, no piden ayuda. Inicialmente, atraen gracias a su personalidad misteriosa e inaccesible.

Guerrero: Cuando el guerrero actúa estrictamente en términos de nuestro interés personal, está ayudando a desarrollar el ego, blandiendo nuestra espada para cortar todo aquello que pueda amenazar la supervivencia del cuerpo, el ego y nuestra integridad. El Ego quiere que sus necesidades sean satisfechas, pero además se preocupa de “cómo” van a ser satisfechas.

Huérfano: Es la parte de nuestro ser interior que aprende a reconocer y evitar situaciones que probablemente puedan dañarnos. Trata de protegernos, de sentirnos abandonados, heridos o víctimas. Para ello, se vale incluso de tretas o conocimiento que a nivel consciente no sabemos ni que lo poseemos, por lo que se convierte en un valioso defensor de nuestro bienestar a ultranza, negando a veces la posibilidad de nuevas experiencias por miedo a no salir bien parado de ellas. El Huérfano es el cínico, la personalidad que ve cual de nuestras cualidades debe sacrificar o esconder para representar el papel del inocente, para que le acepten.

Inmaduro: Son muy impacientes, caprichosos, rebeldes, pretendiendo lograr sus objetivos de un modo inmediato. Suelen actuar de un modo primario, guiados casi exclusivamente por apetencias, instintos o tendencias del presente, sin reparar en las consecuencias que pueden implicar tales comportamientos. Su falta de constancia responde a esta falta de planteamientos realistas, a su falta de equilibrio emocional, de criterios éticos sólidos y de valores estables. Son inestables, sufriendo frecuentes altibajos de ánimo que se desencadenan por motivos muchas veces insignificantes (un pequeño fracaso, el comentario desfavorable de alguna persona), con una fragilidad emocional que hacen que pasen fácilmente de la risa al llanto (labilidad emocional). Tienen un bajo umbral de tolerancia a las frustraciones que hace que se derrumben cuando cualquier cosa no sale tal como habían previsto. Si alguien se niega a que se cumplan sus deseos, reaccionan de forma impulsiva, a veces con agresividad, lo que deteriora sus relaciones interpersonales, que suelen ser un tanto conflictivas debido a su dificultad para dar y recibir amor, para comunicarse con los demás, para dejarse conocer y establecer lazos afectivos francos, sinceros y profundos. En ocasiones se dejan influenciar por ciertas opiniones ajenas. Con falta de independencia, de auténtica autonomía, que dificulta que estas personas se puedan desenvolver por sí mismas de forma adecuada. Son por tanto, como niños con la edad de adultos, personas incapaces de asumir con responsabilidad tareas propias de estos últimos, como el matrimonio, la paternidad, etc.

Inocente: El inocente nos ayuda a crear nuestra imagen, la máscara que lucimos ante el mundo, nuestra personalidad y rol social. Como adultos, nos identificamos con los trabajos que hacemos y con nuestro estilo de vida. El inocente interior que llevamos con nosotros quiere ser amado y ser parte de las cosas. Quiere pertenecer, encontrar su lugar, sentirse reconocido, a veces por las buenas, a veces por las malas.

Interrogador: Es crítico hostil, busca la forma de hacer sentir mal a los demás. El interrogador socava el ánimo y la voluntad cuestionando mentalmente cualquier actividad y motivación. Cuanta más atención preste a sus errores y sus defectos, más pendiente estará usted de él y más reaccionará a todo lo que le haga. Al hacer esfuerzos para probar su valía y responderle, más energía le está robando. Es probable que todo lo que diga sea usado en su contra en alguna oportunidad. Es muy observador, cínico, escéptico, sarcástico, fastidioso, perfeccionista, santurrón, viciosamente manipulador. Inicialmente atrae a los demás con su ingenio, su lógica infalible, sus hechos y su intelecto.

Intimidador: El intimidador logra que todos le presten atención a fuerza de gritos, fuerza física, amenazas y exabruptos, mantiene a todos a raya por temor a desatar comentarios molestos, rabia y en casos extremos, furia. La energía va hacia ellos debido a que los demás se sientan atemorizados y ansiosos. Básicamente egocéntrico, suelen dar órdenes a los que están a su alrededor, hablar constantemente, ser autoritario, inflexible, sarcástico, y pueden llegar a ser violentos.

Loco: Como el bufón de la corte, el Loco se ríe del rey y de todos aquellos alrededor suyo, arrebatándoles el poder y haciendo que las cosas pierdan su sentido rígido. El Loco nos enseña que la mayoría de las veces solo estamos expresando una de nuestras facetas, o máscaras de la lista de arquetipos, pero casi nunca nuestro yo verdadero. El Loco nos enseña a reírnos de nosotros mismos, a no tomar nada excesivamente en serio y nos muestra el camino que debemos seguir.

Mago: Actúa como un agente de regeneración y renovación, tanto para el mismo como para los demás. Es la parte de nuestro carácter que puede integrar la parte oscura del Huérfano y transformarla en energía útil. El Mago es el elemento que continuamente transforma y cura a nuestro yo interior cuando las cosas se vuelven demasiado rígidas.

Masoquista: Disfruta con el sufrimiento físico y/o emocional,  autodestructivo, siente placer en el dolor, (puede ser o no en el campo sexual), la desilusión y el fracaso. Se auto-castiga, satisface su necesidad de castigo porque cree que se lo merece  y suele tener baja-autoestima.

Mordaz: Son personas que cuando son atacadas o se sienten atacadas, aprovechan la ocasión para tocar el punto débil de sus atacantes con su lengua viperina, dejándoles totalmente desarmados y heridos (golpes bajos).

Negativo o Rey del Drama: Comienza cada frase con un “no sabes lo que me ha pasado…” va de crisis en crisis alimentándose del caos con el que maneja su vida. Y si se trata de parejas o amigos cercanos, suele ser descubierto cuando intenta echar por tierra las aspiraciones o planes de sus seres queridos: por ejemplo, si alguien desea comprar una casa, les recuerda que tardarán años en pagar un préstamo; si quieren viajar, les recordará que las últimas vacaciones no funcionaron o simplemente, dejan entrever que la persona no es capaz de ejecutar sus deseos porque carece de actitudes.

Rebelde: No acepta consejos ni sugerencias, no sigue las normas, se opone a las reglas y autoridades. Solitario. Puede llegar a ser agresivo, violento e iracundo.

Rencoroso y/o Vengativo: Revive una y otra vez lo que alguien le dijo o le hizo. Predominando el resentimiento, la rabia, el rencor. Algunos pueden llegar a ser vengativos y llevar a cabo su venganza al precio que sea y de la manera que sea para conseguir sus fines.

Sabio: Observa nuestros pensamientos y sentimientos, pero no se identifica con ellos, de forma que el Sabio nos ayuda a ver que es realmente importante en nuestra vida y trascender esas pequeñas cosas que nos distraen de nuestro ser interior más puro. El Sabio es la parte de nuestra psique que puede ser experimentada en estados meditativos con nuestro yo interior. Cuando dejamos de resistirnos y aceptamos que podemos ser libres.

Sádico: Tiene un comportamiento insensible, violento, cruel, manipulador y degradante hacia los demás. Disfruta viéndoles y/o haciéndoles sufrir física y/o emocionalmente (Puede ser o no en el campo sexual). No todos actúan con el uso de la agresión física o la violencia, también pueden tener comportamientos agresivos y humillantes hacia una persona en público con el fin de lograr una sensación de poder sobre esa persona a través del miedo.

Sobreprotector: Da por sentado que los demás le necesitan sin conocer a fondo sus historias y sin que le hayan pedido ayuda, se cree un salvador y desatiende sus propias necesidades.

Sumiso: Sigue fácilmente las normas, costumbres y expectativas de los demás para ganarse el afecto, el respeto y la aceptación de los otros. Suele tener actitudes pesimistas y derrotistas, es inseguro, depresivo y débil.

Víctima o Pobre de Mí: Su comportamiento va desde convencer, defenderse, dar excusas, explicar reiteradamente y hablar demasiado. Se deja tratar como un objeto, y después se ofende porque no le valoran. Cada sugerencia que recibe de sus amistades, bien intencionada, es descartada con múltiples argumentos, para más adelante volver a preguntar ¿qué debo hacer? Están todo el día quejándose de sus problemas y desgracias, “El mundo entero está en su contra y siempre hay alguien a quien culpar de su desgracia y tristeza”, siempre pesimistas, atraen la atención con expresiones faciales preocupadas, suspiros, temblores, llantos, miradas perdidas, respuestas lentas y relatos reiterados de dramas y crisis punzantes, de este modo atraen simpatía llevando la energía hacia ellos. El pobre de mí seduce inicialmente por su vulnerabilidad y su necesidad de ayuda. Sin embargo, no le interesa realmente la solución porque entonces perderían su fuente de energía.

  • (Recopilación de datos)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Los 4 temperamentos según el Dr. Rudolf Steiner

Nuestra piel nos delata

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, es una gran superficie de proyección donde se muestran procesos psicosomáticos. Problemas de contacto, roce y relación. Estrés nervioso, miedo, angustia, sensación de amenaza. Seguridad, protección y sobre todo pertenencia, que pertenezco a … Sigue leyendo