Cómo amar -Jeff Foster-

“No puedo vivir sin ti”
“Me completas”
“Sin ti soy nada”
“Nunca me abandones”

Te vendieron una hermosa mentira acerca del amor. Y en tu inocencia, compraste la mentira, la tomaste como verdad. Porque todos a tu alrededor estaban haciendo lo mismo, y querías encajar, y estabas tan asustado/a de estar solo/a, ya que nunca te habías sumergido en la dicha oceánica de tu propia soledad y hallado seguridad ahí.

Nadie vendrá a salvarte, ves. Ningún príncipe montado a caballo. Ninguna Julieta. Ninguna madre sustituta. Ninguna “Persona Especial”. Ningún mesías que se llevará tu dolor, tus sentimientos de vacío, esa sensación de separación y abandono que está contigo desde que eras joven. Nadie será capaz de sentir y metabolizar tus sentimientos por ti. Nadie puede vivir y morir por ti. Nadie tiene el poder de distraerte permanentemente. Nadie puede ser dueño de… o pertenecer a alguien.

Tu otra mitad, tu compleción, no está fuera de ti, ves, sino profundamente dentro de ti. Vive como tu mismísima presencia, arde como el Sol interior.

Tantas personas están buscando el amor. O están intentando aferrarse a un amor que parece estarse deslizando entre sus dedos. O sienten que han perdido el amor y tratan de recuperarlo, escapando de sentimientos incómodos, de síndrome de abstinencia, adormeciéndose con más sueños, corriendo cada vez más lejos de sí mismos, en búsqueda de algo que nunca alcanzarán, aún soñando con su “Persona Especial” que los completará, que les otorgará una vida de seguridad psicológica, que será la madre o padre perfectos que nunca tuvieron en la Tierra.

Por supuesto, eso no es amor. Eso es miedo, un escape urgente de la soledad.

Si puedes encontrarlo o perderlo, si puedes estar “en” o “fuera de” él, si se te puede regalar o quitar, si tienes que pelear por él, rogar por él, manipularte a ti mismo/a o a otros para obtenerlo, si sientes que te has hecho merecedor/a de él, si duele, entonces es la versión mental del amor. Es la mentira. Ya que si amas, estás presente. Eso es todo.

Si amas a alguien, estás presente con ellos. Tan presente con ellos como lo estás contigo mismo. Tan presente como el Sol en el cielo, a pesar de las nubes, las tormentas, el clima siempre cambiante.

No confundas amor con deseo, entonces. El deseo viene y se va. Arde brillantemente, o la llama se extingue. Pero el deseo no es consistente, como el amor.

No confundas amor con atracción. La atracción es hermosa, pero viene y va, se alza y cae como las olas en el océano, cambia con las estaciones, días, horas, momentos. No es siempre -presente- como el amor.

No confundas amor con sentimientos cálidos y agradables, incluso sentimientos de estar “enamorado/a“. Los sentimientos agradables se convierten en dolorosos tan rápido. El amor no es placer ni dolor, no es éxtasis ni duelo; es el campo que perdura, incluso cuando la felicidad se desvanece en la desesperación.

No confundas al amor con la urgencia de poseer a alguien o de ser poseído/a. El amor no es encaprichamiento. El amor no es obsesivo ni compulsivo. El amor no se apega. El amor no posee nada; no tiene peso ni forma. El amor no diceTe necesito para mi felicidad, mi contento, mi vida, no, el amor es sinónimo de la libertad, de un corazón abierto, de la voluntad para sentir cada sentimiento, pensar cada pensamiento.

El mito más peligroso es que otra persona puede “hacerte feliz“. No, no. La felicidad, la verdadera felicidad, la clase de felicidad que no puede ser comprada ni vendida o pulcramente empaquetada, es idéntica a tu propia presencia, la cual nadie te puede dar, y nadie te puede arrebatar. Si buscas a otros para ser feliz, siempre dependerás de ellos, siempre tendrás miedo de perderlos, y temerás y el resentimiento retumbará por debajo de tu amor“. Te adaptarás para complacerlos, adormecerás tus pensamientos y sentimientos, cerrarás tus ojos a la verdad y vivirás en fantasía y esperanza. Te harás a ti mismo/a infeliz para ganar su amor, mantenerlos cerca, controlarlos. Te harás infeliz a ti mismo/a tratando de hacerlos felices a ellos… o forzándote a ti mism@ a ser feliz. Eso no es amor, es adicción a una persona. Es miedo enmascarado como “romance”. Es la mentira.

Pero debajo de cada adicción está el anhelo por un hogar, por una Madre en el sentido más profundo de la palabra. Encuentra el sentido más profundo de hogar dentro de ti. Haz de tu cuerpo tu hogar, tu aliento, tu vientre cuando se eleva y cae en el momento presente. Encuentra tu base en la sensación de estar vivo/a. Y en ese lugar de presencia, pasa tiempo con otros que te nutran, que te ayuden a sentirte vivo/a, que empaticen contigo y puedan validar tus valiosos sentimientos. Cuando no estás tratando de ganar amor, cuando no estás huyendo de tus sentimientos incómodos, puedes darte el lujo de amar y ser amado/a realmente.

Invita a otros a tu campo de amor; déjalos quedarse, déjalos irse, inclínate ante su camino y camina el tuyo con valentía. Pero no compres por un momento la mentira de que la salvación yace en cualquier parte excepto en el corazón mismo de tu exquisita presencia, el lugar donde no hay nada que salvar. El lugar donde tocas la vida, y eres tocado/a de vuelta, momento a momento.

Porque tú eres el Elegido, tu propio y más grande amante, compañero/a, amigo/a, gurú y Madre.

Entonces puedes decirte a ti mismo/a:

No puedo vivir sin ti
Me completas
Sin ti soy nada
Nunca me abandones

  • Autor: Jeff Foster

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Háblate mucho y con cariño, vivirás más *Luis Rojas Marcos“.

Terapias neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro

¿Cómo los últimos descubrimientos en Neurociencia pueden ayudarte a superar el estrés, la tristeza y la ansiedad? Analizamos sus beneficios y sus resultados.

Nos levantamos, encendemos el móvil y vemos 15 whatsapp, 12 notificaciones del facebook y 10 correos. Así es como empezamos el día la gran mayoría de las personas: con estrés y tensión. Vivimos en un mundo en el que cada vez nos cuesta más ser felices y gozar de un bienestar mental, físico y emocional.

¿Cómo es posible que con todos los avances tecnológicos parezca que vamos a peor?

¿Qué son las Terapias Neurocientíficas?

La respuesta está en nuestro cerebro. Estamos entrando en una era de grandes cambios y para nuestro cerebro esto supone un gran reto. Hemos de actualizar nuestra versión 1.0 a la 2.0. Diríamos que en el campo de la Psicoterapia aún estamos un poco desactualizados. Si en el ámbito de la comunicación disponemos del correo electrónico o las videoconferencias, ¿cuál es el equivalente en el caso de la Psicología clínica?

La respuesta son las Terapias Neurocientíficas o de Reprocesamiento. En esta sociedad de cambios continuos y donde se apremia la búsqueda de soluciones rápidas y efectivas, estas terapias que provienen de las Neurociencias están dando una muy buena respuesta.

Cada vez sabemos más sobre el cerebro, sobre el porqué de muchas de nuestras dificultades y trastornos, de dónde provienen nuestras conductas y hábitos. Este saber lo estamos aplicando a las sesiones psicoterapéuticas.

Rompiendo con la imagen del psicólogo freudiano y del diván, ahora disponemos de un nuevo cuerpo de terapias que podrían ser la versión 2.0 de la Psicología.

Estas terapias trabajan con una serie de técnicas y metodologías que nos permiten poder liberar emociones, sensaciones corporales y el malestar que el paciente sufre. Con el añadido de que son rápidas y efectivas, porque trabajan con los últimos avances científicos.

Ya no hace falta estar en consulta años y años. Podemos acelerar el proceso, ayudando a que las personas que lo deseen puedan superar aquella problemática que han ido soportando durante años.

¿Cómo funcionan?

La metodología más conocida dentro de estas terapias es la del EMDR (“Desensibilización y reprocesamiento a través de los movimientos oculares”).

Esta terapia está reconocida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como una práctica de uso preferente ante eventos traumáticos como por ejemplo: conflictos bélicos, catástrofes naturales o atentados terroristas.

Además, se utiliza en diferentes hospitales de España como es el caso del Hospital Clínico de Barcelona, en la Unidad de Agresiones Sexuales.

El EMDR funciona porque emula los movimientos que hacemos durante la fase REM del sueño. Cada noche cuando dormimos pasamos por una fase de sueño profundo donde movemos los ojos de manera muy rápida.

También es el momento cuando soñamos de manera más vívida e intensa. Con esta metodología, el Psicólogo pide al paciente que, con los ojos abiertos, siga sus dedos en horizontal, mientras piensa en una situación o recuerdo que sea doloroso.

Lo que sucede en el cerebro de la persona es que la amígdala o la zona que gestiona nuestras emociones se relaja. Esto ayuda a que todo el organismo pueda desestresarse y finalmente, la situación o el recuerdo pierda intensidad.

Ejemplo de práctica del EMDR

Con el EMDR no borramos los recuerdos, lo que permiten es que la persona pueda contemplar la misma situación con la consecuente liberación de sus emociones, sensaciones corporales de malestar y sin los pensamientos negativos asociados. Es como ver una película de miedo, sintiéndose uno de lo más tranquilo o relajado. El resultado: ya no la interpretamos como una película de miedo, con lo cual la podemos tolerar y superar.

Según la Dra. Francine Shapiro, creadora de esta metodología, los recuerdos que vivimos se almacenan asociándose entre sí, de tal manera que nuestras vivencias del pasado pueden estar influyendo en lo que nos ocurre en el presente. Por ejemplo: alguien que tiene miedo a los espacios cerrados, como el subirse a un ascensor, puede deberse a que en el pasado vivió una experiencia traumática vinculada. Estos recuerdos son accesibles y con este movimiento ocular rápido se pueden liberar. El resultado es que la persona aunque hayan pasado muchos años, puede sentir que aquella herida, al fin está cerrada y superada.

Potenciales beneficios para la salud

Estas terapias se pueden usar efectivamente con trastornos vinculados al estrés,ansiedad, depresión, fobias, trastornos de personalidad o para la superación de duelos, por poner algunos ejemplos. Son técnicas que utilizan el más reciente saber sobre nuestro cerebro y sobre nuestra mente, de aquí que parezca miraculosas. En realidad lo que nos están demostrando es la gran capacidad que tiene nuestro cerebro para aportarnos salud, bienestar y felicidad.

Nosotros tenemos en nuestro interior la capacidad de sanarnos y de poder curar nuestras heridas, tanto del presente, del pasado, como también de nuestros miedos y ansiedades futuras.

La ciencia nos está ofreciendo un regalo en forma de conocimiento práctico del cual todos nos podemos beneficiar, ya seamos niños,  adultos o ancianos. La flexibilidad y la plasticidad del cerebro superan todas nuestras expectativas pudiendo éste moldearse para poder hacernos sentir un mayor bienestar.

Que no nos asusten los frenéticos cambios que estamos viviendo porque éstos a la vez nos están aportando soluciones a nuestros problemas y dificultades. 

Referencias bibliográficas

  • Organización Mundial de la Salud. (2017).  La OMS publica unas directrices sobre la atención de salud mental tras los eventos traumáticos. Recuperado de: who.int/es
  • Shapiro, F. (2014).  EMDR: EYE MOVEMENT DESENSITIZATION AND REPROCESSING. DESENSIBILI ZACION Y REPROCESAMIENTO POR MEDIO DE MOVIMIENTO OCULAR. Ciudad de México.: Pax México.

Autores

  • Ana Farré y Oriol Lugo son Psicólogos, expertos en Terapias Neurocientíficas.  Además son investigadores en la facultad de Psicología de la Universidad Ramon Llull – Blanquerna. Son co-directores del OWL INSTITUTE, centro pionero en España en el trabajo y estudio de las Terapias Neurocientíficas.
  • Fuente: mentesana.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

Escoge a tus amigos con cuidado porque tu cerebro terminará pareciéndose al suyo, según la Neurociencia

Con nuestros amigos, no solo compartimos los buenos y los malos momentos. El escritor Robert Louis Stevenson afirmó “Un amigo es una imagen que tienes de ti mismo”, y según las Neurociencias no andaba muy desacertado ya que al parecer compartimos muchísimo más de lo que podíamos pensar con nuestros amigos: nuestras respuestas neuronales.  

Un estudio realizado en la Universidad de Dartmouth revela que podemos percibir el mundo de la misma manera que nuestros amigos ya que tenemos respuestas neuronales similares ante los estímulos. Estos neurocientíficos descubrieron que pueden predecir con qué personas podríamos mantener una buena relación de amistad o detectar quiénes son nuestros amigos más íntimos simplemente observando cómo responden nuestros cerebros a unos vídeos.

Dime quiénes son tus amigos y te diré cómo piensas 

Se trata de un estudio pionero dirigido a examinar las conexiones de la actividad neuronal de las personas dentro de su red social en el mundo real. En el experimento analizaron a casi 280 personas y sus amistades, tanto las más íntimas como los vínculos sociales más lejanos. Todos vieron una serie de vídeos mientras registraban su actividad neuronal en un escáner funcional de imágenes por resonancia magnética (fMRI).

Los vídeos abarcaban una gran variedad de temas y géneros, desde política hasta ciencia, comedia y música, de manera que desataran una gran variedad de respuestas. Los vídeos se presentaron en el mismo orden y luego los neurocientíficos compararon las respuestas neuronales para determinar el grado de diferencia o semejanza.

Descubrieron que los amigos íntimos tenían los patrones de actividad neuronal más similares, seguidos por los amigos de los amigos. Por tanto, tan solo viendo sus respuestas neuronales, podían señalar la intensidad del vínculo que nos une con otra persona.

Vale aclarar que las respuestas neuronales a estímulos dinámicos naturales, como los vídeos, son una ventana a los procesos de pensamiento espontáneos de las personas a medida que se van desarrollando. Estos resultados sugieren que los amigos procesan el mundo que les rodea de manera muy similar.

Curiosamente, la similitud de la respuesta neuronal entre los amigos era aún más parecida en las regiones cerebrales involucradas en la respuesta emocional, la capacidad de atención y el pensamiento reflexivo.

Ver el mundo a través de los ojos de los demás 

En realidad, no es tan extraño ya que somos seres sociales que nos conectamos continuamente con los demás. Debemos apropiarnos de la “Teoría de la Mente” de otra persona si queremos mantener una relación satisfactoria a largo plazo. Eso significa que, a la larga, después de mucho tiempo de relación, nuestras respuestas neuronales terminan pareciéndose a las suyas ya que aprendemos a ver el mundo a través de sus ojos.

Obviamente, se trata de una experiencia recíproca ya que nosotros también influimos en su manera de ver el mundo. Tampoco podemos olvidar que, dado que elegimos a nuestros amigos, es muchísimo más probable que seleccionemos a personas con las cuales tenemos puntos y formas de pensar común, por lo que las coincidencias en la manera de procesar la información aumentan. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas que puedas ser tú en toda tu esencia

Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas

Empezaremos proponiéndote una pequeña reflexión… ¿Qué es lo que crees que te mereces a día de hoy? Puede que hayas pensado en un descanso. En permitirte que el tiempo discurra un poco más despacio para poder así, apreciar todo lo que te rodea. Disfrutar del “aquí y ahora”, sin estrés, sin ansiedad.

Es posible que hayas pensado también que “mereces alguien que te quiera”, que te reconozcan un poco más. Sueles esforzarte mucho por los demás y no siempre ven todo aquello a lo que has llegado a renunciar.

Todos, en nuestro interior, sabemos qué es lo que merecemos. No obstante, el reconocerlo es algo que a veces nos cuesta porque pensamos que puede llegar a ser una actitud egoísta.

¿Cómo decir en voz alta cosas como “necesito que me quieran”, “merezco ser respetado/a”, “merezco tener libertad y tener las riendas de mi vida? En realidad, basta con decírnoslo a nosotros mismos.

No debemos equivocarnos, porque priorizarnos un poco más no es una actitud egoísta, es una necesidad vital, es poder crecer interiormente para ser felices. Te invitamos a reflexionar con nosotros.

Cuando eres consciente de lo que mereces, y por fin, te lo concedes, y aprendes a priorizarte un poco más a ti mismo, llegará lo que necesitas en realidad. No es magia, ni es el Universo tejiendo sus leyes de atracción. Es nuestra propia voluntad para ser felices, para tomar las riendas de nuestra vida…

Las actitudes limitantes

Muchos de nosotros solemos desarrollar a lo largo de nuestra vida muchas actitudes limitantes. Son creencias en ocasiones inculcadas durante nuestra infancia, o incluso desarrolladas posteriormente en base a determinadas experiencias. Son esos pensamientos expresados en frases como no valgo para nada”, “yo no soy capaz de hacer eso, fracasaré”, “¿Para qué intentarlo si siempre me salen las cosas mal?”…

Una infancia complicada con unos progenitores que nunca nos dieron seguridad, o incluso relaciones afectivas basadas en la manipulación emocional, suelen limitarnos casi de un modo determinante. Nos volvemos frágiles por dentro y vamos poco a poco, deshilachando nuestra autoestima.

Reestructura tus creencias. Tú eres más que tus experiencias, no eres quien te hizo daño o quien alzó muros para privarte de tu libertad. Mereces avanzar, mereces leer en tu interior y reconocer tu valía, tu capacidad para ser “apto” en la vida y sobre todo, feliz…

Lo que mereces, lo que necesitas

Lo que merecemos y lo que necesitamos está tan unido como el eslabón de una cadena. Te pondremos un ejemplo: “Necesito a alguien que me quiera”. Es un deseo común. No obstante, empezaremos cambiando la palabra “NECESITO”, por “MEREZCO“.

Te mereces a alguien que sepa leer tus tristezas, alguien que atienda tus palabras, que sepa descifrar tus miedos y ser el eco de tus risas. ¿Por qué no? Al cambiar la palabra necesidad por merecer, eliminamos ese vínculo de apego tóxico que en ocasiones, desarrollamos en nuestras relaciones afectivas.

Si necesitamos algo para ser felices nos volvemos cautivos de nuestras propias emociones.

Empieza por ti mismo/a. Sé tú la persona que quisieras tener a tu lado… La que merece caminar los pasos de tu vida. Al final, llegará alguien que se reflejará en ti. No obstante, empieza también con estas importantes dimensiones:

  • Libérate de tus miedos.

  • Disfruta de tu soledad, aprende a leer en tu interior, a empatizar más contigo a la vez que con los demás.

  • Cultiva tu crecimiento personal, disfruta de tu presente, de lo que eres y de cómo eres.

  • Aprende a ser feliz con humildad, desactivando el ego, madurando emocionalmente.

Priorizarse uno mismo no es ser egoísta

Muchas veces seguimos siendo prisioneros de esos pensamientos limitantes explicados al inicio. Hay quien encuentra su felicidad dándolo todo por los demás: cuidando, atendiendo, renunciando a ciertas cosas por los demás. Es posible que nos educaran así. Ahora bien, siempre llega un momento en que hacemos balance y algo falla. Aparece el vacío, la frustración, el dolor emocional…

Como todo en esta vida, existe la armonía, la conjunción de tu espacio y mi espacio, de tus necesidades y nuestras necesidades. La vida en familia, en pareja o en cualquier contexto social, debe construirse mediante un adecuado equilibrio donde todos ganen y nadie pierda.

En el momento que hay pérdidas, dejamos de tener el control de nuestra vida, dejamos de ser protagonistas para convertirnos en actores secundarios.

Reflexiona durante un instante en estas breves ideas:

  • Merezco un día de descanso, para mí mismo, en soledad. Esto me ofrecerá lo que necesito: pensar, liberarme del estrés y relativizar las cosas.

  • Merezco ser feliz, tal vez sea el momento de “dejar ir” determinadas personas, o aspectos de mi vida. Ello me permitirá conseguir lo que necesito: una nueva oportunidad.

Todos merecemos dejar de ser cautivos del sufrimiento, de nuestras propias actitudes limitantes. Abre los ojos a tu interior, descifra tus necesidades, escucha tu voz. En el momento que te permitas lo que mereces, llegará lo que necesitas.

Abrázame hijo mío

Abrázame hijo mío. Necesito sentir los latidos de tu corazón.

Quiero que sepas que pase lo que pase, yo siempre estaré aquí. Que siempre podrás volver a mis brazos. Cuando tengas miedo, cuando te asuste el mundo, cuando necesites que te diga lo muchísimo que te amo, aquí estaré. Cuando la vida se complique, cuando te equivoques, cuando escojas un camino erróneo, también en esos momentos, aquí estaré. Cuando alguna de tus primaveras no veas salir el sol, cuando anheles mi calor, aquí estaré, cuando te sientas diferente, extraño. Cuando alguien te rechace por ser excepcional. Cuando quieras encontrar un refugio, aquí estaré. Cuando tus pies se cansen de caminar, y necesites que te sujete en mi regazo. Cuando quieras que te acompañe en tu viaje, aquí estaré. Cuando tu memoria te lleve a tu infancia, y quieras recordar lo especial que eres para mí, aquí estaré. Cuando yo me haya ido, cierra los ojos y piensa en mí, esté donde esté… Aquí estaré. Siempre. 

Te Amo ❤ Eres la luz de mis ojos.

  • Darío Cabral

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Carta a mi hijo/a” 

La muerte no existe

La muerte no existe.
Las estrellas desaparecen tras el horizonte para levantarse sobre otras tierras, y siempre brillando en la enjoyada corona del cielo,
resplandecen por siempre jamás.

La muerte no existe.
Las hojas del bosque convierten en vida el aire invisible; las rocas se desintegran para alimentar el hambriento musgo que arraigó en ellas.

La muerte no existe.
El polvo que pisamos se cambiará con las lluvias estivales en granos dorados, dulces frutas o polícromas flores.

La muerte no existe.
Las hojas caen y las flores se marchitan y desaparecen, pero no hacen más que esperar durante las horas invernales el tibio y dulce aliento de mayo.

La muerte no existe.
Aunque lloremos cuando las formas familiares que hemos
aprendido a amar nos son arrancadas de nuestros amantes brazos. Aunque con el corazón destrozado y cubiertos con nuestros vestidos de luto llevemos sus restos insensibles a su última morada, y digamos que han muerto.

No, no están muertos.
Sólo se han ido más allá de la niebla que nos ciega aquí, a esa nueva y más amplia vida de esferas más serenas.

No han hecho más que dejar caer su vestido de arcilla para ponerse una túnica resplandeciente; no han ido muy lejos, ni se han perdido ni partido. Aunque invisibles para los ojos mortales, todavía están aquí y nos siguen amando…

Y nunca olvidan a los seres queridos que han dejado atrás. Algunas veces sentimos en nuestra frente afiebrada la caricia de su mano o un hálito balsámico. Nuestro espíritu los ve y nuestros corazones se consuelan y tranquilizan. Si, siempre cerca de nosotros, aunque invisibles, están nuestros espíritus queridos e inmortales.

Porque en todo el ilimitado Universo de Dios hay Vida,
Y la Muerte no existe.

  • Fuente: Concepto Rosacruz Del Cosmos por Max Heindel/ Lema y misión Rosacruz: “Una mente pura, un corazón noble, un cuerpo sano”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cuando mueres sólo cambias de Conciencia *Doctor Pim Van Lommel, cardiólogo” 

Un perro te enseña a vivir en presente continuo

Seres sin rencor

Emilio Ortiz, describe su simbiosis con los perros guía en “Mis pequeños ojos”.

Tengo 42 años: la clave es no quedarse parado nunca. A los perros hay que darles órdenes porque necesitan un orden. La causa de que cada vez haya más perros es que las personas creen ser más libres cuando sólo están más solas. Tengo una hija maravillosa. Spock sabe cuándo voy a la farmacia antes que yo.

Emilio Ortiz perdió la vista a los 17 años, pero siguió trabajando, estudiando y progresando. Tuvo una hija y se ganó su cariño. Y luego le llegó a su perro guía, Spock, sus pequeños ojos, que le enseña a vivir cada momento como si fuera único y le inspira sus mejores líneas.

El escritor acierta al describir el rasgo primordial del carácter canino: les dura mucho más el cariño que los enfados.

Exactamente al revés que a algunas personas a las que les cuesta vivir en presente continuo. Saber disfrutar del paseo, la comida, el sol o la lluvia, los juegos, las carantoñas y las más inmediatas y puras satisfacciones de cada instante, es la eterna lección que cualquier persona puede aprender cualquier día de cualquier perro.

Soy de Barakaldo, hijo de inmigrantes extremeños. Nos fuimos a Madrid, donde estudié con muchas dificultades…

¿Qué estudió?

Como iba perdiendo la vista poco a poco, tuve que acelerar. Me matriculé en Psicología, Derecho e Historia, pero sólo acabé Historia. Después, ya invidente, ingresé en la ONCE como vendedor de cupones y conocí a la madre de mi hija. Y mi hija es lo mejor que me ha pasado.

Enhorabuena a los dos.

Por eso me vine a vivir a Albacete, porque nos separamos, y ella vive con su madre aquí.

¿Cómo conoció a su perro?

La relación con tu primer perro, muchos lectores lo habrán vivido, es inolvidable y a menudo trágica, porque mueren antes que tú. Draco fue mi perro de niño, una mezcla de pastor alemán y husky. Cuando nos dejó, lo pasamos muy mal. Y ya no quise tener más perros…

Pues tiene uno a su lado.

Es Spock, mi perro guía, que ahora tiene nueve años y ha cambiado mi vida. Antes yo no quería recordar a los perros y ahora me paso horas disfrutando al hablar de ellos con otros amos y por eso he escrito mi novela, que también es un ensayo sobre las emociones caninas.

¿Ahora mismo Spock está trabajando?

Ahora mismo va a su bola, pero está en alerta, porque lleva el arnés. Si se lo quitara, empezaría a jugar y a incordiarnos. Pero el arnés lo mantiene ahora quieto y calladito.

Buen chico, este Spock.

A los perros hay que darles pautas en cada instante de su vida: tenemos que darles órdenes, porque necesitan orden.

¿Cómo a las personas?

A las personas nos gusta pensar que somos los reyes de nuestra propia existencia, pero eso no nos debe hacer olvidar que los perros sólo son felices cuando encuentran su lugar en la manada. O mandan u obedecen. Si usted es el amo, haga que obedezca. Siempre.

Entonces son como las personas.

La diferencia es que a ellos cada vez los necesitamos más. Necesitamos su compañía.

¿Por eso cada vez hay más perros?

Cada vez hay más perros porque las personas estamos más solas. Estamos siendo empujados hacia un individualismo insano que algunos confunden con independencia.

Queremos ser libres, pero sin estar solos.

Y un perro es un animal solícito que nos entrega su afecto de forma natural e instintiva y que lleva ya miles de años sirviendo a los humanos.

Sólo le falta hablar.

Quite, quite. Es mucho mejor que no hable. Es suficiente con que escuche…

Ya es más de lo que saben hacer la mayoría de nuestros semejantes.

…O al menos que a ti te parezca que te está ­escuchando.

¿La relación con una mascota es muy diferente de la que tienes con un perro guía?

Con un perro guía como Spock es más intensa. Estamos siempre juntos y la simbiosis ya es completa. Spock adivina, por ejemplo, cuándo quiero ir a la farmacia. No sé si por actitud mía o por intuición suya.

Tal vez guarde usted las recetas en el mismo cajón siempre y Spock le ve cogerlas.

O nota que busco la farmacia con la mirada… o cómo encamino mis pasos… No sé.

¿Se porta bien Spock?

Es muy obediente, que es lo esencial. A veces me pone a prueba, como todos los subordinados a sus jefes alguna vez. La vida no deja de ser una lucha por el poder.

Cuanto más conozco a las personas…

…Más quiero a mi perro. Por eso los perros están llegando a convertirse en elemento cohesionador o incluso fundador de familias. Muchas parejas me han anunciado con alegría: “No queremos tener hijos, pero tendremos dos o tres perros”.

¿Quién se los queda si hay divorcio?

Hay abogados especialistas en acordar quién se queda al perro.

Si no lo hacen desgraciado…

Sólo los hacen desgraciados cuando los amos buscan en ellos a la persona que necesitan, porque entonces los humanizan.

¿En qué sentido?

En que lo tratan como a un igual y el perro se desorienta, porque no necesita un compañero ni un amigo; necesita un líder: a su amo.

¿Qué te puede dar un perro que no te dé una persona?

Cariño absoluto e incondicional. Pero, sobre todo, una inmensa lección siempre.

¿Sólo una?

Cuando dejas a tu perro abandonado en el piso, solo y aburrido, se desespera. Sufre mucho.

Hay que pasearlo y quererlo.

Pero cuando llegas a casa tú, su amo, se levanta, empieza a mover el rabo y en dos segundos ya se le ha pasado todo el enfado. Usted pruebe a quedar con su pareja para ir al cine y llegue diez minutos tarde y verá…

A veces con cinco ya veo…

El enfado y el rencor a los humanos nos dura días, años o no lo olvidamos nunca. En cambio, el perro vive el presente inmediato. Y vivir así para los humanos, al menos durante un ratito cuando estás con el perro, es liberador.

Pues es una gran lección.

A los perros la frustración les dura menos que el cariño. Y es que saben vivir lo que les ha tocado mucho mejor que nosotros.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Historias que prueban que los animales tienen ALMA

Emotiva carta de un padre a su hija sobre el amor propio

“Nunca será tu trabajo mantenerlo interesado”, explica el padre a su pequeña para mostrarle que “tu única tarea es saber muy dentro de tu alma que tú eres digna de interés”.

Dejar de querer complacer al otro y cultivar el quererse a uno mismo.

Ese es el mensaje que le entrega un padre a su pequeña hija a través de una emotiva carta que ha tomado las redes sociales bajo el título “Una carta de un papá a su pequeña hija (sobre su futuro esposo)”.

Kelly M. Flanagan es un psicólogo clínico estadounidense y autor de la conmovedora misiva, quien tomó la determinación de dedicar unas líneas a su hija, a quien llama “Cutie-Pie”, navegando por Internet encuentra consejos para que las mujeres mantengan el interés de sus parejas y eviten ser abandonadas o engañadas.

Explicó que sus palabras también están dedicadas a su esposa y a “cada mujer adulta que he conocido dentro y fuera de mi oficina de terapia. Mujeres que nunca han conocido la voz de un papá”. Además, extiendo su carta a “la generación de niños que se convertirán en hombres y que necesitan que les recuerde lo que es realmente importante”.

A continuación te dejamos la conmovedora carta:

Querida Cutie-Pie

Recientemente, tu madre y yo estábamos buscando algo en Google. A la mitad de escribir la pregunta, Google nos mostró una lista con las búsquedas más populares en el mundo. La búsqueda más popular en la lista era “Cómo mantenerlo interesado”.

Me sorprendió. Revisé varios artículos de la incontable cantidad que aparecieron acerca de cómo ser sexy y sexual, cuándo llevarle una cerveza en vez de un sándwich y las formas de hacerlo sentir más inteligente y superior.

Me enfurecí.

Pequeña, esto no es, nunca ha sido y nunca será tu trabajomantenerlo interesado”.

Pequeña, tu única tarea es saber muy dentro de tu alma –en ese lugar inquebrantable que no se transforma por el rechazo, la pérdida o el ego- que tú eres digna de interés. (Si puedes recordar que todos también son dignos de interés, estarás por ganar la batalla de tu vida. Pero esa es otra carta para otro día.)

Si puedes estar segura de que vales en este sentido, serás atractiva en la manera más importante del mundo: atraerás a un chico que sea digno de tu interés y que también querrá pasar su vida invirtiendo todo su interés en ti.

Pequeña, quiero decirte algo acerca del hombre que no necesita que lo mantengan interesado, porque él sabe que tú eres interesante:

No me importa que ponga los codos en la mesa –siempre y cuando él ponga sus ojos en la manera en que tu nariz se frunce cuando sonríes. Y que luego no puede dejar de ver.

No me importa si no puede jugar al golf conmigo –siempre y cuando él pueda jugar con los hijos que le des y disfrute todas las formas gloriosas y frustrantes en las que se parecen tanto a ti.

No me importa que no persiga el dinero –siempre y cuando él persiga su corazón y siempre lo lleve de vuelta a ti.

No me importa si es fuerte –siempre y cuando él te dé espacio para ejercitar la fuerza que hay en tu corazón.

No me podría importar menos si vota –siempre y cuando se levante cada mañana y te elija un lugar de honor en tu casa y un lugar para venerarte en su corazón.

No me importa el color de su piel –siempre y cuando él pinte el lienzo de sus vidas con pinceladas de paciencia, sacrificio, vulnerabilidad y ternura.

No me importa si fue educado en esta religión o en otra o en ninguna –siempre y cuando haya sido educado para valorar lo sagrado y para saber que cada momento de la vida y cada momento que pase contigo es algo profundamente sagrado.

Al final pequeña, si te topas con un hombre como ese y parece que él y yo no tenemos nada en común, en realidad tendremos en común lo más importante:

“Tú”

Porque al final, pequeña, la única cosa que debes hacer paramantenerlo interesado es ser tú misma.

Tu hombre eternamente interesado:

*Papá*

*Si lo desea, puede leer la publicación: Carta a mi padre

La Medicina desde la Física Cuántica

No se puede entender el concepto actual de medicina sin saber algo de física cuántica.

Nuestra comprensión antigua de la medicina versaba sobre el modelo Newtoniano o Determinista, en el que se inculcaba que lo que ocurre en nuestras vidas sucede por casualidad. Y la única opción que nos ofrece es vivir las consecuencias de esos hechos que nos acontecen…

Según este modelo, todo está predeterminado y el cuerpo y la mente viven separados. La noción clásica de dualismo cartesiano y de determinismo físico ha relegado a nuestras mentes a un papel de observadores pasivos, totalmente excluidos de las leyes causa-efecto y con la conciencia de que nuestro cuerpo no es muy diferente del mecanismo de un reloj.

A principios del siglo XX se empezaron a descubrir muchos fenómenos que eran incompatibles con la física clásica. Fue entonces cuando la física cuántica comenzó a tomar fuerza y protagonismo.

La corriente actual de la medicina nos lleva hacia algo más holístico, más metafísico, donde todo tiene una razón de ser y un para qué. Todo está entrelazado y sincronizado.

Y es en este modelo donde tiene cabida la física cuántica, capaz de demostrar la interrelación entre TODO lo que existe y el modelo holográfico en el que vivimos, donde nuestra percepción afecta en gran medida (y única) a nuestra realidad.

Somos lo que percibimos.

En este sentido, nuestros pensamientos y emociones influyen en nuestro entorno y, por ende, en nuestro cuerpo. NO existe una división entre el sujeto y el objeto, y por tanto, el observador influye en lo observado.

Los “programas“que hemos heredado de nuestros ancestros y las creencias que se han ido transmitiendo generación tras generación, conforman nuestra personalidad y nuestro carácter.

La conciencia del observador influye en las partículas subatómicas, modificando sus estados cuánticos. El Dr. Robert Lanza, en su libro titulado Biocentrismo, explica con detalle la relación entre la interacción de la conciencia y las partículas subatómicas.

 “Si no les gusta el mundo que ven, sepan que no lo pueden cambiar; pero si cambian la forma de verlo, cambiará su universo” (Albert Einstein)

La medicina más antigua ya versaba sobre este paradigma y el desarrollo de una “mente cuántica. Sabía que nuestras creencias dan forma a nuestra realidad, y éstas se reafirman buscando experiencias afines para ello. Así que, la realidad se convierte en una imagen de nuestro modelo de realidad, en lo que queremos o podemos ver, sentir, experimentar. Pero eso no significa que sea lo real o correcto. Microscópicamente no vemos las células, pero sabemos que existen. Tampoco podemos llegar a ver con nuestros ojos los anillos de Saturno, pero no dudamos de su existencia. Ni siquiera en nuestro día a día somos conscientes de que la Tierra es redonda, pero su controversia en otras épocas costó la vida de grandes científicos como Galileo.

La medicina alopática y esta nueva corriente de entender la enfermedad son incapaces de llegar a un punto en común, porque observan literalmente, dos realidades diferentes. Aceptar la visión cuántica implica un profundo cambio en la percepción del mundo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Terapias Neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro“.

Cada persona libra su propia batalla

Lo cierto es que cada persona libra su propia batalla interna (algunos hasta la III Guerra Mundial). Una batalla de las que muchas veces desconocemos los detalles más importantes porque éstos solo están registrados en la mente de la persona que la libra. Por otro lado, una persona con buena o mala intención, rara vez es consciente de lo dañina que puede llegar a ser para los demás y para ella misma.

Esta inconsciencia se vuelve frecuente por una razón ajena a la intención: nuestra mente es como una locomotora que crea pensamientos sin pausa, de una forma frenética y vertiginosa. Da vueltas a todo, elabora hipótesis de lo que sucede a nuestro alrededor, hace suposiciones, crea nuevas ideas y conceptos, piensa y vuelve a pensar, anticipa lo peor y emite juicios sobre otros… Y también sobre nosotros mismos. Claro.

Ese incesante martilleo nos tortura, nos daña y como recuerdo nos deja basura mental“. Los científicos afirman que tenemos más de 60000 pensamientos al día. Se estima que muchos de estos pensamientos (el 80% aproximadamente) en la mayoría de personas son negativos, tóxicos, disfuncionales…

Actuamos en automático gran parte del tiempo. Así, estamos extremadamente influenciados por nuestras creencias; convicciones que se formaron en nuestra tierna infancia y se arraigan a través de nuestras experiencias. Algunas de estas creencias están en nuestro subconsciente, y de esas creencias nacen nuestros pensamientos y juicios más inmediatos.

La mente y sus engaños

Si algunas de tus creencias son erróneas o enfermizas, muchos de tus pensamientos y juicios también lo serán. Constantemente estamos juzgando, nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás. Pero lo cierto es que la consecuencia más frecuente es el sufrimiento. Nuestra mente emite juicios para protegernos, por propia supervivencia, pero esto no quiere decir que en última instancia estos juicios secunden el propósito para el que fueron “convocados”.

Pensamos que el otro tiene el mismo punto de vista que nosotros y en parte por eso sufrimos tanto. Pero no, cada uno percibe la vida con unas gafas diferentes y lo que para mí significa una cosa, para ti probablemente signifique otra. Y en esa mentira de creer que todos deberían tener nuestro punto de vista (el nuestro por supuesto), nos atrevemos a juzgar al otro. Incluso a nosotros mismos, olvidando la falacia que encierra juzgar el pasado desde el futuro, conociendo las consecuencias de una acción que entonces no eran seguras, solo probables. Al igual que algunas otras.

En los dos casos no son los demás los que te hacen sufrir. En el primero son las propias expectativas que tienes sobre esas personas las que te hacen sufrir. Esperamos que los demás sean como nosotros deseamos y nos volvemos incapaces de aceptarlos como realmente son. Ese es el principio y el final de la batalla, al mismo tiempo.

Paradójicamente, cuando dejas de juzgar y machacar a los demás, también dejas de juzgarte y machacarte a ti mismo, porque la forma con la que juzgamos también suele ser el modo con en el que nos juzgamos.

La aceptación y el amor lo curan todo

Cuando aceptas tu esencia (incluidas todas tus sombras), comienzas a ver con ternura las sombras de los demás. Cuando creemos que alguien nos ataca, en el fondo puede que ese alguien esté librando su propia batalla interna. Lo hacen desde la inconsciencia, desde sus heridas emocionales y sus estrategias de supervivencia aprendidas en la niñez, cuando se sentían profundamente heridas en su búsqueda de amor y aceptación. A veces, muchas veces, todo ello les lleva a actuar así.

Por eso, cuando creas que alguien te ataca, recuerda que es probable que no sea un ataque consciente, sino una sombra que tú imaginas o que el otro proyecta sin intención, al menos sin esa intención.

“El amor aumenta a medida que el juicio decrece”

Hemos de aceptar cuando otras personas no se comportan como a nosotros nos gustaría, cuando nos nos cuidan de la manera que deseamos pero lo hacen de otra. Estamos aquí para amar antes que juzgar, para sentir antes que razonar. Así, si alguien dibuja un círculo para excluirte, dibuja tú uno más grande para incluirle.

Recuerda que el amor aumenta a medida que el juicio se hace flexible, compasivo y piadoso. El amor nos da felicidad, el juicio estricto nos aporta sufrimiento. No entiendas el amor incondicional como algo que se puede quitar como un refuerzo o un castigo: el amor incondicional está por encima de eso.

¿Víctima o responsable de la batalla?

Si dejamos de juzgar y empezamos a mirar con el corazón, nuestro sufrimiento empezará a desaparecer. O eliges ser víctima o eliges ser responsable. La víctima justifica, miente, culpabiliza, se queja y se rinde. El responsable asume que lo que tiene en su vida no se debe a las circunstancias externas, sino que lo ha creado él mismo y él mismo es el único que puede cambiar su realidad.

La vida te va a proveer de experiencias para que abras los ojos, pero es decisión tuya ser víctima o responsable. Y el que no aprende de su propia historia, la vida lo condena a que se repitan sus errores. Serán experiencias diferentes en sus formas, pero igual en su fondo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones“.