Somatizaciones: cómo escuchar cuerpo y mente

Distintas dolencias son el resultado de cómo nuestro cuerpo reacciona al malestar cotidiano.

Hubo una época en la que todo mi cuerpo gritaba de dolor, todas mis articulaciones, músculos, tendones, vísceras… todo me dolía a rabiar. No había una sola zona que no se quejara; esta fibromialgia llegó a tal nivel que incluso al levantarme tenía que aguantarme en la pared porque mis rodillas no me sostenían en pie debido a tanto dolor y debilidad…, por suerte y debido a todo un proceso de crecimiento personal, de cambiar creencias y soltar situaciones vitales negativas para mí, esa fase forma parte del pasado y es un mero recuerdo.

Siempre he tenido una gran facilidad para sentir en el cuerpo aquello que me sucede, tanto lo bueno, como lo malo o estresante, de somatizar los eventos que me acontecen. Lo malo en forma de contracturas, dolores de cabeza, lumbalgias, problemas digestivos… y lo bueno en una mayor capacidad respiratoria, expansión, relax y bienestar (D. Saphiro 2002).

La relación entre el cuerpo, la mente y las emociones

Actualmente está universalmente aceptada la relación existente entre el cuerpo, la mente y las emociones. En el cuerpo se incrustan los mensajes de nuestro mundo emocional, somatizamos lo que sentimos (Jung 1935, W.Reich 1949, Baker 1967, Lowen 1974). De hecho, existen numerosas investigaciones que ponen de manifiesto la relación que existe entre las situaciones estresantes y su vinculación con los estados psicológicos negativos, y su consecuente influencia en la respuesta inmunológica y propioceptiva (Dr. Levine 1997, 2010).

La palabra psico-somático se refiere a que la Psique, la mente, afecta al Soma, al cuerpo; es decir, que la tensión mental influye en el estado de los tejidos corporales, de los músculos, de los órganos, de la piel, del tejido fascial… generando dolor, inflamación, lesiones, enfermedades

Hablar de enfermedades psicosomáticas NO significa que lo que se esté padeciendo no sea real, ni que sea inventado, de hecho, las experiencias vitales generan una tensión tal que, con el tiempo, acaban causando dolor físico o lesiones orgánicas: úlceras de estómago, acidez, dolores de cabeza, lumbalgias, alteraciones intestinales, alteraciones de piel, fibromialgia… (Tobón, Vinaccia y Sandín 2004; Dra.Maiteikova 2011).

Todas ellas lesiones que deben ser debidamente atendidas y tratadas, pero además se vuelve necesario intervenir psicológicamente, para que esa tensión, ese estrés no siga afectando o dañando al cuerpo, ni desencadene una enfermedad.

¿Cómo sucede esto? ¿Por qué la tensión se va al cuerpo?

De bebés, antes de ser capaces de verbalizar lo que nos sucede, antes de ser capaces de dominar el lenguaje, utilizamos todo el cuerpo para expresar el dolor, la rabia, la angustia y también la alegría, la sorpresa, el miedo Las madres (y padres) hacen una lectura de esas emociones y enmarcan con palabras lo que le ocurre a su bebé. La somatización es la primera forma de comunicación que aparece en el principio de nuestras vidas.

Como las emociones todavía no pueden ser elaboradas psíquicamente, son trasladadas al cuerpo en forma de llanto, alteraciones en la respiración y en el ritmo cardíaco, convulsiones, inquietud El lenguaje irá poniendo límites a esa angustia y construirá nuestro psiquismo, enriqueciendo nuestro repertorio emocional básico.

¿Cómo podemos dejar de somatizar?

Ser flexibles ante los cambios y los imprevistos, implica cierto nivel de creatividad, de adaptación y de aceptación. Ser conscientes de que no podemos controlarlo todo nos permite sobreponernos y afrontar con mayor fortaleza y entereza los reveses de la vida sin generar esa lucha interna que termina en dolores y molestias físicas.

Puesto que se manifiesta en el cuerpo aquello que no podemos asumir, es necesario poner palabras a todas aquellas emociones que vamos sintiendo, todas aquellas experiencias que vamos viviendo.

Escuchar a nuestro cuerpo es fundamental para comprender cómo nos afectan las situaciones que vivimos, lo que sentimos y cómo recolocarnos frente a ellas.

En los años ‘60, el psicoerapeuta y Dr. en Psicología y Filosofía por la universidad de Chicago Eugene Gendling, discípulo de Carl Rogers, investigó cuál era el motivo que explicaba el éxito de una terapia, y encontró que aquellas personas que se detenían a observar y explicaban desde una sensación interna lo que sentían físicamente ante una situación o una indicación, eran los que conseguían cambios significativos en terapia y conseguían adaptarse adecuadamente a los imprevistos de la vida.

A esta sensación interna Gendling la denominó “sensación sentida” (felt sense) y se trata de una sensación holística, difusa y vaga, que se siente generalmente en la zona del estómago, garganta o incluso en todo el cuerpo, con ciertos componentes emocionales, que, al prestarle atención nos permite aclarar lo que nos ocurre ante un hecho, evento o posibilidad.

Esta técnica, denominada “Focusing”, es eficaz para reducir el estrés, tomar decisiones, o incluso como una forma de conseguir cambios conductuales saludables, sintiendo lo que se es capaz de asumir en cada momento, lo cual nos permitirá un mayor grado de compromiso con nosotros mismos…

“El cambio ocurre cuando podemos sentir más en nuestros cuerpos de lo que podemos solamente entender por medio del conocimiento racional.”

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones”

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Las enfermedades autoinmunes según la medicina naturista

Se puede hacer algo más que tomar antiinflamatorios y corticoides. La medicina naturista va a los posibles orígenes de los trastornos autoinmunes.

Las enfermedades autoinmunes se producen cuando el sistema inmunitario ataca a las células sanas del propio cuerpo como si fueran bacterias o virus dañinos o células enfermas. No hay una explicación evidente de por qué sucede esto, aunque se sabe que hay un componente hereditario y que afectan más a las mujeres.

Existen más de 80 enfermedades autoinmunes y su diagnóstico a menudo no es sencillo. Las más conocidas son la diabetes tipo 1, la celiaquía y la artritis reumatoide, pero hay muchas otras.

Pueden afectar a diversos órganos y partes del cuerpo y frecuentemente los síntomas iniciales son cansancio, dolores musculares y febrícula. Las molestias suelen aparecer en brotes. El tratamiento médico convencional va dirigido a reducir la inflamación mediante corticoides y otros medicamentos que reducen la respuesta del sistema inmunitario.

El Doctor Pedro Ródenas explica que la medicina naturista posee dos teorías sobre el origen de las enfermedades autoinmunes.

Teoría del instinto alterado y la proteína animal

Una dieta desequilibrada perjudica a la microbiota intestinal, lo que aumenta la permeabilidad del intestino y permite que entren en la sangre cadenas de aminoácidos (polipéptidos) en lugar de aminoácidos sueltos. Estos polipéptidos actúan como antígenos y llevan al organismo a responder con anticuerpos.

Si existe una permeabilidad intestinal, cuanto más se parecen las proteínas que ingerimos a las propias, más antigénicas resultan. La proteína animal es muy similar a la humana (por ejemplo, 19 aminoácidos son iguales y 1 cambia) y la provocación es diaria.

Con los años el cuerpo las puede confundir con las propias y se autoagrede. Las más similares son las de mamífero, sobre todo las de cerdo y las lácteas. Algo más alejadas están las aves y aún más el pescado. La proteína vegetal no tiene riesgo de confusión.

La prevención y el tratamiento pasan por llevar una dieta vegana –sin proteína animal, sin provocación– durante unos meses, años o incluso de forma definitiva.

Teoría de la acumulación de toxinas

Una variante de la teoría del intestino alterado y la proteína animal es la que responsabiliza a la acumulación de sustancias extrañas (catabolitos de aditivos, conservantes, fármacos, restos proteicos de microorganismos, incluidos los de vacunas…) en ciertos tejidos o en la membrana basal de las arterias.

Al no eliminarse, se genera una respuesta inflamatoria que ataca a los tejidos a la vez que a esas sustancias. Por eso se debe evitar al máximo estos factores antigénicos.

El factor emocional

Algunos terapeutas consideran que en las enfermedades autoinmunes puede darse un componente emocional. En la práctica clínica han comprobado que muchos afectados experimentan un sufrimiento emocional como consecuencia de conflictos con los demás o consigo mismos y no consiguen resolverlos, de manera que tienen al enemigo en casa y se autoagreden.

La terapia del perdón y la ayuda psicológica profesional pueden servir para prevenir y tratar el problema.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La conexión intestino-cerebro es poderosa. -Doctor Emeran Mayer

¿Pueden trabajar juntas la medicina convencional y la natural?

¿Son el yoga, el ayuno o la meditación métodos eficaces para curar? El médico berlinés asegura que sí y nos explica por qué.

Frente a las expresiones de escepticismo de la mayoría, el médico Andreas Michaelsen, internista y cardiólogo, asegura que la medicina natural es una ciencia. Él toma la tensión, pide análisis o aconseja una cirugía. Pero, al mismo tiempo, no duda en prescribir hidroterapia, acupuntura o yoga. “Por supuesto, no niego la eficacia de la medicina convencional. De hecho, los diagnósticos debe hacerlos esta medicina, pero el problema es que no sabe curar las dolencias crónicas, porque no trata a los pacientes como un todo”Colaborar: esta es la palabra que este médico repite constantemente cuando se refiere a ambas disciplinas.

Michaelsen ejerce en el Hospital Universitario La Charité de Berlin, donde es, además, profesor de Naturopatía Clínica y colabora con otros médicos a la hora de definir el tratamiento de un paciente. “Al principio, también en Alemania hubo un gran rechazo a las medicinas naturales. Hoy hay 50.000 naturópatas ejerciendo de forma oficial y la naturopatía está reconocida por la Seguridad Social y la mayoría de los seguros médicos”, asegura.

Hidroterapia, ejercicio físico, yoga, acupuntura, ayurveda, ayuno o meditación son las vías que, según Michaelsen, sirven para reequilibrar mente y cuerpo. Su libro “Curar con la fuerza de la naturaleza” (Planeta) es un best-seller en Alemania. En él repasa todos los métodos de la medicina natural y expone por qué tienen una base científica. Le preguntamos por las claves de estos tratamientos… y las dudas que provocan.

Usted es médico. Es sorprendente que diga que la naturopatía es una ciencia. ¿En que se basa para afirmarlo?

Además de sustentarse en la experiencia, hay investigaciones y datos que lo confirman, pero no se toman en consideración. Para los médicos es difícil de aceptar, porque es más sencillo prescribir fármacos. Eso está muy bien, yo también prescribo esos tratamientos, pero recomiendo además cambiar la alimentación o combatir el estrés. Para hacerlo, hay que dedicar más tiempo a cada paciente.

El problema es que hay muchos charlatanes, muy peligrosos. ¿Cómo nos podemos defender de ellos?

Yo recomendaría, como en mi país, Alemania, o en Estados Unidos, que la naturopatía vuelva a las universidades y se creen cátedras, y que así entre en los hospitales para colaborar con la medicina convencional. Y, luego hay dos reglas para reconocer a un charlatán: cuando promete curar todo y cuando cobra cada vez más caros sus tratamientos.

¿Por qué la gente busca cada vez más las medicinas alternativas?

Porque la medicina convencional ha llegado a sus límites. Tiene mucho éxito en las dolencias de urgencia, como un infarto o una operación por un cáncer, pero la gente padece cada vez más enfermedades crónicas y la medicina convencional no sabe cómo enfrentarse a ellas. Ahí es donde la naturopatía tiene su espacio.

“La medicina convencional ha llegado a sus límites, no sabe enfrentarse a dolencias crónicas”

¿Y por qué hay cada vez más enfermedades crónicas?

Nuestros genes son muy viejos, se modifican cada 100.000 años. Y nuestra vida ha cambiado de forma radical en los últimos 500. No vivimos como quieren nuestros genes.

¿En qué consiste el sistema mente-cuerpo del que habla en su libro?

Sabemos que, a través del cerebro, podemos sanar el cuerpo. La meditación es eficaz en muchas enfermedades. Eso es a lo que llamo conexión mente-cuerpo. El ser humano es un sistema complejo, por eso es un error tratarlo de forma fragmentada. Tanto la medicina natural como la convencional deben trabajar unidas. Por ejemplo, en el caso de los dolores de espalda, la ortopedia junto al yoga funcionan mejor que la cirugía.

Usted también critica modas como la intolerancia al gluten autodiagnosticada…

Sí, muchas personas leen algo y ya piensan que son alérgicos. Y la industria fabrica productos supuestamente contra esas alergias y la gente los consume. Hay un efecto placebo claro y mucho marketing.

Todas las técnicas que usa la naturopatía se asientan sobre la idea de que hay que adaptarnos al ritmo de las estaciones y las horas de descanso. Concibe al paciente como un todo y la curación como una recuperación del equilibrio entre cuerpo y la mente.

Técnicas de naturopatía

  • Hidroterapia: Según la naturopatía, mejora la depresión y activa el sistema inmune. Cada mañana, después de tomar una ducha caliente, hay que aplicarse un chorro de agua fría por todo el cuerpo, y luego uno caliente.

  • Ayuno: Esta disciplina afirma que es beneficioso contra las infecciones y la fiebre. Lo mejor es hacerlo parcial, con dos comidas vegetarianas (por la mañana y por la noche). Y el completo una vez al año.

  • Yoga: Junto a la atención plena (mindfulness), el yoga mejora el estrés y proporciona energía a nuestro organismo.

  • Ayurveda: Viene del indio y significa vida (ayur) y saber (veda). Cura usando más de 1.000 hierbas y especias. Según la naturopatía, es eficaz para tratar el reuma y la artrosis.

  • Meditación: Como el yoga, facilita el equilibrio mente-cuerpo. Lo ideal es meditar a diario unos 30 minutos.

Fuente: Elena Castelló mujerhoy.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: Terapias Neurocientíficas: “El bienestar está en tu cerebro”

Una mujer sobrevive a un cáncer de mama con metástasis gracias a un nuevo tratamiento

Con la ayuda de sus propias células, se han podido eliminar lesiones del tamaño de una pelota de tenis en su hígado.

Probablemente, habría fallecido en dos o tres meses, pero Judy Perkins de 49 años y aquejada de un cáncer de mama muy agresivo hoy sigue viva. El «milagro» es fruto de una nueva terapia personalizada que utiliza las propias células inmunes del paciente. Es la primera vez que este tipo de inmunoterapia, eficaz frente al melanoma y algunos tumores de pulmón, funciona en cáncer de mama.

El cáncer de esta paciente estadounidense estaba en una fase muy avanzada. Se había extendido al hígado y tenía lesiones tumorales en este órgano vital del tamaño de una pelota de tenis.

Un autotrasplante

A grandes rasgos, el tratamiento consistió en activar las células «T», las células que ayudan a proteger el cuerpo de las infecciones, inyectando anticuerpos. Una vez activadas en el interior del organismo, se aislaron de la sangre de la paciente, se extrajeron y ya en el laboratorio solo se se cultivaron aquellas que podían reconocer al tumor. El siguiente paso fue volver a introducirlas en el paciente con una nueva infusión.

Las nuevas células fueron capaces de atacar a las cancerosas. El tratamiento logró eliminar la metástasis de la paciente y el tumor original dos años después esta mujer permanece libre de la enfermedad, según se publica en la revista «Nature Medicine». Este éxito es una esperanza renovada para muchas mujeres que no responden al tratamiento.

Hasta la fecha, esta estrategia que se sirve del sistema defensivo de los pacientes para luchar contra el cáncer, solo había funcionado en tumores con muchas mutaciones como es el de pulmón o el cáncer de piel más agresivo.

Para otros tumores sólidos

El cáncer de mama, sin embargo, provoca mutaciones en un porcentaje muy bajo que causen una respuesta del sistema inmune. Pero el equipo de Steven Rosenberg, del Instituto Nacional de la Salud de Maryland lograron identificar las células específicas del sistema inmune que eran capaces de reconocer las mutaciones del cáncer de mama.

Esta aproximación abre una nueva puerta al tratamiento de pacientes con tumores sólidos, como el hepático, de colon o cervical que no tienen ahora tratamientos eficaces, una vez que desarrollan una metástasis. Por tanto, se abre la puerta al tratamiento de cánceres que hasta la fecha se consideraban incurables.

De hecho, el caso clínico que ha publicado Rosenberg forma parte de un ensayo clínico más amplio con 300 enfermos que tienen metástasis y unos tumores con una baja tasa de mutaciones. Los resultados de estos pacientes aún no se han publicado, pero los datos preliminares muestran resultados positivos en pacientes con cáncer de hígado y de colon, otros dos tipos de tumores que acumulan menos mutaciones y por tanto no respondían bien a la inmunoterapia convencional.

Una revolución

Para Laszlo Radvanyi, del Instituto para la Investigación del Cáncer de Ontario (Toronto, Canadá), «estamos en la cúspide de una gran revolución». Este investigador que escribe un editorial que acompaña a la investigación cree que el desafío en la próxima década «será encontrar formas más creativas para maximizar los beneficios en los pacientes».

La inmunoterapia, el tratamiento que se sirve del sistema de defensas natural para atacar el cáncer, concentra ahora el entusiasmo de las mayoría de los oncólogos. El éxito conseguido en cánceres como el melanoma -el tumor de piel más agresivo- o el linfoma de Hodking o la leucemia, no tiene precedentes en la historia de la oncología. Es el campo que más talento investigador concita y más inversión pública y privada atrae. «Cualquiera que se hubiera atrevido a pronosticar el estado actual de resultados de la inmunoterapia hace solo siete años hubiera sito tachado de loco», explicaba Ignacio Melero a ABC, investigador que desde el CIMA y la Clínica Universidad de Navarra lidera en España estas investigaciones desde sus inicios.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El estrés emocional crónico puede iniciar el proceso de un cáncer. *Doctor Pere Gascón

22 alimentos anticáncer

Los expertos afirman que más del 50 % de los tumores cancerosos se pueden evitar con una dieta sana. Las verduras crucíferas eliminan los radicales libres y nos ayudan a reforzar las defensas.

Es importante saber que existen muchas plantas, hierbas y alimentos que nos pueden ayudar a prevenir y hasta a combatir enfermedades tan complicadas como el cáncer. La buena alimentación nos hace permanecer sanos durante mucho tiempo y tener menos posibilidades de adquirir algún tipo de enfermedad grave. Con respecto al cáncer, los expertos aseguran que más del 50 % de los tumores cancerosos los podemos evitar si llevamos una dieta sana.

Según expertos del Instituto Nacional de Cancerología de los EE.UU., es posible prevenir por lo menos una tercera parte de los diferentes tipos de cáncer con una dieta adecuada. Y recalcan que una buena alimentación es el arma más poderosa para evitar y combatir el cáncer.

En esta oportunidad vamos a mencionar algunos alimentos que pueden ayudar a prevenir muchos tipos de cáncer y además nos permitirán mantenernos saludables y llenos de vitalidad.

El aceite de oliva

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La grasa del aceite de oliva puede prevenir el cáncer de colon y del recto. Este aceite actúa sobre los ácidos biliares, mejora la circulación y oxigenación de los tejidos, protege las arterias y las mantiene flexibles. Asimismo, ayuda a bajar el colesterol malo (LDL), controla la presión arterial, reduce notablemente los niveles de azúcar en la sangre. Además, es un poderoso antioxidante, por lo cual ayuda a prevenir el cáncer.

El agua

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El agua, sin ser un alimento que aporte algún tipo de nutrientes o vitaminas, es un poderoso e insustituible líquido que no puede faltar en nuestra vida. Sin agua ningún ser viviente puede subsistir, puesto que el agua nos ayuda a limpiar el organismo de toxinas.

La persona que no consume las cantidades adecuadas de agua corre el riesgo de padecer estreñimiento, lo cual lleva a la acumulación de toxinas que afectan la salud integral, además de sufrir deshidratación. Es muy importante mantener todos los sistemas de nuestro organismo debidamente hidratados para que su funcionamiento sea correcto. Por eso es imprescindible tomar por lo menos dos litros de agua al día (excepto algunos casos).

El ajo y la cebolla

Tanto el ajo como la cebolla contienen alicina, un compuesto rico en azufre, que ayuda al hígado a eliminar las toxinas que se acumulan en la sangre.

El arroz integral

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En el arroz integral se encuentran algunas sustancias anticancerosas que protegen contra el cáncer de colon, el de mama y el de próstata.

Las algas

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Éstas son depurativas con abundantes vitaminas, minerales y fibra. Asimismo, ayudan a reforzar el sistema inmunológico, por lo cual se recomiendan para evitar los efectos secundarios que se producen después de un tratamiento de quimioterapia y radioterapia.

Los cítricos

Naranja

Como todos lo sabemos, los cítricos contienen vitamina C, que es un poderoso antioxidante. Además, están compuestos de flavonoides, protectores de los capilares sanguíneos que mantienen las membranas permeables y oxigenadas.

Las coles

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 Las coles, el brócoli, el repollo, la coliflor, los berros y el rábano son productos alimenticios que no deben faltar en la dieta diaria, ya que sus compuestos ayudan a reforzar las defensas y eliminan los radicales libres, brindando protección a las células.

Las fresas

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Las fresas son ricas en fibra, vitaminas y minerales. Sus poderosos efectos depurativos limpian el organismo de toxinas.

Las frutas del bosque

(Foto: Lumiago/ Flickr.com)
(Foto: Lumiago/ Flickr.com)

Las moras, los arándanos y las grosellas son ricas en un pigmento llamado atocianina, este es de color morado y es un antioxidante muy poderoso. Además, son ricas en vitaminas A y C, así como en minerales, pectinas y ácidos vegetales. En la actualidad se están realizando algunos estudios sobre los efectos que pueden tener estas frutas en la prevención de la leucemia.

Los frutos secos

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Las nueces, las avellanas, las almendras y las semillas de girasol son una gran fuente de vitaminas E y B. Contienen minerales como el magnesio, el selenio y el zinc y además brindan una buena cantidad de antioxidantes.

Las legumbres

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Las lentejas, los garbanzos, los guisantes y las judas, son verdaderos alimentos anticancerígenos. Son muy ricas en fibra, la cual protege contra el cáncer de colon principalmente.

La manzana

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La manzana contiene ácidos clorogénicos y elágicos, los cuales pueden evitar la aparición de cáncer. Esto se demostró mediante experimentos realizados con animales. La manzana contiene pectina y fibra que ayudan a eliminar las toxinas a través de las heces.

El melón

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El melón es muy rico en betacarotenos y antioxidantes. Además, es muy bajo en calorías, así que ayuda a prevenir los tumores que se relacionan con la obesidad.

La miel

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Este es un producto natural que tiene propiedades antisépticas, lo que permite evitar las infecciones que se producen por la baja en las defensas después de un tratamiento contra el cáncer (quimioterapia).

El pescado

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Los ácidos grasos omega-3 son muy importantes para la salud del corazón y las arterias. Además, se recomiendan como tratamiento complementario en aquellas personas que padecen cáncer.

Los pimientos

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Los colores vivos de los pimientos verdes, rojos y amarillos son muestras de la riqueza que poseen en betacarotenos, los cuales, junto a la vitamina C, son unos poderosos antioxidantes que protegen las mucosas. Otro compuesto que tienen los pimientos es la capsaicina: bloquea los productos precancerosos que se pueden encontrar tanto en las carnes y los pescados ahumados.

La remolacha

Remolacha

La remolacha en su color morado contiene un poderoso regenerador celular llamado betaínas.

El té verde

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Este producto contiene polifenoles, los cuales anulan por completo los efectos de las nitrosaminas. Cuenta con poderosos antioxidantes y ayuda a proteger de las radiaciones ambientales.

El tomate

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El tomate consumido crudo es rico en licopeno, un caroteno que le aporta el color rojo. Asimismo, es un poderoso protector contra el cáncer de próstata.

El tomate contiene algunas sustancias en la cáscara y en las semillas que pueden ser anti-cancerigenas.

Las uvas

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Las uvas consumidas con la cáscara y las semillas, tienen un poderoso antioxidante llamado resveratrol, el cual bloquea los agentes cancerígenos e impide el crecimiento de algunos tumores.

El yogurt

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El yogurt contiene bacterias benéficas, las cuales permiten que la flora intestinal se regenere, evitando de esta manera que los productos tóxicos hagan mella en el proceso digestivo. Es especialmente útil para prevenir el cáncer de colon, pero se puede asegurar su utilidad contra todo tipo de tumores.

La zanahoria

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El color anaranjado que tiene la zanahoria se debe a su gran riqueza en betacarotenos, que son unos poderosos y reconocidos antioxidantes. Es un vegetal especialmente recomendado para las personas que consumen o han consumido tabaco, por la gran capacidad que tiene para regenerar las células del epitelio respiratorio.

En definitiva…

Como se puede observar claramente, mediante esta gran lista de alimentos que pueden prevenir el cáncer en diferentes partes del cuerpo, es una realidad que la alimentación es clave para prevenir muchas enfermedades. Hay que tener en cuenta que, si mediante estos alimentos que nos brinda la naturaleza es posible prevenir una enfermedad tan agresiva, como el cáncer, de la misma manera podemos evitar muchas otras complicaciones de salud, consumiendo alimentos saludables y orgánicos.

Además, recuerda que, unido a la buena alimentación, se debe tener actividad física regular, tratar de permanecer tranquilo, evitando los episodios frecuentes de estrés, de mal genio, procurando mantenerte siempre alegre.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo alcalinizar  el cuerpo con los 3 pilares básicos

Los sentimientos son la motivación de la mente -Antonio Damasio, neurólogo-

El famoso neurocientífico explica en su nuevo libro la importancia de los afectos en el desarrollo de la vida humana y cómo estos se relacionan con el cuerpo.

Todos los impresionantes artefactos de la cultura humana, desde un poema o una vacuna al más alto de los rascacielos o uno de los robots que ruedan por Marte, son para el neurocientífico portugués Antonio Damasio, director del Instituto del Cerebro y la Creatividad en la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, el producto final de los sentimientos. Sin ellos, dice el premio Príncipe de Asturias de Ciencia y Tecnología en 2005, la humanidad no habría sido capaz de crear la civilización en la que vive. Esos afectos se relacionan además de una forma muy íntima con nuestro cuerpo. Por todo eso, «la inteligencia artificial jamás será capaz de imitarnos», asegura en su último libro, «El extraño orden de las cosas» (Destino).

Usted distingue entre emociones y sentimientos. ¿Cómo es eso?

Si tú tienes una emoción, por ejemplo de miedo, sufrirás un conjunto de cambios faciales, en tu piel, corazón, intestinos Se trata de acciones que les ocurren hasta a las bacterias. Pero el sentimiento es la experiencia mental de todos esos cambios que suceden corporalmente. Es una distinción muy importante.

¿En qué sentido?

Porque muchos seres vivos pueden tener acciones, pero solo las criaturas como nosotros, con sistemas nerviosos, tienen sentimientos, experiencias mentales de lo que está sucediendo. Las bacterias empezaron a existir en los inicios de la historia de la vida, que se remonta a miles de millones de años, mientras que las criaturas con sistemas nerviosos son muy recientes. Tan solo tienen 500 millones de años y en nuestro caso, muchos menos.

¿Cómo han influido los sentimientos en la evolución humana?

Tenemos una inteligencia muy desarrollada, una gran memoria y nos comunicamos a través del lenguaje. Todo eso es impresionante, pero son los sentimientos los que nos dan la motivación para inventar soluciones a nuestros problemas.

Entonces, ¿actúan sobre la cultura?

-Sí, nos dan razones para desarrollar las artes, la gobernanza, los sistemas morales y por supuesto también para desarrollar las tecnologías, la medicina o la arquitectura porque necesitamos tener abrigo y protección contra las enfermedades, el frío o el calor.

Sin embargo, no parece que los valoremos mucho en las sociedades actuales.

Creo que la novedad de este libro es que reconoce su importancia. Muchas veces las personas observan las culturas y dicen: «¡Oh, somos muy inteligentes, tenemos tantas capacidades!». Sin embargo, a mí me gusta dirigir la atención hacia el hecho de que las culturas solo pueden darse cuando tienes una motivación que surge de los sentimientos. Además, nos ofrecen la posibilidad de negociar soluciones para cualquier conflicto o problema. Y esto también me permite conectar los sentimientos como una regulación homeostática.

¿Qué significa?

Es la regulación vital que ya teníamos presente en las bacterias. La regulación de la vida o homeostasis es un proceso químico, es una forma en que ciertas moléculas crean la posibilidad de generar energía dentro de un organismo para que este pueda funcionar y continuar vivo. Las bacterias son seres unicelulares, mientras que nosotros tenemos miles de millones de células que trabajan conjuntamente en distintos órganos y sistemas. Los sentimientos son la forma en que nosotros, dentro de nuestras mentes, tenemos para descubrir cómo opera la homeostasis.

¿Y cómo lo hacemos?

Por ejemplo, si te despiertas y te sientes bien, con mucha energía y bienestar, significa que tus sentimientos te están diciendo que las cosas están funcionando bien a nivel homeostático. Pero si no te sientes bien, te avisan de lo contrario y tienes que hacer algo para corregirlo. Esa es una idea clave, los sentimientos son informadores.

¿Nos dan información sobre el cuerpo?

Te dan información de manera natural sobre si las cosas están funcionando bien o no. Si te encuentras en una situación en la que tu vida está en peligro o alguien te ha traicionado o dañado, esto también va a hacer temblar tu homeostasis y tendrá un impacto en tu vida y en tu salud.

A veces son destructivos.

Sí, pero es muy importante tener conciencia de ellos para intentar eliminarlos. Por ejemplo, si tienes emociones que producen ira, miedo o desprecio y generan violencia, no es bueno para tu salud ni van funcionar para solucionar conflictos en un contexto social. Por otro lado, también tenemos muchas emociones positivas, como la compasión, el amor, la admiración, la capacidad de cuidar de los demás… Y todo esto lo tenemos que nutrir. Aquí juega un papel muy importante la educación.

¿Podemos cambiar nuestra respuesta emocional?

Requiere mucho entrenamiento y una alta conciencia de las reacciones que tenemos, pero sí, se puede hacer.

¿Pueden modificar los sentimientos el cerebro?

Sí, sabemos que es posible, pero lo más importante como seres humanos es que tengamos conciencia de qué es lo que causa los sentimientos, estar en situaciones que puedan producir mejores afectos y educarnos a nosotros mismos para reaccionar de la forma más inteligente. Por lo tanto, es algo que nosotros tenemos que hacer como un esfuerzo de educación y madurez.

¿Cuándo empezamos a sentirlos?

Un bebé muy pequeño, de tan solo unas horas o días, ya tiene sentimientos.

¿Los tienen los animales?

No hay ninguna razón para pensar que los que están a nuestro alrededor, como los perros, los pájaros o los gatos, carecen de ellos, porque tienen las mismas estructuras cerebrales que nosotros. Reaccionan de la misma forma y tenemos la obligación de creer que los tienen, aunque no podamos demostrarlo ni, por supuesto, se lo podemos preguntar. La verdad, sería muy sorprendente descubrir que no es así.

La inteligencia artificial está cada vez más desarrollada. ¿Podrá imitar la mente humana?

Cuando dicen que la inteligencia artificial podrá imitar a un ser humano, recrear su mente, se equivocan. En esos procesos computacionales altamente complejos, basados en la codificación y en el silicio, no hay vida ni riesgos ni vulnerabilidad, y por lo tanto no hay forma de lograr que tengan sentimientos.

Crearán sistemas cada vez más inteligentes pero nunca tendrán las características de la humanidad.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El estrés emocional crónico puede iniciar el proceso de un cáncer – Doctor Pere Gascón”  

Hay que centrarse en fortalecer la salud y no la enfermedad -Matthias Girke, médico antroposófico-

Matthias Girke, médico antroposófico, creó el hospital General de Havelhöhe, Berlín. 

Tengo 62 años. Nací y vivo en Berlín. Casado, tengo dos hijos. Es importante que cada voz se pueda escuchar, y en el ámbito de la salud, que cada cual pueda escoger el tipo de medicina que quiere, que no lo decida el Estado. La medicina es inseparable de la concepción espiritual que cada ser humano tiene.

Nuevos paradigmas

Lo que aquí es una rareza en Alemania es tendencia, y tendencia impulsada desde el gobierno. Otro mundo.

La medicina antroposófico-integrativa cuenta allí con diez hospitales. El Doctor Girke, especialista en medicina interna, diabetología, medicina paliativa y medicina antroposófica; Director de la sección médica en el Goetheanum (Dornach, Suiza), fue el artífice de la transformación del hospital General de Havelhöhe de Berlín en hospital antroposófico-integrativo. Ha venido a España para impartir conferencias sobre la práctica de esta medicina en el marco hospitalario en el Colegio de Médicos de Madrid, en el de Barcelona (invitado por la sección de médicos naturistas) y en la casa Rudolf Steiner de Barcelona.

Yo trabajaba en un gran hospital de Berlín. Mi especialidad era la medicina oncológica y pronto comprobé que reparar el cuerpo no significa curar.

¿En que consiste curar?

La curación de enfermedades crónicas está relacionada con la transformación de la persona y con dar soporte a sus fuerzas autocurativas.

¿Qué fuerzas son esas?

Las defensas del cuerpo: una amigdalitis, una gripe, una fractura se curan solas. La medicina convencional no da suficiente apoyo a esta capacidad de remisión; por ejemplo, cortamos la fiebre cuando en realidad tiene una importancia enorme en el proceso de curación.

¿…?

Aumenta la respuesta inmune. Sabemos que la neumonía tiene un mejor pronóstico si la fiebre es alta, y que personas que han tenido muchas enfermedades de carácter inflamatorio tienen menos posibilidades de desarrollar cáncer. La inflamación es un proceso opuesto al cáncer. No necesitamos una medicina que suprima la fiebre sino que respete al organismo.

¿Y hacia dónde dirigió su búsqueda?

No quería dedicarme a la medicina alternativa, sino ampliar la medicina alopática y que pudiera ejercerla en un hospital público, pero sabía que era esencial hallar la manera de ayudar al paciente en su proceso de autocuración, darle apoyo anímico y tratar a cada cual en su individualidad.

¿Y lo encontró?

Sí, en la medicina antroposófico-integrativa cuyos principios son los que le he descrito. Me formé, y a partir de ahí mi gran deseo fue crear un hospital con este enfoque en Berlín.

¿Misión imposible?

Fue el propio Ayuntamiento de Berlín el que me solicitó crearlo hace veinte años. Reconvertimos un hospital público de 358 camas y 700 trabajadores que desconocían por completo la medicina antroposófica y los formamos.

Un Ayuntamiento con inquietudes.

Hoy contamos con un importante departamento de cardiología, un servicio de cuidados intensivos, otro de ginecología. Traemos al mundo alrededor de 1.200 bebés al año a los que nuestros pacientes les hacen gorritos de lana. Y somos uno de los centros de la asociación para el cáncer de Alemania. Nuestro centro oncológico es uno de los más importantes.

¿Por qué?

Ampliamos la medicina oncológica habitual con otras terapias y medicinas naturales como “el muérdago”, que mata las células cancerígenas y estimula el sistema inmunológico. Hacemos quimioterapia con este compuesto natural, sobre el que se han hecho ya amplios estudios.

¿Qué otros tratamientos incorpora la medicina antroposófico-integrativa?

El médico, el psicólogo y la enfermera que se encargan del paciente deciden junto con él qué terapias complementarias le convienen. Utilizamos la arteterapia, la musicoterapia y la euritmia, que es la terapia del movimiento.

Póngame un ejemplo de cómo se aplican.

El estrés y la tensión debilitan el sistema inmunológico. A un paciente estresado la musicoterapia le ayuda a soltar la tensión. La euritmia creativa es como una meditación en movimiento, y sus efectos fisiológicos están hoy muy documentados.

¿Por qué la euritmia y la arteterapia y no el yoga o la risoterapia?

Cada disciplina se ajusta a la persona y la enfermedad. Una persona con diabetes debe estar activa con las manos, y es muy bueno que haga modelado, mientras que a un paciente depresivo le ayudará pintar con colores luminosos.

¿Han comprobado la efectividad?

Por supuesto. Incluso sabemos que es de enorme importancia cómo está pintado un hospital. Para las personas que sufren anímicamente, el color tiene un significado muy importante. La arquitectura de un hospital tiene que estar orientada al ser humano.

Entiendo.

El cuarto campo que abordamos es la psicooncología, donde los pacientes aprenden a manejar el cáncer como un reto y a encontrar el sentido de su enfermedad en su biografía.

¿Y tienen éxito?

Cada dos o tres años se realizan encuestas para puntuar los 2.000 hospitales de Alemania, y nosotros siempre estamos entre los mejores. Atendemos a 10.000 pacientes al año.

Al inicio, no todos los médicos del hospital debían de estar por la labor…

Nadie estaba motivado, eran 150 médicos tradicionales y reacios. Comenzamos a hacer formación y práctica y más práctica, y viendo los resultados acabaron entusiasmados, no hemos tenido que prescindir de nadie.

Los médicos suelen ser reacios a la medicina no ortodoxa.

Los valores de los estudiantes de medicina de primer curso son la empatía con el paciente, pero al final de la carrera todos lo han olvidado. Casi la mitad acaban por no ejercer de médicos y escogen la investigación o la industria.

¿Por qué?

Se necesita una gran fuerza interior para conservar los ideales. Ahora en Alemania se está introduciendo un nuevo método de trabajo en las universidades enfocado a la salutogénesis.

¿Partir de la salud y no de la enfermedad?

Sí, ese es el nuevo paradigma, centrarse en lo que fortalece la salud en lugar de en la enfermedad. Una visión integral del ser humano.

  • Fuente: Ima Sanchís entrevista a Matthias Girke, médico antroposófico  lavanguardia.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La Medicina desde la Física Cuántica” 

El dificultoso camino de la sanación *Jeff Foster

No hay un camino fijo hacia la sanación. No hay un camino establecido hacia la felicidad, ninguna senda hacia el despertar.

Sólo tenemos los días. La respiración, los pasos. Los momentos de dolor insoportable, las decepciones, las victorias. Los momentos de éxtasis, las alegrías y todo lo del medio.

El camino no conduce a ningún destino, sino a lo más profundo de la presencia, de la gratitud, y del no saber.

Es un camino sin camino hacia donde estás. Así que la sanación no es un proceso lineal. No hay una línea recta que vaya de “aquí” hacia “allá”,  no hay una ruta directa hacia el sanar; sólo en la mente, sólo en la imaginación.

Porque no estás roto aquí; tu dolor no es una patología.

Tendrás buenos días, seguro. Saborearás buenos momentos, por supuesto.  Pensarás que “estás mejorando”;  Y luego de repente, algún viejo dolor reaparecerá. Un miedo. Una gran duda. Alguna tristeza. Alguna molestia. Y pensarás, “Todo mi progreso ha sido en vano, estoy de vuelta donde comencé. Nunca me sanaré, nunca despertaré. Soy un fracaso, estoy roto, condenado.”

Ten presente que todo eso son sólo pensamientos.

El camino es escabroso, inexplorado, por supuesto. El camino sube y baja, incluye curvas y contratiempos.  Crees que estás escalando, y luego te caes, Luego, de repente, te elevas de nuevo, asombrado ante la Naturaleza.

El curso del sanar es impredecible. Sin embargo, hay un lugar en ti que ya está sanado. Y no necesita de ningún destino.

Invita a la atención a que se salga de la meta entonces. Camina, pero presta atención a tu andar de hoy.  Siéntete curioso por el sitio donde te encuentras. Hazle un lugar al éxtasis y a la agonía, a los picos más altos y a las depresiones, a la esperanza y a las decepciones.

¡Acoge todo ello en tu inmenso corazón!

No estás sanado “todavía”,  porque no hay ningún “todavía”.

Con cada inhalación, con cada paso sagrado, estás aprendiendo a amar la vida. Y la vida es la meta, el origen, el camino, el andar, el detenerse, la esperanza, la derrota, el ascenso y el descenso, el sanar y el asombro.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Curo más con el amor que con los fármacos *Jordi Domingo -psiquiatra”

8 alimentos ricos en yodo para mejorar la salud de la glándula tiroidea

El yodo es un mineral esencial para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, cuya alteración supone un impacto negativo en la salud general del cuerpo.

La glándula tiroides es la responsable de almacenar los minerales esenciales para la síntesis de hormonas tiroideas, cuya función es la de regular el metabolismo, la desintoxicación y el crecimiento.

La deficiencia de este yodo en el cuerpo suele conllevar el desarrollo de una condición conocida como hipotiroidismo, que es la disminución en la producción de hormonas tiroideas.

Este desequilibrio ocasiona graves consecuencias en el cuerpo, entre los que destacan el aumento excesivo de peso, sensación de cansancio, irregularidades en el periodo menstrual.

Por suerte, algunos alimentos lo contienen en cantidades significativas, y pueden evitar que sus niveles en el cuerpo disminuyan.

En esta ocasión vamos a revelar qué alimentos saludables puedes consumir con más frecuencia para proporcionarle yodo al cuerpo.

1. Arándanos

arandanos

Por su riqueza en antioxidantes, los arándanos son una de las frutas más recomendadas para la buena salud del cuerpo. Se estima que cada 4 onzas (113 g) de esta fruta obtenemos hasta 400/mcg de yodo.

Ingerirlo de manera regular apoya la función del metabolismo al regular el funcionamiento de la tiroides.

Se sugiere comerlos en su estado natural, ya sea en ensaladas o batidos.

2. Yogur natural

Además de aportarnos más de la mitad de la cantidad diaria recomendada de yodo, el yogur natural también nos ayuda a mejorar la función intestinal, ya que restaura la flora bacteriana.

El yogur natural u orgánico es uno de los probióticos naturales más poderosos y saludables que se pueden incluir en la dieta.

Este alimento contiene un poco más de la mitad del yodo que el cuerpo necesita a diario, más o menos 90/mcg por cada taza.

Además, sus cultivos apoyan la función intestinal al restaurar la flora bacteriana que previene enfermedades virales.

3. Sal rosa del Himalaya

Muchas personas están tratando de reducir al máximo el consumo de sal de mesa convencional, y están intentando absorber la cantidad suficiente de yodo en otros alimentos.

Una alternativa saludable y completa para sustituir este alimento es la sal cristalina del Himalaya; un tipo de sal que proporciona 250 mcg de yodo,  es decir, más del 150% de la cantidad diaria recomendada.

Eso sí, al igual que los otros tipos de sal, es esencial moderar su consumo para no sufrir efectos secundarios.

4. Bacalao

Bacalao

El bacalao es uno de los pescados más ricos en ácidos grasos omega 3, vitamina E y minerales como el potasio, calcio, magnesio y yodo.

Es bajo en grasas y calorías, y también es uno de los mejores complementos para una dieta saludable y buena para la glándula tiroides.

Cada tres onzas de bacalao (85 g) aportan 99 microgramos de yodo, es decir, cerca de un 66% de la cantidad diaria que necesita el cuerpo.

5. Fresas

Estas frutas del bosque son deliciosas, versátiles y contienen nutrientes esenciales que fortalecen las defensas del cuerpo.

Pese a que son dulces, también resultan apropiadas para mejorar la salud tiroidea por su significativo aporte de yodo.

Una taza de fresas contiene 13 mcg de yodo, más o menos un 10% de la dosis que cada persona necesita a diario.

6. Habichuelas

Habichuelas

Las habichuelas, también conocidas como judías verdes, son un tipo de verdura saludable que se puede incorporar en todo tipo de dietas.

Su consumo regular le aporta al cuerpo pequeñas cantidades de yodo que pueden servir para estimular el funcionamiento de la tiroides.

Media taza de este vegetal aporta 3 mcg de yodo, un 2% neto del valor diario recomendado.

7. Frijoles blancos

Los frijoles en todas sus variedades son una fuente alimenticia muy poderosa que puede complementar la dieta.

Sin embargo, los blancos encabezan el listado de los buenos para regular la función de la tiroides, gracias al aporte de yodo que hacen.

Media taza de este tipo de frijol contiene hasta 32 mcg de yodo y muy pocas calorías; además son buenos para la salud digestiva por su increíble aporte de fibra.

8. Patatas

Patatas

La patata común es uno de los alimentos que más se consumen en el mundo y también una de las mayores fuentes de yodo que se pueden encontrar en el reino vegetal.

Una papa, con cáscara y todo, aporta cerca de 60 mcg de yodo cuando se preparan al horno.

Incorporar estos alimentos en la dieta es una de las formas más saludables de aportarle yodo al organismo, en especial a la tiroides.

Este mineral no se produce de forma natural en el cuerpo, por lo que resulta primordial proporcionárselo mediante la alimentación.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Tiroides: Biodescodificación” 

Podemos enfermar a través de los pensamientos y la imaginación *Suzanne O’Sullivan-neuróloga-

¡Y también curarnos! Aunque no siempre es fácil. A veces los patrones que nos enferman se han establecido en la infancia y son difíciles de superar.

Suzanne O’Sullivan es neuróloga especialista en trastornos psicosomáticos y autora de libro “Todo está en tu cabeza” (Ariel).

¿Por qué centrar su carrera como neuróloga en las enfermedades psicosomáticas?

Inicialmente, cuando obtuve la titulación, no tenía ningún interés en ellas. Pero poco después descubrí que una enorme proporción de mis pacientes que padecían convulsiones no tenían epilepsia, sino convulsiones disociativas. Me di cuenta de la gravedad de lo psicosomático, y de lo mal que nosotros, los médicos, lo gestionamos. Después de años viendo cómo muchas vidas acababan devastadas, me he dado cuenta de que las dolencias psicosomáticas a menudo son las más destructivas.

¿Cómo las trata?

Lo que encuentro más útil es saber el desarrollo de la dolencia desde su mismo origen. Después de diez años de padecer un trastorno crónico, cada nuevo síntoma que aparece suele ser el resultado directo de las intervenciones médicas y de la hospitalización. Pero cuanto más descubro acerca de la dolencia original, mejor puedo entender todo el proceso. Siempre les pido a mis pacientes que me cuenten todo lo que puedan acerca de los días previos a caer enfermos. Ahí es donde están todas las pistas.

¿Se atrevería a dar un consejo a nuestros lectores?¿Cómo pueden tener algún indicio de que su enfermedad es psicosomática?

Es imposible que uno mismo detecte sus propios síntomas psicosomáticos cuando surgen por primera vez, así que les recomendaría que fueran a ver a un médico. Pero si no les escucha adecuadamente, que se sientan libres de buscar a otro: esto es lo que yo haría.

¿Y cuando ya has buscado más de una ayuda médica?

Un día u otro has de ser capaz de aceptarla si te parece razonable. Lamentablemente, cuantos más médicos veas y cuantas más pruebas te hagas, parecerá que los síntomas empeoran. Tendrás mayores probabilidades de que alguien encuentre cambios nimios en las pruebas o los análisis, y eso solo añadirá más preocupación. Recuerda que un médico no siempre tendrá un diagnóstico para cada síntoma: la ambigüedad forma parte de la medicina y es saludable aceptarlo.

¿Y si has visto a muchos médicos y todos te dicen que no tienes nada?

Entonces considera los factores psicológicos por muy extraño que te parezca. Cuanto antes se diagnostican los trastornos psicosomáticos, antes desaparecen.

¿Qué sentido tiene que la medicina separe “mente” y “cuerpo”?

Hay demasiado dualismo en la medicina. En la mayoría de los países esto ha evolucionado de manera que la psiquiatría y las especialidades médicas cada vez se han separado más. La mayoría de las enfermedades orgánicas tienen un impacto psicológico, pero el apoyo psicológico no siempre está disponible.

¿Qué opina de la separación entre cerebro y mente?

Esa es la mayor de las vergüenzas. Psiquiatras y neurólogos a menudo tienen vías de especialización muy distintas y cada uno sabe muy poco sobre el área de especialización del otro. ¿Pero cómo es posible que se divida el cerebro y la mente en dos órganos distintos? Coexisten y, en consecuencia, una enfermedad del cerebro a menudo causará problemas psiquiátricos y viceversa.

Del mismo modo que algunos pensamientos pueden enfermarnos, ¿también pueden curarnos?

En efecto, si podemos enfermar a través del pensamiento y la imaginación, podemos recuperarnos cambiando la manera en que pensamos. De todas formas, no me gustaría que diera la impresión de que siempre es fácil. Algunas veces los patrones que nos enferman se han establecido en la infancia y son difíciles de superar. Sería insultante y simplista decirle a una persona severamente incapacitada por síntomas psicosomáticos que solo pensando de manera distinta estaría curada.

¿Por qué los trastornos psicosomáticos son hasta diez veces más frecuentes en mujeres?

Una de las razones podría ser que la clase de situaciones y traumas que causan los desórdenes psicosomáticos son aquellos a los que las mujeres son más vulnerables: abuso, situaciones en las que son dominadas y se sienten atrapadas.

¿Está también determinado culturalmente?

Sí, en parte: de alguna manera está más aceptado que una mujer se queje de dolores a su médico que no que lo haga un hombre. La consecuencia es que los hombres muestran su sufrimiento de otras formas. También hay una tendencia a diagnosticar más a las mujeres. Tradicionalmente, algunos médicos hombres han sido más reticentes a aceptar que también es una dolencia masculina.

  • Fuente: Gaspar Hernández entrevista a Suzanne O´Sullivan- neuróloga- mentesana.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El poder curativo de los pensamientos *Doctor Bruce Lipton”