Descodificación Dental -Dr. Christian Beyer-

El Doctor Christian Beyer, Doctorado en la Facultad de Odontología Quirúrgica de Estrasburgo, ha elaborado sus investigaciones en ” DESCODIFICACIÔN DENTAL” durante más de dos décadas. Cuenta con más de diez años de experiencia práctica dedicándose exclusivamente a la misma. Tiene varios libros publicados y realiza conferencias y seminarios a nivel internacional.

Campo cuántico: programas y conflictos heredados se manifiestan en las piezas dentales.

SU TEORÍA:

En nuestros dientes llevamos impresos todos los programas de las experiencias y vivencias de nuestros antepasados, así como nuestros propios conflictos contemporáneos y de vida intrauterina.

Cuando se sufre un conflicto emocional, éste impacta en nuestra psique, como ya demostró el Dr. Hamer. El impacto se manifiesta en una determinada área del cerebro. Según el área impactada, sufriremos una afección en un órgano u otro de nuestro cuerpo.

Pero… en este proceso encontramos que tenemos unos dientes que nos protegen. Antes de que se llegue a la afección del órgano, el diente descarga la información que ha enviado nuestra psique para amortiguar esta masa conflictiva. Gracias a ello, el peso del impacto es menor en el órgano. Sin embargo, si el conflicto perdura en el tiempo, ambas partes se irán sobrecargando.

La boca se divide en cuatro cuadrantes:

Arriba, visto de frente a la izquierda (que en nosotros mismos representa nuestra parte derecha), es el 1r cuadrante.

Arriba, visto de frente a la derecha, es el 2º cuadrante.

Abajo, visto de frente a la derecha, es el 3r cuadrante.

Finalmente, abajo a la izquierda tenemos el 4ºcuadrante.

DIENTES:

-El 1r cuadrante representa al clan y la figura del padre.
-El 2º cuadrante representa a la familia y la figura de la madre.
-El 3r cuadrante representa el hogar.
-El 4º cuadrante representa el trabajo
.

Los dientes se empiezan a enumerar desde los incisivos (el centro) hasta las muelas de juicio.

Por tanto, el primer incisivo será el nº1; el segundo incisivo el nº2, y así hasta llegar al nº8 que es la muela del juicio.

Por tanto, el primer incisivo del 1r cuadrante será el diente nº11. La muela del juicio del 1r cuadrante, será la nº18. El canino del 2º cuadrante será el nº23.

El primer número indica a qué cuadrante pertenece el diente, y el segundo número indica a qué diente nos referimos.

SIGNIFICADO DE CADA DIENTE:

11- Padre. El papel que tiene el padre.

21- Madre. El papel que tiene la madre.

31Acción de la madre.

41- Agresividad masculina, memoria de violencia.

VALIOSA INFORMACIÓN

-Si el 11 y el 21 están separados, quiere decir que en nuestra genealogía había un padre y una madre que estaban separados, y esa persona arrastra la información por lo que ha vivido el mismo conflicto o lo ha vivido en sus padres. 

-Si uno de los dos está recto y el otro torcido, había un padre y una madre que no se miraban.

Si el 21 está más adelantado que el 11, había una madre que estaba por encima del padre. Y si el 11 está más adelantado que el 21 había un padre que estaba por encima de la madre.

-12- Mi relación con el padre. Cómo me veo a mí mismo respecto a mi padre.

22- Mi relación con la madre.

-32- La protección de la madre.

42- La protección del padre.

11 encima del 12 es una memoria de un padre déspota, que está por encima mío.

-Una patología en el 32 es una memoria de falta de protección de la madre.

Una patología en la 42 es memoria de un padre déspota. Me tengo que proteger de él.

-13- Representa las reglas, las leyes. Capacidad de obedecer.

-23- Representa la moral, el bien y el mal. Tradiciones y costumbres. Capacidad de someterse.

-33- Memorias de esclavitud, de servidumbre.

-43- Cuando no está recto, memorias de caída (real o simbólica). Recuperar una propiedad.

-14- Memoria de niño que se queda sin papá. Pérdida del amor del padre.

-24- Conflicto de falta, de vacío, desconexión de la familia. Amor de la madre.

-34- Memoria de pérdida. Amor de pareja.

-44- Pérdida de hermanos.

-15- Memoria de traición. Alguien traicionó o ha sido traicionado. Desesperación.

-25- Memoria de engaño y de rechazo. Injusticia.

-35- Memoria de rechazo.

-45- Memoria de frustración. Tener rabia por sentirse frustrado.

-16- Nuestros sueños; lo que buscamos en la vida. Mi clan, mi padre, no se ocupa de mí.

-26- Necesidad de ser una persona equilibrada. Habla de lo que quiero ser.

-36- El reconocimiento: los apellidos, los apodos. Memoria de niño abandonado. Extracción del útero. El hogar.

-46- Deseo. Conflicto de la potencia masculina. Memoria de vergüenza. Mi padre siempre duda de lo que hago.

-17- Exclusión del clan. Si las raíces están soldadas, hay memoria de exilio.

-27- Pertenencia a la familia. Alianza familiar. La tradición.

-37- El merecimiento; el rechazo. No valgo. Memorias de ahogo.

-47- Memoria de destierro, de no poder volver. No ser perfecto. Sufrimiento por el éxito. Ser el primero, el mejor. Objetivo conseguido.

-18- Cumplir el objetivo de vida. Obedecer al jefe.

-28- Memorias de pecado con las leyes de la iglesia. Relaciones prohibidas moralmente. Asentir.

38- Memorias de penitencia, de perdón.

-48- Conflicto con el pudor, con la sexualidad. Secretos (en la mayoría de casos, sexuales). Mi identidad, lo que “yo soy” lo refleja el hueso basal.

El gesto, movimientos, lo que hago, lo manifiesta el LIGAMENTO DENTAL.

Es importante destacar que cada enfermedad bucal nos dará la información precisa del Conflicto que se vive.

Los PROGRAMAS generacionales que hemos heredado -se reflejan, especialmente en las raíces, si éstas están juntas, una encima de otra, hacia atrás, etc, nos darán la INFORMACIÔN precisa.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cada órgano dañado responde a un sentimiento“.

Purifique su mente limpiando su casa

Las tareas domésticas pueden resultar sencillas, divertidas y ayudar a encontrar la armonía y serenidad interior.

¿Qué le parecería hacer la limpieza de casa como la hacen los monjes budistas? “No es difícil, al contrario, es muy divertido. Si quiere purificar su alma sin moverse de casa, puede hacerlo transformando las tareas del hogar en un ejercicio espiritual”, señala el monje budista japonés Keisuke Matsumoto.

“La jornada de un monje comienza con la limpieza. Se barre el interior del templo, el jardín, y se friega el suelo de la sala principal. No limpiamos porque esté sucio o desordenado sino para librar al espíritu de cualquier sombra que lo nuble”, según el religioso, autor del Manual de limpieza de un monje budista.

¿No se cuenta acaso que uno de los discípulos de Buda encontró el nirvana o liberación del sufrimiento, mientras estaba barriendo?, recuerda este monje del templo Komyoji (www.koumyouji.com) de Tokio.

Para aplicar y aprovechar los consejos, prácticas y las reflexiones filosóficas y espirituales de Matsumoto, no hace falta llegar a tanto. Tampoco es necesario ser oriental, ni budista, ni retirarse a un monasterio zen, sino estar predispuesto a redescubrir la vida con una nueva mirada y efectuar, bajo una actitud diferente, una de las tareas humanas más universales: la higiene doméstica.

De hecho el propio Matsumoto, licenciado en Filosofía por la Universidad de Tokio y con un máster en administración de negocios, introdujo la mentalidad empresarial en el universo budista al sostener que “la gestión de un templo es análoga a la de una empresa. La única diferencia es que el objetivo no es la ganancia, sino la felicidad de sus fieles”. El monje también lleva el blog del templo y su página de Facebook recibe miles de visitas.

Si limpiamos y ordenamos nuestra casa nosotros mismos, nuestra mente se concentra en el presente, y en vivir el aquí ahora, una de las llaves de la felicidad y éxito en la vida y el trabajo, explica a Efe, el japonés Keisuke Matsumoto.

Para el religioso nuestro ambiente refleja nuestra mente y, donde existe desorden, no hay serenidad. “Si una persona puede llegar a ser verdaderamente feliz, incluso en un entorno desordenado, entonces debe ser Buda, es decir un despierto, bromea.

Para la limpieza doméstica, según Matsumoto, no hace falta volver al siglo anterior, ypuesto que vivimos en el siglo XXI, podemos utilizar una aspiradora, no obstante, cualquiera que sea la herramienta o método que elijamos, lo que importa es mantener la actitud de no postergar lo que debería hacerse hoy.

CON LA ESCOBA, ATENTOS AL AQUÍ Y AHORA 

En esta sociedad moderna, el progreso conduce al mundo industrializado que, a su vez, nos impulsa a dejar de lado las tareas manuales. No niego el progreso en sí mismo, que también tiene sus beneficios, pero en medio del progreso tenemos que ser conscientes de nuestro estado mental, añade.

Según este monje los seres humanos tienden orgánicamente a pensar y actuar con la mente centrada en sí mismos, pero esa mente egoísta no les hace felices. Por otra parte, muchas personas están fuertemente conectadas con el mundo materialista y eso les distrae de pensar en lo que es más importante para ellos, y se olvidan de hacerlo.

En ese sentido, efectuar la limpieza de la casa, o del templo en el caso de los monjes budistas, es una práctica diaria que ayuda a cultivar la mente, e incluso algo tan monótono como barrer el jardín con una escoba, logra revitalizarnos”, según Matsumoto.

¿Cómo podemos motivarnos cuando no nos gusta la limpieza de la casa o nos da pereza realizar las tareas domésticas?, le preguntamos al monje.

Supongamos que usted es una persona muy ocupada pero, ¿se ocupa de lo que es realmente importante en su vida? No se convierta en un esclavo de la eficiencia. Observe su entorno más cercano en lugar del futuro o el pasado”, señala Matsumoto, para quien todo lo necesario para ser feliz ya está aquí”.

Supongamos que no nos gusta el trabajo de la casa y pagamos a otras personas para limpiarla. Esto no está necesariamente mal. Hagamos lo que hagamos, será bueno, siempre y cuando vivamos en el momento presente”, añade.

En todo caso, según Matsumoto hay que tener presente que el ambiente de la casa es uno de los factores fundamentales que afectan directamente al estado de ánimo y hay que reflexionar si, mientras otra persona contratada limpia nuestro hogar, nos dedicamos a hacer algo más valioso que la limpieza doméstica o si mantenemos nuestra mente en calma.

En el budismo, no existe una división entre uno mismo y los demás. Consideramos que todas las cosas y seres son interdependientes unos de otros, destaca Matsumoto.

“Así, el ambiente que nos rodea está conectado con nosotros y refleja nuestra mente: cuando ese entorno es desordenado, nuestra mente también. Si mantenemos hermosa nuestra casa, nuestra mente estará muy clara y tranquila”, añade.

Darse cuenta de que todo es interdependiente, es la lección espiritual primordial que puede extraerse de la realización de la limpieza doméstica”, explica a Efe.

DECÁLOGO DE LA LIMPIEZA CONSCIENTE 

No hay que dedicar mucho tiempo, ni hacer grandes esfuerzos para limpiar y ordenar, pero hay que cultivar el hábito de hacerlo cada día, señala Keisuke Matsumoto, quien brinda un decálogo de recomendaciones y claves para encontrar la armonía y la serenidad, realizando las tareas domésticas de forma atenta, y eliminando las impurezas que nublan nuestra alma:

1.- Quienes no cuidan los objetos, tampoco cuidan de las personas. Cualquier objeto ha sido creado con esfuerzo y dedicación. Cuando limpiemos o pongamos orden, debemos tratarlas cosas con cuidado.

2.- Tengamos gratitud hacia las cosas que nos han sido útiles y, cuando realmente no las necesitemos, hagámoslas resplandecer con una nueva luz dándoselas a quien pueda hacer buen uso de ellas.

3.- La limpieza debe hacerse a primera hora de la mañana. Si empezamos en silencio, rodeados por la calma, cuando la vegetación y las personas de alrededor aún duermen, nuestro corazón se sentirá en paz y nuestra mente despejada.

4.- Por la noche, antes de irnos a dormir, debemos recoger, guardar y ordenar las cosas que hemos utilizado y desordenado durante el día, para dejarlas tal y como estaban, y facilitar la limpieza al día siguiente.

5.- Puede que al principio nos cueste, pero si conseguimos limpiar por la mañana y ordenar por la noche, notaremos como nuestro espíritu y cuerpo se mantienen despejados a lo largo del día y podremos disfrutar de una espléndida jornada.

6.- Antes de limpiar, hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la piel la frescura del aire que entra, hace que uno se sienta más despierto y puro y, si llenamos con éste los pulmones, las ganas de limpiar surgen de forma natural.

7.- El aire que entra es templado y agradable en primavera y otoño, bochornoso en verano y gélido en invierno, pero sentir su benevolencia y su dureza en nuestra piel nos pone en contacto con nuestra fragilidad humana, la Naturaleza y la fuerza de la vida.

8.- Para respetar la vida, evitando que proliferen los insectos y tener que matarlos innecesariamente, debemos recoger después de las comidas, tirar la basura orgánica, evitar que se acumule el agua en sitios y recipientes y podar bien la vegetación.

9.- En vez de arrepentirnos del pasado o preocuparnos por el futuro, debemos vivir plenamente el ahora y esforzarnos por no arrepentirnos mañana. Aplicado a purificar el espíritu mediante la limpieza sería: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

10.- Repartir y rotar la limpieza entre todos los miembros de la familia ayuda a valorar lo que los demás hacen por nosotros. Comprender que nuestras existencias dependen unas de otras nos ayuda a trabajar en equipo y a hacer las cosas pensando en los otros.

DESTACADOS:

Si limpiamos y ordenamos nuestra casa nosotros mismos, nuestra mente se concentra en el presente, y en vivir el aquí ahora, una de las llaves de la felicidad y éxito en la vida y el trabajo, explica a Efe, el monje budista japonés Keisuke Matsumoto.

– Para el budismo no hay una división entre uno y los demás;  todas las cosas y seres son interdependientes. Nuestro entorno está conectado con nosotros y refleja nuestra mente: cuando está desordenado, nuestra mente también. Si mantenemos nuestra casa hermosa, nuestra mente estará muy clara y tranquila”, señala Matsumoto.

– “Antes de limpiar por la mañana hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la piel la frescura del aire hace que nos sintamos más despiertos y puros, nos pone en contacto con la Naturaleza y la fuerza de la vida y, al llenar nuestros pulmones, surgen naturalmente las ganas de hacer la limpieza doméstica”, según Matsumoto.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

5 beneficios del baile para tu salud física y mental

Bailar es un lenguaje universal. Te ofrece la posibilidad de conocer a nuevas personas sin hablar, a expresarte sin utilizar palabras y a mejorar tu condición física.

El ejercicio físico es fundamental para mantener una vida sana y equilibrada. Sin embargo, la mayoría de las personas no encuentran la motivación o el tiempo necesarios para ir al gimnasio o salir a correr. Ahora bien, existen otras posibilidades menos aburridas y con un gran número de beneficios, tanto físicos como mentales, como por ejemplo bailar.

El baile es un lenguaje universal que está presente en todas las culturas, una forma diferente de comunicarnos con los demás y una poderosa herramienta para ejercitar la creatividad y expresarnos.

Bailar combina la música con la expresión corporal y favorece la conexión interior y con los demás.

A continuación explicamos los beneficios del baile para la salud física y mental. Ahora bien, mientras varios de estos beneficios están estrictamente relacionados con el bienestar del cuerpo, otros, por el contrario, tienen más que ver con la salud mental. Algunos, incluso, benefician a la salud física y mental a partes iguales.

Así, los beneficios más importantes son los siguientes:

  • Mejora la circulación.

  • Ayuda a quemar grasa corporal.

  • Favorece la mejora del estado de ánimo.

  • Fortalece las relaciones personales.

  • Facilita el contacto con uno mismo.

1- Mejora la circulación

El primero de los beneficios del baile tiene que ver con la salud del corazón y del sistema cardiovascular, puesto que mejora la circulación de la sangre y la capacidad pulmonar.

Al ser un ejercicio aeróbico, a la vez que se entrena el cuerpo se disminuyen las probabilidades de sufrir un infarto.

El baile es recomendado por la American Heart Association como ejercicio aeróbico para disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca.

2- Ayuda a quemar calorías y a perder grasa corporal

Este segundo beneficio del baile está relacionado directamente con el primero: al estar realizándose un ejercicio aeróbico, no solo mejorará la circulación, sino que, al mismo tiempo, la quema de calorías y la pérdida de grasa corporal se verán favorecidas.

Además, contribuirá a aumentar la autoestima y los niveles de energía para afrontar el día a día.

3- Mejora el estado de ánimo

Actualmente, la evidencia disponible sobre el efecto del ejercicio físico en el estado de ánimo es abrumadora: bailar mejora el estado de ánimo.

Debido a factores como la liberación de endorfinas y la mejora de la imagen corporal, ejercitar los músculos mediante el baile ayuda a combatir problemas como el estrés o la ansiedad y contribuye a que las personas se sientan más felices.

Por otro lado, bailar puede ejercer como una actividad relajante y de distracción. De esta forma, ayuda a la mente a desconectar de los pensamientos negativos y las preocupaciones. Además, favorece la canalización de la adrenalina, aumenta la motivación y la ilusión por la vida.

Por si esto fuera poco, bailar es una actividad que ayuda a alcanzar lo que hoy en día se conoce como estado de flowSegún un estudio llevado a cabo por Amado, Leo, Sánchez-Miguel, Sánchez-Oliva y García-Calvo (2011), las personas que practican danza experimentan estados de fluidez en los que se encuentran totalmente absorbidos por lo que hacen.

4- Mejora las relaciones personales

Bailar es una disciplina social. Aunque se puede realizar esta actividad en solitario, bien es cierto que existen muchas modalidades que ofrecen la oportunidad de relacionarnos con otras personas.

Por ejemplo, asistir a clases de baile amplia el número de amistades, así como la conexión con los demás, al tener que coordinar y comunicarse con tan solo el movimiento del cuerpo. De hecho, conecta personas de diferentes edades e incluso países. No existen fronteras para el baile.

5- Ayuda a estar en contacto con uno mismo

El baile -como cualquier otra actividad artística- incluye un alto componente emocional. Su práctica ayuda a estar en contacto con nuestro interior y a expresar aquello que sentimos en lo más profundo de nosotros.

Bailar nos libera y nos permite comunicar a través del movimiento ese universo emocional que, a veces, no nos atrevemos a expresar de otra forma. De hecho, en algunos ámbitos, se está comenzando a promover el baile como terapia.

Como vemos, los beneficios del baile son numerosos, tanto para nuestra salud física como mental. Eso sí, solo hemos mencionado los más importantes. Si de verdad quieres conocer todo lo que bailar puede aportar a tu vida, tan solo tienes experimentarlo. ¿Te atreves?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Los beneficios físicos, psicológicos y sociales de la risoterapia“.

Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos

Jon Kabat-Zinn, biólogo molecular, investigador y promotor de mindfulness” en Occidente.

Tengo 72 años. Catedrático de Medicina en la Universidad de Massachusetts. Llevo 47 años casado, 3 hijos y 3 nietos. Debemos aprender a vivir juntos con nuestras diferencias. La diversidad es una fuerza positiva. Me interesa la experiencia directa de la interconexión, pero no las creencias.

El reto del científico

Se levanta a las cuatro de la mañana desde hace más de 40 años para dedicar una hora a la meditación y otra a la práctica del yoga. Yo salto como una pulga: “¡Quiero vivir, ver a los amigos!”.“ Diversión –me contesta con una sonrisa– etimológicamente significa salirte de tu ruta, y si estás enfermo o tienes problemas, es mejor que los resuelvas. Y sabemos científicamente que con la práctica de la atención plena podemos restablecer nuestro equilibrio mental y corporal, estimular la curación y el bienestar. Pero tiene razón, es muy difícil cambiar de estilo de vida”. Un reto que explica paso a paso en su ya clásico Vivir con plenitud las crisis” (Kairós), que ha revisado y ha puesto al día con los nuevos estudios científicos.

Mi madre, que vivía conmigo, murió a los 101 años. Los últimos 25 años con ella fueron una delicia.

¿Por qué?

Era pintora y a medida que envejecía experimentaba el mundo como Monet: veía formas de luz que la mayoría no observamos. Mi padre era un científico de renombre mundial, experto en el sistema inmunitario. La suya era una polaridad muy interesante.

Polaridad que usted ha integrado.

Cierto, descubrí la meditación zen a los 21 años y desde entonces he investigado de manera científica las capacidades del mindfulness (atención plena) para sanarnos. He demostrado la eficacia de una práctica espiritual milenaria y la he puesto a caminar en Occidente.

¿Por qué le dio por meditar?

En aquella época trabajaba en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con el premio Nobel Salvador Luria. Estábamos desarrollando la comprensión del genoma, todo era muy interesante, pero me sentía infeliz. En el MIT se desarrollaban armas para el ejército y estábamos bombardeando un país, Vietnam, que ni siquiera tenía fuerza aérea.

Momentos turbulentos.

Philip Kapleau, experiodista, explicó en la conferencia que tras cubrir los juicios de Nuremberg comenzó a tener terribles jaquecas que consiguió sanar retirado en un templo zen. Empecé a meditar una hora diaria para comprobar si eso era posible y nunca lo he dejado.

¿Cómo consiguió aplicarlo a la ciencia?

Tuve suerte, se abrieron puertas que me permitieron crear la Clínica para la Reducción del Estrés y el Centro de Atención Plena para la Medicina en la Universidad de Medicina de Massachusetts.

Sus colegas le debían de mirar raro.

Sí, pero obtuve resultados contundentes e inapelables. Desarrollé un programa (Rebap) para la reducción del estrés basado en la atención plena y en 1982 publiqué mi primer artículo científico sobre los beneficios en pacientes con dolor crónico y estrés. El año pasado se publicaron 674 artículos, es un crecimiento exponencial. Ha llegado el momento.

¿Qué propone usted?

La conciencia plena se ejercita prestando atención de manera activa en el momento presente y sin juzgar. Desarrollar la capacidad de abrazar la realidad de las cosas es curativo y transformador, cambia nuestro cerebro, tal como demuestran las investigaciones neurológicas.

Habla usted como un gurú.

Nuestro programa no tiene nada de alternativo, formamos parte de los departamentos de medicina y tenemos pruebas científicas. Los pacientes consiguen controlar el dolor crónico, la ansiedad, el pánico y paliar los efectos del cáncer o enfermedades del corazón, pero yo se lo recomiendo a cualquier persona.

Implica un cambio de vida.

Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos. Requiere disciplina, pero lo más curioso es que no hay que hacer nada. Lo que propone la atención plena no es que uno cambie su vida, sino que se enamore de ella.

Sugestivo.

La atención plena te da otra manera de sostener tu experiencia desde la presencia, algo que no nos enseñan en la escuela. Te enseñan a pensar, pero a menudo el pensamiento no nos es útil a la hora de solucionar problemas vitales.

¿La atención plena lo consigue?

Hemos documentado los cambios experimentados por 20.000 pacientes que han seguido el programa de ocho semanas en nuestra clínica, y que en el mundo son millones de personas.

¿Meditar nos cambia el cerebro?

Regiones que tienen que ver con el aprendizaje y la memoria se ensanchan. La amígdala, la zona del cerebro que reacciona a las amenazas y secuestra la atención, se refuerza; se mejoran las conexiones neuronales e incluso se dan cambios en el genoma.

¿Se activan y desactivan genes?

Sí, por ejemplo los genes que tienen que ver con procesos inflamatorios y por tanto con el cáncer se inhiben. Y hemos comprobado que la densidad y el tamaño del cerebro, que se encoge con los años, deja de hacerlo si meditas.

¿Qué hay que entender?

Lo más difícil de entender es que no hay que hacer nada. No se trata de intentar cambiar, se trata de en lugar de vivir dormido, vivir despierto.

Siempre hay cosas en tu vida que no acaban de gustarte.

Ahí es donde la meditación funciona, porque el hecho de que te gusten o no depende sólo de tus pensamientos. La depresión está causada por una desregulación en el pensamiento, empiezas a rumiar y entras en una espiral negativa que acaba en trastorno.

¿El mindfulness lleva la atención a esos pensamientos negativos?

Si abrazas ese pensamiento, ya no continúa reproduciéndose. Sabemos que una mente distraída es una mente infeliz. Debemos acceder a la conciencia, un tipo de inteligencia innata de la que sabemos poco pero conocemos su poder.

Tenemos sólo algunas piezas del puzle.

Suficientes como para saber que la relación que mantenemos con nuestro cuerpo, nuestra mente, pensamientos y emociones, instante tras instante, nos aporta, si es la correcta, salud, bienestar y sabiduría. El cultivo de la atención plena es un acto radical de cordura, amor y compasión por uno mismo. 

*Si lo desea, puede leer la publicación:  “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

Las emociones positivas protegen nuestro sistema inmunitario -Dr. Mario Alonso Puig-

Los estados emocionales se traducen inmediatamente en el estado físico. El distrés, esa sensación permanente de intranquilidad, cambia el funcionamiento hormonal y cerebral.

Mario Alonso Puig es médico especialista en cirugía general y del aparato digestivo desde hace más de 25 años, pero esconde un espíritu multidisciplinar que le ha permitido dedicarse al mismo tiempo a la medicina y al estudio de las interacciones entre los procesos psíquicos y su impacto en la salud y en las emociones. Esa misma inquietud le ha llevado a escribir e impartir conferencias y cursos sobre comunicación, creatividad y gestión del estrés. Sé valiente y cambia tu vida. Este es el mensaje que Mario Alonso Puig nos transmite en su libro: El Cociente agallas (Espasa).

Los peligros se crean en la imaginación

Su libro nos invita a un viaje cuyo destino es cambiar nuestra mente y nuestra vida. ¿Se trata de un trayecto peligroso, como el de los colonos americanos en su conquista del Oeste, o es un crucero tranquilo donde todo es previsible y sosegado?

Se trata de un viaje valiente hacia nuestro interior, para explorar un nuevo territorio, el de nuestro auténtico potencial, y es un viaje más parecido al de los colonos, lleno de retos y desafíos, con la diferencia de que no hay que eliminar a ningún indio en el camino sino todo lo contrario. Hay que entender por qué esos indios se oponen a nosotros, saber comprender ese nuevo mundo y descubrir lo necesario para una vida más plena.

En esta aventura, ¿qué actitud convendría adoptar?

Cuando alguien emprende un viaje de aventura tiene que estar mentalizado de que van a surgir contratiempos. Si ante el primer obstáculo –un río caudaloso, por ejemplo–, los colonos se hubieran echado para atrás jamás hubieran llegado a su destino. Este viaje estará lleno de noches oscuras, de desiertos inhóspitos y de precipicios profundos. Y únicamente nuestra determinación nos permitirá llegar al destino y, lo que es más importante, crecer y madurar durante el trayecto.

¿Cuáles son los obstáculos más comunes al intentar crecer humanamente?

La mayoría de peligros e impedimentos no vienen precisamente del exterior, sino de nosotros mismos. A menudo tienen que ver con el miedo a lo desconocido y con nuestras exigencias de perfección. Un fragmento del Viaje a Itaca, de Konstantin Cavafis, encierra una verdad clarificadora sobre este tema: “Cuando te encuentres de camino a Ítaca, desea que sea un camino lleno de aventuras, de conocimientos. Y a los Cíclopes y a Poseidón no los temas. nunca los encontrarás, si mantienes tu pensamiento elevado”. Y es que a veces los peligros residen y se crean en la imaginación.

¿Qué debemos llevar en nuestra maleta de viaje y qué conviene olvidar?

Tendremos que dejar de lado esas ideas preconcebidas que tenemos de nosotros mismos, esos prejuicios que nos encasillan y que no nos dejan avanzar. Y nos hará falta una buena dosis de humildad, para reconocer que necesitaremos aprender cosas nuevas. También necesitaremos una actitud positiva para descubrir, y valentía y audacia para atreverse a penetrar en un terreno poco conocido. Pero sobre todo deberemos llenar la maleta de confianza. Fiarse de que la vida va a llevarnos a buen puerto, hacia un destino en el que seremos conscientes de nuestra verdadera naturaleza.

Usted afirma que este trayecto tiene tres etapas. ¿Cuáles son?

La primera es conocerse y comprenderse. La segunda, superarse. Y la tercera, trascenderse para descubrirse. Tres etapas que nos revelarán cómo cambiar la mente para transformar nuestra vida. Mientras dure el trayecto deberemos cambiar aspectos profundos para poder explorar el territorio de nuestro auténtico potencial.

“Conócete a ti mismo”, el famoso aforismo griego, no parece haber perdido vigencia…

Sí. Y para comprendernos tenemos que saber cómo funcionamos. Descubrir por qué pasan las cosas es importante si deseamos cambiarlas. En el cerebro se encuentran muchas de las respuestas a nuestras dudas. El cerebro se une al cuerpo por cerca de 45.000 kilómetros de nervios, con lo cual es difícil explicar con pocas palabras todo su impacto. Lo que está claro es que los cien mil millones de neuronas afectan directamente a cada una de las células. Los descubrimientos de la neurociencia demuestran que es interesante entender dónde se gestionan las emociones y se movilizan los sentimientos a fin de tener un mayor autogobierno.

El hecho de que se formen nuevas neuronas en el cerebro, ¿nos puede ayudar?

Ahora sabemos que el proceso de la neurogénesis (formación de neuronas a partir de células madre) se puede dar a lo largo de la vida y que es una herramienta para aumentar las capacidades. Si se produce a cualquier edad, quiere decir que seremos capaces de adaptarnos mejor a los cambios. Aunque la neurogénesis no es inmediata, potenciándola la podemos desarrollar. Por ejemplo, el ejercicio físico, la meditación y el aprender cosas nuevas la favorecen.

Cómo funciona el cerebro de las emociones

Para conocerse es importante ser conscientes de nuestras emociones. ¿existen estructuras cerebrales con un papel relevante sobre lo que sentimos?

Sí. Por ejemplo, los hipocampos. Están situados a ambos lados de los hemisferios cerebrales y tienen varias misiones: controlar el miedo, generar confianza e intervenir en los procesos de aprendizaje. Un hipocampo sano y efectivo favorece que tengamos mucho menos miedo, que aprendamos más deprisa y que tengamos más ilusión.

¿Y los podemos estimular?

El hipocampo también es susceptible al ejercicio físico, a las visualizaciones y es sensible a los estados emocionales. El ejercicio físico produce la liberación de una sustancia llamada BDnF, que favorece su crecimiento. Las personas que usan con frecuencia su memoria visual también ven reforzados sus hipocampos.

¿Y qué los perjudica?

Cientos de estados emocionales, como la ira, la frustración o el resentimiento, reducen los hipocampos y se asocian con la elevación de una hormona llamada cortisol y de un neurotransmisor excitatorio, el glutamato. La combinación de glutamato y cortisol produce una entrada intensa de calcio en la neurona y la daña. Cuando estas emociones negativas perduran sostenidamente producen una reducción de los hipocampos.

¿Hay otras estructura cerebrales a destacar a nivel emocional?

Por supuesto. La ínsula de Reil es lo que yo denomino “la isla donde habita la intuición” porque recibe la información de las vísceras y les envía a su vez órdenes e información. Se trata de corazonadas, o intuiciones viscerales que provienen de lo más profundo de nuestro ser. Quien tiene una ínsula que funciona bien, puede sentir lo que le pasa en su interior, entenderlo y gestionarlo todo mejor.

¿Y el núcleo accumbens?

Tiene una gran importancia en lo que se refiere a la motivación para llevar a cabo aquellas cosas que son valiosas para nosotros. Cuando tenemos ganas de ver a alguien por quien sentimos afecto se produce una activación del núcleo accumbens que produce esa sensación, por la que sabemos que vamos a tener una experiencia placentera. Las personas con ese circuito en perfectas condiciones encuentran una motivación sostenida para lograr sus metas. Sin esa anticipación agradable es difícil embarcarse en nuevos proyectos o disfrutar de un espíritu emprendedor.

¿Cómo influyen las diversas ondas cerebrales en la conciencia y las emociones?

La actividad eléctrica del cerebro responde a varios ritmos de ondas que influyen en las emociones: el beta, relacionado con estar alerta; el alfa, que se identifica con los estados de serenidad y tranquilidad en los que hay una mayor actividad del sistema nervioso parasimpático que favorece la recuperación física y mental; el ritmo zeta, que es un ritmo más hipnótico; y el delta, presente en el sueño profundo. Hay otro ritmo nuevo, descubierto más tarde: el gamma, más rápido que el beta y asociado a una extraordinaria alerta pero con profunda calma.

¿Y de donde surge la inspiración para superarnos?

Curiosamente hay una zona del cerebro, en la región del lóbulo temporal, en la que se produce algo interesante justo antes de que una persona tenga un momento de inspiración o haga un inesperado descubrimiento. Y en las neuronas situadas a este nivel se produce una actividad de ondas gamma. Ese ritmo gamma es algo excepcional que se ha registrado también entre los monjes budistas cuando están en un estado de profunda meditación.

¿Y lo podemos activar?

Ese estado compagina una serenidad extraordinaria y una gran lucidez. Por esto no es raro tener ideas brillantes cuando estamos dando un paseo o bajo la ducha. Vale la pena estar relajado, porque cuando uno menos se lo espera surgirán ideas o revelaciones para seguir adelante.

¿Las emociones negativas también influyen en nuestra salud?

Un estado de ánimo positivo no solo está asociado a la serenidad y la paz interior sino que además favorece la salud y prolonga la vida. Cuando una persona está anclada en el resentimiento, la ira o la angustia, el tipo de hormonas que libera en la sangre son completamente distintas de las de cuando está tranquila y alegre. No nos debe extrañar que los estados emocionales tengan una traducción inmediata sobre el estado físico.

¿Se ha podido demostrar?

Sí, los estudios han probado que las emociones positivas ayudan a la activación del sistema inmunitario y también producen, entre otros beneficios, un aumento en la sangre de la hormona del crecimiento, la prolactina y la oxitocina, importantes para el mantenimiento de tejidos, el estímulo de la acción de los glóbulos blancos que nos defienden frente a las infecciones y la protección del sistema cardiovascular.

Los pensamientos positivos son muy poderosos…

Pero todavía hay más. Varios estudios también han demostrado que un único pensamiento negativo mantenido durante un minuto es capaz de poner en una situación delicada unas horas a nuestro sistema inmunitario. Y el distrés, esa sensación permanente de intranquilidad puede también producir cambios en el funcionamiento hormonal y cerebral.

¿Somos positivos o negativos por naturaleza?

Los descubrimientos científicos sitúan las emociones negativas en la región prefrontal derecha, con sentimientos como la ira, la desconfianza, la ansiedad o el miedo. En la izquierda predominan las positivas: confianza, alegría… Las personas que nacen con una actividad mucho más intensa de la zona anterior del hemisferio cerebral izquierdo tienden a ver el vaso medio lleno. Mientras que las personas que tienen una actividad más intensa en la región derecha poseen una tendencia a ver el vaso medio vacío.

¿Y podemos cambiarlo?

En la práctica, si en el día a día tendemos a la preocupación o al desánimo, tendremos que buscar cosas que sumen y no resten.

Salir de la zona de confort

A veces no seguimos adelante porque no recibimos el apoyo necesario. Muchas veces aparecen los ladrones de sueños…

Sí, así es. Como todo el mundo sabe hay ladrones que roban bancos. Pero hay otros ladrones que son igual de peligrosos. Son los ladrones de sueños, personas expertas en decirnos todo lo que nunca llegaremos a alcanzar, en recordarnos con frecuencia que no servimos para el trabajo, o en cortarnos las alas de los sueños que tenemos.

En cambio, siempre se dice que para conseguir nuestros objetivos debemos abandonar nuestra zona de confort…

Sí, efectivamente, hemos de salir de ese espacio donde nos encontramos a gusto y cómodos, y abrazar la incertidumbre de la vida. Nuestra zona de confort se parece a un tiesto y nosotros somos el arbolito que está dentro. Al igual que cualquier planta, llegará un día que para que sus raíces sigan creciendo, continúe ganando envergadura y desplegando su potencial habrá que cambiarla de tiesto y trasladarla a un espacio mayor.

¿Ese es el momento de ser valientes, de lo que usted llama “el ahora yo”?

Sí, hay que atreverse a superarse, a romper el tiesto y crecer. Una vez fuera de la zona de confort, al principio, nos sentiremos vulnerables, expuestos al sufrimiento y quizá nos acucie la necesidad de volver rápidamente allí donde no nos sintamos indefensos.

Y aparece el miedo…

Como afirmaba el filósofo Ralph W. Emerson: “No conozco a ningún oponente que haya derrotado a más seres humanos que el miedo”. Sí, al atrevernos a cambiar y al salir de esa zona de confort, de nuestra madriguera, se experimenta miedo. Esta situación incómoda se intensifica cuando la imaginación se pone en marcha.

¿Cómo luchar contra eso?

Fundamentalmente, con alguna estrategia para evitar que la imaginación intensifique el miedo. Hay que ser capaces de hacerle frente en el presente, sin proyectarlo a nuestra vida futura. De esta forma el miedo se circunscribirá únicamente al aquí y al ahora. También se puede contrarrestar con una actitud positiva, teniendo fe en uno mismo, viendo los problemas como son y no peor de lo que son. O practicando la respiración abdominal, que se ha demostrado que tiene la capacidad de producir cambios en el cerebro y favorecer la secreción de la serotonina o las endorfinas, que mejoran la sintonía de los ritmos cerebrales.

La tercera etapa del viaje sería la de trascenderse, pero, ¿qué significa realmente?

Trascenderse quiere decir ir más allá de nosotros mismos. No es avanzar hacia fuera sino hacia dentro, hacia el interior de uno mismo. Es sencillamente descubrirse. Si descubres lo que tú eres en tu esencia no te afectará tanto si te va mejor o peor. Lo importante es que serás consciente de que tu valor es incuestionable y que tu esencia es perfecta, plena y completa.

¿Es el momento de tomar un nuevo rumbo?

Es la etapa en la que se puede descubrir y comprender aquello que llena nuestra vida de sentido. Y para esto debemos ser plenamente conscientes de que vivimos en un mundo material, pero también espiritual, y que este último puede formar parte de nuestra realidad, aportando un valor a la vida, sobre todo en los malos momentos. Creo que es interesante descubrir esa dimensión espiritual, ya que nos puede ayudar a ver las cosas con una perspectiva distinta. Y a través de ella podemos llegar a alcanzar la felicidad, esa meta que todos anhelamos.

Porque la pregunta clave al final de este largo y fructífero viaje no es si se puede ser feliz, sino si se está dispuesto a serlo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

El castigo de la indiferencia

La indiferencia es una forma de agresión psicológica.

Es convertir a alguien en invisible, es anularlo emocionalmente y vetar su necesidad de conexión social para llevarlo a un limbo de auténtico vacío y sufrimiento. Dicha práctica, como ya sabemos, abunda en exceso en muchos de nuestros contextos: la vemos en escuelas, en relaciones de pareja, familia e incluso entre grupos de amigos.

Falta de comunicación, evitación, hacer el vacío de forma expresa, frialdad de trato Podríamos dar mil ejemplos sobre cómo se lleva a cabo la práctica de la indiferencia, y sin embargo, el efecto siempre es el mismo: dolor y sufrimiento. El dolor de ese niño que sentado en un rincón del patio, ve como es ignorado por el resto de sus compañeros. Y el sufrimiento también de esa pareja que de un día para otro, percibe cómo su ser amado deja de mostrar la correspondencia emocional de antes.

Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. A su vez, lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte. Elie Wiesel

Nadie está preparado para habitar en ese vacío social donde los demás pasan a través nuestro como si fuéramos una entidad sin forma. Nuestras emociones, nuestras necesidades y la propia presencia están ahí y demandan atención, ansían afecto, respeto ser visibles para el resto del mundo. ¿Cómo afrontar esas situaciones?

La indiferencia, la invisibilidad social y el dolor emocional

La definición de la indiferencia es a simple vista bastante sencilla: denota falta de interés, de preocupación e incluso falta de sentimiento. Ahora bien, más allá de las definiciones de diccionario están las implicaciones psicológicas. Están, por así decirlo, esos universos personales donde hay ciertas palabras con más relevancia que otras. El término indiferencia, por ejemplo, es sin duda uno de los más traumáticos.

Así, hay quien no duda en decir que lo opuesto a la vida no es la muerte sino la falta de preocupación, y ese vacío absoluto de sentimientos que dan forma cómo no, a la indiferencia. No podemos olvidar que nuestros cerebros son el resultado de una evolución, ahí donde la conexión social y la pertenencia a un grupo nos han hecho sobrevivir y avanzar como especie.

Interaccionar, comunicar, ser aceptado, valorado y apreciado nos sitúa en el mundo. Esos procesos tan básicos desde un punto de vista relacional nos hace visibles no solo para nuestro entorno, sino también para nosotros mismos. Es así como conformamos nuestra autoestima, así como damos forma también a nuestra identidad. Que nos falten esos nutrientes genera serias secuelas, implicaciones que es necesario conocer. Veámoslos.

La indiferencia genera una fuerte tensión mental

Las personas necesitamos “leer” en los demás aquello que significamos para ellos. Necesitamos certezas y no dudas. Ansiamos refuerzos, gestos de aprecio, miradas que acogen, sonrisas que comparten complicidades y emociones positivas Todo ello da forma a esa comunicación no verbal donde quedan incrustadas esas emociones que nos gusta percibir en los nuestros a diario. El no verlas, el percibir solo una actitud fría, provoca ansiedad, estrés, y tensión mental.

Confusión

La indiferencia genera a su vez otro tipo de dinámica desgastante, a saber, se rompe un mecanismo básico en la conciencia humana: el mecanismo de acción y reacción. Cada vez que actuamos de una cierta manera, esperamos que la otra persona reaccione en consecuencia.

Si bien a veces esta reacción no es la que esperábamos, resulta muy difícil de comprender la ausencia total de ella. La comunicación se vuelve imposible y el intento por interactuar se hace forzado y desgasta. Todo ello nos confunde y nos sume en un estado de preocupación y sufrimiento.

Da origen a una autoestima baja

Al no obtener ningún tipo de respuesta, de refuerzo por parte de las otras personas, se corta cualquier retroalimentación que podamos tener. En las etapas de formación de la personalidad, esto puede repercutir gravemente en la autoimagen. Es probable que aquella persona que ha recibido indiferencia en estas etapas, llegue a creer que no vale la pena interactuar con ella, dando lugar a una fuerte inseguridad.

¿Cómo reaccionar frente a alguien que me trata con indiferencia?

Las personas, como seres sociales que somos y dotados a su vez de unas necesidades emocionales, aspiramos a establecer una relación de constante interacción con nuestros seres queridos: familia, amigos, pareja… Si en un momento dado empezamos a percibir silencios, vacíos, frialdad y despreocupación, nuestro cerebro (y en concreto nuestra amígdala) entrará en pánico. Nos avisará de una amenaza, de un miedo profundo y evidente: el de percibir que ya no somos amados, apreciados.

Lo más razonable en estas situaciones es entender qué sucede. Esa desconexión emocional siempre tiene un origen y como tal debe ser aclarado para poder actuar en consecuencia. Si hay un problema lo afrontaremos, si hay un malentendido lo solucionaremos, si hay desamor lo asumiremos e intentaremos avanzar. Porque si hay algo que queda claro es que nadie merece vivir en la indiferencia, ninguna persona debe sentirse invisible en ningún escenario social, ya sea en su propio hogar, en su trabajo, etc.

Asimismo, hay un aspecto que es necesario considerar. La indiferencia largamente proyectada sobre alguien en concreto o sobre un colectivo es una forma de maltrato. Aún más, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de California se demostró que este tipo de dinámica basada en la exclusión y en la despreocupación, genera dolor y angustia. Es un sufrimiento que trasciende nuestras emociones para llegar también a nuestro cuerpo.

Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen. Oscar Wilde

El último recurso: alejarse

Si luchar por esa relación, si invertir más tiempo y esfuerzo en esa o esas personas nos trae el mismo resultado, lo más sano será alejarnos. Si percibes que esas consecuencias perjudiciales  (agotamiento, baja autoestima) ya se están “instalando” en ti, es urgente que renuncies a tener una relación cercana con esas personas y busques proximidad con otros, para quienes sí seas importante.

Intégrate en grupos donde seas escuchado y se valore tu forma de ser. Romper con una relación de indiferencia te dará una nueva perspectiva del mundo y potenciará tu desarrollo.

*Si lo desea, puede leer el artículo: “Familia tóxica: el enemigo en casa“.

Agotamiento psicológico, cuando la gota colma el vaso

El agotamiento psicológico nos debilita física y mentalmente. Es una dimensión que surge como resultado de los demasiados”: demasiadas decisiones, demasiados pensamientos intrusivos, demasiado trabajo, obligaciones, interrupciones, ansiedades A su vez, es también el reflejo de muchos pocos“: poco tiempo de calidad para uno mismo, pocas horas de sueño, poca calma interior

Todos hemos experimentado alguna vez esta sensación, este desgaste a todos los niveles. Es importante tener en cuenta que un cerebro fatigado, agotado psicológicamente, trabaja y responde a los estímulos de otro modo. Así, y como dato curioso, el neurocientífico Matthew Walker pudo demostrar a nivel de laboratorio que las personas mentalmente cansadas tienen una percepción más negativa de su realidad y además, son mucho más sensibles a nivel emocional.

A veces simplemente te cansas, te quedas agotado y sin fuerzas en ese rincón solitario del desánimo donde todo pierde su razón de ser, su brillo, su espontaneidad

Por otro lado, un aspecto que a veces nos lleva a errores es llegar a pensar que ese agotamiento psicológico se debe, en esencia, a una acumulación fatídica de errores, de malas decisiones, fracasos o decepciones. No es cierto. La mayor parte de las veces el cansancio es el resultado directo de un volumen desmesurado de tareas y actividades que asumimos sin percibir que nos superan.

Todos hemos oído aquello de que la percepción de nuestra realidad depende a veces de cómo vemos el vaso, si medio lleno o medio vacío. Sin embargo, y en relación al presente tema, podríamos formular la pregunta de otro modo: y tú ¿cuánta cantidad de agua podrías soportar si tuvieras esa taza en la mano? A veces, basta solo una gota más para colmar el vaso y llegar al límite de nuestras fuerzas.

Agotamiento psicológico, un problema demasiado común

Carlos se siente satisfecho con su vida, de hecho, no podría pedir más. Es diseñador gráfico, le gusta su trabajo, tiene una pareja a la que adora y además acaba de ser padre. Todo lo que le rodea es satisfactorio, no hay ningún problema importante en su vida; sin embargo, cada día nota que le cuesta más tomar decisiones, su humor es más taciturno, no puede concentrarse e incluso tiene problemas para conciliar el sueño.

Se siente incapaz de entender qué le ocurre. Todo va bien, de hecho debería sentirse más feliz que nunca; sin embargo, en su mente hay una especie de sensor que le indica que algo falla, que algo va mal. Si tuviéramos un observador externo en esta historia nos podría explicar varias cosas que le servirían de ayuda a nuestro protagonista.

Una de ellas es que Carlos tiene la sensación de que están ocurriendo demasiadas cosas a la vez en su vida: un ascenso, nuevos proyectos profesionales y clientes a los que satisfacer, un hijo, una hipoteca, la consolidación de una etapa personal donde desea (se exige) que todo sea “perfecto”. Todo ello da forma a una constelación donde muchos pocos hacen un demasiado en su cabeza, poniendo en peligro su capacidad de control. Su agotamiento mental es evidente, además de desgastante. 

Veamos a continuación cómo impacta en nosotros la fatiga mental.

Signos y consecuencias del agotamiento psicológico

  • Fatiga física y pérdida de energía. La sensación de agotamiento llega a veces a tal nivel que es común levantarnos por la mañana teniendo la firme convicción de que no vamos a poder con nuestra jornada.

  • Insomnio. Al principio es común sufrir súbitos despertares por la noche, pero más tarde podemos experimentar serias dificultades para conciliar el sueño.

  • Pérdidas de memoria. Según un artículo publicado en la revista The Journal of Forensic Psychiatry & Psychology, el agotamiento psicológico suele producir una alteración cognitiva llamada efecto de desinformación. Es ese donde confundimos datos, donde evocamos la información de forma incorrecta, mezclando imágenes, personas, situaciones

  • Entre los síntomas físicos es común experimentar palpitaciones, problemas digestivos, cefaleas, pérdida del hambre o un aumento excesivo del apetito

  • A nivel emocional es muy característico el sentirnos más sensibles, a la vez que apáticos, irritables y pesimistas.

  • Asimismo, otra característica común es la anhedonia, es decir, incapacidad de sentir placer, de disfrutar de las cosas tanto como antes, ya no nos ilusionamos, la vida se vuelve más gris y el mundo se queda suspendido en un horizonte lejano donde solo escuchamos su rumor desde la distancia

El sueño es un buen colchón para el cansancio” Juan Rulfo

Cómo afrontar el agotamiento psicológico

Decía Eric Hoffer que el peor cansancio llega por el trabajo no realizado. Es una gran verdad. En ocasiones el auténtico agotamiento se conforma por todo aquello que queremos hacer y no hacemos. Por todos esos objetivos cotidianos que nos proponemos y que nos sobrepasan, a los que no llegamos, los que quedan frustrados porque nuestro nivel de exigencia es muy alto o las presiones del entorno, desmesuradas.

Al final sucede, la gota colma el vaso y el vaso ya pesa en exceso. Es entonces cuando todo se nos va de las manos. Así, lo que deberíamos hacer en estos casos y antes de nada, es tomar conciencia de lo que nos está sucediendo. El agotamiento psicológico está ahí y debemos evitar que la “criatura” se haga más grande, más oscura y opresiva. Reflexionemos por tanto en las siguientes dimensiones, en esos pasos que deberíamos poner en práctica después.

3 permisos que debes darte para escampar las nubes de la fatiga mental

  • Date permiso para reencontrarte. Puede parecer irónico, pero el agotamiento psicológico tiende a aprisionarnos en las capas de las preocupaciones, las auto-exigencias, presiones, deberes y ansiedades hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos. Date permiso para reencontrarte y para ello, nada mejor que disfrutar de una hora al día donde reducir al máximo todo estímulo (fuera sonidos, fuera luces artificiales). Hallemos un entorno tranquilo donde limitarnos a ser y a estar.

  • Date permiso para priorizar. Este es sin duda un punto esencial. Recuerda qué es prioritario para ti, qué es lo que te identifica, lo que amas, lo que hace feliz. Lo demás será secundario y no merecerá semejante inversión emocional y personal por tu parte.

  • Date permiso para ser menos exigente. El día tiene 24 horas y la vida, lo queramos o no, tiene una cuota limitada. Aprendamos a ser realistas, a aprovechar el tiempo sin ponernos presiones, listones altos o el deseo de que todo sea perfecto. A veces, basta con que todo sea igual que ayer, con su equilibrio humilde y tranquilo.

Para concluir, sabemos que nuestra realidad es cada vez más demandante, que a veces queremos llegar a todos y a todo; sin embargo, no está de más recordar una idea. Estamos hechos de piel, de carne, de corazón y tendones psicológicos que deben nutrirse también de tiempo de calidad, de descanso, calma y ocio. Aprendamos a priorizarnos, a cuidarnos como merecemos

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

“Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

Este método consiste en fijar la atención en la respiración y en las emociones para alcanzar un estado de relajación y autocontrol. Esta práctica, que debe ser asumida como un hábito, está cada vez más extendida y aporta beneficios en el plano físico y psíquico.

Sentarse y respirar de forma pausada y profunda, enfocando toda la atención en este sencillo acto. El simple hecho de respirar calmadamente y dirigir voluntariamente este recurso, llamado atención, actúa como una señal para que el sistema nervioso interprete que no hay amenazas acechando, con lo que rápidamente sale de la simpatía (la respuesta de lucha o huida) y entra en parasimpatía (respuesta de relajación o modo de crecimiento psicobiológico)”. De esta forma Jorge Benito, cofundador y director de Mindful Science, explica en qué consiste este método, “que cada vez más profesionales del sector clínico los recomiendan”, afirma.

Para notar sus beneficios y que éstos se mantengan, esta práctica debe realizarse a diario y contemplarse como un hábito.

Según este experto, el mindfulness es una práctica mente-cuerpo, que aporta beneficios a nivel fisiológico y cognitivo. “Esta práctica restaura el equilibrio nervioso y crea un estado de coherencia cruzada entre el cerebro y el corazón. Esto propicia que los órganos puedan dedicar tiempo y energía a procesos como la digestión, la autocuración y la regeneración celular, mientras que el cerebro, al no sentirse amenazado, estresado y ansioso, libera una amplia gama de recursos cognitivos, tales como la planificación cognitiva compleja, la resolución de problemas y la toma de decisiones, utilizando la corteza prefrontal, nuestra evolución cerebral más reciente. Además, el mindfulness reduce los procesos de inflamación, precursora de multitud de enfermedades”.

Diversas técnicas

Hay diversas técnicas que pueden emplearse en una sesión de mindfulness y que se fundamentan en ejercicios de meditación, aporta Amparo Pérez Das, secretaria adjunta de la Asociación Española de Mindfulness y Compasión. Así, menciona tres técnicas: la meditación focal o basada en anclajes, en la que “la atención se centra en un evento que sucede en el presente (nuestras sensaciones físicas –respiración y todo lo que percibimos con los sentidos– y los contenidos de la propia mente); la conciencia sin elección o campo abierto, “que se basa en observar todos los contenidos mentales sin focalizarlo en uno concreto, con la pretensión de no reaccionar ante ellos y no intervenir para aprender a no ser tan reactivos y modular las respuestas ante los estímulos y situaciones”, y la última es el desarrollo de prácticas generativas, que consiste en activar determinados estados mentales como la bondad, la alegría, la compasión y la ecuanimidad”.

Sobre la respiración, Benito especifica que es fundamental “hacerlo pausadamente, poniendo toda la atención en el aire fresco que entra y el cálido que sale”. Y añade: “Solemos respirar a un ritmo medio de doce ciclos por minuto y esta respiración acelerada es una clara señal de amenaza para el sistema nervioso. Reducir este ritmo respiratorio a cinco ciclos por minuto propicia que el sistema nervioso regrese a la parasimpatía, así que este primer paso es fundamental”.

Tiempo mínimo recomendado

El cofundador de Mindful Science comenta que “con sólo tres minutos de práctica, el cuerpo ya activa la parasimpatía, pero se recomienda un mínimo de diez”. No obstante, destaca que no importa tanto la duración de la sesión como la continuidad. “Los ensayos clínicos apuntan a que ocho semanas es el tiempo ideal para conseguir los beneficios; ahora bien, si dejamos de practicar, volvemos a donde estábamos”. Tanto Pérez Das como Benito coinciden en señalar que el mindfulness es un estilo de vida y hay que enfocarlo como un hábito. Asimismo, Pérez Das advierte de que no se puede recurrir a esta práctica como “la solución a un problema puntual sino que es una filosofía de vida y un entrenamiento de fondo de la mente”. También subraya que “no se puede calificar como terapia, aunque tenga efectos terapéuticos y no sustituye a ningún tratamiento médico, psiquiátrico o psicológico, por ello no se puede vender como una solución milagrosa”.

Ambos expertos defienden que existen muchos estudios que avalan la eficacia del mindfulness y mencionan referentes internacionales como Herbert Benson, fundador del Benson-Henry Institute for Mind-Body Medicine, adherido al Hospital General de Massachussets, y Sara Lazar y David Creswell, de la Universidad Carnegie Mellon, en Pensilvania”. Asimismo, Benito adelanta que desde su centro están desarrollando una tecnología de “biofeedback” que codifica y analiza diversas señales fisiológicas derivadas de la práctica de mindfulness.

¿Pueden trabajar juntas la medicina convencional y la natural?

¿Son el yoga, el ayuno o la meditación métodos eficaces para curar? El médico berlinés asegura que sí y nos explica por qué.

Frente a las expresiones de escepticismo de la mayoría, el médico Andreas Michaelsen, internista y cardiólogo, asegura que la medicina natural es una ciencia. Él toma la tensión, pide análisis o aconseja una cirugía. Pero, al mismo tiempo, no duda en prescribir hidroterapia, acupuntura o yoga. “Por supuesto, no niego la eficacia de la medicina convencional. De hecho, los diagnósticos debe hacerlos esta medicina, pero el problema es que no sabe curar las dolencias crónicas, porque no trata a los pacientes como un todo”. Colaborar: esta es la palabra que este médico repite constantemente cuando se refiere a ambas disciplinas.

Michaelsen ejerce en el Hospital Universitario La Charité de Berlin, donde es, además, profesor de Naturopatía Clínica y colabora con otros médicos a la hora de definir el tratamiento de un paciente. “Al principio, también en Alemania hubo un gran rechazo a las medicinas naturales. Hoy hay 50.000 naturópatas ejerciendo de forma oficial y la naturopatía está reconocida por la Seguridad Social y la mayoría de los seguros médicos“, asegura.

Hidroterapia, ejercicio físico, yoga, acupuntura, ayurveda, ayuno o meditación son las vías que, según Michaelsen, sirven para reequilibrar mente y cuerpo. Su libro Curar con la fuerza de la naturaleza (Planeta) es un best-seller en Alemania. En él repasa todos los métodos de la medicina natural y expone por qué tienen una base científica. Le preguntamos por las claves de estos tratamientos… y las dudas que provocan.

Usted es médico. Es sorprendente que diga que la naturopatía es una ciencia. ¿En qué se basa para afirmarlo?

Además de sustentarse en la experiencia, hay investigaciones y datos que lo confirman, pero no se toman en consideración. Para los médicos es difícil de aceptar, porque es más sencillo prescribir fármacos. Eso está muy bien, yo también prescribo esos tratamientos, pero recomiendo además cambiar la alimentación o combatir el estrés. Para hacerlo, hay que dedicar más tiempo a cada paciente.

El problema es que hay muchos charlatanes, muy peligrosos. ¿Cómo nos podemos defender de ellos?

Yo recomendaría, como en mi país, Alemania, o en Estados Unidos, que la naturopatía vuelva a las Universidades y se creen cátedras, y que así entre en los hospitales para colaborar con la medicina convencional. Y, luego hay 2 reglas para reconocer a un charlatán: cuando promete curar todo y cuando cobra cada vez más caros sus tratamientos.

¿Por qué la gente busca cada vez más las medicinas alternativas?

Porque la medicina convencional ha llegado a sus límites. Tiene mucho éxito en las dolencias de urgencia, como un infarto o una operación por un cáncer, pero la gente padece cada vez más enfermedades crónicas y la medicina convencional no sabe cómo enfrentarse a ellas. Ahí es donde la naturopatía tiene su espacio.

La medicina convencional ha llegado a sus límites, no sabe enfrentarse a dolencias crónicas”

¿Y por qué hay cada vez más enfermedades crónicas?

Nuestros genes son muy viejos, se modifican cada 100.000 años. Y nuestra vida ha cambiado de forma radical en los últimos 500. No vivimos como quieren nuestros genes.

¿En qué consiste el sistema mente-cuerpo del que habla en su libro?

Sabemos que, a través del cerebro, podemos sanar el cuerpo. La meditación es eficaz en muchas enfermedades. Eso es a lo que llamo conexión mente-cuerpo. El ser humano es un sistema complejo, por eso es un error tratarlo de forma fragmentada. Tanto la medicina natural como la convencional deben trabajar unidas. Por ejemplo, en el caso de los dolores de espalda, la ortopedia junto al yoga funcionan mejor que la cirugía.

Usted también critica modas como la intolerancia al gluten autodiagnosticada…

Sí, muchas personas leen algo y ya piensan que son alérgicos. Y la industria fabrica productos supuestamente contra esas alergias y la gente los consume. Hay un efecto placebo claro y mucho marketing.

Todas las técnicas que usa la naturopatía se asientan sobre la idea de que hay que adaptarnos al ritmo de las estaciones y las horas de descanso. Concibe al paciente como un todo y la curación como una recuperación del equilibrio entre cuerpo y la mente.

Técnicas de naturopatía

  • Hidroterapia: Según la naturopatía, mejora la depresión y activa el sistema inmune. Cada mañana, después de tomar una ducha caliente, hay que aplicarse un chorro de agua fría por todo el cuerpo, y luego uno caliente.

  • Ayuno: Esta disciplina afirma que es beneficioso contra las infecciones y la fiebre. Lo mejor es hacerlo parcial, con dos comidas vegetarianas (por la mañana y por la noche). Y el completo una vez al año.

  • Yoga: Junto a la atención plena (mindfulness), el yoga mejora el estrés y proporciona energía a nuestro organismo.

  • Ayurveda: Viene del indio y significa vida (ayur) y saber (veda). Cura usando más de 1.000 hierbas y especias. Según la naturopatía, es eficaz para tratar el reuma y la artrosis.

  • Meditación: Como el yoga, facilita el equilibrio mente-cuerpo. Lo ideal es meditar a diario unos 30 minutos.

Fuente: Elena Castelló mujerhoy.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: Las emociones positivas protegen nuestro sistema inmunitario -Dr. Mario Alonso Puig-.

Los beneficios físicos, psicológicos y sociales de la risoterapia

Puede dar la sensación de que el uso de la risa, el humor y las emociones positivas como agentes terapéuticos sea una invención actual, sin embargo hay numerosos testimonios de su uso con objetivos medicinales y de mejora de la salud en diversas culturas a lo largo de toda la historia de la humanidad.

El primer dato del que se tiene constancia hace referencia al antiguo imperio chino en el que hace más de 4.000 años ya había lugares habilitados para que las personas se reunieran a reír como medio de equilibrar su salud.

Aunque el uso de la risa y sus aledaños con fines terapéuticos ha estado presente a lo largo de toda la historia, ha sido a partir de la década de los 70 cuando ha comenzado a despertar el interés de la comunidad científica occidental y cuando han proliferado investigaciones y estudios de todo tipo en torno a esta saludable cuestión. En la actualidad son incontables los trabajos que abordan los beneficios de las emociones positivas, del humor y de la risa en los diferentes aspectos de la salud humana.

Es interesante destacar que a nivel práctico toda esa sabiduría popular en torno a la risa ha campado a sus anchas libremente durante miles de años por la población del planeta, sólo que es ahora cuando se le ha otorgado el respaldo oficial desde la ciencia, y gracias a ese soporte se ha impulsado el desarrollo y difusión, especialmente en la sociedad occidental, de la risoterapia tal y como la conocemos hoy en día.

Antes de pasar a inventariar las propiedades saludables que poseen la risa y el humor recogidas en las publicaciones especializadas, comenzaremos señalando los beneficios subjetivos que manifiestan las personas al respecto. Tras experimentar la carcajada durante varios minutos todas las personas sienten un estado de ánimo positivo y elevado, una actitud vital optimista, sensación de relajación global, cierto cansancio, frecuentemente molestias en los músculos abdominales, los del rostro o los del cuello como consecuencia de su contracción y ejercitación intensificada, y una mayor cercanía y simpatía hacia las personas con las que se ha compartido la risa.

Más allá de los efectos inmediatos que la risa tiene en quienes la experimentan, la participación en sesiones de risoterapia genera es espectro más amplio y profundo de consecuencias positivas y deja una estela de testimonios del tipo: “Desde que hago risoterapia soy más optimista y positivo, me tomo las cosas de otra manera y ya no le doy importancia a hechos a los que antes sí se la daba, este taller me da vida, me siento mucho mejor, siento que soy verdaderamente yo mismo durante la sesión, me siento más seguro y tengo menos vergüenza, me está sirviendo para superar mi depresión, vine con dolor a la sesión y ahora no me molesta nada, en el grupo hay muchísima unión y tenemos una relación muy próxima y especial, ahora me río más en mi vida cotidiana, etc”.

Los efectos que se han nombrado hasta aquí han sido corroborados y explicados por los estudios realizados. A continuación se resumen todos los beneficios que se concluyen de las investigaciones y trabajos en torno a la risa y el humor.

Los principales beneficios físicos de la risa son:

  • Relaja al organismo.

  • Favorece al corazón y al sistema circulatorio.

  • Mejora la función respiratoria y aumenta la oxigenación.

  • Favorece al sistema inmunológico.

  • Tiene efecto analgésico debido a la liberación de endorfinas.

Los principales beneficios psicológicos y sociales de la risa y el humor son:

  • Reduce la ansiedad y el estrés.

  • Alivia los síntomas de la depresión.

  • Distrae de preocupaciones y corta los pensamientos negativos.

  • Refuerza la autoestima.

  • Ayuda a afrontar positivamente los problemas cotidianos.

  • Potencia las capacidades intelectuales.

  • Permite estrechar relaciones, aumentar la confianza y reforzar los sentimientos de pertenencia, proximidad, amistad y amor. Predisponen a la cooperación y la solidaridad.

  • Facilita la comunicación entre las personas.

  • Ayuda a prevenir conflictos y hacen disminuir los niveles de agresividad.

Estas copiosas ganancias son observables en todo tipo de edades y colectivos, no obstante el grupo social para el que más indicada está la práctica de la risoterapia es el de personas mayores.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones”