Tienes el poder de hacer que te pasen cosas buenas

Asistí a una conferencia de Enrique Rojas en Barcelona, y en algún momento intervino su hija Marian. Escucharla un rato me bastó para admirarme de su claridad expositiva, de su finura analítica, de su buen ojo para las dolencias del alma, de sus ganas de ayudarnos a alcanzar la mejor versión de nosotros mismos. Marian Rojas trabaja en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, y como Doctora en Medicina y Psiquiatra trata a personas afectadas por depresión, ansiedad, trastorno de conducta y de personalidad. Acaba de publicar el libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas(Espasa), cuyo contenido es tan valioso y explícito como su propio título indica.

Quiero que me pasen cosas buenas.

Propícialas.

¿Cómo?

Vive el momento presente: no estés angustiado por tu pasado ni ansioso ante el futuro.

Y si mi presente es desastroso, ¿qué?

Toma con ganas tu presente: no importa lo que te pase, sino cómo te lo tomas.

Lo dijo Epicteto hace dos mil años…

Tu interpretación de tu presente es decisiva. Ahí detentas todo el poder: ¡Alcanza una interpretación que mejore tu vida, que la enfoque hacia la felicidad!

¿De qué depende hacer una buena interpretación?

De tres factores: uno: tus creencias, lo que piensas de la vida…

Pienso que me gusta, por ahora.

Dos: tu actitud, que sepas decirte cada mañana “hoy va a ser un interesantísimo día”.

¿Y eso determina algo?

¡Predispones toda tu bioquímica en esa orientación, está comprobado!

¿Y tres?

Adiestra tu sistema reticular activador ascendente (SRAA).

¿Mi… qué?

Así se llama tu función cerebral de filtraje de información: tu cerebro recibe a cada instante varios millones de bits de información… y tu SRAA se fija sólo en los alineados con tus intereses.

Una embarazada ve cochecitos de bebé por todos lados: ¿es eso?

Eso es. Tu mente coopera con tus propósitos, intenciones, ilusiones… con tu atención.

¿Mi mente modela mi realidad?

“Descubrir algo nuevo puede ser ver lo viejo con otros ojos”, dijo Proust. Cada mañana imagina un objetivo para ese día, un desafío, algo que anhelas que te suceda.

Como la famosa ley de la atracción.

Cuándo sabes lo que quieres, es más fácil que te pase, pues te darás cuenta si te pasa.

Me conviene mucho, pues, saber lo que quiero, dibujarme un proyecto vital…

“Cuándo sabes a qué puerto vas, todos los vientos son favorables”, dijo Séneca. Si no lo sabes… ningún viento será bueno.

¿Algún ejemplo práctico?

Una amiga me decía, desesperanzada: “No encontraré un hombre que me quiera”. Le pedí que sustituyese esa idea por la imagen del hombre anhelado. “De mundo, viajero, aventurero…”, me dijo. Así activé su SRAA.

¿Y?

Al día siguiente, en el AVE, el hombre de su asiento vecino consultaba en un portátil… viajes a Birmania.

Era él

Hoy están juntos.

Espero que para bien.

Mi amiga ya sabe atraerse cosas buenas.

Deme otro consejo para eso.

Conecta con tus pasiones verdaderas. De­sempeña un trabajo que te ilusione. Y persevera. Esto hoy va de capa caída…

¿?

El umbral de frustración ha descendido, nos frustramos pronto. Enseña a un niño a perder: le fortalecerás ante reveses de la vida.

¿Así le educaron sus padres?

Mi madre, economista como mi abuelo, Fabián Estapé, me llevaba de niña a sus gestiones en la Bolsa de Barcelona. Y allí, en vez de fijarme en las cotizaciones, yo le decía a alguno de aquellos agentes: “Le noto triste”.

Le salía la psicóloga.

Eso me dijo mi madre: “Dedícate a lo de tu padre”.

El psiquiatra Enrique Rojas.

Mi maestro. Y como a él, me interesan las personas y su felicidad, escuchar, ayudar.

De todo lo aprendido de su padre, destaque algo.

Que el buen terapeuta sabe generar un vínculo de amistosa armonía con su paciente.

Señáleme lo último que la ciencia aporte a su trabajo.

Que el cáncer es de origen multifactorial, y un factor de riesgo son las emociones.

Vaya.

Si tu imaginario es ansiógeno, tu ansiedad generará más cortisol del necesario… lo que desgasta el sistema inmunitario, lo que a su vez inflama el organismo…

¿Inflama?

Colitis, faringitis, artritis, amigdalitis… Insomnio, caída de cabello, taquicardias, palpitaciones, envejecimiento… e irritabilidad. Y mala irrigación del lóbulo prefrontal: pérdida de memoria y concentración… Y, claro, te deprimes: la depresión es un estado inflamatorio de la mente.

Me temo que vivimos en un siglo inflamatorio.

Es así, por tanto perfeccionismo: queremos hacerlo todo perfecto. Por cronopatía: le pedimos demasiado a cada minuto. Por controlarlo todo: incluso el futuro de los hijos

¿La receta es… que me relaje?

Toma tú las riendas de tu propia vida. Y rodéate de personas-vitamina. Y háblate bien: que tu pensamiento use palabras alegres, constructivas, ilusionantes, ¡sin quejas! Mira algo con interés, y se volverá interesante.

¿No es eso autoengañarme?

Puestos a autoengañarte, que sea para bien.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos

Jon Kabat-Zinn, biólogo molecular, investigador y promotor de “mindfulness” en Occidente.

Tengo 72 años. Catedrático de Medicina en la Universidad de Massachusetts. Llevo 47 años casado, 3 hijos y 3 nietos. Debemos aprender a vivir juntos con nuestras diferencias. La diversidad es una fuerza positiva. Me interesa la experiencia directa de la interconexión, pero no las creencias.

El reto del científico

Se levanta a las cuatro de la mañana desde hace más de 40 años para dedicar una hora a la meditación y otra a la práctica del yoga. Yo salto como una pulga: ¡Quiero vivir, ver a los amigos!.“ Diversión –me contesta con una sonrisa– etimológicamente significa salirte de tu ruta, y si estás enfermo o tienes problemas, es mejor que los resuelvas. Y sabemos científicamente que con la práctica de la atención plena podemos restablecer nuestro equilibrio mental y corporal, estimular la curación y el bienestar. Pero tiene razón, es muy difícil cambiar de estilo de vida. Un reto que explica paso a paso en su ya clásico Vivir con plenitud las crisis (Kairós), que ha revisado y ha puesto al día con los nuevos estudios científicos.

Mi madre, que vivía conmigo, murió a los 101 años. Los últimos 25 años con ella fueron una delicia.

¿Por qué?

Era pintora y a medida que envejecía experimentaba el mundo como Monet: veía formas de luz que la mayoría no observamos. Mi padre era un científico de renombre mundial, experto en el sistema inmunitario. La suya era una polaridad muy interesante.

Polaridad que usted ha integrado.

Cierto, descubrí la meditación zen a los 21 años y desde entonces he investigado de manera científica las capacidades del mindfulness (atención plena) para sanarnos. He demostrado la eficacia de una práctica espiritual milenaria y la he puesto a caminar en Occidente.

¿Por qué le dio por meditar?

En aquella época trabajaba en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) con el premio Nobel Salvador Luria. Estábamos desarrollando la comprensión del genoma, todo era muy interesante, pero me sentía infeliz. En el MIT se desarrollaban armas para el ejército y estábamos bombardeando un país, Vietnam, que ni siquiera tenía fuerza aérea.

Momentos turbulentos.

Philip Kapleau, experiodista, explicó en la conferencia que tras cubrir los juicios de Nuremberg comenzó a tener terribles jaquecas que consiguió sanar retirado en un templo zen. Empecé a meditar una hora diaria para comprobar si eso era posible y nunca lo he dejado.

¿Cómo consiguió aplicarlo a la ciencia?

Tuve suerte, se abrieron puertas que me permitieron crear la Clínica para la Reducción del Estrés y el Centro de Atención Plena para la Medicina en la Universidad de Medicina de Massachusetts.

Sus colegas le debían de mirar raro.

Sí, pero obtuve resultados contundentes e inapelables. Desarrollé un programa (Rebap) para la reducción del estrés basado en la atención plena y en 1982 publiqué mi primer artículo científico sobre los beneficios en pacientes con dolor crónico y estrés. El año pasado se publicaron 674 artículos, es un crecimiento exponencial. Ha llegado el momento.

¿Qué propone usted?

La conciencia plena se ejercita prestando atención de manera activa en el momento presente y sin juzgar. Desarrollar la capacidad de abrazar la realidad de las cosas es curativo y transformador, cambia nuestro cerebro, tal como demuestran las investigaciones neurológicas.

Habla usted como un gurú.

Nuestro programa no tiene nada de alternativo, formamos parte de los departamentos de medicina y tenemos pruebas científicas. Los pacientes consiguen controlar el dolor crónico, la ansiedad, el pánico y paliar los efectos del cáncer o enfermedades del corazón, pero yo se lo recomiendo a cualquier persona.

Implica un cambio de vida.

Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos. Requiere disciplina, pero lo más curioso es que no hay que hacer nada. Lo que propone la atención plena no es que uno cambie su vida, sino que se enamore de ella.

Sugestivo.

La atención plena te da otra manera de sostener tu experiencia desde la presencia, algo que no nos enseñan en la escuela. Te enseñan a pensar, pero a menudo el pensamiento no nos es útil a la hora de solucionar problemas vitales.

¿La atención plena lo consigue?

Hemos documentado los cambios experimentados por 20.000 pacientes que han seguido el programa de ocho semanas en nuestra clínica, y que en el mundo son millones de personas.

¿Meditar nos cambia el cerebro?

Regiones que tienen que ver con el aprendizaje y la memoria se ensanchan. La amígdala, la zona del cerebro que reacciona a las amenazas y secuestra la atención, se refuerza; se mejoran las conexiones neuronales e incluso se dan cambios en el genoma.

¿Se activan y desactivan genes?

Sí, por ejemplo los genes que tienen que ver con procesos inflamatorios y por tanto con el cáncer se inhiben. Y hemos comprobado que la densidad y el tamaño del cerebro, que se encoge con los años, deja de hacerlo si meditas.

¿Qué hay que entender?

Lo más difícil de entender es que no hay que hacer nada. No se trata de intentar cambiar, se trata de en lugar de vivir dormido, vivir despierto.

Siempre hay cosas en tu vida que no acaban de gustarte.

Ahí es donde la meditación funciona, porque el hecho de que te gusten o no depende sólo de tus pensamientos. La depresión está causada por una desregulación en el pensamiento, empiezas a rumiar y entras en una espiral negativa que acaba en trastorno.

¿El mindfulness lleva la atención a esos pensamientos negativos?

Si abrazas ese pensamiento, ya no continúa reproduciéndose. Sabemos que una mente distraída es una mente infeliz. Debemos acceder a la conciencia, un tipo de inteligencia innata de la que sabemos poco pero conocemos su poder.

Tenemos sólo algunas piezas del puzle.

Suficientes como para saber que la relación que mantenemos con nuestro cuerpo, nuestra mente, pensamientos y emociones, instante tras instante, nos aporta, si es la correcta, salud, bienestar y sabiduría. El cultivo de la atención plena es un acto radical de cordura, amor y compasión por uno mismo. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid

Un equipo del Área de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital de La Paz desarrolla un programa pionero que utiliza la filosofía del mindfulness como complemento al tratamiento de la psicosis.

Experimentar el momento presente en una actitud de conciencia plena, prestando atención de manera intencional a lo que surge o aparece y sin juzgar. El principio del mindfulness se ha convertido en una cada vez más recurrente herramienta para lidiar con el estrés o las crisis personales más o menos cotidianas en la vorágine de la vida contemporánea. Ahora, un equipo de profesionales del Área de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital de La Paz se basa en su filosofía para ofrecer un complemento terapéutico al tratamiento habitual para la psicosis y demostrar que, incluir este tratamiento en fases tempranas, puede mejorar su pronóstico. El programa terapéutico forma parte de un estudio de investigación, financiado con fondos públicos de investigación sanitaria para personas con psicosis, una patología que provoca una percepción de determinadas experiencias o realidades que difiere de la del resto y que genera un importante sufrimiento psíquico.

Según las estadísticas, un tercio de las personas que sufren un primer episodio de psicosis no volverá a experimentarla nunca más en su vida. Otro tercio puede sufrir algún otro episodio y en el tercio restante, la evolución de la enfermedad será crónica y discapacitante. “Parece que una intervención temprana y eficaz podría cambiar el pronóstico de ese grueso de los dos tercios a los que se les podría repetir”, explica a Madridiario la Doctora Ainoa Muñoz San José, coinvestigadora principal del programa.

El programa está abierto a todos centros de la Comunidad de Madrid y dirigido a personas de entre 18 y 40 años que hayan tenido un primer episodio de psicosis en los últimos cinco años. “La idea es incidir en la evolución, ya que cuanto antes se intervenga, mejor es el pronóstico”, aclara la Dra. Muñoz.

Dos intervenciones

Se comparan dos intervenciones, una psicoeducativa, de eficacia probada, y otra, basada en mindfulness, para mejorar la cognición social, a la que se ha llamado SocialMind.

“A través de mindfulness (atención plena en español) lo que entrena es una forma particular de prestar atención: prestar atención a la experiencia, sea la que sea, en el momento en el que surge, sin crítica, sin enjuiciar, aceptando lo que venga”, subraya la investigadora. “Lo que caracteriza a los episodios de psicosis es que son experiencias que generan gran sufrimiento por su extrañeza, porque es frecuente que aparezcan pensamientos críticos/ autoinculpatorios y porque no son compartidas por otras personas que tenemos alrededor; a través de SocialMind tratamos de intervenir en la relación con esas experiencias, aproximándonos a ese sufrimiento, explorándolo y pudiendo transformar la relación con él”, aclara.

Este equipo de psiquiatras y psicólogas de La Paz, que trabajan en el desarrollo, implantación e investigación en psicoterapia, tiene amplia experiencia en la integración de mindfulness en psicoterapia para el tratamiento de diferentes problemas de salud mental, como ansiedad, depresión, sintomatología depresiva en trastorno bipolar, o sintomatología ansioso depresiva en enfermedades médicas como la esclerosis múltiple, el cáncer o el dolor crónico. “Está siendo una experiencia pionera el incluir psicoterapia grupal basada en mindfulness como tratamiento complementario para personas con psicosis ”, cuenta la Dra. Muñoz.

Cognición social

En concreto, el tratamiento SocialMind se enfoca al funcionamiento social y las relaciones, tanto con uno mismo como con los demás, “un aspecto que se ha visto determinante en la evolución de estos problemas de salud mental y que puede afectarse desde fases tempranas”.

Por eso, se trabaja en un entorno grupal que genere un ambiente de seguridad y confianza, y no sólo con el malestar sino también con los recursos y fortalezas de las personas. “Las personas no somos tan diferentes unas de otras. Todas las experiencias tienen sus particularidades pero, en el fondo, tienen mucho en común: solemos sufrir y sentir alegría por circunstancias muy similares, y lo que quizás pueda ser diferente es la expresión de ese malestar o sufrimiento. En este ambiente se entrena, a través de mindfulness, y desde experiencias personales en el grupo, relaciones diferentes con el malestar que permitan formas de vida más enriquecedoras, sanas y saludables.

AGES-CM

Este programa se enmarca en el proyecto AGES-CM 2, coordinado por el Doctor Celso Arango López, del Hospital Gregorio Marañón, que explora la relación entre factores ambientales y genéticos que puedan encontrarse en la base de los trastornos psicóticos. A este estudio, que arrancó en 2013, se unió en 2015 el equipo de La Paz, liderado por la Doctora María Fe Bravo Ortiz, y desde 2017 aporta la parte psicoterapéutica de la que carecía. “AGES-CM es un proyecto en su mayor parte observacional, un análisis, desde la introducción de SocialMind se ofrece, añadido al tratamiento habitual de cada persona, una intervención psicoterapéutica específica”, relata la Doctora Muñoz.

Para que los resultados sean extrapolables, el equipo busca a entre 50 y 70 personas para el estudio, que se irán dividiendo en grupos a partir de febrero. La participación es gratuita y puede solicitarse a través de la web del proyecto (www.socialmindtraining.com). También es posible ponerse en contacto con el equipo a través de 644 742 962 o en la siguiente dirección de correo electrónico: proyectoages@idipaz.es.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

Terapias neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro

¿Cómo los últimos descubrimientos en Neurociencia pueden ayudarte a superar el estrés, la tristeza y la ansiedad? Analizamos sus beneficios y sus resultados.

Nos levantamos, encendemos el móvil y vemos 15 whatsapp, 12 notificaciones del facebook y 10 correos. Así es como empezamos el día la gran mayoría de las personas: con estrés y tensión. Vivimos en un mundo en el que cada vez nos cuesta más ser felices y gozar de un bienestar mental, físico y emocional.

¿Cómo es posible que con todos los avances tecnológicos parezca que vamos a peor?

¿Qué son las Terapias Neurocientíficas?

La respuesta está en nuestro cerebro. Estamos entrando en una era de grandes cambios y para nuestro cerebro esto supone un gran reto. Hemos de actualizar nuestra versión 1.0 a la 2.0. Diríamos que en el campo de la Psicoterapia aún estamos un poco desactualizados. Si en el ámbito de la comunicación disponemos del correo electrónico o las videoconferencias, ¿cuál es el equivalente en el caso de la Psicología clínica?

La respuesta son las Terapias Neurocientíficas o de Reprocesamiento. En esta sociedad de cambios continuos y donde se apremia la búsqueda de soluciones rápidas y efectivas, estas terapias que provienen de las Neurociencias están dando una muy buena respuesta.

Cada vez sabemos más sobre el cerebro, sobre el porqué de muchas de nuestras dificultades y trastornos, de dónde provienen nuestras conductas y hábitos. Este saber lo estamos aplicando a las sesiones psicoterapéuticas.

Rompiendo con la imagen del psicólogo freudiano y del diván, ahora disponemos de un nuevo cuerpo de terapias que podrían ser la versión 2.0 de la Psicología.

Estas terapias trabajan con una serie de técnicas y metodologías que nos permiten poder liberar emociones, sensaciones corporales y el malestar que el paciente sufre. Con el añadido de que son rápidas y efectivas, porque trabajan con los últimos avances científicos.

Ya no hace falta estar en consulta años y años. Podemos acelerar el proceso, ayudando a que las personas que lo deseen puedan superar aquella problemática que han ido soportando durante años.

¿Cómo funcionan?

La metodología más conocida dentro de estas terapias es la del EMDR (“Desensibilización y reprocesamiento a través de los movimientos oculares”).

Esta terapia está reconocida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como una práctica de uso preferente ante eventos traumáticos como por ejemplo: conflictos bélicos, catástrofes naturales o atentados terroristas.

Además, se utiliza en diferentes hospitales de España como es el caso del Hospital Clínico de Barcelona, en la Unidad de Agresiones Sexuales.

El EMDR funciona porque emula los movimientos que hacemos durante la fase REM del sueño. Cada noche cuando dormimos pasamos por una fase de sueño profundo donde movemos los ojos de manera muy rápida.

También es el momento cuando soñamos de manera más vívida e intensa. Con esta metodología, el Psicólogo pide al paciente que, con los ojos abiertos, siga sus dedos en horizontal, mientras piensa en una situación o recuerdo que sea doloroso.

Lo que sucede en el cerebro de la persona es que la amígdala o la zona que gestiona nuestras emociones se relaja. Esto ayuda a que todo el organismo pueda desestresarse y finalmente, la situación o el recuerdo pierda intensidad.

Ejemplo de práctica del EMDR

Con el EMDR no borramos los recuerdos, lo que permiten es que la persona pueda contemplar la misma situación con la consecuente liberación de sus emociones, sensaciones corporales de malestar y sin los pensamientos negativos asociados. Es como ver una película de miedo, sintiéndose uno de lo más tranquilo o relajado. El resultado: ya no la interpretamos como una película de miedo, con lo cual la podemos tolerar y superar.

Según la Dra. Francine Shapiro, creadora de esta metodología, los recuerdos que vivimos se almacenan asociándose entre sí, de tal manera que nuestras vivencias del pasado pueden estar influyendo en lo que nos ocurre en el presente. Por ejemplo alguien que tiene miedo a los espacios cerrados, como el subirse a un ascensor, puede deberse a que en el pasado vivió una experiencia traumática vinculada. Estos recuerdos son accesibles y con este movimiento ocular rápido se pueden liberar. El resultado es que la persona aunque hayan pasado muchos años, puede sentir que aquella herida, al fin está cerrada y superada.

Potenciales beneficios para la salud

Estas terapias se pueden usar efectivamente con trastornos vinculados al estrés, ansiedad, depresión, fobias, trastornos de personalidad o para la superación de duelos, por poner algunos ejemplos. Son técnicas que utilizan el más reciente saber sobre nuestro cerebro y sobre nuestra mente, de aquí que parezca miraculosas. En realidad lo que nos están demostrando es la gran capacidad que tiene nuestro cerebro para aportarnos salud, bienestar y felicidad.

Nosotros tenemos en nuestro interior la capacidad de sanarnos y de poder curar nuestras heridas, tanto del presente, del pasado, como también de nuestros miedos y ansiedades futuras.

La ciencia nos está ofreciendo un regalo en forma de conocimiento práctico del cual todos nos podemos beneficiar, ya seamos niños,  adultos o ancianos. La flexibilidad y la plasticidad del cerebro superan todas nuestras expectativas pudiendo éste moldearse para poder hacernos sentir un mayor bienestar.

Que no nos asusten los frenéticos cambios que estamos viviendo porque éstos a la vez nos están aportando soluciones a nuestros problemas y dificultades

Referencias bibliográficas

  • Organización Mundial de la Salud. (2017). La OMS publica unas directrices sobre la atención de salud mental tras los eventos traumáticos. Recuperado de: who.int/es
  • Shapiro, F. (2014).  EMDR: EYE MOVEMENT DESENSITIZATION AND REPROCESSING. DESENSIBILI ZACION Y REPROCESAMIENTO POR MEDIO DE MOVIMIENTO OCULAR. Ciudad de México.: Pax México.

Autores

  • Ana Farré y Oriol Lugo son Psicólogos, expertos en Terapias Neurocientíficas.  Además son investigadores en la facultad de Psicología de la Universidad Ramon Llull – Blanquerna. Son co-directores del OWL INSTITUTE, centro pionero en España en el trabajo y estudio de las Terapias Neurocientíficas.
  • Fuente: mentesana.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

Mecanismos de defensa, un arma de doble filo

Los mecanismos de defensa son rutinas mentales que empleamos para defendernos de supuestos ataques.

Lo cierto es que esta estrategia de protección no siempre es infundada, aunque muchas veces no la elegimos con acierto. Además, este tipo de murallas no funcionan de manera aislada, sino que lo hacen de forma integrada con el resto de mecanismos de nuestra mente.

Freud fue uno de los primeros psicólogos en señalar la existencia de este tipo de defensas dentro del marco psicoanalítico. Su fin último sería conservar nuestra auto-imagen, proteger a nuestra autoestima de emboscadas que muchas veces creamos nosotros mismos en nuestro pensamiento en una especie de juego que es quizá una de las pruebas más evidentes de nuestra incomplacencia, de nuestra falta de estaticidad.

¿Existen los mecanismos de defensa?

Freud afirmaba en el marco de su teoría psicoanalista, continuada por su hija Anna, que los mecanismos de defensa “del yo” están asociados a los impulsos inconscientes. Serían esa reacción que la física postula de manera sencilla: “para cada acción hay una reacción”.

El objetivo de estas rutinas no es más que el de reducir las consecuencias negativas de ciertos eventos, tanto internos como externos. Así, de la misma forma que nuestros músculos se preparan para correr cuando nos sentimos amenazados, también nuestra mente se prepara para defenderse cuando se siente amenazada, cuando percibe que su equilibrio y su lógica es puesta en peligro.

Una persona sana no abusaría de estos mecanismos del mismo modo que una persona sana no suele pasarse corriendo toda la vida. No se trata de que no haya amenazas, sino que las que nos plantea el mundo actual no son leones de la sabana, sino hacer informes, diseñar planes de marketing, formarnos para ser competitivos, etc.

Por lo tanto hay que prestar mucha atención a la manera en que actuamos frente a los estímulos. Por ejemplo, si cada vez que nuestra pareja dice alguna palabra o frase le atacamos, estamos bloqueando la situación e imposibilitando recibir algo positivo. Para defendernos, atacamos y generamos un contexto de lucha que no tiene sentido.

¿Cuáles son los mecanismos de defensa más habituales?

Esas herramientas que empleamos para poder enfrentar la realidad o los hechos traumáticos pueden llegar a ser patológicos y de allí reside la importancia de conocerlos, analizarlos y aceptarlos de manera objetiva. Si bien Freud postuló la existencia de 15 mecanismos de defensa, hay algunos que son más frecuentes que otros.

Los 5 más habituales serían:

1. Disociación

La defensa que ofrece la disociación es el distanciamiento con la realidad, en contraste con la pérdida de realidad que se da en la psicosis.

Esta alteración puede ser repentina o gradual, transitoria o crónica. La disociación se genera como un mecanismo de defensa del yo ante un suceso que pone en disputa dos ideas o dos entendimientos, el sujeto evita la asociación entre la realidad consciente y el entendimiento del yo dentro del entorno, insensibilizando las emociones o sensaciones.

2. Negación

Puede ser confundido con la disociación. La diferencia reside en que los elementos negativos de una situación son eliminados por completo en la negación y no se reemplazan por otros. Negar la existencia de algo o alguien es un mecanismo de defensa bastante utilizado.

Por ejemplo, cuando fallece un ser querido y no se acepta la noticia. La persona se comporta como si el fallecimiento no se hubiera producido, incluyendo a la persona que ya no está en el presente e ignorando a los demás cuando no lo hacen.

3. Proyección

La proyección está asociado a una atribución falaz de las virtudes o defectos propios a los demás. Por ejemplo, algo que no nos gusta de nosotros lo trasladamos a un compañero de trabajo, a la pareja o a un amigo.

También puede significar proyectar los deseos o expectativas en los otros. Un caso muy común es el de los padres que quieren que sus hijos “cumplan” todos los sueños que ellos no pudieron cumplir.

4. Represión

Con la represión el individuo rechaza ideas, recuerdos, pensamientos o deseos relacionados a personas o hechos trágicos o traumáticos. Los contenidos que han sido desaprobados quedan fuera de un lugar accesible a nuestra conciencia.

Sin embargo, la bolsa en la que acumulamos lo reprimido no es infinitamente grande, ni lo reprimido es manso o tranquilo, de esta forma tiende a manifestarse aunque sea de una manera difusa y aparentemente poco relacionada con el contenido de lo reprimido.

5. Regresión

Como su nombre indica, la regresión quiere decir “regresar” al pasado o a una etapa anterior del desarrollo, es decir, más infantil. Por ejemplo, cuando un niño se encuentra por primera vez con su hermano menor recién nacido puede comenzar a chuparse el dedo, volverse más anárquico en su comportamiento, no hablar claro, etc.

En un joven puede suceder cuando regresa al hogar paterno durante las vacaciones de verano de la Universidad. En esas semanas experimenta un “volver” a ser adolescente o niño y no se plantea las situaciones como un adulto.

Como podemos analizar, los mecanismos de defensa nos ayudan en cierta medida a que nuestra vida sea un poco más “armoniosa” y podamos alejar de nuestra mente todo aquello que nos hace mal.

También pueden considerarse como una manera de escapar de la realidad, de no aceptar lo que nos sucede y de mentirnos a nosotros mismos. ¿En dónde reside la diferencia? En cuánto ahínco ponemos en mantenernos a resguardo y en qué momento nos damos cuenta de que nos estamos haciendo más daño ocultando, negando o cambiando las situaciones.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Causas emocionales de la obesidad

Las 38 flores del Dr. Bach

Flores de BachEl sistema del Dr. Bach está compuesto por 38 remedios, cada uno de los cuales está elaborado a base de una flor o planta que le confiere sus propiedades. Los remedios además están divididos en 7 grupos, englobándolos según el trastorno psicológico al que tratan (puedes encontrar esta relación al final del listado).

Para preparar un tratamiento siempre es aconsejable volver a repasar el listado completo de las 38 flores para asegurarnos de haber elegido las esencias adecuadas. Aquí te ofrecemos una breve descripción de cada flor.

Descripción corta de cada una de las 38 flores de Bach

1. Agrimony (Agrimonia) para los que ocultan sus temores detrás de una máscara de despreocupación.

2. Aspen (Álamo temblón) para los que tienen miedo a lo desconocido, o sienten miedo sin motivo aparente.

3. Beech (Haya) para los que tienen la necesidad de criticar y juzgar constantemente a los demás.

4. Centaury (Centáurea) para los que no saben decir “no” y se someten a la voluntad de los demás.

5. Cerato (Ceratostigma) para los que buscan consejo y aprobación constante, porque dudan de sí mismos.

6. Cherry Plum (Cerasífera) para las personas que controlan sus sentimientos y tienen miedo a perder el control.

7. Chestnut Bud (Brote de Castaño) para los que repiten siempre los mismos errores, porque no aprenden de ellos.

8. Chicory (Achicoria) para los que se preocupan demasiado por los demás, volviéndose autocompasivos si esta atención no es devuelta.

9. Clematis (Clematide) para los que viven en el futuro, porque el presente no les parece interesante.

10. Crab Apple (Manzano silvestre) para la obsesión por la “limpieza”, tanto a nivel psíquico como físico.

11. Elm (Olmo) para las personas abrumadas, porque asumen más trabajo del que pueden manejar.

12. Gentian (Genciana) para las personas pesimistas, que dudan de sí mismas y se desaniman fácilmente.

13. Gorse (Aulaga) para los que han perdido la esperanza y no tiene ánimos de seguir adelante. 

14. Heather (Brezo) para las personas que están centradas en sí mismas y no saben escuchar.

15. Holly (Acebo) para los que tienden a tener emociones negativas, como: rabia, odio, envidia, celos, etc.

16. Honeysuckle (Madreselva) para los que insisten en vivir de recuerdos pasados.

17. Hornbeam (Hojarazo) para las personas que sienten sin fuerzas para afrontar las actividades del día a día, aunque realmente sí las tienen.

18. Impatiens (Impaciencia) para las personas impacientes, inquietas y que siempre van con prisa.

19. Larch (Alerce) para los que no confían en sí mismos y siempre se anticipan al fracaso.

20. Mimulus (Mímulo) para los miedos de origen conocido.

21. Mustard (Mostaza) para los que sienten una tristeza profunda y repentina, pero desconocen su origen.

22. Oak (Roble) para las personas que no son capaces de rendirse ni abandonar, aunque estén agotados.

23. Olive (Oliva) para los que se sienten agotados, tanto físico como mentalmente.

24. Pine (Pino) para el sentimiento de culpa y no merecimiento.

25. Red Chestnut (Castaño Rojo) para los que se preocupan excesivamente por los demás.

26. Rock Rose (Heliantemo) para el terror y el pánico desmesurado.

27. Rock Water (Agua de Roca) para las personas que son demasiado duras consigo mismas y desean ser tomadas como ejemplo.

28. Scleranthus (Escleranto) para las personas indecisas e inestables anímicamente.

29. Star of Bethlehem (Leche de Gallina) para los traumas, ya sea actual o del pasado, consciente o inconsciente.

30. Sweet Chestnut (Castaño dulce) para los que se sienten totalmente angustiados y se encuentran ante un colapso total.

31. Vervain (Verbena) para las personas excesivamente entusiastas que intentan imponer sus ideales.

32. Vine (Vid) para las personas intolerantes, a las que les gusta dominar y mandar a los demás.

33. Walnut (Nogal) para los cambios y la protección de influencias externas.

34. Water violet (Violeta de agua) para las personas solitarias a las que les cuesta relacionarse con los demás.

35. White Chestnut (Castaño de indias) para las personas que se obsesionan con ciertos pensamientos.

36. Wild Oat (Avena silvestre) para las personas desanimadas porque quieren hacer algo en la vida, pero no encuentran su vocación.

37. Wild Rose (Escaramujo) para las personas apáticas, que toman lo que la vida les trae sin intentar cambiar la situación.

38. Willow (Sauce) para las personas amargadas y resentidas por las adversidades que les ha tocado vivir.

Rescue Remedy (Remedio de rescate) es una mezcla de esencias florales creada por el Dr. Bach para tomar en las situaciones de emergencia, como crisis nerviosas o estados de shock.

Grupos de flores de Bach

Grupo 1Flores de Bach para los que tienen miedo: Aspen, Cherry Plum, Mimulus, Red Chestnut, Rock Rose.

Grupo 2 Flores de Bach para los que sienten incertidumbre: Cerato, Gentian, Gorse, Hornbeam, Scleranthus, Wild Oat.

Grupo 3Flores de Bach para los que tienen desinterés por las circunstancias presentes: Clematis, Chestnut Bud, Honeysuckle, Mustard, Olive, White Chestnut, Wild Rose.

Grupo 4Flores de Bach para los que se sienten solos: Heather, Impatiens, Water Violet.

Grupo 5 Flores de Bach para los que se dejan influenciar demasiado por los demás: Agrimony, Centaury, Holly, Walnut.

Grupo 6Flores de Bach para los que sienten desánimo y desesperación: Crab Apple, Elm, Larch, Oak, Pine, Star of Bethlehem, Sweet Chestnut, Willow.

Grupo 7 Flores de Bach para los que se preocupan demasiado por el bienestar de los demás: Beech, Chicory, Rock Water, Vervain, Vine.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Aromaterapia para los chakras“.

Sanar el Trastorno Bipolar, integrar los contrarios en el interior

BipolarEl estado de ánimo no es algo constante en ningún ser humano. Como en una danza oscilante, damos pasos armónicos hacia valores negativos y positivos de cada emoción en función de las melodías que toquen instrumentos internos y externos en cada circunstancia: de estar contentos pasamos a la pena, del entusiasmo a la decepción, de la risa al llanto, de la euforia a la melancolía, etc. Es más, ninguno de estos polos de cada emoción existe sin el otro, como no existe la sombra sin la luz.

¿Qué ocurre cuando la persona pasa del extremo de un polo al extremo del otro sin causas que justifiquen tal desconcierto?

Es entonces cuando hablamos del trastorno bipolar, lo que antes se llamaba psicosis maniaco-depresiva. La persona que durante un espacio de tiempo se encuentra estable, pasa a una especie de encierro melancólico, se muestra apática, deja de relacionarse con los demás, pierde el apetito, se le altera el ritmo del sueño, entre otros síntomas; más adelante, como si un volcán entrase en erupción, de esa misma persona parece que sale un diablo dispuesto a dominar el mundo, puede con todo, arrasa con todo, no se cansa, no ve límites posibles para lograr lo que se proponga.

Hay algún ejemplo que nos pueda mostrar esta conducta.

El compositor Robert Schumann es un buen ejemplo que muestra como el trastorno bipolar es capaz de arrojar al individuo desde la genialidad hasta la apatía más absoluta. A los 23 años, en 1833, trató de quitarse la vida. Siete años más tarde, vivió una de sus épocas más felices y creativas. En 1844, cayó de nuevo en la más profunda depresión. Cuatro años después, volvía a estar alto, es decir, en otra etapa de euforia. Y en 1854 trató de suicidarse otra vez tirándose al río Rin, aunque le rescataron. Entonces fue internado en un psiquiátrico donde murió dos años después de una inanición que él mismo se impuso.

¿Alguna otra celebridad sufrió esta enfermedad?

Samuel Beckett, Scott Fitzgerald, Virginia Woolf, Ernest Hemingway y Lord Byron sufrieron un trastorno bipolar. ¿Más nombres? Edgar Allan Poe, Vincent van Gogh, Balzac, Gustav Mahler, Haendel, Charly Parker, Gauguin, Rosseti, Jackson Pollock… Datos como éstos han hecho pensar a muchos que la bipolaridad está asociada con la creatividad.

¿A qué porcentaje de la población afecta?

Se calcula que cerca del 1% de la población mundial es bipolar, lo que significa por ejemplo que en España hay unas 400.000 personas que sufren esta enfermedad.

¿Algún bipolar ha explicado lo que siente?

Michael Crawford es un joven bipolar que ha decidido explicar abiertamente en internet su enfermedad. Dice que pasa mucho tiempo sin poderse quitar de la cabeza la idea del suicidio, algo que todos los maníaco depresivos experimentan. Pero hay una ironía en esta enfermedad, a menudo se despierta la creatividad y la inteligencia.

¿Cómo es posible?

Michael Crawford: “Cuando me deprimo me aburre todo lo que hago. Nada es interesante… Sin embargo cuando estoy con hipomanía (manía moderada) me vuelvo muy imaginativo. Durante uno de esos periodos, inventé un nuevo método para comprimir imágenes gráficas de ordenador, y permanecía despierto todas las noches diseñando maneras para hacer que los ficheros fuesen todavía más pequeños. Me quedaba en vela creando complicados programas como un loco. En cambio, cuando entro en estado de manía más aguda, empiezo a pensar en verso. Esta es una de las formas por las que sé que entro en la fase de manía. Cuando estoy normal soy incapaz de componer una poesía, pero cuando estoy alto puedo hablar durante mucho rato en rima”.

¿Qué cree que sucede en su interior?

Michael Crawford: Muchos de los bipolares estamos divorciados de la realidad. Lo que la gente no acierta a entender es que la realidad no es algo que nos suceda, sino algo que nosotros construimos. Y para recuperarse de una enfermedad como la manía depresiva uno debe aprender a construirse una realidad mejor y agarrarse a ella aunque la fuerza de los propios sentimientos te empuje a volcarla.

¿Existen asociaciones?

Pilar García García tiene 51 años y a los 38 fue diagnosticada como bipolar. Actualmente ocupa la presidencia de la Asociación Bipolar de Madrid (está libre de síntomas). Dice que uno debe conocer su enfermedad, asumirla, pactar con ella, y conseguir conquistar una vida normal, llena de momentos de incertidumbre, pero también de instantes de dicha.

¿Qué ha descubierto en su caso? ¿Cómo eran sus padres?

Pilar García García: Mi madre iba a su bola. Era depresiva. A veces se encerraba en su habitación y toda la casa tenía que permanecer en silencio. Era la sensación constante de que pasaba algo. Mi padre estaba todo el día trabajando. No ponía un huevo en casa…

¿Alguna cosa más?

Ahora sé que la familia es uno de los focos que despierta las crisis, los conflictos familiares actúan como un foco perturbador. En mi familia hay antecedentes de enfermedades mentales.

En la manía o euforia, hay mucha gente que entra en un concesionario de automóviles y sale con un Mercedes que no va a poder pagar. Lo importante es darse cuenta de cuándo empieza y por qué empieza, los desencadenantes. Cuando estamos en la depresión no nos acordamos de la euforia y cuando estamos en la euforia no nos acordamos de la depresión. Entre los bipolares hay un componente muy grande de gente infantil, poco madura. Somos muy vulnerables, muy sensibles, muy perfeccionistas.

Esta enfermedad es sobre todo afectiva, es un trastorno afectivo. También le doy mucha importancia al hecho de haber declarado mi enfermedad, lo que es un modo de reconocerla. Mucha gente la lleva de forma clandestina y a mí me parece que es peor.

Ya sabemos que hay un desequilibrio bioquímico en el cerebro de estas personas, pero ¿habría otro modo de mirar esta enfermedad?

Una raíz psicogenealógica del trastorno bipolar es la falta de integración de contrarios. Una rama materna y una rama paterna que nunca se aceptaron realmente, una parte masculina y otra femenina que se repelieron como los polos opuestos de un imán. Lo que no es fuera, no tiene permiso de ser dentro y el fruto de ese árbol vive en su cuerpo lo que fue callado en anteriores generaciones. Muchas veces, los síntomas psicóticos son números de circo, teatralizaciones, de los secretos del árbol…

¿Se ha encontrado un tratamiento totalmente efectivo que cure para siempre la enfermedad bipolar?

No. Sin embargo se puede mantener a raya en la mayoría de los casos, con ayuda del litio, que es eficaz en la fase aguda de manía y en el tratamiento a largo plazo. Sin embargo, como ya se ha visto, puede tener efectos secundarios indeseables y en dosis altas es tóxico.

Entonces ¿qué se puede hacer?

Durante las fases de manía o depresión, es necesario el tratamiento farmacológico. Ahora bien, una vez superada la crisis, la metagenealogía puede constituir un remedio eficaz porque invita al autoconocimiento. El tratamiento farmacológico y el psicoterapéutico deben ser complementarios…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid“.

Causas emocionales de la depresión, la angustia y la ansiedad

“El corazón humano pide ayuda a gritos, el alma humana nos implora ser liberada, pero no escuchamos su llanto, porque ya no somos capaces ni de oír ni de comprender”-Khalil Gibran-

Los principales síntomas de la depresión son la pérdida de interés y de placer en las actividades habituales, un sentimiento de desesperación o de abatimiento asociado a la fatiga o a una disminución de energía, menor capacidad de concentración, indiferencia, desinterés, desánimo, repliegue sobre sí mismo y rumiación mental. Por lo general, el individuo que la padece no quiere pedir ayuda; prefiere que los demás sean quienes cambien. Duerme mal, incluso con la ayuda de somníferos. Habla poco y tiene tendencia a huir del mundo. Con frecuencia se confunde la depresión con el agotamiento.

La depresión es el medio que una persona utiliza para no sentir presión, sobre todo afectiva. No puede más; ha llegado a su límite. La persona con tendencias depresivas tiene conflictos pendientes de resolver con su progenitor del género contrario. Esto explica que muy a menudo ataque a su cónyuge, en quien establece la transferencia. Lo que esta persona hace sentir a su pareja es lo que hubiera querido hacerle a su padre o a su madre, pero se contuvo. Al rechazar ayuda, la persona depresiva continúa alimentando su rencor o su ira hacia ese padre o esa madre, y se hunde en su dolor. La gravedad del estado depresivo refleja la intensidad con la que se vivió la herida siendo niño. Las heridas pueden ser las siguientes: rechazo, abandono, traición, humillación, o injusticia. Para ocasionar un desequilibrio mental tan grande como la depresión y la psicosis maníaco-depresiva, el dolor tuvo que ser vivido en aislamiento. Esta persona no tuvo con quien hablar en su infancia, alguien que escuchara sus preguntas y sus angustias. Tampoco aprendió a confiar en los demás, bloqueó sus deseos y se replegó finalmente sobre sí misma, mientras aumentaba su sentimiento de rencor o de ira.

En general, la persona depresiva no quiere ayudarse ni pedir ayuda, por lo que quienes la rodean son los que intentan resolver su problema. Si eres uno de ellos, te sugiero que seas muy firme con ella y le digas que nadie en el mundo puede sacarla adelante de manera definitiva, excepto ella misma. Lo más importante es que acepte que el gran dolor que sufrió su SER en la infancia le ocasionó su estado depresivo. Rechaza lo que ES. La herida más común es el rechazo o el miedo a ser rechazada. Esta persona debe admitir que aún cuando haya sido rechazada en la niñez, ello no quiere decir necesariamente que su padre o su madre no la quisieran. El padre que rechaza a su hijo seguramente fue rechazado cuando era niño y todavía se rechaza a sí mismo. Sentir compasión por ese padre y perdonarlo es el inicio del camino hacia la cura. Después, la etapa más importante es perdonarse a sí mismo por haber querido tanto a ese padre. A continuación, lo único que resta es expresarle a ese padre lo que sintió sin ninguna acusación de por medio. Es muy humano albergar rencor o ira cuando se es niño y se sufre intensamente el aislamiento. Por otro lado, sugiero que esta persona tome la decisión de reconocer su propio valor. Si le resulta difícil, puede pedir a quienes le conocen bien que le digan lo que ven en ella. Por otro lado, si la persona depresiva tiene ideas suicidas, sucede que alguna cosa en ella quiere morir para poder dejar lugar a lo nuevo. Confunde la parte de ella que quiere morir con ella misma.

La depresión implica una profunda tristeza interior, una acumulación de emociones inhibidas provocando un conflicto entre el cuerpo y la mente.

Esta enfermedad está conectada con un suceso señalado de mi vida. La depresión se traduce por desvalorización y culpabilidad que me corroen por dentro. Si soy depresivo, me siento miserable, menos que nada. Vivo en el pasado constantemente y tengo dificultad en salir de él. El presente y el porvenir no existen. Es importante efectuar un cambio ahora en mi modo de ver las cosas porque ya no es como antes. La depresión frecuentemente es una etapa decisiva en mi vida (por ejemplo: la adolescencia) porque me obliga a volver a cuestionarme. Quiero a toda costa tener una vida diferente. Estoy trastornado entre mis ideales (mis sueños) y lo real (lo que sucede), entre lo que soy y lo que quiero ser. Es un desequilibrio interior (quizás químico y hormonal) y mi individualidad es irreconocible. Me siento limitado en mi espacio y voy perdiendo despacio el sabor de vivir, la esencia de mi existencia. Me siento inútil“. En otras palabras, la depresión tiene en su origen una situación que vivo frente a mi territorio, es decir lo que pertenece a mi espacio vital, sean personas (mis padres, mis hijos, mis amigos, etc.) animales (mi perro, mis peces, etc.) o cosas (mi trabajo, mi casa, mis muebles, etc.). El conflicto que vivo puede estar vinculado a un elemento de mi territorio que tengo miedo de perder: una pelea que tiene lugar en mi territorio y que me molesta (por ejemplo: las peleas entre hermanos y hermanas). He aquí expresiones que revelan cómo me puedo sentir: “Me ahogas”, “Me chupas el aire”; ¡Aire!. A veces también, siento dificultad en delimitar o marcar mi espacio, mi territorio: ¿Qué es lo que me pertenece en exclusividad y qué es lo que pertenece a los demás? Las personas depresivas frecuentemente son permeables a su entorno. Siento todo lo que sucede alrededor de mí y esto incrementa mi sensibilidad, de aquí un sentimiento de limitación y la impresión de estar invadido por mi entorno. Así, abandono porque encuentro la carga demasiado pesada, ya no tengo el gusto de vivir y me siento culpable de ser lo que soy. Incluso puedo tener tendencia a la auto-destrucción.

También puedo tener “necesidad de atención“ para ayudarme a valorarme; la depresión se vuelve en este momento, un medio inconsciente para “manipular mi entorno“. La risa ya no forma parte de mi vida. Poco importa la razón, compruebo ahora la causa o las causas subyacentes de mi estado depresivo. ¿Viví yo una presión de joven? ¿Cuáles son los acontecimientos señalados vividos en mi infancia que hacen que mi vida parezca tan insignificante? ¿Es la pérdida de un ser amado, mi razón de vivir o la dirección de mi vida que ya no consigo ver? Huir de la realidad y de mis responsabilidades no sirve de nada (por ejemplo: suicidio) por más que esto parezca ser el camino más fácil. Es importante constatar las responsabilidades de mi vida porque necesitaré otra cosa que antidepresivos para hacer desaparecer la depresión: debo ir a la causa. A partir de ahora, comprendo que soy un ser único. Tengo valores interiores excepcionales. Puedo retomar el control de mí mismo y de mi vida. Tengo elección de “soltar o luchar”. Tengo todo lo necesario para cambiar mi destino. Responsabilizándome adquiero más libertad y mis esfuerzos están recompensados.

En vez de poner mi atención en “todo lo que no va en mi vida”, tengo interés en dar las GRACIAS por lo que tengo. Debo asumir, hacer proyectos y aceptar que tengo todo el potencial para alcanzar todos los objetivos que me fijo. La alegría y la felicidad podrán entonces tomar aún mucho sitio en mi vida.

DEPRESIÓN Y MANÍA

Conflicto: Depresión (hemisferio derecho) = Conflicto frente al territorio. La pérdida de espacio o la imposibilidad de reproducirme, esto representa la muerte. Fase maníaca (hemisferio izquierdo) = Conflicto con la identidad (delirios de grandeza). Puede haber constelación entre las dos. Las peleas en mi territorio (como podrían ser peleas entre hermanos o en la oficina) por la necesidad de delimitar mi espacio, pueden llevar a un bio o psicoshock que traiga consigo la pérdida del incentivo de vivir. La depresión se vuelve una solución para manipular mi entorno: Huir de la realidad y de mis responsabilidades puede llevarme a pensar en el suicidio. Ejemplo: Un paciente que se quiere suicidar porque el hijo de la pareja con la que vive es un impresentable. Quiere que se vaya de casa y su padre no le quiere. Se deprime e intenta suicidarse. Vemos que es un conflicto de territorio, que no lo acepto y lo quiero cambiar, pretendiendo que cambien los otros. En la fase maníaca, la agresividad que se puede mostrar, puede ser hacia uno mismo (autoagresión) o hacia los demás. Esta puede ser debida a una pérdida de identidad o a una falta de reconocimiento del grupo. Todos ellos pueden ser vividos como una contrariedad en el territorio.

Sentido biológico: Mantener el territorio y el espacio.

LA ANGUSTIA

Está caracterizada por un estado de desorientación psíquica en la cual tengo el sentimiento de estar limitado y restringido en mi espacio y sobre todo ahogado en mis deseos. Siento mi espacio limitado por fronteras que, en realidad, no existen. “Estoy cogido” o “Me siento cogido en una trampa”. Estoy de acuerdo con el hecho que la gente invade mi espacio psíquico y esto se manifiesta en mí por una especie de aprieto interior. Dejo entonces de lado mis necesidades personales para complacer primero a los demás para atraer el amor que necesito (aunque haya otros modos de hacerlo). El aprieto me lleva generalmente a ampliar mis emociones y mi emotividad general en detrimento de un equilibrio adecuado. Ya que vivo en la niebla, la confianza en mí se tambalea, la desesperación y la gana de ya no luchar más se instalan. ¿Cuál puede ser la situación en que me sentí apretado* cuando era joven de tal modo que reproduzco aún fielmente hoy este patrón de conducta? (*observemos que angustia y claustrofobia son sinónimos de la palabra aprieto). Es natural por mi cuerpo para colmar mis necesidades psíquicas fundamentales: la necesidad de aire para vivir y respirar, el espacio entre mí y las demás personas, la libertad de decidir y discernir lo que es bueno para mí. Si, a partir de ahora, contesto a mis esperas frente a la vida en primer lugar, hay muchas probabilidades para que deje las de los demás en su sitio: así, estoy más seguro de estar de acuerdo con ellos! Y sin violar su espacio porque debo recordar que si me siento ahogado, es porque ahogo consciente o inconscientemente a la gente a mi alrededor. Se manifiesta la angustia también como una espera inquieta y opresiva, aprensión de “algo que podría ocurrir“, con una tensión difusa, espantosa y generalmente sin nombre. Puede estar vinculada a una amenaza concreta angustiosa (tal como la muerte, catástrofe personal, sanción). Se trata más de un miedo, generalmente vinculado a nada que sea inmediatamente perceptible o se pueda expresar. Por esto las fuentes profundas de la angustia se encuentran frecuentemente en el niño que fui y se vinculan generalmente con el miedo al abandono, a perder el amor de un ser querido y al sufrimiento. Cuando me encuentro en una situación similar, la angustia vuelve a aflorar. Cada vez que uno de estos miedos reaparece o que se vive una situación imaginaria o realista, esto está captado por mi inconsciente como una señal de alarma: ¡Hay peligro! la angustia reaparece aún más fuerte. Cuando soy niño, la angustia se manifiesta frecuentemente por el miedo a la oscuridad y una tendencia a vivir una vida solitaria. A partir de ahora, uso de discernimiento, valor y confianza en la vida para respetarme y dejar ir a los demás a su espacio sin pesar, y borro de mi vida cualquier remordimiento. Así veré “más claro” y adelantaré en la vida con mucho más lucidez.

LA ANSIEDAD

La otra cara de la depresión. Depresión y ansiedad, distintas manifestaciones de la misma enfermedad. Pensamientos y creencias negativas. Se tiende a proyectar la mente en el futuro, lo que no nos permite vivir el presente. La preocupación y el sufrimiento psicológico, es un camino directo a la enfermedad. La fiebre de la prisa, aumenta la ansiedad.

La ansiedad es un temor sin motivo. La persona que la padece vive en la dolorosa espera de un peligro impreciso e imprevisible.

La ansiedad tiene como efecto en la persona que la sufre el bloqueo de la capacidad de vivir el momento presente. Se preocupa sin cesar. Habla mucho de su pasado, de lo que aprendió, vivió, o de lo que le sucedió a otro. Esta persona tiene una imaginación fértil y pasa mucho tiempo imaginando cosas que ni siquiera es probable que ocurran. Se mantiene al acecho de señales que prueben que tiene razón para preocuparse.

Tan pronto como sientas que entras en una crisis de ansiedad, toma consciencia de que es tu imaginación la que toma el poder, la que te impide disfrutar el momento presente. Decídete a no tener que demostrar nada. Sé tú mismo, con tus errores y cualidades, como todo el mundo. Déjate ir ante lo desconocido, confiando en que tu intuición sabrá guiarte si le das la oportunidad. También puede resultarte benéfico confiar más en las personas que te rodean. Permíteles ayudarte a su manera.

  • Diccionario de Biodescodificación
  • El Gran Diccionario de las dolencias y enfermedades de Jacques Martel

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones“.