El amor tiene un límite y se llama dignidad

El amor siempre tendrá un límite y es la dignidad. Porque ese respeto que cada uno tenemos por nosotros mismos tiene un precio muy alto y jamás aceptará rebajas con las que saciar un amor que no llena, que duele y vulnera.

Decía Pablo Neruda que el amor es corto y el olvido muy largo. Ahora bien, entre medias siempre queda esa “luz de luciérnaga” que se enciende de modo natural en las noches oscuras para indicarnos dónde está el límite, para recordarnos que es mejor un largo olvido que un largo tormento en el que terminemos vendiendo nuestra dignidad.

En ocasiones, no hay más remedio que olvidar lo que uno siente para recordar lo que valemos. Porque la dignidad no debe perderse por nadie, porque el amor no se ruega ni se suplica y, aunque nunca debe perderse un amor por orgullo, tampoco hay que perder la dignidad por amor.

Lo creamos o no, la dignidad es ese hilo frágil y delicado que tantas veces comprometemos, que puede quebrarse hasta descoser los vínculos de nuestras relaciones afectivas.

Son muchas las ocasiones en que cruzamos esa frontera sin querer hasta dejarnos llevar por unos extremos en los que nuestros límites morales se vuelven débiles, pensamos que por amor todo vale la pena y que cualquier renuncia es poca. Porque el amor y la dignidad son dos corrientes en un océano convulso, en el cual incluso el marinero más experimentado puede perder el rumbo.

El orgullo y la dignidad del amor propio

A menudo suele decirse que al orgullo lo alimenta el ego y a la dignidad el espíritu. Sea como sea, estas dos dimensiones psicológicas son dos habitantes cotidianos en las complejas islas de las relaciones afectivas y que, en ocasiones, suelen confundirse.

El orgullo, por ejemplo, es un enemigo sobradamente conocido que suele asociarse al amor propio. No obstante, va un paso más allá, porque el orgullo es un arquitecto especializado en alzar muros y en tejer alambradas en nuestras relaciones, en aderezar con la arrogancia cada detalle y en hendir el victimismo en cada palabra. Aunque bajo todos estos actos destructivos, lo que se enmascara en realidad es una baja autoestima.

Por su parte, la dignidad es justo lo contrario. Actúa escuchando en todo momento la voz de nuestro “yo” para afianzar lo más bello del ser humano, como es el autorrespeto, sin olvidar el respeto por los demás. Aquí el concepto del amor propio adquiere su máximo sentido porque se nutre de él para protegerse sin dañar a otros: sin causar efectos “colaterales”, pero validando en todo momento la propia autoestima.

La dignidad tiene un precio muy alto

La dignidad no se se vende, ni se pierde, ni se regala. Porque una derrota a tiempo siempre será más digna que una victoria si logramos salir “enteros” de esa batalla, con el rostro bien alto, el corazón entero y una tristeza que acabarán desinfectando los años y las ilusiones renovadas.

La gente suele pensar que no hay nada peor que ser abandonados por alguien a quien queremos. No es así, lo más destructivo es perderse a uno mismo amando a quien no nos quiere.

En el amor sano y digno no caben los martirios ni resignaciones, esas en las que nos decimos que todo vale con tal de estar al lado del ser amado. Porque, en realidad, donde nos posicionamos es a su sombra, ahí donde ya no quedarán más días soleados para nuestro corazón ni aliento para nuestras esperanzas.

Para evitar caer en estas convulsas corrientes afectivas, vale la pena reflexionar en las siguientes cuestiones que, sin duda, pueden servirnos de ayuda:

En las relaciones los sacrificios tienen fronteras que señalizar

No estamos obligados a dar respuesta a todos los problemas de la pareja, a ofrecerle aire cada vez que respire ni a tener que apagar tu luz para que él o ella brille. Recuerda dónde está el auténtico límite: en tu dignidad.

El amor se siente, se toca y se crea cada día

Si no percibimos nada de esto, no servirá de nada pedirlo, y menos esperar sentados a que acontezca un milagro que no tiene sentido. Asumir que ya no somos amados es un acto de valentía y que nos evitará derivar en situaciones tan delicadas como destructivas.

El amor jamás deberá ser ciego

Por mucho que se defienda esta idea, siempre será mejor ofrecerse a alguien con los ojos bien abiertos, el corazón encendido y la dignidad muy alta. Solo entonces seremos auténticos artesanos de esas relaciones que valen la pena, donde respetar y ser respetados, donde crear cada día un escenario sano donde “no todo vale”, sin juegos de poder ni sacrificios irracionales.

La dignidad es y será siempre el reconocimiento de que somos merecedores de cosas mejores. Siempre será mejor una soledad digna a una vida de carencias, a relaciones incompletas que nos hacen creer que somos actores secundarios en el teatro de nuestras existencias. No lo permitas, no pierdas tu dignidad por nadie.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “No mendigues la atención de nadie y mucho menos amor” 

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¿Por qué tengo miedo al compromiso?

Algunas personas experimentan tanto temor a comprometerse emocionalmente con otra y comenzar a tener una relación que incluso aunque digan que lo desean, pueden no darse cuenta de que en realidad lo están evadiendo. Es decir, quieren y expresan su deseo por tener una relación con alguien, sin embargo cuando tienen la oportunidad de tenerla algo pasa que terminan por no hacerlo, dicen no tener el suficiente tiempo para ello, entre otras cosas que lo único que hace es alejarlos cada vez más de conseguir lo que se supone que quieren.

Esto hace que ellos mismos confirmen una y otra vez que “el amor no es para ellos” y se sientan inconformes con esta situación que “no pueden cambiar”. Pero, ¿por qué tengo miedo al compromiso? Si te está ocurriendo esto y temes comprometerte con alguien, puedes estar padeciendo o teniendo algunos de los síntomas de lo que en psicología llamamos filofobia. 

¿QUÉ ES LA FILOFOBIA?

La filofobia es un trastorno que implica una alteración del estado de ánimo en donde la persona que lo padece muestra un miedo intenso a comprometerse sentimentalmente con alguien, este temor en situaciones más graves puede hacer que la persona llegue a experimentar reacciones físicas y emocionales como taquicardia, mareos, náuseas, ataques de pánico, entre otra serie de reacciones sumamente molestas y negativas.

¿CÓMO SABER SI TENGO MIEDO AL COMPROMISO?

Existen una serie de cosas que una persona con miedo al compromiso hace para evadir tener pareja y comprometerse. Incluso puede pasar que la tenga pero que no se comprometa con ella. A continuación te daré a conocer algunos casos en donde se puede percibir claramente el miedo al compromiso en las personas.

  • Tienden a tener amores platónicos y a enamorarse de personas con las que es casi imposible tener una relación. Por ejemplo personas que se enamoran de alguna figura pública, personajes famosos e incluso aquellas que siempre se enamoran de personas que están muy lejos de ellas porque viven en otro país e incluso en otro continente. 

  • Si están en una relación, cuando sienten que cada vez se vuelve más cercana e íntima, comienza inconscientemente a crear problemas e incluso a inventarlos con tal de generar discusiones y que esa o la otra parte decida terminar la relación.

  • Se meten de lleno en una o más áreas de su vida y dejan totalmente de lado el área afectiva. Por ejemplo, personas que tienen trabajos que les consumen muchas horas y dicen no tener tiempo para nada más o personas que se dedican exclusivamente a salir con los amigos y dicen no tener interés por tener una relación de pareja porque prefieren su vida de solteros. 

  • Pueden llegar a establecer una relación de pareja con otra persona totalmente distinta a ellos y finalmente deciden terminar la relación por falta de afinidad. 

  • A pesar de que conocen más personas, desde el principio que comienzan a salir con ellas, les encuentran algún defecto o creen encontrarlo y esto lo agarran de pretexto para no continuar conociendo más a fondo a esa persona.

  • Cuando notan que la otra persona quiere tener más cercanía con ellos y volver más íntima la relación, comienzan a alejarse.

¿Te suena familiar alguna de estas situaciones? ¡Identifica cual es la que mejor se adapta a ti!

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA FILOFOBIA O MIEDO AL COMPROMISO?

Existen muchas razones por las cuales una persona puede padecer de este tipo de trastorno como lo es la filofobia. Por lo que si te estás preguntando continuamente por qué tengo miedo al compromiso, es necesario que hagas una reflexión y profundices un poco acerca de donde proviene este temor que te aleja cada vez más de lo que deseas como es el comprometerte con alguien. Algunas de las causas más comunes son las siguientes:

  • Haber sido herido previamente, ya sea porque te hayas enamorado de una persona que no sentía lo mismo por ti y tuviste una mala experiencia con ella o porque hayas estado en una o más relaciones en donde lo hayas pasado mal por haber recibido algún tipo de maltrato, entre otras cosas.

  • Miedo a perder tu libertad e independencia.

  • Cuando los padres tenían una muy mala relación entre ellos. 

  • Temor a ser abandonado por la otra persona o rechazado desde un primer momento.

  • Miedo a sentirte presionado e incluso asfixiado estando en una relación.

  • No sentirte merecedor(a) de tener una relación más estable y formal con alguien, debido a que tienes una autoestima muy baja.

  • Dejarse influenciar por la sociedad que promueve mucho la individualidad.

¿Te sentiste identificado(a) con alguna de estas razones?, ¿tienes claro o más o menos tienes una idea de donde se origina ese temor?

CONSECUENCIAS QUE PUEDE TRAER EL MIEDO AL COMPROMISO

La consecuencia principal que puede traer para una persona el temor al compromiso es más que nada que puede afectar directamente a su desarrollo personal y emocional. ¿Por qué puede afectar el temor al compromiso al desarrollo personal y emocional? Esto es debido a que para que las personas continuemos creciendo y desarrollándonos personal y emocionalmente es necesario que tengamos nuevas experiencias y que vayamos aprendiendo de ellas.

Al no dejarnos vivir y experimentar un sentimiento tan grande y profundo como es el amor, estamos limitándonos y no nos permitimos disfrutar ni aprender más ya que las relaciones de pareja también nos ayudan a madurar emocionalmente. Por otro lado también se corre el riesgo de aislarse cada vez más de las demás personas al no querer formar vínculos más cercanos.

¿CÓMO SUPERAR EL MIEDO AL COMPROMISO EMOCIONAL?

Si te preguntas una y otra vez por qué tengo miedo al compromiso y te gustaría realmente poder superarlo, los siguientes consejos pueden ayudarte a lograrlo. 

  • Identifica y acepta que tienes miedo al compromiso. Como vimos al inicio de este artículo, en muchas ocasiones es difícil reconocer que realmente lo que se tiene es miedo al amor o a comprometerse emocionalmente con alguien, es por ello que a modo de mecanismo de defensa utilizamos diferentes pretextos como que no tenemos tiempo para el amor, nos enamoramos de imposibles, no encontramos a la persona ideal, etc. Por lo que es necesario que primero que nada logres reconocer cual es el mecanismo de defensa que utilizas más habitualmente y aceptes que lo que tienes es miedo al amor.

  • Identifica el origen del problema. Haz una reflexión acerca del origen de tu problema, para ello puedes apoyarte en el apartado anterior en donde explico cuales son las causas de la filofobia o miedo al amor. Puedes también ayudarte haciéndote preguntas como: “¿qué es lo peor que puede pasar si me comprometo emocionalmente con alguien?”, “¿me siento amado(a) lo suficiente?”, “¿cómo me siento cuando estoy en una relación de pareja?”, etc.

  • Identifica y cambia tus actitudes. Identifica que tipo de actitudes estás adoptando que te están alejando de lo que deseas y que aumentan cada vez más tu miedo al amor o al compromiso. Una vez que las tengas claras, anota de que manera podrías modificarlas para que dejen de limitarte. Por ejemplo, en caso de que tu mecanismo de defensa sea el encontrarle defectos desde la primera cita a una persona que apenas estás conociendo, reconoce que todos tenemos defectos y virtudes y que en una primera cita no puedes conocer bien a alguien. Por lo que si hay algo que te gusta de la otra persona, date la oportunidad de seguirla conociendo.

  • Vive el aquí y ahora. Deja de pensar en que es lo que puede pasar si…. y/o deja de torturarte por el pasado. Ten en cuenta que lo único que tienes seguro es el ahora por lo que ni el pasado debe de determinarte ni el futuro preocuparte y angustiarte. Si es lo que deseas, atrévete a dar el paso y permítete conocer e intimar con otra persona, disfrutar y aprende de cada experiencia y saborea cada momento de tu vida.

  • Terapia psicológica. Si el miedo al amor o al compromiso emocional es demasiado intenso y llega a tal grado que te provoca reacciones físicas y emocionales molestas o simplemente te gustaría recibir ayuda y orientación de un profesional, es recomendable acudir a terapia psicológica para que el profesional se encargue de analizar tu situación individual a fondo y pueda ofrecerte la terapia que más se adecue a tus necesidades.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El encuentro más íntimo no es el sexual, es el desnudo emocional” 

Agotamiento psicológico, cuando la gota colma el vaso

El agotamiento psicológico nos debilita física y mentalmente. Es una dimensión que surge como resultado de los “demasiados”: demasiadas decisiones, demasiados pensamientos intrusivos, demasiado trabajo, obligaciones, interrupciones, ansiedades… A su vez, es también el reflejo de muchos “pocos”: poco tiempo de calidad para uno mismo, pocas horas de sueño, poca calma interior…

Todos hemos experimentado alguna vez esta sensación, este desgaste a todos los niveles. Es importante tener en cuenta que un cerebro fatigado, agotado psicológicamente, trabaja y responde a los estímulos de otro modo. Así, y como dato curioso, el neurocientífico Matthew Walker pudo demostrar a nivel de laboratorio que las personas mentalmente cansadas tienen una percepción más negativa de su realidad y además, son mucho más sensibles a nivel emocional.

A veces simplemente te cansas, te quedas agotado y sin fuerzas en ese rincón solitario del desánimo donde todo pierde su razón de ser, su brillo, su espontaneidad…

Por otro lado, un aspecto que a veces nos lleva a errores es llegar a pensar que ese agotamiento psicológico se debe, en esencia, a una acumulación fatídica de errores, de malas decisiones, fracasos o decepciones. No es cierto. La mayor parte de las veces el cansancio es el resultado directo de un volumen desmesurado de tareas y actividades que asumimos sin percibir que nos superan.

Todos hemos oído aquello de que la percepción de nuestra realidad depende a veces de cómo vemos el vaso, si medio lleno o medio vacío. Sin embargo, y en relación al presente tema, podríamos formular la pregunta de otro modo: y tú… ¿cuánta cantidad de agua podrías soportar si tuvieras esa taza en la mano? A veces, basta solo una gota más para colmar el vaso y llegar al límite de nuestras fuerzas.

Agotamiento psicológico, un problema demasiado común

Carlos se siente satisfecho con su vida, de hecho, no podría pedir más. Es diseñador gráfico, le gusta su trabajo, tiene una pareja a la que adora y además acaba de ser padre. Todo lo que le rodea es satisfactorio, no hay ningún problema importante en su vida; sin embargo, cada día nota que le cuesta más tomar decisiones, su humor es más taciturno, no puede concentrarse e incluso tiene problemas para conciliar el sueño.

Se siente incapaz de entender qué le ocurre. Todo va bien, de hecho debería sentirse más feliz que nunca; sin embargo, en su mente hay una especie de sensor que le indica que “algo falla, que algo va mal”. Si tuviéramos un observador externo en esta historia nos podría explicar varias cosas que le servirían de ayuda a nuestro protagonista.

Una de ellas es que Carlos tiene la sensación de que están ocurriendo demasiadas cosas a la vez en su vida: un ascenso, nuevos proyectos profesionales y clientes a los que satisfacer, un hijo, una hipoteca, la consolidación de una etapa personal donde desea (se exige) que todo sea “perfecto”… Todo ello da forma a una constelación donde “muchos pocos” hacen un “demasiado” en su cabeza, poniendo en peligro su capacidad de control. Su agotamiento mental es evidente, además de desgastante. Veamos a continuación cómo impacta en nosotros la fatiga mental.

Signos y consecuencias del agotamiento psicológico

  • Fatiga física y pérdida de energía. La sensación de agotamiento llega a veces a tal nivel que es común levantarnos por la mañana teniendo la firme convicción de que no vamos a poder con nuestra jornada.

  • Insomnio. Al principio es común sufrir súbitos despertares por la noche, pero más tarde podemos experimentar serias dificultades para conciliar el sueño.

  • Pérdidas de memoria. Según un artículo publicado en la revista “The Journal of Forensic Psychiatry & Psychology”, el agotamiento psicológico suele producir una alteración cognitiva llamada “efecto de desinformación”. Es ese donde confundimos datos, donde evocamos la información de forma incorrecta, mezclando imágenes, personas, situaciones

  • Entre los síntomas físicos es común experimentar palpitaciones, problemas digestivos, cefaleas, pérdida del hambre o un aumento excesivo del apetito…

  • A nivel emocional es muy característico el sentirnos más sensibles, a la vez que apáticos, irritables y pesimistas.

  • Asimismo, otra característica común es la anhedonia, es decir, incapacidad de sentir placer, de disfrutar de las cosas tanto como antes, ya no nos ilusionamos, la vida se vuelve más gris y el mundo se queda suspendido en un horizonte lejano donde solo escuchamos su rumor desde la distancia…

“El sueño es un buen colchón para el cansancio” -Juan Rulfo-

Cómo afrontar el agotamiento psicológico

Decía Eric Hoffer que el peor cansancio llega por el trabajo no realizado. Es una gran verdad. En ocasiones el auténtico agotamiento se conforma por todo aquello que queremos hacer y no hacemos. Por todos esos objetivos cotidianos que nos proponemos y que nos sobrepasan, a los que no llegamos, los que quedan frustrados porque nuestro nivel de exigencia es muy alto o las presiones del entorno, desmesuradas.

Al final sucede, la gota colma el vaso y el vaso ya pesa en exceso. Es entonces cuando todo se nos va de las manos. Así, lo que deberíamos hacer en estos casos y antes de nada, es tomar conciencia de lo que nos está sucediendo. El agotamiento psicológico está ahí y debemos evitar que la “criatura” se haga más grande, más oscura y opresiva. Reflexionemos por tanto en las siguientes dimensiones, en esos pasos que deberíamos poner en práctica después.

3 permisos que debes darte para escampar las nubes de la fatiga mental

  • Date permiso para reencontrarte. Puede parecer irónico, pero el agotamiento psicológico tiende a aprisionarnos en las capas de las preocupaciones, las auto-exigencias, presiones, deberes y ansiedades hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos. Date permiso para reencontrarte y para ello, nada mejor que disfrutar de una hora al día donde reducir al máximo todo estímulo (fuera sonidos, fuera luces artificiales…). Hallemos un entorno tranquilo donde limitarnos a “ser y a estar”.

  • Date permiso para priorizar. Este es sin duda un punto esencial. Recuerda qué es prioritario para ti, qué es lo que te identifica, lo que amas, lo que hace feliz. Lo demás será secundario y no merecerá semejante inversión emocional y personal por tu parte.

  • Date permiso para ser menos exigente. El día tiene 24 horas y la vida, lo queramos o no, tiene una cuota limitada. Aprendamos a ser realistas, a aprovechar el tiempo sin ponernos presiones, listones altos o el deseo de que todo sea perfecto. A veces, basta con que todo sea igual que ayer, con su equilibrio humilde y tranquilo.

Para concluir, sabemos que nuestra realidad es cada vez más demandante, que a veces queremos llegar a todos y a todo; sin embargo, no está de más recordar una idea. Estamos hechos de piel, de carne, de corazón y tendones psicológicos que deben nutrirse también de tiempo de calidad, de descanso, calma y ocio. Aprendamos a priorizarnos, a cuidarnos como merecemos….

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

Los 4 dones de las personas altamente sensibles (PAS)

Cuando uno se ve en minoría frente a la gran mayoría, la primera sensación es sentir desventaja y miedo. ¿Por qué percibo las cosas de un modo diferente? ¿Por qué sufro más que el resto? ¿Por qué encuentro alivio en mi propia soledad? ¿Por qué observo y siento cosas que los demás suelen pasar por alto? Quizás formes parte de las personas altamente sensibles (PAS).

Ser parte de eso 20% de la población que se reconoce a sí misma como una persona altamente sensible (PAS) no es una desventaja, ni te etiqueta como “diferente”. Es muy posible que a lo largo de tu vida, y en especial durante tu infancia, fueras muy consciente de esa distancia emocional, y de como en ocasiones, tenías la sensación de vivir en una especie de burbuja de extrañeza y soledad.

La alta sensibilidad es un don, una herramienta que te permite poder profundizar y empatizar más con las cosas. Pocas personas tienen la capacidad de llegar a este punto de aprendizaje vital.

Fue Elaine N. Aron quien a principios de los 90, ahondando en la personalidad introvertida, detalló con minuciosidad los rasgos de una nueva dimensión no descrita hasta entonces, y que reflejaba una realidad social: la de las personas altamente sensibles, reflexivas, empáticas y a la vez, reactivas emocionalmente.

Si es tu caso, si te sientes identificado/a con esos rasgos que la Doctora Aron nos dejó en su libro “The Highly Sensitive Person”, es importante que te convenzas también de que la alta sensibilidad no es un motivo para sentirte extraño o diferente. Al contrario, debes sentirte afortunado por contar con estos 4 dones.

1. El don del conocimiento emocional

Ya desde la infancia, el niño con alta sensibilidad va a percibir aspectos en su día a día que le van a ofrecer una mezcla de angustia, contradicción y fascinante curiosidad. Sus ojos captarán aspectos que ni los adultos tienen en cuenta.

Esa mueca de frustración en sus maestros, la expresión de preocupación en su madre Serán capaces de percibir cosas que otros niños no ven, y ello, les enseñará desde muy pequeños que la vida es a veces difícil y contradictoria. Verán el mundo con la mirada de niño que se abre tempranamente al mundo de las emociones sin saber aún que las guía, que las hace vibrar o qué afila el sufrimiento adulto.

Niño caminando con un gato y un globo cerca de la luna

El conocimiento de las emociones es una arma de callado poder. Nos acerca más a las personas para entenderlas, pero a su vez, también nos hace más vulnerables al dolor.

La sensibilidad es como una luz que resplandece, pero a su vez, nos hace más vulnerables al comportamiento de los demás, a las mentiras piadosas, a los desengaños, a las ironías… ¡Es que todo te lo coges a la tremenda! te dirán a menudo, ¡Es que eres muy sensible! te comentarán otros. Y así es, pero eres lo que eres. Un don exige una alta responsabilidad, tu conocimiento sobre las emociones te exige también saber protegerte. Saber cuidarte.

2. El don de disfrutar de la soledad

Las personas altamente sensibles encuentran cierto placer en sus instantes de soledad. Son rincones que buscan con anhelo para llevar a cabo sus tareas, sus aficiones. Son personas creativas que disfrutan de la música, de la lectura Y aunque ello no quita de que disfruten también de la compañía de otros, es en soledad cuando más satisfacción encuentran.

Mujer sujetando una jaula mientras libera sus pájaros

Las personas altamente sensibles no temen a la soledad. Son esos instantes en que pueden conectar más íntimamente con ellos mismos, con sus pensamientos, libres de apegos, lazos y miradas ajenas.

3. El don de una existencia desde el corazón

Mujer con violín y los brazos abiertos

A la hora de hablar de las personas altamente sensibles, se les asocia a menudo al sufrimiento. A su tendencia a las depresiones, a la tristeza, a sentirse vulnerables frente a los estímulos externos, frente al comportamiento de la gente. No obstante, hay algo que el resto no sabe: pocas emociones se viven con tanta intensidad como el amar y ser amado

Y no hablamos solo de relaciones afectivas, la amistad, el cariño cotidiano, o el sencillo acto de experimentar la belleza de un cuadro, de un paisaje o de una melodía, es para las personas altamente sensibles una vivencia intensa. Enraizada en el propio corazón.

La alta sensibilidad es vivir desde el corazón. Nadie vive más intensamente el amor, nadie se deleita más con los pequeños gestos cotidianos, con la amistad, con el cariño…

4. El don del crecimiento interior

La alta sensibilidad no se cura. Uno viene al mundo con ello, con esa particularidad, con ese don que ya se puede ver claramente desde que un niño es bien pequeño. Sus preguntas, su intuición, su tendencia perfeccionista, su umbral al dolor físico, sus molestias ante luces o olores fuertes, su vulnerabilidad emocional…

No es fácil vivir con este don. No obstante, una vez uno reconoce lo que es y lo que nos puede aportar, llega el momento en que debemos aprender a gestionar muchos de esos detalles. No debes dejar que las emociones negativas te desborden en ciertos momentos.

Mujer volando entre estrellas

Debes aprender también que los demás, van a otro ritmo, que no tienen tu umbral emocional. Que no vivirán ciertas cosas con tu misma intensidad, no obstante, ello no significa, por ejemplo, que te quieran menos. Respétalos, entiéndelos. Entiéndete a ti.

Una vez hayas descubierto tu propio ser y tus facultades, encuentra tu equilibrio y fomenta tu crecimiento personal. Eres único y vives desde el corazón. Anda en paz, anda en seguridad, y sé feliz.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

Terapias neurocientíficas: el bienestar está en tu cerebro

¿Cómo los últimos descubrimientos en Neurociencia pueden ayudarte a superar el estrés, la tristeza y la ansiedad? Analizamos sus beneficios y sus resultados.

Nos levantamos, encendemos el móvil y vemos 15 whatsapp, 12 notificaciones del facebook y 10 correos. Así es como empezamos el día la gran mayoría de las personas: con estrés y tensión. Vivimos en un mundo en el que cada vez nos cuesta más ser felices y gozar de un bienestar mental, físico y emocional.

¿Cómo es posible que con todos los avances tecnológicos parezca que vamos a peor?

¿Qué son las Terapias Neurocientíficas?

La respuesta está en nuestro cerebro. Estamos entrando en una era de grandes cambios y para nuestro cerebro esto supone un gran reto. Hemos de actualizar nuestra versión 1.0 a la 2.0. Diríamos que en el campo de la Psicoterapia aún estamos un poco desactualizados. Si en el ámbito de la comunicación disponemos del correo electrónico o las videoconferencias, ¿cuál es el equivalente en el caso de la Psicología clínica?

La respuesta son las Terapias Neurocientíficas o de Reprocesamiento. En esta sociedad de cambios continuos y donde se apremia la búsqueda de soluciones rápidas y efectivas, estas terapias que provienen de las Neurociencias están dando una muy buena respuesta.

Cada vez sabemos más sobre el cerebro, sobre el porqué de muchas de nuestras dificultades y trastornos, de dónde provienen nuestras conductas y hábitos. Este saber lo estamos aplicando a las sesiones psicoterapéuticas.

Rompiendo con la imagen del psicólogo freudiano y del diván, ahora disponemos de un nuevo cuerpo de terapias que podrían ser la versión 2.0 de la Psicología.

Estas terapias trabajan con una serie de técnicas y metodologías que nos permiten poder liberar emociones, sensaciones corporales y el malestar que el paciente sufre. Con el añadido de que son rápidas y efectivas, porque trabajan con los últimos avances científicos.

Ya no hace falta estar en consulta años y años. Podemos acelerar el proceso, ayudando a que las personas que lo deseen puedan superar aquella problemática que han ido soportando durante años.

¿Cómo funcionan?

La metodología más conocida dentro de estas terapias es la del EMDR (“Desensibilización y reprocesamiento a través de los movimientos oculares”).

Esta terapia está reconocida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como una práctica de uso preferente ante eventos traumáticos como por ejemplo: conflictos bélicos, catástrofes naturales o atentados terroristas.

Además, se utiliza en diferentes hospitales de España como es el caso del Hospital Clínico de Barcelona, en la Unidad de Agresiones Sexuales.

El EMDR funciona porque emula los movimientos que hacemos durante la fase REM del sueño. Cada noche cuando dormimos pasamos por una fase de sueño profundo donde movemos los ojos de manera muy rápida.

También es el momento cuando soñamos de manera más vívida e intensa. Con esta metodología, el Psicólogo pide al paciente que, con los ojos abiertos, siga sus dedos en horizontal, mientras piensa en una situación o recuerdo que sea doloroso.

Lo que sucede en el cerebro de la persona es que la amígdala o la zona que gestiona nuestras emociones se relaja. Esto ayuda a que todo el organismo pueda desestresarse y finalmente, la situación o el recuerdo pierda intensidad.

Ejemplo de práctica del EMDR

Con el EMDR no borramos los recuerdos, lo que permiten es que la persona pueda contemplar la misma situación con la consecuente liberación de sus emociones, sensaciones corporales de malestar y sin los pensamientos negativos asociados. Es como ver una película de miedo, sintiéndose uno de lo más tranquilo o relajado. El resultado: ya no la interpretamos como una película de miedo, con lo cual la podemos tolerar y superar.

Según la Dra, Francine Shapiro, creadora de esta metodología, los recuerdos que vivimos se almacenan asociándose entre sí, de tal manera que nuestras vivencias del pasado pueden estar influyendo en lo que nos ocurre en el presente. Por ejemplo alguien que tiene miedo a los espacios cerrados, como el subirse a un ascensor, puede deberse a que en el pasado vivió una experiencia traumática vinculada. Estos recuerdos son accesibles y con este movimiento ocular rápido se pueden liberar. El resultado es que la persona aunque hayan pasado muchos años, puede sentir que aquella herida, al fin está cerrada y superada.

Potenciales beneficios para la salud

Estas terapias se pueden usar efectivamente con trastornos vinculados al estrés, ansiedaddepresión, fobias, trastornos de personalidad o para la superación de duelos, para poner algunos ejemplos. Son técnicas que utilizan el más reciente saber sobre nuestro cerebro y sobre nuestra mente, de aquí que parezca miraculosas. En realidad lo que nos están demostrando es la gran capacidad que tiene nuestro cerebro para aportarnos salud, bienestar y felicidad.

Nosotros tenemos en nuestro interior la capacidad de sanarnos y de poder curar nuestras heridas, tanto del presente, del pasado, como también de nuestros miedos y ansiedades futuras.

La ciencia nos está ofreciendo un regalo en forma de conocimiento práctico del cual todos nos podemos beneficiar, ya seamos niños, adultos o ancianos. La flexibilidad y la plasticidad del cerebro superan todas nuestras expectativas pudiendo éste moldearse para poder hacernos sentir un mayor bienestar.

Que no nos asusten los frenéticos cambios que estamos viviendo porque éstos a la vez nos están aportando soluciones a nuestros problemas y dificultades

Referencias bibliográficas

  • Organización Mundial de la Salud. (2017). La OMS publica unas directrices sobre la atención de salud mental tras los eventos traumáticos. Recuperado de: who.int/es
  • Shapiro, F. (2014). EMDR: EYE MOVEMENT DESENSITIZATION AND REPROCESSING. DESENSIBILI ZACION Y REPROCESAMIENTO POR MEDIO DE MOVIMIENTO OCULAR. Ciudad de México.: Pax México.

Autores

  • Ana Farré y Oriol Lugo son Psicólogos, expertos en Terapias Neurocientíficas. Además son investigadores en la facultad de Psicología de la Universidad Ramon Llull – Blanquerna. Son co-directores del OWL INSTITUTE, centro pionero en España en el trabajo y estudio de las Terapias Neurocientíficas.
  • Fuente: mentesana.es

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

Quizás nuestro cerebro sea un ordenador cuántico -Sonia Fernández-Vidal, física cuántica-

Tengo 33 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy física cuántica, y he trabajado en el CERN y en Los Álamos. Vivo en pareja y no tengo hijos. He perdido la confianza en los políticos. Soy más espiritual que religiosa, y practico la meditación. Modelas la realidad con tu conciencia.

Los tres cerrojos

Fernández-Vidal ha trabajado en el acelerador de partículas del CERN, artefacto que hace aflorar las primeras partículas del Universo. También ha trabajado en Los Álamos en experimentos para desentrañar la esencia de la materia… “De allí salió la bomba atómica: reflexioné sobre la responsabilidad del científico…”, comenta. Sus investigaciones son teóricas, pero ayudarán a intuir cómo funciona el cosmos, hecho en un 5% de materia… “y el resto, de energía y materia oscuras”. Hablar hoy con un científico puntero es como tratar con un mago delirante. Para digerir esos arcanos, Fernández-Vidal publica el ameno relato “La puerta de los tres cerrojos” (Narrativa Singular, en catalán en La Galera).

¿De qué está hecho todo?

De quarks y electrones.

¿Todo?

Todo.

¿Y de dónde vienen?

Del big bang.

¿Y dónde estaban antes?

No hay antes: tiempo y espacio comienzan ahí.

Cuesta pensarlo.

Podemos teorizar una sístole-diástole de universos, o constantes big bangs en múltiples dimensiones…

¿Qué es un quark? ¿Y un electrón?

Las partículas más elementales de la materia: el núcleo del átomo está hecho de protones, y los protones están hechos de quarks.

¿Y los quarks?

Son partículas vibrantes. Las hay de diversos tipos, algunas muy raras, siendo dos las más comunes: Up y Down.

¿Y los electrones?

Partículas que son corpúsculo y onda: orbitan en torno al núcleo. Si el núcleo del átomo fuese una canica en el centro de un estadio de fútbol, ¡el electrón sería la cabeza de un alfiler orbitando por las gradas!

¡Buf, qué distancias!

Sí, el átomo es casi vacío. La materia es una suerte de vacío, una tensión energética.

Así, la materia es casi una ilusión…

Y las propiedades de las partículas subatómicas desafían la lógica de la física clásica.

¿Qué propiedades son esas?

Una partícula está aquí y allí ¡a la vez! Todas están… en todas partes a la vez. Entrelazadas con todas. Y una partícula se teleporta: su estructura puede pasar instantáneamente a otra. Como estar vivo y muerto a la vez.

¿Perdón?

Las partículas elementales ignoran el espacio-tiempo.

Es un desafío para la lógica racional…

Pero nuestro cerebro puede pensar también con lógica cuántica: la fantasía, la imaginación, la intuición, los sueños, la magia… ¡son también funciones neuronales nuestras!

¿La física cuántica explicará un día fenómenos extrasensoriales, la telepatía…?

Inspirará vías de comprensión, propondrá algunas explicaciones desde otra lógica no mecanicista. Entretanto, la ciencia ya estudia la neurología de las emocionescómo se transmite la información cerebral…

¿Y?

Los microtúbulos neuronales y su entramado en malla pueden ser mecanismos cuánticos en nuestro cerebro. ¡Tu cerebro, máquina cuántica! Quizá llevemos sobre los hombros un ordenador cuántico sin saberlo.

¿Estamos ante un salto científico?

Ante un cambio de paradigma. La física clásica escrutaba la realidad como si fuera algo externo y objetivo, buscándole una explicación mecanicista y determinista…

¿Cómo ve la realidad la física cuántica?

¡Como un continuo del que nuestra conciencia no está separada! Así, en el momento en que te pones a observar esa realidad subatómica… ¡la estás ya modificando!

¿Cómo es eso?

La conciencia del observador interfiere en el comportamiento de las partículas elementales, que reaccionan a la observación. Así, si esperas que una partícula subatómica se comporte como onda, ¡lo hace! Y si esperas que lo haga como corpúsculo, ¡lo hace!

¿Conclusión?

Que la ciencia no puede ya afirmar: “La realidad es tal verdad objetiva”. Hoy debe decir: “La realidad no es tal verdad fija y objetivable, es voluble y cambiante al observarla”.

Pero sólo a escala subatómica, no a escala macroscópica…

Por eso, un gran desafío de la ciencia actual consiste en conectar ambos ámbitos de la física, unificarlos.

¿Con qué implicaciones?

Habrá que aceptar que la lógica racional no va a poder explicarlo todo. Habrá que aceptar la maravilla de la contradicción… que responde a otra lógica.

¿Cuándo nació la física cuántica?

Hace ya un siglo, con Einstein, y luego Planck, Böhr, Schrödinger y su gato…

¿A qué gato se refiere?

Planteó un experimento especulativo: metes un gato vivo en una caja opaca con dos agujeritos, a los que lanzas un electrón. Si pasa por el de la derecha, libera un veneno y el gato muere. Si pasa por el de la izquierda, no hay nada y el gato vive. ¿Y qué hace el electrón? ¡Pues pasa por los dos a la vez! Así, ese gato… ¡está vivo y muerto a la vez!

¿Y de qué sirve todo esto?

Está empezando a aplicarse como técnica de encriptación. En cuanto intentes descifrar un código, este se modificará: ¡será imposible de desencriptar!

¿Podría la física cuántica, por ejemplo, explicar la virtualidad de la homeopatía?

Sugerirá, al menos, caminos nuevos que explorar.

Ser científica y física cuántica, ¿afecta a su manera cotidiana de ser?

Sí, en tres aspectos: uno, me induce a pensar de modo más creativo, lateral; dos, me impulsa a actuar sin victimizarme, a construir mi realidad; y tres, me ayuda a sentir que estamos todos entrelazados.

¿Comprenderemos mejor el funcionamiento del Universo con todo esto?

Es lo que anhelan los artistas, los místicos y los científicos: anhelamos lo mismo… Y cada día nos parecemos más.

¿Demostrará la física cuántica la existencia de Dios?

Defíname Dios y entonces hablamos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente. 

La sangría emocional de ayudar a quien no quiere ser ayudado

A casi todos nos han educado para hacer lo posible, y lo imposible, por ayudar a los demás. Es un concepto que tenemos profundamente arraigado y que, sin duda alguna, es muy loable. Sin embargo, a veces en el acto de ayudar a los demás podemos practicarnos una sangría emocional que termine drenando nuestra energía y arrase con nuestro equilibrio psicológico.

Todos los psicólogos sabemos que no se puede ayudar a quien no quiere ser ayudado. Por eso, en algunos casos el primer objetivo de la terapia psicológica es lograr que la persona comprenda que tiene un problema y que necesita ayuda. Ese es el punto de partida para poder trabajar porque sin un compromiso personal, el cambio interior es prácticamente imposible. Lo mismo pasa en la vida cotidiana. Solo podemos ayudar cuando la otra persona acepta nuestra ayuda. 

Regalar gafas a quien no quiere ver 

Ayudar a quien no quiere ser ayudado es como regalar gafas a quien no quiere ver. Simplemente no las usará. Es probable que ni siquiera valore nuestra ayuda y el esfuerzo o tiempo que hemos invertido e incluso puede llegar a molestarse considerando nuestros gestos como una intromisión en su intimidad.

¿Significa que debemos tirar la toalla cuando nos damos cuenta que una persona se está causando daño? ¡No! 

Sin embargo, debemos ser conscientes de que nuestra ayuda tiene límites, unos límites que a menudo pone la otra persona. Debemos aprender que no por mucho aconsejar, aprende el otro más temprano y que la ayuda que podemos brindar está limitada a la ayuda que el otro esté dispuesto a aceptar. 

Es importante comprender que cuando alguien está atravesando una situación difícil, puede ser aterrador reconocerlo, por lo que quizá necesite un poco de tiempo para procesar emocional y racionalmente lo que le sucede. Solo después puede decidir pedir ayuda. Por tanto, a veces hay que darle tiempo para que mire dentro de sí, comprenda lo que le está pasando y pida apoyo

Aunque a nosotros nos resulte evidente el problema y su solución, para la otra persona puede no ser tan claro. Por eso, en ocasiones brindar ayuda significa violentar el ritmo de curación emocional y, mientras lo hacemos, nos sumimos en un proceso desgastante para nosotros que no tiene mucho sentido. 

La actitud correcta para “ayudar” de verdad

Cuando una persona que está en problemas rechaza tu ayuda, puedes sentirte enojado, frustrado o impotente. No obstante, debes comprender que esos sentimientos no le ayudarán a esa persona y tampoco a ti. Se trata de afrontar la situación con una actitud diferente, y para ello tendrás que:

-Asumir que cada quien debe aprender de sus errores y superar sus obstáculos. Debemos dejar de actuar como padres sobreprotectores. Debemos comprender que cada quien debe aprender sus propias lecciones de sus errores. Por mucho que queramos a algunas personas, no podemos llevar siempre “su carga” ni solucionar los problemas en su lugar porque el crecimiento se produce precisamente cuando se superan los obstáculos que la vida nos pone delante.

-Dejar de pensar que las cosas se deben hacer de una manera precisa. En muchas ocasiones, esa tendencia a ayudar nace de la creencia de que la otra persona está haciendo las cosas “mal”, lo cual se debe a que creemos saber cómo se hacen “bien”. En realidad, cada quien debe encontrar su manera de solucionar los problemas y desarrollar su estilo de afrontamiento. No existe una única forma de hacer las cosas, por lo que antes de brindar tu ayuda, debes cerciorarte de que te has desprendido de esa creencia pues de lo contrario es probable que quieras imponer tu opinión o punto de vista, algo que no suele ser bien recibido y hace que el otro se ponga a la defensiva

¿Qué puedes hacer? 

-No presiones. Cuando una persona no está preparada psicológicamente para buscar o aceptar ayuda, el hecho de presionarla puede tener el efecto opuesto al que pretendes, haciendo que se encierre en sí mismo y se aleje de ti. Por tanto, el primer paso es no presionar.

-Mantente disponible. La mejor manera de apoyar a una persona que no quiere ser ayudada, es mantenerse a su lado para cuando necesite hablar o decida buscar ayuda. Debemos tener en cuenta que todos deben pasar por una serie de etapas cuando sufren heridas emocionales y hay etapas en las que solo es necesario un hombro amigo.

-Infórmate. Lo que ha sido mejor para ti, podría no ser una buena solución para esa persona a quien quieres ayudar. Por tanto, es importante informarse en profundidad sobre el problema. También es conveniente animar a esa persona a hablar sobre el asunto para que comprendas su perspectiva. Los mejores consejos provienen de la empatía, si aconsejas desde tu lugar y punto de vista, tus soluciones podrían ser perfectamente inútiles.

-Establece límites. En algunos casos, una persona en problemas puede caer en una espiral de autodestrucción y, si no tienes cuidado, puede arrastrarte consigo. Por eso, es importante que establezcas unos límites ya que debes proteger tu equilibrio emocional si realmente quieres ayudar al otro. La budista Pema Chodron dijo que “trabajamos en nosotros mismos para ayudar a los demás, pero también ayudamos a los demás para trabajar en nosotros mismos”, lo cual significa que el acto de ayudar a resolver un problema también nos involucra emocionalmente, por lo que tendremos que decidir cómo afrontarlo de la mejor manera posible.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Por qué la gente no se cura?

Hay que centrarse en fortalecer la salud y no la enfermedad -Matthias Girke, médico antroposófico-

Matthias Girke, médico antroposófico, creó el hospital General de Havelhöhe, Berlín. 

Tengo 62 años. Nací y vivo en Berlín. Casado, tengo dos hijos. Es importante que cada voz se pueda escuchar, y en el ámbito de la salud, que cada cual pueda escoger el tipo de medicina que quiere, que no lo decida el Estado. La medicina es inseparable de la concepción espiritual que cada ser humano tiene.

Nuevos paradigmas

Lo que aquí es una rareza en Alemania es tendencia, y tendencia impulsada desde el gobierno. Otro mundo.

La medicina antroposófico-integrativa cuenta allí con diez hospitales. El Doctor Girke, especialista en medicina interna, diabetología, medicina paliativa y medicina antroposófica; Director de la sección médica en el Goetheanum (Dornach, Suiza), fue el artífice de la transformación del hospital General de Havelhöhe de Berlín en hospital antroposófico-integrativo. Ha venido a España para impartir conferencias sobre la práctica de esta medicina en el marco hospitalario en el Colegio de Médicos de Madrid, en el de Barcelona (invitado por la sección de médicos naturistas) y en la casa Rudolf Steiner de Barcelona.

Yo trabajaba en un gran hospital de Berlín. Mi especialidad era la medicina oncológica y pronto comprobé que reparar el cuerpo no significa curar.

¿En que consiste curar?

La curación de enfermedades crónicas está relacionada con la transformación de la persona y con dar soporte a sus fuerzas autocurativas.

¿Qué fuerzas son esas?

Las defensas del cuerpo: una amigdalitis, una gripe, una fractura se curan solas. La medicina convencional no da suficiente apoyo a esta capacidad de remisión; por ejemplo, cortamos la fiebre cuando en realidad tiene una importancia enorme en el proceso de curación.

¿…?

Aumenta la respuesta inmune. Sabemos que la neumonía tiene un mejor pronóstico si la fiebre es alta, y que personas que han tenido muchas enfermedades de carácter inflamatorio tienen menos posibilidades de desarrollar cáncer. La inflamación es un proceso opuesto al cáncer. No necesitamos una medicina que suprima la fiebre sino que respete al organismo.

¿Y hacia dónde dirigió su búsqueda?

No quería dedicarme a la medicina alternativa, sino ampliar la medicina alopática y que pudiera ejercerla en un hospital público, pero sabía que era esencial hallar la manera de ayudar al paciente en su proceso de autocuración, darle apoyo anímico y tratar a cada cual en su individualidad.

¿Y lo encontró?

Sí, en la medicina antroposófico-integrativa cuyos principios son los que le he descrito. Me formé, y a partir de ahí mi gran deseo fue crear un hospital con este enfoque en Berlín.

¿Misión imposible?

Fue el propio Ayuntamiento de Berlín el que me solicitó crearlo hace veinte años. Reconvertimos un hospital público de 358 camas y 700 trabajadores que desconocían por completo la medicina antroposófica y los formamos.

Un Ayuntamiento con inquietudes.

Hoy contamos con un importante departamento de cardiología, un servicio de cuidados intensivos, otro de ginecología. Traemos al mundo alrededor de 1.200 bebés al año a los que nuestros pacientes les hacen gorritos de lana. Y somos uno de los centros de la asociación para el cáncer de Alemania. Nuestro centro oncológico es uno de los más importantes.

¿Por qué?

Ampliamos la medicina oncológica habitual con otras terapias y medicinas naturales como “el muérdago”, que mata las células cancerígenas y estimula el sistema inmunológico. Hacemos quimioterapia con este compuesto natural, sobre el que se han hecho ya amplios estudios.

¿Qué otros tratamientos incorpora la medicina antroposófico-integrativa?

El médico, el psicólogo y la enfermera que se encargan del paciente deciden junto con él qué terapias complementarias le convienen. Utilizamos la arteterapia, la musicoterapia y la euritmia, que es la terapia del movimiento.

Póngame un ejemplo de cómo se aplican.

El estrés y la tensión debilitan el sistema inmunológico. A un paciente estresado la musicoterapia le ayuda a soltar la tensión. La euritmia creativa es como una meditación en movimiento, y sus efectos fisiológicos están hoy muy documentados.

¿Por qué la euritmia y la arteterapia y no el yoga o la risoterapia?

Cada disciplina se ajusta a la persona y la enfermedad. Una persona con diabetes debe estar activa con las manos, y es muy bueno que haga modelado, mientras que a un paciente depresivo le ayudará pintar con colores luminosos.

¿Han comprobado la efectividad?

Por supuesto. Incluso sabemos que es de enorme importancia cómo está pintado un hospital. Para las personas que sufren anímicamente, el color tiene un significado muy importante. La arquitectura de un hospital tiene que estar orientada al ser humano.

Entiendo.

El cuarto campo que abordamos es la psicooncología, donde los pacientes aprenden a manejar el cáncer como un reto y a encontrar el sentido de su enfermedad en su biografía.

¿Y tienen éxito?

Cada dos o tres años se realizan encuestas para puntuar los 2.000 hospitales de Alemania, y nosotros siempre estamos entre los mejores. Atendemos a 10.000 pacientes al año.

Al inicio, no todos los médicos del hospital debían de estar por la labor…

Nadie estaba motivado, eran 150 médicos tradicionales y reacios. Comenzamos a hacer formación y práctica y más práctica, y viendo los resultados acabaron entusiasmados, no hemos tenido que prescindir de nadie.

Los médicos suelen ser reacios a la medicina no ortodoxa.

Los valores de los estudiantes de medicina de primer curso son la empatía con el paciente, pero al final de la carrera todos lo han olvidado. Casi la mitad acaban por no ejercer de médicos y escogen la investigación o la industria.

¿Por qué?

Se necesita una gran fuerza interior para conservar los ideales. Ahora en Alemania se está introduciendo un nuevo método de trabajo en las universidades enfocado a la salutogénesis.

¿Partir de la salud y no de la enfermedad?

Sí, ese es el nuevo paradigma, centrarse en lo que fortalece la salud en lugar de en la enfermedad. Una visión integral del ser humano.

  • Fuente: Ima Sanchís entrevista a Matthias Girke, médico antroposófico  lavanguardia.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La Medicina desde la Física Cuántica” 

Escoge a tus amigos con cuidado porque tu cerebro terminará pareciéndose al suyo, según la Neurociencia

Con nuestros amigos, no solo compartimos los buenos y los malos momentos. El escritor Robert Louis Stevenson afirmó “Un amigo es una imagen que tienes de ti mismo”, y según las Neurociencias no andaba muy desacertado ya que al parecer compartimos muchísimo más de lo que podíamos pensar con nuestros amigos: nuestras respuestas neuronales.  

Un estudio realizado en la Universidad de Dartmouth revela que podemos percibir el mundo de la misma manera que nuestros amigos ya que tenemos respuestas neuronales similares ante los estímulos. Estos neurocientíficos descubrieron que pueden predecir con qué personas podríamos mantener una buena relación de amistad o detectar quiénes son nuestros amigos más íntimos simplemente observando cómo responden nuestros cerebros a unos vídeos.

Dime quiénes son tus amigos y te diré cómo piensas 

Se trata de un estudio pionero dirigido a examinar las conexiones de la actividad neuronal de las personas dentro de su red social en el mundo real. En el experimento analizaron a casi 280 personas y sus amistades, tanto las más íntimas como los vínculos sociales más lejanos. Todos vieron una serie de vídeos mientras registraban su actividad neuronal en un escáner funcional de imágenes por resonancia magnética (fMRI).

Los vídeos abarcaban una gran variedad de temas y géneros, desde política hasta ciencia, comedia y música, de manera que desataran una gran variedad de respuestas. Los vídeos se presentaron en el mismo orden y luego los neurocientíficos compararon las respuestas neuronales para determinar el grado de diferencia o semejanza.

Descubrieron que los amigos íntimos tenían los patrones de actividad neuronal más similares, seguidos por los amigos de los amigos. Por tanto, tan solo viendo sus respuestas neuronales, podían señalar la intensidad del vínculo que nos une con otra persona.

Vale aclarar que las respuestas neuronales a estímulos dinámicos naturales, como los vídeos, son una ventana a los procesos de pensamiento espontáneos de las personas a medida que se van desarrollando. Estos resultados sugieren que los amigos procesan el mundo que les rodea de manera muy similar.

Curiosamente, la similitud de la respuesta neuronal entre los amigos era aún más parecida en las regiones cerebrales involucradas en la respuesta emocional, la capacidad de atención y el pensamiento reflexivo.

Ver el mundo a través de los ojos de los demás 

En realidad, no es tan extraño ya que somos seres sociales que nos conectamos continuamente con los demás. Debemos apropiarnos de la “Teoría de la Mente” de otra persona si queremos mantener una relación satisfactoria a largo plazo. Eso significa que, a la larga, después de mucho tiempo de relación, nuestras respuestas neuronales terminan pareciéndose a las suyas ya que aprendemos a ver el mundo a través de sus ojos.

Obviamente, se trata de una experiencia recíproca ya que nosotros también influimos en su manera de ver el mundo. Tampoco podemos olvidar que, dado que elegimos a nuestros amigos, es muchísimo más probable que seleccionemos a personas con las cuales tenemos puntos y formas de pensar común, por lo que las coincidencias en la manera de procesar la información aumentan. 

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La negativad es contagiosa: Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti

Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas

Empezaremos proponiéndote una pequeña reflexión… ¿Qué es lo que crees que te mereces a día de hoy?Puede que hayas pensado en un descanso. En permitirte que el tiempo discurra un poco más despacio para poder así, apreciar todo lo que te rodea. Disfrutar del “aquí y ahora”, sin estrés, sin ansiedad.

Es posible que hayas pensado también que mereces alguien que te quiera, que te reconozcan un poco más. Sueles esforzarte mucho por los demás y no siempre ven todo aquello a lo que has llegado a renunciar.

Todos, en nuestro interior, sabemos qué es lo que merecemos. No obstante, el reconocerlo es algo que a veces nos cuesta porque pensamos que puede llegar a ser una actitud egoísta.

¿Cómo decir en voz alta cosas como “necesito que me quieran”, “merezco ser respetado/a”, “merezco tener libertad y tener las riendas de mi vida”? En realidad, basta con decírnoslo a nosotros mismos.

No debemos equivocarnos, porque priorizarnos un poco más no es una actitud egoísta, es una necesidad vital, es poder crecer interiormente para ser felices. Te invitamos a reflexionar con nosotros.

Cuando eres consciente de lo que mereces, y por fin, te lo concedes, y aprendes a priorizarte un poco más a ti mismo, llegará lo que necesitas en realidad. No es magia, ni es el universo tejiendo sus leyes de atracción. Es nuestra propia voluntad para ser felices, para tomar las riendas de nuestra vida…

Las actitudes limitantes

Muchos de nosotros solemos desarrollar a lo largo de nuestra vida muchas actitudes limitantes. Son creencias en ocasiones inculcadas durante nuestra infancia, o incluso desarrolladas posteriormente en base a determinadas experiencias. Son esos pensamientos expresados en frases como “no valgo para nada”, “yo no soy capaz de hacer eso, fracasaré”, “¿Para qué intentarlo si siempre me salen las cosas mal?”…

Una infancia complicada con unos progenitores que nunca nos dieron seguridad, o incluso relaciones afectivas basadas en la manipulación emocional, suelen limitarnos casi de un modo determinante. Nos volvemos frágiles por dentro y vamos poco a poco, deshilachando nuestra autoestima.

Reestructura tus creencias. Tú eres más que tus experiencias, no eres quien te hizo daño o quien alzó muros para privarte de tu libertad. Mereces avanzar, mereces leer en tu interior y reconocer tu valía, tu capacidad para ser “apto” en la vida y sobre todo, feliz…

Lo que mereces, lo que necesitas

Lo que merecemos y lo que necesitamos está tan unido como el eslabón de una cadena.Te pondremos un ejemplo: “Necesito a alguien que me quiera”. Es un deseo común. No obstante, empezaremos cambiando la palabra “NECESITO”, por “MEREZCO”.

Te mereces a alguien que sepa leer tus tristezas, alguien que atienda tus palabras, que sepa descifrar tus miedos y ser el eco de tus risas. ¿Por qué no? Al cambiar la palabra necesidad por merecer, eliminamos ese vínculo de apego tóxico que en ocasiones, desarrollamos en nuestras relaciones afectivas.

Si necesitamos algo para ser felices nos volvemos cautivos de nuestras propias emociones

Empieza por ti mismo/a. Sé tú la persona que quisieras tener a tu lado… La que merece caminar los pasos de tu vida. Al final, llegará alguien que se reflejará en ti. No obstante, empieza también con estas importantes dimensiones:

  • Libérate de tus miedos.

  • Disfruta de tu soledad, aprende a leer en tu interior, a empatizar más contigo a la vez que con los demás.

  • Cultiva tu crecimiento personal, disfruta de tu presente, de lo que eres y de cómo eres.

  • Aprende a ser feliz con humildad, desactivando el ego, madurando emocionalmente.

Priorizarse uno mismo no es ser egoísta

Muchas veces seguimos siendo prisioneros de esos pensamientos limitantes explicados al inicio. Hay quien encuentra su felicidad dándolo todo por los demás: cuidando, atendiendo, renunciando a ciertas cosas por los demás. Es posible que nos educaran así. Ahora bien, siempre llega un momento en que hacemos balance y algo falla. Aparece el vacío, la frustración, el dolor emocional…

Como todo en esta vida, existe la armonía, la conjunción de tu espacio y mi espacio, de tus necesidades y nuestras necesidades. La vida en familia, en pareja o en cualquier contexto social, debe construirse mediante un adecuado equilibrio donde todos ganen y nadie pierda.

En el momento que hay pérdidas, dejamos de tener el control de nuestra vida, dejamos de ser protagonistas para convertirnos en actores secundarios.

Reflexiona durante un instante en estas breves ideas:

  • Merezco un día de descanso, para mí mismo, en soledad. Esto me ofrecerá lo que necesito: pensar, liberarme del estrés y relativizar las cosas.

  • Merezco ser feliz, tal vez sea el momento de dejar ir determinadas personas, o aspectos de mi vida. Ello me permitirá conseguir lo que necesito: una nueva oportunidad.

Todos merecemos dejar de ser cautivos del sufrimiento, de nuestras propias actitudes limitantes. Abre los ojos a tu interior, descifra tus necesidades, escucha tu voz. En el momento que te permitas lo que mereces, llegará lo que necesitas.