Personas que no aportan nada ¿Cuándo dejarlas marchar?

“Cuando el amor aprieta, es que no es de tu talla”

Esta frase, que leí en algún lugar, se me ha quedado impresa porque recurre a un símil particularmente esclarecedor. Cuando vamos a la tienda y nos probamos un par de zapatos o un vestido, si nos queda chico, pedimos una talla mayor, nos damos cuenta inmediatamente de que no está hecho a nuestra medida y debemos cambiar. Sin embargo, lo que resolvemos en cuestión de segundos en una tienda puede llevarnos años cuando se trata de las relaciones interpersonales. Y es que normalmente nos aferramos a las personas y a las experiencias que hemos vivido con ellas, aunque nos hagan daño o ya no nos aporten nada gratificante.

A veces nos resistimos a aceptar que hay relaciones que están heridas de muerte y prolongar su agonía solo implica hacerse daño innecesariamente, es como hurgar en la herida para provocar más dolor. Cuando una persona no nos aporta nada, lo mejor es dejarla marchar. De esta forma ambos podremos pasar página con mayor rapidez y mirar al futuro.

Las señales que indican que una relación ha llegado a su fin

-Los intereses han cambiado. A veces conocemos a personas en determinadas etapas de nuestra vida, personas con las cuales conectamos inmediatamente pues descubrimos gustos e intereses comunes. Sin embargo, con el paso del tiempo todos cambiamos y no es difícil que desarrollemos intereses distintos que nos alejen. Cuando sentimos que “nada es lo mismo”, ha llegado el momento de replantearnos el sentido de la relación, sobre todo si la otra parte ya ha decidido que la separación es el mejor camino.

-Los acuerdos son una misión imposible. Hay relaciones en las que cada una de las partes quieren cosas diferentes por lo que llegar a un acuerdo es casi imposible. En estos casos lo usual es que las discusiones sienten casa, se convierten en pan cotidiano y terminan afectando el equilibrio psicológico de todos los implicados. Cuando en vez de disfrutar del tiempo que pasamos con el otro, lo empleamos en discutir, ha llegado la hora de dejar ir esa relación pues aporta más cosas negativas que positivas.

-La confianza se ha esfumado. En cualquier tipo de relación, ya sea de pareja o de amistad, la confianza y la sinceridad son pilares fundamentales. Cuando se deja de confiar en el otro se comienza a desarrollar una relación basada en las dudas, la incertidumbre y el recelo. Este tipo de relación no es beneficiosa para nadie y, a la larga, si la confianza no se recupera, solo provocará dolor ya que es probable que ambas partes se hagan daño.

-El peso de la relación recae sobre una persona. Cuando sientes que eres el único que lucha para que la relación funcione, que llevas todos los problemas sobre tu espalda porque la otra persona no pone de su parte, ha llegado el momento de poner punto final. Una relación solo es satisfactoria cuando ambas partes están comprometidas y dispuestas a cambiar o a trabajar para solucionar las dificultades. Si solo una persona arrastra con el peso de los problemas, es porque el otro ha perdido el interés y eso significa que no tiene sentido seguir luchando por algo que ya no existe.

¿Por qué nos aferramos a este tipo de relaciones?

-Nostalgia. En muchas ocasiones nos aferramos a una relación simplemente porque hemos vivido buenos momentos y, cuando los recordamos, nos invade la nostalgia, un sentimiento que nos da la falsa sensación de seguridad. Simplemente preferimos mantenernos atados al pasado en vez de mirar al futuro.

-Miedo. Dejar ir a una persona que ha estado a nuestro lado durante mucho tiempo puede ser aterrador por lo que en ocasiones preferimos a “un malo conocido que a un bueno por conocer”. La creencia de que el futuro es incierto o de que no encontraremos a otra persona nos genera tal desasosiego que preferimos mantener el estado actual de las cosas.

-Hábito. Las relaciones que se han mantenido durante años han ido construyendo a su alrededor una serie de hábitos que han echado raíces. Abandonar estas costumbres y apostar por el cambio puede dar pereza y por eso, a veces preferimos quedarnos en nuestra zona de confort, al lado de una persona que en realidad ya no nos aporta nada.

-Esperanza. Detrás de la esperanza casi siempre se encuentra el amor, muchas personas se aferran a relaciones heridas de muerte simplemente porque tienen la esperanza de que el otro cambie. Sin embargo, recuerda que tampoco se le pueden pedir peras al olmo.

Dejar ir: Un proceso liberador

Cuando en una relación se llega al punto en el cual esta no nos reporta prácticamente nada positivo sino que se ha convertido en una carga de tensión, negatividad y problemas, lo mejor es dejar que esa persona se marche.

Al contrario de lo que muchos piensan, cuando ponemos ese dejar ir en la balanza, no suele ser doloroso sino liberador. Después de meses de discusiones, desencanto y estrés, poner punto final es un alivio. Por supuesto, eso no significa que sea sencillo y mucho menos fácil pero en muchas ocasiones es la única solución para poder continuar adelante.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Vampiros energéticos

El mundo pertenece a quien se atreve -Charles Chaplin-

¡Vive!

Ya perdoné errores casi imperdonables.

Trate de sustituir personas insustituibles,

de olvidar personas inolvidables.

Ya hice cosas por impulso.

Ya me decepcioné con algunas personas,

mas también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger.

Ya me reí cuando no podía.

Ya hice amigos eternos.

Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.

Ya fui amado y no supe amar.

Ya grité y salté de felicidad.

Ya viví de amor e hice juramentos eternos,

pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.

Ya llamé sólo para escuchar una voz.

Ya me enamoré por una sonrisa.

Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y…

Tuve miedo de perder a alguien especial

y terminé perdiéndolo

¡pero sobreviví!

¡y todavía vivo!

No paso por la vida

y tú tampoco deberías sólo pasar… ¡Vive!

Bueno es ir a la lucha con determinación

abrazar la vida y vivir con pasión.

Perder con clase y vencer con osadía,

porque el mundo pertenece a quien se atreve

y la vida es mucho más para ser insignificante.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Después de algún tiempo, aprenderás

Explora tu lado oscuro para recuperar el control sobre ti mismo

¿Tienes sentimientos que detestas?, ¿haces cosas de las que te avergüenza hablar?, ¿hay una parte de ti que te gustaría eliminar?, ¿deseas cosas que odias reconocer? 

Todos tenemos un lado oscuro al que nos da miedo enfrentarnos. Tu lado oscuro no entiende de buenas intenciones, de compromisos, de hacer lo que se supone que hay que hacer. Se mantiene oprimido, pero creciendo, buscando la manera de salir.

Explorar tu lado oscuro te permitirá recuperar el control sobre ti mismo, entenderte y conocerte.

¿De qué se alimenta tu lado oscuro?

El lado oscuro de tu mente se alimenta de miseria y autodestrucción, de todo eso que te niegas a ti mismo, de esos deseos que no se consiguen materializar.

Tus necesidades no satisfechas producen emociones negativas que lo alimentan. Si no consigues darle salida a esas necesidades, esas emociones negativas seguirán haciendo crecer lo peor de ti y te harán creer que esa es la verdadera versión de ti mismo o puede que incluso, la única.

No alimentar esa parte oscura de tu mente es la única manera de controlarlo.

Sin embargo, hay muchas cosas que sabes que no debes hacer porque son malas para ti y aún así las haces. Sabes que no debes fumar, que no debes pasarte con las grasas, que no debes gritar a tu pareja o a tus hijos, que no debes alimentar discusiones inútiles que no llevan a ningún sitio… Pero lo haces igualmente.

A tu lado oscuro tampoco le bastan las buenas intenciones. O tomas medidas y dejas de alimentarlo o se apoderará de lo mejor de ti.

¿Qué necesita tu lado oscuro?

Para dejar de alimentar tu lado oscuro es necesario que conozcas qué es lo que más le gusta. Éste se alimenta de los apegos psicológicos negativos, esos sentimientos que hacen que te aferres con fuerza a un estado anterior que te crea angustia.

Estos apegos negativos te impiden sentirte seguro, equilibrado y fuerte. Se expresan a través del rechazo, la humillación, la traición, el sentimiento de inutilidad y de fracaso.

Toda esa negatividad alimenta la parte más oscura de tu psique, la cual crece con tus sentimientos, pensamientos y comportamientos negativos, con la influencia de la gente tóxica que hubo y hay en tu vida.

Cada vez que algo negativo ocurre en tu vida o cada vez que recuerdas algo que no te gusta, sale a relucir tu lado más oscuro, que se aferra a esa negatividad como si tuviera derecho a ello, como si no hubiera más salida. Entonces, más miseria, autodestrucción y negatividad atraes para alimentarlo.

¿Cómo hacer frente al lado oscuro?

La solución para hacer frente al lado oscuro de la mente es entrenarlo conscientemente. Hay cosas que no se pueden eliminar, pero a las que sí se puede hacer frente, familiarizándose con ellas.

El mayor desafío es profundizar en la mente e iluminar todo lo que se oculta en ella.

El lado oscuro oculta mucho más que deseos incumplidos, aspiraciones frustradas o ilusiones rotas. Pero solo uno mismo puede sumergirse en él y explorar.

Cada vez que surja la negatividad en tu vida, cada vez que sientas que algo tenebroso intenta apoderarse ti, es cuando tienes que intentar descubrir por qué, sin avergonzarte.

Tienes que aceptar que hay un lado oscuro de tu mente que está ahí, y que no se va a esfumar solamente porque quieras reprimirlo. La represión solo lo hará más fuerte, y con más fuerza explotará en cuanto tenga la oportunidad.

Sé valiente. Sé honesto contigo mismo y trata de liberar esa negatividad.

La meditación puede ayudarte. También el coaching puede ser útil. Incluso, a través del arte puedes sacar lo peor que oculta tu mente, canalizando esa negatividad. 

Sólo sabiendo lo que oculta tu lado oscuro podrás recuperar el control de tu vida y aprender a manejar la negatividad para que no te domine.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Preguntas para intentar entender qué es el inconsciente *Alejandro Jodorowsky

Cada persona libra su propia batalla

Lo cierto es que cada persona libra su propia batalla interna (algunos hasta la III Guerra Mundial). Una batalla de las que muchas veces desconocemos los detalles más importantes porque éstos solo están registrados en la mente de la persona que la libra. Por otro lado, una persona con buena o mala intención, rara vez es consciente de lo dañina que puede llegar a ser para los demás y para ella misma.

Esta inconsciencia se vuelve frecuente por una razón ajena a la intención: nuestra mente es como una locomotora que crea pensamientos sin pausa, de una forma frenética y vertiginosa. Da vueltas a todo, elabora hipótesis de lo que sucede a nuestro alrededor, hace suposiciones, crea nuevas ideas y conceptos, piensa y vuelve a pensar, anticipa lo peor y emite juicios sobre otros… Y también sobre nosotros mismos. Claro.

Ese incesante martilleo nos tortura, nos daña y como recuerdo nos deja basura mental. Los científicos afirman que tenemos más de 60000 pensamientos al día. Se estima que muchos de estos pensamientos (el 80% aproximadamente) en la mayoría de personas son negativos, tóxicos, disfuncionales…

Actuamos en automático gran parte del tiempo. Así, estamos extremadamente influenciados por nuestras creencias; convicciones que se formaron en nuestra tierna infancia y se arraigan a través de nuestras experiencias. Algunas de estas creencias están en nuestro subconsciente, y de esas creencias nacen nuestros pensamientos y juicios más inmediatos.

La mente y sus engaños

Si algunas de tus creencias son erróneas o enfermizas, muchos de tus pensamientos y juicios también lo serán. Constantemente estamos juzgando, nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás. Pero lo cierto es que la consecuencia más frecuente es el sufrimiento. Nuestra mente emite juicios para protegernos, por propia supervivencia, pero esto no quiere decir que en última instancia estos juicios secunden el propósito para el que fueron “convocados”.

Pensamos que el otro tiene el mismo punto de vista que nosotros y en parte por eso sufrimos tanto. Pero no, cada uno percibe la vida con unas gafas diferentes y lo que para mí significa una cosa, para ti probablemente signifique otra. Y en esa mentira de creer que todos deberían de tener nuestro punto de vista (el nuestro por supuesto), nos atrevemos a juzgar al otro. Incluso a nosotros mismos, olvidando la falacia que encierra juzgar el pasado desde el futuro, conociendo las consecuencias de una acción que entonces no eran seguras, solo probables. Al igual que algunas otras.

En los dos casos no son los demás los que te hacen sufrir. En el primero son las propias expectativas que tienes sobre esas personas las que te hacen sufrir. Esperamos que los demás sean como nosotros deseamos y nos volvemos incapaces de aceptarlos como realmente son. Ese es el principio y el final de la batalla, al mismo tiempo.

Paradójicamente, cuando dejas de juzgar y machacar a los demás, también dejas de juzgarte y machacarte a ti mismo, porque la forma con la que juzgamos también suele ser el modo con en el que nos juzgamos.

La aceptación y el amor lo curan todo

Cuando aceptas tu esencia (incluidas todas tus sombras), comienzas a ver con ternura las sombras de los demás. Cuando creemos que alguien nos ataca, en el fondo puede que ese alguien esté librando su propia batalla interna. Lo hacen desde la inconsciencia, desde sus heridas emocionales y sus estrategias de supervivencia aprendidas en la niñez, cuando se sentían profundamente heridas en su búsqueda de amor y aceptación. A veces, muchas veces, todo ello les lleva a actuar así.

Por eso, cuando creas que alguien te ataca, recuerda que es probable que no sea un ataque consciente, sino una sombra que tú imaginas o que el otro proyecta sin intención, al menos sin esa intención.

“El amor aumenta a medida que el juicio decrece”

Hemos de aceptar cuando otras personas no se comportan como a nosotros nos gustaría, cuando nos nos cuidan de la manera que deseamos pero lo hacen de otra. Estamos aquí para amar antes que juzgar, para sentir antes que razonar. Así, si alguien dibuja un círculo para excluirte, dibuja tú uno más grande para incluirle.

Recuerda que el amor aumenta a medida que el juicio se hace flexible, compasivo y piadoso. El amor nos da felicidad, el juicio estricto nos aporta sufrimiento. No entiendas el amor incondicional como algo que se puede quitar como un refuerzo o un castigo: el amor incondicional está por encima de eso.

¿Víctima o responsable de la batalla?

Si dejamos de juzgar y empezamos a mirar con el corazón, nuestro sufrimiento empezará a desaparecer. O eliges ser víctima o eliges ser responsable. La víctima justifica, miente, culpabiliza, se queja y se rinde. El responsable asume que lo que tiene en su vida no se debe a las circunstancias externas, sino que lo ha creado él mismo y él mismo es el único que puede cambiar su realidad.

La vida te va a proveer de experiencias para que abras los ojos, pero es decisión tuya ser víctima o responsable. Y el que no aprende de su propia historia, la vida lo condena a que se repitan sus errores. Serán experiencias diferentes en sus formas, pero igual en su fondo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Tu mente es tu karma

Acné rosácea o la enfermedad de la vergüenza

La rosácea es una afección dérmica que produce el enrojecimiento de la piel de la cara, por lo general de las mejillas, la nariz, la barbilla, la frente o los párpados, zonas en las que se aprecia como arañas o vasos sanguíneos muy a flor de piel, inflamación y erupciones o granitos similares al acné.

Hay personas que se asustan y creen que el sol, el alcohol o el maquillaje lo puede empeorar, pero ninguno de estos parámetros ha sido demostrado.

Suele aparecer a partir de la adolescencia y en personas que se expongan al público, a la mirada crítica de los otros o de unos padres exigentes sobre todo con los aspectos físicos. Por eso podemos encontrar una larga lista de personas muy conocidas que han pasado por este síntoma. Algunos famosos como Bill Clinton, Mariah Carey, Cameron Díaz, Robert Pattison, Lady Di, J.P. Morgan o el pintor Rembrandt, han tenido o tienen Rosácea.

Para la Descodificación Biológica Original, antes de la aparición de un síntoma, la persona siempre ha vivido un conflicto que le ha desestabilizado y que ha generado estrés.

En el caso del Acné Rosácea, se debe a un estrés que tiene que ver con la sensación de ser feo, de verse feo, deslucido, ridículo o desagradable, de sentir que los demás le miran para verle los defectos, por actos que creen que han hecho mal o porque no lo ven hermoso o hermosa. Es un ataque que viene de la mirada de los otros o un autoataque que se produce por la propia crítica. Incluso las personas cuando tienen una afección visible como son las que se producen en la piel, pueden sentir que los demás hablan a sus espaldas, les critican o se ríen de ellos por su fealdad. Este síntoma se asocia también a las personas tímidas y retraídas que se enrojecen rápidamente ante una mirada, las que sienten vergüenza y que tienen temor a la crítica.

Es lógico que ocurra desde la adolescencia porque es un momento en el que el niño está en un cuerpo que desconoce. Se siente desproporcionado, que no reconoce y que se siente mal en él. Por lo general, son los jóvenes púberes que se ven poco dotados de hermosura.

Cuando nos sentimos menos atractivos, menos hermosos, sin ninguna gracia, que nos falta belleza y no somos guapos o creemos y pensamos con frecuencia que los demás lo ven así, la piel de la zona comenzará a ulcerarse porque se encuentra en estrés. En ese momento, solo se verá una zona de piel reseca y más enrojecida, pero todo cambia cuando la persona soluciona su conflicto de fealdad. A partir de ese momento la parte de la piel que estaba reseca se restaura y es cuando aparecen los síntomas de la Rosácea.

Los síntomas aparecen en solución de conflicto y no son atractivos. Qué paradójico, porque es ahí, es el momento en que la persona afectada vuelve a verse fea, grotesca e incluso muy deslucida, que todo el proceso vuelve a recomenzar. Este síntoma es cómo un pez que se muerde la cola. Un círculo vicioso del que hay que escapar, y llegados aquí ya debéis saber cómo.

Sí, dejar de mirarse a un espejo durante unos días hasta que sane totalmente la piel. Dejar de criticarse y de mirar si los demás lo hacen. Solo es eso y es tan claro, como que los animales que no distinguen belleza de fealdad, no hacen síntomas de Rosácea.

La piel irá mejorando cuando se deja de activar el conflicto y se puede ayudar con productos naturales, como una mascarilla de arcilla verde con vinagre de manzana combinado con 10 gotas de aceite de árbol de té y aloe vera, aplicada directamente sobre la piel. También es útil la miel pura de abeja, el propóleo o el aloe vera, aplicado como mascarilla; siempre sobre la piel limpia. Pero recordar que lo primero es salir de la rueda infernal de sentirse poco agraciado.

Todos somos hijos maravillosos de la Madre Naturaleza y la belleza es un parámetro que varía en cada época. ¡Para qué nos vamos a preocupar por eso!

  • Autora: Ángeles Wolder Helling. Directora académica de la Escuela de Descodificación Biológica Original® de España (EDBO)  cadhu.com
  • Visto en: elsoldemexico.com.mx

*Si lo desea, puede leer la publicación: Beneficios y propiedades del Tepezcohuite “El árbol para la piel

Los niños expresan nuestros conflictos

Una de las primeras preguntas que uno se hace cuando empieza a descubrir la Biodescodificación es ¿Qué pasa con las enfermedades o síntomas que padecen los niños? ¿también ellos tienen conflictos inconscientes? y la respuesta nunca es fácil… claro que tienen conflictos inconscientes, pero no de la misma forma que nosotros, son conflictos que nacen de sus necesidades no satisfechas que cuando son muy pequeños son necesidades tan básicas como comer, dormir y el afecto en forma de contacto físico y a medida que vamos creciendo las necesidades se van volviendo más complejas…

Cada vez tenemos más información respecto a lo que sienten y lo que viven los niños en cada edad, y  hay muchos autores que estan de acuerdo en el hecho de que a nivel emocional, la madre y el niño están totalmente conectados desde la concepción hasta que el niño tiene 7 años, incluso hay autores como Laura Gutman que sostienen que los niños hasta los 3 años experimentan una fusión emocional con la madre, comparten con ella todo su campo emocional, así el niño vive como suyas las emociones de la madre porque en este momento, todavía no puede distinguir entre unas y otras…

En Biodescodificación sabemos que existe un periodo al que llamamos Proyecto Sentido, que va desde la concepción hasta los 3 años, donde se graban multitud de programas que vamos a desarrollar a lo largo de nuestra vida se graban programas de si somos deseados o no desados, se graba toda la información de la situación de la pareja o de la familia en ese momento, todas las emociones de la madre, sus conflictos, sus dudas, se graban las situaciones sociales o históricas del lugar donde estamos, toda la información del embarazo, también información sobre como hemos llegado al mundo, como se ha recibido al bebé y todas y cada una de las experiencias propias del niño y de la madre durante este tiempo.

Hasta los siete años, los niños son una auténtica esponja emocional, porque como todavía no tienen el neocórtex totalmente desarrollado, son especialmente sensibles a las emociones, que son el lenguaje que les es propio y además las perciben de forma limpia, sin contaminación racional alguna.

Y así es como los niños, a través de las enfermedades y síntomas que padecen, nos están reflejando nuestros propios conflictos inconscientes, como el más amoroso de nuestros espejos: un niño que tiene a menudo dolor de barriga puede estar expresando una dificultad de la madre para digerir algo que le está ocurriendo, o un niño que se enferma de bronquitis o que tiene asma habitualmente está denunciando un ambiente tóxico en casa y dificultades de relación en su entorno más cercano o un niño con otitis frecuentes está expresando una irritación de la madre por escuchar algo que no quiere oír…

Dejando atrás la culpa, si queremos ayudar a nuestros hijos pequeños a que estén más sanos, si queremos evitarles sufrimiento, ocupémonos de nosotros mismos, tomemos conciencia de nuestras emociones, expresemos como nos sentimos, hablemos, busquemos ayuda… pero sobretodo no hagamos como que no pasa nada, porque ellos, los niños, perciben desde su inocencia muchísimo más de lo que nos parece y están dispuestos a mostrárnoslo incansablemente… así que acojamos la oportunidad que nos da la vida para crecer y hacernos cargo de nosotros mismos. Y sería fantástico aprovechar para expresarles como nos sentimos, para que ellos puedan distinguir lo que no es suyo y empezar a poner palabras a las emociones que están sintiendo…

A veces ocurre que trabajando con la mamá no encontramos nada relacionado con este malestar del niño… entonces es muy habitual que los niños estén expresando un conflicto del clan, de hecho siempre que un niño nace con una enfermedad congénita es algo que obviamente no es suyo, y va a ser muy útil hacer el estudio del árbol genealógico, para tratar de entender que está reparando este niño con esta enfermedad y así poder liberar al niño y al clan.

Todo lo que le ocurre al padre también va a influir al niño, pero de otra forma, de hecho el niño lo va a sentir pero a través de la madre y con las emociones de la madre, por lo que hemos dicho de la conexión… Es decir que si por ejemplo el papá se queda sin empleo y la mamá no se siente preocupada porque confía en que va a encontrar algo pronto, no le da importancia porque son cosas que pasan y piensa que de alguna forma van a salir de esta… aunque el padre se sienta muy frustrado o tenga miedo a la escasez o se sienta deprimido el niño no va a sentir estas emociones como si fueran suyas, y  en cambio si la mamá lo vive con angustia y sufrimiento, el niño va a vivir esa angustia como propia y puede que la exprese a través del cuerpo, que es la via más directa para que los niños expresen las emociones que no pueden comprender.

Así como la mamá va a ser el punto de referencia desde la concepción hasta los 7 años, el papá va a ser clave desde los 7 a los 14 años, época importante para incorporar aprendizajes que tienen que ver con los límites, las consecuencias de nuestras acciones en los demás, las normas, la autoridad, la sociabilidad… pero esto ya es otro tema porque a partir de los 7 años, el niño ya empieza a expresar sus propios conflictos y justamente la figura del padre a partir de esta edad ayuda a diluir esta fusión con la madre, permite que el niño sea más autónomo y que se empiece a regular por el mismo.

  • Autora: Mónica Calderón.- Psicóloga colegiada 13308 del COPC, Master en psicoterapia cognitivo social, acompañante en biodescodificación, practitioner PNL, experta en autoestima, facilitadora de grupos terapéuticos y de crecimiento personal, terapeuta y formadora en EMPO (escuela de psico-osteopatía orgánica) y escritora por placer. biodiana.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda

Hay maltratos que no dejan heridas en la piel, sino en el alma

Hay maltratos que no dejan huellas físicas pero sí emocionales, abriendo heridas difíciles de cicatrizar y curar. Situaciones protagonizadas por el dominio de una persona sobre otra donde el desprecio, la ignorancia o la crítica son los principales elementos de una relación.

Una palabra, un gesto o simplemente un silencio pueden ser suficientes para lanzar una daga directa a nuestro corazónUn corazón que va debilitándose poco a poco, quedando anestesiado ante cualquier posibilidad de sublevación, porque el miedo y la culpa han sido instaurados.

El maltrato emocional es un proceso de destrucción psicológico en el que la fortaleza emocional de una persona queda completamente vulnerada.

Seducir para atrapar

El maltrato emocional es una realidad muy presente en nuestras días que no entiende de edad, sexo o estatus social. Ya sea en la pareja como en la familia o incluso a nivel laboral, todos podemos ser víctimas de esta situación en cualquier momento de nuestras vidas.

Lo peligroso de los maltratos de este tipo son sus consecuencias y su habilidad para pasar desapercibido. El maltrato emocional es un proceso silencioso que, cuando da la cara, ya ha pasado mucho tiempo desde que se originó, teniendo consecuencias devastadoras para la persona que ha sido víctima.

Su inicio es lento y silencioso, ejercido por una persona disfrazada de encanto con el objetivo de seducir a sus víctimas para atraparlas, sobre todo en las relaciones de pareja. De esta manera, la realidad que el maltrador muestra es una realidad falseada, llena de promesas y deseos que nunca se harán realidad.

El maltratador va preparando el terreno para que la otra persona caiga en sus riendas poco a poco y lograr finalmente influenciarla para dominarla y privarla de cualquier libertad posible.

El poder de la cárcel mental

El abuso emocional es un potente veneno que destruye la identidad de la persona, arrebatándole su fortaleza emocional. Se da de manera indirecta, a través de las rejas agujereadas, que dejan pasar a las insinuaciones que buscan culpar e instalar la duda en las víctimas.

La persona víctima de maltrato emocional se encuentra atrapada en una cárcel mental de invalidez e inseguridad en la que su autoestima se va debilitando poco a poco.

Así, cuando la víctima ya ha sido atrapada, el maltratador comienza a destaparse ante ella a través de los desprecios, las críticas, los insultos o incluso los silencios. Por eso, las huellas de estos maltratos no son físicas y no hay heridas visibles en la piel de la víctima, porque el maltrato emocional se ejerce a través de las palabras, de los silencios o los gestos.

Tanto es el daño que se ejerce en estas situaciones que el miedo a actuar para liberarse se ve en muchos casos como un imposible. La cárcel mental es tan sólida que la víctima entra en una profunda situación de indefensión, a la que no imagina salida.

Las heridas invisibles en el alma

Las heridas del maltrato emocional son llagas profundas que llegan hasta lo más recóndito del interior de la víctima. No se ven ni se oyen, pero son terriblemente sentidas por la persona que las sufre. Heridas ocultas para los demás, pero profundamente dolorosas para la persona que lo sufre.

Las heridas del maltrato emocional crean un profundo agujero en la autoestima de la persona rompiendo toda valoración positiva de sí misma.

Son heridas originadas a través de los desprecios, descalificaciones y ninguneos que el maltratador ha dirigido a la víctima. Heridas invisibles y enraizadas en el miedo, la culpabilidad y la duda que arrebatan la creencia de cualquier posibilidad de actuar para liberarse de la situación en la que la víctima se encuentra.

Estas heridas sangran no sólo en cada encuentro, sino también ante la expectativa de que puedan ocurrir. Lo importante es que la persona no dé por perdida la posibilidad de salir de la situación en la que se encuentra y que tenga en cuenta que estas heridas pueden repararse con ayuda. 

¿Cómo reparar las marcas del maltrato emocional en el alma?

En estos casos, el factor más importante es que la persona víctima pueda identificar la situación en la que se encuentra atrapada, donde carga con toda la responsabilidad y culpabilidad que el maltratador le ha inducido. Por lo tanto, tomar conciencia de que nos encontramos en un proceso de maltrato emocional es el primer paso para poder liberarnos.

Una vez que sepamos donde nos encontramos inmersos, recuperar a nuestros seres queridos y apoyarnos en ellos para que puedan facilitarnos la salida de esta situación contribuirá a que sigamos adelante. Poco a poco, con sus gestos de amor y cariño, pueden ir llenando algunos de los vacíos que en nuestro interior se han originado.

Además, buscar ayuda de un profesional especializado nos facilitará comenzar a reconstruir nuestra identidad y autoestimapara reparar todas esas heridas emocionales invisibles que habitan en nuestro interior. Así podremos volver a reencontrarnos con nosotros mismos.

Reparar las marcas del maltrato emocional en nuestra alma no será un proceso sencillo y rápido, sino más bien complejo y lento. Sin embargo, la satisfacción de volver a encontrarnos siempre merecerá la pena.

Por último, no olvidemos que cada uno de nosotros también podemos llegar a originar heridas en el alma de los demás cuando despreciamos, ignoramos o criticamos sin tener que llegar a situaciones de maltrato emocional. Las palabras y nuestros gestos son un arma de doble filo que hay que cuidar…

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El rechazo es la herida emocional más profunda

El rechazo es la herida emocional más profunda

Hay heridas que no se ven pero que pueden arraigarse profundamente en nuestra alma y convivir con nosotros el resto de nuestros días.

Son las heridas emocionales, las huellas de los problemas vividos en la infancia y que determinan en ocasiones como será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es la del rechazo porque quien la padece se siente rechazado en su interior, interpretando todo lo que sucede a su alrededor a través del filtro de su herida, sintiéndose rechazado en ocasiones aunque no lo sea.

Origen de la herida emocional del rechazo

Rechazar significa resistir, despreciar o denegar, lo que podemos traducir en “no querer” algo o a alguien.

Esta herida nace del rechazo de los padres hacia su hijo o en ocasiones, del sentirse rechazado por los progenitores, sin haber intención por parte de éstos.

Ante las primeras vivencias de rechazo se comenzará a crear una máscara para protegerse de este sentimiento tan desgarrador que va ligado a la infravaloración de uno mismo y que se caracteriza por una personalidad huidiza según las investigaciones llevadas a cabo por Lise Bourbeau. Así la primera reacción de la persona que se siente rechazada será huir por lo que no es raro que siendo niños se inventen un mundo imaginario.

En los casos de sobreprotección, más allá de la faceta superficial enmascarada de amor, el niño se percibirá como rechazado pues no es aceptado como es. El mensaje que le llega es que sus capacidades no son válidas y por eso tienen que protegerlo.

Cómo es la persona que tiene la herida del rechazo

A partir de las heridas emocionales sufridas en la infancia se conforma una parte de nuestra personalidad. Por ello, la persona que padece la herida del rechazo se caracteriza por infravalorarse y buscar la perfección a toda costa. Esta situación la llevará a una búsqueda constante del reconocimiento de los otros que le costará saciar.

Según Lisa Bourbeau, será con el progenitor del mismo sexo con el que más presente se hará esta herida y ante el que la búsqueda de amor y reconocimiento será más intensa, siendo muy sensible a cualquier comentario que proceda de él.

Las palabras “nada”, “inexistente” o “desaparecer” formarán parte su vocabulario habitual, confirmando la creencia y sensación del rechazo que tiene tan impregnada. De este modo, es normal que prefiera la soledad porque si recibe mucha atención habrá más posibilidades de ser despreciada. Si tiene que compartir experiencias con más gente, intentará pasar de puntillas, bajo el caparazón que se contruye, apenas sin hablar y si lo hace, tan solo será para infundirse valor a si misma.

Además, vive en una ambivalencia constante porque cuando es elegida no se lo cree y se rechaza a sí misma e incluso llega a sabotear la situación y cuando no lo es, se siente rechazada por los demás. Con el paso del tiempo, la persona que padece la herida del rechazo y no la sana, puede volverse rencorosa y llegar al odio, fruto del intenso sufrimiento vivido.

A mayor profundidad de la herida del rechazo, mayor probabilidad hay de ser rechazada o rechazar a los demás. 

Sanar la herida emocional de rechazo

El origen de cualquier herida emocional proviene de la incapacidad de perdonar aquello que nos hacemos o nos hacen los demás.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, mayor será el rechazo hacia si mismo o hacia los demás, el cual puede ocultarse tras la vergüenza. Además, habrá mayor tendencia a la huida, pero ésta tan solo es una máscara para protegerse del sufrimiento generado por esta herida.

La herida del rechazo se sana prestando especial atención a la autoestima, comenzando a valorarse y reconocerse por si mismo sin necesitar la aprobación de los demás. Para ello:

  • Un paso fundamental es aceptar la herida como parte de uno mismo para poder liberar todos los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento no podremos trabajar para sanarlo.

  • Una vez aceptada, el siguiente paso sería perdonar para liberarse del pasado. En primer lugar a nosotros mismos por el trato que nos damos y en segundo lugar a los demás, porque las personas que nos han herido probablemente también padezcan algún profundo dolor o una experiencia hiriente.

  • Comenzar a cuidarse con amor y priorizarse. Prestarnos atención y darnos el amor y el valor que merecemos es una necesidad emocional imprescindible para seguir creciendo.

Aunque no podemos borrar el sufrimiento vivido en el pasado, siempre podemos aliviar nuestras heridas y ayudar a que cicatricen para que su dolor desaparezca o al menos se alivie. Porque de acuerdo con lo que dijo Nelson Mandela de alguna manera somos capitanes de nuestra alma.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El Proyecto Sentido de nuestra vida, diferentes tipos de partos e hijos

Yo veo al niño que llora en cada paciente *Luigi Cancrini, psiquiatra.

luigi-cancrini78 años. Romano. Casado dos veces, 5 hijos y 4 nietas. Fui ministro con el PCI en la sombra. La política no debe ser una profesión, porque la distancia con la vida de la gente es enorme. Temo el populismo: delegar en otro tu suerte. Los humanos somos naturalmente buenos, los traumas nos vuelven malos.

No llores solo

Profesor de Psiquiatría y Psicoterapia de La Sapienza (Roma), fundó en los años setenta una de las escuelas de psicoterapia más importantes en Italia, el Centro de Estudios de Terapia Familiar y Relacional, que preside. Ha recibido importantes premios por su labor. Hace 20 años que vive consagrado a los niños maltratados y abandonados, convencido de que revertir su sensación de abandono es construir una sociedad mejor. Se trata de que nadie llore solo. Integrar es su palabra. Luchó y consiguió integrar a los enfermos psiquiátricos eliminando los manicomios; y por el derecho a curarse de los drogadictos, despenalizar las adicciones. Ha dado una conferencia en el Centro Internacional de Psicología Hestia Barcelona.

¿Cree que nacemos buenos?

Sí, lo creo. Lo natural es estar bien dispuesto para los otros. El hombre es naturalmente sociable, decía Marx.

…Y un lobo para el hombre, decía Hobbes.

Mi experiencia me ha convencido de que el humano se convierte en un lobo para los otros cuando tiene dificultades en su infancia.

Usted lo investiga desde los años setenta.

En esa década fundé el Centro de Estudios de Terapia Familiar y Relacional y desde hace veinte años dirijo el Centro de Ayuda al Niño Maltratado del Ayuntamiento de Roma.

¿Todo se remonta a la infancia?

El cuidado en la infancia es fundamental para su salud mental futura. No hay suficiente atención para los niños que sufren, y este es también un problema político.

¿El antisocial se hace en la infancia?

Sí, en la infancia se consolida el núcleo de patología que se transformará en trastorno de personalidad. La mayoría de los drogadictos sufren trastorno límite de personalidad, la causa de las adicciones es la infelicidad, el desequilibrio. Al niño que roba no se le pasa con la edad: si no se atiende en la infancia, será un ladrón.

¿Propone una atención psicoterapéutica pública y de calidad para la infancia?

Sí, porque si no se interviene durante la infancia tendremos muchos psicópatas, drogadictos, personas con trastorno alimentario y toda la muestra de patologías imaginables. Pero si conseguimos intervenir en la infancia, podemos cambiar el mundo.

Suena a utopía.

La política tiene que dar recursos y los profesionales tienen que aprender cómo tratar a estos niños. Las universidades no enseñan a trabajar con niños que sufren descuido y maltrato. Nuestro conocimiento científico es muy superior a lo que aplicamos, no ha llegado ni a la cultura ni a los servicios.

Los niños viven sometidos a imágenes de violencia, ¿cómo les afecta?

Las fábulas y los cuentos han sido siempre muy violentos. Blancanieves, La Cenicienta… hablan de maltrato. El niño está acostumbrado a que haya peligros, pero que se puedan superar siendo fuerte y contando con el amor de alguien.

¿Esa es la solución?, ¿el amor?

Sí, en las fábulas y en la vida. Yo veo al niño que llora en cada paciente. Hitler, Stalin y Franco eran niños que lloraban, todos con historias familiares terribles. El maltrato y el descuido de los niños producen monstruos muy dañinos si el niño es inteligente y tiene fuerza personal.

Esos dictadores ¿habrían tenido solución si los hubieran tratado de adultos?

Es difícil, pero una validación de salud mental antes de presentarse como presidente sería interesante.

Pese a todo, usted es optimista.

Mis primeros recuerdos son de bombardeos. He pasado miedo, pero he tenido unos padres que me han protegido con su afecto. Eso te ancla en la esperanza y la confianza en la vida. Te lleva a creer que el futuro puede ser mejor y que en gran medida depende de cómo lo hagas tú.

¿Eso es lo que pretende dar a los niños?

Sé que si hay inseguridad en la imagen que un niño tiene de su madre, en cómo la siente, hay un punto de ruptura en la persona.

¿Y es así en todas las culturas?

Sí, lo he constatado trabajando con familias de todo el mundo. Los vínculos son la trama de la vida: soy el resultado de mis vínculos. Si el vínculo familiar se rompe demasiado pronto, hay consecuencias: la herida que me produce es un condicionante de mi futuro.

Es frecuente.

Sí, pero no es necesario. Hay que poner mucha atención en los primeros años de vida. El problema no son las peleas de los padres (si no son violentas), se puede pelear y cuidar del hijo. El problema es el abandono y el maltrato.

¿Y si falta el padre?

La madre puede darle lo que necesita. Hay muchas combinaciones. Pero si el dolor es excesivo y lo afronta en solitario, es destructivo. Si el niño está conectado con otros y puede ponerle palabras, es una experiencia de crecimiento; y eso es algo que debemos aprender: compartir y aceptar el dolor como oportunidad de crecer.

¿Cómo conseguir que exprese su dolor?

Estando en silencio a su lado, esperando: tiempo y presencia.

Decir que todo se define de los 0 a los 3 años es una condena.

Hay que volver atrás en la experiencia de abandono cuanto antes mejor. La adolescencia, cuando esos problemas se manifiestan, es un buen momento, no es una condena, sólo es más difícil. Sería más inteligente intervenir antes.

Esa es su lucha.

El niño que ha sido abandonado tiene el sentimiento de no valer nada y hay que ayudarle a reconstruir su historia.

¿Cómo?

Es impresionante ver cómo quien pensaba que le habían abandonado puede cambiar su actitud frente a sí mismo y la vida cuando entiende que no podían cuidarle, que el hecho de que le confiaran a otros también es un acto de amor.

La oportunidad de otro punto de vista.

Es la imagen interna de su madre biológica lo que cambia, y eso cambia su armonía de vida. Yo lo he visto tantas veces… he visto cómo una reconstrucción clara, limpia, puede cambiar la organización psíquica de la persona.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Lo que no decimos enferma

Cómo detectar y frenar a un manipulador

manipuladorSon personas que a menudo se disfrazan de corderos pero que en realidad son lobos dispuestos a atacar donde más te duele con tal de lograr sus objetivos.

No dudan en pedirte que antepongas sus necesidades a las tuyas y ni siquiera se sienten agradecidos cuando lo haces. Los manipuladores juegan con tus emociones, generan un profundo sentimiento de culpa y una falta de confianza en tus capacidades, de manera que terminas siendo una pieza más dentro de su juego.

La manipulación psicológica implica ejercer una influencia a través de la distorsión mental y la explotación emocional, con la clara intención de tomar el poder o el control y obtener algunos beneficios o privilegios a expensas de la víctima. El manipulador es consciente de sus actos, actúa deliberadamente creando un desequilibrio de poder que le permite inclinar la balanza a su favor y explotar a la otra persona.

Cuando esta situación se repite a lo largo del tiempo, corres el riesgo de llevar una vida que no es la que deseas pues, sin darte cuenta, te has puesto a sus órdenes y has supeditado tus necesidades y deseos a los suyos.

¿Cómo actúa un manipulador?

En muchas ocasiones la persona manipuladora es alguien cercano, alguien que incluso estimamos, por lo que no siempre es fácil desvelar sus verdaderas intenciones. No obstante, lo cierto es que la mayoría de los manipuladores tienen un modus operandi similar, un patrón de comportamiento que se repite continuamente:

1. Son verdaderos especialistas en detectar tus debilidades. Todos tenemos puntos débiles, defectos o aspectos de los cuales no nos sentimos particularmente orgullosos o seguros, los manipuladores tienen una especie de sexto sentido para descubrir esas debilidades y usarlas a su favor.

2. Urden un plan para alcanzar sus intereses. Las personas manipuladoras no suelen tener muchos escrúpulos morales, una vez que detectan tu punto débil, lo usarán para manipularte. En su mente se activa un mecanismo maquiavélico para urdir el plan que te hará renunciar a tus necesidades y valores, anteponiendo los suyos. De esta forma, y prácticamente sin darte cuenta, caes en sus redes.

3. Para sentirse satisfechos, necesitan cada vez más. La manipulación es poder, y éste puede llegar a ser tan adictivo como cualquier droga. Por eso, una vez que el manipulador ha apresado a su víctima, la utiliza para lograr sus fines cada vez que puede, a menos que la persona ponga fin a esa explotación. Un manipulador no suele dejar libre a sus presas, sino que intenta exprimirlas al máximo pidiendo sacrificios cada vez mayores.

Los tipos de manipuladores

-La víctima. Se trata de un tipo de chantaje emocional muy común pero también muy difícil de detectar porque la persona asume el papel de víctima y te endilga el rol del verdugo. Para estas personas, los demás siempre tienen la culpa, ellos son pobres víctimas humilladas y maltratadas. Con este discurso, despiertan tu sentimiento de culpa y te manipulan.

-El dependiente. Este manipulador se coloca una máscara de persona débil e impotente, que depende de los demás. Sin embargo, detrás de esa apariencia de cordero realmente se esconde un lobo que manipula abiertamente los sentimientos enviando un mensaje muy claro: “no me debes defraudar”.

-El agresivo. Se trata de personas con mal carácter que pueden explotar en cualquier momento. Su estrategia de manipulación es muy sencilla: se encargan de demostrarte que son los más fuertes, de tal forma que tu personalidad se diluye pues sabes que cualquier paso en falso puede dar lugar a una pelea.

-El interpretador. Se trata de una persona que, a primera vista, parece estar de tu parte, pero utilizará continuamente tus palabras contra ti. Son expertos en manipular la información y ponerla a su favor, en encontrar intenciones ocultas en los mensajes y actos, así generan un sentimiento de culpa por algo que nunca has dicho o hecho.

-El sarcástico. Estos manipuladores no ponen sus cartas sobre la mesa sino que prefieren jugar a buen resguardo. Por eso sus técnicas son los comentarios sarcásticos, las críticas veladas y las humillaciones. De esta forma demuestran su superioridad, te denigran y logran manipularte a su antojo.

-El proyector. Estas personas creen que son perfectas y que los demás están llenos de defectos. Por tanto, cada vez que pueden, te hacen notar que te has equivocado o que no has cumplido con sus parámetros, generando así una gran inseguridad y falta de confianza que juega a su favor ya que ellos se erigen como buenos mentores o jueces supremos.

¿Cómo detener a un manipulador?

1. Conoce tus derechos fundamentales

El primer paso para hacerle frente a un manipulador es ser consciente de que tus derechos están siendo violados. Los debes defender, pero sin hacerle daño a los demás. Concientiza que:

– Tienes derecho a ser tratado con respeto.

– Tienes derecho de expresar tus sentimientos, opiniones y deseos.

– Tienes derecho a establecer tus propias prioridades.

– Tienes derecho a decir no sin sentirte culpable.

– Tienes derecho a protegerte ante una amenaza física, mental o emocional.

– Tienes derecho a crear una vida propia.

2. Mantén la distancia

Las personas manipuladoras a menudo se mueven entre los extremos. Es decir, tienen dos caras, pueden ser muy amables con algunos y extremadamente groseros con otros, pueden parecer indefensos y al instante siguiente, comportarse de manera agresiva. Si conoces a una persona así, lo mejor es mantener la distancia porque es probable que se trate de un manipulador.

En el caso de que ya hayas caído en sus redes, intenta minimizar el contacto. No se trata de huir pero no hay necesidad de exponerse innecesariamente a sus ataques.

3. Evita culparte

Una de las estrategias del manipulador consiste en despertar un sentimiento de culpa en su víctima. Sin embargo, si están vulnerando tus derechos, debes ser consciente de que la víctima eres tú y que no tienes porqué sentirte culpable. Si no llevas esta situación al plano emocional, el manipulador habrá perdido la batalla. Pregúntate:

¿Estoy siendo tratado con respeto?

¿Las expectativas y demandas de esa persona son razonables?

¿Se trata de una relación en la que solo uno da y el otro no entrega nada a cambio?

¿Me siento bien conmigo mismo en esa relación?

Tus respuestas te darán pistas importantes porque te permitirán evaluar si el “problema” en la relación eres tú o la otra persona.

4. Devuelve las preguntas

A veces, para desenmascarar a un manipulador es suficiente con hacerle unas cuantas preguntas, estas le indicarán que no eres una persona fácil de manipular y que conoces sus intenciones, aunque intente ocultarlas. Por ejemplo:

¿Te parece una petición razonable o justa?

Según tú, ¿qué tendría que responder?

¿Me lo estás pidiendo o solo me lo estás comentando?

Estas preguntas hacen que el manipulador se mire al espejo y pueda ver la verdadera naturaleza de su estratagema. Si esa persona tiene cierto grado de conciencia, probablemente retirará la demanda y dará marcha atrás.

5. Usa el tiempo a tu favor

Los manipuladores a menudo realizan demandas irracionales y presionan para obtener una respuesta inmediata porque saben que si reflexionas sobre ello, es probable que te niegues a cumplir sus deseos. Por eso, puedes usar el tiempo a tu favor, cuando te hagan una propuesta respóndeles: “Voy a pensar en ello”.

Luego, tómate el tiempo que necesites para evaluar los pros y los contras, con serenidad y sin sentirte presionado.

6. Di “no” con firmeza

Los manipuladores son expertos leyendo el lenguaje extraverbal así que si les das un “no” tibio o inseguro, lo notarán y volverán a la carga. Por tanto, cuando no puedas cumplir sus demandas, dilo claramente y sin titubear. No des demasiadas excusas porque te hará parecer indeciso y puede indicar que sientes culpa por la negativa. Simplemente di: “lo he pensado pero no lo voy a hacer”.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete