No le debes explicaciones a nadie, rinde cuentas contigo misma

No des explicaciones.A veces adoptamos el método judicial para con nosotros mismos. Somos los justicieros de nuestra mente, sometiéndola a continuo escrutinio y juicio, demandando explicaciones.

No contentos con eso, en la mayoría de las ocasiones brindamos la posibilidad de que sean otras personas las que nos evalúen o juzguen, con el riesgo de que sus opiniones o juicios sean totalmente desafortunados.

No debes buscar en el exterior explicaciones y respuestas que solo tú puedes darte, de forma íntima y sosegada. 

Quien hace más caso de lo que le dicen que le falta, se encuentra lejos de saber lo que necesita.

Lo cierto es que las almas puras y las mentes ocupadas no cuentan con tiempo ni ganas para meterse en la vida de nadie y las personas seguras de sí mismas no permiten que nadie lo haga.

Debes rendir cuentas contigo mismo/a pero no de una forma inquisidora, sino de una forma abierta y franca. Sólo cada uno de nosotros conocemos el porqué de cada una de nuestras acciones, decisiones, alegrías y sufrimiento. Están en el plano de lo subjetivo, de lo íntimo, de lo que sólo nosotros sabemos de nosotros mismos.

Nuestra vida, nuestras propias explicaciones

A veces nos decimos que otros en nuestra misma situación hubieran actuado de la misma forma, pero eso en realidad carece de fundamentación y de importancia. La comparación con el resto del mundo es inútil si lo que en realidad buscamos es la paz interior y no la aprobación social.

Lo que conduce al desarrollo emocional es buscar la paz con nosotros mismos, no la aprobación de los demás, tan cambiante y subjetiva como la nuestra.

Tenemos que intentar que nuestro corazón sirva de ayuda a la complicada tarea que tiene nuestra memoria de integrar emocionalmente lo que hemos vivido a lo largo de nuestra vida. Evitar buscar la coherencia en todo lo que hemos hecho, ponerle una etiqueta, para optar por descubrir si nuestras acciones revelan la búsqueda de una razón, un sentimiento, un anhelo o el deseo de evitar un fracaso, una crítica o el dolor.

A veces nuestra historia tiene múltiples interpretaciones e incógnitas, pero siempre cuenta con un denominador común: superar miedos, liberarnos de capas, nadar a contracorriente de nuestros traumas y fantasmas, buscar el amor, evitar la soledad.

Si la vida no es siempre coherente y justa, qué hacemos pidiéndole tantas explicaciones. Los demás tampoco lo son, así que solo nos vale nuestra propia reflexión. Las explicaciones tienen que surgir de mí si me sirven para explicar algo que siempre me ha perturbado. Mis propias preguntas con mis propias respuestas.

Rendir cuentas con uno mismo no es castigarse, es reconciliarse

Existe algo que casi todos albergamos: el recuerdo de una buena época, la huella de un triunfo que parecía imposible, una colección de días excitantes y llenos de sentido. Aunque muchos días nos dejen huérfanos de ilusión y de esperanza, todos tenemos buenos recuerdos y actuaciones que nos hacen sentirnos orgullosos de nosotros mismos.

Es prácticamente imposible que todo lo vivido por una persona haya sido negativo. A veces un simple paseo por la playa sintiéndote libre vale el sentido de una vida. Una pasión vivida en el pasado guarda el motivo más valioso por el que querer mejorar, progresar y evolucionar.

Reconciliarse con uno mismo es susurrarse bajito y a escondidas, sin que los demás sepan y puedan escucharte. Reconciliarse con uno mismo es saber cantarse uno mismo “las cuarenta”, sin que duela tanto que impida que algo nuevo y bueno nazca en ti. Porque no se nace sabiendo, sino que vivimos aprendiendo.

Saber volar es asentar los pies en el suelo y saber cómo tienes que mover tus alas para llegar alto.

Porque nadie sabe lo que quieres ni tampoco intuye lo que necesitas. Reconciliarse con uno mismo es mirar una foto de antaño, en la que todavía no sabías lo que esperaban los demás pero intuías lo que deseabas para ti mismo.

Sin filtros ni desengaños, reconciliarse con uno mismo es saber que lo que ansiaba tu mirada de niño son tus valores de hoy y por lo que seguirás luchando, pese a quien le pese y superando los desengaños.

A veces las decepciones, causadas por lo que no fuimos del todo antes, son el motor que nos guía para poder ser lo que siempre quisimos: alguien valiente que lucha por lo que quiere, que arriesga sin miedo a perder y con la certeza de que lo que apuesta no vale menos que lo que anhela.

Si las opiniones de los demás no te definen, no sigas otorgándoles más valor que tus propias acciones. No hay edad para partir de cero, ni tampoco un número de caídas reglamentarias que nos impidan seguir adelante. Da igual el tiempo que hayas estado dando rodeos, si al final has terminado por visualizar lo que quieres para ti. No rindas tantas cuentas frente a los demás y rinde más en lo que te apasiona. Tu vida y la de los que te quieren te lo terminarán agradeciendo.

  • Fuente: Cristina Roda Rivera (Psicóloga, Especialista Máster en Psicología clínica y social) lamenteesmaravillosa.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Para ser feliz debes aprender a ignorar a muchas personas

Anuncios

Cada órgano dañado responde a un sentimiento

Christian FlecheEntrevista a Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la Descodificación Biológica.

53 años. Nací en Arcachon y vivo en la Provenza. Casado, tres hijos. Licenciado en Enfermería. Me interesa la relación de persona a persona. Mi religión es vivir el momento presente y como Jung creo que la enfermedad es el esfuerzo de la naturaleza por curar el cuerpo.

¿El cuerpo es nuestra herramienta de curación?

Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observé que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.

Bueno, cada uno es cada cual…

Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?

Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos… Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?

Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.

Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.

Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?

Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.

El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?

Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?

Cuando encontramos la solución, esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. ¿Desde cuándo?, le pregunté. “La primera vez estaba sola con mis hijos” “Si estás con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?” “Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada”. Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.

Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños… todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?

NO, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?

Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?

No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: “No me respetan y me dejan de lado”. Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización…

¿Lo adecuado para estar sano?

Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine… Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.

Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: “Lo que tengo es miedo”, su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones“.

El agua de mar isotónica, nutriente y medicina

Agua de mar“El agua del mar se puede beber y además es un excelente nutriente, un antibiótico natural que puede curarnos del 90% de las enfermedades y un elemento básico para luchar contra el hambre en el mundo”.

Puede parecer una afirmación descabellada pero quizá lo descabellado sea que la humanidad viva de espaldas a un elemento tan beneficioso y común como el agua del mar.

Según los investigadores que hacen estas afirmaciones, algunos hechos nos pueden hacer reflexionar sobre la importancia del agua del mar:

NUESTRO MEDIO NATURAL

La ciencia nos dice que la vida en la tierra surgió del agua de mar y que nuestro cuerpo está compuesto de agua en un 70%. El agua de mar tiene prácticamente la misma composición que nuestro plasma corporal.

Por este motivo nuestra sangre, nuestras lágrimas, la orina, nuestras mucosidades… son saladas. La composición casi igual del plasma y del agua de mar convierte a esta última en el mejor restaurador de nuestro medio interno cuando éste se deteriora por las agresiones de agentes externos o internos. Supone la aportación de todos los nutrientes que necesita nuestro cuerpo.

MEDICINA NATURAL

El agua de mar es un antibiótico y bactericida. Elimina las bacterias nocivas respectando a las buenas, en contraposición a los antibióticos farmacéuticos que eliminan indiscriminadamente células beneficiosas y perjudiciales.

Según afirmaciones del premio Nobel en 1931, Otto Warbürg, nuestras enfermedades se desarrollan en  medios ácidos y pobres en oxígeno y, por lo tanto, “donde hay alcalinidad y oxígeno no puede haber enfermedad, ni cáncer. Si las zonas internas de nuestro medio interno tienen un pH alrededor de 5, el agua de mar lo tiene de 8.5, con lo cual, tomando agua de mar contribuimos a aumentar nuestra alcalinidad y, consecuentemente, dificultamos el desarrollo de los agentes patógenos.

NUTRIENTE

El agua de mar es un excelente nutriente. Todos los elementos esenciales para la constitución de los carbohidratos, las grasas y las proteínas, imprescindibles para la vida de los organismos, se encuentran en el agua de mar (hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, magnesio, manganeso, sodio, potasio, calcio, hierro, fósforo, flúor, sílice y yodo).

El agua de mar contiene todos los minerales de la tabla periódica de Mendelyev que permitirán la absorción de las vitaminas imprescindibles en los procesos enzimáticos de la célula.

DISPENSARIOS MARINOS

La principal línea de acción de los defensores de las propiedades del agua de mar son los denominados “dispensarios marinos”, centros de distribución de agua marina para la población. Poco a poco se van extendiendo en diferentes partes del mundo. Su idea es hacer llegar los beneficios del agua del mar a la población.

OASIS MARINOS: EL FIN DEL HAMBRE Y DE LA FALTA DE AGUA

El agua de mar puede tener una función crucial en la eliminación de la hambruna en el mundo. Se sabe que en la costa se desarrollan varias plantas resistentes a la salinidad del mar. Algunas de estas plantas, como la salicornia, están compuestas por proteínas en un 45%. Esto plantea la posibilidad de hacer cultivos (denominados “oasis de mar”) de este tipo de planta que supondrían una fuente de alimentación valiosísima para las zonas con problemas de pobreza con acceso al agua de mar.

Existe en este sentido un proyecto en el Senegal para hacer granjas que utilicen agua de mar. Además, los hogares más próximos a la costa dispondrán de agua de mar en su red de agua.

UN BIEN ABUNDANTE

El hecho que el 97,5% del agua de la Tierra es salada abre nuevas perspectivas que podrían minimizar la dependencia de la humanidad al escaso 0’5% de agua de ríos (el 2% restante está en los polos).

COMO TOMAR EL AGUA

El agua como nutriente se puede tomar de forma hipertónica (sin rebajar) o isotónica (rebajada en la proporción de tres cuartas partes de agua dulce y una cuarta parte de agua de mar).

En el primer caso hay que beberla  a pequeños sorbos mientras que si está rebajada, se tomará en pequeños vasos y de forma espaciada para evitar que la acumulación de sal en el intestino tenga un efecto laxante. Se recomienda la ingesta de una cantidad de un cuarto de litro al día de agua de mar, excepto si se tienen problemas renales o de hipertensión. Podemos obtener el agua del mar comprándola o bien recogiéndola nosotros mismos con la prevención ir a un sitio no contaminado (puertos, muelles, desembocaduras de ríos contaminados…).

RECUPERAR LA IDEA DE RENÉ QUINTON

Estos conocimientos se basan en la investigación del científico René Quinton. En las últimas décadas y años, varias personas como Laureano Domínguez, Paco Garcia Ondas, Ángel Gracia y Francisco Sánchez luchan por rescatar su legado y para extender el beneficio del agua del mar al máximo de gente posible.

Os facilitamos algunos enlaces para ampliar la información acerca de las propiedades del agua del mar, de René Quinton y de asociaciones que están recuperando su legado:

Aquamaris y OMDIMAR (Oasis y Dispensarios Marinos). Asociaciones que impulsa el uso del agua de mar en zonas de escasa producción de alimentos.
Proyecto de OMDIMAR para hacer un oasis marino en el Senegal
La dieta del delfín. Libro escrito por el Doctor Ángel Gracia que defiende que una buena salud se basa en la nutrición, el ejercicio y la mente y sitúa al agua del mar en un sitio central en la nutrición.
Como beber agua de mar. Libro ameno y práctico escrito por Mariano Arnal, gerente de Aquamaris.

*Si lo desea, pueden ver la publicación: “Dr. David Duarte, cirujano y homeópata, aclara el mito del agua

Hola, yo soy tu síntoma

Yo soy tu síntomaHola, tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, dolor de garganta, insuficiencia renal, diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue. Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti.

Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas.

A ver, dime algo: ¿Tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de “paz” impreso en la espalda? ¿No verdad?

Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser “sutil” y “suavecito” cuando debo darte el mensaje Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mi, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo.

Sólo te escucho decirme: Cállate“, “vete”, “te odio“, “maldita la hora en que apareciste”, y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.

¿Qué haces tú? Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con “quimioterapias”. Intentas día a día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma mágica yo me vaya de tu cuerpo.

Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.
Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…

¿Vas comprendiendo?
Para ti, yo el síntoma, soy “La Enfermedad.
Qué cosa más absurda. No confundas las cosas.
Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.
Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento. Y sólo para callarme.

Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma”

¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?

La enfermedad eres tú“, es tu estilo de vida“, son tus emociones contenidas, eso sí es la enfermedad. Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como “un golpazo a tu inteligencia”. Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.

Cuando yo, “el síntoma”, aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: ¿por qué apareció este síntoma en mi vida?, ¿qué querrá decirme? ¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora?. ¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?

Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al Doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo. Y entre más rápido hagas conciencia del porqué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.

Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección comoanalizador de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.

Por favor, déjame sin trabajo.
¿O piensas de verdad que yo disfruto lo que hago?
Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita. Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia como si yo fuera un trofeo.

Estoy harto de que digas:
“Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético”.
“Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar”.
“Siempre yo con mi migrañas“.
Me presumes como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. Cada vez que me presumes, realmente estás diciendo: “Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, mírenme, mírenme!”.

¡Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa.
Entre más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida!

Atte.
El síntoma.

  • Autor desconocido- Extraído de Psico Tesa
  • Fuente: El Despertar de la Conciencia (Facebook)

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones”

Dolor de riñones, problemas renales y sus causas emocionales

Escucha a tus riñonesLos riñones mantienen el equilibrio del medio interior limpiando la sangre de sustancias tóxicas y compensando las “entradas” en el medio interior por “salidas” (secreciones de orina). Participan también en el control de la presión arterial. En sentido figurado, ya que los riñones limpian el cuerpo de residuos, es como si limpiasen mi cuerpo de ideas negativas que le habitan.

Un mal funcionamiento de mis riñones denota una retención de mis viejos patrones emotivos o bien una retención de ciertas emociones negativas que sólo piden ser liberadas.

Se manifiestan frecuentemente por piedras en los riñones, también llamados cálculos renales. Constantemente estoy haciendo “cálculos” (renales) para saber lo que me pertenece o lo que corro el riesgo de perder. Quiero imponer mis límites y mis fronteras para no perder ni un centímetro. Los riñones también se conocen como “la sede del miedo. Cuando se debilitan o cuando están lastimados, puede existir un miedo que no quiero expresar o que incluso, quizás no pueda confesarme a mí–mismo. Mi discernimiento así está afectado. Por lo tanto tendré tendencia a vivir extremos, o bien me vuelvo muy autoritario, con una tendencia pronunciada para la crítica, o al revés, me vuelvo sumiso, indeciso, sintiéndome impotente y viviendo decepciones tras decepciones. La vida para mí es injusta”. Tendré dificultad en tomar decisiones. Si mis riñones dejan de filtrar sangre, es como si mi cuerpo quisiera guardar lo más tiempo posible este líquido para no perderlo o por miedo a carecer de él. Debo pues preguntarme cuál situación podría haber provocado un miedo asociado a un líquido (por ejemplo:, si ya tuve miedo de ahogarme, el líquido aquí sería el agua). Esto puede ser también el hecho de haber estado a punto de absorber un líquido tóxico. Los tubos colectores de los riñones estarán afectados si tengo la sensación de deber luchar para mi existencia.

Me siento privado de mis posesiones, abatido, después de un suceso que marca mi vida. Los problemas de riñones frecuentemente se producen después de un accidente o de una situación traumatizante en que tuve miedo de morir. Tengo la sensación de estar solo frente a “nada”, la nada. Tengo la sensación de haberlo perdido todo, que todo mi mundo se derrumba. Tengo miedo de ser incapaz de afrontar la vida. Los riñones simbolizan también la colaboración (ya que hay dos y que deben trabajar en estrecha colaboración). Debo preguntarme cómo es mi relación con mi pareja actualmente. ¿Le hago responsable de todos mis males? ¿Tengo tendencia a verter mis residuos sobre los demás y de envenenar su vida con mis “problemas”?

Si es el caso, mis riñones tendrán dificultad en funcionar e incluso podré tener insuficiencia renal. Entonces debo “colaborar” sin que tenga elección, a una máquina, el generador de hemodiálisis, que me ayudará a limpiar mi sangre. Debo volver a pensar todo mi sistema de relación con mi entorno. Es tiempo de que me asuma, que aprenda a descubrir mis verdaderas necesidades. Tomo la responsabilidad de mi vida y dejo de culpar a los demás. Soy capaz de asumir mis elecciones. Mi discernimiento será seguro y preciso. Colaboraré al 100% con la vida y entonces tendré necesidad de unos “riñones sólidos”.

Conflicto: Referencias. MIEDO A PERDER…

Los riñones son la sede de la convivencia y de la comunicación con el prójimo. Los dolores y afecciones de los riñones se presentan cuando hay problemas de convivencia, problemas de relación con nuestros semejantes.

Túbulos colectores: 1ª Etapa (Supervivencia).

Conflicto existencial: “conflicto de refugiados”, lo han perdido todo, conflicto de pérdida por bombardeo.

Parénquima (Necrosis): 3ª Etapa (Movimiento, Valoración).

Conflicto por agua o líquidos. Ejemplo: por haberse casi ahogado o por rotura de tuberías que provoca destrozos en la casa).

Úlcera carcinomatosa: 4ª Etapa (Relación).

No poder delimitar interiormente el territorio (parecido al conflicto de identidad).

Ejemplo: “No saber a que opinión adherirse”. No poder delimitar interiormente el territorio (parecido al conflicto de identidad).

Cómo órgano es el 3º nivel y los colectores son el 1º nivel (distinción de Hamer). Nosotros no lo hacemos así. Todo junto.

Emigrantes: Conflicto de arraigo + existencial (el territorio más íntimo, fuera de su elemento).

Glomérulo: (Es estructural) “¿Es bueno para mí o no es bueno para mí?”. “Tengo que elegir entre lo bueno y lo malo”.

Insuficiencia Renal Crónica (I.R.C.): Es una C.R.M. (Conversión repetitiva mínima).

¿Cuantas veces nos preguntamos si algo o alguien es bueno o malo para mí cada día?. ¿Es vital para mí preocuparme de esto?.

Liquidez = Dinero. La clave es familiar (real o simbólico).

Miedos existenciales: ¿Qué estoy haciendo aquí en la tierra?. ¿De qué sirvo?.

CÁLCULOS: Poner una pared ante algo. Alguien ocupa mi territorio y me es imposible marcarlo, delimitarlo. Me prohíbo algo.

Louise L. Hay:

Causa probable: Terrones de enfado no disuelto.

Nuevo modelo mental: Disuelvo con facilidad todos los problemas pasados.

Parénquima (Necrosis): Conflicto de derrumbamiento + líquido (sobretodo líquido). Rechazo = Ya no valgo nada.

Cáliz: Conflicto de marcaje de territorio distante. Proyecto de marcar un territorio futuro.

Litiasis, cálculo renal, suciedades, trombos (coágulos):

“No puedo estar en mi territorio (por ejemplo estar en casa de los suegros”. Concentración de la orina.

Retención de líquidos, cólico nefrítico: Conflicto de derrumbamiento.

Alcohólicos: “Recupero mis pautas” = Derrumbamiento. Recupero amor en mis lazos de sangre. Sensación de tener que luchar por mi existencia.

Conflicto de doble obligación (para papá y mamá): El riñón se encarga de escoger los desechos. Ejemplo: Mi padre quiere un niño y mi madre una niña. Tu identidad no está constituida a nivel de psicología. No puedes satisfacer a tus padres. Es lo que se llama identidad simbólica”.

El riñón el conflicto normalmente es por -Conversión repetitiva-

Problemas de dinero (liquidez), o real (agua, gasolina, leche).

-Necesidad de reconocimiento en la familia.

-Necesidad de elegir entre lo bueno y lo malo.

-Miedo existencial.

 Los colectores: estoy en peligro de muerte. Para unos será el dinero, para otros será existir (conflicto existencial).

Pérdida de referentes. Desmoronamiento de la existencia.

Cólico Nefrítico: poner un obstáculo para no perder el dinero.

Ejemplos:

-Señor que hacía un cólico cada vez que pagaba a su ex esposa, la mensualidad.

-Mujer que cuenta que a los 14 años su padre dice: me voy a separar de vuestra madre.

*Siento que todo se desmorona, el suelo se abre bajo mis pies.

Afectación a los canales colectores:

Mujer que cuenta su pérdida de referencias con la muerte de su padre. Enfermedad crónica del riñón. Mi padre lo era todo”.

-Cuando un adulto hace arenilla, la programación es infantil. Los niños siempre hacen arenilla, nunca piedra.

-Mujer con sobrepeso. Se siente todos los días en peligro, porque mi marido es muy violento verbalmente. Ella no sabe como hablarle ni que decirle.

Conflicto de colectores.

-Mujer con edemas enormes en las piernas. Su marido la engaña, ―ya no valgo nada, se fue con la secretaria. No me ocupo de misma. A nivel biológico la feminidad son las cartucheras.

ANURIA

La anuria es el paro de la producción de orina por los riñones. Si padezco anuria, puedo sentirme “desnudo” (nu–do) y sin protección frente a la vida, mi riesgo de pasar miedo aumenta más que de costumbre (riñón=sede del miedo) y tengo tendencia a agarrarme a mis viejas creencias. Además, la orina representa viejas emociones que han de eliminarse del cuerpo. Si me agarro a mis viejas posesiones, a mis creencias, a mis temores, a mis dudas o a mis manías [muy poderosas en el plano metafísico), manifiesto anuria, es decir la supresión de la secreción urinaria ( se dice comúnmente: los riñones están bloqueados). La angustia puede ser tan grande que es como si debiera “retenerme”, por temor a dejar ir mis emociones de pena que frecuentemente están representadas por el líquido que se tiene que dejar fluir. La intensidad de este paro (un paro completo significa la muerte) me dará una buena indicación sobre lo viejo que debo soltar para abrirme a nuevos pensamientos. Hago limpieza y me libero de cualquier emoción, relación que no me es benéfica, y las sustituyo por algo nuevo, positivo. Tengo confianza en la vida que se cuida de suministrarme todo lo que necesito.

CÁLCULOS RENALES O LITIASIS ORDINARIA

Los cálculos renales, también llamados piedras en el riñón, están vinculados con el riñón, sede del miedo. Es la formación de las piedras o cristales procedentes de cantidades abundantes de sal de ácido úrico, residuo hormonal del riñón. El ácido úrico representa viejas emociones por expulsar. El cálculo puede formarse en las diferentes partes del sistema urinario. Es una masa de energía solidificada, creada a partir de pensamientos, miedos, emociones y sentimientos agresivos sentidos hacía alguien o una situación. Aunque se formen los cálculos en los riñones, no se engendran en ellos. El riñón es un filtro de emociones de los residuos del cuerpo. La abundancia de sales de ácido úrico indica la abundancia de sentimientos agresivos solidificados porque estuvieron largo tiempo retenidos. “Vivo frustraciones y sentimientos agresivos en mis relaciones desde tanto tiempo que mi atención está únicamente fijada en ello. Una persona equilibrada tiene los “riñones sólidos”, pero diferentes rasgos de carácter pueden causar los cálculos: soy muy autoritario, incluso extremadamente, duro para conmigo mismo y los demás, decido y hago mis elecciones en “reacción”, me quedo seriamente enganchado al pasado, carezco de voluntad y confianza. Los cálculos renales implican a menudo un estiramiento interior entre mi voluntad y mis decisiones que llevan a un exceso de autoritarismo: sabiendo que soy débil y que tengo miedo, “movilizo” todas las fuerzas disponibles en un mismo lugar para cumplir ciertas tareas, y cuando el período de estrés ha pasado, esta concentración se endurece para formar los cálculos. Debo empezar por volver a encontrar cierta paz interior si quiero dejar de tener cálculos. Debería pensar menos en situaciones conflictivas y en ciertos problemas porque, siguiendo así, me impido ir hacia delante. Debo resolverlos definitivamente y ver el futuro con calma y flexibilidad. Es una cuestión de consciencia y actitud. 

NEFRITIS

El término nefritis designa de modo general el conjunto de enfermedades de los riñones. Sin embargo, se usa también este término para designar una inflamación de los riñones. Esto corresponde al miedo y grandes angustias frente a la vida. Son frustraciones o decepciones que no han sido canalizadas sino reprimidas en el fondo de mí. Me vuelvo exageradamente en reacción o sobreexcitado frente a algo que me preocupa y frente a lo cual puedo sentirme impotente, sin saber qué lección de vida he de sacar. Debo confiar en la vida.

*Una inflamación es una reacción local del organismo contra un agente patógeno, caracterizada por el color rojo, el calor, el dolor y la tumefacción (hinchazón). Es la expresión corporal de una inflamación interior. Estoy encendido y rabioso por algo o alguien, y esto se expresa en mi cuerpo. Debo preguntarme cuál aspecto de mi vida me está volviendo rojo de ira, “hirviendo”, y finalmente me llevará a vivir culpabilidad, si ésta aún no es la causa de la inflamación. Es importante mirar cuál parte del cuerpo está afectada para tener una información suplementaria sobre la causa de la inflamación. Es importante ir a comprobar si se ha vivido una dificultad sexual en el pasado, reprimida y no resuelta, o bien si viví un sentimiento de pérdida que no acepté y hacia el cual vivo mucha irritabilidad. Entonces será posible tomar consciencia de esta situación y tener una comprensión nueva y positiva de ésta.

NEFROPATÍAS. Louise L. Hay:

Causa probable: Sensación de ser como un niño que no logra hacer bien las cosas, un incapaz, un desastre. Confusión.

Nuevo modelo mental: Me amo y me apruebo. Me gusto. Soy totalmente capaz en todo momento.

  •  Fuentes: El Gran Diccionario de las dolencias y enfermedades de Jacques Martel (las causas de las dolencias y enfermedades relacionadas con los pensamientos, sentimientos y emociones)
  • Diccionario de Biodescodificación
  • Louise L. Hay

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Dolores de espalda, dorsales y lumbares, indican cargas emocionales

La Fibromialgia: causas emocionales

Fibromialgia-3ª Etapa (Movimiento/valoración).

Todos los enfermos fibromiálgicos sienten que la gente no les cree porque el dolor no se ve.

*Es un sufrimiento interior, es la enfermedad de las fibras familiares.

Fibras = vínculos familiares, los agarres familiares… mio= músculo.

La impotencia: “Tengo que someterme a la situación”.

Algia= Dolor psíquico que va a materializarse en dolor físico.

Conflicto:

La doble obligación, es un concepto que fue descubierto en Palo Alto.

Son personas que están siempre bloqueadas en las historias familiares.

Resentir:

“Me encuentro en un doble compromiso familiar”.

Fidelidad a la familia y ésta me molesta”.

Voy hacia la persona que quiero pero al mismo tiempo es mi verdugo.

“Me voy hacia mi mismo y no me doy derecho”.

Ejemplo:

Sra, que de niña era tan guapa, que la madre la machacaba, en tipo Freudiano, porque tenía miedo de que su padre se enamorara de ella, y donde sólo encontraba refugio y ternura era en los brazos de su abuelo. Cada vez que estaba con su abuelo se sentía amada, reconocida… Al principio se divertía como un juego con el abuelo pero veía como le cambiaba la cara al quedarse sola con él… se convertía en un loco…

―Voy hacia la persona que quiero, pero al mismo tiempo es mi verdugo.

Estoy obligada a ir hacia ella, pero cada vez que voy…¡Zaasss! me doy de bruces.

Esta es la―Doble obligación… Son las ataduras familiares, es muy duro salir de ahí… de cortar con la persona que te da el cariño.

¡Los tensores tiran de los dos lados!

El estrés de estar cogido entre dos informaciones contradictorias, se convierte en un estado de impotencia en las ataduras familiares, y esto hace mucho daño psíquico.

En la proporción del dolor físico, se acercará a la proporción del dolor psíquico.

LA CLAVE de la sanación está en que estas personas lo hagan todo en plena consciencia, pero no al mismo tiempo.

Al tiempo, hay que darse actos de placer a uno mismo… y empezar por disminuir ataduras familiares, las fibras familiares, las obligaciones familiares de responsabilidad.

Los 4 conflictos:

1.-El conflicto central es el de Dirección.

El Órgano al que afecta: las Suprarrenales.

2.-Desvalorización Estadio de sobre responsabilidad.

Me desvalorizo con respecto a la familia (sobretodo). Y con lo que hago o dejo de hacer.

 3.-Contacto impuesto… Tener que asumir, hacer o estar con una persona o situación determinada.

 4.- Miedo a la muerte… no a la muerte física, sino a mi identidad.

También, sentirse con falta de pertenecer a la familia, o que la familia no haga lo que tú quieres…

Son personas excesivamente serviciales y responsables.

Resentir:

1. “La dirección que estoy tomando en mi vida no me satisface, entonces… cuando alguien se pierde, lo mejor es quedarse quieto.

“Las ataduras familiares son la clave”

2. “La dirección que estoy tomando no me satisface”.

3. “Tengo la obligación de estar con… o hacer… y yo no quiero”.

4. “Es mi responsabilidad, debo ocuparme yo, “si no lo hago yo, nadie lo hará…” esta persona necesita el dinamismo de la familia… La familia real es una, pero la familia imaginaria también cuenta…

En el tercer estadio, en cada tejido la frase conflictual es diferente.

Es importante no solamente cambiar la emoción, sino encontrar nuevos valores.

*Si lo desea, puede leer la publicación: ¿Por qué la gente no se cura?

Causas emocionales de la depresión, la angustia y la ansiedad

deprimida“El corazón humano pide ayuda a gritos, el alma humana nos implora ser liberada, pero no escuchamos su llanto, porque ya no somos capaces ni de oír ni de comprender”(Khalil Gibran)

Los principales síntomas de la depresión son la pérdida de interés y de placer en las actividades habituales, un sentimiento de desesperación o de abatimiento asociado a la fatiga o a una disminución de energía, menor capacidad de concentración, indiferencia, desinterés, desánimo, repliegue sobre sí mismo y rumiación mental. Por lo general, el individuo que la padece no quiere pedir ayuda; prefiere que los demás sean quienes cambien. Duerme mal, incluso con la ayuda de somníferos. Habla poco y tiene tendencia a huir del mundo. Con frecuencia se confunde la depresión con el agotamiento.

La depresión es el medio que una persona utiliza para no sentir presión, sobre todo afectiva. No puede más; ha llegado a su límite. La persona con tendencias depresivas tiene conflictos pendientes de resolver con su progenitor del género contrario. Esto explica que muy a menudo ataque a su cónyuge, en quien establece la transferencia. Lo que esta persona hace sentir a su pareja es lo que hubiera querido hacerle a su padre o a su madre, pero se contuvo. Al rechazar ayuda, la persona depresiva continúa alimentando su rencor o su ira hacia ese padre o esa madre, y se hunde en su dolor. La gravedad del estado depresivo refleja la intensidad con la que se vivió la herida siendo niño. Las heridas pueden ser las siguientes: rechazo, abandono, humillación, traición o injusticia. Para ocasionar un desequilibrio mental tan grande como la depresión y la psicosis maníaco-depresiva, el dolor tuvo que ser vivido en aislamiento. Esta persona no tuvo con quien hablar en su infancia, alguien que escuchara sus preguntas y sus angustias. Tampoco aprendió a confiar en los demás, bloqueó sus deseos y se replegó finalmente sobre sí misma, mientras aumentaba su sentimiento de rencor o de ira.

En general, la persona depresiva no quiere ayudarse ni pedir ayuda, por lo que quienes la rodean son los que intentan resolver su problema. Si eres uno de ellos, te sugiero que seas muy firme con ella y le digas que nadie en el mundo puede sacarla adelante de manera definitiva, excepto ella misma. Lo más importante es que acepte que su estado depresivo le ocasionó el gran dolor que sufrió su SER en la infancia. Rechaza lo que ES. La herida más común es el rechazo o el miedo a ser rechazada. Esta persona debe admitir que aún cuando haya sido rechazada en la niñez, ello no quiere decir necesariamente que su padre o su madre no la quisieran. El padre que rechaza a su hijo seguramente fue rechazado cuando era niño y todavía se rechaza a sí mismo. Sentir compasión por ese padre y perdonarlo es el inicio del camino hacia la cura. Después, la etapa más importante es perdonarse a sí mismo por haber querido tanto a ese padre. A continuación, lo único que resta es expresarle a ese padre lo que sintió sin ninguna acusación de por medio. Es muy humano albergar rencor o ira cuando se es niño y se sufre intensamente el aislamiento. Por otro lado, sugiero que esta persona tome la decisión de reconocer su propio valor. Si le resulta difícil, puede pedir a quienes le conocen bien que le digan lo que ven en ella. Por otro lado, si la persona depresiva tiene ideas suicidas, sucede que alguna cosa en ella quiere morir para poder dejar lugar a lo nuevo. Confunde la parte de ella que quiere morir con ella misma.

La depresión implica una profunda tristeza interior, una acumulación de emociones inhibidas provocando un conflicto entre el cuerpo y la mente.

Esta enfermedad está conectada con un suceso señalado de mi vida. La depresión se traduce por desvalorización y culpabilidad que me corroen por dentro. Si soy depresivo, me siento miserable, menos que nada. Vivo en el pasado constantemente y tengo dificultad en salir de él. El presente y el porvenir no existen. Es importante efectuar un cambio ahora en mi modo de ver las cosas porque ya no es como antes. La depresión frecuentemente es una etapa decisiva en mi vida (por ejemplo: la adolescencia) porque me obliga a volver a cuestionarme. Quiero a toda costa tener una vida diferente. Estoy trastornado entre mis ideales (mis sueños) y lo real (lo que sucede), entre lo que soy y lo que quiero ser. Es un desequilibrio interior (quizás químico y hormonal) y mi individualidad es irreconocible. Me siento limitado en mi espacio y voy perdiendo despacio el sabor de vivir, la esencia de mi existencia. Me siento inútil. En otras palabras, la depresión tiene en su origen una situación que vivo frente a mi territorio, es decir lo que pertenece a mi espacio vital, sean personas (mis padres, mis hijos, mis amigos, etc.) animales (mi perro, mis peces, etc.) o cosas (mi trabajo, mi casa, mis muebles, etc.). El conflicto que vivo puede estar vinculado a un elemento de mi territorio que tengo miedo de perder: a una pelea que tiene lugar en mi territorio y que me molesta (por ejemplo: las peleas entre hermanos y hermanas). He aquí expresiones que revelan cómo me puedo sentir: “Me ahogas!”, “Me chupas el aire”; “Aire!”. A veces también, siento dificultad en delimitar o marcar mi espacio, mi territorio: ¿Qué es lo que me pertenece en exclusividad y qué es lo que pertenece a los demás? Las personas depresivas frecuentemente son permeables a su entorno. Siento todo lo que sucede alrededor de mí y esto incrementa mi sensibilidad, de aquí un sentimiento de limitación y la impresión de estar invadido por mi entorno. Así, abandono porque encuentro la carga demasiado pesada, ya no tengo el gusto de vivir y me siento culpable de ser lo que soy. Incluso puedo tener tendencia a la auto–destrucción.

También puedo tener “necesidad de atención” para ayudarme a valorarme; la depresión se vuelve en este momento, un medio inconsciente para manipular mi entorno”. La risa ya no forma parte de mi vida. Poco importa la razón, compruebo ahora la causa o las causas subyacentes de mi estado depresivo. ¿Viví yo una presión de joven? ¿Cuáles son los acontecimientos señalados vividos en mi infancia que hacen que mi vida parezca tan insignificante? ¿Es la pérdida de un ser amado, mi razón de vivir o la dirección de mi vida que ya no consigo ver? Huir de la realidad y de mis responsabilidades no sirve de nada (por ejemplo: suicidio) por más que esto parezca ser el camino más fácil. Es importante constatar las responsabilidades de mi vida porque necesitaré otra cosa que antidepresivos para hacer desaparecer la depresión: debo ir a la causa. A partir de ahora, comprendo que soy un ser único. Tengo valores interiores excepcionales. Puedo retomar el control de mí mismo y de mi vida. Tengo elección de “soltar o luchar. Tengo todo lo necesario para cambiar mi destino. Responsabilizándome adquiero más libertad y mis esfuerzos están recompensados.

En vez de poner mi atención en “todo lo que no va en mi vida”, tengo interés en dar las GRACIAS por lo que tengo. Debo asumir, hacer proyectos y aceptar que tengo todo el potencial para alcanzar todos los objetivos que me fijo. La alegría y la felicidad podrán entonces tomar aún mucho sitio en mi vida.

DEPRESIÓN Y MANÍA

Conflicto: Depresión (hemisferio derecho) = Conflicto frente al territorio. La pérdida de espacio o la imposibilidad de reproducirme, esto representa la muerte. Fase maníaca (hemisferio izquierdo) = Conflicto con la identidad (delirios de grandeza). Puede haber constelación entre las dos. Las peleas en mi territorio (como podrían ser peleas entre hermanos o en la oficina) por la necesidad de delimitar mi espacio, pueden llevar a un bio o psicoshock que traiga consigo la pérdida del incentivo de vivir. La depresión se vuelve una solución para manipular mi entorno: Huir de la realidad y de mis responsabilidades puede llevarme a pensar en el suicidio. Ejemplo: Un paciente que se quiere suicidar porque el hijo de la pareja con la que vive es un impresentable. Quiere que se vaya de casa y su padre no le quiere. Se deprime e intenta suicidarse. Vemos que es un conflicto de territorio, que no lo acepto y lo quiero cambiar, pretendiendo que cambien los otros. En la fase maníaca, la agresividad que se puede mostrar, puede ser hacia uno mismo (autoagresión) o hacia los demás. Esta puede ser debida a una pérdida de identidad o a una falta de reconocimiento del grupo. Todos ellos pueden ser vividos como una contrariedad en el territorio.

Sentido biológico: Mantener el territorio y el espacio.

LA ANGUSTIA

Está caracterizada por un estado de desorientación psíquica en la cual tengo el sentimiento de estar limitado y restringido en mi espacio y sobre todo ahogado en mis deseos. Siento mi espacio limitado por fronteras que, en realidad, no existen. “Estoy cogido” o “Me siento cogido en una trampa. Estoy de acuerdo con el hecho que la gente invade mi espacio psíquico y esto se manifiesta en mí por una especie de aprieto interior. Dejo entonces de lado mis necesidades personales para complacer primero a los demás para atraer el amor que necesito (aunque haya otros modos de hacerlo). El aprieto me lleva generalmente a ampliar mis emociones y mi emotividad general en detrimento de un equilibrio adecuado. Ya que vivo en la niebla, la confianza en mí se tambalea, la desesperación y la gana de ya no luchar más se instalan. ¿Cuál puede ser la situación en que me sentí apretado* cuando era joven de tal modo que reproduzco aún fielmente hoy este patrón de conducta? (*observemos que angustia y claustrofobia son sinónimos por la palabra aprieto). Es natural por mi cuerpo para colmar mis necesidades psíquicas fundamentales: la necesidad de aire para vivir y respirar, el espacio entre mí y las demás personas, la libertad de decidir y discernir lo que es bueno para mí. Si, a partir de ahora, contesto a mis esperas frente a la vida en primer lugar, hay muchas probabilidades para que deje las de los demás en su sitio: así, estoy más seguro de estar de acuerdo con ellos! Y sin violar su espacio porque debo recordar que si me siento ahogado, es porque ahogo consciente o inconscientemente a la gente a mi alrededor. Se manifiesta la angustia también como una espera inquieta y opresiva, aprensión de “algo que podría ocurrir”, con una tensión difusa, espantosa y generalmente sin nombre. Puede estar vinculada a una amenaza concreta angustiosa (tal como la muerte, catástrofe personal, sanción). Se trata más de un miedo, generalmente vinculado a nada que sea inmediatamente perceptible o se pueda expresar. Por esto las fuentes profundas de la angustia se encuentran frecuentemente en el niño que fui y se vinculan generalmente con el miedo al abandono, a perder el amor de un ser querido y al sufrimiento. Cuando me encuentro en una situación similar, la angustia vuelve a aflorar. Cada vez que uno de estos miedos reaparece o que se vive una situación imaginaria o realista, esto está captado por mi inconsciente como una señal de alarma: ¡Hay peligro! la angustia reaparece aún más fuerte. Cuando soy niño, la angustia se manifiesta frecuentemente por el miedo a la oscuridad y una tendencia a vivir una vida solitaria. A partir de ahora, uso de discernimiento, valor y confianza en la vida para respetarme y dejar ir a los demás a su espacio sin pesar, y borro de mi vida cualquier remordimiento. Así veré “más claro” y adelantaré en la vida con mucho más lucidez.

LA ANSIEDAD

La otra cara de la depresión. Depresión y ansiedad, distintas manifestaciones de la misma enfermedad. Pensamientos y creencias negativas. Se tiende a proyectar la mente en el futuro, lo que no nos permite vivir el presente. La preocupación y el sufrimiento psicológico, es un camino directo a la enfermedad. La fiebre de la prisa, aumenta la ansiedad.

*La ansiedad es un temor sin motivo. La persona que la padece vive en la dolorosa espera de un peligro impreciso e imprevisible.

La ansiedad tiene como efecto en la persona que la sufre el bloqueo de la capacidad de vivir el momento presente. Se preocupa sin cesar. Habla mucho de su pasado, de lo que aprendió, vivió, o de lo que le sucedió a otro. Esta persona tiene una imaginación fértil y pasa mucho tiempo imaginando cosas que ni siquiera es probable que ocurran. Se mantiene al acecho de señales que prueben que tiene razón para preocuparse.

Tan pronto como sientas que entras en una crisis de ansiedad, toma consciencia de que es tu imaginación la que toma el poder, la que te impide disfrutar el momento presente. Decídete a no tener que demostrar nada. Sé tú mismo, con tus errores y cualidades, como todo el mundo. Déjate ir ante lo desconocido, confiando en que tu intuición sabrá guiarte si le das la oportunidad. También puede resultarte benéfico confiar más en las personas que te rodean. Permíteles ayudarte a su manera.

  • Fuente: Diccionario de Biodescodificación
  • El Gran Diccionario de las dolencias y enfermedades de Jacques Martel

*Si lo desea, puede leer la publicación: “GRATIS Reto de Mindfulness: 4 vídeos explicativos y 7 audios guiados

Perdonar es sanar nuestras heridas

¡La Magia del Perdón!

La vida nos ha provocado a todos heridas por pérdidas: vivir es un riesgo y en ocasiones los demás o nosotros mismos actuamos de tal modo que acabamos por lastimarnos.

La única medicina que existe para curar nuestras heridas se llama “Perdón, pero no la venden en la farmacia. Para perdonar debemos decidir perdonar. Es un proceso, es una decisión, es una determinación que liberará nuestra energía.

Todos tenemos heridas: unas leves, otras más grandes, y a veces, unas que parecen incurables. Las heridas dejan cicatrices, para recordarnos cómo fue que nos lastimamos. Perdonar no es olvidar. Es bueno no olvidar cómo fue que nos hicimos daño, para no cometer de nuevo el mismo error.

Es distinto tener la cicatriz a estar rascando la herida hasta que se infecte. ¿Cuándo es el momento de desapegarse del dolor? Es una pregunta casi sin respuesta. A cada cual le llega su momento de decidir seguir adelante sin el peso del dolor. No hay un tiempo convencional, depende de muchos factores: cuál es la pérdida, quién la provocó, si fue mi responsabilidad o no, cómo era mi relación con el otro…

Se ha escrito mucho sobre las etapas del duelo. Podemos suponer que las personas tenemos ciclos muy parecidos para enfrentar el dolor. Primero lo negamos y queremos pensar que la pérdida no ha sucedido, pero la realidad se impone y la ausencia del otro nos confirma día a día que es cierto que ya no está.

Después solemos enojarnos: con quién nos lastimó, con quién se murió, con la enfermedad, o con nosotros mismos. Es mejor estar enojados que negar. La energía del enojo nos habla de vida. Pero no debemos quedarnos enojados demasiado tiempo. Hay quiénes se quedan estancados en alguna etapa y sus vidas dejan de funcionar.

 A veces, entra la etapa de negociación: hacemos propuestas, fantaseamos, creemos que es posible regresar el tiempo. El daño ya está hecho. Lo que dije, lo que no dije, lo que hice y lo que no hice, ya está! No hay “Y si hubiera…”, por favor, intenta no te quedarte en esa etapa de estar dándole vueltas y vueltas en la cabeza a lo que hubieras hecho diferente. Todo está ordenado.

Después de la etapa de negociación suele venir la de tristeza: depresión, nostalgia, apatía, melancolía, dolor y más dolor. A veces es una especie de homenaje al que se fue: para que sepas cuánto te quiero voy a estar triste el resto de mi vida. A veces es apego: me dejó el marido y no puedo pensar en otra cosa porque todo en mí dependía de ti. Perdí un trabajo y no puedo más que lamentarme por no estar ya en esa compañía maravillosa…

Es una decisión dejar de lamentarse. Es una decisión volver la mirada a lo que si tengo, a lo que sí permanece, a lo nuevo: a las posibilidades que se abren.

Hay que saber decir adiós. Perdonar para liberar toda la energía que se queda en el otro: sea la vida, una empresa o una persona. Recordemos que el perdón es un proceso, pero sobre todo una decisión. En esta etapa el enojo se ha vuelto sobre uno mismo.

Estamos enojados con nosotros mismos por haber permitido que nos lastimaran o por haber lastimado al otro.

Algunos de los obstáculos que nos hacen permanecer en ese estado depresivo, y no perdonar, son:

1. Conseguir la compasión de los otros.

2. Sentirme tranquilo porque la culpa fue del otro y yo soy muy  bueno.

3. Señalar lo malo del otro me hace sentir superior.

4. Yo no tengo que esforzarme más en la vida.

Es fundamental entender que sólo cuando me perdone y perdone a los demás, sanaré mi herida.

Sólo cuando perdone pasaré a la última etapa: la aceptación, que significa integrar el acontecimiento a mi vida, como parte de mi historia. Significa aprender la lección. Significa encontrar el sentido, o por lo menos creer que lo que sucedió tiene sentido. Significa decidirse a vivir de nuevo. Recordar que tenemos cerca personas que nos aman y que no tenemos el derecho a preocuparlas o agobiarlas con nuestro dolor, claro, después de un determinado tiempo.

Sí, la vida no es fácil. Sí, a veces vivimos situaciones extremadamente dolorosas. Sí, a veces sufrimos pérdidas irreparables, por causa de la naturaleza, por nuestra causa o por causa de otros.

La mejor opción es decidir recuperar los pedazos, aprender de la situación, volver a amar, volver a creer, volver a sonreír; perdonarnos y perdonar.

 ¡Vale la pena!

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La nueva Ciencia del perdón