Personas adictas al conflicto: perfiles en guerra con ellos mismos

Convivir con personas adictas al conflicto es como habitar en un territorio minado. No solo enrarecen el ambiente con su malestar y con esa ansiedad de quien sabe que basta un comentario, un gesto o una palabra para que salten sobre nosotros. Además, nos contagian esa tensión propia de quien no hace otra cosa que librar guerras internas.

Todos, conocemos o hemos coincidido en alguna ocasión con una personalidad claramente conflictiva. No hablamos del clásico buscador de problemas que puede estar ahora mismo en cualquier aula de un instituto de secundaria, intentado superar su adolescencia y crisis de identidad. Nos referimos a un perfil muy concreto que se caracteriza por un comportamiento orientado solo a desestabilizar, a romper el equilibrio familiar, a crear disputas entre vecinos, y auténticas batallas campales en cualquier escenario laboral.

Hablamos de una adicción, de una búsqueda casi compulsiva del conflicto. Así, más que tomarlo como algo anecdótico, autores tan relevantes como el Doctor Bill Eddy, mediador y creador del instituto para la resolución de conflictos, nos advierte de algo muy concreto. En nuestra cultura, este tipo de personalidad está presente en casi cualquier esfera. Debemos, por tanto, tomar conciencia de lo que hay tras ellas para manejarlas mejor.

“Algunas personas causan felicidad ahí donde caminan, otras la proporcionan cuando se van”Oscar Wilde-

Personas adictas al conflicto, la anatomía de la ira

Podríamos decir que la mejor estrategia para lidiar con las personas adictas al conflicto es evitarlas. Sin embargo, no todo en esta vida se soluciona saliendo por la puerta de atrás, poniendo distancia o borrando a alguien de nuestra lista de contactos. Como seres sociales estamos obligados a convivir y, aún más, también cabe la posibilidad de que seamos nosotros mismos una de esas personas. Alguien habituado a recurrir al conflicto cuando hay algo que no sabemos manejar.

Por otro lado, un aspecto que se encuentran en muchas ocasiones los trabajadores sociales, abogados, psicólogos o psiquiatras es a este tipo de personalidad. Porque las personas adictas al conflicto, lo creamos o no, están detrás de muchas demandas, denuncias, casos de violencia de género y disputas laborales. Es como vemos una realidad más que evidente, un comportamiento concreto donde hay alguien que busca proyectar su ira sobre los demás.

El Doctor Eddy estima que si un 15% de la población adulta presenta algún trastorno psicológico de los recogidos en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), y al menos un 10% de esta proporción evidencia lo que él ha llamado «personalidad de alto conflicto». Veamos qué rasgos y comportamientos retratarían este tipo de personalidad.

¿Cómo son las personas adictas al conflicto?

Algo que debemos tener claro cuando nos enfrentamos a una personalidad de alto conflicto es que el problema, la disputa o la reacción desmedida que hayan proyectado sobre nosotros no es real. El problema no está en nosotros, sino en ellos. En ese interior falto de equilibrio, de gestión emocional, de fortaleza psicológica.

Estas son sus características:

  • Su estilo de pensamiento es de todo o nada. Ellos/as no analizan, no son flexibles, no se toman ningún tiempo para sopesar una situación. Se limitan a generar un tipo de respuesta basada en la agresión o la crítica cuando algo no les gusta o no se ajusta a sus expectativas.

  • Baja eficacia en el control emocional. Algunas personas conflictivas sí tienen cierto control sobre sus emociones, pero lo hacen con una única finalidad: manipular emocionalmente a los demás. Otros, se limitan a volcar su ira y frustración sobre los demás hasta crear atmósferas muy desgastantes.

  • Desestabilizan entornos y personas. Las personas adictas a los conflictos son expertos en difundir rumores, en criticar, en desplegar conductas de dominación, de humillación, de ofensa continuada.

  • Nula resistencia a la frustración y buscadores de culpa. El adicto al conflicto no tolera que algo no salga o no sea como él o ella espera. No solo se frustra, sino que convierte esa frustración en rabia y busca culpables sobre quien proyectarla.

  • Sus pensamientos están siempre dominados por emociones negativas.

  • Presentan incapacidad para reflexionar sobre su propio comportamiento.

  • Dificultad para empatizar con los demás.

  • Evitan cualquier tipo responsabilidad por el problema o por buscar alguna solución.

La persona que no está en paz consigo misma, estará en guerra con el mundo entero” -Mahatma Gandhi-

¿Cómo manejar a las personas adictas al conflicto?

Habrá personas más conflictivas y personas con las que se pueda razonar un poco mejor. Ahora bien, en muchos casos estamos obligados a convivir con perfiles tan complejos como desgastantes, y es ahí donde es necesario tomar adecuadas medidas. Un primer aspecto que no debemos dejar de lado es el siguiente: evitemos tomar sus reacciones como algo estrictamente personal, en realidad este perfil está en conflicto consigo mismo.

Por tanto, y en la medida que sea posible, no nos desgatemos más dando explicaciones y discutiendo con alguien que no puede ni quiere atender a razones. No nos dejemos arrastrar por sus propias tormentas y limitémonos a identificarlas para desactivar el impacto que puedan tener en nosotros.

Asimismo, y ya desde un punto de vista clínico, es importante también hablar de cómo intervenir. El propio DSM está estudiando la posibilidad de incluir ya la personalidad de alto conflicto como un tipo de trastorno a considerar, de ahí que no debamos dejar de lado la importancia de recibir un tratamiento psicológico específico. De este modo, se podrían trabajar aspectos tan relevantes como el manejo emocional, el control y origen de la ira o cómo aprender a vincularse con los demás mediante la empatía y con comportamientos más respetuosos.

Concluiremos diciendo que nadie busca tener una personalidad conflictiva. Estableceremos con ellos ciertos límites, queda claro, pero hay que considerar también que muy a menudo tras esa incómoda fachada de «busca problemas» se abre un trasfondo de complejidades y heridas escondidas que demandan atención.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quiero dejar de ser destructivo

Dolor de caderas y su conflicto emocional

Las caderas llevan mi cuerpo en perfecto equilibrio y están ubicadas entre la pelvis y el fémur (hueso largo que se halla a lo largo del muslo y que forma su esqueleto). Mis caderas permiten a mis piernas moverse para hacer adelantar mi cuerpo hacía delante. Ellas determinan si voy hacía delante o no. Representan mis creencias de base frente a lo que son o a lo que deberían ser mis relaciones con el mundo. La pelvis y las caderas forman un conjunto, y representan así el hecho de lanzarme en la vida. Por lo tanto, las caderas representarán también mi nivel de determinación a progresar en la vida. Acepto avanzar con alegría y confianza en la vida, sabiendo que todo es experiencia para ayudarme a descubrir mis riquezas interiores.

Dolor de Cadera

La cadera es la articulación fundamental para mantenerse en pie y para caminar, asegurando la extremidad inferior de la pelvis. El dolor de esta zona del cuerpo se puede manifestar de dos maneras: por fractura y artritis. Veamos ambas:

Fractura de Cadera

Los huesos representan la estructura de las leyes y principios del mundo en el cual vivo. Cuando hay fractura, ésta es la indicación de que vivo actualmente un conflicto interior profundo. Puede estar en relación con rebelión o reacciones frente a la autoridad (de la cual no quiero obedecer). Esta fractura me señala que no puedo seguir así y que se impone un cambio. La localización de la fractura me informa en cuanto a la naturaleza de este conflicto. Si la fractura tuvo lugar en un accidente, hay que ver cuál es la culpabilidad que vivo con relación a esta situación.

Los huesos representan también el sostén, la estabilidad y una fractura puede ser un aviso de que he de separarme de mi pasado, dejarlo ir con flexibilidad para evitar un estrés inútil y pasar a otra etapa de mi evolución. Pregúntate: ¿Me condicionan mis normas hacía mí mismo o la sociedad al punto de que exija cierta perfección e incluso sea demasiado rígido? ¿Presté más atención en las actividades físicas en detrimento de los aspectos espirituales de mi vida? Para recobrar esta libertad interior, tomo consciencia de lo que me molesta. Acepto amarme suficientemente para expresar lo que siento. Encontrando otra vez mi libertad interior, recobro la libertad de mis movimientos.

Artritis de Cadera

En general, la artritis se manifiesta en personas que son duras consigo mismas, que no se conceden el derecho a detenerse o a hacer lo que les gusta, y además les resulta difícil pedir lo que necesitan. Prefieren que los demás las conozcan lo suficiente para ofrecerles lo que precisan. Cuando los demás no responden a sus expectativas, se decepcionan y sienten amargura y rencor. Incluso pueden abrigar deseos de venganza, aún cuando se sientan impotentes. Esto les hace experimentar una ira que reprimen muy bien. Poseen un sentido crítico interno muy fuerte.

Las personas que padecen artritis tienen un aspecto de docilidad, pero en realidad viven con una gran ira interna y rechazan profundamente este sentimiento. Al igual que la artritis, también las emociones nos paralizan, por lo que estas personas se beneficiarían si dejaran de acumularlas.

Conflicto Emocional

Conflicto arcaico de «Mantenerse en su posición». En persona joven: «Quiero luchar y no puedo, pero soy activo en la lucha». En persona mayor: «No puedo luchar y soporto la lucha pasivamente». La cadera cuenta 4 conflictos importantes: 1) De oposición. 2) De Vesícula Biliar ó energético. 3) De incesto simbólico. 4) De secreto familiar.

1) Conflicto de Oposición: Dos personas se oponen o se enfrentan. En condiciones de lucha adoptamos una posición para resistir en nuestro lugar que fuerza la cadera. Una oposición real sería: “Me opongo a alguien”, una oposición simbólica: “No tengo las mismas ideas políticas que…”. Una oposición activa sería: “Estoy aquí y lucho”. Una oposición pasiva: “No quiero ir allí, pero no puedo oponerme ni hacer otra cosa” o ”No puedo luchar”.

2) Vesícula Biliar: Conflicto energético. Cólera, ira y rabia reprimida. Rencor e injusticia dentro de un contexto de oposición.

3) Incesto Simbólico: Memorias de tocamientos, abusos, violaciones, etc., en la vida de la persona o en el Transgeneracional o Arbol Familiar. Y también relaciones de incesto directo con hermanos o familiares muy cercanos o simbólicos: “es como si fuese mi hermana, mi padre, mi madre, etc.”.

4) El Secreto Familiar: Algo que no se ha dicho nunca. Puede ser inconsciente pero seguir el secreto en el clan. Buscar en el transgeneracional ó Arbol Familiar. Conflicto de ser derribado por abajo como si hubiera sido un golpe definitivo. Conflicto de gran desvalorización sexual en el sentido de impotencia para tener hijos. Caderas estrechas: Memoria de incestos. Relación sexual en la que es imperioso que no salga ningún bebé. Caderas anchas: “Debo velar para que mi hijo no carezca de nada y tenga lo mejor a su disposición”.

Debes ser más flexible

La intensidad de tu dolor es una indicación del grado de tu actitud derrotista. Confía en ti, confía en los demás y ve, lánzate, avanza en tus decisiones. A medida que avances sabrás si tu decisión te conviene y qué hacer si cambias de idea. Debes vivir una experiencia nueva para verificar si lo que quieres en ese momento es benéfico para ti o no. Si piensas: «No va a salir bien», nunca sabrás si eso es lo que debes hacer.

En lugar de creer que no avanzas, sé más consciente de tus progresos. Si no lo crees, comprueba si los demás opinan lo mismo. Sé más flexible, es decir, acepta cambiar con confianza tu forma de pensar; ello te aligerará mucho. Recuerda: ¡En la vida no hay errores, sólo experiencias!

Toma de Consciencia

Es en las caderas que se inicia el movimiento de las piernas, o sea el andar. Las piernas sirven para avanzar libremente. Puedo retenerme de ir hacia delante. De aquí la indecisión para avanzar en la vida.

Por los problemas de las caderas, mi cuerpo me indica cierta rigidez: por lo tanto vivo inflexibilidad frente a una situación o a una persona. Esto puede proceder de una situación en la cual me he sentido traicionado por alguien o abandonado y esto me ha afectado tanto que vuelvo a plantearme mis relaciones con los demás. Además, tengo el gusto de establecer “nuevas reglas” para protegerme y evitar estar herido otra vez.

Puedo tener una inquietud por el porvenir: por lo tanto, siento angustia cuando debo tomar una decisión importante porque puedo tener la sensación que no voy a ninguna parte o que nunca llegaré a nada. Cuando me duelen mis caderas, mi cuerpo me manda un mensaje. Me ayuda a desarrollar mi consciencia para que adelante en la vida con confianza y seguridad y me enseña a ser más flexible en mi modo de tomar decisiones, asegurándome así un mejor futuro. Cuando hay un dolor, hay alguna culpabilidad.

Así es como un dolor en las caderas o caderas que no quieren moverse, pueden indicarme que bloqueo mi placer sexual por temor o culpabilidad. Incluso puedo vivir impotencia a nivel sexual como en mi capacidad en aceptarme tal como soy, con mis gustos, mis deseos, mis placeres. Estaré perturbado sexualmente y emotivamente, impidiendo así que mis caderas funcionen normalmente.

Esta impotencia también puede vivirse en el hecho que no me siento capaz o ya no me siento capaz de tomar mi lugar y de oponerme a alguien o algo. La solución al problema de las caderas estriba principalmente en tomar consciencia en que esta situación me obliga a reflexionar sobre los límites que me doy. Estoy en equilibrio y ando en la vida con confianza y serenidad. Agradezco a la vida por todo lo que me hace experimentar en cada instante. Aprendo a vivir en equilibrio con estas experiencias.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Causas emocionales de la artrosis, artritis y poliartritis

 

Bendición Náhuatl

*A mis padres los libero de sentir que conmigo no pudieron dármelo todo o que crean que han fallado. *Los amo y les agradezco que hayan sido instrumento de Dios para que Hoy esté aquí.

*Libero a mis hijos de la necesidad de engrandecer mi ego, de querer satisfacer los deseos o metas que yo no cumplí para mí o de que se sientan obligados a enorgullecerme. *Les pido que escriban su propia historia según sus deseos de experimentar y lo que alegre sus corazones.

*Libero a mi pareja de la obligación de complementarme. *Yo estoy completo/a. Nada me falta, todo está dentro de mí y *mi felicidad depende de mí*. Yo aprendo y evoluciono con cada una de mis relaciones y si hemos fallado, yo también he sido responsable de atraer esa situación.

*Libero a mis hermanos de toda culpa que sientan por mí, o por hacerles creer que me lastimaron, o si en algún momento los ofendí, los ignoré o los negué. En ningún momento mi intención ha sido la de vivir sus vidas, ni entorpecer sus experiencias, ni pensar que no podían hacerlo bien, ni creerme mejor que ustedes. Los amo. Estoy consciente ahora de que lo están haciendo lo mejor que pueden y confío plenamente en sus habilidades y fortalezas para labrarse (conseguir) la vida maravillosa que siempre han soñado para ustedes.

*A mis abuelos y ancestros que se fueron encontrando para que yo, hoy, aquí, respire vida en nombre de ellos, los libero de las culpas del pasado y de los deseos que no cumplieron.
Consciente de que todo lo que hicieron fue lo mejor que pudieron hacer para resolver cada una de las situaciones que enfrentaron, con los recursos que tuvieron y desde nivel de conciencia que tenían en ese momento.

Les honro con mi vida, haciendo de ella lo mejor que pueda para hacerla feliz, digna y próspera. Los amo y reconozco a todos y cada uno de ellos. 

*Me contemplo ante sus miradas, y les expreso mi gratitud y todo mi amor para que sepan que no oculto ni debo nada más que ser fiel a mí mismo/a y a mi propia existencia, de esa manera los honro.

Lo que aprendí de todos ustedes me hace ser quien soy y me permite transitar el camino de mi vida con sabiduría, consciente de que cumplo mi propio proyecto de vida, libre de lealtades familiares invisibles y visibles, libre de ataduras y creencias que puedan perturbar mi Salud, Alegría, mi Paz y Felicidad.

*Renuncio al Rol de Salvador/a y Redentor/a, de ser quien une o cumple expectativas ajenas. Aprendiendo a través y sólo a través del Amor /aceptación, permitiendo Ser a cada quien tal como quiere Ser y permitiéndome Ser quien verdaderamente Soy.

*Bendigo la esencia más expandida de mi Ser, la cual es Maravillosa, Espléndida y Notable (YO SOY), que a través de mi forma única de expresarme, y aunque alguien no pueda comprenderme. Yo solo me expreso como Soy, porque sólo yo he vivido y experimentado mi propia historia, porque me conozco, sé quien Soy, lo que siento, lo que hago y porqué lo hago.

*Me acepto, me respeto, me apruebo y me responsabilizo solo por mí, con amor/aceptación y comprensión.

*Honro la Divinidad en mí y en ti… Ahora quedamos libres para amarnos.

Les Amo. Les acepto en mi vida y experiencia de vida.
Gracias, Gracias, Gracias

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cartas de drenaje para soltar emociones” 

Causas emocionales de la ludopatía: adicción al juego

La ludopatía, llamada también ludomanía o jugador compulsivo, consiste en una incontrolable necesidad de jugar juegos de azar, afectando el comportamiento del jugador de forma negativa y no productiva. 

Se trata de una adicción al juego que es motivo de muchas peleas, discusiones, descuido del hogar, despilfarro del dinero, desatención personal y social (alimentación, relaciones familiares, sexo, salud, etc…), etcétera, provocando divorcios y otras consecuencias severas. Esta afección se ha relacionado con adicciones como el alcoholismo o drogadicción.

Un jugador compulsivo tiene todo su enfoque en el juego. Sin duda, la distracción es muy fuerte y, como toda adicción, incontrolable. Muchos pensarían que este impulso es una cuestión que implica meramente una necesidad de ganar dinero, pero parece que va más allá, es decir, que el jugador compulsivo juega muchas veces por el sólo placer de estar jugando, y no se es capaz de parar.

El jugador compulsivo es atrapado, entonces, por una actitud impulsiva e incontrolable para aceptar riesgos, pierde consciencia progresivamente de la realidad y comienza a actuar contra su propia razón y sentido común para obtener, constantemente y de forma ansiosa, el dinero para jugar, el cual escapa de sus manos rápidamente.

¿Por qué se padece está adicción?

Como toda adicción, lo más probable es que el jugador compulsivo experimente un dolor emocional severo, puede ser un dolor de rechazo, de no adaptación, de incomprensión, de falta de amor. Al resistirse muchas veces a buscar ayuda profesional o al no tener una orientación adecuada que le ayude a entender sus emociones, encontrará una forma de escaparse ya sea a través del alcohol, las drogas u otros placeres pasajeros como el juego compulsivo.

Las adicciones son formas en que el individuo trata de menguar un dolor emocional fuerte por medio de un supuesto placer. Un jugador compulsivo sin duda intenta atenuar y apartar su inconformidad, soledad, ira o rebeldía con estos momentos de distracción, en donde la carga de adrenalina sube tanto que en verdad hace “olvidarse” al jugador de todo lo demás. El descuido de su salud, de sus relaciones y demás sólo refleja la evasiva a su mismo dolor.

Sin embargo, es inútil apartar el dolor por este alejamiento sino que se engrandece, por lo que en el jugador va aumentando la necesidad de jugar y jugar y jugar. Es por eso que en muchos casos esta adicción va acompañada también de alcohol, de drogas, sexo y todas las evasivas posibles. Los estados emocionales del afectado tienden a ser indiscutiblemente depresivos, y esto lo expresan de muchas formas, con rebeldía, mal carácter, se sienten afectados o víctimas constantemente por lo que les rodean y agreden o se agreden a si mismos, llegando en muchos casos a la violencia. Estos comportamientos los hace ir cayendo cada vez más en un estado de soledad o aislamiento que los hace necesitar más de estímulos externos para aislar su dolor.

Síntomas:

• Sentir ansiedad o desesperación de conseguir más dinero para jugar.
• Necesidad de apostar cantidades cada vez más grandes de dinero.
• Sensación de soledad, frustración y/o dolor después de jugar.
• Haber intentado jugar menos muchas veces, sin conseguirlo.
• Mentir sobre la cantidad de tiempo o dinero gastada en el juego.
• Cometer acciones no legales para conseguir dinero para el juego. 
• Desatención y/o pérdida del trabajo, relaciones, estudios debido al juego.

¿Qué se puede hacer?

Las causas que llevan a una persona a esta adicción pueden venir desde mucho tiempo atrás: en especial, la falta de cultura emocional para que el individuo vaya entendiendo y madurando los sentimientos de frustración, dolor, depresión y todas esas experiencias en la vida que pueden resultarle intolerantes y que más tarde le condicionan a escaparse de lo que siente.
Lo ideal es consultar con un profesional en el caso y llevar al afectado directamente con él. Sin embargo, la posible resistencia de la persona a ser ayudada resulta muchas veces un gran impedimento. En este caso es importante que las personas que rodean al jugador compulsivo eviten sentirse culpables, decaídas o desesperadas por el comportamiento de éste. En realidad estas actitudes no ayudan en nada y lo único que harán es aumentar un ambiente de tensión y depresión. Lo mejor es no permitir que uno hunda a todos.

Sin embargo, cuando hay disposición del afectado a ayudarse, se puede no sólo buscar ayuda profesional, sino seguir estos consejos a medida que sean posibles.

Si tú eres un jugador compulsivo y ya no quieres serlo, puedes seguir estos consejos:

1. Debes de estar muy consciente de tu situación y no negarla ni rechazarla, sino admitirla. No la veas como algo malo o reprobado, y no te castigues por jugar sin control. Admite lo que haces, simplemente.

2. Haz el esfuerzo por realizar una actividad física al menos una hora al día, corre, ve al gimnasio, nada y anda en bici, lo que sea, aunque después te vayas a jugar. Díte a ti mismo: no iré a jugar si no cumplo con esta sesión de ejercicio. Esto, además de oxigenar tu cerebro y vigorizarlo, te ayudará a ir educando tu mente. 

3. Busca lecturas que te hagan comprender mejor lo que sientes y que te hagan profundizar más acerca de todos los talentos que tienes.

4. Busca alguna clase de música, de baile, de algún otro idioma o de alguna actividad que te distraiga, te guste y te mantenga ocupado creativamente. Al principio quizá no sientas muchas ganas, hay que hacer mucho esfuerzo para vencer una adicción, cierto, pero al comenzar a relacionarte en un nuevo ambiente poco a poco irá cambiando tu perspectiva emocional. No te decimos que nunca más juegues, porque el jugar es algo muy interesante y la emoción de ganar también. Pero recuerda que el juego se acaba donde empieza la dependencia…

5. Hay muchas terapias alternativas que te pueden ayudar y apoyar, como las Flores de Bach, el reiki, la fitoterapia y la bioenergética. La medicina natural es ideal para ayudarte no solo a sentirte mejor y bajar tu ansiedad, estrés, e impulsividad, sino a entender y madurar tu energía emocional, la cual está íntimamente relacionada con la adicción al juego.

“Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto: alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o a una persona, usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor” (Eckhart Tolle)

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El inconsciente nos dirige, nos manipula y nos somete

Dejar de hablar a alguien como castigo

El silencio a veces cumple la función de castigo. Dejar de hablar a alguien es una salida a la que muchas personas acuden para “expresar” su enojo, su inconformidad o sus reproches.

¿Cómo de eficaz es este método para superar un problema o lograr que alguien cambie? ¿Qué significa la decisión de evitar las palabras cuando hay un rencor que arde?

Establecer un diálogo con alguien no es fácil, en especial si hay un conflicto que no parece tener vías de solución. Pero si en lugar de abordar el tema directamente lo que se hace es dejar de hablar al otro, lo único que se logra es introducir una tensión adicional. A la disputa no resuelta se suma un limbo que puede llegar a ser una verdadera incubadora de veneno.

“Habla para que yo te conozca” -Sócrates-

Muchos, sin embargo, en el fondo no tienen interés en resolver el conflicto mediante el diálogo. Lo que desean es que el otro se someta a su propio punto de vista. Entonces utilizan el silencio como castigo, para que el otro se doblegue. Finalmente se trata de una actitud infantil y lo peor es que no resuelve nada. Eso sí, proporciona una gratificación egoísta.

LAS RAZONES PARA CASTIGAR CON EL SILENCIO

Hay todo tipo de argumentos para defender la idea de que dejar de hablar a alguien es válido. En el fondo, lo que se busca es castigo. Que entienda que hay un reproche en esa ausencia de palabras. Pero, ¿por qué no decirlo, sino tramitarlo a través del silencio?

Estas son las principales razones que esgrimen aquellos que optan por esta medida:

  • Es mejor dejar de hablar a una persona que participar de una discusión en la que se intercambien insultos.

  • Esa persona no me escucha. Por más que le pido que cambie, no me hace caso. Entonces, es mejor no decir nada porque, ¿para qué?

  • Tiene que disculparse conmigo por lo que me hizo (o me dijo, o no hizo, o no dijo). Hasta que no lo haga, voy a dejar de hablar.

  • Para qué hablar si siempre llegamos al mismo punto. Mejor dejar de hablar para ver si entiende que no voy a ceder.

En todos los casos se afirma que el silencio es la mejor opción para tramitar el conflicto. Por una razón u otra, la palabra se ha mostrado ineficaz. Se acude entonces a la decisión de dejar de hablar a alguien para que esto sea asumido como un castigo y, en consecuencia, el otro reconsidere su actitud.

DEJAR DE HABLAR A ALGUIEN ES AGRESIVO

Un silencio puede tener multitud de significados. Algunos de ellos son realmente violentos. Dejar de hablar a alguien es asumir una actitud pasivo-agresiva. Esto quiere decir que se está violentando al otro, pero de manera implícita. La mayoría de las veces este tipo de actitudes son tanto o más nocivas que la agresión directa, y lo son porque el silencio se convierte en un vacío que es susceptible de cualquier tipo de interpretación.

Para quien deja de hablar a alguien hay razones claras. También hay una expectativa clara frente a lo que esta situación debe traer como desenlace. Pero, a quienes acuden a estos recursos habría que preguntarles: ¿estás seguro de que el otro comprende realmente el significado de tu silencio? ¿Jurarías que la mejor manera de lograr que cambie, o haga lo que tú quieres que haga, es atacándolo con la falta de diálogo?

El silencio alarga distancias. Y la distancia no suele ser un buen aliado para la comprensión o para restaurar lazos rotos o dañados. Por el contrario, contribuye a ahondar las diferencias.

Por otro lado, dejar de hablar a alguien puede funcionar momentáneamente. Se impone el castigo y el otro reacciona: vuelve para disculparse, prometerte cambios o hacer lo que tú quieres. Sin embargo, a largo plazo también termina incubando pequeños rencores que pueden crecer. El silencio rara vez resuelve el conflicto de fondo o da paso a su resolución, solo lo encubre.

LAS SANAS FUNCIONES DEL SILENCIO

Es cierto que a veces es mejor callar. Cuando estamos muy exaltados, por ejemplo. La ira hace que exageremos y nos preocupemos más por herir al otro que por expresar realmente lo que pensamos o sentimos. En esas condiciones nada mejor que dejar de hablar mientras recuperamos la compostura. Bajo esas circunstancias, se trata de una decisión inteligente.

En cambio, dejar de hablar para castigar o propiciar que otra persona “se rinda” como hemos dicho es raro que traiga buenos resultados.

A veces nos enfrentamos al reto de expresar nuestra ira o nuestro enfado, pero sin herir al otro. La salida no está en dejar de hablar, sino en buscar y encontrar los medios para tender puentes hacia la comprensión. La ausencia de palabras puede hacer que el otro ceda, lo que no significa que el conflicto desaparezca. Por otro lado, también puede pasar que el otro no lo haga y que lo que en un principio era un copo de nieve se trasforme en una bola.

Quizás lo necesario sea buscar mejores condiciones para conversar. También una forma diferente de expresar nuestra inconformidad. Cambiar el espacio rutinario por otro más cálido y amable a veces contribuye a que la comunicación se renueve.

Hablar desde el corazón, siempre remitiéndote a lo que tú sientes y no lo a lo que supones que siente el otro es una fórmula que no suele fallar. Inténtalo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Lo que no decimos enferma

Personas que no aportan nada ¿Cuándo dejarlas marchar?

“Cuando el amor aprieta, es que no es de tu talla”

Esta frase, que leí en algún lugar, se me ha quedado impresa porque recurre a un símil particularmente esclarecedor. Cuando vamos a la tienda y nos probamos un par de zapatos o un vestido, si nos queda pequeño, pedimos una talla mayor, nos damos cuenta inmediatamente de que no está hecho a nuestra medida y debemos cambiar. Sin embargo, lo que resolvemos en cuestión de segundos en una tienda puede llevarnos años cuando se trata de las relaciones interpersonales. Y es que normalmente nos aferramos a las personas y a las experiencias que hemos vivido con ellas, aunque nos hagan daño o ya no nos aporten nada gratificante.

A veces nos resistimos a aceptar que hay relaciones que están heridas de muerte y prolongar su agonía solo implica hacerse daño innecesariamente, es como hurgar en la herida para provocar más dolor. Cuando una persona no nos aporta nada, lo mejor es dejarla marchar. De esta forma ambos podremos pasar página con mayor rapidez y mirar al futuro.

Las señales que indican que una relación ha llegado a su fin

-Los intereses han cambiado. A veces conocemos a personas en determinadas etapas de nuestra vida, personas con las cuales conectamos inmediatamente pues descubrimos gustos e intereses comunes. Sin embargo, con el paso del tiempo todos cambiamos y no es difícil que desarrollemos intereses distintos que nos alejen. Cuando sentimos que nada es lo mismo, ha llegado el momento de replantearnos el sentido de la relación, sobre todo si la otra parte ya ha decidido que la separación es el mejor camino.

-Los acuerdos son una misión imposible. Hay relaciones en las que cada una de las partes quieren cosas diferentes por lo que llegar a un acuerdo es casi imposible. En estos casos lo usual es que las discusiones sienten casa, se convierten en pan cotidiano y terminan afectando el equilibrio psicológico de todos los implicados. Cuando en vez de disfrutar del tiempo que pasamos con el otro, lo empleamos en discutir, ha llegado la hora de dejar ir esa relación pues aporta más cosas negativas que positivas.

-La confianza se ha esfumado. En cualquier tipo de relación, ya sea de pareja o de amistad, la confianza y la sinceridad son pilares fundamentales. Cuando se deja de confiar en el otro se comienza a desarrollar una relación basada en las dudas, la incertidumbre y el recelo. Este tipo de relación no es beneficiosa para nadie y, a la larga, si la confianza no se recupera, solo provocará dolor ya que es probable que ambas partes se hagan daño.

-El peso de la relación recae sobre una persona. Cuando sientes que eres el único que lucha para que la relación funcione, que llevas todos los problemas sobre tu espalda porque la otra persona no pone de su parte, ha llegado el momento de poner punto final. Una relación solo es satisfactoria cuando ambas partes están comprometidas y dispuestas a cambiar o a trabajar para solucionar las dificultades. Si solo una persona arrastra con el peso de los problemas, es porque el otro ha perdido el interés y eso significa que no tiene sentido seguir luchando por algo que ya no existe.

¿Por qué nos aferramos a este tipo de relaciones?

-Nostalgia. En muchas ocasiones nos aferramos a una relación simplemente porque hemos vivido buenos momentos y, cuando los recordamos, nos invade la nostalgia, un sentimiento que nos da la falsa sensación de seguridad. Simplemente preferimos mantenernos atados al pasado en vez de mirar al futuro.

-Miedo. Dejar ir a una persona que ha estado a nuestro lado durante mucho tiempo puede ser aterrador por lo que en ocasiones preferimos a “un malo conocido que a un bueno por conocer”. La creencia de que el futuro es incierto o de que no encontraremos a otra persona nos genera tal desasosiego que preferimos mantener el estado actual de las cosas.

-Hábito. Las relaciones que se han mantenido durante años han ido construyendo a su alrededor una serie de hábitos que han echado raíces. Abandonar estas costumbres y apostar por el cambio puede dar pereza y por eso, a veces preferimos quedarnos en nuestra zona de confort, al lado de una persona que en realidad ya no nos aporta nada.

-Esperanza. Detrás de la esperanza casi siempre se encuentra el amor, muchas personas se aferran a relaciones heridas de muerte simplemente porque tienen la esperanza de que el otro cambie. Sin embargo, recuerda que tampoco se le pueden pedir peras al olmo.

Dejar ir: Un proceso liberador

Cuando en una relación se llega al punto en el cual ésta no nos reporta prácticamente nada positivo sino que se ha convertido en una carga de tensión, negatividad y problemas, lo mejor es dejar que esa persona se marche.

Al contrario de lo que muchos piensan, cuando ponemos ese dejar ir en la balanza, no suele ser doloroso sino liberador. Después de meses de discusiones, desencanto y estrés, poner punto final es un alivio. Por supuesto, eso no significa que sea sencillo y mucho menos fácil pero en muchas ocasiones es la única solución para poder continuar adelante.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Sentir distancia es algo más que estar lejos

Beneficios de beber agua de limón en ayunas

El limón es ampliamente conocido por sus beneficios para la salud. Es rico en magnesio, fibras, enzimas, potasio, calcio, antioxidantes, hierro, propiedades antibacterianas calcio y vitaminas C y B. Por otra parte, es conocido por su ayuda para la pérdida de peso, así como por ser antiviral y su estimulación al sistema inmune. No lo dudes y empieza el día con un vaso de agua de limón caliente. Esta simple rutina hará maravillas para su salud.

¿Cómo se prepara?

Todo lo que necesitas hacer es exprimir ½ limón fresco en un vaso de agua tibia. Se recomienda el uso de limón orgánico, no el embotellado. Bebe el agua de inmediato. Esto debe ser lo primero que haces en la mañana, antes de comer y entrenar.

Beneficios de beber el agua de limón:

Limpia el sistema y es un diurético: Siendo un ácido antiséptico, el jugo de limón tiene la capacidad de limpiar todo el sistema, el lavado de todos los productos químicos y toxinas dañinos. A medida que aumenta la micción para eliminar todas las toxinas, ayuda a la evacuación intestinal normal. Además, el agua de limón ayuda en el aumento de la producción de enzimas que estimulan la función de desintoxicación del hígado.

Limpia la piel: Según muchos estudios, el limón contiene antioxidantes que ayudan a compensar las células muertas de la piel. También cura los defectos y combate cualquier radical libre que podría dañar la piel. Por último, ayuda en la lucha contra las bacterias que causan el acné, revitaliza la piel dañada, retrasa el proceso de envejecimiento y conduce a una piel joven y más brillante.

Estimula el sistema inmunológico: Es un hecho bien conocido que el limón es una de las mejores fuentes de vitamina C. Como resultado, aumenta la resistencia del sistema inmune a las enfermedades y ayuda en la lucha contra los resfriados comunes. Es rico en potasio, un mineral que ayuda a controlar los niveles de presión arterial. Gracias a su alto contenido de vitamina C o contenido de ácido ascórbico, proporciona propiedades anti-inflamatorias. Esto es realmente importante ya que ayuda en el tratamiento de diversos problemas respiratorios y reduce los ataques de asma. Además de todo esto, el limón contiene saponina, un fitoquímico que actúa como agente antimicrobiano potente y que ayuda en la prevención de resfriados y gripe.

Aumenta el poder cerebral: Como se mencionó anteriormente, el limón es rico en magnesio y potasio, por lo que es un gran ingrediente para el cerebro y el sistema nervioso. Además, puede aumentar el nivel de energía y mejorar su estado de ánimo, ya que combate el estrés y la depresión. Te ayuda a concentrarte y enfocar mejor y es la razón por la cual se recomienda a los estudiantes y las personas con trabajo estresante consumir agua de limón.

Promueve una mejor digestión: El jugo de limón produce ácido cítrico que es bueno para todo el sistema digestivo y ayuda con calambres y dolor de estómago. Según muchos estudios, el agua de limón mejora la absorción de hidróxido de aluminio, un ingrediente activo antiácido que luego ayuda a controlar el nivel de ácido en el estómago. Finalmente, el agua de limón limpia el hígado y, al hacerlo, promueve más la producción de bilis. La bilis es un ácido que es esencial para una buena digestión. Siendo un ácido antiséptico, el limón ayuda a limpiar y eliminar las toxinas en el tracto digestivo. Por último, alivia los problemas de indigestión, tales como eructos, distensión abdominal y ardor de estómago.

Hidrata tu sistema linfático: El sistema linfático tiene un papel muy importante en el sistema inmunológico de nuestro cuerpo. Si el cuerpo se deshidrata, se dará cuenta de los síntomas de pesadez, cansancio y una baja en el sistema inmunológico, lo que lleva a la presión baja / alta de la sangre, estreñimiento, estrés, bajos niveles de energía, desenfoque y mal sueño. Beber agua de limón compensa, hidrata y reemplaza los líquidos perdidos en el cuerpo, lo que lleva a la prevención de las condiciones antes mencionadas.

Agente Anti-cancerígeno: En primer lugar, los limones son ricos en antioxidantes que retrasan el proceso de envejecimiento, por lo tanto reduce el riesgo de células cancerosas. Por otra parte, es un buen neutralizador de ácidos que impide ambiente ácido, aquel en el que las células cancerosas crecen y se multiplican.

Promueve la curación: Como se mencionó anteriormente, el agua de limón tiene la capacidad de curar cicatrices y manchas. Además de eso, ayuda en la curación y el mantenimiento de los tejidos sanos, cartílagos y huesos. Gracias a sus propiedades anti-inflamatorias, promueve la buena salud y la rápida recuperación de las lesiones y el estrés. Cuando se combina con otras vitaminas y minerales, su actividad es aún más potente.

Ayuda a perder peso: El limón es un gran ingrediente cuando se trata de hacer dieta y el proceso de pérdida de peso, ya que contiene pectina, un conjunto de polisacáridos con propiedades de gel y fibra que ayuda a combatir los antojos de alimentos. Según un estudio, las personas que siguen una dieta alcalina tienden a bajar de peso mucho más rápido.

Refresca el aliento: El limón es un cítrico que es muy refrescante y da un aroma fresco. Alivia los síntomas de la gingivitis y el dolor de muelas. Se recomienda enjuagar la boca con agua purificada limpia después de consumir agua de limón.

Energiza y mejora su estado de ánimo: Es un hecho bien conocido que la vitamina C es un gran reforzador del humor. Como el limón es rico en vitamina C y micronutrientes importantes, tiene la capacidad de reducir la fatiga, la depresión, el estrés, la ansiedad y ayuda a nuestro estado de ánimo a ser más positivo.

  • Fuente: aldeaviral.com

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo alcalinizar el cuerpo con los 3 pilares básicos

Los niños expresan nuestros conflictos

Una de las primeras preguntas que uno se hace cuando empieza a descubrir la Biodescodificación es ¿Qué pasa con las enfermedades o síntomas que padecen los niños? ¿también ellos tienen conflictos inconscientes? y la respuesta nunca es fácil… claro que tienen conflictos inconscientes, pero no de la misma forma que nosotros, son conflictos que nacen de sus necesidades no satisfechas que cuando son muy pequeños son necesidades tan básicas como comer, dormir y el afecto en forma de contacto físico y a medida que vamos creciendo las necesidades se van volviendo más complejas…

Cada vez tenemos más información respecto a lo que sienten y lo que viven los niños en cada edad, y  hay muchos autores que estan de acuerdo en el hecho de que a nivel emocional, la madre y el niño están totalmente conectados desde la concepción hasta que el niño tiene 7 años, incluso hay autores como Laura Gutman que sostienen que los niños hasta los 3 años experimentan una fusión emocional con la madre, comparten con ella todo su campo emocional, así el niño vive como suyas las emociones de la madre porque en este momento, todavía no puede distinguir entre unas y otras…

En Biodescodificación sabemos que existe un periodo al que llamamos Proyecto Sentido, que va desde la concepción hasta los 3 años, donde se graban multitud de programas que vamos a desarrollar a lo largo de nuestra vida se graban programas de si somos deseados o no desados, se graba toda la información de la situación de la pareja o de la familia en ese momento, todas las emociones de la madre, sus conflictos, sus dudas, se graban las situaciones sociales o históricas del lugar donde estamos, toda la información del embarazo, también información sobre como hemos llegado al mundo, como se ha recibido al bebé y todas y cada una de las experiencias propias del niño y de la madre durante este tiempo.

Hasta los siete años, los niños son una auténtica esponja emocional, porque como todavía no tienen el neocórtex totalmente desarrollado, son especialmente sensibles a las emociones, que son el lenguaje que les es propio y además las perciben de forma limpia, sin contaminación racional alguna.

Y así es como los niños, a través de las enfermedades y síntomas que padecen, nos están reflejando nuestros propios conflictos inconscientes, como el más amoroso de nuestros espejos: un niño que tiene a menudo dolor de barriga puede estar expresando una dificultad de la madre para digerir algo que le está ocurriendo, o un niño que se enferma de bronquitis o que tiene asma habitualmente está denunciando un ambiente tóxico en casa y dificultades de relación en su entorno más cercano o un niño con otitis frecuentes está expresando una irritación de la madre por escuchar algo que no quiere oír…

Dejando atrás la culpa, si queremos ayudar a nuestros hijos pequeños a que estén más sanos, si queremos evitarles sufrimiento, ocupémonos de nosotros mismos, tomemos conciencia de nuestras emociones, expresemos como nos sentimos, hablemos, busquemos ayuda… pero sobretodo no hagamos como que no pasa nada, porque ellos, los niños, perciben desde su inocencia muchísimo más de lo que nos parece y están dispuestos a mostrárnoslo incansablemente… así que acojamos la oportunidad que nos da la vida para crecer y hacernos cargo de nosotros mismos. Y sería fantástico aprovechar para expresarles como nos sentimos, para que ellos puedan distinguir lo que no es suyo y empezar a poner palabras a las emociones que están sintiendo…

A veces ocurre que trabajando con la mamá no encontramos nada relacionado con este malestar del niño… entonces es muy habitual que los niños estén expresando un conflicto del clan, de hecho siempre que un niño nace con una enfermedad congénita es algo que obviamente no es suyo, y va a ser muy útil hacer el estudio del árbol genealógico, para tratar de entender que está reparando este niño con esta enfermedad y así poder liberar al niño y al clan.

Todo lo que le ocurre al padre también va a influir al niño, pero de otra forma, de hecho el niño lo va a sentir pero a través de la madre y con las emociones de la madre, por lo que hemos dicho de la conexión… Es decir que si por ejemplo el papá se queda sin empleo y la mamá no se siente preocupada porque confía en que va a encontrar algo pronto, no le da importancia porque son cosas que pasan y piensa que de alguna forma van a salir de esta… aunque el padre se sienta muy frustrado o tenga miedo a la escasez o se sienta deprimido el niño no va a sentir estas emociones como si fueran suyas, y  en cambio si la mamá lo vive con angustia y sufrimiento, el niño va a vivir esa angustia como propia y puede que la exprese a través del cuerpo, que es la vía más directa para que los niños expresen las emociones que no pueden comprender.

Así como la mamá va a ser el punto de referencia desde la concepción hasta los 7 años, el papá va a ser clave desde los 7 a los 14 años, época importante para incorporar aprendizajes que tienen que ver con los límites, las consecuencias de nuestras acciones en los demás, las normas, la autoridad, la sociabilidad… pero esto ya es otro tema porque a partir de los 7 años, el niño ya empieza a expresar sus propios conflictos y justamente la figura del padre a partir de esta edad ayuda a diluir esta fusión con la madre, permite que el niño sea más autónomo y que se empiece a regular por el mismo.

  • Autora: Mónica Calderón.- Psicóloga colegiada 13308 del COPC, Master en psicoterapia cognitivo social, acompañante en biodescodificación, practitioner PNL, experta en autoestima, facilitadora de grupos terapéuticos y de crecimiento personal, terapeuta y formadora en EMPO (escuela de psico-osteopatía orgánica) y escritora por placer. biodiana.com

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “El niño es el altavoz del adulto

El rechazo es la herida emocional más profunda

Hay heridas que no se ven pero que pueden arraigarse profundamente en nuestra alma y convivir con nosotros el resto de nuestros días.

Son las heridas emocionales, las huellas de los problemas vividos en la infancia y que determinan en ocasiones como será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es la del rechazo porque quien la padece se siente rechazado en su interior, interpretando todo lo que sucede a su alrededor a través del filtro de su herida, sintiéndose rechazado en ocasiones aunque no lo sea.

Origen de la herida emocional del rechazo

Rechazar significa resistir, despreciar o denegar, lo que podemos traducir en “no querer” algo o a alguien.

Esta herida nace del rechazo de los padres hacia su hijo o en ocasiones, del sentirse rechazado por los progenitores, sin haber intención por parte de éstos.

Ante las primeras vivencias de rechazo se comenzará a crear una máscara para protegerse de este sentimiento tan desgarrador que va ligado a la infravaloración de uno mismo y que se caracteriza por una personalidad huidiza según las investigaciones llevadas a cabo por Lise Bourbeau. Así la primera reacción de la persona que se siente rechazada será huir por lo que no es raro que siendo niños se inventen un mundo imaginario.

En los casos de sobreprotección, más allá de la faceta superficial enmascarada de amor, el niño se percibirá como rechazado pues no es aceptado como es. El mensaje que le llega es que sus capacidades no son válidas y por eso tienen que protegerlo.

Cómo es la persona que tiene la herida del rechazo

A partir de las heridas emocionales sufridas en la infancia se conforma una parte de nuestra personalidad. Por ello, la persona que padece la herida del rechazo se caracteriza por infravalorarse y buscar la perfección a toda costa. Esta situación la llevará a una búsqueda constante del reconocimiento de los otros que le costará saciar.

Según Lisa Bourbeau, será con el progenitor del mismo sexo con el que más presente se hará esta herida y ante el que la búsqueda de amor y reconocimiento será más intensa, siendo muy sensible a cualquier comentario que proceda de él.

Las palabras “nada”, “inexistente” o “desaparecer” formarán parte su vocabulario habitual, confirmando la creencia y sensación del rechazo que tiene tan impregnada. De este modo, es normal que prefiera la soledad porque si recibe mucha atención habrá más posibilidades de ser despreciada. Si tiene que compartir experiencias con más gente, intentará pasar de puntillas, bajo el caparazón que se contruye, apenas sin hablar y si lo hace, tan solo será para infundirse valor a si misma.

Además, vive en una ambivalencia constante porque cuando es elegida no se lo cree y se rechaza a sí misma e incluso llega a sabotear la situación y cuando no lo es, se siente rechazada por los demás. Con el paso del tiempo, la persona que padece la herida del rechazo y no la sana, puede volverse rencorosa y llegar al odio, fruto del intenso sufrimiento vivido.

A mayor profundidad de la herida del rechazo, mayor probabilidad hay de ser rechazada o rechazar a los demás. 

Sanar la herida emocional de rechazo

El origen de cualquier herida emocional proviene de la incapacidad de perdonar aquello que nos hacemos o nos hacen los demás.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, mayor será el rechazo hacia si mismo o hacia los demás, el cual puede ocultarse tras la vergüenza. Además, habrá mayor tendencia a la huida, pero ésta tan solo es una máscara para protegerse del sufrimiento generado por esta herida.

La herida del rechazo se sana prestando especial atención a la autoestima, comenzando a valorarse y reconocerse por si mismo sin necesitar la aprobación de los demás. Para ello:

  • Un paso fundamental es aceptar la herida como parte de uno mismo para poder liberar todos los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento no podremos trabajar para sanarlo.

  • Una vez aceptada, el siguiente paso sería perdonar para liberarse del pasado. En primer lugar a nosotros mismos por el trato que nos damos y en segundo lugar a los demás, porque las personas que nos han herido probablemente también padezcan algún profundo dolor o una experiencia hiriente.

  • Comenzar a cuidarse con amor y priorizarse. Prestarnos atención y darnos el amor y el valor que merecemos es una necesidad emocional imprescindible para seguir creciendo.

Aunque no podemos borrar el sufrimiento vivido en el pasado, siempre podemos aliviar nuestras heridas y ayudar a que cicatricen para que su dolor desaparezca o al menos se alivie. Porque de acuerdo con lo que dijo Nelson Mandela de alguna manera somos capitanes de nuestra alma.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El Proyecto Sentido de nuestra vida, diferentes tipos de partos e hijos” 

Los ojos y sus conflictos emocionales (Descodificación Biológica)

ojo universoSe dice que los ojos son el espejo del alma, entonces… ¿Qué dicen mis ojos en relación a mis problemas…?

LOS OJOS Y SUS CONFLICTOS

Representan mi capacidad de ver, y cuando tengo problemas con ellos significa que hay algo que no quiero ver o que quiero ver y no veo, ya sea en nosotros o en la vida, pasada, presente o futura.

¿Qué he visto o estoy viendo que no quiero ver? ¿Qué quiero ver y no veo? ¿Niegas algo que sucede en tu presente? ¿Qué es lo que no quieres enfrentar? ¿Tienes miedo de contemplar el presente o el futuro? Si pudieras ver con claridad, ¿qué verías que ahora no ves? ¿Puedo ver lo que estoy haciéndome a mí mismo?

EL OJO IZQUIERDO (En una persona diestra):

Tiene relación con la imagen que tengo o que doy, de mí mismo. Dirige el movimiento, mira a los enemigos, mira a lo lejos para disparar, es el ojo que me defiende del peligro, el que me avisa de alguna amenaza cerca.

EL OJO DERECHO (En una persona diestra):

Tiene relación con mis colaterales. Memoriza, compara los rostros conocidos y desconocidos, mira a mis amigos, está relacionado con mis padres, mis hijos, mis prójimos, mis amigos, mi identidad, representa el reconocimiento que doy a los demás, es el ojo que demuestra mis afectos.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento algún problema en alguno de mis ojos, significa que no quiero ver algún conflicto relacionado con el ojo correspondiente (o quiero ver algo que no veo). Puede ser un problema presente (ver de cerca) o bien un problema a futuro (ver de lejos). Soy una persona muy aprehensiva y muchas cosas me hacen sentir miedo.

Resentir:
No quiero ver más allá, no quiero pensar en el futuro. No quiero ver lo que realmente estoy viviendo. Prefiero ver hacia otro lado.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?
Representan la capacidad de ver con claridad: el pasado, el presente y el futuro.

¿Cómo libero esa emoción biológica?
Acepto que la vida es como es y negándome a verlo no ganaré nada. Vivo en coherencia con alegría. Amo todo lo que me ocurre, sea bueno o malo (Ya que en realidad no sabemos qué será mejor para nosotros). Acepto que de mí depende sanar mis ojos.

Conflictos de las diferentes partes del ojo:

  • RETINA: “No quiero imprimir lo que he visto”

  • LENTES (Cristalino): Miedo en la nuca, la presa perseguida.

  • CÓRNEA: Función de protección y enfoque “He perdido contacto visual con…” En fase de estrés se produce úlcera y en fase de recuperación hay inflamación.

  • CUERPO VÍTREO: Su función es amortiguar ante traumas. Da forma al ojo.

  • CONDUCTOS LACRIMALES (úlcera): “Querer ser/no ser visto”.  “No poder asimilar/confiar en uno mismo”.

  • PÁRPADO: Motricidad. “No podemos ver sin ser vistos” Afecciones de los ojos.

  • IRRITACIÓN: Algo de lo que veo me irrita. El mundo que veo a mí alrededor me irrita. Deseo no ver esta situación que me molesta.

  • QUERATITIS: Estoy muy molesto, tengo rabia por algo que vi.

  • SEQUEDAD: Veo a todos con furia, porque no son como quiero que sean, porque no hacen lo que quiero que hagan. Me niego rotundamente a ver con amor. Prefiero morirme que perdonar. Estoy despechado y dolido.

  • ORZUELO: He visto algo sucio. Vi algo que me dio rabia. Sólo me gusta ver cosas que me interesan.

Es momento de que seas consciente de que nada cambiará en tu vida, aunque rehúses ver la verdad cerrando los ojos. En lugar de creer que puedes perder a alguien o a algo, sería más sensato que le hicieras frente a la situación y la arreglaras. Si eres del tipo de persona que crees que viéndolo todo no tendrás derecho a equivocarte, debes saber que esta creencia no es buena para ti. No hay experiencias sin errores y no hay evolución sin experiencias.

Se dice que los ojos son el espejo del alma.

Esto significa que cualquier problema en ellos es un mensaje que te indica que no vas en la dirección necesaria para que tu alma realice tu plan de vida. Debes aceptar la idea de que no es normal ni hereditario tener una vista que disminuya. Si utilizas a menudo una de las expresiones antes citada, observa el miedo que te invade en el momento de utilizarla, y descubrirás qué creencia está afectando tus ojos.

PRINCIPALES PROBLEMAS OCULARES

  • DALTONISMO: No poder/querer ver un color por estrés. Ejemplo: asocio el rojo con la sangre, la muerte, los comunistas… algo que no quiero ver o me causa estrés.

  • GLAUCOMA: Quiero acercar hacia mí una cosa. Lo he perdido por poco.

  • PRESBICIA (Cristalino): No quiero ver lo que tengo delante. Rechazo acomodarme.

  • CATARATAS: No quiero ver lo que hay delante de mi. Miedo por la espalda. No acomodarme.

ASTIGMATISMO: “Quiero transformar una parte de la realidad”.

Este problema ocular es ocasionado por una variación en la curvatura de la superficie del ojo, lo que da como resultado una visión distorsionada de los objetos cercanos.

El astigmatismo revela problemas entre la vida interior y la vida social. Este problema lo experimenta la persona que no ve las cosas de la misma manera que los demás. Tiene dificultad para ver las cosas de manera objetiva. El hecho de que su manera de pensar no esté de acuerdo con el entorno le ocasiona conflictos interiores. Le cuesta más trabajo aceptar un cambio proveniente de otro que uno surgido de sí mismo. Le resulta difícil ver que un cambio es adecuado y positivo si éste le es impuesto por otra persona. Sin embargo, si este cambio es idea suya, se adaptará sin problemas. Suele ser una persona que se siente herida con mucha facilidad.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento astigmatismo, significa que estoy viviendo un conflicto de ira permanente.

  • Conflicto de miedo a aceptarme tal como soy.

  • No me acepto tal cual soy.

  • Soy una persona curiosa y con una gran necesidad de saberlo, verlo y conocerlo todo.

 Resentir:

“Busco respuestas en el exterior y no en el interior”. “Quiero transformar una parte de la realidad”. “Quiero reconocer mi belleza o lo bueno que soy”. “Quiero liberarme de mis padres”. “Me gustaría que mi realidad fuera diferente”. “Quiero esconder algo (personalidad, sentimientos…)”. “Solo puedo contar conmigo”. “No acepto del todo cómo soy”. “Rechazo ver mi realidad”. “Mi imagen ideal está lejos de la realidad, prefiero no ver los detalles”.

Ejemplo: A mi madre todos la ven como increíble, amable, amorosa, perfecta, pero yo no quiero parecerme a ella, quiero ser diferente, quiero a mi madre pero a la vez la detesto. Todo esto me lleva un sentimiento de autosuficiencia, de “yo puedo sin ella, yo puedo solo”. Por lo tanto, sólo puedo contar conmigo mismo.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?: Problemas con el «yo». Temor a verse realmente.

MIOPÍA: “El peligro está cerca y viene por detrás. Alguien lo sabe” “No quiero ver lo que está lejos” “Miro de cerca para que algo no se me escape. Se me escapó por poco”

Ejemplo: Alguien a quien engañaron por la letra pequeña de un contrato.

Es una anomalía visual en la cual, el ojo es incapaz de enfocar objetos lejanos. El ojo miope tiene la vista corta. Sólo ve con claridad los objetos cercanos y percibe con dificultad los lejanos.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

  • Vivo con temor a un peligro que se acerca (real o simbólico, da igual que haya sido en el pasado o Transgeneracional).

  • Suelo ser una persona que si bien confía en su futuro, tiene el pensamiento permanente de que algo malo puede suceder o venir a cambiar mi felicidad y tranquilidad, mi presente, del que sí disfruto.

Resentir:

“Tengo que ver bien de cerca, el peligro está cerca, viene por detrás” “Debo tener buen ojo”. “Pensar a futuro me molesta”. “No soporto que alguien querido se haya ido lejos”. “No quiero ver lo que viene”. “Huyo de lo que podría pasar”.

Cuando se presenta la miopía, que usualmente es durante la adolescencia o la juventud, puede deberse básicamente a dos hechos concretos: Me siento en peligro por alguna circunstancia que me rodea. No quiero ver (aceptar, tolerar, comprender) lo que está más lejos.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

  • Miedo al peligro que viene de cerca, pero no veo, viene cuando menos me lo espere.

  • Miedo al futuro, a crecer, a las responsabilidades, a tomar decisiones.

HIPERMETROPÍA: “El peligro está lejos (espacio o tiempo)” “No quiero ver lo que está cerca de mi”
La hipermetropía es un trastorno ocular. El hipermétrope sólo distingue los objetos a una distancia anormalmente grande porque los rayos luminosos paralelos se cruzan en la parte trasera de la retina.

La persona que sufre este trastorno visual tiene miedo de ver de cerca lo que sucede en su vida. Quiere tomarse bastante tiempo para reflexionar antes de intentar algo. También tiene dificultad para ver todos los detalles de una situación dada porque no confía en poder manejarlos.

El mensaje que te envían tus ojos por medio de este trastorno es que ha llegado el momento de que te acerques a la gente y a las situaciones sin miedo de no poder controlar lo que ocurra. Tus miedos te impiden vivir muchas experiencias que podrían ser enriquecedoras. Ves pasar la vida en lugar de vivirla realmente.

QUERATOCONO: Alteración de la curvatura de la córnea.

He  vivido un conflicto en el cual yo he deseado o he logrado realmente que las personas a mi alrededor no vean lo que hay en mi interior. No quiero que vean que soy débil, flojo, enojón, vulnerable, amable, duro, etc. Intento que no me vean tal cual soy y me la vivo fingiendo ser quien no soy.

Resentir:

“No quiero que los otros vean lo que hay en mi interior”. “No debe verse desde el exterior lo que hay en el interior”.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

  • Miedo a ser como soy por miedo a ser rechazado.

  • Miedo a mostrar mis debilidades.

  • Incapacidad de revelar mis sentimientos.

  • Obsesión por ocultar algo de mi personalidad.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?: Miedo. Inseguridad.

CONJUNTIVITIS: Conjuntivitis es la inflamación de la capa conjuntiva, membrana mucosa que recubre el interior de los párpados y que se extiende a la parte anterior del globo ocular.

¿Qué conflicto emocional estoy viviendo?

Si yo presento conjuntivitis, quiere decir que estoy viviendo o he vivido un conflicto emocional, gracias al cual he dejado de ver algo o a alguien importante para mí. Me he separado de ver algo o a alguien que me interesaba.

Resentir:

“Sólo veo aquello que me gusta”. “Ya no veo a la persona que amo”. “Ya nadie me protege de lo que veo”. La conjuntivitis está muy relacionada con actitudes de enfado y frustración con lo que se ve en la vida.

¿Cuál es la emoción biológica oculta?

Rabia y frustración por lo que se ve en la vida, molestia o dolor por dejar de ver algo o a alguien.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones