Los 4 dones de las personas altamente sensibles (PAS)

Cuando uno se ve en minoría frente a la gran mayoría, la primera sensación es sentir desventaja y miedo. ¿Por qué percibo las cosas de un modo diferente? ¿Por qué sufro más que el resto? ¿Por qué encuentro alivio en mi propia soledad? ¿Por qué observo y siento cosas que los demás suelen pasar por alto? Quizás formes parte de las personas altamente sensibles (PAS).

Ser parte de eso 20% de la población que se reconoce a sí misma como una persona altamente sensible (PAS) no es una desventaja, ni te etiqueta como “diferente”. Es muy posible que a lo largo de tu vida, y en especial durante tu infancia, fueras muy consciente de esa distancia emocional, y de como en ocasiones, tenías la sensación de vivir en una especie de burbuja de extrañeza y soledad.

La alta sensibilidad es un don, una herramienta que te permite poder profundizar y empatizar más con las cosas. Pocas personas tienen la capacidad de llegar a este punto de aprendizaje vital.

Fue Elaine N. Aron quien a principios de los 90, ahondando en la personalidad introvertida, detalló con minuciosidad los rasgos de una nueva dimensión no descrita hasta entonces, y que reflejaba una realidad social: la de las personas altamente sensibles, reflexivas, empáticas y a la vez, reactivas emocionalmente.

Si es tu caso, si te sientes identificado/a con esos rasgos que la Doctora Aron nos dejó en su libro “The Highly Sensitive Person”, es importante que te convenzas también de que la alta sensibilidad no es un motivo para sentirte extraño o diferente. Al contrario, debes sentirte afortunado por contar con estos 4 dones.

1. El don del conocimiento emocional

Ya desde la infancia, el niño con alta sensibilidad va a percibir aspectos en su día a día que le van a ofrecer una mezcla de angustia, contradicción y fascinante curiosidad. Sus ojos captarán aspectos que ni los adultos tienen en cuenta.

Esa mueca de frustración en sus maestros, la expresión de preocupación en su madre Serán capaces de percibir cosas que otros niños no ven, y ello, les enseñará desde muy pequeños que la vida es a veces difícil y contradictoria. Verán el mundo con la mirada de niño que se abre tempranamente al mundo de las emociones sin saber aún que las guía, que las hace vibrar o qué afila el sufrimiento adulto.

Niño caminando con un gato y un globo cerca de la luna

El conocimiento de las emociones es una arma de callado poder. Nos acerca más a las personas para entenderlas, pero a su vez, también nos hace más vulnerables al dolor.

La sensibilidad es como una luz que resplandece, pero a su vez, nos hace más vulnerables al comportamiento de los demás, a las mentiras piadosas, a los desengaños, a las ironías… ¡Es que todo te lo coges a la tremenda! te dirán a menudo, ¡Es que eres muy sensible! te comentarán otros. Y así es, pero eres lo que eres. Un don exige una alta responsabilidad, tu conocimiento sobre las emociones te exige también saber protegerte. Saber cuidarte.

2. El don de disfrutar de la soledad

Las personas altamente sensibles encuentran cierto placer en sus instantes de soledad. Son rincones que buscan con anhelo para llevar a cabo sus tareas, sus aficiones. Son personas creativas que disfrutan de la música, de la lectura Y aunque ello no quita de que disfruten también de la compañía de otros, es en soledad cuando más satisfacción encuentran.

Mujer sujetando una jaula mientras libera sus pájaros

Las personas altamente sensibles no temen a la soledad. Son esos instantes en que pueden conectar más íntimamente con ellos mismos, con sus pensamientos, libres de apegos, lazos y miradas ajenas.

3. El don de una existencia desde el corazón

Mujer con violín y los brazos abiertos

A la hora de hablar de las personas altamente sensibles, se les asocia a menudo al sufrimiento. A su tendencia a las depresiones, a la tristeza, a sentirse vulnerables frente a los estímulos externos, frente al comportamiento de la gente. No obstante, hay algo que el resto no sabe: pocas emociones se viven con tanta intensidad como el amar y ser amado

Y no hablamos solo de relaciones afectivas, la amistad, el cariño cotidiano, o el sencillo acto de experimentar la belleza de un cuadro, de un paisaje o de una melodía, es para las personas altamente sensibles una vivencia intensa. Enraizada en el propio corazón.

La alta sensibilidad es vivir desde el corazón. Nadie vive más intensamente el amor, nadie se deleita más con los pequeños gestos cotidianos, con la amistad, con el cariño…

4. El don del crecimiento interior

La alta sensibilidad no se cura. Uno viene al mundo con ello, con esa particularidad, con ese don que ya se puede ver claramente desde que un niño es bien pequeño. Sus preguntas, su intuición, su tendencia perfeccionista, su umbral al dolor físico, sus molestias ante luces o olores fuertes, su vulnerabilidad emocional…

No es fácil vivir con este don. No obstante, una vez uno reconoce lo que es y lo que nos puede aportar, llega el momento en que debemos aprender a gestionar muchos de esos detalles. No debes dejar que las emociones negativas te desborden en ciertos momentos.

Mujer volando entre estrellas

Debes aprender también que los demás, van a otro ritmo, que no tienen tu umbral emocional. Que no vivirán ciertas cosas con tu misma intensidad, no obstante, ello no significa, por ejemplo, que te quieran menos. Respétalos, entiéndelos. Entiéndete a ti.

Una vez hayas descubierto tu propio ser y tus facultades, encuentra tu equilibrio y fomenta tu crecimiento personal. Eres único y vives desde el corazón. Anda en paz, anda en seguridad, y sé feliz.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “No necesito impresionar a nadie” 

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La negatividad es contagiosa: Rodéate de personas que saquen lo mejor de ti

Tanto las actitudes como los estados de ánimo resultan ser contagiosos, y más aún cuando permanecemos expuestos a ellos durante mucho tiempo. 

Gran parte de la responsabilidad depende de las neuronas espejo o cubelli, fundamentales para la empatía y para poder ponernos en el lugar de los demás. Esta habilidad es positiva, pero también tiene un impacto negativo, porque podemos propagar fácilmente la negatividad de quienes nos rodean.

La negatividad genera más negatividad

Aunque no siempre estamos dispuestos a admitirlo, un estudio realizado por la Universidad de Indiana ha revelado que las opiniones de los demás nos afectan e influyen en nuestro comportamiento. Estos psicólogos han encontrado que las opiniones negativas tienen un mayor impacto y generan un cambio de actitud en comparación con las opiniones positivas.

En el experimento, los participantes examinaron varios productos. Luego compartieron sus opiniones con los demás, tanto positivas como negativas. Los investigadores encontraron que las opiniones negativas influenciaron las actitudes de los participantes hacia los productos, haciéndolos sentir aún peor. Y lo peor es que aquellos que anteriormente tenían una actitud positiva eran los más susceptibles a la influencia de las opiniones negativas de los demás.

Además, cuando la gente tenía la oportunidad de interactuar cara a cara con aquellos que tenían estas opiniones negativas, era más probable que fortalecieran su actitud negativa y se apreciaba una polarización aún mayor. Este experimento lanza un mensaje claro: la negatividad genera más negatividad.

La tristeza se propaga como un virus

Los Psicólogos de la Universidad de Harvard han analizado el vínculo entre los estados emocionales y los modelos relacionales. No tuvieron en cuenta las emociones espontáneas o compartidas que a menudo experimentamos cuando compartimos las mismas experiencias con otras personas, sino que se centró en el impacto de los cambios emocionales que afectan los estados afectivos de las personas más cercanas a nosotros.

Han descubierto así que existe un patrón de propagación”, como para los virus, y que las fuentes de contagio son mayores en el caso de la tristeza que la felicidad. En otras palabras, cada amigo feliz aumenta nuestras posibilidades de ser felices en un 11%, pero solo necesitamos un amigo triste para duplicar nuestras posibilidades de ser infelices.

Estos Psicólogos concluyen que las emociones negativas son como la gripe: cuantos más amigos tengas que padezcan gripe, mayores serán las probabilidades de infectarse, lo mismo se aplica a la tristeza y la desesperación.

También la hostilidad y el mal humor son contagiosos

Rápidamente percibimos el mal humor y la hostilidad, y tan pronto como lo hacemos, algo cambia en nuestro cerebro, cambia nuestra forma de percibir el mundo. Interpretamos las interacciones más groseramente, y esto nos hará asumir la misma actitud que terminará difundiéndose.

Esto fue demostrado por Psicólogos de la Universidad de Florida que pidieron a un grupo de personas que asistieran a una reunión con un compañero asignado al azar. Descubrieron que aquellos que habían estado expuestos a actitudes groseras eran más propensos a ser groseros con su próxima pareja. Y lo interesante es que esta actitud podría durar toda una semana.

En un segundo momento, pidieron a los participantes que identificaran las palabras en una serie de letras confusas. Vieron de esta manera que aquellos que habían sido expuestos a una actitud grosera eran más propensos a encontrar palabras relacionadas con emociones negativas. Esto muestra que las interacciones que mantenemos actúan como un filtro, por lo que si estamos expuestos a interacciones negativas, tenderemos a analizar todo desde un punto de vista más negativo y eso es exactamente lo que veremos.

Rodéate de personas que sacan lo mejor de ti

Incluso si no lo queremos, los estados de ánimo de las personas que nos rodean pueden terminar teniendo un gran impacto en nuestras emociones y actitudes. Es por eso que es importante tener mucho cuidado al elegir a quién dejamos ingresar en nuestro círculo íntimo.

Estar constantemente expuestos al mal humor y la negatividad terminará presentando una factura para pagar, por lo que es crucial estar rodeado de personas que puedan sacar lo mejor de nosotros. Por supuesto, también tenemos que asegurarnos de convertirnos en personas con quienes los demás puedan percibir una energía positiva.

La buena noticia es que cuando somos conscientes del hecho de que existe un contagio emocional, podemos actuar como equilibradores de jugadores al alentar a los demás a centrarse en el lado más positivo de las cosas. Es cierto que las emociones positivas son mucho menos contagiosas, pero sigue siendo el mejor regalo que podemos hacerle a alguien cuando está pasando por un mal momento.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Quédate con aquellas personas que puedes ser tú en toda tu esencia

Quizás nuestro cerebro sea un ordenador cuántico -Sonia Fernández-Vidal, física cuántica-

Tengo 33 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy física cuántica, y he trabajado en el CERN y en Los Álamos. Vivo en pareja y no tengo hijos. He perdido la confianza en los políticos. Soy más espiritual que religiosa, y practico la meditación. Modelas la realidad con tu conciencia.

Los tres cerrojos

Fernández-Vidal ha trabajado en el acelerador de partículas del CERN, artefacto que hace aflorar las primeras partículas del universo. También ha trabajado en Los Álamos en experimentos para desentrañar la esencia de la materia… “De allí salió la bomba atómica: reflexioné sobre la responsabilidad del científico…”, comenta. Sus investigaciones son teóricas, pero ayudarán a intuir cómo funciona el cosmos, hecho en un 5% de materia… “y el resto, de energía y materia oscuras”. Hablar hoy con un científico puntero es como tratar con un mago delirante. Para digerir esos arcanos, Fernández-Vidal publica el ameno relato La puerta de los tres cerrojos (Narrativa Singular, en catalán en La Galera).

¿De qué está hecho todo?

De quarks y electrones.

¿Todo?

Todo.

¿Y de dónde vienen?

Del big bang.

¿Y dónde estaban antes?

No hay antes: tiempo y espacio comienzan ahí.

Cuesta pensarlo.

Podemos teorizar una sístole-diástole de universos, o constantes big bangs en múltiples dimensiones…

¿Qué es un quark? ¿Y un electrón?

Las partículas más elementales de la materia: el núcleo del átomo está hecho de protones, y los protones están hechos de quarks.

¿Y los quarks?

Son partículas vibrantes. Las hay de diversos tipos, algunas muy raras, siendo dos las más comunes: Up y Down.

¿Y los electrones?

Partículas que son corpúsculo y onda: orbitan en torno al núcleo. Si el núcleo del átomo fuese una canica en el centro de un estadio de fútbol, ¡el electrón sería la cabeza de un alfiler orbitando por las gradas!

¡Buf, qué distancias!

Sí, el átomo es casi vacío. La materia es una suerte de vacío, una tensión energética.

Así, la materia es casi una ilusión…

Y las propiedades de las partículas subatómicas desafían la lógica de la física clásica.

¿Qué propiedades son esas?

Una partícula está aquí y allí ¡a la vez! Todas están… en todas partes a la vez. Entrelazadas con todas. Y una partícula se teleporta: su estructura puede pasar instantáneamente a otra. Como estar vivo y muerto a la vez.

¿Perdón?

Las partículas elementales ignoran el espacio-tiempo.

Es un desafío para la lógica racional…

Pero nuestro cerebro puede pensar también con lógica cuántica: la fantasía, la imaginación, la intuición, los sueños, la magia… ¡son también funciones neuronales nuestras!

¿La física cuántica explicará un día fenómenos extrasensoriales, la telepatía…?

Inspirará vías de comprensión, propondrá algunas explicaciones desde otra lógica no mecanicista. Entretanto, la ciencia ya estudia la neurología de las emociones, cómo se transmite la información cerebral…

¿Y?

Los microtúbulos neuronales y su entramado en malla pueden ser mecanismos cuánticos en nuestro cerebro. ¡Tu cerebro, máquina cuántica! Quizá llevemos sobre los hombros un ordenador cuántico sin saberlo.

¿Estamos ante un salto científico?

Ante un cambio de paradigma. La física clásica escrutaba la realidad como si fuera algo externo y objetivo, buscándole una explicación mecanicista y determinista…

¿Cómo ve la realidad la física cuántica?

¡Como un continuo del que nuestra conciencia no está separada! Así, en el momento en que te pones a observar esa realidad subatómica… ¡la estás ya modificando!

¿Cómo es eso?

La conciencia del observador interfiere en el comportamiento de las partículas elementales, que reaccionan a la observación. Así, si esperas que una partícula subatómica se comporte como onda, ¡lo hace! Y si esperas que lo haga como corpúsculo, ¡lo hace!

¿Conclusión?

Que la ciencia no puede ya afirmar: “La realidad es tal verdad objetiva”. Hoy debe decir: “La realidad no es tal verdad fija y objetivable, es voluble y cambiante al observarla”.

Pero sólo a escala subatómica, no a escala macroscópica…

Por eso, un gran desafío de la ciencia actual consiste en conectar ambos ámbitos de la física, unificarlos.

¿Con qué implicaciones?

Habrá que aceptar que la lógica racional no va a poder explicarlo todo. Habrá que aceptar la maravilla de la contradicción… que responde a otra lógica.

¿Cuándo nació la física cuántica?

Hace ya un siglo, con Einstein, y luego Planck, Böhr, Schrödinger y su gato…

¿A qué gato se refiere?

Planteó un experimento especulativo: metes un gato vivo en una caja opaca con dos agujeritos, a los que lanzas un electrón. Si pasa por el de la derecha, libera un veneno y el gato muere. Si pasa por el de la izquierda, no hay nada y el gato vive. ¿Y qué hace el electrón? ¡Pues pasa por los dos a la vez! Así, ese gato… ¡está vivo y muerto a la vez!

¿Y de qué sirve todo esto?

Está empezando a aplicarse como técnica de encriptación. En cuanto intentes descifrar un código, este se modificará: ¡será imposible de desencriptar!

¿Podría la física cuántica, por ejemplo, explicar la virtualidad de la homeopatía?

Sugerirá, al menos, caminos nuevos que explorar.

Ser científica y física cuántica, ¿afecta a su manera cotidiana de ser?

Sí, en tres aspectos: uno, me induce a pensar de modo más creativo, lateral; dos, me impulsa a actuar sin victimizarme, a construir mi realidad; y tres, me ayuda a sentir que estamos todos entrelazados.

¿Comprenderemos mejor el funcionamiento del universo con todo esto?

 Es lo que anhelan los artistas, los místicos y los científicos: anhelamos lo mismo… Y cada día nos parecemos más.

¿Demostrará la física cuántica la existencia de Dios?

Defíname Dios y entonces hablamos.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La Medicina desde la Física Cuántica” 

Bendición Náhuatl

*A mis padres los libero de sentir que conmigo no pudieron dármelo todo o que crean que han fallado. *Los amo y les agradezco que hayan sido instrumento de Dios para que Hoy este aquí.

*Libero a mis hijos de la necesidad de engrandecer mi ego, de querer satisfacer los deseos o metas que yo no cumplí para mí o de que se sientan obligados a enorgullecerme. *Les pido que escriban su propia historia según sus deseos de experimentar y lo que alegre sus corazones.

*Libero a mi pareja de la obligación de complementarme. *Yo estoy completo/a. Nada me falta, todo está dentro de mí y *mi felicidad depende de mí*. Yo aprendo y evoluciono con cada una de mis relaciones y si hemos fallado yo también he sido responsable de atraer esa situación.

*Libero a mis hermanos de toda culpa que sientan por mí, o por hacerles creer que me lastimaron, o si en algún momento los ofendí, los ignoré o los negué. En ningún momento mi intención ha sido la de vivir sus vidas, ni entorpecer sus experiencias, ni pensar que no podían hacerlo bien, ni creerme mejor que ustedes. Los amo. Estoy consciente ahora de que lo están haciendo lo mejor que pueden hacerlo y confío plenamente en sus habilidades y fortalezas para labrarse (conseguir) la vida maravillosa que siempre han soñado para ustedes.

*A mis abuelos y ancestros que se fueron encontrando para que yo, hoy, aquí, respire vida en nombre de ellos, los libero de las culpas del pasado y de los deseos que no cumplieron.
Consciente de que todo lo que hicieron fue lo mejor que pudieron hacer para resolver cada una de las situaciones que enfrentaron, con los recursos que tuvieron y desde el nivel de conciencia que tenían en ese momento.

*Les honro con mi vida, haciendo de ella lo mejor que pueda para hacerla feliz, digna y próspera. *Los amo y reconozco a todos y cada uno de ellos. 

*Me contemplo ante sus miradas, y les expreso mi gratitud y todo mi amor para que sepan que no oculto ni debo nada más que ser fiel a mi mismo/a y a mi propia existencia, de esa manera los honro.

Lo que aprendí de todos ustedes me hace ser quien soy y me permite transitar el camino de mi vida con sabiduría, consciente de que cumplo mi propio proyecto de vida, libre de lealtades familiares invisibles y visibles, libre de ataduras y creencias que puedan perturbar mi Salud, Alegría, mi Paz y Felicidad.

*Renuncio al Rol de Salvador/a y Redentor/a, de ser quien une o cumple expectativas ajenas. Aprendiendo a través y sólo a través del Amor /aceptación, permitiendo Ser a cada quien tal como quiere Ser y permitiéndome Ser quien verdaderamente Soy.

*Bendigo la esencia más expandida de mi Ser, la cual es Maravillosa, Espléndida y Notable (Yo Soy), que a través de mi forma única de expresarme, y aunque alguien no pueda comprenderme. Yo solo me expreso como Soy, porque sólo yo he vivido y experimentado mi propia historia, porque me conozco, sé quien Soy, lo que siento, lo que hago y porqué lo hago.

*Me acepto, me respeto, me apruebo y me responsabilizo solo por mí, con amor/aceptación y comprensión.

*Honro la Divinidad en mí y en ti… Ahora quedamos libres para amarnos.
Les Amo /les acepto en mi vida y experiencia de vida.
Gracias, Gracias, Gracias.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Carta de liberación del clan familiar” 

¿Cuál es el secreto de las relaciones felices?

¿No es curiosa la humanidad? Hay tanta gente que se pasa la vida en una loca carrera contra el reloj, inmersos en la rutina, ocupados haciendo miles de cosas, y en el tiempo libre, se distraen frente al televisor, conectados a Facebook o rodeados de gente, ruido y embotados por el alcohol o las drogas. Sin embargo, no se preocupan por tener relaciones felices.

Vivimos la mayor parte del tiempo en automático, acelerados por la acumulación de tareas pendientes, casi sin prestarnos atención. En esta vorágine de hacer y no ser, se pierde lo esencial, que no está afuera, sino adentro. Hemos aprendido a olvidarnos de nosotros mismos.

El miedo a nuestras emociones más íntimas

La soledad puede ser aterradora para algunas personas, quienes con tal de estar acompañadas, sacrifican la calidad de las relaciones. Este miedo a la soledad muchas veces refleja que, en el fondo, existe el miedo de entrar en contacto con las más íntimas emociones, las cuales pueden ser desagradables o dolorosas. Es preferible, entonces, distraerse o adormecerse con cosas externas…

Pero si las necesidades emocionales no son escuchadas y atendidas, si no nos aceptamos a nosotros mismos incondicionalmente con nuestras debilidades y fortalezas, andaremos por la vida usando una máscara, pretendiendo ser lo que no somos para buscar en los demás la aceptación que nosotros mismos nos negamos. Así es imposible tener relaciones felices.

El ser humano no nace siendo un zombi emocional

Los bebés no juzgan sus emociones, simplemente las sienten y las expresan. Puede ocurrir que durante el proceso de socialización, el niño sea ignorado, herido, ridiculizado o abusado. Ante esto, el único recurso que tiene es enterrar en el inconsciente el dolor que experimenta, porque aún depende de los demás para sentirse digno de amor y de respeto.

Al llegar a la edad adulta, es imperativo asumir la responsabilidad por la salud emocional y ocuparse de sanar las heridas y de llenar las carencias del niño interno. De lo contrario, vivirá con un vacío interno que tratará de llenar en vano con relaciones superficiales.

Amarnos a nosotros mismos para poder tener relaciones felices

Nuestra tarea primordial, entonces, es aprender a ver, amar y valorar lo más precioso que tenemos, que es nuestra esencia. Mientras más aprendemos a amarnos a nosotros mismos, mayor es el deseo de compartir nuestro amor con los demás, porque el amor auténtico es expansivo por naturaleza. En eso se basan las relaciones felices. En un amor auténtico que nace de nosotros mismos.

Esta onda expansiva es imparable, y es entonces inevitable querer compartir este amor con los demás, pero no ya desde el vacío y la máscara, sino desde la plenitud y la autenticidad. Desde lo más profundo de nuestro interior, desde nuestra esencia.

La razón de ser de las relaciones felices es aprender, crecer, amar, divertirse y disfrutar de la mutua compañía. Porque al fin de cuentas, nuestra verdadera misión en este mundo es expandir nuestra capacidad de amar, tanto a nosotros mismos como a los demás. Cuando comprendemos y vivimos en función de esa misión, descubrimos que amar auténtica e incondicionalmente es el mayor tesoro que podemos encontrar.

No hay lujo, placer, ni logros, ni posesiones, ni riquezas que puedan sustituir la plenitud que produce el verdadero amor incondicional.

Pero tenemos que empezar por amarnos y aceptarnos a nosotros mismos. Amarse a uno mismo provee a cada miembro de la pareja de la seguridad y la confianza que suele buscarse en el otro. Pero, en vez de tratar de obtener amor del otro, y hasta de exigirlo, comparten el amor que tienen por sí mismos con su pareja. Irónicamente, le están dando al otro lo que siempre han querido de éste, pero que antes no eran capaces de dar.

El autoabandono y el autorechazo son unas de las mayores causas del fracaso de las parejas, y aprender a amarse a sí mismo realmente ayuda a sanar las relaciones. Amar es lo más maravilloso que hay, pero no se puede dar lo que no se tiene. Hasta que no aprendemos a amarnos a nosotros mismos, no se puede amar al otro. ¿Preparado para cultivar relaciones felices?

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Cómo encontrar el amor verdadero

8 alimentos ricos en yodo para mejorar la salud de la glándula tiroidea

El yodo es un mineral esencial para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, cuya alteración supone un impacto negativo en la salud general del cuerpo.

La glándula tiroides es la responsable de almacenar los minerales esenciales para la síntesis de hormonas tiroideas, cuya función es la de regular el metabolismo, la desintoxicación y el crecimiento.

La deficiencia de este yodo en el cuerpo suele conllevar el desarrollo de una condición conocida como hipotiroidismo, que es la disminución en la producción de hormonas tiroideas.

Este desequilibrio ocasiona graves consecuencias en el cuerpo, entre los que destacan el aumento excesivo de peso, sensación de cansancio, irregularidades en el periodo menstrual.

Por suerte, algunos alimentos lo contienen en cantidades significativas, y pueden evitar que sus niveles en el cuerpo disminuyan.

En esta ocasión vamos a revelar qué alimentos saludables puedes consumir con más frecuencia para proporcionarle yodo al cuerpo.

1. Arándanos

arandanos

Por su riqueza en antioxidantes, los arándanos son una de las frutas más recomendadas para la buena salud del cuerpo. Se estima que cada 4 onzas (113 g) de esta fruta obtenemos hasta 400/mcg de yodo.

Ingerirlo de manera regular apoya la función del metabolismo al regular el funcionamiento de la tiroides.

Se sugiere comerlos en su estado natural, ya sea en ensaladas o batidos.

2. Yogur natural

Además de aportarnos más de la mitad de la cantidad diaria recomendada de yodo, el yogur natural también nos ayuda a mejorar la función intestinal, ya que restaura la flora bacteriana.

El yogur natural u orgánico es uno de los probióticos naturales más poderosos y saludables que se pueden incluir en la dieta.

Este alimento contiene un poco más de la mitad del yodo que el cuerpo necesita a diario, más o menos 90/mcg por cada taza.

Además, sus cultivos apoyan la función intestinal al restaurar la flora bacteriana que previene enfermedades virales.

3. Sal rosa del Himalaya

Muchas personas están tratando de reducir al máximo el consumo de sal de mesa convencional, y están intentando absorber la cantidad suficiente de yodo en otros alimentos.

Una alternativa saludable y completa para sustituir este alimento es la sal cristalina del Himalaya; un tipo de sal que proporciona 250 mcg de yodo,  es decir, más del 150% de la cantidad diaria recomendada.

Eso sí, al igual que los otros tipos de sal, es esencial moderar su consumo para no sufrir efectos secundarios.

4. Bacalao

Bacalao

El bacalao es uno de los pescados más ricos en ácidos grasos omega 3, vitamina E y minerales como el potasio, calcio, magnesio y yodo.

Es bajo en grasas y calorías, y también es uno de los mejores complementos para una dieta saludable y buena para la glándula tiroides.

Cada tres onzas de bacalao (85 g) aportan 99 microgramos de yodo, es decir, cerca de un 66% de la cantidad diaria que necesita el cuerpo.

5. Fresas

Estas frutas del bosque son deliciosas, versátiles y contienen nutrientes esenciales que fortalecen las defensas del cuerpo.

Pese a que son dulces, también resultan apropiadas para mejorar la salud tiroidea por su significativo aporte de yodo.

Una taza de fresas contiene 13 mcg de yodo, más o menos un 10% de la dosis que cada persona necesita a diario.

6. Habichuelas

Habichuelas

Las habichuelas, también conocidas como judías verdes, son un tipo de verdura saludable que se puede incorporar en todo tipo de dietas.

Su consumo regular le aporta al cuerpo pequeñas cantidades de yodo que pueden servir para estimular el funcionamiento de la tiroides.

Media taza de este vegetal aporta 3 mcg de yodo, un 2% neto del valor diario recomendado.

7. Frijoles blancos

Los frijoles en todas sus variedades son una fuente alimenticia muy poderosa que puede complementar la dieta.

Sin embargo, los blancos encabezan el listado de los buenos para regular la función de la tiroides, gracias al aporte de yodo que hacen.

Media taza de este tipo de frijol contiene hasta 32 mcg de yodo y muy pocas calorías; además son buenos para la salud digestiva por su increíble aporte de fibra.

8. Patatas

Patatas

La patata común es uno de los alimentos que más se consumen en el mundo y también una de las mayores fuentes de yodo que se pueden encontrar en el reino vegetal.

Una papa, con cáscara y todo, aporta cerca de 60 mcg de yodo cuando se preparan al horno.

Incorporar estos alimentos en la dieta es una de las formas más saludables de aportarle yodo al organismo, en especial a la tiroides.

Este mineral no se produce de forma natural en el cuerpo, por lo que resulta primordial proporcionárselo mediante la alimentación.

*Si lo desea, puede leer la publicación:Tiroides: Biodescodificación” 

El estrés emocional crónico puede iniciar el proceso de un cáncer *Doctor Pere Gascón

El Doctor Pere Gascón ha demostrado que existe una estrecha relación entre la inflamación, el sistema nervioso y el tumor maligno.

Las personas que se hunden durante meses en una depresión a causa de una muerte cercana están en riesgo.

Pere Gascón (Barcelona, 1949), es uno de los máximos exponentes internacionales en la investigación que vincula sistema nervioso –las neuronas, el cerebro– y cáncer. Ejerce en el servicio de Oncología del Hospital Clínic. Fue su responsable hasta el 2015.

Usted ha estudiado la relación entre sistema inmunológico y cáncer.
–Soy inmunólogo tumoral y siempre he investigado el microambiente que rodea al tumor: los linfocitos, los macrófagos… con el fin de atacar al cáncer. Por desgracia, hemos visto que cuando un tumor se ha aposentado bien, las células de su microambiente, que son parte del sistema inmunológico, cambian de chaqueta y se ponen de parte del tumor.

Autoagrede.
–Sí. Los macrófagos, que estaban para defendernos, se pasan al bando del cáncer. Los fibroblastos, que daban consistencia al tejido conectivo, apoyan al tumor, que las compra y lo favorecen. Así en todos los cánceres.

¿Y en las metástasis? [Diseminación de un cáncer a varios órganos]
–Sabemos que cuando se produce una metástasis existe un nido celular previo que se aprovecha de procesos inflamatorios crónicos asintomáticos, que tenemos en diferentes partes del cuerpo sin saberlo. El cáncer crece en núcleos inflamatorios.

¿Siempre?
-Si. Esto es muy importante. El cáncer siempre surge de un proceso inflamatorio, y crece más en ese ambiente. Es su microambiente.

¿Un ejemplo?
–Fácil: ¿qué hace el tabaco? Causa una inflamación crónica en los pulmones. Fumas e irritas constantemente los bronquios. Eso es un campo abonado –no todos los fumadores lo sufrirán– para que una célula cancerosa anide allí. Para que se produzca una mutación.

¿Qué ocurre en una inflamación?
–Las células del propio tejido inflamado se van multiplicando, con intención de repararlo, hasta que hay un error. La inflamación indica que hay células activadas por un virus, el tabaco, asbestos… No hablo de la inflamación que surge cuando te tuerces un tobillo. Esa no es cancerosa.

¿La solución del cáncer vendrá del propio sistema inmunológico?
–Es uno de los futuros más actuales. Se han identificado las células que impedían actuar al sistema inmunológico que debe defendernos. Esto es una revolución de hace cinco años. Hay fármacos específicos para tratar metástasis por melanoma, cáncer de riñón, y otros. Esas personas, antes morían en pocas semanas y ahora están viviendo hasta cinco años.

La línea inmunológica puede ser la respuesta al cáncer en la primera mitad del siglo XXI

¿Es la línea definitiva anticáncer?
–Con el cáncer nunca existirá una línea definitiva. La línea inmunológica, combinada con otras, puede ser la respuesta al cáncer en la primera mitad del siglo XXI. Pero la célula cancerosa se las sabe todas. Se hace resistente. Yo ya no estoy ahí.

¿Y en qué está usted?
–En el desarrollo de algo que identifiqué hace 20 años, cuando trabajaba en EEUU. Descubrí que células del cáncer de mama tenían un receptor [enlace] que es un neurotransmisor [mensajero químico entre neuronas]. Yo siempre he tenido la neurología en la cabeza, y la he estudiado muchísimo. Entonces pensé: si un producto de las neuronas libera una sustancia que se une a un receptor de la célula cancerosa, eso significa que existe una comunicación entre sistema nervioso y cáncer.

¿Lo confirmó?
–Sí. Un investigador de Sevilla, Miguel Muñoz, siguió mis publicaciones y demostró que prácticamente en todas las células cancerosas que él estudió existía aquél receptor neuronal que yo encontré. Lo detectó en tumores de colon, próstata, pulmón, cerebro y leucemias.

¿Y qué ocurrió?
–Vimos que esos cánceres también tienen receptores de otro neurotransmisor, la adrenalina. Luego, si en las células cancerosas existen receptores de neurotransmisores, eso significa que el sistema nervioso está dialogando con el cáncer. Y ahora viene lo fuerte.

Adelante.
–Últimamente, hemos demostrado  que el sistema nervioso, en general, propicia el crecimiento del cáncer, forma parte de la tumorogénesis, es decir, de la formación y el crecimiento del tumor. Varios investigadores de EEUU han aludido a esa relación en sus publicaciones.

¿Adónde lleva todo esto?
–Hace 20 años que voy detrás de demostrar que existe una conexión entre el sistema nervioso y el cáncer. Y es lógico, porque el sistema nervioso nos regula el rítmo cardiaco, la respiración, el intestino. Todo. La sustancia que yo he estudiado es un neurotransmisor inflamatorio: he observado la conexión entre inflamación, cáncer y sistema nervioso.

¿Esto relaciona al cáncer con los choques emocionales fuertes?
–Por ahí puede ir la cosa. Pero, yo he dicho por activa y por pasiva que las emociones no causan cáncer. El cáncer es consecuencia de un proceso lento, y el organismo tiene una capacidad de regeneración brutal. No es fácil generarlo. Surge de la rotura de muchos sistemas corporales.

Hay personas de 50 y pocos años que pierden el trabajo y año y medio después les surge un cáncer

De múltiples coincidencias.
–Si. Cada vez tenemos más evidencias de que cuando una persona sufre estrés crónico, de meses –por la muerte de una persona que te rompe la vida o la pérdida de un hijoesas emociones conducen a un estrés en el que se liberan citoquinas inflamatorias, sustancias que crean un ambiente proinflamatorio del que no se es consciente. Esto lo hemos visto en personas de 50 y pocos años que pierden el trabajo y año y medio después les surge un cáncer.

¿Si ese parado encuentra otro empleo el proceso maligno se detiene?
–Imposible saberlo. Si el estrés emocional ha durado muchos meses, es posible que el proceso canceroso ya vaya por libre. Lo importante es la cronificación del conflicto.

¿El sistema nervioso potencia las defensas inmunológicas?
–Claro. Cuando el sistema nervioso está equilibrado, las defensas están óptimas. Esto se ha demostrado. Un buen sistema nervioso que permite dormir bien, estar equilibrado y hacer ejercicio físico potencia el sistema de defensas. Y a la inversa, sabemos que los estados estresantes, deprimentes y crónicos, son estados proinflamatorios.

Riesgo de cáncer.
–Lo que causa el cáncer no es la emoción, sino el proceso que conduce a un ambiente celular inflamatorio, que es esa situación personal negativa. El estrés emocional crónico puede poner en marcha el proceso que inicia un cáncer.

¿Qué tipo de estrés es maligno?
–El contínuo, que va ligado a una depresión e impide dormir. Puede tener su origen en el trabajo o en una vida familiar infernal.

¿El control mental de cada persona en esas circunstancias límite es determinante? 

Sí. El control mental de cada cual es determinante. Se suma a su predisposición genética.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “SOLO RESPIRA: un precioso cortometraje que ayuda a niños y adultos a manejar sus emociones” 

Las 4 leyes del desapego para la liberación emocional

Es posible que la palabra desapego te cause cierta sensación de frialdad e incluso de egoísmo emocional. Nada más lejos de la realidad. La palabra desapego, entendida dentro del contexto del crecimiento personal, supone un gran valor interior que todos deberíamos aprender a desarrollar.

Practicar el desapego no significa en absoluto desprendernos de todo aquello que nos es importante, rompiendo vínculos afectivos o relaciones personales con quienes forman parte de nuestro circulo personal.

Significa básicamente saber amar, apreciar e involucrarnos en las cosas desde un punto de vista más equilibrado y saludable, liberándonos a su vez de esos excesos que nos ponen cadenas y que nos amarran. Que nos cortan las alas.

La liberación emocional es darnos la opción de vivir con más honestidad de acuerdo a nuestras necesidades, ofreciéndonos a su vez la opción a crecer, de avanzar con conocimiento de causa. Sin dañar a nadie, sin que nadie nos ponga tampoco su cerco camuflado con las cadenas del amor pasional, filial o incluso materno.

Aprendamos, pues, a poner en práctica estas sencillas leyes sobre el desapego…

Primera ley: eres responsable de ti mismo

Nadie va a retirar cada piedra que te encuentres en tu camino, al igual que nadie va a respirar por ti ni se va a ofrecer como voluntario para cargar tus penas o sentir tus dolores. Tú mismo eres artífice de tu propia existencia y de cada paso que das.

Así pues, la primera ley que debes tener en cuenta para practicar el desapego, es tomar conciencia de que eres pleno responsable de ti mismo.

-No pongas en el bolsillo de los demás tu propia felicidad. No concibas la idea de que para ser feliz en esta vida, es esencial encontrar una pareja que te ame, o tener siempre el reconocimiento de tu familia.

Si el barómetro de tu satisfacción y felicidad está en lo que los demás te aportan, no conseguirás más que sufrimiento. ¿La razón? Pocas veces lograrán cubrir todas tus necesidades.

-Cultiva tu propia felicidad, siéntete responsable, maduro, toma conciencia de tus decisiones y de sus consecuencias, elige por ti mismo y no dejes nunca que tu bienestar dependa siempre de corazones ajenos.

Segunda ley: vive el presente, acepta, asume la realidad

En esta vida, nada es eterno, nada permanece, todo fluye y retoma su camino tejiendo ese orden natural que tanto nos cuesta asumir a veces. Las personas estamos casi siempre centradas en todo aquello que ocurrió en el pasado y que, de algún modo, se convierte ahora en una dura carga que altera nuestro presente.

Esas desavenencias familiares, ese trauma, esa pérdida, ese fracaso sentimental o esa frustración no superada. Todo ello son anclas que nos aferran, que ponen cadenas en nuestros pies y anzuelos en nuestra alma.

Es un apego tóxico y poco saludable que nos impide avanzar en libertad y plenitud.

Acepta, asume y aunque te cueste, aprende a perdonar. Te hará sentir más liberado y te ayudará a centrarte en lo que de verdad importa, elaquí y ahora, este presente donde tienes tu verdadera oportunidad. ¿A qué esperas?

Tercera ley: promueve tu libertad y permite ser libres también a los demás

Asume que la libertad, es la forma más plena, íntegra y saludable, de disfrutar de la vida, de entenderla en toda su inmensidad.

No obstante, ello no impide que podamos establecer vínculos afectivos con otras personas, porque también ello forma parte de nuestro crecimiento personal. Saber amar y saber recibir amor.

No obstante, el desapego implica que nunca debes hacerte responsable de la vida de los otros, al igual que los demás, no deben tampoco imponerte sus principios, sus ataduras o cadenas personales para aferrarte a ellos. Es aquí donde empieza el auténtico problema y los sufrimientos.

Los apegos intensos nunca son saludables, pensemos por ejemplo en esos padres obsesivos que se exceden en la protección de sus hijos y que les impiden poder madurar, poder avanzar con seguridad para explorar el mundo.

La necesidad de “despegarse” es vital en estos casos, ahí donde cada uno debe salir de los límites de la certidumbre para aprender de lo imprevisto, de lo desconocido.

Cuarta ley: asume que las pérdidas van a sucederse tarde o temprano

Volvemos de nuevo a la misma idea: aceptar que, en esta vida, nada puede contenerse eternamente. La vida, las relaciones, e incluso las cosas materiales, terminan desvaneciéndose como el humo que se escapa de una ventana abierta o el agua fresca que resbala por nuestros dedos.

Las personas se irán, los niños crecerán, algunos amigos dejarán de serlo y algunos amores se irán del calor de tu mano… Todo ello forma parte del desapego, y como tal, hemos de aprender a asumirlo para afrontarlo con mayor integridad. Con mayor fuerza. Pero lo que nunca va a cambiar, es tu capacidad de querer. Y debes empezar siempre por ti mismo.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Amarnos a nosotros mismos

En el amor hay quien solo usa la lupa, cuando lo que necesita es un espejo

Hay quien en eso del amor actúa casi como un auténtico francotirador. Una de sus estrategias más comunes es poner la lupa sobre la pareja para señalar defectos, errores y los supuestos puntos débiles hasta el punto de invalidarla.

Es el paradigma del cobarde, de la persona que no entiende que, en el amor, más que lupas lo que se necesitan son espejos. En lo referente a las relaciones afectivas nadie puede enarbolar la bandera de la sapiencia absoluta. La mayoría hemos rodado más de una vez por el precipicio de los errores con toda la caballería de sueños y esperanzas detrás de nosotros, hemos naufragado incluso en el océano de los amores imposibles y también en el de las pasiones cobardes, esas que no se atrevieron a darlo todo por miedo o por simple indecisión.

“El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen” -Goethe-

Ahora bien, hay un tipo de relación que suele causar más estragos que cualquier otra, y es esa donde un miembro de la pareja -a veces incluso ambos- actúan como auténticos de-constructores de identidades. Son esos perfiles que focalizan su atención en todo aquello que no les agrada o les incomoda de la pareja con el fin de cosificar, ridiculizar y controlar al cónyuge. Lo hacen porque es así como asumen las riendas, como logran maquillar su autoestima herida.

Casi sin darnos cuenta, quedamos atrapados en una rueda de hámster donde la propia inercia nos arrastra, nos diluye y nos atrapa ad eternum en una peligrosa dinámica de infelicidad. Una dinámica en la que quien siempre lleva la lupa en la mano, es incapaz de mirarse ante el espejo para descubrir sus pozos sin fondo, sus abismos de inmadurez.

LA COMPLEJA SUPERVIVENCIA DEL AMOR: TODA LA CULPA LA TIENE LA OTRA PERSONA

Howard Markman es profesor de psicología en la Universidad de Denver y uno de los investigadores más conocidos sobre relaciones de pareja. En el mercado editorial tenemos un gran número de trabajos suyos que nos ilustran con precisión y originalidad muchos de problemas afectivos que se dan en el marco de lo común y lo cotidiano.

Una de las ideas más interesantes que nos explica el doctor Markman es que la mayoría de personas que acuden a terapia de pareja van convencidas de que toda la responsabilidad de los problemas y la infelicidad experimentada es del cónyuge. Asimismo, albergan también la infructuosa esperanza de que el terapeuta lo que va a conseguir es sanarles, o más concretamente, “curar” ese comportamiento equivocado que ejerce nuestra pareja. Si fuera por ellos, y lo que muchas veces esperan del profesional, es que les dé la razón y llame a consulta a su pareja para tirarle de las orejas por su mal comportamiento.

Ahora bien, detrás de un problema de pareja no suele haber un problema de salud mental, más bien suele haber un problema en la dinámica relacional. Una dinámica que han construído e instalado los dos, mediante la que se relacionan.

Para el doctor Howard Markman las quejas que llegan a consulta relacionados con la pareja suelen estar asociados también a determinadas carencias en educación emocional y habilidades psicológicas. Así, lo que propone es que desde bien temprano se introduzca en currículum de las escuelas un área específica llamada psicoeducación”.

La finalidad de la psicoeducación tendría como propósito aportarnos estrategias, herramientas y habilidades para ser capaces de ayudarnos a nosotros mismos. Sería, por tanto, aprender a poner el espejo en uno mismo para identificar los propios miedos, las inseguridades y, lo que no menos importante, derribar todos esos roles rígidos y esquemas de género que nos impone la propia sociedad.

No podemos olvidar, por ejemplo, que en materia de amor, hay quien se deja llevar por esos esquemas prefabricados, incluso heredados de las propias familias, donde asumir aquello de que es “mejor callar y aguantar un poco más”, de que “si no hace esto y lo otro es que no me quiere, y por tanto me enfado y me impongo porque yo mando”…

Se trataría, en esencia, de asentar unas bases de adecuada calidad humana y auto-conocimiento para cuidar de nosotros mismos y aportar así nuestra mejor versión y fortalezas a las relaciones de pareja.

El amor no cura si uno mismo no se ama

En ese tejido rico, complejo y siempre en crecimiento que conforman las relaciones afectivas, siempre habita un pequeño reservorio para los conflictos. Lejos de verlo como algo negativo -como el virus que puede dar pie a una enfermedad debemos asumirlo como un motor que nos permitirá conocernos mucho mejor para crear un vínculo mucho más fuerte, un tejido más resistente.

El amor nos empuja a tener fe en los demás y el mismo respeto que se tiene por la propia -Mahatma Gandhi-

Los conflictos ponen en movimiento las fibras más sensibles de nuestro ser, lo sabemos, pero a menudo, lo hacemos poniendo la lupa en los supuestos defectos del otro de una forma casi obsesiva, delirante. Lo hacemos sin ser conscientes de nuestra “cuota” de responsabilidad emocional, sin darnos cuenta que a veces, avanzamos por el mundo tan desnudos y con tanto frío que lo único que deseamos es que alguien sea nuestro vestido, un refugio sin fisuras, una segunda piel capaz de curar toda herida.

Sin embargo, debemos tenerlo claro: esta fórmula nunca funciona. Porque quien actúa también como “dador”, quien solo se siente útil cuando es necesitado, está anclado a una relación dependiente, a esa rueda de hámster de la que hablábamos al inicio donde tarde o temprano, nos faltará el aliento, la vida y la dignidad. Porque quien está ahí solo para ofrecer vivirá siempre bajo esa lupa exigente que busca la perfección absoluta para nutrir vacíos y necesidades ajenas…. Y lo que es peor, nunca se sentirá satisfecho.

No lo permitamos, pongámonos todos delante del espejo para reencontrarnos con nosotros mismos y con nuestra autoestima. No nos dejemos arrastrar a ese territorio donde el peaje para ser amado es la propia infelicidad.

¿Cómo poner fin al terrorismo?

Comprende sus raíces. Porque el origen de la violencia, el odio, la guerra santa y el ánimo de venganza sangrienta está en todos y cada uno de nosotros. La violencia comienza en TI, amigo.

Ninguno de nosotros está apartado del río de la humanidad. Ninguno de nosotros somos individuos separados de la totalidad, sino parte de algo mayor; contribuimos al río, tenemos nuestro Ser en el río, y en ese sentido, somos responsables de la totalidad del río.

“Tú eres el mundo y el mundo es tú” -Krishnamurti-

La violencia comienza cuando nos separamos del río y de los demás, al menos en nuestra mente. Nos alejamos de nuestra vitalidad y nos definimos conceptualmente, reduciéndonos a una cosa. Bueno, malo. Correcto, incorrecto. Cristiano, judío, ateo. Creyente, no creyente. Un éxito, un fracaso. Indio, americano, australiano. La verdad se convierte en un arma. Tomamos partido. Creemos que hay otros.

Olvidamos nuestra naturaleza compartida, que todos somos hermanos y hermanas, una misma fuerza vital en movimiento, la misma consciencia, el agua de la Vida.

Internamente nos ponemos en guerra con nuestros propios pensamientos, con nuestros propios sentimientos. Nos alejamos de nuestro dolor, de nuestra duda, de nuestro miedo, de nuestros anhelos, los llamamos “negativos” omalos”. Nos dividimos en dos, el “yo bueno” contra el “yo malo”, el santo contra el pecador, la luz contra la oscuridad, lo sagrado contra lo profano. Podemos incluso tratar de “deshacernos” de o “aniquilar” nuestra tristeza, nuestra duda, nuestro miedo, nuestros impulsos sexuales, nuestros pensamientos ‘impuros’. El comienzo del genocidio.

Dentro. Todo comienza dentro.

Lo que rechazamos en nosotros mismos terminamos rechazándolo en los demás. Lo de “aquí” se convierte en lo de “allá fuera” en un abrir y cerrar de ojos. Sus imperfecciones. Sus defectos. Sus dolores, sus alegrías, sus dudas, su debilidad; son realmente nuestros. Sus pensamientos extraños, sus sentimientos “erróneos” o “vergonzosos”, sus tinieblas, sus pecados; en realidad son nuestros. Tratamos de cambiarlos, arreglarlos, salvarlos. Los juzgamos, los humillamos, les tenemos lástima, les tememos. En nuestra frustración, podemos hacerles daño. En nuestra rabia, podemos incluso matarlos. Al buscar la totalidad, pasando por alto que eso es lo que somos, al olvidar el amor que nos compone, podríamos destruir todo y a todos los que nos rodean. En nombre de la “libertad”. En el nombre de “Dios”.

La forma de acabar con el terrorismo es verlo, entenderlo, cortarlo de raíz. Mira cómo la guerra comienza dentro. Observa cómo la violencia empieza en cada uno de nosotros.

Cada vez que hacemos a un lado un pensamiento o un sentimiento, cada vez que los deshonramos, que los culpamos; cada vez que le damos la espalda a nuestra ira, a nuestra tristeza, a nuestra duda, a nuestro miedo; cada vez que juzgamos o atacamos a alguien en lugar de enfrentar nuestro propio trauma aún sin resolver, esparcimos las semillas del terror. Sin embargo, cada vez que abrimos nuestros corazones y hacemos espacio para aquello que nos está incomodando; cuando traemos una atención amable y curiosa al dolor que sentimos dentro, cuando respiramos justo en lo que desearíamos destruir, recordamos nuestra inmensidad, nos volvemos a poner en contacto con el amor que arde dentro, y nos volvemos parte de la solución, del río.

Y entonces, porque hemos respirado ahí, quizás la humanidad tenga una oportunidad.

  • Autor: Jeff Foster

*Si lo desea, puede leer la publicación: El círculo de la vida no elige “bandos”