Mindfulness como complemento al tratamiento en psicosis: la Paz inicia un nuevo programa terapéutico abierto a todos los centros de Madrid

Un equipo del Área de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital de La Paz desarrolla un programa pionero que utiliza la filosofía del mindfulness como complemento al tratamiento de la psicosis.

Experimentar el momento presente en una actitud de conciencia plena, prestando atención de manera intencional a lo que surge o aparece y sin juzgar. El principio del mindfulness se ha convertido en una cada vez más recurrente herramienta para lidiar con el estrés o las crisis personales más o menos cotidianas en la vorágine de la vida contemporánea. Ahora, un equipo de profesionales del Área de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital de La Paz se basa en su filosofía para ofrecer un complemento terapéutico al tratamiento habitual para la psicosis y demostrar que, incluir este tratamiento en fases tempranas, puede mejorar su pronóstico. El programa terapéutico forma parte de un estudio de investigación, financiado con fondos públicos de investigación sanitaria para personas con psicosis, una patología que provoca una percepción de determinadas experiencias o realidades que difiere de la del resto y que genera un importante sufrimiento psíquico.

Según las estadísticas, un tercio de las personas que sufren un primer episodio de psicosis no volverá a experimentarla nunca más en su vida. Otro tercio puede sufrir algún otro episodio y en el tercio restante, la evolución de la enfermedad será crónica y discapacitante. “Parece que una intervención temprana y eficaz podría cambiar el pronóstico de ese grueso de los dos tercios a los que se les podría repetir”, explica a Madridiario la Doctora Ainoa Muñoz San José, coinvestigadora principal del programa.

El programa está abierto a todos centros de la Comunidad de Madrid y dirigido a personas de entre 18 y 40 años que hayan tenido un primer episodio de psicosis en los últimos cinco años. “La idea es incidir en la evolución, ya que cuanto antes se intervenga, mejor es el pronóstico”, aclara la Dra. Muñoz.

Dos intervenciones

Se comparan dos intervenciones, una psicoeducativa, de eficacia probada, y otra, basada en mindfulness, para mejorar la cognición social, a la que se ha llamado SocialMind.

“A través de mindfulness (atención plena en español) lo que entrena es una forma particular de prestar atención: prestar atención a la experiencia, sea la que sea, en el momento en el que surge, sin crítica, sin enjuiciar, aceptando lo que venga”, subraya la investigadora. “Lo que caracteriza a los episodios de psicosis es que son experiencias que generan gran sufrimiento por su extrañeza, porque es frecuente que aparezcan pensamientos críticos/ autoinculpatorios y porque no son compartidas por otras personas que tenemos alrededor; a través de SocialMind tratamos de intervenir en la relación con esas experiencias, aproximándonos a ese sufrimiento, explorándolo y pudiendo transformar la relación con él”, aclara.

Este equipo de psiquiatras y psicólogas de La Paz, que trabajan en el desarrollo, implantación e investigación en psicoterapia, tiene amplia experiencia en la integración de mindfulness en psicoterapia para el tratamiento de diferentes problemas de salud mental, como ansiedad, depresión, sintomatología depresiva en trastorno bipolar, o sintomatología ansioso depresiva en enfermedades médicas como la esclerosis múltiple, el cáncer o el dolor crónico. “Está siendo una experiencia pionera el incluir psicoterapia grupal basada en minfulness como tratamiento complementario para personas con psicosis ”, cuenta la Dra. Muñoz.

Cognición social

En concreto, el tratamiento SocialMind se enfoca al funcionamiento social y las relaciones, tanto con uno mismo como con los demás, “un aspecto que se ha visto determinante en la evolución de estos problemas de salud mental y que puede afectarse desde fases tempranas”.

Por eso, se trabaja en un entorno grupal que genere un ambiente de seguridad y confianza, y no sólo con el malestar sino también con los recursos y fortalezas de las personas. “Las personas no somos tan diferentes unas de otras. Todas las experiencias tienen sus particularidades pero, en el fondo, tienen mucho en común: solemos sufrir y sentir alegría por circunstancias muy similares, y lo que quizás pueda ser diferente es la expresión de ese malestar o sufrimiento. En este ambiente se entrena, a través de mindfulness, y desde experiencias personales en el grupo, relaciones diferentes con el malestar que permitan formas de vida más enriquecedoras, sanas y saludables.

AGES-CM

Este programa se enmarca en el proyecto AGES-CM 2, coordinado por el Doctor Celso Arango López, del Hospital Gregorio Marañón, que explora la relación entre factores ambientales y genéticos que puedan encontrarse en la base de los trastornos psicóticos. A este estudio, que arrancó en 2013, se unió en 2015 el equipo de La Paz, liderado por la Doctora María Fe Bravo Ortiz, y desde 2017 aporta la parte psicoterapéutica de la que carecía. “AGES-CM es un proyecto en su mayor parte observacional, un análisis, desde la introducción de SocialMind se ofrece, añadido al tratamiento habitual de cada persona, una intervención psicoterapéutica específica”, relata la Doctora Muñoz.

Para que los resultados sean extrapolables, el equipo busca a entre 50 y 70 personas para el estudio, que se irán dividiendo en grupos a partir de febrero. La participación es gratuita y puede solicitarse a través de la web del proyecto (www.socialmindtraining.com). También es posible ponerse en contacto con el equipo a través de 644 742 962 o en la siguiente dirección de correo electrónico: proyectoages@idipaz.es.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente.

Anuncios

La Ley De Correspondencia

“Como es arriba, es abajo. Como es abajo, es arriba”.

“Como es adentro, es afuera”.

Esta ley de correspondencia es una de las más importantes.

Establece que lo de afuera es una proyección de lo de dentro. Tu mundo exterior es un fiel reflejo de tu mundo interior.

Lo que es arriba es una proyección de lo que es abajo y viceversa.

Esta ley declara que puedes saber lo que está pasando dentro de ti con solo fijarte en lo que está pasando a tu alrededor.

Y puedes conocer cómo es el universo y otras dimensiones, tan solo observando tu interior.

“Conócete a ti mismo y conocerás el universo”.

La Ley de la Correspondencia tiene aplicaciones sin fin. Por ejemplo: considerando en un hombre el cuerpo físico como el “abajo” y su mente como el “arriba” decimos: “como es el pensamiento de un hombre así es su cuerpo”.

Puede ser: “mente sana en cuerpo sano”, o cuerpo enfermo como manifestación de pensamientos distorsionados.

Afortunadamente en las enseñanzas de Hermes “el tres veces sabio” la enfermedad viene de la mano con el remedio: “Cambia el pensamiento y sanarás tu cuerpo”.

En el cuerpo humano todo es mente. Cada célula es inteligente y guarda la información que precisa. Además tiene la habilidad de comunicarse instantáneamente con las demás células. Estas capacidades son reales, pero no podemos verlas ni tocarlas.

Por ejemplo: nos hacemos daño en el dedo gordo del pie e inmediatamente el sistema nervioso y el cerebro lo saben. Como resultado el dedo golpeado recibe la dosis adecuada de aquello que necesita para cicatrizar la herida y combatir una posible infección.

De la misma manera, en el universo también Todo es Mente. Cada célula del macrocosmos, llámese hombre, planeta, sistema solar o galaxia, posee proporcionalmente el grado de inteligencia que necesita. La interconexión entre ellas y la Mente que las gobierna también es perfecta: el Todo afecta las partes y las partes influyen a su vez en el Todo.

Puede ser que un hombre sea más pequeño que la más microscópica brizna de polvo en la galaxia, pero si un ser humano cambia, invariablemente estará alterando la esencia misma de todo el universo.

“Todo lo que hay en el universo es un fractal. Todo lo que se divide es una réplica exacta de lo que se dividió. Siempre se va dividiendo en partes iguales. Es como la mitosis celular.

Nosotros somos una correspondencia del universo. Nuestro cuerpo físico es exactamente igual a como es el universo. Como es arriba, es abajo.

Lo que uno genere hacia fuera, siempre es una réplica de lo que está dentro.

Si uno genera algo positivo, pero siempre le vuelve negativo, es porque tan positivo no era.

Por eso no hace falta ir al universo para entender el universo. Simplemente con vivir aquí, ya estamos viviendo una correspondencia de lo que es la totalidad.

Si logramos disfrutar y vivenciar nuestra vida con la máxima felicidad y máxima libertad aquí en la materia (3ª dimensión), estamos haciendo el mismo trabajo en todas las otras dimensiones, porque todo está unificado, todo es un fractal, todo es lo mismo”.

Todo el universo funciona de forma analógica, parecida.

Hay una analogía, una correspondencia entre los astros y los planetas y las cualidades y características de cada persona al nacer. Cada persona, cuando nace, está influenciada por los astros y los planetas. Hay una correspondencia entre la psicología, el carácter de una persona y su horóscopo natal. 

Todo lo que vemos es un reflejo de lo que hay en dimensiones superiores, todo es un fractal. El universo es como un espejo que refleja lo que hay en otros planos de consciencia, y éstos están todos entrelazados. Vamos emulándonos unos a otros hasta que alcanzamos el máximo de consciencia, el máximo de perfección. Todo son espejos paralelos, dimensiones  paralelas, y una dimensión es un estado de consciencia.

Las neuronas que están en nuestro cerebro, nos permiten pensar. Nosotros, los seres humanos, somos las neuronas de la mente consciente (Dios). Este sería un ejemplo de la ley de correspondencia.

Dios es el logo solar, el sistema solar.

Los seres humanos tenemos chakras, puntos energéticos. Los chakras del logo solar son los planetas. Cuando un ser humano tiene los chakras alineados, fluye la energía de amor y es cuando llega a la perfección humana. Lo mismo ocurrirá con el logo solar y los planetas.

Como es adentro, es afuera.

Toda la dinámica de la vida es un ir de dentro hacia afuera. Tu mundo externo expresivo se corresponderá con tu mundo interno pensante y emocional.

Cuando no nos gusta lo que hay fuera de nosotros, debemos examinarnos a nosotros mismos.

Tu mundo externo de relaciones vendrá determinado por la persona que lleves dentro; o sea, por tu verdadera personalidad interna.

Tu salud será la que configuren tus actitudes mentales internas.

Tu mundo exterior de logro económico e ingresos irá parejo a tu mundo interno de pensamiento y preparación.

La forma en que la gente responda y reaccione ante ti será un reflejo de tu actitud y comportamiento hacia ella.

Tu forma de conducir y cuidar tu coche se corresponderá en todo momento con tu estado mental.

Cuando te sientas positivo, confiado y creas que controlas tu vida, tu hogar y tu lugar de trabajo estarán bien organizados y tu coche recibirá la atención adecuada.

Si el trabajo te agobia, te sientes frustrado o no eres feliz, entonces tu casa, tu lugar de trabajo e incluso el armario donde guardas tus cosas reflejarán el estado de desorden y confusión que te invade.

En cualquier parte puedes percibir los efectos de esta ley de correspondencia.

Todo se manifiesta desde el interior hacia el exterior.

Para lograr cambiar lo de afuera, todo lo que nos rodea, debemos cambiarnos a nosotros mismos. Por eso el camino siempre está en ir a nuestro interior, observarnos a nosotros mismos.

Tienes que convertirte internamente en una persona distinta si quieres conseguir externamente resultados de otra índole.

La mayoría de las personas tratan de mejorar o cambiar algunos aspectos de su vida intentando que sean los demás los que cambien. No les gusta lo que ven reflejado en el espejo de su vida y se aplican en darle brillo al espejo en vez de ir a lo que realmente es la causa del reflejo, ellos mismos.

La única forma que tienes de cambiar las cosas externas es cambiar las cosas internas.

La comprensión de la Ley de Correspondencia permite la liberación de toda limitación: miedos, creencias duales de bueno, malo, justicia, injusticia, deseo de venganza, culpa, rencor, resentimiento, baja autoestima, etc.

A cada ser humano le corresponde un cuerpo físico perfecto y correspondiente con una capacidad mental de percepción que determina una personalidad específica. Este comportamiento mental va a asimilar una información de su entorno creando una personalidad en donde se instala el destino (necesidad de aprender lo que falta en el camino evolutivo de conciencia).

Desde la ley de correspondencia, los padres hacen lo mejor que saben o creen a pesar de los errores que puedan cometer, los cuales son matemáticamente correspondientes a la experiencia que necesita el individuo.

Todas y cada una de las decisiones tomadas a lo largo de la vida (desde comprensión o desde creencias) hacen parte de la ley de correspondencia para poder verificar el resultado de la misma. Es por esto que desde la ley de correspondencia no hay error sino experiencias a través de un proceso evolutivo.

En el universo todo responde a un propósito perfecto. Todo es aprovechable, tanto el sabio, como el ignorante, como el inocente tienen una función en el universo.

PRINCIPIOS QUE PERMITEN RECONOCER LA EXISTENCIA DE LA LEY DE CORRESPONDENCIA:

1. Toda situación es un aprendizaje:

• El universo y todos sus procesos son pedagógicos. Obtener un resultado que genera satisfacción y poderlo repetir de manera voluntaria cuantas veces te propongas, muestra que “sabes”. Obtener un resultado que genera insatisfacción muestra que “no sabes”. 

• Solo la ignorancia o el “creer saber” genera ineficiencia en la vida.

• Comprender este principio genera eficiencia ya que:
◦ Saber te da las condiciones para enseñar.
◦ No saber te indica que puedes disponerte a aprender.

2. Toda circunstancia es generada por uno mismo:

Comprender este principio libera de la culpa, el rencor, el resentimiento, el deseo de venganza, la baja autoestima, etc. y por lo tanto la somatización de todos y cada una de estas reacciones.

• “Todo lo que ha sucedido en tu vida, lo que sucede y lo que sucederá, en tu interior y en tu exterior, es generado por ti mismo”. Cualquier experiencia de insatisfacción no ha sido causada por nadie sino por la interpretación de quien experimenta dicha insatisfacción.

• “De la misma manera que tú no le has hecho daño a nadie, nadie te ha hecho daño a ti”. Los errores son aprovechables y generan la perfecta correspondencia para quienes requieren de dicha experiencia.

3. No hay ningún evento que no corresponda con quién lo vive:

Comprender este principio libera de la creencia de la justicia, la injusticia, la buena y la mala suerte.

• Cada quien tiene lo necesario y correspondiente con su propia experiencia.

• Pedir es un ejercicio inútil pero necesario. Inútil para el propósito del ser humano, y necesario para descubrir que el universo tiene un orden.

• Transformar el pedir en actuar trae consigo eficiencia en la experiencia de vida. Actuar permite verificar un resultado de sabiduría o de ignorancia y la observación de este, la disposición a aprender o a enseñar y a fluir con el orden universal.

4. Estamos ubicados en el lugar que exactamente nos corresponde:

Comprender este principio libera de la creencia de lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto.

• Las diferentes circunstancias políticas, religiosas, locativas no son ni buenas ni malas, ni justas ni injustas. Simplemente necesarias y correspondientes con quien las vive.

• Cada espíritu ha sido dirigido por maestros de ley para ubicarse en el lugar matemáticamente exacto de acuerdo a lo que este requiera para completar su proceso de evolución y expansión de conciencia.

5. Venimos a la vida con lo necesario para vivirla:

Comprender este principio libera de la creencia de lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto.

• Si alguien no tuviera lo necesario para vivir, simplemente no viviría. Algo diferente es querer vivir de otra manera lo cuál es una condición del ego que no se satisface con lo que tiene.

• Cada quien tiene lo necesario para:

◦ Aprender a trascender su destino (o situaciones de aprendizaje).

◦ Desarrollar su función (actividad que permite el auto-sustento).

6. Sólo sucede lo que tiene que suceder:

Comprender este principio libera de todos los miedos.

• A nivel global e individual todos los sucesos que afectan la vida corresponden matemáticamente con la persona que los vive.

• Preocuparse por lo que puede pasar o no en el futuro o por lo que pasó en el pasado le quita eficiencia al presente.

7. Sólo se da o se tiene lo necesario:

• Es imposible conseguir aquello que no necesites e imposible perder aquello que necesitas.

• Sólo se tiene y se experimenta aquello matemáticamente correspondiente con las creencias, pensamientos y actitudes que se tienen.

• Sólo se mantiene aquello que se necesita en la experiencia.

• Quien agrede y se queja de lo que tiene esta en riesgo de perder lo que necesita. Todo aquello que no se valora se va perdiendo.

Comprender esta Ley Universal te libera del Miedo. Pues pones tu atención y observación en tus acciones, pensamientos y sentimientos y eres consciente de que tu vida es creada a partir de lo que tú generes.

Así como trates a los demás, serás tú tratado. De la misma manera, lo que tú pienses de los demás, los demás pensarán de ti. Y lo que tú sientas acerca de una determinada persona, ella te lo reflejará, pues es lo que tú sientes en tu interior.

RECONOCIMIENTO DEL EFECTO DE FLUIR CON LA LEY DE CORRESPONDENCIA:

Aprovechamiento de experiencias difíciles en lugar de evitarlas, luchar o pretender que no existen.

• Cambios a correspondencias superiores:

Situaciones que antes eran difíciles e insatisfactorias van desapareciendo y se abre el paso a correspondencias con nuevas experiencias, lugares y personas que generan cada vez mayores niveles de satisfacción.

◦ Mayor acceso a la abundancia, la satisfacción personal y la paz interior.

◦ Mayor capacidad y posibilidades de servicio.

RECONOCIMIENTO Y EFECTO DE SALIR DE LA LEY DE CORRESPONDENCIA:

• Cambios a correspondencias cada vez más insatisfactorias.

• Lucha y desgaste ante lo que corresponde vivir: lugar, trabajo, personas, situaciones presentes.

• Falta de compromiso y limitación en el servicio.

• Sensación de fracaso.

• Bloqueos.

• Insatisfacción.

• Dificultad para tener éxito.

• Miedos.

Angustias.

Frustraciones.

• Sufrimiento.

• Baja autoestima.

• etc.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibar cuerpo y mente 

El castigo de la indiferencia

La indiferencia es una forma de agresión psicológica.

Es convertir a alguien en invisible, es anularlo emocionalmente y vetar su necesidad de conexión social para llevarlo a un limbo de auténtico vacío y sufrimiento. Dicha práctica, como ya sabemos, abunda en exceso en muchos de nuestros contextos: la vemos en escuelas, en relaciones de pareja, familia e incluso entre grupos de amigos.

Falta de comunicación, evitación, hacer el vacío de forma expresa, frialdad de trato… Podríamos dar mil ejemplos sobre cómo se lleva a cabo la práctica de la indiferencia, y sin embargo, el efecto siempre es el mismo: dolor y sufrimiento. El dolor de ese niño que sentado en un rincón del patio, ve como es ignorado por el resto de sus compañeros. Y el sufrimiento también de esa pareja que de un día para otro, percibe cómo su ser amado deja de mostrar la correspondencia emocional de antes.

Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. A su vez, lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte. -Elie Wiesel-

Nadie está preparado para habitar en ese vacío social donde los demás pasan a través nuestro como si fuéramos una entidad sin forma. Nuestras emociones, nuestras necesidades y la propia presencia están ahí y demandan atención, ansían afecto, respeto… ser visibles para el resto del mundo. ¿Cómo afrontar esas situaciones?

La indiferencia, la invisibilidad social y el dolor emocional

La definición de la indiferencia es a simple vista bastante sencilla: denota falta de interés, de preocupación e incluso falta de sentimiento. Ahora bien, más allá de las definiciones de diccionario están las implicaciones psicológicas. Están, por así decirlo, esos universos personales donde hay ciertas palabras con más relevancia que otras. El término “indiferencia”, por ejemplo, es sin duda uno de los más traumáticos.

Así, hay quien no duda en decir que lo opuesto a la vida no es la muerte sino la falta de preocupación, y ese vacío absoluto de sentimientos que dan forma cómo no, a la indiferencia. No podemos olvidar que nuestros cerebros son el resultado de una evolución, ahí donde la conexión social y la pertenencia a un grupo nos han hecho sobrevivir y avanzar como especie.

Interaccionar, comunicar, ser aceptado, valorado y apreciado nos sitúa en el mundo. Esos procesos tan básicos desde un punto de vista relacional nos hace visibles no solo para nuestro entorno, sino también para nosotros mismos. Es así como conformamos nuestra autoestima, así como damos forma también a nuestra identidad. Que nos falten esos nutrientes genera serias secuelas, implicaciones que es necesario conocer. Veámoslos.

La indiferencia genera una fuerte tensión mental

Las personas necesitamos “leer” en los demás aquello que significamos para ellos. Necesitamos certezas y no dudas. Ansiamos refuerzos, gestos de aprecio, miradas que acogen, sonrisas que comparten complicidades y emociones positivas… Todo ello da forma a esa comunicación no verbal donde quedan incrustadas esas emociones que nos gusta percibir en los nuestros a diario. El no verlas, el percibir solo una actitud fría, provoca ansiedad, estrés, y tensión mental.

Confusión

La indiferencia genera a su vez otro tipo de dinámica desgastante, a saber, se rompe un mecanismo básico en la conciencia humana: el mecanismo de acción y reacción. Cada vez que actuamos de una cierta manera, esperamos que la otra persona reaccione en consecuencia.

Si bien a veces esta reacción no es la que esperábamos, resulta muy difícil de comprender la ausencia total de ella. La comunicación se vuelve imposible y el intento por interactuar se hace forzado y desgasta. Todo ello nos confunde y nos sume en un estado de preocupación y sufrimiento.

Da origen a una autoestima baja

Al no obtener ningún tipo de respuesta, de refuerzo por parte de las otras personas, se corta cualquier retroalimentación que podamos tener. En las etapas de formación de la personalidad, esto puede repercutir gravemente en la autoimagen. Es probable que aquella persona que ha recibido indiferencia en estas etapas, llegue a creer que no vale la pena interactuar con ella, dando lugar a una fuerte inseguridad.

¿Cómo reaccionar frente a alguien que me trata con indiferencia?

Las personas, como seres sociales que somos y dotados a su vez de unas necesidades emocionales, aspiramos a establecer una relación de constante interacción con nuestros seres queridos: familia, amigos, pareja… Si en un momento dado empezamos a percibir silencios, vacíos, frialdad y despreocupación, nuestro cerebro (y en concreto nuestra amígdala) entrará en pánico. Nos avisará de una amenaza, de un miedo profundo y evidente: el de percibir que ya no somos amados, apreciados.

Lo más razonable en estas situaciones es entender qué sucede. Esa desconexión emocional siempre tiene un origen y como tal debe ser aclarado para que poder actuar en consecuencia. Si hay un problema lo afrontaremos, si hay un malentendido lo solucionaremos, si hay desamor lo asumiremos e intentaremos avanzar. Porque si hay algo que queda claro es que nadie merece vivir en la indiferencia, ninguna persona debe sentirse invisible en ningún escenario social, ya sea en su propio hogar, en su trabajo, etc.

Asimismo, hay un aspecto que es necesario considerar. La indiferencia largamente proyectada sobre alguien en concreto o sobre un colectivo es una forma de maltrato. Aún más, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de California se demostró que este tipo de dinámica basada en la exclusión y en la despreocupación, genera dolor y angustia. Es un sufrimiento que trasciende nuestras emociones para llegar también a nuestro cuerpo.

Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen. -Oscar Wilde-

El último recurso: alejarse

Si luchar por esa relación, si invertir más tiempo y esfuerzo en esa o esas personas nos trae el mismo resultado, lo más sano será alejarnos. Si percibes que esas consecuencias perjudiciales (agotamiento, baja autoestima…) ya se están “instalando” en ti, es urgente que renuncies a tener una relación cercana con esas personas y busques proximidad con otros, para quienes sí seas importante.

Intégrate en grupos donde seas escuchado y se valore tu forma de serRomper con una relación de indiferencia te dará una nueva perspectiva del mundo y potenciará tu desarrollo.

*Si lo desea, puede leer el artículo: “Dejar de hablar a alguien como castigo” 

Parkinson: origen emocional

Parkinson: origen emocional, nos intenta abrir las puertas al porqué de esta terrible enfermedad degenerativa que en alopatía no se conoce su origen. Pero desde el punto de vista emocional, podemos llegar a ayudar evitando que aparezca, corrigiendo nuestro modo de actuar frente a la vida. A eso se debe la explicación de los bloqueos que pueden llegar a generar que aparezca. Ponemos esto a disposición para evitar conductas y sentimientos que podemos cambiar para estar sanos. Y cancelar siempre toda enfermedad en nuestro mundo.

Parkinson origen emocional:

Orígenes emocionales desencadenantes:

BLOQUEO FÍSICO 

¿Qué adjetivos pueden describir mejor lo que siento en mi cuerpo? Tu respuesta representará lo que sientes ante la persona o la situación que ha desencadenado el mal.

Los síntomas característicos de esta enfermedad se asocian en proporciones variables: temblor, rigidez y trastornos complejos de la motricidad voluntaria e involuntaria; el rostro está fijo, la cabeza permanece inclinada hacia delante, el habla se modifica, el timbre de voz se vuelve sordo y cada vez más débil; se altera la escritura y todos los actos de la vida común se realizan con lentitud. Los hombres son los más frecuentemente afectados.

BLOQUEO EMOCIONAL

¿Qué me impide realizar esta enfermedad? Tus respuestas a esta pregunta representan al deseo o los deseos bloqueados. ¿A qué me obliga esta enfermedad? Retoma esta respuesta (o respuestas) y agrega la palabra “no” al principio de cada una de ellas. Estas frases representan tus deseos bloqueados.

En general, esta enfermedad se manifiesta en la persona que tiene miedo de no poder retener a alguien o a algo; por esta razón, comienza en las manos. El enfermo es una persona rígida que desde mucho tiempo atrás se ha reprimido para ocultar su sensibilidad, su vulnerabilidad, su ansiedad y sus temores, sobre todo en sus momentos de indecisión. Su mayor deseo era controlarlo todo y ahora su enfermedad le dice que ha llegado a su límite y que no puede hacerlo, ni para sí misma ni para los demás. Su sistema nervioso se ha cansado de mantener toda esa tensión interior que él creó para ocultar todo lo que sentía.

BLOQUEO MENTAL 

Si en mi vida me permitiera ser. (Repite la respuesta de la pregunta anterior) ¿Qué podría sucederme de desagradable o de no aceptable? La respuesta a esta pregunta corresponde a la creencia no benéfica que bloquea tus deseos y te impide realizar tu necesidad, creando así el problema físico.

Por ser una enfermedad que evoluciona lentamente, la persona afectada tiene la oportunidad de revertir el proceso. Si este es tu caso, aprende a confiar más en el Universo y en la gente. Revisa tus ideas con respecto a ceder ante los resultados que obtienes y los de los demás. Tu parte interna, aquella que cree que tú y los demás debéis conteneros para que todo sea perfecto, está exhausta. Date el derecho de no ser perfecto, de estar indeciso e incluso de equivocarte. De este modo te será más fácil darles ese derecho a los demás. De la misma manera, acepta la idea de que es muy humano tener miedo y de que no puedes ser el hombre o la mujer perfecta que creíste debías ser.

Para todo padecimiento se recomienda tener en cuenta adicionalmente lo siguiente:

BLOQUEO ESPIRITUAL

Si me permitiera este o estos deseos, ¿qué sería? (Utiliza los deseos encontrados en la etapa anterior.) La respuesta a esta pregunta corresponde a una necesidad profunda de tu ser, bloqueada por alguna creencia.

CONCLUSIÓN 

Cuando conoces la creencia no benéfica o la manera de pensar que te impide ser lo que quieres, lo primero que debes hacer para transformarla es permitirte haber tenido la necesidad de creerla, estableciendo contacto con el niño que habita en ti y que la creyó después de haber experimentado un sufrimiento. Después, pregúntate si todavía la necesitas realmente para ser feliz.

Si la respuesta es afirmativa, ello es señal de que todavía te es útil. Tú eres quien gobierna tu vida, de modo que puedes seguir creyendo en ella, pero debes saber que, al actuar así, obtendrás los mismos resultados que has obtenido hasta ahora. No esperes ningún cambio.

Si estás convencido de que esta creencia todavía es cierta pero que el hecho de creerla no te hace feliz, verifica en tu interior si estás tan convencido de su veracidad como hace algunos años. Es muy probable que ahora lo creas mucho menos. Por lo tanto, estás en vías de sanar.

Cuando en lo más profundo de ti sabes que no quieres seguir creyendo la misma cosa, no te queda más que realizar las acciones necesarias para manifestar tus deseos a fin de permitirte ser LO QUE QUIERES SER.

A resolver:

La enfermedad de Parkinson es la deterioración de los centros nerviosos del cerebro, especialmente en las regiones controlando los movimientos. Aparecen temblores que suelen afectar las manos y la cabeza. Cuando tiemblo, es porque siento o veo un peligro que me amenaza o amenaza a una persona a quien quiero; bien el temor a perder el control (¡el cual voy perdiendo cada vez más!), la inseguridad o la impotencia de progresar en la vida. También puedo haber vivido un traumatismo: un abuso o dificultades que dejaron huellas y frente a las cuales vivo los sentimientos siguientes: pena, frustración, culpabilidad, rabia, depresión que me llevan al agotamiento, al desánimo y que quiero huir en vez de enfrentarme a ellos y resolverlos.

Me auto-destruyo lentamente, produciendo la deterioración de la función nerviosa actual. Una impotencia al nivel de la motricidad de mis miembros superiores (en particular mis brazos y mis manos) tiene su origen muy frecuentemente en una situación que vivo en la cual quería rechazar a una persona, una cosa o un acontecimiento o, al contrario, la quería retener y me sentí incapaz de ello (bien físicamente o moralmente).

Si están afectados los miembros inferiores (mis piernas y mis pies), es con ellos que me hubiese gustado rechazar o volver a traer a mí la persona, cosa o acontecimiento de referencia. Tengo el placer de huir de esta situación en la cual me siento desbordado y que percibo sin salida. Debo reasumirme y aprender a controlar MI vida y no la de los demás, haciendo confianza en la Vida y decirme que merezco vivir.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

Agotamiento psicológico, cuando la gota colma el vaso

El agotamiento psicológico nos debilita física y mentalmente. Es una dimensión que surge como resultado de los “demasiados”: demasiadas decisiones, demasiados pensamientos intrusivos, demasiado trabajo, obligaciones, interrupciones, ansiedades… A su vez, es también el reflejo de muchos “pocos”: poco tiempo de calidad para uno mismo, pocas horas de sueño, poca calma interior…

Todos hemos experimentado alguna vez esta sensación, este desgaste a todos los niveles. Es importante tener en cuenta que un cerebro fatigado, agotado psicológicamente, trabaja y responde a los estímulos de otro modo. Así, y como dato curioso, el neurocientífico Matthew Walker pudo demostrar a nivel de laboratorio que las personas mentalmente cansadas tienen una percepción más negativa de su realidad y además, son mucho más sensibles a nivel emocional.

A veces simplemente te cansas, te quedas agotado y sin fuerzas en ese rincón solitario del desánimo donde todo pierde su razón de ser, su brillo, su espontaneidad…

Por otro lado, un aspecto que a veces nos lleva a errores es llegar a pensar que ese agotamiento psicológico se debe, en esencia, a una acumulación fatídica de errores, de malas decisiones, fracasos o decepciones. No es cierto. La mayor parte de las veces el cansancio es el resultado directo de un volumen desmesurado de tareas y actividades que asumimos sin percibir que nos superan.

Todos hemos oído aquello de que la percepción de nuestra realidad depende a veces de cómo vemos el vaso, si medio lleno o medio vacío. Sin embargo, y en relación al presente tema, podríamos formular la pregunta de otro modo: y tú… ¿cuánta cantidad de agua podrías soportar si tuvieras esa taza en la mano? A veces, basta solo una gota más para colmar el vaso y llegar al límite de nuestras fuerzas.

Agotamiento psicológico, un problema demasiado común

Carlos se siente satisfecho con su vida, de hecho, no podría pedir más. Es diseñador gráfico, le gusta su trabajo, tiene una pareja a la que adora y además acaba de ser padre. Todo lo que le rodea es satisfactorio, no hay ningún problema importante en su vida; sin embargo, cada día nota que le cuesta más tomar decisiones, su humor es más taciturno, no puede concentrarse e incluso tiene problemas para conciliar el sueño.

Se siente incapaz de entender qué le ocurre. Todo va bien, de hecho debería sentirse más feliz que nunca; sin embargo, en su mente hay una especie de sensor que le indica que “algo falla, que algo va mal”. Si tuviéramos un observador externo en esta historia nos podría explicar varias cosas que le servirían de ayuda a nuestro protagonista.

Una de ellas es que Carlos tiene la sensación de que están ocurriendo demasiadas cosas a la vez en su vida: un ascenso, nuevos proyectos profesionales y clientes a los que satisfacer, un hijo, una hipoteca, la consolidación de una etapa personal donde desea (se exige) que todo sea “perfecto”… Todo ello da forma a una constelación donde “muchos pocos” hacen un “demasiado” en su cabeza, poniendo en peligro su capacidad de control. Su agotamiento mental es evidente, además de desgastante. Veamos a continuación cómo impacta en nosotros la fatiga mental.

Signos y consecuencias del agotamiento psicológico

  • Fatiga física y pérdida de energía. La sensación de agotamiento llega a veces a tal nivel que es común levantarnos por la mañana teniendo la firme convicción de que no vamos a poder con nuestra jornada.

  • Insomnio. Al principio es común sufrir súbitos despertares por la noche, pero más tarde podemos experimentar serias dificultades para conciliar el sueño.

  • Pérdidas de memoria. Según un artículo publicado en la revista “The Journal of Forensic Psychiatry & Psychology”, el agotamiento psicológico suele producir una alteración cognitiva llamada “efecto de desinformación”. Es ese donde confundimos datos, donde evocamos la información de forma incorrecta, mezclando imágenes, personas, situaciones

  • Entre los síntomas físicos es común experimentar palpitaciones, problemas digestivos, cefaleas, pérdida del hambre o un aumento excesivo del apetito…

  • A nivel emocional es muy característico el sentirnos más sensibles, a la vez que apáticos, irritables y pesimistas.

  • Asimismo, otra característica común es la anhedonia, es decir, incapacidad de sentir placer, de disfrutar de las cosas tanto como antes, ya no nos ilusionamos, la vida se vuelve más gris y el mundo se queda suspendido en un horizonte lejano donde solo escuchamos su rumor desde la distancia…

“El sueño es un buen colchón para el cansancio” -Juan Rulfo-

Cómo afrontar el agotamiento psicológico

Decía Eric Hoffer que el peor cansancio llega por el trabajo no realizado. Es una gran verdad. En ocasiones el auténtico agotamiento se conforma por todo aquello que queremos hacer y no hacemos. Por todos esos objetivos cotidianos que nos proponemos y que nos sobrepasan, a los que no llegamos, los que quedan frustrados porque nuestro nivel de exigencia es muy alto o las presiones del entorno, desmesuradas.

Al final sucede, la gota colma el vaso y el vaso ya pesa en exceso. Es entonces cuando todo se nos va de las manos. Así, lo que deberíamos hacer en estos casos y antes de nada, es tomar conciencia de lo que nos está sucediendo. El agotamiento psicológico está ahí y debemos evitar que la “criatura” se haga más grande, más oscura y opresiva. Reflexionemos por tanto en las siguientes dimensiones, en esos pasos que deberíamos poner en práctica después.

3 permisos que debes darte para escampar las nubes de la fatiga mental

  • Date permiso para reencontrarte. Puede parecer irónico, pero el agotamiento psicológico tiende a aprisionarnos en las capas de las preocupaciones, las auto-exigencias, presiones, deberes y ansiedades hasta el punto de olvidarnos de nosotros mismos. Date permiso para reencontrarte y para ello, nada mejor que disfrutar de una hora al día donde reducir al máximo todo estímulo (fuera sonidos, fuera luces artificiales…). Hallemos un entorno tranquilo donde limitarnos a “ser y a estar”.

  • Date permiso para priorizar. Este es sin duda un punto esencial. Recuerda qué es prioritario para ti, qué es lo que te identifica, lo que amas, lo que hace feliz. Lo demás será secundario y no merecerá semejante inversión emocional y personal por tu parte.

  • Date permiso para ser menos exigente. El día tiene 24 horas y la vida, lo queramos o no, tiene una cuota limitada. Aprendamos a ser realistas, a aprovechar el tiempo sin ponernos presiones, listones altos o el deseo de que todo sea perfecto. A veces, basta con que todo sea igual que ayer, con su equilibrio humilde y tranquilo.

Para concluir, sabemos que nuestra realidad es cada vez más demandante, que a veces queremos llegar a todos y a todo; sin embargo, no está de más recordar una idea. Estamos hechos de piel, de carne, de corazón y tendones psicológicos que deben nutrirse también de tiempo de calidad, de descanso, calma y ocio. Aprendamos a priorizarnos, a cuidarnos como merecemos….

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente

Somatizaciones: cómo escuchar cuerpo y mente

Distintas dolencias son el resultado de cómo nuestro cuerpo reacciona al malestar cotidiano.

Hubo una época en la que todo mi cuerpo gritaba de dolor, todas mis articulaciones, músculos, tendones, vísceras… todo me dolía a rabiar. No había una sola zona que no se quejara; esta fibromialgia llegó a tal nivel que incluso al levantarme tenía que aguantarme en la pared porque mis rodillas no me sostenían en pie debido a tanto dolor y debilidad…, por suerte y debido a todo un proceso de crecimiento personal, de cambiar creencias y soltar situaciones vitales negativas para mí, esa fase forma parte del pasado y es un mero recuerdo.

Siempre he tenido una gran facilidad para sentir en el cuerpo aquello que me sucede, tanto lo bueno, como lo malo o estresante, de somatizar los eventos que me acontecen. Lo malo en forma de contracturas, dolores de cabeza, lumbalgias, problemas digestivos… y lo bueno en una mayor capacidad respiratoria, expansión, relax y bienestar… (D. Saphiro 2002).

La relación entre el cuerpo, la mente y las emociones

Actualmente está universalmente aceptada la relación existente entre el cuerpo, la mente y las emociones. En el cuerpo se incrustan los mensajes de nuestro mundo emocional, somatizamos lo que sentimos (Jung 1935, W.Reich 1949, Baker 1967, Lowen 1974). De hecho, existen numerosas investigaciones que ponen de manifiesto la relación que existe entre las situaciones estresantes y su vinculación con los estados psicológicos negativos, y su consecuente influencia en la respuesta inmunológica y propioceptiva (Dr. Levine 1997, 2010).

La palabra psico-somático se refiere a que la Psique, la mente, afecta al Soma, al cuerpo; es decir, que la tensión mental influye en el estado de los tejidos corporales, de los músculos, de los órganos, de la piel, del tejido fascial… generando dolor, inflamación, lesiones, enfermedades…

Hablar de enfermedades psicosomáticas NO significa que lo que se esté padeciendo no sea real, ni que sea inventado, de hecho, las experiencias vitales generan una tensión tal que, con el tiempo, acaban causando dolor físico o lesiones orgánicas: úlceras de estómago, acidez, dolores de cabeza, lumbalgias, alteraciones intestinales, alteraciones de piel, fibromialgia… (Tobón, Vinaccia y Sandín 2004; Dra.Maiteikova 2011).

Todas ellas lesiones que deben ser debidamente atendidas y tratadas, pero además se vuelve necesario intervenir psicológicamente, para que esa tensión, ese estrés no siga afectando o dañando al cuerpo, ni desencadene una enfermedad.

¿Cómo sucede esto? ¿Por qué la tensión se va al cuerpo?

De bebés, antes de ser capaces de verbalizar lo que nos sucede, antes de ser capaces de dominar el lenguaje, utilizamos todo el cuerpo para expresar el dolor, la rabia, la angustia y también la alegría, la sorpresa, el miedo… Las madres (y padres) hacen una lectura de esas emociones y enmarcan con palabras lo que le ocurre a su bebé. La somatización es la primera forma de comunicación que aparece en el principio de nuestras vidas.

Como las emociones todavía no pueden ser elaboradas psíquicamente, son trasladadas al cuerpo en forma de llanto, alteraciones en la respiración y en el ritmo cardíaco, convulsiones, inquietud… El lenguaje irá poniendo límites a esa angustia y construirá nuestro psiquismo, enriqueciendo nuestro repertorio emocional básico.

¿Cómo podemos dejar de somatizar?

Ser flexibles ante los cambios y los imprevistos, implica cierto nivel de creatividad, de adaptación y de aceptación. Ser conscientes de que no podemos controlarlo todo nos permite sobreponernos y afrontar con mayor fortaleza y entereza los reveses de la vida sin generar esa lucha interna que termina en dolores y molestias físicas.

Puesto que se manifiesta en el cuerpo aquello que no podemos asumir, es necesario poner palabras a todas aquellas emociones que vamos sintiendo, todas aquellas experiencias que vamos viviendo.

Escuchar a nuestro cuerpo es fundamental para comprender cómo nos afectan las situaciones que vivimos, lo que sentimos y cómo recolocarnos frente a ellas.

En los años ‘60, el psicoerapeuta y Dr. en Psicología y Filosofía por la universidad de Chicago Eugene Gendling, discípulo de Carl Rogers, investigó cuál era el motivo que explicaba el éxito de una terapia, y encontró que aquellas personas que se detenían a observar y explicaban desde una sensación interna lo que sentían físicamente ante una situación o una indicación, eran los que conseguían cambios significativos en terapia y conseguían adaptarse adecuadamente a los imprevistos de la vida.

A esta sensación interna Gendling la denominó “sensación sentida” (felt sense) y se trata de una sensación holística, difusa y vaga, que se siente generalmente en la zona del estómago, garganta o incluso en todo el cuerpo, con ciertos componentes emocionales, que, al prestarle atención nos permite aclarar lo que nos ocurre ante un hecho, evento o posibilidad.

Esta técnica, denominada “Focusing”, es eficaz para reducir el estrés, tomar decisiones, o incluso como una forma de conseguir cambios conductuales saludables, sintiendo lo que se es capaz de asumir en cada momento, lo cual nos permitirá un mayor grado de compromiso con nosotros mismos…

“El cambio ocurre cuando podemos sentir más en nuestros cuerpos de lo que podemos solamente entender por medio del conocimiento racional.”

*Les recomiendo especialmente la Conferencia del Doctor Francisco Moya “La armonía de las emociones”

¿Se puede ser feliz después de haber vivido una infancia traumática?

No todo el mundo ha tenido una infancia feliz. Por desgracia, algunas personas además tuvieron que pasar por experiencias difíciles y, a veces, desbordantes que de algún modo, les dejaron una profunda huella en su interior capaz de impregnar diversas áreas de su vida. En la niñez se tejen parte de los hilos de nuestra vida psicológica. Por ello, cabe preguntarnos ¿Se puede ser feliz después de haber vivido una infancia traumática?

No es una apreciación, sino un hecho verificado. Es muy difícil ser feliz tras haber vivido una infancia traumática, pero no imposible. Esto se debe a que durante los primeros años de vida somos particularmente susceptibles a nivel emocional. Como hemos dicho, las vivencias dejan una huella profunda. Tanto lo positivo como lo negativo imprime un sello indeleble en nuestras vidas.

“La verdadera patria del hombre es la infancia” -Rainer María Rilke-

El niño es un ser altamente vulnerable. Depende de los adultos y del entorno primario en el que se encuentre. No cuenta con los recursos físicos, ni psicológicos para comprender y tramitar lo que vive. Fácilmente lo sobredimensiona, o lo distorsiona, llegando a sentirse triste o superado por las circunstancias.

Los efectos de una infancia traumática

Las diferentes formas de abuso o de maltrato infantil dejan una impronta que tiene consecuencias a largo plazo. En eso no podemos engañarnos. Sin embargo, esto no quiere decir que no sea posible ser feliz después de haber vivido una infancia traumática. Lo que sí implica es realizar un gran trabajo adicional para lograrlo.

Los traumas de la niñez se convierten en dificultades para vivir en paz durante la vida adulta. El amor propio queda lesionado y también la confianza en uno mismo. A veces resulta casi imposible amar, o dejar que nos amen. Incluso es posible que ni siquiera resulte posible expresar los sentimientos o sentir a nivel consciente el dolor.

También es usual que se desarrolle una sensación de malestar, de desilusión o de tristeza. Con este telón de fondo, resulta difícil construir y sostener una actitud positiva. Ahora bien, contra todo eso hay que luchar para ser feliz después de haber vivido una infancia traumática.

¿Cómo ser feliz después de haber vivido una infancia traumática?

Es posible que esas huellas del pasado no desaparezcan del todo. Lo bueno es que realizando un trabajo adecuado es posible ser feliz, pese al eco de esos sufrimientos de la niñez, que difícilmente tendrán un total consuelo. De hecho, superar ese pasado doloroso es algo que suele dar como resultado personas más evolucionadas, sensibles y constructivas.

Hay algunas acciones clave para lograr ser feliz después de haber vivido una infancia traumática. Son las siguientes:

  • Informarte sobre los efectos del trauma. Ayuda mucho que te informes, a través de fuentes serias, sobre la naturaleza y las consecuencias de los traumas infantiles. Toda esa información te aporta claridad y te ayuda a comprender lo que sientes.

  • Cuídate y protégete. Es muy usual que quien tuvo una infancia difícil tienda a restar importancia al autocuidado y la autoprotección. No permitas que esto suceda. Cuídate tanto física, como psicológica y socialmente. Trátate como alguien que necesita protección.

  • Cultiva las buenas amistades. Llevar una impronta traumática con frecuencia conduce al aislamiento y a la dificultad para relacionarte con los demás. Lucha contra esto. Cultiva las amistades y otórgales un lugar importante en tu vida. No te aísles.

  • Aléjate de las personas que te hacen daño. No debes ser tolerante con quienes te hagan sentir mal o te generen sentimientos negativos hacia ti mismo. En cuanto alguien así se presente en tu vida, aléjate.

  • Reconoce y reinterpreta tu pasado. Evitar pensar en lo que te sucedió no te ayuda a que eso se diluya. Todo lo contrario. Lo mejor es repasar todo lo ocurrido desde una actitud de aceptación y comprensión.

Superar el pasado

En los casos de traumas infantiles es recomendable que se busque ayuda profesional. Por más fuertes e inteligentes que seamos, nada sustituye el efecto de una buena terapia. El contar con el apoyo profesional de un tercero facilita ese camino hacia la comprensión y el equilibrio interior.

El haber pasado por una infancia difícil da lugar a una perspectiva diferente frente a la vida. Esto puede ser una deficiencia o un plus. Todo depende de la manera de abordarlo y gestionarlo. 

No es fácil encontrar la motivación necesaria para emprender la tarea de reparar un pasado doloroso. Sin embargo, vale la pena hacerlo porque de ello se deriva crecer a nivel personal para alcanzar el bienestar.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Tu niño herido y tus relaciones de pareja” 

Las enfermedades autoinmunes según la medicina naturista

Se puede hacer algo más que tomar antiinflamatorios y corticoides. La medicina naturista va a los posibles orígenes de los trastornos autoinmunes.

Las enfermedades autoinmunes se producen cuando el sistema inmunitario ataca a las células sanas del propio cuerpo como si fueran bacterias o virus dañinos o células enfermas. No hay una explicación evidente de por qué sucede esto, aunque se sabe que hay un componente hereditario y que afectan más a las mujeres.

Existen más de 80 enfermedades autoinmunes y su diagnóstico a menudo no es sencillo. Las más conocidas son la diabetes tipo 1, la celiaquía y la artritis reumatoide, pero hay muchas otras.

Pueden afectar a diversos órganos y partes del cuerpo y frecuentemente los síntomas iniciales son cansancio, dolores musculares y febrícula. Las molestias suelen aparecer en brotes. El tratamiento médico convencional va dirigido a reducir la inflamación mediante corticoides y otros medicamentos que reducen la respuesta del sistema inmunitario.

El Doctor Pedro Ródenas explica que la medicina naturista posee dos teorías sobre el origen de las enfermedades autoinmunes.

Teoría del instinto alterado y la proteína animal

Una dieta desequilibrada perjudica a la microbiota intestinal, lo que aumenta la permeabilidad del intestino y permite que entren en la sangre cadenas de aminoácidos (polipéptidos) en lugar de aminoácidos sueltos. Estos polipéptidos actúan como antígenos y llevan al organismo a responder con anticuerpos.

Si existe una permeabilidad intestinal, cuanto más se parecen las proteínas que ingerimos a las propias, más antigénicas resultan. La proteína animal es muy similar a la humana (por ejemplo, 19 aminoácidos son iguales y 1 cambia) y la provocación es diaria.

Con los años el cuerpo las puede confundir con las propias y se autoagrede. Las más similares son las de mamífero, sobre todo las de cerdo y las lácteas. Algo más alejadas están las aves y aún más el pescado. La proteína vegetal no tiene riesgo de confusión.

La prevención y el tratamiento pasan por llevar una dieta vegana –sin proteína animal, sin provocación– durante unos meses, años o incluso de forma definitiva.

Teoría de la acumulación de toxinas

Una variante de la teoría del intestino alterado y la proteína animal es la que responsabiliza a la acumulación de sustancias extrañas (catabolitos de aditivos, conservantes, fármacos, restos proteicos de microorganismos, incluidos los de vacunas…) en ciertos tejidos o en la membrana basal de las arterias.

Al no eliminarse, se genera una respuesta inflamatoria que ataca a los tejidos a la vez que a esas sustancias. Por eso se debe evitar al máximo estos factores antigénicos.

El factor emocional

Algunos terapeutas consideran que en las enfermedades autoinmunes puede darse un componente emocional. En la práctica clínica han comprobado que muchos afectados experimentan un sufrimiento emocional como consecuencia de conflictos con los demás o consigo mismos y no consiguen resolverlos, de manera que tienen al enemigo en casa y se autoagreden.

La terapia del perdón y la ayuda psicológica profesional pueden servir para prevenir y tratar el problema.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “La conexión intestino-cerebro es poderosa. -Doctor Emeran Mayer

Una mujer sobrevive a un cáncer de mama con metástasis gracias a un nuevo tratamiento

Con la ayuda de sus propias células, se han podido eliminar lesiones del tamaño de una pelota de tenis en su hígado.

Probablemente, habría fallecido en dos o tres meses, pero Judy Perkins de 49 años y aquejada de un cáncer de mama muy agresivo hoy sigue viva. El «milagro» es fruto de una nueva terapia personalizada que utiliza las propias células inmunes del paciente. Es la primera vez que este tipo de inmunoterapia, eficaz frente al melanoma y algunos tumores de pulmón, funciona en cáncer de mama.

El cáncer de esta paciente estadounidense estaba en una fase muy avanzada. Se había extendido al hígado y tenía lesiones tumorales en este órgano vital del tamaño de una pelota de tenis.

Un autotrasplante

A grandes rasgos, el tratamiento consistió en activar las células «T», las células que ayudan a proteger el cuerpo de las infecciones, inyectando anticuerpos. Una vez activadas en el interior del organismo, se aislaron de la sangre de la paciente, se extrajeron y ya en el laboratorio solo se se cultivaron aquellas que podían reconocer al tumor. El siguiente paso fue volver a introducirlas en el paciente con una nueva infusión.

Las nuevas células fueron capaces de atacar a las cancerosas. El tratamiento logró eliminar la metástasis de la paciente y el tumor original, dos años después esta mujer permanece libre de la enfermedad, según se publica en la revista «Nature Medicine». Este éxito es una esperanza renovada para muchas mujeres que no responden al tratamiento.

Hasta la fecha, esta estrategia que se sirve del sistema defensivo de los pacientes para luchar contra el cáncer, solo había funcionado en tumores con muchas mutaciones como es el de pulmón o el cáncer de piel más agresivo.

Para otros tumores sólidos

El cáncer de mama, sin embargo, provoca mutaciones en un porcentaje muy bajo que causen una respuesta del sistema inmune. Pero el equipo de Steven Rosenberg, del Instituto Nacional de la Salud de Maryland lograron identificar las células específicas del sistema inmune que eran capaces de reconocer las mutaciones del cáncer de mama.

Esta aproximación abre una nueva puerta al tratamiento de pacientes con tumores sólidos, como el hepático, de colon o cervical que no tienen ahora tratamientos eficaces, una vez que desarrollan una metástasis. Por tanto, se abre la puerta al tratamiento de cánceres que hasta la fecha se consideraban incurables.

De hecho, el caso clínico que ha publicado Rosenberg forma parte de un ensayo clínico más amplio con 300 enfermos que tienen metástasis y unos tumores con una baja tasa de mutaciones. Los resultados de estos pacientes aún no se han publicado, pero los datos preliminares muestran resultados positivos en pacientes con cáncer de hígado y de colon, otros dos tipos de tumores que acumulan menos mutaciones y por tanto no respondían bien a la inmunoterapia convencional.

Una revolución

Para Laszlo Radvanyi, del Instituto para la Investigación del Cáncer de Ontario (Toronto, Canadá), «estamos en la cúspide de una gran revolución». Este investigador que escribe un editorial que acompaña a la investigación cree que el desafío en la próxima década «será encontrar formas más creativas para maximizar los beneficios en los pacientes».

La inmunoterapia, el tratamiento que se sirve del sistema de defensas natural para atacar el cáncer, concentra ahora el entusiasmo de la mayoría de los oncólogos. El éxito conseguido en cánceres como el melanoma -el tumor de piel más agresivo- o el linfoma de Hodking o la leucemia, no tiene precedentes en la historia de la oncología. Es el campo que más talento investigador concita y más inversión pública y privada atrae. «Cualquiera que se hubiera atrevido a pronosticar el estado actual de resultados de la inmunoterapia hace solo siete años hubiera sito tachado de loco», explicaba Ignacio Melero a ABC, investigador que desde el CIMA y la Clínica Universidad de Navarra lidera en España estas investigaciones desde sus inicios.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “El estrés emocional crónico puede iniciar el proceso de un cáncer. *Doctor Pere Gascón

Caminar regenera el cerebro, alivia la tristeza y el estrés

Si te sientes triste, preocupado o ansioso, uno de los mejores remedios naturales es caminar. Aléjate, literalmente, de la fuente del problema y sumérgete en un entorno natural. No hay nada mejor que una agradable caminata para aliviar el dolor, deshacerse del estrés acumulado y recargar las baterías.

De hecho, se sabe que el ejercicio, y caminar en particular, es una excelente terapia para el tratamiento de la depresión y la ansiedad. Se ha demostrado que caminar a un ritmo sostenido favorece la liberación de endorfinas, hormonas que nos hacen sentir felices y relajados, al tiempo que reduce la producción de cortisol, la hormona del estrés.

Además, los neurocientíficos de la Universidad de Princeton creen que los efectos de una caminata saludable van más allá de la producción momentánea de algunos neurotransmisores, y creen que caminar regularmente puede incluso ayudar a regenerar el cerebro al ayudarnos a enfrentar mejor y con menos estrés los problemas cotidianos.

Las “neuronas calmantes” en el cerebro

Estos investigadores trabajaron con dos grupos de conejillos de indias, un grupo permaneció activo y el otro destinado a una vida sedentaria. Después de caminar, los científicos analizaron sus cerebros y descubrieron que en los animales que habían estado haciendo actividad física se activaron algunas neuronas que inhibían la actividad de las células nerviosas demasiado excitadas.

Luego agregaron un poco de estrés ambiental y encontraron la activación de las neuronas excitables en el hipocampo, una región del cerebro involucrada en las respuestas emocionales. Sin embargo, los animales que caminan podrían lidiar mejor con esta activación cerebral ya que se activaron incluso las “neuronas calmantes” para evitar que el impacto de la situación fuera excesivo y para mantener el estrés bajo control.

Estos resultados, que los neurocientíficos también consideran valiosos para los humanos, podrían explicar por qué caminar nos ayuda a relajarnos y olvidar las preocupaciones y los dolores. Todo indica que cuando caminamos, el cerebro activa las “neuronas calmantes” que inhiben el nivel de excitación de las neuronas que son la base de las preocupaciones, las elucubraciones y el estrés.

Esto indica que la actividad física ayuda a reorganizar el cerebro, por lo que es menos probable que las personas que caminan y realizan actividad física sufran regularmente de altos niveles de ansiedad y el estrés interfiera menos durante su vida diaria. Básicamente, caminar mejora el mecanismo de inhibición que evita que las células nerviosas más excitables se vuelvan hiperactivas.

Para obtener el máximo beneficio de la caminata, lo mejor es elegir un camino rodeado de naturaleza

No es lo mismo caminar sobre una cinta transportadora, entre las cuatro paredes de un gimnasio, en la ciudad o en medio de la naturaleza. Los neurocientíficos de la Universidad Heriot-Watt lo demostraron al monitorear la actividad cerebral de 12 personas mientras caminaban durante 25 minutos en un centro comercial, en un espacio verde y en una calle concurrida. El electroencefalograma móvil monitoreó las emociones y los estados como la frustración, la meditación, el entusiasmo y la atención.

Entonces descubrieron que la relajación y la meditación eran más intensas cuando los sujetos caminaban por espacios verdes. Estas personas también se sintieron menos frustradas. Esto se debe a que en los espacios verdes nuestro cerebro puede desconectarse completamente y activa lo que se llama “atención involuntaria”, que tiene la capacidad de moverse libremente en un estado bastante similar a la meditación de atención plena. Por el contrario, en las calles y centros comerciales tenemos que estar más atentos, por lo que no tenemos la oportunidad de desconectarnos por completo de nuestras preocupaciones y no permitir que nuestro cerebro descanse.

*Si lo desea, puede leer la publicación: “Mindfulness” o cómo equilibrar cuerpo y mente